Kitabı oku: «Construyendo talento»
Sobre este libro
Martha Alles, la conocida autora de varios best sellers en materia de Recursos Humanos, encara ahora el desarrollo de diversas metodologías tendientes a accionar sobre el recurso que en la actualidad se vislumbra como más escaso: el talento humano. La autora ha analizado e investigado toda la temática sobre el desarrollo de las personas en conjunto, para luego separar sus conclusiones en dos trabajos, cada uno con un hilo conductor determinado.
En Construyendo talento. Programas de desarrollo para el crecimiento de las personas y la continuidad organizacional la autora desarrolla nueve diferentes programas internos para el desarrollo de personas, con tres grandes propósitos: el cuidado del capital intelectual, la generación de una cantera de talentos y la transmisión del conocimiento acumulado por la organización.
La obra parte de la definición de una nueva perspectiva para considerar el talento organizacional, aplicable a todo tipo de empresas, incluso las de tipo familiar. El abordaje del tema se realiza en torno de cuatro ejes: las buenas prácticas, las sucesiones y promociones, los programas de desarrollo, y el entrenamiento.
Adicionalmente, y a fin de dar apoyo y ayuda a profesores que utilicen este libro como base para sus cursos de grado y/o posgrado, Martha Alles ha elaborado el material necesario para las clases y sus respectivos casos prácticos, que se ofrece libremente vía Internet.
Este libro está dirigido a todos aquellos que por su posición o responsabilidad específica están interesados y comprometidos con el desarrollo de los recursos humanos en las organizaciones.
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En la obra complementaria, Codesarrollo. Una nueva forma de aprendizaje – Para alcanzar la estrategia organizacional, la autora propone una novedosa manera de elaborar el plan de formación (modelo organizacional de formación), explica en qué consiste el codesarrollo, sus distintos tipos, así como la interacción del plan con la estrategia y el cambio cultural de las organizaciones.
Índice
Sobre este libro
Presentación
Parte I
Buenas prácticas
Parte I
Buenas prácticas
Capítulo 1
Desarrollo del talento dentro de la organización
Introducción a las buenas prácticas en materia de Recursos Humanos
Los distintos programas para el desarrollo del talento
Modelo para construir talento organizacional
Los principales objetivos –y finalidades– de los programas organizacionales para el desarrollo del talento
Relación entre los distintos programas para el desarrollo del talento en el ámbito de las organizaciones
Capítulo 2
Cómo medir y evaluar las capacidades
Las capacidades deben medirse en relación con el puesto (actual o futuro, según corresponda)
Herramientas más frecuentes utilizadas para la medición de capacidades (conocimientos y competencias)
Las Fichas de evaluación en la Metodología Martha Alles
Cómo medir capacidades cuando la organización ha definido un modelo de valores
A modo de conclusión. Reflexión final sobre mediciones
Capítulo 3
Cómo elegir entre varias opciones
Aplicación de técnicas cuantitativas en la comparación de candidaturas
Comparar candidaturas considerando los diferentes atributos
Método propuesto para decidir entre varias candidaturas
La experiencia profesional en la aplicación de técnicas cuantitativas
Parte II
Sucesiones y promociones
Parte II
Sucesión y promociones
Capítulo 4
Planes de sucesión
Planes de sucesión. Su importancia
Planes de sucesión. Principales características
Cómo iniciar el programa
Cómo realizar un plan de formación o desarrollo de personas
Capítulo 5
Diagramas de reemplazo
Diagramas de reemplazo. Su importancia
Cómo iniciar el programa
Etapas sugeridas
Principales diferencias entre Diagramas de reemplazo y Planes de sucesión
Relación entre Diagramas de reemplazo y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 6
Carrera gerencial y especialista
Diseñar distintos tipos de carrera para el desarrollo de personas
Carrera gerencial
Carrera gerencial y especialista combinada
Cómo ingresan los colaboradores a las diferentes carreras
Relación entre Carrera gerencial y especialista y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 7
Planes individuales para alcanzar un nivel superior
Planes individuales de desarrollo para alcanzar un nivel superior
Actividades sugeridas para alcanzar un nivel superior
Planes individuales relacionados con Planes de sucesión, Diagramas de reemplazo y Carrera gerencial y especialista
Planeamiento y control por parte de Recursos Humanos
Promociones y potencial de los colaboradores
Parte III
Programas de desarrollo
Parte III
Programas de desarrollo
Considerar los valores organizacionales
Capítulo 8
Planes de carrera
Qué significa la expresión Planes de carrera
Planes de carrera en relación con la estrategia organizacional
Un Plan de carrera “paso a paso”
Aspectos a tener en cuenta para Planes de carrera exitosos
Los Planes de carrera multiárea
Beneficios de implementar Planes de carrera
Relación entre Planes de carrera y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 9
Plan de jóvenes profesionales
¿Por qué implantar programas específicos para jóvenes profesionales?
Plan de jóvenes profesionales (jp). Claves del éxito
Programas de jp: desarrollo de carrera sin especificar el área en el ingreso
Programas de jp: desarrollo de carrera con área asignada en el ingreso
Formación y desarrollo de competencias en los Programas de jp
Relación entre Plan de jóvenes profesionales y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 10
Personas clave
¿Por qué implantar programas para personas consideradas “clave”?
Aspectos relevantes a tener en cuenta en Personas clave
Personas clave para toda la organización o para algunas áreas
Comenzar por el principio. Definir objetivos y alcance
Relación entre Personas clave y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 11
Planes individuales para crear talento
Planes individuales de desarrollo para crear talento
Actividades sugeridas para crear talento
Planes individuales relacionados con Planes de carrera, Plan de jóvenes profesionales y Personas clave
Crear talento paso a paso
Planeamiento y control por parte de Recursos Humanos
Parte IV
Entrenamiento
Parte IV
Entrenamiento
Capítulo 12
Mentoring
Programas organizacionales de Mentoring
Etapas de un programa de Mentoring
Pros y contras de los programas de Mentoring
Capítulo 13
Entrenamiento experto
Principales características de Entrenamiento experto
Etapas de Entrenamiento experto
Entrenamiento experto: el entrenador interno o externo. Pros y contras
Entrenador interno y jefe entrenador. Diferencias
Entrenamiento experto. Pros y contras. Su aplicación para el desarrollo de diferentes capacidades
Relación entre Entrenamiento experto y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 14
Jefe entrenador
Principales características del rol de entrenador que deben asumir todos los jefes
Jefe entrenador como programa organizacional
Mentor, entrenador experto interno y jefe entrenador. Diferencias
¿Qué implica ser jefe entrenador?
Los “sí” y los “no” de un jefe entrenador
El jefe entrenador y el desarrollo
El jefe entrenador y el desarrollo de capacidades en sus colaboradores
Relación entre Jefe entrenador y otros programas para el desarrollo del talento
Capítulo 15
Cómo transferir cultura a través de los programas para jefes
Los planes para jefes se recomiendan como una vía para transferir y transmitir cultura
Actividades sugeridas para transferir cultura a través de los jefes
Planes individuales relacionados con Mentoring, Entrenamiento experto y Jefe entrenador
Planeamiento y control por parte de Recursos Humanos
Anexos
ANEXO I
Glosario
Anexo II
Cómo tratan otros autores la temática desarrollo de personas dentro de la organización
| Alles, Martha AliciaConstruyendo el talento: programas de desarrollo para el crecimiento de las personas y la continuidad de las organizaciones. - 1a ed. - Buenos Aires: Granica, 2012.E-Book.ISBN 978-950-641-648-51. Recursos Humanos.CDD 651.3 |
Fecha de catalogación: 2012
© Martha Alicia Alles
© 2007, 2017 by Ediciones Granica S.A.
1ª edición: abril de 2007
2ª edición: julio de 2017
Coordinación de la serie Martha Alles: Gabriela Scalamandré
Diseño de tapa: Juan Pablo Olivieri
Conversión a EPub: Daniel Maldonado
www.granicaeditor.com
GRANICA es una marca registrada
ISBN 978-950-641-648-5
Reservados todos los derechos, incluso el de reproducción en todo o en parte, en cualquier forma.
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Impreso en Argentina. Printed in Argentina
Ediciones Granica
© 2011 by Ediciones Granica S.A.
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Presentación
Desde el título de la obra hemos tratado de introducir al lector en la temática a tratar. Las organizaciones, en el siglo xxi, entre otras problemáticas deben y deberán considerar (en el futuro) el factor humano. La escasez del talento es una preocupación global; en esta línea se puede mencionar a The Economist, 7 de Octubre de 2006, que incluyó un informe especial como nota de tapa bajo el título “La búsqueda del talento. Por qué está siendo más difícil encontrarlo”, o libros que desde su título anuncian la guerra por el talento. Esta circunstancia determina que los especialistas y directivos de las organizaciones, por igual, consideren la construcción del talento como una prioridad. El talento es escaso, no es sencillo encontrarlo y siempre será una muy buena idea incrementar el que ya existe en las filas de la propia organización.
En la realización de esta obra se tratará el concepto de talento abierto en partes. Por lo tanto, el talento necesario para obtener un desempeño superior en un determinado puesto de trabajo, de cualquier índole, será considerado como una combinación de conceptos: conocimientos, competencias, valores, experiencia. Una mezcla adecuada de estos elementos permitirá a una persona en particular tener talento o ser considerada con talento. Uno solo de estos aspectos, aun en grado superlativo, será insuficiente para alcanzar la denominación de “talento”. Por lo tanto, en los planes de desarrollo se trabajará con relación a todas las partes que conforman este concepto.
En la actualidad mucho se habla de la empresa sostenible o sustentable. En relación con el talento en las organizaciones –y en nuestra opinión–, una forma de hacer sostenible o sustentable a una organización, respetando su esencia y valores, será mediante el trabajo constante sobre los jefes, donde el término jefe es, a su vez, un concepto en el cual se representa a todos los niveles de supervisión, desde el número uno de la organización (ceo, gerente general o dueño a cargo de la conducción) hasta el colaborador de menor nivel que tenga a otros bajo su mando o supervisión.
Los jefes, así definidos, son los que mantienen una relación diaria y cotidiana con todos los colaboradores, los que los guían y orientan y conocen sus problemas y circunstancias, aun las de tipo personal. Por lo tanto, para construir talento organizativo el rol de los jefes en este aspecto será definitorio.
Antes de comenzar me parece importante introducir un pensamiento que parte del sentido común y que muchas veces es dejado de lado. Una relación, cualquiera que sea, se construye de a dos: la pareja, el vínculo padre/madre e hijo, la amistad y, desde ya, la relación profesor/alumno. No es posible atribuir la responsabilidad de la educación en una sola dirección. Existe un educando y un educador, es una relación entre dos. Antaño, el profesor indicaba, por ejemplo, estudiar de la página tal a cual, o decía: usted debe resolver esta “x” cantidad de problemas. En ese caso, el aprendizaje estaba –desbalanceado– en una de las partes.
En el mundo de las organizaciones, donde los receptores del aprendizaje son adultos, debe contarse con la decisión y participación activa de ambos: del que imparte la actividad y del que la recibe.
En la actualidad se conocen teorías tales como aprendizaje a través de hipnosis o métodos psicoanalíticos aplicados al aprendizaje. Evidentemente, los métodos de enseñanza y aprendizaje evolucionan, en sí mismos y como consecuencia de las nuevas tecnologías, pero el proceso siempre es de a dos. Si fuese en una sola dirección (por ejemplo, si el interés estuviera en quien imparte la actividad y el receptor no quisiese recibir el aprendizaje) estaríamos frente a algún método, en definitiva, de tipo totalitario, al tratar de imponer al participante tales conocimientos.
En mi experiencia de vida he aprendido de profesores “poco atractivos” que se limitaban a exponer sus conocimientos a los alumnos y estos debían realizar todo el esfuerzo; y, en las antípodas, “he amado” temas que a priori eran de escaso interés desde mi perspectiva, porque el profesor generó en mí la motivación para interesarme en ellos.
En síntesis, cualquier experiencia de aprendizaje, ya sea una actividad educativa o un programa organizacional para el desarrollo de personas, tiene, como mínimo, dos partes intervinientes, y cada una de ellas debe asumir su rol. No se puede pensar en implantar un programa de, por ejemplo, Mentoring, sin contar con la participación activa de su receptor, y no será correcto adjudicar la responsabilidad del éxito o del fracaso solamente al mentor.
El desarrollo de personas tiene varios aspectos a considerar. En esta obra nos abocaremos a los programas de desarrollo para los colaboradores una vez que han ingresado a la organización. Este desarrollo se complementa con actividades de formación.
Es importante destacar que existen una serie de términos que se utilizan como sinónimos y no siempre lo son. “Desarrollo de personas” y “programas de desarrollo” implican programas, en general organizacionales; con este propósito específico serán tratados en esta obra. En cambio “formación” o “actividades formativas” son aquellas actividades que poseen una estructura específica, usualmente con formato de taller o curso, con un horario de inicio y finalización. También pueden presentarse de manera on line, bajo el formato de e-learning.
Los métodos tradicionales que las empresas utilizan no han sido efectivos, o no al menos en la medida que los directivos de las mismas organizaciones desean. Las razones son diversas; una muy importante –en nuestra opinión– es la forma en que se diseñan tanto los programas de desarrollo como las actividades formativas.
Para comprender mejor el contexto en el cual se inserta esta obra, incluimos a continuación una comparación entre un enfoque “tradicional” y la nueva forma de considerar el talento organizacional, tanto en materia de desarrollo de personas como en formación.
| Enfoque “tradicional” | Nueva perspectiva |
| Formación en conocimientos y competencias en relación con temáticas específicas. | Formación en conocimientos y competencias en función de la estrategia organizacional. |
| Se toman decisiones de formación cuando esta es necesaria; por ejemplo, frente a desempeños inadecuados. | La formación y el desarrollo de competencias se realizan en forma constante, como un camino para alcanzar la estrategia organizacional. Concepto de cantera de talentos. |
| Achicar brechas utilizando formación. | Achicar brechas a través del autodesarrollo que se apoya tanto en el codesarrollo como en el entrenamiento. Nos referiremos a estos nuevos enfoques en los diferentes capítulos de esta obra. |
| Asignar nuevas funciones como una forma de desarrollar capacidades, en especial, conocimientos y competencias. | Asignar tareas desafiantes apoyadas en Mentoring / Jefe entrenador como una forma de desarrollar capacidades. |
| La evaluación de desempeño como una medición para la toma de decisiones sobre temas económicos, despidos, etcétera. | La evaluación de desempeño realizada de manera constante, cuando el jefe directo asume un rol de entrenador de sus colaboradores y como una forma de desarrollar a las personas. |
| Los programas destinados a sucesión y reemplazo como una forma de designar personas a otros puestos. | Los programas destinados a sucesión y reemplazo para el mantenimiento del capital intelectual de la organización. |
| El talento se focaliza en los conocimientos, por lo tanto, pertenece o corresponde al área o gerencia donde se genera. | El talento es organizacional, se desplaza por la organización en su conjunto al basarse más en competencias que en conocimientos. |
| Las promociones se realizan como un premio al buen desempeño. | Las designaciones de colaboradores a otros puestos se realizan comparando sus capacidades (conocimientos, experiencia y competencias) y los requerimientos de cada posición. |
| El potencial se define como alta capacidad de aprendizaje. | El potencial de una persona se mide en función de sus capacidades (conocimientos, experiencia y competencias), que, a su vez, se comparan con “algo” (por ejemplo, los requerimientos de otro puesto de trabajo). En función de las diferencias o brechas será posible establecer un diagnóstico sobre su potencia. |
| La estructura de taller es la mejor vía para el aprendizaje de habilidades. | La estructura de taller, si es bien utilizada, forma parte del método de codesarrollo, donde una persona es guiada por el instructor para el desarrollo tanto de conocimientos como de competencias. |
La temática que se presenta en esta obra, Construyendo talento, representa un modelo en sí misma, que se nutre de otros pero tiene un mecanismo de funcionamiento propio.
Otro aspecto que se desea destacar es que todos los temas de este libro son aplicables a empresas de todo tipo, incluso empresas de familia. Existe una creencia, bastante generalizada, de que las empresas familiares requieren un trato especial, y esto es así cuando los temas de familia no se resuelven de manera profesional.
Hay libros donde se trata la sucesión en empresas de familia como si estas sociedades, por ser familiares, debieran plantearse la sucesión empleando modalidades no profesionales. En esta obra se plantea la sucesión de manera profesional, por lo cual los sucesores, además, podrán ser o no dueños de capital accionario. Este es un elemento que si bien siempre será considerado, debería ser motivo de otro análisis. En un diario españo1 se hace mención a una tradicional monarquía europea cuya reina actual no demuestra interés por los temas de gobierno y a su hijo, sucesor por derecho, no le interesa tomar a su cargo esta gestión. Esto mismo sucede, a veces, con las empresas de familia. ¿Por qué verlas del mismo modo, como si fuesen monarquías? Nuestra propuesta es diferente: la sucesión puede y debe verse como un tema profesional, de management.
Cuando me inicié en la vida profesional estaba de moda el “Principio de Peter”, concepto que he verificado en muchas ocasiones a lo largo de los años. El mencionado principio afirma que en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia2.
Por lo tanto, frente a la temática de esta obra, preguntamos: ¿por qué implementar programas de desarrollo y, en especial, de sucesión de personas? La respuesta es sencilla: ¡para evitar que se verifique una vez más el Principio de Peter!
Antes de iniciar la lectura de esta obra, me parece importante compartir algunos conceptos con el lector.
Los programas para el desarrollo de personas y los que atañen a la sucesión ejecutiva no sólo se relacionan con grandes organizaciones, sino que, por el contrario, pueden ser aplicados a una empresa de tipo familiar, a una ong o a cualquier otro tipo de organización.
Las capacidades
Las personas, para desempeñar cualquier tipo de posición, gerencial o no, necesitan cubrir una serie de requisitos. Para ello ponen en juego sus capacidades, que pueden ser clasificadas en:
• Conocimientos, tanto derivados de estudios formales, como de origen informal.
• Competencias y valores. Los aspectos personales de cada uno pueden reunirse en un solo concepto, como competencias, o desdoblarse en dos, competencias y valores. Los tratamos de manera conjunta dado que sus métodos de medición son similares y difieren de los otros.
• Experiencia. Esta de algún modo provee tanto conocimientos como competencias, pero debe ser tratada por separado.
Como el lector puede apreciar, existen zonas grises entre los distintos conceptos. En nuestra opinión, la clave es diferenciar los diversos métodos de medición o evaluación, y de desarrollo o aprendizaje, para aplicar el más adecuado en cada caso.
Los programas de desarrollo y los planes de formación
Una forma de asegurar el retorno de la inversión de los planes de formación es, por ejemplo, mediante la implementación de un efectivo plan de sucesiones o planes de carrera que funcionen; de este modo, la inversión realizada en planes de formación será la que permita contar con talento disponible dentro de la organización sin necesidad de recurrir al mercado para buscar un nuevo gerente o cualquier otro colaborador de relevancia.
La ética y los programas para el cuidado del capital intelectual
La ética y la transparencia organizacional son temas del siglo xxi. No son, desde ya, nuevos, pero se han puesto otra vez en agenda a partir de los escándalos contables del 2001/2002 y otros posteriores.
Las empresas desempolvaron valores que, como todo el mundo sabe, estaban en un cuadro en la pared y, en el mundo digital, también en los sitios web corporativos, pero no más. En nuestra firma se han puesto en marcha diversos programas relacionados con valores: diccionarios de valores, preguntas para evaluar valores en procesos de selección, métodos para medir valores en las personas que ya pertenecen a la organización y programas para Vivir los valores estuvieron a la orden del día, pero falta aún algo más.
En cuanto al cuidado del capital intelectual, en relación con nuestra temática, las organizaciones trabajan (no todas, pero su utilización es creciente) en el diseño de programas tendientes a preservarlo, como los programas denominados Planes de sucesión y Diagramas de reemplazo. A este enfoque, muy positivo por cierto, se le puede agregar otro concepto: la transparencia.
Implantar planes de sucesión transparentes es una forma de adicionar programas éticos al ámbito organizacional.
El talento es un tema de máxima preocupación en el contexto actual, y se presume que lo seguirá siendo. Por lo tanto, trabajar para el cuidado y desarrollo del talento en el ámbito de las organizaciones, junto con los temas éticos y la transparencia en las decisiones relacionadas con las personas que las integran, será un asunto a ser encarado por todos aquellos que deseen enfocar el tema desde una perspectiva estratégica.
En el marco de las organizaciones se debe accionar sobre el talento desde múltiples ángulos: con una correcta detección al momento del ingreso de colaboradores y con una serie de programas a implementar entre las personas que ya integran la organización. Trabajar en pos del talento, en programas de desarrollo de personas, requiere planificación y objetivos claros. Muchas organizaciones encaran diversos programas sin una debida coordinación, aun con buenas intenciones.
Actividades formativas. Los distintos responsables
Esta obra no está dirigida específicamente a la temática de formación; sin embargo, el tema se menciona en múltiples ocasiones.
Sobre el particular me parece importante destacar los diferentes posibles responsables o personas que pueden impartir una actividad formativa. Al respecto deseo destacar tres situaciones claramente diferenciables, aunque pueden darse otras más.
• Experto reconocido. Persona que domina un tema en toda su gama, extensión y profundidad, y posee experiencia, junto con el conocimiento teórico que la sustenta. Es considerado un referente en la materia debido a sus publicaciones, investigaciones, trayectoria profesional y/o sus aportes originales a la especialidad.
• Experto. Se trata de la persona que domina un tema en toda su gama y profundidad; tiene experiencia junto con el conocimiento teórico que la sustenta.
• Instructor. Al igual que el experto, es un conocedor del tema, pero sin llegar a su nivel. Imparte una actividad en base a un diseño propio o no; por ejemplo, puede basarse en una metodología que no ha diseñado personalmente o en un libro escrito por otro.
• Facilitador. Se trata de una persona con nivel y experiencia cuyo rol es conducir una reunión de trabajo donde los participantes deben producir un determinado resultado. Ejemplos: un plan estratégico, la visión y misión de la organización, o su modelo de valores y/o competencias.
Un experto puede ser, además, un facilitador.
Un experto puede diseñar una actividad que luego será impartida por un instructor.
Un instructor puede ser, además, un facilitador.
Un instructor y/o un facilitador no deben, necesariamente, ser expertos.
Como surge de todo lo antedicho, las organizaciones, de manera planeada o no, llevan a cabo una serie de acciones con relación a sus colaboradores con el propósito de cuidar y desarrollar el talento interno. Muchas de ellas (y esta es nuestra sugerencia) ponen en práctica una serie de programas organizacionales para el desarrollo de las personas. De un modo u otro surgen necesidades formativas; la idea se expresa en el gráfico siguiente.

