Kitabı oku: «Argentina el mundo es tuyo»

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ARGENTINA

EL MUNDO ES TUYO

El auge de la diplomacia pública

Estudio de casos

ARGENTINA

EL MUNDO ES TUYO

El auge de la diplomacia pública

Estudio de casos

Mariana Inés Mangiarotti


Mangiarotti, Mariana Inés

Argentina el mundo es tuyo : el auge de la diplomacia pública / Mariana Inés

Mangiarotti. - 1a ed . - Buenos Aires : LID Editorial Empresarial, 2019.

208 p. ; 21 x 15 cm. - (Acción empresarial)

Libro digital, EPUB - (Acción empresarial)

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ISBN 978-987-4467-15-7

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Editora de la colección: María Laura Caruso

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Índice

Introducción. ¿Por qué algunos países crecen?

El enfoque

01

Cómo son vistos los países por el mundo

La metodología de investigación

02

Dónde nace la diplomacia pública

Un poco de historia

03

Las experiencias de los países

Los actores intervinientes

Los canales

El contenido de los mensajes

Los tipos de países

Los tiempos

Los públicos

El modelo de comunicación

El presupuesto

El tipo de estrategia y los objetivos

04

Hay una nueva diplomacia pública

05

Los enfoques

Diplomacia cultural

Diplomacia digital

Diplomacia de intercambio

Diplomacia pública mediática

Diplomacia de diáspora

Diplomacia científica

Diplomacia pública como defensoría

Diplomacia pública para la paz

Diplomacia pública como operación psicológica

06

Marca país

Las tres dimensiones del nation branding

Marcas turísticas

Marca país

Rebranding de un país

Marca país y diplomacia pública

07

El poder del turismo

08

Análisis de casos

Criterio de selección de casos

Conclusiones. ¿Por dónde empezar?

1. Conclusiones generales

2. Conclusiones particulares

Consideraciones finales. Nuestros valores

Bibliografía citada

Por una Argentina

bendecida

y próspera.

Dedicado y en agradecimiento a

Marietta y Andrés

por el ejemplo y la paciencia

Horacio y Teresita

por esos valores que predican con hechos

Balduino

por estimularme a publicar este libro

Y a vos,

por tu lectura

Introducción.
¿Por qué algunos países crecen?

¿Por qué algunas naciones tienen éxito y otras fallan en la competencia internacional? Michael Porter, reconocido académico y consultor en desarrollo económico de países y regiones, asegura que las naciones prósperas “son capaces de sostener sus posiciones competitivas a través de considerables períodos de tiempo” y que “algunas naciones han gozado rápidamente de aumento del nivel de vida a pesar del déficit en el presupuesto (Japón, Italia y Corea), de la devaluación de la moneda (Alemania y Suiza) y de altas tasas de intereses (Italia y Corea)” (Michael Porter, 1990, p. 5).

El gobierno de cada país es, sin duda, un actor importante en la competitividad internacional y su rol, en este sentido, es impulsar una robusta identidad en el escenario global, sostenida a largo plazo, con el objetivo final del crecimiento económico que estimule el crecimiento social y el bienestar de los ciudadanos. Basta con observar cómo el crecimiento económico de India y de China en las últimas décadas ha mejorado la vida de más de mil millones de personas y este crecimiento vino de la mano de cómo estos países se han vuelto más asertivos en su implantación en el mundo.

El turismo es una variable de medición y se puede observar que entre los mercados de mayor crecimiento de turistas emisivos al mundo se encuentran China e India. Los chinos y los indios comienzan a consumir más y más, dentro y fuera de sus países. Hace treinta y cinco años, el papel de China en el mundo era notablemente menor y no tenía poder estratégico fuera de Asia. Los países más poderosos han implementando estrategias con visión a veinte, treinta y cincuenta años.

Me detengo en este concepto -que se repetirá en el desarrollo de este libro- “estrategia sostenida a largo plazo”. A lo largo de los diferentes capítulos se presentarán experiencias de diversos países de diferentes continentes, algunas de gran curiosidad. Y se podrá observar cómo los casos de mayor éxito se refieren a los que continúan su plan internacional a lo largo de diferentes ciclos de gobierno.

Cuando una nación comprende la importancia de “continuidad” y “largo plazo”, los planetas se alinean a su favor. En este sentido, Australia es un ejemplo interesante de país que desarrolla una estrategia continua de posicionamiento internacional y crecimiento económico con resultados efectivos y medibles desde hace más de 20 años, a través de diferentes ciclos de gobiernos. Y no solamente Australia se posiciona en los primeros puestos de los rankings por su desarrollo económico, sino también que figura dentro de los países más felices del planeta según el Informe de Felicidad Mundial publicado por Naciones Unidas. Cabe destacar, que Australia tiene el mejor desempeño en la temática de compromiso cívico del ranking Better Life Index1 (Índice para una Vida Mejor) de OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Australia es uno de los cuatro casos de estudio del capítulo 8, que servirán para enunciar recomendaciones para la Argentina y los países de la región, realizadas desde un pensamiento de ampliación, enriquecimiento y profundidad. Se analizan dos países del hemisferio sur: Australia y Colombia, y dos del hemisferio norte: España y Estados Unidos.

El enfoque

El enfoque del presente trabajo trata una dimensión poco conocida, pero ineludible en la política exterior de los países para el crecimiento económico y el bienestar de los ciudadanos: la diplomacia pública. Este término nació en Estados Unidos, del cual la relación entre Hollywood, el Pentágono y Washington desempeñó históricamente un papel predominante. Aunque los jesuitas saben de diplomacia pública con mucha anterioridad a los Estados Unidos.

Todo país que aspira a ser un actor en la escena global, a la hora de intentarlo inicia sus pasos en el terreno de los estudios estratégicos de la diplomacia pública. En la actualidad, son cada vez más los que la implementan, grandes estados o microestados, democráticos o autoritarios, desarrollados o subdesarrollados. “La diplomacia pública –la diplomacia dirigida a las personas– es un tema de creciente fascinación en los gobiernos”2, dice el investigador Charlie Edwards de Demos, el think-thank británico que investiga sobre temas de poder y políticas internacionales.

La diplomacia pública suele ser confundida con propaganda política, relaciones públicas y comunicación internacional o marca país. Pero se distingue como un macroconcepto originado en la interacción de diversas disciplinas. En tal sentido, el debate de diplomacia pública se está llevando a cabo con carácter multidisciplinario: relaciones internacionales, asuntos públicos, innovación, economía, historia, sociología, comunicación, estudios culturales y religión, entre otras.

Mi investigación la inicié en el año 2008, cuando comencé con la tesis de la Maestría en Gestión de la Comunicación (Universidad Austral, Buenos Aires) donde me especialicé en asuntos internacionales. La continué en Barcelona y la terminé a mi regreso a Buenos Aries. Son muchos años de analizar el comportamiento de países –y también ciudades- y es mi propósito compartir lo aprendido.

Este libro no pretende ser un debate académico teórico y complejo del tema, sino un estudio con perspectiva práctica. Es mi deseo que disfruten de esta lectura, hay capítulos para diferentes gustos e intereses, pueden comenzar por el que más curiosidad les genere. También deseo que, como sociedad, podamos reflexionar y construir el país soñado.

1. http://www.oecdbetterlifeindex.org/es/

2. http://www.demos.co.uk/projects/thenewpublicdiplomacy

01
Cómo son vistos los países por el mundo

Las sociedades actuales conviven en un mundo de innovación y competencia abierta y continua. Globalmente, las percepciones de la opinión pública internacional respecto a una nación varían considerablemente año tras año. Cuando comenzaba con esta investigación hace diez años, entre los métodos más reconocidos para evaluar la reputación de las naciones se encontraba el National Brand Index (NBI) diseñado en 2005 por el consultor político británico Simon Anholt, midiendo anualmente “cómo los países son vistos por los otros” y evaluando su fuerza combinando seis dimensiones: exportaciones, reputación del gobierno nacional, cultura y tradición, educación de la población, turismo e inversiones. Pero Anholt se asoció a la consultora de estudios de mercados GfK que lidera ahora el NBI, y él creó un nuevo índice: The Good Country Index, el ranking de los “países buenos”. Entendió la necesidad global y mide cómo los países contribuyen al bien común de la humanidad.

Como se leerá a lo largo de estas páginas, la tendencia global pasó del diálogo entre países, a la cooperación. Y de la cooperación al compromiso. Esto sucede simultáneamente al poder que comenzó a tomar la opinión pública, los ciudadanos sin dudas tienen mayor participación. Cuando Anholt explica por qué creó un nuevo índice, dice que “en lugar de colaborar, las naciones gastan toda su energía y recursos compitiendo entre sí” y que “necesitamos cooperar y colaborar mucho más estrechamente si vamos a hacer que el mundo funcione”. Anholt se adelantó a lo que sucede ahora en el mundo, la opinión pública –o sea los ciudadanos– tiene más poder que hace un par de décadas. Y tiene una mirada positiva sobre el cambio que se está llevando a cabo. Ya existen países que demuestran ser mejores y que pueden cooperar sin perder ventaja competitiva y que lo hacen de las maneras más innovadoras que nadie haya soñado antes. ¿Quién hubiera imaginado unos años atrás que Donald Trump iba a convertirse en el primer presidente de Estados Unidos en pisar el suelo de Corea del Norte avanzando en un plan de desnuclearización mundial? Y este hecho histórico pretende poner fin al conflicto entre las dos Coreas. El mundo avanza. Con respecto a iniciativas de países para ser mejores, Estados Unidos lanzó el proyecto Be Best (Sé Mejor) liderado por la primera dama, Melania Trump, para promover el bienestar en la edad de la niñez y la adolescencia creando programas que brinden herramientas necesarias para la salud emocional, social y física. Porque creen que los niños y jóvenes educados y sanos son impulsores increíbles de la democracia y el crecimiento económico. Este programa es internacional y se desarrolla con el soporte de USAID, la agencia de estado que lleva adelante la estrategia de diplomacia pública.

