Kitabı oku: «El legado bibliográfico de Roque Chabás (1844-1912) a la Universitat de València»

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Col·lecció Cinc Segles

Coordinadora de la colección:

MAITE SIMÓN

Edita: Publicacions de la Universitat de València

© M.ª Rosario Ferrer Gimeno, 2019

© de esta edición: Universitat de València, 2019

Publicacions de la Universitat de València

http://puv.uv.es Publicacions@uv.es

Ilustración de cubierta: Retrato de Roque Chabás (Archivo de la Catedral de Valencia). Fotografía de Vicente Novella Maquetación: Inmaculada Mesa Corrección: Letras y Píxeles S.L.

ISBN: 978-84-9134-466-7

Esta publicación no puede ser reproducida, ni total ni parcialmente, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, ya sea fotomecánico, fotoquímico, electrónico, por fotocopia o por cualquier otro, sin el permiso previo de la editorial.

«Los libros sólo se escriben para,

por encima del propio aliento, unir a los seres humanos,

y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia:

la fugacidad y el olvido».

(Mendel, el de los libros, de Stefan Zweig)

ÍNDICE

PRIMERA PARTE.

ESTUDIO HISTÓRICO-DESCRIPTIVO

1. Introducción

2. Antecedentes

3. De tertulias y testamentos

4. Biblioteca personal

4.1 Estudio de Ramón Fita Revert

4.2 Estudios de M.ª Cruz Cabeza Sánchez-Albornoz

5. Ubicación del fondo en la actualidad

5.1 Libro registro

5.2 Temática

5.3 Lengua

6. Homenajes

7. Conclusiones

SEGUNDA PARTE.

EL LEGADO BIBLIOGRÁFICO

Fondo bibliográfico

ÍNDICES

Autores y obras anónimas

Poseedores

Dedicatarios

Personajes vinculados a Roque Chabás

BIBLIOGRAFÍA

LISTA DE ABREVIATURAS


ACVArchivo de la Catedral de Valencia
AMSArxiu Municipal de Sueca
ARVArxiu del Regne de València
aum.aumentada
COFL-XVI-XVIICatálogo de las obras impresas de los siglos XVI y XVII pertenecientes a la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras
COFL-XVIIICatálogo de obras del siglo XVIII existentes en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia
BSCCBoletín de la Sociedad Castellonense de Cultura
ed.edición
f. o ff.folio o folios
facs.facsímil
ibíd.ibídem
MARQMuseo Arqueológico de Alicante
ms.manuscrito
ptas.pesetas
r.recto
rev.revisada
v. o vol.volumen

PRIMERA PARTE

ESTUDIO HISTÓRICO-DESCRIPTIVO

1. INTRODUCCIÓN

En el año 2009 inicié una página web personal de tema bibliográfico titulada !yEl libro del mes (www.uv.es/ferrermr) que finalizó en 2017. En ella cada mes destacaba un título de los que componen el fondo antiguo de la Biblioteca d’Humanitats «Joan Reglà» de la Universitat de València. La fecha límite establecida para publicitar dichos fondos fue 1940 y evitar así cualquier conflicto de propiedad intelectual. Esta fecha es bastante significativa porque también marca el principio de una nueva etapa política en este país y con ella de la política cultural. Antes que nada, conviene aclarar que, actualmente, los fondos más antiguos de esta biblioteca corresponden al siglo XIX, pues los de fecha anterior fueron trasladados a la Biblioteca Històrica de la propia Universitat para una mejor conservación de los ejemplares. Después de esta aclaración y volviendo al tema, según avanzaba en la elaboración de dicha página web constaté que determinados libros tenían, en la parte interior de la cubierta, una etiqueta impresa con la siguiente leyenda: «Librería de la Universidad. Legado por el M. I. señor D. Roque Chabás, canónigo del Cabildo de la Catedral de Valencia».


© M.ª Rosario Ferrer Gimeno.

Incluso algunos de esos mismos ejemplares llevaban grabadas en el lomo las iniciales R. Ch.


© M.ª Rosario Ferrer Gimeno.

Como nada de todo esto podía ser casual inicié una investigación para identificar los mencionados libros y tratar de averiguar por qué estaban allí. De todo ello quiero dar cumplida explicación en este estudio, resultado de tantos años de trabajo, para así poder completar y actualizar toda la información que existe sobre la biblioteca de tan ilustre canónigo. Es decir, recopilar las diferentes noticias existentes sobre ella y aportar nueva información, así como desmitificar las constantes alusiones a su desmembración y destrucción. En definitiva, mi intención es aportar más información sobre su biblioteca y mostrar todo aquello que existe de ficticio sobre ella. No sin antes indicar unas breves notas biográficas del canónigo Roque Chabás (1844-1912) para contextualizar mejor al personaje.

Roque Chabás nació en Denia en 1844. Fue el quinto de seis hermanos. Ingresó en el Seminario de Valencia en 1859. Fue ordenado sacerdote en 1868 y su primer destino fue como adjutor de la iglesia de San Antonio en Denia. Aquí comenzará a aplicar su interés por la arqueología local. En 1885 conseguirá el doctorado. En 1890 se presentó a una plaza de canónigo en la catedral de Alicante, pero no aprobó. Luego, en el mismo año, lo hizo para la catedral de Zaragoza. En este caso sintió que intereses contrarios a su persona le impidieron ser titular a la plaza. Para compensarlo de tal contrariedad fue nombrado canónigo de la catedral de Valencia el 29 de diciembre del mismo año por la reina regente María Cristina (Gaceta de Madrid, 1 de enero de 1891).1 El 3 de febrero de 1891 tomó posesión de la canonjía de Valencia. A partir de este momento desarrollará una ingente labor archivística e investigadora hasta su fallecimiento en 1912 en Denia. Para ahondar más y mejor en su biografía remito a la amplia bibliografía publicada.2

2. ANTECEDENTES

Así que, sobre la disgregación de su biblioteca, uno de los primeros en aludir a este asunto de su desmembración y destrucción fue el cronista de la ciudad de Alicante Francisco Figueras Pacheco. Lo hizo en el prólogo a la segunda edición de la obra del propio Chabás, Historia de la ciudad de Denia. Según Figueras Pacheco, la desmembración de su biblioteca fue la consecuencia de los ataques que el propio canónigo recibió en vida por parte de sus correligionarios, quienes no aceptaban su revisionismo histórico documentado y contrastado. Una especie de venganza por la animadversión fomentada contra él y cuyo culmen se materializó en 1899 con la publicación de una hoja «atacándole por su obsesión deplorable»3 en clara alusión a sus trabajos. Por todo ello, Figueras Pacheco dedujo que la destrucción de la propia biblioteca de Roque Chabás, tras su fallecimiento, era resultado de tanta inquina:

según nos informa don José Chabás, sobrino de don Roque, al morir éste dejó una biblioteca de más de mil volúmenes y gran número de cartas de eminencias nacionales y extranjeras, como Momsen, Hübner, Vieler Ehrler, que en revistas de sus países alabaron su Archivo y demás trabajos, y Fidel Fita, P. Alcover, Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Cánovas, Joaquín Costa, Fernández y González, Altamira, Julián Ribera, Chabret, Fabié, Víctor Balaguer, Colell, Llorente, Vives Císcar, Simonet, Elías Tormo, Vilanova, Serrano y otros. La biblioteca fue destruida por manos de quienes nunca podía esperarse semejante atrocidad. No podemos ni debemos ser más explícitos.4

Es decir, la destrucción fue premeditada porque, como insinúa, Figueras Pacheco conocía al responsable; ahora bien, no querría entrar en potenciales demandas judiciales y por eso no era más explícito.

