Kitabı oku: «Nacimiento»

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NACIMIENTO

Luis Mari de Juan Irastorza


Nacimiento

© Luis Mari de Juan Irastorza, 2021

© Sobre la presente edición: Editorial Alt autores

Ilustración portada: © Cols&Sol

Diseño y maquetación: © Sergio Verde (www.sergioverde.com)

Corrección textos: Esther Carretero

ISBN: 978-84-17400-73-6

Para más información sobre la presente edición, contactar a:

Editorial Alt autores

Henao, 60. 48009 Bilbao (España)

CIF: B9588996

www.altautores.com

Índice

AÑO 0. INCRUSTACIÓN

AÑO 2. EN

AÑO 3. PRESENTACIÓN EN SOCIEDAD

AÑO 5. MIEDO A LO DESCONOCIDO

AÑO 6. TECNOLOGÍA

AÑO 7. PRIMER PILAR

AÑO 9. MADRE NATURALEZA

AÑO 10. ADIÓS A LA NIÑEZ

AÑO 11. ESCARPE Y VERONA

AÑO 12. OSIRIS, LA LLAMADA

AÑO 13. FIDELIDAD Y COMPROMISO

AÑO 14. MIEDO

AÑO 15. INSTINTO DE SUPERVIVENCIA

AÑO 19. SEGUNDO PILAR

AÑO 20. ÁNGEL DE LA GUARDA

AÑO 21. MARÍA

AÑO 0

Año 130-08-06 de la nueva era, 00:00 horas

Año 2975 del calendario gregoriano

INCRUSTACIÓN

Sur de Libia, valle de la muerte

A 395 metros bajo el desierto un joven matrimonio se dirige por una galería en un vehículo ingrávido. La pantalla muestra su ubicación en el laberinto de galerías que convergen en la principal, por donde transita de sur a norte el mayor río subterráneo de África procedente del trópico con un caudal igual o superior al río Nilo.

Erik, oficial experto en hidrogeología, de origen islandés, es mantenedor de la galería 7 procedente del sur de Túnez, que aporta el 5 % del caudal de la galería principal. Su esposa Samia, de origen somalí, embarazada de 38 semanas, es doctora en medicina tradicional y clásica. Han llegado a la intersección con la galería 1 donde se encuentra el centro médico. La iluminación es captada del exterior y filtrada de modo que no pueda afectar a las características físico-químicas del agua.

La estructura de las galerías auxiliares y principales se asemeja a las de un hormiguero, sin estructuras metálicas ni similares, solamente los centros de control, servicios y áreas de descanso rompen con el paisaje subterráneo.

Junto al centro médico se encuentra el sistema de bombeo que alimenta el agua de la galería 7 a la 1. Erik para el vehículo junto al cuadro de control, un piloto rojo está parpadeando.

Erik — Enseguida acabo.

Samia —Date prisa, nos esperan en el centro médico.

Mientras Erik realiza las comprobaciones, Samia siente la primera contracción y la recibe con alegría y sorpresa. La criatura se adelanta 2 semanas. Erik mira a Samia, su expresión le inquieta.

Erik (tiene que gritar por el ruido de la instalación) — ¿Estás bien?

Samia le contesta con gesto afirmativo. En ese preciso momento tiene otra contracción y Erik corre rápidamente hacia ella.

Samia — ¡Ya viene!

Erik — Tendremos que ir a la superficie.

Samia — No quiero cumplir con el protocolo, no quiero que lo marquen como al ganado.

Erik — Entonces estaríamos al margen de la ley.

Samia — Lo sé, ya lo hemos hablado, pero…

Una nueva contracción la interrumpe.

Samia — Llama al centro médico y di que no me encuentro bien.

Erik entra corriendo en el centro médico. La sala es amplia y de un blanco puro. En la recepción una chica le recibe con una bella sonrisa.

Erik — Buenas noches, Ghaada.

Ghaada — Buenas noches, Erik.

Erik — ¿Podrías ponerme con el doctor Halim?

Ghaada — Un momento por favor.

En la pantalla de recepción se puede ver al doctor en el quirófano y cómo rápidamente se acerca a la cámara.

Doctor —Buenas noches, Erik, me imagino una buena nueva

Erik — Así es doctor, espero que no le afecte demasiado.

Doctor — Echaré de menos la intuición de Samia, pero lo primero es lo primero. Disfrutad de este momento.

Erik — Gracias, doctor Halim.

Antes de salir el panel informativo del centro le recuerda el protocolo establecido: «Recuerde, señor Erik, que el niño deberá pasar por el centro infantil de Trípoli». Erik mira a la pantalla, pero su mente está en otro lugar. Al salir del centro corre hacia el vehículo.

Erik — Tú dirás.

Samia — Quiero tenerlo en un lugar tranquilo.

Erik — Necesitamos ayuda médica.

Samia tiene otra contracción.

Samia — No necesitamos ayuda médica, todo lo necesario lo tenemos en el vehículo. Con mis conocimientos y la madre naturaleza lo conseguiremos, ten fe.

Erik — Lo intuías.

Samia — Sí.

Mientras circulan por una de las galerías, al llegar al nivel 2, situado a 40 metros bajo la superficie, Samia nota que la criatura está a punto de llegar.

Samia — Tenemos que parar lo antes posible, vayamos al lucero 2324, está a 2 minutos.

Erik acelera poniendo en modo automático el sistema de guía mientras ayuda a Samia con las contracciones.

Vehículo — 10 segundos para el punto fijado.

Samia — Coge el botiquín.

El vehículo para en el centro del lucero de 10 metros de diámetro. La noche es limpia y la vía Láctea brilla en todo su esplendor. Erik saca del botiquín una capa aislante y la coloca en el suelo.

Samia — Computadora, nuevo rumbo intersección g5-g1.Espera nuevas órdenes.

Erik mira con sorpresa a Samia.

Erik — ¿Por qué lo has mandado?

Samia — No te preocupes, ahora me tienes que ayudar a traer a nuestro hijo.

Las contracciones cada vez son más frecuentes e intensas.

Samia — Abre el botiquín.

Erik — ¿No sería mejor activar el botón de emergencias para partos?

Samia — No, se activaría la señal y el ojo de halcón nos podría ver en directo.

El botiquín se abre tomando la forma de medio círculo y una cámara ingrávida se coloca sobre Samia para controlar la posición de la criatura. Erik se pone los guantes y saca las tijeras, el bisturí, unas pinzas, agua, gasas y los coloca junto a Samia. Después de 15 minutos de duras contracciones la computadora del botiquín anuncia la llegada de la criatura.

Botiquín — ¡Llegada inminente, llegada inminente!

Erik — ¡Veo la cabeza, la veo! ¡Empuja, empuja!

Samia empuja con fuerza mientras mira el cielo estrellado, Erik coge la criatura de la cabeza.

Botiquín —Posición correcta, el parto discurre con normalidad.

Un último empuje y la criatura nace cuando Samia con asombro...

Samia — ¡Mira al cielo, mira!

Erik tiene la criatura en sus brazos y mira al cielo: una estrella supuestamente ha explotado, parece una supernova. Los dos la miran con asombro cuando la criatura rompe a llorar.

Samia — Corta el cordón y sigue el procedimiento, Erik.

Erik sigue las instrucciones del botiquín y antes de darle la criatura a Samia, una fuerza extraña intenta llevarse al niño hacia el cielo estrellado donde la nueva supernova resplandece sobre el resto.

Erik — ¡¡Algo se lo quiere llevar, se lo quiere llevar!!

Erik lo agarra con fuerza.

Samia —Dámelo, no se lo quieren llevar.

Samia lo coge y lo levanta hacia el cielo. Erik no entiende nada.

Samia — Has nacido con la muerte de una estrella que traerá nueva vida.

Erik los cubre con una capa aislante y se tumba para observar el firmamento dominado por la nueva supernova, la criatura llora con fuerza.

El ojo de halcón detecta que Samia no lleva consigo a la criatura y envía un mensaje al centro médico oficial más cercano situado en Trípoli.

Ojo de halcón — Ha nacido una nueva criatura: sexo varón, madre Samia Jusuf, padre Erik Einarsson, período de gestación adelantado 14 días.

Erik está tumbado junto a Samia. La criatura se mueve buscando el contacto de su madre mientras él mira el último aliento de la estrella que ha muerto y piensa en las palabras de Samia y en la fuerza misteriosa que le quería arrebatar a su hijo. Se levanta, se quita el cinturón y pulsa 1 de los 5 pulsadores que tiene, es de color amarillo y lo echa al suelo. El cinturón empieza a girar sobre sí mismo desplegándose una tela de aproximadamente dos metros cuadrados que queda suspendida unos milímetros sobre el suelo. Con habilidad introduce la tela bajo Samia y la criatura, elevándose automáticamente un metro.

Erik — Ahora duerme.

Samia — Vayamos al interior, no quiero que nos detecten.

Erik — Iremos a través de las galerías, aunque creo que ya es tarde.

El ojo de halcón se ha situado sobre la zona, controla, uno a uno, los numerosos luceros existentes. Con la supernova en el cielo muchos trabajadores corren hacia los luceros para contemplarla, al instante todos son identificados. De Samia, Erik y la criatura no hay rastro.

Ojo de halcón — Búsqueda negativa.

Mientras Erik traslada a Samia y a la criatura no deja de pensar en cómo salir de la situación.

Erik — Necesito una ambulancia post-parto, envío coordenadas.

En dos minutos hace acto de presencia la ambulancia. Un enfermero de emergencias y una comadrona salen rápidamente para comprobar el estado de ambos. El enfermero se centra en la criatura y la comadrona en la madre. Tras las primeras comprobaciones, los dos confirman el buen estado de la madre y la criatura.

Comadrona— Todo perfecto

Enfermero — Una criatura sana, todo perfecto.

Samia sonríe, sabe que está en buenas manos.

Comadrona— Vayamos al centro más cercano.

La ambulancia atraviesa diferentes galerías. El ruido del agua cada vez es mayor conforme las galerías aumentan de tamaño. El centro sanitario está localizado en una de las esquinas que une la gran galería con la última galería proveniente del oeste.

Al entrar en el centro la médico de guardia la doctora Kedest, amiga personal de Samia, les recibe en la entrada con una amplia sonrisa.

Kedest — Un niño precioso, felicidades Samia, creo que se parece a su padre.

Erik le sonríe, es un cumplido y lo acepta con agrado. En la habitación de curas, para no afectar a la criatura, el nivel de luminosidad no supera los 50 lux. Kedest coge al niño y lo introduce en la cámara de reconocimiento de anomalías genéticas, llamada también «cámara ADN».

Samia — Quiero tenerlo en mis brazos.

Kedest — Primero tengo que hacerte la cura.

Kedest, sobre el armario situado frente a la camilla pulsa un botón azul mientras Samia y Erik observan al niño como llora y mueve los brazos dentro de la cámara ADN.

Computadora — ¿Qué desea doctora Kedest?

Kedest — Cura para parturienta.

Computadora — Nivel de cura.

Kedest — 7.

Del fondo del armario sale una tela envuelta en una gelatina porosa. Antes de cogerla pone los brazos bajo un grifo con forma de ducha y una burbuja rodea sus brazos hasta coger su forma. Con los brazos aislados coge la tela y se la coloca a Samia.

Kedest — En 15 minutos la cura estará finalizada.

Samia — ¿Me podrías traer a mi hijo?

Kedest — En cuanto tengamos el diagnóstico.

Erik observa los datos de la computadora donde se describe el ADN y las futuras enfermedades genéticas y más comunes que tendrá la criatura, seguidamente las características morfo métricas del niño: altura, complexión, color del pelo, color de los ojos, piel… Al llegar a la edad que alcanzará, la computadora empieza a dar referencias erróneas hasta que se bloquea.

Computadora — Error de interpretación.

Kedest observa los datos completamente sorprendida, mira al niño y en voz baja...

Kedest — No puede ser, es la primera vez.

Erik — ¿Hay algún problema?

Kedest sigue pensativa, no se da cuenta que Erik le está hablando. Erik se acerca hasta que le mira.

Kedest — No te preocupes, de vez en cuando todos los aparatos dan errores. Coge al niño y llévaselo a su madre.

A los pocos minutos llegan trabajadores del sector y algunos nativos de la zona, abastecedores de productos de todo tipo a la compañía. Todos quieren ver y tocar al niño que ha nacido con la muerte de una estrella y su señal transformada en supernova. La sala se está llenando, los rumores se han disparado entre los trabajadores, todos los quieren ver.

Samia y Erik están sorprendidos con la reacción de sus compañeros de trabajo que dejan pequeños regalos a la entrada de la sala. Kedest sale de la sala y se dirige al exterior mientras los trabajadores y nativos que han podido ver a la criatura salen entusiasmados repitiendo una y otra vez: «será nuestro guía, será nuestro guía».

Kedest, en el exterior, mira incrédula la supernova cuyo tamaño —la mitad de la luna llena—deja en segundo plano la majestuosidad de la Vía Láctea. El silencio es absoluto. De su bolsillo saca una bola de cristal y la pone sobre la palma de su mano abierta. Al iluminarse empieza a lanzar señales de luz: el mensaje ha sido enviado.

Después de unos minutos de espera empiezan a llegar señales que van dando forma al rostro de un hombre de edad avanzada y rasgos orientales.

Kedest — ¡Por fin, por fin maestro Xang!

Maestro — Lo he sentido, no sabría describirlo.

Kedest — Estoy nerviosa y no sé cómo canalizarlo.

Maestro — ¿Somos los únicos?

Kedest — Es la noticia entre los trabajadores y nativos de la zona que asocian el nacimiento del niño con la supernova. Se divulgará exponencialmente.

Maestro — ¿Samia qué dice?

Kedest — Está confundida y… feliz.

Maestro — ¿Erik?

Kedest — Como padre sufrirá. ¿Será necesario convocar al consejo?

Maestro — Lo saben.

Kedest — ¿Tan fuerte ha sido?

Maestro — Mañana nos reunimos, informa a nuestros emisarios para que protejan la salida de la familia. Necesitamos unos días antes de que el niño sea marcado.

Kedest — Tal vez haya problemas.

Maestro — ¿Acaso el organismo del niño lo rechazará?

Kedest — Presiento algo, no lo sé, tal vez…

Maestro — Estamos en contacto.

Kedest, tras cortarse la comunicación se dirige al centro médico. La sala donde está la criatura está completamente abarrotada, todos llevan regalos improvisados en sus manos. Erik mira con impotencia a Kedest que no sabe qué decir ante semejante tumulto.

Kedest — Por favor, necesito que salgan de la sala, la madre y el niño necesitan descansar, ya tendrán tiempo más delante de estar con ellos.

Todos dejan los regalos en la entrada de la sala de curas y obedecen las instrucciones de Kedest. Los que le han conseguido ver al recién nacido lo cuentan como algo extraordinario. Erik mira a Kedest incrédulo e incluso avergonzado, esperando una explicación lógica.

Erik — ¿Hay algo que me deberías explicar? No quiero que el nacimiento de mi hijo se convierta en un circo de feria.

Kedest — No le des importancia.

Erik — Tal vez tengas razón.

Kedest — Volveré a las 10:00 horas para confirmar la evolución de los dos. Cualquier emergencia será detectada por el sistema.

Erik — Gracias por todo Kedest.

Kedest nuevamente sale al exterior y se aleja unos metros de la salida del ascensor. Coloca una pequeña barra de metal y la clava en el suelo, pulsa el botón superior y espera a que se cree una capa semiesférica en su alrededor. La semiesfera adquiere la forma del terreno que ha cubierto.

Una vez confirmada la seguridad de la comunicación, saca de su bolsillo izquierdo dos piezas que al manipularlas toman la forma de 2 aros de 500 mm de diámetro. A los pocos segundos, de uno de los aros se despliega el holograma de una mujer de edad avanzada y de origen maya. Es Itzarama, doctora en medicina tradicional y miembro del Consejo de Guías Naturales.

Kedest — Emisaria Itzarama, ¿lo ha sentido?

Itzarama — Nunca he sentido nada parecido.

Kedest — Estoy muy nerviosa, ¿será él?

Itzarama — Tenemos que ser prudentes, pisemos tierra.

A los pocos segundos, del 2º aro se despliega un nuevo holograma. Una mujer de avanzada edad, chaman de raza Klamath, doctora en medicina tradicional se reúne con ellas. Su nombre es Meda.

Meda — ¿Por fin ha llegado el que todos esperábamos?Kedest — No quiero guiarme por las emociones, pero desde el punto de vista técniconunca ha ocurrido nada similar y, por otro lado, mi instinto me dice que está pasando algo extraordinario.

Itzarama — Kedest, pese a tu juventud eres una seria candidata para ser emisaria.

Meda — ¿De cuánto tiempo disponemos?

Kedest — En 12 horas les confirmaré el lugar de contacto. El gran maestro…

Meda — Él ha sido el primero en informarnos mientras hablabas con el maestro Xang.

Los 2 hologramas desaparecen. Kedest nuevamente se dirige al centro médico, al llegar se encuentra con Erik.

Kedest — ¿Qué tal están?

Erik — Están tranquilos, duermen.

Kedest — Tienes aspecto cansado, necesitarías dormir tú también.

Erik — ¿Me ocultas algo?

Kedest cambia de expresión y se queda cortada ante la pregunta.

Kedest — Me es difícil contestarte.

Erik — ¿Qué tiene mi hijo que no sepa?

Kedest — No tiene nada, es un niño perfectamente sano.

Erik — No te pregunto por la salud del niño.

Kedest — Lo siento, no tengo una respuesta científica a tu pregunta.

Erik — ¿Entonces?

Kedest — Tu hijo es la respuesta, la esperanza, la luz guía que hemos estado esperando.

Erik — ¿Quién lo dice?

Kedest — Los emisarios chamanes lo han confirmado y el resto coinciden en la hora y el momento, especialmente nuestro gran maestro Nampitjinpa.

Erik — Respeto tu opinión y especialmente la de los emisarios, pero científicamente no se puede demostrar.

Kedest — Cuando nació tu hijo, ¿sucedió algo fuera de lo normal?

Un nuevo escalofrío recorre la espalda de Erik que siente todavía esa fuerza misteriosa que se lo quería llevar.

Erik (en voz baja) — No.

Le ha costado contestarle, pero no quiere insistir.

Kedest — Quiero que veas algo.

Kedest le enseña los datos de la computadora donde ha estado la criatura, son incoherentes y no dejan de cambiar.

Kedest — Hay «algo» que no deja archivar todos los datos, solamente coge los estándares.

Erik — Será un defecto del aparato.

Kedest — Calibrado y comprobado, diría que imposible. Nunca ha ocurrido algo así.

Erik — ¿Qué datos ha dado?

Kedest — Los normales de cualquier criatura. Las anomalías, errores y datos atípicos no aparecen en ningún sitio, la computadora está siendo manipulada sin darse cuenta.

Erik — A pesar de todo, ¿qué tiene que ver todo eso con mi hijo?

Kedest — No te inquietes por lo que intente hacer.

Erik la mira sorprendido cuando Kedest se dirige hacia la cama donde duermen Samia y su hijo, se para junto al niño, levanta su brazo e intenta bajarlo con fuerza, pero se queda paralizada. Lo intenta nuevamente y le ocurre lo mismo. Erik está atónito, blanco.

Kedest — Algo desconocido protege a tu hijo y a su madre cuando están indefensos y esa fuerza no es dañina.

Erik acaricia a su hijo y a Samia, mira a Kedest incrédulo.

Erik — No lo entiendo.

Kedest — De ahora en adelante tendrás una gran responsabilidad protegiendo a tu hijo.

Erik — Al igual que cualquier padre.

Kedest — Tu hijo cambiará el mundo, será nuestro guía.

Erik — Ahora no puedo pensar, estoy cansado.

Kedest — Tendréis nuestro apoyo, mañana será otro día.

…

09:00 a.m.

Kedest entra en la enfermería y despierta a Erik.

Kedest — Saldréis por el mar. La nave os espera en la intersección g1-g23.

Erik — ¿Acaso estamos huyendo?

Kedest — No, queremos que paséis desapercibidos. Os dirigiréis a Alejandría.

Erik — Marcarán al niño tarde o temprano.

Kedest — Esperemos acontecimientos.

Erik despierta a Samia. El niño duerme tranquilo en el pecho de su madre.

Samia — ¿Qué tal está el nuevo padre?

Erik le contesta con una sonrisa forzada.

Samia — ¿Qué te preocupa?

Erik — Tenemos que ir a Alejandría.

Samia — ¿Por qué Alejandría?

Erik — Kedest te contestará mejor que yo, tenemos que salir ahora.

Samia envuelve al niño en un paño blanco sacado del botiquín de emergencias antes de salir. Muchos de los trabajadores siguen en el exterior y observan en silencio la partida de la familia en la nave que les espera en la intersección.

Nave — Bienvenidos, doctora Samia, señor Erik, ¿itinerario?

Erik — Galerías 7b, 3c, 1a.

Nave — Tiempo estimado: 3 horas, 35 minutos.

Samia — Siempre he tenido ganas de salir al mar por la puerta principal.

La nave circula por el lateral de la galería 7. No se ve su final completamente oscuro. Las luces se encienden y apagan conforme van pasando. Al llegar a la intersección 3c, un puesto de control da cuenta del vehículo. Erik y Samia, al igual que la criatura, son identificados, pero sin nombre. A los pocos segundos la referencia de la criatura desaparece con un mensaje: «error del sistema. Información no contrastada».

La galería 3 dobla en tamaño a la galería 7: más de 50 metros de ancho, 20 de altura y forma de arco de medio punto.

La nave sigue circulando por el lateral 300 km hasta la intersección 1ª. La galería 1 es el tramo final del río subterráneo, con una anchura de 100 metros, una profundidad de 30 metros y el nivel se encuentra al 82 %.

Nave — 5 minutos para inmersión.

Erik — No quiero brusquedades.

Nave — Afirmativo.

El vehículo llega al punto donde el agua dulce sale al mar por un sistema de simas en la costa este de Libia.

El ruido es ensordecedor y una enorme masa de agua dulce se dirige al mar Mediterráneo, una inyección de vida. El vehículo se posiciona en el centro de la galería 1, a 1 metro sobre la superficie del agua.

Nave — 5 segundos para la inmersión.

La nave con suavidad entra en el agua y es arrastrada por la corriente que circula a 12 km/h. En la cristalera frontal del vehículo se identifican las diferentes galerías por donde el río llega al mar y las diferentes infraestructuras tanto para vehículos como para el personal de las instalaciones.

La nave poco a poco se sumerge hasta el fondo y se sitúa frente a una compuerta circular protegida contra la corriente. La compuerta tras identificar la nave se abre. Lentamente el vehículo entra, al cerrarse la compuerta la nave asciende con rapidez. Son 400 metros de subida impulsados por la fuerza del agua.

Nave — Llegada inminente al nivel 1.

El ascensor se abre, están a 35 metros bajo la superficie del mar y a 2,5 kilómetros de la costa este de Libia. Una fuerte marejada les recibe.

Nave — Equilibrador activado.

El casco de la nave, pese a moverse bruscamente, es mantenido completamente horizontal por el sistema. El viento es de fuerza 3 y la lluvia impacta con agresividad sobre la cristalera de la nave.

Nave — Embarcación a 500 metros al noreste y acercándose

Erik — Filtra borrasca.

La pantalla cambia de color y la imagen pasa a ser digital. Mientras, el temporal desaparece, aunque no el movimiento del mar. La embarcación se aprecia nítidamente, unas señales luminosas son interpretadas instantáneamente en la cristalera del barco: «Barco Nueva Alejandría, 500 metros para contacto, esperen en la posición actual».

Poco a poco, Nueva Alejandría se acerca a través del fuerte oleaje hasta situarse a su estribor.

Computadora — Iniciada maniobra de captura.

Un brazo mecánico ubicado en la cubierta se posiciona sobre el pequeño vehículo.

Computadora — Copiando movimientos.

El último tramo del brazo articulado copia los movimientos de la pequeña nave zarandeada por el oleaje facilitando su captura. Una vez capturada la nave es introducida en la bodega de la embarcación.

Capitán— No salgan hasta que la bodega esté sellada.

La superficie de la bodega no oscila ni un milímetro. El sistema fue diseñado y desarrollado por el Consejo de Guías Naturales, su descubrimiento estableció un nuevo paradigma en la navegación, sus beneficios siguen siendo utilizados en la recuperación de especies vegetales extinguidas; a su vez, dicho descubrimiento pasó a ser Patrimonio de la Humanidad, nadie se puede enriquecer por ello.

Erik es el primero en salir de la nave, la doctora Itzarama está esperándoles.

Dra. Itzarama— Erik, Samia, sed bienvenidos.

Erik y Samia le saludan respetuosamente. Samia pone al niño en brazos de Erik que duerme ajeno a los acontecimientos. A los pocos minutos Kedest y el doctor Xang entran en la bodega.

Kedest se acerca al niño, abre su mano izquierda y sopla suavemente polvo de oro sobre la cara de la criatura.

Kedest — Que la sabiduría sea tu mensaje para todos nosotros.

El niño estornuda por el polvo de oro esparciéndolo un poco más, todos ríen. Erik mira a Samia, su cara de felicidad le tranquiliza. El doctor Xang se acerca y deja sobre el regazo del niño una pequeña vasija de porcelana china.

Doctor Xang — Que las propiedades curativas de esta ofrenda le guíen para la curación de todas las almas necesitadas.

Seguidamente, abre la vasija y con el dedo coge un poco de crema incolora, se la aplica en la frente al niño y esta se extiende al instante por todo su cuerpo. La doctora Itzarama se acerca y le coloca una pequeña piedra tallada con la figura del dios maya Hunab Ku, símbolo de la muerte y el renacimiento de la vida en la naturaleza.

Dra. Itzarama— Estamos de paso y serás el encargado de transmitirlo a la humanidad.

Samia — No tengo palabras.

Kedest — Ahora disfrutad de vuestro hijo.

El capitán está en el puente de mando luchando contra el temporal, la previsión meteorológica no es nada halagüeña. Kedest entra en el puente.

Kedest — Capitán, rumbo Alejandría.

Capitán — ¿Debemos informar?

Kedest — No.

Capitán — 48 horas es el máximo que os puedo garantizar. Es el tiempo que tengo para las pruebas de fiabilidad programadas.

Kedest — Será suficiente.

El capitán analiza las diferentes alternativas para llegar y finalmente opta por la menos lógica: quiere evitar el tráfico marítimo, pero a cambio deberá atravesar el temporal. Una buena prueba para la embarcación.

Capitán — Opción 3, propulsión al 95 %, veamos de qué eres capaz.

Erik sale del camarote donde descansan Samia y el niño. En el pasillo de acceso al comedor se encuentra con Kedest.

Erik — Sigo opinando lo mismo, retrasar lo inevitable llamará la atención.

Kedest — Danos 48 horas.

Erik — Samia confía en vosotros, yo en ella.

Kedest — Gracias, debemos partir antes de que nos relacionen.

La emisaria Itzarama y el emisario Xang esperan a Kedest en un extremo de la bodega. Están colocados sobre 2 plataformas circulares de un metro de diámetro y 25 mm de espesor, una tercera está junto a ellos. Kedest se coloca sobre ella y con lentitud las plataformas se elevan mientras del perímetro de cada una emerge una luz de diferentes colores que los rodea. Es el sistema de seguridad.

Kedest — Capitán, partimos.

El techo de la bodega se abre y los tres salen de la misma a gran velocidad en direcciones diferentes. Erik desde la bodega observa cómo parten rodeados de viento y agua hasta que nuevamente se cierra el techo. Ahora quiere conocer a la persona que de alguna manera está poniendo en riesgo su carrera sin nada a cambio. Toca la puerta…

Capitán — Adelante.

Erik — Gracias, capitán.

Capitán — Póngase cómodo, tenemos 2 días y esteremos acompañados por este temporal

Erik — ¿Tenemos prevista alguna escala?

Capitán — No.

Erik — Si no le importa, quisiera descansar un poco.

Capitán —Le llamaré a la hora del desayuno.

Erik — Gracias, capitán.

Erik antes de ir a dormir se queda mirando a Samia y al niño. Está de pie cuando Samia abre los ojos y sonriendo le hace señas para que duerma con ellos. Se duerme abrazado a ella.

Han pasado 5 horas, Erik se despierta con el llanto del niño, Samia ya está levantada.

Samia — Dormilón, ¿qué tal estás?

Erik — Bien, ¿el niño?

Samia — Tiene hambre.

Erik — ¿Necesitas algo?

Samia — Tengo hambre también.

Erik — El capitán nos espera para comer, ¿no será mejor que te traiga la comida a la cama?

Samia — Dame media hora.

Antes de llegar al puente de mandos, Erik observa desde cubierta un claro en mitad de la tormenta que deja al descubierto la supernova. Está hipnotizado por su esplendor cuando el capitán se acera…

Capitán — Es la segunda vez que la observo esta noche.

Erik — Es maravillosa.

Capitán — Ya tiene nombre, SN 29 Eta Carinae

Erik — ¡No han seguido el procedimiento establecido!

Capitán — Asunto de astrónomos. Dicen que traerá buenas nuevas.

Erik — Supersticiones.

Capitán — Hablan mucho de su hijo y la supernova.

Erik — Muchas criaturas habrán nacido como el mío.

Capitán — Tu hijo no fue reconocido por el sistema y además nació en el mismo instante. El dato que circula tiene 10 decimales.

Erik está desconcertado con los datos del capitán y no puede reaccionar. Samia llega en ese momento.

Samia — Siento interrumpir el espectáculo, pero necesito comer algo rápidamente.

Capitán — Está a punto de amanecer, desayunemos.

Antes de sentarse Samia saca de su bolsillo un pequeño flotador que se infla al tirar de una pestaña y lo coloca en la silla.

