Kitabı oku: «Una mirada bioética a la formación del odontólogo»

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RANGEL GALVIS, María Clara

Una mirada bioética a la formación del odontólogo / María Clara Rangel Galvis -- Bogotá : Universidad El Bosque, Departamento de Bioética, 2017. (Colección Bios y Oikos ; No. 14 ).

146 p.

ISBN 978-958-739-090-2 (Impreso) / ISBN 978-958-739-091-9 (Digital)

1. Odontólogo -- Aspectos Morales 2. Responsabilidad profesional 3. Odontólogos – Solución de conflictos 4. Bioética – Educación.

Fuente. SCDD 23ª ed. – Universidad El Bosque. Biblioteca Juan Roa Vásquez (Mayo de 2017).


Una mirada bioética a la formación del odontólogo

1ª edición, junio de 2017. Colección Bios y Oikos, volumen 14.

© Universidad El Bosque

© Editorial Universidad El Bosque

© María Clara Rangel Galvis

ISBN: 978-958-739-090-2 (Impreso)

ISBN: 978-958-739-091-9 (Digital)

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Tabla de contenido

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO 1

1.MARCO DE REFERENCIA

1.1.Marco político y normativo

1.2.Marco institucional

1.2.1.La Universidad El Bosque

1.3.Prácticas formativas en Odontología

1.4.Modelos formativos en Odontología

1.5.Tensiones en las prácticas formativas en programas de Odontología

1.6.Enfoque pedagógico en la Universidad El Bosque

1.6.1.La calidad de vida en salud y educación como una premisa bioética de formación en el Enfoque Biopsicosocial y Cultural de la Universidad El Bosque

1.6.2.Fundamentación filosófica del enfoque bioético en el modelo biopsicosocial y cultural

1.7.Resolución de conflictos en bioética

1.8.Implementación del Enfoque Biopsicosocial y Cultural en la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque

1.8.1.Prácticas formativas en la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque

CAPÍTULO 2

2.PRESENTACIÓN DE RESULTADOS

2.1.Categorización y análisis de la información

2.1.1.Fase I

2.1.2.Fase II

2.1.3.Fase III

CAPÍTULO 3

3.DISCUSIÓN

3.1.Conflictos en la relación docente-estudiante

3.2.Conflictos que se identifican con las relaciones humanas y la convivencia

3.3.Conflictos en la relación estudiante-paciente (instrumentalización)

3.4.Conflictos relacionados con la vulnerabilidad del paciente atendido por estudiantes

3.5.Conflictos relacionados con la afectación de la autonomía del paciente

3.6.Conflicto causado por la “supervisión inadecuada al estudiante”

3.7.Conflictos entre las prácticas formativas y su desarticulación del sistema de seguridad social

3.8.Conciencia y responsabilidad formativa y asistencial

3.9.Conciencia de la responsabilidad educativa, asistencial y social

3.10.Responsabilidad con su salud y con los compromisos que demanda ser paciente de un centro docente-asistencial

3.11.Responsabilidad de las instituciones formadoras de profesionales en salud en Odontología

CONCLUSIONES

RECOMENDACIONES

BIBLIOGRAFÍA

Lista de tablas

Tabla 2.1. Conflictos centrados en la atención a los pacientes por los estudiantes

Tabla 2.2. Conflictos centrados en la acción docente-asistencial

Tabla 2.3. Propuestas de mejoramiento de procesos académico-administrativos

Tabla 2.4. Propuestas para el mejoramiento de las relaciones humanas y la convivencia

Tabla 2.5. Propuestas de mejoramiento en el nivel de la gestión académico administrativa

PRESENTACIÓN

Jaime Escobar Triana, M. D., Ph. D.1

El ser humano no está aislado de los demás seres vivientes, humanos y no humanos, y el proceso salud-enfermedad comprende no solo al individuo, sino también a su entorno familiar, social, psicológico y cultural. Así, la Bioética se integra al enfoque de formación de los futuros profesionales aportando bases que permiten aclarar, y, si es posible, solucionar problemas y dilemas que surgen a partir de la investigación tecnocientífica, y en especial de las biotecnologías en su aplicación a la práctica terapéutica de las Ciencias de la salud.

La investigación realizada por María Clara Rangel Galvis se fundamenta en una observación, desde la Bioética, en la formación de odontólogos bajo el enfoque biopsicosocial y cultural, de conformidad con el Proyecto Educativo Institucional de la Universidad El Bosque, modelo inicialmente estructurado para la formación de médicos en la Facultad de Medicina “Escuela Colombiana de Medicina”. Este modelo busca trascender el reduccionismo biológico y considerar como patrón de formación el enfoque asistencial propuesto por Engel en 1977. Este es, pues, un modelo en el que el profesional de la salud acepta la responsabilidad de incorporar en su ejercicio un abordaje interdisciplinario dentro de una visión holística de la salud, que considere las realidades psicosociales y culturales de sus pacientes, sus familias y de la comunidad.

Maria Clara Rangel analiza el modelo de formación y atención que se lleva a cabo en las prácticas clínicas formativas en la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque, etapa crucial en la que se modela cómo será el comportamiento humano y profesional del futuro odontólogo. Así, Rangel analiza las tensiones que se generan entre el modelo de formación propuesto y el modelo docente asistencial establecido, lo cual conlleva a la estructuración de conflictos y dilemas de diverso orden generados en la relación docente-estudiante-paciente. A partir de los resultados, la doctora Rangel realiza una reflexión bioética en los ámbitos educativos, sociales y gubernamentales para la estructuración de nuevos lineamientos en la formación de odontólogos.

En el primer capítulo, Rangel presenta el marco de referencia político y normativo bajo el cual se rige la formación y el ejercicio de profesionales en Odontología. También, describe las dificultades que se han evidenciado desde la estructuración de la Ley 30 de 1992, en razón a que se ha dado un incremento desmezurado de programas en Odontología, se han limitado los espacios clinicos de formación y se han deteriorado las condiciones del ejercicio de los profesionales en salud. Asimismo, evidencia desde la literatura científica la fundamentación bioética en la formación en salud, presenta algunos modelos de formación propuestos y las tensiones que se suscitan en la relación docente-estudiante-paciente, especialmente durante la formación clínica, y para dar solución a estos, propone métodos de resolución de conflictos, en caso de requerirse.