En este mismo sentido incidieron, posteriormente, por una parte, el archivero del Archivo Diocesano de Valencia, Ramón Fita Revert, y, por otra, la exdirectora de la Biblioteca Històrica de la Universitat de València M.ª Cruz Cabeza Sánchez-Albornoz, aunque ambos con mejor fortuna, pues localizaron y describieron parte de los fondos que constituyeron la biblioteca de tan ilustre canónigo. A ellos me referiré más adelante.

Por último, y más recientemente, en esta misma idea de desmembración, insiste la archivera del Arxiu Municipal de Dénia, Rosa Seser Pérez, en un artículo publicado a propósito de la documentación legada por parte de unas sobrinas del ilustre canónigo:

Roc Chabás, el qual és ben segur que hauria desitjat que els seus documents i els seus llibres es conservaren tots junts en un arxiu o una biblioteca públics amb un suport institucional que garantira la seua conservació per al món de la cultura que ell tant estimava.5

En consecuencia, a continuación voy a tratar de documentar, de forma detallada, todas las noticias que he podido reunir y contrastar sobre el fondo que componía la biblioteca para, de este modo, recuperar una biblioteca especializada y olvidada, así como, a su vez, desmitificar muchos prejuicios que existen sobre ella y que no estuvieron en la voluntad de su propietario.

3. DE TERTULIAS Y TESTAMENTOS

Roque Chabás se asentó en la ciudad de Valencia, de manera definitiva, en 1891, cuando fue nombrado canónigo de la catedral de Valencia para cubrir la vacante dejada, por fallecimiento, del canónigo Joaquín Moros y Sánchez. El nombramiento fue publicado el jueves 1 de enero de 1891 en la página 2 de la Gaceta de Madrid, según una orden de la reina regente María Cristina, de 29 de diciembre de 1890. En el propio nombramiento se adjuntaba un breve curriculum vitae de todos sus méritos para el cargo, entre los que destacaba que «ha cursado y aprobado un curso de lengua griega, otro de francesa y otro de lengua hebrea». También se detallaban las publicaciones que había realizado hasta ese momento: Historia de la ciudad de Denia, Historia del venerable Fray Pedro Esteve, Novena de Nuestra Señora de los Desamparados y la revista El Archivo. También se mencionaban las dos oposiciones anteriores a canónigo no aprobadas, una en Alicante y otra en Zaragoza. La toma de posesión de la plaza en Valencia la realizó, de manera oficial, el 3 de febrero del mismo año.6 Su domicilio lo estableció cerca de la catedral, en la calle de la Llimera, número 1, principal.

En aquel momento, en la ciudad había varias tertulias eruditas de las que, inmediatamente, pasó a formar parte el canónigo Chabás. De ellas han llegado noticias no solo por la correspondencia particular de sus integrantes, sino también por la prensa local que se hizo eco en innumerables ocasiones.7 No obstante, de interés para el caso que me ocupa hay que mencionar una de las tres más prestigiosas, la tertulia de los domingos por la tarde en casa del erudito José Enrique Serrano Morales, sita en la calle Corona, de Valencia. El anfitrión poseía una excelente biblioteca y a su alrededor se congregaban los más afamados eruditos del momento, como Teodor Llorente Olivares, Antonio Chabret, Ruiz de Lihory, José Martínez Aloy, Luis Tramoyeres Blasco, Francisco Martí Grajales, Julián Ribera Tarragó, José Vives Císcar, Manuel Danvila Collado y posteriormente José Sanchis Sivera. Una tertulia plenamente bibliófila en la que se integró Chabás nada más asentarse en Valencia. Su introducción la llevó a cabo el propio Serrano Morales, con quien ya había iniciado su amistad, de manera epistolar, en 1888 y a la que se refiere en varias de sus cartas; sirva de ejemplo la que remitió Chabás al estudioso Juan Berksman (nombre adoptado por Pascual Boronat Barrachina en su época de fraile carmelita), datada en Valencia el 17 de noviembre de 1895: «Vengo como domingo de casa de D. José E. Serrano Morales».8 Por desgracia, la tertulia en casa de Serrano Morales finalizó en 1908 a la muerte de este. Sin embargo, el propio Chabás incitó a su continuidad, aunque en un nuevo espacio, su propia casa, ubicada en un nuevo domicilio de Valencia, en la plaza de Crespins, desde hacía varios años.

La ventaja de hacerla en su casa, aparte de ser un lugar más céntrico que el domicilio de Serrano Morales, la constituía su propia biblioteca, que podía suplir la del otro bibliófilo; así se lo expuso a Llorente Olivares en una carta fechada en Denia, el 4 de marzo de 1908: «Cuando vaya a Valencia ya trataremos de reunir los domingos por la tarde en mi casa (donde también hay libros) a los que íbamos a casa Serrano; aún es un punto más céntrico».9 Posteriormente, el hijo de Llorente Olivares, Llorente Falcó, dará noticia de ella10 tildándola de «investigadores de los anales valencianos». Entre los nuevos integrantes mencionaba a los contertulios Pascual Boronat, Juan Chabret, Francisco Almarche, José Sanchis Sivera, José Rodrigo Pertegás o Luis Cebrián.

No es la primera vez que Chabás hace esta mención explícita a su biblioteca, puesto que esta aparece referenciada, de manera documental, en su primer testamento, donde la incluye de manera singular.11

En 1894, a la edad de 49 años, Chabás sufrió una grave enfermedad que hizo temer por su vida, hecho que provocó su necesidad de testar. En ese testamento él establecía como albaceas al sacerdote Vicente Peretó Sapena,12 en ese momento arcipreste de Llíria (Valencia), y a sus parientes colaterales Francisca Merle y Cañamás y Francisco Merle y Vargas; su elección, seguramente, se debió a sus antecedentes familiares en la administración de bienes patrimoniales. La bisabuela materna de Roque, Isabel Garcés, enviudó y se casó en segundas nupcias con Roque Merle, también de origen francés como sus ascendientes paternos, quien era militar y comerciante como su primer marido. Los abuelos de Roque Chabás, Andrés Chabás Merle y María Fornells Garcés, sufrieron diversos exilios ocasionados por sus orígenes franceses, primero, por las guerras contra Francia de 1793 y, después, por la Guerra de la Independencia. En estos intervalos Roque Merle custodió y administró todos sus bienes con fidelidad, por este motivo y con esos antecedentes, los debió elegir como albaceas de su testamento.13 En su testamento, su biblioteca era mencionada en dos apartados, en concreto, en el sexto, «Faculta a sus buenos amigos Don Antonio Chabret y Don Enrique Serrano para que cada uno de ellos escoja de su librería una obra, la que gusten, compuesta de uno o dos tomos», y en el apartado séptimo:

Hubiera querido el Señor testador reunir una colección completa de todas las obras que le relacionan con la historia valentina y depositarla en manos de este Excelentísimo Cabildo Metropolitano, pero si el Señor no le da tiempo para ello, ordena que salvo lo dispuesto en la cláusula precedente en favor de sus dos amigos Sres. Chabret y Serrano, todas las obras, libros, opúsculos y demás que diga relación con la historia y literatura valenciana y obre en poder del Señor otorgante, a juicio de dicho Excelentísimo Cabildo, lo escoja y retire el mismo, mis queridos albaceas, herederos, ni otra persona en sus nombres, opongan obstáculos al libre derecho de escojer [sic] que concede al repetido su amado Cabildo, que lo guardará todo en sus archivos como débil recuerdo de cariño.