Capitán — Buena herramienta.

Samia y Erik sonríen. Tras el suculento desayuno, ambos se tumban uno a cada lado del niño y lo miran orgullosos.

Erik — Es como si estuviera desde siempre con nosotros… Las imágenes de nuestro noviazgo han desaparecido por arte de magia.

Samia — Así es.

Erik — Tendremos que informar a la compañía de nuestra baja temporal.

Samia — No será necesario, ya está en manos de Kedest.

Erik — Eres única, no dejas nada al azar.

Samia (sonriendo) — Soy mujer.

Erik — Y ahora madre.

Samia — Y tu compañera.

Nuevamente se duermen.

…

Han pasado 30 horas y Nueva Alejandría ha llegado a su destino. Son las 05:15 a.m. Samia y Erik entran con la criatura en el puente.

Capitán — Hemos llegado antes de lo previsto.

El mar está en calma y las primeras luces del alba brillan en el horizonte marino. El faro de Alejandría sobresale imponente sobre el resto de las edificaciones. Al llegar a su altura, una pequeña embarcación de pesca se acerca emitiendo unas señales lumínicas que salen de la proa de la embarcación. El capitán no conoce el código y lo intenta descifrar con la computadora, pero con resultado negativo.

Samia — Perdone mi torpeza, capitán.

Samia saca del botiquín un pequeño aparato de forma trapezoidal y al ponerlo sobre la palma de su mano una pantalla circular se depliega. La coloca en dirección a la embarcación y, en ese momento, las señales luminosas se van convirtiendo en señales acústicas y estas en fórmulas matemáticas que indican la ubicación geográfica a seguir.

Capitán — Curioso.

Samia — Será difícil sorprenderle.

El capitán le sonríe.

Samia — Gracias por su tiempo.

Capitán — Estoy a vuestra disposición.

Mientras se dirigen a la embarcación.

Erik — ¿Cómo no ha podido descifrar el código la computadora?

Samia — Son códigos antiquísimos procedentes de nuestra rica herencia cultural. Muchos miran solamente hacia el futuro, pero otros intentamos recuperar nuestro legado cultural no escrito.

Erik — Siempre me sorprendes.

Los tres montan en la pequeña embarcación de 10 metros de eslora. Sopla una ligera brisa procedente del mar y la embarcación pone rumbo al río Nilo.

Erik — El nuevo capitán es poco hablador.

Samia — Es un neutro.

Erik — ¿Está controlado?

Samia — No.

Erik — ¿A dónde nos dirigimos?

Samia — A Abidos.

El pequeño velero de pesca pone rumbo río arriba con sus 2 sistemas de propulsión: el viento y la rotación del interior del mástil conectado al rotor cuántico situado bajo la embarcación.

Erik — Vamos muy rápidos.

Samia — 30 nudos, aunque creo que podríamos ir más rápido.

El delta del Nilo al igual que todos los ríos de escala transfronterizos han recuperado su estado potencial tras ser declarados Patrimonio de la Humanidad en el año cero de la nueva era. Las aguas, tanto dulces como saladas, han dejado de ser causa de conflicto y son gestionadas por la Tierra de los Pueblos.

Tras el desmantelamiento de todas las presas existentes, el delta del Nilo ha recuperado toda la vida robada por la acción humana.

…

Ojo de halcón

Espacio exterior. 1114 km sobre la superficie

El ojo de halcón es una inmensa esfera situada en el espacio exterior donde, al igual que las personas, nacen, viven y mueren las llamadas «lágrimas de la vida». Con el nacimiento de un ser humano nacerá una nueva lágrima, situándose en el centro de la esfera hasta que la proteína sea incrustada; mientras, irá acumulando datos de la criatura. Si es incrustada antes de las 48 horas, la lágrima ocupará su lugar en la esfera; en caso negativo, el ojo de halcón saldrá en su busca. La lágrima dará luz hasta que muera la persona. Las lágrimas sin luz pasan al archivo «Homo sapiens sapiens», propiedad de la Tierra de los Pueblos.

…

Otawa

Centro de control terrestre del Ojo de halcón

Ojo de halcón— Error del sistema. Sistema manipulado por agente externo no identificado.

El centro de control terrestre es de forma rectangular y tiene un inmenso patio interior. Cuatro gruesas columnas soportan la esfera de 200 metros de diámetro situado sobre el edificio. El único acceso está ubicado en la parte inferior de la esfera.

Más de 2000 personas trabajan por turnos las 24 horas del día, 365 días al año. Solamente 2 técnicos trabajan en turnos de 4 horas dentro de la esfera, son los vigilantes.

Su trabajo por lo general es relajado, pequeñas incidencias que son solucionadas sin sobresaltos hasta que ese día por primera vez salta la alarma. La vigilante asustada se dirige hacia su compañero, que juega con un holograma, para avisarle.

Chica — Jon, ha saltado la alarma.

Jon — ¿Qué hacemos?

Chica — Sigamos el protocolo.

Jon la mira con cara de póker.

Chica — ¡No me digas que no te acuerdas!

Jon — Lo siento Andrea.

Andrea se coloca sobre una pequeña plataforma y se eleva hacia la bóveda donde está representado el mapamundi. La alarma se sitúa en el delta del Nilo. En ese momento cierra los ojos y repasa mentalmente el protocolo que nunca se ha utilizado.

Andrea — Visualizar objetivo, contactar con base más cercana, enviar equipo de emergencia, implantar proteína, resetear sistema.

Al llegar al delta del Nilo toda la bóveda lo visualiza, multitud de embarcaciones lo surcan. Andrea se queda maravillada con el paisaje, una de las embarcaciones es señalada por el sistema.

Andrea — Identificación.

En la embarcación se encuentran un pescador con su hija en plena faena.

Sistema — Identificación negativa.

Trípoli — Pasamos protocolo a la base de El Cairo.

El Cairo — Error confirmado. La embarcación no se corresponde con la original.

Sistema — El sistema está siendo manipulado, la posición del objetivo debería estar 40 km más al sur.

Andrea — Base El Cairo, envíen grupo de emergencia y activen procedimiento estándar.

El centro de El Cairo está situado en el extremo sur de la ciudad. La actividad es rutinaria hasta que llega el mensaje.

Es la primera vez que la emergencia fase 1 se pone en marcha. La alarma suena en todo el centro y en las salas donde conviven por un lado el equipo humano y por el otro los androides tipo H++ oficial. Trabajan en parejas y los androides son los encargados de implantar la proteína a las criaturas. La incrustación requiere de una precisión menor a 5 micras, que los humanos no son capaces de garantizar.

Centro de control — Equipo nº 2, apliquen fase 1 del plan de emergencias.

El equipo nº 2 está formado por la piloto Zahra y el androide nº 56. Una vez dentro de la nave rápidamente cogen altura mientras se despliegan las alas.

Zahra — ¿Destino?

Centro de control — Dirección sur hasta nueva orden.

Zahra — Velocidad.

Centro de control — 2 %.

Zahra — 56, ¿estás preparado?

56 — Sí.

Zahra — ¿Muchas veces has realizado esta labor?

56 — Sí, aunque la mayoría de los casos en centros hospitalarios

Zahra — Marcados como ganado.

56 — No estoy diseñado para disertar sobre la finalidad de este tipo de trabajo.

Zahra — Es mi primera emergencia real y estoy algo nerviosa.

La nave lentamente pone dirección sur, siguiendo la línea serpenteante del delta del Nilo en sus primeros kilómetros.

…

Han pasado 17 horas de viaje ininterrumpido cuando la embarcación llega a Abidos en plena fiesta del Sokar-Wesir, final de la estación de Akhet (inundación).

La fiesta se celebra en Abbyu, ciudad santa de Abidos, y se festeja el fin de la inundación y el inicio del cultivo, la muerte y la resurrección: todos quieren convertirse en Osiris al morir. Samia, Erik y el niño pasan desapercibidos entre la multitud, pero al salir, de uno de los laterales de la plaza, un hombre de silueta atlética, delgado y cara amable les para. En un primer momento Samia se asusta y Erik se pone delante de ella, pero antes de que Erik medie palabra el hombre se quita el velo que lleva en la cabeza y descubre su rostro.

Samia — Abdelaziz, nos has asustado.

Abdelaziz — Lo siento, no era mi intención.

Erik — Quiero llevar a mi familia a casa y dejar de huir como si fuéramos delincuentes.

Abdelaziz — Lo entiendo.

Samia — Aquí está nuestro hijo.

Abdelaziz — Seguidme.

Tras un pequeño paseo llegan al principal templo religioso de Abdyue. En el interior del templo Abdelaziz le pide la criatura a Samia. Con el niño en sus brazos, lo sitúa sobre un pequeño molde de madera milenaria con la figura de Osiris, llamada «cama de Osiris».

Abdelaziz — Quisiera estar unos minutos a solas con la criatura.

Erik — ¿Por qué? ¿Qué quiere hacer?

Samia — Erik, confía en mí, por favor.

Erik la ve tan segura que le desconcierta, pero finalmente accede. Cuando Samia y Erik salen de la sala, Abdelaziz apaga las luces y se sitúa en una esquina. Al poner la mano sobre una de las piedras situada a ras de suelo, un orificio se abre entrando la luz del sol por el techo, pese a estar más cerca del horizonte que del zenit. El niño despierta con esa luz cegadora.

Abdelaziz empieza a rezar y a pedir consejo a sus antepasados cuando la luz del sol empieza a perder luminosidad y en las paredes aparecen imágenes de infinidad de ceremonias realizadas anteriormente: el mismo ritual, el mismo objetivo. Abdelaziz pertenece a los chamanes sufíes que durante más de 2500 años esperan una señal de esperanza, alguien que les guíe y les muestre el camino.

Junto a los pies de la cama de Osiris, del suelo sale una espada que solamente utilizan los chamanes, también llamados «buscadores». Al coger la espada, la levanta y la sitúa sobre la criatura.

Abdelaziz — Ayúdame, Alá.

Abdelaziz, temblando suelta la espada y 200 mm antes de tocar el cuerpo de la criatura esta va desapareciendo como si estuviera introduciéndose en el agua. Una fuerza extraña desplaza a Abdelaziz con violencia hasta una de las esquinas de la sala. Una silueta blanca se sitúa junto al niño que llora desconsoladamente y deja caer una suave tela blanca sobre la criatura que calla al contacto e instintivamente la agarra con fuerza.

La silueta blanca poco a poco se desvanece dando paso a la luz tenue del firmamento, representado por millones y millones de galaxias y cientos de puntos parpadeantes repartidos aleatoriamente por el mismo. Abdelaziz está sentado, hipnotizado, con los ojos abiertos e incapaz de moverse y comprender lo que está viendo. Conforme la luz va llenando la sala, aturdido se levanta y corre hacia la criatura que sonríe. La coge en brazos y exclama.

Abdelaziz — Nuestra espera a merecido la pena, ¡Netcher, Netcher!

Con el niño en brazos sale de la sala. Samia y Erik le miran sorprendidos.

Samia — Acabamos de salir.

Abdelaziz — ¡No puede ser, han pasado muchas cosas! Sería un honor ser el protector de la criatura.

Erik — ¡El niño ya tiene padres!

Abdelaziz — Esa fuerza… ¿de dónde ha salido? ¡De dónde!

Erik lo mira atónito y se pregunta si podría ser la misma fuerza que sintió cuando nació el niño.

Samia — Tendremos tiempo de hablar, ahora quiero ir a casa.

Erik calla, pero algo le dice que necesitarán apoyo, más del que él quisiera. La fiesta en Abidos rebosa alegría y colorido, multitud de personas cantan y bailan en los alrededores. Al llegar a la orilla del río, Abdelaziz se ofrece a llevarlos en su embarcación hasta Assuan.

Samia — ¿Podríamos acelerar el viaje?

Abdelaziz — En Assuan disponemos de vehículo apropiado.

Samia mira a Erik.

Samia — Por nuestra parte encantados.

…

Vehículo de emergencia del Ojo de halcón

El Cairo —Abidos, identificados los padres de la criatura en el templo Abdyu.

Zahra — Rumbo confirmado. Tiempo estimado: 5 minutos.

La nave aterriza de forma vertical en el helipuerto a no más de 200 metros del templo. Llevan todo lo necesario para la incrustación, pero no están en el interior. Zahra proyecta el holograma temporal donde aparecen Samia, Erik, Abdelaziz y ellos dos, pero la criatura ha desaparecido.

56 — Confirmen error del sistema.

El Cairo — El sistema es infalible, jamás ha fallado.

Zahra —Falta la criatura y, por otro lado, ¿cómo aparecemos juntos cuando hemos llegado unos minutos más tarde?

El Cairo — No tenemos respuesta. Ahora sigan en dirección sur, rastreen todas las embarcaciones.

56 — ¿Qué hacemos con el resto de vehículos?

El Cairo — Exclusivamente embarcaciones. Vuelvan en caso negativo.

Una vez en el interior de la nave activan los localizadores de Samia y Erik.

Zahra — Identifica y activa localizador del nuevo individuo.

Computadora — Abdelaziz, religioso musulmán, científico, naturalista, chaman sufí de gran influencia, miembro permanente del Consejo Tierra de Religiones.

Zahra — Un pez gordo, creo que le conozco.

Computadora — Localizado, coincide con la posición de Erik y Samia.

La nave se eleva rápidamente hasta situarse 200 metros sobre la vertical, inmóvil.

56 — ¿Qué hacemos?

Zahra — Esperemos a que nuestros fantasmas se muevan.

Han pasado 15 minutos y la situación sigue igual.

56 — Creo que toca patrullar.

Zahra — Empecemos.

La nave baja hasta situarse en el centro del río y pone rumbo sur. La computadora va identificando a todas las personas y androides que van en las embarcaciones.

Zahra — Demasiado lento, ¿podríamos disponer de imágenes grabadas?

56 — Solamente hologramas presenciales, lo demás es saltarse la ley.

Zahra — Me entiendes lo que quiero decir.

56 — No estoy autorizado, sigamos con la búsqueda.

Zahra — Deberías llamarte Abasi.

56 — Estricto.

Zahra — Sí, de ahora en adelante si no te importa te llamaré Abasi.

56 — Como tú quieras.

La nave sigue en dirección sur identificando todas las embarcaciones y sus ocupantes.

Abasi — Tienen que estar en las inmediaciones

Zahra — Subamos 200 metros.

Abasi — Tenemos 780 embarcaciones en 10 km río arriba.

Zahra — Siempre y cuando sigan en el río.

…

La embarcación pilotada por Abdelaziz se desplaza a gran velocidad por la margen izquierda del río.

Abdelaziz — Deberíamos abandonar la embarcación o nos localizarán rápidamente.

Samia — ¿Qué tiempo nos llevará ir a casa en estas condiciones?

Abdelaziz — 2 días.

Samia — Lo que tenga que ser que sea en casa, quisiera llegar hoy mismo.

Abdelaziz — Desembarcaremos en Assuan, allí tengo la nave preparada. Estamos solo a 2 kilómetros.

…

La nave de emergencia sigue identificando a todas las personas y androides que viajan en las diferentes embarcaciones.

Computadora — Una de las embarcaciones con un neonato sin marcar.

Zahra — Posición.

Computadora — 500 metros a las 12.

En la pantalla están identificados los tres y una criatura sin nombre ni código.

Zahra — Son ellos.

Las 2 naves están una frente a la otra, inmóviles.

El Cairo— Diríjanse al puerto de Abidos. Identificados los padres de la criatura, la criatura y Abdelaziz.

Abasi — No lo entiendo, están frente a nosotros. Tiene que haber un error, venimos de Abidos.

Zahra — Donde manda capitán, no manda marinero.

Abasi — Confirmado nuevo rumbo.

La nave pone rumbo norte a gran velocidad.

…

Abdelaziz sabe que les están siguiendo y al observar que la nave que ha estado parada frente a ellos ha dado media vuelta.

Abdelaziz — Nuevo rumbo. Parque natural Daallo.

Computadora — Tiempo: 1 hora, 7 minutos.

…

La nave de emergencia ha llegado al embarcadero de Abidos. En la pantalla del vehículo nítidamente está identificada la embarcación donde están Samia, Erik, Abdelaziz y el niño.

Abasi — No entiendo lo que está pasando.

Zahra — Abasi, están jugando con nosotros, aquí no están.

Abasi — Base el Cairo, esperamos nuevas instrucciones.

El Cairo — Pongan rumbo a la base.

Abasi — Confirmado.

Zahra — Esperaremos a que desaparezcan de la pantalla.

Abasi — Para qué lo quieres saber.

Zahra — Curiosidad, quiero saber cuántos minutos nos llevan de ventaja.

Abasi — ¿Servirá de algo?

Zahra — No lo sé.

A los pocos minutos la embarcación empieza a moverse.

Zahra — 20 minutos aproximadamente.

Abasi, estos juegan en otra división.

Abasi — ¿Cómo podrán engañar al ojo de halcón?

Zahra — A casa. No es nuestro trabajo.

…

La nave sobrevuela a gran velocidad el río Nilo hacia el sur, transformado en un paraíso verde de 5 kilómetros de ancho en cada margen, salpicado de pequeñas viviendas integradas en el paisaje de agricultura de regadío. Sobre la ciudad de Jartum ponen rumbo sureste. Samia y el niño duermen tranquilos, Abdelaziz reza arrodillado y Erik observa el río azulado con la mirada perdida. Es el Nilo azul.

Computadora — 10 minutos para llegar a destino.

La vivienda de la familia está situada en el cuerno de África, en la ladera sur de la sierra Cal Madow de las montañas de Karkaar, al sur del parque natural de Daallo. La nave está a punto de sobrevolar el pico más alto de la sierra, el monte Shimbiris, de 2416 metros de altitud y completamente nevado. La climatología ha sido generosa durante los últimos 30 años, las precipitaciones se han incrementado un 30 %, favoreciendo la recuperación de la red fluvial de las montañas de Karkaar.

La nave aterriza en una pequeña loma rodeada de viviendas. Abdelaziz es el primero en salir, cierra los ojos y respira profundamente. Erik lleva en brazos al niño y Samia, sonriendo, le indica a Erik que observe los gestos de Abdelaziz cuando respira.

Samia — ¡Nos vas a dejar sin aire!

Abdelaziz — Echaba de menos este olor a incienso. Erik, Samia, os informaré de cualquier novedad.

Abdelaziz monta en la nave que toma rumbo sur.

…

Dayaxa

Ha pasado un día y los equipos de emergencia del ojo de halcón están peinando todas las casas con niños recién nacidos, menores de 5 días. Son las 19:05 horas, los últimos rayos de luz iluminan el pequeño valle donde se encuentra la vivienda de Samia y Erik.

Abdelaziz está caminando por el centro de la ciudad de Dayaxa, en la meseta situada al sur de la sierra de Cal Madow. Antes de entrar en la casa donde se aloja, observa a un equipo de emergencias entrando en casa de un vecino conocido suyo. Espera a que salgan para ir tras ellos; a no más de 300 metros entran en otra casa. Abdelaziz llama a la puerta de la primera casa, le abre un joven conocido.

Joven — Buenas noches, pasa por favor.

Abdelaziz — Gracias.

Joven — ¿A qué debemos este honor?

Abdelaziz — He visto entrar al equipo de emergencias y me ha extrañado.

Joven — A nosotros también, al niño la incrustación se la realizaron hace 3 días y han venido a confirmarlo. No lo entendemos

Abdelaziz — También han entrado en otra casa a 300 metros de aquí.

En ese momento entra la madre con el niño en brazos.

Madre — Alá es grande.

Abdelaziz (mientras mira a la criatura) — ¿Quién si no puede hacer algo tan maravilloso? Gracias por vuestra información disfrutad de vuestra criatura.

Al salir de la vivienda pone rumbo hacia la segunda casa donde han entrado los equipos de emergencias. Se para y observa como salen y se introducen en el vehículo que despega verticalmente y desaparece poniendo rumbo noreste.

Abdelaziz busca una zona apartada, de su blusa saca un pequeño pergamino, lo abre y lo coloca sobre una mesa de piedra. La imagen de una mujer de color y edad avanzada aparece.

Mujer — Abdelaziz, ¿de qué estás preocupado?

Abdelaziz — Maestra, están buscando a la criatura.

Mujer — Es inevitable.

Abdelaziz — Lo sé, me preocupa la reacción del niño. Está manipulando al ojo de halcón y su reacción puede levantar sospechas.

Mujer — Es un niño, lo registrarán como un error del sistema. Será un dato estadístico más.

La imagen desaparece y da paso a la imagen topográfica tridimensional de la zona.

Abdelaziz — Galileo, posiciona equipos de emergencia y rutas previstas.

En el mapa 3 puntos rojos quedan identificados y en amarillo las casas donde han nacido criaturas los últimos 5 días. La casa de Samia y Erik está señalada en color naranja. Pone el dedo sobre la casa.

Mapa — 30 minutos para la llegada de los equipos de emergencia al lugar indicado.

Tras recoger el pergamino, vuelve sobre sus pasos en dirección a su estancia.

…

La familia disfruta de la puesta de sol en el jardín. A sus pies el pequeño valle y el pueblo confundido entre la vegetación. Con timidez se encienden las luces del pueblo conforme entra la noche. La brisa es agradable y el niño está tranquilo en el pecho de su madre. Los dos miran orgullosos a su bebé cuando una luz blanca se sitúa sobre ellos, es una lágrima. Erik se levanta y mira hacia el valle cuando 3 luces intermitentes llaman su atención. De su bolsillo saca unas gafas y se las coloca.

Erik — Tipo de nave y dirección.

En los cristales de las gafas: «naves de emergencia del ojo de halcón aproximándose».

Erik (en voz baja) — Son ellos.

Erik rápidamente se lo comunica a Samia.

Erik — Samia, están aquí.

Samia cambia de cara, se pone pálida y con la criatura en brazos entra en casa. Erik espera lo inevitable. —¿Los demás padres habrán sentido lo mismo?—, se pregunta.

Las 3 naves aterrizan junto a la casa, de cada nave salen 2 individuos uniformados con pantalón y camisa gris con el símbolo del ojo de halcón. Al frente uno de los responsables.

Erik — Buenas noches, ¿qué desean?

Responsable — ¿Erik Einersson y Samia Yusuf?

Erik — Sí, aquí vivimos.

Responsable —Hace 3 días su mujer

Samia dio a luz un varón, ¿es correcto?

Erik — Así es, acabamos de llegar y mañana realizaremos el procedimiento establecido.

Responsable — Nuestras órdenes es realizarlo ahora.

Erik — ¿Podrían identificarse?

Cada miembro tiene en su lateral de la camisa el nombre, número de patrulla, fecha de actualización y fuente.

Responsable — Puede comprobarlo en la fuente, es su derecho.

Erik — No será necesario, aunque no entiendo a qué se debe el privilegio de que vengan a visitarnos con tanto personal.

Responsable — Desconocemos los motivos.

Las 3 patrullas entran en el jardín, pero antes de entrar en la casa.

Erik — Si no me equivoco, solamente 2 miembros componen el equipo de incrustación.

En ese momento de una de las esquinas de la casa sale Abdelaziz.

Abdelaziz — Efectivamente, el resto no son del equipo de incrustación.

Erik — Creo que queda suficientemente claro.

El responsable notablemente contrariado.

Responsable — Tengo que informar.

Antes de hablar se aparta del grupo.

Responsable — Espero instrucciones.

Base Mogadiscio — Cumplan procedimiento establecido.

Responsable — ¿Qué tiene de especial esta criatura?

Base Mogadiscio — Limítese a cumplir su trabajo.

El responsable se dirige hacia Erik mirando de reojo a Abdelaziz.

Responsable — Entraré yo con nuestro androide experto, el resto se quedará fuera.

Abdelaziz — Me quedaré fuera yo también.

Erik entra con los dos miembros en casa. Samia está en la habitación con el niño, al verlos se pone en pie desafiante.

Erik — Samia, dales el niño, por favor.

Samia — No.

Erik — Por favor, no lo hagas más difícil.

Mientras el androide despliega el equipo sobre la cama, teclea una serie de claves y la maleta se transforma en una pequeña incubadora. El responsable se dirige hacia Samia para coger a la criatura, pero Samia se niega hasta que Erik lo coge y lo coloca en la incubadora. Samia no puede contener su impotencia y se lanza para coger al niño. En pleno forcejeo con el responsable la proteína entra en acción y paraliza a Samia que cae al suelo. Erik asustado atiende a Samia cuando entra Abdelaziz.

Erik — ¿Por qué? ¡No ha hecho nada!

Abdelaziz — En pocos minutos estará recuperada.

Erik — ¿Tendrá consecuencias?

Abdelaziz — No, es una reacción primaria, no está penalizada.

El androide está a punto de incrustar la proteína.

Androide — Necesito concentración, por favor.

La proteína es incrustada en la nuca a 5 mm bajo la piel, con una precisión de 5 micras. Las gafas que llevan puestas para las comprobaciones confirman el éxito de la incrustación.

Androide — Proteína incrustada con éxito.

El responsable se acerca y confirma la incrustación tecleando una clave en el mando de la incubadora, pero antes de dar la criatura a sus padres la alarma se enciende.

Responsable — ¿Qué problema tenemos?

Androide — No lo sé, la incrustación ha sido perfecta.Responsable — La señal es débil.

Androide — Ese problema corresponde a otro departamento.

Abdelaziz — ¿Han acabado?

Responsable — Tenemos un problema.

Abdelaziz — ¿De incrustación?

Responsable — No.

Abdelaziz — Por favor, abandonen la casa.

Responsable — Queremos hablar con la central.

Abdelaziz — Tendrá que ser fuera.

Contrariado, abandona la casa para comunicarse con el ojo de halcón.

Responsable — Nos da error pese a que la incrustación ha sido un éxito.

Ojo de halcón — Abandonen la zona.

Responsable — Nos vamos, ¿dónde está el resto?

Androide — No lo sé, deberían estar aquí.

Aceleran el paso y al llegar a las naves encuentran al resto del equipo en sus asientos dormidos.

Responsable — ¡Despertad, despertad! ¿Qué os ha pasado?

Los cuatro miembros con dificultad y aturdidos empiezan a despertar y a preguntarse qué ha ocurrido.

Responsable — Eso lo tendréis que explicar vosotros mismos.

Miembro — No recuerdo nada.

Responsable — ¿No estabais con el hombre que ha venido en el último momento?

Miembro — Sí, oímos unos gritos, pero nada más.

Responsable — Regresemos.

Las 3 naves ponen rumbo a la base. El responsable, ofuscado, abre la maleta y despliega la incubadora para ver nuevamente la incrustación, pero todo deja de funcionar y la información desaparece.

Responsable — ¡No es posible!, ¡ojo de halcón, lo hemos perdido todo! ¿De qué información disponemos?

Ojo de halcón — Señal débil e intermitente, su trabajo ha finalizado, ahora el problema está en manos del departamento técnico.

Responsable — Afirmativo, volvemos a la base.

En la habitación, Erik y Abdelaziz ponen en la cama a Samia y al niño en sus brazos.

Erik — ¿Qué ha pasado fuera?

Abdelaziz — Nada.

Erik no le cree, pero no insiste y se sienta junto a Samia que poco a poco abre los ojos.

Samia — ¿Qué ha pasado?

Erik — Todo está en orden, puedes estar tranquila.

Samia mira al niño y luego a Abdelaziz.

Samia — Siento lo que ha pasado.

Erik — Era un hecho consumado.

Samia calla, sigue sin aceptar el hecho de marcar a una criatura inocente, indefensa, sin mal. Abdelaziz mira a Samia y la entiende, a Erik también.

Erik — Han sido días intensos.

Abdelaziz — Tenemos mucho para analizar, pero ahora lo prioritario sois vosotros. Descansad.

Erik — ¿Quieres cenar con nosotros?

Abdelaziz — Gracias, pero tengo cosas que hacer. Otro día será.

Samia — Estamos en contacto.

Antes de salir del jardín recibe la llamada de su maestra.

Maestra — ¿Recordarán algo?

Abdelaziz — No, los 4 son humanos, será un simple dolor de cabeza en sus recuerdos.

Maestra — ¿El ojo de halcón?

Abdelaziz — Como comentó, será un dato estadístico. En caso contrario, en pocos días tendremos respuesta.

Maestra — Tendremos que comunicarlo al padre Xabier.

Abdelaziz — Así es, lo haré inmediatamente.

…

Otawa

Centro de control terrestre del Ojo de halcón

Andrea está esperando los comentarios del equipo de emergencias que está a punto de llegar a la base del noroeste de Somalia en la ciudad de Burao. La pantalla de la bóveda visualiza el pequeño valle donde viven Samia y Erik y los desplazamientos de los equipos de emergencia. Se oyen las conversaciones entre Erik, Abdelaziz y los miembros de los equipos antes de entrar en casa. Mientras realizan la incrustación, Abdelaziz en pocos segundos deja fuera de combate a los supuestos miembros de emergencia y los traslada a uno de los vehículos.

Andrea — No es posible, la proteína no se ha activado.

Ojo de halcón — El individuo no ha actuado de forma ilegal

Andrea — ¡Ha dejado fuera de combate a 4 personas!

Ojo de halcón — No ha habido lucha alguna.

Andrea — Quiero imágenes y audio del exterior durante la incrustación.

Ojo de halcón — Perdida información.

Andrea — Información de nuestro personaje misterioso.

Ojo de halcón — Abdelaziz Ait, natural del sur del Magreb, 48 años, científico naturalista, asesor del Comité de Medicina Tradicional, de gran influencia en la teología islamista, miembro titular del Consejo Tierra de Religiones.

Andrea — ¡Madre mía, un pez muy gordo!

Ojo de halcón — Afirmativo.

Andrea se queda sorprendida con la respuesta.

Andrea — De todo esto, algo se me escapa… ¿Qué ocurre con la señal de la nueva criatura?

