Kitabı oku: «Marty Pants»
A mi mamá y mi papá,
gracias por apoyarme siempre.

Primera edición en Panamericana Editorial Ltda., abril de 2021
Título original: Marty Pants
© 2017 HarperCollins
Publicado en acuerdo con HarperCollins Children’s books,
una división de HarperCollins publishers
© 2017 Mark Parisi
© 2021 Panamericana Editorial Ltda.
Calle 12 No. 34-30, tel.: (57 1) 3649000
Fax: (57 1) 2373805
www.panamericanaeditorial.com
Bogotá D. C., Colombia
Editor
Panamericana Editorial Ltda.
Edición
César A. Cardozo Tovar
Ilustraciones
Mark Parisi
Traducción del inglés
Alejandro Sánchez Lopera
Diagramación
Jairo Toro
ISBN 978-958-30-6504-0
Prohibida su reproducción total o parcial
por cualquier medio sin permiso del Editor.
Hecho en Colombia - Made in Colombia

Si aún estás con vida
para leer este libro,
agradéceme.
De nada.

Capítulo 0
Vistazo inicial
Salgo disparado por la puerta principal del colegio, con un animal rabioso en mis brazos y un documento robado entre mis dientes.

Los contenidos de este documento harán temblar la tierra. ¡Tal cual! Me está persiguiendo un enorme y furioso...
No me creerías si te lo contara, pero igual lo haré.
¿Por dónde empiezo? Supongo que el comienzo es tan buen lugar como cualquier otro.
Capítulo 1
Hablemos de mí
Empezaré con lo básico. Mi nombre es Marty Pants y me visto de negro. En algún lado escuché que los artistas se visten de negro.

Yo no elegí ser artista; nací siéndolo. Creé mi primera obra cuando era solo un bebé y mi papá grabó ese momento en video. Estaba comiendo zanahorias ralladas y estornudé en la pared.

Sé que no suena a gran cosa, pero la mancha al salpicar parecía la famosa pintura El grito. Mi papá subió el video a la red, y tuvo millones de visitas. ¡La gente se lo gozó!
Traté de recapturar mi gloria en kínder mascando crayolas y estornudando en cartón paja, pero me aburrí muy rápido de eso.

Mi papá la llamó “mi fase Jackson Pollock”.
Mis obras de arte nunca han sido apreciadas en el colegio. Pero ayer, mi profesor, el señor McPhee, acertó y admitió que ¡soy un artista de verdad!
¡Deja de ser
un artista!
Nota = 0
La tarea era comentar la sobrepoblación y los efectos que podría tener en nuestro planeta.
Este fue mi escrito.

McPhee dijo que tenía que escribir 200 palabras. Traté de explicar que una imagen vale más que mil palabras, así que merecía una nota extra, pero obviamente él no es muy bueno con la matemática. Y por supuesto que no entiende de arte. Quizá tuve suerte al no entregar mi primer borrador.

Mi papá me dijo que a alguien que no entiende el arte se le dice filisteo.
Filisteo es ahora mi palabra favorita. McPhee es un filisteo. Es el rey supremo, señor, emperador y primer ministro de los filisteos. No entiende nada que sea creativo, especialmente a un artista brillante como yo.
Y como todos los buenos artistas, tengo buen ojo para los detalles. Mejor dicho, un ojo excepcional para los detalles. Siempre me doy cuenta de cosas que nadie más nota.
Por ejemplo, en este momento me doy cuenta de algo que me parece raro.
Mi gato está mordisqueando mi cara.
Capítulo 2
Rasguñando la superficie

Jerónimo y yo somos amigos. Entonces, ¿por qué de repente decidió lamer mi cara?

Hay otra opción. Él piensa que soy comida de gato. Me comí un sándwich de atún más temprano, entonces huelo a su comida. Además, no me estoy moviendo, que es algo que su comida tampoco hace.
Giré mi cuerpo para que Jerónimo se diera cuenta de su error, pero obviamente se apena tanto para reconocer cuando se equivoca que sigue lamiéndome. Y la lengua de gato se siente como una lija.

No creo que Jerónimo, de hecho, se haya comido a un humano antes, pero si tuviera la oportunidad, lo haría. Él es difícil, y soy la única persona con la que se lleva bien. Puedo cargarlo sin problema, pero si alguien más lo intenta, las cosas no salen bien. No más pregúntale a mi papá.

El daño no fue tan grave, pero así es como lo describe mi mamá. Ella exagera con los arañazos.

Ella también exageró cuando mi hermana se golpeó un dedo del pie.

Y cuando me dio dolor de cabeza.

Mi papá, por otro lado, es muy tranquilo con todo. No es muy conversador a menos que le menciones música vieja*.
De algún modo, él habló con mi mamá para dejarme tener a Jerónimo. Y eso fue un gran lío porque mi mamá es sobreprotectora. De hecho, si fuera por ella, yo todavía tendría llanticas en mi bici.

Sí, yo sé que es un canguro, pero no soy bueno dibujando bicis. Son difíciles de dibujar, entonces más bien dibujo canguros. Hablando de cosas difíciles, ahí viene mi hermana.
* Entonces no para de hablar.
Capítulo 3
Dame espacio

Mi hermana se llama Erica. Excepto cuando es
Erika
o Ericka
o Ericca
o Eriquahh.
Cambia la pronunciación de su nombre tanto como cambia su estado de ánimo. Usualmente lo que hago es adivinar.
Tan pronto como Erickka se mete a mi habitación, puedo decir que se está preparando para molestarme. Pero no se lo permitiré. No esta vez. No importa lo que diga.

“Marty”, dice mi papá desde la cocina, “deja de besuquearte con el gato”.
“¡¿QUE QUÉ?!”, grito. “Yo no...”.
“Darle un beso a un gato es raro. ¿Así es como practicas para tu novia?”.
“¡Analie NO es mi novia!”.
Errikah sonríe. “Interesante. Nunca mencioné a Analie”.
¡Grrrrr! ¡Me engañó!
“Espero que a Analie le gusten los niños cubiertos de pelo de gato”, agrega.
Eso espero yo también, me digo a mí mismo.
“Es mi turno para ver tele”, declara Eriicca. “¡PAPÁ! ¡MARTY ESTÁ ACAPARANDO EL TELE!”.
“Deja de acaparar el tele, Marty”, dice mi papá. “¿Por qué no vienes y hablamos de música?”.
“Pero ¡estoy viendo películas de extraterrestres!”.
“¡Pues ya no, cadete espacial!”, dice Errrica mientras se sienta y zapea con el control del tele.
OK, ya basta.

“¡GUÁCALA!”, grita Ericcah. “¡PAPÁ! ¡MARTY ME DA ASCO!”.
“Deja de fastidiar a tu hermana, Marty”.
Corrí a la cocina para explicar lo que pasó.
“¡PAPÁ! Eriickaa estaba...”.
“Marty, ¿tienes labial en la cara?”.
“¿Qué?”.
“Tienes rojo alrededor de la boca”.
“¡Es porque Jerónimo me estaba besando, digo, lamiendo!”.
“Si quieres usar labial, está bien, pero tal vez no deberías estar dándole besos al gato”.
Antes de que responda, mi mamá llega relajada de su viaje de trabajo.
“¿QUÉ ES ESTO? ¿MARTY LES ESTÁ PONIENDO LABIAL A LOS RATONES?”.
Respiro hondo.

De todas las frases que nunca pensé que diría, esa es una de las que están más arriba en la lista.
Aquí hay otras:

“Usa tu voz interior, Marty”, dice mamá. “¿Ya limpiaste tu habitación?”.
“¡Está SIN MANCHAS!”, le aseguro mientras subo corriendo la escalera a mi habitación, que está como dije que estaba: SIN MANCHAS*.

* No hay ningún perro aquí que se llame Manchas.
Ya estoy todo estresado, así que me echo en mi refugio, mi puf. El puf de la soledad. Vengo aquí para relajarme.

Ah, paz.
No es fácil ser incomprendido. Pero mi zen pronto se quiebra por un ruido... Miro alrededor y veo a Jerónimo sacando un pedazo de papel morado de mi maletín.
Lo rescato de sus colmillos felinos y descubro que es una nota.

Capítulo 4
¿Vida en Marte?

Guau.
No hay duda de lo que dice la nota, pero ¿es cierto o es broma? Soy muy interesante, entonces por supuesto un extraterrestre querría observarme, ¿verdad?
Necesito una segunda opinión. Le mostraré la nota a alguien más. Alguien en quien confíe. Alguien con la cabeza centrada.

No ese tipo de cabeza centrada. Quiero decir alguien que sea inteligente y racional. Y yo sé quién. Parker.
Parker es una amiga con la que puedo contar para darme un consejo serio en situaciones serias. Créelo o no, no todo el mundo me toma en serio.
“¿Adónde vas, Marty?”, pregunta mamá.
“A casa de Parker porque bla, bla, bla; bla, bla, bla; bla, bla, bla”, murmuré mientras cerraba la puerta al salir.
Es una tarde soleada de domingo, y miro hacia el cielo. No hay extraterrestre a la vista. Pero cuando miro de frente, ¡hay peligro! Tomo un desvío rápido.

Capítulo 5
EmPelúsate
¡Pelusa!
Su nombre verdadero es Salvador Ack, pero tiene una leve pelusa en vez de bigote, entonces lo llamo Pelusa (no en su cara, por supuesto). Es un chico de bachillerato para quien molestarme es como su hobby.
Su otro hobby es escupir.

Siempre me va mal cuando me cruzo con él, pero dado lo que pasó montando bici ayer, ¡temo por mi vida!

Trato de no moverme mientras me escondo en los arbustos. En parte porque no quiero que Pelusa me encuentre y acabe conmigo, y en parte porque ahora tengo algo más por lo cual preocuparme.

¡Grrrrr! Dicen que las arañas se asustan más con nosotros que lo que nosotros con ellas. Tengo una opinión confusa sobre eso*.
No puedo decidir qué hacer. Creo que se decide en quién me va a liquidar primero, Pelusa o la araña.
Trato de calmarme imaginando que el nombre de la araña es Shermy.
Shermy es un nombre amigable.

En cierto sentido, no estoy muy calmado.
Dicen que antes de morir, tu vida se proyecta en un flash ante tus ojos.
*opinión: ¡esa es una mentira baja, una burrada!

Nada pasó. Entiendo que es una buena señal.
Mientras resuelvo qué hacer, me quedo mirando la maravillosa telaraña y me doy cuenta de algo.
Shermy es una artista.
Quizá por eso Shermy no está atacando. Puede sentir que tenemos algo en común y no va a picar a un artista colega.
Me siento mejor. Estoy empezando a creer que sobreviviré a este tormento después de todo.

¡Grrrrr! ¡Pelusa me encontró!
Estoy muerto.
Capítulo 6
El lado oscuro de Roon
Espera, conozco esa voz chillona. Es de Roongrat Mitten. Quiere decir que no hay moros en la costa. ¡Burlé completamente a Pelusa!
Ahora me toca deshacerme de Roongrat. Es inofensivo, pero un poco molesto. Roongrat es un sabelotodo mayor, y resulta que es uno de mis amigos más cercanos. ¿Por qué soy amigo de alguien que me incomoda? Me pregunto eso todos los días.

“¿Escondiéndome? No me estoy escondiendo”, miento. “Solo estoy mirando esta impresionante telaraña”. La señalo.
Roongrat la pisa.
Me paro y le doy mi mirada de por-qué-hiciste-eso-simplón.

Roongrat parece no captarlo, así que voy enseguida y le digo: “¿Por qué hiciste eso, simplón?”.
“Las arañas necesitan estar tejiendo nuevas telarañas”, insiste Roongrat. “O si no, las tejen dentro de ellas hasta que su trasero explota. Es un hecho. Le hice un favor a ese insecto”.

Él dice las cosas con tal autoridad que casi le crees. Casi.
“Mi mamá me contó que ya viene tu cumpleaños”, dice, cambiando de tema. “¿Qué tipo de torta te van a dar?”.
“No sé”. SÍ sé. De chocolate. Solo que no me siento bien contándole.
“Pide de chocolate. Me gusta el chocolate”.
Ya no la quiero de chocolate.
“El chocolate mejora los movimientos cerebrales”, dice. “Es un hecho. Todos los genios comen torta de chocolate... Albert Einstein, Sherlock Holmes, Oprah Winfrey...”.
Roongrat se queda congelado a mitad de frase.

Quizá sus “movimientos cerebrales” no recibieron suficiente torta de chocolate.
Entonces noté que estaba mirando fijamente algo en su pierna.

Roongrat pasa de quedarse quieto a lo opuesto de quedarse quieto.

Cómo hacer el “paso Roongrat”
Es entretenido, pero no puedo evitar sentir pena por él.
Por la araña, quiero decir.
Roongrat cae de espaldas, se quita los pantalones, ¡y sale disparado!

Algún día inventaré una tecnología que permita dejar de ver cosas. Hasta entonces, esa imagen quedará grabada en mi retina. Quizá hasta necesite terapia.
Lo bueno es que estoy llegando donde Parker.
Capítulo 7
Psíquica

Parker Fedora abre la puerta antes incluso de que yo toque.
“¡Hola, Marty!”.
Por si acaso, Parker no es mi novia. Es solo una amiga que conozco desde primaria y resulta que es una niña. Confío en sus instintos. Siempre me da una perspectiva fresca sobre las cosas.

“Acabo de ver a Roongrat en calzoncillos”.
“¿Acabas de qué ?”, dice Parker.
“Pero no es por eso que estoy aquí. Estoy aquí para mostrarte una nota”.
“Oooh, ¿me escribiste una nota?”.
“No la escribí yo”, explico. “Mi gato la encontró en mi maletín. Está por aquí en algún lado”. Busco en mis bolsillos, pero de repente la nota no está en ningún lado. “Quizá la boté”.
“¿Qué decía la nota?”.
“Decía que un extraterrestre está...”.
“Marty, ¿por qué no te recuestas primero?”.
Esto pasa mucho. Parker quiere ser psicóloga, y por alguna razón le gusta practicar conmigo.
Parker se sienta en la silla mientras me recuesto en el sillón.

Ella me dice que soy el mejor paciente que cualquier psicólogo pudiera desear.
“Gracias por el cumplido”, digo.
“Aunque tenemos que hacerlo rápido porque mi papá puso una nueva regla: que no haya niños mientras él no está en casa. O si no...”.

“O si no, ¿qué?”.
“O si no él va a usar sus huesos y pieles para fabricar muebles”.
“Oh. Pero no estaba hablando literalmente, ¿verdad?”.
“No estoy segura. Igual, empecemos”.
“Pero...”.
“El reloj está corriendo, Marty. Cuéntame de la nota”.
“Dice que un extraterrestre me está observando”.
“¡Muy extraño!”, dice Parker. “Y esta nota claramente existe, ¿verdad?”.
“Claramente”.
“De casualidad, ¿has estado viendo películas de extraterrestres últimamente?”.
“Sí, pero no sé qué tiene que ver eso”.
“¿Recuerdas cuando viste todas esas películas de zombis y pensaste que las palomas afuera de tu casa eran zombis?”.