De estas cláusulas testamentales se deduce que, por una parte, lamenta la falta de tiempo vital para completar una magna biblioteca especializada en historia y literatura valencianas, su temática investigadora, que ya había iniciado desde su juventud; por otra parte, también muestra la gran estima y admiración que procesaba tanto a Antonio Chabret Fraga, estudioso de temas saguntinos, como a José Enrique Serrano Morales, hasta el punto de concederles el privilegio de escoger una obra de su biblioteca, es decir, no solo para guardar un recuerdo personal de Chabás, sino también para completar los fondos de sus respectivas bibliotecas personales. Ahora bien, hechas esas excepciones, remarcaba que toda su biblioteca sobre temas y literatura valencianos había de ser custodiada e integrada en un solo lugar, y designaba que ese debía ser la propia Catedral de Valencia. Con esta disposición mostraba su profundo respeto y admiración hacia el cabildo catedralicio, a pesar de todos los contratiempos y dificultades que padecía dentro de él y que, en consecuencia, le impedían hacerse cargo de su archivo. No obstante, aquel testamento no detallaba el número exacto de volúmenes que, en ese momento, componían su biblioteca ni tampoco se acompañaba de un listado de sus títulos y autores. La falta de datos favorecía una cierta ambigüedad interpretativa. En consecuencia, y a pesar de no poderse aventurar una cifra aproximada del fondo, esta no debía de ser muy voluminosa, pues su ubicación, en el piso de la calle de la Llimera de Valencia, de pequeñas dimensiones, así parecía demostrarlo. Con esta disposición evidenciaba su preocupación por preservar la unidad y custodia de la biblioteca en aquellos temas a los que intentaba dirigir sus esfuerzos, más allá de su voluminosidad y valía.

Afortunadamente, superada la enfermedad, Chabás comenzó una nueva etapa personal e intelectual. En 1898, consiguió ser nombrado canónigo-archivero de la Catedral de Valencia y, de esta manera, iniciar su magna tarea de ordenación de sus fondos archivísticos, que tantos años habían permanecido olvidados. Respecto a los dos eruditos mencionados en este primer testamento, ambos le precedieron en la muerte, Chabret en 1907 y Serrano Morales en 1908. Este último no olvidó la deferencia mostrada en su testamento y también lo incluyó en el suyo como uno de los supervisores del cumplimiento de sus disposiciones testamentarias referidas a su biblioteca. Serrano Morales donó todos sus libros, folletos, papeles impresos y manuscritos al Ayuntamiento de Valencia, es decir, a una institución pública, para dar mayor lustre a la propia ciudad. Serrano Morales pretendió facilitar a sus habitantes el acceso a títulos difíciles de localizar, así como, al mismo tiempo, preservar la unidad de un fondo tan particular como el suyo. El testamento de Serrano Morales destacaba también por su disposición y preocupación por la conservación física del fondo en un espacio apropiado con condiciones de luz e higiene, pero, sobre todo, por la preservación del mismo frente a la voracidad personal de los cargos públicos presentes y futuros. Al mismo tiempo, consciente de la posible laxitud de la institución municipal en el cumplimiento de sus disposiciones testamentarias, establecía un plazo de dos años para la plena disposición de los fondos al servicio público, pues, en caso contrario, transcurrido el tiempo estipulado, todo el fondo pasaría a la Real Academia de la Historia sita en Madrid.14 Estas disposiciones testamentarias de Serrano Morales debieron de servir como ejemplo potencial al propio Roque Chabás, por lo que, más adelante, en el análisis de su segundo y definitivo testamento las retomaré para detallarlas minuciosamente.

4. BIBLIOTECA PERSONAL

Como ya he mencionado antes, superada la enfermedad aludida, Chabás inició una nueva etapa personal que se manifestó en su trabajo de investigador y que, a su vez, repercutió en su propia biblioteca.

Después de los lúgubres y desalentadores comentarios de Figueras Pacheco sobre la desmembración de sus fondos bibliográficos, nadie más aportó nuevos detalles sobre la biblioteca personal hasta fechas más recientes, en las que han sido publicados dos estudios sobre este tema, como los aportados por D. Ramón Fita Revert, archivero diocesano de Valencia, y por D.ª M.ª Cruz Cabeza Sánchez-Albornoz, exdirectora de la Biblioteca Històrica de la Universitat de València. Estudios que expondré a continuación aunque no en el orden cronológico en el que fueron publicados, sino por el grueso de los fondos reseñados.

4.1 ESTUDIO DE RAMÓN FITA REVERT

El archivero diocesano Ramón Fita, en 1994, con motivo de una conferencia que pronunció sobre Roque Chabás en la Sociedad Económica Amigos del País de Valencia, se preguntó dónde podrían localizarse los fondos de su biblioteca, lo que le llevó a una exhaustiva indagación. El fruto de esa búsqueda lo plasmó en un extenso artículo,15 pues parte de su biblioteca se localizaba en el propio Archivo de la Catedral de Valencia. En ese artículo recogía todos los títulos, de forma detallada, que componen el fondo propiedad de Roque Chabás legado a la Catedral de Valencia, según consta en el testamento otorgado en Denia el 13 de abril de 1912, seis días antes del fallecimiento del canónigo. Además, el artículo incluye todas las disposiciones realizadas por el propio cabildo en torno a la recepción del fondo. Así, en la documentación catedralicia conservada, aparte de diferentes disposiciones sobre las honras fúnebres a celebrar en honor de Roque Chabás por parte de la catedral, aparece detallada la cláusula testamentaria sobre la cesión de sus fondos impresos y manuscritos a la propia catedral para su custodia. Es evidente que su custodia y su preservación fueron la máxima preocupación de Chabás. La pervivencia de una construcción minuciosa y especializada en la que tanto empeño había puesto quedó reflejada en la cláusula incluida que dice:

Quinto: es su voluntad que todas las obras, libros y opúsculos y demás que diga relación con la historia y literaturas valencianas y obre en poder del señor otorgante a juicio del Excelentísimo Cabildo Metropolitano de la Ciudad de Valencia lo escoja y retire el mismo sin que los albaceas, herederos ni otra persona en sus nombres oponga obstáculos al libre derecho de elegir que concede al repetido su amado Cabildo, el que lo «guardará» todo en sus archivos como débil recuerdo de cariño.16

Para llevar a cabo su cumplimiento, con fecha de 1 de mayo de 1912, el capítulo catedralicio creó una comisión formada por los canónigos José Sanchis Sivera (1867-1937)17 y Julio Cabanes Andrés (1865-1936),18 donde se les facultaba para realizar la correspondiente selección de obras que engrosarían los fondos de la catedral. Junto a esas disposiciones catedralicias, en el mismo legado, también aparece otro trozo de papel suelto escrito a tinta, en el que figura un listado sin desarrollar los títulos completos, solo el número de volúmenes con una somera relación por si alguno de los escogidos de su biblioteca particular pudieran no ser de su propiedad, es decir, solo estuvieran en préstamo y, por tanto, pendientes de ser reclamados por sus legítimos propietarios:

