Kitabı oku: «Reparando mundos»
María Eugenia Ulfe es profesora principal e investigadora en Antropología en el Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Es licenciada en Antropología por la PUCP, magíster en Artes de África, Oceanía y América por la Universidad de East Anglia y PhD en Ciencias Humanas por la Universidad George Washington. Dirige el Grupo de Investigación Interdisciplinario en Memoria y Democracia en la PUCP. Es profesora honoraria visitante en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Ha sido directora del Festival de Cine de LASA en 2020 y 2021. Sus estudios se centran en el estudio de sociedades posconflicto, la memoria y sus representaciones artísticas y audiovisuales, antropología del Estado, sistemas de cuidado y género, y metodologías audiovisuales experimentales.
Entre sus publicaciones figuran Danzando en Ayacucho: música y ritual del Rincón de los Muertos (2004); Mirando la esfera pública peruana desde la cultura (2006), con Gisela Cánepa; Cajones de la memoria: la historia reciente del Perú en los retablos andinos (2011); ¿Y después de la violencia qué queda? Víctimas, ciudadanos y reparaciones en el contexto post-CVR en el Perú (2013); En busca de reconocimiento. Reflexiones desde un Perú diverso (2017), con Rocío Trinidad; y Resource Booms and Institutional Pathways. The Case of the Extractive Industry in Peru (2017), con Eduardo Dargent, Maritza Paredes y José Carlos Orihuela.
Ximena Málaga Sabogal es antropóloga, historiadora y documentalista; candidata a doctora en Antropología por la Universidad de Nueva York y egresada del programa de posgrado en Culture and Media (Antropología Visual) de la misma universidad. Realizó estudios de pregrado en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, y es licenciada en Antropología y magíster en Historia por la PUCP. Ha participado en investigaciones etnográficas e históricas en diferentes regiones del Perú, especialmente en Ayacucho, Puno y Cusco. Sus estudios se centran en antropología del Estado, sociedades posconflicto, memoria, antropología de los medios y de la radio. Además de varios artículos publicados junto con María Eugenia Ulfe sobre reparaciones y memoria en la provincia de Huanca Sancos, está trabajando en el proyecto Ondas Andinas, una mirada etnográfica a los encuentros entre radio, política, y categorías identitarias en el Altiplano peruano. Ha dirigido varios cortometrajes documentales.

Reparando mundos
Víctimas y Estado en los Andes peruanos
© María Eugenia Ulfe y Ximena Málaga Sabogal
De esta edición:
© Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 2021
Av. Universitaria 1801, Lima 32, Perú
feditor@pucp.edu.pe
www.fondoeditorial.pucp.edu.pe
Diseño, diagramación, corrección de estilo y cuidado de la edición:
Fondo Editorial PUCP
Portada: Fiesta del agua de Huanca Sancos, 26 de julio de 2016
Foto de Miguel Gutiérrez Chero
Primera edición digital: agosto de 2021
Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2021-09373
https://doi.org/10.18800/978-612-317-672-3
ISBN: 978-612-317-676-1
Índice de contenido
Agradecimientos
Siglas y acrónimos
Cronología básica
Introducción. Resituando metáforas
Lucanamarca y Huanca Sancos
Huanca Sancos y Lucanamarca, 1979
Nociones de víctima y violencia
Llegando a Huanca Sancos
Objetivos y organización del libro
Capítulo 1. Haciendo un Estado: élites y desigualdades en la historia regional de Huanca Sancos y Lucanamarca
Los Andes
Capítulo 2. Arrasando mundos: los años de la violencia
Vecinos, familiares, huancasanquinos
El nuevo orden: los arrasamientos
Las rebeliones
Las represalias
Colegio Los Andes
La cotidianeidad violenta y los cambios en Sancos
Al medio y en los márgenes, ¿qué queda?
Lucanamarca: el peso del nombre
Redoble por Sancos
Capítulo 3. El contexto de la posguerra y el Estado gestor de programas sociales
El contexto de la posguerra
La consolidación del Estado neoliberal
El Estado gestor
El Foncodes en Huanca Sancos
El Programa de Apoyo al Repoblamiento y Desarrollo de Zonas de Emergencia
El Plan Integral de Reparaciones (PIR)
Capítulo 4. Reparando mundos, construyendo sujetos
«De nada te has recibido»: Luzmila y Honorio
Angélica
«Al Estado le conviene»
La pastora
Josefa, Jacinta y Orlando
La ley sin reglamento
«La camiseta del pobrecito»
La registradora
Epílogo ¿Cuáles mundos reconstruidos?
