Kitabı oku: «Sociedad y complejidad. Del discurso al modelo»


SOCIEDAD Y COMPLEJIDAD
Del discurso al modelo
© LOM Ediciones / Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile
Primera Edición, 2010
ISBN: 978-956-00-0144-3
eISBN:9789560012715
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Introducción
Complejidades lógicas o empíricas
El paradigma emergente de la complejidad no es una propuesta generada por una escuela o construida conscientemente con un fin predefinido. Más bien es una amplia y variada gama de enfoques, invenciones, perspectivas y descubrimientos que, provenientes de distintas disciplinas, convergen en su pluralidad hacia una mirada que problematiza la ciencia normal.
Las fuentes son identificables –cibernética, teoría matemática de la información, teoría general de sistemas, inteligencia artificial–, pero el producto puede caracterizarse de diversos modos.
En primer término, amerita distinguir la posición de particularistas y universalistas. Ambas perspectivas asumen que la complejidad es un dato de la realidad; sin embargo, se disiente respecto al carácter explicativo del discurso y los algoritmos de la complejidad.
Desde la perspectiva particularista cabe identificar fenómenos, comportamientos y procesos que son entendidos como complejos en un sentido que es preciso establecer en cada caso particular. En consecuencia, la complejidad como hecho concreto solo puede aprehenderse en su fenomenología específica. En este contexto resulta inútil buscar las leyes universales comunes a todos los sistemas complejos, sean estos del ámbito de las ciencias físicas, biológicas o sociales. Una teoría unificada de la complejidad se presume tan improbable como una teoría unificada de los cuatro campos físicos. Este enfoque considera que los sistemas simples son igualmente simples en la relación de las partes con el todo y, por el contrario, cada sistema complejo posee su propia complejidad.
Para la perspectiva universalista, la complejidad, independientemente de la materialidad del objeto implica las mismas clases abstractas de problemas, estructuras y procesos. En este contexto los principios que gobiernan los sistemas complejos son los mismos y operan independiente de la sustancia de los elementos que componen el sistema. Se asume que las teorías de la complejidad son abstractas y se reconoce en los sistemas una complejidad específica articulada con una lógica de la complejidad que opera en el mismo sentido en todos los dominios. Reconociendo la especificidad de los sistemas, el universalismo es una perspectiva epistemológica, mas no ontológica.
Las dos posturas reseñadas reeditan en clave moderna la clásica disputa escolástica de los universales. Controversia centenaria en la que, eventualmente, ambas posiciones tienen elementos de verdad.
La complejidad surge cuando se presentan dificultades de carácter empírico o lógico. Las complejidades empíricas refieren a desórdenes e incertidumbres y las complejidades lógicas a contradicciones y unión de términos antagonistas.
Un ejemplo de complejidad empírica es el efecto mariposa. Se verifica un efecto mariposa en sistemas sensibles a las condiciones iniciales. Esta es una propiedad distintiva de los sistemas caóticos. En particular, cualquier perturbación en el sistema se amplifica sin proporción a la magnitud de la perturbación. La trayectoria del sistema resulta impredecible dada la influencia desmesurada de las perturbaciones.
En virtud del efecto mariposa en sistemas definidos por ecuaciones deterministas, el horizonte de predicciones resulta impredecible. La divergencia entre el estado original y los estados sucesivos después de un corto periodo temporal inviabiliza todo intento predictivo. Paradojalmente sistemas que son deterministas resultan intrínsecamente impredecibles.
Un ejemplo de complejidad lógica es una partícula elemental que se presenta como onda (inmaterial y continua) y corpúsculo (material y discontinua). Su estado ondulatorio permite dar cuenta de ciertos fenómenos y su estado corpuscular permite comprender otros. Ambos estados, aunque opuestos, son reales y medibles.
Nótese que no se trata de una contradicción entre dos proposiciones lógicas, sino entre la lógica y la realidad.
El resultado de esta antinomia es el derrumbe de la lógica formal. Desde Aristóteles ésta ha sido el fundamento en el cual se apoya el juicio y el raciocinio. Bases para la actividad científica teórica y experimental.
Los principios fundamentales que constituyen la matriz de la lógica formal son la identidad (A es A) y la no contradicción (No a la vez A y no A). Siendo principios solidarios resulta evidente que la lógica formal al eliminar la contradicción es insuficiente para dar cuenta de procesos complejos como la dicotomía onda–corpúsculo
En términos de Gunther (1998) el surgimiento de contradicciones, antinomias y paradojas en la lógica como en la matemática no es síntoma de un fracaso subjetivo, sino una indicación positiva de que nuestro razonamiento lógico y matemático ha entrado en una dimensión teórica nueva gobernada por una nueva legalidad.
Una nueva episteme
La ciencia clásica describe y representa la realidad en función de una racionalidad que se funda en la lógica aristotélica, la geometría euclídea, la epistemología de Descartes y la mecánica de Newton.
El paradigma cartesiano newtoniano demostró su eficacia en la sociedad industrial. Sin embargo, el desarrollo del conocimiento evidencia que la realidad presenta dimensiones distintas a lo simple y lineal, ordenado y mecánico, reducido y fragmentado.
La explicación simple reduce el objeto a sus partes componentes y entiende que los fenómenos pueden aislarse y desvincularse del entorno. El análisis se convierte en reducción de lo plural a lo elemental. Se aparta como epifenómeno el desorden, la reflexividad, lo antagónico, lo contradictorio.
Los principios de intelección simples y reduccionistas resultan insuficientes para encauzar el estudio de fenómenos constitutivamente complejos. A todas luces inapropiados para indagar en inteligencia artificial, teoría de supercuerdas, nanotecnología, biodiversidad, genoma humano, hipótesis Gaia, termodinámica de procesos irreversibles, sociedad artificial o ciberespacio.
A la fecha el término complejidad no tiene un estatuto epistemológico y semántico relevante porque no ocupa un lugar en el discurso científico comparable a nociones como racionalidad o estructura.
Las escuelas abordan el estudio de la complejidad desde diversas perspectivas. Así, por ejemplo, el pensamiento complejo desarrollado por Morin solo coincide parcialmente con las indagaciones en sistemas complejos adaptativos de Santa Fe Institute. La complejidad en Morin es una cosmovisión y para Santa Fe Institute es una constatación empírica.
Independientemente de la entrada, la mirada compleja instala una redefinición en la relación entre las ciencias y de las ciencias con la sociedad. Desde una nueva racionalidad pone en juego nuevos principios y procedimientos para repensar lo pensado y pensar lo no pensado.
No se trata solo de nuevas lógicas, geometrías, lenguajes, conceptos y algoritmos, sino también de una nueva episteme –en el sentido griego del término ajena a la versión Foucault.
Tensión esencial
El paradigma emergente se constituye como tal producto de una lenta acumulación de anomalías en el ámbito de la ciencia normal. Científicos decimonónicos de renombre realizaron descubrimientos que no encajaban en la propuesta monolítica de la ciencia clásica.