En total 512 ejemplares. La comisión escogió 20 volúmenes más que no se sabe si pertenecían al difunto y que si no aparece su dueño, quedarán en propiedad de la Catedral, lo mismo que se comprometió a devolver alguno de los anotados, si por acaso fueran de propiedad particular.19

De toda esa selección realizada daba cumplida cuenta Fita Revert en el artículo citado al detallar cada uno de los autores y títulos seleccionados por los mencionados canónigos. Por mi parte, he contrastado los títulos publicados por D. Ramón Fita con los incluidos en el registro catedralicio y, salvo algún error en la anotación de la fecha de edición, todos coinciden a excepción de dos registros que no han sido incluidos: uno correspondiente a Onofre Guitart, Repertori de totes matèries dels Furs de València, Valencia, 1608, que se hallaría entre los números 169 y 170 de ese mismo listado; el otro corresponde a Fr. Pascual Huguet, Historia de San Lorenzo, Valencia, 1717, que se ubicaría entre los números 170 y 171 de su listado.20 Por lo demás, Fita comprobó que cada uno de los registros bibliográficos del listado se correspondía con los fondos custodiados en ese momento en la propia Catedral y confirmó que todos se encontraban en el mencionado archivo catedralicio a excepción de unos pocos títulos, que incluyó en el listado sin signatura por ilocalizables.

Por lo demás, también D. Ramón Fita mencionaba otros lugares donde aparecían libros propiedad de Chabás, como la Biblioteca Valenciana, el fondo Manuel Sanchis Guarner (sobrino del canónigo José Sanchis Sivera) y la Biblioteca de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València, esta última de particular interés para el objeto de estudio de este trabajo, pues en ella el archivero diocesano mencionaba la existencia de 25 títulos que habían sido catalogados por D.ª M.ª Cruz Cabeza Sánchez-Albornoz, primero cuando era directora de la biblioteca de esa Facultad y, ampliados posteriormente, siendo directora de la Biblioteca Històrica de la misma Universidad. En este mismo artículo Fita puntualizaba: «Hem confrontat els 25 títols que apareixen en l’article assenyalat amb els del llegat testamentari de Chabàs a la Catedral i el resultat ha sigut negatiu. Ni es repeteixen, ni estan ací ressenyats. Tal vegada el senyor Roc els donaria en vida».21 Por lo que dicha referencia me lleva a detallar la información sobre el fondo que aportó la ilustre bibliotecaria sobre los libros pertenecientes a Roque Chabás.

4.2 ESTUDIOS DE M.ª CRUZ CABEZA SÁNCHEZ-ALBORNOZ

La bibliotecaria D.ª M.ª Cruz Cabeza Sánchez-Albornoz fue la responsable de los otros dos trabajos donde se describían, bibliográficamente, otros volúmenes de la primigenia biblioteca de Roque Chabás. Todos ellos formaban parte del fondo antiguo de la Facultad de Filosofía y Letras. El primer trabajo fue publicado en un número monográfico de la revista Saitabi, con motivo del homenaje al fallecido profesor Josep Trenchs Odena.22 La colaboración de M.ª Cruz Cabeza consistió en un catálogo de todos los fondos de la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universitat de València editados en el siglo XVIII. El fondo constaba de 140 registros, entre los que se incluían los «25 del legado del canónigo, D. Roque Chabás». No obstante, he podido comprobar que uno de los adjudicados por D.ª M.ª Cruz Cabeza al fondo Chabás no se podría afirmar que fuera propiedad de Chabás, en concreto el que corresponde al registro n. 115 de su catálogo, Razón del juicio seguido en la ciudad de Granada ante... Manuel Doz presidente... Real Audiencia... Pedro Antonio Barroeta... Madrid: Por D. Joachin Ibarra, impresor de cámara de S. M., 1781, puesto que en el mismo ejemplar solo aparece el sello en tinta de la Facultad de Filosofía y Letras, además de un exlibris en la hoja de guarda, «Del Dr. Gregorio Morata,23 cura de Santa Catalina para la librería del Señor Arzobispo». En ninguno de los libros de registros bibliográficos consultados, a los que me referiré con más detalle después, se señala propiedad o procedencia del mencionado canónigo. Por otra parte, en el libro registro original perteneciente a la Facultad de Filosofía y Letras tampoco su procedencia fue vinculada a un origen concreto; en cambio, sí consta en el libro registro nuevo comenzado en 1945, «donativo del Dr. Gregorio Morata». Estos detalles y las notas registrales me llevan a concluir que, tal vez, sea este uno de los libros que Chabás tomó prestado de la catedral para su consulta y no pudo devolverlo en vida y, posiblemente, debió trasladarse a la Biblioteca Universitaria junto con el resto de los libros donados por el canónigo como si formase parte de su legado.

M.ª Cruz Cabeza publicó un segundo catálogo de los libros de la antigua Facultad de Filosofía y Letras editados durante los siglos XVI y XVII y entre ellos aparecían catalogados 10 libros que pertenecieron al ilustre canónigo.24 En la actualidad todos, tanto los ejemplares del siglo XVIII como los del XVI y XVII, forman parte del fondo de la Biblioteca Històrica de la Universitat de València.

La última referencia al conjunto del fondo Chabás la publicó en un capítulo de un libro colectivo sobre los fondos antiguos de las bibliotecas universitarias españolas.25 En ese estudio establecía que el legado del canónigo Chabás estaba compuesto por 34 obras consideradas del lote fundacional de la antigua biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la propia Universidad, que, junto a muchos otros legados, engrosaron poco a poco el fondo de la mencionada biblioteca. La propia M.ª Cruz Cabeza mostraba inexactitud respecto al fondo Chabás asignado en sus dos artículos anteriores pues en ambos lo había cifrado en un total de 35 obras. También hay que señalar que en las respectivas introducciones a las descripciones de los fondos bibliográficos, tanto en la de los siglos XVI y XVII como en la del XVIII, Cabeza Sánchez-Albornoz mostró mucho interés en remarcar las procedencias de los fondos, puesto que, salvo unos pocos desconocidos, todos provenían de Chabás y de la antigua Escuela de Estudios Medievales26 en Valencia, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y que se depositaron, primero, en el Departamento de Història Medieval de la universidad valenciana y, luego, en la propia biblioteca de la Facultat de Geografia i Història.

Por último, otra de las noticias de interés que aportó Cabeza Sánchez-Albornoz para el estudio del fondo Chabás se refería a la reestructuración de la antigua Facultad de Filosofía y Letras y su desglose en tres nuevas facultades: Geografía e Historia, Filología y Filosofía y Ciencias de la Educación (orden ministerial de 19 de septiembre de 1977, BOE 25 oct. 1977). Esta reestructuración también afectó a sus fondos bibliográficos y, en consecuencia, al fondo Chabás, que pasó a engrosar el fondo bibliográfico de la nueva Facultat de Geografia i Història: «el Fondo Bibliográfico Antiguo, o Fondo Histórico, se adscribió a la Facultad de Geografía e Historia, siendo por tanto responsabilidad suya la custodia y la conservación».27

5. UBICACIÓN DEL FONDO EN LA ACTUALIDAD

En este apartado analizo el fondo Chabás desde otra perspectiva, al encontrar una etiqueta específica en diferentes libros de la Biblioteca d’Humanitats «Joan Reglà» que los individualiza, como ya mencioné en la introducción, pero que no aparecían señaladas en ninguno de los estudios sobre la biblioteca de Roque Chabás hasta ahora citados.

