Kitabı oku: «Fundamentos de microeconomía»


Fundamentos de microeconomía
Primera edición impresa: junio, 2020
Primera edición digital: agosto, 2020
© Marco Antonio Plaza Vidaurre
De esta edición:
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Este libro tiene fines estrictamente académicos.
Prohibida la reproducción total o parcial de este libro, por cualquier medio, sin permiso expreso del Fondo Editorial.
ISBN: 978-9972-45-535-3
Índice
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE. VISIÓN Y METODOLOGÍA DE LA ECONOMÍA
Capítulo 1. Economía, Estado y Gobierno: una visión general
Introducción
1. El problema económico y el concepto de economía
2. El proceso productivo
3. La política monetaria
4. La política fiscal
Preguntas
Capítulo 2. La epistemología de la economía: Milton Friedman y Ludwig von Mises
Introducción
1. El positivismo de Milton Friedman
2. La teoría general de la acción humana de Ludwig von Mises
Preguntas
SEGUNDA PARTE. LA TEORÍA DEL CONSUMIDOR Y DEL INTERCAMBIO
Capítulo 1. La teoría del consumidor y el intercambio directo
Introducción
1. La ley de la utilidad marginal decreciente en el consumo de un bien: la ley de Gossen
2. La ley de la utilidad marginal de Menger
3. La paradoja del agua y los diamantes
4. El intercambio directo
5. El intercambio, la división del trabajo y las ventajas comparativas
Preguntas
Caso de estudio
Caso de investigación
Capítulo 2. El intercambio indirecto y el dinero
Introducción
1. El dinero nace como un bien altamente comercializable
2. El intercambio con dinero
3. El trabajo y el ocio
4. La inversión y la utilidad marginal
Preguntas
Caso de estudio
Capítulo 3. El consumo intertemporal
Introducción
1. La preferencia temporal
2. El modelo de consumo intertemporal de dos periodos
3. Análisis gráfico
4. Variación en la tasa de interés
5. Aumento en el ingreso futuro
6. Modelo de la oferta y demanda de fondos prestables del mercado
Preguntas
TERCERA PARTE. MERCADOS, CAPITAL, EMPRESARIALIDAD Y EXTERNALIDADES
Capítulo 1. El mercado: un enfoque general desde diferentes perspectivas
Introducción
1. Visión clásica de los precios y del mercado según Adam Smith y John Stuart Mill
2. Visión del mercado de la escuela económica neoclásica: Alfred Marshall
3. Conceptos del mercado de la escuela austriaca de economía: Ludwig von Mises
4. Visión horizontal de los procesos del mercado
5. Visión vertical de los procesos del mercado
Preguntas
Casos de estudio
Capítulo 2. El modelo de la oferta y la demanda
Introducción
1. Desarrollo del concepto del equilibrio de un mercado
2. Análisis gráfico del modelo de la oferta y la demanda
2.1 La expansión de la demanda
2.2 La disminución del precio de un insumo
2.3 La aplicación de un impuesto específico a la producción
Preguntas
Casos de estudio
Capítulo 3. Las elasticidades de la demanda y la oferta
Introducción
1. La elasticidad precio de la demanda
2. La elasticidad precio arco de la demanda
3. Tipos de elasticidades precio de la demanda
4. La elasticidad ingreso y cruzada de la demanda
5. La elasticidad precio de la oferta
Preguntas
Caso de estudio
Capítulo 4. La empresarialidad
Introducción
1. La fuerza equilibradora en el mercado
2. La empresarialidad
3. La función empresarial
4. Responsabilidad de los empresarios y los gerentes
Preguntas
Caso de estudio
Capítulo 5. Las externalidades y el costo social: la teoría de Coase
Introducción
1. Conceptos generales
2. Internalización de las externalidades
3. La teoría de Coase: solución de mercado sin costos de transacción
4. Los costos de transacción
Preguntas
Casos de estudio
CUARTA PARTE. PRODUCCIÓN, COSTOS Y RENTABILIDAD EMPRESARIAL
Capítulo 1. La producción en el corto y largo plazo
Introducción
1. La producción de corto plazo
2. La contratación de trabajadores
3. La producción de largo plazo
4. La producción de largo plazo con tecnología de sustitución de factores
5. Los rendimientos a escala
Ejercicios
Capítulo 2. Los costos económicos de corto y largo plazo
Introducción
1. Los costos económicos de corto plazo
2. Cálculo de los costos económicos
3. Los costos de largo plazo
Preguntas
Capítulo 3. La rentabilidad económica en empresas tomadoras de precios
Introducción
1. Comparación entre la rentabilidad contable y la económica
2. La rentabilidad con costos lineales
3. El enfoque marginal y medio
4. La rentabilidad económica con costos no lineales en una empresa tomadora de precios
5. El modelo de la competencia perfecta
6. El precio de cierre
7. Desarrollo de casos
Preguntas
Capítulo 4. La rentabilidad económica en una empresa con capacidad para fijar el precio
Introducción
1. El modelo
2. El enfoque marginal
3. El monopolio puro
4. La discriminación de precios
Preguntas
Casos de estudio
Capítulo 5. Modelos de oligopolio: el cártel y la empresa dominante
Introducción
1. El modelo del cártel
2. La estabilidad del cártel
3. El cártel según Rothbard
4. El modelo de la empresa dominante y el segmento competitivo
Preguntas
Casos de estudio
REFERENCIAS
Introducción
La microeconomía es un conjunto de teorías y modelos que a través del tiempo se han ido fusionando para formar un cuerpo sólido dentro de la ciencia económica. A diferencia de la macroeconomía, estudia una serie de temas relacionados con el consumidor, el trabajador y el empresario, así como con la empresa como unidad de producción, y con las diferentes estructuras de mercados existentes en la sociedad. Los manuales de microeconomía la definen como el estudio de la asignación eficiente de recursos. Se podría decir que estas teorías se concentran en uno de los conceptos más importantes de la ciencia económica: la eficiencia. Los mercados libres asignan de la mejor manera los escasos recursos, aunque no perfectamente, como la mano de obra, la tierra, el capital, los préstamos, los créditos y los activos financieros en los mercados de capitales. El requisito indispensable para que los mercados cumplan mejor su función de asignación de recursos es cuando no son intervenidos por ninguna autoridad, llámese, gobierno central, local, regional y banco central. Sin embargo, como nada es perfecto, los mercados tampoco lo son, en el sentido de que la oferta y la demanda de bienes y servicios no necesariamente están coordinadas al milímetro, sobre todo, en ciertos sectores de la economía, donde no existe suficiente competencia para que los consumidores se beneficien con menores precios. El tema de fondo es cómo hacer para que los mercados funcionen mejor. Existen dos grandes maneras de encarar este problema; el primero es que las autoridades intervengan los mercados y los “corrijan” para evitar monopolios, oligopolios o prácticas que atenten contra el consumidor; otra forma de plantear la solución es dejarlos totalmente libres y que se autorregulen, ya que la intervención muchas veces empeora las cosas. Estas son las posiciones que normalmente se pueden apreciar en el debate económico. La microeconomía plantea que los mercados “fallan” y que son las autoridades las llamadas a la intervención, ya que estas supuestas fallas afectan a los consumidores. Esto sigue siendo un tema de debate del que también surge la siguiente pregunta: ¿y acaso el Estado no falla? ¿Quién lo corrige?
En este texto presentamos la microeconomía como normalmente se encuentra en los textos universitarios, pero algunos capítulos están basados en los principios económicos de la escuela austriaca de economía, así como en el institucionalismo.
El libro está compuesto de cuatro partes. La primera parte, titulada “Visión y metodología de la economía”, incluye dos capítulos. En el capítulo 1 se explica la importancia de la economía en la sociedad y de qué manera las autoridades estatales influyen en la economía al emitir una serie de disposiciones y leyes que permiten que los mercados se desenvuelvan de la mejor manera, que los integrantes de la sociedad ofrezcan libremente su fuerza de trabajo, los inversionistas efectúen eficientemente sus inversiones y los productores lleven a cabo sus procesos productivos de bienes y servicios a precios competitivos.
En el capítulo 2 se plantean las diferentes metodologías o epistemologías que utilizan las diferentes escuelas económicas, como las relacionadas al mainstream (corriente predominante), el monetarismo y el keynesianismo, y la escuela austriaca; en el primer caso, se relacionan con la metodología hipotética deductiva, donde se plantea una hipótesis y se corrobora (no se verifica) a través de un método empírico, que normalmente son las estadísticas históricas; es decir, se plantea, por ejemplo, que la proposición A causa la proposición B, luego de un proceso deductivo, y mediante el análisis estadístico de datos fechados se demuestra que esta relación causa-efecto no es falsa; esta estrategia es conocida como el falsacionismo del filósofo Popper. La otra epistemología es el apriorismo praxeológico, desarrollado por von Mises en su tratado de economía, la acción humana, el cual argumenta que la teoría económica parte de un axioma fundamental, el de la acción de las personas, donde estas actúan para pasar de una situación menos favorable a otra más favorable. A partir de este axioma se deducen una serie de proposiciones relacionadas con la acción humana, denominada “praxeología”. Una vez desarrollada esta disciplina, que explica cómo actúan las personas para satisfacer sus necesidades, se aplican al mercado dando lugar a la teoría económica, la que se concentra más en los procesos que en el equilibrio.
La segunda parte, titulada “La teoría del consumidor y del intercambio”, comprende tres capítulos, en el primero de los cuales se aborda la teoría del consumidor y el intercambio entre las personas. Se explican los principios fundamentales de la comercialización de los bienes pero sin considerar el dinero; lo que vale decir, el estado primario de los mercados a través de lo que se conoce como el trueque. En la teoría del consumidor nos basamos en Carl Menger, fundador de la Escuela Austriaca de Economía, quien en su obra Principios de economía política, publicada en el año 1871, nos dejó una formidable explicación sobre cómo valoramos los bienes sobre la base de la utilidad que nos da su consumo. Menger influyó marcadamente en la teoría económica al desarrollar el concepto de la utilidad marginal como instrumento de la valorización de los bienes que se intercambian en el mercado. Esta teoría defenestró a la teoría del valor del trabajo, que consistía en que la valorización de los bienes depende de los costos, especialmente el costo de trabajo o los salarios; Menger le dio la vuelta al concepto planteando que los bienes son valorados por las personas cuando los consumen y con base en la intensidad en la satisfacción de sus necesidades. Este es el meollo y la razón por la cual dos individuos están incentivados a intercambiar bienes. La variable clave es la utilidad marginal que define cómo el individuo valora el bien que posee y esta valorización le da el criterio para intercambiarlo por otro; si se entrega uno a cambio de otro, la utilidad que se deja de tener por desprenderse de un bien es mayor mientras menos bienes se tenga. De ahí que mientras menos bienes se posea estos se valoran más, y esta pérdida de utilidad se compara con la utilidad que se tendrá con el bien recibido.
A continuación, en el capítulo 2 se explica la teoría del consumidor de Menger, considerando el dinero como un bien que permite el intercambio de bienes entre dos personas de tal manera que ambas se benefician. El intercambio directo es el trueque, pero el intercambio indirecto es cuando se utiliza un bien como elemento de transacción en el sentido que este tiene un alto grado de comercialización y las personas lo aceptan como una unidad de intercambio. Y este bien es el dinero. Por ejemplo, los bienes que cumplieron esa función desde tiempos ancestrales fueron los metales preciosos como el oro y la plata, los que eran aceptados para el intercambio no solo porque tenía un valor de reserva, sino que con estos metales se podían realizar compras de otros artículos. Por tanto, el dinero es un bien que favorece y facilita el intercambio, y como tal tendrá un valor subjetivo cada vez que las personas lo tengan en su poder y lo usen, sea al vender un bien, por lo cual reciben dinero, o al comprarlo, por lo que deberán entregar dinero; en estos procesos se cumplen los principios fundamentales de la teoría del consumidor explicados en el capítulo 1 de la segunda parte.