La marcha nacional de afectados
La exposición de arte
Las otras deudas pendientes
Referencias
Dedicado a los pobladores de Lucanamarca y Huanca Sancos y
a Carlos Iván Degregori, cuya misa se llevó a cabo en la misma iglesia
donde fueron velados los restos de los comuneros
asesinados en Lucanamarca.
Agradecimientos
Mijaíl Bajtín tiene razón cuando afirma que un libro no es la obra de un solo autor. En un libro se encuentran las voces de muchos personajes, sean los construidos en el texto o las historias de quienes nutren a los sujetos que ahí aparecen. Este es un libro escrito a cuatro manos; quienes nos conocen podrán darse cuenta de las partes que cada una escribió más profusamente. Pero no es una investigación que llevamos a cabo solas. Vera Lucía Ríos pasó largas temporadas en Lucanamarca y Sancos al comienzo de este estudio, y con ella iniciamos este gran proyecto de investigación. Asimismo, Alicia Noa Alfaro llegó de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) como estudiante de intercambio y se unió a nuestro equipo de trabajo de campo durante la larga estadía de 2013, en la cual trabajamos las cuatro juntas entre Lucanamarca y Sancos. En ese momento, Piotr Turlej y Piero Rossini nos asistieron con la cámara y el sonido, respectivamente. Piotr Turlej quedó vinculado al proyecto en los años posteriores y volvió en dos ocasiones más para acompañar a Ximena en sus proyectos cinematográficos en Sancos. Infinitas gracias por su apoyo. Miguel Gutiérrez se unió un par de años después, cuando volvimos a campo en 2016 para trabajar con las fotografías. Elisa Arca y Raquel Alegría nos ayudaron a construir lo que llamamos readers de Lucanamarca y Huancasancos; esto es, a reunir el conjunto de material de noticias de periódicos y medios sobre los casos de violencia ocurridos en la región. Por su parte, Sebastián Argüelles nos ayudó a organizar la bibliografía referida al capítulo tres.
Héctor Gálvez, quien dirigió el documental Lucanamarca con Carlos Cárdenas, gentilmente compartió con nosotras las entrevistas realizadas para la filmación de la película. Este material muestra, en muchas maneras, las entrevistas brindadas por los mismos pobladores ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Con los directores de cine, las personas se sienten más libres y abiertas de expresarse sobre los acontecimientos.
En Ayacucho, no podemos dejar de mencionar el apoyo constante de colegas, amigos y amigas: Nelson Pereyra ha sido fundamental a lo largo de este estudio; lo mismo Jefrey Gamarra, Ulpiano Quispe, Nory Cóndor, Mariano Aronés, Lurgio Gavilán, Maricela Nanci Quispe, Elizabeth Castillo, Ramiro Valdivia, Roberto Ayala y Alex Huamanculí. A todos y todas, muchas gracias. El primer viaje a Lucanamarca fue posible gracias a Renzo Aroni, Percy Rojas y Gisela Ortiz, del Equipo Peruano de Antropología Forense.
En Lucanamarca, no podemos dejar de agradecer a la regidora Eleodora, a Edgar Huancahuari, a la familia del fallecido Antonio Quincho, a Honorio Curitumay y su esposa Luzmila, a Envenciana Huancahuari, a Teófanes Allccahuamán, a la familia Curitumay y a las profesoras de la escuela primaria.
En Sancos, agradecemos especialmente a Nilton Salcedo, Vanessa Alanya y familia, Napoleón Sumari y familia, Libia y familia, Misael Huamaní, Elpidio Calderón, Sara Echaccaya, Cirilo Pacheco, Mirta Salcedo, Kelly y Wilson, Héctor y Benjamín González, Armando Martínez, a los pastores y a todas aquellas personas cuyos nombres no podemos mencionar acá para proteger su privacidad. Son demasiadas las personas cuyas historias, relatos e imágenes aparecen aquí retratados.