Esas etiquetas como exlibris de Roque Chabás ya despertaron la atención de Enrique A. Llobregat, arqueólogo del MARQ de Alicante, tal como lo explicaba en el prólogo de la edición facsímil de 1985 de la revista fundada y dirigida por el ilustre canónigo, El Archivo. Allí explicaba que, llevado por su interés en el aprendizaje del árabe y el hebreo en sus años como universitario, Llobregat solicitó consultar, del fondo de la biblioteca de Filosofía y Letras de la Universitat de València, en ese momento ubicada en la calle de la Nau, un Corán árabe y una Biblia hebrea: «al abrir uno y otro volumen me encontré con una etiqueta impresa que aludía a que se trataba de donaciones de don Roque Chabás».28 Unos recuerdos que le servían para homenajear, por su parte, a Roque Chabás con la nueva edición de su obra más emblemática, la revista El Archivo.

Sin embargo, antes de adentrarme en más detalles sobre la descripción del fondo de Roque Chabás en la Universidad conviene pormenorizar el fondo general en el que se integra, es decir, el estudio de la formación de la propia biblioteca de la antigua Facultad de Filosofía y Letras. Investigar sobre los orígenes de esta biblioteca tropieza con el serio problema de la escasez de documentación al respecto. Esa deficiencia no hay que confundirla con el propio origen y evolución de la Facultad, ampliamente estudiada de manera detallada por el profesor Marc Baldó29 y por otros investigadores, de forma más generalista, dentro del contexto general de la propia Universitat de València.30

La escasez de documentación apropiada sobre el origen de la biblioteca es consecuencia del fruto de la ignorancia, aunque parezca paradójico, de la propia institución universitaria, que realizó un menosprecio sobre la documentación administrativa conservada, la cual fue expurgada sin criterio archivístico, además de otras causas, como los diversos avatares políticos sufridos por este país que también han contribuido a la merma de este tipo de documentación. Todo ello ha conllevado a la situación actual de una documentación administrativa paupérrima y que a la hora de investigar los fondos bibliográficos abre muchos interrogantes difíciles de contestar. A continuación, detallaré toda la información recopilada que obra en mi poder para proyectar un poco de luz sobre los orígenes de la Biblioteca de la antigua Facultad de Filosofía y Letras en relación al fondo Chabás hasta ahora mencionado por todos como lote fundacional.

De las primeras referencias a la biblioteca destacan los escasos recuerdos aportados por el que había sido catedrático de la Universidad de Barcelona, Felipe Mateu y Llopis, sobre sus años de estudiante en Valencia hacia 1920:

los escolares de Filosofía y Letras comenzaron –ingenuamente, como todo lo que hacían– a formar una «Unión Escolar de Filosofía y Letras», sin más propósito que procurarse libros, excursiones –una a Sagunto–, un más estrecho contacto con el profesorado y un ensayo... creando y nutriendo el Laboratorio de Arqueología y catalogando la Biblioteca de la Facultad.31

Ese comentario demuestra, bien a las claras, la gran precariedad de personal bibliotecario cualificado que padecía la biblioteca en ese momento, hasta el punto de verse obligada la institución a recurrir a la ayuda estudiantil para la catalogación de sus fondos bibliográficos como prácticas bibliotecológicas. Por el contrario, más explícitos son los comentarios publicados por el profesor Deleito y Piñuela al explicar la vida de la Universidad entre 1919-1924. En ellos se explayaba en el éxito de los opositores a plazas de archivos, bibliotecas y museos procedentes de Valencia por la gran calidad en la formación que recibían desde las cátedras de Latín y Bibliología, esta última creada en 1914 en la Facultad de Filosofía y Letras. Sin embargo, en tanto en cuanto a la propia biblioteca, la referencia era somera:

En la actualidad, la Facultad de Filosofía y Letras se dispone también a instalar su Biblioteca corporativa en un local «ad hoc», catalogando sus fondos y estableciendo servicios públicos, especialmente para estudiantes. A tal fin recibió en 1923, con cargo al presupuesto universitario de ampliación de cultura, la suma de 15.000 pesetas, con la cual, algunos pequeños auxilios de material, y la desinteresada labor del profesor de Bibliología y sus ayudantes, que tienen tal centro a su cargo, «podrá inaugurarse en breve».32

En realidad esa cantidad de 15.000 pesetas era el total que repartir con las otras tres facultades existentes (Ciencias, Derecho y Medicina), por lo que tan solo le correspondían 5.000 pesetas, según consta en una instancia remitida por el rector al Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública en Madrid y consignada en la sección de contabilidad de la propia Universidad con fecha de 7 de junio de 1923.33 Por todo ello, se deduce que la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras todavía no funcionaba como tal, pero, desde el rectorado, reconocían la necesidad de un fondo específico y un espacio apropiado.

En esa misma línea la revista Anales de la Universidad de Valencia, como publicación oficial de la institución, incluía otra noticia al respecto en el sumario de su primer año de publicación, 1920-1921. En dicho sumario se especificaba que Anales constaba de ocho cuadernos que se podrían adquirir en «los primeros meses de 1922». En el índice adelantado correspondiente al cuaderno 3, Bibliotecas y museos de la Universidad, figuraba en el punto tercero, Biblioteca del Dr. Chabás. Sin duda, se manifestaba la intención, por parte de las autoridades académicas, de dar detallada información sobre los fondos bibliográficos correspondientes a su biblioteca personal y que iban a ser el lote inaugural de la propia biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras. Desafortunadamente, no existe ningún rastro del mencionado cuaderno (también faltan muchos otros de años posteriores) por lo que, después de diversas pesquisas, dudo que incluso llegase a ser publicado ese cuaderno tercero, más por motivos económicos que de otra índole. Además, como ya he señalado antes, la escasa documentación administrativa conservada de la antigua Facultad de Filosofía y Letras, hoy custodiada en el Arxiu Universitari de València, dificulta cualquier noticia más pormenorizada sobre ella. De momento, de esa exigua documentación, la única referencia documental sobre la adquisición de fondos bibliográficos está datada el 23 de abril de 1925 como respuesta al agradecimiento del que fuera decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Pedro María López (1861-1941), en un oficio anterior del 6 de abril del mismo año al rector Rafael Pastor González, rector de la Universidad entre 1916-1928, en el que se aceptaba la relación de obras más necesarias para la biblioteca incluidas en un listado adjunto. En el mismo oficio se le daba traslado al bibliotecario para que lo cursara.34 La hoja adjunta no consta en el dossier ni hay ninguna otra noticia relacionada con el tema que dé más información; posiblemente, en ese adjunto estuviera detallada una selección de obras pertenecientes al fondo general de la Biblioteca Universitaria y que constituirían el lote fundacional de la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, donde coincidiría, en parte, con el legado de Roque Chabás.