Ya varias naciones construyen para convertirse en país bueno para la humanidad, pero hasta ahora ningún otro como Nueva Zelandia ha sido tan explícito con un presupuesto guiado por el bienestar. ¿Cómo se traduce el bienestar en un presupuesto nacional? Las prioridades del presupuesto en 2019 de este país se alejan de las medidas tradicionales como productividad y crecimiento económico, y se centran en objetivos como mejorar la salud de sus ciudadanos, reducir la pobreza infantil, abordar las desigualdades de las personas indígenas maoríes, prosperar en una era digital y conducir una economía sostenible.

Con respecto a su campaña de posicionamiento internacional lanzó New Zealand Story, liderado por Rebecca Smith, que en la página web se describe como “una selección de historias para que todos compartamos con el mundo y hagamos a Nueva Zelandia famosa por más cosas buenas”.

Hay que buscar primero la prosperidad económica, pero también la prosperidad humana, con ella viene la paz, la colaboración, el intercambio mutuo de ideas y un mejor crecimiento para todos. Entonces, la cooperación persigue el objetivo de ayudar a desarrollar al mundo entero, a que puedan crecer los países menos desarrollados, a disminuir las desigualdades, y se reflejará en nosotros, en el desarrollo y en la prosperidad del país.

Vayamos remarcando más conceptos a lo largo del libro, los primeros fueron “continuidad” y “largo plazo”. ¿Ahora cuál remarcaríamos?: ¿“cooperación”, “humanidad” o “innovación”?

En el siguiente cuadro se muestran los tres últimos rankings publicados de Anholt-GfK National Brand Index.

Cuadro 1: Anholt-GfK Nation Brand Index: el ranking de países creado

por el británico Simon Anholt en el 2005.


201820172016
1AlemaniaAlemaniaEstados unidos
2JapónFranciaAlemania
3Reino unidoReino unidoReino unido
4FranciaCanadáCanadá
5CanadáJapónFrancia
6ItaliaEstados unidosItalia
7Estados unidosItaliaJapón
8SuizaSuizaSuiza
9SueciaAustraliaAustralia
10AustraliaSueciaSuecia

Fuentes: www.gfk.com

Y estos son los publicados de The Good Country Index, el ranking de países buenos creado por Simon Anholt en el 2014.

Cuadro 2: Good Country Index.


201820172016
1FinlandiaPaíses bajosSuecia
2Países bajosSuizaDinamarca
3IrlandaDinamarcaPaíses bajos
4SueciaFinlandiaReino unido
5AlemaniaAlemaniaSuiza
6DinamarcaSueciaAlemania
7SuizaIrlandaFinlandia
8NoruegaReino unidoFrancia
9FranciaAustriaAustria
10EspañaNoruegaCanadá

Fuentes: www.goodcountry.org

¿Qué tienen en común las naciones exitosas que se ubican en las primeras posiciones? Según lo expuesto hasta aquí, se puede decir que tienen un crecimiento sostenido en su estrategia internacional de largo plazo, que se construye continuamente con un modelo integrado y que desarrollan un pensamiento humanitario y de cooperación.

La metodología de investigación

El presente texto está basado en un trabajo de investigación académica sobre el desarrollo de la diplomacia pública y su aplicación en los países de la región latinoamericana, desde una mirada de enriquecimiento y profundización a largo plazo. Este libro es un dialogo con los lectores sin entrar en el análisis teórico de la investigación. Pero no quiero dejar de detallar, en forma breve, la metodología que desarrollé.

El estudio propone reunir aportaciones que se realizan, sobre estas disciplinas, desde universidades y think tanks1 internacionales, como así también desde publicaciones profesionales, gobiernos y agencias gubernamentales. Durante todo su desarrollo, se dialoga con teorías de diferentes autores, se incluye el análisis de situaciones actuales y testimonios de los actores.

Sobre esta base, el objeto de estudio se encuentra extendido al ámbito internacional en dos fases: (1) mención de los países con paradigmas internacionales y acciones aplicadas con éxito o no; (2) profundización del análisis en cuatro países con mirada comparativa con la Argentina: Australia, Colombia, España y Estados Unidos. Posteriormente, el trabajo se completa con una serie de recomendaciones que servirán a los países que quieran convertirse en un actor internacional potente y sostenido.

Formulación de la hipótesis

Las sociedades actuales conviven en un mundo de innovación y competencia abierta y se enfrentan a una transformación estructural que afecta tanto a países líderes como a las naciones en vías de desarrollo. En la actualidad, coincidiendo con el posicionamiento favorable para América Latina, es posible la aplicación de una estrategia de diplomacia pública integral con visión a 30 años para la Argentina que permitirá lograr un posicionamiento internacional sostenido, condición que colaborará para alcanzar una competitividad económica en el escenario global, el crecimiento social y el bienestar de sus ciudadanos.

Diseño de la investigación

Es una investigación exploratoria, basándose en el estudio de conceptos teóricos y de cuestiones potencialmente medibles. Se desarrolla un método deductivo, comenzando con la contextualización internacional de la diplomacia pública para luego conducir el estudio hacia los aspectos concretos de su aplicación. De esta forma, se obtiene un marco conceptual donde se definen diez variables (detalladas la página 132) que sirven para contextualizar las necesidades en la Argentina y los países de la región. Después de desarrollar la contextualización de la diplomacia pública, el trabajo de investigación se articula en tres partes diferenciadas: (1) el estudio de casos seleccionados; (2) el trabajo de campo y (3) el análisis de datos.

Estudio de casos

Se realiza el análisis de cuatro casos internacionales de relevancia para la Argentina: España, por su relación histórica y cultural; y Estados Unidos, por su influencia económica y cultural en el continente americano. Continúa el estudio con foco en países con similitudes a la Argentina: Australia, una nación del hemisferio sur con antecedentes coloniales; y Colombia, un país de cercanía geográfica con la Argentina.

Obtención de las variables según la hipótesis de partida

El presente trabajo se propone realizar un compendio de las características que hacen a una estrategia eficaz de diplomacia pública, implementando una matriz de investigación propia y que sirva de herramienta para la Argentina y Latinoamérica. Para su elaboración, se realiza una selección de diez variables mesurables. En este sentido, finalizada la recolección de información de los casos estudiados, se procede al procesamiento de los datos que se reagrupan según las categorías determinadas.

1. Laboratorio de ideas

02
Dónde nace la diplomacia pública

Antes de esta investigación, siempre intuí que la diplomacia pública había nacido en los Estados Unidos con su industria cinematográfica. El cine fue el medio por el cual este país pudo imponerse y crecer en el mundo, fue una herramienta estratégica para transmitir los ideales de libertad y democracia, y poder impactar positivamente. Muchos quieren imitar a Estados Unidos, pero fue el creador de Hollywood y lleva una amplia ventaja. En todos sus géneros –comedias, ciencia ficción, cine bélico, policíaco, western, terror, comics y el cine fantástico– se presentan historias con héroes solitarios empeñados en superar pequeñas batallas o fracasos bélicos que generan en las audiencias simpatía y admiración.

Pero la revisión literaria sobre diplomacia pública permite concebir que comenzó antes que Hollywood.

Es escasa la bibliografía sobre la historia de esta disciplina ocurrida fuera de los Estados Unidos. Sin embargo, es variada la documentación empírica existente sobre modelos adoptados por los gobiernos de unos y otros continentes. Se pretende reunir referencias tanto de autores de los Estados Unidos –país que se adjudica la autoría del concepto “diplomacia pública”–, como referencias de varios otros países, para así introducir un diálogo sobre este tema tan vital, pero casi desconocido, para un vigoroso posicionamiento internacional.

Un poco de historia

En 1965, el diplomático estadounidense Edmund Gullion, en ese momento decano de Fletcher School of Law and Diplomacy en Tufts University de los Estados Unidos, dio el nombre de “diplomacia pública” al proceso de información internacional y de relaciones culturales.1 En ese país, dicho término fue utilizado inmediatamente en el ámbito gubernamental. El académico estadounidense Nicholas Cull explica tres razones sobre la pronta adaptación del término:

“En primer lugar, Estados Unidos necesitaba una alternativa favorable a términos como propaganda o guerra psicológica para permitir una clara distinción entre sus prácticas democráticas de información y las políticas aplicadas por la Unión Soviética. En segundo lugar, la organización internacional de información de los Estados Unidos –la Agencia de Información de los Estados Unidos (1953-1999)- dio la bienvenida al término que les daba un status de diplomáticos (…). En tercer lugar, el término implicaba un solo concepto del enfoque de nación a la opinión pública internacional, ya que conlleva un argumento implícito de la centralización de los mecanismos de la diplomacia pública”“ (Cull, 2009, p. 17).

¿Significa entonces que se está ante un nuevo término para nombrar a una disciplina antigua? Es preciso aclarar que la propaganda se originó de manera paralela en Rusia, Estados Unidos y países de Europa, pero la diplomacia pública es una disciplina que nació en Estados Unidos. El país muestra una larga tradición en el arte de persuadir y cautivar a los ciudadanos de los países extranjeros. A los profesionales de diplomacia pública en los Estados Unidos les gusta invocar a dos de los padres fundadores de la nación como referentes: Benjamin Franklin y Thomas Jefferson.

Un paso fundamental en el desarrollo de la diplomacia pública lo dio el presidente Thomas Woodrow Wilson durante la primera guerra mundial, cuando creó, en abril de 1917, el Comité de Información Pública (Committee on Public Information) con el objetivo de persuadir a los ciudadanía de países extranjeros sobre la nobleza de los objetivos de la política exterior de Estados Unidos y contrarrestar los efectos de la propaganda y de la guerra psicológica de Alemania. Además de establecer oficinas en el extranjero y distribuir panfletos, dio comienzo a la distribución internacional de películas. Y en ese momento nace la fuerza de su posicionamiento internacional, con lo que luego se conocerá como la gran maquinaria estadounidense: Hollywood.