En el segundo capítulo, la doctora Rangel despliega las fases en las que se desarrolló la investigación: la primera con la revisión de la apropiación del modelo biopsicosocial y de la Bioética en los programas académicos, en tanto que son dos áreas que se han estructurado de forma transcurricular. La segunda con la realización de cuestionarios autodireccionados a docentes, estudiantes y pacientes con el fin de estudiar la apropiación del enfoque de formación biopsicosocial cultural y bioético, y las posibles tensiones o conflictos que llevan a desvirtuar el modelo. En la tercera fase, analiza los hallazgos encontrados en la segunda fase y explora la posible existencia de conflictos que conlleven a la conformación de dilemas en las prácticas formativas docente-asistencial a través de la estructuración de seis grupos focales. Por último, presenta los resultados de las tres fases y presenta algunas narraciones producto de los grupos focales. En el tercer capítulo se desarrolla la discusión de los resultados con base en la revisión de la literatura previamente presentada, y en las conclusiones, propone entablar un debate bioético desde tres dimensiones que permitan estructurar nuevos lineamientos en la formación de odontólogos.

Así, la investigación de la doctora María Clara Rangel permite un acercamiento al enfoque biopsicosocial desde su aplicación en la formación, las prácticas docentes asistenciales y el papel armonizador de la Bioética no solo como lineamiento para el enfoque biopsicosocial, sino en la formación de ciudadanía.

Bogotá, noviembre de 2016

INTRODUCCIÓN

La presente tesis doctoral tiene como objeto identificar las tensiones, conflictos y dilemas bioéticos que se suscitan en la formación de los estudiantes de la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque, ubicada en la ciudad de Bogotá, Colombia.

La Universidad El Bosque orienta su proyecto educativo desde el:

Enfoque biopsicosocial y cultural, y asume su compromiso con el país teniendo como imperativo supremo la promoción de la dignidad de la persona humana en su integralidad. Así lo promulga cuando manifiesta en la formulación de la misión que sus máximos esfuerzos se concentran en establecer las condiciones propias para facilitar el desarrollo de los valores ético-morales, estéticos, históricos y tecno-científicos enraizados en la cultura de vida, su calidad y su sentido. Lo anterior, se lee en la misión, en la perspectiva de la construcción de una sociedad más justa, pluralista, participativa, pacífica y la afirmación de un ser humano responsable, parte constitutiva de la naturaleza y de sus ecosistemas: receptor y constructor crítico de los procesos globales de la cultura. (Universidad El Bosque, 1996, p. 21)

En consecuencia, el programa de odontología de la Universidad El Bosque fundamenta la formación de los futuros odontólogos con el:

Enfoque biopsicosocial y cultural2 que tiene como imperativo supremo la promoción de la dignidad de la persona humana en su integralidad, con una sólida preparación científica y humanística que le permita integrarse en equipos transdisciplinarios y trabajar en diagnóstico, promoción, prevención, rehabilitación y mantenimiento de la salud oral e integral del individuo, su familia y la comunidad a la que pertenece, mediante la aplicación de los avances técnicos, científicos y bioéticos, para mejorar la calidad de vida de sus pacientes. (Universidad El Bosque, s.f.)

La formación de odontólogos de acuerdo con los estándares de calidad se lleva a cabo en tres etapas: una de fundamentación teórico-práctica en las áreas de ciencias básicas biomédicas, ciencias psicosociales y humanísticas; en una segunda etapa, una formación en fundamentos básicos de la disciplina con práctica de laboratorio en preclínicas, con simuladores para el aprendizaje de los procedimientos que luego realizarán en la práctica clínica con pacientes y prácticas de promoción y prevención en comunidades escolares; en una tercera etapa, durante los últimos cuatro semestres, se realizan las prácticas clínicas formativas en las que el modelo de formación imperante ha sido por tradición biomédico, centrado en el tratamiento de la enfermedad, derivado de la teoría que asume que esta es “causa de desviaciones de la norma de variables medibles” (Engel, 1977, p.128) , concepto que para Engel (1977) se considera como un paradigma reduccionista que contempla un dualismo mente-cuerpo y aísla los procesos mentales de los somáticos.

Existen diversos modelos de formación clínica que van de menor a mayor complejidad, desde unas clínicas del paciente sano en los primeros semestres, a clínicas para tratamiento de pacientes de mediana complejidad. En algunos programas están divididas por especialidades o disciplinas, mientras que otros las constituyen como clínicas de atención integral del paciente, en las que existe un tutor para un grupo de diez a quince estudiantes el cual se encarga de supervisar y guiar a dichos estudiantes durante la atención de los pacientes y es apoyado por especialistas, de acuerdo con el caso en particular a tratar.

Se evidencia en la literatura la presencia de dificultades en el modelo de enseñanza-aprendizaje en la formación clínica, en razón de que persiste un modelo asistencialista, paternalista y frecuentemente autoritario por parte del docente, que puede afectar la relación con estudiantes y pacientes, generando tensiones que suscitan conflictos en los que se configuran dilemas de diverso índole, o aspectos relacionados con la vulnerabilidad de pacientes. Según Gonçalves y Machado (2005), esto ocurre ante la necesidad imperiosa de recurrir a estas clínicas por las siguientes razones: falta de cobertura de los servicios de salud, carencia de recursos para asistir a una consulta privada, o la pérdida de la autonomía del paciente para la toma de decisiones en los tratamientos que va a recibir, y la violación al derecho de ser informado y de consentir el tratamiento (Veloso, Pyrrho, Machado, Gonçalves y Garrafa, 2010).

Estos conflictos reportados en la literatura se han presentado con frecuencia en durante la formación clínica en la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque, aspecto que ha sido motivo de discusión en los consejos de facultad, y los comités de clínica, currículo y de calidad, lo que genera fuertes cuestionamientos al modelo de formación actual.

En síntesis, se configura un problema que radica en las tensiones que se presentan en la Facultad de Odontología entre el enfoque de formación del modelo biopsicosocial, el cual promulga una formación integral y holística encaminada a ver al paciente como un ser humano que debe ser tratado en sus dimensiones biológicas, psicológicas y sociales, a cuyas necesidades de salud debe darse solución desde una visión integral multisistémica (Weiss y Bertalanffy, 2003) que vaya encaminada a la determinación y control de sus factores de riesgo, con el fin de asegurar la recuperación y el mantenimiento de la salud (Breslow, 1972). Situación esta que exige un diagnóstico más profundo de las circunstancias y motivos que ocasionan los conflictos que son evaluables desde la bioética.