La teoría de números que ocupa en las matemáticas un lugar fundamental (análogo al lugar que ocupan las matemáticas en las ciencias) fue cuestionada en sus fundamentos cuando se demostró que era posible medir y comparar dos conjuntos de números infinitos. La comparación permitió concluir que un infinito era mayor que otro.
La geometría acostumbrada a las formas perfectas de la geometría euclídea se vio sacudida por geometrías que no respondían a nuestra percepción cotidiana del espacio.
Para ilustrar la tensión esencial, se describirán algunas de las anomalías que auguraban la crisis que se cerniría sobre el paradigma clásico durante el siglo XX. Tal como ocurrió en el siglo último pasado, quienes generaron momentos de rupturas cruciales en el siglo XIX no asumieron en toda su radicalidad las conclusiones ontológicas y epistemológicas implícitas en sus descubrimientos.
Sin embargo, son hitos insoslayables en la evolución del conocimiento científico y promueven el posterior cuestionamiento al paradigma clásico.
El primer fractal
Weierstrass, considerado padre del análisis moderno (Bell 1996), se propuso estudiar curvas irregulares en todos sus puntos. Curvas con la forma dentada del filo de un serrucho.
La particularidad de tales curvas es que siendo continuas no tienen derivada. La función de Weierstrass es continua y no es derivable en ningún punto –sorprendentemente no tiene tangente.
El descubrimiento de tales curvas implicó un completo examen de los fundamentos del análisis. Suscitaban profunda aprehensión en la comunidad de matemáticos abocados a la tarea de aritmetización del análisis. Según Colette (1998), Hermite habría escrito: “Me alejo con espanto y horror de esta plaga lamentable de funciones continuas que no tienen derivada”.
Para el estudio de la complejidad, la célebre función de Weierstrass resulta de particular interés. Su representación gráfica da lugar a un objeto fractal. Su descubrimiento se realiza 100 años antes que Mandelbrot desarrollara la geometría fractal. Dispositivo clave para estudiar complejidad.
Alef–cero
La idea de infinito es difícil de aprehender y conceptualizar porque está más allá de toda experiencia humana. El descubrimiento de los números transfinitos se produce cuando Cantor demuestra que no existe correspondencia uno a uno entre distintos conjuntos de números infinitos, quedando en evidencia que existía diferencia en infinitud entre dos conjuntos infinitos.
Para llegar a una conclusión tan contraintuitiva introdujo el término numerable para designar todo conjunto que puede ponerse en correspondencia biunívoca con el conjunto de números reales. Demostró que todo subconjunto infinito de los números reales también es numerable. Por ejemplo, el conjunto de los números cuadrados perfectos.
Comparando series teóricamente infinitas de distintos conjuntos de números –números reales y números impares o números reales y números racionales– descubrió que era posible establecer distintos tamaños de infinito. Las investigaciones de Cantor lo llevaron a una conclusión que en su momento resultó un despropósito y actualmente es provocadora. A saber, que hay infinitos infinitos. Se demuestra que para cualquier número transfinito existe un número mayor.
Para los matemáticos de la fecha, series infinitas de distinta magnitud eran monstruos de la matemática. Según Pagels (1991), muchos matemáticos pensaron que Cantor estaba loco (murió en un sanatorio para enfermos mentales). Fue desconocido por su antiguo maestro Kronecker y vilipendiado por Poincaré, una autoridad de primer nivel.
Posteriormente se reconoció a la teoría de conjuntos desarrollada por Cantor como el marco unificador para toda la matemática moderna.
Espacio curvo
La geometría euclídea es la matemática del espacio cotidiano. Corresponde a la estructura del espacio percibida mediante los sentidos. Los Elementos de Euclides es la obra matemática –no dedicada solo a geometría– que sustentó el desarrollo y la enseñanza matemática hasta fines del siglo XIX. Según Kline (1992), en los Elementos está la génesis del método axiomático deductivo, que es la piedra angular de la matemática como ciencia formal.
Las geometrías no euclídeas se desarrollaron problematizando el quinto postulado formulado por Euclides. La incapacidad de demostrar el postulado de las paralelas promovió la generación de una geometría alternativa en Bolyai, Lobatchevki y Riemman.
La propuesta de Riemann cambió de raíz todo el enfoque del razonamiento deductivo al modo de Euclides. Riemann propuso una geometría esférica apropiada para describir espacios curvos n dimensionales.
La geometría de Riemann permite estudiar la curvatura del espacio, que es condición para el desarrollo de la teoría de relatividad general. Técnicamente la relatividad general se conoce como teoría geométrica de la gravedad.
Cabe destacar que las anomalías del siglo XIX son apenas una pálida muestra de los problemas extraordinarios con soluciones imposibles que serían abordados en las décadas siguientes. Preguntas y resultados que imponen de facto la complejidad en la lógica, la materia, la teoría y la realidad.
Puntos de inflexión. Nuevas trayectorias
Las ciencias sociales no se pueden pensar como un coto cerrado. Resulta imperioso considerar las grandes novedades científicas que afectan nuestra comprensión del mundo.
El punto de inflexión generado por la relatividad, la complementariedad, la incertidumbre y la incompletitud generan un cambio de trayectoria que no solo ha cambiado las preguntas, sino también los problemas, los objetos, los parámetros, la lógica, los conceptos, las dimensiones y los procedimientos de la investigación y la ciencia.
La complejidad de lo real queda instalada cuando son problematizados radicalmente el tiempo y el espacio, la materia y los sistemas formales.
Para ilustrar el cambio de trayectoria visitamos brevemente los episodios que generaron un antes y un después en la comprensión del mundo.
Inflexión relativa
Nuestra experiencia cotidiana nos indica que el espacio y el tiempo son dos entidades separadas continuas e infinitas.
La relatividad especial se funda en una idea sorprendente. A saber, que el espacio y el tiempo en conjunto forman una sola identidad tetradimensional. Geométricamente significa agregar una cuarta variable t a las tres variables de espacio x, y, z.
Se reemplaza la idea de un espacio tridimensional y un tiempo absoluto independiente por una entidad contraintuitiva que subyace a la realidad fenoménica. A saber, el continuo espacio–tiempo. El tiempo no existe disociado del espacio y el espacio no existe sino en el tiempo.
Se demuestra que el tiempo es relativo. El tiempo transcurre más despacio en un sistema de referencia en movimiento respecto a un sistema en reposo.
Se demuestra que la masa de un cuerpo es relativa. La masa crece en conjunto con la velocidad tendiendo a una magnitud ilimitada cuando la velocidad se acerca a la velocidad de la luz. Se demuestra que el tiempo se detiene a la velocidad de la luz.
La noción de tiempo relativo no permite concluir que éste sea una entidad puramente subjetiva. Tiempo y espacio, como todos los procesos de la naturaleza, existen en y por sí mismos.
La relatividad general fue desarrollada posteriormente para explicar el movimiento de planetas y estrellas. En rigor es una alternativa a Newton asumiendo la existencia del continuo espacio–tiempo.
Se demuestra que la dimensión espacio–tiempo se curva en presencia de la materia. A saber, el espacio y el tiempo se curvan en presencia de un campo gravitatorio.