En Lima, nuestros agradecimientos son para el padre Gastón Garatea por contarnos sobre la misa de entierro digno de los pobladores de Lucanamarca en la Iglesia de la Recoleta, en la Plaza Francia. Aprovechamos también para agradecer por brindarnos su tiempo en largas conversaciones a Sofía Macher, Jairo Rivas, Susana Cori, Isabel Coral, Cecilia Pacheco, Jo Marie Burt, Rolando Ames, Iris Jave, Cecilia Méndez, Javier Torres, y funcionarios de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN) y del Consejo de Reparaciones en Lima y en Ayacucho. Una mención especial siempre tendrá la querida Pilar Coll, con quien conversamos en varias oportunidades sobre el Consejo de Reparaciones y la idea de reparar al otro. Lici Ramírez, Karen Bernedo, Mauricio Delgado y Teodoro Ramírez han sido importantes para mirar la reproducción de los casos en repertorios y plataformas artísticas de las historias recogidas en el texto. El Grupo Memoria, espacio creado por Carlos Iván Degregori y dirigido por María Eugenia con Ponciano del Pino, que funcionó en el local de la calle Arnaldo Márquez del Instituto de Estudios Peruanos, fue el primer lugar en el cual María Eugenia y Vera Lucía compartieron las ideas iniciales de este estudio. Las discusiones que sostuvimos durante dos años, en los cuales nos reunimos dos veces al mes con Ricardo Caro, Gabriel Salazar Borja, José Carlos Agüero, Tamia Portugal, Rosa Vera, Carolina Garay, Sebastián Muñoz Nájar, Iván Ramírez y quienes nos acompañaron con sus textos y debates, nutren mucho este libro.
Si bien Carlos Iván Degregori no alcanzó a revisar las versiones iniciales de este estudio, sí conversó con María Eugenia sobre lo importante que era trabajar en esta región de Ayacucho para conocer el papel de los colegios en la guerra y sus enormes secuelas en la vida de las personas. Mientras tomaban un helado en la avenida Arequipa conversaron largamente sobre Lucanamarca y la manera como el caso quedó grabado en su corazón de manera tan marcada. Años después, revisando su archivo personal, encontramos algunas de esas entrevistas que nos comentó aquella tarde. Agradecemos especialmente a Dynnik Asencios por ayudarnos a localizar este material.
Una versión inicial del manuscrito fue leída y comentada en el Congreso de LASA de 2016 por Carmen Ilizarbe y Olga González en un taller titulado Reparando ciudadanías, que era el nombre original del proyecto. La discusión del taller ha sido muy importante para la forma y contenido de este libro. Aprovechamos la ceremonia de doctor honoris causa de Steve Stern en la PUCP en Lima para «robarle» tiempo y sentarnos a trabajar con él. Su minuciosidad y sus profundos comentarios nos llevaron a replantearnos aspectos históricos fundamentales en nuestro estudio.
Finalmente, Patricia Oliart nos abrió las puertas de su casa para conversar largas horas sobre temas que atraviesan este libro. La estadía en la biblioteca de Newcastle fue importante para cerrar parte de la escritura de este libro. Aquí un agradecimiento especial al Proyecto Cultural Narratives and Crisis of Renewal que codirigieron Jorge Catala y Patricia Oliart. En el caso de Ximena, los tres años de escritura de este libro coincidieron con sus estudios doctorales en NYU, donde contó con el apoyo constante de Thomas Abercrombie, Faye Ginsburg y Bambi Schieffelin (que le dieron el tiempo y la comodidad para terminar este proyecto). Anna Weinreich, Melissa Lefkowitz y Laura Murray la acompañaron en cada día de este proceso y, aunque trabajan en lugares muy distintos del mundo, siempre recibieron con interés y atención las interminables referencias a Huanca Sancos en las conversaciones con Ximena. Los meses de revisión final del manuscrito coincidieron con una larga estadía de Ximena en Puno, y es allí donde encontró también el tiempo y la tranquilidad para culminar este proyecto. Gracias a Genny Juño y toda la familia Kusillos, así como al grupo puneño Pluralidades, encabezado por Anita Pino Jordán, por construir espacios de reflexión y debate en el Altiplano.