Por su parte, el presidente Franklin Roosevelt fundó en 1941 el Servicio de Información Internacional (Foreign Information Service) luego del ataque recibido en Pearl Harbor. En febrero de 1942, el gobierno norteamericano creó un sistema de radio y televisión para la transmisión de noticias en Europa y Asia, a fin de contrarrestar la propaganda alemana y japonesa en esa región. Su primera emisión a Europa fue hecha con transmisores de onda larga y media de la BBC. Esta cadena es la que luego fue llamada “Voice of América”. En junio de 1942 ya emitía en 27 idiomas. En 1994 comenzó a ofrecer sus contenidos en internet. En el 2000 lanzó el sitio www.VOANews.com, un servicio de noticias, que se difunde en inglés, las 24 horas por África y Asia.

En 1953, el presidente Dwight Eisenhower estableció la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA) con la misión de comprender e influir en la opinión pública internacional. Su propósito consistió en pelear “por los corazones y las mentes” de las personas alrededor del mundo en contra del comunismo, bajo el slogan “Contando la historia de los Estados Unidos al mundo” (“Telling America´s Story to the World”). La agencia USIA dio comienzo a programas de intercambio, creó bibliotecas alrededor del mundo y publicó el Washington File. Estas acciones se sucedieron con el origen de la Guerra Fría y la USIA fue una herramienta fundamental para lograr la victoria. Finalizada la Guerra Fría, Estados Unidos anunció en 1999, durante la administración Clinton, la integración de la USIA al Departamento de Estado, debido al recorte presupuestario. Así, varios autores ven esta época como un período de debilitamiento del soft power norteamericano. No solo por dejar de ser una prioridad para el Departamento de Estado sino también porque el país perdió credibilidad con sus políticas militares hacia Medio Oriente y sus acciones militares en Irak. Por consiguiente, los logros alcanzados por la diplomacia pública también perdieron credibilidad.

Los atentados del 11 de Septiembre del 2001 causaron efectos cardinales en la práctica de la diplomacia pública, porque los Estados Unidos comenzaron a escribir un nuevo capítulo en su relación con la opinión pública musulmana y del resto del mundo. Jan Melissen argumenta que hasta entonces, las estrategias de diplomacia pública “fueron reactivas y no producto de la visión de futuro de los servicios diplomáticos cuidando las relaciones con el público extranjero” (Melissen, 2005, p. 15). El suceso “9-11” ocasionó una transformación estratégica en la política de seguridad y militar, y también un cambio de dirección en su política de diplomacia pública para erradicar el “antiamericanismo” manifestado en diversos sectores internacionales, sabiendo que se deberían afrontar políticas a largo plazo. En consecuencia, la administración Bush aumentó los presupuestos y produjo cambios institucionales. En efecto, en 2004 se creó un nuevo puesto, la subsecretaría para Diplomacia Pública, bajo la autoridad de la Secretaría de Estado. Charlotte Beers, ex directiva de una agencia publicitaria, fue designada para el cargo, pero su gestión fue muy criticada por los académicos y expertos por otorgarle a la diplomacia pública una dimensión publicitaria.

La administración del presidente Obama designó en mayo del 2009 a Judith McHale -ex presidente de Discovery Communications- como Under Secretary of Public Diplomacy and Public Affairs, quien tuvo a su cargo la reorientación de la dirección de las relaciones de los Estados Unidos con los públicos extranjeros.

En 2013, James Mattis, quien era entonces el comandante del U.S. Central Command dijo en una audiencia en el Congreso: “Si no se financia el presupuesto del Departamento de Estado, entonces necesito comprar más municiones (...) cuánto más le demos a la diplomacia del Departamento de Estado, menos tendremos que ingresar al presupuesto militar”. Mattis se convirtió luego en Secretario de Defensa del gobierno de Donald Trump y anunció su retiro a finales de 2018.

La administración de Trump le ha dado menor importancia a la diplomacia pública en su estructura de gobierno. En la Subsecretaría de Diplomacia Pública y Asuntos Públicos no se ha nombrado a ningún subsecretario y como responsable se encuentra una Oficial Senior. Quizá, la diplomacia pública se haya transformado en una “diplomacia presidencial” siendo él el principal actor y vocero de los Estados Unidos en el mundo. Trump detectó que hay un super poder que puede ser más grande que su nación y ese super poder es la opinión pública y se siente capacitado, y con experiencia internacional previa, para persuadirla directamente con su persona.

El término diplomacia pública fue activamente utilizado por los Estados Unidos y una vez finalizada la Guerra Fría fue cuando comenzó a tomar consideración en otros países. Ocurrió cuando se extendieron las nuevas tecnologías televisivas introducidas por los Estados Unidos2, que permitieron un alcance internacional instantáneo, con difusión de noticias transmitidas en tiempo real a todo el mundo. También el inicio de internet activó nuevos cambios en la percepción de la opinión pública. En este entorno, la necesidad creciente de persuasión de la opinión pública extranjera necesitó de nuevas técnicas y herramientas.

Si bien es posible encontrar ejemplos del arte de persuadir -escuchando al público target- desde tiempos remotos de la historia de la humanidad, la diplomacia pública introduce un elemento fundamental: el poder de la escucha. Escuchar a la opinión pública extranjera para producir posibles cambios de dirección. Aquí tenemos otro gran concepto para remarcar: “el poder de la escucha”.

Nicholas Cull afirma: “Mientras la retroalimentación de la información desde la audiencia al actor ha sido parte de la sofisticada estructura de propaganda del pasado -los jesuitas y los bolcheviques eran maestros de esto- ellos no escuchaban para ser transformados por el encuentro. El diálogo constituía una técnica pedagógica para facilitar la aceptación de la audiencia y la apropiación por parte de la audiencia de las ideas que el actor deseaba comunicar” (Cull, 2009, p. 59).

La Iglesia Católica ha sabido escuchar a sus fieles alrededor del mundo y se ve reflejado con el golpe de timón que ha sucedido: nadie se imaginaba un Papa jesuita. Los jesuitas saben de diplomacia pública antes que Estados Unidos.

La diplomacia pública se convierte en una adaptación necesaria para actuar en la era global actual. En concordancia con esta declaración, Colleen Graffy, la primera secretaria adjunta del Departamento de Estado de los Estados Unidos dedicada enteramente a la diplomacia pública, destaca que la “diplomacia pública es ahora indispensable debido a los fenómenos que surgieron a principios del siglo xxi: lo instantáneo, los medios de comunicación globales durante 24 horas los 7 días de la semana y la proliferación de naciones democráticas”. (Graffy, 2009, p. 791).

Sobre los países que siguieron a los Estados Unidos, se destacan Alemania, Francia, Inglaterra y Japón3, es decir, aquellos que tuvieron la necesidad de mejorar su reputación luego de la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, Alemania Federal comenzó en 1949 con la implementación de su politische Öffentlichkeitsarbeit para lograr aceptación en las democracias de Occidente. En ese mismo año, se fundó la Bundespressekonferenz (aún existe), una organización cercana al gobierno con acción sobre la política de medios que reúne a todos los corresponsales en Bonn, cuyo objetivo es el de “instruir a la opinión pública sin demoras y sin influencias”4 contrarrestando la acción de los “colegas superiores” de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Otro ejemplo de persuasión de los públicos extranjeros fue el caso de Francia que comenzó a operar con su politique d´influence, dando inicio a las políticas de promoción de la lengua y la cultura francesas en el mundo a través de la Dirección General de Relaciones Culturales y Obras Francesas en el Extranjero, creada en 1945 por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los gobiernos europeos implementaron la diplomacia pública con actitud más abierta, aunque se caracterizaron por ser más dependientes de las estructuras de la diplomacia tradicional. La diplomacia pública acompañó la expansión política y económica de los Estados Unidos y de los países dominantes europeos, y el sistema internacional fue reforzando el modelo de centro y periferia, donde los países más industrializados operaron diseminando los valores de sus culturas en el resto del mundo.

En la actualidad, Europa, como región, está mostrando un desarrollo destacado. Y una gran nación que se distingue por su avance a pasos considerados es la República Popular China. Este país guarda una extensa historia en diplomacia pública, pero el gobierno chino actual ha entendido la necesidad de introducirse en el mercado global interdependiente, beneficioso para su desarrollo económico. Asimismo, son varios los países –ya sea grandes o pequeños, democráticos o autoritarios– que adoptaron a la diplomacia pública, citando, entre otros los casos, a Australia, Canadá, Estonia, India, Inglaterra, Israel, Japón, Polonia, Qatar, Rusia o la región de Kurdistán.

Relación entre diplomacia pública y diplomacia
tradicional

Según expresa Eytan Gilboa de Bar-Ilan University: “La revolución en las relaciones internacionales han transformado los objetivos y los medios de la política exterior. Una imagen favorable y la reputación alrededor del mundo, lograda a través de atracción y persuasión, ha cobrado mayor importancia que el territorio, la accesibilidad y las materias primas, tradicionalmente adquiridos mediante fuerzas militares y económicas” (Gilboa, 2008, p. 56).

El término diplomacia pública se distingue como un macroconcepto porque nació ante la necesidad de la interacción de diversas disciplinas: relaciones internacionales, ciencias políticas, economía, cultura, sociología, religión, comunicación internacional, tecnología e innovación, entre otras. Con el transcurso de los años, académicos y profesionales debaten diversas definiciones. Al respecto, en este trabajo se expresan las definiciones de diplomacia pública más contemporáneas, entendiendo el avance internacional del campo en los últimos diez años. Asimismo, con el objetivo de dialogar entre diferentes corrientes académicas, se citan autores de diversos continentes.

Como se ha expresado, la diplomacia pública se originó en la interacción de distintas disciplinas. En referencia a este punto, cabe destacar que no puede concebirse en base al conocimiento de disciplinas aisladas, sino como una combinación en su conjunto. La diplomacia pública se constituye como un estudio interdisciplinario que debe ser estudiada desde un enfoque integral. Al respecto, el filósofo francés Edgar Morin señala que “toda visión especializada, parcial, es pobre” (Morin, 1988, p. 100). La siguiente declaración clarifica el por qué de la diplomacia pública: “Un proceso de responder preguntas, resolver problemas, o el manejo de un asunto que es demasiado amplio o complejo para ser tratado por una sola disciplina o profesión” (Klein y Newell, 1996, p. 393).