“¿Tu punto es?”.
“Fuiste de puerta en puerta con un megáfono tratando de evacuar a todo el barrio”.
“¡Por supuesto que lo hice! Nadie me escuchó, pero el ruido espantó las palomas. Y, en caso de que no lo hayas notado, hoy hay cero zombis en mi barrio”.
“Punto para ti”, admite Parker. “Aunque tus papás estaban preocupados contigo”.
“Conoces a los papás. Se preocupan por las cosas equivocadas”.
“Bastante cierto. Y algunos niños se burlaron de ti”.
“La mayoría de niños no se dan cuenta de las cosas que hago”.
“Así es. ¿Le contaste a alguien más sobre esta, hum..., nota?”.
“Vine contigo primero, Parker”.
“Bien pensado. Mi consejo es que te diviertas, pero no le digas nada a nadie más”.
“¿Por qué? ¡Es la cosa más importante que me ha pasado en toda la semana!”.
“Piensa en eso y seguro que lo resolverás”.
Supongo que eso es lo que los psicólogos hacen. Dejar que resuelvas las cosas por ti mismo.
Parker me pica el ojo y dice: “Es un millón y medio de pesos, por favor”.
“Ponlo en mi cuenta”, le digo mientras me paro para irme.
“Una cosa más”, dice Parker mientras me acompaña a la puerta. “¿Quién, supuestamente, escribió esta nota?”.
“Ni idea”, digo.
La cara de Parker se pone pálida. “¡OH, NO! ¡Mi papá está fuera! ¡Te convertirá en un mueble!”.

Corro a la puerta de la entrada. Pero Parker me hala. “¡Te va a ver! ¡Escapa por la ventana!”.
“¡Buen plan!”. Me voy corriendo a una ventana de atrás e intento abrirla mientras los pasos suenan más y más cerca. ¡No puedo quitar la tranca!”, digo con pánico.
Parker se acerca para quitar el seguro y la ventana abre. No tengo tiempo para escapar elegantemente, así que me tiro en clavado de cabeza.
Al menos es un aterrizaje suave.

Resulta que al final no era su papá. Era el cartero.
Me quedé adentro hasta que se fue, solo para estar seguro. Entretanto, noté una torta Twinkie que alguien tiró. La siguiente cosa que noto es alguien mirándome al otro lado del pasto.

Ella es Analie, ¡la niña de la que mi hermana cree que estoy enamorado! Trato de actuar de forma natural, pero no creo que me esté saliendo bien.

Capítulo 8
Mucho por digerir
Analie es la niña nueva de la clase. Se viste de morado y se sienta atrás, donde nadie le pone mucha atención.
Cada vez que hago algo vergonzoso, parece que siempre está ahí para verlo.

Niñas
Mi hermana cree que estoy loco por Analie porque encontró un dibujo inocente que hice.

Ericaa pensó que esos eran corazones alrededor de mi cabeza, pero eso es lo que un simplón pensaría. Obviamente, estoy siendo atacado por una nube de polillas hambrientas.
“¿Qué es lo que apesta?”, pregunta mi papá cuando llego a la puerta.
“Probablemente, Erriccka”, digo mientras subo corriendo las escaleras. Entonces tomo una ducha larga para lavarme el olor a basura.

Desafortunadamente, la vergüenza no puede lavarse.
Me sumerjo en mi puf de soledad y relajación.

Y mientras el estrés se va de mi cuerpo, veo algo marcándose en el pliegue del puf.

¡Encontré la nota! Aunque Parker me aconsejó no hablar con nadie sobre esto. ¿Pensará que lo estoy inventando?
Nah.
Regreso a coger la nota, pero ¡no está! ¡Se desvaneció en el aire!
No, espera. Ahí está.

¡Jerónimo! No debería sorprenderme. Jerónimo tiene ideas raras acerca de lo que vale como comida.
La nota se esfumó, pero está bien. La tengo memorizada.

Eso no está bien. ¡Concéntrate, Marty!

¡Ya está!
Pero antes de tratar de averiguar quién es el extraterrestre, necesito responder a una pregunta.
¿Los extraterrestres realmente existen?
Capítulo 9
Metaaaaas
Estoy teniendo problemas para concentrarme porque tengo demasiada mezcolanza mental.

Si quiero hacer alguna cosa, necesito organizarme. Mi mamá se organiza escribiendo listas. Está obsesionada con ellas.
Aquí está una que ella escribió:
MIS LISTAS
- VÍVERES
- CUENTAS POR PAGAR
- COSAS DE LA FIESTA PARA COMPRAR
- NIÑOS POR INVITAR
- COSAS PARA EMPACAR PARA EL VIAJE DE NEGOCIOS
Exacto. Es una lista de sus listas.
Odio admitirlo, pero mi mamá está en lo cierto. Hacer listas realmente me ha ayudado a ser más organizado.

Esta noche haré la lista de mis metas.

Mi mamá dice que uno debe poner una cosa fácil en su lista para poder tacharla de inmediato y sentirse productivo.
Así que empecé con la cosa fácil.

Estaf-Arte es mi videojuego favorito. Te metes en museos, robas pinturas de las paredes y las reemplazas con falsificaciones. Tú mismo dibujas falsificaciones con el control. Como esta:

OK, no es mi mejor trabajo, pero en el nivel uno solo tienes que burlar a los guardias de seguridad, y eso no es difícil. Son simplones.

¡Soy el rey de este juego! Cojo mi marcador.

Ahora, vamos a algo más difícil. Tareas. McPhee quiere que hagamos un reporte sobre nuestro presidente favorito. Me gustan Washington y Lincoln, pero solo puedo escoger uno.

Escojo a Lincoln.

Paso toda la noche en mi escrito, y cuando lo termino, es una obra maestra. Incluso a un simplón como McPhee le encantará.




Dos ítems ya tachados. ¡Estoy en una buena racha! ¿Qué sigue?

Esa es más bien una meta a largo plazo.

Honestamente, eso quizá nunca pase.

Haré eso mañana. Tengo un plan. Pero hay una cosa más que puedo cumplir antes de acostarme.

Capítulo 10
Lunes maniaco

“Siempre estás cubierto de pelo de gato”, dice Roongrat mientras caminamos al colegio.
“Esa es mi pinta”, digo, tomando la decisión en ese momento. Todo gran artista tiene su pinta única.

(La ensayé. Los vecinos pensaron que era un preso que se había escapado).

(Lo ensayé. Le tomó todo el día a mi mamá para quitarme el marcador de la cara).

(Lo ensayé. Mentiras. Ni siquiera me sé cortar las uñas).
“El pelo de gato es una pinta rara”, afirma Roongrat.
“¿Más rara que calzoncillos del Hombre Araña? ”, contraataco.
“Yo..., pero..., había una araña mortal y glotona sobre mí y tenía que...”.
“Roongrat”, interrumpo, “¿tú crees en extraterrestres?”.
Parece contento de que cambie el tema.
“Excelente pregunta. Los extraterrestres no existen”, responde. “Es un hecho. La Tierra es el único planeta en la galaxia universal que soporta la funcionalidad de la vida respiratoria en las ciencias del carbono. ¿Por qué?”.
“Por nada”.
Alcanzo mi maletín y saco mi lista. Hago una actualización.

Lo que sea que Roongrat crea, usualmente creo lo contrario. Entonces, ahora creo en los extraterrestres.
Caminamos al colegio acompañados de nuestros pensamientos.

Capítulo 11
Soy un creyente
Roongrat se sienta en su pupitre, pero hago una pausa por un momento. Me pregunto si alguien en este salón es el extraterrestre.

La campana suena, así que corro a mi silla. Mientras me siento, el lápiz en mi bolsillo se quiebra y se me entierra en la pierna. Me retuerzo y hago un sonido raro.

Afortunadamente, la campana todavía estaba sonando, entonces nadie se dio cuenta.
Bueno, casi nadie.

Sentado enfrente de mí está mi profesor, el señor McPhee.

McPhee me recuerda una tortuga dormilona, solo que menos emocionante.
Pero este es su día de suerte. Mi reporte sobre Lincoln le dará emoción a su existencia triste, equivocada, simplona.
Le entrego mi tarea, pero no estoy seguro de qué decir de su expresión cuando la mira. Probablemente fue algo que comió.

“Marty, ¿puedo hablar contigo después de terminar las clases?”.
¿Por qué me querría ver McPhee después de las clases? ¡Apuesto a que quiere comprar los derechos de mi reporte sobre Lincoln y alegar que lo escribió él y venderlo por miles de millones de dólares a un productor de Hollywood y hacerse rico y famoso con mi duro trabajo!

¡Qué mala onda, McPhee! ¡Qué mala onda!
Resulta que McPhee quiere jugar duro.
“Tienes que rehacer este reporte”, me dice después de clases. “Es pura fantasía”.
“Se llama escritura creativa”, explico.
“Esta no es una clase de escritura creativa”, dice. “Entrega un reporte apropiado al final del día, o si no, sacas un 1”.
¡No puedo creer esto!

“Y, Marty”, agrega, “limítate a los hechos”.
¡Me limité a los hechos! Solo me atranqué en una especie de licencia artística*.
* Licencia artística = Me inventé todo.
Capítulo 12
No abrir
No me gusta estar en el colegio después de clases*. Se siente mal. Además, tengo mejores cosas qué hacer.

“Oye, señor McSimplón, ¿cómo puedo rehacer mi reporte si el computador de la clase no está funcionando?”, sería exactamente lo que le diría a McPhee si no se hubiera ido del salón. Pero se fue.
Así que ahora me toca resolver el problema.
* O en horas de colegio.
Miro alrededor y noto que el computador personal de McPhee en su escritorio no está supervisado.

Quizá sabía que el computador de la clase estaba dañado, entonces dejó su computador ahí para mí. Probablemente quiere que tome la iniciativa. Sí, eso debe ser.
Acepto el reto y me siento en su escritorio. La silla todavía está caliente.

Qué asco. Me paro.
Lo primero que noto es que el fondo de su pantalla es una imagen del sistema solar. Interesante. De ahí es de donde vienen los extraterrestres, estoy seguro.
Mientras me asomo un poco más en su computador, me encuentro con un archivo que me llama la atención.

Hum...
Recuerdo la última vez que abrí algo marcado con “¡NO ABRIR!”.
Las cosas no salieron bien.

Así, aprendí que es una mala idea abrir algo marcado con “¡NO ABRIR!”.
Lo abro.

¡Huy! ¡McPhee me sorprendió por la espalda! ¡Es rápido para ser una tortuga dormilona!
“¡Yuba... joba... yaba...!”. Suena como yo cuando trato de hablarle a Analie.
“¿QUÉ VISTE, MARTY?”.
“NADA”, miento.
“¿Estabas husmeando en mi computador? ¡Vete a casa! ¡Tienes un 1, y llamaré a tu papá y tu mamá!”.
Nunca lo había visto así antes. ¡La tortuga dormilona se convirtió en una tortuga mordelona!
Mientras empaco para irme, una cosa es absolutamente clara. McPhee tiene algo que esconder.
Le dije que no vi nada, pero sí vi una palabra.
Aniquilar
La palabra se queda en mi cabeza. Cuando llego a casa, le pregunto a mi papá su opinión.
“Papá, ¿qué te recuerda la palabra aniquilar?”.
“A un gran nombre para un grupo de rock”, dice. “Cuando estaba creciendo, las bandas de rock tenían los mejores nombres. Por ejemplo...”.
“¡Detente, papá! ¡Estoy buscando una respuesta de una palabra!”.
“Una palabra. ¿Puedes hacerla de selección múltiple?”.
“Está bien”, digo. “¿Qué te recuerda la palabra aniquilar? ¿Extraterrestres, bongós o apio?”.
“Me voy con extraterrestres”, responde.
¡Extraterrestres! ¡Eso es exactamente lo que estaba pensando!

Capítulo 13
Qué es ese zumbido
Conocí a Parker en el parque. Jugábamos aquí cuando éramos más pequeños, pero esos días solo compartíamos en los columpios y conversábamos.
“Creo que sé quién es el extraterrestre”, le dije.
“¿Extraterrestre?”.
“El extraterrestre de la nota”, le recuerdo.
“Por supuesto”, asiente Parker. “Asume la posición, Marty”.

“Entonces, Marty, dime, ¿quién crees que...?”.
“McPhee”.
“¿Nuestro aburrido profesor es un extraterrestre?”.
“Estoy un 68 % seguro”.
“¿Y cómo?”.
“Tiene sentido. La nota decía que el extraterrestre me está observando. McPhee me observa”.
“¿La nota apareció de nuevo?”.
“Sí, pero entonces mi gato se la comió”.
“Veo”.
“También husmeé en el computador de McPhee”, le digo.
“¡No me digas!”. Parker parece impresionada.
“Vi la palabra aniquilar. Los extraterrestres aman esa palabra”.
“Tu mente es un lugar emocionante, señor Marty”.
“Gracias”.
“¿Le has mencionado tus sospechas a alguien más?”.
“Aún no, pero...”.
Roongrat aparece, entonces cambio el tema. Menciono que McPhee odió mi reporte sobre Lincoln y que va a llamar a mis papás.

“La próxima vez debes decirle a Simón que te muestre cómo dibujar”, dice Roongrat.
“¡La próxima vez debes decirle a Simón que te muestre cómo bañar a un mico!”.
Hubiera querido tener más tiempo para un mejor contraataque.
Roongrat considera que Simón Cardigan es el artista del colegio. Todo el mundo parece considerar lo mismo, pero Simón es un completo simplón. No tiene un solo hueso creativo en su cuerpo.

Él solo dibuja un personaje. Es un personaje famoso de tiras cómicas que, por razones legales, llamaremos BobAnémona PantalonesTrapezoidales*.
Él lo dibuja sin pena alguna todo el tiempo, especialmente en los cuadernos de las niñas. Parker tiene un BobAnémona en su cuaderno.

* No es el nombre real del personaje. Tú sabes el nombre real.
Roongrat tiene como veinte. Supongo que está tratando de subir en la escalera de popularidad quedando bien con Simón.
Hablar de Simón me enfada, entonces me pongo a hacer swings*.
Parker lo vuelve una competencia y empieza a columpiarse más alto. Tumba a Roongrat sobre su trasero.

Desde el piso, Roongrat dice: “El balanceo fue inventado por los antiguos egipcios. Mueve la comida desde el estómago al intestino para hacerle espacio al postre. Es un hecho”.
“¡Supera esto!”, dice Parker, y se balancea peligrosamente alto.
“BARGHHHH”, digo.
¡Y es porque una mosca se metió en mi nariz!

*No de boxeo, sino balanceos en el columpio.
No sé si has tenido alguna vez a una mosca zumbando en tus fosas nasales, pero de inmediato se vuelve prioritario por encima de cualquier otra cosa que estés haciendo.
Salto del columpio y corro en círculos tratando de sonarme. Parker piensa que es graciosísimo.
Lo que hace Roongrat es empeorar las cosas. “Es un hecho que ciertos insectos excavan hacia arriba y ponen huevos en tu materia gris”.
¡Gracias, Roongrat!
Cuando estornudo y no funciona, trato algo más. Escarbo.
“¡ES UNO ENORME!”, digo. “¡CASI LO TENGO!”.
En ese momento, cruzo la mirada con alguien en el otro andén.
Estornudo y el insecto sale disparado. El traumatizado insecto se toma un tiempo para recuperarse, y se esfuma para su casa.
El traumatizado Marty hace lo mismo.

Capítulo 14
Excursión en los arbustos
Llego a la puerta justo cuando el teléfono suena. Corro hacia allá y veo el nombre.

Pienso rápido y contesto con mi acento español: “¿Sí? Creo que te has equivocado de número, ¿eh?”. Y cuelgo. Eso me dará algo de tiempo.
El teléfono suena otra vez y mi mamá lo coge antes de que el timbre haya terminado.
“Ah, hola, señor McPhee...”.
¡Grrrr! Mi única esperanza es que sea un señor McPhee completamente diferente. Porque ¿cuál es la probabilidad de que sea el mismo señor McPhee en el que estoy pensando? ¡Debe haber decenas! ¡Cientos! ¡Millones!
La expresión en la cara de mi mamá lo dice todo. De todos los señores McPhee en el mundo, este es el único que yo no quería que fuera.
O es eso, o es algo que ella comió.

Me salgo para no estar cerca ni escuchar su conversación.
Por los arbustos, donde Roongrat se había quitado sus pantalones, noto que Shermy ya hizo una nueva telaraña. ¡Y atrapó una mosca!
Empiezo a preguntarme si es la misma mosca que conocí hace un rato.