Ojo de halcón — Proteína incrustada, señal débil e intermitente, datos erróneos e información perdida.

Andrea mira una y otra vez los datos.

Andrea — No lo entiendo.

Jon — No le des más vueltas, esperemos el informe del equipo.

Andrea — En cualquier caso, tendremos que informar.

Jon — ¿A quién? Nunca ha pasado algo así.

Andrea — Seguiremos el procedimiento establecido.

Jon se queda mirándola.

Andrea — No lo recuerdas.

Jon — Tendré que leerme nuevamente el manual.

Andrea — Sería una buena idea.

Andrea sale de la esfera y entra en un pequeño habitáculo de unos 4 metros cuadrados ubicado junto a la entrada. Al cerrarse la puerta el interior se transforma en un holograma tridimensional, un hombre de mediana edad y una mujer de edad avanzada entran en la habitación.

Hombre — ¿Qué ocurre para requerir nuestra presencia?

Andrea — Aplicado procedimiento I.E.1.

Mujer — Es la primera vez y resulta sumamente extraño.

Andrea — Los acontecimientos previos a la incrustación han dado errores espacio-temporales y nuestro sistema no ha sido capaz de dar una explicación lógica.

Hombre — ¿Algo más?

Andrea — Los datos de la criatura: ADN, edad… no existen.

Mujer — Un error del sistema, un dato estadístico que no altera su fiabilidad.

Hombre — No le demos más vueltas, es un niño, nada más.

La comunicación se corta. Al llegar Andrea al centro de control, el responsable del equipo de emergencias espera en la pantalla de la bóveda las últimas instrucciones.

Andrea — Caso cerrado.

Responsable — Afirmativo.

La rutina vuelve al centro de control. Andrea no deja de pensar en lo sucedido, pero cuando mira a su compañero que no se ha inmutado un sentimiento de rabia recorre su cuerpo.

…

AÑO 2

Año 132-08-06 de la nueva era

Año 2977 del calendario gregoriano

EN

Es el segundo aniversario, Bono está hablando con sus abuelos paternos mientras Erik y Samia están preparando la comida. Suena el timbre de la entrada exterior.

Samia — Será algún paquete.

Erik — Me temo otra cosa, voy.

La sospecha de Erik se cumple.

Transportista — Buenos días, ¿casa de Samia, Erik y el niño Bono?

Erik — Sí.

Transportista — Necesitarán un garaje para guardar todo esto.

Es un contenedor de 5 m3 y lo están bajando del vehículo.

Transportista — Tenemos más en el almacén.

Erik — ¿De dónde viene?

Transportista — De todo el mundo.

Erik — Déjelo en el garaje, por favor.

Transportista — Perdone mi atrevimiento, ¿podría regalarle algo a su hijo?

Erik — ¿Por qué? ¿Qué piensa que es mi hijo?

Transportista — Creo en él, nada más.

Erik — No quiero que mi hijo se convierta en una atracción, póngase en mi lugar.

Transportista — Le entiendo. Perdóneme, no volverá a ocurrir.

Bono llega corriendo antes de que el transportista se aleje.

Bono — Aita, he hablado con los aitonas…

Erik se queda cortado, el transportista se da la vuelta y sonríe al niño. Erik observa la buena fe del hombre y le llama.

Erik — Venga, por favor. Este es mi hijo Bono.

Bono — Se llama Ghedi y tiene una niña de mi edad.

Ghedi — Así es, se llama Saida. Me gustaría regalarte algo.

Ghedi abre la mano y le ofrece un pequeño fósil.

Bono — Gracias, ¡es precioso!

Ghedi — Es un caracol, lo cogí en la sierra. Tuve mucha suerte.

Bono — Espéreme, por favor.

Bono entra corriendo en casa y sale con una pequeña caja.

Bono — A Saida de mi parte.

Ghedi — Gracias, le harás muy feliz y a mí también.

El hombre antes de marcharse se despide con un gesto de gratitud y corre feliz hacia la nave de transporte.

Erik — Hay muchas personas que te aprecian.

Bono — Tendré que dar las gracias a todos.

El día está pasando muy rápido para el niño. La familia está dando los últimos toques a la cena cuando suena el timbre. El niño sale corriendo para abrir la puerta. Es Abdelaziz. Bono le coge de la mano para llevarlo a la cocina.

Abdelaziz — Buenas noches.

Samia — Buenas noches.

Erik — Creo que Bo te ha preparado una sorpresa.

Bono le vuelve a coger de la mano y lo sienta en el centro de la sala.

Bono — Cierra los ojos.

Abdelaziz — Estoy intrigado.

Bono — Elige una pieza de piano, la que más te guste.

Abdelaziz — Melodía de amor de Hans Engelman.

Bono — No habrás los ojos hasta que yo te lo diga.

Abdelaziz — Te lo prometo.

La música fluye con naturalidad y frescura de los dedos del niño, los ojos de Abdelaziz se relajan disfrutando de la música sin pensar en otra cosa, al igual que el niño.

Abdelaziz — No reconozco al pianista, es nuevo para mí.

Erik y Samia desde una esquina de la sala observan el empeño que pone el niño. Aunque no son expertos como Abdelaziz, suena maravillosamente y para ellos es suficiente. Al finalizar la partitura.

Bono — Puedes abrir los ojos.

Cuando ve al niño sentado junto al piano holográfico.

Bono — Es mi regalo.

Abdelaziz — Debería ser al revés, si no me equivoco dura unos segundos más que la versión más aceptada por la crítica. Me gusta, estoy abrumado y orgulloso de ti. Gracias por estos minutos.

Bono corre a abrazarlo mientras mira a sus padres.

Erik — Id a dar un paseo, en 15 minutos os llamaremos para cenar.

Abdelaziz — Siento no haber traído nada.

Samia — Con tu presencia nos es suficiente.

Bono le coge de la mano y lo lleva rápidamente al exterior, coge una pelota y se la da.

Bono — Lánzala hacia el cielo con todas tus fuerzas.

Abdelaziz — Tengo mucha fuerza, la echaré hasta la luna.

Bono — ¡Sí, hasta la luna, hasta la luna!

Al lanzarla, la pelota desaparece al igual que las estrellas y la luna menguante situada en el cenit. Todo se vuelve oscuro, una silueta blanca flota en mitad del cielo oscurecido misteriosamente.

Bono — Son mis amigas.

Abdelaziz — ¿Qué quieren?

Bono — Al igual que tú, me enseñan muchas cosas.

Abdelaziz no puede aguantar la energía que se ha generado, se aleja como puede hacia la casa y entra tambaleándose.

Samia — ¿Qué te pasa? ¿Dónde está el niño?

Abdelaziz — No lo sé, alguien se lo ha llevado.

Erik y Samia salen corriendo, pero lo único que ven es la oscuridad absoluta. Abdelaziz sale como puede tras ellos.

Abdelaziz — Es un campo de energía desconocido para mí.

Erik — ¿Dónde está nuestro hijo?

Abdelaziz — Presiento que no corre peligro, creo que no es la primera vez.

Samia — Nunca nos ha comentado nada.

Abdelaziz — Lo siento, no tengo respuesta.

Los tres se miran incrédulos, Samia no puede contener su angustia y corre desesperada sin dejar de gritar.

Samia — ¡Devolvedme a mi hijo, devolvedme a mi hijo!

Erik corre tras ella, cuando la alcanza la abraza y la oscuridad total poco a poco vuelve a dar paso al cielo estrellado. Bono aparece andando con la pelota en la mano, su madre va en su busca y lo abraza con fuerza.

Bono — Ama, me haces daño.

Samia — Lo siento hijo mío.

Samia lo coge en brazos y lo lleva rápidamente a casa. Salvo el niño, los tres están descolocados; nadie se atreve a preguntar, el miedo es mayor que la curiosidad. A Samia y a Erik se les ha ido el apetito.

Abdelaziz — ¿Qué tenemos de cenar?

Samia — Lo que más le gusta a Bo, croquetas.

El niño levanta las manos de alegría, ajeno a la preocupación de sus padres. Durante la cena los tres le miran de reojo, pero no se atreven a decir nada. Abdelaziz le hace una señal a Samia.

Samia — Bo, ¿Con quién has estado?

Bono — Con nuestras amigas.

Samia — ¿Nuestras?

Bono — Sí.

Samia — ¿Qué te dicen?

Bono — Me enseñan muchas cosas.

Samia — ¿Quién te ha dado la túnica blanca que llevas?

Bono —Ellas me dicen que me protegerá. Me gusta, es muy suave.

Samia — ¿Cuánto tiempo has estado?

Bono — Como un día en la escuela. Aquí no pasa el tiempo de igual forma.

El niño sigue comiendo las croquetas mientras los mira y les sonríe. Después de una hora al niño se le empiezan a cerrar los ojos, Samia lo coge en brazos para llevarle a la cama.

Samia — ¿Qué se dice?

Bono — Buenas noches, aita, maestro...

Cuando Samia y el niño salen de la cocina.

Erik — ¿Quiénes son, porqué a mi hijo?

Abdelaziz — Lo desconozco, aunque no deberías preocuparte por ello.

Erik — Tú también tienes cara de preocupación.

Abdelaziz — No me preocupa quienes son, sino que el ojo de halcón haya detectado la ausencia del niño y la energía generada.

Erik — ¿Ha sido tan alta?

Abdelaziz — Sí.

Erik — ¿Cómo sabremos que lo han detectado?

Abdelaziz — Su lágrima debería estar aquí.

Erik — Qué me dices de sus ojos.

Abdelaziz — Sí, su tono azul ha cambiado.

Erik — ¿Deberíamos llevarle al médico?

Abdelaziz — Samia tiene más criterio que yo. Os dejo, discúlpame ante Samia. Buenas noches.

Erik entra en la habitación del niño que se ha quedado dormido y encuentra a Samia con la túnica misteriosa entre sus manos. Erik le hace una señal para ir a la sala y ambos se sientan contemplando la túnica y tocándola con curiosidad.

Samia — Parece el mismo tipo de tela que la de Abidos.

Erik — Eso parece, ¿Qué hacemos?

Samia — Si investigamos la información podría salir y sería otro problema.

Erik — Sus ojos.

Samia — Con el crecimiento le estarán cambiando.

Erik sonríe.

Erik — Tenemos 20 días de vacaciones y mis padres han invitado hoy al niño.

Samia — Les echas de menos.

Erik — Sí.

Samia — Nos vamos a Islandia.

…

AÑO 3

Año 133-09-09 de la nueva era

Año 2978 del calendario gregoriano

PRESENTACIÓN EN SOCIEDAD

Casa de Bono

Samia observa con curiosidad a su hijo jugando en la habitación, está concentrado y no se da cuenta de que su madre le observa. Erik se acerca y abraza a Samia.

Erik — ¿Ahora qué está construyendo?

Samia — Lleva una semana construyéndolo, no lo sé, he buscado referencias y nada de nada.

Erik — ¿Has consultado con el departamento de estructuras de la universidad?

Samia — Sí, no hay referencias.

Erik — ¿Qué medio has utilizado?

Samia — A través de Abdelaziz.

Erik — Lo mejor sería eliminar toda la información consultada.

Samia — Abdelaziz se ha encargado.

Erik — Mañana empieza la escuela, ¿qué le van a enseñar?

Samia — A relacionarse y tener amigos y amigas.

El niño ha finalizado su construcción, se da la vuelta y sale corriendo cuando tropieza con sus padres, les agarra de las manos con fuerza y los lleva al exterior de la casa.

Bono — Necesito un objeto que pese 25 kilos y a ser posible de este tamaño. —El niño indica el tamaño con las manos.

Erik — De unos 50 mm de diámetro, más o menos. Vamos a tener suerte, tengo una piedra que recogí hace 2 años en la galería 7, pero pesa mucho.

Los tres se dirigen al cobertizo situado a unos metros de la casa, Bono no puede contener su emoción y sale corriendo. Cuando llegan Erik y Samia, Bono tiene la piedra a unos centímetros de la palma de su mano izquierda, los dos se quedan paralizados mientras el niño sonríe. Samia con su habitual instinto se le acerca.

Samia — ¿Cuánto pesa?

Bono — 25,3 kilos. Me sirve.

Samia — Estoy impaciente por verlo.

Bono — Aita, ¿me ayudas?

Erik coge la piedra con las dos manos.

Bono — Aita, ten cuidado, pesa mucho.

Al llegar a la habitación del niño.

Bono — Pon la piedra aquí.

La estructura construida es un molino de viento compuesto por un pilar extremadamente fino y 3 hélices muy delgadas. Junto al molino, un puente con una estructura a simple vista muy endeble. Erik pone la piedra sobre una pequeña base lateral en la punta de una de las hélices y sorprendentemente el molino no se ve afectado por el peso de la piedra.

Bono — Aita, gira con la mano el molino.

Con un pequeño impulso las hélices empiezan a girar lentamente.

Bono — Aita, quita la corriente de toda la casa.

El molino empieza a ganar velocidad, la hélice que tiene la piedra se alarga y se encoge a cada giro. Tras unos segundos sin luz ni corriente la luz vuelve a la casa; todos los aparatos funcionan correctamente. Samia mira a Erik y se encoge de hombros.

Bono — ¿Os gusta?

Erik — Por supuesto.

Bono — Ahora queda el puente.

Samia — ¿Qué quieres hacer?

Bono — Quiero hacer rodar la piedra sobre el puente.

Samia — Parece muy débil.

Bono sonríe, se sitúa tras la torreta y pulsa un botón situado en la base de la mesa. Poco a poco, el molino se va parando hasta que la hélice que tiene la piedra se sitúa sobre el puente. Al caer la piedra sobre una pequeña plataforma con ruedas, esta suavemente se desplaza mientras la estructura tanto hacia arriba como hacia abajo balancea mientras pasa la piedra. La superficie del puente se mantiene horizontal.

Cuando la piedra pasa por el puente se para, Samia y Erik aplauden hasta que se dan cuenta de que la energía eléctrica no se ha cortado, todo sigue funcionando con normalidad. Samia se acerca y lo abraza orgullosa mientras mira a Erik.

Samia — ¿Cómo lo has hecho?

Bono — Mis amigas me lo han enseñado.

Samia — ¿Y la luz?

Bono — Disponemos de energía hasta la hora de cenar.

Samia — También tus amigas.

El niño lo confirma con una sonrisa. Durante la cena Bono mira a sus padres con extrañeza, los ve preocupados.

Bono — ¿Estáis tristes porque mañana empiezo la escuela?

Samia — Un poco, es la primera vez que sales de casa.

La cena transcurre con normalidad, pero es diferente a todas las demás. Saben que es la presentación oficial en sociedad de su hijo, algo que han querido evitar. Erik acaricia a su hijo dormido cuando Samia entra en la habitación.

Samia — El café está hecho.

Los dos toman el café con la mirada perdida hasta que Samia rompe el silencio.

Samia — Hay medios en la zona.

Erik — ¿De qué tipo?

Samia — Sensacionalistas y religiosos, principalmente.

Erik — ¿Abdelaziz?

Samia — Está en ello.

…

09:00 horas

Es un día de fiesta en la escuela del valle de Daello, un momento que la mayoría de los niños recordaran toda su vida por la ansiedad de quedarse por primera vez solos y con la sensación de ser abandonados ante el mundo sin la protección de sus padres.

Más de 20 niñas y niños, junto a los padres, están en la entrada de la escuela cuando el director y las 2 profesoras se acercan y les invitan a entrar. Bono es el primero en dirigirse hacia la entrada. Como un imán, el resto de niñas y niños le siguen salvo 2 que están agarrados con fuerza a las piernas de sus padres.

Una profesora le ofrece la mano a Bono y se dirige hacia los 2 niños que lloran desconsolados. En ese instante el resto de niños corren para agarrarse a la profesora y a Bono. Finalmente, los 2 niños dan la mano al resto de compañeros y todos juntos entran en la escuela.

Abdelaziz observa desde la distancia mientras los padres comentan entre risas las anécdotas ocurridas.

De camino a casa Erik y Samia se juntan con Abdelaziz.

Samia — ¿Alguna novedad?

Abdelaziz —Será una constante, os tendréis que acostumbrar. Solo queda controlar el protocolo de intimidad escolar, fuera de ahí, será una lucha tenaz.

Erik — ¿No se cansarán?

Abdelaziz — Sin noticias, la prensa sensacionalista en pocos meses se cansará; por tanto, toca rutina.

Erik — ¿El resto?

Abdelaziz — No tengo respuesta.

Samia — ¿El profesorado?

Abdelaziz — Las profesoras son de mi confianza, la confidencialidad la tenemos garantizada.

El primer día de clase transcurre entre juegos, cantos y clases de pintura. La normalidad ha sido absoluta hasta que las profesoras recogen y ordenan el material didáctico utilizado.

Oba—Ashia, ¿puedes venir un momento?

Oba le enseña el material realizado por Bono, sus dibujos y notas de música.

Ashia — ¡Son todas las partituras que hemos cantado, con un pentagrama diferente!

Oba— Mira los dibujos.

Ashia — ¡Por Alá, esto es perspectiva!

Las dos miran el dibujo que Bono ha hecho de la clase con los niños y niñas jugando.

Ashia — Hagamos caso a Abdelaziz, los eliminaremos diariamente.

Oba — En el informe trimestral tendremos que informar a los padres.

Ashia — Nada nuevo para ellos. La cuestión es cuánto tiempo lo podrán ocultar.

…

Han pasado 3 meses y la actividad en la escuela sigue con normalidad. Las dos profesoras están ultimando los informes de cada niña y niño en la sala de profesores.

Oba — Qué voy a contar a sus padres que no sepan.

Ashia — Su carácter, cómo se relaciona… Sigue el formato.

Oba — Es bueno, ayuda a los demás, le adoran.

Ashia — Los míos siempre quieren estar con él.

Oba — ¿Qué planteamos a los padres para el próximo curso?

Ashia — Mínimamente está en bachillerato.

Oba — Su lógica no tiene parangón, me supera ampliamente. Me siento pequeña a su lado. ¡El año que viene cumplirá 4 años!

Ashia — Y no tenemos nada que enseñarle.

Oba — Lo consultaré con Abdelaziz.

…

133-12-20, 13:00 horas

Centro preescolar del valle Daallo

Samia entra en el despacho de la tutora de Bono, Oba. Las dos están nerviosas, más por la reacción que pudieran tener que por lo que saben.

Samia — Buenos días Oba, perdona la ausencia de Erik, pero el trabajo lo tiene atrapado.

Oba— Buenos días Samia, lo entiendo.

Oba saca el informe de una única hoja.

Oba — Qué te voy a decir que no sepas… se relaciona bien, le gusta todo, pone interés, ayuda a los demás, incluso a mí. ¡Lo tiene todo!

Samia — Le siento feliz en la escuela y con sus amigos.

Oba — Le gusta especialmente la música.

Samia — Le apasiona.

Las dos se ocultan información y no se atreven a dar el paso hasta que…

Oba — He hablado con Abdelaziz sobre tu hijo, espero que no te moleste.

Samia — Es de nuestra confianza.

Oba — Aquí no podemos enseñarle más, hay cosas que dibuja y hace que nosotras no entendemos, lo siento.

Samia — Finalicemos el curso, el año que viene otro año será.

Oba — Podríamos traer profesorado experto de nuestra confianza.

Samia — Mientras lo tengamos aquí me parece razonable, lo consultaré con Erik.

Oba — Disfrutad de las vacaciones.

Samia — Gracias por todo, Oba.

Samia sale de la escuela aliviada y feliz sintiendo que su hijo está en buenas manos.

…

AÑO 5

Año 136-06-20 de la nueva era

Año 2981 del calendario gregoriano

MIEDO A LO DESCONOCIDO

13:00 horas

Centro preescolar del valle Daallo

Ha finalizado el 3er. curso de preescolar, Samia y Erik van a recoger el informe final, Oba les recibe en la entrada de su despacho.

Oba — Buenos días, Erik, Samia.

Samia — Buenos días, Oba.

Oba — Cómo pasa el tiempo, 3 años ya.

Samia recuerda el primer informe, sabe que es hora de tomar una decisión.

Samia — ¿Qué comentan los profesores que os haya podido ayudar?

Oba — A parte del informe estándar no hay informe extra alguno, solamente sus comentarios.

Erik — Te escuchamos.

Oba — Recomiendan enviarlo a la escuela de bachillerato de Dayaxa.

Samia — ¿Será suficiente?

Oba — No, los profesores están abrumados, les cuesta seguir al niño.

Samia — Con niños y niñas de 16 y 17 años, adolescentes, mejor dicho.

Oba — Así es. Lo sentimos, pero os tendréis que acostumbrar. Sed optimistas.

Erik — ¿Podría seguir aquí en primaria?

Oba — No lo podemos ocultar más, tened confianza.

Samia — ¿Podría afectar al niño?

Oba — Vuestro hijo se da cuenta de todo, controla la situación y espera vuestra decisión.

Los dos salen tristes de la reunión, la situación les ha superado, se sienten agobiados. Como padres han dejado de tener el control.

Erik — Al menos, estará cerca de casa.

Samia tiene la mente en otro lugar.

Erik — Samia.

Samia — Perdona, estaba en otro lugar.

Erik — ¿En dónde?

Samia — Me gustaría que nuestro hijo hablase con el Consejo de Guías Naturales.

Erik — ¿No se asustará?

Samia — La presencia de Abdelaziz le tranquilizará.

Erik — ¿Cómo garantizaremos la confidencialidad del encuentro? Nos siguen a todas partes.

Samia — Abdelaziz se encargará.

…

AÑO 6

Año136-08-15 de la nueva era

Año 2981 del calendario gregoriano

TECNOLOGÍA

10:00 horas

Costa sur de Somalia

La familia está de vacaciones. Después de pasar unos días en casa de los padres de Samia, hoy se reúnen con el Consejo de Guías Naturales compuesto de 6 miembros —aunque no es un número fijo— también asesores del Comité Ejecutivo de Medicina Tradicional. En el otro lado del organigrama está el Comité de Medicina Clásica, asesorado por la industria farmacéutica. Son los responsables de proponer y aprobar los nuevos fármacos que se comercializarán a escala planetaria. Los 2 comités tienen el mismo peso ejecutivo y, en los casos de empate técnico, son los 3 representantes de la Tierra de los Pueblos quienes deciden.

Pero ahora toca disfrutar del mar y para ello este año han elegido la costa sur de Somalia, en la localidad costera de Ras Kamboni. La casa está ubicada en el pequeño istmo entre dos playas donde la brisa es especialmente agradable en los días de calor.

Erik y Bono están jugando con la arena de la playa mientras Samia está corriendo por la orilla. Al volver observa a una persona escribiendo algo en la arena, pero justo al llegar a su altura la persona se va. Mira con curiosidad los signos, letras y números escritos. Antes de que el agua los borre saca una foto con su reloj de pulsera y vuelve con los suyos.

Samia — ¡Qué castillo más bonito, qué pena que el agua se lo lleve!

Bono — Haremos otro.

Samia — Erik, creo que te has quemado.

Bono — Aita, pareces un cangrejo cocido.

El niño se cae de la risa en la arena.

Samia — Te traeré una camisa.

Erik — Tomemos un baño antes.

La corriente ecuatorial, llamada «de agujas», llega a la costa a 26 grados; templada, comparada con los 38 grados a la sombra que tienen en la playa. En las horas centrales del día la playa queda desierta, es la hora de la comida y de una reconfortante siesta.

Samia se acaba de levantar y llama a Erik.

Samia — Erik, ¡despierta!

Samia le mira y sonríe, está rojo como un cangrejo.

Erik — ¿Qué pasa?

Samia — Te daré esta pomada, te regenerará la piel sin traumas.

La habitación está en penumbra. Tras aplicarle la crema a Erik, pulsa la esfera central de su reloj y proyecta en la oscuridad la foto sacada en la arena.

Samia — Es un código.

Erik — Original.

Samia — Y efectivo. No deja rastro.

Erik — ¿Qué dice?

El código está compuesto de 15 números, letras y el símbolo del sol y la luna, en la mitad el horizonte.

Samia — Descifra código.

Los números y letras empiezan a moverse y reposicionarse cuando Bono desde la puerta...

Bono — Es un restaurante en una pequeña playa a 350 metros de nuestra posición, la cita es a las 20:35 horas.

Los dos se quedan sin palabras, pero Samia reacciona invitándole a que se tumbe con ellos en la cama, Bono rapidamente se coloca entre ambos. Los tres esperan el resultado de la computadora cuando en color blanco y azul aparece el número 16338737/41591776; hora, 20:35; lugar, restaurante Verde Indico.

Bono — Este mensaje es de Abdelaziz, me enseñó cómo descifrarlo.

Erik — Cenaremos mirando al mar.

Bono — Yo quiero croquetas.

Samia — Yo también.

El niño mira a su padre y no puede aguantarse la risa, Samia ríe también. Erik resignado...

Erik — Definitivamente, soy un cangrejo.

Todos ríen.

Son la 19:00 horas, la temperatura es agradable y el paseo hasta el restaurante relajante, huele a mar y a pescado. El restaurante está a 50 metros del mar, es de construcción portátil porque la ley mundial de costas prohíbe construir edificios fijos a menos de 100 metros de la pleamar.

El restaurante es amplio y abierto al mar, sus vistas y su penetrante y relajada brisa acompañan a los comensales a disfrutar de los frutos del mar. Al finalizar la cena, con la cuenta, una nota les indica el lugar del encuentro situado en el ático del restaurante.

La familia entra en el ático donde les espera Abdelaziz. Bono le da un fuerte abrazo.

Erik — Samia, ¿es necesario que estemos?

Samia — Te pone nervioso.

Erik — Sí.

Abdelaziz — Serán unos pocos minutos.

Samia — Esperaremos en la terraza.

Los 5 miembros del consejo están sentados alrededor de una sencilla mesa, todos saludan a Bono con respeto, no es un niño para ellos. Bono, por su parte, le quiere decir algo a Abdelaziz antes de que le presente al consejo y con un gesto le pide que se acerque. Abdelaziz intrigado se acerca.

Bono — Los objetos que tienen cada uno delante de ellos están mal puestos.

Abdelaziz sonríe y le indica con la mano que actúe. El niño cambia la posición de los objetos y todos sonríen. La prueba era preguntar si los objetos estaban bien ordenados y adivinar sus propietarios.

Abdelaziz — Me imagino que los conoces.

Bono — Sí, doctora Meda, doctor Sarabi, doctora Thaquib, doctora Itzarama, doctor Xang. Me imagino que el doctor Nampitjinba no está por su delicado estado de salud.

Doctor Xang —Nos conoces mejor que nosotros a ti. Así es, nuestro maestro necesita reposo, pero confía en poder estar contigo lo antes posible.

Dra. Meda — ¿Qué tal en la escuela?

Bono — Lo paso muy bien.

Dra. Itzarama — ¿No te aburres?

Bono — No.

Dra. Thaquib — ¿Te gustan todas las materias?

Bono — Especialmente la música.

Doctor Xang — ¿Te gustaría realizar otro juego con nosotros?

Bono — Todo lo que sea jugar me gusta.

El doctor Sarabi pone la mano sobre el objeto que tiene sobre la mesa, un pentagrama holográfico se despliega. Antes de que el doctor le plantee la pregunta el niño saca de su bolsillo un estuche que al abrirlo se transforma en un pequeño teclado de piano y lo empieza a tocar. Cada nota es una letra hasta que aparece la frase: «en 10 minutos el ojo de halcón identificará a todos los componentes de esta mesa». Con la inocencia de un niño...

Bono — Tiene solución.

Nuevamente empieza a teclear el piano holográfico y al instante las paredes desaparecen. La oscuridad inunda la sala y tras ella el cielo estrellado.

Doctor Xang — ¿Cómo se llaman tus amigas?

Bono — Las llamo EN, aunque cada una tiene su nombre propio.

Doctor Xang — ¿Qué quieren de ti?

Bono — Nada, solamente me enseñan.

Doctor Sarabi — ¿Dónde viven?

Bono — En una galaxia muy lejana.

Doctor Xang — ¿Qué te enseñan?

Bono — Ahora estoy aprendiendo conceptos básicos de energía y materia oscura.

Dra. Thaquib — ¿Nos están observando?

Bono — Sí.

Dra. Thaquib — ¿Por qué nos dejan saber de su existencia?

Bono — Porque son buenos como mi maestro.

Doctor Xang — ¿Cuándo podremos hablar de nuevo contigo?

Bono — Sería un honor para mí reunirme con ustedes en la ciudad sagrada del gran maestro.

Doctor Xang — El honor será nuestro.

Al instante la sala toma su forma original, Bono sale para llamar a sus padres que están en la terraza.

Bono — Hemos acabado.

Samia — ¡Acabamos de salir a la terraza!

Erik — Demos un paseo.

Abdelaziz sale a despedirse de la familia.

Abdelaziz — Pasad buena noche, que Alá os acompañe.

La Vía Láctea ilumina la noche limpia por la brisa marina, el consejo con Abdelaziz reflexiona en silencio.

Abdelaziz — Tenemos nuevamente 10 minutos.

Doctor Xang — ¿De qué estamos hablando? ¿Tecnología fuera del alcance del ser humano o de una persona que nos guiará? Quisiéramos tu opinión.

Abdelaziz — Creo en él firmemente.

Tras la partida de Abdelaziz, todos en silencio meditan y del objeto que cada uno ha traído se despliega una frase que flota en la mitad de la sala: «la razón de todo saldrá a la luz a medio plazo».

…

136-09-09, 08:30 horas

Dayaxa, escuela de bachillerato

Al igual que en el resto del planeta, el bachillerato son 3 años de curso académico, estructurado en 3 ramas: preuniversitaria, pretecnológica —coloquialmente llamada oficiales-artesanos— y la tercera, una combinación de las otras dos; la más completa y exigente.

