Kitabı oku: «Enfermería. Un viaje a través del cuidado de lo humano»
Portada
Enfermería: un viaje
A través del cuidado
de lo humano
Luz Eugenia Ibáñez Alfonso

Universidad Industrial de Santander
Facultad de Salud
Escuela de Enfermería
Bucaramanga, 2022
Página legal
Enfermería: un viaje a través del cuidado de lo humano
Luz Eugenia Ibáñez Alfonso
Profesora Universidad Industrial de Santander
© Universidad Industrial de Santander
Reservados todos los derechos
Diseño de portada: Angélica Gualdrón
ISBN: 978-958-5188-32-7
Primera edición: abril de 2022
Diseño, diagramación e impresión:
División de Publicaciones UIS
Carrera 27 calle 9, ciudad universitaria
Bucaramanga, Colombia
Tel.: (607) 6344000, ext. 1602
ediciones@uis.edu.co
Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra,
por cualquier medio, sin autorización escrita de la UIS.
Impreso en Colombia
Dedicatoria
Una travesía hacia la no indiferencia de lo humano.
A manera de prólogo
Afirma Domínguez Alcon en su libro “Los cuidados y la profesión de Enfermería en España” que en los últimos años, como en ninguna época anterior, la Enfermería desarrolla un trabajo intenso encaminado a definir y concretar su contribución única y esencial, conocer y hacer conocer el servicio que presta, y humanizar sus acciones centrándolas en las personas, su dignidad y su esencia.
En este proceso de evolución paradigmática de la profesión, el libro de la profesora Luz Eugenia Ibáñez Alfonso, es un aporte de la mayor importancia, entre otros, por los aspectos que se citan a continuación.
En primer lugar, este libro colabora en la búsqueda del sentido de la profesión de Enfermería, porque aporta en la elaboración de respuestas a preguntas esenciales como ¿qué es el cuidado?, ¿cuál es su importancia?, ¿por qué es necesario cuidar?, ¿cuál es el futuro del cuidado? Las personas son y actúan en el mundo y siempre han sentido la necesidad de explicar el por qué de su existencia, sus acciones y sus sentimientos. Las Enfermeras a su vez, requieren de esta reflexión y de la indagación permanente de las razones y la importancia del cuidar, para entenderse a sí mismas, a los demás, y actuar en consonancia con ello.
Se destaca, en segundo lugar, que la obra escudriña en la historia para develar los antecedentes del cuidado, su utilidad para la sociedad, quienes lo han ejecutado y cómo fueron sus actuaciones. A través de la búsqueda, que va más allá del mero recuento de hechos, fechas y personajes, avanza en la explicación del lugar, el estatuto y la especificidad de la Enfermería de ayer y de hoy. Señala lo que ha heredado la disciplina, de cada una de las épocas, para de esta forma partir de la realidad hacia la idealidad disciplinar. La práctica de los cuidados entre seres humanos está presente desde tiempos inmemoriales, en todas las culturas y lugares y por ello la historia ocupa un espacio fundamental a la hora de analizar el cuidado como esencia de la Enfermería, que es columna vertebral en el devenir de la presente obra.
En tercer lugar, el libro plantea un análisis sobre la importancia de la filosofía y la ética en la fundamentación y humanización del cuidado. Cuidar es una acción humana, entre humanos y para los humanos. La reflexión sobre la vida y el sentido de ser personas, es uno de los pilares sobre los cuales se edifica la disciplina de la Enfermería. Por ello, problematizar y profundizar en este conocimiento, se constituye en imperativo ético y moral para las Enfermeras. La obra reconoce ampliamente, a través de sus páginas, que la protección de la vida, la búsqueda de la independencia y autonomía de las personas y el cuidado, reparación y restablecimiento de la salud, deben realizarse en medio de una atmósfera de respeto por la dignidad y la libertad de las personas, dado que la acción de cuidar tiene repercusiones en la totalidad del ser, su familia y la comunidad en la cual habita.
Un cuarto aspecto que es destacable en el libro es la manera pedagógica en que incita al lector a pensar, a través del planteamiento de interrogantes, que lo llevan, capítulo tras capítulo, a razonar sobre los elementos disciplinares esenciales que se plantean. A partir de la problematización de núcleos temáticos como la historia, los seres humanos, la salud, la sociedad, la Enfermería y el cuidado, el texto colabora con el lector en la recreación de la disciplina y en la construcción de itinerarios para una excelente praxis del cuidado.
Es imposible concluir este prólogo sin elaborar una referencia directa de la autora. Luz Eugenia Ibáñez Alfonso es un ser de una calidad humana sobresaliente, que ha desempeñado los diversos roles que la vida le ha encomendado con responsabilidad, proficiencia y humanidad. En su rol de Enfermera maestra se ha distinguido por su profesionalismo, rigurosidad e inquietud intelectual, su búsqueda de la excelencia y el amor por lo que hace. Un testimonio de ello es la obra que hoy presenta y comparte con todos ustedes fruto de su arduo trabajo y compromiso consigo misma y con la profesión.
Pareciera que cuando se escribe la última línea de un libro se cierra un proceso y se llega a una conclusión. Al terminar de leer la obra de Luz Eugenia con sus interesantes planteamientos y los interrogantes que propone, se siente la incitación y la invitación a la apertura del intelecto, a continuar en la búsqueda e indagación y a profundizar en el conocimiento, que en últimas es la labor de seducción de los pedagogos excelentes. El libro de Luz Eugenia no es un cierre, es un inicio.
Martha Lucía Flórez de Jaimes
Enfermera UIS
Mg. Investigación y Docencia Universitaria USTA
Mg. Administración Pública UNM. USA
Esp. Salud comunitaria ISTADRUT Israel.
Esp. Salud Familiar UNAM México
Esp. Bioética. U. El Bosque.
Introducción
El presente es histórico
Esta es una historia de cómo los seres humanos a través de los tiempos han experimentado la necesidad de cuidarse, autocuidarse en medio de las aventuras y desventuras de su recorrido histórico, no solamente con una visión retrospectiva que muestre un listado de nombres, fechas y lugares, sino más bien pretendiendo buscar explicaciones y sentido del qué y cómo sucedieron los actos de vida y de cuidado de la humanidad y tal vez del por qué sucedieron del modo en que lo hicieron.
Volver sobre el pasado para dar sentido y explicar el presente, sin perder de vista asuntos de tipo filosófico, ético, político, religioso y económico que han gobernado el devenir histórico y han jugado un crucial papel en las respuestas del comportamiento y del cuidado de la humanidad resulta una aventura fascinante que estimula y recrea la historia del hombre desde la perspectiva de la historia de una profesión, la cual desde sus orígenes ha velado por el cuidado de lo humano.