En la literatura existen publicadas algunas experiencias de formación en las que se relatan dilemas que invitan a la reflexión, pero muy pocas propuestas que tengan como objetivo formar profesionales con vocación de servicio hacia la atención integral del paciente, en la búsqueda de la solución de los problemas de salud bucal, teniendo en cuenta los factores biológicos psicológicos, socio culturales y ambientales que pueden generar un desequilibrio y estar afectando la salud y calidad de vida, para incrementar las posibilidades de éxito en el tratamiento que se instaure3.

Para el desarrollo de esta tesis doctoral se planteó la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los dilemas bioéticos que emergen de los conflictos que se generan en las prácticas formativas de los estudiantes de odontología entre el enfoque de formación bajo el modelo biopsicosocial y la práctica asistencial en las clínicas de la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque?

Las tensiones y conflictos suscitados en la relación docente estudiante paciente durante las prácticas formativas confluyen en la configuración de dilemas éticos que deben ser evidenciados y evaluados desde la bioética para proponer planes de mejora que tiendan a humanizar, dignificar y mejorar la calidad de la atención de los pacientes y la formación de los estudiantes.

La práctica clínica formativa bajo el modelo de enseñanza tradicional en ocasiones no beneficia al paciente, se convierte en una práctica deshumanizada que va en contravía de una adecuada relación profesor paciente estudiante, conduciendo a que se vea afectada la calidad de vida4 y bienestar5 (Griffin, 1988) del paciente, dando como resultado un ambiente ético disfuncional y estresante, para el cual no existe aún una propuesta desde la bioética que ayude a superar el problema planteado6.

Se Planteó como objetivo general caracterizar y analizar a partir de tensiones y conflictos expuestos por docentes, estudiantes y pacientes, los dilemas bioéticos que emergen en la formación del estudiante de odontología, considerando el enfoque biopsicosocial y cultural propuesto institucionalmente y la práctica docente-asistencial en las clínicas odontológicas de la Universidad El Bosque.

Como objetivos específicos se plantean los siguientes:

•Identificar, a partir de la visión de los actores sociales, las tensiones presentes en la interacción de estudiantes, pacientes y docentes, en las prácticas formativas.

•Categorizar y analizar las propuestas planteadas para la resolución de los diferentes conflictos que se presentan en las prácticas formativas en odontología, en la interacción de estudiantes, pacientes y docentes, propuestas desde la perspectiva de los actores implicados.

•Plantear, con base en los resultados, unos lineamientos orientadores desde la bioética para la solución de conflictos éticos que se suscitan en la relación docente-estudiante-paciente al interior de las prácticas formativas en odontología.

•Caracterizar los conflictos que se generan en la relación docente-estudiante-paciente y los dilemas bioéticos que emergen en la formación del estudiante de odontología, entre la aplicación del enfoque biopsicosocial y cultural propuesto institucionalmente y la práctica docente-asistencial en las clínicas odontológicas de la Universidad El Bosque. Para el logro de este objetivo, se han propuesto las siguientes acciones orientadas por estrategias de indagación de tipo cualitativo:

»Analizar algunas asignaturas del currículo con el fin de explorar su pertinencia en lo referente a la inclusión del modelo biopsicosocial y cultural de formación, a partir del estudio de documentos.

»Analizar las percepciones de estudiantes, docentes y pacientes, expuestas a través de un cuestionario autodiligenciado de preguntas abiertas, acerca del modelo de formación y sus componentes éticos y bioéticos.

»Identificar las tensiones o conflictos en la interacción de estudiantes, pacientes y docentes, en las prácticas formativas, a partir de las descripciones realizadas por los diferentes actores dentro de grupos focales.

»Categorizar las propuestas con las cuales los participantes resuelven las tensiones que se generan en las prácticas formativas en las clínicas, partiendo de sus narraciones en grupos focales.

Para tal fin, la investigación se ha estructurado en tres fases:

En la primera fase se llevó a cabo la revisión de actas de comités de currículo, de documentos institucionales como el Proyecto Educativo, el Plan de Estudios y otros programas que explican la fundamentación, la apropiación e implementación del enfoque de formación en docentes y estudiantes. Se tomaron un total de catorce programas académicos de la Facultad de Odontología, con el fin de determinar la presencia del enfoque biopsicosocial como objetivo de formación inmerso en los programas. Los programas fueron seleccionados al azar por cada nivel de formación, uno por cada área (bioclínica, psicosocial, humanidades, comunitaria e investigación). Se tuvieron en cuenta los objetivos y competencias determinados para cada nivel o ciclo de competencias del currículo de odontología. En cada programa se analizaron el objetivo general, los objetivos específicos, la inserción del modelo biopsicosocial y la evidencia de integración entre programas.

En la segunda fase se realizó un cuestionario auto direccionado de pregunta abierta a sesenta y ocho estudiantes, veintiún profesores y cuarenta pacientes que asisten a las clínicas odontológicas de la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque. El cuestionario fue evaluado previamente por pares académicos quienes examinaron la claridad de la redacción, la pertinencia y la conceptualización. Luego fue validado por cuatro expertos en el área de investigación cualitativa quienes realizaron observaciones, a partir de las cuales se hicieron modificaciones recomendadas.

Posteriormente se realizó un taller con estudiantes y docentes en el que se presentó el proyecto educativo del programa y su fundamentación, basada en el enfoque de formación bajo un modelo biopsicosocial, seguido de un caso clínico para que fuese analizado y presentadas las propuestas teniendo en cuenta la metodología utilizada en las clínicas, para luego realizar un cuestionario auto direccionado con el fin de evidenciar si el modelo institucional (modelo biopsicosocial) permea a los actores en la formación académica, la práctica clínica y la calidad de vida como seres humanos. A su vez, se buscaba identificar qué conflictos y tensiones emergen de la interacción durante la práctica entre el estudiante, el docente encargado y el paciente.

Como técnica de muestreo se utilizó el método de selección con un propósito (Ulin y Robinson, 2002). Acto seguido, se procedió a realizar el análisis de esta información mediante la creación de matrices que permitieron ordenar y clasificar los datos.

En la tercera fase se estructuraron y se realizaron grupos focales con docentes estudiantes y pacientes de las clínicas, con un tiempo total de discusión 45 a 60 minutos, en la modalidad de discusión grupal. Los grupos vinculados se dividieron de la siguiente manera:

Dos grupos focales cada uno de cinco estudiantes (diez estudiantes en total) de sexto, séptimo, octavo y décimo semestre que cursaban prácticas clínicas.

Dos grupos focales de pacientes. Uno conformado por seis y otro por cuatro participantes (para un total de diez pacientes) que llevaban en calidad de pacientes más de seis meses en la facultad y estaban siendo atendidos en clínicas de sexto, séptimo, octavo y décimo semestre.