Erik lleva a Bono a la escuela en su primer día de clase. Samia no ha podido acompañarlos por trabajo, aunque estará al final del día en la presentación oficial a los padres. Erik está nervioso y Bono lo nota. Antes de despedirse en la entrada del edificio...

Bono — Vengo a aprender, conoceré nuevos amigos, será divertido.

Erik — Perdona mi actitud, no puedo evitarlo. Nos vemos luego.

El niño le aprieta con fuerza la mano y sale corriendo hacia la entrada donde le espera un profesor.

Profesor — ¿Bono?

Bono — Llámeme Bo, profesor Hamza.

El profesor se sorprende, pero no es el único; en realidad todo el profesorado está intrigado con el niño. Le ha conocido y por su expresión intuye que sabe mucho más. El profesor Hamza entra con Bono en la sala principal de la escuela donde más de 150 chicas y chicos hablan entre ellos, nerviosos ante un nuevo reto en sus vidas. El murmullo desaparece cuando ven a Bono.

Hamza — Permitidme presentaros a Bono, tiene 6 años y cursará bachillerato en la escuela. La dirección y el profesorado queremos que sepa que es un honor tenerle entre nosotros, os pido que lo tratéis como a uno más.

Todos le miran con curiosidad mientras toman asiento donde cada uno dispone de toda la información relacionada con el curso académico. El director antes de dar la palabra al responsable del curso...

Director —Os doy la bienvenida en esta nueva fase de vuestras vidas. Esperamos y confiamos en poder sacar lo mejor de vosotros y, por ende, ayudaros a descubrir vuestra vocación y vuestro futuro laboral para que podáis; en definitiva, ser felices en vuestro trabajo. Os espero por la tarde en la presentación oficial del curso. Doctor Hamza, por favor.

Hamza — Como responsable del curso y antes de poneros a prueba con el arte culinario, nos presentaremos uno por uno, tanto profesores como alumnos. Os pediría que nos dijérais qué os gustaría ser cuando terminéis el bachillerato. Sed concisos, por favor, no disponemos de mucho tiempo.

Primeramente, son los profesores quienes se presentan y luego los alumnos y alumnas. Uno a uno, nerviosos, dicen sus nombres y lo que quieren ser y hacer en la vida. La madurez es general en las chicas y algo perezosa en los chicos. La mayoría de ellos se conocen desde la niñez, ríen y aplauden con naturalidad cada intervención hasta que llega el turno de Bono, el último que se ha incorporado al grupo. Silencio…

Bono — Me llamo Bono, hijo de Samia y Erik, vivo en la ladera sur de la sierra Maddow y es la primera vez que me preguntan qué quiero ser en mi vida. Quiero ser feliz. En cuanto a mi futuro profesional, como chico que soy, diré que todavía no lo sé.

Todos callan esperando algo más de información. A los chicos les ha gustado la última frase, se han identificado con él y lo agradecen con aplausos. El responsable, Hamza, todavía intrigado.

Hamza — ¿Qué materias son de tu agrado?

Bono — Como los atletas de combinadas, me gustan todas las materias.

Hamza — Ahora nos dividiremos en varios grupos y visitaremos las instalaciones. A las 12 horas quedaremos en el comedor para preparar entre todos el almuerzo a nuestros invitados.

Durante la visita a las instalaciones, el grupo de Bono está compuesto por 9 chicos y 6 chicas. Son los que han elegido la rama más exigente: medio ambiente, arte, filosofía, matemáticas, física, química, mecánica, estructuras, materiales, economía y deportes.

Hamza — Bono, antes de ver las instalaciones te presento a tus compañeras de clase: Ahmed, Annisa, Najma, Zoya, Hasana y Adia, y tus compañeros Ghedi, Dalmar, Kibwe, Jengo, Selani, Simba, Khamisi y Abebe. Bono, uno a uno, les estrecha la mano.

El llegar a las instalaciones deportivas, en la pista de atletismo, Bono se dirige al tutor, Hamza.

Bono — Creo que voy a tener un problema con la asignatura. —Todos ríen.

Hamza (sonriendo) — No te preocupes, está todo planificado, parece ser que te gusta el atletismo.

Bono — Sí, también me gusta el rugby.

Sus compañeros tienen el físico de atletas de fondo. Uno de ellos...

Abebe — Podrías venir a animarnos en las competiciones.

Bono — Por supuesto, ¿qué prueba haces?

Abebe — Fundamentalmente, el campo a través.

Bono — ¡Es la prueba que más me gusta!

La visita discurre con buen ambiente entre los jóvenes. Tras pasar por la clase donde estarán durante el curso académico, ponen rumbo al comedor. Son las 12 horas. Toca preparar la comida y tienen 3 horas antes de que lleguen los invitados.

Los responsables de cocina, como ocurre cada año, no olvidarán este día en mucho tiempo; organizar y poner en tantas manos inexpertas alimentos requiere de paciencia y tacto, algo que, tras las vacaciones afortunadamente es más fácil tener.

Son las 15:00 horas, el comedor está preparado para recibir a los familiares. Las mesas están repletas de comida y bebida, colocadas en forma de media luna para facilitar la comunicación. El director entra en el comedor con los familiares que buscan a los suyos. Los nervios se llevan mejor en familia, aunque siempre hay excepciones que confirman la regla. El director toma la palabra.

Director — Buenos días a todas y a todos, os damos la bienvenida a esta fiesta de comienzo del curso académico 136-137. Durante la comida podrán observar en las pantallas un documental que hemos preparado donde desgranamos nuestro método de trabajo para cada rama, así como los centros tecnológicos, empresas y universidades con los que colaboramos y trabajamos. Este año esta colaboración se ha incrementado un 5 % y; por otra parte, tenemos una buena noticia: cada 4 años se celebra en todas las universidades, y ahora también en todas las escuelas de bachillerato de todo el planeta, el concurso Dirac relacionado con la física cuántica. Aunque la estudiaremos a nivel básico, intentaremos hacerlo lo mejor posible. Un reto apasionante. Imaginad nuestra escuela participando junto a miles de universidades... Al igual que otros cursos, cada 4 meses nos reuniremos con vosotros, familiares y alumnos, para hacer un seguimiento más personalizado. Esperamos, sinceramente, sacar lo mejor de vosotros. Ahora disfrutemos del momento y buen provecho.

Mientras todos se deleitan con el almuerzo, las imágenes de los diferentes departamentos amenizan la velada. Bono está con sus padres en una esquina de la mesa comiendo, el resto de familiares los miran con curiosidad y respeto. Abebe se les acerca. Abebe — Me llamo Abebe, compañero de clase de su hijo.

Erik — Gracias, Abebe, somos Samia y Erik, nos quitas un peso de encima.

Abebe — El instinto me dice que será 1 año interesante.

Samia — Gracias por aceptarlo entre vosotros.

Abebe se lo lleva junto al resto de compañeros de clase, mientras Erik y Samia miran con alegría a su hijo hablando con sus nuevos compañeros. El director se acerca a hablarles.

Director — Veo que le han acogido con naturalidad.

Samia — ¡Qué alegría!

…

136-12-21

El primer trimestre se desarrolla con normalidad, la inquietud de Samia y Erik da paso a la tranquilidad y rutina que tanto desean. En la escuela, Bono sigue estrictamente los consejos de sus padres y Abdelaziz.

Al igual que en las universidades el método de evaluación cambió con la nueva era. Ahora el 40 % corresponde a trabajos en grupo, el 10 % a trabajos individuales, un 40 % a las colaboraciones con universidades, empresas o centros tecnológicos y el 10 % restante al examen individual opcional.

Tras el bachillerato los estudiantes que no han decidido su futuro tienen la posibilidad de trabajar 1 año para la administración. La enseñanza es obligatoria hasta los 27 años y hasta entonces nadie puede trabajar, salvo en época vacacional, menos de 4 horas diarias en empresas privadas o similares.

Es el día de recoger el informe del primer trimestre y el trabajo nuevamente ha privado a Erik de estar presente. Samia ha ido con Abdelaziz que se ha quedado en el exterior de la escuela. El tutor Hamza la espera en la puerta de su despacho.

Hamza — Buenos días, Samia.

Samia — Buenos días.

El tutor tiene el informe en la mano, está algo nervioso.

Hamza — Me imagino los informes de su hijo en la escuela de Daallo: buena persona, líder natural que se pone a la altura de los demás sin ofender, respetuoso…

Samia — ¿Sus compañeros de clase?

Hamza — Sencillamente lo adoran. Con él todos mejoramos.

Samia — ¿Qué me recomienda?

Hamza — Acabar el curso, más adelante tendremos tiempo de hablarlo.

Samia — Gracias, señor Hamza.

Bono se está despidiendo de sus compañeros de clase cuando saca del bolsillo de su túnica 14 pequeñas semiesferas de cristal transparente y les da una a cada uno.

Bono — Podremos hacer los trabajos sin necesidad de juntarnos.

Abebe — ¿Cómo?

Bono — Es mi regalo de navidad. A partir del día 25, cuando uno de vosotros quiera hacer un trabajo solamente tiene que pronunciar nuestros nombres.

Zoya — ¿Y qué pasará?

Bono — Es un regalo sorpresa.

Todos le dan un fuerte abrazo y se desean unas felices vacaciones.

…

136-12-24

Casa de Samia y Erik

Este año la noche de navidad es un día especial porque los padres y abuelos de Erik y Samia están presentes en la celebración. Erik y su familia son cristianos liberales, críticos con el Vaticano, partidarios de la corriente jesuita. La familia de Samia es musulmana tradicional, de gran influencia en la comunidad, aunque Samia abraza la corriente liberal liderada por Abdelaziz.

La religión más que un impedimento es un medio más para unir a las dos familias que celebran la navidad con alegría y respeto.

La noche ha transcurrido con normalidad, los cantos no han faltado durante y después de la cena. A Bono le gusta cantar y disfruta como nadie en el regazo de sus abuelos, pero finalmente se queda dormido en brazos de su padre.

A las 9 de la mañana Bono se despierta. Corre a la sala donde le esperan los regalos y, aunque está impaciente, espera a que la familia se levante. Antes de desayunar se recogen los regalos y siguiendo la tradición familiar se abren escrupulosamente empezando por el más joven.

Así transcurre la mañana cuando una luz se enciende en el bolsillo de Bono.

Samia — Bo, tienes una luz encendida en el bolsillo de la túnica.

Bono — Gracias, ama.

Bono sale corriendo a su habitación, la semiesfera se ha encendido lo que significa que sus amigos de bachillerato quieren hablar. La semiesfera la coloca en el centro de la habitación, 14 rayos salen proyectados formando una media luna. Son los hologramas de sus amigos de clase que se miran intrigados.

Bono — Feliz navidad a todos.

Todos le contestan y se felicitan unos a otros porque, aunque no todos profesan la misma religión, el respeto es mutuo. Abebe le ha llamado, su curiosidad le ha secuestrado.

Abebe — Os he llamado porque no podía más con la intriga.

Zoya — ¿Cómo nos podemos comunicar sin utilizar energía alguna?

Bono — Sí utilizamos energía, aunque la sorpresa no era esa.

Todos se miran. Bono se pone delante de Abebe y le ofrece la mano, este con extrañeza le extiende la mano lentamente hasta que entran en contacto. Como si se quemara, Abebe asustado quita la mano.

Abebe — ¡La he sentido, la he sentido!

Bono — Vosotros podéis hacer lo mismo.

Todos se dan la mano y se abrazan entusiasmados. Samia se acerca a la habitación intrigada por el bullicio. La puerta está entreabierta y mira con sorpresa y alegría, pero no les quiere interrumpir y cierra la puerta.

En la habitación, poco a poco, todos van recuperando la calma después de la tremenda sorpresa.

Ahmed — Bo, no existe nada parecido, ¿qué vas hacer con esta tecnología?

Ghedi — Será una revolución.

Abebe — Creo que Bo ya lo tiene decidido.

Bono — Solamente lo podremos utilizar nosotros, con nadie más funcionará. Os quiero pedir un favor.

Abebe — ¿Cuál?

Bono — Pensar para fin de curso qué hacer con esta tecnología.

Ahmed — ¿Nosotros? Podrías ganar muchísimo dinero.

Bono — No lo necesito.

Abebe — Esto sí es una sorpresa.

Todos se despiden. Aunque todavía no son conscientes, de esta reunión informal han salido muchos más maduros de lo que eran.

…

137-03-10

Isla de Australia

Watarrka

Ciudad sagrada del pueblo Luritja

Son las 17:30, la nave desciende con suavidad en el último tramo del parque natural de Watarrka. Los últimos rayos de sol iluminan los acantilados de arenisca rojiza sobre la que se asienta la ciudad sagrada del pueblo Luritja. Amenaza lluvia.

Bono, Abdelaziz y Kedest son recibidos por Sarabi, miembro del Consejo de Guías Naturales.

Sarabi — Bienvenidos, nuestro gran maestro os espera. Andando por la pendiente escalonada tenemos 20 minutos, huele a lluvia, creo que nos mojaremos.

El inicio del camino está compuesto por piedras escalonadas quebradas por el paso del tiempo, un vestigio de lo que en su día fue un centro turístico.

Bono — Será un paseo agradable.

Los cuatro inician la subida por la fuerte pendiente ayudados por el viento trasero templado y agradable para el olfato. Una vez situados en la parte superior el paisaje es espectacular: acantilados rojizos y una vegetación protectora de las fuertes pendientes bajo los acantilados, un regalo para la vista. El camino está circundado por columnatas volcánicas estratificadas horizontalmente y redondeadas por la erosión, con cariño llamadas guardianes por los nativos del lugar.

Bono — ¡Una Burrawang! Es preciosa.

Bono la toca con curiosidad.

Sarabi — Esta palmera es originaria de la zona, lleva en el lugar millones de años. Otro regalo de la naturaleza.

El viento ha amainado, las primeras gotas han empezado a caer.

Sarabi — Hemos llegado.

Entre 2 guardianes y tras un estrecho paso llegan a un rellano circular de aproximadamente 1000 metros cuadrados, rodeados de guardianes de color óxido y cubierto por un holograma climático. En el centro, sentados sobre las rocas del suelo, el consejo presidido por el gran maestro aborigen Nampitjinpa. Junto al doctor Xang, la doctora Meda, la doctora Thaquib, la doctora Itzamara y el doctor Sarabi.

La entrada en el recinto sagrado es recibida con una fuerte tormenta acompañada de ruido y luz, pero el holograma no es un impedimento para verla.

Maestro Nampitjinpa — Habéis traído la lluvia, un regalo para todos y, en especial, para el entorno. Gracias por estar aquí.

Los tres inclinan la cabeza en señal de agradecimiento. Es la primera vez que han oído hablar del lugar, lo observan con detenimiento.

Maestro Nampitjinpa — Como podéis ver, en este lugar que la naturaleza nos ha regalado conversamos, rezamos, reímos, lloramos, sin lujos y sin paredes.

Con las manos abiertas hacia arriba y cerrando los ojos empieza a hablar en un lenguaje incomprensible para todos. Numerosas sombras empiezan a moverse alrededor de ellos, van dando paso a siluetas de mujeres y hombres que durante milenios se han reunido en ese mismo lugar para meditar, conversar, rezar, reir y llorar.

Maestro Nampitjinpa — Nadie muere, estamos aquí para siempre.

La lluvia ha creado pequeños arroyos que pasan junto a ellos, el gran maestro toca el agua con las dos manos.

Maestro Nampitjinpa — Somos como el agua, la cuidamos porque nos da la vida, cae, llega al mar y nuevamente cae. Lo que hagamos con ella decidirá nuestro futuro. ¿Cómo quieres que te llame?

Bono — Bo.

Maestro Nampitjinpa — Así te llaman ellas.

Bono — Sí.

Maestro Nampitjinpa — ¿Ahora nos observan?

Bono — Sí.

Maestro Nampitjinpa — Me queda poco tiempo de vida terrenal, estoy en paz con mi entorno, siento que me llaman, pero antes de irme quisiera saber cuándo comunicarás tu plan para cuidar a nuestra especie al igual que cuidamos el agua que no da la vida.

Bono — El camino será largo, primeramente, nos ganaremos sus corazones, este año empezaremos a caminar.

Maestro Nampitjinpa — El camino será peligroso, por ello le doy las gracias a tu ángel de la guarda, Abdelaziz, fiel, inquebrantable y siempre dispuesto.

Bono lo mira orgulloso.

Maestro Nampitjinpa — Muchas personas y otras muy especiales se te unirán, lo veo al igual que a nuestros antepasados. Te cuidarán, te ayudarán y darán su vida, al igual que nosotros. Kedest, nuestra discípula estará a vuestra disposición cuando lo necesitéis. Sabed que pronto formará parte de este consejo.

El doctor Xang y el doctor Sarabi le ayudan a levantarse.

Bono — ¿Maestro cuándo nos volveremos a ver?

Maestro Nampitjinpa — Hoy dormiré en paz, mi legado está en buenas mentes.

Bono se acerca y del bolsillo de su túnica le da un trozo de tela blanca.

Bono — Un regalo de mis amigas.

El maestro la coge sonriendo, besa el trozo de tela y se lo coloca sobre el hombro. Al instante, la tela se extiende cubriéndole todo el cuerpo.

Maestro Nampitjinpa — Podéis iros, quiero meditar y rezar.

Salvo Bono, todos están sorprendidos. Nadie se esperaba esto, pero el maestro lo tenía todo planificado. La bajada al lugar de partida bajo la lluvia y la oscuridad de la noche se hace larga. Cada uno con sus pensamientos analiza lo ocurrido.

Junto a la nave nadie es capaz de mediar palabra, están en estado de schock. La lluvia está cesando y los primeros claros dan paso al cielo estrellado.

Kedest — Bo, ¿qué ha pasado?

Bono — El gran maestro Nampitjinpa ha finalizado su misión terrenal, vosotros sois su legado.

Kedest no puede ocultar su tristeza, llora en silencio.

Bono — Ahora eres miembro del consejo, ¿por qué estás triste?

Kedest — ¡Era el gran maestro!

Bono — Que se va en paz. Ha tenido una vida terrenal larga y fructífera, eso debería ser motivo de celebración.

Doctor Xang — Así lo haremos, será enterrado en el lugar que le corresponde y será despedido siguiendo la tradición de su pueblo.

Bono — No habrá cuerpo.

Doctor Sarabi — Si no hay cuerpo, ¿cómo lo explicaremos?

Bono —El ojo de halcón ha formalizado su pérdida.

El viaje de retorno a casa se hace más largo de lo esperado para Abdelaziz.

Bono — Maestro, está muy callado.

Abdelaziz — ¿Sabías lo que iba a pasar?

Bono — No, él lo ha decidido con naturalidad, estoy feliz por él.

Abdelaziz calla, lo vivido en la ciudad sagrada le ha impactado. Al aterrizar junto a la casa de Bono, Samia y Erik les esperan con impaciencia, la muerte del gran maestro está en todos los medios de comunicación. Samia abraza a Bono mirando intrigada a Abdelaziz.

Samia — ¿Qué ha pasado?

Abdelaziz — Así lo ha querido.

Samia no puede contener las lágrimas, Bono la abraza con fuerza.

Samia — ¿Kedest?

Abdelaziz — Ahora es una más del consejo.

Erik — Tendrás hambre, come algo con nosotros.

Abdelaziz — Os lo agradezco, pero ahora necesito rezar. Os deseo un feliz descanso, que Alá os acompañe.

Los tres observan cómo se aleja la nave.

Bono — Ahora necesita estar solo.

Samia — ¿Cómo le harán la despedida?

Bono — Será una gran fiesta.

…

137-04-16

Concurso Dirac

Es el primer día del 3er. cuatrimestre, en la clase de física cuántica el profesor comenta lo que todos esperan con intriga.

Profesor — En vuestras computadoras personales dentro de un minuto aparecerán las bases del concurso Dirac. Antes de preguntar, leed el resumen, por favor.

Todos esperan nerviosos, se miran unos a otros riendo. Cuando aparece el diagrama tridimensional de un motor iónico, todos leen con atención el resumen de la propuesta compuesta de 5 páginas. Tras 30 intensos minutos de lectura…

Profesor — Creo que está clara la propuesta. Las bases están en manos de estudiantes como vosotros al mismo tiempo y en todo el planeta. Como podréis observar la pregunta es sencilla y la respuesta un reto maravilloso: ¿Cómo incrementar la velocidad de este motor utilizado en la explotación de recursos tanto en nuestro sistema solar como en el cinturón de Kuiper y la nube de Oor?

Hasana — ¿Cuál es la velocidad máxima actual alcanzada?

Profesor — Tenéis delante la última tecnología. 2700 km/seg. Llevan 5 años atascados y quieren socializar el problema.

Kibwe — Cuestión de probabilidad.

El profesor mira a Bono. Es el más cualificado, pero sabe que no dirá nada.

Profesor — Bono, ¿qué te parece la propuesta?

Bono antes de contestar piensa en las palabras de sus padres y del maestro Abdelaziz, también mira las caras de sus compañeros que con los meses han ganado un espacio en su corazón. Un grupo que a medio plazo formará parte de su vida.

Bono — Me gusta el reto y creo que a mis compañeros también.

Todos callan le ven seguro de sí mismo y ello les da confianza. Asienten con la cabeza.

Profesor — Os dejaré solos para hablar de la propuesta o de lo que consideréis. Tened en cuenta que el plazo acaba el 30 de mayo y el fallo el 10 de junio.

Annisa — Profesor, esta actividad es extraescolar, supongo.

Profesor — Será escolar, 2 horas a la semana para realizar consultas. Podréis estar en contacto con cualquier universidad, empresa o lo que consideréis oportuno, así aprenderéis a moveros por el mundo. Por supuesto, también contáis con mi colaboración.

Tras la marcha del profesor, todos miran a Bono que está concentrado observando el holograma tridimensional del motor cuando, de repente, se levanta y de su bolsillo saca una semiesfera que proyecta un holograma cuadrimensional vacío e introduce el motor iónico a mejorar. Todos le miran sin saber lo que quiere hacer.

Abebe — Bo, creo que necesitamos una explicación.

Bono — Perdonadme, voy a analizar el motor en este simulador cuadrimensional. Lo pondremos en marcha y podremos ver la durabilidad de los materiales que lo componen, su fiabilidad y, por supuesto, el combustible.

Hasana — ¿Qué podemos aportar si tenemos solamente conocimientos básicos?

Khamisi — Yo también lo veo así.

Bono — Os pasaré el holograma y ahora os explicaré el funcionamiento de este tipo de motores.

Durante 45 minutos, sin pestañear, todos siguen las explicaciones con extrema atención.

Dalmar — Cambiando materiales, ¿incrementaríamos la velocidad?

Adia — Por lo que he entendido, aumentaríamos su fiabilidad, su durabilidad.

Bono — Así es, al menos, en este propulsor.

Ghedi — ¿Nuevo diseño o cambio de combustible?

Bono — Intentaremos actuar sobre las 2 variables. Os pasaré la documentación.

Abebe — ¿Cuándo nos reuniremos?

Jengo — ¿En una semana?

Bono — Me parece correcto, cualquier duda ya sabéis cómo podemos comunicarnos.

…

137-05-29

Presentación del proyecto Dirac

Las semanas han pasado rápido, el grupo ha funcionado como un reloj suizo con las directrices de Bono. Sin tener verdadera consciencia ahora son expertos en lo relacionado a los propulsores iónicos, el diseño está hecho.

Se han reunido una hora antes en la clase donde presentarán el proyecto al profesorado de la escuela. Están nerviosos, excepto Bono que sonríe mirando las expresiones de sus compañeras y compañeros.

Abebe — Parece que estoy en la línea de salida de una competición.

Adia — ¡Siento lo mismo!

Bono — Hemos trabajado duro y un poco de nervios es bueno.

Abebe — No sé si podré decir algo.

Najma — Lo más lógico sería que Bo hiciera la exposición.

Bono — Es un trabajo de equipo y los 15 deberíamos de exponerlo según lo acordado. Lo domináis, saldrá bien.

Abebe, con quien más confianza tiene, lo trata como si fuera su hermano.

Abebe — Pero si alguien pregunta cosas raras, Bo, espero que les dejes con la boca abierta.

Todos ríen, se sienten importantes, ninguno está pensando en el premio, en ningún momento lo han mencionado. Solamente había un objetivo, el premio ha pasado a un tercer plano.

La hora ha transcurrido y los 15 entran en el claustro de profesores, se sientan frente a ellos. En medio de la sala un espacio vacío donde se hará la presentación. Antes, el director se dirige al grupo.

Director — Buenas días, lo primero de todo, queremos reconocer nuestra admiración y extrañeza por el modo en el que habéis gestionado vuestro proyecto y más teniendo en cuenta el revuelo que se ha montado a escala planetaria, en cambio vosotros… y lo digo con orgullo. Adelante, tenéis la palabra.

Ahmed es la primera en iniciar la exposición.

Ahmed — Haremos la exposición mediante este holograma cuadrimensional. Nos hemos centrado en un nuevo diseño integral y también en el combustible a utilizar. El nuevo diseño…

Cada 2 minutos, uno a uno, va desgranando los cambios en el diseño y el combustible a utilizar. El último en exponer es Bono.

Bono — Finalizando la exposición de mis compañeras y compañeros, he de decir que este nuevo propulsor alcanza la velocidad de 5400 km/s., el doble del actual y su durabilidad se multiplica por cuatro. Creemos que es el límite máximo en este tipo de propulsores.

Bono se sienta bajo la atenta mirada de sus amigos y amigas, del profesorado, que aún está en estado de schock. Incluso el profesor de física no es capaz de articular palabra. El director empieza a aplaudir, el resto le sigue con entusiasmo.

Director — No tengo palabras, esto supera todas nuestras expectativas, aunque ahora tengo una duda.

Todos le miran extrañados.

Director — Si ganáis, la patente será propiedad de la organización y la venderán por una cifra astronómica a la industria aeroespacial a no ser que cambiéis de idea como, por ejemplo, patentarla.

Todos se quedan mirando a Bono que pone cara seria, algo que les extraña.

Bono — En cualquier caso, la patente pertenece a nuestra escuela; por tanto, el beneficio que se saque estará en sus manos. De no ser así, no presentaremos el proyecto.

Uno por uno, sus compañeros: Ahmed, Annisa, Najma, Zoya, Hasana, Adia, Ghedi, Dalmar, Kibwe, Jengo, Selani, Simba, Khamisi y Abebe dan fe de las palabras de Bono.

Director — Creo que hoy no vamos a poder dormir, así se lo haremos saber. Antes de salir quiero informaros de que el 10 de junio haremos una fiesta, tendremos invitados sorpresa y, por supuesto, comida y música. Vuestros padres también están invitados.

…

137-05-31

Auckland

Centro de propulsión espacial. 10:49 a.m.

El Comité Dirac está formado por 25 miembros, 10 representantes de las universidades —2 por continente—, 5 representantes del Departamento Espacial de la Tierra de los Pueblos con sede en Bombay y 10 científicos de referencia internacional, no sujetos a intereses en empresas privadas. Todos tienen voz y voto y la decisión final deberá ser por unanimidad, en caso contrario, el premio quedará desierto.

El presidente del comité, el máximo representante de las universidades, es el doctor en astrofísica señor Koban.

Sr. Koban — Han pasado 4 años y parece que fue ayer. A los nuevos miembros les doy la bienvenida y quisiera entrar en materia lo antes posible. Tenemos 2 semanas de intenso trabajo y confío en que podamos disfrutar como niños. Por favor, datos estadísticos.

En la pantalla gigante instalada frente a ellos el mapa de la Tierra y en cada continente el número de proyectos presentados: con puntos de color naranja las universidades, con 5211 proyectos; y de color verde los centros de bachillerato, con 821 proyectos.

Sr. Koban — Selecciona proyectos según nivel de eficiencia.

El gráfico aparece al instante, el 95 % con un incremente menor o igual al 3 %, el 4,99 % con un incremento del 4 % y 1 proyecto con un incremento del 100 %.

Sr. Koban — Ubica proyecto.

En la pantalla el punto verde al norte de Somalia y el nombre de la escuela Escuela de bachillerato de Dayaxa. La incredulidad es mayor, piensan que es un error.

Sr. Koban — Pido calma, por favor, comprobemos que se trata de un error. Proyecto, por favor.

El proyecto aparece al instante. Cuando ven el holograma en forma de cubo cuadrimensional y dentro el propulsor en marcha todos cambian de cara.

Sr. Koban — ¿Alguien me podría explicar lo que estoy viendo?

Uno de los científicos el señor Susskind, doctor en física oscura, se levanta y se acerca al holograma.

Sr. Susskind — Por favor, propulsor original. Como podéis observar, han actuado sobre el diseño y el tipo de combustible. No utilizan exclusivamente xenón, creo que utilizan…

Deja de hablar pensativo, se centra en el sistema de alimentación del propulsor.

Sr. Susskind — Cuadrante 2, inyección de combustible y estructura de captación.

Sigue observando y desgranando los diferentes componentes hasta que…

Sr. Susskind — Xenón y, efectivamente, energía oscura. El 5 % si no me equivoco. Extraordinario, necesito sentarme. ¡Una escuela de bachillerato!

Sr. Koban — Aquí los tenemos, son 15.

Es una foto donde todos están riendo. Algunas chicas tienen los brazos levantados en señal de euforia y en el centro de la imagen, rodeado por sus compañeros, Bono.

Sr. Koban — ¡Es un niño! ¿Quién es?

Computadora — Bono, hijo de Erik Einarsson y Samia Jusuf. En agosto cumplirá 7 años. Por consejo del centro de primaria de su pueblo natal, se recomendó su traslado al centro de bachillerato de Dayaxa.

Sr. Koban — Doctora Kesia, como representante de África, ¿tiene alguna noticia al respecto?