La luz de naturaleza ondulatoria (eletromagnética) y corpuscular (fotones) se comporta según los efectos de la gravedad. En consecuencia, la luz se curva ante masas gravitatorias que influyan su recta trayectoria.
Desde la inflexión relativa. el tiempo es en realidad espacio, la gravedad es en realidad curvatura geométrica y le energía es en realidad masa.
Inflexión por complementariedad
Bohr en 1927 formula el principio que pone fin al dualismo onda–corpúsculo. En el ámbito de las partículas elementales, el aspecto corpuscular y el aspecto ondulatorio son dos representaciones complementarias de una sola y misma realidad.
Bohr acepta una antinomia que correspondía a una realidad empírica y contradecía los principios lógicos de identidad y no contradicción.
Bohr asume que la complejidad de lo real supera la racionalidad científica imperante. En una pirueta intelectual mayor declara que el dualismo onda–corpúsculo no deriva en una paradoja sino en una complementariedad. Acepta la antinomia y no considera que ésta sea insoluble. Surge el principio de complementariedad.
La complementariedad destierra al pasado el isomorfismo entre lógica y realidad propio de una racionalidad científica sustentada en la lógica formal.
En términos de Krippendorff (1997) se entiende por complementariedad la relación entre partes con identidad en contraste que se comportan de manera tal que la acción de una se acopla con la acción de la otra. En particular, se establecen relaciones recíprocas de los términos en forma circular.
Keeney (1987), a propósito de la complementariedad, genera un conjunto de dicotomías que forman parte del paisaje conceptual de la mirada compleja.
Complejidad y pares de complementarios
| forma/proceso | ambiente/sistema |
| totalidad/partes | territorio/mapa |
| descriptor/descrito | recursivo/lineal |
| autonomía/control | observador/observado |
El principio de complementariedad es el antecedente lógico y empírico del bucle recursivo que será un seña de identidad de la complejidad y, a su vez, dispositivo clave para el estudio de la complejidad organizada.
Inflexión reflexiva
Heisenberg descubrió en 1927 que es imposible conocer la trayectoria de una partícula elemental. Concluyó que no tiene sentido decir que una partícula posee una trayectoria formada por puntos continuamente conectados entre sí en el espacio.
Un electrón, mediante procedimientos experimentales, no revela cuál es su velocidad y su posición. Resulta imposible establecer ambas magnitudes en forma simultánea. La medición da lugar a una relación de indeterminación. Cuanto más se determina la posición, más se indetermina la velocidad y viceversa.
Nótese que se trata de dos modelos descriptivos lógicamente incompatibles que se generan al intentar producir un dato de la realidad. Esta dificultad da lugar al principio de incertidumbre.
Una consecuencia de esta indeterminación es que el comportamiento de la partícula solo se puede conocer en términos de probabilidades. No hay certezas en la incertidumbre.
El principio de incertidumbre es un caso particular del principio de complementariedad caracterizado por una relación causal estocástica.
La incertidumbre en la medición es una indeterminación empírica de la que no cabe deducir la validez del indeterminismo en sentido ontológico. Tampoco amerita derogar el principio de causalidad o asumir la indeterminación como una legalidad universal misteriosa.
Inflexión por incompletitud
La matemática desde una perspectiva formal es una disciplina deductiva de carácter axiomático. Desde esta perspectiva no es una ciencia de la cantidad, sino una disciplina orientada a obtener conclusiones lógicamente coherentes a partir de un conjunto de axiomas.
En este contexto resulta relevante establecer la coherencia interna del sistema de axiomas y postulados tal que no puedan deducirse teoremas contradictorios entre sí utilizando el mismo sistema de referencia.
El artículo de Gödel “Sobre proposiciones formalmente indecibles de los Principia Matemática y sistemas afines” demuestra que todo sistema formal deductivo que considere los principios y reglas elementales de la lógica y la aritmética se enfrentará necesariamente con proposiciones indecibles.
Se entiende por proposición indecible una proposición que no puede ser demostrada ni refutada dentro del sistema. En este contexto se señala que el sistema es incompleto.
Resulta evidente que para un sistema deductivo el atributo de incompletitud deslegitima al sistema en su naturaleza íntima.
El teorema de la incompletitud trae anexo una segunda consecuencia devastadora para los sistemas formales. En efecto, de la incompletitud se infiere el teorema de inconsistencia. Teorema que establece la incapacidad de un sistema axiomático para probar de acuerdo a su formalización que el sistema es consistente.
La consistencia es una propiedad básica en un sistema formal. Dice relación con la coherencia o ausencia de contradicción dentro del sistema. Gödel demuestra que si la aritmética es consistente, entonces es incompleta.
Tarsky (1985) aplica el razonamiento de Gödel al ámbito de la semántica. No se trata de un uso metafórico, sino de una aplicación sustantiva. A su juicio, ningún sistema semántico dispone de los medios para la justificación de su propia completitud y coherencia. En particular, todos los lenguajes formales fijados a priori presentan un problema respecto a la veracidad de sus enunciados. Se demuestra que el concepto de verdad en los enunciados [de un lenguaje] no puede ser definido [en ese lenguaje].
Del paradigma
La legitimidad del paradigma emergente de la complejidad es una consecuencia del desarrollo científico. Los descubrimientos de Einstein, Bohr, Heisenberg y Gödel son misiles que impactan en la línea de flotación del paradigma fundado en Descartes y Newton. Constituyen un reto para el entendimiento humano e imponen la necesidad de nuevos modos de intelección para la razón, la causa, la necesidad, la fuerza, la sustancia, la forma, el tiempo, la materia, la vida y la realidad.
Un postulado básico de la complejidad es que la complejidad de los fenómenos exige una mirada compleja para describirlos y explicarlos. Un enfoque reduccionista y analítico los mutila en tanto fenómenos complejos.
El reduccionismo ha dominado buena parte de la historia de la ciencia contemporánea. Su papel en el desarrollo de la ciencia es relevante y seguramente ha sido una etapa necesaria e inevitable. Sin embargo, enfrentado a la complejidad de sistemas formados por múltiples elementos en interacción no lineal resulta insuficiente. Para la aproximación reduccionista, la sociedad, el cerebro o un ecosistema son ininteligibles en tanto sistemas complejos.
El fundamento mismo de la realidad no es simple. Lo contradictorio, borroso, impredecible son atributos a considerar para una justa representación de la realidad.
Respetar la complejidad fenoménica implica articular: todo y partes, uno y múltiple, orden y desorden, objeto y entorno, entropía y neguentropía, continuo y discontinuo, determinado y aleatorio, abstracto y concreto, ego y alter, preciso e impreciso, complementario y antagonista.
La complejidad –según Izuzquiza (1990)– es muchas veces identificada por Luhmann con el concepto de realidad. La realidad es la misma complejidad y la máxima complejidad posible. En la tesitura de que lo real es complejo por extensión se concluye que lo complejo es real.
En este contexto la frase de Morin (cito de memoria) la complejidad de lo real es insimplificable.
¿Paradigma emergente de la complejidad?