Volver a interrogar a hombres y mujeres antiguas y olvidadas. Fabiola o la Hermandad de los Paraboloni no han sido superadas, sino comprendidas, asimiladas y complementadas; pero la verdad que hay en ellas, vivirá integrada para siempre a la verdad de cualquier época. Descuidar el pasado conduce a la paradójica sorpresa de comprobar que muchas veces el progreso resulta de dar un salto atrás, de revitalizar valiosos conceptos que se perdieron o deformaron. Por eso hay que ser cautos en la exposición y estudio de la historia, pues el pasado está entre nosotros como un depósito permanente, dispuesto siempre a actualizarse de una forma inesperada. La Historia de la Enfermería ha de ser entendida como un estímulo para la razón y el espíritu.1
Este recorrido no pretende enfocarse en una visión retrospectiva destinada a mostrar cómo el paso de los tiempos perfecciona de forma progresiva el cuidado de la humanidad. De ser así, su importancia resultaría muy escasa. Por el contrario, este viaje mostrará las sinuosidades, contradicciones, discontinuidades y puntos de quiebre que alteran la idea lineal del progreso y evolución del cuidado de enfermería. Foucault en su libro la ¨Arqueología del Saber”2 propone no interpretar cada núcleo de información como valioso en sí mismo, sino dotado de un valor que recién surgirá al ponerlo en relación con otros núcleos de información o con otras informaciones; por lo tanto, el presente libro no pretende ser una totalidad cerrada, que contiene toda la información pertinente respecto a la historia de la enfermería; por el contrario, se abordarán fragmentos históricos, en reconstrucción del significado del cuidado a través de los tiempos.
Esta travesía permite de manera visual estimular la reflexión sobre la evolución histórica de la más bella de las bellas artes, la cual ha permitido a la especie homínida lubricar su existencia a partir de actos de cuidado que han delineado a través de la historia las expresiones artísticas y científicas de la enfermería como profesión.
Un viaje a través del cuidado de lo humano, pretende establecer las relaciones del saber y el quehacer de la actividad de incidir a lo largo de los siglos, desde las prácticas cuidadoras, en el control de la enfermedad y la muerte y en el valor otorgado a los elementos del cuidado desde una perspectiva social, económica y religiosa.
Este viaje se realizará también con un enfoque ético filosófico que permita una reflexión para revisar, reconstruir y reanimar el sentido de la existencia, con la perspectiva de una vida moral pensada en términos de responsabilidad por el otro y de disponibilidad para atender, cuidar y cargar con el otro, rescatando categorías ético filosóficas del “sí mismo como otros”3
El libro es una pregunta, que se convierte en una hipótesis histórica sobre la actividad de cuidar; propone una reflexión a lo largo de la historia, desde la perspectiva de la beneficencia, en tanto el establecimiento de una mutua y libre relación de proximidad y afinidad entre cuidador y sujeto de cuidado, interactúan con fines benéficos, asumiendo, la obligación moral de “cuidar” como posibilidad existencial, responsabilidad histórica y apertura de trascendencia ontológica.
Se hace una mirada a enfoques en los cuales a la enfermería se le ha considerado como la más antigua de las artes y la más joven de las profesiones; “la enfermera sin formación es tan antigua como la raza humana; la formada es un descubrimiento reciente. La diferencia entre ambas solo sería producto del comentario agudo sobre las insensateces y los prejuicios del género humano”4
De igual manera se comparte la idea propuesta en muchos textos, según los cuales la génesis de la enfermería se considera como un episodio ligado a la historia de la mujer. Un historiador ha descrito este fenómeno con una afirmación clara y categórica: “La enfermera es el espejo en el que se refleja la situación de la mujer a través de los tiempos; durante los períodos en que la mujer estuvo rigurosamente confinada al hogar por imposiciones sociales y sus energías se dirigieron exclusivamente a la vida familiar, la enfermería debió adoptar un carácter de arte doméstico”5
El reflejo de este espejo, nos permite realizar una travesía por diferentes episodios de la historia de la humanidad, en los cuales el concepto de enfermería se hace partícipe de la cultura de las diferentes épocas y momentos históricos. Como todo viaje lleno de sinuosidades, de éxitos y frustraciones al unísono con la historia, la enfermería hace su aporte indispensable a la humanidad, impulsada por “un grado de consideración hacia los desvalidos y oprimidos, benevolencia y compasión para con los desgraciados y los que sufren, tolerancia hacia aquellos de religión, raza o color diferentes, etc, tiende a promover actitudes fundamentalmente humanitarias”6
Así, el significado de la enfermería ha evolucionado desde una connotación de actividad humana innata de amamantar a un niño hasta otros de naturaleza más compleja y elaborada como lo veremos en esta travesía.
Podemos tener en cuenta que “La enfermería tiene su origen en el cuidado materno de los niños indefensos y tiene que haber coexistido con este tipo de cuidado desde los tiempos más remotos. La palabra inglesa Nursery deriva del latín “Nutrire” que significa nutrir. El término inglés Nurse también tiene sus raíces en el latín “Nutrix” que significa madre que cría. Los vocablos latinos fueron la base de la palabra francesa Nourrice y de la española Nodriza, que se referían a la mujer que amamantaba a un niño en especial al hijo de otra”7 .
Este origen de la enfermera asociado al instinto maternal la invistió de un fuerte componente de género, pero la historia de la enfermería refleja que también los hombres poseen una tendencia natural a responder frente al desamparo o la vida amenazada por la enfermedad o el mal. Hombres y mujeres han ejercido como enfermeros y enfermeras a lo largo de la historia.
El papel de la enfermera se fue ampliando desde el rol de madre hasta el cuidado de enfermos, ancianos, personas desvalidas o débiles minusválidos, junto con la promoción de la salud; su acción se convirtió en un componente vital de la enfermería como concepto global.
Además, con el tiempo el cuidado también pasó a abarcar el afecto, preocupación, solidaridad y responsabilidad hacia los necesitados8
Con el desarrollo de las civilizaciones, los cuidados brindados a los que sufrían y a los desvalidos, requerían como componentes imprescindibles: la motivación, el altruismo, el humanitarismo, el fervor religioso, considerados como las formas más nobles de amor y bondad.
Sin embargo, con el transcurrir histórico el desarrollo de la enfermería requirió de otros ingredientes esenciales: habilidad, experiencia y conocimientos. El conocimiento de los hechos y principios proporcionaría el impulso para que la enfermería se convirtiera tanto en un arte como en una ciencia. Citando a IM Stewart,9 Patricia Donahue afirma que “La cabeza, el corazón y las manos se unieron firmemente para asentar los poderosos cimientos de la enfermería moderna. Estos tres elementos esenciales corresponderían a la ciencia, el alma y la habilidad de la enfermería, e incluso, en otro contexto, serían sinónimos de los aspectos teórico, práctico y ético moral de la misma. La negligencia o preponderancia de cualquiera de estos elementos daría como resultado un desequilibrio en los cuidados”10
Para abordar la evolución de los cuidados a través de la historia, se retoman las etapas de las distintas formas de identificación de las prácticas de cuidado descritas por Colliére, MF11. Estas etapas no tienen unos límites temporales definidos, pero es posible visualizar con nitidez grandes momentos de la evolución de la cultura y sus conceptos sobre salud, y enfermedad y como éstos influyen en los cuidados de enfermería. Es de aclarar que se realizarán algunas modificaciones que pretenden mostrar las prácticas de cuidado desde una perspectiva latinoamericana las cuales muestran fenómenos particulares propios de nuestras regiones y por esta razón tendrán una denominación particular en los capítulos del libro.