Llegados a este punto, y antes de adentrarme en más detalles sobre el fondo universitario Chabás, es importante retrotraerme a la relación testamentaria realizada por el propio canónigo. Como ya señalé y expliqué en el apartado De tertulias y testamentos de este estudio, Chabás, a causa de una grave enfermedad que sufrió y de la que creyó morir, otorgó un primer testamento en Valencia, ante el notario José Calvo Dasí, el 5 de mayo de 1894, aunque finalmente logró superar dicha enfermedad. No obstante, hubo un segundo y definitivo testamento ordenado en Denia ante el notario José Casado Santos, el 13 de abril de 1912, lugar donde falleció el 20 de abril del mismo año. En la actualidad, no existe copia de dicho testamento, pues durante la Guerra Civil fue destruida la documentación notarial; solo ha pervivido la relación de los índices notariales en donde figura la ordenación del testamento. Este contratiempo ha sido suplido, en parte, porque, afortunadamente, todavía se conserva el documento notarial de la división de bienes de sus disposiciones testamentarias, suscrito en Sueca ante el notario Juan Fernández Molina, el 27 de mayo de 1912, por orden de su albacea, el mismo que ya figuraba en el primer testamento, el sacerdote Vicente Peretó Sapena.35 En ese mismo documento se adjunta el certificado de últimas voluntades testamentarias de Roque Chabás, dado en Madrid el 21 de mayo de 1912 y en donde se ratifican las fechas y los notarios, ya enumerados, ante los que el fallecido testó.

Sobre la partición de bienes, se deduce que en el último testamento también se habían dispuesto todos los bienes en lotes, tal como figuraba en el primero; pero en este último caso los lotes eran más abultados puesto que había pasado el tiempo y la acumulación patrimonial, por parte de Chabás, era mayor.

De todo ese reparto de bienes, solo resulta de interés para este estudio su biblioteca, la cual figura en el apartado quinto de las disposiciones. Allí, además de mencionar la cesión de obras a la Catedral de Valencia, como ya ha sido explicado en el apartado correspondiente al estudio realizado por el archivero diocesano D. Ramón Fita, se incluían dos beneficiados más que no habían sido mencionados en la documentación catedralicia, uno era el propio Vicente Peretó y el otro la Universidad de Valencia:36

Quinta. Es voluntad que todas las obras, libros, opúsculos y demás que diga relación con la historia y literaturas valencianas y obren en poder del señor otorgante a juicio del Excelentísimo Cabildo Metropolitano de la ciudad de Valencia los escoja y retire el mismo sin que los albaceas, herederos ni otra persona en sus nombres oponga obstáculos al libre deseo de elegir que concede al repetido su amado cabildo el que los guardará todo en su archivo como débil recuerdo de cariño.

Así mismo y en prueba de amistad y cariño que profesa el testador a Don Vicente Peretó, presbítero, le lega y manda los libros que trata de liturgia y ciencias eclesiásticas. Los demás libros pasarán a la Universidad de Valencia.

Esta es la prueba documental que explica y justifica el porqué del fondo Chabás en la Universitat de València. Tal vez en el testamento hubiese alguna explicación motivada de la misma disposición, pero, por el momento, es la única constancia legal que justifica y legitima la aparición de su fondo en la Universidad. Por lo demás, resultaría un poco aventurado indicar que, una vez realizada la retirada de obras por parte de la Catedral de Valencia, pudiera ser el propio albacea, Vicente Peretó, quien hubiera decidido la relación de obras que debían engrosar el fondo de la Universidad; sin embargo, a tenor de lo dispuesto en otro apartado del documento, y después de asignar herederos a sus hermanos y sobrinos, no se puede descartar puesto que se detalla:

Designa albacea con el carácter de contador, árbitro y arbitrador a Don Vicente Peretó Sapena con amplias facultades para practicar todas las operaciones y con prorroga de plazo legal, operaciones que deberá practicar sin ingerencia [sic] ni intervención alguna de los interesados ni de sus legítimos representantes en términos que si alguno de los herederos instituidos no se mostrare conforme con esta su última voluntad, la impugnare o no se sometiera a las decisiones del testamento perderá ipso facto cuanto le deja en el presente que acrecerá a los demás que se muestren conformes y sumisos.

Ninguna otra referencia específica sobre la Universidad figura en el mencionado documento notarial. Tampoco tengo más noticias sobre lo que motivó a Chabás a esa disposición y, quizás, lo que más se aproxima sea el comentario que recoge el profesor Marc Baldó en el estudio antes citado sobre la Facultad de Filosofía y Letras:

Paradoxalment, fora de la universitat, a finals del segle XIX i començos del xx, es desenvolupava una imponent escola historiogràfica, l’escola històrica valenciana. Es tracta del grup dirigit per Roc Chabàs, on a mes d’aquest trobem Pasqual Boronat, Sanchis Sivera, Minguet Albors, Martínez Aloy, Teodor Llorente, Tramoyeres Blasco...37

Unas deficiencias historiográficas de las que podía ser conocedor Chabás y que procuró, en la medida de lo posible, contribuir a subsanar al facilitar un material bibliográfico de gran calidad y que complementaba al ya existente en la biblioteca universitaria.

Chabás conocía los fondos de la biblioteca de la Universitat de València, pues a ella alude, de manera explícita, en un donativo personal que realizó con motivo de la edición de la obra de Jaume Roig Spill o Llibre de les dones.38 En la dedicatoria manuscrita que figura en el libro conservado, Chabás agradece a la Biblioteca Universitaria de Valencia el haberle dejado consultar el ejemplar que poseen para el estudio de esta nueva edición y que yo he incluido como parte del propio fondo Chabás de la Universidad a pesar de haber sido donado en vida por él mismo:

El ejemplar a la edición de Barcelona de 1561 que posee la Biblioteca Universitaria de Valencia sirvió para el estudio de esta nueva edición, verán será, que en ella se conserva y al efecto le dedica este ejemplar del Spill o Libre e les dones, su restaurador Roque Chabás.

También es llamativo que en vida suya no donara a la propia Universidad ningún ejemplar de otros trabajos personales de su autoría, pues el documento notarial recoge un listado de remanentes de obras de las que era autor Chabás. Además, también se incluyen disposiciones personales sobre pagos de encuadernaciones que mandó realizar o de gastos en trabajos de mantenimiento de su biblioteca. Una muestra más que subraya la importancia personal que dio a su propia biblioteca al asignarle esas partidas económicas. De este modo, entre la relación de pagos consignados para cumplimentar destacan las siguientes cantidades y conceptos:

1. para el fondo de su propia biblioteca, 165 ptas.;

2. para pagar a la imprenta Hijos de Vives Mora,39 450 ptas.;

3. gratificación a Federico Porquet y otro por arreglo de libros, 20 ptas.

Todo ello queda constatado en muchos de los registros bibliográficos descritos en el catálogo adjunto de este fondo, ya que aparecen encuadernados diferentes documentos sin relación aparente entre sí excepto por su tamaño. Chabás tuvo una especial preocupación por encuadernar todos aquellos documentos que, por su propia naturaleza, eran susceptibles de estropearse o perderse con facilidad, como era el caso de: folletos, separatas o prensa diaria, entre otros.