Se usa el término paradigma en un sentido laxo como de hecho lo utilizó Kuhn (1971). Según Mastermann (1994) le asigna cuarenta acepciones distintas en las 267 páginas de La Estructura de las Revoluciones Científicas.
Resulta difícil asociar el paradigma emergente de la complejidad con la polisémica noción de paradigma definida por Kuhn. Producto de un desarrollo inorgánico no se ha gestado una comunidad científica con una cosmovisión compartida y perspectivas ontológicas y epistemológicas consensuadas. La complejidad es una caja de herramientas con una variedad de dispositivos analíticos y metodológicos que permiten abordar temas que resultan imposibles de tratar desde la racionalidad clásica.
La noción de revolución científica desarrollada por Kuhn difícilmente aplica a una comunidad de practicantes que teniendo más coincidencias que diferencias no acumula hacia un horizonte de sentido, ni promueve un canon común único.
En general, cada miembro parte desde cero aun en dominios conlindantes. La presencia de orden y desorden en los sistemas es tematizada por Prigogine (estructura disipativa), Von Foerster (order from noise), Kaufmann (el orden es gratis), Morrow (extropía), Atlan (hasard organisateur) y More (orden sin ordenadores) sin existir ninguna referencia mutua. Morin, Capra y Lazlo son ideólogos de la complejidad con una profusa producción en la que todos se ignoran entre sí. Atlan trabaja la noción de autoorganización en paralelo a Maturana y Varela sin ninguna cita cruzada. Wolfram escribe la obra capital sobre autómatas celulares en un ladrillo de 1197 páginas cumpliendo la singular proeza de no realizar referencia a autor alguno.
¿Qué tiene en común la entrada discursiva de Morin, Jantsch, Capra, Rosen, Roszak con el enfoque experimental de Kauffman, Wolfram, Langton, Holland? Son cooptados por el paradigma emergente de la complejidad en virtud de que despliegan nuevas claves de intelección. No todos ellos comparten los mismos supuestos ontológicos, estructuras cognitivas y normas de procedimiento. Los discursivos enfatizan en aspectos lógicos y los experimentales en dispositivos instrumentales.
El paradigma emergente de la complejidad es una intuición del mundo alternativa a la visión simplificadora del paradigma clásico, pero no tiene un programa para imponerse como paradigma de reemplazo.
La complejidad no tiene una agenda y no es una doctrina. No existe una comunidad homogénea de científicos que tematice la complejidad en los mismos términos. Tampoco existen estructuras formales intencionadas a establecer nuevas coordenadas de comprensión.
La noción de paisaje mental (mindscape) de Maruyama es un buen descriptor del paradigma emergente. Desde esta entrada el paradigma se asocia más con un ethos que con un programa de investigación o una matriz disciplinar.
La complejidad es un punto de vista y una forma de mirar. Sus categorías analíticas son el dispositivo que mira en esta mirada, en virtud de lo cual el paradigma complejo deviene en una noción de segundo orden: una forma de mirar la forma de mirar.
I. El paradigma emergente de la complejidad
Dios no está muerto: está vivo, saludable y trabajando en un proyecto menos ambicioso. Graffiti, Londres, 1975 –La vida es muy extraña –dijo Jeremy. –¿Comparada con qué? –replicó la araña. Moss en Men Who Play God. Penguin, 1970, pág. 256.
1. Tematizando la complejidad
1.1. Complejidades
La complejidad en sí misma no es ni buena ni mala. No resulta evidente si abunda poco o mucho.
La capacidad explicativa de sus conceptos y algoritmos se está jugando en estos momentos. Particularmente en las ciencias de la vida. Sin embargo, la prueba veritativa será validada en las ciencias sociales, que son las disciplinas más refractarias a sus dispositivos teóricos y metodológicos.
Pese a su inmadurez, ha acumulado un listado de ditirambos que es provocador.
Merry (1995), un saber a la altura de los tiempos, una genuina nueva ciencia.
McGlade (2003), la gran idea del momento.
Wolfram (2002), una nueva clase de ciencia.
Sprott (1993), la próxima gran revolución científica.
Strogatz (2003), un giro en la concepción del mundo.
Dentt (1999), un modelo que cambió la dirección de la ciencia para siempre.
La historia de la complejidad ha sido documentada por Gleick (1987), Waldorp (1992), Hayles (2000), Lewin (2002). Relativo a ciencias sociales amerita señalar los textos de Cilliers (2000), Byrne (1998), Sawyer (2005), Smith et al. (2006). El nexo complejidad y sociología es estudiado por De Eve et al. (1997), Kiel et al. (2004) y King (2000).
A propósito de la su pertinencia en el ámbito de las ciencias sociales, las interpretaciones son diversas:
Lee (1997), desde una perspectiva posmoderna, califica el paradigma complejo como un enfoque no moderno.
Complejidad es el concepto clave en los enfoques no modernos que modelan procesos de cambio en distintos campos de investigación. Otro concepto central es autoorganización.
Byrne (1998) señala que las ciencias de la complejidad pertenecen a un programa moderno de investigación:
La complejidad refiere a temas fundamentales, no es positivista ni reduccionista. Es parte integrante de un programa moderno y pertenece a la historia de ese programa.
Cilliers (2000) considera que la mirada compleja es el dispositivo teórico para estudiar la sociedad posmoderna:
La sociedad posmoderna (como sistema) puede ser descrita utilizando las mismas características que poseen los sistemas complejos.
Prigogine (1996) va más allá y proclama la buena nueva de una nueva ciencia:
Asistimos al surgimiento de una nueva ciencia que ya no se limita a situaciones simplificadas, idealizadas, mas nos instala frente a la complejidad del mundo real.
Morin (2004) nos convoca a un cambio paradigmático:
Sentimos, ahora, que nos acercamos a una revolución considerable, una que concierne al gran paradigma de la ciencia occidental. Las fallas, las fisuras, se multiplican en ese paradigma, pero aún se mantiene.
1.2. Autores
Diversos autores han sido cooptados por el paradigma emergente de la complejidad. Cada uno puede ser identificado en virtud de un concepto matriz y un libro canónico. Nótese que todos parten de cero y muchos entre sí se ignoran. Resulta paradigmático el caso de Morin, nunca citado por autor anglosajón. Su obra El Método desarrolla en seis enjundiosos tomos una documentada alternativa al paradigma clásico. Calificado entre otros apelativos como paradigma mecánico o cartesiano newtoniano.
Una lista de referencia para sugerir el origen heterogéneo de la mirada compleja se presenta en la Tabla 1.1.