De repente, me empujan de cara en los arbustos. Sin mirar, sé quién es.

“¡Hey, tonto, Pantalones Modados!”.
Pelusa me llama Pantalones Modados. Quiere decir Mojados. ¿La coges? ¿Marty Pants el Pantalones Mojados? Ja, ja. Me levanto y me limpio. Y de veras trato de no mojar mis pantalones.
“Te debo alguu”, dice Pelusa mientras levanta su puño. Espero que esté por abrirlo y devolverme años de mi dinero para el almuerzo, pero lo dudo. Me defiendo y pongo mis puños en alto y agito mis brazos.
Pelusa se ve asustado y retrocede. ¡Ja! ¡No esperó que me defendiera! No es tan rudo, después de todo. Me siento con más coraje y me le paro enfrente. ¡Casi se tropieza con su propio pie tratando de huir de mí!
Un pequeño movimiento atrae mi mirada, así que miro hacia abajo y de repente todo tiene sentido.

Siento una ráfaga de terror. Puedo ver que Pelusa también está asustado. Si logro pensar con cabeza fría, puedo usar esto a mi favor.
“Es-Esto es mi nueva araña venenosa y glotona”, digo en una voz más alta que la usual. “Su nombre es Shermy. Puede saltar 1.8 metros. ¿Quieres ver?”.
Pelusa da dos pasos atrás. “Adéjate de mí con eddo”.
“V-Ven, acaríciala”, digo.
“Te atrapo duego, Pantalones Modados”, gruñe Pelusa. Se da la vuelta y escupe en el suelo. “Y TE ATRAPARÉ duego”.
Uff. Me volví a salvar por un pelo.
Ya que Pelusa se fue, puedo actuar como normalmente lo haría en esta situación.

¡Mi corazón está latiendo tres millones de veces por minuto!
De todos modos, actué perfectamente. ¡Las cosas no pudieron ir mejor!
Antes de entrar a casa para la comida, detecto una cara familiar en la esquina.

Así que saludo con la mano.
Entonces logro darme cuenta de lo que Analie está viendo.

Fui capaz de recuperar mi camiseta. Pero no mi dignidad.
Capítulo 15
El cartero
Entro y ya es casi hora de comer. Mi mamá le está diciendo a Erika cuán orgullosa está de ella. Parece que Ericcca sacó un 10 en su examen, hizo dos goles en fútbol y curó todas las enfermedades de la humanidad. Bueno, realmente no, pero más o menos así se siente.

Cuando a mi mamá se le acaban las cosas estupendas sobre Erikka, dirige su atención a mí. En su voz de lección, me dice que necesito hacer mis tareas “correctamente”. Dice que estoy “rindiendo menos de lo esperado” y que realmente soy “inteligente”.
Esto hace que a Errickaa se le salga la comida por la nariz.

Un montón de cosas parecen estar entrando y saliendo de las narices últimamente.
“¿Me estás escuchando, Marty?”.
Ahh, sí, mi mamá todavía está hablando.
“Atentamente”, digo. Mientras escucho, hay una cosa que no oigo. No hablan de mí husmeando en el computador de McPhee y abriendo el archivo llamado ¡NO ABRIR! Aparentemente, McPhee no habló de eso cuando llamó a la casa.
Él definitivamente está ocultando algo.
Mi papá dice que le gustó el reporte y que el señor McPhee es un simplón.
Entonces él y mi mamá discuten. Parece que mi mamá está ganando la discusión.

Me voy de la mesa sin que se den cuenta y me llevo un puñado de galletas a mi habitación. Es tiempo de ojear las palabras para el examen de vocabulario de mañana.
Aniquilar
Protagonista
Inminente
Absurda
Débil
Suposición
Privar
Terminamos
Desesperar
Laborioso
Sabiduría
Mientras repaso las definiciones, noto algo. Estas palabras pueden parecer inocentes para la mente promedio, pero noto cosas que otros no. Soy un “notador”. Puede ser una maldición ser un “notador”. Sería más fácil ser un feliz ignorante como todo el mundo y no notar cosas, pero ahí está, claro frente a mis ojos de “notador”.

¡Estas son las palabras que un extraterrestre peligroso usaría! Solo mira cómo suenan juntas.
“Vamos a aniquilar la Tierra, y cualquier protagonista que sienta el peligro inminente decidirá en cambio que la idea es absurda, y esa débil suposición nos permitirá privar a los humanos de su mundo mientras terminamos el planeta, y nadie nos va a desesperar, ni siquiera un laborioso estudiante con sabiduría”.
¿Coincidencia? Creo que no. Ese es probablemente el lema extraterrestre.
El manifiesto extraterrestre.

Trato algo más. Cojo la primera letra de cada palabra de la lista: A, P, I, A, D, S, P, T, D, L, S, y esto es lo que pasa.
A
P- laneta
I- ntento
A- niquilar
D- estruir
S- u
P- equeña
T- ierra
D- eseo
L- oquito
S- oy

Guau. Y cuando lo leo en voz alta, me recuerda como habla Yoda. ¿Y qué es Yoda? Exactamente. Un extraterrestre Yoda es.
Capítulo 16
Ojos bien abiertos
Tengo problemas para dormir.

No es porque Jerónimo esté sobre mi cabeza. Siempre hace eso.
No es por la tormenta que hay afuera.
No es por las migajas de galletas en mi cama, aunque eso no ayuda.
¡Es porque mi profesor es un extraterrestre que quiere aniquilar la Tierra! ¡Y resulta que me gusta la Tierra! ¡La estoy usando en este momento!
¿Cómo es que debería dormir en un momento como este?
Llamo a mi papá a mi habitación. Necesito hablarle. O, más precisamente, necesito que él me hable.

Eso está mejor. Nada me pone a dormir más rápido que las charlas de mi papá sobre música vieja. Haría una fortuna si las pudiera embotellar.

Capítulo 17
Palabras en la palabra
No fue fácil estudiar para ese examen de vocabulario sabiendo que mi profesor quiere destruir el planeta, pero después de leer cuidadosamente esas palabras durante horas, sucedió un milagro.
Saqué 10.
Es la segunda vez que he sacado un 10 en la clase de McPhee.
La primera vez fue cuando nos dejó calificar nuestras propias tareas.

Él no volvió a dejarnos hacer eso.
“¡Buen trabajo en el examen de vocabulario!”, dice mi mamá mientras nos lleva a Roongrat y a mí a la práctica de fútbol.
Espero que no crea que su lección funcionó.
“Los zorrillos tienen un vocabulario mayor que las personas”, dice Roongrat. “Se comunican con millones de olores diferentes. Es un hecho”.
“¿Ves lo que pasa cuando haces tu trabajo bien, Marty?”, continúa mi mamá. “Tal vez el señor McPhee no es tan malo, después de todo”.
No, no es tan malo, a menos que pienses que querer aniquilar la Tierra no es malo. Llámame loco, pero pienso así.
Miro afuera de la ventana. ¿Por qué alguien querría destruir todo esto?

Capítulo 18
Disfruta los contratiempos
Me gusta el fútbol excepto por una cosa. Simón Cardigan está en mi equipo.

Para empeorar las cosas, el papá de Simón es el entrenador. Ya que el entrenador se encarga de proveer las camisetas, Simón hizo el dibujo del frente. Adivina qué pintó.

Así es, la única cosa que siempre dibuja. BobAnémona PantalonesTrapezoidales*.
“¡Hey, PANTS!”, grita el entrenador Cardigan. “¡Olvidaste otra vez tu camiseta de práctica!”.
“¿Dónde tengo la cabeza?”, digo.
Roongrat sabe que olvido la camiseta a propósito.
“Marty, deja de estar celoso porque Simón es mejor artista que tú. Es un hecho. Deberías ser un amigo solidario”.
Sería bueno tener un amigo solidario. A diferencia de mí, Roongrat viste su camiseta BobAnémona en todas partes.
* ¡Esta vez con guayos!

“¡Pants!, ¡concéntrate! Tienes que tener el ojo de leopardo, ¿verdad, Simón? ¡Ojo de leopardo!”.
“¡Sí, papá!”.
“Simón, cuando estés jugando llámame ¡entrenador!”.
“¡Sí, papá!, digo, ¡entrenador!”.
“¡Simón! ¡Marty! ¡Ustedes dos, memoria de elefante, den una vuelta a la cancha! ¡OJO DE LEOPARDO!”.
Simón presume corriendo fuerte. Tiene el ojo de leopardo. Yo troto suavemente. Guardo mi energía, gracias.
Cuando terminamos, Simón actúa como si hubiera ganado una carrera de verdad y hace un pequeño baile de victoria.

“Soy mejor que tú, Marty”, dice y se pavonea.
“¡Vete a bañar a un mico!”, le digo, arrepintiéndome ahí mismo. Necesito trabajar en mis contraataques.
El entrenador Cardigan nos pone en fila y dice: “Vamos a disputar el balón hoy, camisetas blancas contra camisetas azules”.
¿Camisetas azules? Busca en su talego y saca unas camisetas azul celeste nuevas con esto al frente.

Es el mismo dibujo, pero en una camiseta azul. Muy creativo. Me la pongo encima de mi clásica camiseta negra.
Oficialmente estoy de mal humor porque:
1 El dibujo de Simón está en mi pecho.
2 No sé qué hacer con mi profesor extraterrestre.
3 Mi mamá está haciendo cazuela de pescado para la comida.
Aparte de mi mamá, solo hay un habitante de la casa que está esperando esa cazuela.

Aun así, este mal humor puede estar funcionando bien, porque estoy jugando estupendo. El entrenador incluso me puso de delantero. Nunca hace eso.
Soy rápido cuando quiero. Le hago un sombrerito a Simón, prendo el turbo y dejo atrás a Simón. ¡Ja! Él debió haber guardado energía. Ahora no hay nadie entre Roongrat, que está de arquero, y yo. ¡Esta es mi oportunidad de mostrarle a todo el mundo que soy mejor que Simón!

Estoy listo para anotar mi glorioso gol cuando veo a mi hermana al frente del parque. Y está con alguien.
¡Alguien que conozco!

¿Mi hermana y Pelusa cogidos de la mano? ¡No puedo creer lo que ven mis ojos! ¡No puede ser! Esto simplemente no.

Simón le pega al balón.
“¡PON ATENCIÓN, PANTS!”, grita el entrenador.
“¡Sí, Pants, pon atención!”, se ríe Simón.
“Lo hubiera tapado igual”, replica Roongrat. La trayectoria del viento en relación con el ángulo de tu tobillo...”.
“¡PANTS, VUELVE ATRÁS A DEFENDER!”, ruge el entrenador. Yo tirado ahí, humillado, veo a Errriccaa y a Pelusa desaparecer en la esquina. Al menos no vieron mi espectacular caída.
De repente, ¡escucho gritar al entrenador!

¡Los extraterrestres están atacando! ¡¿Ya?! ¡Pensé que había más tiempo!
Corro tan rápido como puedo para escapar. Atravieso la cancha, acelero hacia el parque, salto por encima del arenero y corro por entre los columpios.
Pero me tropiezo.
La cadena de un columpio se enrolla en mi tobillo, ¡y soy presa fácil!
Entonces siento las bombas de fotones golpeándome. ¡Mi piel se está derritiendo! ¡Ohhh, desgracia!

Miro hacia arriba y no veo naves espaciales. Veo una bandada enorme de gaviotas, y están tirando “bombas” tal como hacen los pájaros. En forma de avalancha de popó. El resto del equipo está a salvo debajo de un árbol, riendo. Incluso el entrenador Cardigan se está riendo, pero Simón es el que se ríe más duro. Es como que está alardeando qué tan duro se puede reír en un concurso del que se ría más duro.

Los pájaros finalmente siguen su rumbo y logro desenredar mi tobillo. Me paro, cubierto de popó pegajoso de pájaro. Por suerte, mi camiseta de BobAnémona se llevó la peor parte.
Decido que lo mejor es evitar contacto visual con la gente, entonces miro hacia el otro lado de donde está mi equipo.
De todos modos, terminé haciendo contacto visual con alguien. Te voy a dar tres opciones para que adivines quién es.

* Pista: fue Analie.
Capítulo 19
El tejedor de sueños

Mi mamá lleva a Roongrat a casa, pero me hace caminar. Es difícil culparla, pero lo hago igual.
En el camino, tiro mi desagradable camiseta de BobAnémona en la basura de alguien más, y una mujer me grita desde una ventana. Bien por ella. Tampoco le gusta el dibujo de Simón.
Me doy otro largo baño. Hoy solo fueron pájaros, pero ¡mañana los extraterrestres me podrían atacar de la misma manera!
Bueno, esperemos que no exactamente de la misma manera.
No como mucho, pero la cazuela de pescado no se fue a la basura.


Mi mamá empieza a molestarme para que limpie mi habitación. Le prometo que lo haré, pero no le digo cuándo lo haré.
Además, estoy demasiado cansado, y me quedo dormido ahí mismo.
Me despierto sudando frío. Mi profesor es una criatura espacial loca que quiere destruir el mundo, ¡y tengo que hacer algo! Seguro, estoy de acuerdo con la parte de la salsa de espagueti con pedazos de tomate, pero ¡lo demás es una locura!
Parker me dijo algo cuando toda esta cuestión del extraterrestre empezó. Me preguntó si había estado viendo alguna película de extraterrestres. No entendí lo que intentaba decirme entonces, pero ahora sí.
¡Las películas son la respuesta!

Capítulo 20
Probando 1, 2, 3
Si algo nos enseñan las películas es que todo extraterrestre tiene su punto débil. Solo tienes que encontrarlo.
Paso el fin de semana viendo mi serie de películas de extraterrestres, y ahora es momento de aplicar lo que aprendí. Voy a librar al mundo de este desagradable monstruo de una vez por todas.
La Operación Eliminación del Extraterrestre empieza hoy.
Intento #1: Láseres

Resultado: el extraterrestre presenta una confusión menor.
Intento #2: Gérmenes

Resultado: el extraterrestre presenta una agitación menor.
Intento #3: Agua

Resultado: el extraterrestre presenta molestia y quiere que me quede después de clases por una razón no revelada.
Capítulo 21
La tensión del castigo
Esto es lo que esperé que pasara.

Pero mientras me siento durante el castigo después de clases y veo a McPhee de cerca, es claro que ha sobrevivido sin daño alguno. Solo hay una explicación. Lo juzgué completamente mal.
¡Es una especie de superextraterrestre!
¿Cómo derroto a un superextraterrestre?
Necesito ver más películas o, mejor aún, leer ese archivo ¡NO ABRIR! en su computador. ¡Debe estar repleto de secretos, cosas sobre cómo disolver un terco superextraterrestre y detener la invasión!
Rápidamente se me ocurre un plan para convencer a McPhee de dejarme a solas con su computador.

“¿Quieres quedarte castigado mañana también?”, dice McPhee sin levantar la mirada.
Rayos. Ya debió haber comido. ¿Quién no estaba en clase hoy?
Necesito un nuevo plan para que salga del salón.
Arranco un pedazo de hoja y hago garabatos en ella.

La doblo con cuidado, y entonces la sostengo en el aire.
“Señor McPhee, ¿puede llevarle esta nota a la señora Ortiz?”
La señora Ortiz me cae bien. Es la secretaria y siempre es amable conmigo. Y no es una simplona.
La señora Ortiz estuvo de mi parte cuando el rector Cricklewood quería suspenderme por una tira cómica que envié al periódico del colegio. Se llamaba David y Venus. Era sobre dos famosas esculturas que podían hablar entre sí. ¡Cricklewood se puso como loco!