El tercer capítulo complementa los dos primeros capítulos de la segunda parte al tratar del consumo pero esta vez considerando el tiempo como una variable que influye en la toma de decisiones de las personas. Así, la valorización de los bienes no es la misma en dos periodos diferentes. Por ejemplo, 1000 soles hoy y 1000 soles dentro de un año no tienen hoy el mismo valor en cuanto a la percepción de la utilidad que nos dará el uso de ese dinero. Esta diferencia entre el valor de un mismo bien hoy y en el futuro da lugar a un principio fundamental que está presente en la acción humana, que es la preferencia temporal de los bienes. Este principio da lugar a la existencia de las tasas de interés, que es la variable que conecta el presente y el futuro; así, se incentivan las inversiones y sus correspondientes tasas de rentabilidad. Los valores futuros se descuentan o actualizan para saber cuál es su valor presente y un valor presente se puede convertir en un valor futuro luego de un proceso de capitalización; esto lo hace posible la tasa de preferencia temporal que tiene cada individuo, como por ejemplo, que a una persona le es indiferente entre tener 1000 soles dentro de un año o 900 soles hoy, lo que da lugar que la tasa que refleja la preferencia temporal es del 11,11 %; en otras palabras, la percepción de un individuo de tener 900 soles hoy es igual en utilidad o satisfacción de consumo de bienes que poseer 1000 soles dentro de un año y viceversa. Esto se ve reflejado cuando una persona acepta un préstamo, donde gana utilidad por tener el dinero, pero luego dejará de consumir por tener que pagar la deuda. Igual sucede cuando un empresario invierte y evalúa la inversión y los retornos económicos en el tiempo.
La tercera parte se titula “Mercados, capital, empresarialidad y externalidades” y está integrada por cinco capítulos. El primero explica los diferentes enfoques sobre la definición de los mercados, su importancia y su estructura. Está la visión de los economistas clásicos, como Adam Smith y John Stuart Mill, quienes dieron los primeros pasos para consolidar lo que hoy se conoce como el libre mercado. Se continúa con Alfred Marshall, considerado el mayor aportante al estudio de la microeconomía, quien desarrolló en detalle el modelo de la oferta y la demanda, las elasticidades y las economías externas a escala, entre otros importantes temas. También se incluyen los aportes de Ludwig von Mises, representante de la escuela austriaca de economía, quien, partiendo del axioma de la acción humana, desarrolla un conjunto de proposiciones económicas que conforman la teoría económica. Con un enfoque más práctico, se expone una visión horizontal existente entre los mercados, como el de bienes y servicios, el de trabajo y el financiero. Se explica cómo los procesos de compra y venta forman los mercados y cómo se conectan dando énfasis al papel de sus actores: consumidor y productor. Se explica también la visión vertical de los mercados, muy poco desarrollada en los textos de microeconomía y que permite comprender las diferentes etapas de la producción que acaba en un bien final que se caracteriza por no tener ningún proceso de transformación, y, por tanto, es utilizado para el consumo. El proceso se inicia con los factores productivos originarios, como la naturaleza y el trabajo, siguiendo por diferentes procesos y etapas donde los insumos se van transformando hasta llegar a la etapa final.
En el segundo capítulo se explica el famoso modelo de la oferta y la demanda, y sus respectivas funciones y curvas. Partimos del equilibrio del mercado, donde las curvas mencionadas se cruzan y forman el precio del bien y las cantidades de consumo y producción. Se señala cómo, ante variaciones en los determinantes de la demanda, se presentan una serie de procesos, como los excesos (déficit) de demanda, de tal manera que los consumidores y productores reaccionan, y como consecuencia varía el precio de los bienes, así como el consumo y la producción. Lo mismo sucede con la oferta.
En el capítulo siguiente se desarrollan los conceptos fundamentales de los diferentes tipos de elasticidades de la demanda, como: precio, ingreso y cruzada. Se hace una explicación teórica y práctica señalándose cómo se pueden aplicar en el análisis de la demanda de un bien y determinar si dos bienes son sustitutos o complementarios, y si un bien es normal o inferior. En cuanto a la elasticidad precio de la demanda, vemos cuándo la demanda de un bien es elástica o inelástica, concepto fundamental para los productores, sobre todo cuando tienen que decidir si aumentar o disminuir el precio del bien que venden dado que esta decisión influye en el valor de las ventas. Finalmente, se explica la elasticidad del precio de la oferta, viéndose el caso de los bienes que presentan una oferta infinitamente inelástica como son los casos de los bienes agrícolas, la fruta y el pescado fresco.
El cuarto capítulo aborda el tema de la empresarialidad y la competencia desde la perspectiva del economista Israel Kirzner, de la escuela austriaca. El análisis parte de la imperfección de los mercados, en el sentido de que los agentes no tienen la información completa para la toma de decisiones. Al respecto, Kirzner critica la microeconomía tradicional porque esta asume que los consumidores y los productores tienen amplia información de los precios. Por ejemplo, los empresarios tienen a su disponibilidad la información de los costos o precios de los insumos, es decir, poseen las “curvas de costos” perfectas de tal manera que la decisión de cuanto producir se convierte en un ejercicio de optimización, de ahí el énfasis en la matemática. También se explica la función empresarial, un concepto poco conocido que considera al empresario como un agente económico que constantemente está en estado de alerta.
En el último capítulo de la tercera parte se examina la teoría de las externalidades de Pigou y Coase; cabe destacar que el segundo de los cuales es uno de los precursores del análisis económico del derecho. Se inicia revisando los conceptos generales de las externalidades positivas y negativas mediante algunos ejemplos, donde existen factores externos que afectan a una empresa o a un recurso natural y cómo las partes involucradas pueden llegar a un acuerdo para no recurrir a los tribunales; a esto se conoce como la internalización de las externalidades. También se desarrolla con más detalle la teoría de Coase (conocida como el teorema de Coase)y la importancia de los costos de transacción y los derechos de propiedad para llegar a una solución consensuada.
Finalmente, la cuarta parte, titulada “Producción, costos y rentabilidad empresarial”, comprende cinco capítulos. La producción del corto y largo plazo se explica en el primer capítulo, donde se resalta la importancia de la ley de los rendimientos marginales decrecientes en un escenario que se caracteriza por tener la infraestructura y los equipos de producción invariables, vale decir, el capital fijo, lo que en la microeconomía se conoce como el corto plazo. Estos principios se aplican para comprender el criterio que tendría un productor para contratar a una persona a fin de que la rentabilidad económica aumente. El criterio económico tiene un enfoque marginal que consiste en comparar la contribución en dinero de un nuevo trabajador con el costo de contratarlo, es decir su salario. También se contempla la producción de largo plazo, en el que, a diferencia del corto plazo, el capital sí es variable, lo que implica que el productor pueda tener una visión relacionada a la expansión de su capacidad productiva. Se desarrollan conceptos como los rendimientos crecientes o constantes a escala y la tecnología productiva que permite la sustitución de los factores, cuyo modelo gráfico es el mapa de las isocuantas.
La producción es fundamental para la teoría de los costos económicos, tema que es tratado en el segundo capítulo, donde se ven los diferentes costos de corto plazo que se presentan en los procesos productivos cuando el capital es fijo. La explicación se realiza a través de tablas numéricas y las respectivas curvas. Se desarrollan los costos de largo plazo donde no existe el costo fijo y se visualiza cómo evoluciona la estructura de costos cuando se ensancha la planta de producción. La exposición se enriquece con gráficos donde se puede apreciar el fenómeno de las economías a escala que sigue a los rendimientos crecientes.
A continuación, en el tercer capítulo, teniendo como fundamentos la teoría de los costos de corto plazo del capítulo anterior, se aborda el modo como se forma la rentabilidad económica. Inicialmente se compara los costos económicos con los costos contables, destacándose el uso de los costos de oportunidad; se sigue con la rentabilidad económica mediante el uso de una estructura de costos lineales poniendo énfasis en el modelo de punto de equilibrio y de la contribución marginal, muy utilizado en la evaluación de proyectos; también, se analiza la rentabilidad económica con una estructura de costos económicos que están sujetos a la ley de los rendimientos marginales decrecientes, vale decir, costos económicos no lineales. Finalmente, se hace una introducción al modelo de la competencia perfecta, y se señala cómo se fija el precio en el mercado y cómo las empresas deciden cuánto producir, lo que responde a una lógica de comparar valores marginales: ingreso marginal (precio) y costo marginal. Como caso práctico, se ve el precio de cierre y se compara con el modelo del punto de equilibrio.
La rentabilidad de una empresa que tiene capacidad de fijar el precio del bien que produce y vende es el tema del cuarto capítulo. En teoría, la microeconomía plantea que los monopolios se caracterizan por tener el poder de definir el precio en el que venderán sus productos, considerando la estructura de costos. Al respecto se tienen dos enfoques: el primero es el señalado líneas arriba, en el sentido que la decisión de cuánto producir es influida por el costo marginal; el otro enfoque es el de Murray Rothbard, de la escuela austriaca, quien nos dice que la decisión de cuándo producir no es influida por los costos, dado que la venta no se efectúa en el mismo instante en que se produce un bien y que por tanto existe un periodo de demora entre producir y vender, y que también el precio depende de la percepción de los consumidores sobre la utilidad que le brindará el bien por comprar; sin embargo, los costos de producción sí son determinantes para estimar la rentabilidad económica mas no el precio del bien. Finalmente se desarrollan modelos que explican la discriminación (diferenciación) de precios de distintos grados que practican las empresas, dada la coyuntura del mercado para aumentar su rentabilidad económica; por ejemplo, vemos la discriminación de precios de tercer grado, en la que una empresa produce un bien y lo vende en dos mercados que están separados geográficamente, y que el precio será mayor en el mercado donde la demanda es menos elástica.
Finalmente, en el último capítulo se hace una introducción al modelo de oligopolio del cártel, donde un conjunto de empresas que competían entre sí se ponen de acuerdo y se coluden y actúan siguiendo los lineamientos de un monopolio puro, en el sentido que centralizan sus decisiones sobre cuánto producir y, de acuerdo a la demanda, fijan el precio del bien; para lo cual todas las empresas deben seguir las indicaciones acordadas en consenso por los integrantes de la organización. Sin embargo, aparece el incentivo de hacer trampa que consiste en que las compañías se ven tentadas a aumentar su producción, lo que conlleva a la destrucción del cártel ya que si no siguen el acuerdo sobre cuánto deben producir, entonces, el precio del bien disminuye y el cártel no tiene sentido de ser.
En adición, se presenta el enfoque de Rothbard sobre los cárteles, el cual sostiene que no debe ser considerado como un atentado contra el libre mercado, según plantea la microeconomía convencional. Según este autor, manifestar que un cártel hace mal cuando reduce la producción es una señal que demuestra que el analista está razonando con el modelo de la competencia perfecta, y que justamente, cuando el cártel produce menos, es porque está liberando recursos para ser usados en otras empresas. Por tanto, la acción de un cártel es coherente y eficiente.
El otro modelo es el de la empresa dominante y el segmento competitivo, que consiste en que existe una empresa con una gran planta de producción, con una gran concentración en las ventas y con poder de fijación del precio del bien que produce y vende. Además, un conjunto de empresas pequeñas compiten entre ellas y fijan un precio competitivo del mismo bien que produce la empresa dominante. Esta empresa, consciente de esta situación, desarrolla una estrategia que consiste en fijar un precio menor y así asumir la demanda que no es satisfecha por las empresas del segmento competitivo.
PRIMERA PARTE
VISIÓN Y METODOLOGÍA DE LA ECONOMÍA
| Capítulo1 | Economía, Estado y Gobierno: una visión general |
INTRODUCCIÓN
La relación que existe entre economía, Estado y los diferentes gobiernos es muy importante, porque es la que definirá el desarrollo integral de una sociedad. Hay muchas escuelas que explican cuál debe ser la función de las autoridades estatales y cómo limitar a los gobiernos a cumplir sus funciones sin que estas afecten la economía con políticas intervencionistas. En este capítulo se analizará cuál debe ser la relación entre las autoridades y los mercados para que estos se desarrollen de la mejor manera posible. Al existir una sociedad, se requiere de instituciones que la protejan de los malos ciudadanos (seguridad interna) y de organizaciones o países agresores (seguridad externa), y justamente estas instituciones son las que conforman el Estado: la nación organizada políticamente. Pero el tema de fondo es cómo debe ser la política económica para que la existencia de los gobiernos y del Estado no afecte el desenvolvimiento de las transacciones de compra y venta, las inversiones y el comercio exterior, en otras palabras, la libertad económica. A fin de desarrollar ideas sobre cómo limitar la acción de los gobiernos y del Estado en la economía, hay que tener claro en qué consiste el problema económico y saber de antemano cuán eficientes son los libres mercados cuando no son intervenidos. Por tanto, la política económica debe partir de un concepto claro del problema económico y de la medida en que participarán las autoridades para que la sociedad tenga los niveles de seguridad interna y externa, y exista un clima de estabilidad política y económica. Luego, el soberano deberá tener la sabiduría de actuar de manera que las fuerzas propias de una sociedad, como por ejemplo, el espíritu emprendedor y deseo de llevar a cabo acciones empresariales por parte de los individuos así como producir para satisfacer necesidades y generar riqueza, se desarrollen de la mejor manera. En este capítulo explicamos, de manera general, la importancia del proceso productivo en una sociedad y los conceptos fundamentales de la política monetaria y fiscal.