Nuestra sugerencia, en todos los casos, será utilizar un método específico para la formación de personas, tanto en conocimientos como en competencias. A este método lo hemos denominado codesarrollo. Implica la realización de una serie de acciones concretas que, de manera conjunta, realiza el sujeto que asiste a una actividad de formación guiado por un instructor para el desarrollo de sus capacidades. El codesarrollo implica un ciclo: 1) taller de codesarrollo; 2) seguimiento; 3) segundo taller de codesarrollo.
En resumen, por ser la temática que nos preocupa tan amplia, se han preparado dos obras, la que usted tiene en sus manos en este momento, Construyendo talento, y otra, complementaria de esta: Codesarrollo. Una nueva forma de aprendizaje, en la cual nos ocupamos de las actividades formativas. A través de siete capítulos se ven los siguientes aspectos:
• Desarrollo de personas fuera del trabajo
• Las buenas prácticas en formación
• Modelo organizacional de formación
• El codesarrollo es un método de aprendizaje
• Codesarrollo. La importancia del diseño
• Caminos para poner en práctica el codesarrollo
• Codesarrollo, estrategia y cambio cultural
Estructura de la obra Construyendo talento
Para una eficaz puesta en marcha de acciones tendientes al desarrollo de las personas en el ámbito de la organización, hemos diseñado una serie de procedimientos orientados a que, de manera coordinada y en relación con la estrategia organizacional, sea posible encaminar el desarrollo de todos los colaboradores.
Para lograr lo antedicho, cada organización evaluará los programas más adecuados según sus circunstancias. Una organización podrá implementar uno, varios o todos a la vez. Dependerá de su complejidad y tamaño y, desde ya, de sus necesidades y objetivos estratégicos.
Los programas que el lector podrá ver en esta obra tendrán mayor eficacia y efectividad si la organización ha definido un modelo de competencias que refleje su visión y planes futuros. Los programas de desarrollo de personas, además de considerar los conocimientos necesarios, deberán tener en cuenta los planes estratégicos y los valores asumidos por la organización de cara al futuro. La historia debe ser considerada, pero los planes siempre son para alcanzar un desempeño superior en un tiempo por venir.
La estructura de esta obra puede visualizarse en el gráfico siguiente, que el lector encontrará al inicio de cada una de las cuatro partes en las que se divide este trabajo.