Dra. Kesia — Afirmativo. Colaboradores de la universidad de Mogadiscio le impartieron clases los 2 últimos cursos académicos por petición expresa de la escuela.

Sr. Koban — ¿Qué información tenemos?

Dra. Kesia — Abrumadora, no han sido capaces de calificarlo.

Sr. Koban — Superdotado, ¿qué escala?

Dra. Kesia — Creemos que se sale de cualquier escala. El niño hasta la fecha lo ha evitado con suma maestría.

La segunda representante africana, la doctora Bashira, está realizando comprobaciones en su computadora personal cuando confirma lo que sospechaba.

Dra. Bashira — Como algunos recordarán, un niño nació en el mismo momento de la muerte de una estrella, la supernova SN 29 Eta Carinae. Desde entonces muchos creyentes ven al niño como la nueva esperanza, el nuevo guía.

Sr. Koban — Lo recuerdo, demasiadas coincidencias.

Todos callan y miran el holograma con los datos que confirman la efectividad y fiabilidad de la propuesta.

Sr. Koban — Seguiremos con el procedimiento establecido. Cada delegación supervisará cada uno de los proyectos, nos desplazaremos al instituto Dayaxa mañana mismo. ¿Alguna pregunta?

Representante oceánico — Creo que llamaríamos la atención, debemos evitar que salga a la luz antes del fallo.

Sr. Koban — Tal vez tenga razón. Me desplazaré con las doctoras Bashira y Kesia,siempre y cuando les parezca correcto.

Todos asienten.

Sr. Susskind — Si no tiene inconveniente, me gustaría confirmar de primera mano lo que hemos visto, estoy en estado de schock.

Sr. Koban — Será un honor.

…

137-06-02 11:45 horas

Dayaxa, escuela de bachillerato

El presidente del comité señor Koban, junto a las representantes africanas —las doctoras Kesia y Bashira— y el doctor Susskind, han llegado al exterior de la escuela donde les espera impaciente el director.

Director — Señor Koban y compañía, es un honor tenerles entre nosotros, acompáñenme, por favor.

En el despacho del director les espera el tutor del grupo, señor Hamsa.

Director — Les presento al profesor Hamsa, responsable del curso.

Hamsa — Buenos días, es un honor tenerles entre nosotros.

Todos se saludan con cierta frialdad, los acontecimientos se han precipitado y nadie estaba preparado para ello.

Director — Estamos sorprendidos, solamente han pasado 2 días.

Sr. Koban — Nosotros por la magnitud de la propuesta.

Director — ¿En qué les podemos ayudar?

Sr. Koban — Mientras nuestros expertos estudian la propuesta, quisiéramos saber un poco más del grupo, cómo han trabajado, quiénes son…

Hamsa — Para sorpresa de todos, el grupo ha sido completamente autónomo, no tenemos constancia de consulta alguna con universidades, empresas, centros de investigación… y con el centro tampoco, aunque viendo la propuesta, en poco o nada les podríamos haber ayudado.

Sr. Koban — ¿Qué me pueden decir del niño?

Hamsa — Es el alma mater del proyecto.

Sr. Susskind — ¿Podríamos hablar con él?

Director — Se negará. En todo caso tendrá que ser con todo el equipo. Además, tenemos una condición no negociable por parte del grupo.

Los cuatro se miran extrañados.

Director — La patente del proyecto se registrará a nombre de la escuela de bachillerato de Dayaxa, en caso contrario, retirarán el proyecto.

Sr. Koban — ¡Es una condición del concurso!

Director — Cuando dicen retirar el proyecto, dicen hacerlo desaparecer. Como si no hubiera existido nunca.

Los miembros del comité no se creen lo que están oyendo. De alguna manera, lo interpretan como un chantaje. Es la primera vez que pasa algo así en más de 100 años de historia.

Sr. Koban — Señor director, estamos sorprendidos y ahora no podemos darles una respuesta. Nos gustaría hablarlo en privado.

Director — Mi despacho es de ustedes.

…

Sr. Koban — En todo esto hay algo que se nos escapa.

Dra. Bashira — Creo que no estamos hablando con las personas adecuadas.

Sr. Susskind —No lo entiendo, son los responsables directos.

Dra. Kesia — Debemos hablar con el protector del niño, su nombre es Abdelaziz.

Sr. Koban — Estoy perdido, ¿quién es?

Dra. Kesia — Es un alto representante religioso musulmán, miembro del consejo Tierra de Religiones.

Sr. Koban (resignado) — Hablemos pues con ese señor.

Los cuatro salen del despacho para proponer un encuentro con el protector del niño.

Dra. Kesia — Señor director, quisiéramos concertar una cita con el señor Abdelaziz.

Director — Las noticias vuelan y el señor Abdelaziz también.

El director mira hacia la entrada, Abdelaziz está entrando en el vestíbulo.

Director — Les presento al señor Abdelaziz.

Todos le saludan respetuosamente mirándole a los ojos, analizándole.

Abdelaziz — Como ya les habrán informado, la patente estará en breve a nombre de la escuela.

Sr. Koban — Sabe que hay unas normas.

Abdelaziz — Que se pueden cambiar según el artículo 15.5/1, por supuesto, por unanimidad.

Dra. Bashira — Es correcto.

Sr. Koban — Los cuatro representantes que comulgan con la Conferencia N-S votarán en contra.

Abdelaziz — Preferirán que el dinero se quede en el sistema educativo de interés universal, por el contrario, la patente en manos del Comité Dirac tendría un futuro incierto y posiblemente problemático dada su dimensión.

Sr. Koban — Pese a todo, ¿por qué deberíamos aplicar dicho artículo?

Abdelaziz — Esto es solamente el principio. Bono cambiará el mundo.

La seguridad que transmite es contagiosa, no está hecha de fórmulas matemáticas, no tiene base científica, tal vez por eso la aceptan en silencio.

…

137-06-10 10:00 horas

Sidney, Universidad U.T.S.

Más de 1500 periodistas esperan pacientes en el exterior de la universidad con sus inseparables ojos de cristal, cámaras con la forma de pequeñas esferas de cristal recubiertas de zafiro, material extraído de la luna Oberón de Urano cuya tecnología fue desarrollada en el año 26 de la nueva era. Una de las muchas consecuencias positivas del avance tecnológico tras la desaparición de los estados y, por ende, del gasto militar asociado.

En el paraninfo de la universidad todos los asistentes, invitados, periodistas, estudiantes, profesores… esperan el fallo del jurado que entra en la tribuna a la hora estipulada. El concurso Dirac se ha convertido en la olimpiada académica por excelencia.

Sr. Koban — Buenos días a todas las personas que nos acompañáis en este día tan señalado. Hoy celebramos el 31º certamen Dirac, que premia a la mejor propuesta de las 6032 recibidas y de las 5972 aceptadas. Una de ellas por unanimidad ha ganado el certamen, ha superado todas las expectativas y con ella no nos cabe duda de que entraremos en una nueva era.

Durante unos segundos hace una pausa para coger aire.

Sr. Koban — La propuesta ha sido realizada por la escuela de bachillerato de Dayaxa, perteneciente al pueblo somalí. Aquí tienen el proyecto llamado por el grupo de estudiantes que lo ha desarrollado, «Nacimiento». Con ustedes el grupo Nacimiento.

La foto vuela al instante por todo el planeta, los mercados financieros siguen expectantes la noticia que podría afectar a la industria aéreoespacial.

Los periodistas levantan la mano. Nadie se explica cómo una escuela de bachillerato ha podido ser la ganadora del certamen y entre ellos un niño.

Sr. Koban — Por favor, el protocolo manda, las preguntas podrán realizarlas el próximo día 21 de junio, con la entrega del premio en la escuela de Dayaxa. En cuanto a los datos técnicos del proyecto, el nuevo propulsor propuesto duplicará la velocidad de empuje del propulsor base, los viajes espaciales de ahora en adelante entraran en una nueva era.

Los mercados de valores que están abiertos reaccionan al instante, especialmente los ubicados en los pueblos pertenecientes a la Conferencia N-S. Los valores de la industria aéreo espacial suben como la espuma, en los mercados de la Liga Amalur la subida es más moderada, pero…

Sr. Koban — También les quiero informar de que la patente del nuevo propulsor se ha registrado a nombre de la escuela de Dayaxa, así lo ha pedido el grupo Nacimiento y por unanimidad lo ha aceptado el comité. Estos jóvenes han donado al sistema educativo todos los beneficios que de ello se derivarán y pasa, por tanto, a ser Patrimonio de la Humanidad.

Todos los miembros del comité se levantan y aplauden con entusiasmo.

En los mercados de valores el batacazo es monumental, especialmente en las bolsas de Londres, Sao Paulo, París y Estambul. De la euforia inicial al descalabro: las pérdidas en pocos minutos han llegado al 30 %.

La patente Nacimiento en un instante ha cambiado el equilibrio de fuerzas en la industria aéreo espacial, el beneficio quedará en manos de toda la humanidad. Una declaración de guerra al sistema capitalista de los pueblos pertenecientes a la Conferencia N-S.

…

137-06-21

Escuela de bachillerato, Dayaxa 12:00 horas

Durante 11 días la pequeña ciudad ha sufrido el acoso de miles de periodistas y embajadores de empresas portadoras de cheques en blanco para unos escolares de bachillerato que han dejado en fuera de juego a toda la industria aéreo espacial y a la comunidad científica.

Hoy es un día especial, después de 1 año de duro trabajo, tanto profesores como estudiantes cogen vacaciones. Es día de celebración, despedida y también de acontecimientos que marcarán el devenir de alguno de ellos. Además, es la presentación oficial de los ganadores del certamen Dirac.

El presidente del comité, señor Koban, y las representantes africanas, están sentados junto al director de la escuela en el atril de la sala de conferencias. En el centro han colocado una silla vacía.

La sala está repleta de estudiantes, familiares, periodistas y, por invitación especial, representantes de las principales industrias aéreo espaciales —algunos de ellos con cara de pocos amigos— y científicos expertos en sistemas de propulsión.

Director — Hoy es un día especial para nuestra escuela, el mundo de la ciencia nos mira, os mira porque habéis hecho algo más grande, si cabe, que establecer un nuevo paradigma: habéis donado vuestra patente a una institución pública para que revierta en beneficio de toda la humanidad.

Durante unos segundos, colapsado por la emoción, calla hasta que nuevamente recupera el aliento.

Director — Perdonad mi torpeza, esto no ocurre todos los días. Prometí que traeríamos a un invitado especial y lo prometido es deuda. Con vosotros el presidente de la Tierra de los Pueblos, el señor Denis Pankrátov.

El presidente sale de uno de los laterales de la sala, es recibido entre aplausos, antes de tomar asiento.

Denis Pankrátov — Buenos días, doy gracias a la escuela de Dayaxa por invitarme y poder disfrutar de cómo esta escuela, de la mano de estos jóvenes, recibe este prestigioso premio. Señor Koban, por favor.

Sr. Koban — Esta vez ha resultado fácil decidir el ganador y difícil de interpretar la propuesta, incluso para nosotros. Su mérito ha sido doblar la velocidad del prototipo, pasar de 2700 km/s a 5400 km/s y; sobre todo, crear un nuevo concepto de diseño y utilización de nuevos combustibles que harán cambiar a la industria de propulsión actual. Estamos en una nueva era y los responsables sois vosotros: Ahmed, Annisa, Najma, Zoya, Hasana y Adia, Ghedi, Dalmar, Kibwe, Jengo, Selani, Simba, Khamisi, Abebe, Bono.

Toda la sala aplaude con entusiasmo.

Sr. Koban — Silencio, por favor, creo que nos quieren comentar algo.

Najma se adelanta y se dirige al atril para hablar. Pese a su juventud y falta de experiencia domina la situación, su amplia y serena sonrisa inunda la sala, tiene dotes innatas para la comunicación y todo lo tiene perfectamente planificado.

Najma — Buenos días, compañeros, compañeras, profesores, comunidad científica, familiares, a todos gracias por compartir estos momentos con nosotros. Nuestras vidas han cambiado no por este premio, cambiaron cuando iniciamos el curso a primeros de septiembre y así queremos que siga hasta finalizar nuestra educación obligatoria. No queremos dinero, queremos formarnos como personas, este es nuestro principal mensaje. Ahora tenemos para todos otra sorpresa más, Abebe, por favor.

La audiencia a nivel planetario está subiendo exponencialmente, muchas cadenas de televisión cortan sus emisiones para conectarse con el evento y más teniendo en cuenta la presencia de presidente Denis Pankrátov.

Abebe se levanta nervioso, mira a Bono cómo con las manos le indica tranquilidad. Najma le cede el sitio, todos sus compañeros le aplauden.

Abebe — Buenos días, no tengo el carisma de mi amiga, pero intentaré imitarla. Señor presidente, si no tiene inconveniente, le necesito junto a mí.

Denis Pankrátov mira al director intrigado, este le hace un gesto de sorpresa, ya que tampoco sabe nada de lo que va a ocurrir en la sala. Abebe saca de su bolsillo una semiesfera de cristal.

Abebe — ¿Tendría inconveniente en pronunciar el nombre de la responsable del Comité Científico de la Tierra de los Pueblos?

El silencio es absoluto, la audiencia ha subido al 48 %, es un momento mágico que nadie esperaba.

Denis Pankrátov — ¿Doctora Koening, por favor?

Al instante, el holograma tridimensional de la doctora aparece frente al presidente.

Dra. — Señor presidente, ¡qué sorpresa!

Denis Pankrátov — Creo que la sorpresa es mía.

Abebe saca de su bolsillo un pedazo de cristal con la forma de una pieza de dominó y se la ofrece al presidente.

Abebe — Désela, por favor.

El presidente le mira extrañado pensando que se trata de una broma, pero Abebe insiste.

Abebe — Por favor.

El presidente extiende la mano y la doctora lo recoge. Una gran exclamación se oye en la sala.

Doctora — Gracias, señor presidente.

La doctora le extiende la mano para despedirse. Él al principio duda, aunque finalmente le estrecha la mano.

Denis Pankrátov — ¡Hay contacto!

Abebe — Señor presidente, acaba de dar las características y la patente de este nuevo sistema de comunicación que pasará a manos del comité. Ahora le cedo la palabra a nuestro compañero y amigo Bono.

La audiencia ha subido al 55 %, la actividad periodística en el exterior, al igual que en el interior, es frenética.

Bono sube al atril con paso alegre, firme. Al cruzarse con Abebe ambos se sonríen con complicidad. El presidente sigue de pie sin dar crédito a lo que ha experimentado, cuando llega Bono le extiende la mano instintivamente. Es el protocolo, pero con un niño resulta algo extraño.

Denis Pankrátov — ¿Cómo quieres que te llame?

Bono — Me llamo Bono, hijo de Samia y Erik.

Mientras habla mira con orgullo a sus padres, sus caras están pálidas; una mezcla de orgullo, miedo e incertidumbre, muchos sentimientos para digerir.

Bono — Este sistema de comunicación mejorará las relaciones personales especialmente con los trabajadores que ejercen sus funciones en el espacio exterior largas temporadas y el intercambio de elementos básicos. Por decisión del grupo, la patente y, por consiguiente, el beneficio económico que de ello derive, pasa a manos de dicho comité en este preciso momento. Tenemos fe en que será utilizado en provecho de toda la sociedad.

Todos sus amigos suben corriendo y se ponen alrededor de Bono saltando de alegría. Son adolescentes y quieren seguir siéndolo.

Como toda celebración, la comida, la bebida y la música no pueden faltar. Hablar de trabajo está vetado en un momento de fiesta como el que están viviendo. Erik y Samia están con Abdelaziz, Bono con sus amigos que, como buenos deportistas, comen como limas. Denis Pankrátov está con los representantes del Comité Dirac.

Denis Pankrátov — Costará olvidar este momento.

Sr. Koban — Costará digerirlo.

Denis Pankrátov — Nuevos paradigmas, nuevos protocolos.

Dra. Bashira — Nos toca reciclarnos, señores.

Erik y Samia están contentos, aunque hay cosas que sienten fuera de su alcance al no poder controlarlas.

Abdelaziz — Tenía que llegar, tal vez más pronto de lo que pensábamos. Si me dais vuestro permiso concretaré citas con todos los implicados y os informaré debidamente.

Sus palabras son un bálsamo para ellos. Tienen un firme apoyo, saben que no les fallará.

Erik — Te lo agradecemos.

La fiesta sigue y el descalabro en la industria de comunicaciones es monumental. El pulso con el sistema capitalista sigue su curso.

…

137-07-03

Estadio de Mogadiscio

Como todos los años se celebra el campeonato escolar de atletismo a nivel continental. Este año toca en Mogadiscio y por segunda vez en la historia de la escuela de Dayaxa se han clasificado tanto en categoría masculina como femenina.

Tras 10 horas de competición la escuela está en 5ª posición sobre un total de 16 equipos. Quedan solamente las pruebas de campo a través, la única que se celebra en el exterior del estadio.

La prueba de campo a través en verano, por reglamento, tiene que cumplir una serie de requisitos impuestos por el organismo olímpico para poder ser incluida como prueba olímpica: el 15 % del circuito debe tener pendientes entre el 5 y el 20 %, 5 obstáculos naturales o artificiales y el 20 % del circuito debe de estar con una humedad superior al 65 %.

Bono y sus amigos se han colocado a lo largo del recorrido para animar a su equipo en la última prueba del campo a través, el relevo mixto.

La prueba es de 8 kilómetros y consiste en dar 4 vueltas a un circuito seco en su mayoría, excepto en la zona húmeda donde está instalada la lluvia nebulizada que cae muy suavemente.

El orden de los relevos está establecido por norma: primero empiezan los chicos y acaban las chicas. Abebe, Adia, Khamasi y Zoya son los componentes del equipo. Abebe es el más rápido del equipo y Zoya la más rápida. La clave será el nivel que den Adia y Khamasi.

El circuito está lleno de amigos, atletas y familiares; toda una fiesta que estalla a la salida del primer relevo. Abebe es valiente y marca el ritmo inicial y se lleva a dos con él. Necesita sacar tiempo al cuarto, pero paga su valentía con una ventaja de unos pocos segundos sobre él. Adia consciente de sus limitaciones, regula durante los primeros 1000 metros y consigue dar el relevo en 5ª posición. Khamisi, atleta de medio fondo, sufre en las cuestas y en la zona húmeda, pero consigue recuperar un puesto en la última recta. A Zoya le queda el papel más difícil teniendo que luchar con las mejores componentes del resto de equipos, busca el pódium empujada por sus compañeros. De más corazón que Adia, lo da todo desde el principio, pero lo paga caro en la última recta, quedando en 4ª posición. Zoya está desilusionada porque piensa que ha fallado a su equipo, pero nada más lejos de la realidad. Todos sus compañeros corren a abrazarla, la levantan como si hubiera ganado, corean su nombre y el de la escuela. Toda una fiesta de la que el resto de equipos se contagia y, acompañados por una banda de música que ha contratado la escuela, se dirigen al estadio. No estaba en el protocolo, pero los organizadores aceptan de buen grado la fiesta improvisada, previa a la ceremonia de entrega de premios.

La celebración sigue en el estadio, a Bono le llevan a hombros. Muchos atletas se le acercan y le tocan, es un referente, todos le conocen y están contentos porque está con ellos.

La entrega de premios a los primeros 10 equipos se ha retrasado más de lo esperado, pero la fiesta improvisada ha dado una nueva dimensión al campeonato. Los canales deportivos y otros no deportivos han visto con incredulidad la subida de la audiencia en varios puntos. La presencia de Bono y los integrantes del grupo Nacimiento como atletas es una buena noticia para el atletismo y la organización lo sabe.

La escuela Dayaxa ha quedado en 4º lugar. Los 10 primeros reciben el premio de la federación africana y los 5 primeros el derecho a participar el próximo año. Como norma no escrita, para finalizar el encuentro, entre los 16 equipos participantes se hacen regalos de lo más variopintos: artesanía, dietas para mejorar, música, juegos…

La fiesta de la escuela de Dayaxa finaliza con una cena en uno de los polideportivos situados en el extrarradio de la ciudad. Entre atletas, entrenadores, familiares, personal de la escuela y amigos se han juntado más de 150 personas.

Los atletas están en el centro, son los protagonistas, junto a ellos está Bono sentado con los últimos héroes del día. Los cuatro están tristes, saben que es la despedida y es algo que jamás hubieran deseado. Han pasado tantas cosas en 1 año… han madurado, ahora son otras personas. Bono tiene que hablar alto para que le oigan.

Bono — Os noto tristes. Un 4º puesto es un buen puesto.

Abebe — Ha estado bien.

Adia — Estamos tristes porque el año que viene no estaremos juntos.

Bono — Seguiremos en contacto con nuestro sistema.

Zoya — ¿Nos seguiremos juntando?

Bono — Por supuesto, es solo el principio, nuestra amistad durará muchos años.

Los ojos de los cuatro se iluminan, era justo lo que necesitaban oír.

…

AÑO 7

Año 137-09-09 de la nueva era

Año 2982del calendario gregoriano

PRIMER PILAR

09:00 horas

Universidad de Mogadiscio

Erik, Samia y Bono han llegado a la pista de aterrizaje de la universidad. Es la presentación oficial del nuevo curso académico, un vehículo les espera en una salida lateral reservada al personal de servicio. Abdelaziz ya está dentro de la sala de control.

Abdelaziz — Buenos días, Samia, Erik, Bono.

Samia — Buenos días, gracias por venir.

Abdelaziz — Si os parece correcto, este será el medio de transporte diario de vuestro hijo.

Erik — ¿Vendrá solo?

Abdelaziz — Si me dais vuestro permiso, le acompañaré. Cuando queráis estará a vuestra disposición.

Erik — Costará mucho dinero.

Abdelaziz — Irá a cuenta del departamento aéreo espacial de la Tierra de los Pueblos.

Erik — ¿Cómo es posible?

Abdelaziz — Una consecuencia lógica del proyecto Nacimiento.

Samia — Es un privilegio que no podemos aceptar.

Erik — Estoy de acuerdo.

Abdelaziz — Os propondré otra alternativa, pero mientras, si os parece bien, le traeré y lo llevaré yo mismo todos los días. La profesora Weltegi os espera en la entrada.

Samia — Gracias, de todo corazón.

Los tres entran en el vestíbulo de la universidad que en ese momento ya está abarrotada de jóvenes y familiares que esperan la hora fijada para entrar en el paraninfo. Tímidamente se les acerca una mujer de pelo canoso muy corto.

Profesora — Señora Samia, señor Erik, buenos días. Soy la profesora Wiltegi, profesora y tutora de Bono.

Les da la mano antes de dirigirse hacia el niño.

Profesora — Es un honor que estés con nosotros.

Bono — Será un honor aprender con ustedes.

Profesora — Lo intentaremos. Ahora tenemos la presentación, Bono. Estás en la fila 12, nº 43, los familiares —dijo mirando a sus padres— veréis la ceremonia desde el anfiteatro.

El paraninfo está a rebosar. Bono con timidez busca la fila número 12 por uno de los laterales de la sala. La voz se ha corrido entre los estudiantes y a su paso todos le miran con curiosidad y respeto. En la fila 12 una chica le está esperando.

Chica — ¿Bono?

Bono — Sí.

Chica — Me llamo Samia.

Bono — ¡Igual que mi madre!

Samia — Estaremos juntos en clase, ven conmigo.

Erik y Samia observan desde el anfiteatro a su hijo sin hacer mucho caso a las palabras del rector. Bono está en medio de su grupo, la joven Samia está junto a él haciendo todo lo posible para que se sienta a gusto.

Erik (en tono jocoso) — Samia, esa chica te va arrebatar a tu hijo.

Samia — ¡Eres un tonto! Aunque, bien pensado, tendré que vigilarla. —Ambos ronríen.

Tras la breve presentación cada alumno se dirige a su correspondiente aula donde serán informados de los horarios y las distintas materias a impartir.

Son 25 alumnos los que cursarán 1º de Ética y Tecnología. Los 6 profesores esperan en una gran sala hexagonal separadas en su interior por cristales holográficos acústicos que forman 6aulas triangulares, con la posibilidad de aislarse por aula o trabajar todos los departamentos sin barreras de ningún tipo.

Están sentados en el centro de la sala, frente a ellos los asientos de los alumnos que poco a poco van siendo ocupados.

Profesora — Buenos días, soy la doctora Weltegi, vuestra tutora y a su vez quien os impartirá la asignatura de neurobiología y redes neuronales artificiales A continuación se irá presentando el profesorado que impartirá el resto de materias. Con vosotros el doctor Abbi Bile.

El doctor Abbi Bile, entusiasta defensor de los recursos naturales, está a punto de jubilarse, este será su último curso académico como docente.

Doctor Bile — Buenos días, alumnas, alumnos, sostenibilidad, diversidad, corrientes marinas, clima solar… estos y otros tantos serán los ejes de la materia. Intentaremos comprender cómo funciona nuestro planeta antes de que la plaga del Homo Sapiens Sapiens acabe con ella. Y, por supuesto, qué hacer para cuidarlo. Como podéis ver, el material lo tenéis en vuestras mesas de trabajo. Tendremos 5 salidas en las que realizaremos trabajos de campo: Groenlandia, Borneo, Mar de Somov, Verkhoyansk y desierto de Atacama. ¿Alguna pregunta?

Nadie se atreve a levantar la mano, pero finalmente Samia se levanta.

Samia — Clima solar, esta materia es nueva.

Doctor Bile — Perdonad mi torpeza, así es, la Universidad nos ha concedido el privilegio de ser los primeros en impartirla y, en función de los resultados, pasará a ser materia obligatoria en la especialidad. Tenemos; por tanto, una gran responsabilidad. Esperemos que durante este año no privaticen nuestra estrella.

Todos sonríen, pero enseguida cambian de expresión al recordar que hace exactamente 265 años el Sol se privatizó y todo el mundo debía pagar un impuesto por su consumo. Ese hecho fue la culminación del sistema capitalista apoyado por las armas. El final fue trágico, acabó en una guerra a escala planetaria, la 6ª Guerra Mundial, también llamada Guerra Solar.

Dra. Weltegi — Efectivamente, tras muchos años de investigaciones el doctor Bile ha convencido a la comunidad científica y docente de incluir esta asignatura como materia. Un tema apasionante y una oportunidad para vosotros. Asmira, por favor.

Dra. Asmira — Buenos días, es mi primera presentación oficial en esta universidad y tengo el privilegio de poder compartirlo con vosotros. Os prometo que será un curso apasionante. Estamos rodeados de tecnología, los androides nos están sustituyendo, tecnología transformada para muchas personas en religión, incluso una amenaza real para la mano de obra artesanal. Os preguntaréis qué papel tiene la filosofía en todo esto y yo os lo intentaré explicar. Hace muchísimos años un monje benedictino comentaba a su sobrino que, en aquel entonces el gobierno impulsaba a la juventud a formarse mayoritariamente en carreras técnicas, menospreciando la formación en humanidades, cuando estas materias son las que cambian la sociedad. Son los pensadores, los filósofos, los que cuestionan el orden imperante. La tecnología se puede transformar en opio si detrás no hay personas con ética; en definitiva, personas que pongan al servicio de la sociedad una tecnología social.

Uno de los chicos con timidez levanta la mano.

Dra. Asmira — Adelante.

Alumno — ¿La religión dónde queda?

Dra. Asmira — De ella hablaremos, pero no es materia escolar al ser una cuestión de fe.

Dra. Weltegi — Un tema apasionante. Doctora Zahra, por favor.

La doctora Zahra posee una amplia experiencia en el estudio de nuevos materiales, durante muchos años ha trabajado en el departamento aéreo espacial de nuevos materiales, dependiente de la Tierra de los Pueblos en Bombay.

Dra. Zahra — Buenos días a todos, al hilo de lo comentado por mi colega, no podemos dejar en manos de personas sin ética la explotación de los recursos naturales, todos tenemos en mente lo ocurrido en los últimos siglos… Incluso nuestro Sistema Solar tiene que ser gestionado con criterios éticos. Haremos dos salidas: una al cráter lunar Archimedes y la otra al centro de investigación de materiales de Bombay para analizar las muestras recogidas en la Luna. Mañana nos vemos.

Dra. Weltegi — Doctor Kione, por favor.

El doctor Kione lleva toda su vida profesional en la universidad de Mogadiscio, es colaborador directo del centro de propulsión perteneciente a la Tierra de los Pueblos.

Doctor Kione — Buenos días, jóvenes con ganas de aprender, ¡qué más puedo pedir! Nos espera un curso apasionante: ir más rápido, consumir menos, optimizar materiales, diseñar propulsores para cumplir las 3 variables anteriores. Este año estudiaremos la evolución de los sistemas de propulsión, tanto teóricos como reales, así como la tecnología más puntera: la propuesta realizada por el grupo Nacimiento. Esta propuesta la estudiaremos antes de finalizar elcurso y, por supuesto, tendremos el privilegio de escuchar la propuesta por boca de uno de sus componentes.

Todos miran a Bono, que se sonroja. Samia, su nueva amiga, le mira con cariño y le dice algo al oído.

Dra. Weltegi — Samia, nos gustaría que lo compartieras con todos nosotros.

Samia — Perdóneme, le he querido tranquilizar diciéndole que tenemos suerte de estar aquí.

Dra. Weltegi — Gracias, por explicárnoslo, Samia. Es cierto, somos unos privilegiados. Doctor Aytham, por favor.

Doctor Aytham — Buenos días, me llamo Aytham Edris. Este primer curso abarcará muy someramente la mayoría de los campos de la genética y analizaremos, mejor dicho, reflexionaremos sobre las consecuencias de la ingeniería genética humana utilizada hasta la fecha y las nuevas propuestas. Imaginaros androides con cerebros humanos, ¿sería ético? Cuanto más sepamos, cuanto más dominemos las tecnologías,más importante será nuestro comportamiento como seres humanos, os espero.