Este estudio no hubiese sido posible sin los distintos apoyos económicos recibidos a lo largo de estos años. La beca Violencias, seguridad y construcción de ciudadanía en América Latina y el Caribe –Programa de Becas CLACSO-ASDI para investigadores de América Latina y el Caribe 2009-2012— fue importante para el primer momento del proyecto y el trabajo de campo que se hizo en Lucanamarca entre 2011 y 2013. En 2013 recibimos apoyo de la Dirección de Gestión de la Investigación del Vicerrectorado de Investigación de la PUCP para desarrollar este libro. En distintos momentos entre 2013 y 2016 hemos recibido fondos de investigación y hemos participado en proyectos de investigación a través de la Dirección de Responsabilidad Social, Instituto de Democracia y Derechos Humanos, y el Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP. El pequeño fondo del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP ha sido fundamental para volver en 2016 a recoger más fotografías y terminar con las reseñas que nos faltaban de algunas de las imágenes recogidas en años anteriores.
Un agradecimiento especial también a Mónica Calderón, directora de la Biblioteca de Ciencias Sociales de la PUCP por siempre apoyarnos en nuestras búsquedas bibliográficas.
Partes de este libro han sido publicadas en artículos y capítulos de libros que se indicarán en el camino de la lectura. Aprovechamos también para agradecer los comentarios a los lectores anónimos y a quienes publicamos y nos dieron valiosos comentarios a los textos, como Valérie Robin, Gisela Cánepa Koch, Ingrid Kummels, Ludwig Huber, Arnim Langer y Graham Gordon. La lectura final —que le da sentido y estructura a este texto— la realizó el siempre apreciado Félix Reátegui; a él, un agradecimiento particular.
Un lugar especial en este largo camino lo guardan nuestros y nuestras estudiantes, con quienes fuimos a Lucanamarca (2011) y Sacsamarca (2014) como parte del curso Práctica de Campo de la especialidad de Antropología: Mario Cépeda, Ximena Flores, Leonor Lamas, Leonie Kling, Adriana Verán, Paulo Temoche, Paola Porcel, Marcos López, Thor Durand, José Enrique Solano, Roxana Gastelú, Fabio Miranda, Betto Castro, Katy Qqueccaño y Paola Huaco.
Este es un libro escrito para los pobladores de Santiago de
Lucanamarca, Sancos, Sacsamarca, Carapo en Huanca Sancos y
para las nuevas generaciones que vendrán, como Fernanda.
Siglas y acrónimos
Anfasep | Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú |
Aprodeh | Asociación Pro Derechos Humanos |
ARA | Archivo Regional de Ayacucho |
ARA-P | Archivo Regional de Ayacucho Sección Prefectura |
CMAN | Comisión Multisectorial de Alto Nivel |
Cofopri | Archivo del Organismo de Formalización de la Propiedad Informal - Ayacucho |
Comisedh | Comisión de Derechos Humanos |
Coravip | Coordinadora Regional de Afectados por la Violencia Política de Ayacucho |
CR | Consejo de Reparaciones |
CVR | Comisión de la Verdad y Reconciliación |
Foncodes | Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social |
ICTJ | International Center for Transitional Justice |
ILA | Inicio de la Lucha Armada |
Infes | Instituto Nacional en Infraestructura Educativa y de Salud |
Midis | Ministerio de Inclusión y Desarrollo Social |
Movadef | Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales |
PAR | Programa de Apoyo al Repoblamiento |
PCP-SL | Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso |
PES | Programa de Emergencia Social |
PIR | Plan Integral de Reparaciones |
PNAH | Programa Nacional de Atención a los Huérfanos de la Violencia |
Prodev | Proyecto de Apoyo a la Repoblación: Desplazados por la Violencia |
Profines | Proyecto Focalizado de Inversión Económica y Social |
Pronaa | Programa Nacional de Asistencia Alimentaria |
RUV | Registro Único de Víctimas |
SP VF | Subprefectura Víctor Fajardo |
ZAC | Zonas de Acción Concertadas |
Cronología básica
1963 | Fundación del colegio secundario Los Andes |
1979 | Llegada de Juan López Liceras a Huanca Sancos |
19 de noviembre de 1982 | Primer asesinato en la zona: Alejandro Marquina en Huanca Sancos |
1982-1983 | Arrasamientos |
15 y 16 de febrero de 1983 | Rebelión en Sacsamarca |
20 de febrero de 1983 | Rebelión en Sancos y perdón a los liberados |
22 de marzo de 1983 | Rebelión en Lucanamarca |
3 de abril de 1983 | Represalias en Lucanamarca/ Matanza de Lucanamarca |
21 de mayo de 1983 | Batalla de Sacsamarca |
23 y 24 de junio de 1984 | Represalias en Sancos/ Matanza de Sancos |
20 de setiembre de 1984 | Creación de la provincia de Huanca Sancos |
18 de julio de 1992 | Emboscada senderista a autoridades de Sancos en Huachuaccasa |
2001-2003 | Comisión de la Verdad y Reconciliación |
2002 | Exhumación de restos caso Lucanamarca y ceremonia de entierro |
Julio de 2011 | Primera lista de Reparaciones que incluyó a tres personas de Lucanamarca |
«Todo se propala en un pueblo chico».