La temática del libro se completa con cuatro anexos. En el primero de ellos, que hemos denominado Glosario, se presentan algunas definiciones relacionadas con los temas tratados. En la disciplina que nos convoca, los Recursos Humanos, existe una profusión de términos que, muchas veces, son usados con diferente significado. Por esta razón, y para dar a cada uno de ellos un significado preciso, hemos incorporado esta sección con términos a los cuales hemos asignado su correspondiente definición. Por lo tanto, cada vez que estos sean utilizados su significado se corresponderá con esa definición y no con otra.
Además, se han incorporado otros apartados: el Anexo II, donde, a modo de estado del arte, se presentan autores que han tratado la temática desde diferentes vertientes; el Anexo III, en el cual se describen otras obras de la autora sobre formación y desarrollo de personas; y por último, el Anexo IV, donde se explican sintéticamente las herramientas diseñadas con el propósito de la puesta en práctica de los temas tratados en esta obra.
Las diferentes partes mencionadas, a su vez, se dividen en capítulos, según el cuadro siguiente:
| Partes de la obra | Capítulos |
| I. Buenas prácticas | 01. Desarrollo del talento dentro de la organización |
| 02. Cómo medir y evaluar las capacidades | |
| 03. Cómo elegir entre varias opciones | |
| II. Sucesión y promociones | 04. Planes de sucesión |
| 05. Diagramas de reemplazo | |
| 06. Carrera gerencial y especialista | |
| 07. Planes individuales para alcanzar un nivel superior | |
| III. Programas de desarrollo | 08. Planes de carrera |
| 09. Plan de jóvenes profesionales | |
| 10. Personas clave | |
| 11. Planes individuales para crear talento | |
| IV. Entrenamiento | 12. Mentoring |
| 13. Entrenamiento experto | |
| 14. Jefe entrenador | |
| 15. Cómo transferir cultura a través de los programas para jefes | |
| Anexos | I. Glosario |
| II. Cómo tratan otros autores la temática desarrollo de personas dentro de la organización | |
| III. Libros de Martha Alles sobre formación y desarrollo de personas | |
| IV. Herramientas de la Metodología Martha Alles Capital Humano para Construyendo talento |
Por último, para el lector que es docente en temas relacionados con esta obra, lo invitamos a visitar la Sala de profesores del sitio www.xcompetencias.com.
• • •
Para cada uno de los capítulos de esta obra hemos preparado:
• Casos prácticos y/o ejercicios para una mejor comprensión de los temas tratados.
• Material de apoyo para el dictado de clases.
Los profesores que hayan adoptado esta obra para sus cursos, tanto de grado como de posgrado, pueden solicitar de manera gratuita las obras:
• Construyendo talento. casos
• Construyendo talento. clases
Únicamente disponibles en formato digital, en nuestro sitio: www.xcompetencias.com, en la exclusiva Sala de profesores, o bien escribiendo a: profesores@marthaalles.com.
• • •
1. El País, periódico español, en su edición argentina, del día 20 de octubre de 2007.
2. Peter, Laurence J. El principio de Peter. Plaza & Janés Editores, 1998.
Parte I
Buenas prácticas

Parte I
Buenas prácticas

Se denomina buenas prácticas a los métodos de trabajo que adoptan las organizaciones para desempeñarse adecuadamente. Por lo tanto, no hacen referencia a teoría en un sentido puro, sino que describen los métodos de trabajo deseables, aquellos que representan la mejor manera de hacer las cosas en un determinado tema o aspecto. En esta obra se verá un amplio abanico de programas y temas; algunos más utilizados que otros. Unos son de mayor aplicación en empresas de gran tamaño y no así en otras con un reducido número de colaboradores.
Un directivo preocupado por el factor humano deberá conocer todas las variantes disponibles para luego analizar las más convenientes.
Las buenas prácticas representan modelos de gestión que han sido exitosos en algunas/muchas organizaciones. Lo más importante es comprender para qué deben ser utilizadas cada una de ellas, para qué fueron creadas; en palabras simples, para qué sirven. Existen muchas variantes y, a veces, podemos confundir unas con otras. Por esta razón hemos destinado el Capítulo 1, Desarrollo del talento dentro de la organización, a explicar todo lo disponible en la materia, como si el lector visitara un imaginario bazar en el que puede conocer y analizar los diferentes métodos y caminos para el desarrollo del talento dentro de la organización, es decir, una vez que las personas ya pertenecen a ella.
Muchas veces, la aplicación de los diferentes métodos para el desarrollo de personas requiere –usualmente antes de incorporar a los participantes en los programas–, la evaluación de sus capacidades, tanto conocimientos y experiencia como competencias y valores. A este aspecto hemos destinado el Capítulo 2, Cómo medir y evaluar las capacidades.
Sobre este particular es muy importante recordar que las capacidades deben ser evaluadas en base “a algo”; en este caso será el puesto de trabajo para el cual se está realizando la evaluación, podrá ser el puesto actual o uno que se prevé que la persona pueda ocupar en el futuro. En cualquiera de las dos situaciones, se deberá comparar las capacidades del participante con lo requerido por el puesto (actual o futuro). A esto se lo denomina adecuación persona-puesto.
A continuación mostraremos algunos gráficos de adecuación persona-puesto sin diferenciar la naturaleza de los requisitos ni ponderar a estos por su grado de importancia. Sólo deseamos que el lector visualice que la comparación debe hacerse con relación al puesto.
En el siguiente gráfico se muestra una adecuación persona-puesto sin brecha de ninguna especie (positiva o negativa).

Un caso como el expuesto en el gráfico precedente debe ser interpretado como que la persona evaluada posee los requisitos requeridos por el puesto de trabajo para el cual se la está considerando (actual o futuro, según corresponda).
En el siguiente gráfico se muestra una adecuación persona-puesto con brechas positivas. Por lo tanto, se debe interpretar que la persona evaluada, en algunos de los requisitos del puesto, está por sobre lo requerido. Esta conclusión podrá relacionarse con el puesto actual de la persona o en relación con otra posición. Dependerá de la situación planteada.

En el gráfico de la página siguiente se muestra una adecuación persona-puesto con brechas negativas. Por lo tanto, se debe interpretar que la persona evaluada, en algunos de los requisitos del puesto, presenta un nivel ubicado por debajo de lo requerido.
Si el gráfico reflejase el caso de una persona evaluada en relación con el puesto que ocupa, la conclusión sería que debe desarrollar los requisitos cuya medición se sitúa por debajo de lo requerido (conocimientos, experiencia, competencias, según corresponda). Si el caso expuesto reflejara la comparación de una persona en relación con un puesto futuro, la conclusión sería que no posee un número relevante de los requisitos que este plantea. La decisión deberá tomarse considerando esta situación. Se lo podrá promover, pero a sabiendas de las brechas existentes, y su magnitud.

En muchas ocasiones se deben analizar y comparar diferentes personas en relación con un determinado puesto y decidir al respecto. Para ello esta primera parte de la obra incluye el Capítulo 3, Cómo elegir entre varias opciones. En ciertos programas se hace necesario decidir si el participante A es más adecuado para una determinada posición que el participante B, o viceversa. Cómo saber cuál es el más adecuado es una preocupación constante de los directivos de empresas. A través de técnicas cuantitativas le ofrecemos al lector un método para tomar una decisión eficaz. No haremos en estas páginas el desarrollo teórico de soporte; sólo se expondrá un esquema simple y práctico al respecto.
Capítulo 1
Desarrollo del talento dentro de la organización

En este capítulo se tratarán los siguientes temas:
• Introducción a las buenas prácticas
• Los distintos programas para el desarrollo del talento
• Modelo para construir talento organizacional
• Los principales objetivos –y finalidades– de los programas organizacionales para el desarrollo del talento
• Relación entre los distintos programas para el desarrollo del talento en el ámbito de las organizaciones
Introducción a las buenas prácticas en materia de Recursos Humanos
Las buenas prácticas de Recursos Humanos comienzan por la aplicación de los denominados subsistemas de rrhh, sobre los cuales sólo se hará una breve mención.
En muchos ámbitos se hace referencia disvaliosa a la denominación Recursos Humanos, prefiriendo otros nombres, desde Gestión del talento o Gestión de personas hasta otros más llamativos. Estoy personalmente de acuerdo con la mayoría de ellos, tan es así que mi propia empresa, que lleva mi nombre, agrega a continuación las palabras Capital Humano.
Además, no me agrada la palabra “recursos”, como muchos denominan a la especialidad empleando esta forma de abreviatura. Sin embargo, Recursos Humanos es una disciplina dentro de las Ciencias de la Administración y, por lo tanto, continuaremos utilizando esta denominación cuando nos refiramos a la disciplina en sí. Para completar esta idea, deseamos recordar que en otros idiomas la disciplina posee un nombre análogo: en inglés, Human Resources; francés, Resources Humaines; portugués, Recurso Humano; italiano: Risorse Umane.
Continuando con las buenas prácticas, cabe observar que una adecuada puesta en marcha de los subsistemas, es decir, un diseño acorde a las necesidades junto a una implantación cuidada y profesional, con entrenamiento a las distintas áreas de la organización en cuanto a su utilización, dará como resultado un ajuste de los métodos de trabajo a la estrategia y el comportamiento organizacional esperado para alcanzarla.
Si los subsistemas son diseñados e implantados de este modo, la relación entre empleado y empleador será del tipo ganar-ganar. Será bueno para la organización y, al mismo tiempo, será bueno para el colaborador. Este tipo de diseño e implantaciones son los que tienen éxito en el tiempo.

En una apretada síntesis, los subsistemas de Recursos Humanos son los siguientes:
• Análisis y descripción de puestos. Las organizaciones deben contar, por escrito, con una breve descripción de todos los puestos que la integran. Por un lado, de este modo se asegura la no repetición de tareas y que algunas queden sin ser asignadas a un colaborador, y, por otro, es la base de los demás subsistemas. La descripción de puestos de toda una organización suele integrar lo que se denomina “Manual de puestos”. Veamos cómo se articulan los demás subsistemas, a partir de la descripción de puestos:
– Se seleccionan personas en función del puesto.
– Se evalúa el desempeño en función del puesto.
– La equidad interna y externa en materia de remuneraciones se analiza en función del puesto.
– Los diferentes planes de desarrollo y de sucesión, y los demás programas que se explicarán en este capítulo, se deben confeccionar en función del puesto que cada persona ocupa en la actualidad o se prevé que ocupará en el futuro; y lo mismo vale para los planes de formación y desarrollo de competencias (subsistema de Formación).
• Algunos autores sostienen que los descriptivos de puestos no se utilizan en la actualidad. No comparto esta apreciación. Ha cambiado la forma de redactarlos, pero no su aplicación. Las personas deben saber qué se espera de ellos y cuáles son sus responsabilidades. Esta claridad en la relación es buena para el colaborador, para su jefe y para la organización en su totalidad.
• Atracción, selección e incorporación de personas. La atracción de las personas adecuadas, una buena selección –de tipo profesional y aplicando las pruebas más convenientes en cada caso–, así como un adecuado proceso de incorporación, son acciones que definirán el ingreso y un buen inicio de la relación laboral de un buen empleado. La elección sobre cuáles son las pruebas más convenientes dependerá de cada caso en particular. El responsable de conducir el proceso de selección deberá determinarlo según lo que se considere más conveniente.
• Evaluación del desempeño. Las personas esperan que se les diga cómo están haciendo las cosas. Además, un buen sistema de evaluación del desempeño combinado con administración por objetivos será un excelente motivador de los colaboradores. Usualmente se vincula con temas económicos a través del subsistema que se explica a continuación.
• Remuneraciones y beneficios. El cuidado de la equidad, tanto hacia el interior de la organización como con relación al mercado, es otro de los pilares de la buena relación entre el empleado y el empleador.
• Desarrollo y planes de sucesión. El desarrollo de las capacidades de las personas –en especial en relación con sus competencias–, los planes de carrera y de sucesión, y los demás programas relacionados con el desarrollo de personas dentro de la organización, se han transformado de “buenas prácticas de Recursos Humanos” en ítems para medir el capital intelectual de una organización.
• Formación. Las organizaciones realizan una serie de actividades con el propósito de mejorar la actuación de las personas en relación con el puesto de trabajo que ocupan en el presente o, eventualmente, que ocuparán en el futuro. Las inversiones en capacitación y desarrollo podrán pasar de ser “un gasto” a constituir una inversión organizacional cuando estos planes se formulen en relación con la estrategia.
Los subsistemas tienen relación entre sí, y uno de ellos constituye la puerta de entrada a los restantes: Análisis y descripción de puestos. Muchas organizaciones poseen descriptivos de puestos, pero estos no están actualizados o no representan la estrategia organizacional. En ambos casos deberán ser revisados para que representen las principales responsabilidades de cada puesto –en definitiva, lo que se espera de quienes los ocupan–. Volveremos sobre este tema en el capítulo Cómo medir y evaluar las capacidades.
En síntesis, una vez que se cuenta con los descriptivos de puestos, en base a ellos se selecciona a los nuevos colaboradores, se evalúa su desempeño y se diseñan los distintos programas relacionados con el desarrollo de personas. En los gráficos siguientes, bajo el nombre de Desarrollo y planes de sucesión, se engloba toda la temática que se verá en esta obra: los programas para el desarrollo de las capacidades de las personas que ya integran la organización junto con los planes que aseguren la sucesión –en especial, la de nivel gerencial–.
Los distintos subsistemas mencionados tienen, como puede visualizarse en el gráfico siguiente, una cierta interconexión y orden. Como ya se expresara, el primer subsistema que debe implantarse (o habrá que actualizar, según corresponda) es Análisis y descripción de puestos. En base a él será factible la puesta en marcha del siguiente, Evaluación de desempeño. Una vez que se cuenta con ambos subsistemas en funcionamiento, será factible el diseño de los distintos programas relacionados con el desarrollo de personas.

Precisando con mayor detalle el tema a ser tratado en esta obra, creo importante señalar que las personas que ya pertenecen a la organización transitan, en sus años de permanencia en ella, de manera consciente o no, ciertas “rutas” que les permitirán su desarrollo personal y profesional. Estas rutas podrán ser formales o informales, siempre existen de un modo u otro. El camino a seguir, dentro de una organización, recorre los diversos subsistemas mencionados más arriba.
La ruta más habitual será la señalada en el gráfico siguiente, en el cual hemos partido de la clásica representación de los subsistemas de Recursos Humanos utilizada en nuestras obras anteriores.
La ruta o el camino a recorrer comienza con el ingreso a la organización (1), y continúa con el paso (2), cuando a la persona se le entrega su descriptivo de puesto. A partir de allí su jefe evaluará su desempeño (3) y en función del mismo y de acuerdo con los diferentes programas que cada organización implemente, irá siguiendo la ruta que determinen los distintos programas organizacionales (4). En función de las necesidades que surjan, los colaboradores recibirán formación a través de los programas implementados con ese fin (5). De este modo, la ruta o camino de los diferentes colaboradores a través del tiempo se relaciona con todos los subsistemas de Recursos Humanos. En la secuencia no hemos mencionado Remuneraciones y beneficios como un paso específico; sin embargo, se relaciona con todos los restantes.

En esta obra, como ya se ha mencionado, se verán todos los programas involucrados con Desarrollo y planes de sucesión; mientras que los temas relacionados con el subsistema de Formación serán tratados en la obra Codesarrollo. Una nueva forma de aprendizaje.
En nuestra firma, a la temática relacionada la hemos denominado Mapa y ruta de talentos. ¿Por qué mapa? Porque como primer paso para trabajar en el desarrollo de talentos, para “construir” talento como se sugiere desde el título de esta obra, se debe partir de tomar un inventario sobre las capacidades de las personas. Muchas organizaciones (más avanzadas que otras, por cierto) preparan su inventario registrando información actualizada sobre estudios y cursos especiales de sus colaboradores. Esto está muy bien, pero es absolutamente insuficiente. Un inventario de talentos –una cartografía del talento si hablamos de mapa de talentos– será el resultado de medir las capacidades de los colaboradores en toda su dimensión, como se propone en el Capítulo 2; esto incluye medir conocimientos, experiencia, competencias y valores cuando estos no se hayan incorporado al modelo de competencias.
¿Por qué ruta? Porque, como vimos en párrafos precedentes, las personas, de manera planeada o no, siguen un camino dentro de la organización. El desafío será planear la ruta a seguir para construir talento dentro del ámbito de la organización. La ruta que seguirán los colaboradores será establecida a través de la implantación de modernos programas organizacionales que contemplen, por un lado, las últimas teorías al respecto, considerando, al mismo tiempo, los intereses personales de los colaboradores.
Los distintos programas para el desarrollo del talento
En este capítulo se hará un resumen sobre las buenas prácticas y, luego, cada una de ellas será tratada con mayor detalle en un capítulo específico. Los distintos programas representan una serie de acciones posibles en materia de desarrollo de personas. De esta gama de opciones, cada organización podrá elegir aquellas que sean o más urgentes o más acordes a sus objetivos estratégicos o, en una situación ideal, llevar a la práctica todas ellas de manera armónica y sincronizada.
En el gráfico de la página siguiente se exponen las diferentes opciones para el desarrollo de personas dentro de la organización.
Para una mejor comprensión de la temática se debe tener en cuenta que se pueden implantar todos o algunos de los programas expuestos. Siempre es muy importante tener en cuenta que todos ellos pueden ser “buenos e interesantes”. Sin embargo, lo serán en la medida en que se utilicen adecuadamente.

Un buen programa de Recursos Humanos puede ser una mala idea si se utiliza para algo diferente de lo cual fue concebido, o de manera inadecuada. Por lo tanto, se explicará su mejor utilización en cada caso.
Los distintos programas internos para el desarrollo del talento dentro de la organización son:
• Planes de sucesión
• Diagramas de reemplazo
• Jefe entrenador
• Personas clave
• Planes de carrera
• Carrera gerencial y especialista
• Plan de jóvenes profesionales (jp)
• Mentoring
• Entrenamiento experto
El orden de presentación de los temas no es casual. Los dos primeros (Planes de sucesión y Diagramas de reemplazo) son imprescindibles y deberían implementarse de manera inmediata.
A continuación mencionamos Jefe entrenador, dada la relevancia que tiene, y se sugiere para todo tipo de organización. Una empresa será sostenible en el tiempo en la medida en que dedique esfuerzos a desarrollar esta capacidad en los jefes de todos los niveles.
En cuanto a Personas clave, Planes de carrera, Carrera gerencial y especialista, si bien no es necesario un cierto orden para su implementación y no hay un único camino a seguir para llevarlos a cabo, serán los que permitirán tener personas formadas y “listas” para ocupar posiciones de mayor nivel, de acuerdo con las necesidades de la organización.
Mentoring y Plan de jóvenes profesionales (jp) se sugiere que sean implementados una vez que se hayan puesto en práctica la mayoría de los programas antes mencionados.
Entrenamiento experto lo hemos dejado para el final, dado que nuestra recomendación más fuerte es desarrollar la capacidad de entrenador en los jefes –lo que mencionamos más arriba como Jefe entrenador–.
Para el estudio de los diversos programas sugeridos no seguiremos este mismo orden: los agruparemos de acuerdo con el foco de cada uno de ellos y con ese criterio serán tratados en esta obra.

Breves comentarios sobre cada uno de los programas
Sucesión y promociones
En las organizaciones, aun sin contar con programas específicos, se designan personas en reemplazo de otras bajo el término genérico de promociones, entendiéndose por promoción el hecho por el cual una persona es elevada a un nivel superior al que poseía.
Las promociones pueden ser planeadas y surgir como consecuencia de los diferentes programas organizacionales descritos en esta obra, o bien por una decisión tomada en el momento en que la necesidad se presenta.
Planes de sucesión. Programa organizacional por el cual se reconocen puestos clave, luego se identifican posibles participantes del programa y se los evalúa para, a continuación, designar posibles sucesores de otras personas que ocupan los mencionados puestos clave, sin una fecha cierta de asunción de las nuevas funciones. Para asegurar la eficacia del programa se realiza un seguimiento de los participantes y se les provee asistencia y ayuda para el achicamiento de brechas entre el puesto actual y el que eventualmente ocuparán.
El propósito es estar preparado frente a las contingencias y, de ese modo, preservar el capital intelectual de la organización. Para la preparación de los planes de sucesión se eligen los puestos considerados clave (usualmente, los gerenciales).
La organización determina cuáles son los puestos clave de la organización y para cada uno de ellos se designa un posible sucesor. El foco principal es el desarrollo de las personas para que –si fuese necesario– el sucesor esté preparado para asumir la posición.
Diagramas de reemplazo. Este programa tiene una gran similitud con el anterior, es decir, se reconocen puestos clave, luego se identifica a posibles participantes del programa y se los evalúa para, a continuación, designar posibles reemplazos (sucesores), pero sólo para aquellas personas que ocupando puestos claves tienen una fecha cierta de retiro, generalmente por la edad del ocupante del puesto (aunque puede darse por otras razones, por ejemplo, traslado a otro país). Para asegurar la eficacia del programa se realiza un seguimiento de los participantes y se les provee asistencia y ayuda para el achicamiento de brechas entre el puesto actual y el que se prevé que ocuparán.
En un breve resumen: se analiza la edad de los actuales ocupantes de aquellos puestos clave para los cuales se ha definido la necesidad de contar con planes de sucesión. Si estos se encuentran a pocos meses (o años) de la edad de retiro, para estos puestos se diseña un Diagrama de reemplazo. Los Diagramas de reemplazo pueden confeccionarse a partir de Planes de sucesión o no, es decir, una organización puede decidir poner en práctica sólo aquel programa.
Si bien la persona designada –al igual que en el punto anterior– es un posible sucesor, en este caso se dan dos elementos diferenciadores; uno es el plazo: existe una fecha cierta en la cual se deberá hacer cargo de la nueva posición. Esto implica un límite temporal perentorio para el desarrollo de una competencia o para adquirir un determinado conocimiento. Por otro lado, la organización “asume” un compromiso con el que ha sido designado reemplazo, a quien se le ha comunicado que asumirá el nuevo puesto. En ese caso, salvo que ocurra alguna situación de fuerza mayor, será su nuevo ocupante.
El foco en el desarrollo de las competencias y conocimientos será de importancia capital: la persona designada como reemplazo deberá estar preparada para asumir la posición en el plazo previsto.
Carrera gerencial y especialista. Las organizaciones, en general, necesitan contar con dos tipos de carrera, la de tipo gerencial y otra, donde el foco no esté dado por el ascenso vertical sino por la profundización en un mismo puesto o especialidad, en el que también es posible el crecimiento (hacer carrera como especialista).
Para ello se prepara un documento organizacional que describe los dos tipos de carrera, sus distintos niveles o estratos organizacionales, sus relaciones, principales responsabilidades y funciones.
La definición de diferentes tipos de carrera señala a los colaboradores un camino a seguir y permite que una persona vaya recorriéndolo hacia la dirección de la organización o bien, según corresponda, señala y destaca la importancia de los especialistas en el ámbito de una organización ofreciendo a estos oportunidades de crecimiento a través de la profundización de sus puestos de trabajo.
Los distintos niveles o estratos tanto de la carrera gerencial como de la carrera como especialista se relacionan con la escala de remuneraciones de la organización.
En resumen: carrera gerencial es aquella que señala cómo una persona puede recorrer un camino ascendente hacia los máximos niveles de la organización. No necesariamente implica que será el número uno, pero su carrera será en esa dirección. En esta modalidad, una persona joven puede iniciar su carrera gerencial sin ser aún gerente, es decir, se prepara para ir creciendo y llegar a ser gerente o director en algún momento.
La carrera como especialista resalta la importancia de los especialistas en el ámbito de una organización ofreciendo a estos un desafío de carrera a través de la profundización de sus puestos de trabajo. Es de gran utilidad y frecuente aplicación para las diferentes situaciones donde una persona, por ocupar un determinado puesto o por características propias, hace una carrera profesional sin que la misma implique asumir posiciones de tipo jerárquico o gerencial. La carrera como especialista permite profundizar en un determinado tema para, como su nombre lo indica, transformarse en un especialista.
Programas de desarrollo
Este grupo de programas representa aquellos que una organización lleva a cabo con el objetivo principal de formar personas dentro de sus filas para luego, si la situación así lo requiere, ofrecerles otra posición, usualmente de un nivel superior.
Planes de carrera. Implican el diseño de un esquema teórico sobre cuál sería la carrera dentro de un área determinada para una persona que ingresa a ella, generalmente desde la posición inicial. Para ello se definen los requisitos para ir pasando de un nivel a otro, que conformarán los pasos a seguir por todos los participantes del programa.
El propósito es contar con personas preparadas dentro de las propias filas de la organización para ocupar posiciones de mayor nivel en algún momento futuro.
El programa implica el diseño de una carrera estándar o teórica desde el momento en que la persona ingresa y para ciertos puestos de la organización. En este esquema teórico se definen los requisitos para ir pasando de un nivel a otro y, en base a estos, diseñar actividades formativas de diferente tipo a fin de lograr que los participantes vayan cubriendo los diferenciales existentes entre los distintos puestos.
Es un programa aplicable en organizaciones numerosas y, dentro de ellas, en áreas con muchos colaboradores. Se trata del diseño de un esquema teórico sobre cuál sería la carrera dentro de un área determinada para una persona que ingresa a ella, por lo general desde la posición inicial. En este esquema teórico se definen cuáles son los requisitos para ir pasando de un nivel a otro.
Los requisitos combinan tres aspectos: conocimientos, experiencia (logros alcanzados en el desempeño) y competencias. Los planes de carrera pueden ser multiáreas.
Plan de jóvenes profesionales (jp). Implica el diseño de un esquema teórico sobre cuál sería el crecimiento esperado de un jp en un período de tiempo, usualmente uno o dos años. Para ello se definen los diferenciales deseados tanto en conocimientos como en competencias y las acciones concretas a realizar para alcanzarlos, conformando de este modo los pasos a seguir por todos los participantes del programa.
Los planes de jp son una fuente de aprovisionamiento interno de talentos. Desde esta perspectiva, abastecen a la organización de personas formadas para ocupar puestos y asumir nuevas responsabilidades.
Los programas de jóvenes profesionales se dividen, habitualmente, en dos partes. Primero, la atracción y selección de profesionales con ciertas características previamente definidas y, en segundo término, el plan de carrera, que incluye el programa de desarrollo de capacidades, también previamente definidas. El otro elemento que hay que tener en cuenta es que la atracción, a través de campañas de difusión, se combina con aspectos de tipo institucional, tales como imagen corporativa e imagen de marca.
Los métodos de atracción son muy variados, desde anuncios preparados por publicitarios, en los principales medios de comunicación del país, hasta participación en ferias o programas específicos, tales como días donde la empresa está “abierta” a la visita de los posibles interesados. Antes de iniciar este tipo de programas es muy importante que la organización tenga en claro los objetivos por los que desea llevarlos a cabo. Lamentablemente, se observa con frecuencia que muchos programas, aun los de larga data y amplia difusión, no tienen un rumbo claro.
Personas clave. Programa organizacional donde primero se elige –en base a ciertos parámetros– un grupo de personas a las cuales se las considerará clave o importantes para la organización. Luego, a estas se les ofrecen oportunidades de formación diferenciales.
Los programas de personas clave tienen un propósito similar a los de jóvenes profesionales, con la diferencia de que en él participan personas de todas las edades y niveles.
Un programa de este tipo consiste en seleccionar un grupo de personas, en base a criterios concretos y claramente definidos, para luego considerarlos como los preseleccionados para actividades especiales de formación, participación en proyectos especiales, etc. Asimismo, serán las primeras personas a ser consideradas en promociones, planes de sucesión, etc., según sean sus características y condiciones particulares.
La organización define, en una primera instancia, el alcance del programa. Generalmente se lo determina en función del tamaño de la empresa. En una organización de 1.000 personas, un programa de personas clave de 100 podrá ser sumamente ambicioso y –quizá– sobredimensionado. Por el contrario, un plan de 100 personas clave, según el tipo de industria, podrá ser escaso en una organización de 10.000 colaboradores.
Una vez que se definió el alcance, se deberán determinar las pautas para que una persona sea considerada dentro del programa. Muchas organizaciones lo hacen en función de los logros académicos de sus integrantes. Si bien es correcto, esto es insuficiente. Por lo tanto, la definición de los parámetros será decisiva en la calidad del programa. Una vez definidos los participantes, se diseñan planes de carrera específicos para cada uno.
Entrenamiento
El entrenamiento en sí mismo es un proceso de aprendizaje mediante el cual los participantes adquieren competencias y conocimientos necesarios para alcanzar objetivos definidos.
Mentoring. Programa organizacional estructurado, de varios años de duración, mediante el cual un ejecutivo de mayor nivel y experiencia ayuda a otro en su crecimiento.
En los programas de Mentoring participan colaboradores de alto potencial, generalmente ejecutivos jóvenes, quienes son guiados en su desarrollo por ejecutivos de mayor nivel y experiencia. Se relacionan con programas de jóvenes profesionales pero no es esta su única aplicación, por el contrario, presenta variadas posibilidades de implementación.
Es uno de los métodos para el Desarrollo de personas donde la persona bajo tutoría recibe una completa guía para adquirir nuevos conocimientos, aprender cómo moverse dentro de la organización y desarrollar sus competencias. Un programa de Mentoring se extiende en el tiempo y se conforma por distintas etapas. La duración más frecuente oscila entre 3 y 7 años.
Entrenamiento experto. Programa organizacional para el aprendizaje donde, a través de una relación interpersonal, una persona con mayor conocimiento o experiencia en un determinado tema, lo transmite a otra. Cada uno de los participantes del programa cumple un rol: entrenador o aprendiz. Un entrenador podrá tener a su cargo varios aprendices; sin embargo, en todos los casos, brindará su entrenamiento de manera personalizada e individualmente.
Para que el Entrenamiento experto se verifique, es necesario que el entrenador sea un experto en la temática o que posea un alto grado de desarrollo de la competencia en cuestión, según corresponda. Los objetivos son específicos y el plazo, acotado (por lo general, unos pocos meses).
El entrenador designado puede ser una persona externa o de la misma organización, diferente a su jefe directo cuando este, por alguna razón, no puede servir de guía y apoyo. Cuando se trata del propio jefe, nos referiremos a esta situación en el punto siguiente.
Para que el Entrenamiento experto sea eficaz, además de lo expuesto debe darse que el entrenador posea la capacidad de transmitir ese conocimiento o competencia. Esto último puede suplirse con formación específica. Sin embargo, si la persona a cargo del entrenamiento no posee el conocimiento o la competencia a desarrollar (como sucede en muchos casos), aunque tenga habilidades de entrenador no podrá ser un entrenador experto.
Jefe entrenador. Programa mediante el cual se desarrolla en todos los jefes la competencia Entrenador. De este modo, todos los jefes, en su contacto cotidiano con sus colaboradores, ayudan a estos en su crecimiento, tanto en competencias como en conocimientos.
Todos los jefes, desde el número uno de la organización hasta aquel que tiene a su cargo pocos colaboradores, deben cumplir un rol, una serie de tareas relacionadas con los colaboradores que le reportan. En nuestra experiencia, en formación se enfoca este rol desde diferentes ángulos, bajo la denominación de programas gerenciales (programas específicos para jefes, por ejemplo: directores, gerentes y supervisores, según corresponda en la estructura de cada organización): 1) las funciones adicionales que cada jefe debe cumplir en relación con el equipo a su cargo; por ejemplo, selección y evaluación del desempeño, solo por mencionar dos de ellas; 2) un rol permanente de entrenador, para lo cual debe desarrollar, precisamente, la competencia Entrenador; 3) finalmente, estos dos programas se complementan con uno adicional relacionado con delegación o empowerment, según corresponda, de acuerdo con las políticas de cada organización; o, también, con liderazgo y otros programas similares y complementarios, como Líder emprendedor.
Por último, hay que tener en cuenta que los programas se combinan entre sí. Por ejemplo, Diagramas de reemplazo con Mentoring –solo por mencionar un ejemplo–. En este caso se le podría asignar un mentor a la persona que ha sido designada para ocupar una posición en un plazo “x”. De este modo, se garantiza un mejor resultado del programa.
En el gráfico siguiente se muestra el foco de los distintos programas:
• Unos, más ligados al desarrollo, que se verán en las partes III y IV de esta obra.
• Los programas orientados al resguardo del capital intelectual se verán en la Parte II. Estos, si bien también se consideran programas de desarrollo, están ligados a la gestión, por ello se los ha denominado bajo un título común de Sucesiones y promociones.
Las promociones, tan frecuentes en las organizaciones, pueden estar relacionadas con planes de sucesión o no. Sin embargo, el análisis en ambos casos se asemeja. Queda un puesto vacante por un motivo cualquiera y se debe analizar si dentro de la organización se cuenta con una persona preparada para tomar ese puesto. Si se ha trabajado adecuadamente sobre los programas (o temas) de la izquierda del gráfico, seguramente se contará con estas personas preparadas para las distintas situaciones planteadas en la derecha del mismo gráfico.