Dra. Weltegi — Gracias, doctor Aytham. Y ahora solo queda mi asignatura, también muy relacionada con su uso ético: neuronas humanas artificiales y salud robótica. Los androides pensarán como nosotros, ¿nos sustituirán? Todo depende de la ética de las personas, de nosotros, de vosotros. Aunque lo tenéis en la documentación, quiero hacer hincapié en las pruebas de aptitud. El 40 % será de trabajo en equipo, otro 40 % en trabajos con departamentos externos, un 10 % en trabajos individuales y el 10 % restante consistirá en un examen final individual y optativo. ¿Tenéis alguna pregunta?

Durante más de 1 hora todos realizan preguntas especialmente relacionadas con los trabajos en los departamentos externos. Al salir, los alumnos y los profesores se quedan en el aula comentando los pormenores de la presentación.

Doctor Kione — Bono ha sido el único que no ha realizado preguntas.

Dra. Weltegi — Lo tendrá todo muy claro.

Dra. Asmira — No va a ser 1 año cualquiera.

Dra. Weltegi — Las ofertas de colaboración externa se ha incrementado notablemente.

Dra. Zahra — ¿Más?

Dra. Weltegi — En las últimas horas, un 87 %. No nos va a quedar más remedio que discriminar. La semana que viene lo trataremos en el rectorado. Os pido una propuesta, el listado lo tenéis disponible.

Samia y Erik esperan sentados a la sombra en el exterior, cuando después de 3 horas los primeros alumnos empiezan a salir. Bono sale acompañado de Samia.

Bono — Aita, ama, esta es mi compañera de clase, Samia.

Erik — Es un placer conocerte.

Madre y compañera se dán dos besos y se miran con curiosidad.

Samia — Gracias por cuidarlo.

Samia — Hasta mañana Bo, Erik, Samia.

El viaje de vuelta a casa discurre tranquilo, era lo que querían.

…

137-09-10, 08:00 horas

Es el primer día de clase y Abdelaziz ha pasado a recoger a Bono. El viaje a la universidad dura unos 10 minutos aproximadamente. Abdelaziz está pensativo, Bono le mira intrigado.

Bono — Creo que tiene algo que comentarme.

Abdelaziz — Son muchos años de carrera y en 1 año de bachillerato mira lo que ha pasado. Bono — Serán 3, no se preocupe maestro, nada es al zar.

Abdelaziz — Muchos centros de investigación esperan impacientes para colaborar.

Bono — Sabe cómo pienso. No quiero que nadie, absolutamente nadie, medre con nuestros proyectos.

Abdelaziz — Tendremos que contar con los máximos representantes de la Tierra de los Pueblos, confío en ellos.

Bono — Lo dejo en sus manos.

Abdelaziz piensa en las palabras de Bono: «serán tres», la universidad la finalizará en 3 años... Efectivamente hay un plan establecido, nada es al azar.

Los dos se despiden en la entrada hasta la tarde. Abdelaziz se queda fuera sentado en el jardín de la universidad bajo una espectacular Commphora myrrha, el olor a mirra es muy agradable.

Un hombre de edad avanzada, pero con paso firme, se acerca y se sienta junto a él. Es el rector de la universidad.

Rector — Buenos días.

Abdelaziz — Rector, buenos días.

Rector — Usted dirá.

Abdelaziz — Colaborarán directamente con el departamento científico de Bombay, ellos se encargarán de direccionar los diferentes proyectos.

Rector — ¿El presidente está informado?

Abdelaziz — Así lo ha querido.

Rector — Será un antes y un después.

Abdelaziz — Todavía no.

El rector le mira sorprendido, no obtiene respuesta. Abdelaziz se levanta.

Abdelaziz — Señor rector, si no hay novedades nos reuniremos siguiendo el plan establecido.

…

137-11-15 15:00 horas

Abdalaziz como todos los días espera impaciente la salida de Bono. Son las 3:10 horas y todavía no ha salido, se dirige hacia la entrada cuando lo ve acompañado de Samia.

Abdelaziz — Buenas tardes, Samia.

Samia — Buenas tardes, Abdelaziz. Hasta el lunes Bo.

El tono de su voz es triste, diferente, algo pasa. Durante el viaje de vuelta el niño no articula palabra, sus ojos bañados de lágrimas muestran su tristeza.

Abdelaziz — Les echas de menos.

Bono — Sí.

Abdelaziz no quiere insistir, sufre al verle tan triste echando de menos a sus compañeros de bachillerato. Al llegar a casa Samia les espera en el exterior y Bono, sin mediar palabra, sale corriendo hacia su habitación.

Samia — ¿Qué le pasa?

Abdelaziz — Echa de menos a sus amigos.

Samia — Pensaba que se llevaba bien con sus nuevos compañeros y compañeras.

Abdelaziz — Así es; sobre todo con Samia. Ha descubierto que varios de ellos han venido de otros pueblos, incluso de otros continentes, dejando sin plaza a muchos estudiantes nativos. Interés de los padres o quién sabe.

Samia — Me dejas helada.

Abdelaziz — No te preocupes, ahora os necesita.

Los dos se despiden preocupados, verlo por primera vez así resulta difícil de asimilar. Samia se acerca a la habitación de Bono y encuentra la puerta abierta y a él trabajando con un holograma tridimensional. Se mueve de forma extremadamente rápida. Nunca lo había visto trabajar así, siempre lo hace de forma pausada y controlada. Samia está algo asustada, pero no quiere perder el control porque Bono necesita a su madre fuerte para cuando realmente le haga falta.

Sigue parada en la puerta de la habitación sin pestañear y sin comprender lo que su hijo está haciendo y cómo lo está haciendo. Se está asustando.

Samia (con la voz quebrada) — Bo.

Bono se da la vuelta y corre a abrazarla fuertemente.

Samia — ¿Qué te pasa, hijo mío?

Bono rompe a llorar, no puede parar.

Samia — Llora, hijo mío, llora. Te aliviará.

Durante 10 largos minutos Samia lo abraza con fuerza, cierra los ojos y llora en silencio con él. Una y otra vez se pregunta por qué no puede ser un niño normal como los demás. ¿De qué sirve ser alguien como él si no va a poder disfrutar de su edad?

En la habitación solo se oye el llanto de Bono, al principio reprimido, ahora libre. Poco a poco las lágrimas dan paso a la calma, Samia lo sienta en su regazo y mientras le seca las lágrimas.

Samia — Les echas de menos.

Bono — Sí.

Samia — Tus amigos nunca dejarán de serlo, tal vez deberíais juntaros más a menudo.

Bono con la cabeza asiente las palabras de su madre.

Samia — Déjame secarte.

Bono — ¿Las personas por qué actúan así?

Samia — Los padres somos así, cegados por el amor a nuestros hijos, no vemos que otros padres quieren de igual manera a sus vástagos. También me ha comentado que podría haber otros intereses.

Bono — Son buenos compañeros y compañeras.

Samia — No tienen la culpa, gánatelos.

Bono tiene los ojos abiertos como platos mirando a su madre segura de sus palabras.

Samia — ¿Y qué me dices de mi contrincante Samia?

Bono sonríe y abraza con fuerza a su madre.

Bono — Yo nunca te abandonaré.

Samia no puede reprimir las lágrimas, lágrimas de silencio contenido. Los dos siguen abrazados. El abrazo fuerte, el abrazo protector, da paso al abrazo relajado que no tiene fin y que ahora los funde.

Han pasado más de 2 horas y los dos siguen en la habitación. Samia está sentada en la cama mientras Bono duerme tranquilo sobre su regazo y lo acaricia con suavidad. Cuando suena el timbre exterior Samia se levanta para ir a abrir la puerta intentando no despertar a su hijo.

Samia — ¡Sois vosotros!

Son todos sus amigos de bachillerato, Abdelaziz está detrás de ellos. Samia no puede contener la emoción y se abraza con Abebe.

Samia — Gracias por venir.

Abebe — Nuestro amigo nos necesita y aquí estamos.

Samia — Pasad, por favor.

Samia mira a Abdelaziz con un gesto de agradecimiento. Todos entran en silencio detrás de Samia.

Samia — Bo, mira quienes han venido.

Bono cuando los ve sale corriendo y los abraza uno a uno, llevándolos de vuelta a su habitación.

Abebe — ¿Habría algún problema si pasamos aquí la noche?

Samia — ¿Vuestros padres?

Abebe — Tenemos su permiso.

Samia — Os lo agradezco de todo corazón.

Samia cierra la puerta y se dirige a la cocina, tiene trabajo extra, Erik no llegará hasta la 11 de la noche.

Abdelaziz ha tenido un día ajetreado y se retira a su casa. Antes de entrar en su vehículo siente una oscuridad que le envuelve y lo ahoga, pero ya conoce los síntomas y se pone de rodillas intentando coger aire. Cuando despierta lo primero que hace es tocarse, duda de estar vivo. Está tumbado sobre una loma con una vegetación que le es completamente desconocida, por instinto la huele; nuevo también. Acto seguido mira el color del cielo y es diferente al igual que la luz, tonos verdes claros e intensos. Al levantarse una persona con una túnica blanca, igual a la que lleva Bono, se le acerca. Aparentemente es una mujer de rostro ovalado y facciones suaves, el pelo blanco corto y los ojos azules del mismo tono que los de Bono: ahora sabe dónde está.

Mujer — ¿Abdelaziz?

Abdelaziz — Sí, soy yo.

Mujer — Sígueme.

Los dos bajan andando por la loma en silencio, en dirección a un edificio de color gris plateado y en forma de cúpula que está situado a 200 metros. No tiene más de 10 metros de altura y un diámetro de 20 metros. Una puerta en forma de arco de medio punto se abre de la nada, la mujer le cede el paso.

Hay muy poca luz, el suelo apenas se ve y avanza con precaución. El interior, aparentemente inmenso, está completamente vacío o lo parece. Abdelaziz está tranquilo, ya sabe por qué está donde está.

Mujer — Me llamo Der, estás en un lugar remoto de nuestro universo. Nos llaman EN, Bo me llama De. Quiero presentate a mis compañeras.

Como lámparas alargadas y con luz propia de más de 50 EN, surgen de la nada, ingrávidas, en la inmensa sala que parece no tener fin.

Abdelaziz — ¿Cuándo va a ser?

La EN de mayor edad se le acerca.

EN — ¿No tienes miedo?

Abdelaziz — ¿Por qué iba a tenerlo? Si Alá me quiere llevar, lo aceptaré con gratitud.

EN — Protegerás al niño con tu vida, todo tiene un fin.

Abdelaziz — Qué más puedo pedir, seré un peldaño más en el camino. Doy gracias por ello.

EN — Y nosotras te damos las gracias también. Cuando despiertes nada recordarás.

Abdelaziz — Prefiero vivir con ello, me dará más fuerzas para seguir. ¿Cuándo será?

EN — Todavía tienes mucho que hacer.

Der — Acompáñame.

Todas le despiden inclinando la cabeza hacia adelante. Los dos toman el camino de vuelta hacia la colina en silencio. Sorprendentemente, Der lo rompe.

Der — Un niño extraordinario, le queremos mucho aquí.

Abdelaziz — Hoy hemos llorado con él.

Der — Su familia y amigos le reconfortarán, ten fe.

…

Samia — ¡Abdelaziz, Abdelaziz!

Abdelaziz está en el suelo recuperando la consciencia y con la ayuda de Samia se levanta.

Samia — ¿Qué te ha pasado?

Abdelaziz — Creo que me he mareado.

Samia — Si quieres te miro en el escáner de casa.

Abdelaziz — No te preocupes, tal vez sea el estrés.

Samia — Cuídate.

La normalidad ha vuelto a la casa. Samia tiene preparada la cena, Bono y sus amigos han estado jugando en el jardín, pero ahora llevan un buen rato en la habitación en silencio. Samia abre suavemente la puerta, y les encuentra mirando una pantalla gigante donde aparece el mapa de una región: su clima, vegetación, animales salvajes, geología, geomorfología, impronta antrópica, agricultura intensiva, tradicional… están analizando todas las variables que afectan al territorio.

Samia — Basta de trabajo, la cena está preparada en el jardín.

Las primeras estrellas del firmamento se encienden acompañadas de la brillante Venus. La temperatura es agradable, todos están sentados en una mesa improvisada para tantos comensales. Los niños no comen, devoran entre risas y anécdotas cuando suena el timbre exterior.

Samia — ¿Quién será?

Bono — El aita.

Samia — No, llegará más tarde.

Al abrir la puerta es Samia con una pequeña mochila en la espalda.

Samia — ¡Qué sorpresa!

Con timidez entra en el jardín, todos la miran intrigados, nadie la conoce.

Bono — Os presento a mi amiga Samia, estudia conmigo. ¿Tienes hambre?

Samia — Un poco.

Como una más, Samia conecta rápidamente con sus nuevos amigos. Después de la cena todos se tumban en el jardín y juegan a identificar estrellas. Disponen de gafas cartográficas que muestran la ubicación de cada una de ellas hasta la magnitud 8, pero sin nombre. Cada uno, por turno, dice la ubicación y el resto tiene que identificarla con el nombre.

…

23:35 horas

Samia está leyendo en la sala, no se ha dado cuenta que Erik ha entrado en casa.

Erik — Buenas noches.

Samia — Estaba concentrada, ¿qué tal el viaje?

Erik — Bien, ¿qué tal el niño?

Samia le coge de la mano y abre con suavidad la puerta de la habitación en la que ya todos duermen, cada uno en sus esterillas, salvo Bono que duerme en su cama junto a Samia.

Erik — Rápido ha buscado sustitutos.

Samia — ¿Celoso?

Erik sonríe.

Samia — Ha tenido un mal día. Con sus amigos es otro, los necesita y ellos están aquí.

Erik — Esto de ser padre es duro.

Samia (sonriendo) — Hijos para toda la vida.

Erik — Tengo hambre.

Samia — Algo quedará para ti, vamos a la cocina.

Samia mira como devora la comida, le hace gracia.

Erik — ¿Qué te hace gracia?

Samia — Comes igual que tu hijo.

A Erik le gusta lo que dice y le llena de orgullo. Mientras, toman el café.

Samia — Abdelaziz estaba sin sentido junto a su vehículo después de traer a los amigos de Bo.

Erik — ¿Qué tal está?

Samia — Está bien, aunque creo que no es un tema de salud.

Erik — No te entiendo.

Samia — Creo que me estaba ocultando algo.

Erik — Me extraña, es algo innato en él, jamás oculta nada.

Samia — Lo sé.

Samia le da vueltas y no encuentra explicación, tiene que haber un motivo, pero ¿cuál?

Erik — Vete a la cama, terminaré de recoger.

Son las 10 de la mañana, tras el desayuno todos recogen sus cosas. A la salida hay un vehículo de considerable tamaño en el que Abdelaziz espera paciente. Todos se despiden de Bono, su cara ha cambiado al igual que la de sus amigos y amigas.

Tras la partida, Samia y Bono entran en la habitación.

Samia — ¡Parece una leonera!

Bono ríe con picardía.

Bono — ¿Lo recogemos entre los dos?

Samia — Me parece razonable.

…

137-12-19

Isla de Tanna, archipiélago de Vanuatu, este de Australia

La familia de Bono y Abdelaziz han sido invitados por Isabela Trenti —amiga íntima de Samia desde la infancia— y por su compañero Tomas, a la fiesta anual que cada año celebra la comunidad Ernst Haeckel. Ella es diseñadora industrial de reconocido prestigio y naturalista convencida y Tomás, en su día, fue un consumado alpinista conocido como uno de los más grandes, por sus vías abiertas extremadamente expuestas. Los dos lo dejaron todo para vivir juntos y en la naturaleza.

Isabella es de origen siciliano, tiene 38 años terrestres, es morena de ojos serenos y mirada dulce, cabello negro largo y tez blanca nacarada. Los amigos la llaman también «virgen de Murillo».

Este año la organización le corresponde a la comunidad de la isla de Tanna. Prácticamente todos sus miembros, junto a los invitados y participantes del resto de comunidades —40 a lo largo de todo el planeta—, se encuentran en el estadio.

Son más de 25 000 personas las que están disfrutando de los diferentes juegos y concursos que se están desarrollando sobre la hierba del estadio. Más de 2000 participantes que están realizando diferentes actividades: danzas, deportes autóctonos, gastronomía, música entre otros y, como punto final, el concurso Un mundo nuevo donde cada comunidad propone una idea que deberá tener un índice inferior al 50% del I.A.F.C., es decir, la propuesta deberá tener en cuenta 3 variables: el impacto medioambiental medido en CO2, su funcionalidad medida en ahorro tiempo/persona/salud y el coste, valorándose los materiales utilizados, la durabilidad y porcentaje de reutilización.

La comunidad de la isla de Tanna, de origen volcánico, se asienta sobre uno de los extremos del lecho de lava y vida que dejó el volcán Yasur hace 731 años. La cuenta atrás de una nueva erupción sobrevuela la vida de sus habitantes pese a los sofisticados sistemas de alerta y predicción. Las características del volcán dejan un margen de huida muy reducido, especialmente por la nube piroclástica que desarrollará en el peor de los casos. A pesar de los numerosos simulacros que se realizan, en las peores condiciones, solamente se salvaría el 54 % de la población y el 100 % en el mejor de los casos.

Pese a los avances tecnológicos, los animales siguen siendo el sistema de alarma más eficaz: 30 minutos frente a los 15 de los sistemas más avanzados.

A lo largo de todo el interior de la isla se encuentran las plataformas de emergencia, cada una de ellas con una capacidad para 500 personas, siendo su control autónomo. Las situadas en la costa tienen la posibilidad de sumergirse en el mar, su control también es autónomo y tienen capacidad para 1000 personas. Todas ellas son circulares y están completamente abiertas. Cuando se ponen en marcha, del perímetro se despliega una cúpula que, en función del camino de huida —aire o mar— variará su grosor.

Son las 17:50 horas, en pocos minutos se iniciará el concurso de ideas y cada comunidad está dando los últimos toques a su proyecto. Numerosos medios de todo el planeta lo siguen de cerca, especialmente los medios de temática científica.

Numerosas ideas salidas del concurso año tras año han sido aplicadas en la vida cotidiana de las personas, empresas, sanidad… La idea ganadora será utilizada para financiar los gastos estructurales de todas las comunidades Ernst Haeckel: infraestructuras de transporte, comunicación, sistemas de emergencia, productos básicos… El resto de ideas son cedidas a la comunidad a través del departamento de Medio Ambiente de la Tierra de los Pueblos.

Bono está sentado en la parte alta de la tribuna orientada al este, desde donde se puede ver el humo que sale del volcán Yasur. A su lado Samia y su amiga Isabella, una de las representantes de la comunidad de la isla de Fogo. Tras ellos Erik y Abdelaziz. Bono mira a Abdelaziz y le hace un gesto con la mano, algo va a suceder… Luego mira a Isabella, le coge de la mano y tira con fuerza de ella.

Isabella — ¿Qué pasa Bo?

Bono — Informa a los que están en el exterior que se dirijan a las plataformas inmediatamente.

Un escalofrío recorre la espalda de Isabella; sin dudarlo, de su bolsillo saca una pequeña figura y la aprieta con fuerza. Solamente han sido informados los que se encuentran fuera del estadio.

Isabella — ¿Qué hacemos? ¡No podemos huir!

Samia — ¿Qué pasa?

Isabella — El volcán Yasur.

Bono — Avisa a la gente, mensaje visual, que nadie se mueva de su sitio.

Isabella inmediatamente informa al servicio de emergencias del estadio, ellos no tienen ninguna confirmación. El responsable mira a su perro, está tranquilo.

Responsable — No hay constancia alguna, ¿quién ha dado la orden?

Isabella — Bono. Mensaje visual: «que nadie se mueva de su sitio, emergencia inminente».

El responsable corre hacia una de las salas de emergencia que está en la planta baja del estadio. La sala tiene forma de media luna, una mesa con la misma forma y 5 pulsadores. Sin dudarlo pulsa el botón derecho de la mesa.

Sistema — ¿Mensaje?

Responsable — Que nadie se mueva de su sitio, emergencia inminente.

El responsable con su perro corre hacia el césped para situarse junto al resto de personal de emergencias. Su perro empieza a moverse nervioso, tiene miedo.

El mensaje está en las pantallas gigantes, todos los participantes del concurso están en el césped paralizados, aterrorizados. Los perros ladran sin parar. Todos se miran sin encontrar explicación al protocolo de emergencias, pero se mantienen quietos en sus asientos.

Una fuerte explosión proveniente del volcán Yasur hace chillar de pánico a todos los presentes.

Isabella —Bono, ¡qué hacemos!

Bono mira a Abdelaziz y le indica que vaya con él hacia el césped.

Bono — Ama, aita, Isabella, no os mováis.

Los dos lentamente bajan por las escaleras, allá por donde pasan la gente los mira con cara de pánico. Bono no mira a nadie, pero Abdelaziz les hace un gesto con las manos pidiendo tranquilidad. Las televisiones siguen emitiendo y las cámaras se centran en ellos dos.

El ruido del volcán va aumentando al igual que el pánico entre la gente.

Isabella — ¡Enfocad a Bono, quitad el mensaje! ¡Rápido, por favor!

El responsable situado en el césped envía la orden al estudio de televisión interno para que inmediatamente busquen a Bono.

Estudio — ¿Dónde está? ¡Dónde está!

Responsable — Tribuna oeste, escaleras, fila 5. Detrás de él, adulto con túnica marrón claro.

Rápidamente las cámaras los enfocan, todo el mundo le conoce, esperan algo, aunque no saben bien el qué. Han pasado 5 minutos y las personas que por motivos laborales no han podido ir al estadio se dirigen a las plataformas más cercanas. Tienen 10 minutos para llegar. Las plataformas del extremo norte tienen 3 minutos más de margen.

En el estadio, con la irrupción de Bono en las pantallas, las escenas de pánico han dado paso a la esperanza en un niño que transmite seguridad, la expresión tranquila y el paso firme de Abdelaziz contagia a todos.

Bono regresa al centro del césped, todos los participantes se apartan e inconscientemente se ponen en círculo a unos metros de él.

Bono — Ayúdame a quitarme la túnica.

Abdelaziz le mira sorprendido.

Bono — Cógela del extremo.

Entre los dos extienden la túnica.

Bono — Suéltala.

Una fuerte explosión hace dudar a todos de lo que pueda pasar, empiezan a preguntarse por qué no han ido a las plataformas.

Bono con las palmas de las manos hacia arriba eleva la túnica sobre el estadio y, con un movimiento enérgico de los brazos, esta se expande de tal manera que lo cubre todo, extendiéndose 100 metros más en la fachada este expuesta al volcán, quiere evitar el choque frontal de la nube piroclástica.

Bono — Ama, necesito a Isabella aquí.

Samia — Isabella, Bo te necesita.

Isabella baja las escaleras asustada, pero no quiere correr por miedo a que la sigan y cunda el pánico. Llega al punto en el que se encuentra Bono.

Bono — Informa que el personal externo está a salvo y que en 3 minutos una nube piroclástica pasará por encima nuestro. No podemos movernos hasta que la temperatura exterior sea la adecuada. Los servicios externos están en marcha.

En las pantallas gigantes, Isabella repite palabra por palabra las indicaciones de Bono. Todas las plataformas se dirigen a la isla de Erromango situada al norte de Tanna. Los equipos de emergencia exteriores se han puesto en marcha desde Fiji, Vanuatu y Nueva Caledonia. La información captada por los satélites y comentada por los expertos es transmitada directamente a las naves y barcos que se están desplazando hacia Tanna. Todas las islas en un radio de 2000 km están en alerta de tsunami.

Los servicios de emergencia externos intentan en vano comunicarse con la central de alarmas de la isla, han salido de ella según el procedimiento establecido. El resto está dentro del estadio y no se explican por qué nadie ha salido.

En las pantallas aparece la cuenta atrás: falta 1 minuto y 15 segundos para que la isla quede arrasada.

Bono — Isabella, informa a los servicios externos: «en 30 minutos podremos salir del estadio, luego tendremos 2 horas para salir de la isla, ni un segundo más».

Isabella llama al responsable de emergencias y le pide su sistema de comunicación de alarmas.

Responsable — Lo siento, no soy capaz de comunicarme ni de entender lo que está pasando.

Isabella mira a Bono sorprendida.

Bono — Utiliza tu sistema de comunicación.

Isabella — Soy Isabella Trenti, representante de la isla de Fogo, toda la población que queda de la isla está dentro del estadio. En 50 segundos pasara sobre nosotros la nube piroplástica. Pasados 30 minutos saldremos del estadio y dispondremos de 2 horas para abandonar la isla. Durante el flujo piroplástico perderemos la comunicación.

Emergencia externa — ¿De dónde ha sacado información tan precisa?

Isabella — Bono.

Emergencia externa — Estaremos esperando.

En el estadio todas las personas han confiado a Bono sus vidas. Pese a creer en él, es difícil mantener la cabeza fría cuando el corazón pide huir del lugar. En ningún simulacro habían previsto esta situación que se da cada 140 años, un solo día al año.

Un estruendo sobrecogedor hace temblar el estadio preparado para soportar terremotos de 9,8 en la escala de Richer. El flujo piroplástico pone rumbo ladera abajo a una velocidad de 350 km/h. En 25 segundos estará sobre el estadio. Todos miran a la tela que lo cubre y se preguntan una y otra vez si aguantará.

Isabella tiene miedo y agarra con fuerza a Bono que la mira y sonríe. Con la mano hace un pequeño gesto y todas las luces del estadio se encienden. La cuenta atrás se inicia: 10, 9, 8, 7…

El estruendo es terrible, el cielo se oscurece, la tela vibra con fuerza. Todos miran al cielo esperando en cualquier momento lo peor, pero no pueden dejar de mirar a la pantalla en la que aparece Bono que está con los ojos cerrados y moviendo los labios. Se le ve tranquilo al igual que Abdelaziz que mira sereno a la multitud y a los que le rodean.

Después de 5 minutos eternos, el ruido desaparece y la oscuridad del cielo da paso poco a poco a la claridad. En la pantalla se puede ver la temperatura exterior, 870 ºC, y el tiempo que falta para que la temperatura exterior baje a los 29 ºC: 19 minutos y 30 segundos.

Todos aplauden entusiasmados, abrazos con lágrimas de alegría… cada uno busca a sus allegados y amigos. Samia y Erik se abrazan con fuerza, desearían estar también con su hijo, pero la emergencia no ha finalizado.

Los que rodean a Bono, Abdelaziz e Isabella, son los concursantes del certamen Un mundo nuevo, investigadores y científicos consumados cuyo lema es «tocar para creer». Convencidos de que todo tiene una explicación, miran a Bono sorprendidos e incrédulos, tienen rotos los esquemas, todavía no se han sacudido el susto que llevan encima. Se sienten pequeños, insignificantes ante lo que han visto, entre ellos pronuncian la palabra «milagro», palabra que no les gusta utilizar porque no está soportada por hechos probados científicamente.

Los medios de comunicación no están emitiendo al exterior, pero si están grabando todo lo que ocurre en el interior. Todos los focos se centran en Bono, Abdelaziz e Isabella. Hay mucho que investigar y preguntar.

La temperatura exterior ha bajado a los 29,5 ºC. Bono, con un nuevo movimiento de sus manos, consigue que la tela vuelva a su tamaño natural, cayendo suavemente sobre una niña. Sus padres le indican a donde la tiene que llevar, pero no pueden contener su impulso y la tocan y la besan. Todos quieren hacer lo mismo cuando una nave se sitúa sobre el estadio; es la primera nave de rescate.

La niña corre con la túnica y se la da a Bono.

Niña — ¿Es tuya?

Bono — Sí.

Niña — Mis padres la han besado, ¿por qué?

Bono — Porque te quieren mucho.

La nave suavemente aterriza sobre el césped, tiene una capacidad de 1500 personas. Niños, madres y personas mayores son los primeros en entrar, sin correr, pero con extrema efectividad; están perfectamente preparados. Otras 15 naves hacen cola.

Todos quieren ceder su turno a Bono para que suba a la nave de rescate, pero su respuesta se oye en todo el estadio.

Bono — Abdelaziz y yo seremos los últimos en salir.

Samia y Erik han bajado al césped para estar junto a su hijo. La pantalla marca 30 minutos para salir antes de que un nuevo flujo piroclástico arrase nuevamente la zona.

Faltando 2 minutos sale la última nave. Isabella no puede reprimir las lágrimas mientras mira con estupor cómo ha quedado la isla: una nueva explosión del volcán Yasur seguido de otro flujo piroclástico que se expande a gran velocidad.

Isabella — ¡No va a quedar nada!

Bono — No llores.

Isabella — Lo siento, es momento de alegría. Gracias, gracias.

Isabella mira a Samia y corre a abrazarla.

Samia — ¿Estás bien?

Isabella — Sí, gracias a tu hijo.

Isabella no se atreve a preguntar, pero le extraña que estén como si no hubiera pasado nada especial, que no le quieran dar importancia, pero su hijo ha salvado a más de 25 000 vidas; si hubieran actuado siguiendo el protocolo de emergencias muchas personas no hubieran podido escapar de aquella trampa.

Isabella — Tengo tantas dudas que aclarar, pero creo que no es la ocasión.

Samia — Tendremos ocasión, ahora tenéis mucho trabajo por delante.

Isabella — Sí, nos esperan días duros.

La nave de emergencias llega a la isla de Erromango donde han aterrizado las plataformas de emergencias y 1/3 del resto de las naves de rescate. Los medios de comunicación no pierden detalle, quieren saber lo que pasó dentro del estadio y por qué milagrosamente están vivos. Todos dicen lo mismo: Bono les salvó. Nadie da más detalles.