Jorge Luis Borges, Funes el memorioso
Introducción Resituando metáforas
Una metáfora es la traslación del sentido directo de una frase o palabra por una de sentido figurado. Muchas veces, la historia de las comunidades se ha construido sobre la base de ideas prefiguradas, que, como grandes metáforas, construyen aquello que describe Castoriadis (1997) como imaginario social instituyente. Las ideas prefiguran grandes discursos y representaciones de otras personas, otros lugares. Las metáforas, como el lenguaje, no quedan en el plano representacional solamente, sino que pasan a dar forma a la manera como se percibe y configura la historia de muchas comunidades andinas. Este libro regresa a un tema fundamental y clásico en las ciencias sociales peruanas: las relaciones entre el Estado y sus poblaciones campesinas e indígenas después del periodo más sangriento de nuestra historia republicana. ¿Cómo el Estado constituye a sus sujetos? ¿Cómo los sujetos constituyen al Estado?
La mirada será desde un análisis minucioso etnográfico e histórico detenido en el diseño e implementación de una política social, el Plan Integral de Reparaciones (PIR). Desde aquí el Estado clasificará, nombrará, designará y focalizará a su población; sin embargo, ¿cómo funciona este programa y cómo perciben las personas su accionar? Esta no es cualquier política pública. Su objetivo primordial siempre fue la restitución de la ciudadanía, la dignificación del ciudadano. Su origen en el Perú se remonta al trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003), un mecanismo instalado desde el seno del Estado para la búsqueda oficial de la verdad entre 1980 y 2000. Aquí es donde nos detendremos para mirar al Estado, el cual, viniendo de una larga tradición vinculada con el desarrollo y el progreso, a partir de la década de 1990 se encuentra con un sistema político y económico diferente, que limitará su accionar frente al mercado.
Siguiendo a Tilly (2006), queremos pensar en esta estructura estatal que emerge y se construye en la guerra. Parece que la guerra y el Estado se miran mutuamente —al igual que el capitalismo y el Estado—, pero este entrecruzamiento está poblado de sujetos, subjetividades e historias. Este es el nudo de nuestro libro, que nos invita a preguntarnos por la historia reciente, sobre la manera como el Estado organiza y rebautiza a un grupo de su población como víctimas, sobre la condición de ser y sentirse víctima frente al Estado, su comunidad y la colectividad. Los nombres no caen en el vacío. Las personas se apropian y hacen uso de estas categorías para enfrentarse a un Estado que tiende a olvidarlas. Al indagar sobre estas subjetividades, nos encontraremos con una serie de metáforas arraigadas históricamente para describir la relación del Estado con sus poblaciones: ideas como «la lejanía», «comunidades alejadas», «el aislamiento», «el Perú profundo» o «los campesinos entre dos fuegos». Muchas veces, estas ideas son construidas o han sido edificadas desde la academia, desde las altas estructuras del Estado o lo que se conoce como ese Perú oficial. Estas metáforas son contenciosas: las personas las usan al mismo tiempo que las discuten, y cual telón de fondo, estas metáforas serán discutidas en las siguientes páginas a la par que daremos cuenta de las estrechas pulsiones de estos pobladores con el Estado.
Lucanamarca y Huanca Sancos
Para cuando llegamos a Lucanamarca, las imágenes de este lugar ya habían recorrido el mundo entero y se habían convertido en una memoria emblemática de todo un conflicto. Imágenes de noticieros, titulares, documentales y obras de arte reproducían en diferentes formatos y repertorios lo sucedido el 3 de abril de 1983 y el posterior desfile de ataúdes blancos por las laderas del pueblo en 2002.