1. EL PROBLEMA ECONÓMICO Y EL CONCEPTO DE ECONOMÍA
Los seres humanos tenemos la capacidad de analizar nuestra situación presente, buscar medios para lograr ciertos fines que, normalmente, consisten en mejorar nuestra condición de vida y la de nuestra familia para ser más felices. Es en estas acciones, siempre relacionadas con la escasez de medios, que se desarrolla el problema económico y, por tanto, el concepto de la economía. En otras palabras, la ciencia económica no existiría si no hubiera escasez de recursos.
Al respecto, Ropke (2007) se plantea algunas preguntas:
¿Hay nada más familiar y cotidiano para todos y cada uno de nosotros que la vida económica? ¿Hay nada más natural, y más trivial, que la compra diaria del ama de casa, la venta de una ternera que efectúa un campesino, el pago del jornal a los obreros al final de la semana o la venta de acciones de la Bolsa? (p. 13)
Esta cita nos explica que la economía es el día al día de innumerables transacciones que tienen como fin satisfacer necesidades y en diferentes niveles en el seno de la sociedad.
Podemos plantear entonces que la ciencia económica estudia un tipo de problema humano que enfrentamos todos los días: definir los medios que nos permitirán lograr nuestros fines en un escenario de información incompleta para cada uno de nosotros y, sin embargo, diseminada en el seno de la sociedad. En otras palabras, el problema económico no es un ejercicio matemático donde tenemos las ecuaciones y resolvemos un problema de optimización, sino la manera cómo debemos actuar para satisfacer nuestras necesidades o alcanzar nuestros propósitos sin contar con la información completa de los medios y fines.
Ropke (2007) plantea lo siguiente: “¿quién vela por la coordinación y, por tanto, por el curso ordenado del proceso?”. Siendo la respuesta un contundente “nadie”. Agrega: “No hay ningún dictador que, abarcando el conjunto con la mirada, destine los hombres a las distintas ocupaciones, que prescriba qué debe producirse y cuánto debe producirse y llevarse diariamente al mercado de cada mercancía” (p. 17).
La idea del autor es que no existe una mente humana que pueda saber la cantidad y las características de los procesos económicos ni las necesidades de los individuos. Las coordinaciones entre oferta y demanda de personas o grupos pequeños son como redes que forman un gran tejido que vendría a ser la economía en su conjunto. En otras palabras, al buscar satisfacer sus necesidades los seres humanos crean, sin saberlo, un sistema espontáneo que no necesita una dirección centralizada de toma de decisiones en cuanto a producción y consumo se refiere.
Veamos unas cuantas definiciones más de economía. Pindyck (2001) define el objetivo de la ciencia económica:
La economía, como cualquier otra ciencia se ocupa de la explicación y predicción de fenómenos empíricos […]. Las teorías se desarrollan para explicar los fenómenos observados por medio de un conjunto de reglas y supuestos básicos. Por ejemplo, la teoría de la empresa comienza con un sencillo supuesto, a saber, las empresas tratan de maximizar los beneficios. La teoría utiliza este supuesto para explicar cómo eligen las empresas la cantidad de mano de obra, capital y materias primas que utilizan para producir, así como la cantidad de producción que obtienen. (pp. 5-6)
Y:
Las teorías económicas también constituyen la base para realizar predicciones. Así, la teoría de la empresa nos dice si el nivel de producción de una empresa aumenta o disminuye cuando suben los salarios o cuando baja el precio de las materias primas. Aplicando técnicas estadísticas y econométricas, las teorías pueden utilizarse para construir modelos, por medio de los cuales es posible realizar predicciones cuantitativas. Un modelo es una representación matemática, basada en la teoría económica, de una empresa, un mercado o alguna entidad. Por ejemplo, podríamos desarrollar un modelo de una empresa y utilizarlo para predecir cuánto variaría su nivel de producción si el precio de las materias primas descendiera, por ejemplo, un 10%. (p. 6)
Pyndick nos dice que la ciencia económica utiliza teorías para explicar la realidad, pero al ser esta muy compleja, se necesita asumir una serie de supuestos simplificadores del mundo que nos rodea, y así poder deducir lógicamente los procesos económicos que se presentan en una economía, desde la perspectiva del consumidor y del productor. Cabe destacar que los supuestos no necesariamente deben ser reales pero sí coherentes con la lógica económica. Por ejemplo, podemos asumir un solo tipo de zapatos para analizar este mercado, sabiendo de antemano que en los mercados existe una gran variedad de este artículo. De la teoría, dada su extensión, se diseñan modelos, que también son una representación abstracta de la realidad, pero que permiten explicarla con mayor detalle; inclusive los modelos permiten efectuar predicciones. Los modelos definen casi siempre variables exógenas y endógenas; las primeras son datos que se asumen fuera del modelo, y las segundas, los resultados del modelo, formándose así una relación causa-efecto.
Krause, Ravier y Zanotti (2009) explican las tareas más importantes de la economía entre la que destaca la limitada cantidad de recursos ante la ilimitada demanda de bienes y servicios:
La economía es el estudio de la forma en que las sociedades deciden qué van a producir, cómo y para quién con los recursos escasos y limitados. El problema central es la escasez, generada por la ilimitada sed de bienes y servicios que los individuos poseen y los recursos limitados que existen para satisfacerlos. El problema económico es la asignación de medios escasos entre fines alternativos y competitivos, es un problema de asignación, necesaria en virtud de la escasez que nos obliga a elegir. (p. 30)
Siguiendo con la definición del problema económico, Hayek, citado por Krause et al. (2009), lo define con un estilo innovador:
El problema económico de la sociedad no es, por consiguiente, simplemente un problema relativo a cómo asignar recursos dados… Es más bien el problema de cómo lograr el mejor uso de los recursos conocidos por cualquier miembro de la sociedad para fines cuya importancia relativa solamente los individuos conocen. O, para expresarlo brevemente, es el problema de la utilización del conocimiento que no le es dado a ninguno en su totalidad. (p. 35)
Hayek nos brinda una definición de problema económico distinto; si nos fijamos en la deficion anterior, la economía estudia cómo asignar los recursos de manera óptima; acá se está asumiendo qué se puede optimizar porque se sabe que recursos se requieren y se disponen de estos, se conoce la técnica para procesarlos, y que también se conocen los costos de los insumos y del bien final. Esta definición, que es la que abunda en los textos de microeconomía, nos dice, de manera implícita, que el problema económico puede ser visto como un ejercicio matemático en donde se tiene una función de ingresos, costos y rentabilidad económica y que por tanto se puede estimar un óptimo; igual sucede con el consumidor, pues, se asume que conoce bien sus preferencias y que estas no varían en el tiempo, y además tiene la información de los costos de todos los productos y que sus diferentes tipos de necesidades se mantienen en el tiempo. Si existiese toda esa información la economía podría ser dirigida de manera centralizada, lo que sabemos es un imposible. Hayek innova este concepto explicándonos que el consumidor y el productor no tienen información perfecta, y que conseguir información necesaria para la toma de decisiones tiene un costo de oportunidad; y en adición, que la economía es dinámica por lo que el ejercicio de optimización es muy limitado. Hayek define así dos fases que se presentan en la acción de lograr un objetivo económico: primero, obtener información y tomar conocimiento del mercado, y segundo, la acción propiamente dicha, ya sea, consumo o producción.
En cuanto al sistema económico, Ropke (2007) lo visualiza como “… una construcción dotada de la diferenciación más elevada y sutil dentro de una fundamental anarquía. Y, sin embargo, ni el más obstinado pesimista podrá negar que, pese a ello, todo se dispone en un conjunto ordenado” (p. 17).
Se refiere a la anarquía económica como una característica de los mercados libres de toda dirección política:
Mientras la anarquía política aboca irremisiblemente al caos, comprobamos con asombro que la anarquía económica que caracteriza a nuestro sistema económico dista tanto del caos, que casi pudiera hablarse de un cosmos. Nuestro sistema económico es anárquico, pero no caótico. (p. 17)
En estas dos citas de Ropke, vemos que la economía, si bien es cierto, es un sistema anárquico de producción, precios y consumo, existe un orden que evita que sea caótico. Se usa el término anarquía porque no existe una dirección centralizada de los procesos del mercado. Cosa distinta sería en un sistema político anárquico, como señala el autor, en donde la sociedad sí se volvería caótica. Esto es lo sorprendente del libre mercado. Cabe destacar que Ropke, quien incide mucho en el orden económico, es un representante del ordoliberalismo, que se asocia con la escuela económica de Friburgo, de donde nació la economía social de mercado.
El economista de la escuela austriaca Ludwig von Mises (2013) desarrolla un concepto profundo sobre las bondades del buen funcionamiento de los mercados cuando no se ve afectado por la intervención del gobierno. Von Mises1 plantea que la economía investiga los fenómenos del mercado, los tipos de intercambio entre bienes y servicios, en un momento dado y también a través del tiempo. Esto implica los procesos que se presentan en todo mercado libre de intervenciones donde los individuos eligen libremente qué comprar y qué vender. Para esto, separamos a los actores del mercado en dos grupos: los que compran y consumen, y los que compran insumos para procesarlos, para producir y vender un producto elaborado. Sin embargo, es importante resaltar que, en la realidad, todas las personas son consumidoras aun siendo empresarias, pero para analizar los procesos del mercado, los reunimos en grupos diferentes.
Von Mises (2013) define la economía de la siguiente manera:
La economía de mercado es un sistema social de división del trabajo basado en la propiedad privada de los medios de producción. Cada uno, dentro de tal orden, actúa según le aconseja su propio interés; todos, sin embargo, satisfacen las necesidades de los demás al atender las propias. (p. 313)
En relación con los medios y fines, von Mises (2013) sostiene: “El hombre es al mismo tiempo medio y fin; fin último para sí mismo, y medio, en cuanto coadyuva con los demás para que puedan alcanzar sus propios fines” (p. 313).
En estas dos citas, von Mises nos explica que la división del trabajo es fundamental para que en una sociedad se produzcan bienes que permitan la satisfacción de las necesidades; sin embargo, se debe destacar que este autor enfatiza que la división del trabajo es espontánea y ocasiona que los individuos se especialicen en determinadas actividades económicas de acuerdo a sus intereses. Al buscar cada persona cómo cubrir sus necesidades, se convierte en un fin, es decir, produce, vende y tiene como objetivo que las familias cuenten con los artículos y alimentos que necesitan; también la compra de bienes, se considera un fin; así, para que esto suceda, las personas venden su fuerza de trabajo o realizan una actividad, por lo que también se convierten en un medio indispensable.
En cuanto a la acción humana, Rothbard (2011) dice:
se define simplemente como comportamiento deliberado […]. El propósito del actuar del hombre es su fin; el deseo de alcanzar ese fin es el motivo por el cual lleva a cabo la acción. Todos los seres humanos actúan en virtud de sus existencias y de su naturaleza. Sería imposible concebir personas que no actuaran en forma intencionada […]. Esta verdad fundamental —este axioma de la acción humana— constituye la clave de nuestro estudio. (pp. 1-2)
Rothbard, discípulo de von Mises, desarrolló su pensamiento económico en torno a la acción humana y al apriorismo praxeológico, que es la metodología propia de la escuela austriaca de economía, que parte de un axioma central, verdadero por naturaleza humana que no necesita demostrarse, que consiste en que las personas actúan para pasar de una situación menos satisfactoria a una más satisfactoria. Este es el móvil de las decisiones que tomamos los seres humanos para satisfacer nuestras necesidades ante un problema permanente de escasez. El axioma de la acción humana es la primera piedra del edificio de la teoría económica de la escuela austriaca de economía.
Con relación al subjetivismo de la ciencia económica, Hayek (2003) señala: “La diferencia entre el enfoque de las ciencias naturales y el de las ciencias sociales no puede llamarse de otra forma mejor que llamando a las primeras, objetivas, y a las segundas, subjetivas” (p. 53). Subjetivo se refiere a que dependen de la persona y que, por tanto, los valores y las apreciaciones no son iguales para todos. Otra diferencia fundamental entre las ciencias naturales y las sociales es que las personas perciben la realidad a través de un proceso de conocimiento, de aprendizaje y de toma de decisiones. En las ciencias naturales o físicas no existen fines, porque los actores no son seres humanos.