Cuando baja Bono acompañado de sus padres, de Isabella y Abdelaziz, los medios se abalanzan sobre ellos. Isabella se adelanta y les atiende con amabilidad.

Isabella — Entendemos que quieran saber lo que ha pasado, pero comprendan que todavía estamos en estado de schock. Por otro lado, para saber lo que ha pasado tanto eldepartamento de emergencias de la zona como el nuestro necesitarán días para analizar las causas.

Mientras Isabella habla con los medios, las niñas y los niños rescatados se acercan a Bono para tocar su túnica y reír con él.

Los medios de comunicación presentes en el estadio están llegando a la isla de Fiji en la quinta nave que partió. Son 358, entre ellos 2 canales religiosos. Todos están repasando las imágenes grabadas porque algo no les cuadra. Más de 30 minutos de grabación han desaparecido, no ha quedado nada grabado desde que Bono se quita la túnica hasta que la recupera, se preguntan unos a otros si tienen el mismo problema: todos lo han visto, pero solamente lo pueden contar.

Sin esperar ni un minuto, los 2 canales religiosos desaparecen de la zona. Los 4 técnicos y el comentarista de la televisión vaticana montan en el vehículo que les espera a las afueras del aeropuerto de Suva. El piloto del vehículo informa al comentarista que tiene llamada del Vaticano.

Comentarista — Adelante.

Vaticano — Hemos visto algunas imágenes, cómo algunos medios, y no precisamente los sensacionalistas, hablan de milagro.

Comentarista — Ha sido increíble. Todos lo hemos visto, pero no se ha grabado nada. Ningún medio ha podido grabar la túnica del niño, él nos ha salvado la vida.

Vaticano — ¿La televisión interna del estadio no ha podido grabarlas?

Comentarista — No, estaban como el resto de medios.

Vaticano — Investiguen, seguramente la tendrán.

Comentarista — ¡Esto es un caos!

Vaticano — Ahora están dando imágenes de Bono y sus allegados en la isla de Erromango.

Comentarista — Lo intentaremos.

Cuando la comunicación se corta, frustrado y con impotencia el comentarista se queja a sus compañeros.

Comentarista — Mierda, ¡no somos detectives! ¿Alguno de vosotros conoce algún técnico de la televisión local del estadio?

Los cuatro se miran sin entender nada. Han sido contratados en el último momento y entre ellos no se conocen. Uno de ellos levanta la mano con timidez.

Comentarista — Anaise, ¿conoces alguno? Anaise — Sí, al técnico de sonido.El comentarista levanta los brazos en señal de triunfo.

Comentarista — Nos vamos a Erromango.…

Isla Erromango, archipiélago de Vanuatu

El movimiento de personas tanto por aire como por mar es incesante. Los técnicos sin cámaras pasan desapercibidos, directamente se dirigen al centro de comunicaciones. Anaise entra mientras el resto se queda en el exterior.

En el interior el caos es mayúsculo, todos buscan información, imágenes, declaraciones, todo. Anaise ve a Nikiau, compañero de estudios, al fondo de un interminable pasillo lleno de gente.

Nikiau — Anaise, ¡qué alegría verte! ¿Cómo tú por aquí?

Anaise — Como todos, buscando información.

Nikiau — ¿Para quién trabajas?

Anaise — Para el Vaticano.

Nikiau — Me sorprende.

Anaise — Es trabajo, nada más.

Nikiau — ¿Te puedo ayudar en algo?

Anaise — Faltan imágenes de los momentos claves. Han desaparecido 30 minutos en blanco por arte de magia. ¿Disponéis de imágenes?

Nikiau — Las tenemos, pero necesito el permiso de Isabella. Este material nadie lo tiene, si lo roban no podrán verlo. Espérame en el exterior.

Nikiau se pone en contacto con Isabella y le transmite la petición realizada por la televisión vaticana.

Isabella — Se lo tengo que comunicar a Bono, cuando tenga respuesta te lo haré saber inmediatamente.

Dentro del caos que existe en la zona, Isabella coge del brazo a Samia.

Samia — ¿Qué pasa?

Isabella — El Vaticano ha pedido la grabación extraoficialmente.

Samia — ¿Por qué la piden si estaban dentro?

Isabella — La respuesta la tiene tu hijo.

Samia — Hablemos con él.

Samia llama a su hijo que está con Abdelaziz y Erik.

Isabella — El Vaticano pide la grabación del interior.

Bono — No hay problema.

Abdelaziz — No me fío de ellos.

Bono — La verán y luego la destruirán.

Samia — Es una amenaza a todo su sistema.

Bono — Mostraremos nuestra mano tendida.

Erik — Bo, por favor.

La decisión estaba tomada. Anaise junto a sus compañeros de trabajo esperan en el exterior a que Nikiau les traiga noticias. Tras una hora de espera estas llegan.

Nikiau — Anaise, aquí tienes la copia. No la podréis manipular ni copiar.

Anaise — ¿Y si me lo piden?

Nikiau — No te esfuerces, es tecnología que no dominamos. Para poder ver las imágenes tendrás que utilizar este programa. Solo podrán verlo 2 veces, también tecnología fuera de nuestro alcance.

Anaise — Gracias, Nikiau, te debo una.

…

Roma, el Vaticano

La Secretaría de Estado para Asuntos Generales, la Comisión Teológica Internacional, el Colegio Cardenalicio y el papa Pablo XII esperan con impaciencia las imágenes de la isla de Tanna.

Antes de entrar en la sala, el técnico de confianza del Vaticano les pide la grabación indicándoles que no pueden entrar y dándoles las gracias por el trabajo realizado.

Cuando se quedan solos, el comentarista empieza a hacer gestos de rabia e impotencia. Susilusiones de lograr un buen contrato se han desvanecido. Anaise le mira y sonríe.

Comentarista — ¡Nos han dado una patada en el trasero!

Anaise — Tranquilo, nos necesitan para ver las imágenes.

El comentarista le mira sorprendido y levanta las manos en señal de triunfo.

Comentarista — ¡Que se jodan! Son nuestros.

Efectivamente, el técnico sale corriendo en su busca y sonrojado les pide ayuda porque no pueden solucionar los problemas técnicos. Los 5 entran con la sonrisa en la cara, el comentarista con sarcasmo.

Comentarista — Enseguida verán lo que nosotros vimos, pero con una diferencia; nosotros lo sentimos.

Durante la proyección no se oye ni respirar. Todos tienen los ojos abiertos como platos, algunos se santiguan sin darse cuenta. Al finalizar la proyección, un representante del Colegio Cardenalicio se les acerca.

Representante — Perdonad nuestra torpeza, comunicaré personalmente al responsable de la televisión vaticana del extraordinario servicio prestado.

Anaise — Solo podrán verlo una vez más, luego será material inerte.

Los 5 salen eufóricos, tienen trabajo asegurado. El comentarista levanta los brazos no se aguanta de lo contento que está.

Comentarista — Anaise, ¡somos la ostia, todos somos la ostia!

El resto ríe, es un personaje algo raro, pero les cae bien. Dentro de la sala el revuelo es monumental, las palabras que más se oyen son «milagro» y «santa túnica». El responsable del Colegio Cardenalicio observa y calla, el descontrol es total. Hace una señal al técnico de sonido para que le dé la palabra.

Responsable — Por favor, no perdamos la cabeza. Esta grabación no puede salir de aquí, sería una amenaza y lo peor de todo es que escapa a nuestro control.

Un representante de la comisión Teológica Internacional le contesta airado.

Representante — Todos lo hemos visto, es un milagro y, por otro lado, si lo han observado, la túnica es de una sola pieza. ¡Dios mío!

Responsable — Tal vez estamos hablando de tecnología.

Representante — ¡Por favor, es una tela!

Responsable — Por la información que tenemos es crítico con Roma.

Representante — Jesús se reveló contra el sistema y lo crucificaron.

Todos quieren hablar, gritan entre ellos.

Papa Pablo XII — Calma, por favor, antes de sacar conclusiones investigaremos al niño y les informaremos puntualmente, mientras tanto, pedimos discreción, por favor.

Tras la proyección, el papa se reúne en su despacho con sus personas de confianza: el secretario de Estado, el portavoz de la Santa Sede y el padre Ossa.

Papa Pablo XII — ¿Confidencialidad asegurada?

Computadora — Afirmativo.

Papa Pablo XII — ¿Qué hacemos con la cinta?

Padre Ossa — No se pueden hacer copias y se podrá ver una sola vez más.

Secretario — ¿Sería conveniente que lo vieran los judíos?

Portavoz — También les afecta.

Papa Pablo XII — ¡Dios mío, puede ser nuestro final!

Secretario — Consigamos más información.

Papa Pablo XII — Estoy de acuerdo, encargaos de que lo vean también.

…

138-05-19 10:00 horas

Universidad de Mogadiscio

Las clases han finalizado, Bono con sus compañeros de trabajo presentan su proyecto de fin de curso en la asignatura de genética. La doctora Weltegi, tutora del proyecto, ha mantenido en secreto la propuesta, pero la comunidad científica está intrigada, muchos de ellos han pedido permiso expreso para estar presentes; sin embargo, por petición expresa del grupo, solamente han podido acceder el profesorado del curso, el Director y los alumnos de 1º y, como invitados, los comités ejecutivos tanto de medicina tradicional como clásica y los representantes de la Tierra de los Pueblos, presentes en el órgano gestor de los nuevos medicamentos que serán dados de alta para consumo humano.

Más de 200 personas llenan la sala y esperan la exposición del proyecto que lo deberán defender en 30 minutos.

Tutora Waltegi — Buenos días. Mantener en secreto este proyecto ha sido todo un reto y aunque no es lo habitual, mis colegas y yo hemos entendido dicha petición y la hemos respetado, como no podría ser de otra manera. Queremos respirar sabiduría, conocimiento y no transformarlo en espectáculo, al menos, en esta institución.

La tutora está emocionada, necesita aire, mira a Bono y al resto del grupo sentados en la primera fila, tranquilos y sonrientes.

Tutora Waltegi — La comunidad científica lleva años calculando sin éxito la edad biológica del ser humano: manipulación genética, trasplantes, regeneración genética, regeneración celular y así un largo etcétera. No hemos sido capaces de ponerle años calculando exactamente… hasta la fecha. Samia, por favor.

Samia — Personal docente, alumnos, invitados, buenos días. Gracias al trabajo realizado por generaciones y generaciones de científicos hemos podido desarrollar nuestro proyecto. El ser humano necesita, necesitamos de la curiosidad para sobrevivir, conocer cómo funcionan las cosas y poder transmitirlo. Cuánto podemos vivir es casi una obsesión y, afortunadamente, no estamos para siempre. Tenemos un límite marcado por nuestras neuronas; es decir, 100 años biológicos y aproximadamente 195 años terrestres, este es nuestro límite. Por favor, luces.

Al apagarse las luces un holograma enmarcado con la forma de una puerta y 2 grandes pantallas cubren el escenario. Dos personas, una de edad avanzada y otra de mediana edad, suben al escenario y pasan por la puerta holográfica. Al instante, cada una de las pantallas muestran sus siluetas y los órganos y células que los forman.

Tras 5 minutos de análisis los datos de vida de cada órgano aparecen en cada uno de ellos, así como el dato final. En el gráfico de la persona de edad avanzada —92 años biológicos, 179 años terrestres— junto a sus datos sanitarios desde que su ADN fue tratado al nacer hasta la fecha actual. El gráfico de la segunda persona —62 años biológicos, 92 años terrestres y un órgano parpadeando en rojo, el hígado— muestra que la persona tiene 14 años biológicos más de los que debería tener.

Samia — Luces, por favor.

Samia espera a que una mujer y un hombre suban al estrado.

Samia — Las personas que han pasado por nuestro holograma son voluntarios anónimos traídos por la doctora Ariyel y el doctor Mendoza.

Dra. Ariyel — Buenos días, soy la doctora de la persona de mayor edad. Estos jóvenes no sabían quienes vendrían y los datos médicos desgranados son correctos. Además tengo que reconocer que algunos datos los desconocía. La edad terrestre es correcta.

Doctor Mendoza — Buenos días, como ha comentado mi colega, es la primera vez que pisamos esta tierra, hemos venido voluntariamente y confirmo los datos dados. Pensaba que el estado del hígado de mi paciente estaba mejor, estoy realmente abrumado. La edad terrestre es correcta.

Los dos doctores bajan del estrado y se dirigen a saludar y a dar la enhorabuena a los jóvenes. No es un saludo de maestro a alumno, es un saludo entre colegas. Aunque no está en el guión, Samia nuevamente se dirige al estrado mirando y señalando a sus compañeros.

Samia — La comunidad científica tendrá acceso al proyecto una vez que la patente esté en manos de nuestra Universidad.

Tutora Waltegi — Turno de preguntas, doctora Harris.

Samia hace una señal a Bono que será quien responda a las preguntas.

Dra. Harris — ¿Con cuántas personas habéis realizado las pruebas de fiabilidad?

Samia — Esta pregunta la puedo contestar: familiares, amigos y nosotros mismos. En total 168 personas.

Doctor Peyper — ¿Cuál ha sido la clave para lograrlo?

Bono — Determinar y predecir la regeneración de las células y datar su límite.

Doctor Peyper — El límite lo marca el cerebro. ¿Podríamos pasar la información de las neuronas humanas a neuronas artificiales y; por tanto, prolongar la vida?

Bono — ¿Convertir a un ser humano en androide? Entraríamos en el terreno de la ética y la ciencia ficción.

Dra. Miu — ¿Cuántos estudios habéis tomado como referencia para desarrollar vuestro trabajo?

Samia — 406 742 estudios. Han sido unos meses intensos y queremos aprovechar la ocasión para agradecer al departamento de comunicación su inestimable ayuda.

Nueva fiesta en el auditorio. Los jóvenes implicados se levantan y aplauden las palabras de Samia.

Tutora Waltegi — Ahora quiero dar la palabra a nuestro Rector.

Rector — Colegas, amigos y estudiantes, mañana la noticia correrá como la luz por todo el planeta, la bolsa se verá afectada, la comunidad científica dará un nuevo paso en la mejora de la salud de las personas y pocos hablarán de la principal noticia: la generosidad de estos chicos y chicas que pudiendo ser inmensamente ricos donan su fruto a la sociedad. Todo un ejemplo para las futuras generaciones. Ahora nuestra responsabilidad será gestionar los recursos que se generen y que nadie, absolutamente nadie, se enriquezca. Lo repito alto y claro, nadie ni ahora ni nunca.

El auditorio explota con las palabras del Rector mientras Abdelaziz desde el fondo del auditorio observa a la gente. Está satisfecho al ver cómo Bono en 2 años ha logrado ganarse a todo el sistema educativo, la base del sistema. El primer pilar de una nueva sociedad ha sido colocado.

…

AÑO 9

Año 140-05-05 de la nueva era

Año 2985 del calendario gregoriano

MADRE NATURALEZA

15:00 horas

Universidad de Mogadiscio

Abdelaziz espera paciente la salida de Bono. Hace calor, muy poca gente se aventura a pasear por el exterior. Observa con curiosidad las plantas que adornan las verjas cuando dos siluetas alargadas le rompen la concentración. No las distingue al estar a más de 200 metros. De su bolsillo saca unas gafas de sol y se las coloca.

Abdelaziz — Identifica individuos.

La óptica de las gafas acerca a los individuos a menos de 5 metros. En la pantalla, dos nombres: el padre Juseppe y la madre Condolissa, espías del Vaticano.

Abdelaziz — 2 metros.

Las dos personas están hablando e intenta descifrar su conversación hasta que se da cuenta que están hablando en latín. Abdelaziz repite lo que dicen: «hablaremos con el rector y conseguiremos información de la familia y, en especial, de Abdelaziz. Necesitamos a toda costa un trozo de esa túnica y no podemos fracasar otra vez».

Abdelaziz se quita las gafas y se dirige hacia ellos sin que se den cuenta. Los pilla por sorpresa.

Abdelaziz — A qué se debe este honor, el Vaticano interesado en un niño de 9 años.

Condolissa — Los rumores cada vez son mayores, es imposible ocultarlo.

Abdelaziz — No es pretensión de la familia ocultarlo, sino protegerlo.

Juseppe — ¿De quién?

En ese momento llega hasta ellos Bono.

Bono — Buenas tardes, maestro.

Abdelaziz — Buenas tardes, ¿qué tal en clase?

Bono — Bien, siempre es agradable aprender.

Bono se queda mirando fijamente a los dos miembros del Vaticano.

Bono — Padre Juseppe, madre Condolissa.

Los dos se quedan sin habla, nunca han tenido relación, ¿cómo es posible que los conozca?

Juseppe — Hemos oído hablar tanto de usted.

Condolissa — Quisiéramos hablar con usted.

Abdelaziz — Necesitan el permiso de sus padres.

Bono — «No mentirás», ¿cómo es posible que dos emisarios del Vaticano incumplan el mensaje de Jesús?

Juseppe — No le entendemos.

Bono — Si han venido a hablar con el Rector acerca de mí, aquí estoy.

Bono coge de su túnica un pequeño trozo y se lo ofrece al padre Juseppe.

Bono — Aquí tienen lo que buscaban, tela vulgar y corriente.

El padre Juseppe completamente avergonzado extiende la mano.

Condolissa — Sería un honor que nos visitara, el Santo Padre lo está deseando.

Abdelaziz — Se lo tendremos que comunicar primeramente a sus padres.

Juseppe — Por supuesto.

Los dos esperan impacientes la reacción de Bono.

Bono — El encuentro se realizará, les abriremos nuestro corazón.

Los dos se despiden con gran respeto. Conforme se alejan Abdelaziz sorprendido mira a Bono.

Abdelaziz — No sé si ha sido una buena idea.

Bono — No tenemos nada que ocultar.

Abdelaziz — El Vaticano es una jaula de lobos hambrientos, los enemigos se multiplicarán y tu familia lo sufrirá.

Bono — Me pongo triste cuando se pone tan serio... Maestro, por favor, no comente nada a mis padres.

Los dos ponen rumbo al vehículo que los llevará a casa. Abdelaziz mira la túnica de Bono, no hay rastro del corte de tela.

…

Mogadiscio, Biblioteca Pública

El padre Juseppe y la madre Condolissa entran en la biblioteca donde les espera el embajador del Vaticano, un holograma les recibe.

Holograma — ¿Qué tipo de información desean?

Condolissa — No necesitamos ayuda, gracias.

La biblioteca es un edificio de una única planta y cubierta de una bóveda irregular dividida en 2 partes antagónicas. En el ala izquierda, la lectura está acompañada del holograma del autor y, a criterio del lector, de los protagonistas del libro. Las dudas o consultas del lector son respondidas por los hologramas. En el ala derecha está la biblioteca clásica: libros, pergaminos y toda clase de documentos para su consulta. Los dos entran por la biblioteca clásica hasta llegar a la sala religiones del mundo, donde una mujer de edad avanzada vestida con una túnica negra y un velo blanco está leyendo un pergamino de espaldas a la entrada.

Juseppe (sorprendido) — Madre Federica, ¿a qué se debe este honor?

Madre Federica — Noto cierto nerviosismo.

Condolissa — Hay algo especial en el niño.

Madre Federica — ¿Es el profeta que todo el mundo espera?

Juseppe — Su mirada me ha turbado.

La madre Federica sigue de espaldas.

Madre Federica — ¿Acaso no es más que un niño superdotado?

Condolissa — No.

La madre Federica se da la vuelta. Su mirada profunda y su cara extremadamente delgada reflejan una vida dura y exigente.

Madre Federica — El faro de Roma no puede palidecer ante habladurías.

Condolissa — Es la primera vez que el padre Juseppe y yo coincidimos.

Madre Federica — ¡Cómo es posible que un niño haya intimidado a nuestros mejores emisarios!

Juseppe — Manipulación, esa es la palabra.

Madre Federica — ¿Qué recomiendan?

Condolissa — Esperar a la audiencia con el Santo Padre.

Madre Federica — Pongamos en marcha nuestras influencias.

Juseppe — ¡Pondremos en alerta a los jesuitas!

Madre Federica — Inevitable, los judíos también están nerviosos y eso juega a nuestro favor.

Juseppe — No me fío de ellos.

Madre Federica — Vigilemos también todos sus movimientos.

Juseppe — Su protector, Abdelaziz, se dará cuenta.

Madre Federica — Utilizad vuestros contactos.

La madre Federica se da la vuelta y sigue leyendo el pergamino.

…

Casa de Bono

Abdelaziz y Bono han llegado a casa y encuentran a Samia sentada en una hamaca en el jardín dormida con un libro apoyado sobre su vientre, que muestra su avanzado estado de gestación. Bono corre hacia su madre para abrazarla y poner el oído sobre Samia para sentir a su hermana.

Bono — Solo oigo sus latidos, no se mueve.

Samia — Está durmiendo como su madre.

Bono — Tengo muchas ganas de verla.

Samia — Ya queda poco.

Bono — ¿Cuándo vendrá el aita?

Samia — Dentro de pocos días, tiene mucho trabajo.

Bono — ¿Qué nombre le pondremos?

Samia — Lo decidiremos entre los tres, ahora refréscate un poco que enseguida prepararemos la cena.

Bono — ¿Antes de cenar hablaremos con el aita?

Samia — Por supuesto.

Bono sale corriendo hacia casa, Samia con la mirada le sigue para luego mirar a Abdelaziz.

Samia — Creo que tienes algo que decirme.

Abdelaziz no da crédito a la intuición de Samia y con resignación.

Abdelaziz — El niño es hijo digno de su madre.

Samia — ¿Ahora de qué se trata?

Abdelaziz — El Vaticano.

Samia — ¿El niño cómo ha reaccionado?

Abdelaziz — Con naturalidad.

Samia — ¿Cuándo será el encuentro?

Abdelaziz — Esa decisión os corresponde exclusivamente a vosotros.

Samia — Lo comentaré con Erik, en caso afirmativo te pediría máxima discreción, no queremos que se transforme en un circo para la prensa.

Abdelaziz — Necesitaremos la colaboración de los jesuitas.

Samia — Confiamos en tu criterio.

Abdelaziz — En pocos días acabará la universidad.

Samia — ¡Es un niño todavía!

Abdelaziz — Ya no hay nadie que le pueda enseñar, ahora todos aprenden con él.

Samia — Quiero que sea un niño y viva como tal.

Abdelaziz — ¿Se lo has preguntado?

Samia lo mira resignada, Abdelaziz la hace pisar tierra, es realista y jamás la mentiría.

Abdelaziz — Deberías estar orgullosa, tu hijo será nuestro guía, nuestra luz.

Samia no puede retener las lágrimas mientras mira a la casa.

…

140-05-25

Universidad de Mogadiscio

Bono presenta su proyecto de doctorado, un tribunal de expertos en biogenética cuántica y biología climática esperan al futuro doctor con impaciencia. Son las 09:55 de la mañana cuando Bono entra con su familia en el salón de exposiciones de forma oval y de color azul celeste. El salón está repleto de gente y toda su promoción, al igual que el grupo Nacimiento, esperan impacientes la exposición de su amigo.

Los miembros del tribunal están presentes, algo insólito, ya que en la mayoría de los casos, a parte del tutor, el resto de miembros están presentes en hologramas interactivos. A final de curso miles de proyectos de doctorado se defienden a lo largo de todo el planeta; un reto no solamente para los alumnos sino también para la propia institución universitaria.

Bono lleva un objeto ingrávido tapado con una tela blanca y se para frente al tribunal. Samia y Erik se sientan en la primera fila, Abdelaziz se queda de pie junto a la entrada.

Presidente del tribunal — Señor Bono, tiene 30 minutos para exponer su proyecto. Numerosas universidades de todo el planeta están interesadas en oír su exposición, ¿habría algún problema por su parte?

Bono —No, confío en que sea del interés de todas ellas.

Presidente del tribunal — Por favor, tiene la palabra.

Bono quita la tela blanca que cubre la mesa que transporta diferentes plantas y árboles de pequeño tamaño, correspondientes a diferentes climas de la Tierra: atlántico, siberiano continental, meditarráneo, tropical y desértico, cubiertos cada uno de ellos por un holograma transparente en forma de cúpula.

La luz de la sala se apaga y cada ecosistema resplandece en la oscuridad. En cada aureola se puede leer las características de cada planta y clima. De uno de los cajones de la mesa saca 5 cajas agujereadas, en cada una de ellas insectos correspondientes a los 5 climas representados. Bono abre las 5 cajas y los insectos empiezan a volar sobre los 5 micro climas. La mayoría entra directamente en su hábitat natural, aunque algunos despistados intentan entrar en los ecosistemas que no les corresponden y chocan contra el holograma. Después de unos minutos de incertidumbre todos entran en sus hábitats naturales. En el holograma la información de los insectos que han entrado: nombre, especie, ADN, sexo… junto al listado de plantas, ADN, edad y las características del clima de cada ecosistema y la tierra que lo soporta y nutre. Bono explica muy someramente la tecnología utilizada y su aplicación en los ecosistemas actuales.

La luz se va recuperando en la sala cuando uno de los miembros del tribunal baja del estrado y se pone delante del ecosistema desértico.

Profesor — ¿Puedo?

Bono — Por favor.

Cuando el profesor toca el holograma que aísla el ecosistema salta la alarma, una mancha roja con una frase: «Homo sapiens sapiens, plaga peligrosa para el ecosistema». El profesor hace fuerza para introducir la mano, pero es rechazado.

Profesor — ¿Acaso no somos parte de la naturaleza? Somos producto de su evolución.

Bono — Así es.

Profesor — ¿Por qué me rechaza?

Bono — Porque en el último milenio nos hemos transformado en una plaga.

Profesor — ¿Qué recomienda para que seamos aceptados?

Bono llama a su madre, la lleva frente al ecosistema desértico y en voz baja la susurra algo al oído. Samia le mira sonriendo e introduce su vientre en el ecosistema sin encontrar ninguna dificultad para hacerlo. En el holograma puede leerse: «Homo sapiens sapiens sin contaminar».

Los aplausos en la sala son unánimes y sus amigos y compañeros se levantan coreando su nombre.

Presidente — Doctorando Bono, en 15 minutos daremos nuestro fallo.

Los miembros del tribunal se retiran a deliberar la nota a poner. Sin sentarse observan nuevamente la exposición de Bono.

Presidente — Colegas, creo que no tenemos dudas en cuanto al nivel técnico del proyecto. Yo, por mi parte, cuando pude leer el proyecto me di cuenta de que me superaba y cuando he visto su aplicación práctica he comprendido que no estoy cualificado para catalogarlo.

El siguiente en pronunciarse es el doctor Tergat, el tutor y motivador responsable de Bono en el proyecto de doctorado, experto en genética cuantitativa y metereólogo.

Doctor Tergat — Efectivamente, he sido mero espectador del proyecto de mi alumno y he tenido serios problemas de comprensión en muchos aspectos técnicos del mismo. He consultado con numerosos colegas y hoy mismo me han recomendado consultar con la doctora Aert, experta en holografía genética, así que mejor le cedo la palabra a ella.

El holograma de la doctora se ilumina en el centro de la sala.

Dra. Aert — Buenos días, doctor Tergat y colegas. He podido estudiar el proyecto y verlo en la práctica. Siento decirles que hay aspectos que escapan a mi conocimiento, en concreto, la energía que mantiene vivo el holograma genético; sencillamente increíble. Estamos hablando de un nuevo paradigma, siento no poder darles más información.

Mientras, en la sala Bono está sentado junto a su madre que lo mira con orgullo.

Samia — Tu padre y yo estamos muy orgullosos de ti.

Después de 20 minutos de espera, el tribunal entra en la sala, todos se sientan salvo el presidente.

Presidente — Colegas, alumnos, familiares y amigos, quiero expresar con orgullo el nuevo paradigma planteado por el doctor Bono. Espero y confío en que sea utilizado en beneficio de toda la humanidad.

Mientras el auditorio aplaude sus palabras, Samia siente las primeras contracciones. La pequeña llama a la puerta.

Bono — ¿Ama, mi hermana viene ya?

Samia — Sí.

Bono — Presidente, Doctor Tergat, siento interrumpir la sesión, pero mi hermana quiere nacer en casa.

Presidente — Doctorando Bono, ¿no quiere conocer la nota? Por otra parte, la comunidad científica quiere saber cuál será el futuro de este nuevo paradigma.

Bono — Lo dejo en manos de mi maestro, Abdelaziz. En cuanto a la nota, ya saben mi opinión.

En ese momento entra Erik, Bono corre a su encuentro.

Bono — Aita, ya viene.

Erik — Abdelaziz, encárgate de todo, por favor.

Mientras Abdelaziz se dirige a hablar con el tribunal, todos los compañeros y amigos de Bono corean su nombre y le aplauden con entusiasmo.

Presidente — Abdelaziz, ¿qué podemos comentar que usted ya no sepa?

Abdelaziz — Queremos que no se haga excesiva propaganda del proyecto. Es un proyecto científico, nada más.

Presidente — En estos momentos es el referente en la comunidad científica.

Abdelaziz — Soy consciente, pero todavía es un niño. En cuanto al proyecto en sí, serán informados debidamente y no duden de que será para beneficio de toda la humanidad.

…

Casa de Bono

Abdelaziz está en el exterior mientras espera el nacimiento de la nueva criatura. Después de media hora Bono sale de casa con la niña en brazos para enseñársela.

Bono — Maestro, mi hermana.

Abdelaziz — ¡Alá es grande!

Bono — Será mi amiga, ya hablo con ella.

Abdelaziz — ¿Qué te dice?

Bono — Quiere jugar.

Abdelaziz pone un dedo en la mano de la criatura, esta lo coge con fuerza.

Abdelaziz — Tiene mucha fuerza, llévasela a tu madre antes de que se ponga nerviosa.

Mientras se dirige hacia la salida recibe la llamada que esperaba.