Uno de los aspectos que más llamó nuestra atención cuando llegamos a Lucanamarca por primera vez fue la sensación de encontrarnos con un poblado apenas habitado. Parecía desierto. Sentadas en la pequeña plaza, recordamos las imágenes de la ceremonia de entierro luego de la exhumación de cuerpos en 2002 y la larga caminata con los ataúdes desde la plaza hasta el cementerio, que debió ser escalofriante.
¿Cómo un espacio tan pequeño pudo cobijar tanto muerto? ¿Cómo se sintieron sus familiares? ¿Cuán duro fue el momento en el que estas muertes ocurrieron, en 1983? Las expresiones tan comunes de «baño de sangre», horror y espanto no dejaban de retumbar en nosotras. Con estas preguntas nació esta investigación, a la par que inquiríamos por la historia por aquella reflexión antropológica que nos lleva a pensar sobre la manera cómo ese otro emerge y aparece representado en su historia, por cómo esa historia da cuenta (o no) de lo sucedido, y cómo esa historia nacional se construye como un espejo que mira y configura históricamente a ese otro (Said, 1996).
Sin embargo, esta no es la «Historia» con H mayúscula, sino una pequeña-gran historia construida a partir de relatos, memorias y sentimientos de los pobladores de la provincia de Huanca Sancos y de los distritos de Lucanamarca y Sancos. La memoria nos ayuda para pensar la etnografía como técnica de investigación; las imágenes, además de proveer contenido visual, también gatillan otros sentidos. Desde aquí miramos las relaciones tensas, largas y rizomáticas que los pobladores de Lucanamarca y Sancos establecieron con el Estado, y las maneras como este se puso de manifiesto.
Lucanamarca y Sancos son localidades ubicadas en la zona sur central de Ayacucho, que forman parte de la provincia de Huanca Sancos. Son comunidades de altura: en promedio, miden desde 3400 msnm hasta las altas punas (arriba de los 4000 msnm), con grandes pastizales esencialmente dedicados al comercio del ganado. Su larga historia colonial las describe como organizadas en ayllus, con tenencias de tierra comunales y con una movilidad constante en toda esa zona del sur de Ayacucho.
Con el pasar de los días, la sensación de Lucanamarca como pueblo vacío dejó de tener sentido. Lo que sucede es que la población de esta zona va y viene, pues hay distintas rutas e interconexiones con la capital de la región, con el sur de Ayacucho y con la costa. Steve Stern (1993) nos contaba los relatos de viajeros y la combinación de apellidos que describen Huanca Sancos como una región pujante enclavada en los Andes con una articulación dinámica de larga duración con otras regiones.
En Lucanamarca, el bus-camión, comúnmente conocido como el mixto propiedad del señor Carbajal hacía su ruta entre Lucanamarca, Sancos e Ica, la misma ruta que hoy realizan las camionetas y combis, y que también las lleva en la otra dirección hacia Ayacucho. En Sancos, la situación no era diferente.
Las historias relacionadas con estas rutas recorren la vida de los pobladores de la provincia de Huanca Sancos. Son una imagen recurrente en sus álbumes fotográficos, las cuales comenzamos a usar como foto-elicitación una vez que conocimos que ahí vivieron dos grandes fotógrafos: Mariano Alarcón y Nicasio Ancasi. Cuando exhibimos las fotografías en Sancos en 2014 y 2016, emergieron esos otros relatos que parecían congelados en el tiempo.
Cuando doña Eva ingresó a la habitación donde estaba su esposo, don Fermín, les mostraba a Miguel y a Ximena la fotografía del mixto y el Volvo de Sancos. Ella exclamó: «Él es Pancho Yarma, el primero», y nos brindó los nombres y apellidos de todos los que aparecen en esta fotografía que muestra con orgullo el transporte de la comunidad. Pero hubo un momento en que se detuvo.

Figura 1. Mapa de la provincia de Huanca Sancos
Fuentes: MINAM, INEI, ING y USGS. Elaboración de Tarik Tavera Medina.
Miguel: Luego, ¿el que sigue con chompa beige?
Eva: Él es el presidente.
Fermín: Él es el presidente de la directiva comunal de la comunidad campesina de Sancos, César Molina Alarcón.
Ahí se detuvo. Silencio.

Figura 2. Fotografía del mixto y el Volvo de la colección personal de don Fermín
Fuente: Colección personal de Jesús Alfaro.