Dos grupos focales con cinco profesores cada grupo (para un total de diez profesores) de clínicas de sexto, séptimo, octavo y décimo semestre, de adultos y crecimiento y desarrollo, con más de dos años de ejercicio docente en las clínicas.

Las preguntas de discusión se prepararon para cada grupo focal, según los objetivos planteados en cada grupo. La reunión de los grupos se realizó en dos sesiones para poder completar los diez participantes requeridos. Se utilizaron medios audiovisuales como videograbadora y grabadora para registrar las respuestas de los participantes. Una vez obtenida la copia en DVD de cada reunión de se procedió a asignarle un número a cada uno de los participantes (ejemplo: P1, P2, P3, etc.) para respetar su confidencialidad dentro del estudio. Después de haber hecho el paso anterior, se transcribió todo lo dicho por los participantes dentro de la reunión, omitiendo las pausas que hizo la moderadora, la introducción al tema por parte de los investigadores, el agradecimiento por la asistencia y el cierre. Finalizada esta fase, se procedió a transcribir la grabación a un archivo de Word para poder realizar el análisis cualitativo, con fundamento en categorías emergentes establecidas por acuerdo entre investigadores.

Para el análisis de los resultados arrojados en los grupos focales se construyeron diecisiete códigos clasificados en dos categorías; una encaminada a identificar conflictos (ocho códigos) y la otra a la construcción de propuestas de mejora de dichos conflictos (nueve códigos). En el grupo de pacientes surgieron algunos códigos particulares para la categoría de conflictos y siete códigos en la categoría propuestas.

Como Unidades de estudio se evaluaron catorce programas académicos con el fin de evidenciar la apropiación del modelo de formación bajo el enfoque biopsicosocial. Por su parte, la selección de los sesenta y ocho estudiantes, veintiún docentes y cuarenta pacientes para su participación en el diligenciamiento del cuestionario se realizó atendiendo a cada grupo de interés y con un propósito.

La selección del número de participantes en grupos focales fue definida por un criterio de saturación de la información, en el que se propone realizar entrevistas e integrar nuevos participantes hasta el momento en que los conceptos y los puntos de vista comiencen a repetirse.

Como criterios de selección se tomaron al azar para cada nivel de formación:

•Los programas académicos de las asignaturas de bioclínica, comunitaria, psicosocial, bioética y humanidades.

•Estudiantes, docentes y pacientes que en el curso de dos semanas accedieron a responder el cuestionario auto diligenciado, en las clínicas odontológicas de la Universidad El Bosque.

•Estudiantes que en la actualidad atienden pacientes en las clínicas odontológicas, profesores que se encuentran impartiendo docencia en las clínicas odontológicas, pacientes que actualmente son atendidos en las clínicas odontológicas.

•La información de los cuestionarios auto direccionados se recopiló clasificando en matrices los datos a partir de categorías de análisis de la información obtenida de los docentes, estudiantes y pacientes.

•La información de los grupos focales se transcribió y se analizó mediante un proceso de análisis de contenido basado en la teoría fundamentada. En un primer momento, se desarrolló una categorización abierta y posteriormente se reagruparon los resultados a través de una categorización de tipo axial.

Los aspectos éticos contemplados como requisitos para el desarrollo de esta investigación se relatan a continuación:

•Compromiso de confidencialidad o consentimiento informado.

•Aprobación por parte de los comités de bioética de la facultad y de la división de Investigaciones de la universidad.

•Aprobación por parte de los comités de bioética de la facultad y de la división de Investigaciones de la universidad.

•Propiciar un clima de confianza en la comunidad académica y los participantes del estudio.

•Se explicita el derecho de los participantes para retirarse de la investigación si lo estiman pertinente.

•Se solicita autorización a los entrevistados para grabar y utilizar la información suministrada con fines de emitir informe.

En esta investigación se realizó un estudio cualitativo, exploratorio y descriptivo, a partir del cual se identificaron presiones de orden académico que dan lugar a conflictos desde la perspectiva bioética que emergen durante la formación de los estudiantes de odontología de la Universidad El Bosque, según el enfoque biopsicosocial y cultural, impartido en los primeros semestres del pregrado.

La información se obtuvo a partir de la revisión de los programas académicos, cuestionarios auto direccionados y grupos focales a estudiantes docentes y pacientes de sexto, séptimo, octavo y décimo semestre que asisten a las clínicas odontológicas de la Facultad de Odontología de esta universidad.

Se observó que la formación del estudiante desde el enfoque biopsicosocial cultural y bioético se está desarticulando, en el periodo comprendido entre el ingreso del estudiante a las clínicas y el momento de su graduación, debido a la dificultad que ha existido en su integración a la realidad imperante en la que debe buscar pacientes con las patologías requeridas para realizar tratamientos que se suman como requisitos de formación en el cumplimiento de destrezas y habilidades o competencias; situación que le genera presiones de tiempo y logros.

La investigación evaluó la tensión entre dos exigencias: una formativa, fundamentada en una perspectiva holística bajo el enfoque biopsicosocial, cultural y la bioético, y otra asistencial, orientada al logro de destrezas y habilidades clínicas. Se estableció que se presentan situaciones en la interacción docente-estudiante-paciente que afectan la calidad de vida de cada uno de estos actores, a la vez que se configuran conflictos que llevan, en algunos casos, a dilemas éticos en el proceso de formación en el que, de un lado, se imparte una formación humanista enmarcada en el modelo biopsicosocial y cultural, y de otro, se exige el cumplimiento de procesos académicos que termina llevando a confrontaciones y abusos de unos y otros implicados, así como a la ejecución de acciones que sobrepasan los límites de la ética por parte de los estudiantes, tras su necesidad de cumplir requisitos.

Como propuesta frente a los hallazgos obtenidos, surge la necesidad de redimensionar las prácticas formativas del programa de odontología de la Universidad El Bosque y dar un mayor énfasis a la aplicación del enfoque biopsicosocial cultural y bioético, con una atención en la que predomine la dignificación de la relación docente-estudiante para que se logre una práctica docencia-servicio humanizada, en la que se otorgue un espacio a la bioética que permita reflexionar acerca de la responsabilidad social que deben asumir los educadores con la formación de los futuros profesionales de la salud.