No se trata de unificar las contribuciones de cada disciplina, sino de integrarlas, y se debe integrarlas donde las diferencias aparecen. En este sentido, es como se construye cualquier estrategia efectiva de gobierno.

En cuanto a la diplomacia tradicional, resulta interesante comenzar a definirla con la declaración del politólogo alemán Hans Morgenthau, seguidor de la corriente del realismo político, quien expresa que “de todos los factores que componen el poder de una nación, el más importante, por inestable que sea, es la calidad de la diplomacia” (Morgenthau, 1960). Los analistas definen la diplomacia según “el objetivo que persigue”, las “funciones de gestión” o sus “agentes y actores”. Para el autor francés Charles de Martens, diplomacia es “la ciencia de las relaciones y de los intereses respectivos de los estados o el arte de conciliar los intereses de los pueblos entre sí, y en un sentido, la ciencia o el arte de las negociaciones” (De Martens, 1866, p. 2). Al definirla según sus “funciones de gestión”, el profesor francés Paul Pradier-Fodéré, fundador de la Facultad de Ciencias Económicas de Perú, dice que “la diplomacia despierta la idea de gestión de los asuntos internacionales, de conducción de las relaciones exteriores, de administración de los intereses nacionales de los pueblos y de sus gobiernos en sus contactos materiales sean pacíficos u hostiles. Podría incluso llegar a decirse que es el `derecho de gentes´ aplicado” (Pradier-Fodéré, 1899, p. 2). Por su parte, para Philippe Cahier, profesor de derecho internacional del Institute of International Studies en Ginebra, la diplomacia ”es la manera de conducir los asuntos exteriores de un sujeto de derecho internacional utilizando medios pacíficos y principalmente la negociación” (Cahier, 1965, p. 19). Nicholas Cull, director de la Maestría en Diplomacia Pública de University of Southern California, define a la diplomacia tradicional según sus `agentes y actores´, y expresa que ”es el intento de un actor internacional de gestionar el entorno internacional mediante el compromiso con otro actor internacional” (Cull, 2009, p. 56).

La práctica de la diplomacia ha ido adaptándose a los cambios del escenario internacional. Ha tenido un acentuado crecimiento desde mediados del siglo xx cuando comenzaron a surgir transformaciones globales vinculadas a la política y las relaciones internacionales. Al respecto, el investigador holandés Jan Melissen, Director del programa de Estudios Diplomáticos de Institute of International Relations Clingendael, enuncia: ”Ha habido un tremendo crecimiento en diplomacia como resultado directo del aumento de actores internacionales. Desde 1945 el número total de estados se ha más que triplicado: de los 51 miembros originales de las Naciones Unidas se pasó a 185 en 1997- calculando a 17.020 posibles relaciones bilaterales y el número de organizaciones internacionales convencionales ha alcanzado la suma de casi 6.000” (Melissen, 1999, p. 15).

A los cambios en la esfera global señalados, se suma el impacto provocado por la globalización de los medios de comunicación y la tecnología que produjo un aumento de la participación y el poder de la opinión pública en el ámbito de la política exterior. En tal sentido, el autor y diplomático argentino Gustavo Martínez Pandiani observa que ”los gobernantes de las máximas potencias toman conciencia de que, si la opinión pública debe apoyar determinadas decisiones de política internacional, aquella tiene que ser informada en forma fluida y permanente” (Martínez Pandiani, 2006, p. 54).

De tal modo, es evidente que el entorno diplomático ha tenido que adquirir nuevos conocimientos para ampliar sus tareas, aún cuando para los diplomáticos la adaptación a las nuevas situaciones globales es una tarea innata. Adaptarse al cambio imaginativamente es lo que la diplomacia ha sido desde los comienzos de las relaciones internacionales. El investigador británico Ali Fisher, quien fuera director de Counterpoint, el think tank del British Council, considera la diplomacia pública como ”una herramienta integral para alcanzar los objetivos nacionales a través de comportamientos cambiantes de la audiencia target” (Fisher, 2008, p. 1). Los países se van adaptando al nuevo entorno global según su ubicación, recursos y objetivos. Citando el caso de Finlandia como uno de los más adelantados en la disciplina, que ha comenzado tan solo tres décadas atrás, Alexander Stubb, su Ministro de Relaciones Exteriores, confirmó: ”La mitad del trabajo de una embajada consiste en la diplomacia tradicional, mientras la otra mitad consiste hoy en diplomacia pública”.5

Por lo tanto, si la diplomacia ha avanzado a lo largo de la historia renovándose y actualizándose, ¿por qué ocurre el surgimiento de la diplomacia pública? Jan Melissen, el autor no estadounidense que más títulos ha escrito sobre diplomacia pública, expone que esta disciplina ”tiene la cualidad especial de poder penetrar donde la diplomacia tradicional no puede” (Melissen, 2005, p. 11).

La opinión pública cobró relevancia en la perspectiva gubernamental internacional cuando, según John Thompson, profesor de Sociología de la Universidad de Cambridge, el desarrollo de los medios electrónicos y los digitales crearon una “simultaneidad desespacializada”, con un florecimiento de un nuevo tipo de intimidad en la esfera pública. Y reflexiona: ”Lo que se perdió en este proceso fue algo de aureola (…) que rodeó a las instituciones y a los líderes políticos del pasado. Lo que se ganó fue la capacidad de hablar directamente a los ciudadanos, de aparecer ante ellos como seres humanos de carne y hueso con quienes podían estar de acuerdo o incluso simpatizar” (Thompson, 2008, p.89). Pero como todo en la vida, los excesos son malos. Los ciudadanos piden a sus políticos que la humanidad y la cercanía estén primero, ante todo, pero que no pierdan la aureola institucional de poder.

Continuemos con la relación entre ambas diplomacias. El trabajo conjunto de la diplomacia y la diplomacia pública, en un modelo cooperativo, permite a las naciones un alcance más exacto de los objetivos en la arena internacional. Este trabajo analiza la diplomacia pública no como una mera técnica, sino como parte indispensable del diseño de la política exterior de un país. Al igual que el poder militar y económico de una nación, el papel de la diplomacia tradicional sigue siendo crucial. Y tampoco hay que olvidar que la diplomacia pública le debe su nacimiento a la diplomacia tradicional, por lo que ambas podrán interactuar y maximizar los esfuerzos internacionales de un país.

En concordancia con este planteamiento, el español Javier Noya, autor del libro “Diplomacia pública para el siglo xxi”, afirma que ”más que una oposición entre la diplomacia convencional y la diplomacia pública, habría que hablar de complementariedad” porque la diplomacia pública ”complementa la diplomacia tradicional, pues, puede preparar el terreno” (Noya, 2006, p. 93). En efecto, la diplomacia pública también puede actuar cuando las relaciones diplomáticas formales no consiguen sus resultados.

Por último, la diplomacia pública aprende de la tradicional la perseverancia. Los diplomáticos ejercen una laboriosa paciencia y perseverancia para cumplir objetivos de estado, actuando en temáticas complejas. “Perseverancia”, un valor que nos caracteriza como argentinos, para agregar a la lista de conceptos destacados.

1. El investigador de USC Center on Public Diplomacy Nicholas Cull cuenta en su artículo titulado “Public Diplomacy Before Gullion: The Evolution of a Phrase” que la frase diplomacia pública fue utilizada por primera vez en el diario London Times en 1856, pero fue utilizada solamente como sinónimo de civilidad.

2. Así como Estados Unidos lideró el avance de las nuevas tecnologías, la Unión Soviética y Holanda fueron los países conductores de la radiodifusión internacional (international broadcasting) a mediados de la década del ´20, seguidos por Gran Bretaña y otros países de Europa fundadores de las agencias de noticias.

3. Es posible encontrar variada bibliografía sobre la historia de la diplomacia pública de los Estados Unidos, pero es escaso el material sobre la historia de esta disciplina en países de Europa y otras regiones. En este sentido, cabe destacar que la propia administración estadounidense ha contribuido a la creciente popularidad del término diplomacia pública. Respecto a lo primero, se incluyen autores como Gullion, Hansen, Malone, Cull y Fisher.

4. Según palabras del Reinhard Appel, miembro del grupo fundador de Bundespressekonferenz en Bonn en 1949. Fuente: http://www.kas.de/wf/doc/kas_16976-1522-4-30.pdf?110208212832

5. Cita extraída del discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Finlandia en la reunión anual de embajadores de Finlandia, realizada en Helsinki en agosto de 2009.

03
Las experiencias de los países

Comencemos a introducir ejemplos destacados, algunos casos son curiosos, pero ciertamente han sucedido. A partir de ahora hasta el estudio de los cuatro casos iremos explorando situaciones que han vivido países de diferentes continentes. La diplomacia pública goza en la actualidad de reconocimiento académico, pero también profesional, debido a la cada vez mayor cantidad de naciones que la aplican.

En base al estudio teórico y de las experiencias realizadas por diversos países, en el presente trabajo se decide distinguir las siguientes características de la diplomacia pública: (1) los actores intervinientes; (2) los canales; (3) el contenido de los mensajes; (4) los tipos de países que pueden aplicarla; (5) los tiempos; (6) los públicos; (7) el modelo de comunicación; (8) los presupuestos; (9) el tipo de estrategia y (10) los objetivos. A continuación se analiza cada una de ellas brindando ejemplos.

Los actores intervinientes

Los actores intervinientes son múltiples, estos tienen diferentes voces y deben actuar en una sofisticada interacción de relaciones. Diferentes intérpretes gubernamentales, de los medios y de la sociedad cívica global forman la compleja trama de actores de una estrategia de diplomacia pública. En estos tres segmentos existen actores apropiados para cada estrategia, en la selección se debe realizar un cuidadoso análisis para así consensuar según los objetivos, y en el transcurso de las campañas deben evaluarse el avance de las acciones de los actores y las repercusiones en los territorios target.