-Etapa doméstica: se propone el concepto de ayuda a los demás y la salud como mantenimiento de la vida. En ella el cuidado se centra en el hogar, derivado de los cuidados de la mujer. Corresponde al capítulo denominado “Erase una vez un mundo mágico y encantado”
-Etapa vocacional: Desde la perspectiva Europea estaría claramente asociada con el nacimiento de la religión cristiana, la salud considerada como designio de Dios y por lo tanto definido el cuidado como una práctica de salvación eterna, Colliere12, plantea la figura de la mujer consagrada y el cuidado derivado del servicio, la religiosidad, la obediencia, la sumisión y la preparación en manos de la inspiración divina. Sin embargo desde la perspectiva americana se resalta el cuidado desde la tensión derivada de las prácticas indígenas frente a las impuestas por otro mundo mediante la conquista y colonización. Por lo tanto, esta etapa se describe en el segundo capítulo con el nombre de “idolatría y politeísmo vs salvación eterna”.
-Etapa técnica: En esta etapa la salud es entendida como lucha contra la enfermedad, el cuidado centrado en el auxilio social, la enfermedad y la técnica, derivado del cambio social del estatus de la mujer y ampliación del campo laboral, de los cambios tecnológicos y de las tareas delegadas del médico. Esta etapa tiene dos momentos uno que se ha denominado la etapa oscura de la enfermería que corresponde al capítulo “La oscuridad antes del amanecer” y que surge en momentos del decaimiento del cristianismo frente al surgimiento del protestantismo y su impacto en el cuidado de enfermería. El segundo momento es a mediados del siglo XIX, con el advenimiento de lo que Colliere13 denomina “mujer enfermera-auxiliar del médico”, aparece una enfermera técnica y sirve de plataforma para dar inicio al camino de la profesionalización con el legado de Nigtingale, explicado bajo la denominación de “La llegada de la Lámpara” del capítulo 4.
-Etapa profesional: el concepto de salud abandona la concepción centrada en la ausencia de la enfermedad, manejando un concepto integral y holístico del hombre y la importancia de ampliar el campo de actuación para lograr un mayor bienestar físico y una mejor adaptación de los individuos con su entorno. Surgen proposiciones de carácter científico derivado de los cuidados de enfermería, los cuales fortalecen la identidad profesional y disciplinar. Se inician los programas de enseñanza en la universidad, enfermeras investigadoras que a nivel filosófico y teórico, describen la actuación diferenciada del cuidado y el uso de métodos de trabajo científico. Esta dinámica se aborda en el capítulo denominado “El progresivo refinamiento de los ideales explicativos del cuidado”.
1 Catalina García Martín-Caro y Maria Luisa Martínez Martín, Historia de la enfermería: evolución histórica del cuidado enfermero. (Madrid: Elsevier, 2001)
2 Foucault Michel. La arqueología del Saber: México: Siglo Veintiuno, 1970
3 Especialmente de filósofos como Lévinas, Husserl y Ricoeur. Martos Andrés. Emmanuel Lévinas, La filosofía como ética. (Valencia: Universidad de Valencia, 2008): 181.
4 Víctor Robinson citado por M. Patricia Donahue, Ph D, Rn. Historia de la Enfermería. (Barcelona: Doyma, 1985).
5 M. Patricia Donahue… p. 2-3.
6 Dock y Stewart, citado por M. Patricia Donahue… p. 2.
7 M. Patricia Donahue … p. 4
8 M. Patricia Donahue… p. 9
9 IM Stewart. How can we help to improve our teaching in nursing schools? Canadian nurse, 1918, 22(1):593
10 M. Patricia Donahue… p. 11
11 Colliére, MF. Promover la vida. (Madrid: Interamericana McGraw-Hill, 1993)
12 M.F. Colliére, M. F. Promover la vida. Madrid: Interamericana McGraw-Hill, 1993
13 M.F. Colliére
Capítulo 1. Érase una vez un mundo mágico y encantado
Este capítulo hace referencia a la Etapa doméstica dentro del proceso de evolución de la enfermería. En esta etapa la enfermería se asocia al concepto de ayuda a los demás y la salud a la conservación de la vida. Los cuidados para mantener la vida se centran en el hogar y en la figura femenina como la llamada a prodigar la atención necesaria para la preservación de la salud, dentro de un manejo mítico y mágico de la salud y la enfermedad, por ello el nombre de este capítulo “Erase una vez un mundo mágico y encantado”
“El proceso histórico - filosófico de modernización del homínido mediante la ritualización y mitificación del cuidado explica y da origen a la cosmovisión de ayuda y cuidado del otro como categoría filosófica que abarca el afecto, la preocupación, la solidaridad y la responsabilidad hacia los otros.
La modernización del homínido y la unidad con el entorno, hace que la observación de la naturaleza señale rutas de cuidado a partir de concepciones mágicas y celebraciones ritualescas para la supervivencia. El recorrido por estas expresiones desde diferentes latitudes, hace pensar en prácticas que coinciden en la concepción de la ayuda mutua, la relación de armonía con la tierra y la instauración de mitos que develan una significación del mundo, de la existencia humana, de la vida, de la enfermedad y de la muerte.
Desde una concepción histórica y filosófica de los saberes sobre salud, es posible reflexionar sobre un producto social desarrollado en los diferentes contextos de la humanidad, con una fundamentación articulada a la cosmovisión que cada pueblo tiene con respecto al mundo de la vida, la cual se ha transferido generacionalmente.
Por su parte, las culturas tradicionales han expandido sus creencias, valores, actitudes, terapéuticas y costumbres ancestrales, y se amalgaman con la cultura moderna y sus avances científico tecnológicos. El legado de la medicina tradicional con sus representantes los yerbateros, sobanderos, parteras, rezanderos, curanderos, chamanes, va retomando y combinando saberes de diferentes culturas: oriental, occidental y la medicina naturista, resultando una amplia diversidad de expresiones. De tal manera que el cuidado del hombre transita por ritos y mitos ancestrales y se entremezcla con los avances científico-tecnológicos.
El punto de encuentro es punto de partida y de retorno; la concepción del cuidado de lo humano se asocia al sistema social, a la naturaleza, al universo, a la mente y el concepto de la salud humana, se hace extensiva a la conservación de las especies y el Planeta. Desde una perspectiva cultural, la magia, el encanto y los ritos siempre acompañarán a la humanidad. Las manifestaciones de esta etapa, se reflejan en las diferentes civilizaciones, de tal manera que se ahondará un poco más en lo referente a la salud, la enfermedad y los cuidados que de ellas se derivan, desde perspectivas como las siguientes:
• La modernización del homínido y la ritualización de los cuidados
• Los códigos del cuidado de lo humano en las civilizaciones antiguas
• Los ancestros americanos........algo más que el cuidado de lo humano.