Los lineamientos propuestos serán un insumo que convoca a la reflexión tanto en este como en otros programas de odontología del país y de la región. Se propone evaluar estos lineamientos desde los ámbitos bioéticos, gubernamentales, sociales y educativos para establecer acuerdos que den viabilidad a una formación pertinente de los odontólogos, que permita a las facultades de odontología colaborar, con el objetivo de ofrecer cobertura en salud a la población.

Para esto, se plantean algunos lineamientos orientados a repensar el modelo y a recontextualizar el enfoque biopsicosocial y cultural, teniendo a la bioética como eje integrador de reflexión para la toma de decisiones.

CAPÍTULO 1 //
1.MARCO DE REFERENCIA
1.1.Marco político y normativo

El marco político y normativo que se desarrolla a continuación hace referencia a algunos aspectos relevantes ocurridos en la década de los noventa, que obligaron a cambiar la orientación de la formación universitaria en salud y el ejercicio de la profesión, en razón de que en esta década son promulgadas dos leyes: la Ley 30 de 1992, por la cual se legisla la autonomía de la educación superior, y la Ley 100 de 1993 (Constitución Política de Colombia, 1991, p. 143), por la cual se crea el Sistema de Seguridad Social en Colombia.

Estas dos leyes generaron la descentralización y la ampliación de la oferta de servicios de salud, y motivaron un incremento en la oferta de programas de educación superior, justificados en la ampliación de la cobertura en salud y educación. Es así como los programas de odontología en Colombia pasaron de doce a treinta y cuatro en diecinueve instituciones (cinco de carácter público y trece privadas); esto teniendo en cuenta que algunas de estas instituciones cuentan con extensiones del programa en otras ciudades diferentes a la sede principal.

En Colombia, mediante el Decreto 2566 del 10 de septiembre del 2003 por el cual se establecen las condiciones mínimas de calidad y demás requisitos para el ofrecimiento y desarrollo de programas académicos de educación superior, el Gobierno Nacional reglamentó las condiciones mínimas de calidad para los programas académicos de educación superior; y mediante la Resolución 2772 del 2003 se definieron las características específicas de calidad para los programas de pregrado en ciencias de la salud.

Dichas competencias deben responder al perfil requerido para trabajar en el mercado laboral, perfil difícil de lograr, por falta de espacios de consolidación de su práctica clínica en el sistema de seguridad social, además de las limitaciones del sistema que cada vez reduce el ejercicio del odontólogo general, cuya actividad profesional se ha limitado hacia la de un “diagnosticador” y gestor de procesos de facturación.

La academia en diversos espacios ha manifestado su preocupación e interés en colaborar con el desarrollo de estrategias, políticas y programas que contribuyan al mejoramiento de las condiciones de salud, mediante una atención integral a la población. Es evidente la dificultad que ha tenido la academia para lograr convenios docente-asistenciales que le permitan al estudiante asistir a este tipo de prácticas, aun cuando existe una norma vigente a partir del Acuerdo 003 del 2003, el cual reglamentó los centros de práctica asistencial como hospitales universitarios, según el modelo docencia-servicio, establecido por el Ministerio de Educación y Protección Social. La realidad es muy distinta, puesto que no se dan las condiciones y los espacios para su implementación, debido a la fundamentación de la normatividad, a partir de la cual se crean restricciones que solo consienten desarrollar programas de promoción, prevención y atención con instituciones escolares y grupos comunitarios, con frecuencia aledaños a la zona de influencia de las facultades de odontología, a partir de alianzas y convenios particulares que han dado como resultado acciones puntuales que no tienen impacto dentro de los sistemas de vigilancia epidemiológica, debido a una tradicional tendencia de instaurar estas prácticas formativas en escenarios desarticulados del actual sistema de salud.

1.2.Marco institucional
1.2.1.La Universidad El Bosque

La Universidad El Bosque es una institución de educación superior privada, de utilidad común, sin ánimo de lucro, que nació con el nombre de Escuela Colombiana de Medicina en el año 1977. Desde su nacimiento como Escuela Colombiana de Medicina, la universidad ha asumido su compromiso con el desarrollo de nuestro país. Se convirtió en Universidad El Bosque, en 1997. A partir de entonces, se planteó la misión institucional en los siguientes términos:

Desde el enfoque biopsicosocial y cultural, la Universidad El Bosque asume su compromiso con el país teniendo como imperativo supremo la promoción de la dignidad de la persona humana en su integralidad. Sus máximos esfuerzos se concentran en ofrecer las condiciones propias para facilitar el desarrollo de los valores ético-morales, estéticos, históricos y tecno-científicos enraizados en la cultura de vida, su calidad y su sentido. Lo anterior en la perspectiva de una sociedad más justa, pluralista, participativa, pacífica y la afirmación de un ser humano responsable, parte constitutiva de la naturaleza y sus ecosistemas. Receptor y constructor crítico de los procesos globales de la cultura. (Universidad El Bosque, 1996, p. 21)

El enfoque de formación que ofrece la Facultad de Odontología de la Universidad El Bosque se estructura de acuerdo con el Proyecto Educativo Institucional (PEI), es decir, parte del modelo biopsicosocial y cultural como eje integrador del plan de estudios de la facultad. Como ejes fundamentales del PEI y del nuevo programa aparecen la docencia, la proyección social y la investigación.

Por su parte, los objetivos se establecen teniendo en cuenta los estándares de formación de odontólogos a nivel nacional con la Asociación Colombiana de Facultades de Odontología (ACFO) e internacional con La Organización de Facultades Escuelas y Departamento de Odontología de la Unión de Universidades de América Latina y El Caribe (Ofedo-Udual), dichos estándares son adaptados a los contextos y a las necesidades de salud oral de la población colombiana.

1.3.Prácticas formativas en Odontología

Desde 1985, la Universidad El Bosque estructuró las clínicas odontológicas direccionadas a la prestación de servicios a pacientes de las comunidades de la zona norte o áreas en las que los estudiantes, al realizar trabajo comunitario, pudiesen diagnosticar y remitir pacientes que necesitasen de consulta odontológica. Estas clínicas se encuentran ubicadas dentro del campus universitario, de tal forma que se cuenta igualmente con usuarios de la comunidad universitaria, los familiares de los estudiantes, pacientes de los centros periféricos y la población de vecinos de la universidad.

La clínica se erige en el espacio de interacción docente-estudiante-paciente, en donde los estudiantes se forman en las acciones propias de la odontología, articuladas con los procesos normativos, académico-administrativos y asistenciales, cumpliendo las normas de bioseguridad, con fundamento en un ejercicio de trabajo en equipo e interacción con los actores allí presentes. En este espacio el estudiante va adquiriendo cada vez mayores conocimientos, destrezas y habilidades, para la resolución de patologías que van de menor a mayor complejidad, acompañado por un cuerpo docente altamente calificado y la tecnología y los materiales apropiados.

