Kitabı oku: «Yo trabajo en Cruceros»

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MARIANA BARRERa

Yo trabajo en Cruceros


Barrera, Mariana

Yo trabajo en cruceros / Mariana Barrera. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-87-2122-4

1. Relatos Personales. I. Título.

CDD 808.883

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com

Tabla de contenidos

1  Agradecimiento

2  Introducción Rosita Schandy Julio Bustamante Natty Puppo José Barron Sonia Sandoval Anita Pérez Guillermo Guido Pablo Ostuni María Paula Fairbanks Tatiana Sama María José Garcias Sergi Lacorte Sol López Beto César Paula Morini Carla Soto Emanuel González Ysabel Rada María Eugenia Grandi

Landmarks

1 Table of Contents

El alma de un barco es su tripulación.

Anónimo

Agradecimiento

A mi papá, que me enseñó el amor por la lectura.

A mi mamá, de quien aprendí a no darme por vencida.

A Tomi, la razón que me motiva a ser mejor cada día.

A mi familia, amigos y compañeros de trabajo, por escucharme hablar horas con pasión acerca de los cruceros.

A todos los entrevistados en este libro, por compartir con nosotros sus valiosas experiencias de vida.

A mis mentores, Julio Bustamante y Ricardo Marengo.

A Jorge Ramón y Carmen Estebenet, gracias a ellos pensé en escribir este libro como una forma de dejarle un pedacito de lo que vivimos y aprendimos a la generación que nos precede.

A Noticias de Cruceros.

A WISTA Argentina (Asociación de Mujeres Marítimas y Portuarias).

A mi editor.

Introducción

Son muchas las personas que sueñan con trabajar embarcados en un crucero, indudablemente es un trabajo con muchas ventajas, conocer lugares maravillosos, buena paga sin gastos de alquiler y comidas, trabajar con gente de todos los lugares del mundo y obtener una excelente experiencia laboral. También tiene sus desventajas, es un trabajo muy exigente, sin días libres, lejos de la familia y amigos y con extenuantes jornadas.

Para poder meternos en este interesante mundo en este libro he entrevistado a tripulantes de diferentes áreas. Ellos nos aportan sus vivencias y nos dan consejos que, a mí, como ex tripulante de cruceros me hubiera gustado escuchar cuando recién empezaba en esta hermosa profesión.

En los cruceros hay tres distintos departamentos a bordo: Hotel, Deck o Cubiertas y Engine o Máquinas.

Cuando uno piensa en embarcar en el Departamento de Hotel lo primero que tiene que hacer es enviar su CV a las compañías de cruceros o buscar una agencia de embarque de tripulantes reconocida que lo ayude con el proceso.

En cambio, si el interés es embarcar en Cubiertas necesita estudiar primero en una escuela de náutica y obtener una pasantía. Si desea trabajar en máquinas (Engine) se deben primero adquirir conocimientos técnicos.

Espero que puedan inspirarse con sus experiencias y lograr también ustedes cumplir su sueño.

Desde la primera vez que vi un crucero, allá por 2004 en Key West, el Voyager of the Seas de Royal Caribbean, pasaron muchos años, en ese momento trabajaba con una pasantía en el Hotel Casa Marina & Reach Resort de Key West (Florida). ¡Recuerdo ver ese barco, que en ese entonces era enorme!, y pensar algún día voy a trabajar ahí. Pero no todo fue tan sencillo, en el camino y en la búsqueda cometí varios errores por inexperiencia, llegué a pagar muchos dólares por simples direcciones de las compañías o caer en agencias poco confiables.

Se dice que solo el 15 % de la humanidad trabaja de lo que le gusta o logra monetizar su pasión, en mi caso pienso que hacerlo no es solo una cuestión de buena fortuna, sino de insistir y no darse por vencido. No hay excusas para no ser feliz laboralmente, ni la edad, ni lo difícil que sea conseguir trabajo o emprender en nuestros países de origen, ni ninguna condición de género.

Cada día son más las capitanas mujeres que hay en la industria y las asociaciones que apoyan a la mujer embarcada.

En cada una de las entrevistas hay muchos consejos útiles de tripulantes que nos cuentan cómo empezaron, anécdotas y consejos.

Algunas tuvieron que ingresar en campos de trabajo que hasta el momento estaban únicamente liderados por hombres.

Otros tuvieron que pasar por muchos sacrificios y dificultades para poder llevar adelante sus contratos o quizás llegaron a la profesión por casualidad.

Estamos en un momento difícil en el crucerismo mundial, estos años de pandemia no fueron fáciles para la tripulación embarcada. Se avecinan cambios, no es la primera vez que los afrontamos en esta actividad.

Mucha de la flota más antigua de cruceros fue a desguace y si bien eso no es alentador hay muchos barcos en astillero que van a traer nuevas tecnologías tanto en seguridad como en cuidado del medioambiente, un ejemplo de esto son los barcos a gas natural licuado. Esto va a llevar a la modernización de las terminales portuarias.

Los cruceros tuvieron que reinventarse para seguir subsistiendo con las excursiones de los pasajeros en burbuja o los llamados “cruceros a ninguna parte”, en donde no se atraca en ningún puerto.