El problema es que esas famosas obras de arte no precisamente llevan ropa. Aprendí que está bien mostrar esas esculturas en museos y libros, y en tiendas y postales y afiches y calendarios y en imanes para la nevera y cogeollas y rompecabezas, pero si trato de dibujarlas, de repente soy alguien problemático. Me hubieran suspendido, pero la señora Ortiz me respaldó.
En fin, si logro engañar a McPhee para que le lleve esta nota a la señora Ortiz, ¡estaré solo en su computador!
“Puedes darle la nota tú mismo”, responde McPhee. “Te llevaré”.
Este extraterrestre es mucho más inteligente de lo que pensé. Caminamos a la oficina y ahí está la señora Ortiz alistándose para salir.
Sonríe y dice: “¡Hola, Marty! ¿A qué debo la visita?”.
Lo único que puedo hacer es darle el papel.
“Para usted, señora Ortiz”.

McPhee me acompaña hasta la puerta principal. Es casi como que no confía en mí para andar por ahí en el colegio sin compañía.
“Recibí otra llamada del señor McPhee”, dice mi mamá en la comida. “¿Qué demonios pasa contigo en el colegio?”.
Ella no entiende la responsabilidad de batallar con un extraterrestre.
“¿Por qué te portas mal? Va a haber consecuencias, jovencito. De ahora en adelante...”.
No tuve más opción que lanzar mi arma secreta.
“Mamá”, interrumpo, “vi a Errikka cogida de la mano de Salvador Ack, un descuidado estudiante de bachillerato con bigote”.

Funciona como un encantamiento. La atención ya no está sobre mí, y quedo libre para enfocarme en mis estrategias para salvar el planeta. Y para atacar esta chuleta de cerdo.
Capítulo 22
Hermana eléctrica
Erikahh no me habla. Le tienen prohibido ver a Salvador Ack o, como lo llamo, Pelusa. O como lo llaman mis padres,

Ericccca siempre fue la perfecta: notas perfectas, perfecta en deportes, pelo perfecto, modales perfectos.
Nadie podía ser tan perfecta, así que hice el dos más dos y descubrí que ella era un robot.

Y entonces un día estaba en uno de sus partidos de fútbol con mi papá, y Erikcka estaba jugando perfectamente y ya había anotado dos goles perfectos. Estaba lista para hacer otro gol cuando alguien del otro equipo “accidentalmente” se tropezó con ella, y se rompió el brazo.
Fue tremenda escena. Vi huesos. Entonces me di cuenta de que mi hermana ya no era más un robot. Había evolucionado en un ser humano real. No sabía siquiera que eso era posible.

Tengo que dar el crédito a quien se lo merece.
En estos días ha quedado claro que ella no es perfecta. Sí, saca 10 en casi todo, pero a veces lo estropea.

Además, sorbe cuando toma sopa.

¡Y ahora fraterniza con rufianes!
Por suerte, no tengo que gastar más mi tiempo creyendo que mi hermana es un robot. Eso quedó en el pasado.
¡Ahora necesito lidiar con que mi profesor es un robot!
Capítulo 23
Cuestionable
McPhee, por supuesto, deja un montón de tareas. ¿Por qué? ¡Porque está tratando de mantener a todo el mundo ocupado para que no noten su maldad!
La última tarea es entrevistar a alguien de la comunidad que tenga una profesión que nos interese. Estoy pensando en entrevistar al creador de BobAnémona PantalonesTrapezoidales para contarle que Simón sigue robando su personaje. Desafortunadamente, él no es de nuestra comunidad, y pedirle que se mude aquí parece no ser factible.

Supongo que podría entrevistar al jefe de Policía para averiguar si está preparado para una invasión extraterrestre.
O, mejor aún, ¡podría entrevistar a McPhee y engañarlo para que confiese su plan malévolo!
Conozco el secreto para hacer cuestionarios. Comienzas con las preguntas fáciles, y gradualmente te mueves hacia preguntas personales importantes.
Cuando suena la campana, voy al escritorio de McPhee y le explico que lo quiero entrevistar para la tarea. Pongo este cuestionario en su escritorio.

Sin siquiera mirarlo, McPhee dice: “Me halagas, pero deberías entrevistar a alguien más”.
¡Qué desastre! ¡La última cosa que quería hacer era halagarlo!
“Bien”, digo, “solo dejaré el cuestionario aquí en caso de que cambie de opinión”.
“Y, Marty”, dice apuntándome con el lapicero, “no conviertas esto en un proyecto de arte. Bájate de esa nube”.
Quiere que me baje de esa nube. ¿Será que ahí en las nubes es donde esconde su nave espacial?
McPhee deja caer su lapicero y rebota en el cuestionario.

¡Levanta su lapicero y yo recojo la evidencia!
Capítulo 24
Mente enropada
“¿Engañaste a McPhee para que confesara?”.
“Mira esto”, digo. “Es un chulo en la casilla de la flota de naves”.
Estoy en la casa de Parker recostado en el sofá y ella está en la silla examinando la evidencia. Su papá llegará a casa en cualquier momento, así que estoy arriesgando mi vida. Podría ser transformado en un humano otomano en cualquier momento. O en una mesa auxiliar de buen gusto.
“Veo”, dice Parker. “Entonces nuestro profesor...”.
“... va a convocar a una flota de naves espaciales para aniquilar a la Tierra”, finalizo la frase.
“¿Esto es como la vez que me dijiste que tu hermana era un robot?”.
“Esto es mucho más grande”.
“Por supuesto”.
“McPhee es un peligro. Es momento de decir algo, ¿verdad?”.
“Te he advertido sobre eso”, dice Parker. “¿Se te ocurre por qué?”.
“Estoy confundido”.
“¡Exactamente!”.
“Pero lo averiguaré”.
“Seguro que lo harás. Son tres millones de pesos”, dice Parker mientras me pica el ojo. “Mis tarifas subieron”.
Mientras estoy por escribir un cheque en blanco, escucho que la perilla de la puerta gira. ¡Es el papá de Parker! ¡Realmente esta vez sí! ¡Y no hay tiempo de escapar!
Parker piensa rápido.

“¡Hola, Papá!”, escucho que una voz temblorosa dice: “Aquí doblando una ropa”.
“¿Desde cuándo doblas ropa?”.
“¡Desde este momento!”.
“Qué considerada, Parker, pero esa es mi ropa sucia”.

Escucho más palabras temblorosas, pero no puedo entender qué dicen. ¡Parece que el papá de Parker me va a convertir en un canasto para la ropa sucia!
Todo queda en silencio. Siento que me halan del brazo y me sacan del montón de ropa.
Parker murmura: “¡Vete!”, mientras me lanza hacia delante y siento que quedo afuera de la casa.
Una vez mi sobrecarga de adrenalina desaparece, me ubico y noto una cara familiar al otro lado de la calle.

Sonrío y saludo. Las cosas van más tranquilas hasta que veo mi reflejo en la ventana de un auto.

Capítulo 25
Sacando conclusiones
Me quito los calzoncillos de la cabeza y llego a casa.

Parker no quiere que yo diga nada respecto a que McPhee es un extraterrestre. No quiere que diga nada acerca del riesgo que corre el planeta.
¡No lo entiendo! ¿Por qué no? ¿Qué está tratando de decirme?
Entonces algo me golpea. Jerónimo tumba un marcador del escritorio, y este rebota en mi frente.
¡Esa es la respuesta! Parker no quiere que yo diga nada de que mi profesor es un extraterrestre. No quiere que diga que el planeta está en peligro... Ella quiere en cambio que se lo muestre a la gente!
Después de todo, soy un artista, y se supone que los artistas se comunican a través del arte. ¡Genial!
Ahora que finalmente entiendo, cojo el marcador y mi lista de metas. No hay espacio al frente, entonces volteo el papel y escribo.

Capítulo 26
Escarapela de coraje
El arte es una manera poderosa para comunicarse. Un artista llamado Andy Warhol pintó esto.

Él estaba comunicando cuánto le gusta la sopa. Yo también soy un artista, y ahora es mi turno para comunicar algo. ¡Algo aún más importante que una sopa!
“Marty, la gente me ha estado sonriendo todo el día. ¿Sabes por qué?”.
“No, señor McPhee. No puedo pensar en una sola razón para sonreírle”.
McPhee apunta a su identificación. “¿Tú hiciste esto?”.

Me escondo apenado en mi silla. “No recuerdo. Usted no puede probar nada. Me declaro inocente y no testificaré en mi contra”.
El extraterrestre me mira por un largo rato. Yo espero haber sonado sincero. Él regresa a su escritorio y trata de borrar la tinta permanente. Puedo decir que no está funcionando.
“¿Tú hiciste eso?”. Roongrat me pregunta.
“No estoy en libertad de decirlo”, respondo.
El día avanza, y más y más gente ve mi mensaje en la escarapela de McPhee. De alguna manera, se riega el rumor entre los niños de que soy el artista responsable.
¡Finalmente el extraterrestre ha sido expuesto! Y el crédito será mío. Todo lo que tengo que hacer es sentarme y esperar por la muchedumbre de ciudadanos preocupados con dominar a McPhee y entregarlo a las autoridades.
Pero al final del día, nadie acusa a McPhee de ser un extraterrestre. Ningún escuadrón se lo lleva gritando o pataleando.
Mi arte no motiva a nadie a actuar.
De hecho, parece que solo empodera al extraterrestre, quien dice algo verdaderamente horripilante:

¡Grrrrr! ¡Puso la clase en contra mía!
Capítulo 27
Usa tu espagueti cerebral
Cojo mi almuerzo (un chop suey) y escaneo en la cafetería buscando a Roongrat y a Parker. Deben estar escondiéndose porque no quieren que los vean conmigo después del desastre de la tarea extra.
Simón está sentado con un grupo de niñas, dibujándoles a BobAnémona en sus cuadernos. Me miran feo.
Veo a Analie sentada sola en el rincón. Hay una silla vacía al frente de ella. Voy a hacerlo. Me voy a sentar con ella. Respiro profundo.
“¡Marty! ¡Aquí estamos!”. Parker me saluda mientras Roongrat se llena la boca de comida. Freno en seco y me riego toda la comida.

Analie continúa mirándome, y escucho reír a Simón.
Me siento al lado de Parker.
Me quito la comida de mi camiseta y organizo los espaguetis para que parezcan un pulpo perturbado en mi plato.

Parker me pasa una servilleta y dice que es buena cosa que mi camiseta tenga una capa de pelo de gato para protegerla de las manchas.
“¡Gracias pod da tadea extra!”, dice Roongrat con la boca llena. “Todo ed mundo edtá bravo codtigo”.
“¡Pensé que lo que pasaba era una protesta!”, dice Parker.
Nadie parece darse cuenta de que estoy tratando de salvarlos.
Parker me pregunta si voy a entrar al concurso del mural.
“¿Qué concurso del mural?”.
“Estaba en los anuncios esta mañana”, explica Parker.
“Y hay afichess por todo el codegio”, dice Roongrat a través de su comida. “Hay inclussso uno codgado frente a tu cara”.
Ahí está. Soy un “notador”. ¿Cómo no lo noté? Apuesto a que McPhee me lavó el cerebro para no notarlo.
Lo arranco de la pared.

El mural será la primera cosa que cualquiera vea cuando entre al colegio.
¡Ese es el lugar perfecto para exponer a McPhee! ¡Esta es mi oportunidad!

“¡Deberías participar!”, dice Parker.
“Simóóón va a ganar”, dice Roongrat.
No si antes se lo come un pulpo perturbado, pienso para mis adentros.

De repente mi pulpo explota, y algo golpea mis gafas. Antes de que pueda evaluar la situación, ¡estalla una batalla campal de comida!
Esta es la escena cuando todo termina.

O bien todos me culpan por la tarea extra, o bien piensan que debería comer más.
E, imagínate, ¡me enviaron a casa por causar problemas! Mi papá me recoge.
“¿Qué es todo esto de pintorretear la escarapela de McPhee y causar problemas en la cafetería?”.
“Es algo complicado”, explico. “Soy la víctima en esto”.
Paso el resto del día castigado en mi habitación, pero no hay lío con eso. Usaré el tiempo para trabajar en mi mural.
Jerónimo me ayuda.

Una vez considero que el papel está lo suficientemente caliente, echo un poco de catnip, una menta para volver locos a los gatos duerme-papeles.

Es tiempo de volver a mis asuntos.

Una hora después, tengo el diseño para mi mural.

Es el mensaje perfecto.
El problema es que McPhee no permitirá que eso se pinte en la pared del colegio. Tendré que ser astuto. Tengo que ser más inteligente que mi enemigo.
Y considerando quién es mi enemigo, será fácil.

Capítulo 28
Infiltración extraterrestre
“¿A quién vas a entrevistar para la tarea?”, me pregunta Roongrat mientras pone un montón de videojuegos en el piso de la sala de mi casa.
“No sé todavía”.
La verdad es que no le he echado mucha cabeza. He estado preocupado con una pequeña cosa llamada:

“Voy a entrevistar a un banquero”, continúa Roongrat. Los banqueros logran quedarse con el 50 % del dinero de todos. Es un hecho”.
Parker anuncia que va a entrevistar a un psicólogo. Nada sorpresivo.
Simón también está aquí. Roongrat lo invitó a mi casa. Probablemente solo para molestarme. Simón dice que va a entrevistar a su tío, el caricaturista. Me da envidia, pero no lo demuestro.
“¡Eso es pedante!”, dice Roongrat, que no tiene idea de lo que significa esa palabra. Tampoco yo, pero ese no es el punto.
Pronto entendí por qué Roongrat invitó a Simón.
“¡Marty! ¡Simón y tú deberían jugar Estaf-Arte! Veamos quién es el artista más genialísimo”.
“Yo debería jugar un nivel fácil porque no he jugado antes”, dice Simón. “Probablemente eres un experto, Marty”.
“De hecho, soy un experto”, admito. “No te preocupes, jugaré suave contigo. Juega el nivel uno y yo jugaré el nivel cinco”.

Quizá me sentía muy confiado porque resulta que Simón juega bien el juego. Probablemente porque es bueno haciendo plagios. De hecho, está ganando. ¡No puedo dejar que me gane! ¡No puedo! Necesito romper su concentración.
“Mi hermana está en la casa”, digo.
“¿Erica?”.
“Sip, está aquí arriba”.
Simón se ríe con su boba sonrisa. A él le gusta Errrikaa. Probablemente es la única razón por la que él está aquí.
Simón no tiene ninguna oportunidad con ella porque a ella no le gustan los más jóvenes, además, no es fan de BobAnémona.
Pero puedo usar esto en su contra.
“Ella tiene novio”, digo. “Es mayor y tiene bigote”.
Simón hace una mueca y empieza a cometer errores.
“Está profundamente enamorada, y creo que están comprometidos para casarse”, agrego, clavando más hondo el puñal.
¡Funciona! Simón obviamente está molesto, y está jugando mal. ¡Estoy ganando!
Mi narizona hermana de repente grita desde las escaleras: “¡Deja de hablar de mí! ¡No tengo novio... gracias a TI!”.
Simón se endereza y empieza a jugar mejor. Y mejor. ¡Mi plan falló! Simón me está alcanzando y estoy enredado porque nunca antes he jugado el nivel cinco. Roongrat le hace barra a Simón, y Parker a mí.

Roongrat choca las manos con Simón. Simón se me acerca y dice: “Soy mejor que tú, Marty. Ese ni siquiera es mi puntaje más alto”.
¡Aghhhh! ¡Me engañó! ¡Esta no es la primera vez que juega! ¿Cómo dejé que ese simplón me ganara? ¿Por qué escogí el nivel cinco?
“No te enojes porque Simón es mejor que tú”, dice Roongrat. “Es un hecho”.
Mientras tanto, Simón hace su aburrido baile de la victoria.