Se ha establecido como enfoque de formación el modelo biopsicosocial para la atención de los pacientes; el estudiante aprende en este espacio que las necesidades van más allá de los aspectos tecno-científicos biológicos, por lo cual dimensiona la atención teniendo en cuenta también aspectos psicológicos, sociales, históricos, ecológicos y éticos, pues estos son fundamentales para las dinámicas del proceso salud-enfermedad y de la calidad de vida.

Para el desarrollo de este modelo, el espacio de formación clínica está centrado en el ser humano y no en sus tejidos orales y estructuras dentales, con la finalidad primordial de que el estudiante pueda dar atención integral desde la multidimensionalidad del ser humano, pueda prestarle atención en salud oral acorde a sus necesidades y expectativas, y logre que aprenda a mantener su salud a partir de su autocuidado apoyado por el seguimiento periódico de la salud alcanzada (Universidad El Bosque, 2012).

1.4.Modelos formativos en Odontología

En la literatura se evidencia una diversidad de modelos formativos aplicados en odontología que van desde el modelo tradicional centrado en el aprendiz hasta aquel centrado en el paciente.

El modelo tradicional (modelo paternalista) se caracteriza porque el paciente se encuentra al servicio de las necesidades y requerimientos del estudiante, el paciente cree en las recomendaciones del profesor, que es quien se asume tiene el conocimiento.

El modelo informativo, por su parte, es con frecuencia dirigido por especialistas; en este contexto, el paciente suple las necesidades educativas de cada especialidad y las estrategias de tratamiento resultan siendo de inadecuada coordinación (Beauchamp, y Childress. p. 522).

Prevalece en los currículos odontológicos el conocimiento del experto docente sobre el concepto del estudiante inmaduro y el “paciente ignorante” (Engel, 1977), quien en ocasiones es influenciado por decisiones del profesional docente de acuerdo con sus preferencias personales o comerciales, o por cualificación del estudiante a partir de requisitos que deba cumplir en su aprendizaje.

En contraposición, el modelo de enseñanza centrada en el paciente prioriza el cuidado de este, sus necesidades y expectativas, considerando como clave el atributo de la calidad del cuidado y la autonomía del paciente en lo referente a la decisión sobre su tratamiento.

Para priorizar la enseñanza centrada en el paciente, el odontólogo debe moverse del modelo biomédico mecanicista a un modelo centrado en las necesidades del paciente según sus expectativas y desarrollo en su entorno natural y social, razón por la cual debe reorientarse las perspectivas científica y educativa hacia una formación integral con un enfoque holístico7. Entendiendo lo holístico como la consideración de la interdependencia de todo el organismo, el cuerpo, la mente y su interconexión con el entorno natural y social (Escobar Triana, 2000, p. 59).

1.5.Tensiones en las prácticas formativas en programas de Odontología

Las prácticas formativas de los estudiantes de los programas de odontología en América y Europa tradicionalmente se han dispuesto en clínicas ubicadas en el campus universitario. Aunque algunos programas han venido integrándolas a centros hospitalarios y centros comunitarios, persiste este modelo de clínica universitaria, en el cual la formación práctico clínica se desarrolla a partir de determinado número de objetivos clínicos que debe cumplir el estudiante, para asegurar las competencias en destrezas y habilidades con las cuales debe egresar.

Se evidencia en la literatura poca investigación formal acerca de los dilemas éticos que pueden presentarse en este modelo de formación docente-asistencial. Uno de estos artículos es el de Gonçalves y Machado (2005), quienes realizaron un estudio empírico exploratorio cualitativo, para identificar y analizar problemas éticos durante la atención de pacientes por parte de los estudiantes en las clínicas de la Facultad de Odontología de la Universidad Santa Catarina, en Florianópolis (Brasil), donde se hace visible la manipulación al paciente como un medio para obtener un fin académico.

Los resultados obtenidos por estos autores reportan la vulnerabilidad del paciente frente a la necesidad imperiosa de recurrir a este servicio, por la estrecha cobertura en la prestación de los servicios de salud pública del Estado, la no participación del paciente para la toma de decisiones frente a los tratamientos a los cuales se va a someter en dichas prácticas y la violación al derecho de ser informado adecuadamente y consentir dichos tratamientos. Los autores recomiendan en su estudio repensar la humanización de estas prácticas formativas y crear una competencia ética, conciliando los intereses académicos con las necesidades del paciente, contexto en el cual el profesor debe ser un modelo para seguir, en su actividad académica, como un profesional ético y humano.

Otro artículo que ahonda en este asunto es el de Koerber, Botto, Pedleton, Albazzaz, Doshi y Rinaldo (2005) quienes realizaron un estudio en tres facultades de odontología de la Asociación de Educación Dental Americana y evaluaron las opiniones de estudiantes, administrativos y directivos acerca del comportamiento ético en la formación de los estudiantes.

Según la investigación, los estudiantes aducen la necesidad de cumplir requisitos como objetivos de formación y en consecuencia se ven abocados a llevar a cabo hurto de materiales en preclínicas con fines diversos y plagio o copia en exámenes para recibir una nota aprobatoria. A su vez se ven conducidos a presentar inflexibilidad o rigidez en el cumplimiento de requisitos, crear agendas de tratamiento irreales y en ocasiones anotar procedimientos ficticios para mostrar el cumplimiento de tareas. También se comprobó la falta de interés en asumir un comportamiento ético, por desconocimiento o falta de apropiación del deber ser como futuros profesionales de la salud, el desinterés por cumplir en menor tiempo con el tratamiento del paciente y el desconocimiento en la práctica clínica de los intereses del paciente y de su autonomía. Esta investigación plantea que el profesor debe ser para el estudiante un modelo a seguir, tanto en su vida cotidiana como académica y que debe ser visto como un profesional humano y ético que trata con dignidad y respeto a sus alumnos, pacientes y compañeros de trabajo, de tal forma que recomienda que la institución promueva la formación de los profesores y el personal administrativo en todos los niveles de formación. De tal manera que debe existir una “cultura ética” con un fortalecimiento del pensamiento bioético.