Hayek agrega:
Mientras que para el científico que cultiva las ciencias naturales el contraste entre los hechos objetivos y las opiniones subjetivas es algo sencillo, la distinción no puede aplicarse tan fácilmente a las ciencias sociales. La razón es que el objeto o los hechos de las ciencias sociales son también opiniones —no a las opiniones de quienes estudian los fenómenos sociales, por supuesto, sino las opiniones de aquellos cuyas acciones dan lugar al objeto de estudio del científico social. Pero, en el sentido que distinguimos los hechos de las opiniones, los hechos de las ciencias sociales son meramente las opiniones de la gente cuyas acciones estudiamos. Se diferencian de los hechos de las ciencias físicas en que son creencias u opiniones que sostienen los individuos; creencias que, como tales, son nuestros datos independientemente de que sean verdaderos o falsos, y, lo que es más, no podemos observarlas directamente dentro de la mente de los individuos, sino que hemos de identificarlas a partir de lo que ellos hacen y dicen, merced a que tenemos una mente similar a la suya. (p. 54)
Krause et al. (2009) vinculan las necesidades con la subjetividad:
Todas las necesidades humanas [...] son sanamente subjetivas porque son humanas y por ende culturales. La escasez, por ende, no es algo físico. La cantidad tiene que ver con la escasez porque, una vez que ‘algo’ es culturalmente demandado, recién allí la cantidad ‘física’ se convierte en algo relevante. (p. 32)
Con relación a la complejidad de las ciencias sociales, en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Economía de 1977, Hayek plantea lo siguiente:
Pero ello solo es cierto en los casos en que nos encontramos ante lo que el doctor Warren Weaver [quien perteneció a la Fundación Rockefeller] ha llamado, empleando una distinción que debe entenderse en un sentido más amplio, “fenómenos de complejidad inorganizada”, en contraposición a los “fenómenos de complejidad organizada” que tratan la ciencias sociales. Complejidad organizada significa, en este caso, que el carácter de las estructuras correspondientes no depende solo de las propiedades de los elementos individuales que las componen y de la frecuencia relativa con que se producen, sino también de la forma en que los elementos individuales se interrelacionan entre sí. (p. 8)
Según esta cita, la economía no está exenta de niveles de complejidad organizada, dado que son individuos los que deciden, sobre la base de los principios económicos, cómo actuar para pasar de una situación menos satisfactoria a otra más satisfactoria en un entorno de competencia y cooperación; estas acciones son las que configuran una economía, cosa muy diferente a la competencia biológica en el reino animal, donde sobrevive el más fuerte. En tal sentido, lo explicado por Hayek es un buen fundamento para que la economía no caiga en el constructivismo.
2. EL PROCESO PRODUCTIVO
La economía también estudia la acción de los empresarios y el proceso productivo. Los factores productivos son, en términos generales, la tierra, el trabajo y el capital. A los dos primeros factores se les denomina originarios porque no han sido consecuencia de alguna transformación; reciben ingresos que se definen en el mercado como la renta y el salario, respectivamente. En cuanto al capital, se lo relaciona con un bien duradero, como una máquina, equipo, herramienta o todo material que contribuye a la transformación de bienes (producción); a diferencia de los dos factores productivos arriba mencionados, este no recibe directamente una renta, pero es parte del esfuerzo de la producción y de la inversión que efectúa el empresario y que luego de un tiempo, al venderse la producción, se genera una rentabilidad económica. Por tanto, la acción empresarial es retribuida con la ganancia económica.
En cuanto a la importancia del capital en el proceso productivo, Rothbard (2011) señala lo siguiente: “… la función del capital es adelantar a los hombres en el tiempo hacia su objetivo en la producción de bienes de consumo, sea de nuevos bienes o de más cantidad de bienes ya existentes” (p. 52).
Rothbard nos explica un concepto ya visto en los economistas clásicos, que consiste en que la inversión tiene como fuente el ahorro, y, a su vez, el ahorro depende del sacrificio de consumo. Los economistas austriacos, partiendo de este principio fundamental, explican que el proceso productivo es inherente a un adelanto de recursos que definen como inversión, y que luego de producidos y vendidos los bienes, se tiene un retorno en dinero, recuperándose así la inversión. En otras palabras, la inversión es el uso de recursos provenientes del ahorro para llevar a cabo el proceso productivo, y la rentabilidad económica se dará cuando se recupere el dinero invertido en la compra de insumos, alquiler de máquinas, pago de salarios y de infraestructura. Con estos conceptos, los economistas austriacos explican las diferentes etapas de los procesos productivos, partiendo de factores productivos originarios, llámense mano de obra y tierra, luego, incluyen el capital, que es elaborado por el ser humano, hasta llegar al bien final, que es aquel que ya no sufre transformación y llega a manos del consumidor.
Siguiendo la explicación anterior, Rothbard (2011) plantea un interesante ejemplo de la producción de un sándwich de jamón que se sintetiza de la siguiente manera: el sándwich es el bien de consumo que desea Jones para satisfacer una necesidad, que es el hambre. Este es el medio directo que permitirá a Jones satisfacer su necesidad. Los medios indirectos para que se pueda producir el sándwich son el jamón, el pan, el ambiente o la casa de Jones, el trabajo desplegado por su esposa y el tiempo que toma la preparación. Para producir los medios indirectos, se requiere una serie de productos como la harina de trigo, la manteca, el trabajo del panificador y el tiempo que toma preparar el pan. Estos también son medios indirectos, pero de segundo orden, dado que el pan y el jamón son de primer orden. Ahora bien, como se puede apreciar, para elaborar el sándwich, que es el bien final o el medio directo para lograr el fin, que es saciar el hambre, se tienen varias etapas, pues en el ejemplo solo se visualizan dos: las de los bienes de producción de primer orden para producir el sándwich (el pan y el jamón) y las de los bienes de producción de segundo orden para producir el pan; no hemos incluido los medios indirectos para producir el jamón, por simplificación. En este ejemplo, los factores de producción originarios son el trabajo, la tierra y todo aquello que no requiere transformación. El otro factor de producción es el capital, que serían las herramientas y los equipos de producción (por ejemplo, el horno para producir el pan) (pp. 8-9).
Por tanto, producir un bien de consumo implica una serie de etapas previas, que empieza con los recursos originarios (mano de obra, tierra y naturaleza) y acaba en el bien de consumo. Cada etapa se relaciona con un periodo de tiempo, una inversión, un retorno como consecuencia de la venta de los bienes, ya sean intermedios o de consumo, y, por tanto, una ganancia económica. En cada uno de los periodos de funcionamiento de la empresa, digamos meses, existen ingresos y costos. En los ingresos tenemos la venta de los bienes producidos y en los costos se tienen los salarios, el pago de alquiler de la tierra y de los equipos de capital, y la adquisición de todo material relacionado con el proceso productivo. En el caso de la tierra y de los bienes de capital, aun pudiendo ser el empresario dueño de estos, se deben considerar como un costo de oportunidad dado que existe una ganancia que el empresario estaría dejando de percibir por no utilizarlos en una segunda alternativa. Se puede incluir también el costo de oportunidad del empresario, que si bien es cierto no le corresponde un sueldo, en realidad está dejando de ganar un sueldo en otra empresa. Luego, el empresario valora los costos de oportunidad en todo el proceso de producción en su conjunto, con los ingresos y sobre todo el tiempo que toma el retorno de la inversión. Si el empresario considera que la tasa de rentabilidad que se obtendrá compensa la espera y el trabajo de la inversión y producción, estará incentivado a llevar a cabo el proyecto y la empresa. El caso contrario sería que, aun teniendo rentabilidad económica, en el sentido de que los ingresos superan a los costos en cada uno de los periodos y que la inversión no solamente es recuperada, sino que genera una tasa de rentabilidad en el tiempo, es posible que el inversionista no acepte la inversión porque existe un factor psíquico que puede contrarrestar la ganancia económica que pudiera tener. Por tanto, estamos hablando de una ganancia psíquica que sumada a la económica darán elementos de juicio al empresario si lleva a cabo la inversión.
Así, en cada etapa de producción, se irán formando los precios de los factores productivos y las tasas de rentabilidad de las inversiones. Los empresarios tratarán de comprar lo más barato sus insumos y vender lo más caro sus productos. Por otro lado, los consumidores tratarán de comprar lo más barato posible. Estas transacciones de compra y venta llevan a los precios hacia un equilibrio hasta que algún factor externo rompa dicha tendencia. El mercado será entonces un conjunto de procesos de compra y venta donde los consumidores y los empresarios no tienen la información completa y la van obteniendo mediante un proceso de aprendizaje. En el caso de los consumidores, siempre tienen en la memoria el precio del bien que normalmente han comprado, lo comparan con el precio que tendrán que pagar hoy y deciden si adquieren o no el bien. Igual sucede con el empresario cuando compra los insumos para la producción y contrata trabajadores. Podemos extender esta lógica a los bienes de capital y a la tierra, aunque en estos dos últimos los procesos no son rápidos, más bien, lentos.
3. LA POLÍTICA MONETARIA
El dinero tiene como función facilitar las transacciones de compra y venta, poder llevar la contabilidad de manera ordenada, y, por último, poseer una reserva de valor en el tiempo. Los billetes y las monedas son emitidos por una institución que normalmente es la autoridad monetaria y se denomina banco central; en el Perú es el Banco Central de Reserva (BCRP). Esta institución tiene como misión emitir dinero, manteniendo la estabilidad monetaria, es decir, con niveles mínimos de inflación a fin de que la capacidad adquisitiva de la moneda no se vea afectada.
En la historia tenemos muchos episodios donde la autoridad monetaria emitió dinero en una mayor cantidad de la que demandaba la economía y ocasionó el aumento de los precios, lo que se conoce como inflación; cuando esta llega a niveles altos se le denomina hiperinflación. En este caso, la moneda pierde casi en su totalidad su capacidad adquisitiva, y las personas harán lo posible para dejar de tener dinero en efectivo y comprarán lo más rápido posible bienes y servicios, lo que potencia la elevación de los precios; otra salida a este problema monetario es el refugio en metales preciosos o en otra moneda como normalmente sucede con el dólar estadounidense.
En periodos de estabilidad monetaria, el BCRP emite dinero y controla la inflación a través de la política monetaria. Actualmente la economía peruana y la de la mayoría de los países tienen una estrategia monetaria denominada meta de inflación, que consiste en controlar la inflación utilizando la tasa de interés interbancaria. El BCRP se ha planteado una meta de inflación del 2 % con un rango meta del 1 % al 3 %. Si la inflación efectiva o si las expectativas de inflación superan la meta, el BCRP aumentará la tasa de interés para frenar el crecimiento del gasto en la economía, tanto en consumo como en inversión.
Una variable muy importante relacionada con la política monetaria es el tipo de cambio, definido como un precio relativo entre dos monedas, que en nuestra economía es el precio en soles de un dólar. Este precio tiene oscilaciones que dependen de las cantidades de dólares que entran y salen de la economía como consecuencia de las exportaciones, importaciones, trasferencias de dinero entre países, remesas, inversiones de capital y de la bolsa de valores, etcétera. Normalmente, los bancos centrales intervienen en el mercado cambiario comprando o vendiendo dólares para influir en su valor. A esto se le llama en muchos casos política cambiaria de administración del tipo de cambio. Por ejemplo, si esta variable tiende a aumentar (disminuir), el banco central vende (compra) dólares para evitar que siga aumentando (disminuyendo).