• El legado de la cultura egipcia en las prácticas de cuidado
• Babilonia más que jardines colgantes
• El pueblo elegido......mejorando la raza a través del cuidado
• El cuidado desde los Upavedas y el Ying-Yang
• En asuntos de salud dos griegos inolvidables: Esculapio e Hipócrates
A continuación se desarrollan estas perspectivas:
1.1. La modernización del homínido y la ritualización de los cuidados
Es importante anotar que los cambios en la concepción de la enfermería y la forma de asumir la salud, la enfermedad y la muerte han estado relacionados con los cambios de la misma especie humana. La evolución del hombre según los biólogos ha reservado el género HOMO para los humanos y sus parientes próximos ya extinguidos como los géneros: Australopithecus Afarensis cuyo principal exponente es Lucy, homínido fósil descubierto en 1974 en Hadar Etiopia, el Homo Habilis o el hombre hábil de Kenia y Tanzania que perfeccionó la elaboración de sus herramientas, el Homo Erectus aventurero ser que se atrevió a salir de Africa y se evidencia con dos importantes fósiles humanoides el Hombre de Java y el de Pekin, y de este hallazgo a la versión más cercana a la configuración de seres humanos anatómicamente modernos el Homo Sapiens Sapiens de hace por lo menos 100.000 años, seres que sin duda han venido cambiando no solamente desde los rasgos físicos sino también desde su capacidad intelectual y verbal. Las características propias del homínido como el lenguaje, autoconciencia, prácticas religiosas, creencias, pactos sociales, expresiones artísticas, y prácticas de cuidado debieron existir desde sus orígenes antes de abandonar su tierra natal África, hace 60.000 años o más14.
El difuso conocimiento que se tiene de su modo de vida nos da una idea de prácticas relacionadas con la supervivencia como el establecimiento cerca del agua, subsistencia a base de pescado, forraje, árboles frutales, cereales silvestres como trigo y cebada, carne de mamut o de bisonte, los muslos de pollo y las costillas de cerdo no podrían faltar, pues en las excavaciones arqueológicas actuales se evidencian las huellas de estos banquetes. Posiblemente, las viviendas a la orilla de lagos o ríos, el olor de los filetes asados y la risa de los niños jugando llenan el aire de aquellos tiempos. Pronto los niños de las familias vecinas juegan juntos y los padres mas sociables organizan reuniones para cantar, danzar y contar historias. De tal manera que en algún momento, el modus vivendi de estos Homo Sapiens se transformó de cazadores recolectores a civilizaciones agrícolas sedentarias gracias a una circunstancia de domesticación, fundamentada en dos conceptos uno la manipulación en el cultivo y crianza de las variedades más útiles para el crecimiento y desarrollo de estos Humanos Modernos y otro, el de la creación de lazos de dependencia, pues la crianza y el cultivo selectivo como obra del humano dejaría de existir sin su intervención15
No obstante, “en esta etapa doméstica la mujer en cada hogar se encargó de los cuidados de su clan familiar. El objetivo prioritario de atención de la mujer cuidadora es el mantenimiento de la vida frente a las condiciones adversas del medio.
Alrededor de cada mujer en la familia se entrelazan y elaboran las prácticas rituales que tienden a asegurar la vida, su promoción y su continuidad. La mujer utiliza elementos que son parte de esa misma vida natural, como el agua para la higiene, las pieles para el abrigo, las plantas y el aceite para la alimentación y las manos, elemento muy importante de contacto maternal, para transmitir bienestar.
En consecuencia, los cuidados van encaminados a ese mantenimiento de la vida a través de la promoción de la higiene, la adecuada alimentación, el vestido y, en general, todas las medidas que hacen la vida más agradable, algunas de las cuales se han dado en llamar en nuestros días cuidados básicos”16
Es importante resaltar que en esta etapa de domesticación que corresponde a la forma en que se modernizó el homínido, las ventajas comparativas generadas por la crianza de animales trajo consigo un inconveniente nefasto para el hombre, pues la cercana relación con los animales hizo que también se estrecharan las relaciones con sus parásitos y aumentara la trasmisión de enfermedades en pueblos que crecían de 500.000 habitantes a 30 millones en el 4.000 a.C.17.
La revolución neolítica acompañada de cambios en la forma de vida se ve reflejada en el sedentarismo, el pastoreo, la domesticación de animales; la agricultura se instaló alrededor de donde existía agua, se adoraron divinidades, se creyó en la vida futura, etc. Esta forma de vida, produjo una explosión de enfermedades, entre ellas las infecto-contagiosas.
“Desde el comienzo de la vida, los cuidados existen, ya que es necesario ocuparse de la vida para que ésta pueda persistir. Los hombres, como todos los seres vivos, han tenido siempre necesidad de cuidados, porque cuidar es un acto de vida que tiene por objetivo, en primer lugar y por encima de todo, permitir que la vida continúe y se desarrolle y, de ese modo, luchar contra la muerte: la muerte del individuo, la muerte del grupo, la muerte de la especie.”18 Aún cabe considerar la muerte del planeta.
El concepto de ayuda a los demás está presente desde el inicio de la civilización, como lo demuestran estudios antropológicos, arqueológicos, etc.; en las diferentes épocas se entremezclan diversas formas de cuidar, que con el transcurso del tiempo dieron lugar a diferentes disciplinas. El sentido de lo humano se ve reflejado en que “el cuidar y vigilar representan un conjunto de actos de vida que tienen por finalidad y por función mantener la vida de los seres vivos para permitirles reproducirse y perpetuar la vida del grupo. Esto ha sido y seguirá siendo el fundamento de todos los cuidados.
Todo esto ha dado lugar a prácticas corrientes: prácticas alimentarias, prácticas de vestimenta, prácticas de hábitat, prácticas sexuales…….que a su vez forjan formas de hacer, costumbres”19; de ahí la multiplicidad de expresiones de prácticas de cuidado, su perpetuación, ritualización, mitificación y/o desmitificación con el único objetivo de asegurar el mantenimiento y la continuidad de la vida. Sin embargo, “las precarias condiciones de vida hacen a la muerte omnipresente y siempre terrorífica. Para manejar este desconocimiento, nacen entonces los primeros discursos sobre el mal, los primeros conjuros del miedo”20
En esta travesía, el homínido debe conciliar en su existencia la permanente preocupación por asegurar la continuidad de la vida esforzándose en alejar el mal. “…el acto de protección refleja, el instinto de conservación, que actúa por tropismo, comienza a tambalearse, a modificarse con la aparición de la conciencia que echa las raíces del árbol de la ciencia del bien y del mal”21
1.2 Los códigos del cuidado de lo humano en las civilizaciones antiguas.
Abordar el concepto de civilizaciones desde la perspectiva del cuidado, de lo humano implicaría considerar las sociedades incivilizadas, bárbaras y salvajes, sin embargo, se considerará la palabra civilización como las culturas con asentamiento a lo largo de un área extensa y que persisten por largo tiempo imponiendo sus códigos y estilos de vida particulares.
Estas sociedades se encuentran entre la Prehistoria y el Mundo Clásico alrededor del año 4000 a.C. y se caracterizaron por las revoluciones en la industria, el arte y la invención del estado. Después de la importante revolución agrícola de los 6.000 años precedentes, en esta etapa surgen innovaciones que rivalizaron con la anterior, pues la escritura cuneiforme, los sistemas de irrigación a gran escala, la escritura de los números, los hábitos de trabajo cooperativo permitieron el desarrollo de destrezas organizativas mediante estructuras de mando y las poblaciones fueron evolucionando hasta convertirse en ciudades-estado amuralladas. Dentro de estas se encuentran las civilizaciones instaladas alrededor de las fértiles tierras del Nuevo Mundo, la Mesopotamia, Babilonia; la egipcia; las del Oriente Medio, como India, China, entre otras.