Otro de los apartados del mencionado documento notarial sobre el reparto de bienes con interés para este estudio corresponde al apartado sexto, donde son inventariados los remanentes de obras de su autoría y que todavía obraban en su poder. Allí también figura una mención expresa al hecho de la despreocupación que sentía Chabás por el registro de la propiedad intelectual de todos sus trabajos; sin embargo, este detalle sí que preocupó al propio notario, pues hizo constar una llamada de atención sobre esa carencia y la conveniencia de registrarlos:

Al hablar de los bienes incluidos en el inventario se ha consignado que parte de ellos lo constituye en varios ejemplares de obras originales del causante Don Roque Chabás sin hacer mención de la propiedad literaria que sobre las mismas se hubiere reservado el autor porque ni en las mismas se expresa ni se ha encontrado entre sus papeles documento alguno que acredite haber hecho el depósito que previene la ley para hacer valer en forma sus derechos contra tercero.

Por este motivo se ha limitado a consignar el valor intrínseco de los ejemplares hallados en el domicilio del causante, reservando a sus herederos las gestiones conducentes a la adquisición de los derechos a la propiedad literaria de las mencionadas obras si lo estimaran conveniente previo el pago de los impuestos reglamentarios.40

A continuación, detallo, por la información que aporta, todo lo que aparece inventariado en el documento notarial sobre su obra personal y que constituía un remanente importante y al que, hasta ese momento, no se le había dado salida:

1. Ciento cuarenta y cuatro ejemplares del folleto titulado Génesis del derecho foral41 escrito por Don Roque Chabás a 25 céntimos de peseta el ejemplar, 36 ptas.

2. Ochenta y un ejemplares encuadernados del primer tomo único42 publicado de la obra Episcopologio Valentino43 a 13 pesetas el ejemplar, 243 ptas.

3. Quinientos setenta ejemplares encuadernados en rústica también del Episcopologio Valentino, a 2 pesetas el ejemplar, 1.140 ptas.

4. Cincuenta y siete ejemplares de la obra titulada Monumentos históricos de Valencia y su Reino. Observaciones críticas donde con instrumentos auténticos se destruye lo fabuloso, dejando en su debida estabilidad lo bien fundado,44 a 1 peseta el ejemplar, 57 ptas.

5. Ciento veinte ejemplares del folleto titulado El Archivo Metropolitano de Valencia,45 a 10 céntimos de peseta cada ejemplar, 12 ptas.

6. Treinta y nueve ejemplares del folleto titulado Lahors de la Verge Maria, escrito por Jaime Roig, traducido por Don Roque Chabás,46 a 10 céntimos de peseta cada ejemplar, 3,90 ptas.

7. Nueve ejemplares de la obra titulada Spill o Libre de les Dones,47 a 1 peseta el ejemplar, 9 ptas.

8. Ciento treinta y dos ejemplares del opúsculo titulado Serie Pontifical Valentina,48 a 10 céntimos de peseta cada ejemplar, 13,20 ptas.

9. Cuarenta y dos ejemplares del folleto titulado Iconografía de los capiteles de la puerta de la Almoina en la Catedral de Valencia,49 a 10 céntimos de peseta el ejemplar, 4,20 pesetas.

10. Quince ejemplares del folleto titulado Resúmenes de las cinco conferencias dadas por Don Roque Chabás en la institución para la enseñanza de la mujer,50 a 10 céntimos ejemplar, valen 1,50 ptas.

11. Seis ejemplares de la obrita titulada Los mozárabes valencianos,51 a 10 céntimos ejemplar, valen 60 céntimos.

12. Seis ejemplares completos de la obra en dos tomos titulada Historia de la ciudad de Denia,52 a 2 pesetas el ejemplar, valen 12 ptas.

13. Cuarenta y dos ejemplares de la Historia del venerable Fray Pedro Esteve,53 a 15 céntimos el ejemplar, valen 6,30 ptas.

14. Treinta ejemplares de la Doctrina cristiana en lengua arábiga y castellana para instrucción de los moriscos, de Martín de Ayala,54 a 10 céntimos cada uno, valen 3 ptas.

15. Diez y ocho ejemplares del opúsculo titulado Homenaje a San Vicente Mártir, que le ofrecen sus devotos en 22 de enero 1904 con motivo del Centenario XVI de su martirio,55 a 10 céntimos cada uno, valen 1,80.

16. Quince ejemplares del primer tomo de El Archivo, a 1 peseta, valen 15 ptas.

17. Cuarenta y ocho ejemplares del cuarto tomo de El Archivo, a 1 peseta, 48 ptas.

18. Cuarenta y cinco ejemplares del quinto tomo de El Archivo, a 1 peseta, valen 45 ptas.

19. Treinta y seis ejemplares del sexto tomo de El Archivo, a 1 peseta, hacen 36 ptas.

20. Cuarenta y ocho ejemplares del séptimo tomo de El Archivo, a 1 peseta, valen 48 ptas.

De toda la relación anterior que todavía obraba en su poder a su fallecimiento, se puede deducir que el reconocimiento intelectual e investigador que tuvo en vida no se tradujo en beneficios económicos. Los remanentes de publicaciones de autoría propia conservadas a su muerte eran bastante cuantiosos; sobre todo los de su revista El Archivo. El último número de la revista fue el número VII, cuaderno VIII de diciembre de 1893. A pesar de la advertencia final del número (p. 404), «un cese temporal para redefinirla», la realidad era otra bien distinta, pues las dificultades económicas para sostenerla justificó su cese. Sobre los problemas económicos de la revista, por la falta de suscriptores, ya se había hecho eco el propio Chabás en una carta a su amigo Manuel de Bofarull.56 El propio Teodoro Llorente Falcó lo reafirmó en una conferencia dada sobre el ilustre canónigo en 1944 en la Universidad sobre su figura científica: «Era costumbre muy general por aquellos tiempos, cuando cesaba una publicación, decirle al público que se suspendía para realizar reformas y salir de nuevo con más empuje pero la realidad fue la falta de suscriptores».

No obstante y a pesar de todos los contratiempos económicos, El Archivo siempre será la obra principal por la que será identificado Chabás, ya que marcó un hito historiográfico al sacar la historia de Valencia del ámbito local e impulsarle un marcado carácter científico internacional.

Después de todo lo expuesto hasta aquí y ante la falta de documentación más explícita que justifique la presencia del fondo bibliográfico de Chabás en la Universitat de València, otro documento que adquiere una relevancia extraordinaria es el libro registro original de la primigenia biblioteca de la antigua Facultad de Filosofía y Letras que, afortunadamente, aún se conserva.

5.1 LIBRO REGISTRO

El libro registro original es un cuaderno de tapas duras de color azul jaspeado, de 20 × 30 cm, con hojas pautadas a renglones. En total hay 200 páginas numeradas a paginador más dos hojas sin paginar al final. El libro comienza con fecha de 1 de agosto de 1925 con el primer registro numerado del 1 al 30 en el mismo renglón, «Almanaque Las Provincias», correspondiente al «legado de D. Roque Chabás» y finaliza en la página 175 con el registro número 5.284 correspondiente a Goetz, Historia Universal, Tomo X. Este último registro junto a los cuatro precedentes fueron datados el 24 de febrero de 1945 y adquiridos como fondos por compra.

A partir de esa fecha se abre un libro registro nuevo, también de tapas duras de color marrón, de mayores dimensiones, 27 × 41 cm, para 5.000 registros. El nuevo libro registro, que da origen a la nueva serie, lleva escrito en la portada: «Universidad de Valencia. Facultad de Filosofía y Letras. Libro Registro de Entrada de su Biblioteca. 1945». Contiene una selección de fondos del libro primigenio en el que se respeta la numeración original. Más tarde será creado otro libro registro para las posteriores adquisiciones de fondos que empieza en el número 5.001 hasta el 10.000 y así, de manera sucesiva, en los posteriores libros registro.