Tabla 1.1. Bibliografía básica de la complejidad
| Autor | Concepto | Libro |
| Prigogine | estructuras dispativas | La Nueva Alianza |
| Maturana | autopoiesis | De Máquinas y Seres Vivos |
| Von Foerster | cibernética de segundo orden | Observando Sistemas |
| Holland | algoritmos genéticos | Adaptación en Sistemas Naturales y Sociales |
| Bak | criticidad autoorganizada | Cómo Trabaja la Naturaleza: La ciencia de la criticidad autoorganizada |
| Ruelle | caos determinista | Caos y Probabilidad |
| Kauffman | coevolución | Origen del Orden: Autoorganización y selección |
| Lovelock | hipótesis Gaia | Gaia: una nueva mirada a la vida en la tierra |
| Capra | ningún concepto | La Trama de la Vida |
| Langton | filo del caos | Vida Artificial |
| Wolfram | autómatas celulares | Una Nuevo Tipo de Ciencia |
| McClelland y Rumelhart | redes neuronales | Procesamiento Distribuido y Paralelo |
| Strogatz | sincronicidad | Sync: La ciencia emergente del orden espontáneo |
| Kosko | lógica borrosa | Pensamiento Borroso: la nueva ciencia de la lógica borrosa |
| Thom | teoría de las catástrofes | Estabilidad Estructural y Morfogénesis |
| Mandelbrot | fractal | La Geometría Fractal de la Naturaleza |
| Bohm | orden implicado | La Totalidad y el Orden Implicado |
| Sheldrake | resonancia mórfica | Una Nueva Ciencia de la Vida |
| Morin | recursividad organizacional | El Método |
| Lázló Barabási | red independiente de escala | Conectados |
| Epstein | ciencia social generativa | Hacer Crecer Sociedades Artificiales |
| Geyer | sociocibernética | Sociocibernética |
| Luhmann | sistema autorreferente | La Sociedad de la Sociedad |
| Castells | sociedad global en red | La Era de la Información |
| Watts | seis grados | Seis Grados |
¿Qué tienen en común? Las nociones de autoorganización, retroalimentación y emergencia están presentes en los autores citados. Sin embargo las entradas son todas independientes y no acumulan.
No existe un principio de la complejidad. Se pueden identificar conceptos, métodos y una comunidad de practicantes que desde distintos saberes desarrollan un paradigma emergente y difuso.
Según el listado de autores, la complejidad resulta ser una propiedad de los sistemas que no es fácil de ser aprehendida en términos formales. Quizás puede ser comprendida a la luz de procesos de autoorganización, retroalimentación y emergencias en los sistemas.
El listado evidencia que no es una ciencia integrada. Dispone de un conjunto de nociones perfectamente identificables: autosimilaridad, borrosidad, reflexividad, autopoiesis, caos determinista, sincronicidad, dimensión fractal, clausura operacional, conexionismo, retropropagación, enacción, etc. También dispone de un potente menú de procedimientos de investigación: autómatas celulares, algoritmos genéticos, redes neuronales artificiales, modelos no lineales, modelos multiagentes, redes booleanas, etc.
Castellani ha considerado veinticinco autores de referencia y ha elaborado una red de afinidades que resulta ilustrativa. El mapa original ha sido intervenido alterando los nodos de pertenencia de los autores. Se han establecido cuatro nodos que corresponden a cuatro campos de investigación. Los campos operan como atractores para los autores incluidos en la red. La importancia relativa de los campos y los autores se deduce del número de conexiones que reciben. Se accedió al mapa original en Julio de 2009 visitando <www.linkedin.com/in/briancastellani>. La figura 1.1. presenta el mapa en comento.
Figura 1.1. Los campos de la complejidad

Los organismos dedicados al estudio de la complejidad son innumerables y una rápida visita a la WEB lo evidencia. Entre otros, Santa Fe Institute (SFI), New England Complex System Institute (NECSI), The Center for the Study of Complex System (CSCS), Center for Social Complexity (CSC), Computer Based Analysis of Social Complexity (COBASC), Centre for Research in Social Simulation (CRESS). En la Universidad de Buenos Aires, bajo la tutela del profesor Carlos Reynoso, se ha creado el grupo Antropocaos, y en Valparaíso, organizado por el profesor Eric Goles, funciona el Instituto de Sistemas Complejos de Valparaíso (ISCV). El bonaerense orientado a las ciencias sociales y el porteño las ciencias físico-naturales. En Santiago desarrolla actividades de docencia el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC). El manuscrito de este texto ha sido pulido gracias a la crítica aguda de Pablo Razeto, fundador del Instituto y activista de la complejidad.
Las revistas digitalizadas abundan. Recomendamos Complexity International y Emergence: Complexity and Organization.
Digite en su buscador nombres de centros o revistas. Advertimos que puede ser un viaje sin retorno.
1.3. Distinciones
Amerita distinguir entre complicación y complejidad. Para ilustrar la diferencia considérese que una turbina hidroeléctrica es complicada y el agua es compleja. En efecto, un sistema compuesto de muchos elementos puede ser descrito en función del modo en que éstos se ensamblan entre sí. Sin embargo, en un sistema complejo, de la interacción entre elementos emerge un nuevo orden que imposibilita que éste pueda ser descrito en función de sus partes constituyentes (hidrógeno u oxígeno generan fuego y el agua lo apaga).
Nótese que la distinción complejo y simple no es trivial. La simplificación es la banalización de lo simple.
La diferencia entre complejo y simple puede reducirse a un de tema de escala (Cilliers 2005, Watts 2003). Así, por ejemplo, un acuario resulta un objeto decorativo simple (desde lejos) y un sistema ecológico complejo (desde cerca).
Amerita despejar un equívoco. Se suele usar en forma indistinta teoría de la complejidad y teoría del caos.
El paradigma de la complejidad incluye un cuerpo de categorías analíticas y diversos procedimientos de investigación. La teoría del caos es el nombre de fantasía de los modelos dinámicos no lineales que presentan un comportamiento caótico. Modelos que estudian sistemas en que la complejidad se presenta en condiciones muy particulares.
En rigor el caos determinista es un área que da tanto juego teórico y metodológico como los autómatas celulares o las redes neuronales. Conceptos referidos al caos determinista como atractor extraño y bifurcación no son más interesantes que las nociones de regla y vecindad relacionadas con autómatas celulares.
1.4. La existencia de la complejidad
Coveney (1995) distingue a propósito de la complejidad cuatro explicaciones.
● Teoría del Diseño Inteligente
Corresponde a la perspectiva teológica. La complejidad de la naturaleza –básicamente referida a seres vivos– supone un operador inteligente que en un proceso ascendente dirige el curso de la evolución hacia estadios superiores. La complejidad de la vida no es fruto de la autoorganización. Demasiadas felices coincidencias.
● Teoría Teleológica
Desde esta perspectiva la diversidad y complejidad creciente de la naturaleza son tendencias inherentes a la naturaleza misma. El universo físico es visto como un proceso de autoorganización compleja creciente. La complejidad es una imposición del destino.
● Teoría del Azar Organizador
Se basa en el supuesto de que las fluctuaciones generadas por el azar son fuente de organización. Los procesos azarosos generan complejidad organizada. Kauffman (2003) sintetiza la idea en una frase que es su impronta: el orden es gratis. En la misma línea Prigogine et al. (1989) plantean que del desorden emerge el orden.
● Teoría de la Autopropagación
El supuesto es que la complejidad es por naturaleza expansiva. Tiende a autopropagarse aumentando sucesivamente los niveles de complejidad. Los sistemas complejos demandan la creación de mayor complejidad. Se asume que la generación de complejidad es un proceso continuo y ascendente.