El potencial de crecimiento de esta industria es enorme. Se estima que solo un 3 % de la población europea ha realizado un crucero en su vida, en cambio en el mercado asiático solo el 1 %. Queda todo por desarrollar.

Nos esperan buenos tiempos, muchas cosas van a cambiar para bien, el desafío es trabajar en equipo, adaptarse a los cambios y seguir adelante.

Cuando uno viaja a visitar Estados Unidos en migraciones preguntan “business or pleasure”, negocios o placer, ¡como si uno no pudiera encontrar placer en trabajar en lo que nos gusta!

Ellos lo lograron.

“Para poder progresar a bordo, todo ascenso depende de estar en el lugar correcto, en el minuto correcto. A medida que vas avanzando cada vez hay menos puestos disponibles, hay muchos mozos, dos assistant managers y un maître D. Estás solo en el mar y dependes de que te reconozcan para poder avanzar en tu carrera”.

Rosita Schandy – Hotel Manager


Empezaste tu carrera a bordo en 1988. ¿Cómo era embarcar en esos años cuando todavía no había internet? ¿Cómo se te ocurrió trabajar en cruceros?

Embarcabas a través de cartas o teléfono. Soñaba con viajar desde que estaba en el colegio y si bien mi papá era agente marítimo no vino por ese lado la cosa. Yo quería viajar y generar un ingreso.

Escribí 57 cartas a máquina y con papel carbónico dirigidas a distintas compañías. Fue ahí donde me llamaron de 2 o 3 y concreté con la Norwegian Cruise Line, donde trabajé 17 años.

Solamente una vez embarqué a través de una agencia de contratación de Europa Central, pero en aquella época no había tantas agencias de contratación de personal como hay ahora, cuando también podés embarcar a través de las compañías porque hay muchas que tienen en sus páginas de internet la publicación de los puestos que necesitan, tanto en tierra como a bordo.

¿En qué puesto empezaste?

Empecé como recepcionista (Pursers office), atendiendo a los pasajeros, administrando las cuentas a bordo, manejo de caja, venta de sellos, etc., en ese momento los barcos eran más chicos, de 700 huéspedes, no necesitabas tanta gente como ahora para administrarlos. En aquellos años era todo más personalizado, más cálido.

¿Cuántos años te llevó ir ascendiendo?

En realidad, no es un tema de años. Casi todo ascenso a bordo, no importa cuál sea, depende de estar en el correcto lugar, en el correcto minuto, se tienen que dar las variables exactas, todo se tiene que alinear; la necesidad de cubrir un puesto, la presencia de gente capacitada para ello y la sintonía con supervisores que sepan extraer del montón a aquella persona idónea para el puesto. Hay gente muy capacitada que se suma a los barcos, pero si no tenés la mejor de las relaciones con tu jefe u otros, el puesto no te llega o si no tenés un jefe que te quiera promover, reconozca y empuje para que uno llegue al siguiente puesto, no se llega fácil. A medida que vas ascendiendo cada vez hay menos puestos disponibles, si vos trabajás en el restaurante tenés muchos mozos, dos assistant manager y un solo maître D, tenés que estar en el lugar correcto y se tiene que dar una combinación de factores, abrirse la oportunidad cuando vos estés a bordo, tu excelente trabajo, que vos empujes y que tu jefe empuje por vos. Estás solo en el mar y dependés de que te reconozcan para poder avanzar en tu carrera.

¿Cómo fue tu ascenso? ¿Purser - Front Desk Manager - Chief Purser - Hotel Manager?

No pasé por el puesto de Chief Purser; en mi caso, yo venía de una carrera de secretariado bilingüe en Uruguay y a mí lo que me interesaba en aquel entonces era ser la secretaria del Hotel Manager. No me interesaba ser recepcionista; de la recepción no me gustaba tener que hacer el horario nocturno de vez en cuando. Aspiraba a un mejor ingreso y a tener un puesto en el que no hubiera que compartir cabina, ya que eso es un plus importante en la vida de a bordo. En un momento de mi contrato la secretaria del Hotel Manager se fue de vacaciones y por motivos personales no regresó, y como yo había estado insistiendo para que me pusieran en el puesto vacante, el Hotel Manager le dijo al Chief Purser que me probaría para ver si servía. Yo sabía que iba a servir, tenía mucha confianza en mí, pero ellos no me conocían. Y ahí se dio lo que hablábamos antes, la oportunidad, la capacidad y el factor suerte, todo en un momento en el que justo estaba a bordo. Fijate que de haberse dado ese escenario estando yo justo de vacaciones, me perdía la oportunidad. La tarea de secretaria/o del Hotel Manager es la de coordinador de todo lo administrativo que pasa por esa oficina, y en los primeros años cuando los barcos no eran tan grandes, el puesto tenía otras responsabilidades como la de hacer tareas de Concierge, servicio de atención de las suites. Estuve cuatro años en ese puesto.

¿Qué hace un Hotel Manager a bordo?