Los actores del estado pueden ser los propios gobiernos, las embajadas, los ministros de Relaciones Exteriores, los ministros de Cultura, organizaciones o agencias gubernamentales. En varios países inclusive actúa el Parlamento. Varios ex presidentes han participado como actores de diplomacia pública de sus países, mencionando a Jimmy Carter quien realizó viajes a Medio Oriente en misión de lograr el diálogo de paz, una campaña que fue documentada para la televisión. Un caso latinoamericano es la chilena Michelle Bachellet, quien fuera la primera secretaria adjunta y directora ejecutiva de ONU Mujeres, una nueva entidad de las Naciones Unidas creada en 2010 y que instaló oficinas en Buenos Aires.

En cuanto a mujeres con voz en la escena mundial, Michelle Obama ha representado una novedad en la diplomacia pública de Estados Unidos. Su poder fue un poder simbólico que transmitió mensajes muy oportunos en contra de las desigualdades del mundo, especialmente en temas de raza y género, dos debates globales que avanzan en positivo, pero que necesitan mayor involucramiento. El poder de convocatoria, la popularidad y los altos niveles de confianza de Michelle Obama fueron oportunos para un país que venía analizando la oportunidad de empoderar a las mujeres del mundo que son y serán las grandes consumidoras. Varias series televisivas comenzaron a incluir protagonistas femeninas en roles de heroínas en acción, además de ser madres, novia de, o hijas: desde Friends y Gilmore Girls en Warner Channel -que luego siguió en Netflix con una miniserie de cuatro capítulos-, hasta las más recientes como Jessica Jones, Grace and Frankie, Alais Grace, Godless y Glow en Netflix, Supergirl y The Handmaid´s Tale en HBO, The Bold Type en Amazon Prime Video, Younger en TNT o The Good Wife de CBS. España ha seguido la tendencia con series exitosas a nivel internacional como El tiempo entre costuras, entre varias otras.

Continuando con Michelle Obama, se sabe que ella controlaba firmemente su mensaje. Así, en su viaje oficial a África en 2016 fue acompañada por sus hijas y su madre. Visitaron Marruecos y Liberia, promoviendo el proyecto Let Girls Learn (Dejemos que las niñas aprendan), una iniciativa lanzada en 2015 por el presidente Obama y la primera dama como parte de un esfuerzo del gobierno de los Estados Unidos. Participaron las actrices Meryl Streep y Freida Pinto en Marruecos. En Liberia, visitó un centro de entrenamiento de los Cuerpos de Paz de los EE. UU. y una escuela junto con la presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, la primera jefa de estado electa de África y ganadora del Premio Nobel de la Paz. Y en cada país que visitó, se ocupó de promover esta misión. Quizá ese fue su legado al mundo.

En la actualidad, el presidente Trump en persona hace uso de la diplomacia pública, quien ya era una celebridad que construyó un personaje, ahora como presidente, está construyendo un mito. Trump hizo su primera aparición en el programa ”60 minutos” en 1985, conducido por Mike Wallace, donde se quejó sobre la prensa: “Creo que me hacen ver que soy algo más siniestro de lo que realmente soy”. Es un presidente que actúa él mismo en los asuntos diplomáticos y comunica como lo haría en sus negocios. Al parecer, hace uso de muchas de las herramientas de la diplomacia pública, intensificándolas y empujando el límite lo máximo posible.

No obstante, cabe destacar que los participantes pueden o no ser los gobiernos, estos no siempre representan la cara oficial de las campañas de diplomacia pública. Si se observan las actuaciones de las diferentes ONG globales, no se conoce quiénes son sus directivos, pero sí se conocen las celebridades que apoyan las diversas causas. Con el modelo de activación por cascada, el rol de los actores no gubernamentales es de vital importancia cuando los gobiernos suelen obtener desconfianza. En esas situaciones, a menudo corresponde a los gobiernos mantenerse en otro plano y trabajar con actores privados.

En cuanto a los medios de comunicación como actores en la diplomacia pública, se observa que los profesionales de los medios se convierten en actores, porque son quienes dan acceso a otros actores de diversa índole. Desde la perspectiva de la comunicación política, donde en una estrategia actúan diferentes actores de la esfera pública, el filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas enumera aquellos que pueden participar en la escena mediática:

”La comunicación política mediática es llevada a cabo por una elite. Se pueden distinguir cinco tipos más entre los actores que hacen su aparición en el escenario virtual de una esfera pública establecida: (a) lobistas que representan el interés especial de los grupos; (b) los defensores que representan unos y otros intereses generales de los grupos o sustituyen la falta de representación de los grupos marginados que son incapaces de expresar sus intereses de forma efectiva; (c) expertos que se acreditan con los conocimientos profesionales o científicos en un área especializada y son invitados a dar asesoramiento; (d) empresarios morales que generan atención del público por tratar cuestiones supuestamente descuidadas; y por último, pero no menos importante, (e) intelectuales que han adquirido, a diferencia de los defensores o los empresarios morales, una reputación personal en algún campo (ej.: como escritores o académicos) y que se abordan, a diferencia de los expertos y los lobistas, espontáneamente el discurso público con la intención declarada de promover el interés general” (Habermas, 2006, p. 416).

El tercer segmento de actores pertenece a la sociedad civil como, por ejemplo, pueden serlo organizaciones no gubernamentales, empresas, celebridades, deportistas, científicos o ciudadanos que cobraron reconocimiento internacional. Los actores de la sociedad civil que van a participar en diplomacia pública debieran tener un ”capital cultural”, como describe Habermas, ”que han acumulado en términos de visibilidad, prominencia, reputación o status moral” (Habermas, 2006, p. 418). Existen herramientas de medición que pueden ser de utilidad, como por ejemplo el estudio realizado por la consultora internacional de relaciones públicas Edelman que confecciona anualmente. El Edelman Trust Barometer es el resultado de una encuesta que mide la confianza de la opinión pública en los gobiernos, las empresas y organizaciones no gubernamentales en veintiseis países. Veamos cómo la confianza ha cambiado en esta década: el informe publicado a principios del 2011 dio como resultado que las ONG lideraban el ranking de credibilidad con el 61%, seguido por las empresas con el 56%, los gobiernos con el 52% y finalmente la prensa con el 49%. El informe publicado en 2019 muestra cómo las personas le dan mayor credibilidad a las empresas donde trabajan: a nivel mundial, el 75% confía en su empleador mucho más que en las ONG (57%), las empresas (56%), los gobiernos (48%) y la prensa (47%).

Las organizaciones no gubernamentales se convierten en actores productivos al incentivar la cooperación en lugar de la coerción entre las partes. El surgimiento y la globalización de las diferentes ONG permitieron incluirlas también como actores importantes de diplomacia pública porque cautivan a la prensa y especialmente a la opinión pública mundial por la autoridad moral con la que cuentan. Sin embargo, se debe considerar la propia diplomacia pública que pueda ejercer la ONG para su causa más que a favor de la causa del estado. Las grandes organizaciones no gubernamentales que acumularon años de trayectoria tienen capacidad propia para desarrollar su diplomacia pública -no solamente las diversas ONG, sino actores como el vaticano o grupos religiosos-. Cuentan con esta capacidad que se la considera soft power o poder blando (el poder de influencia y atracción), pero a diferencia de los estados, no cuentan con hard power o poder duro (el poder militar). También es importante analizar el nivel de transparencia de la ONG. Existen escasas herramientas de medición para identificar las organizaciones más fiables, una de ellas es la Business Guide to Partnering with NGO, elaborada por la Organización de Naciones Unidas, que identifica a las asociaciones más sólidas y confiables de todo el mundo.1

Con respecto a los actores corporativos, según Habermas, los empresarios, con cierto interés en temas olvidados por los poderes políticos, forman parte de la red de actores. Pero no solo los empresarios, sino también las corporaciones de un país pueden ser grandes colaboradoras en una estrategia de diplomacia pública. Los gobiernos deben saber administrar las presiones corporativas, sin que influyan en la estrategia de diplomacia pública que, bien ejecutada, repercutirá en los resultados de los negocios internacionales. Los actores que primero se benefician de la diplomacia pública de Estados Unidos son sus empresas que se han convertido en multinacionales. Sugiero ver este video que lo explica muy didácticamente e ilustra la conexión entre la estrategia de liderazgo global y la creación de empleos en el país: https://youtu.be/O_GF526FpBM, titulado Kids Discuss America´s Global Leadership.

Es recomendable sumar a las empresas en una etapa avanzada de la diplomacia pública, porque la inclusión de estos actores mantiene tanto ventajas como desventajas que hay que saber administrar. Por ejemplo, los académicos norteamericanos estudiaron si la diplomacia pública de su país sería más efectiva con una mayor participación del sector privado.2 Según el informe del Consejo de Relaciones Internacionales de los Estados Unidos publicado en 2003, concluyó en que las ventajas de implicar al sector corporativo en la estrategia de diplomacia pública son: la independencia de la manipulación política de los mensajes, la habilidad para atraer recursos y esfuerzos del sector privado y una capacidad para comunicar las ideas y los valores del país creativamente y con autenticidad. A lo que se agrega, la capacidad de oferta laboral en diferentes países, generando confianza en públicos internacionales y en las relaciones culturales.

Es más, en algún caso, la diplomacia corporativa puede actuar e iluminar el camino donde las relaciones políticas están anuladas. Por ejemplo, Bloomberg News publicó en marzo del 2011 un artículo que habla del incremento de alianzas entre compañías de tecnología israelíes y palestinas. Los intercambios entre trabajadores israelíes y palestinos podrían significar el camino para reiniciar el proceso de paz.3

No obstante, las corporaciones pueden acarrear notables desventajas en una estrategia de diplomacia pública. En tal sentido, Estados Unidos reconoció el rol negativo que ejercieron algunas de las corporaciones que están presentes en su conjunto en más de 140 países alrededor del mundo. El Weissman Center for International Business organizó un simposio en el año 2006 en New York, en conjunto con Business for Diplomatic Action, bajo el nombre “El rol de los negocios en la diplomacia pública” (“The Role of Business on Public Diplomacy”). En este simposio se determinó que: “Las empresas globales americanas son parte del problema (del antiamericanismo). Ellas tienen una reputación por practicar una marca de capitalismo egoísta que el resto del mundo considera el más indecoroso y el más inhumano”.4 Por esto, la administración del presidente Obama comenzó a trabajar en la generación de alianzas positivas entre las corporaciones y la política exterior, con el propósito de reconstruir la reputación y el liderazgo internacional de la nación. En este sentido, es importante pensar en el tipo de industrias que se involucran en una estrategia, porque cada país cuenta con industrias más confiables y más representativas que otras. De hecho, las industrias ttecnológicas, automotriz y de entretenimiento son las que cuentan con mayor credibilidad, como muestra el ranking del Edelman Trust Barometer 2019.