En la medida en que el cuerpo docente practique una cultura basada en los determinantes biopsicosociales podrá transmitir un conocimiento y un estado de ánimo óptimo ya que con el ejemplo se enseña mil veces más que con las palabras. Debemos sensibilizar a la comunidad frente a la cultura bioética como un nuevo paradigma que orienta con mayor fuerza creadora la evolución de la humanidad como civilización. El estar informado de dicha tendencia social y comprender la magnitud de sus beneficios seguramente contribuirá a la suma de las partes para alcanzar el consenso general que haga de la cultura bioética una institución social.

Sharp, Kuthy y Heller (2005) evaluaron, en los Estados Unidos, dilemas éticos, mediante 123 encuestas realizadas a estudiantes de odontología en su cuarto año de rotación por clínicas extramurales. Los hallazgos significativos reportados por este estudio informan sobre tensiones relacionadas con la atención de pacientes: un 25% de los alumnos evidenció recursos limitados para el desarrollo de adecuados tratamientos para los pacientes, un 19% reportó conflicto entre profesionales para el tratamiento llevado a cabo por un equipo interdisciplinario, un 15% reportó que existen unas políticas clínicas o procedimientos exigidos por los directivos de los centros asistenciales en salud fundamentadas en aspectos financieros, un 13% reportó la toma de decisiones clínicas sin tener en cuenta la autonomía del paciente y el 1% no reportó ninguna tensión.

En el estudio se demuestra la persistencia de dilemas éticos en este tipo de centros asistenciales y se pone de manifiesto recurrir a los códigos de ética que salvaguardan la responsabilidad social y el compromiso que se debe tener con las poblaciones vulnerables por parte del sector gubernamental, o el trabajo social que se puede asumir desde las facultades de odontología en dichos centros; los autores proponen hacer un llamado a las instituciones para que promuevan la enseñanza de la bioética en la formación de odontólogos.

Siendo así las cosas, los modelos de formación profesional en odontología deben incidir en la creación de ambientes de aprendizaje y de estrategias favorables para el desarrollo de valores que permitan construir relaciones enmarcadas en el ejercicio ético del actuar personal y profesional.

Kolhberg trabajó en sus investigaciones en el estudio de la educación moral y estableció la noción de “democracia educacional”, la cual define como:

[…] el contexto en el que el estudiante aprende con el profesor, los procesos en los que se estructuran las normas y reglamentos de una sociedad justa, permitiendo que la interacción entre el profesor y el alumno lleve a la toma de decisiones compartidas y equitativas, que conduzcan al desarrollo de una comunidad basada en principios de justicia y cuidado. (Reimer, 1997, p. 21)

Este autor estudia el desarrollo de la conciencia moral, la cual debe razonar y analizar sobre juicios morales que se formulen ante dilemas también morales que puedan presentarse; considera que el desarrollo en términos de moral de una persona pasa por tres niveles: el nivel preconvencional, basado en el respeto a normas por temor a las consecuencias de sus actos; el nivel convencional, en el que las personas se identifican con el grupo o la sociedad en la que viven siguiendo normas de conducta, y el nivel posconvencional, en el que se toma conciencia, se aceptan y se comprenden los principios éticos universales y los morales generales.

Diego Gracia (1998, pp. 176-177) correlaciona la forma en que Kohlberg aborda la adquisición de actitudes demostradas en los tres niveles antes mencionados para el desarrollo de actitudes éticas y morales que deben ser asumidas durante la apropiación de conocimientos y habilidades para la formación, llevando a adquirir un alto nivel de introspección de la bioética en los estudiantes de salud, que les permita evolucionar; de tal forma que puedan analizar, reflexionar y tomar decisiones a partir de establecer juicios de valor con respecto a sus actuaciones.

En el proceso formativo en salud se han establecido modelos de enseñanza-aprendizaje clínicos centrados en las necesidades del paciente, que propician la disolución del conflicto en caso de presentarse. Debería ser el paciente quien con su concepto contribuya a la nota final del éxito de las prácticas clínicas, permitiéndosele manifestar su estado de satisfacción, su nivel de conocimiento de los procedimientos a que ha sido sujeto y el grado de participación de su voluntad de consentimiento.

Harold Eriksen (2008, pp. 171-172) recomienda centrar el cuidado del paciente en sus necesidades y expectativas, considerándose esta la clave del atributo de la calidad del cuidado. Queda la inquietud de si este es un modelo centrado en el paciente o en la toma de decisiones de tratamiento para el logro de estándares de alta calidad en la formación. Una parte significativa de los procesos de enseñanza se lleva a cabo en prácticas clínicas con pacientes, bajo la supervisión de odontólogos cualificados como profesores, pero existe también gran diversidad de estrategias para el desarrollo de habilidades: prácticas entre compañeros, interacción con pacientes y literatura relacionada con el adecuado comportamiento del docente.

Fugill (2005), por su parte, realizó un estudio de tipo cualitativo en estudiantes de la Facultad de Odontología de Wale bajo tres categorías en la relación docente-estudiante: el comportamiento del estudiante, las características del profesor y su comportamiento durante el proceso enseñanza aprendizaje. Como estrategias se consideraron: la demostración, la retroalimentación, la integración de la teoría con la práctica, la autonomía del estudiante y las autoevaluaciones. Dentro de las características que se buscan en el profesor están: ser un ejemplo a seguir, tener una personalidad adecuada y contar con atributos como puntualidad, disponibilidad, consistencia y habilidades prácticas. De igual modo se requiere que el docente entienda las limitaciones del conocimiento del estudiante y respete la relación estudiante-paciente.

Chambers, Heissberger y Leknius (2004) estudiaron la percepción de los estudiantes y los docentes sobre los aspectos que caracterizan a un excelente profesor y concluyeron que la gran mayoría de los estudiantes consideran que es aquel que les da soporte tanto académico como personal. Por su parte, los docentes se encuentran divididos en su criterio al respecto, al haber unos que consideran más importante su experticia y otros el soporte.

McLaren y Leathard (2007), a su vez, caracterizan un profesional virtuoso como aquel que considera la diferencia, reconoce el conflicto, lo analiza desde los principios de la bioética propuestos por Beauchamp y Chilldress (2002, p. 523) y dirime entre los posibles dilemas que pueden surgir para luego tomar una decisión.