Es responsable de todo el departamento de Hotel, que es el departamento más grande dentro de la operación de un crucero. Trata con todas las necesidades de los pasajeros y administra el personal, además de toda la operativa de hotel. Se divide en Máquinas, Navegación y Hotel. Me encargaba de innumerables cosas, entre ellas la de armar el presupuesto de gastos operativos anual, era responsable de que se cumplieran las metas de ganancias proyectadas para el año, de que se operara dentro de los costos presupuestados, estaba a cargo de todas las áreas, del bienestar del personal, de temas de seguridad, de disciplina, de cumplimiento de normas de higiene, internacionales, corporativas, también del presupuesto operativo, etc. Uno está para cuidarle la imagen y el dinero a la compañía asegurándote de cumplir con las cifras presupuestadas para el año.

Todo en el crucero tiene que funcionar como un reloj suizo para el disfrute de los viajeros y el bienestar de los tripulantes.

En este contexto de pandemia en el que muchos tripulantes quedaron sin trabajo, ¿qué fortalezas creés que tienen y que pueden ser valoradas en las compañías en tierra a la hora de contratarlos?

Como a bordo pasan muchas cosas, y estás en constante alerta por cambios y situaciones, las personas que vienen de barcos suelen tener una capacidad de trabajo grande y ser resilientes. Hay muchos desafíos durante un contrato de barco y todo lo que hacemos depende de nuestra personalidad, de la resiliencia de cada uno, lo que traemos cada uno de nosotros como personas para aportar al puesto. Trabajar a bordo no es para todos igual, no todo el mundo puede trabajar con la misma fuerza muchas horas. A eso le sumamos que muchas veces no somos los mismos en tierra que embarcados. O sea que yo creo que lo que se suele destacar de gente de a bordo es la capacidad de trabajar muchas horas, la capacidad de entrega y de servicio que es —podría decirse— sincera, porque es algo que no podrías estar todo el tiempo falseando, sería imposible de sobrevivir si no te gustara, tratar con público. Obviamente no estás todo el tiempo contento, pero tu actitud con el pasajero es lo que yo llamo genuina, el trato es cordial y al que no tiene eso como característica se le nota enseguida y no dura en un barco. Trabajas para un pasajero que quizás estuvo toda su vida para pagarse ese gran viaje y sos vos el que está entregando un producto que fue mercadeado como algo placentero, divino, relajante, con super buen servicio, así que tenés que encargarte de que todo lo que hagas por ese pasajero encaje con ese concepto. Los tripulantes en general tenemos una gran capacidad resolutiva, sobre todo los que estamos en los puestos de mando, tenemos una mentalidad de que todo es solucionable, se puede hacer, se puede encontrar la manera desde la oficina en el mar de hacer cosas hasta a distancia, coordinar que sucedan cosas necesarias para la operación en los siguientes puertos a los que aún no llegaste, etc. Desde mi oficina en el mar, he tenido oportunidad de coordinar ciertas cosas de logística para ayudar a gente que no se encontraba a bordo, y estaba en el otro lado del mundo… así que sucede de todo. Tengo muchas anécdotas divertidas y no tan divertidas, de momentos en los que hemos tenido que pensar fuera de la caja y resolver una situación inesperada. Una divertida pero muy estresante fue que uno de nuestros subalternos nos dio una cifra del papel higiénico que íbamos a necesitar a bordo en un tramo de la vuelta al mundo que veníamos haciendo. Teníamos un cruce largo de ocho días entre Australia y África en el océano Indico y no podíamos comprar nada una vez que dejáramos el puerto australiano. Una media hora antes de zarpar nos damos cuenta de que el papel existente a bordo no nos iba a alcanzar. Salimos en uniforme entre 3 personas a un supermercado cercano a comprar papel, y nos llevamos absolutamente todo lo que encontramos en las góndolas. Cuando llegamos al muelle, estaban todos los pasajeros mirando desde sus balcones, esperando para zarpar y curiosos de ver cuál era la demora, porque no habíamos salido aún. Y ahí llegamos nosotros con una carga gigantesca de papel, bastante bochornoso. Resultó que el cálculo afortunadamente no había estado tan mal hecho, pero, bueno, mejor enterarse de eso en altamar con stock extra, y no sin nada. Al final del día estas son situaciones que ocurren y hay que resolverlas al toque y demandan que uno esté enfocado y dispuesto a solucionarlas de la mejor manera posible.

Como miembro de WISTA (Women’s International Shipping and Trading Association), asociación que empodera a la mujer tanto embarcada como en tierra en el ámbito marítimo y portuario, desde 1988 hasta ahora, ¿notás algún cambio en el trato a las mujeres y en las posibilidades de crecimiento que tiene la mujer a bordo?