Las cuatro explicaciones proponen distintos mecanismos para el mismo resultado. En la investigación de la complejidad tan interesante como detectar el mecanismo es diagnosticar su existencia.
1.5. Definiciones
El paradigma complejo se ha expandido significativamente en las últimas dos décadas. Existen indicadores formales: centros de estudio, redes de investigadores, publicaciones. Sin embargo no hay consenso respecto al concepto complejidad. Horgan (1995) lista 31 definiciones. Una selección de títulos a continuación.
complejidad descriptiva
complejidad generativa
complejidad taxonómica
complejidad operacional
complejidad jerárquica
complejidad semiótica
complejidad semántica
complejidad algorítmica
complejidad lógica
complejidad estructural
complejidad funcional
complejidad topológica
Puede deducirse que estos títulos han sido generados desde la computación, física, biología, matemática, química y sociología. Las definiciones de complejidad se sustentan en las nociones de entropía, aleatoriedad, información, organización y jerarquía.
El punto no es el carácter polisémico del término. Se convive con términos polisémicos a diario. El problema es que se diagnóstica qué es un fenómeno complejo en función del criterio aplicado para conceptualizar qué es complejidad.
La polémica está servida. Cuatro explicaciones y treinta y una definiciones. El inicio del debate es legible, el resultado inescrutable.
En una variante de la navaja de Occam (dispositivo del paradigma clásico) acotaremos el ámbito de interés a fin de ganar en precisión. Para todos los efectos nos remitiremos solamente a sistemas complejos.
Los sistemas pueden ser complejos de distintos modos. La bibliografía a este respecto es amplia y variada (Rescher 1998, Reynoso 2006, Smith et al. 2006)). La figura 1.2 es una variación de la propuesta de Rescher.
Figura 1.2. La complejidad de los Sistemas

● Complejidad Funcional
Dimensión Operacional. Variedad en los modos de operación o en los tipos de funcionamiento de un sistema. El sistema ciudad es más complejo funcionalmente que el sistema aldea.
Dimensión Nómica. Referida a la dificultad intrínseca de las leyes que gobiernan un sistema. El sistema planetario es menos complejo que el sistema social.
● Complejidad Composicional
Dimensión Constitucional. Definido por el número de elementos constituyentes.
Dimensión Taxonómica. Definida por la variedad de los elementos que constituyen un sistema.
● Complejidad Estructural
Dimensión Organizacional. Definida como la variedad de composición posible en que se pueden ordenar los diferentes elementos de un sistema.
Dimensión Jerárquica. Relacionada con la desagregación del sistema en subsistemas componentes. Siempre las unidades de nivel superior serán más complejas que las de inferior.
● Complejidad Algorítmica
Dimensión Computacional. Tiempo, memoria y procesadores necesarios para resolver un problema.
Dimensión Descriptiva. Referida a la cantidad de información necesaria para una adecuada descripción del sistema.
Dimensión Generativa. Relacionada con el número y tipo de iteraciones necesarias para reproducir el sistema en estudio.
1.6. La complejidad y los sistemas sociales
Un sistema social es ajeno a la complejidad algorítmica. En cualquiera de sus versiones refiere a computar información.
Los sistemas sociales presentan complejidad composicional. Ésta considera a conjuntos de elementos que en su diversidad se organizan en distintos niveles jerárquicos. Una organización burocrática formal es compleja en las dos variantes de la complejidad composicional. A saber, en términos constitucionales y taxonómicos.
Los sistemas sociales presentan complejidad estructural. En el sentido que un sistema implica coordinación organizacional y jerarquía respecto a otros sistemas incluidos o que lo incluyen.
Un sistema social presenta las dos variantes de la complejidad funcional. Sea funcionado el sistema en forma dinámica, evidenciando la operatoria que le es propia o evidenciando la legalidad que subyace a las relaciones de los elementos que lo componen.
1.7. Entrelazamiento de complejidades
Nótese que los distintos tipos de complejidad se manifiestan de modo independiente. Así por ejemplo, un cadáver es estructuralmente complejo pero funcionalmente muy simple –no está operativo.
La complejidad funcional no requiere de la complejidad composicional para expresarse. En efecto, la operatoria de un sistema no está determinada por el número o heterogeneidad de sus componentes. Por ejemplo, el juego del go es un sistema con complejidad funcional alta y complejidad composicional baja.
Ciertas complejidades se atraen.
Sistemas que presentan complejidad composicional y estructural en general presenten complejidad funcional.
Sistemas con alta complejidad composicional generalmente presentan alta complejidad estructural. La sociedad humana presenta subsistemas ausentes en la sociedad de hormigas.
Sistemas con alta complejidad estructural generalmente son más complejos en sus modos de operar. El cerebro humano es estructural y operacionalmente más complejo que el cerebro de un cóndor.
1.8. Orden y desorden en los sistemas
A juicio de Bertuglia et al. (2005) los sistemas pueden caracterizarse en función de dos dimensiones. En forma tentativa las denominaremos diferenciación y conectividad.
La diferenciación hace referencia a la variedad y heterogeneidad de las partes que componen el sistema. En particular, las diferentes partes se comportan de distinta manera.
La conectividad refiere al tipo de nexo entre las partes componentes. En particular, si el conocimiento de una parte informa respecto del comportamiento de otra.
La diferenciación se vincula con desorden y aumento de entropía y la conectividad con orden y aumento de neguentropía. En un sistema complejo ambos aspectos están presentes en dosis apropiadas. En el desorden y el orden total no se desarrolla la complejidad.
1.9. Medición de la complejidad
La variedad de definiciones de complejidad y los variados modos en que ésta puede expresarse determinan un repertorio de medición extenso. En rigor tan extenso que Reynoso (2006) ha generado un listado de cuarenta y cinco propuestas de medición diferentes. Se incluyen entradas independientes y no comparables. Se puede afirmar que entre ellas existe inconmensurabilidad o irreductibilidad métrica. A modo de ilustración se presenta un listado de referencia.
Información de Shanon. La complejidad es proporcional a la habilidad del sistema para entregar información a un observador.
Entropía de Gibbs y Bolzman. La complejidad de un sistema se relaciona con la medida termodinámica de su desorden.
Información algorítmica de Chaitin. La complejidad de un sistema es igual al largo del programa computacional requerido para computar el sistema.
Dimensión fractal de Mandelbrot. La borrosidad de un sistema es medida en función del grado de detalles que este expresa en una escala arbitrariamente pequeña.
Jerárquica de Simon. La complejidad en función de la diversidad de niveles en la estructura jerárquica de un sistema.
Profundidad lógica de Bennett. Complejidad definida como el tiempo de ejecución requerido por un programa computacional universal para generar el objeto sometido a computación.
Gramatical de Chomsky. Complejidad en función del grado de universalidad de un lenguaje que describe un sistema.
Profundidad termodinámica de Lloyd. Complejidad definida como la cantidad de entropía producida en un sistema durante un estado de evolución de éste.