Divaris, Barlow y Chendea (2008, p. 125) reportan la perspectiva de estudiantes respecto a las dificultades que se presentan durante su proceso formativo, anotando la influencia del tamaño del curso, el tiempo libre, la evaluación de los procedimientos, la relación con los compañeros y profesores, y el peligro del sistema de requisitos inflexibles; aspecto todos estos que en ocasiones llevan al estudiante a comprometer sus decisiones éticas y morales. La investigación reveló que los síntomas de estrés que incluyen manifestaciones psicosomáticas y psicológicas tienen que ver en ocasiones con la responsabilidad directa que estudiantes y profesores deben asumir con respecto a la salud de su paciente. Un currículo en odontología debe tener un fundamento científico, formar profesionales éticamente competentes, centrar la educación en el estudiante, eliminar la discriminación enseñanza-aprendizaje e inculcar la cultura de una visión holística. Recomiendan la construcción de ambientes académicos positivos, involucrar a los estudiantes para que sean agentes de cambio y hacerlos participes de la implementación de innovaciones en el currículo.

Hirsch (2011) aborda la relevancia que tiene la ética en la docencia y presenta diferentes tipos de conflictos, dilemas y desafíos de conductas no éticas en profesores. Concluye que los dilemas más frecuentes son la falta de lealtad entre los profesores poniéndose en evidencia ante los alumnos y propone dirimir los conflictos y dilemas a partir de llegar a consensos mediante procesos deliberativos individuales y colectivos.

Sánchez Alfaro (2011, p. 134) propone una formación humana y social de los profesionales en salud que aborde los procesos salud-enfermedad de una manera sistémica en los ámbitos locales y globales, de forma interdisciplinaria y holística, desde una reflexión pluralista biocéntrica, poshumanista e interdisciplinaria, que contemple la diferencia en términos del multiculturalismo y la interculturalidad. Para tal fin plantea promover la reflexión y el debate anterior, alrededor de los derechos humanos y los principios bioéticos con la finalidad trascendental de formar profesionales idóneos, conscientes de su responsabilidad y compromiso individual y colectivo.

No será suficiente recordar una sola vez en esta tesis el compromiso solícito de los educadores con la formación de estudiantes para el desempeño de sus competencias humanistas, de que vean con claridad la necesidad de formar seres integrales con una misión y una visión, cuyos focos sean una mejor calidad de vida edificada desde los valores humanos. El espacio académico, después del ámbito familiar, es el lugar donde los estudiantes pasan la mayor parte del tiempo y es, por lo tanto, el lugar apropiado y el momento adecuado para llevar a cabo importantes realizaciones constructoras del bienestar de todos.

Las directivas del campus universitario en el caso de la Universidad El Bosque deberán de continuo involucrar en la toma de sus decisiones un llamado a cada miembro de la comunidad a participar de manera individual y colectiva en la transformación del entorno en que se vive. Sus directrices, sus ejecuciones y sus controles deben ser garantía de afianzamiento del modelo biopsicosocial. Es necesario tomar conciencia sobre cómo el comportamiento de las directivas representa un paradigma ético fundamental.

Este accionar supone, para la Facultad de Odontología, momentos de franca reflexión, de confrontación recurrente, de evaluación efectiva y de cambios de actitud que parten en primera instancia de sí mismos y en consecuencia de los grupos participantes.

La manera como se fragua un modelo de comportamiento es haciendo que se conviertan en hábito sus virtudes: en primer lugar, el objetivo de aprendizaje debe ser formar al estudiante en la habilidad de hacerse planteamientos sobre el conocimiento de sí mismo, de sus capacidades, habilidades y destrezas. Su práctica a la postre será la base fundamental para conocer a los demás. El logro de este objetivo implica entrenar una conciencia crítica frente a la forma como se debe actuar, una conciencia que en sus decisiones no deje pasar por alto que todas sus actuaciones afectan a los demás y sin temor a exagerar, al entorno en que vive. Aquí la escala de valores de la bioética se hace notable en el análisis y reflexión sobre la realidad social a la que se enfrentan los educandos día a día.

En segundo lugar, se requiere desarrollar unas competencias de formación que impliquen el aseguramiento de que el modelo bioético está inmerso en el proyecto de vida de cada estudiante. Debe contener claridad meridiana con respecto de hacia dónde va, identificando las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas que ayuden al estudiante a visualizar las necesidades humanas de seguridad, afecto, autoestima, independencia y autorrealización, de tal manera que facilite comprender formas prácticas y sensatas para llegar a las metas propuestas. El proyecto de vida debe ser una estar en constante construcción durante el desarrollo de toda la carrera universitaria del futuro odontólogo, de tal manera que al arribar a la vida laboral continúe siendo una disciplina en la vida profesional.

En tercer lugar, es importante resaltar con énfasis el compromiso del cuerpo directivo institucional, la importancia de darle el más alto valor posible a contenidos que relacionen la bioética con los núcleos temáticos de las diferentes áreas tales como la evolución del pensamiento humano, la reflexión bioética de las políticas públicas en la salud colombiana, los dilemas éticos del comienzo de la vida y la bioética y formación biopsicosocial.

La persona es un ser eminentemente reflexivo; se pregunta espontáneamente sobre lo bueno y lo malo, sobre lo que se debe y no se debe hacer, lo que vale y no vale la pena vivir y es capaz de tomar conciencia de sí misma y de sus relaciones con el mundo. La perspectiva desde la bioética y su fuente de principios constitucionales alientan el comportamiento ético, en tanto que contiene los parámetros que orientan y regulan el actuar humano, además de proporcionar las pautas generales que permitan alcanzar las metas y objetivos.

Mientras que el paradigma reduccionista contempla un dualismo mente cuerpo, los procesos mentales de los somáticos, el modelo biomédico parte de esta concepción y de la idea de que la salud es un asunto meramente relacionado con el cuerpo. El modelo biomédico de la enfermedad se deriva de la teoría que asume que las enfermedades son causa de desviaciones de la norma de variables medibles (Engel, 1977). Por el contrario el modelo biopsicosocial requiere que el odontólogo acepte la responsabilidad de evaluar cualquier problema que presente el paciente y su formación debe incluir competencias en lo biológico, psicológico y social para la toma de decisiones e implementación de las acciones propuestas.

La literatura revisada comprueba que son pocos los estudios que explicitan los dilemas éticos suscitados según el modelo de formación imperante en las facultades de odontología, en donde predomina la necesidad académica de formación del estudiante en contraposición con el derecho a priorizar las necesidades de salud del paciente, vulnerando su autonomía y el derecho a tener claridad en el tratamiento que se le va a instaurar (veracidad en la información para consentir el tratamiento). Quizás los textos que más se acercan son los de Bertolami (2004, p. 423), Koerber et al. (2005, p. 224) y Sharp, Kuthy y Heller (2005), en Norteamérica y los de Gonçalves y Machado (2005, p. 204) en Brasil.

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