“¡Juguemos un juego diferente!”, dice Parker. Creo que ella está tratando de cambiar el tema porque ve lo disgustado que estoy.
“Yo traje el nuevo Infiltración extraterrestre”, dice Roongrat.
Usualmente no me gusta jugar Infiltración extraterrestre, pero esta vez suena bien. Lo tomaré como una investigación y un examen de mis habilidades para impedir un ataque extraterrestre.
Los cuatro jugamos, y la cosa no empieza bien. Todos están jugando mejor que yo porque no estoy enfocado. Todavía estoy molesto. Pero, de ninguna manera, ¡dejaré que Simón me gane de nuevo!
Llego en último lugar.
“¡Menos mal tu trabajo no es proteger el planeta!”, dice Simón.

Roongrat se ríe. “¡Sí, porque si lo fuera, todos MORIRÍAMOS!”. Parker ni siquiera presume, aunque estoy seguro de que está contenta de quedar de primera. En cuanto a mí, tomé una decisión.
Les digo a todos que es hora de que se vayan.
Voy a llamar a la Policía.
Capítulo 29
Cuestionando la autoridad
“Pizzería Petey”.
Nunca he llamado a la Policía antes, pero no creo que así es como deben responder el teléfono. Ordeno seis pizzas de pepperoni, cuelgo, y trato de nuevo.
“Aló, habla el oficial Pickels”.
Esto sí parece la Policía.
“Aló, habla Marty Pants. Quiero reportar una emergencia”.
“¿Cuál es su emergencia?”.
“Necesito entrevistarlo para un proyecto del colegio”.
El oficial Pickels dice que puedo ir ya mismo, así que voy en bici hasta la estación de Policía.

No tengo nada preparado, así que empiezo preguntándole las cosas que todo el mundo quiere saber.

Sus respuestas alternaron entre un “No” y un “¿Estás seguro de que quieres ser un policía?”.
Cuando le digo que la verdad quiero ser artista, me dice que ellos utilizan dibujantes para atrapar criminales. Me pregunta si quiero intentar.
“Describiré a alguien y tú tratas de dibujar esa persona basado en mi descripción”.
“Hagámoslo”, digo. Saco mi lápiz y él me da papel de borrador.
El oficial Pickels describe a su esposa, y hago lo mejor que puedo para capturar su parecido.

El oficial Pickels no se ve muy contento con mi dibujo. No lo culpo. Tampoco me vería muy feliz si mi esposa luciera como una Snoopy femenina.
Me dice: “¿Quieres ver una celda por dentro?”.
Bien. El tratamiento para personas importantes, vip.
Me lleva hacia la celda y con un gesto me indica que entre.
Cuando lo hago, escucho la puerta cerrarse detrás de mí.
¿Estoy bajo arresto por molestarlo? “¡Deme otra oportunidad!”, le digo. “¡Dibujaré a su esposa menos snoopienta!”.
No funciona. Se va.
¿Habrá salido a buscar más criminales para encerrarlos aquí? Necesito actuar de forma intimidante, ¡por si acaso! Saco mi lápiz y escribo en la pared.

Bien. Eso es intimidante. Ahora necesito practicar mi voz de hombre rudo.

Escucho que el oficial Pickels quita el seguro de la puerta.
“¿Aterrador, no?”, dice. “No quisieras terminar ahí, ¿verdad?”.
“Nunca volveré a prisión”, digo en mi voz de hombre rudo.
El oficial me lleva fuera.
Finalmente, le hago LA pregunta. “¿Está preparado para una invasión extraterrestre?”.
Antes de responder, mira hacia el cielo. Estoy seguro de que rastreaba naves espaciales, pero casi que parecía que me estaba volteando los ojos.
“No estamos completamente preparados para una invasión extraterrestre”, admite.

Me temía eso. Puedo decir que el oficial Pickels también está asustado, porque sacude su cabeza y suelta una risa nerviosa.
Ahora estoy en un lío. Tengo que escribir mi tarea, pero no puedo dejarle saber a McPhee que la Policía no está preparada para una invasión extraterrestre.
Tampoco puedo mentir acerca de lo que me dijo el policía. Seguro que eso me daría días en prisión. Y yo nunca volveré a prisión.
Reviso mis notas.

Solo hay una manera de manejar esto.

Eso se llama edición, y estoy muy seguro de que es legal. Una vez McPhee lea eso, lo pensará dos veces antes de atacar.
Le agradezco al oficial Pickels y voy por mi bici, pero ¡no está! ¿Se la llevarían los extraterrestres?
El oficial Pickels me pregunta si le puse candado.
No le puse. Pensé que estaría segura al frente de la estación de Policía.
“Descríbemela”, dice.
“Es azul y, no sé, se ve como una bici”.
“¿Qué tal si la dibujas para mí?”.

“¿Podría llevarme a casa en una patrulla de Policía?”, pregunto.
“Quizá en otro momento, Marty. ¿Quieres que llame a tus papás?”.
Solo imagino a mis papás respondiendo esa llamada.
“Caminaré”, digo.

El camino es largo, pero aprendí cómo caminar cuando tenía un año, y soy muy bueno en eso ahora.
Cuanto más lo pienso, más me convenzo de que los extraterrestres robaron mi bici para usar sus partes como repuestos para su nave espacial.
El ataque debe estar cerca.
Voy a mitad de camino cuando algo inesperado sucede.

¡Eso fue completamente a propósito! Solo agradezco que Pelusa siguió y no regresó a aporrearme.
Tal vez sienta que estamos a mano, pero lo dudo.
Aunque es una extraña coincidencia que él monte en una bici que se ve exactamente como la mía.
Cuando finalmente llego a casa, estoy cansado, embarrado y con hambre.
Lo bueno es que hay seis pizzas deliciosas de Petey esperando.

Capítulo 30
En el filo
Hoy entregamos nuestra tarea.
Tanto Parker como Roongrat parecían sorprendidos de que hubiera entrevistado a un policía.
Antes de que suene la campana, echo un vistazo a la tarea de Simón. Entrevistó a su tío, el caricaturista. Hago un buen trabajo en ocultar mi interés.

Logro leer este pedazo: “Si quieres decir algo controversial en tu caricatura, haz que lo diga un animal adorable. Es difícil para la gente enojarse con un animal adorable”.
¡Eso es lo que llamo un consejo útil! Decido agregar un toque final a mi tarea.

Capítulo 31
El dilema del mural
¿Puedes creer que de nuevo me dejaron castigado en el colegio después de clase? Pensarías que un extraterrestre tendrá mejores cosas que hacer.
Uso mi tiempo en cautiverio para desarrollar mi idea del mural. Necesito ganar este concurso. Simultáneamente venceré a Simón y salvaré el planeta. El plan perfecto.
McPhee está ocupado escribiendo en su computador, así que saco mi dibujo del mural para pensar en cómo mejorarlo.

¿Qué...?
¡La parte de arriba de mi dibujo no está! ¡Se ha ido! ¡Parece que alguien la mascó! ¿Quién haría algo así?

Es posible, pero no pareciera. ¿Quién más?

¡Eso es! ¡Jerónimo debió comérselo cuando estaba exaltado por la menta de catnip! ¡Ahora tengo que empezar de nuevo!
¿Será? Miro de nuevo el dibujo y me doy cuenta de que quizá pueda servir.
Voy a entregar el resto, la parte de abajo del dibujo.
Ahí dice: “Salven el planeta”, y todo el mundo está a favor de salvar el planeta de algo, ¿verdad? ¡Eso me dará votos! Una vez gane el concurso, puedo pintar el dibujo entero en la pared, ¡incluyendo la parte de arriba donde McPhee es un extraterrestre! ¡Una vez quede expuesto en el mural, McPhee tendrá que confesar! Así es como funciona el arte.

Alzo mi mano. Sin siquiera mirar, McPhee dice: “¿Sí, Marty?”.
“Señor McPhee, ¿adónde envío mi dibujo para el concurso del mural?”.
“Envíalo a la oficina principal”.
“¿Puede hacerlo por mí, por favor?”. ¿Por qué dije “por favor”?
Nunca le hablo a él así. Soné sospechoso.
“Tráelo aquí”, dice.
Doblo mi dibujo y se lo entrego a McPhee. Trato de husmear en la pantalla de su computador, pero la aleja de mi vista.
Está bien. Al segundo que salga del salón para entregar mi dibujo para el mural, ¡toma! ¡Abriré el archivo NO ABRIR y leeré todos sus secretos extraterrestres!
Me recuesto en mi silla y espero.
Y espero.
“Señor McPhee, ¿cuándo llevará mi dibujo a la oficina?”.
“La oficina está cerrada. Lo llevaré mañana”.
¡Aghh! ¡Este extraterrestre sigue arruinando mis planes!
Cuando finalmente termina mi castigo, camino hacia la oficina para revisar si McPhee estaba diciendo mentirillas sobre el cierre de la oficina. Tú sabes, los extraterrestres son conocidos por ser deshonestos.
Me asomo a la puerta de la oficina. Está oscuro y sí parece cerrada. Pero mientras me inclino hacia la puerta, esta se abre. En medio de la oscuridad, noto una paca de papeles en el escritorio.

Teóricamente podría coger un puñado de papeletas, llenarlas con MI nombre como ganador y meterlas en la caja de votos. No es la manera más honesta de ganar un concurso, pero el mundo está en juego. Las reglas regulares no aplican.
Cojo algunas papeletas, las embuto en mi maletín y me las llevo para la casa.
Me encuentro con mi mamá teniendo otra conversación con McPhee y me manda arriba a limpiar mi habitación.

En vez de eso, empiezo a llenar las papeletas de votación con mi nombre una y otra vez. Altero mi escritura para no levantar sospechas.
Al final de la semana, he llenado todas las papeletas. La votación tendrá lugar el lunes y estoy seguro de que voy a ganar.

Haciendo trampa.
Me tomo un momento en mi puf.
Cuando me despierto el sábado por la mañana, me sorprende hallarme a mí mismo aún en mi puf. Me sorprende aún más que esté nevando.

¡Espera! ¡No es nieve!
¡Jerónimo despedazó hasta la última papeleta!
Ahora, pensarás que estoy bravo. Pero no. Nunca me hubiera perdonado a mí mismo si hubiera tenido que hacer trampa para ganar el concurso del mural. Hacer trampa me hubiera igualado con Simón, y nunca me quiero rebajar a su nivel.
Salvaré al mundo de la manera antigua. Usando mi talento superior.
O simplemente no lo salvaré.

Capítulo 32
Qué hay en la tienda
Voy al supermercado con mi papá. ¿Por qué? Pintar un mural quita un montón de energía, y tú sabes de dónde viene la energía.

Mi mamá está en un viaje de negocios, así que las reglas son diferentes. Mi papá es presa fácil. Va directo a las cosas saludables, y yo giro directo a las deliciosas.
Antes de ir muy lejos, reconozco a alguien en el pasillo de las pastas.

¡No debe estar haciendo nada bueno por acá!
Me escabullo hacia el otro pasillo antes de que pueda pescarme. Agarro una caja grande del estante y la sostengo enfrente de mi cara. Será mi camuflaje mientras lo sigo al interior de la tienda.
Lo rastreo mientras va de arriba abajo por los pasillos poniendo cosas en su carrito.
Cosas sospechosas.

Veo de qué se trata. ¡Todo eso es combustible para su nave espacial!
Excepto las baterías. Probablemente se las come.
McPhee se asoma en mi camino, así que levanto la caja para tapar mi cara. No creo que me haya visto, pero estaba demasiado cerca para estar cómodo.
Lentamente me salgo del pasillo y me topo con alguien.

¡Mi corazón salta! Ahora es mi oportunidad de hablarle a Analie. Todo lo que necesito es algo para decirle. Tal vez podría decir: “Huy, lo siento”. Sí, eso funcionará.

“Hora de pagar”, dice mi papá. “¿Estás listo?”.
Me doy vuelta hacia Analie, pero ya se ha ido. Esa niña es como un rayo.
“Estoy listo”, digo.
“Marty”, pregunta papá, “¿qué tienes ahí?”.

“Eh, ¿esto?”.
Debí haber puesto más atención a lo que estaba usando como camuflaje.
“Ehh, necesito esto”, digo. Pienso rápidamente y agrego: “Para un proyecto de arte”.
Capítulo 33
No intentes hacer esto en casa
“Papá, ¿podemos tomar la ruta larga de vuelta a casa?”.
“¿Por qué?”.
“Es que me gusta andar en el auto contigo”.
La razón real es que el auto de McPhee está al frente mientras salimos del parqueadero. ¡Quiero seguirlo a su malvada guarida y atraparlo echándole gasolina a su nave espacial!
“Gira a la derecha”. le digo a mi papá. “A la izquierda aquí”.
En la radio suenan éxitos clásicos de la música. Mi papá empieza a hablar de música. Tenemos que... pelear... de urgencia... para... dormir...
Me concentro en la placa del auto de McPhee.

Mmmmmm... Esa no es una palabra, pero tampoco es algo al azar. Tiene que significar algo:
Maestro Androide Extraterrestre Somete
Terrícolas Rápido
Cuadra.
“Está bien, es suficiente”, dice mi papá. “Es hora de volver a casa. El helado se está derritiendo”.
Es difícil argumentar contra una lógica así. Necesito un buen contraargumento.
“Pero ¡no me gusta el helado!”. Rayos. Me estoy regalando.
“¿De qué se trata todo eso, Marty?”.
“¡Solo un poco más lejos, papá!”.
“Voy a regresar, Marty. Podemos andar en el auto en otro momento”.
“Pero ¡no quiero andar en el auto contigo en otro momento!”.
Mi papá empieza a voltear a la izquierda cuando McPhee voltea a la derecha.
El mundo depende de mí. Hago una movida estratégica.
“¡Cuidado, papá! ¡Hay una araña!”. Agarro el volante y lo giro hacia la derecha. Giramos justo como lo planeé. Lo que no planeé fue estrellarnos con el auto de McPhee mientras él entraba a su garaje.
Capítulo 34
Muñeco simulador de choque
Hay que hacer mucho para que mi papá se enoje. Esto cuenta como mucho.
“¡MARTY! ¡¿QUÉ HICISTE?!”. Me mira con ojos saltones y furiosos. Me siento mal. No se suponía que fuera así.
McPhee se baja del auto. Mi papá lo mira, y luego me mira mí. Lentamente sus ojos cambian de furia a tristeza. Me siento cien veces más mal.
Mi papá se baja y se acerca a McPhee para examinar el daño. Hablan y McPhee se asoma por el vidrio de adelante. Me empiezo a hundir, pero sé que es demasiado tarde.

Escaneo el área, pero no veo señales de una nave espacial. Seguro que la tiene en otro lado. Inteligente.
Mi papá se sube al auto y me dice que solo fue un rayón y que McPhee dice que no nos preocupemos. El resto del viaje a casa es en silencio.
Ayudo a entrar las bolsas del mercado sin que me lo pidan, e incluso saco las cosas de las bolsas, algo que nunca hago. No estoy acostumbrado a esta cantidad de quietud de parte de mi papá.
Puedo decir que Erricah siente la tensión porque empieza a hablar en voz baja.

Tenemos una comida tranquila, pero mi papá no come mucho. De postre, Erricaa y yo comemos helado.

Erickahh sale a encontrarse con un amigo y ahora estamos solos mi papá y yo. Me dirijo a mi habitación. Pronto mi papá me sigue y se sienta a mi lado en la cama.
“Marty, no le dije al señor McPhee que cogiste el volante. Asumí la responsabilidad. Si él supiera que hiciste eso a propósito, podrían expulsarte del colegio. Esto es serio”.
Por supuesto que es serio. ¡Él es un malvado extraterrestre!
“Tu mamá está en un viaje de negocios, y cada vez que viaja, teme que aquí todo se desmorone. ¿Recuerdas cuando Erica se quebró el brazo? Tu mamá estaba en un viaje de negocios. No estás ayudando”. Hace una pausa. “Necesito saber qué está pasando contigo, Marty”.
Supuestamente no debo decir nada, entonces solo miro al piso. Bueno, lo haría si el piso fuera visible.