4. LA POLÍTICA FISCAL
El Estado es la nación organizada políticamente. En un inicio, tuvo funciones elementales, como la seguridad interna y externa, la administración de la justicia, la elaboración de las leyes y la construcción de la infraestructura necesaria para que los mercados se desarrollen. Sin embargo, fue a través de algunas corrientes de pensamiento que el Estado y el Gobierno fueron influidos para asumir otras funciones y responsabilidades, como la salud, la educación y una serie de programas sociales donde el objetivo es reducir la pobreza. Si bien es cierto que el Estado y el Gobierno podrían aliviar la extrema pobreza, estas instituciones asumieron la función, que obviamente rebasa su capacidad, como es el caso de reducir la pobreza y brindar bienestar a la población a través de una serie de políticas públicas. El problema de fondo es que la fuente de financiación de los programas sociales asociados a las políticas públicas son los impuestos, los que han venido aumentando en las últimas décadas. Tenemos el ejemplo de los impuestos a la renta aplicados a las personas y a las empresas. Las personas transfieren mensualmente una parte de sus ingresos al gobierno; las empresas, una parte de su utilidad económica. En cuanto a las familias, este impuesto reduce la renta disponible para adquirir bienes y servicios, así como para ahorrar e invertir, tanto en el presente como en el futuro. Cuando las empresas pagan impuestos están reduciendo sus recursos para la inversión. El dinero obtenido de los impuestos, forman parte de los recursos disponibles de todas las instituciones de los diferentes tipos de gobiernos y del Estado enmarcados en el presupuesto de la república, y con estos se lleva a cabo el gasto público. Normalmente, los gastos corrientes están relacionados con transferencias, pensiones y salarios; los gastos de inversión pública están destinados a la infraestructura y a los servicios esenciales en beneficio de la población, que justamente las empresas privadas no están incentivadas a llevar a cabo; los gastos fiscales, al tener como fuente los impuestos que pagan las familias y las empresas, se convierten en una transferencia de los privados al gobierno. Por un lado, el gobierno tiene más recursos para gastar, pero, por otro lado, los privados tienen menos ingresos para consumir, ahorrar e invertir.
Muchas veces oímos decir que la economía se reactiva cuando el gobierno expande el gasto fiscal, siguiendo la teoría keynesiana2, pero en el fondo lo que está sucediendo es que en vez de que el gasto sea privado, se convierta en público, es decir, efectuado por el gobierno, el que tiene como fuente los impuestos, que son una transferencia de las personas y empresas al fisco; sin embargo, existe la posibilidad de que el gobierno no sea tan eficiente en el gasto debido a que no mide correctamente los riesgos y que el dinero utilizado no se relaciona con una acción empresarial previa.
Todo lo explicado en los párrafos anteriores se relaciona con la intervención del Gobierno y del Estado en la economía a través de la política económica. En principio, la política económica debe tener un sustento teórico de manera que afecte lo menos posible a los procesos económicos y a las personas, ya que es imposible que no exista tal intervención puesto que hay un gobierno y un Estado3. El intervencionismo se relaciona con la acción del Gobierno en la economía y se clasifica según la intensidad; tenemos los dos extremos: el comunismo, con una economía centralizada cien por ciento, y el capitalismo anárquico, donde no existe el Estado. Por tanto, la habilidad del gobernante es tener una política económica donde la intervención sea la mínima necesaria.
Una muy buena explicación de la intervención del Estado en la economía está en el libro Poder y mercado. El gobierno y la economía de Rothbard (2015). En esta obra se explica los diferentes tipos de impuestos y sus impactos en el bienestar de las personas. Lo expuesto en este libro se podría considerar cómo una teoría de la intervención del Estado en la economía.
PREGUNTAS
1. ¿En qué consiste el problema económico? ¿Qué es la escasez? ¿Cómo se relacionan?
2. Defina la ciencia económica y sus objetivos desde la perspectiva de los autores citados y de otros que usted crea conveniente.
3. ¿Cuál es el concepto de la ciencia económica según Von Mises y en qué se diferencia del resto de autores?
4. ¿Cuál fue el aporte de Hayek para la definición de la ciencia económica?
5. ¿Qué papel cumple la subjetividad en la ciencia económica? ¿Cuál es la diferencia entre las ciencias sociales y las naturales?
6. ¿Qué es el proceso productivo? Plantee un ejemplo que incluya por lo menos dos etapas y señale los factores productivos originarios, al menos un bien de capital y el bien final.
7. ¿Qué es el dinero? ¿Qué funciones tiene? ¿Quién lo crea?
8. ¿Qué es la política fiscal? ¿Qué son los impuestos?
9. ¿Qué es la política monetaria? ¿Por qué hay inflación?
10. Defina el concepto de Estado, nación y gobierno y su importancia en la sociedad. ¿Qué es el intervencionismo?
11. ¿Qué es el tipo de cambio?
12. ¿Cómo interviene el Banco Central de Reserva del Perú en el tipo de cambio?
| Capítulo2 | La epistemología de la economía: Milton Friedman y Ludwig von Mises |
INTRODUCCIÓN
A lo largo de los últimos dos siglos, la ciencia económica ha ido evolucionando en cuanto a su metodología para las investigaciones, ya sea para crear nuevas teorías o utilizarlas para nuevos descubrimientos. En la actualidad, el mainstream, es decir, la corriente de pensamiento y la metodología que se ha impuesto en la ciencia económica a través de la mayoría de las universidades, investigaciones, publicaciones, así como la política fiscal y monetaria, es el positivismo que utiliza la metodología hipotética deductiva, que se caracteriza por ser empirista a través de la estadística. En este capítulo, se explica esta metodología, pero también exploramos otra manera de hacer economía, que es la que utiliza la escuela austriaca de economía, cuyo edificio teórico parte de la acción humana como una verdad irrefutable, no negable, de donde se deducen una serie de teoremas que explican el funcionamiento de una economía libre de intervenciones. Esta escuela se basa en el apriorismo praxeológico cuya metodología es axiomática deductiva, toda vez que el punto de partida de la teoría no es una hipótesis o conjetura que puede ser negada, sino, muy por el contrario, es el axioma de la acción humana: todo individuo actúa para mejorar su situación relacionada con el bienestar, o también toda persona actúa para evitar el malestar y tener un mayor bienestar, lo que no se puede negar.
1. EL POSITIVISMO DE MILTON FRIEDMAN
Milton Friedman, economista liberal de la Universidad de Chicago, publicó Ensayos sobre economía positiva (1967), un libro relacionado con la corriente positiva, donde explica cómo la metodología de la economía requiere de la utilización de métodos estadísticos con la finalidad de determinar si un planteamiento económico o teoría es aceptada, no solo para explicar la realidad, sino para predecir futuros acontecimientos, siendo esto último la principal bondad, según el autor mencionado. A continuación, se resumirán algunas de las principales proposiciones relacionadas con la metodología positiva de la economía.
Friedman nos explica que la economía tiene dos enfoques: positivo y normativo. El primero es el estudio de la realidad tal como es, sin juicios de valor; por ejemplo, si un banco central emite dinero en una mayor proporción de lo que se demanda, los precios de la economía aumentarán. En este caso, no interesa si el gobierno desea ayudar a los más necesitados o si quiere elevar los sueldos para que la población tenga más bienestar. Sin embargo, esta proposición debe ser contrastada con la realidad a través de la observación y el análisis de estadísticas dado que en la economía no se cuenta con laboratorios para efectuar experimentos una y otra vez. La historia se convierte así en la fuente de “experimentación” teniendo en cuenta que son datos fechados o pasados.
La economía normativa es diferente porque no trata de explicar la realidad sino de transformarla. En nuestro ejemplo, el gobernante desea reducir la pobreza y decide aumentar el gasto público mediante programas sociales. Podemos observar que el efecto causalidad se ha invertido. Mientras que la economía positiva estudia cómo una variable influye en otra sin intervención estatal, la economía normativa busca cómo influir en la economía, según sus objetivos políticos propuestos sobre la base de la manipulación de ciertas variables. Podríamos decir que la economía positiva se relaciona con la teoría mientras que la normativa lo hace con la política económica: la primera es una ciencia; la segunda, un arte. No obstante, Friedman resalta que la economía normativa depende de la positiva, lo que vale decir que la política económica debe sustentarse en la teoría económica. Por ejemplo, la política monetaria debe sustentarse en la teoría monetaria.
En cuanto a la manera de hacer ciencia o teoría, el positivismo o empirismo, utiliza una hipótesis (o una conjetura), que como su nombre lo dice, es una tesis de baja intensidad. Y esta hipótesis es producto, en la mayoría de los casos, de una deducción lógica, que parte de una generalidad y llega a una proposición específica. Una vez hecha la deducción, se investiga a través de la estadística si puede ser rechazada o falseada; de no ser rechazada, significa que la proposición teórica ha sido corroborada, luego la teoría puede ser utilizada para la explicar la realidad y la previsión económica, la cual consiste en proyectarse cada vez que una variable económica tenga alguna variación o cuando se toma una medida económica y así explicar que sucederá. Todo esto se hace cuando una teoría no ha sido rechazada por el método estadístico. Siguiendo nuestro ejemplo, si la autoridad monetaria emite dinero para financiar el gasto público, podríamos plantear la siguiente hipótesis: un aumento del gasto público financiado con una mayor emisión de dinero ocasiona un incremento de la inflación. Esta hipótesis tiene todo un armazón teórico de la teoría cuantitativa del dinero, explicada por Friedman. Luego la aprobación de esta hipótesis se dará si no se demuestra lo contrario.
Un aspecto importante que debe tenerse en cuenta en la concepción de Friedman para hacer teoría es que una hipótesis debe caracterizarse por su simplicidad. Para el efecto, en el proceso de deducción de la hipótesis, se debe utilizar un modelo que es una representación simplificada y abstracta de la realidad con supuestos (premisas o reglas de juego) que permiten la construcción de un mundo imaginario que tiene como objetivo, a través de un entorno o un contexto, explicar los procesos económicos. Estos supuestos pueden ser irreales sin afectar el análisis teórico y su efectividad. Por ejemplo, son muy conocidos los supuestos del modelo de la competencia perfecta donde el bien que se produce y vende es homogéneo y tiene un solo precio, y que los productores tienen amplio conocimiento del precio de los insumos, salarios y de sus costos de producción. En tal sentido, el empresario tiene toda la información para decidir sobre la maximización de la función de la rentabilidad, que es la diferencia entre los ingresos por ventas y los costos de producción. Podemos ver así que los supuestos no son reales, sin embargo, siguen una lógica coherente. Un supuesto incoherente sería, por ejemplo, que el hombre vuele o que sea eterno. Sin embargo, Friedman acepta esta situación de los supuestos irreales porque el objetivo de la teoría es predecir acontecimientos. Por ejemplo, si aumentan los gustos y las preferencias de las personas por un bien determinado, como la carne de res, se expandirá la demanda de este bien, y el precio tenderá a aumentar; asimismo, los empresarios producirán una mayor cantidad de carne en vista al incremento de la rentabilidad económica. El modelo de la competencia perfecta predice estos cambios en el precio del bien y en su respectiva producción aun cuando utiliza supuestos que no se cumplen exactamente en el mercado, como asumir un solo tipo de bien y de precio. Friedman reconoce que los productores no toman sus decisiones resolviendo ecuaciones de maximización u optimización. No obstante, la lógica que subyace al modelo de la competencia perfecta permite explicar procesos económicos.
De todo lo explicado, una teoría, según Friedman, no puede ser juzgada por la irrealidad de sus supuestos y debe ser aceptada por la capacidad de predicción. Ahora bien, la predicción normalmente se relaciona con el futuro, pero también puede efectuarse hacia el pasado donde asume un papel explicativo. Por ejemplo, Friedman explicó las causas de la gran depresión del siglo xx utilizando la teoría monetaria, demostró que en aquella época esta teoría no estaba tan desarrollada y llegó a la conclusión de que la crisis bancaria se debió a una drástica reducción de la liquidez monetaria.
Con el fin de profundizar en el planteamiento y la aprobación de una hipótesis, surge una pregunta: ¿cómo aprobamos esta? Supongamos que se investiga que A y B siguen la misma tendencia, es decir, si A se incrementa (disminuye), B aumenta (decrece); luego, se busca la existencia de una correlación estadística entre A y B; de comprobarse esta relación estadística, significa que la hipótesis no es falsa y ésta ha sido corroborada. Esta metodología es la que sigue Friedman, inspirado en Popper (2007), quien afirma que las hipótesis jamás se pueden comprobar ni verificar si son verdaderas y que solamente se puede observar que no sean falsas. Por tanto, una hipótesis es una conjetura o planteamiento provisional que no reúne todos los elementos de juicio para declararla como una verdad, pero que se acepta mientras no sea negada. En otras palabras, una teoría, al ser un conjunto de hipótesis que no son verdaderas y solamente corroboradas o simplemente no negadas, es indudablemente temporal o provisional, pudiéndose dar el caso de que sea aceptada y utilizada sin tener en cuenta que en el futuro pueda demostrarse que es falsa. Este es el problema que acarrea el método hipotético deductivo. Tenemos como ejemplo la relación del tipo de cambio y la inflación: en la década de los años ochenta la economía peruana tuvo una inflación con fuertes depreciaciones. Muchos economistas plantearon modelos que explicaban que los aumentos en el tipo de cambio creaban inflación y, por lo tanto era necesario controlar esta variable al milímetro. Sin embargo, la experiencia demostró que la inflación fue la que presionaba al tipo de cambio a aumentar, sobre todo, en los episodios inflacionarios. A inicios del presente siglo se dio el caso de que la inflación se aceleró y disminuyó el tipo de cambio. Dicho esto, existen muchos factores o variables que pueden alterar la hipótesis planteada inicialmente. Si A causa B, también puede ocurrir que C y D causen B, o que A cause B utilizando la variable C como interviniente.