El trato es un trato normal, no es mal trato. Cierto que hay muchas tuercas que ajustar, no es perfecto, pero yo tuve, en general, muy lindas experiencias a bordo, no hubo ningún hecho de acoso ni nada que tuviera que ver con ser mujer, nunca sentí nada así. En alguna instancia en particular sí, algo puntual con algún capitán o colega, pero no puedo decir que eso dominó los más de 20 años en el mar. Creció mucho la industria y antes había aproximadamente un 15 % de mujeres y últimamente en algunos barcos se acerca y hasta pasa el 50 %. Se han abierto muchos puestos nuevos, cuando empecé no había ningún mozo femenino y hoy hay muchas mujeres en el restaurante. Lo mismo en Housekeeping, no se estilaba que hubiera hombres y sin embargo ahora hay muchos.

En el departamento de Hotel hay muchas mujeres, no tanto en departamentos de navegación y máquinas. En algunas compañías han empezado a aparecer capitanas, aunque no son muchas. En navegación y máquinas falta mucho para la inserción igualitaria de la mujer. Quizás para algunas nacionalidades, como algunas europeas, la carrera de navegación o de ingeniería marítima es más común.

En Norwegian había únicamente tres mujeres Hotel Director, otro de los puestos donde la mayoría también son hombres.

Hay muchos tripulantes que quieren hacer uno o dos contratos para recorrer el mundo y otros que quieren embarcar para hacer carrera. ¿Qué le recomendarías a los que quieren tomarlo como una carrera?

Lo importante es conocerte y saber si tenés lo que se precisa, si vas a poder resistir ese estilo de vida por muchos años. Lo siguiente es proponerte el ahorro. Que ahorren. En estos trabajos no aportás para la jubilación, así que lo que queda es ahorrar.

En los primeros contratos, al ser uno joven, se gasta todo lo que se gana, está la novelería de comprar cosas, etc., pero si uno pudiera ir al barco con la promesa de ahorrar entre un 20 % y un 30 % del salario, si no más, aprovechando que a bordo no se tiene casi ningún gasto, sería lo más adecuado. Cuando uno está lejos de la familia y va a lugares como EE. UU. o Europa tiende a gastar mucho en regalos y demás en los primeros contratos, sobre todo, pero esas son cosas materiales que finalmente no sirven para nada. Es mucho mejor ahorrar para poder tener tus ladrillos el día de mañana que comprarte remeras y celulares. Es una decisión que toma cada tripulante, de gastar el dinero en el bar de a bordo o en su futura casa o en su futuro negocio o emprendimiento. Hay que saber antes de embarcar cuál va a ser el objetivo del viaje. Hay que ahorrar en los momentos buenos para poder pasar los malos y si después tardan en reembarcar o pasa algo como esta pandemia uno puede subsistir por un rato mientras busca otro ingreso.

Muchos tripulantes que pasaron años trabajando y en esta pandemia tuvieron que vender todo porque no pueden mantenerse hasta reembarcar.

Hay una asociación ISWAN (asociación que se ocupa del bienestar de los tripulantes), que cuida a los que tienen depresión y tienen una línea para dar soporte entre muchas otras cosas. ¿Cuál es el trato que se le da a la tripulación a bordo?

Depende mucho de la compañía, en mi experiencia lo que noté a través del tiempo fue que a medida que iban pasando los años aparecían puestos nuevos y surgió la figura de coordinador de actividades para tripulantes, cuyas tareas llevaba adelante antes el crew purser o un voluntario de la tripulación.

Se fue formalizando el puesto, y ahora se organizan fiestas, como la de la independencia, fiestas de latinos, que al haber pocos a bordo siempre están juntos y muchas actividades grupales. Se hicieron estudios en referencia al WhatsApp, si desde que existe beneficia o perjudica a los tripulantes, porque por un lado están más cerca de sus familias, pero por el otro también estar tanto en contacto acerca más a los problemas y estando lejos muchas veces esto se vuelve difícil.

Los que están embarcados muchos años tienen que pasar por momentos tristes como enfermedad y muerte de familiares o lindos como casamientos y nacimientos, en los que no se puede estar presente y esto puede en algunos casos contribuir con la depresión.

Uno tiene que observar cuál es su resiliencia, si sos de esas personas que sufren estando lejos de tus costumbres o si sos de extrañar familiares, etc., entonces el mundo marítimo quizás no supla esa falta. En mi caso yo opto por un switch mental, al que le llamo “modo barco”. Separo las dos vidas porque si no se me hace difícil, ya que extraño mi casa, los sobrinos, y otras cosas.

Si no podés hacer un ‘switch’, yo creo que lo sufrís mucho. Y del mismo modo a la inversa, cuando salís del barco de vacaciones por unos meses, no pensar en nada de a bordo y solo disfrutar de tu libertad, familia, amigos, etc. El contrato de Hotel Manager dura solo cuatro meses, a veces se extiende porque no hay reemplazos, por ejemplo, pero suelen ser más cortos los contratos que los de otros empleados de a bordo, porque es un puesto intenso, son muchas las presiones, los cambios de temporada, los desafíos que se suceden. Es un trabajo que si bien tiene muchas presiones depende de cómo lo lleves, si sabés delegar en jefes de departamento y tenés un carácter fuerte para tolerar el estrés lo llevás mucho mejor. A bordo cada tanto se complementa el trabajo con cursos, que te van preparando para distintas cosas. Tampoco hay tanto tiempo para nada, porque el 75 % del día te lo pasás trabajando y el resto durmiendo o comiendo.