“No me importa qué tanto te disgusta tu profesor o qué tan injusto crees que es él, no hay excusa para lo que hiciste. ¡Eso fue peligroso! ¡¿En qué estabas pensando?!”.
Sigo mirando hacia abajo. “¿Quieres una historia acerca de una araña cruzando la calle?”.
“No quiero esa historia, Marty. Quiero la verdad”.
“¡Solo lo estaba siguiendo! ¡No quise chocar su auto! ¡De verdad!”.
“¿Por qué era tan importante seguirlo?”.
“Porque él es un... un... señor interesante”.
Ay, decir eso dolió.
Mi papá parece más preocupado que bravo. Pero seguro que está preocupado y bravo.
Más tarde, lo escucho hablar con mi mamá por el teléfono. Escucho que usan palabras como diferente, distraído, delirante. Es tierno que estén hablando con aliteraciones.
Se ven preocupados por mí, pero están muy equivocados. Estoy por salvar el planeta de la criatura espacial más horrible que se puedan imaginar. Ya lo verán.

Capítulo 35
Hermana malvada
Estoy castigado.
Hago labores extras en la casa, me como toda mi comida, lavo mi loza, meto los platos al lavaplatos, cambio la arena en la caja del gato... ¡Hago todo!*

Nada de eso ayuda. Estoy atrapado sin computador, sin televisión, sin libertad. Salvar el planeta es algo que está en pausa.
* Excepto organizar mi habitación.

Miro y es Parker. Escaló el árbol de afuera de mi ventana. Es alguien que toma riesgos.
“Escuché que estabas castigado”, dice cuando la dejo entrar.
“Las noticias viajan rápido”.
“¿Qué hiciste esta vez?”.
“Estrellé el auto de McPhee”.
“¿QUÉ?”.
Explico cómo sucedió todo.
“La embarré”, digo. “Estaba tratando de atraparlo mientras echaba gasolina a su nave espacial, y no salió bien”.
“¿Nadie resultó herido?”.
“Correcto, pero escuché a mis padres hablar de llevarme a un doctor de la cabeza. Pero mi cabeza está bien”.
“Marty, prométeme que no lo volverás a hacer”.
“Lo prometo. Pero escucha esto...”.
Le hablo a Parker de todas las pruebas: la placa del auto de McPhee, su disfraz, los códigos secretos en las palabras del vocabulario, las baterías que se come como pasabocas, todo.
Estoy listo para que Parker se convierta otra vez en psicóloga, pero en vez de eso dice: “¡Vamos al parque!”.
“Pero estoy castigado”, le recuerdo.
“¿Gallina?”.
Bajo sigilosamente por el árbol con Parker porque no soy una gallina.
Creo que esto lo hace oficial.

Mientras mi papá hace la siesta en la sala, Parker y yo corremos al parque.
En lugar de solamente charlar en los columpios, vamos al pasamanos, al balancín, al rodadero..., todo. ¡Es tonto, pero la pasamos superbién! Es lo más divertido que he hecho en un tiempo. Incluso monté en la nave espacial de resortes.

“Apuesto a que la nave espacial de McPhee luce así, solo que más grande”, digo.
“¿Conoces a la psicóloga que entrevisté para la tarea del colegio?”, pregunta Parker.
“Claro”.
“Te describí, y dice que suenas muy interesante”.
“Lo soy”.
“De acuerdo. Me gusta compartir contigo. Me gusta que encuentras aventuras”.
“Las aventuras me encuentran”.
Supongo que hace rato no monto en esta cosa. Siento que me voy a vomitar, así que me voy tambaleando hacia la caneca.
Noto que alguien me observa por detrás del árbol.

Entonces vomito.

¡Ay, no! ¡Analie pensará que vomité porque la miré a ella!
“¿Estás bien, Marty?”, pregunta Parker.
“¿Qué piensas de Analie?”.
“¿Quién?”.
“La nueva niña de la clase. Ya sabes, la niña callada que se sienta atrás. Está por allí, por el árbol”.

“Estaba hasta hace un segundo”, explico.
Parker pone su mano en mi hombro. “A veces hay personas reales en tu vida que se marchan, pero lo que realmente quieren es que las sigas”.
Entonces se da la vuelta y se marcha.
Parker me acaba de enviar una señal clara. Me dirijo hacia el árbol.
Analie debe estar por ahí en algún lado. Cruzo la calle, doblo la esquina y de repente me veo cara a cara con una muchacha, pero no es Analie.

¡Y no está sola!

Ericcca no está feliz de verme. “¿Qué estás haciendo aquí, Marty? ¡Supuestamente estás CASTIGADO!
“¿Qué estás haciendo TÚ aquí con ÉL?”, replico. “Les prometiste a mamá y a papá...”.
“Marty, ¡NO les digas a mi papá y mi mamá!”.
La llevo hacia el lado. “¿Qué es lo que ves en él, Erickha? ¡Es un bully! ¡Un rufián bueno para nada!”.
“No lo entenderías. ¡Solo no les cuentes!”.
“¿Y qué pasa si lo hago? No te tengo miedo”.
Pelusa se mete, escupe en el piso y dice: “Tad vez yo sí te doy miedo”.
Eso sí. Él me da miedo.
“Esto es entre Marty y yo”, dice Errika.
“No te preocupes”, le dice Pelusa. “Sé cómo madejar edtas situacionesss”.
Pelusa me agarra el dedo índice.

“Edcuché que te gudta dibujar, Pantalones Modados. Sería uda pena si adgo le pasa a tu mano de dibujadte”.
“Suéltalo, Salvador”, dice Erikca.
“Nedesita aprended da lecsión”, gruñe Pelusa.
“DIJE que lo sueltes”.
“Sí, suéltame”. No es muy común que concuerde con mi hermana.
Pero Pelusa no me suelta el dedo. Empieza a torcerlo.
Entonces lo suelta. No porque quiera, sino porque mi hermana lo patea donde ningún chico quiere ser pateado. Pelusa se derrumba como un costal de lulos. Te dije que mi hermana era una muy buena jugadora de fútbol.
Erica mira mi dedo. Le digo que está bien, pero igual duele. Caminamos a casa, y dejamos a Pelusa quejándose en el andén.

Erica promete no decir nada sobre mi escapada de la casa.
“Y prometo no decir nada acerca de tu novio”, murmuro.
“Ya no tengo novio”, dice, y escupe en el suelo.

Capítulo 36
Dedo malo
“¿Qué le pasa a tu dedo?”. Mi mamá regresó del viaje de negocios y pudo ver que algo no estaba bien con mi mano.

Ella es como una detective.
Parece que Erica quiere decir algo, entonces dejo escapar que “me la torcí tratando de sacar una mosca de mi nariz”. Hubiera querido pensar en algo mejor.
“Te voy a llevar a urgencias, Marty”.
Mi mamá llama antes y se asegura de que estén listos para mí.

Sentado en la sala de espera, ojeo las revistas que hay. Son las mismas que había la última vez. Doy fe de ello.

Miro alrededor buscando publicaciones frescas y noto que alguien está al otro lado de la sala.

¡Analie! Está sentada sola, y de repente me apeno de estar con mi mamá. Decido que necesito una revista de ese lado de la sala. Camino cerca de ella y le echo un vistazo a lo que está leyendo. Es una versión de la revista Gente que no he visto antes.

Debe ser nueva.
Junto todo mi coraje y digo: “Hola. Si acaso nos conocemos, pero creo que eres interesante. ¿Te gustaría hacer algo un día de estos?”.
Al menos así fue como sonó en mi cabeza. Pero cuando llegó a mi boca sonó más o menos como “Enin rebmon”.
Analie me mira desconcertada y dice: “Saludos”.
Trato de nuevo. “Qué voz tan adorable tienes. ¿Cantas? Deberías. ¿Quieres venir a mi casa un día a escuchar música?”.
Pero todo lo que mi boca hizo fue: “Buala, buala”.
Oigo que la enfermera dice: “PANTS. MARTY PANTS”. Muy mal. La conversación iba superbién. Saludo con la mano a Analie, pero ella solo me mira y escribe en su cuaderno.
Antes de que la doctora pueda examinar mi dedo, tiene que quitar las vendas que mi mamá le puso.

La doctora pone el estetoscopio en mi pecho y escucha mi corazón. No estoy seguro de qué tiene que ver esto con mi dedo. Luego pone el estetoscopio en mi espalda. ¿Quién tiene un corazón en su espalda? Poco a poco me doy cuenta de lo que está pasando. Ella se está asegurando de que mi corazón esté ubicado donde se supone que debe estar el corazón humano. ¡Ella también está en la búsqueda de extraterrestres, como yo! Le muestro el pulgar hacia arriba.
Y le pone una férula a mi dedo.

Capítulo 37
El concurso
La férula impide que doble mi dedo, entonces tengo problemas para amarrarme los zapatos. Además, me toca escribir con la mano izquierda. Y lo peor, ¡me duele para dibujar!
En el colegio, Parker parece interesada en mi férula. Roongrat dice: “¿Sabías que el cirujano general está desarrollando férulas de cuerpo entero?”.

Pero ¡la gran noticia es que hoy es lunes! ¡Se van a exhibir los dibujos del mural para que todo el mundo vote!
Mi dibujo Salven el planeta debe obtener la mayoría de los votos, por el bien de la humanidad. Cruzo mis dedos. Ay. Mala idea. La férula.
Todo el mundo está reunido en torno a la pared.
Hay estudiantes y profesores, e incluso algunos padres.
“No puedo esperar a ver qué pintó Simón”, dice Roongrat.
La gente está votando y la señora Ortiz está recolectando las papeletas de votación. Me abro camino hacia la pared de la exhibición. La contribución de Simón es fácil de identificar.

“¡Genial!”, dice Roongrat. “¡Simón lo hizo de nuevo!”. Sí, lo hizo de nuevo, está bien.
Miro al resto de la competencia. Todos son novatos. Carlos dibujó un superhéroe, Lina dibujó flores, Niki dibujó un auto de carreras, Juana dibujó una tortuga, Esteban dibujó... ¡Hey, esperen! ¿Dónde está el mío? ¡Mi dibujo Salvar el planeta ni siquiera está ahí!
Solo hay una explicación. ¡McPhee! Supuestamente lo iba a entregar, ¡y no lo hizo! A propósito. ¿Por qué? ¡Porque es un extraterrestre y no quiere que yo salve al mundo! ¡¿Por qué se lo di a él?!
Roongrat dice: “Marty, encontré tu dibujo”.
¡Uff! Después de todo sí está ahí. ¿Cómo no lo vi? Sigo el dedo de Roongrat para ver adónde está señalando.

¡Ay, no, no, no, no, no, no! ¡Ese es el garabato cualquiera que le entregué a la señora Ortiz! ¡Ella pensó que lo estaba entregando para el concurso!

Simón me da una palmada en la espalda. “¡Guau, Marty! ¡Soy muuuuuucho mejor que tú! ¡Ja, ja!”.
Mi estómago se siente terrible.
Doblemente terrible.

Capítulo 38
El ¡Pum! manda en el mundo
Al final del día, la señora Ortiz anuncia que Simón ganó el concurso. Fue una victoria aplastante, sin duda. Simón hace su insufrible baile de la victoria. La versión extralarga.

Recibo miradas de lástima. Los niños chocan las palmas con Simón. Pero yo no.

Me devuelvo a casa todo elevado.
Veo que hay una bolsa con bombas en la cocina. Inflo una y la pinto con un marcador.
Entonces cojo un alfiler del costurero de mi mamá.

Repito el proceso.

Jerónimo está feliz de ayudar.

Simón me derrotó. Duele, pero esa no es la peor parte. Me queda una bomba, y dibujo algo más en ella.

Mi plan maestro falló. Si no actúo rápidamente...

Capítulo 39
Demasiado café, hombre
Erica llega a la casa con un café supergrande capuchino moca con leche expreso doble. Con crema. Lo quiero. Ella dice no. Hago una cara triste y le muestro mi férula.

La culpa es una herramienta poderosa.
Usualmente no tomo café, pero escuché que puede servir para despertarte. Lo podría usar en este momento porque estoy muy apagado. Necesito encontrar cómo vencer a mi profesor extraterrestre y cuento con ese café para inspirarme.
Me tomo la mitad.

¡Funciona! ¡Tengo una idea estupenda!
Para llevarla a cabo, necesito un poco de efectivo.
Me asomo a la habitación de Erica, pongo mi cara triste y le muestro mi férula de nuevo. “Realmente quisiera tener algo de dinero”.
“No insistas”, dice, y cierra su puerta.
Voy al plan R.

La R es de Banco Ranita.
Ya me he gastado las monedas de 500 y de 1000 en algo*. Las monedas de 50 y de 20 deberán cumplir su labor.
* Dulce.
Mi castigo ha terminado, entonces puedo legalmente salir de casa. Supongo que haber perdido el concurso del mural y haberme torcido el dedo ayudó a acortar mi sentencia. También sacaron una cita con una especie de doctor de la cabeza aun cuando les sigo diciendo que mi cabeza está bien. Es mi dedo el que me duele.
Me cargo de monedas y me voy a pasear al centro para comprar lo que necesito para salvar al mundo.

Capítulo 40
Un artista del escape
Es tarde y terminé la otra mitad del café.

El tiempo es ya.
El tiempo es oro.
El tiempo está de mi lado.
No hay tiempo como el presente.
Es tiempo de echar todo a andar.
Se acabó el tiempo.
Es tiempo de hacer donas.
Me acerco de puntillas a la habitación de mi hermana. La puerta está entreabierta, pero ella no me ve porque está viendo la tele. Y usando su celular. Y en su computador. Y haciendo tareas. Y escuchando música. Y comiendo pasabocas. Y pintándose las uñas.
Mi mamá está en otro viaje de trabajo, así que solo tengo que preocuparme de mi papá. Está sentado en la sala con el televisor encendido. Dormido.
Trato de pasar a hurtadillas sin que me note.

Buenas noticias. Él nunca anuncia que está despierto cuando de veras está despierto. Es un reflejo que hace cuando está profundamente dormido. No hay moros en la costa.
Me voy discretamente por la puerta de la casa y comienzo a caminar hacia el colegio.
Está oscuro y en silencio, pero sobre todo oscuro.
Embuto mis provisiones en mis pantalones, entonces camino un poco chistoso. Paso por la casa de Roongrat, y todas las luces están apagadas. La mayoría de las casas están a oscuras, y la mitad del alumbrado público está apagado.
He caminado por aquí un millón de veces, pero nunca tan tarde en la noche.
Solo.
Oigo pasos y me detengo. Los pasos también se detienen. No veo a nadie delante o detrás de mí, así que tienen que ser mis propios pasos.
Continúo caminando.

Cada movimiento suena fuerte cuando está así de callado. Pasa un auto y trato de actuar casualmente. Un perro ladra en la distancia.
Quiero asustarme como una gallina, pero ya he probado que no soy una gallina. Además, estoy a mitad de camino, tengo una misión importante. Ojo de leopardo.
Finalmente llego al colegio, y toco con la mano la fachada. Este será mi lienzo. Mi mural Salvar al Planeta cubrirá el frente del colegio.
El diseño está bien guardado en mi memoria.

Todo el mundo lo verá. Saldrá en los periódicos, y habré cambiado el mundo con mi pintura, tal como se supone que hacen los artistas.
Saco mis provisiones: dos latas de aerosol. Presiono una de las boquillas con el dedo sin férula y empiezo el proceso.

Esto es más difícil de lo que pensé. Voy a necesitar una escalera para llegar hasta las partes altas, y estoy teniendo problemas para ver.
No planeé esto bien. Me vendría bien una ayuda.