Una de las acciones recurrentes de Sendero Luminoso contra las poblaciones de Lucanamarca y Sancos fue precisamente la quema del mixto y el Volvo. Don Fermín no recuerda con exactitud cuándo ocurrió por primera vez1, pero sí recuerda el lugar: Tajra. En Tajra ocurrieron muchas emboscadas en la ruta Ica-Huanca Sancos.
Don Fermín cuenta que, poco antes, habían elegido a nuevos miembros de la directiva comunal. El presidente de la directiva comunal llegó con el Volvo, pero con otro chofer, cuando los emboscaron en Tajra. Eran más de doscientas personas, porque volvían no solo en el Volvo, sino en varios mixtos, incluyendo el de Carbajal de Lucanamarca. Los hicieron bajar y quemaron el Volvo. Este había sido comprado por la comunidad campesina de Sancos para trasladar materiales a la localidad. Les rogaron que los dejasen bajar sus materiales y que no se llevaran al chofer. Dejaron al chofer, pero se llevaron el Volvo con todo el material adquirido y lo quemaron cerca de Pedregal. Al siguiente año, quemaron el mixto, y al poco tiempo asesinaron al presidente de la directiva comunal César Molina. Fueron años duros: atentados, robos y muertes comenzaron a sucederse unos tras otros.
Desde 1980, el Perú atravesó por un periodo de violencia intenso que duró aproximadamente hasta mediados de la década de 1990 (al menos para esta región). El líder del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso (PCP-SL) fue capturado en setiembre de 1992, pero esto no significó la paz. En lugares como Sancos, la base militar permaneció un tiempo más. En mayo de 1980, el Perú regresó a la democracia luego de doce años de dictadura militar. El día de las elecciones, sucedió un hecho que marcaría el inicio de la lucha armada (ILA) por el PCP-SL. Seguidores del marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo quemaron un ánfora en la localidad de Chuschi, a unas horas de Sancos, lo cual declaró la guerra al Estado peruano.
Como señala el Informe final de la CVR (2003), la violencia no afectó a todos por igual (no todos los muertos son lo mismo). En el periodo de duración (desde el ILA en mayo de 1980 hasta la captura de su líder en setiembre de 1992), tampoco se padeció del mismo modo, ya que tuvo picos y momentos más álgidos. Localidades como Lucanamarca o Sancos tuvieron sus propios ciclos y auges de violencia, que no necesariamente coincidieron con los del resto del Perú.
En todos los años de estudio en la región entre 2011 y 2019, fue recién en 2016 cuando nos contaron sobre el asesinato de César Molina.
En la conversación con doña Eva y don Fermín, Ximena intervino y señaló con pesar: «Entonces, al señor César Molina lo matan en el mixto». Le respondieron: «Sí».
Al señor César lo asesinaron cuando venía en el mixto, en Tajra, donde también quemaron el mixto. En el mismo atentado, asesinaron a un chofer de Querobamba. Ahí mismo habían quemado también un volquete de otra localidad. Don Fermín era el administrador de la comunidad y era muy amigo de don César. Cuando fueron autoridad en el mismo periodo, se repartían las tareas y las funciones. Don Fermín contaba cómo don César quería obligarlo a que fuese con él en el mixto, pero él decidió regresar en el Volvo, pues tenía que cuidar la mercadería que habían adquirido para la comunidad. Los carros salían todos los días jueves de Ica. Él se adelantó trayendo la mercadería. La noche de ese miércoles, cuando don Fermín viajaba a Sancos, cayó una nevada y apenas logró pasar. La mercadería había salido a su nombre. Antes de que saliera don Fermín, don César ya estaba sentado con su maletincito en el Volvo y se tuvo que bajar. Se quedó en la puerta del hotel medio triste. Esa fue la última vez que don Fermín lo vio. Fue un 16 de diciembre cuando lo asesinaron. Días después, el mismo don Fermín tuvo que ir a Tajra a buscar el cadáver de su amigo.
Los pasajeros que venían con don César en el mixto llegaron en otro carro. Asustados, contaron que habían quemado el camión, pero que los habían soltado y por eso regresaron en otra movilidad. Las noticias informaban que habían asesinado al presidente de la comunidad. El vicepresidente de la comunidad requería voluntarios para buscar el cuerpo, pero nadie quería ir. Don Fermín señalaba lo siguiente: