Kitabı oku: «Marty Pants»

Yazı tipi:

A mi mamá y mi papá,

gracias por apoyarme siempre.


Primera edición en Panamericana Editorial Ltda., abril de 2021

Título original: Marty Pants

© 2017 HarperCollins

Publicado en acuerdo con HarperCollins Children’s books,

una división de HarperCollins publishers

© 2017 Mark Parisi

© 2021 Panamericana Editorial Ltda.

Calle 12 No. 34-30, tel.: (57 1) 3649000

Fax: (57 1) 2373805

www.panamericanaeditorial.com

Bogotá D. C., Colombia

Editor

Panamericana Editorial Ltda.

Edición

César A. Cardozo Tovar

Ilustraciones

Mark Parisi

Traducción del inglés

Alejandro Sánchez Lopera

Diagramación

Jairo Toro

ISBN 978-958-30-6504-0

Prohibida su reproducción total o parcial

por cualquier medio sin permiso del Editor.

Hecho en Colombia - Made in Colombia


Si aún estás con vida

para leer este libro,

agradéceme.

De nada.


Capítulo 0

Vistazo inicial

Salgo disparado por la puerta principal del colegio, con un animal rabioso en mis brazos y un documento robado entre mis dientes.


Los contenidos de este documento harán temblar la tierra. ¡Tal cual! Me está persiguiendo un enorme y furioso...

No me creerías si te lo contara, pero igual lo haré.

¿Por dónde empiezo? Supongo que el comienzo es tan buen lugar como cualquier otro.

Capítulo 1

Hablemos de mí

Empezaré con lo básico. Mi nombre es Marty Pants y me visto de negro. En algún lado escuché que los artistas se visten de negro.


Yo no elegí ser artista; nací siéndolo. Creé mi primera obra cuando era solo un bebé y mi papá grabó ese momento en video. Estaba comiendo zanahorias ralladas y estornudé en la pared.


Sé que no suena a gran cosa, pero la mancha al salpicar parecía la famosa pintura El grito. Mi papá subió el video a la red, y tuvo millones de visitas. ¡La gente se lo gozó!

Traté de recapturar mi gloria en kínder mascando crayolas y estornudando en cartón paja, pero me aburrí muy rápido de eso.


Mi papá la llamó “mi fase Jackson Pollock”.

Mis obras de arte nunca han sido apreciadas en el colegio. Pero ayer, mi profesor, el señor McPhee, acertó y admitió que ¡soy un artista de verdad!

¡Deja de ser

un artista!

Nota = 0

La tarea era comentar la sobrepoblación y los efectos que podría tener en nuestro planeta.

Este fue mi escrito.


McPhee dijo que tenía que escribir 200 palabras. Traté de explicar que una imagen vale más que mil palabras, así que merecía una nota extra, pero obviamente él no es muy bueno con la matemática. Y por supuesto que no entiende de arte. Quizá tuve suerte al no entregar mi primer borrador.


Mi papá me dijo que a alguien que no entiende el arte se le dice filisteo.

Filisteo es ahora mi palabra favorita. McPhee es un filisteo. Es el rey supremo, señor, emperador y primer ministro de los filisteos. No entiende nada que sea creativo, especialmente a un artista brillante como yo.

Y como todos los buenos artistas, tengo buen ojo para los detalles. Mejor dicho, un ojo excepcional para los detalles. Siempre me doy cuenta de cosas que nadie más nota.

Por ejemplo, en este momento me doy cuenta de algo que me parece raro.

Mi gato está mordisqueando mi cara.

Capítulo 2

Rasguñando la superficie


Jerónimo y yo somos amigos. Entonces, ¿por qué de repente decidió lamer mi cara?


Hay otra opción. Él piensa que soy comida de gato. Me comí un sándwich de atún más temprano, entonces huelo a su comida. Además, no me estoy moviendo, que es algo que su comida tampoco hace.

Giré mi cuerpo para que Jerónimo se diera cuenta de su error, pero obviamente se apena tanto para reconocer cuando se equivoca que sigue lamiéndome. Y la lengua de gato se siente como una lija.


No creo que Jerónimo, de hecho, se haya comido a un humano antes, pero si tuviera la oportunidad, lo haría. Él es difícil, y soy la única persona con la que se lleva bien. Puedo cargarlo sin problema, pero si alguien más lo intenta, las cosas no salen bien. No más pregúntale a mi papá.


El daño no fue tan grave, pero así es como lo describe mi mamá. Ella exagera con los arañazos.


Ella también exageró cuando mi hermana se golpeó un dedo del pie.


Y cuando me dio dolor de cabeza.


Mi papá, por otro lado, es muy tranquilo con todo. No es muy conversador a menos que le menciones música vieja*.

De algún modo, él habló con mi mamá para dejarme tener a Jerónimo. Y eso fue un gran lío porque mi mamá es sobreprotectora. De hecho, si fuera por ella, yo todavía tendría llanticas en mi bici.


Sí, yo sé que es un canguro, pero no soy bueno dibujando bicis. Son difíciles de dibujar, entonces más bien dibujo canguros. Hablando de cosas difíciles, ahí viene mi hermana.

* Entonces no para de hablar.

Capítulo 3

Dame espacio


Mi hermana se llama Erica. Excepto cuando es

Erika

o Ericka

o Ericca

o Eriquahh.

Cambia la pronunciación de su nombre tanto como cambia su estado de ánimo. Usualmente lo que hago es adivinar.

Tan pronto como Erickka se mete a mi habitación, puedo decir que se está preparando para molestarme. Pero no se lo permitiré. No esta vez. No importa lo que diga.


“Marty”, dice mi papá desde la cocina, “deja de besuquearte con el gato”.

“¡¿QUE QUÉ?!”, grito. “Yo no...”.

“Darle un beso a un gato es raro. ¿Así es como practicas para tu novia?”.

“¡Analie NO es mi novia!”.

Errikah sonríe. “Interesante. Nunca mencioné a Analie”.

¡Grrrrr! ¡Me engañó!

“Espero que a Analie le gusten los niños cubiertos de pelo de gato”, agrega.

Eso espero yo también, me digo a mí mismo.

“Es mi turno para ver tele”, declara Eriicca. “¡PAPÁ! ¡MARTY ESTÁ ACAPARANDO EL TELE!”.

“Deja de acaparar el tele, Marty”, dice mi papá. “¿Por qué no vienes y hablamos de música?”.

“Pero ¡estoy viendo películas de extraterrestres!”.

“¡Pues ya no, cadete espacial!”, dice Errrica mientras se sienta y zapea con el control del tele.

OK, ya basta.


“¡GUÁCALA!”, grita Ericcah. “¡PAPÁ! ¡MARTY ME DA ASCO!”.

“Deja de fastidiar a tu hermana, Marty”.

Corrí a la cocina para explicar lo que pasó.

“¡PAPÁ! Eriickaa estaba...”.

“Marty, ¿tienes labial en la cara?”.

“¿Qué?”.

“Tienes rojo alrededor de la boca”.

“¡Es porque Jerónimo me estaba besando, digo, lamiendo!”.

“Si quieres usar labial, está bien, pero tal vez no deberías estar dándole besos al gato”.

Antes de que responda, mi mamá llega relajada de su viaje de trabajo.

“¿QUÉ ES ESTO? ¿MARTY LES ESTÁ PONIENDO LABIAL A LOS RATONES?”.

Respiro hondo.


De todas las frases que nunca pensé que diría, esa es una de las que están más arriba en la lista.

Aquí hay otras:


“Usa tu voz interior, Marty”, dice mamá. “¿Ya limpiaste tu habitación?”.

“¡Está SIN MANCHAS!”, le aseguro mientras subo corriendo la escalera a mi habitación, que está como dije que estaba: SIN MANCHAS*.


* No hay ningún perro aquí que se llame Manchas.

Ya estoy todo estresado, así que me echo en mi refugio, mi puf. El puf de la soledad. Vengo aquí para relajarme.


Ah, paz.

No es fácil ser incomprendido. Pero mi zen pronto se quiebra por un ruido... Miro alrededor y veo a Jerónimo sacando un pedazo de papel morado de mi maletín.

Lo rescato de sus colmillos felinos y descubro que es una nota.


Capítulo 4

¿Vida en Marte?


Guau.

No hay duda de lo que dice la nota, pero ¿es cierto o es broma? Soy muy interesante, entonces por supuesto un extraterrestre querría observarme, ¿verdad?

Necesito una segunda opinión. Le mostraré la nota a alguien más. Alguien en quien confíe. Alguien con la cabeza centrada.


No ese tipo de cabeza centrada. Quiero decir alguien que sea inteligente y racional. Y yo sé quién. Parker.

Parker es una amiga con la que puedo contar para darme un consejo serio en situaciones serias. Créelo o no, no todo el mundo me toma en serio.

“¿Adónde vas, Marty?”, pregunta mamá.

“A casa de Parker porque bla, bla, bla; bla, bla, bla; bla, bla, bla”, murmuré mientras cerraba la puerta al salir.

Es una tarde soleada de domingo, y miro hacia el cielo. No hay extraterrestre a la vista. Pero cuando miro de frente, ¡hay peligro! Tomo un desvío rápido.


Capítulo 5

EmPelúsate

¡Pelusa!

Su nombre verdadero es Salvador Ack, pero tiene una leve pelusa en vez de bigote, entonces lo llamo Pelusa (no en su cara, por supuesto). Es un chico de bachillerato para quien molestarme es como su hobby.

Su otro hobby es escupir.


Siempre me va mal cuando me cruzo con él, pero dado lo que pasó montando bici ayer, ¡temo por mi vida!


Trato de no moverme mientras me escondo en los arbustos. En parte porque no quiero que Pelusa me encuentre y acabe conmigo, y en parte porque ahora tengo algo más por lo cual preocuparme.


¡Grrrrr! Dicen que las arañas se asustan más con nosotros que lo que nosotros con ellas. Tengo una opinión confusa sobre eso*.

No puedo decidir qué hacer. Creo que se decide en quién me va a liquidar primero, Pelusa o la araña.

Trato de calmarme imaginando que el nombre de la araña es Shermy.

Shermy es un nombre amigable.


En cierto sentido, no estoy muy calmado.

Dicen que antes de morir, tu vida se proyecta en un flash ante tus ojos.

*opinión: ¡esa es una mentira baja, una burrada!


Nada pasó. Entiendo que es una buena señal.

Mientras resuelvo qué hacer, me quedo mirando la maravillosa telaraña y me doy cuenta de algo.

Shermy es una artista.

Quizá por eso Shermy no está atacando. Puede sentir que tenemos algo en común y no va a picar a un artista colega.

Me siento mejor. Estoy empezando a creer que sobreviviré a este tormento después de todo.


¡Grrrrr! ¡Pelusa me encontró!

Estoy muerto.

Capítulo 6

El lado oscuro de Roon

Espera, conozco esa voz chillona. Es de Roongrat Mitten. Quiere decir que no hay moros en la costa. ¡Burlé completamente a Pelusa!

Ahora me toca deshacerme de Roongrat. Es ino­fensivo, pero un poco molesto. Roongrat es un sabelotodo mayor, y resulta que es uno de mis amigos más cercanos. ¿Por qué soy amigo de alguien que me incomoda? Me pregunto eso todos los días.


“¿Escondiéndome? No me estoy escondiendo”, miento. “Solo estoy mirando esta impresionante telaraña”. La señalo.

Roongrat la pisa.

Me paro y le doy mi mirada de por-qué-hiciste-eso-simplón.


Roongrat parece no captarlo, así que voy enseguida y le digo: “¿Por qué hiciste eso, simplón?”.

“Las arañas necesitan estar tejiendo nuevas telarañas”, insiste Roongrat. “O si no, las tejen dentro de ellas hasta que su trasero explota. Es un hecho. Le hice un favor a ese insecto”.


Él dice las cosas con tal autoridad que casi le crees. Casi.

“Mi mamá me contó que ya viene tu cumpleaños”, dice, cambiando de tema. “¿Qué tipo de torta te van a dar?”.

“No sé”. SÍ sé. De chocolate. Solo que no me siento bien contándole.

“Pide de chocolate. Me gusta el chocolate”.

Ya no la quiero de chocolate.

“El chocolate mejora los movimientos cerebrales”, dice. “Es un hecho. Todos los genios comen torta de chocolate... Albert Einstein, Sherlock Holmes, Oprah Winfrey...”.

Roongrat se queda congelado a mitad de frase.


Quizá sus “movimientos cerebrales” no recibieron suficiente torta de chocolate.

Entonces noté que estaba mirando fijamente algo en su pierna.


Roongrat pasa de quedarse quieto a lo opuesto de quedarse quieto.


Cómo hacer el “paso Roongrat”

Es entretenido, pero no puedo evitar sentir pena por él.

Por la araña, quiero decir.

Roongrat cae de espaldas, se quita los pantalones, ¡y sale disparado!


Algún día inventaré una tecnología que permita dejar de ver cosas. Hasta entonces, esa imagen quedará grabada en mi retina. Quizá hasta necesite terapia.

Lo bueno es que estoy llegando donde Parker.

Capítulo 7

Psíquica


Parker Fedora abre la puerta antes incluso de que yo toque.

“¡Hola, Marty!”.

Por si acaso, Parker no es mi novia. Es solo una amiga que conozco desde primaria y resulta que es una niña. Confío en sus instintos. Siempre me da una perspectiva fresca sobre las cosas.


“Acabo de ver a Roongrat en calzoncillos”.

“¿Acabas de qué ?”, dice Parker.

“Pero no es por eso que estoy aquí. Estoy aquí para mostrarte una nota”.

“Oooh, ¿me escribiste una nota?”.

“No la escribí yo”, explico. “Mi gato la encontró en mi maletín. Está por aquí en algún lado”. Busco en mis bolsillos, pero de repente la nota no está en ningún lado. “Quizá la boté”.

“¿Qué decía la nota?”.

“Decía que un extraterrestre está...”.

“Marty, ¿por qué no te recuestas primero?”.

Esto pasa mucho. Parker quiere ser psicóloga, y por alguna razón le gusta practicar conmigo.

Parker se sienta en la silla mientras me recuesto en el sillón.


Ella me dice que soy el mejor paciente que cualquier psicólogo pudiera desear.

“Gracias por el cumplido”, digo.

“Aunque tenemos que hacerlo rápido porque mi papá puso una nueva regla: que no haya niños mientras él no está en casa. O si no...”.


“O si no, ¿qué?”.

“O si no él va a usar sus huesos y pieles para fabricar muebles”.

“Oh. Pero no estaba hablando literalmente, ¿verdad?”.

“No estoy segura. Igual, empecemos”.

“Pero...”.

“El reloj está corriendo, Marty. Cuéntame de la nota”.

“Dice que un extraterrestre me está observando”.

“¡Muy extraño!”, dice Parker. “Y esta nota claramente existe, ¿verdad?”.

“Claramente”.

“De casualidad, ¿has estado viendo películas de extraterrestres últimamente?”.

“Sí, pero no sé qué tiene que ver eso”.

“¿Recuerdas cuando viste todas esas películas de zombis y pensaste que las palomas afuera de tu casa eran zombis?”.


“¿Tu punto es?”.

“Fuiste de puerta en puerta con un megáfono tratando de evacuar a todo el barrio”.

“¡Por supuesto que lo hice! Nadie me escuchó, pero el ruido espantó las palomas. Y, en caso de que no lo hayas notado, hoy hay cero zombis en mi barrio”.

“Punto para ti”, admite Parker. “Aunque tus papás estaban preocupados contigo”.

“Conoces a los papás. Se preocupan por las cosas equivocadas”.

“Bastante cierto. Y algunos niños se burlaron de ti”.

“La mayoría de niños no se dan cuenta de las cosas que hago”.

“Así es. ¿Le contaste a alguien más sobre esta, hum..., nota?”.

“Vine contigo primero, Parker”.

“Bien pensado. Mi consejo es que te diviertas, pero no le digas nada a nadie más”.

“¿Por qué? ¡Es la cosa más importante que me ha pasado en toda la semana!”.

“Piensa en eso y seguro que lo resolverás”.

Supongo que eso es lo que los psicólogos hacen. Dejar que resuelvas las cosas por ti mismo.

Parker me pica el ojo y dice: “Es un millón y medio de pesos, por favor”.

“Ponlo en mi cuenta”, le digo mientras me paro para irme.

“Una cosa más”, dice Parker mientras me acompaña a la puerta. “¿Quién, supuestamente, escribió esta nota?”.

“Ni idea”, digo.

La cara de Parker se pone pálida. “¡OH, NO! ¡Mi papá está fuera! ¡Te convertirá en un mueble!”.


Corro a la puerta de la entrada. Pero Parker me hala. “¡Te va a ver! ¡Escapa por la ventana!”.

“¡Buen plan!”. Me voy corriendo a una ventana de atrás e intento abrirla mientras los pasos suenan más y más cerca. ¡No puedo quitar la tranca!”, digo con pánico.

Parker se acerca para quitar el seguro y la ventana abre. No tengo tiempo para escapar elegantemente, así que me tiro en clavado de cabeza.

Al menos es un aterrizaje suave.


Resulta que al final no era su papá. Era el cartero.

Me quedé adentro hasta que se fue, solo para estar seguro. Entretanto, noté una torta Twinkie que alguien tiró. La siguiente cosa que noto es alguien mirándome al otro lado del pasto.


Ella es Analie, ¡la niña de la que mi hermana cree que estoy enamorado! Trato de actuar de forma natural, pero no creo que me esté saliendo bien.


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15 kasım 2024
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266 s. 328 illüstrasyon
ISBN:
9789583065040
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