“¿Qué haced afuera tad tadde?”.
¡¿Pelusa?! ¿Qué hace él aquí? Me quita el aerosol de mi mano.
“¿Te gudta causad problemad, Pantalones Modados? Voy a causadte todo tipo de problemad. Tuu ermana no edtá aquí para protegerdte”. Mira mi férula y sonríe. “¿Cómo edtá tu dedo?”.
“Bien”, digo. “¿Cómo está tu...”.
“¡CÁLLATE!”, grita Pelusa y me empuja. Caigo de espaldas y mis gafas se me caen. Busco en la oscuridad tratando de encontrarlas.
¿Por qué me pareció que era buena idea? ¿Por qué estoy afuera tan tarde? ¡¿Por qué?! El café. Culpo al café.
Entonces escucho: “IAAAAAAAAH”. Está borroso, pero puedo decir que ¡Pelusa está siendo atacado por un animal salvaje! Un mapache rabioso, creo. Corre dando vueltas alrededor tratando de quitárselo de su cara. Me pongo mis gafas justo a tiempo para ver a Pelusa estrellarse contra el basurero y al bicho caer dentro de él.

Pelusa se voltea y viene hacia mí. Su ropa está rasgada, su cara arañada ¡y tiene ojos de loco! ¿Se contagió de rabia? ¿Qué me va a hacer a mí?
De la nada, una luz cegadora envuelve a Pelusa. Él se paraliza como una estatua.
Dos siluetas aparecen en la luz, y escucho una voz extraña.
¡Los extraterrestres han llegado!
“Sostenlo ahí”.
Corrección. ¡La policía ha llegado! Están arrestando a Pelusa por vandalismo. Él sigue diciendo que es inocente, pero como tiene la lata de aerosol en la mano, las cosas no se ven bien para él.
Un policía lo esposa, y el otro se lleva la lata de aerosol como evidencia.
“¡Salvador Ack, debí haberlo sabido!”, dice uno de los policías. “¿Pintando tus iniciales en el colegio?”.

Aún estoy en el piso, oculto entre las sombras. Antes de que pueda escapar gateando, escucho a Pelusa declarando: “¡ED CULPA DE EDE NIÑO!”.
Me alumbra una de las linternas.

“¡ALTO!”.
Me quedo quieto.
“Ahora, póngase lentamente de pie”.
Conozco esa voz. Es el oficial Pickels.
“¿Marty?”. Se ve sorprendido y me ayuda a levantarme. “¿Eres el responsable de esto?”.
Me pillaron.
“Sí”, confieso. “Fui yo”.
“¿Tú eres el que llamó a reportar este crimen en la estación?”.
“Ehhh...”.
“¡Después de todo, tal vez tienes lo que se necesita para ser un oficial de Policía! Pero, Marty, no deberías estar persiguiendo criminales por ahí. Es algo peligroso. Déjaselo a los profesionales”.
“Sí, señor”.
“Deberías estar en casa durmiendo. Déjame llevarte a casa”.
“No, gracias”.
“Insisto”.
A Pelusa se lo llevan en uno de los autos, y a mí en el otro. Y así, tengo mi paseo en una patrulla de Policía. Voy en el asiento de atrás, donde suelen llevar a los criminales.

Estoy un poco agitado y me pongo a mirar por la ventana. Por un segundo, pensé que vi a Analie mirándome a través de la oscuridad.

Mi patrulla gira en dirección a mi casa y la patrulla de Pelusa a la estación de Policía.
Puedo imaginar a Pelusa llegando a su celda.


Capítulo 41
Algo falta
Pude convencer al oficial Pickels de que me llevara hasta el frente de mi casa en lugar de escoltarme hasta dentro, hasta donde mi papá. Cortesía profesional de un colega defensor de la ley, supongo.
Espera hasta que yo entre antes de irse. La puerta del frente no está completamente cerrada, entonces puedo entrar en silencio. Trato de pasar a hurtadillas sin que mi papá lo note, pero otra vez me golpeo contra la mesa.

Qué noche.
Gateo hasta la cama, pero no puedo dormir. En parte es culpa del café, pero la razón real es que algo falta.

Jerónimo.
Siempre duerme sobre mi cabeza en la noche. Siempre. ¿Dónde está ese pequeño loquito...?
¡La puerta del frente! ¡Olvidé cerrarla del todo cuando salí! ¡Jerónimo se escapó sin que nadie lo viera!
No es momento para dormir. ¡Tengo que hacer algo! ¡Tengo que encontrarlo! ¡Puede estar en cualquier lado!
Avisos. Necesito hacer avisos.
Está bien, lo primero que necesito es una fotografía de Jerónimo, así que busco entre mi colección.

No puedo encontrar ninguna buena, entonces me quito la férula. No me importa qué tanto me duela, tengo que dibujar.


Capítulo 42
La caminata

¡Ay, no! ¡No escuché la alarma! Me apresuro a cambiarme, empaco los avisos de “Gato extraviado” en mi maletín y bajo corriendo las escaleras.
Mi papá todavía está durmiendo en la sala. ¡No puedo creer lo tarde que voy! No hay tiempo de desayunar.
Corro hacia fuera y espero encontrar a Jerónimo, pero no hay señal de él por ningún lado.
Colgaré los avisos de camino al colegio. Corro hacia el poste de luz más cercano y...
¡Espera, lo veo! ¡Es Jerónimo! ¡Está cruzando la calle en dirección mía y viene un auto! No tengo tiempo para pensar, solo para actuar, así que le tiro mi maletín para asustarlo y que se salga del camino.
Pero tan pronto como el maletín se suelta de mi mano, me doy cuenta de algo. No es Jerónimo.

La ardilla confundida sale disparada mientras el auto choca con mi maletín.

La mujer del auto desacelera lo suficiente como para hacerme un gesto no muy amistoso.

Trozos de papel flotan en el aire, mi libro de Matemáticas está partido en dos, hay marcas de neumáticos en mi tarea, ¡y los avisos de “Gato extraviado” están hechos trizas!
¡Esto es un desastre! Trato de mantener la compostura y recojo lo que puedo de la calle.
Los carros me pitan mientras trato de embutir mis cosas dentro de lo que queda de mi maletín.
Recojo uno de los trozos de papel y me quedo mirando mi dibujo de Jerónimo. Entonces miro mi ropa. Por primera vez desde que tengo memoria, no hay pelo de gato en ella.
Jerónimo realmente se ha ido.
Me rindo. Me siento en el andén con la cara entre las manos y veo mis papeles volar. ¿A quién le importa? A mí no. Nada importa ya.

Entonces alguien me da una pila de mis papeles.
¡Miro hacia arriba y es Analie!
Rápidamente le recibo los papeles, y noto cuál está encima de la pila de papeles.

“Gracias”, le digo, mientras meto la pila de papeles en mi machacado maletín.
Analie dice: “Saludos-humano”.
¿Notaste eso? Saco mi lista de metas y hago una actualización rápida.

Capítulo 43
Analie
Analie me ayuda a recoger el resto de mis cosas y caminamos juntos al colegio. Me dice su apellido, pero es difícil de pronunciar. Empieza con una N.
Le cuento de Jerónimo y le muestro el dibujo que hice. Me pongo un poco sentimental. Olvido todas las otras cosas vergonzosas que he hecho (llorar enfrente de Analie contaría ahora como la peor).
Ella escribe cosas todo el tiempo mientras caminamos. Su voz es monótona, y no parpadea. De alguna manera eso me parece atractivo. Ella también se muestra muy interesada en mí, y eso me resulta aún más atractivo.

Le cuento de todo. Hasta le menciono que hay algo sobre lo que no puedo conversar y que el mundo está en peligro.
Ella asiente como sabiendo que así es. Apuesto a que también sospecha de McPhee. Se ve inteligente como yo.
Analie N. me dice que ella proviene de un lugar lejano, muy lejano. Creo que quiere decir Montana. También me dice que soy la única persona que la puede ver. Qué cosa tan bonita.
Ambos vamos muy tarde para el colegio, pero por alguna razón soy el único que recibe castigo. McPhee ni siquiera nota a Analie, está tan cegado por su odio contra mí.

Capítulo 44
Día de inauguración
Al almuerzo me siento y charlo con Analie, mientras Parker y Roongrat me miran raro.
Analie me dice: “No-me-verás-después-de-hoy”.
“¿Te vas a mudar?”, pregunto.
“Mi-misión-estará-terminada”.
Supongo que quiere decir que se muda de vuelta a casa. En serio que la gente de Montana tiene una manera chistosa de decir las cosas.
Finalmente me armo de valor para hablarle a Analie, y ahora ella se va. Al final del almuerzo siento que ella me conoce como ninguna otra persona, excepto quizá Parker.
Veo a Simón caminar cerca de nosotros con pinceles y brochas. “¡Es hora de trabajar en mi mural!”, dice lo suficientemente fuerte para que todo el mundo lo escuche.
Miro hacia donde Analie y se ha ido. Ni siquiera se despidió.
Al volver a clase veo a Simón de nuevo. Está mirando la pared, cerrando un ojo y alzando su pulgar como si fuera un artista de verdad. Ese iba a ser el lugar donde yo iba a exponer a McPhee. ¡Esa iba a ser la pared donde yo salvaría a todo el mundo! Yo estaba destinado a pintar ahí, no Simón Simplón.
No solo mi maletín se está haciendo pedazos. Mi vida también.
Es de esperar que este día termine castigado en el colegio.
Observo a McPhee mientras mira su computador. Ganaste, McPhee. No puedo salvar al mundo. De todos modos, mi mundo se ha terminado.
No desayuné ni almorcé, y comienzo a notar lo hambriento que estoy. Busco entre lo que queda de mi maletín si está mi dulce de emergencia. Nada.
Mi reserva debe estar toda regada por el camino.

Genial. Lo único que logro encontrar es una galleta de la fortuna vieja y hecha trizas. Me como las boronas del paquete y miro el mensaje de la galleta.

La fortuna nunca parece que se aplica a mí.
De repente, se oye una conmoción en el corredor. McPhee mira a través de la ventana, y luego me mira de nuevo.
“Prométeme que te quedarás en esa silla”, dice seriamente.
Asiento de forma obediente.
“Dame tu palabra, Marty”.
Le doy mi palabra.
McPhee se va del salón y cierra la puerta al salir. Me pregunto qué está pasando allí afuera, pero, más importante aún, ¡finalmente me dejó a solas con su computador! ¡Es mi mejor oportunidad para salvar al mundo!
Pero le di mi palabra de que estaría sentado, y me gusta mantener mi palabra.

Llego a su computador, pero está un paso delante de mí. ¡Ahora necesito una contraseña para ingresar!
Está bien, Marty, trata de pensar como McPhee. ¿Qué tipo de contraseña usaría él?

No tengo suerte.
Entonces caigo en la cuenta de que lo he hecho de manera equivocada. Si realmente quiero pensar como McPhee, necesito usar la contraseña más aburrida y menos creativa de todos los tiempos.

Logro entrar.
Y ahí nomás está el archivo ¡NO ABRIR!

Respiro hondo.
Por segunda vez, lo abro.

Otra vez veo la palabra aniquilar.
Miro un poco más y veo palabras de vocabulario, tareas, exámenes...
Espera. ¿Por eso McPhee se disgustó cuando estaba husmeando en su computador? ¿Pensó que estaba tratando de hacer trampa buscando las respuestas a los exámenes? ¿Eso era todo?
Espera de nuevo. Leo algo más.
PLANES SECRETOS DEFINITIVOS PARA INFILTRAR
Y ANIQUILAR LA TIERRA
Capítulo 45
100 % seguro

Hay mapas, imágenes y planes; partes de ellos están en un idioma extraterrestre. Hay instrucciones de cómo paso a paso los extraterrestres pretenderán ser humanos para ganarse nuestra confianza. ¡Incluso detallan dónde y cuándo atacarán la Tierra las naves espaciales!
¡Mañana!
Envío la página a imprimir en el rincón del salón y empieza a sonar la impresora. Corro rápidamente mi silla hacia allá y agarro la página tan pronto termina de imprimir.

El corredor ha quedado en silencio. ¡McPhee debe estar por volver! Si ve lo que hice, no se podrá saber lo que hará conmigo. ¡Castigo por un mes o desintegración por toda la eternidad!
Rápidamente, corro mi silla a lo largo del salón hasta volver a mi lugar. Entonces la impresora empieza a sonar de nuevo. ¡Ay, no! Está imprimiendo otra página, ¡y no tengo tiempo para coger la hoja! El sonido para justo cuando McPhee entra por la puerta.
¡Tiene sangre en su camiseta! ¿Habrá empezado la invasión ya? Camina directo a mí. Y yo tengo la primera página de su plan secreto en mi mano. La segunda página está ahí en la impresora. Me sigo preguntando si otra página está por imprimirse. McPhee no se ve contento, y no da ninguna explicación sobre lo que ha pasado.
En ese momento, una voz chillona viene del cielo. Es la señora Ortiz por el intercomunicador.
“Los papás de Marty están aquí, señor McPhee. Él tiene una cita importante. Por favor excúselo para salir”.
¡Mis papás! ¡De alguna manera sabían que necesitaba ser rescatado!
McPhee se para enfrente de mí respirando fuerte y una voz muy baja dice: “Vete”.
“¡Sí, señor!”. ¡Aghhhh! ¡Nunca lo he llamado señor! ¡Va a saber que estoy tras de él! De forma casual recojo mis cosas y de forma casual salgo del salón. De forma casual camino por el corredor. Llevo sus planes apretados en mi mano, de forma casual. Estoy por salir corriendo de forma casual cuando alguien bloquea mi camino.

“Necesito-detenerte-ya-mismo”, dice Analie.
“¡Ahora no! ¡En cualquier otro momento menos ahora!”.
“¿Qué-hay-en-tu-mano-humano?”.
“¡Un documento secreto que el mundo necesita ver!”.
Me mira a los ojos. “¿Puedes-sostener-dos-cosas-a-la-vez?”.
Solo entonces noto que ella también está sosteniendo algo. Es...
“Yo-reconocí-esta-criatura-en-el-aviso-que-creaste”.

¡Jerónimo!
¡Estaba tan preocupado con escapar que ni lo vi!
¡Ah, sí, escapar! Cojo mi gato y le agradezco a Analie como media docena de veces. Le doy un beso en la frente a Jerónimo y hago lo mismo con Analie.
¿Realmente hice eso?
“¡Vemm commigo!”, digo mientras pongo el papel en mi boca para poder tomarla de la mano. Pero ya se ha ido.
Oigo la voz de McPhee tronar desde el salón.
“¡MARTY, REGRESA AQUÍ!”.
No lo creo, McPhee.
Doy la vuelta y corro.
Salgo disparado por la puerta principal del colegio, con un animal rabioso en mis brazos y un documento robado entre mis dientes.