Algunos aspectos considerados importantes en este contexto se describen a continuación:
La adoración a la naturaleza. La adoración a la naturaleza fue el cimiento de la cultura antigua; la creencia en la enfermedad evolucionó y encontró su explicación en el incumplimiento de deseos divinos o transgresiones morales. Se crearon mitos de divinidades que cuidaban la salud y poseían poderes sobre la vida y la muerte (como significación del mundo y de la existencia humana y la necesidad de liberar el espíritu para proponer la salud como función de la memoria viva). Se establecieron las tradiciones de adoración y ritos para solicitar ayuda divina a enfermos. Se aceptó que la enfermedad era debida al enfado de dioses y de la naturaleza. Se otorgó a líderes religiosos la responsabilidad de curar y el cuidado a los enfermos se dio como algo natural inherente a la sociedad.
El cuidado de lo humano desde la ética de la responsabilidad. Se asume el cuidado desde una concepción filosófica como reflexión que permite una rendición de cuentas y apropiación vigilante de un tiempo histórico. ¿Cómo reconstruir y reanimar el sentido de la vida moral desde la responsabilidad? Con Lévinas la ética aparece como filosofía primera para mantener despierto y vigilante el sentido de una vida moral pensada en términos de responsabilidad22.
La salud, la enfermedad y sus cuidados en las civilizaciones antiguas. Desde los tiempos más antiguos, el mantenimiento de la salud, y la lucha contra la enfermedad surgen como una necesidad vital rodeada más de intuición que de conocimientos elaborados. El conocimiento de las enfermedades y sus tratamientos de las épocas más remotas de la Prehistoria, se deriva de la Paleopatología, ciencia que ha estudiado las enfermedades, a partir de fósiles y momias y la Paleomedicina, que investiga los tratamientos.
Es posible que algunas de las primeras ideas relacionadas con el tratamiento médico y los cuidados se hayan adquirido a través de la observación de los animales, de cómo se enferman y cómo se recuperan, de la observación de sus mecanismos de defensa empíricos ante la enfermedad, como, por ejemplo, lamerse una herida para su cicatrización, inmovilizar una extremidad fracturada para su unión, ingerir hierbas para purgarse, sumergir las heridas inflamadas en agua, entre otras prácticas. De tal manera que lo que hoy en día aparece como una ciencia denominada Etología rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales, sus conductas, sus comportamientos innatos o aprendidos, fue en tiempos remotos una frecuente fuente natural de inspiración para la práctica de los cuidados, el mantenimiento de la salud y la atención frente a la enfermedad.
Concepciones salud-enfermedad. Los pueblos primitivos vieron la enfermedad como causa sobrenatural y la asociaron con el concepto de Castigo Divino. La clasificaron en dos grupos:” el enfermo leve, cuyos problemas no lo incapacitaban para realizar las actividades comunitarias, continuaba vinculado al grupo y no era considerado enfermo. El grave era calificado como incapaz para ser útil al grupo. El enfermo era una persona que tenía un maleficio y sobre el cual actuaban fuerzas sobrenaturales. Por tanto, además del sufrimiento físico, sufría el aislamiento de la comunidad”23
Cuidados de la salud. Durante toda la Prehistoria, el cuidado de la salud y el mantenimiento de la vida se asignaron socialmente a la mujer y al sanador, como se describe a continuación:
La mujer cuidadora: el tema relacionado con los cuidados fue delegado a las mujeres, su función social se centró en el mantenimiento de la vida, utilizando técnicas naturales que hoy en día denominamos cuidados básicos como la higiene, el vestido, la alimentación y todos aquellos cuidados que posibilitaban el bienestar.
Los elementos empleados por la cuidadora se extraían de la propia naturaleza; el agua natural para la higiene y la limpieza, las pieles para las inclemencias climáticas, las plantas cultivadas para la alimentación y las manos para el contacto físico a través de la caricia, el masaje, el calor y los lavados para la transmisión de bienestar. Por lo general las mujeres de la tribu aplicaban los tratamientos, comprobaban las cualidades de los medicamentos y aprendían a tratar las heridas y a bajar las fiebres. Este conocimiento práctico y natural las llevó a usar hierbas medicinales, cataplasmas, como el curare y la coca, y utilizaron también recursos extraídos de los animales como la orina, fueron “médicos empíricos” que aprendieron a preparar pociones como remedios, eran llamadas “mujeres sabias”, conocían muchísimos secretos medicinales, desempeñaron un papel importante como cuidadoras de enfermos en la prehistoria.
El sanador: El hombre primitivo con la observación, tenía la posibilidad de explicar lo observable; por ejemplo, comprendía las heridas producidas por agresiones. Daban explicaciones sobrenaturales a las alteraciones de salud, preconcibiéndolas como castigo divino por delitos cometidos. La superstición y la creencia en espíritus influyeron de forma decisiva en el cuidado de la salud.
El sanador, llamado también chamán, hombre-medicina, curandero, brujo, etc. tenía que desarrollar la habilidad de utilizar su magia para el bien o para el mal, para llamar espíritus buenos y espantar los malos y enviar maleficios. Su status social era privilegiado, mantenía cierta distancia del pueblo, sus poderes sobrenaturales así lo requerían. De tal manera que en su actuación la ritualización jugó un papel importante en la lucha contra la enfermedad; el cómo, el cuándo y el dónde del rito, hacían parte de su arsenal terapéutico; de tal manera acompañaba el majestuoso acto sobrenatural de extraer las enfermedades del cuerpo del afectado y de transferirlas a otros elementos animados o inanimados, antes o después de un brebaje, con el sol naciente o al anochecer, a la orilla del río o debajo de un árbol, con la presencia del enfermo o una parte del mismo, utilizando su pelo o uñas, con cantos o rezos, amuletos o danzas.
Es importante conocer la forma como se conciben y abordan los cuidados en la enfermedad. Las enfermedades no estaban clasificadas, el tipo de delito cometido orientaba el diagnóstico y el pronóstico. Se intentaba la sanación a través de aplacar la ira del ofendido, utilizando el empirismo y la magia para aplacar los espíritus malignos. A consecuencia surgió un gran cuerpo de sabiduría tribal, que incluía encantamientos, ritos, conjuros y agüeros. Con el tiempo, cierto tipo de síntomas se atribuyeron a espíritus concretos y se idearon formas para expulsarlos. El objetivo básico era que el cuerpo del paciente fuera un lugar desagradable para el espíritu, se conseguía por medio de diversas técnicas: los baños fríos, transpiración forzada, ayuno, malos olores, ruidos ensordecedores; con el fin de desalojar el espíritu se golpeaba repetidamente el área del cuerpo poseída, las plantas que tenían efectos desagradables se utilizaban en pócimas repugnantes al espíritu y
la vía oral o la intestinal eran las preferidas para lograr erradicar los maléficos males de la humanidad.