Este cuadro podrá servir de guía a la hora de decidir “por dónde comenzar”. Como fácilmente puede deducirse, el cuidado del capital intelectual es una prioridad para cualquier tipo de organización, sea grande o pequeña, de tipo familiar o no, de capitales nacionales o transnacionales.
A su vez, los programas de desarrollo de personas tienen una estrecha vinculación con cómo se mide el desempeño y –además– cómo se comparan los distintos casos posibles que adoptan el nombre de postulaciones o candidaturas. Hemos destinado un capítulo específico a ambos temas: Cómo medir y evaluar las capacidades (Capítulo 2) y Cómo elegir entre varias opciones (Capítulo 3).
Manejarse dentro de un modelo de competencias facilita el desarrollo del personal clave y la confección de los respectivos planes de sucesión y/o diagramas de reemplazo. A través de la evaluación por competencias en los sistemas regulares de evaluación del desempeño, o bien como resultado de una evaluación puntual de competencias para detectar necesidades de desarrollo –por ejemplo, aplicando Fichas de evaluación–, o como consecuencia de la administración de evaluaciones de 360º, es posible:
• Identificar personas con alto potencial de desarrollo (pool de talentos, key people o denominaciones similares; nosotros utilizaremos la denominación Personas clave).
• Identificar personas con una baja adecuación al puesto y cuyo desarrollo sea factible.
• Identificar personas en condiciones para ocupar otros puestos en función de las competencias requeridas por estos.
• Confeccionar planes de sucesión y/o diagramas de reemplazo para posiciones clave.
• Planear las carreras de estos individuos, a través de programas tales como Jóvenes profesionales, Planes de carrera, etcétera.
La Gestión por competencias tiene un rol protagónico en el desarrollo de los recursos humanos, materializado en Planes de carrera, Planes de sucesión y otros programas ya mencionados y que se verán con mayor detalle en los capítulos siguientes. Dicho desarrollo tiene lugar en base a las competencias requeridas por los diferentes puestos y las de los colaboradores que los ocupan o los ocuparán en el futuro.
Los programas sobre conocimientos cumplen un rol análogo al mencionado en el párrafo precedente (Gestión por competencias). En el Capítulo 3, Cómo elegir entre varias opciones, se verá con algún detalle mayor la diferencia entre conocimientos y competencias. La importancia de manejarlos por separado radica en que tanto su medición como su aprendizaje o desarrollo son diferentes, es decir, se realizan utilizando métodos distintos.
Cuando se aplican de manera correcta los subsistemas de Recursos Humanos y, en especial, si se utiliza un modelo de Gestión por competencias, el seguimiento de la carrera y el desarrollo de los individuos permitirán, con base en el acompañamiento y la orientación profesional, confeccionar los distintos programas relacionados con el desarrollo de personas dentro de la organización.
Modelo para construir talento organizacional
¿Por qué plantear la idea de “modelo” (a la cual, además, se podría agregar el concepto de “sistémico”)? ¡Porque debe adoptarse un modelo sistémico para construir talento!
Los distintos programas organizacionales en relación con las personas, como los que se verán en esta obra u otros, como por ejemplo, Evaluación del desempeño o Administración de las remuneraciones, deben responder a la característica planteada: un modelo sistémico. Las organizaciones poseen una estrategia que alcanzar (misión, visión, valores, planes estratégicos), para lo cual cuentan con sus colaboradores (directivos y restantes niveles). Por lo tanto, no pueden existir programas con objetivos contrapuestos o no relacionados entre sí. Todos deben ser diseñados en función de la estrategia. Por consiguiente, cualquier método de trabajo que se desee implantar debe ser delineado en base a un enfoque sistémico en relación con la visión y la estrategia organizacionales.
Un modelo para construir talento organizacional implica, en especial, tomar en cuenta las competencias, pero no será este el único factor a tener en cuenta. Desde la adecuación persona-puesto hasta los planes de formación, en todo momento se deberá tomar en consideración las capacidades: conocimientos, experiencia y competencias.
Como ya se ha dicho en otras oportunidades, las competencias son las que marcan el desempeño superior; sin embargo, los conocimientos deben estar presentes, así como la experiencia.