Mis papás están esperando en el auto con el motor encendido. ¡Perfecto! Bajo corriendo las escaleras, giro torpemente la manija de la puerta y salto a la silla de atrás.
“VAMOS, VAMOS, ¡VAMOS!”, grito.
“Hola, Marty”, dice mi mamá. “Vamos a llevarte a ver un doctor de la cabez... ¡¿Qué estás haciendo con Jerónimo?!”.
McPhee baja las escaleras en dirección al auto, moviendo sus brazos.
“¡VAMOS, PAPÁ! ¡VAMOS!”.
Mi papá empieza a manejar.
“¡ESPERE! ¡SEÑOR PANTS! ¡DETÉNGASE!”.
Mi papá se detiene.
“¡NO, PAPÁ! ¡NO!”.
Capítulo 46
Las cosas se ponen reales

“¡No lo ayudes, papá!”.
“Su hijo (jadea) cogió algo (jadea) sin permiso y (jadea) no puedo permitir (jadea) que se lo muestre a nadie”.
“¿Qué cogiste, Marty?”, suspira mi mamá.
“No digas qué es, Marty (jadea), solo dámelo (jadea). Ahora, (jadea) por favor”.
“Suena como algo importante. Devuélveselo al señor McPhee, Marty”.
“Pero, mamá...”.
“Marty, cogiste algo que no es tuyo”.
“¡Míralo, mamá! ¡Solo míralo!”.
“El señor McPhee dice que no quiere que nadie lo vea”.
“¡¿No te pone eso a sospechar?!”, contraataco. Usualmente puedo contar con mi papá para apoyarme, pero en este momento él está mirando al suelo y sacudiendo su cabeza de izquierda a derecha.
Todo queda en mis manos, entonces me vuelvo hacia McPhee y le digo: “¡Si lo quieres, ven por él!”.
Pongo el papel en el asiento y dejo caer a Jerónimo encima de él. McPhee se ve asustado.
Al unísono, mis papás gritan: “¡MARTIN SEYMOUR PANTS!”.
No puedo contenerlo más, así que lo largo todo: “¡McPHEE ES UN EXTRATERRESTRE Y ESOS SON SUS PLANES PARA ANIQUILAR LA TIERRA! ¡MANEJA, PAPÁ! ¡MANEJA COMO EL VIENTO!”.
Mi papá no maneja como el viento. Mis padres me miran, y luego se miran entre sí.
Entonces noto que mis compañeros están reunidos afuera del auto. Están Roongrat, Simón, todo el mundo, y los escucho reír disimuladamente. La única que no se está riendo es Parker, y debe estar brava porque me dijo que no contara nada. Pero ¡tenía que hacerlo!
Mi papá se tranquiliza y dice: “Ya sé que eso es lo que creíste encontrar, pero eso no es cierto, ¿verdad, señor McPhee?”.
McPhee abre su boca y la cierra, como si no supiera qué decir. Entonces escucho algo. Un ruido como de mascar.

¡Los planes secretos!
Agarro a Jerónimo y digo: “¡Vomítalo, amigo! ¡Puedes hacerlo! ¡Mira a McPhee!”.
Pero no sirve, se ha ido la prueba. Ya es comida de gato. Estoy condenado. Todos estamos condenados.
“¡Estoy diciendo la verdad!”, suplico. “¡Estoy diciendo la verdad!”.
Escucho a Simón riéndose con su risa repulsiva y a algunas niñas reírse nerviosamente. Parker se está comiendo las uñas, y mis papás se ven decepcionados, como si yo hubiera hecho algo malo.
Me desplomo de nuevo en el asiento. Nadie me cree. Me siento desamparado.
“Siento mucho esto, señor McPhee”, dice mi mamá. “Nos aseguraremos de que Marty nunca lo moleste otra vez”.
McPhee mira a mis padres. Mira a los niños riéndose de mí. Mira mi cara de humillación. Entonces suspira y dice algo que nadie esperaba.
“Marty está diciendo la verdad. Descubrió los planes que escribí para aniquilar la Tierra”.
Capítulo 47
Listo para aturdir

Capítulo 48
Aniquilar la Tierra
McPhee confiesa.
Confiesa que es un escritor en secreto, y que ha estado trabajando en una historia de ciencia ficción llamada Aniquilar la Tierra. Asegura que todo es un gran malentendido.
Insisto en que nos deje mirarla para ver si su historia se puede comprobar. McPhee no se ve muy cómodo con la idea, pero no le doy más opción. Vamos adentro.
“Está bien”, dice McPhee. “Échale un vistazo y déjala de una vez. Sé que no es muy buena”.
La empiezo a leer y, de hecho, no está mal. Incluso diría que es creativa. Finalmente soy forzado a admitir que mi profesor no era quien yo creía que era.
No es un simplón. “¿Satisfecho?”, dice McPhee.
“¿Puedo continuar leyendo?”, pregunto. “Realmente quiero saber qué pasa después”.
Mis papás y McPhee se ven sorprendidos. Hablan mientras leo. McPhee asume la culpa de todo. Admite que me desanimó con mis dibujos porque pensó que una carrera creativa era una quimera. Asegura que no quería darme muchas esperanzas, como le sucedió a él cuando era niño.
¡Y, toma esto, admite no haber entregado mi dibujo al concurso del mural! Dice que lo olvidó, pero ¡sé que fue a propósito!
A pesar de que continuamente me desanimó, decidí ser mejor persona y animarlo a que leyera su historia al frente de la clase el siguiente día. Sus ojos se iluminaron. Bueno, tanto como pueden iluminarse los ojos de una tortuga dormilona.

“¿En serio?”, dice. “¿Crees que es buena?”.
“Claro que sí, ¿por qué no?”, digo. La razón real por la que quiero que la lea es que no tendremos tarea nosotros. Y también creo que es como buena.
Pero cuando estoy llegando al final de la historia, se detiene.
“¿Dónde está el final?”.
“Tengo dos finales”, responde McPhee. “Y aún no decido cuál usar”.
Me muestra ambos.
La versión 1 termina con la Tierra completamente destruida. La versión 2 termina con la Tierra salvada en el último minuto.
“¿Cuál te gusta más?”, pregunta. “Me inclino por aquella en que la Tierra es destruida”.
“Use la versión en la que la Tierra se salva”, digo.
“¿Estás seguro, Marty?”.
“Definitivamente”.
“Entonces así será”, declara.
¡Lo logré!
Obviamente el libro de McPhee era su forma de planear una invasión real a la Tierra, y acabo de usar mis poderes de persuasión para convencerlo. ¡De nada, Tierra!
Tengo una lista por actualizar.

Capítulo 49
Historia parecida
Al día siguiente, la historia es un éxito. La clase aplaude cuando McPhee termina de leerla. Entonces McPhee sorprende a todo el mundo y hace algo que no le habíamos visto hacer antes. Sonríe.

Esta es su versión de una sonrisa. Créeme.
Se riega la historia y ahora otros cursos quieren que él les lea la historia. Creo que la señora Ortiz también está impresionada con su historia porque la veo que le pica el ojo a McPhee.
Me puedo relajar, pues mi profesor extraterrestre ya no es más una amenaza para el planeta. Lo he vuelto inofensivo, y está aprendiendo a asimilarse con nosotros los humanos.
Mis padres cancelaron la cita con el doctor de la cabeza. Finalmente se dieron cuenta de que mi cabeza está bien tal como está.
Todos los chicos de la clase están siendo amables conmigo porque me llevo el crédito de haber convencido a McPhee de leer su libro, ¡y no tenemos tarea durante toda la semana!
McPhee es como una persona nueva*. Está menos tieso y de hecho mis notas han subido, lo cual es un nuevo camino para mí. Probablemente está tratando de arreglar las cosas por ser un total tonto durante tanto tiempo.
Incluso me da la oportunidad de rehacer mi tarea sobre Abraham Lincoln.
Cuando se la entrego, miro su expresión. Se ve perfectamente bien, como si hubiera tenido un buen desayuno.

Esta vez mi tarea está llena de palabras aburridas, oraciones completas y párrafos con sangría.
Pero, realmente, fue la última página la que puso todo en su lugar y junto.
* Es “como” una persona nueva porque de hecho es un extraterrestre.

Capítulo 50
Cabos sueltos
Puedes estar preguntándote acerca de la sangre en la camisa de McPhee. Era suya. Cuando fue al corredor a revisar la conmoción, la conmoción era...

¿Y recuerdas cuando el mapache con la rabia atacó a Pelusa? Ese también fue Jerónimo. Lo sé porque encontré parte de los pedazos de la camisa de Pelusa en sus garras.
Jerónimo debió haberme seguido esa noche y haberse abalanzado sobre Pelusa. De alguna manera logró escaparse del contenedor de basura para llegar al colegio, cuando McPhee hizo algo que no debió haberle hecho a mi gato. Trató de cargarlo. Y ya sabes lo que pasa cuando alguien diferente a mí trata de cargar a Jerónimo. Malas noticias.
Llevamos a Jerónimo a la veterinaria para que lo revisaran, e incluso el doctor sabe lo suficiente como para tomar precauciones.

McPhee quedó arañado, pero de alguna manera logró meter a Jerónimo en un salón vacío. Analie debió haberlo visto y lo recogió.

Espera. Pensé que yo era la única persona que podía cargar a Jerónimo.
Es extraño. Debe ser que hay algo diferente en Analie. Recuerdo también algo que ella dijo. Analie dijo que la razón por la cual reconoció a Jerónimo fue por los dibujos que hice para los avisos de “Gato extraviado”. En otras palabras, ¡mis dibujos funcionaron!
Actualizo mi lista.

Entonces algo más pasa. La señora Ortiz me llama para decirme que, después de todo, no van a usar el dibujo de BobAnémona PantalonesTrapezoidales de Simón para el mural del colegio. Es algo sobre razones legales y que el colegio no quiere ser demandado.
“Así que vamos con el dibujo que quedó en segundo lugar”.
“¿Y cuál es ese?”, pregunto.

“¿¿El mío??”.
“Todos los otros participantes obtuvieron un voto cada uno. El tuyo obtuvo dos”.

¿Dos? ¡Yo ni siquiera voté por mí mismo! ¿Quiénes votaron por mi garabato?
“¡Por supuesto que yo voté por el tuyo, Marty!”, me dice Parker después de clases. “Pensé que el garabato fue una opción sólida. Representa el crecer mientras quieres mantenerte en tu niñez”.
Eso es profundo. Ahora me está empezando a gustar mi garabato.
“También me recuerda la nave Enterprise”, agrega.
“Yo también voté por el tuyo”, dice Roongrat. “Parker me amenazó con hacerme un calzón chino si no lo hacía. Es un hecho”.
Simón estaba impactado por no hacer el mural.
Supongo que él está acostumbrado a salirse con la suya.
Eso me recuerda que aprendí una nueva palabra hoy.
Schadenfreude.
Mi papá me dijo que eso significa alegrarse cuando algo malo le sucede a alguien más.

Capítulo 51
Empacado en un sobre
Mi mamá tiene la casa decorada para mi cumpleaños con serpentinas, pendones, platos, vasos, servilletas; más o menos lo usual.

Ella envió invitaciones a toda mi clase, y casi todo el mundo viene. Mi trabajo es entregar bolsas de sorpresas. No quiero esperar hasta el final, así que empiezo de una vez.

“¡Muy bien, torta de chocolate!”, escucho que Roongrat le dice a Simón. “¿Sabías que todos los genios comen chocolate?”.
Simón aún está deprimido por no haber hecho el mural.
Le digo que Erica está arriba y que nos acompañará para comer torta, y se pone feliz de nuevo. No quiero depresiones en mi fiesta.
“La torta tiene una imagen tuya”, me dice mi mamá, “pero Jerónimo se comió tu cara”.

Por supuesto que lo hizo. Todo ha vuelto a la normalidad.
Pido un deseo y apago las velitas.

“¡Abre los regalos!”, dice Parker, y empieza a lanzármelos.
Roongrat me dio esto:

“Parte del libro está errado”, dice.
Simón me da esto:

Me aseguraré de derrotarlo cuando juguemos.
Mi hermana me da esto:

¡Parker me da un maletín nuevo!

Mis papás me dan algunos libros.

¡Y una nueva bicicleta!

¡Y un nuevo canguro!

Sí, sé que confunde.
También me dieron tarjetas con dinero adentro, y tengo algunas ideas sobre cómo gastarlo*.
Uno por uno, los papás y las mamás recogen a sus hijos hasta que Parker es la única que queda. Su papá comparte con mis papás y charla con ellos mientras Parker me ayuda a limpiar.
* En dulces.

Parker me dice que está contenta porque todo salió bien.
“Yo también”, digo. “Pero aún no sé quién escribió esa nota”.
“Eres alguien muy agradable para conversar”.
“Gracias. Tú también, Parker”.
“¿Y aún ves a esa niña misteriosa? ¿Analie?”.
“No, se ha ido”.
“Eso es motivante”, dice. “Sabes que puedes recostarte cuando quieras en mi sofá, Marty”.
“Es un puf”.
El papá de Parker de repente aparece y dice: “¿Sabes, Marty? Podría hacerte una mesa de dibujo”.
No sabría decir si es una oferta o una amenaza.
Mientras le digo adiós a Parker, encuentro un sobre grande en la puerta.

¡Es de Analie! Me pregunto si la volveré a ver.
Entro a casa con el sobre y lo vacío en el piso.



¿Analie también es una artista? ¡Creo que este es mi regalo favorito! Este y la bici.
Parece que ella también es poeta. Ella incluyó este poema.
ELTERRÍCOLAQUEFUI
ASIGNADAAOBSERVARALAZAR
MUESTRAMUCHASCARACTERÍSTICASPOSITIVAS
YBASADAENESTEINDIVIDUO
RECOMIENDOSUSPENDER
LAINVASIÓNALATIERRA.
No estoy seguro de qué dice, pero apuesto que hay algún significado profundo y oculto ahí en algún lado. Las poesías son así. No soy experto, pero creo que es acerca de algo delicado, como las flores. Tal vez lo intente descifrar en otro momento, pero no soy muy bueno con la poesía.
¡Hey! ¡Reconozco esa letra! Coincide con la de la nota que encontré en mi maletín.

¡Así que Analie escribió esa nota! Ella sabía de los planes malvados de McPhee y de alguna manera se dio cuenta de que yo era el único que podía neutralizar la amenaza. Ella sabía que yo podía salvar el planeta. Ahora todo tiene sentido. Al menos para mí.
Capítulo 52
Eso es todo, amigos
La vida es muy loca si te paras a pensar en ello. Acabo de confrontar el intento de un extraterrestre de destruir el mundo y logré hacerlo cambiar de parecer.
Miré a ese extraterrestre de frente.

El extraterrestre tenía malas intenciones, pero gracias a mí, el peligro se ha terminado.

¡Yo fui el único que notó que de hecho había un extraterrestre!

Lo siento. Estoy hablando de mi profesor extraterrestre, pero por alguna razón no puedo dejar de pensar en Analie. Supongo que estoy distraído.
Saco mi lista y la miro por última vez.
¡Taché todas las metas!
¿Qué es esto? ¡Hay algo aquí que no ha sido tachado!

Esa no es mi letra, ¡es la de mi mamá! Bien. Será la primera cosa que haga mañana.
A menos que aparezca algo más importante.

FIN
Agradecimientos
Estoy infinitamente agradecido con mi mamá, mi papá y mis hermanos, Nick y Carl, por su estímulo y soporte. Y en particular con Lynn, sin cuya confianza y dedicación no hubiera sido yo caricaturista. Gracias a Jen por ser increíblemente inspiradora, y fácilmente la mejor ayuda que he tenido al crear.
Muchas gracias al fantástico equipo de Harper- Collins por su duro trabajo, y por hacerme sentir bienvenido. No puedo agradecer suficientemente a mi editor, Dave Linker, por su guía paciente y brillante, y en primer lugar por enviarme ese correo electrónico. Un agradecimiento extra va para Emily Brenner, mi sostén dentro de HarperCollins.
Quiero agradecer a todos los que leyeron los borradores y me dieron retroalimentación valiosa: Lincoln, Jen, Lynn, Carl, Cindy, Dan, John, Norm, Ben, Sage, Hilary y Terri.
Gracias a Andrews McMeel Syndication, a mis lectores y a todos los que me han impulsado en este camino. ¿Es raro que quiera agradecerles a todas las mascotas que he tenido? Probablemente.
Gracias a todos los artistas y músicos que pueda haber referenciado o parodiado. Un agradecimiento especial a la talentosa Hilary (Rhymes with Orange) Price por proveer las artes para los dibujos de Analie.
Si he olvidado a alguien, siéntase en libertad de dejármelo saber.