Hoy en día los científicos, detienen su mirada en las posibles explicaciones a este mundo “ingenuo, salvaje y supersticioso” por lo que denominan cosmovisión o filosofía y se preguntan cómo han sido elaboradas y compartidas a lo largo del tiempo por la comunidad, “lo que resulta difícil comprender desde una mentalidad occidental es como han llegado a esos conocimientos. En qué datos empíricos se han basado, porque a lo que han llegado es a una concepción cuántica de la realidad” Sandín Máximo. De Ayllukuna a la teoría de sistemas: cuidando la madre naturaleza24. Se volverá sobre este punto, el cual profundiza en el misterio de las culturas ancestrales y cómo lograron fusionar su mundo físico con el mundo mágico o espiritual, y así una comprensión de la realidad y un avanzado conocimiento de sus medios para hacer de su naturaleza, su casa confortable llena de vida y armonía.
1.3 Los ancestros americanos........algo más que el cuidado de lo humano
En las civilizaciones ubicadas en México, América Central y América del sur, incluyendo a las tribus indígenas colombianas, los incas, mayas, aztecas y toltecas, los historiadores los ubican en el año 3.000 a.C. predominó el concepto de salud como un equilibrio entre el hombre, la naturaleza y lo sobrenatural y la enfermedad como una ruptura de la triada anterior, posiblemente por el enfado de los dioses, siendo el dios sol uno de los más importantes. “Lo verdaderamente admirable, es la concepción común de los pueblos indígenas, de su integración en el universo regida por sus mismas leyes, movimientos y cambios como una integridad. Como microcosmos organizados e inmersos en el gran macrocosmos cuya energía organiza todo lo existente y lo que nos acoge, la Pacha Mama, es la Sagrada Madre Tierra. Por eso, la relación con lo que haya en ella ha de ser de armonía y reciprocidad. La concepción colectiva de las relaciones humanas deriva de lo que se observa en la naturaleza. Todos sus elementos están ordenados en una organización colectiva donde cada cosa tiene su lugar. Estas colectividades han inspirado las organizaciones sociales, Ayllukuna para los Quechua y Aymara, como configuración de las leyes que rigen el cosmos y la Madre Tierra.” 25
Para el tratamiento de las enfermedades utilizaban aspectos religiosos, mágicos, medicinales, farmacéuticos, amuletos y fetiches, mediante rituales hechos por brujos, curanderos o sacerdotes y la práctica de sacrificios con animales o con humanos garantizaban la purificación del cuerpo, la mente y también la muerte.
Desarrollaron técnicas quirúrgicas como la extracción de piezas dentarias, amputaciones, trepanación, sangrías, suturas y vendajes, usaron hierbas medicinales estimuladoras de vómito, diarrea o sudor para extraer las impurezas y lograr recuperar la salud.
En esta sociedad el papel de la mujer fue de gran importancia, pues se organizaban en consejo de mujeres, tenía la responsabilidad del hogar, brindaban cuidados a los niños, asistían los partos, cuidaban enfermos y ancianos.
Es de resaltar concepciones como la Hipótesis Gaia, planteada por el científico británico James Lovelock y la microbióloga americana Lynn Margulis, los cuales reviven evidencias científicas de una idea ancestral relacionada con el comportamiento de la tierra como un organismo vivo. Gaia viene del nombre de la diosa griega, la tierra. No obstante cabe resaltar que muchos pueblos antiguos adoraron y dieron nombres distintos a la Madre Tierra. 26
En esta hipótesis, Gaia tiene unas células que no han encontrado su función en el conjunto del organismo, se distinguen de las otras células por su habilidad para modificar entornos y destruirse entre sí, estas células son los Homo Sapiens, que todavía no han encontrado su función en el conjunto del organismo. Gaia considera, la tierra como un organismo autorregulado cíclicamente, a través de relaciones entre animales, plantas, organismos y microorganismos que la habitan, manteniendo la vida por millones de años. En la actualidad es evidente la pérdida de este equilibrio generada por formas de producción industrial no sustentables.
Los hechos que durante doscientos años así lo manifiestan están relacionados con el incremento del crecimiento demográfico y los procesos de producción que contaminan las fuentes hídricas, ensucian el aire de la atmósfera, alteran la fertilidad de la tierra y esto se ve reflejado en fenómenos como el calentamiento global, crecimiento del agujero de la capa de ozono, el incremento de la lluvia ácida y el aumento del efecto invernadero, de tal manera que solamente queda el reconocimiento de que cada uno de nosotros es una de esas células y que somos parte de la conciencia planetaria de Gaia. Planteamientos como el de Trapp invitan a la reflexión cuando señala que “a partir de los años 80 del siglo XX la humanidad había excedido la capacidad de carga del planeta. A partir de esa época, estamos sobreexplotando los recursos del planeta, lo estamos saqueando. Vivimos un efecto burbuja, caminamos hacia el colapso. La bomba de la explosión demográfica no está desarmada; amenaza con estallar”27.
La mitología indígena. En el viaje se hace necesario analizar el fenómeno de los mitos, pues estos “revelan que el mundo, el hombre y la vida tienen un origen, una historia sobrenatural y que esa historia es significativa, preciosa y ejemplar. Los mitos son la puerta de entrada dentro de nuestra mente a un mundo que está escondido dentro de nosotros. Son la forma metafórica de dar la visión del mundo y la percepción de la vida”. 28 De tal manera que el recorrido del mito conjuga la magia con la realidad, reflejan la conciencia del pensamiento profundo y la interacción del hombre con su entorno conformando un ecosistema el cual se conecta con otro por una “Red de la vida” que nos acoge.
“En estas culturas se puede encontrar la más bella y “cuántica” expresión de la concepción de la realidad y del ser humano. Para ellos, la unidad es la pareja. Igual que los elementos del cosmos la unidad está organizada en una relación de parejas complementarias. Wiraqucha, la energía universal, tiene una categoría dual de Padre/Madre, es el ser sagrado primigenio y principal y no puede ser puramente masculino o puramente femenino. El sol es la pareja complementaria con la luna, el mundo de arriba Hanaq Pacha, es masculino y es complementario con la Pacha Mama, la madre tierra. Y así, el concepto de matrimonio se expresa con el término Yananchakuy, “hacerse entre sí”, entre sexos opuestos, un encuentro complementario, en igualdad de condiciones”29
A continuación se presentan dos mitos, entre muchos, que reflejan de manera concreta esta cosmovisión arraigada en estas culturas y relacionada con la importancia de la armonía y el respeto a la naturaleza. De tal manera que el concepto de cuidado se hace extensivo y reverencial desde la madre naturaleza, hasta la convivencia en comunidad con los otros.