Zanotti (2013) hace un análisis de la epistemología (teoría del conocimiento) de los planteamientos de Friedman respecto a su visión del positivismo, en el sentido que prioriza el poder predictivo a la explicación de los procesos del mercado descuidándose así la comprensión de los procesos que se presentan en el mercado. El autor señala la importancia que Friedman le da a los supuestos cuando se plantea una hipótesis: “Las hipótesis verdaderamente importantes tienen supuestos que son una representación inadecuada de la realidad, e, incluso, mientras más significativa la teoría, menos reales serán los supuestos” (p. 144). Agrega que para Friedman lo más importante es abstraer los acontecimientos que rodean la hipótesis dejando solo los esenciales de tal manera que esta tenga la mayor capacidad de predicción aun sacrificando la explicación de los procesos del mercado.
Ahora bien, existen proposiciones que no necesariamente son hipótesis y que se pueden considerar verdaderas y que no requieren del test empírico para su aprobación. Esta es la metodología axiomática deductiva basada en el apriorismo praxeológico de von Mises, lo que a continuación se desarrolla.
2. LA TEORÍA GENERAL DE LA ACCIÓN HUMANA DE LUDWIG VON MISES
La escuela austriaca de economía tiene su propia epistemología y una manera de formular teorías, modelos y de analizar la economía muy diferente a la corriente económica principal. Si bien Von Mises no fue el fundador de esta escuela, en su tratado de economía La acción humana sintetiza las ideas de Menger, al que normalmente sí se le considera fundador de la escuela austriaca, y las sistematiza más allá de sus aportes; en síntesis, nos enseña una nueva metodología para hacer economía.
Las ciencias de la acción humana se dividen en la praxeología y la historia. Se les distingue por cuanto la historia requiere de la teoría económica para interpretar los fenómenos económicos, para lo cual utiliza la estadística o datos fechados. La economía es la ciencia más desarrollada de las que componen la praxeología y se concentra en cómo las personas actúan para satisfacer sus necesidades. La praxeología está constituida por los principios con los cuales los seres humanos dotados de razón actúan para mejorar su condición o pasar a una más satisfactoria. Tomando estos principios, la economía explica los fundamentos del funcionamiento de los mercados, la formación de los precios y del intercambio; principios que caracterizan a la ciencia económica, por no requerir de la evidencia empírica para plantear y defender sus teorías porque se consideran axiomas fundamentales de la acción humana y al ser verdaderos no pueden ser contradichos. Luego, mediante un proceso deductivo, sin descuidar la rigurosidad en cuanto a la lógica, se desprenden una serie de proposiciones que nos explican los procesos económicos fundamentales sin necesidad de utilizar una hipótesis que tenga que corroborarse a través de la estadística.
Según von Mises, “las categorías a priori son el atributo que permite al hombre realizar todo lo que es específicamente humano” (p. 41). Al respecto, Hoppe (2012) sostiene que el austriaco sigue la filosofía del conocimiento de Kant.
Es a través de las categorías, que son parte de la mente humana, que se desarrollan las teorías que han permitido explicar los principios que rigen el comportamiento humano, referente a la definición de los medios y fines, y su relación causa-efecto en un mundo con escasez de recursos. De la estructura lógica de la mente humana es que la teoría general de la acción humana generaliza los procesos y decisiones que conllevan al logro de los objetivos de los agentes económicos, sean consumidores o empresarios, dado que estos últimos no escapan de las leyes del comportamiento humano relacionado con la satisfacción de las necesidades. Esta estructura lógica, al ser similar en las personas, hace posible generalizarlos a través de una teoría de la acción humana, sin distinguir región, tiempo, cultura, geografía, latitud, inteligencia, credo, etc., y así se deducen una serie de proposiciones, partiendo del axioma irreductible de la acción humana, que van a explicar la conducta de los individuos (praxeología) y su aplicación en los mercados (teoría económica). En tal sentido, la teoría busca regularidad de las acciones de las personas en sus decisiones económicas relacionadas a mejorar su situación y cómo funcionan los mercados libres de la intervención del Estado.
Utilizando la geometría euclidiana, von Mises (2012) explica con un ejemplo cómo se plantean las primeras proposiciones de donde parte la deducción y afirma que la selección de las proposiciones es arbitraria y que se hace de acuerdo a una conveniencia o adecuación (p. 45). Sobre la base de estas definiciones, von Mises declara que esto no sucede en la teoría de la acción humana, dado que las primeras proposiciones están en la mente humana, en las ideas y en el pensamiento, y, por tanto, estas tienen contacto con el mundo real y perceptible mediante la acción de las personas (Hoppe, 2012). En este sentido, las categorías a priori son el equipamiento mental para pensar y experimentar sin que sea necesario la comprobación empírica ni las pruebas estadísticas para elaborar la teoría de la acción humana.
Von Mises explica que las ciencias naturales basan su conocimiento en la experiencia y los experimentos. A esto se le conoce como el empirismo o la metodología positiva, como explicamos anteriormente. El empirismo desconfía de los sentidos, dado que plantea que la captura de la realidad por lo seres humanos es imperfecta, que es imposible razonar a priori y que, por tanto, se hace necesario comprobar mediante evidencia empírica el conocimiento científico. En el caso de la economía, el positivismo, al no poder efectuar experimentos en tiempo real, recurre a los datos estadísticos, la información fechada o, como se le conoce, la historia.
El problema del empirismo cuando se aplica en las ciencias sociales, en especial en la economía, es que el investigador percibe parte de la realidad que le permite sus sentidos y razonamiento, y parte del resto de la realidad no la percibe, como la conducta de las personas, sus preferencias y los procesos económicos que se dan en el mercado libre. En otras palabras, se infiere sobre lo no observado estando sujetos al problema de muestreo y a los errores de medición (von Mises, 2012).
Una importante diferencia de las ciencias naturales y sociales, según von Mises, es que “en las valoraciones humanas y consecuentemente en la acción humana, no se encuentra la regularidad que caracteriza a los campos investigados por las ciencias naturales” (p. 59).
Sobre la base de la cita anterior, una característica de las categorías de las ciencias naturales es que no existen fines, es decir, no hay conductas deliberadas para lograr un objetivo. En la ciencia de la acción humana existen las ideas, el pensamiento, el razonamiento y, finalmente, la acción, cuyo objetivo es lograr el fin propuesto. Luego la razón y la acción son como las dos caras de una moneda.
Von Mises afirma que “todo teorema de la praxeología es deducido mediante el razonamiento lógico a partir de la categoría de la acción” (p. 81), y agrega: “en el ámbito de la acción humana no existen relaciones constantes entre ninguna de las variables, consecuentemente, no hay medición ni cuantificación” (p. 105).
En la cita anterior, el autor afirma que las mediciones estadísticas no pueden ser fijas dada la subjetividad de la acción humana; en tal sentido, la teoría es general y es imposible hacer mediciones para casos particulares; también al autor nos enseña que las estimaciones estadísticas se relacionan con un periodo y lugar determinados, por lo que los resultados estadísticos no se pueden generalizar para todos los periodos ni regiones geográficas.
Una importante contribución de la praxeología y de la teoría general de la acción humana es que se pueden predecir cualitativamente efectos cada vez que el gobierno adopta una política económica, si los efectos serán positivos o negativos. Así, la economía no es historia, sino una rama de la praxeología.
Von Mises agrega que “el economista no basa sus teorías en investigaciones históricas sino en razonamiento teórico como el del lógico o matemático” (p. 119). En tal sentido, la historia económica necesita de la teoría económica para interpretar los hechos acontecidos. La teoría implica una causa y un efecto, y esta relación se basa en la lógica económica y no en la historia; es decir, ni de datos históricos ni de estadísticas se pueden deducir proposiciones teóricas.
PREGUNTAS
1. ¿Qué es la epistemología de la economía?
2. ¿Cuál es la metodología de Milton Friedman para investigar y elaborar teorías económicas?
3. ¿Qué es la economía positiva y normativa? Plantee las diferencias.
4. ¿Qué es una teoría, un modelo y una hipótesis? Plantee un ejemplo.
5. ¿Cuál es la característica de una hipótesis según Friedman?
6. ¿Qué son los supuestos? ¿Deben ser reales? ¿Por qué?
7. ¿Cuál es el procedimiento para que una hipótesis sea aceptada siguiendo la metodología de Popper y Friedman? ¿Estas deben ser verdaderas? Explique.
8. ¿Cuál es el comentario de Zanotti respecto a la importancia que Friedman le da a la predicción?
9. ¿Cómo se dividen las ciencias de la acción humana según Von Mises? ¿Qué es el apriorismo praxeológico?
10. ¿En qué se diferencia la metodología de Von Mises respecto de la de Friedman?
11. ¿Qué son las categorías a priori de la mente humana según Von Mises y Hoppe?
12. ¿Cuál es el problema del empirismo cuando se aplica a las ciencias sociales y, en especial, a la ciencia económica?
SEGUNDA PARTE
LA TEORÍA DEL CONSUMIDOR Y DEL INTERCAMBIO
| Capítulo1 | La teoría del consumidor y el intercambio directo |
INTRODUCCIÓN
Adam Smith (1997) manifestó algo muy importante: “El consumo es la finalidad exclusiva de la producción, y únicamente se deberá fomentar el interés de los productores cuando ello coadyuve a promover el del consumidor” (p. 588). Esta expresión sigue vigente en nuestros días. Cualquier industria siempre produce bienes que acabarán siendo comprados. Algunos bienes son finales, ya no son transformados y son adquiridos por los consumidores; otros bienes son intermedios, se utilizan como insumos en los procesos productivos, pero formarán parte de la cadena de producción que finalmente acabará en un bien final cuando el consumidor los use para satisfacer una necesidad. Cuando las personas consumen alimentos, lo hacen para evitar el hambre que causa la escasez de estos; necesitamos de bienes y servicios para dar fin a una situación de malestar. El consumo nos da utilidad y esta varía en intensidad a medida que vamos consumiendo un bien. Normalmente tenemos un ingreso monetario, definimos las prioridades en las actividades que nos permitirán satisfacer nuestras necesidades y luego actuamos comprando y consumiendo.
En este capítulo, investigamos la valorización de los bienes y servicios que da lugar al principio de la utilidad marginal, explicado por economistas del siglo XIX. Este principio cambió para siempre la ciencia económica ya que nos explica que el valor de los bienes depende de la utilidad que da su consumo, lo que significa que el valor de las cosas no se define en la fábrica, sino en el mercado, dada la subjetividad de los individuos. El principio de la utilidad marginal destronó la teoría del valor trabajo, que explica que el valor de los bienes depende de los costos de producción, siendo el trabajo el principal costo. Lo paradójico es que la teoría antes mencionada fue planteada por el economista liberal Adam Smith en el siglo XVIII y utilizada por el marxismo en el siglo XIX para fundamentar la teoría de la plusvalía que fue el sustento económico para promover el comunismo.
1. LA LEY DE LA UTILIDAD MARGINAL DECRECIENTE EN EL CONSUMO DE UN BIEN: LA LEY DE GOSSEN
Cuando consumimos cualquier bien, por ejemplo, agua, asumiendo que tenemos mucha sed, el grado de satisfacción de la necesidad, el que llamaremos a partir de ahora utilidad, aumenta hasta un máximo nivel y de allí en adelante se mantiene, aunque puede disminuir y ocasionar un malestar si seguimos bebiendo agua. Sin embargo, a medida que el consumo aumenta, las variaciones de la utilidad son cada vez menores hasta que prácticamente se vuelven insignificantes. Si bebemos agua, la utilidad total aumenta, lo que significa que la necesidad se está satisfaciendo, pero cada trago adicional que tomamos nos da una utilidad cada vez menor. En esto consiste la ley de la utilidad marginal del consumidor, conocida como la ley de Gossen, que podemos definirla de la siguiente manera: cuando consumimos un bien, la satisfacción de la necesidad aumenta en términos totales, pero es decreciente en término marginales; en otras palabras, el entusiasmo por el consumo va disminuyendo a medida que consumimos más de un bien hasta llegar a un punto en que un consumo adicional es irrelevante, al que podemos definir como punto de saturación.