Como se anticipó al comienzo de este apartado, otro actor de la sociedad civil que interviene en diplomacia pública son las celebridades, personalidades famosas que tienen llegada a la opinión pública de países extranjeros y que se comprometen con los estados y con las distintas instituciones de un gobierno. Y si bien estos actores pueden generar problemas imprevistos, los beneficios pueden ser muy interesantes. Una de las precursoras en este camino fue la actriz Audrey Hepburn con su trabajo en Naciones Unidas como embajadora de UNICEF. Vale mencionar, entre otros, el trabajo de Angelina Jolie quien muestra un compromiso continuo en su labor de embajadora de UNHCR. Esta celebridad de Hollywood posee actualmente un alto nivel de credibilidad entre el público y muestra una preocupación genuina por los problemas humanitarios. Trabajé en la ONG internacional Aldeas Infantiles SOS, cuando Angelina Jolie decidió involucrarse con la sede de esta organización en Haití, sin buscar repercusión mediática. Realizó viajes a Haití, visitó las aldeas y se interesó por los niños y niñas y también realizó donaciones. Asimismo, siguió comprometida con los problemas de ese país y creó desde la Fundación Jolie-Pitt la beca “Jolie Legal Fellow” que fue otorgada a una joven haitiana graduada de la facultad de Derecho de University of Florida con el propósito de ayudar a los jóvenes a regresar a su país y apoyar el fortalecimiento del sistema judicial. Esta actriz trabaja para diversas organizaciones sin descuidar su labor como embajadora de las Naciones Unidas y los intereses internacionales de su país.

Por el contrario, un caso que no ha resultado exitoso para Inglaterra es el de la princesa de Gales o Lady Di. La Corona Británica la introdujo en el escenario internacional con la planificación de una estrategia minuciosa. Cuando obtuvo una gran aprobación de la opinión pública extranjera, ella decidió participar de causas no oficiales de la Corona e hizo declaraciones poco diplomáticas que no favorecían la imagen del país. La Corona Británica ha sabido conducirse, luego de la muerte de la princesa Diana, al implementar diferentes acciones de diplomacia pública planificada con objetivos a largo plazo y revertir la imagen negativa. Entre las acciones se sucedieron; el nombramiento por Isabel II de Inglaterra a personajes de alta popularidad mundial como David Beckman, Pierce Brosnan o J.K. Rowling (la escritora de la saga “Harry Potter”) con la Orden del Imperio Británico. En 2019 se le otorgó a Ralph Lauren, por su relación con Diana de Gales, convirtiéndose en el primer diseñador estadounidense en recibir esta condecoración. A Elton John, quien había sido nombrado con la misma orden en 1996, le otorgó luego el título de Caballero (Sir) en 1998. Esta actitud británica muestra una adaptación constante en sus técnicas de persuasión internacional.

Las celebridades significan un recurso adoptado por la diplomacia de los Estados Unidos más que por países de Europa quienes tienen otra concepción sobre los celebrity diplomats. Las monarquías suelen impactar en la opinión pública internacional de los países europeos, como lo hace Hollywood en los Estados Unidos.

Otro caso de repercusiones negativas fue la renuncia de Steven Spiel-berg como principal consultor artístico del gobierno de China para los Juegos Olímpicos de Beijing empujado por la crítica recibida. El gobierno, con una sólida estrategia de diplomacia pública organizó las olimpíadas en 2008 y siempre quiso mantener este evento mundial alejado de las cuestiones políticas, pero el cineasta anunció en un comunicado a la prensa su renuncia, acusando a China de su pasividad con Sudán y no presionar para poner fin al “continuo sufrimiento humano”5 en el conflicto de Darfur.

Una de las desventajas en diplomacia pública de incorporar a celebridades consiste en el repentino cambio de rumbo que pueden tener los intereses personales de estas. Es válido maximizar la relación mientras dure, pero la desconfianza de la opinión pública con la celebridad se traslada al gobierno u organización patrocinadora. Bianca Jagger acusó memorablemente a Bono y Geldof por “dormir con el enemigo”, agregando que ella se sintió traicionada por la ambigüedad moral y sentido de propaganda, que ha oscurecido y diluido los problemas reales”.6 Douglas Kellner, filósofo e investigador de University of California Los Ángeles (UCLA), dio su opinión al respecto: “tengo una preocupación sobre las celebridades en la diplomacia y en la política. Sugiero que el principal defecto sería que contribuye a la cultura de la celebridad, donde nuestros ídolos, nuestros modelos a seguir e ideales se construyen únicamente a través de las imágenes de los medios y el espectáculo” (Kellner, 2009, p. 20).

En este sentido, la afirmación que Andrew F. Cooper, profesor en ciencias políticas, realiza en su libro “Celebrity Diplomacy” se aplica también al resto de los actores de la sociedad civil y de las organizaciones no gubernamentales. El autor expresa que para que las celebridades puedan ser actores en diplomacia, “deben no solo poseer amplias habilidades de comunicación, sino también un sentido de la misión de la organización y algún alcance global. Ellas deben participar en el mundo de la diplomacia oficial y operar a través de la matriz de relaciones complejas con funcionarios estatales” (Cooper, 2007, p. 7). Deben explicitarse los roles de los actores, las celebridades no son diplomáticos que están destinados a vivir en el país extranjero y que cuentan con formación específica y desarrollan funciones en el país donde reside. Al respecto, Henrikson afirma que “el diplomático más efectivo es el que participa a nivel local y en la escena” (Henrikson, 2005, p. 12). Unos y otros se complementan, los actores no gubernamentales permitiendo la persuasión y la escucha de la opinión pública y los gubernamentales, en especial los diplomáticos, actuando de manera profunda en el tema.

En el hemisferio sur existen pocas celebridades con alcance global. Desafortunadamente, muchos de los estados en el sur no fomentan este tipo de actividad. Y entre los jugadores potenciales, existe un grado de oportunismo. Sudáfrica se beneficia del activista y ex presidente Nelson Mandela; Australia, de Nicole Kidman. La Argentina cuenta con argentinos de alto conocimiento en el mundo, pero no actúan como embajadores de su país de origen como el papa Francisco y la reina Máxima. Por su lado, Messi ha participado en campañas publicitarias y participa de la Selección Argentina de Fútbol.

Entre los actores de la sociedad civil se incluyen los medios de comunicación, estos forman parte de los canales de la diplomacia pública (de los que se hablan en la página 52), pero en determinadas circunstancias también proceden como actores cuando pertenecen a conglomerados que responden a intereses del país. Por ejemplo, cuando se habla de los canales de televisión internacionales los más conocidos son CNN Internacional, BBC World, British Sky Broadcasting, pero no solamente canales de noticias sino también de entretenimiento como pueden ser ESPN, Discovery Networks, MTV, Disney Channel y otros. Ellos pertenecen a sistemas globales de medios dominados por unas pocas corporaciones multinacionales, muchas de ellas con base en los Estados Unidos, aunque el panorama de medios está cambiando constantemente, con la aparición de China y otros países de crecimiento acelerado.

En cuanto a los actores culturales que participan en una estrategia de diplomacia pública, además de los Ministerios de Relaciones Internacionales, las Embajadas con sus Agregados Culturales y los Ministerios o agencias culturales, figuran los Fondos e Institutos que operan con sus redes de contactos internacionales poniendo en práctica las estrategias de diplomacia cultural. La cultura se la relaciona con las artes, pero abarca otras disciplinas en una estrategia internacional, como pueden ser los derechos humanos, la religión, las culturas originarias, las costumbres gastronómicas, entre otras. En todos los casos, diversas organizaciones gubernamentales o privadas suelen actuar como socias del gobierno en una estrategia internacional.

La industria audiovisual, en especial la cinematográfica, constituye un poderoso aliado de la diplomacia cultural. Los Estados Unidos han tenido una capacidad innegable de exportar su cultura de vida (the American way of life) y Hollywood fue un actor importante. En 1972 se publicó el libro “Para leer al Pato Donald” del belga Armand Mattelart y el argentino – chileno - estadounidense Ariel Dorfman, es un ensayo político que estudia los comics publicados por The Walt Disney Company para el mercado latinoamericano. Ellos los definen, desde los postulados del marxismo, como un instrumento de dominación del poder del norte en todos los países latinoamericanos de “infraestructura primitiva” (Mattelart y Dorfman, 1972, p. 92). Ya no es novedad la crítica a Disney, pero es interesante estudiar sus mecanismos internacionales adaptándose a las sociedades cambiantes, desde los años sesenta (cuando surgió la teoría de la dependencia) hasta la actualidad de la globalización. Al presente, la “maquinaria de Hollywood” produce un ciclo de vida más allá de la pantalla grande y los comics, las licencias se trasladan a la televisión digital como Netflix, luego a las pantallas de los aviones de vuelos internacionales, televisión pay-per-view y por cable, videojuegos, obras de teatro, productos de consumo (alimentos, indumentaria, insumos escolares, etc.) y, en el algunos casos, se instalan en los parques de diversión visitados por el turismo extranjero.

El francés Jean-Michel Valantin, investigador en estudios estratégicos, publicó en 2008 el libro “Hollywood, el Pentágono y Washington” como resultado de sus largas estancias en la capital de los Estados Unidos, donde manifiesta que el cine norteamericano tiene un común denominador, el de “seguridad nacional” que atraviesa todos los géneros cinematográficos (Valantin, 2008).