¿Qué cambios vienen con el Covid-19?

Mi contrato terminó en enero de 2020, si bien ya estaba el covid-19 en el mundo, todavía no había pandemia, no había protocolos. A partir de marzo los barcos empezaron a cortar con sus itinerarios por la mitad y a desembarcar a sus pasajeros para que todo el mundo volviera a casa, ya que el mundo de a poco se iba cerrando. Muchos colegas quedaron a bordo continuando sus contratos de 6 u 8 meses. Algunos tuvieron la enfermedad, en mi caso no volví a reembarcar. A bordo no quedaron huéspedes, y los tripulantes quedaron los necesarios por ley, ya que los barcos siguen operativos varados fuera de los puertos, pero esperando empezar cuando se pueda.

Recomponer la actividad va a llevar tiempo, van a tener que volver a armar los itinerarios, reservar los puertos, hacer el marketing y las ventas. Lo importante es que las empresas tengan espalda para resistir este cimbronazo económico. Algunas de las que por ejemplo tuvieron problemas previos quizás quiebren. Me gustaría seguir embarcando unos años más si se puede y dependiendo como venga el mundo, si bien este año me lo tomaré sabático. Quiero que todo se solucione; tengo mucha gente querida en la vida marítima y me gustaría que todos podamos volver a nuestra normalidad. Entre mis proyectos futuros están el de asesorar a tripulantes, puesto que creo que falta mucha atención personalizada hacia los que aplican y son contratados para trabajar a bordo por primera vez. Es agradable la vida en el mar, tiene sus subidas y bajadas, se trabaja mucho, pero se la pasa en general bien. Recomiendo este estilo de vida a familiares e hijos de amigos que preguntan curiosos… es un estilo para los aventureros que puedan trabajar tantas horas a veces en condiciones de estrés o mareo, etc., y que sean resilientes.

“La mejor carta de presentación en esto es el trabajo

de cada uno, si nosotros trabajamos bien les abrimos

las puertas a otros porque después las compañías te dicen: “Los argentinos trabajan bien”, “los chilenos trabajan bien” y así. En los barcos no somos Mariana, Julio, Juan, somos la cara de la región”.

Julio Bustamante – Agente de embarque de tripulantes de cruceros y yates


¿Hace cuántos años es agente de embarque de tripulantes de cruceros y yates?

Hace 30 años que soy agente. Comencé como agente de viajes y me empecé a interesar en el tema marítimo, proporcionaba personal a barcos mercantes y junto a una amiga que trabajaba en Cunard Line que había llevado a otros amigos a trabajar a los barcos, algunos chilenos, otros ingleses y austríacos, empezamos.

En ese momento en Chile había muchos problemas laborales y políticos y muchos se querían ir del país a trabajar y se iban sin documentos a Europa y EE. UU. y me pareció interesante darles la oportunidad de trabajar legalmente afuera. Con la tranquilidad de tener casa, comida, seguridad para ellos y para sus padres.

Era aventurarse en el exterior en forma segura.

Luego de la agencia vino la escuela, en los años 90. La OMI (Organización Marítima Internacional) exigía unos cursos para embarcar, los STCW (Safety, Training Certification for Watchkeepers), seguridad en la vida en el mar, comencé a darlos y además les agregué cursos relacionados con la hotelería, restaurante, bar, habitaciones.

Nos empezamos a especializar con la certificación de la armada de Chile y así comencé.

¿Por qué es mejor embarcar por agencia que directamente con las compañías?

Hoy el 90 % de las compañías no está contratando en forma directa sino únicamente a través de agencias porque el agente conoce el país, la parte profesional de su propia gente y la documentación que necesita para embarcar.

En la Argentina por ejemplo una libreta de marino es únicamente para profesionales, para colombianos o peruanos piden documentación extra. Después el agente sabe cuál es el mejor lugar para hacer los cursos y les solucionamos tanto los problemas a la compañía como a los tripulantes porque son muchas las cosas que hay que presentar.

Los análisis médicos, la documentación, los cursos y ahora con el Covid-19 se van a sumar más requisitos. Estamos armando cursos para que los tripulantes puedan cumplir con la parte sanitaria.

¿Cuántas sedes tienen ISM / MIHA?

Tenemos sedes en muchos países. En Chile, Argentina, Perú, Colombia, Nicaragua, República Dominicana.

En Brasil el mercado es complicado. Ellos tienen una obligatoriedad de contratar un 25 % de tripulantes brasileros en todos los barcos que trabajan en ese país.

Eso es una gran complicación para las compañías, muchas veces exigen que embarquen fuera del país. Esas exigencias hacen que contraten menos de esa nacionalidad a no ser que ya tengan experiencia.

En Brasil hay tres listas, la gente que tiene visa de marino, la visa de trabajo y los brasileros que no necesitan más que el pasaporte. Lo que termina pasando es que, para poder cumplir ese cupo, al no haber gente experimentada se termina tomando las que no tienen el perfil adecuado, lo cual hace que muchos se bajen antes de terminar los contratos.