Esta ley se cumple en todo tipo de consumo y está siempre relacionada con un tiempo determinado. Veamos el caso de la alimentación diaria: una persona desayuna, almuerza y cena todos los días. Supongamos que desayuna a las 8 a. m., almuerza a la 1 p. m. y cena a las 7 p. m. Asumimos que no come nada entre dichas horas. Sin embargo, cada una de estas actividades tiene un rango de duración hasta que el individuo nuevamente tiene hambre. Incluso el caso es más complejo para cada tipo de alimento. El típico almuerzo está compuesto por una entrada, un segundo y un postre; en cada uno de estos se llega a un punto de saturación relativo, en el sentido de que nadie come solamente entrada ni los otros alimentos. La persona se satisface de comer entrada y sigue teniendo hambre, pero no le provoca comer más de esta; igual sucede con el segundo. Ahora bien, si come mucho, quizá no le provoca ningún dulce como postre. Luego, la ley de la utilidad marginal en el caso de la alimentación no solamente se aplica a la necesidad como un todo, sino que esta puede ser compartimentada. Igual sucede con otras actividades que dan placer a las personas, como ver televisión, escuchar un tipo de música o conversar de un tema específico. En cada una de las actividades se cumple la ley de la utilidad marginal porque siempre existirá un nivel de saturación del uso de un bien o de su respectivo consumo. Los economistas han desarrollado un gráfico que explica esta ley de manera que visualmente podamos comprender más este concepto.

Figura 1. La utilidad del consumidor
Elaboración propia
En la figura 1 tenemos la evolución de la utilidad del consumidor cada vez que aumenta el consumo de un bien, al que denominamos X. En el eje vertical se tiene la variable utilidad total que es acumulativa, y en el horizontal, la cantidad del bien mencionado. La curva aumenta de manera decreciente volviéndose más plana a medida que se consume más X, es decir, los cambios en la utilidad son menores cada vez que se incrementa en una unidad el consumo de X. Observamos dos triángulos pequeños que se forman cuando aumenta el consumo de X y dos catetos verticales: a y b. El cateto a es más grande que el b. Esto refleja el 'cambio' en la utilidad. La pendiente de la curva también disminuye a medida que se consume más X. Si se sigue aumentando el consumo de X, la pendiente tiende a ser horizontal, por tanto no hay cambio en la utilidad total y la utilidad marginal se convierte en cero.
Podemos también representar este comportamiento en una tabla. Por ejemplo, la primera unidad de X arroja 50 de utilidad, la segunda solo 30 que sumada a la primera da un total de 80, la tercera unidad contribuye con 20 y el total es 100, así hasta que la sexta unidad no contribuye con nada a la utilidad y, por tanto, la utilidad total se estanca.
Tabla 1
La utilidad marginal
| Consumo del bien X | Utilidad total | Utilidad marginal |
| 1 | 50 | 50 |
| 2 | 80 | 30 |
| 3 | 100 | 20 |
| 4 | 110 | 10 |
| 5 | 105 | 5 |
| 6 | 105 | 0 |
Elaboración propia
En este ejemplo, una persona consume determinado bien hasta que sacia su necesidad o llega al punto de saturación. Podemos concluir entonces que cuando se consume un bien, la utilidad total aumenta, pero de manera decreciente, y que los valores marginales de utilidad disminuyen hasta convertirse en cero.
2. LA LEY DE LA UTILIDAD MARGINAL DE MENGER
Carl Menger, fundador de la escuela austriaca de economía, en su obra Principios de la economía política (1871/1996) desarrolló una teoría del valor completamente diferente a la vigente en aquella época, la teoría del valor trabajo, seguida por economistas clásicos, como Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, entre otros, mediante la cual los bienes se valoraban según el trabajo utilizado en la producción de un bien, es decir, el costo definía el valor o el precio de los bienes.
Menger define el valor de la siguiente manera:
Por consiguiente, valor es la significación que unos concretos bienes o cantidades parciales de bienes adquieren para nosotros, cuando somos conscientes de que dependemos de ellos para la satisfacción de nuestras necesidades. Por tanto, aquel fenómeno vital que llamamos valor de los bienes, brota de la misma fuente que el carácter económico de estos últimos, es decir, de la antes descrita relación entre necesidad y masa de bienes disponibles. (pp. 103-104)
También:
El valor de los bienes se fundamenta en la relación de los bienes con nuestras necesidades, no en los bienes mismos. Así pues, el valor no es algo inherente a los bienes, no es una cualidad intrínseca de los mismos, ni menos aún una cosa autónoma. (p. 108)
En estas citas podemos ver cómo la apreciación de una persona respecto al placer que le brinda el consumo de un bien es el meollo de la valorización, que en términos concretos, se convierte en un valor monetario o precio. Como bien dice el autor, es el carácter económico lo que diferencia la valorización de los bienes, y esta, indudablemente, es subjetiva, en el sentido que cada individuo percibe de manera diferente. En síntesis, el valor económico de las cosas no una cualidad intrínseca de estas.
En cuanto la utilidad, la define de la siguiente forma: “Utilidad es la capacidad que tiene una cosa de servir para satisfacer las necesidades humanas…” (p. 107).
Menger utiliza un modelo numérico para explicar el principio de la utilidad marginal y la teoría del intercambio. A continuación, tenemos una tabla de valoraciones de una serie de bienes denominados con números romanos del I al X, y cada uno tiene un diferente grado de utilidad marginal que se hace menor. Siguiendo el ejemplo de Menger, el primer bien es el más necesario de toda la estructura de consumo de la persona; sea este el agua. Analicemos cómo el individuo puede ir cambiando de un bien a otro.
Tabla 2
Las preferencias de un consumidor

Fuente: Menger (1996)
Supongamos que el agua se consume en vasos al día, y el primer vaso le da una satisfacción de 10; el segundo, 9 y así sucesivamente. Pero el tercer vaso, que le produce una utilidad marginal de 8, lo puede cambiar por el bien III que es carne de res; dividimos este bien en 50 gramos por consumo. La tercera ración de carne le daría una utilidad marginal de 6 y de ahí pasaría al bien IV que podrían ser frutas. Al consumir la cuarta fruta, que le da una utilidad marginal de 4, pasa al bien VI que es el cigarrillo; y así puede seguir estableciendo una serie de prioridades sobre la base de la utilidad marginal que le da al individuo el consumo de diferentes bienes.
En síntesis, al aumentar el consumo de un producto, la persona evalúa la utilidad marginal y la compara con la que le daría otro bien que sigue en la lista de prioridades. También, se observa que mientras más se tiene de un bien, la valoración marginal es menor. Finalmente, en la tabla se puede observar que la utilidad marginal disminuye en dos dimensiones, horizontal y vertical. En la primera está la prioridad de los bienes para el consumidor, y en la segunda, la valoración marginal a medida que se poseen una mayor cantidad de bienes, vale decir, la utilidad marginal que se perdería si el consumidor se deshace de este bien.
3. LA PARADOJA DEL AGUA Y LOS DIAMANTES
La paradoja del agua y los diamantes es tan antigua como la ciencia económica. La solución responde a la pregunta que se formularon los economistas clásicos: ¿por qué damos más valor y estamos dispuestos a pagar más por un bien que no es necesario para la vida y, sin embargo, pagamos mucho menos por un bien que necesitamos para vivir? Esta paradoja se relaciona con la de los diamantes, o el oro y el agua, que los clásicos trataron de explicar durante muchos años. Los clásicos diferenciaban el valor de uso y el valor de cambio sin considerar la marginalidad decreciente en la utilidad, pues no contaban con la teoría de la utilidad marginal; valoraban las cosas en función del esfuerzo laboral, y se inspiraban en la teoría del valor trabajo desarrollada por Adam Smith (1997):
El precio real de cualquier cosa, lo que realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirla, son las penas y fatigas que su adquisición supone. Lo que realmente vale para el que ya la ha adquirido y desea disponer de ella, o cambiarla por otros bienes, son las penas y fatigas que lo librarán, y que podrá imponer a otros individuos […]. El trabajo fue, pues, el precio primitivo, la moneda originaria que sirvió para pagar y comprar todas las cosas. (p. 31)
En esta línea continuaron los economistas clásicos David Ricardo (1985) y John Stuart Mill (1996), entre otros, cuyas teorías del valor nos explican que el precio de un bien es formado sobre la base del costo de producción.
Menger (1996), Jevons (1998) y Walras (1987) invirtieron la valoración de las cosas, planteando en sus escritos la innovadora teoría de la utilidad marginal, lo cual originó una revolución en la ciencia económica, que, en términos generales, consiste en dos aspectos: los costos no influyen en el precio de un bien, sino que este es definido por los consumidores con base en la utilidad marginal, y la valoración de los insumos depende del valor del bien final. Tomemos como ejemplo una mesa fabricada con caoba, que, como se sabe, es una madera muy resistente al paso del tiempo, por no decir, eterna. A continuación, definimos algunos atributos de una mesa de caoba: primero, la duración de la mesa e imposibilidad de deterioro; segundo, la distinción que nos da entre nuestros conocidos poseer una mesa de caoba por su elevado precio; tercero, este tipo de mesas son vendidas en tiendas de reconocido prestigio. Y el ebanista que hace la mesa ¿qué piensa de la caoba? Este sabe que en el mercado se paga un buen precio por esta mesa y estará dispuesto a pagar por la madera. ¿Y el vendedor de la caoba? Percibe que la mesa es valorada en el mercado, por tanto, ofrece este insumo a un mayor precio. El ebanista estará dispuesto a pagar un buen precio por la caoba siempre y cuando al vender la mesa obtenga una rentabilidad. Por tanto, la valorización de la caoba depende de la valorización de la mesa. El precio de la caoba no influye en el precio de la mesa, sino al revés: el precio de la mesa es la que predomina en el precio de la caoba. En resumen, la mesa de caoba no es cara por el precio de esta madera, sino que la caoba es cara porque el bien final es valorado por las personas que conocen de los atributos de los muebles fabricados con esta madera.
Retornando a la paradoja, Menger señala lo siguiente:
Si nos preguntamos, por ejemplo, a qué se debe que una libra de agua potable no tenga para nosotros, en circunstancias normales, apenas ningún valor, mientras que de ordinario, concedemos un valor elevado a la más pequeña parte de una libra de oro o diamantes, obtendremos la respuesta a partir de la siguiente reflexión: Los diamantes y el oro son tan escasos que la totalidad de las cantidades de los primeros en poder de los hombres pueden guardarse en una caja […]. En cambio, el agua potable abunda tanto que apenas cabe imaginar un depósito lo suficientemente grande para almacenarla en su totalidad. (p. 125)
Sin embargo, Menger explica que si el agua se vuelve muy escasa, a tal extremo de que peligra la vida de las personas, adquiere un gran valor, a diferencia del oro que en términos relativos se volvería muy barato respecto al agua. Por ejemplo, si una persona no tiene agua, pero posee una gran cantidad de joyas, la utilidad marginal del agua aumenta mucho y, en términos relativos, se hace mayor que la utilidad marginal de las joyas lo que significa que la percepción de las personas es que hay abundancia de joyas, pero escasez de agua y la vida está en peligro. En consecuencia, será capaz de entregar todas sus joyas por agua. Pero si la situación vuelve a la normalidad, los productores de agua potable, al haber mucho de este producto, tendrán que venderlo a su precio original y vuelve a ser muy barato. Por ejemplo, si la persona usa el agua para subsistir, la valorará más que si la usa para llenar la piscina de su casa. Sobre esa base, la cantidad que se tiene de un bien y el orden de prioridad en la satisfacción de las necesidades, las personas valoran los bienes según el uso menos importante que les dé. Esta paradoja sigue vigente en todo tipo de bienes, pues constantemente valoramos los bienes que consumimos en función de la cantidad que tenemos y en qué medida satisfacen nuestras necesidades.
4. EL INTERCAMBIO DIRECTO
El intercambio directo al que nos referimos en el acápite anterior es el trueque y es el fundamento para comprender el intercambio indirecto donde se utiliza el dinero, que investigaremos en el siguiente capítulo. Sin embargo, es importante resaltar que la explicación del intercambio directo o el trueque tiene un objetivo didáctico, que es exponer los principios fundamentales de todo intercambio entre individuos donde la valoración marginal es pieza clave.
Menger explica que para que se dé normalmente y sin coerciones un libre intercambio entre dos personas, se deben cumplir tres condiciones: ambas personas deben tener los bienes necesarios para el intercambio, y la valorización marginal debe ser diferente; deben estar conscientes de ambas situaciones antes planteadas, y, por último, deberán tener cierta capacidad de acción para el intercambio (p. 160).