El mito de Bachué: “Bachué , la madre muisca salió de la Iguaque, la laguna sagrada, una madrugada, llevando a un niño en los brazos. Era una bella mujer que se cubría solamente con una túnica de pelo negro, que arrastraba. Bachué se instaló entre los Muiscas; se gano su confianza y su afecto. Les enseño normas para conservar la paz y el orden. El niño creció y Bachué encargada de poblar la tierra, empezó a ser fecundada por la criatura que había portado en sus brazos, por todas partes dejó criaturas y enseñanzas. ..Sin avisar, como había llegado se fue a la orilla de la laguna sagrada, un gran bostezo del lago la devoró y la convirtió en serpiente, símbolo de inteligencia entre los Muiscas” 30
-El gran festival de las plantas brujas: “Y fue así como se celebró la Fiesta de las Plantas Brujas, que nadie en la selva amazónica había visto antes…..después de convocar a las tribus de cerca y de lejos por medio del correo de la jungla, a golpes de tambor. ….Vendrían de arriba y de abajo, pero, sobre todo, se había insistido en la concurrencia de chamanes y payés, conocedores del misterio de la selva y de los poderes de los enigmáticos árboles gigantescos……
En el silencio enigmático de la selva se escucharon las pisadas tímidas de los primeros en llegar: los tukanos quienes deslizándose en canoas por el río turbulento contaban que la anaconda fue la primera en traer seres humanos desde la vía láctea, y que ellos eran sus descendientes, aparecen los makunas con hojitas de coca en la mano, asegurando que masticándolas recobran fuerzas y anulaban el cansancio y el hambre, …llegó impetuoso el tabaco afirmando que era el lazo de amistad mas rebuscado. Se hizo presente el borrachero, con sus flores acampanadas diciendo que si no le ponían atención los dejaba a todos sumergidos en el sueño de las alucinaciones y visiones de colores. De manera que podía llevarlos a comunicarse con el mundo espiritual, con las almas de los muertos; también tenía el poder de no devolverlos nunca jamás a este mundo”31……
En este festival la autora menciona otras plantas como el yoco, con sus poderes adelgazantes; la brunfelsia, además de abortiva, para curar la fiebre amarilla y la mordedura de serpiente; el sibundoy para la sífilis; el kubeo para exterminar las convulsiones epilépticas; el curare como relajante muscular. Nombra árboles sagrados que permitìan visiones, viajes, incursiones en mundos insospechados; bejucos de la iluminación; lianas de la sabiduría y hasta curanderos de angustias.32
Al respecto Máximo Sandín, reconocido en el mundo científico dice que “sería largo de documentar, por ejemplo, el arsenal de aplicaciones de plantas medicinales conocido desde tiempos inmemoriales por todos los pueblos del mundo que constituyen la base de muchos medicamentos, depredados por la industria farmacéutica mediante la biopiratería y que son mal utilizados por la medicina científica en forma de principios activos”33.
Reconoce las grandes dificultades por la limitación que impone la interpretación mecanicista, reduccionista e individualista de la visión científica dominante; resalta y pretende explicar la concepción cuántica de la realidad de estas sabidurías ancestrales y dice que desde el punto de vista de la mecánica cuántica, la realidad contiene tanto al observador como al observado (el observador no mira desde afuera). “Es como si el observador creara lo observado y, al mismo tiempo, estuviera dentro. Por sorprendente que pueda parecer, los conocimientos de la mecánica cuántica convierten los fundamentos de la realidad, de los objetos físicos que nos rodean en algo que no es material ni inmaterial, que es lo que se conoce como función cuántica o campo cuántico. El electrón que forma los átomos que nos componen es partícula u onda de forma complementaria, es decir, la unidad es en realidad la interacción de dos entidades complementarias”. La realidad física está constituida por interacciones entre distintos componentes que se organizan en diferentes niveles cuánticos de complejidad, desde los átomos hasta el universo.
En un nivel que podríamos considerar intermedio, entre saltos cuánticos de complejidad se encuentra la organización de la vida en la tierra. Los seres vivos están constituidos por átomos, que se organizan en moléculas, estas en células qué, en sucesivos niveles de complejidad, se disponen en órganos y tejidos, organismos, especies y ecosistemas que a su vez conforman el gran ecosistema o macroorganismo que constituye nuestro planeta, parte de otro sistema de nivel superior34.
Cuando el pensamiento indígena se encuentra con la hipótesis Gaia y con el pensamiento poético y metafórico, surge una serie de relaciones: la tierra se comporta como un organismo vivo del cual todos formamos parte cumpliendo funciones claves para la salud de ese ser planetario donde todo está interrelacionado: agua, suelo, aire, plantas, animales, gente. En el siguiente cuadro se presentan algunas relaciones:
| Gaia, pacha mama dadora de vida | Mujer madre dadora de vida |
| La tierra | Representa el cuerpo humano |
| Capa vegetal | Representa la epidermis |
| Recurso hídrico | Función circulatoria |
| Quebradas y ríos | Venas y arterias |
| Absorción de agua y nutrientes | Función digestiva |
| Bosque y aire | Función respiratoria |
| Homo sapiens | Cerebro, mente y corazón. |
En la relación sujeto-entorno, los bordes del cuerpo no separan sino que más bien proponen una extensión con el medio: somos agua, somos viento, somos energía, somos lenguaje, somos acción. De ahí surge la necesidad de afinar la percepción del entorno natural y social mediante el redescubrimiento de los sentidos, para fortalecer una conciencia corporal, fundamento de la construcción de una cultura de la sustentabilidad. Nos transformamos en interacción permanente con el entorno y con los otros; así si yo cambio, cambia el entorno.35
Resulta pertinente resaltar en estas culturas el establecimiento de una mutua, libre y armónica relación entre el hombre y la naturaleza y unas prácticas de cuidado, que se asumen como obligación moral de cuidar del otro y del planeta como posibilidad existencial, responsabilidad histórica y apertura de trascendencia ontológica.
Esta idea está bien elaborada en la perspectiva artística del austriaco Friedrich Hundertwasser, “plantea que es posible reconocer nuestras cinco pieles para generar una conciencia del yo ligado al planeta Tierra; es posible reconocer en nosotros varias pieles: la primera es la epidermis natural, que antes que separarnos del entorno nos une a él; la segunda piel es la ropa, que nos identifica culturalmente, al igual que la tercera piel la casa. La cuarta piel del ser humano es el entorno social, incluidos la familia, la naturaleza, y el sentido de pertenencia a una nación, que él llama identidad; y la quinta piel es el planeta mismo, por lo cual a cada persona le atañe el destino de la biósfera, la calidad de aire que respiramos y el estado de la corteza terrestre que nos cobija y alimenta”36
1.4. El legado de la cultura egipcia en las prácticas de cuidado
“El pueblo egipcio, como el resto de las civilizaciones arcaicas, creía que la salud y la enfermedad eran designio de los dioses, dando de este modo un carácter sobrenatural a estos aspectos”37, los cuales se consignaron en los papiros, literatura médica antigua que contenía un importante legado acerca de enfermedades por cada parte del cuerpo y su curación teniendo en cuenta aspectos religiosos, mágicos, encantamientos y conjuros verbales. Las recetas plasmadas en papiros revelan que la búsqueda de técnicas y medicamentos es tan antigua como la propia humanidad.
Uno de los más importantes es el papiro de Ebers poseedor de numerosas recetas como: “miel, moho , dátiles, ajo, cebolla y hasta las telarañas para los abscesos y la cerveza y estupefacientes como paliativos para evitar el sufrimiento. Utilizaron el cloruro de sodio y las piedras preciosas procesadas en diversas presentaciones: polvos, píldoras, cocciones, cataplasmas, supositorios rectales o vaginales, ungüentos. Usaban el hígado de animales sacrificados para la anemia.”38
Los principales conceptos asociados a la salud se describen como sigue:
Cuidados de la salud. “La asistencia sanitaria egipcia fue paralelamente mística y empírica”,39 sus pirámides, tumbas, templos y demás edificios figuran entre las maravillas del mundo contemporáneo y su análisis puede reflejar datos acerca de su organización social, sus desarrollos y sus concepciones sobre la vida y la muerte.