¿Qué nacionalidades contratan?

A medida que pasan los años va cambiando dependiendo de las condiciones del país, cuando al país le va bien quizás la gente no esté buscando ir a trabajar afuera tanto como cuando les va mal.

También por temas de idiomas, las compañías pueden requerir tripulantes que hablen en español para asistir a los pasajeros.

También puede pasar lo contrario, si al país le va muy mal no quieran contratar de esa nacionalidad por miedo de que se escapen del barco para vivir ilegalmente en EE. UU. o Europa y no volver a sus países de origen. Y ahí los costos para las compañías son muy altos.

Algunos tienen nacionalidades restrictas como los colombianos, peruanos y resultan caros para las compañías.

En la Argentina en algún tiempo no convenía contratar porque el dólar estaba muy parejo con el peso y no conseguíamos tripulantes que quisieran irse por lo que pagaban.

En ese momento teníamos una oficina en Buenos Aires, en el centro de la ciudad.

¿Qué requisitos piden las compañías para embarcar?

Como mínimo el tripulante tiene que tener 21 años, como máximo no está muy definido porque depende de la experiencia, el idioma y la actitud, así que podemos tener candidatos de 50 años que son viables, que quizás tienen 10 años trabajando en un Sheraton o un Hyatt, que hablan idiomas, que no están empezando, entonces esa persona no se va a desembarcar y no va a tener problemas a bordo.

Al reverso, si yo tengo un candidato de 45 o 50 años que no habla inglés y dice “yo hago cualquier cosa para embarcar” esa cualquiera cosa se acaba cuando sube al barco y se da cuenta de que tiene que trabajar 72 horas a la semana y es complicado porque el trabajo de barco requiere muchísima energía.

Y volvemos a lo de antes, ¿por qué las compañías prefieren a los agentes? Porque con la experiencia que tenemos yo te miro a ti, miro tus antecedentes, tus papeles y veo qué posibilidades tienes de crecer en los barcos o, al contrario, de bajarte.

Por otra parte, es importante tener un agente que tenga una oficina, un lugar adonde ir a consultar o pedir ayuda por cualquier cosa que pase, cerciorarse de con quién uno va a trabajar, quién te va a dar las instrucciones, quién te va a dar el soporte y apoyo.

¿Cuál es el dinero que se puede esperar ganar trabajando en cruceros?

Es un punto complejo, entre 1000 y 5000 dólares, teniendo en cuenta propinas y demás. Dependiendo de puestos, experiencia y departamentos en los que se trabaja.

Hoy con el Covid-19 las cosas cambian porque no hay muchos pasajeros, entonces al no haber comisiones el sueldo se reduce.

En algún momento los barcos van a volver a salir, llevamos 9 meses con los barcos parados y quizás vayamos a 6 meses más.

Si bien nosotros también embarcamos tripulación en yates y barcos mercantes los volúmenes son muy distintos, no es lo mismo embarcar en un crucero 2500 personas con un relevo cada 6 meses que en un mercante 25 o 30 personas.

Si hablamos de yates hablamos de 5 o 6 tripulantes. ¿Cuándo se va a recuperar el mercado? Eso es difícil de saber.

Todos estamos tratando de salir adelante, las compañías, los agentes, estamos tratando de tirar toda la carne al asador porque las pérdidas son grandiosas.

La construcción de barcos que están en astillero no se va a cancelar, tarde o temprano vamos a salir adelante.

Algunas compañías que comenzaron tuvieron algunos casos y regresaron a puerto con todo el costo que eso conlleva. Mi mejor predicción es que en unos meses se van a recuperar con barcos como Mystic, Ponant, con cruceros de expedición, con barcos de no más de 200 huéspedes o por el contrario con barcos muy grandes en donde se pueda hacer distancia social.

Quizás para vuestra temporada de verano ya estemos empezando a recuperarnos si es que no salen más cepas y se puede controlar.

¿Ustedes qué compañías embarcan?

Royal Caribbean, Oceanía, Compañías de Cruceros Antárticos, yates y mucho más.

Tuve la suerte de ser invitada cuando vino Oceania a embarcar tripulantes argentinos, invitada por la sede de Córdoba. Y es muy emocionante porque después de tanto trabajo, de cómo los preparan, desde coaching, presencia, actitud, formación en los distintos cursos. Es lindo ver la emoción de los chicos que pasan, hay nervios, hay alegría, hay tristeza cuando alguno no pasa.

¿Cuántas personas aprueban el examen?

En la Argentina nos ha ido muy bien, los chicos son muy aplicados y tiene que ver pienso con el momento económico que tiene la Argentina, lo animados que son, las ganas de hacer las cosas, lo extrovertidos. Cada nacionalidad tiene sus diferentes características.

A mí me costó la decisión de volver a abrir en la Argentina, en algún momento perdimos a Royal Caribbean, hasta que abrimos Córdoba y las cosas empezaron a funcionar. El tipo de cambio del dólar ayuda mucho al interés de la gente por embarcar.