Abdelaziz — Definitivamente ya no podemos ocultarlo por más tiempo. El niño dirige su destino y lo único que podemos hacer es ayudarlo y convertirnos en sus más fieles seguidores.

…

AÑO 10

Año 140-10-16 de la nueva era

Año 2985 del calendario gregoriano

ADIÓS A LA NIÑEZ

Roma

Bono con su familia pasea junto al Coliseo Romano, se para y observa su estructura castigada por el paso del tiempo, pero firme y orgullosa.

Erik — ¿Qué te llama la atención?

Bono — Crear algo tan bello para matar a tantos inocentes, no lo entiendo, aita.

Erik — Para tener al pueblo anestesiado. Hubo años que celebraban acontecimientos cada 2 días.

Bono — De ahí la expresión del poeta Jubenal: «Al pueblo pan y circo». Los que sufren, los inocentes, siempre son anónimos.

Erik — Así es, y hasta no hace mucho seguía vigente esa frase. El ser humano siempre aprende de sus errores o, al menos, eso espero.

Un vehículo se sitúa a su lado, de él sale el padre Juseppe que se dirige hacia Bono.

Padre Juseppe — Doctor Bono, el Santo Padre le espera.

Bono — Padre Juseppe, confirme mi presencia en 15 minutos.

El vehículo vaticano se eleva verticalmente y desaparece entre las numerosas naves que transitan por el cielo de la ciudad.

Samia — ¿Es necesario? Me dan miedo.

Bono — Son personas normales como todos.

Samia — Representan a una institución milenaria de poder oscuro.

Bono — Si es así, lo quiero ver en persona.

Bono hace unas caricias a su hermana que ríe plácidamente mientras Abdelaziz indica a Bono la necesidad de moverse. Erik mira fijamente a Abdelaziz.

Erik — Me gustaría acompañaros.

Abdelaziz — Por supuesto, pero sería en vano porque no nos dejarán entrar y presiento que el encuentro será corto.

Erik — ¿Cómo puede estar tan tranquilo?

Abdelaziz — Él lo ha decidido, lo tiene todo controlado.

Los dos ponen rumbo al Vaticano.

Abdelaziz — Necesitamos un vehículo, llegamos tarde.

Bono (sonriendo) — No es necesario, sígueme.

Están desplazándose sobre ellos mismos y se alejan en dirección al Vaticano rápidamente. Abdelaziz no comprende lo que está pasando.

Bono — En el Vaticano recuperaremos nuestros cuerpos.

Abdelaziz — ¿Qué pretendes?

Bono — Ahora lo verá.

Están en la Capilla Sixtina, lugar del encuentro, el papa Juan Pablo XII y toda la curia esperan impacientes. Con un ligero movimiento de manos las paredes de la sala se transforman en líneas de color blanco que se dispersan en diferentes direcciones. Al final de cada línea, las personas que están siguiendo en directo los acontecimientos, la propia Iglesia católica y los judíos.

Por otro lado, en el exterior hay numerosos medios de comunicación que han lanzado los ojos de cristal en busca de Bono.

Abdelaziz — ¡Por Alá!, nos prometieron confidencialidad.

Abdelaziz observa con detenimiento a las personas que están al otro lado de la línea que conecta con los judíos.

Abdelaziz — ¡Es el Consejo Sanedrín!

Bono — Que así sea.

Abdelaziz — Es la hora y no hemos llegado.

Bono — Sí hemos llegado.

Los dos están en el pasillo frente a la entrada de la Capilla Sixtina. Al verlos la madre Condolissa se sobresalta, han aparecido de la nada y sus contactos no se lo han comunicado.

Madre Condolissa — Síganme, por favor.

Mientras, en el exterior los ojos de cristal captan las imágenes con calidad 1:1 en las gafas de cada reportero. Una de ellas ha identificado a Bono. Rápidamente el resto de ojos de cristal se dirige al mismo punto; todas han iniciado la emisión en directo. Al llegar al lugar indicado los reporteros se dan cuenta de que el niño no está.

Dentro del Vaticano un pasillo decorado con cuadros renacentistas los lleva a la entrada de la capilla donde el padre Juseppe les espera junto al camarlengo.

Padre Juseppe — Doctor Bono, el Santo Padre le espera.

Abdelaziz — Confío en la confidencialidad del encuentro.

Padre Juseppe — Su maestro Abdelaziz no podrá pasar.

Bono — Entonces, no habrá encuentro.

El padre Juseppe y el camarlengo se miran, esperaban una respuesta similar. El camarlengo sin contestarle les abre la puerta. Con paso firme se dirigen hacia el papa rodeado de los máximos responsables de la Curia. Hoy el protocolo se ha preparado para adquirir una relevancia sin precedentes, un gesto de autoridad para quedar grabado en las retinas de los subordinados. No hay lugar para las fisuras, para las dudas. Autoridad milenaria heredada y cómplice de injusticias ocultadas y anónimas.

El papa extiende la mano bajándola más que en otras ocasiones, Bono se inclina y le besa la mano.

Bono — Padre.

Papa — Levántate hijo mío, hemos esperado con impaciencia este momento, hemos oído hablar tanto de ti...

El papa mira con curiosidad a Abdelaziz.

Papa — Señor Abdelaziz.

Abdelaziz — Es un honor.

Todos esperan con impaciencia las primeras preguntas del Papa. Durante unos segundos el silencio se hace asfixiante, mientras, Bono admira las pinturas del techo.

Papa — Presiento que es un admirador del arte.

Bono — Sí, es maravilloso después de tantos años.

Papa — La comunidad científica y especialmente la religiosa habla de usted como el nuevo guía, el profeta que todos esperan.

Bono — Entiendo su preocupación.

Papa — La comunidad cristiana no entendería la figura de un profeta fuera de nuestra Iglesia.

Bono — Jesús fue tratado como un enemigo, como un revolucionario.

El papa calla pensativo, está nervioso.

Papa — ¿A dónde quiere llagar, doctor Bono?

Bono — La fe no puede guardarse entre cuatro paredes maravillosamente adornadas.

Papa — Es un legado.

Bono — Cuando la Iglesia se deshaga de lo que usted llama legado será libre. El legado es la naturaleza y los seres vivos que en ella evolucionamos.

El ambiente en la sala es cada vez más tenso. Uno de los cardenales se levanta.

Cardenal — ¿A caso sugiere que regalemos todo este legado? Le recuerdo, doctor Bono, que está en un lugar sagrado.

Bono — ¿Cómo es posible que un lugar sagrado se haya convertido en un circo?

Cardenal — ¡No admitimos semejante ignominia!

Bono con un ligero movimiento de su mano derecha, imperceptible para todos salvo para Abdelaziz, convierte la luz en oscuridad e iluminado solamente los lugares y las personas que están siguiendo el encuentro. Después de 30 segundos la luz vuelve a la Capilla Sixtina.

Bono — Padre, ha sido un honor.

El papa avergonzado solo es capaz de despedirse tímidamente. Como estatuas inertes cubiertas de polvo milenario, la curia les sigue con la mirada atravesando la espesa atmósfera contaminada de hechos innombrables. Los nuevos tiempos que llegarán salen libres de la Capilla Sixtina.

El padre Juseppe les recibe a la salida.

Padre Juseppe — Doctor Bono, Abdelaziz.

Los dos se despiden con un pequeño gesto de la cabeza. El padre Juseppe se dirige nuevamente a la Capilla Sixtina donde le espera el papa y la madre Condolissa.

Papa — ¿Alguien me podría explicar lo que ha pasado?

Padre Juseppe — Tal vez esté bien informado.

Papa — ¿Y lo que hemos visto?

Madre Condolissa — Una nueva tecnología que no conocemos.

Papa — Ni nueva tecnología ni bien informado… es algo más, pero no sabemos qué. Confío en ustedes, un niño no será quien ponga en entredicho 3000 años de historia cristiana.

Bono y Abdelaziz están con la familia bajo el arco romano de Septimio Severo, Bono corre a abrazar a su hermana que lo reconoce rápidamente.

Samia — Por fin estamos todos, tengo hambre.

Bono — Yo también.

Samia — En Roma, una buena pizza…

Erik — Será estupendo.

Mientras caminan hacia el restaurante.

Erik — ¿Cómo ha ido el encuentro?

Abdelaziz — Lo que temíamos, la jerarquía romana no quiere competidores y los judíos tampoco.

Erik — ¿Cómo se lo ha tomado el niño?

Abdelaziz — Lo sabía de antemano, aunque lo sufre más de lo que pensamos.

Erik calla y mira a su hijo jugando con la pequeña.

Abdelaziz — Aunque resulte difícil para vosotros, no tomará ninguna decisión importante sin vuestro consentimiento.

Samia quiere quitar la tensión acumulada y al llegar al restaurante...

Samia — ¡Nos espera una suculenta pizza!

Abdelaziz — Siento dejaros, no puedo quedarme.

Bono —Maestro, ¿cuándo vendrá?

Abdelaziz — En unos días tendréis noticias mías. Ahora disfrutad de la estancia.

Samia — Buen viaje.

…

140-10-16 22:14 horas

Basílica San Ignacio de Loiola

Abdelaziz camina solo por una avenida circundada por árboles semidesnudos y cubierta de hojarasca retorcida y mojada. Llueve intensamente y la noche es cerrada. Una luz de color blanco se ilumina a la derecha de las escalinatas. Al llegar, una puerta se abre y una serie de luces marcan el camino a lo largo de un intrincado laberinto de pasillos hasta llegar a una pequeña y acogedora sala donde el fuego de la chimenea es la única fuente de luz. El aroma a haya es agradable.

Dos jesuitas están sentados junto a la chimenea: Alberto Elizegi, padre de la compañía y la vicaria coadjuntor, madre Fiorenza. Son los máximos representantes de la Compañía de Jesús.

Padre Alberto — Abdelaziz, ¿qué buenas tenemos?

Antes de preguntar por la confidencialidad de la reunión, la madre Fiorenza se levanta y echa sobre el fuego de la chimenea una pequeña pelota de color verde que al quemarse desprende un ligero humo que cubre la sala.

Madre Fiorenza — Tenemos 30 minutos antes de que el filtro pierda efectividad.

Abdelaziz — Como lo temíamos, el Vaticano recela del niño al igual que la comunidad judía.

Padre Alberto — No quieren competencia.

Madre Fiorenza — ¿El niño corre peligro?

Abdelaziz — Soy pesimista, con el tiempo sí. ¿La congregación general qué opina?

Madre Fiorenza — Cuando sea necesario tomará una decisión.

Abdelaziz — ¿Si está en contra del Santo Padre?

Padre Alberto — La obediencia al Santo Padre será siempre y cuando no choque con los principios de nuestra orden: la perfección cristiana, propia y ajena, para gloria y servicio de Dios.

Madre Fiorenza — La comunidad jesuita cree en el niño y lo protegerá en la medida de sus posibilidades. Abdelaziz confiamos en su criterio.

Abdelaziz — Doy gracias por su confianza. Serán informados de cualquier novedad por los canales habituales.

Los tres se levantan y se despiden. Abdelaziz sale de la sala y se dirige a otro pasillo diferente al de la entrada. Al llegar al final, entra en una sala sin salida aparente, con la mano toca diferentes piedras de la pared. A los pocos segundos en una de las paredes se abre una estrecha puerta de no más de 500 mm. Una pequeña luz blanca al final de un estrecho y empinado pasillo le indica el camino. Después de 200 metros la luz se apaga y un holograma del exterior se visualiza.

Holograma — Zona libre.

El holograma desaparece y una estrecha escalinata de piedra ligeramente iluminada le lleva al exterior. La lluvia y el viento del noroeste arrecia en el paseo ubicado al norte de la Basílica. Al final del paseo una luz parpadeante le indica la ubicación de su transporte. En la entrada de la nave le espera Kedest.

Kedest — Buenas noches.

Abdelaziz — Buenas, aunque mojadas noches.

Kedest — Nos esperan en Bombay dentro de 48 horas.

La nave despega verticalmente hasta desaparecer entre la tormenta.

…

140-11-10

Bombay

Como cada 10 años, la asamblea general de la Tierra de los Pueblos pone en votación la continuidad de los principios básicos que garantizaron la supervivencia de la raza humana: la supresión de las armas de todo tipo y el sistema de control ojo de halcón. Para cambiarlas será necesaria una mayoría de 2/3.

Todos los pueblos de la Tierra están representados, son 4245. Previamente a la asamblea, cada pueblo decide su voto.

La liga Amalur aglutina el 55 % de los pueblos representados en la asamblea, partidarios de mantener el primer principio y de cambiar el segundo; es decir, eliminar el sistema de control humano ojo de halcón.

La Conferencia N-S representa la oposición a la Liga Amalur, partidario de mantener el 2º principio. Pese a no cumplir con el primer principio —sí en la Tierra, pero no en el Sistema Solar—, oficialmente apoya su mantenimiento por miedo a perder apoyos.

Cada 10 años cualquiera de los organismos declarados Patrimonio de la Humanidad tienen la posibilidad de presentar una propuesta para ser votada en la asamblea. Para ello tiene que ser de interés universal. Hoy se decide aislar Madagascar del resto del planeta, previamente sus habitantes han aceptado salir de la misma con el apoyo de 2/3 de su población.

La sede central está ubicada en la zona sur de Bombay. El edificio es una inmensa esfera que gira al mismo ritmo que la Tierra, mide más de 200 metros de diámetro y en su exterior están representados todos los pueblos que la componen.

La esfera solamente se iluminará cuando el 100 % de los embajadores estén presentes. Con voz, pero sin voto, también pueden intervenir los organismos sin ánimo de lucro declarados Patrimonio de la Humanidad nivel 5.

Dado el interés de dicha clasificación, para obtenerla y cada 5 años, la asamblea vota las propuestas con el apoyo mínimo de 2/3 de los embajadores.

Un amplio parque rodea la sede donde multitud de caminos de hierba natural, circundados por una exuberante vegetación autóctona, llevan a los embajadores a la parte inferior de la impresionante esfera. Antes de entrar en la sede los embajadores se saludan y ultiman detalles.

Carlos Holmes, presidente de la Conferencia N-S, ha llegado acompañado de los embajadores de mayor confianza, intercambian pareceres y dan las últimas instrucciones. Antes de entrar, y sin que ninguna delegación lo desee, el presidente de la Liga Amalur, Denis Pankrátov, llega saludando a los embajadores afines. Sin quererlo, y mucho menos desearlo, se cruzan en la entrada.

Denis Pankrátov — Buenos días Carlos, pese a nuestras diferencias, le deseo suerte.

Carlos Holmes — Gracias, señor presidente.

Tras el apretón de manos Denis se dirige hacia la entrada, pero antes de entrar un murmullo le hace mirar hacia atrás. Un pequeño grupo de no más de 6 personas pasan entre los embajadores, son los máximos representantes de la Medicina Tradicional, al frente de ellos un niño, el doctor Bono y su inseparable Abdelaziz.

Todos hablan en voz baja, en poco tiempo Bono ha pasado a ser el referente dentro de la comunidad científica.

El presidente tuvo la ocasión de conocerlo en la gala de premiación del concurso Dirac, un encuentro breve pero intenso. El grupo se para al llegar a su altura, todos le saludan. Mientras, entre el presidente y Bono las miradas se cruzan y se observan con curiosidad.

Kedest — Presidente, es un honor.

Presidente — El honor es de esta asamblea.

Bono — Quiero agradecer la invitación que se nos ha ofrecido en un momento tan importante para todos.

Presidente — Confío en que nuestra relación se estreche de ahora en adelante.

Bono — Si con ello va implícito el bien de la humanidad, así será.

Presidente — Como no puede ser de otra manera, estamos por ellos y para ellos.

Todos se saludan ante la atenta mirada de numerosos embajadores. Antes de entrar Bono se acerca a Abdelaziz.

Bono — El presidente es sincero, era lo que quería saber. Confío en ti para estrechar nuestra relación.

La esfera es un espacio vacío que se llenará cuando cada delegación se situe en su mesa de trabajo para ser trasladados a su lugar correspondiente. En el centro está ubicada la presidencia y los diferentes representantes elegidos por la asamblea. La presidencia actúa como portavoz de la asamblea, su poder ejecutivo está limitado a decisiones de nivel 1 y 2: organización, administración y propaganda son las principales atribuciones de la presidencia y sus colaboradores directos. Las decisiones de niveles 3 a 10 corresponden a la asamblea. En la mitad de la esfera y a la altura de la presidencia se encuentran los organismos Patrimonio de la Humanidad que también funcionan como asesores de la propia asamblea. Los temas medioambientales que afecten o tenga influencia en dos o más pueblos son sometidos a la asamblea y hoy se propone la salida definitiva del ser humano de Madagascar.

A las 09:30 se inicia oficialmente la asamblea con el 100 % de los pueblos representados. La esfera se ilumina con las luces de cada pueblo, empieza a girar sincronizada con el giro de la Tierra. La señal de comunicación es abierta, la información llega en directo a todos los rincones del planeta. El presidente se levanta para comenzar la asamblea.

Presidente — Doy inicio a la asamblea. Secretario, por favor.

El secretario lee el acta de la asamblea celebrada hace 10 años, contrastada previamente por todas las delegaciones. Todas dan el visto bueno en voz alta y por unanimidad.

Presidente — Segundo punto del orden del día, doy la palabra al embajador polaco.

Embajador — Estimados camaradas, todos seguimos teniendo en mente las consecuencias del uso irresponsable de armas, aunque consideramos que su utilización para ocio y deporte de competición no supone una violación del primer principio por lo que pedimos su visto bueno.

El representante polaco se sienta, todos esperan la intervención de la embajadora de Palestina. Antes de su intervención en las pantallas de cada delegación aparece el número de personas muertas durante los últimos años por flechas, lanzas, espadas...

Embajadora — Estimados camaradas, una vez más podemos confirmar el poder autodestructivo de la raza humana pese al control de armas. El permiso para la fabricación de armas para uso deportivo incrementará el número de muertes en un 600 %. El ojo de halcón no puede predecir el asesinato ni el odio contenido; por consiguiente, la proliferación de este tipo de armas dará pie al inicio de una nueva carrera armamentística, será el nuevo embrión.

La embajadora palestina se sienta a esperar la réplica del embajador polaco. La réplica es única y no debe durar más de 5 minutos.

Embajador — Una actividad tan enraizada en nuestra cultura no puede desaparecer definitivamente por un defecto del sistema.

Mientras el embajador polaco defiende su postura, Bono sentado en la segunda fila de la delegación realiza un ligero movimiento circular con su mano derecha. Abdelaziz sonríe y espera con curiosidad los acontecimientos que están por venir.

Antes de terminar su intervención el embajador polaco ve aparecer, ocupando tanto la parteinterior como exterior de la esfera, la imagen de unas personas alrededor de una mesa hablando de los beneficios económicos que traerá la fabricación de armas para fines deportivos.

Las conversaciones del supuesto holding armamentístico tapan poco a poco las palabras del representante polaco. La incredulidad es general y un murmullo mayor se da cuando aparece la fecha de la reunión, la identidad de las personas y el nombre de las empresas a las que representan.

En la parte superior derecha un código internacionalmente reconocido de 5 letras «A» certifican la autenticidad de las imágenes: A, ADN de las personas; A, ubicación de las personas protagonistas así como del resto de individuos situados en un radio de 100 metros —los llamados «testigos causales»—; A, cronología de la grabación dependiente del reloj universal controlado por el ojo de halcón; A, la autenticidad de la grabación que garantiza que no ha sido manipulada; y A, la autenticidad del audio en versión original. La escala va de la A a la Z.

La asamblea ha quedado muda, el embajador polaco espera la intervención del presidente que está hablando en voz baja con sus colaboradores.

Presidente — ¿De dónde han salido estas imágenes?

Secretario — Lo desconocemos, pero son auténticas.

Presidente — ¿Qué dice el departamento técnico?

Secretario — La fuente es desconocida, incluso la esfera interior no está preparada para hacer de pantalla. Denis, el técnico de comunicación al habla.

Técnico — Señor presidente, desconocemos la tecnología utilizada, estamos perdidos.

Antes de que el presidente tome la palabra las imágenes desaparecen.

Presidente — Embajadores, embajadoras, compañeros, compañeras, desconocemos el origen de las imágenes que pese a ser auténticas serán investigadas. Votemos.

Cada pueblo ya ha votado antes de la asamblea, aunque cada delegación podrá reconsiderar su voto si estima relevante lo expuesto durante la misma; y hoy las imágenes son relevantes. 121 delegaciones piden una nueva votación siempre y cuando la propuesta del embajador polaco salga adelante.

El resultado sale con rapidez: el 68 % vota a favor de mantener la actual prohibición. Las 121 delegaciones declinan realizar una nueva votación, todas ellas han votado a favor de mantener la prohibición (hace 10 años fue el 65 %). La participación ha sido del 81,56 % a nivel planetario.

La alegría es contenida, nuevas encuestas determinarán la influencia de las imágenes misteriosas.

Secretario — Se da inicio al tercer punto del día. Ponentes, por favor.

Nuevamente la embajadora palestina se levanta para tomar la palabra.

Embajadora — ¿Tras 150 años de paz el ser humano está preparado para ser libre?, ¿150 años son suficientes para eliminar nuestro instinto autodestructivo? ¿Somos racionales? Hace 150 años el ser humano tomó una serie de decisiones para garantizar nuestra supervivencia y entre ellas una realmente dura y humillante: controlarse a sí mismo. ¿Miedo de nuestro propio ser, miedo a caer en los mismos errores o necesidad de control? ¿Con qué objetivo? Es hora de dar al ser humano una nueva oportunidad de ser libres.

Secretario — Tiene la palabra el embajador ruso.

Embajador ruso — ¿Qué son 150 años si los comparamos con los 7,6 millones de años de evolución? En estos años de paz, ¿ha cambiado el ADN de la raza humana? Muchas preguntas sin respuesta.

Han corrido ríos de tinta, no hay día que no se hable de ello. Las posturas están enrocadas, el miedo a una nueva guerra sobrevuela el ambiente. El miedo es mayor que la ansiedad de libertad.

Secretario — Demos paso a la votación.

El sistema de votación es el mismo. Cada pueblo, cada habitante ha votado, cada delegación certifica la votación realizada en el pueblo al que representan. El pueblo decide, no sus representantes.

El resultado se hace público: el 56 % es partidario de eliminar el sistema de control ojo de halcón, insuficiente puesto que se necesitan 2/3.

El secretario se levanta para dar inicio al 4º punto del día: la salida definitiva del ser humano de la isla de Madagascar. A diferencia de los 2 puntos anteriores, el pueblo votará después de escuchar las intervenciones en la asamblea, el resultado se conocerá en 24 horas. La exposición tanto a favor como en contra de la propuesta la puede realizar la comunidad científica a petición expresa de los pueblos implicados. La votación será válida si la participación es igual o superior al 80 %.

Secretario — Pueblos de la Tierra, embajadores, embajadoras, doy la palabra a la representante de Comité de Medicina Tradicional, la doctora Kedest.

Kedest — El ser humano necesita a la naturaleza en estado puro, solo así podremos beneficiarnos de ella, pero la hemos esquilmado, hemos puesto parches para lavar nuestra conciencia…

La doctora Kedest calla durante unos segundos y se da la vuelta para mirar a Bono.

Kedest — Necesitamos pensar a largo plazo, no pensar en nosotros ni en nuestros hijos y nietos. Es difícil, pero el beneficio lo recogerán generaciones que nosotros no conoceremos. Ahí está el secreto, el compromiso y sacrificio que no pide nada a cambio.

Kedest se sienta para esperar la réplica del embajador de Madagascar.

Embajador — Camaradas, hace una semana mi pueblo habló, decidió salir de su tierra para el bien de toda la humanidad. Yo voté en contra, pero ahora la decisión es del resto del planeta. Durante generaciones y generaciones el ser humano ha intentado convivir con la naturaleza en armonía, aunque no siempre lo hemos logrado. A lo largo de los últimos 130 años el 90 % de la población de nuestra isla ha sido desplazada al continente para garantizar y mantener virgen la isla. ¿Qué más podemos aportar a la humanidad?

El embajador de Madagascar se sienta a la espera de la réplica. Antes de la intervención del secretario, Kedest se dirige hacia Bono.

Kedest — Doctor Bono, tenemos difícil que nuestra propuesta salga adelante, ¿qué podemos hacer?

Bono — Lo sé, el embajador ha sido sincero.

Kedest — Necesitamos algo más.

Bono — Nuestros enemigos no están aquí, sigamos con el plan establecido.

El secretario se levanta para dar nuevamente la palabra a la doctora Kedest.

Secretario — Doctora Kedest, tiene 5 minutos.

Kedest — En la actualidad el 40 % de las especies que viven en Madagascar son exógenas y el 97 % de ellas han sido por influencia humana.

Kedest saca de su bolsillo una bola de cristal y la lanza al aire. Un holograma cuadrimensional de la isla se proyecta sobre la esfera, un reloj con la cuenta atrás en marcha indica el tiempo de salida de todas las especies exógenas. Conforme las especies exógenas van saliendo el holograma va cambiando del color naranja al verde.

De arriba hacia abajo aparecen los nombres de las especies y la fecha en que fueron introducidas en la isla, tanto de forma natural como por influencia humana. Cuando el reloj marca 33 días todas las especies exógenas han abandonado la isla y un nuevo reloj inicia su cuenta con la identificación de las especies desaparecidas que irán repoblando su hábitat natural.

Kedest — La recuperación de Madagascar será fundamental para el futuro de la humanidad, una deuda del ser humano con la naturaleza y una oportunidad para el ser humano.

Secretario — Es hora de que el pueblo hable.

La votación durará 24 horas, cada voto subirá automáticamente al sistema que está visible en todos los medios. Antes de ser oficial, el resultado final deberá recibir el visto bueno del Comité Ejecutivo de la Tierra de los Pueblos. Tanto en el interior como en el exterior empiezan a aparecer los votos a favor, en contra y el porcentaje de participación.

El presidente se levanta para dar por terminada la asamblea.

Presidente — Embajadores, embajadoras, comunidad científica, ciudadanos, ciudadanas, en 24 horas sabremos lo que ha decidido el pueblo. Tenemos 10 años para reflexionar nuevamente sobre cómo queremos vivir y qué queremos ser. Doy por finalizada esta asamblea.

A la salida de la asamblea numerosos embajadores y embajadoras saludan a Bono impresionados con la exposición sobre Madagascar. Abdelaziz mira a Kedest nervioso.

Abdelaziz — Deberíamos irnos lo antes posible.

Kedest mira la esfera. Los primeros datos después de una hora de votación dan el 66 % de los votos a su propuesta.

Kedest — La sociedad nos está dando su confianza, seamos accesibles.

Muchos les rodean y les hacen preguntas sobre las expectativas del nuevo proyecto, aunque con la llegada de Carlos Holmes todos callan y se apartan.

Carlos Holmes — Doctor Bono, toda la comunidad científica habla de usted y no escatima en elogios.

Bono — Gracias, señor Holmes.

Carlos Holmes — Vi con asombro y curiosidad su proyecto de doctorado, ahora estamos hablando de Madagascar, ¿es realmente viable el proyecto? ¿Cuánta energía se necesitará? Muchos nos preguntamos si será posible.

Bono — Tenga fe señor Holmes, la naturaleza trabaja a largo plazo y de vez en cuando nos da alguna sorpresa.

Los dos se despiden con respeto ante la atenta mirada de todos los presentes. Poco a poco, todas las delegaciones van saliendo a través del jardín que rodea la sede.

Bono — El señor Holmes no ha sido sincero.

Abdelaziz — Condición humana.

A la salida del complejo el resto de la delegación les recibe con aplausos y abrazos: tras 2 horas de votación el porcentaje a favor ha subido al 67,5 %. Oiarsso, joven de larga melena y barba generosa, se coloca en el centro del grupo, es el maestro de ceremonias de origen vascón.

Oiarsso — Todo está preparado para celebrarlo, comeremos y beberemos las delicias de esta tierra.

Bono mira con alegría al maestro de ceremonias.

Bono — La tradición milenaria de los vascones afortunadamente no cambia. Me gustan sus fiestas.

Toda la delegación se dirige al centro de la ciudad en tren. De la estación al restaurante atraviesan andando el barrio cultural donde cada fin de semana se organizan eventos que llenan de vida y colorido el lugar. Durante la sobremesa los cantos y los bailes tradicionales contagian a los miembros de la delegación. Bono se acerca a Abdelaziz que observa.

Bono — Tengo ganas de ir a casa.

Abdelaziz — Mañana el consejo se reúne, deberías estar.

Bono — Discúlpame ante ellos. El futuro centro de operaciones quisiera que estuviera cerca de casa, le necesito maestro.

Abdelaziz — Lo intentaré.

…

140-11-11. 01:10 horas

Austin, capital del pueblo Comanche Kichai

Sede de la Merck R. Cop. Empresa farmaceútica

Edificio Larga vida, planta 347

Los 15 miembros del consejo de administración observan en silencio el resultado de la votación que finalizará a las 01:15 hora local —12:15 hora de Bombay—. El 70,6 % está apoyando la iniciativa de aislar Madagascar, el presidente apaga las imágenes contrariado.

Presidente — Basilea, Londres, Kioto.

Tres hologramas de los consejeros delegados de las principales empresas farmacéuticas se situan sobre la mesa ovalada del consejo. La consejera Kato de Kioto toma la palabra.

Kato — Hasta la fecha la medicina tradicional no ha supuesto un riesgo grave para nuestra industria, pero ahora estamos preocupados con Madagascar.

Presidente — Nuestros analistas nos confirman que mañana nuestros activos bajarán un 12 % aproximadamente.

El consejero delegado de la empresa Roche de Basilea toma la palabra.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
23 ocak 2025
Hacim:
621 s. 2 illüstrasyon
ISBN:
9788417400699
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Telif hakkı:
Bookwire
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