En síntesis, cada modelo de diplomacia pública implica actores gubernamentales, de la industria mediática y de la sociedad civil que sean más convenientes a la estrategia, considerando que se debe analizar cuidadosamente la selección de los actores, ya sean organizaciones, grupos o individuos. Es primordial definir las funciones que cumplirá cada actor según su compromiso y realizar un seguimiento de sus actitudes y de la repercusión que logran. Asimismo, en la selección de actores se debe analizar cuáles serán más eficaces en relación a metas de corto, mediano y largo plazo del país en su constante posicionamiento internacional.

Los canales

Continuando con la descripción de las características de la diplomacia pública, ahora se indaga en los canales que utiliza. Cuando se habla de canales se piensa instantáneamente en los medios de comunicación. Es verdad que la mediatización es un elemento fundamental y poderoso, pero algunas veces la prensa no es el mejor canal para comunicar un mensaje. Dependiendo de la audiencia y del objetivo, surgen otros canales confiables. Por ejemplo, entre los medios audiovisuales, el cine tiene especial importancia en varios países. Entre los medios culturales, se desarrollan canales en las artes plásticas, literatura, teatro, música, danzas, entre otros. También los programas educativos constituyen un medio importante para transmitir mensajes al público joven, como así también los eventos deportivos. Otro canal, surge de las conferencias, congresos científicos y foros. Se puntualizará sobre estos a continuación.

La variedad de canales en diplomacia pública

En referencia a los congresos y foros internacionales, un canal representativo para que los gobiernos puedan transmitir sus mensajes de diplomacia pública a la audiencia internacional es el World Economic Forum (WEF) que reúne anualmente en Davos, Suiza, a líderes políticos, de negocios, académicos, periodistas y referentes de la sociedad civil con el objetivo de discutir sobre los problemas globales y encontrar soluciones. Es reconocido el caso del gobierno de Pakistán que ha utilizado este canal para cambiar el foco de atención que los empresarios, académicos y la prensa internacional tenían en su inestabilidad política y persuadirlos sobre el programa de reformas de este país, que ha conseguido un crecimiento económico acelerado. Pero existen otras reuniones de líderes globales: la Cumbre del G20 es la que más conocemos. Los participantes del G20 son 19 países más la Unión Europea. Y se conoce formalmente como el “principal foro para la cooperación económica internacional” que representa más del 80% del PIB mundial. Argentina es parte de este grupo de países líderes y dio un paso fundamental al lograr la Presidencia durante el 2018 y organizar la cumbre en nuestro país y tendrá oportunidades futuras para desenvolverse como actor influyente en diversos temas, somos un país con mucho trabajo por delante. Corea del Sur comenzó su escalada internacional luego de la Cumbre G20 realizada en Seúl en 2010 -el caso de Corea es muy interesante y nos deja aprendizajes-. Un hito mundial sucedió en Buenos Aires durante la cumbre: los presidentes Donald Trump y Xi Jinping la eligieron para el encuentro tan esperado por la prensa internacional. Este sucedió y Estados Unidos y China acordaron a una tregua en su guerra comercial.

Hay una variedad de foros internacionales en los que conviene participar para distribuir el mensaje a través de diversas oportunidades. Dos organizaciones internacionales que cuentan con gran cantidad de países miembros son la Organización Mundial de Comercio (OMC) y Organización Mundial de Turismo (OMT) de Naciones Unidas. El turismo es una de las industrias que más creció en los últimos 10 años y es uno de los canales más humanitarios para llegar a los rincones más escondidos del mundo, así lo describe el slogan de la campaña lanzada por la OMT en 2017: “Together we can change the world” (“Juntos podemos cambiar el mundo”). Hablaremos más adelante sobre el turismo como herramienta poderosa para la internalización y el desarrollo económico y social. Y una organización de la cual es beneficioso y productivo participar es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Para ingresar se debe cumplir con exigentes requisitos, la Argentina ha presentado su postulación. Como primer paso, en el 2017 la OCDE aceptó al país como adherente a la Recomendación de Gobierno Corporativo. Las mejores prácticas de gobierno corporativo señalan que responden a transparencia, credibilidad y estabilidad, valores fundamentales a mostrar al mundo para la atracción de inversiones.

En cuanto a los medios audiovisuales como canales de diplomacia pública, el cine ha sido el gran aliado de algunos países como Estados Unidos, Inglaterra o Francia. Pero la industria cinematográfica de los Estados Unidos es la que más ha sabido extenderse alrededor del mundo, convirtiéndose en un canal estratégico. Sobre esto, Jean-Michel Valantin, en su libro “Hollywood, el Pentágono y Washington”, presenta un análisis muy interesante de los filmes clásicos norteamericanos (antes y después del 9-11) donde expone la relación entre el estado y Hollywood. Para el autor, dicha relación es interdependiente entre el poder político, el poder militar y el poder cinematográfico, y es un elemento fundamental de la historia estratégica de los Estados Unidos (Valantin, 2008).

Es cierto que las salas de proyección, hoy en día, dejaron de multiplicarse, pero un producto se extiende a una gran variedad de formatos asegurando su llegada a la mayor cantidad de públicos. Los estudios cinematográficos ahora producen películas para distribuir en Netflix. La estructura de promoción cinematográfica de Hollywood comienza con la promoción previa del film, la presentación del director y los actores principales. Luego del estreno y la cantidad de semanas que pueda proyectarse la película en cada país, continúa el ciclo en las pantallas de los vuelos internacionales, en los sistemas de televisión por cable, y con las licencias de productos, los parques temáticos y los espectáculos escénicos en diferentes partes del mundo. La presencia de un país, -incluidas las grandes potencias-, en la entrega de los Premios Oscar es un logro significativo. Y más allá de Hollywood, existe un circuito de festivales internacionales, que sirve de plataforma para que el cine de cada país pueda presentarse a la audiencia internacional.

Otro ejemplo se refiere a las películas argentinas que han sabido posicionarse en los festivales de cine más renombrados de Europa y también en la entrega de los Oscar. Pero una acción de diplomacia pública integral, que incluya al cine entre sus canales, ayudaría a ampliar la presencia argentina en diferentes eventos que abren las puertas a nuevos mercados extranjeros, como así también asegurar el ciclo de distribución internacional. En cuanto a la televisión, varios países hacen uso de los diversos formatos que permite este canal. La diplomacia pública de Australia ha sabido aprovechar el éxito de la serie televisiva “Las hijas de Mcleod”, que se pudo ver en diferentes países a través de la cadena de cable norteamericana Hallmark. Dicha serie australiana se estrenó en 2001 en el Reino Unido para luego extenderse al resto del mundo durante ocho temporadas consecutivas. La trama sucedía en la escena rural australiana. Protagonizada en su mayoría por mujeres (un país de avanzada en temática de género) reunía todos los ingredientes para mostrar los valores australianos: la potencialidad de la mujer contemporánea, la camaradería, el trabajo, la familia y la amistad. Asimismo, se trataban asuntos que posicionaban al país como pionero en sus desarrollos, como ser la agricultura orgánica y el cuidado del medioambiente. Este producto televisivo fue producido con la asistencia de South Australian Film Corporation, la agencia del estado para el desarrollo cinematográfico. Luego de ocho años muy bien aprovechados, dejó de ser de eficaz para la diplomacia pública de Australia que decidió avanzar fuera del estereotipo de la economía basada en la agricultura para mostrar al mundo su economía basada en los servicios y la tecnología.

Acerca de las artes como canal de diplomacia pública, es conveniente analizar aquellos circuitos de artes que se destacan en cada país y que cuentan con repercusión internacional. España, en especial Cataluña, ha sabido aprovechar la fuerza del grupo de teatro alternativo La Fura dels Baus para promocionar un mensaje de vanguardia y crecimiento alrededor del mundo, logrando participar en los festivales de teatro más importantes y de los más remotos también: en 1999 participó del Festival de Salzburgo, en 2004 el grupo tuvo a cargo la apertura del prestigioso Festival de Edimburgo “Fringe” y en 2010 realizó la apertura del Festival Internacional de las Artes Harare en Zimbawe y estrenó un espectáculo permanente en la Exposición Internacional de Shanghái.7 Penetrar en el circuito comercial de teatro musical en Broadway y Londres es una alternativa valiosa. Kosovo lo hizo en el circuito de Chicago, poniendo en cartel el musical “You took away my flag”, en abril del 2009, escrito por Henry H. Perritt.

Con respecto a las artes visuales, sobresalen ferias y bienales internacionales en diferentes regiones del mundo con repercusión global y en el caso de la Argentina, las galerías nacionales participan en la agenda de ferias más importantes de manera independiente. Una iniciativa muy eficiente fue la que se logró en España en el año 2017 cuando el gobierno nacional coordinó una acción con repercusión mundial en ARCOMadrid, una de las ferias de arte contemporáneo más visitadas por el público internacional. Argentina Plataforma ARCO fue una sección dedicada al país y organizada en colaboración entre el Ministerio de Cultura de la Nación y ArteBA con doce galerías participantes, además de contar con un pabellón institucional y actividades diversas: mesas redondas, entrevistas abiertas al público, talleres intergeneracionales y educativos. La Argentina contó con un importante despliegue por Madrid con diferentes exposiciones de arte argentino. Además, se realizaron proyecciones en la plaza de Callao y un ciclo de teatro, cine y música en otros espacios de la capital española.

Iniciativas como estas serían provechosas al aplicarlas en una estrategia integral alrededor del mundo aunando las acciones que las embajadas argentinas realizan a través de sus secciones culturales. Este tipo de eventos constituyen canales productivos de promoción de un país, donde es posible emitir el mensaje propio, coordinando esfuerzos con galeristas, coleccionistas y académicos de las artes para que la cultura argentina sea validada según la particularidad histórica y sus valores singulares. Además, es un canal no convencional para la atracción de inversores. Las ferias de arte suelen ser visitadas por empresarios e inversores de todas partes del mundo. Es productivo participar de ferias internacionales, pero sirve mencionar también las de arte latinoamericano más reconocidas: ArtBasel y Pinta en Miami, Estados Unidos; Femaco en México; ArteBA en la Argentina; ArtBo en Colombia; Femaco en México y SP-Arte en Brasil.