¿Por qué hay pocos argentinos en los barcos en comparación con otras nacionalidades? ¿Es porque las compañías toman determinada tripulación en determinados países? Housekeeping en Perú, Argentinos en Restaurant y Bar, Cubiertas y Máquinas en Europa, etc.

Hay varios factores, en Perú se toma mucha gente para cocina, en la Argentina también, en Chile mariscos, en la Argentina carne, entonces se encuentra gente con experiencia.

Filipinos hay muchísimos porque tienen cultura marítima. El problema es que en la Argentina no hay cultura de otros barcos que no sean pesqueros y mercantes, entonces en diciembre cierran y los cruceros siguen embarcando.

En cambio, en Perú todo puede hacerse todo el año.

En MIHA damos inglés aplicado a lo marítimo (Marlin Test) porque a mejor nivel de inglés mejor compañía. Si no hablo inglés tengo que empezar por limpieza de cuartos, pero si hablo puedo aplicar a otras posiciones.

¿Cuántos tripulantes embarcó en 30 años?

Fácilmente unos 10. 000.

¿Qué se puede hacer para evitar los fraudes en el embarque?

Ahora hay foros de tripulantes que pueden confirmar que la persona que les ofrece el puesto existe, que embarcó a muchos tripulantes. Hay que tener cuidado porque hay mucho fraude en esto. Algunos han enviado pasaportes por correo para que les estampen supuestas visas o viajar a lugares en donde no estaba el barco.

Siempre que uno trabaja afuera hay diferentes gastos, en documentación, el pasaje si es el primer embarque, pero hay que tener cuidado con las cosas que les cobran. Hay agencias que han llegado a cobrar 2000 dólares por un puesto de trabajo.

¿Sirve ir a las ferias internacionales como Seatrade para presentar a la tripulación de la región?

Yo diría que no, porque esas ferias reúnen a clientes o vendedores y está orientadas a todos los servicios que requiere un crucero, en términos de equipamiento y demás.

Pero el tema de tripulación siempre ha estado fuera del Seatrade.

Sirve para hacerse contactos, pero para tripulación, no. De hecho, hace unos años quise hacer una Feria de Empleo de Tripulantes, que se han hecho en Europa.

Tengo amigos que han ido a recorrer la feria para ver si podían encontrar algún contacto para embarcar y no había ningún jefe de reclutamiento ni nada. La mejor carta de presentación en esto es el trabajo de cada uno, si nosotros trabajamos bien les abrimos las puertas a otros porque después las compañías dicen: “Los argentinos trabajan bien”, “los chilenos trabajan bien” y así. En los barcos no somos Mariana, Julio, Juan, somos la cara de la región.

El respaldo lo da el agente, cuando estamos afuera y tenemos problemas nosotros somos lo que podemos ayudarlos. Saber quién lo está haciendo bien o mal, si el jefe o el tripulante. No hay que alejarse de la agencia porque después nadie te defiende, cuando hay problemas médicos, cuando se accidenta, hay mucha gente de por medio que está buscando sacar dinero en contra de la compañía y después hacen juicio y eso es pan para hoy y hambre para mañana porque uno siempre vuelve a golpear la puerta, pasan los años y buscan reembarcar. Por eso es tan importante.

Esta es una carrera muy linda si se hace bien, hay gente que está 20 años y nunca mejora el nivel de inglés, nunca estudiaron otras cosas, pero los que se lo toman con seriedad se pueden convertir en Hotel Manager, Restaurant Manager y pueden crecer y hacer plata.

Es una vida dura, complicada, muy sacrificada, pero si la persona lo hace bien, puede ahorrar y tener un buen futuro.

¿Se pueden conocer muchos lugares trabajando en cruceros?

Eso es algo que no conviene decirles a las compañías: “me embarco para conocer el mundo” porque las compañías te pagan para trabajar y a los viajeros se les cobra para eso.

Eso no quiere decir que uno no pueda bajar y conocer lugares maravillosos. A la compañía también le conviene eso porque a la primera persona que el pasajero le va a preguntar es al tripulante, cómo son los puertos, dónde quedan los diferentes servicios y muchas cosas más. ¿Dónde queda un restaurante bueno? Eso se lo va a preguntar al camarero, pero primero hay que darse un tiempo de uno o dos meses para conocer el trabajo, lo mismo cuando uno entra al cuarto y hacen figuras con las toallas o van esa “extra-milla”, los tripulantes terminan aprendiendo que eso es su salario, la satisfacción y el trato a los pasajeros. Eso puede llevar a ganar 3000 dólares más de salario.

A los chicos hay que decirles que embarquen, es una pasión que no se abandona nunca, que embarquen porque los va a formar, les va a enseñar a trabajar muchas horas, enfocados, los va a ayudar incluso después en los empleos en tierra, el barco te da mucho.

“Vivir en el mar es duro, muchas veces quieres volver a casa, extrañas a tu familia, a tu perrito, a tu abuela, pero hay momentos en que piensas: yo no podría estar haciendo nada más en mi vida”.

Natty Puppo – Concierge


¿Tu trabajo en cruceros fue el primero en el exterior?