La filosofía de los egipcios refleja adoración a la naturaleza: en ellas se creía que las enfermedades eran debidas a causas, en parte naturales y en parte sobrenaturales. El desarrollo de la astrología condujo a la creencia que la enfermedad, al igual que el destino, estaba determinada por los cambios en los fenómenos celestes, como el movimiento del sol y las estrellas y el paso de las estaciones.
Así, el valle del Nilo se caracterizó por la presencia de un mundo espiritual habitado por numerosos dioses. Finalmente una trinidad mitologica asumió el control del bienestar corporal y espiritual: Isis, Osiris y su hijo Horus. Thoth divinidad curativa de la oftalmia, Sechmet curaba a las mujeres, Set experto epidemiólogo encargado de difundir y curar epidemias, Imhotep, poseedor de las más altas cualidades curativas. De tal manera que los dioses, los sacerdotes, y los médicos técnicos, quienes tenían amplios conocimientos, practicaron la asistencia sanitaria egipcia con un alto grado de progreso, combinando lo místico y lo empírico, de hecho ya existían escuelas de medicina como la de Sais y Heliópolis.
El rol del médico y la mujer. “La posición del médico en la jerarquía social estaba claramente definida y diferenciada pues constituían una casta con particulares atribuciones y a menudo se les concedían títulos que compartían con los sacerdotes.
La posición de la mujer en el Antiguo Egipto era más elevada que en otros países orientales, disfrutando de una considerable libertad y dignidad, y ocupando en su propio hogar una posición de autoridad.
Es probable que los cuidados fueran la principal responsabilidad de la madre o las hijas en la casa. Los médicos del Antiguo Egipto delegaron la obstetricia a las parteras y las amas de cría se encargaban de amamantar a los recién nacidos”40.
El papel de los templos. Los templos ofrecían algún tipo de alojamiento para los enfermos. En dichos templos se ejercía la práctica médica por los sacerdotes médicos junto con las sacerdotisas o “mujeres del templo”, que posiblemente realizaban labores relacionadas con los cuidados.
El concepto de higiene fue muy avanzado. Este concepto alcanzó un desarrollo muy avanzado pues “existió un cuerpo de inspectores sanitarios oficiales de la salud, consideraron la importancia de un sistema de desagüe adecuado, de un buen suministro de agua y de la inspección de mataderos. Fueron muy minuciosos con el aseo de su cuerpo y la limpieza de sus ropas. Practicaron la circuncisión como medida higiénica. Regularon con medidas estrictas aspectos básicos de la vida cotidiana como la limpieza, la comida, la bebida, el ejercicio y las relaciones sexuales”.41 Desde los desarrollos conceptuales logrados con teorías de enfermería como la del cuidado del entorno de Nightingale la cual más adelante se explicará, o la del autocuidado de Dorotea Orem, o la de Promoción de la salud de Nola Pender, podrán explorarse puntos de encuentro que ratifican la importancia de estos elementos para mantener el cuidado de la vida y la salud desde tiempos remotos.
La técnica quirúrgica. En esta fase la técnica quirúrgica avanzó en términos de su instrumental, el bisturí tipo cuchillo primero de piedra luego de bronce o hierro, les permitió drenar abcesos, extraer tumores y realizar craneotomías, y ya desde esos tiempos el concepto de asepsia y desinfección se vió reflejado en la estricta limpieza en las salas de operación, la desinfección por ebullición o flameación del instrumental, el lavado de manos y anestésicos disueltos en vino. Cuidados prequirúrgicos como el afeitar y lavar la cabeza antes de la cirugía. La posición quirúrgica con el enfermo sentado, la fijación de la cabeza con soportes especiales, la utilización de cierto material de osteosíntesis como las placas de plata para reemplazar fragmentos óseos. De igual manera ya utilizaban técnicas para la hemostasia mediante la cauterización de vasos y para finalizar la intervención mediante medicamentos con olores fuertes se despertaba el recién operado.
Estos avances quirúrgicos hoy en día siguen muy vigentes y de hecho el papel de la enfermera en el perioperatorio es crucial para garantizar el éxito de las intervenciones quirúrgicas; en la actualidad se insiste en la seguridad de la persona y en la importancia de la concientización del lavado de manos como un protocolo que aunque básico y sencillo en las instituciones de salud, paradójicamente es transgredido por múltiples profesionales del sector.
La técnica de la momificación. Esta técnica fue otro gran avance de la cultura egipcia pues el manejo de los cadáveres, refleja el amplio conocimiento de la anatomía humana y el cuidado con los cuerpos sin vida, dependiendo del estrato social se trataba el cadáver: para los pobres, baños de natrón color ocre, secamiento por treinta días y devolución a familiares, para la clase media inyección de aceite en cavidades naturales que disolvía las entrañas introduciendo cañas, para la alta sociedad el tratamiento se basaba en lavado de intestinos para colocarlos en cofres. Para la momificación utilizaron hasta mil metros de tela de hilo impregnada en sustancia pegajosa que se endurecía y la construcción de pirámides construidas para albergar los restos mortales de los reyes, asegurando estupendas tumbas bien equipadas para asegurar la vida de rey en el mas allá42.
Una de las expresiones más alucinantes de la civilización Egipcia, fue la Gran Pirámide de Giza, cerca de el Cairo, construida para albergar los restos mortales del rey Khufu en griego Keops muerto en 2600 a.C. esta construcción contiene más de 2 millones de bloques, cada uno con peso aproximado de 2.5 toneladas, transportados en embarcaciones por unos 800 kilómetros. Según Heródoto, se requirieron para su construcción más de 100.000 hombres durante un periodo de 20 años, constituyéndose en el mayor y último monumento de la Edad de Piedra.43
1.5 Babilonia más que jardines colgantes
El recorrido por Babilonia permite resaltar que además de los famosos jardines colgantes algunos de ellos dedicados al cultivo de plantas medicinales, en esta región se tejen los primeros principios de tipo jurídico para explicar no solo la enfermedad sino también la reglamentación en el desempeño de los oficios relacionados con la salud.
En este sentido, no se puede pasar por alto el legado de un rey que indudablemente vale la pena mencionar, Mardukapalidine II, 772 y 710 A.c. quien diseñó en medio de los hermosos y característicos jardines colgantes de Babilonia, un verdadero Jardín Colgante de la Salud en el cual cultivó 64 especies de plantas medicinales debidamente clasificadas, aunque su formulario para tratar enfermedades contenía además de las especies vegetales, sustancias minerales, remedios de origen animal y procedimientos médicos.
Enfermedad y transgresión de la ley. En esta civilización la concepción de enfermedad se asociaba con aspectos de trasgresión a la ley, es decir con aspectos de tipo cívico-moral; el castigo se concretaba en la presencia de la enfermedad, el pecado y el aislamiento. Este carácter punitivo, se hacía efectivo cuando en el paraíso, reino de salud y felicidad se consumía una fruta prohibida llamada cassia, que no se podía comer. “Si después de ser tratado sanaba, se incorporaba de nuevo a la comunidad, pero si no sanaba, sólo le quedaba la resignación”.44
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.