Crutchfield (2003) ha recopilado opciones de medición y las ha clasificado en grupos independientes. A modo de ilustración, algunos de los grupos definidos:
complejidades deterministas
complejidades estadísticas
complejidades estructurales
complejidades de inferencia
Difícil concebir un concepto tan ambiguo que su medición permita listados con opciones irreductibles. Alternativas que evidencian incomunicación absoluta. La medición según dimensión fractal nada tiene en común con la medición según profundidad termodinámica.
Dos autores que han cultivado la complejidad en múltiples escritos plantean dos opciones polares respecto a las condiciones de su medición.
Morin (2004) ensaya una definición que permitiría cuantificar la complejidad asociada a un sistema:
La complejidad es un fenómeno cuantitativo, una cantidad extrema de interacciones e interferencias entre un número muy grande de unidades.
Reduce la complejidad a cantidades. Su medición es un mero problema de cálculo.
Gell–Mann (1995) introduce al sujeto en la definición de complejidad complicando su medición:
Todas las definiciones de complejidad dependen del contexto, y son por tanto subjetivas. Por supuesto subjetiva es en sí la elección misma del nivel de exactitud con que se describe un sistema.
La medición no compete solo al sistema y al instrumento de medición. Remite al sujeto medidor y se torna por definición imprecisa.
Paradojalmente todos podemos reconocer intuitivamente la distinción entre la complejidad de una familia, un chimpancé y un ecosistema. Sin embargo no es fácil formalizar qué los distingue como entidades complejas y medir la complejidad que les es propia.
Stephen Hawking acuñó la siguiente frase al inicio del año 2000:
Yo creo que el próximo siglo será el siglo de la complejidad.
¿Qué habrá querido decir?
2. Filogenia disciplinar
2.1. Antecedentes históricos
En la prehistoria del paradigma de la complejidad están la cibernética, la teoría matemática de la información, la inteligencia artificial y la teoría general de sistemas.
Muchos de los autores actuales son continuadores brillantes de esas tradiciones. Morin y Luhmann han dado una vuelta de tuerca en teoría de sistemas, Von Foerster y Geyer están un orden más allá de la cibernética clásica, McClelland y Rumelhart abrieron la puerta a la perspectiva conexionista en inteligencia artificial.
Buena parte de los autores claves en complejidad salieron del anonimato a principios de los 80 del siglo pasado cuando solo estaba el esqueleto formado por las tres piedras angulares –la teoría matemática de la información se añejó a poco andar–. Es el caso de Luhmann, Prigogine, Thom, Maturana, Morin, Von Foerster y Mandelbrot. Nótese que el Santa Fe Institute fue fundado en 1984. Fuente de una pléyade de autores que piensan en la lógica del cambio paradigmático: Holland, Kauffman, Gell–Mann, Langton, Bak, Casti, Goodwin, Newman, Solé, Watts.
El camino de la visibilización de las ciencias de la complejidad fue pavimentado por una cantidad significativa de monografías que capturaron la atención del público ilustrado. Se presenta una lista no exhaustiva con el título traducido y fecha de publicación en castellano, si corresponde.
Jantsch: The Self–Organizing Universe (1980); Prigogine y Stengers: La Nueva Alianza (1983); Gleick: Caos. El Nacimiento de una Nueva Ciencia (1988); Maturana y Varela: El Árbol del Conocimiento (1984); Lewin: Complejidad. El Caos como Generador de Orden (2002); Waldrop: Complexity. The Emergence Science at the Edge of Order and Chaos (1992); Casti: Complexification (1995); Gell-Mann: El Quark y el Jaguar (1995); Kauffman: At Home in the Universe (1995); Capra: La Trama de la Vida (2002); Holland: Emergence. From Chaos to Order (1998); Watts: Small World (2003); Bak: How Nature Works. The Science of Self–Organized Criticality (1996); Barábasi: Linked (2003); Capra: Las Conexiones Ocultas (2002); Buchanan: Nexus (2002) Watts: Six Degree (2003).
Para distinguir el período de formación respecto al de consolidación se han formulado distintas hipótesis. Materia que para Capra (1985), Laszlo (1989) y Brockman (2000) fue motivo del título de un libro: El Punto Crucial, La Gran Bifurcación y La Tercera Cultura, respectivamente.
Gershenson (2003) establece que el punto de inflexión fue 1998 ± dos años. Urry (2003) coincide en que en esos años la influencia de la mirada compleja en ciencias sociales tenía la envergadura suficiente como para que se buscara integrar los conceptos y procedimientos de la complejidad. Un conjunto de obras capitales convergen en esos años y pueden dar pie a establecer ese periodo como el del cambio cualitativo. El momento en que se integran ciencias de la complejidad y ciencias sociales.
Castells publica como trilogía La Era de la Información. Watts y Strogatz consolidan la nueva teoría de las redes (Erdös y Rényi habían puesto los cimientos). Gilbert funda Journal of Artificial Societies and Social Simulation (JASS), la revista on line más representativa y exitosa con miles de consultas diarias y millones a la fecha. Gilbert y Troitzsch publican el libro canónico de simulación computacional en ciencias sociales (Simulation for the Social Scientist, 1999). Parra–Luna y la comunidad de sociocibernética se establecen como comité en la International Sociological Asociation. Morin publica el tomo 5 de El Método. Cilliers y Byrne publican los libros que fundan una escuela con identidad propia en la constelación complejidad (Complexity Theory and the Social Science, 1998 y Complexity and Postmodernity, 2000). Epstein y Axelrod publican un libro seminal en ciencia social generativa (Growing Artificial Societies, 1996)
En la década del ochenta adquieren identidad y visibilidad tres áreas que tuvieron un desarrollo independiente. A saber, el pensamiento complejo de Morin, la nueva teoría de redes de Watts y Barábasi y la simulación social de Gilbert, Kluver y Page.
La década del noventa ha sido un período de consolidación y diferenciación. En este contexto cabe agregar dos áreas a las ya mencionadas. A saber, la escuela de sistemas sociales de Luhmann y la sociocibernética de Geyer.
Nótese que el pensamiento complejo de Morin y la teoría de sistemas sociales de Luhmann corresponden a un enfoque fundacional de carácter humanista con rasgos filosóficos y énfasis teórico. Conceptualmente enlazan con la tradición sistémica y epistemológicamente presentan un sesgo constructivista. Por otra parte, la sociocibernética, sociocomputación y teoría de redes nacen desde las ciencias naturales y la inteligencia artificial. Matizando amerita señalar que en la teoría de redes surge un subcampo formado por Castells y Wallerstein que estudia la sociedad global como red desde una tradición sociológica y política.
2.2. Los rasgos de la complejidad
La bibliografía, –Cilliers (2000), Nicolis et al. (1989), Serra et al. (1990), Jen (1990)–, asigna distintos atributos a los sistemas complejos. Un compilado de atributos facilita la comprensión respecto a qué es un sistema complejo y cuál es la complejidad que le es propia.
Un sistema complejo está compuesto por un número grande de elementos. Pudiendo ser cada uno de éstos simples.
Los elementos se relacionan entre sí.
Las relaciones pueden implicar transferencia de materia, energía o información
El sistema incluye bucles con feedback positivo o negativo. El embuclamiento del sistema puede implicar que por reflexividad la actividad de un elemento pueda afectarlo directa o indirectamente.