Menger usa un modelo aritmético para explicar el caso de dos personas que intercambian animales y cómo en este proceso se van formando las utilidades marginales de cada bien y los criterios que favorecen estas operaciones, destacándose que, en determinado momento, luego de una serie de intercambios, desaparece el incentivo para continuar con estos.
El modelo consiste en que dos personas, A y B, poseen caballos y vacas para su supervivencia, cada una necesita de ambos animales y transan para intercambiarlos con base en la valoración subjetiva, es decir, la utilidad marginal. En la tabla 3, A tiene 6 caballos y una vaca, y B posee lo contrario. El individuo A valora el primer caballo en 50 de utilidad marginal, el segundo con 40 de utilidad marginal y así hasta llegar al sexto caballo, el cual no contribuye a la utilidad total y por tanto la utilidad marginal es cero. En cambio, como tiene una sola vaca, la utilidad marginal es 50. Menger en su ejemplo nos explica que el primer caballo es para la producción de alimentos; el segundo, para mejorar la tierra de otra finca y contar con más alimentos; el tercero, para trasladar cosas de un lado a otro; el cuarto, para diversión; el quinto, para la reserva, y el último no contribuye a la utilidad dado que no tiene función alguna.
Tabla 3
Momento 1

Fuente: Menger (1996)
En la tabla 4 (momento 2), tenemos el primer intercambio, donde A se deprende de un caballo, que en este caso tiene 0 de utilidad marginal, y recibe una vaca, cuya valoración marginal es de 40. B entrega una vaca por un caballo que lo valora con 40 (utilidad marginal). Ambas personas ganan 40 de utilidad marginal.
Tabla 4
Momento 2

Fuente: Menger (1996)
En la tabla 5 (momento 3), se observa el segundo intercambio. A entrega el quinto caballo que lo valora marginalmente en 10 y recibe una vaca a cambio, a la que valora marginalmente en 30, luego gana 20 en utilidad marginal neta. Lo mismo para B.
Tabla 5
Momento 3

Fuente: Menger (1996)
En la tabla 6 (momento 4), se observa el tercer intercambio. A entrega el cuarto caballo, al que valora con 20 de utilidad marginal, pero recibe solo 20 de utilidad marginal. Este sería el punto de quiebre, dado que, si entrega un caballo más, perdería 30 y recibiría a cambio una vaca que le daría 20 de utilidad marginal.
Tabla 6
Momento 4

Fuente: Menger (1996)
Vemos así que se llegó a un límite donde ya no existe ningún incentivo para seguir intercambiando bienes. Luego deducimos una importante ley económica: todo intercambio entre individuos libre de toda injerencia beneficia a los actores, siendo el requisito indispensable que lo que entrega A tiene que valer menos de lo que recibe y lo mismo para B, por tanto, en todo intercambio la valoración de bienes es desigual en sentido contrario para los individuos. En términos de utilidad marginal, A entrega un bien siempre y cuando la utilidad marginal que deja de tener es menor que la utilidad marginal del bien recibido. Debe tomarse en cuenta que cuando A se desprende de un bien, la utilidad marginal aumenta y cuando recibe un bien más, la utilidad marginal disminuye.
Menger explica:
Resumiendo, todo lo dicho, podría expresarse el resultado de nuestras reflexiones anteriores de la siguiente manera: el principio que induce a los hombres al intercambio no es otro sino aquel que guía toda su actividad económica en general, esto es, el deseo de satisfacer sus necesidades de la manera más perfecta posible. El placer que experimentan en el intercambio económico de bienes es aquel sentimiento general de alegría derivado de cualquier suceso a través del cual sus necesidades quedan menos satisfechas que si no se hubiera producido este evento. (p. 160)
En esta cita, Menger nos dice que el intercambio es una actividad fundamental para que las personas puedan lograr sus fines relacionados a la satisfacción de sus necesidades. Podríamos agregar a este comentario que en el intercambio ambas partes tienen una diferente valoración de los bienes, como vimos anteriormente. Se podría decir que este es el meollo del intercambio.
5. EL INTERCAMBIO, LA DIVISIÓN DEL TRABAJO Y LAS VENTAJAS COMPARATIVAS
Rothbard (2011) explica la relación entre el intercambio, la división del trabajo y la productividad y se sustenta en que el intercambio beneficia siempre a las partes involucradas. Si dos productores tienen la posibilidad de intercambiar bienes, estarán incentivados a especializarse de tal manera de sacar ventaja tanto en la producción como en el intercambio. Justamente la especialización es la que da lugar a la división del trabajo, que consiste en que las personas se concentran más en las actividades que son más productivas y le rinden más beneficios económicos.
En adición, este autor señala tres condiciones para que los productores se especialicen: “a) diferencias en la aptitud y rendimiento de los factores naturales; b) diferencias en los bienes de capital y de consumo duraderos dados; c) diferencias en las habilidades y en la conveniencia de los distintos tipos de trabajo” (p. 93). En tal sentido, el individuo se concentrará en la producción de ciertos bienes donde predomina el valor de cambio a diferencia del valor de uso; el primero se refiere al valor que recibirá cuando intercambia el bien, y el segundo se relaciona con el valor que tiene el bien cuando lo usa. Luego en todo intercambio y desde una perspectiva individual, el bien que se entrega se valora menos que el bien que se recibe, o, dicho de otra manera, el valor de cambio supera el valor de uso.
Rothbard señala dos ejemplos: el de una persona que vende sus vinos y cómo valora un adulto los juguetes que utilizaba de niño y que aún conserva. En el primer ejemplo, el vino deja de tener preferencia para el bebedor y prefiere deshacerse de este, pues ya no desea tomarlo; en el segundo ejemplo, un adulto no valorará los juguetes de su niñez como sí lo hizo de niño (p. 87-88); pero podría haber una excepción, dado que una persona puede valorar mucho un artículo que le trae muchos recuerdos, quizá un regalo de sus padres o de un abuelo. En este caso, la utilidad de poseer estos artículos es mayor que la utilidad que se tendría con los bienes que se pueden adquirir con el dinero producto de la venta de los primeros. Veamos otro ejemplo: un abuelo le regala a su nieto una moneda muy antigua que ya no circula, pero que valora mucho aun sabiendo que como metal no tiene ningún valor; sin embargo, en el mercado de antigüedades, esta moneda tiene un buen precio justamente por ser una reliquia; luego el nieto ve la moneda de manera diferente, pues siente que es una oportunidad de obtener algo de dinero y se verá tentado a venderla como una antigüedad. Se observa pues que el valor de intercambio superaría al valor de uso para el nieto.
En cuanto a la división del trabajo, Ropke (2007) destaca cinco ventajas: primero, las personas se pueden dedicar a una actividad de acuerdo a sus aptitudes; segundo, la producción se puede orientar de acuerdo a las ventajas de los factores naturales; tercero, desarrolla experiencia en los trabajadores; cuarto, aprendizaje de nuevos trabajos en menor tiempo, y, finalmente, las inversiones se orientan donde son más eficientes y productivas, lo que significa que la división del trabajo orienta a los factores productivos, la mano de obra y los bienes de capital (pp. 54-56).
Ropke plantea una ventaja adicional que consiste en que la división del trabajo no solo es horizontal sino también vertical. La integración horizontal consiste en que diferentes empresas intercambian bienes y servicios, mientras que en la integración vertical se presenta una relación entre las diferentes etapas de la producción, desde el bien de consumo hasta las etapas más alejadas donde solo se utiliza la mano de obra y la tierra. Cabe destacar que el término integración no se refiere a que una sola empresa lleve a cabo toda la producción, sino a una sinergia de esfuerzos sin que las partes involucradas necesariamente coordinen directamente.
La principal ventaja de la división del trabajo, según Ropke, es que aumenta la productividad de la mano de obra. Al respecto, señala:
Apreciar el desenvolvimiento de la división del trabajo como principio fundamental del progreso cultural corresponde a los sociólogos e historiadores de la economía. A nosotros sólo nos interesa el significado económico de la división del trabajo, el cual se nos manifiesta del modo más vigoroso en el hecho de aumentar enormemente la productividad del trabajo humano1. (p. 54)
Rothbard hace referencia al principio de las ventajas comparativas explicadas por los economistas clásicos David Ricardo y John Stuart Mill en sus textos de economía política, diferenciándose de las ventajas absolutas de Adam Smith, que consisten en que un país para ser exportador debe ser más productivo en todos los bienes que desea exportar. Las ventajas comparativas divulgadas por Ricardo y Mill, en cambio, se refieren a que no es necesario que un país sea más productivo en todos los bienes que se desea exportar y llegan al sorprendente argumento que un país puede ser exportador aun siendo menos productivo en los bienes que tiene como objetivo exportar.
Veamos dos ejemplos conceptuales2:
a) Supongamos que en un país se piensa producir computadoras y espárragos para exportar. Luego los recursos se utilizan en la producción de ambos bienes y se tendrá una cantidad de cada uno de estos: 1000 unidades y 200 toneladas, respectivamente. Si todos los recursos se orientan solo a producir espárragos, se pueden producir 400 toneladas y exportar 200 toneladas. Con el ingreso obtenido, como consecuencia de las ventas en el extranjero, se pueden importar 1300 computadoras. Luego con la especialización en la producción de espárragos la economía dispone de una mayor cantidad de ambos bienes. Por tanto, la especialización conduce a la eficiencia en el uso de los recursos.
b) El gerente de una empresa es experto en gestión y también en el uso de la hoja de cálculo para hacer cálculos financieros y elaborar indicadores de gestión, y supera con creces al analista encargado de elaborar los reportes sobre estos temas. En este caso, no le conviene a la empresa que el gerente desarrolle las dos funciones porque no sería tan eficiente como gerente. Lo recomendable es que se dedique a la gestión empresarial y deje la elaboración de los estados financieros al analista aun cuando este último no es tan diestro con la hoja de cálculo. El esfuerzo del gerente en la gestión dará más frutos si se dedica a su función y si deja la otra actividad a un especialista, aunque sea menos productivo.
PREGUNTAS
1. Explique la ley de Gossen en relación con el consumo de bienes, la utilidad total y la utilidad marginal. Plantee un ejemplo.
2. ¿Qué es la utilidad total y la utilidad marginal? Plantee un ejemplo.
3. Explique la ley de la utilidad marginal de Menger. Plantee un ejemplo.
4. ¿Por qué el oro es más caro que el agua?
5. ¿Cuál es la teoría del valor de los economistas clásicos? ¿En qué se diferencia de la teoría de Menger?
6. ¿Qué es un intercambio directo? ¿Quiénes se benefician? Plantee un ejemplo.
7. ¿Qué es la división del trabajo?
8. ¿Qué son las ventajas comparativas?
9. Plantee un ejemplo sobre cómo intercambia una persona un bien con otra persona. Utilice el principio de la utilidad marginal.
10. ¿Por qué se dice que un intercambio económico no es un juego de suma cero? (investigar en la Internet)
CASO DE ESTUDIO
El comercio y el manejo transversal del territorio y sus recursos. La cultura Caral. Lima 3
La Civilización Caral se formó en el Área Norcentral del Perú, antes que en cualquier otro lugar de los Andes y de América. El desarrollo de las poblaciones de esta área fue precoz en comparación con otras que habitaban en el continente. Su datación solo es similar a los focos civilizatorios más antiguos del Viejo Mundo: cuando en Egipto se construía la antigua pirámide de Sakara o, posteriormente, las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, en el valle de Giza, o cuando se ocupaban las ciudades sumerias de Mesopotamia o crecían los mercados en la India, por esos tiempos, entre 3000 y 2500 a. C., ya se edificaban y remodelaban los edificios piramidales de Caral, y en sus plazas se realizaban periódicas congregaciones con fines económicos, sociales y religiosos.
Pero, mientras las civilizaciones del viejo continente intercambiaron entre sí bienes, conocimientos y experiencias, las sociedades de Caral y del Área Norcentral avanzaron al estadio civilizatorio precozmente, pues las otras poblaciones del Perú y de América quedaban en un estadio menor de desarrollo.
El Área Norcentral comprendió el espacio entre los ríos Santa y Chillón, el callejón de Huaylas, Conchucos, la puna de Junín y las cuencas de los ríos Marañón y Huallaga; incluye regiones de costa, sierra y selva andina. En esa extensión de, aproximadamente, 400 por 300 Km hubo un manejo transversal del territorio y sus recursos.
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