Después de todos estos preliminares paso a describir y analizar el fondo Chabás a partir de los libros registro no sin antes recordar, otra vez, la etiqueta incluida en la contracubierta de cada uno de los ejemplares: «Librería de la Universidad. Legado por el M. I. señor D. Roque Chabás, canónigo del Cabildo de la Catedral de Valencia».

Esa leyenda retrotrae al ya mencionado fondo de José Enrique Serrano Morales donado al Ayuntamiento de Valencia, según acta notarial de 3 de junio de 1909, y debió de servir de modelo para la donación de Chabás. Por tal motivo, en este punto, es conveniente recordar el acta de cesión del fondo Serrano Morales al Ayuntamiento de Valencia. En ella figura el propio alcalde José Maestre Laborde como representante de la institución receptora, por parte de los albaceas: Roque Chabás, canónigo; Vicente Ribera Tarragó, sacerdote; Teodoro Llorente Olivares, rentista; José Martínez Aloy, abogado; Vicente Vives Liern, abogado; José Nebot Pérez, bibliotecario; Isidoro Fourrat Vallier, propietario; José Ruiz de Lihory y Pardines, barón de Alcahalí; San Juan de Mosquera, propietario, y, como representante de la familia del testador, Manuel Atard Serrano, abogado, todos ellos comisionados para encargarse de depositar en el Ayuntamiento de Valencia: «toda su biblioteca, o sea, del conjunto de todos sus libros, folletos y papeles impresos o manuscritos que se hallen en su casa habitación de esta ciudad, sin otra excepción que los relativos a intereses o administración de bienes de su familia».

A cambio, el Ayuntamiento se comprometía a una «buena colocación y conservación de los libros y papeles porque debe ser la base para una ciudad tan culta como Valencia necesita y merece». Ahora bien, se establecía un plazo de dos años para su cumplimiento, pues, de lo contrario, todo el fondo sería donado a la Real Academia de la Historia en Madrid. Con esta condición, el propio Serrano Morales forzaba a la institución municipal a no demorar una buena ubicación del legado y a facilitar, cuanto antes, su plena disposición a la ciudadanía, es decir, el lema bibliotecario: custodiar, conservar, catalogar, clasificar y difundir. El fondo se integró en el Ayuntamiento junto al Archivo Municipal, pero identificable en todo momento, puesto que el mismo Ayuntamiento había aprobado unas bases en donde la cláusula cuarta especificaba:

Con el fin de que a todo el tiempo se pueda justificar la procedencia de las obras de esta biblioteca, se fijará en la vuelta de la primera tapa de la encuadernación, un tejuelo impreso que diga: «Biblioteca del Excmo. Sr. D. José E. Serrano Morales» y se colocará también en la parte alta o remate de la librería la leyenda: «Biblioteca Serrano Morales».57

Este modelo parece ser el adoptado, en el caso del propio Roque Chabás, para identificar e individualizar su fondo en la propia Universidad. Lo que no he podido verificar es si esa disposición la incluyó en su último testamento al no existir ese documento en nuestros días, como ya he explicado con anterioridad, o si, por el contrario, fue una disposición administrativa de la propia Universidad. Por lo demás, es indudable que esa etiqueta me ha resultado de gran utilidad para identificar y contrastar el fondo originario y su permanencia hasta hoy. Ahora bien, esa etiqueta también obliga a plantearse una primera cuestión: que fuera donada a la Librería de la Universidad no justifica por qué decidieron convertirlo en el lote fundacional de la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras. Resulta incuestionable que los cambios planteados en la estructura organizativa de la universidad española a principios del siglo XX con el establecimiento de la autonomía universitaria (R. D. 21 de mayo de 1919) en la que también se vio inmersa la Universitat de València y con ellas sus diferentes facultades58 debió de influir en la necesidad de fondos bibliográficos específicos para cada titulación.

Sobre la reestructuración y como afectó a la Facultad de Filosofía y Letras, el replanteamiento de los planes de estudios obligó a priorizar el estudio de la historia, la lengua y el arte de Valencia. Esa nueva área de estudios exigía disponer de un fondo acorde con esa formación además de un espacio apropiado para ubicarlo. Este era el primer escollo dado, puesto que la Facultad se encontraba inmersa ya en una precariedad de espacios docentes y administrativos. De todo ello da puntual información el catedrático José Deleito en el ya citado artículo «La vida de la Universidad de Valencia desde 1919 a 1924»:

en dos o tres aulas tienen que darse todas las enseñanzas de una Facultad. La de Letras ha tenido que acomodar en una sola sala, lóbrega y contrahecha, su lugar de juntas, despacho de secretario, biblioteca, cuarto de recibir o trabajar, y armarios para togas. El buscar un local para instalar sus libros en sitio donde puedan utilizarse, ha ocupado durante un curso la actividad del claustro con el Rector a la cabeza.59

Esa preocupación claustral, con su rector a la cabeza, que en ese momento era el catedrático de medicina Rafael Pastor y González (rector de 1916 a 1928), se tradujo en 1923 en una necesaria asignación económica para llevarlo a término:

En la actualidad, la Facultad de Filosofía y Letras se dispone también a instalar su biblioteca corporativa en un local «ad hoc», catalogando sus fondos y estableciendo servicios públicos, especialmente para estudiantes. A tal fin recibió en 1923, con cargo al presupuesto universitario de ampliación de cultura, la suma de 15.000 pesetas, con la cual, algunos pequeños auxilios de material, y la desinteresada labor del profesor de Bibliología y sus ayudantes, que tienen tal centro a su cargo, podrá inaugurarse en breve.60

Solo cabe recordar, de nuevo, que la cantidad percibida por la Facultad de Filosofía y Letras fue, en realidad, de 5.000 pesetas y remarcar, otra vez, la importancia del ya mencionado oficio con fecha de 23 de abril de 1925, donde se realizaba una invitación al decano de la Facultad para que solicitara la compra de libros. Incluso fue anunciado en la revista Anales de la Universidad de Valencia en 1920-1921, como ya he referenciado más arriba. Esos libros del fondo Chabás existentes en la Biblioteca Universitaria (actual Biblioteca Històrica) cabe la posibilidad de que fuesen disgregados de ella para iniciar el fondo propio de la Facultad de Filosofía y Letras debido a su temática acorde y específica sobre las materias impartidas y a las que contribuía el propio prestigio historiográfico adquirido por el propio canónigo en los círculos académicos nacionales e internacionales.

Pero, más allá de estas consideraciones, la importancia de crear una biblioteca ad hoc para la Facultad de Filosofía y Letras traspasaba el propio ámbito académico desde el momento en el que el Almanaque del periódico de Las Provincias se hacía eco de él. Todo ello contribuye a recalcar la trascendencia, no solo académica, sino también social, que se le concedía a su creación: «con el pasado curso [1925-26] comenzó a funcionar la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, con abundante material científico referente a las disciplinas que le son propias».61 Un proyecto que ya había sido anunciado previamente en el Almanaque del año anterior 1926: «el proyecto de Biblioteca que desde hace tiempo acaricia la Facultad de Filosofía y Letras, para la cual tiene preparados más de 2.000 volúmenes y un gran número de revistas nacionales y extranjeras».62

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