Las interacciones son intensas. Un elemento es influenciado e influencia a varios componentes del sistema.
Las interacciones son no lineales.
Un sistema complejo es abierto. Transfiere al entorno entropía y obtiene neguentropía.
Un sistema complejo opera lejos del equilibrio.
Los sistemas requieren de energía para facilitar la mantención de la estructura del sistema y su evolución.
Un sistema complejo solo puede existir como proceso.
Un sistema complejo tiene historia. Evoluciona en el tiempo condicionado por su comportamiento pasado.
Cada elemento del sistema no conoce el funcionamiento del sistema en su conjunto.
La naturaleza del sistema está definido por las interacciones entre sus miembros componentes. La sustancia de los componentes es adjetiva.
Los sistemas complejos son adaptativos. La estructura interna puede recomponerse sin la intervención de agentes externos.
Como experimento mental se puede contrastar si el sistema social es un sistema complejo. ¿Los atributos listados describen un sistema social?
2.3. El sistema social como sistema complejo
En el sistema social participan muchos actores. Sin embargo esta no es condición suficiente para definir a un sistema como complejo. La fila en un banco puede ser muy larga, pero su longitud no la homologa a un sistema complejo. Dos condiciones necesarias. A saber, que los elementos interactúen entre sí y que se genere coevolución. En el sistema social las interacciones son intensas y el comportamiento del sistema no está determinado por interacciones asociadas a algunos elementos, específicos. Si hay suficientes elementos, el recambio de funciones es automático y permite todas las interacciones necesarias para que el sistema se reproduzca y evolucione.
El sistema social es lineal y no lineal, en el sentido de que se producen relaciones en que la causa es proporcional al efecto y otras en que existe desproporción entre estímulo y respuesta. Mayoritariamente las relaciones son no lineales y amerita tratarlas mediante procedimientos ad hoc.
El sistema social es el único sistema que se estudia a sí mismo. El único sistema que es objeto y sujeto de estudio. Paradojalmente la reflexividad, la retroalimentación y la incompletitud se estudiaron inicialmente en sistemas físicos y lógicos que son los más reactivos a estos procesos. En efecto, Heisenberg en las partículas elementales, Wiener en las máquinas rotativas y Gödel en los sistemas formales.
Un sistema social es abierto al punto que no es evidente definir sus fronteras. Por ejemplo, interactúa simultáneamente con el ecosistema y con otros sistemas sociales. Como sistema abierto existe en situación de equilibrio inestable.
El sistema social emerge como sistema complejo de la interacción de elementos que actúan según la información limitada que está presente en cada uno de ellos. Se constituye como sistema por la relación de los elementos entre sí y de éstos con el entorno.
2.4. Qué no es la complejidad
Mucha tinta se ha utilizado para definir cuál es el objeto propio del paradigma emergente de la complejidad. Un contrapunto más económico es plantearse qué no es la complejidad. A este respecto se presenta una simetría. No habiendo consenso respecto a definir o medir la complejidad, tampoco lo hay respecto a que ésta no es en ningún caso.
La complejidad no es una teoría de sistemas.
Discrepa García (2006) cuando define a los sistemas complejos como un caso particular de la sistémica clásica.
La teoría de sistemas es una de las fuentes de la complejidad. Introdujo el enfoque multicausal, la explicación holística. y enfatiza en la relación partes y todo. Para la complejidad, el aporte central de la teoría general de sistemas es el acento en las relaciones en desmedro del dominio de pertenencia del sistema.
La perspectiva sistémica indaga en los patrones comunes al margen de los elementos componentes. El sistema es comprendido en función de la red de relaciones que lo define a nivel abstracto.
La complejidad como teoría abstracta que estudia sistemas hace suyo el enfoque relacional de la teoría general de sistemas. Avalado posteriormente por la frase célebre con que Bordieu (1997) parafrasea a Hegel: lo real es relacional.
Sin embargo, la complejidad da una vuelta de tuerca a la teoría general de sistemas al introducir los conceptos de autonomía, autopoiesis y autoorganización. La inclusión de estas nociones altera el modo de entender la organización de un sistema. En efecto, la organización ya no se puede concebir como un dato a priori. Se asume que la organización del sistema es realizada por el propio sistema. A saber, se organiza a sí mismo para sobrevivir y adaptarse a un entorno cambiante.
La complejidad no es una ciencia posmoderna.
Discrepa Cilliers (2000) desde una apología científica del posmodernismo.
La complejidad tiene una agenda que en nada coincide con las aspiraciones del posmodernismo. Asumiendo que éste es un movimiento que incluye diversas posiciones, se caracteriza por promover el relativismo e inocular la sospecha respecto a la legitimidad de la ciencia.
El posmodernismo reclama para sí la teoría del caos, la teoría de las catástrofes, la lógica borrosa y conceptos como no linealidad, emergencia y autosimilaridad. Desde una lectura liviana –ajena al esfuerzo de la topología, ecuaciones diferenciales, números complejos– asignan a teorías y conceptos de la complejidad un rol relevante en la debilitación del determinismo y el realismo. Atribuyen a la teoría del caos el mismo rol que han asignado al principio de incertidumbre de Heisenberg. A saber, misiles lanzados a la línea de flotación de una ciencia que tiene por vocación explicar, predecir y controlar.
La complejidad se sustenta en que las ecuaciones o las reglas generativas permiten describir la operatoria de sistemas complejos. Se asume que los sistemas complejos operan según pautas organizacionales que son descifrables. Se modelan los sistemas para describirlos y aprehender la operatoria subyacente. Se modela para comprender y se comprende para controlar.
A todas luces una agenda enmarcada en el canon científico y ajena a deslices posestrucuralistas o pospositivistas.
Se utiliza el segundo orden como puente entre la complejidad y el posmodernismo. Amerita caracterizar el puente.
La cibernética está en al ADN de la complejidad. La cibernética de Wiener está orientada al objeto y la cibernética de Von Foerster al pensamiento del objeto. La cibernética de segundo orden es un dispositivo epistemológico. La tesis central es que el sujeto que observa y conoce es también un sistema cibernético.
Para la epistemología de los sistemas observadores el conocimiento no es una representación de la realidad. Se concibe como una construcción producida por un sistema observador que realiza distinciones. La realidad emerge de las actividades cognitivas propias del sistema observador.
En este contexto la célebre frase de Maturana (1996): “Todo lo dicho es dicho por un observador”. Acertadamente Reynoso (2006) la califica de truismo. Un compañero de ruta insiste en misma figura: “No se puede ver que no se ve lo que no se ve” (Von Foerster, 1979).
La propuesta de la cibernética de segundo orden –no confundir con la segunda cibernética de Maruyama– es una variante constructivista discutible, según se piense en Piaget o en Von Glazersfeld. Sin embargo, la ontología constructivista es idealismo duro y vía directa al solipsismo.
Los cultores del posmodernismo reclaman para sí una epistemología donde la realidad es intrínseca al sujeto. Ésta se desvanece alimentando el caudal relativista respecto a qué es realidad y qué es verdad.
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