Pinta, luego de siete años en Nueva York se mudó a Miami. Los organizadores de esta feria de arte latinoamericano hacían coincidir la fecha en la Gran Manzana con las subastas de arte latinoamericano en Christie´s y Sotheby´s. También los museos de la ciudad programaban muestras de arte latinoamericano paralelamente. Si bien este fenómeno parecería ser beneficioso para las culturas de los países de Latinoamérica, los académicos de las artes debaten cuál es el capital cultural en circulación en dichas ferias, preguntándose si se somete a construcciones culturales de centro y periferia y si la selección de artistas obedece a la historia cultural latinoamericana o únicamente a intereses comerciales del mercado. En Buenos Aires se desarrolló el simposio “Desafíos que plantea la globalización en las artes visuales” organizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) con invitados de varios países, donde se habló de ello. Resulta acertada la frase de sus organizadores: “De lo que se trata, entonces, es cómo hacer para consolidar ese campo propio que sirva de plataforma sobre la que se desarrollen estrategias para propagar las propias ideas”8 (Burucuá, Gradowczyk y Griffa; 2008).

En el mismo sentido, también los productos literarios se muestran como un canal propicio para la diplomacia pública. En el artículo publicado en el diario La Nación con motivo de la Feria del Libro en Buenos Aires del 2011, Raquel San Martín escribe: “Según dicen los expertos, los libros y autores argentinos atraen en el exterior, pero para que el negocio crezca hay que ganar visibilidad por encima de España, mucho más a mano para los editores extranjeros”.9

Los eventos que se realizan en el propio país pueden significar una sugerente oportunidad de “internacionalización en casa”, como la Feria del Libro de Buenos Aires a la cual acudieron 1.180.000 personas en 2019. La ciudad fue elegida en 2011 como Capital Mundial del Libro, según la UNESCO, al contar con la mayor cantidad de librerías por habitantes. Las ferias internacionales de libros son eventos muy convocantes y cumplen con el objetivo de que los editores muestren sus publicaciones, los autores se presenten a sus públicos y los lectores se deleiten con jornadas enteras dedicadas a las letras, a la historia, la cultura y más. La idea de relacionarse en el mundo a través de la cultura es hoy en día muy relevante. Una oportunidad inigualable para la internacionalización de la Argentina a través de la diplomacia cultural. Primeramente, sería beneficioso erradicar la politización que sufrió los últimos años y que retome su identidad como encuentro cultural y popular. Esta feria podría ser una ocasión para hacer lucir la cultura de todas las regiones de la Argentina. A la iniciativa ya existente de convocar a una ciudad como Invitada de Honor anualmente y a la participación de autores internacionales, sería interesante sumar a las embajadas que tienen sede en Buenos Aires a participar con stands presentando las novedades y los legados literarios de sus países. Y las actividades paralelas en toda la ciudad y en otros puntos del país hacen de este evento una atracción para el turismo internacional. Se podría sumar un evento en las calles como sucede en la celebración tradicional de Sant Jordi en Barcelona, buscando una temática original. Visitar Barcelona el 23 de febrero es único, se respira amor, rosas y cultura. Sant Jordi es el patrón de Cataluña desde el siglo VX y la celebración popular consiste en que el hombre le regala una rosa a la mujer y ella un libro a él. Las avenidas principales se visten de floristas, que venden rosas sin parar, y de stands de editoriales. Y finalmente, una sugerencia para la Argentina sería realizar una campaña de promoción turística internacional específica para la feria buscando aumentar la cantidad de visitantes internacionales.

Por otro lado, los productos y eventos musicales se convierten en un canal atractivo y sugestivo de diplomacia pública. La música tiene el poder de transportar al oyente y desbloquear los pensamientos, por lo tanto, es un canal favorable para los mensajes latentes y son variadas las tácticas musicales en diplomacia pública. Estados Unidos se valió del jazz para llevar su imagen democrática a los países extranjeros y así neutralizar los mensajes comunistas de la Unión Soviética.10 Quincy Jones, el compositor y productor musical norteamericano que trabajó con Michael Jackson y Ray Charles, y quien produjo la famosa canción “We are the World”, grabó una versión árabe de su canción “Tomorrow: A Better You, A Better Me”. Para ello, reunió a los músicos más reconocidos de los países de la región para grabar este single solidario con el objetivo ayudar con educación a la nueva generación de niños del Medio Oriente y el Norte de África. La canción se titula “Tomorrow-Bokra”11, las letras en el idioma árabe fueron escritas por Majida El Roumi y “están destinadas a construir un modelo de solidaridad y de esperanza para la región” dijeron los organizadores. Se lanzó a finales de 2011, después del mes islámico de Radaman.

En cuanto a los eventos deportivos, es inevitable hablar del ejemplo sobradamente conocido que es la Copa Mundial de Futbol FIFA y el uso que los países pueden hacer de este evento. En primer orden, la debilidad del equipo de los Estados Unidos representa una ventaja para el resto de los países de posicionarse internacionalmente con una victoria popular, al menos en este deporte. En segundo orden, el país que se convierte en sede tiene la posibilidad de promover su imagen más positiva y su política internacional, tal fue el objetivo de Alemania en el 2006. La agencia Reuters emitió en julio del 2006 una noticia con el título “Los alemanes desean que el patriotismo de la Copa del Mundo llegue para quedarse”12 que decía: “Los funcionarios confían que la celebración de la Copa del Mundo impulsará la imagen de Alemania en el extranjero y barrerá los prejuicios persistentes acerca de la nación, basados de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto”. Y en tercer orden, y por cierto el más importante, los países participantes tienen la posibilidad de emitir mensajes latentes de su nación a través del juego, de sus representantes futbolísticos y gubernamentales y de sus acciones en la Copa del Mundo, tanto dentro como fuera de la cancha. Aunque los gobiernos deben aprender que en este evento es tan próximo emitir mensajes positivos como negativos, entonces la planificación y la preparación previa pueden encargarse de evitar transmitir mensajes perjudiciales. Y en esa planificación es importante tener en cuenta que la Copa del Mundo así como puede unir a un país entero, puede crear relaciones conflictivas o pacíficas entre países. ¿Quién pudiera anticipar que sucedería si los equipos de Israel y Palestina se clasificaran para el campeonato?

Es indiscutible que el fútbol es un deporte universal y el más popular13 y que la diplomacia pública hace uso de él más allá de lo que suceda en la Copa del Mundo. Un ejemplo actual que merece mencionarse es el F.C. Barcelona y la Generalitat de Catalunya, región que cuenta con un Plan de Acción Exterior14 propio, en el cual se describen los siguientes activos a transmitir globalmente: (a) la expresión de autogobierno como expresión de la propia identidad; (b) tradición empresarial y economía abierta e innovadora; (c) una sociedad civil comprometida y cohesionada y (d) una cultura universal y singular. Si se analizan los valores que transmite al club y su equipo de fútbol de primera división, bajo estas cuatro perspectivas, se vislumbrará correlación de cada una de ellas con (a) el autogobierno de sus políticas y sus finanzas; (b) su economía innovadora y abierta al mundo tanto en auspiciantes internacionales y en sus beneficios económicos internacionales y el alcance del club a nivel internacional; (c) un cuerpo futbolístico comprometido y cohesionado en sus valores y (d) una cultura de trabajo y valores propia, admirada y bien recibida en todo el mundo. En diplomacia pública, este y otros deportes pueden considerarse desde diferentes ópticas.

¿Redes sociales sí o no?

En cuanto a internet como canal, en el capítulo 5 donde se habla sobre diplomacia digital, se detalla el alcance las nuevas tecnologías más allá de internet y las redes sociales. En cuanto las redes, Facebook resulta el canal más difícil para los gobiernos y no se puede restarle importancia porque para los líderes mundiales, los gobiernos y los ministerios que trabajan en la escena internacional, tienen sus audiencias más grandes en Facebook (cerca de 2300 millones de usuarios activos mensualmente) más que en Twitter o Instagram. Los gobiernos de solo once países no tienen presencia en Facebook a marzo de 2019: Corea del Norte, Eritrea, Laos, Mauritania, Nicaragua, Swazilandia, Turkmenistián y algunos de los estados insulares del Pacifico. Ciento ocho jefes de estado mantienen páginas personales en Facebook y ciertamente son más populares que las páginas de sus gobiernos. La página en esta red social del presidente brasilero Jair Bolsonaro obtuvo 4.1 millones de nuevos seguidores en doce meses.

Muy recientemente, surgieron los diplomáticos twitteros. En la Argentina participa activamente en Twitter el embajador británico Mark Kent, que gracias a su actividad en redes sociales ha llegado al programa de televisión Intratables en el prime-time de la televisión argentina. Impensado unos años atrás de un embajador inglés en este país. Además, el embajador Kent actúa informalmente como agente de relaciones públicas de otros embajadores -como los de Canadá, Bélgica, Egipto, Ucrania, Guatemala, México, Tailandia, entre otros-, promocionándolos en su cuenta personal. Un simbolismo de fraternidad entre países. Por cierto, el embajador ya superó los 55 mil seguidores, mientras que la Embajada Británica en la Argentina cuenta con un poco más 21.000 a julio del 2019. Pensando en la Argentina, podría ser un buen embajador del asado y del malbec para los públicos británicos.

Pero las redes sociales pueden ser dañinas, es necesario recibir capacitación una vez que se decide ingresar. Una anécdota cuenta que un funcionario latinoamericano destinado en la ciudad de Cádiz, España, donde en los carnavales es común ver a hombres vestidos de mujer personificando una inversión de roles, el diplomático subió fotos a las redes sociales mostrando camaradería con los españoles, él disfrazado de mujer cumpliendo con la tradición gaditana. ¿Y qué sucedió? Cesaron sus funciones en Cádiz y le fue solicitado que regresara a su país.

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Yaş sınırı:
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25 temmuz 2024
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ISBN:
9789874467157
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