No, yo estudié Turismo en la Universidad de Puc / Brasil, e iba a ir a trabajar en Disney justo cuando fueron los atentados a las Torres Gemelas en 2001, si bien se atrasó mi viaje lo logré más tarde y me quedé 4 meses porque tenía que volver a terminar la universidad.

En 2004 trabajé en Key West/ Florida en el Hotel Casa Marina y Reach Resort.

En Crystal Cruises empecé en la Recepción, allí estuve dos años, luego fui asistente del Chief Concierge, después trabajé en la oficina del Clearance (oficina que controla los pasaportes y permisos para bajar en los distintos países y trabaja directamente con migraciones) y por último a Jefe de Conserjería, 3 años.

¿Hace cuántos años trabajas en Crystal Cruises?

Desde 2012, hace casi 9 años. Ya es una carrera a bordo, embarqué con una mentalidad, mi mamá me aconsejaba que fuera por pocos meses porque iba a ser muy difícil.

Mi intención era hacer solo uno o dos contratos a ver qué pasaba, luego empecé a conocer gente muy maravillosa, me dieron oportunidades de crecimiento, de hacer otras posiciones y llegó un punto en que entendí que estaba creciendo mucho, como profesional y persona, y decidí quedarme. No tanto por el dinero, que era muy bueno, sino por el crecimiento, porque nos tratan con mucho respeto a bordo.

¿Aproximadamente cuáles son los sueldos de las distintas posiciones en una compañía de ultra lujo?

De inicio empiezan a contratar Assistant Waiters por 1700 dólares más la propina, para las posiciones de housekeeping o limpieza de cuartos es aproximadamente el mismo dinero y después, a las mismas posiciones, pero con más experiencia les pagan 2500 dólares más propinas.

Las posiciones de recepción rondan en 2500 dólares, pero sin propinas. A veces hay alguna atención de algún pasajero, pero no cuenten con ello demasiado seguido.

Los sueldos en los barcos se ganan únicamente cuando uno está embarcado, no existe el pago por vacaciones. Algunas posiciones de management tienen 12 meses de salarios en donde ganan 4000 dólares y otras un poco más, pero solo cuando trabajan ganan 5000 dólares.

Los Chief Concierge por ejemplo ganan unos 5000 dólares, pero únicamente cuando están trabajando.

En mi caso el dinero no era lo más importante, yo quería recorrer diferentes posiciones e ir aprendiendo. En esta compañía ha habido CEO mujeres. El crecimiento es para mujeres y hombres por igual.

En las compañías de ultra lujo los salarios son mejores que en otras compañías de menor nivel.

¿Cuáles son los requisitos de embarque?

Cuando embarqué mi nivel de inglés ya era superior. El nivel en Crystal Cruises tiene que ser muy bueno, especialmente para las posiciones que tienen contacto con los huéspedes.

Yo hablo cinco idiomas, a más cantidad de idiomas mejor es la compañía a la que se puede aplicar.

Quizás en la cocina o detrás del escenario de los pasajeros el nivel no tiene que ser excelente, pero hay que hablarlo. De otra manera no te contratan.

Para las posiciones de contacto con el huésped se pide un nivel universitario y dos años de experiencia.

Suma también haber tenido otros trabajos en el exterior, aunque sea en tierra y experiencia en el departamento que elijas trabajar, mucha gente hizo la experiencia en Crystal entonces empezaron con salarios más bajos y otros empezaron en compañías que no requieren tanto nivel de servicio ni de inglés, luego de un par de años aplicaron en esta compañía. Entonces empezaron en una posición más baja de la que tenían en la compañía anterior, pero ganando más porque Crystal paga mejor.

¿Qué privilegios tenés en el Privilege Package (paquete de privilegios) como oficial?

Tengo habitación solo para mí, puedo ir a casi todos los restaurantes de pasajeros (excluyendo dos), al gimnasio, piscina, puedo prácticamente circular libremente, tomar café alrededor de ellos, invitar amigos.

Todos los tripulantes, no importa qué cargo tengan, incluso los tercerizados como el spa y las tiendas tienen el derecho de invitar (antes del coronavirus) personas, solo tienen que presentar un formulario con la información del invitado y hacerlo aprobar con dos semanas de anticipación y se liberan hasta cuatro lugares para invitarlos a bordo, no pueden dormir o comer o beber, eso depende de los privilegios del tripulante, pero pueden conocer el barco y sentir el clima de Crystal.

Para quedarse a viajar en el barco el tripulante tiene que tener habitación no compartida y únicamente están autorizados los padres, hermanos, maridos o hijos, ninguna otra persona puede quedarse a dormir. Ni amigos, ni primos en la habitación.

Algunas posiciones tienen derecho si el crucero no está lleno a invitar a familiares a viajar con descuentos, pero familiares próximos, siempre depende de la disponibilidad, las confirmaciones se dan una semana antes, así que tienen que comprar el boleto con poca anticipación.

También existe la invitación “Friends and Family” cuando el crucero tiene disponibilidad con precios más bajos para amigos y familiares no cercanos. Sos el responsable y el que tiene que responder por ellos en el crucero.

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9789878721224
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