Se analizará a continuación el gráfico precedente. El modelo puede analizarse en distintas direcciones. La secuencia siguiente responde a una cierta lógica, básicamente desde el sentido común y la experiencia práctica; pero no es la única posible.
1. Medir y evaluar capacidades. Cuando los subsistemas de Recursos Humanos están implementados, proveen las mediciones necesarias. Sin embargo, se pueden aplicar instancias específicas tanto para conocimientos como para competencias, tal como se puede ver en los capítulos 2 y 3 de esta primera parte de la obra.
2. Programas organizacionales que permiten contar con personas preparadas frente a posibles sucesiones y promociones. Como se ha señalado, se sugiere comenzar por estos programas, es decir, aquellos que permiten tener personas preparadas frente a reemplazos, sucesiones o cualquier otra circunstancia que implique promover a un colaborador a un nivel superior. Los mismos se explicarán en la Parte II. Según las brechas detectadas, los participantes de los distintos programas serán provistos de planes de acción individuales para alcanzar un nivel superior, tal como se verá en el Capítulo 7.
3. Programas organizacionales para el desarrollo de personas. Los programas que se exponen en la Parte III se focalizan en desarrollo. Según las brechas detectadas o el nivel superior que se desee alcanzar, los participantes de los distintos programas serán provistos de planes de acción individuales para crear talento, tal como se verá en el Capítulo 11.
4. El rol de los jefes. Los programas organizacionales mencionados en los dos puntos anteriores son mucho más eficaces cuando se combinan con los programas mencionados en la Parte IV, en especial, Jefe entrenador y Mentoring. Los jefes en el ámbito de una organización y, en especial, el jefe directo de cada colaborador, tienen un papel preponderante en la ejecución de los distintos programas que las organizaciones implanten para el desarrollo de personas y para contar con personas preparadas frente a eventuales necesidades de sucesión y promociones de diversa índole.
El modelo descrito se aplica a la organización en su conjunto. En ella será factible encontrar personas con diferente grado de adecuación a sus puestos de trabajo, con mayor o menor potencial para asumir nuevas responsabilidades, etcétera.
Como se expresara en párrafos previos, cuando se trabaja con un modelo de competencias, o producto de la aplicación de los subsistemas de Recursos Humanos, los nuevos colaboradores poseen al ingreso las capacidades requeridas por sus respectivos puestos de trabajo. El modelo para construir talento parte desde ese momento y los diferentes programas se aplican a las personas que pertenecen a la organización. La idea se expresa en el gráfico siguiente: todos los integrantes de la organización se ven involucrados de un modo u otro en el modelo, y los nuevos colaboradores ingresan con las competencias, conocimientos y experiencias que sus puestos requieren y, también, participan del modelo.

En el gráfico siguiente puede verse una secuencia para el uso del modelo Construyendo talento. Los números son indicativos de una secuencia lógica, aunque no es la única posible. Además, también puede observarse que los distintos programas se relacionan entre sí. Por ejemplo, los programas organizacionales para el desarrollo de personas “abastecen” de personas formadas y listas para asumir nuevos retos a los programas organizacionales que permiten contar con personas preparadas frente a posibles sucesiones y promociones. Por último, las personas que se incorporan a los planes individuales (para alcanzar un nivel superior y para crear talento) están permanentemente relacionadas con los programas respectivos. Las acciones formativas están diseñadas en función de estos programas. De este modo el esquema planteado se transforma en un Modelo para construir talento organizacional.

Es importante señalar que no es un requisito insalvable la implantación de un modelo de competencias; es decir: se pueden diseñar Planes de sucesión y cualquiera de los otros programas relacionados con el desarrollo de personas, sin contar con la definición de competencias, lo que es recomendado pero no excluyente. No obstante este comentario, nuestra sugerencia es tomar en cuenta las competencias en todos los programas, en especial porque aquellos destinados al desarrollo se diseñan de cara al futuro y un modelo de competencias, bien diseñado, se realiza del mismo modo. Los programas de desarrollo de personas –que tratamos en esta obra– deberían ser el mejor aliado de una organización para alcanzar su visión y planes estratégicos.
En los programas de desarrollo, ¿cómo se deben analizar las competencias de las personas?
Se han destinado dos secciones específicas de este trabajo para explicar cómo evaluar las capacidades y cómo elegir entre varias postulaciones, es decir, cuando dos o más personas son posibles candidatos o postulantes para una determinada posición, tanto en planes de sucesión como en diagramas de reemplazo o, simplemente, cuando se evalúa a una persona con vistas a una posición distinta de la actual, búsquedas internas, promociones, pases laterales, etcétera. En este punto sólo se desea explicar cómo se debe analizar o “mirar” la evaluación de una persona.
Existe un error muy frecuente, que consiste en que, si una persona es buena en su puesto de trabajo, se piensa que puede ser promovida a un puesto superior, ser un eventual reemplazo de su jefe, etcétera. Esto puede ser así o no, no hay una regla fija al respecto.
En todos los casos, para una correcta evaluación de la situación se debe comparar la última medición de desempeño de esa persona con lo requerido por el puesto que potencialmente podría ocupar, no por su puesto actual. Para explicar mejor este concepto se expondrá la idea a través de tres gráficos, en las páginas siguientes.
En una organización, de cualquier tipo o tamaño, lo usual es que la evaluación de desempeño de una persona se realice en relación con el puesto que ocupa en ese momento, lo cual es lo correcto.
Como puede verse en el gráfico siguiente (Comparación entre puesto actual y evaluación, donde no se han consignado los nombres de las diferentes competencias, dado que sólo se desea mostrar la idea de manera conceptual), una persona puede –incluso– superar en materia de competencias lo requerido en el puesto actual, y sin embargo no adecuarse a un nivel superior. Imaginemos el caso de un vendedor que supera lo requerido por el puesto en las competencias Orientación al cliente, Orientación a los resultados y Comunicación, pero quizá no pueda ser un buen jefe porque no posee en el grado requerido por el nivel superior otras competencias, como podrían ser Conducción de personas y Planeamiento estratégico.

Si una persona se encuentra, por ejemplo, dentro de un plan de sucesiones, o bien desea ser considerada para ocupar una nueva posición, como en el ejemplo anterior, jefe de vendedores (promoción), la evaluación o medición de competencias deberá ser comparada con lo requerido por el futuro puesto. La idea expresada se muestra en el siguiente gráfico (Comparación entre evaluación y puesto futuro).

En este ejemplo, la persona evaluada posee sus competencias por sobre lo requerido para su posición actual, y presenta algunas brechas en relación con la futura posición. Es decir que en el momento de la medición posee alguna de las características requeridas para la posición para la cual es considerada.
Rogamos tener en cuenta dos circunstancias. La primera, que para una promoción, un reemplazo o en un plan de sucesiones se deben considerar los conocimientos junto con la experiencia y las competencias. En el gráfico solo se muestran estas últimas; el criterio a aplicar es similar, es decir, la comparación se realiza del mismo modo.
Si se desea que el evaluado acceda al nuevo puesto, deberá desarrollar las competencias donde se verifica una brecha o gap (ver gráfico Comparación entre evaluación y puesto futuro. Brechas). Con ese objetivo se deberá confeccionar un plan individual de desarrollo.
La pregunta clásica sobre este punto es la siguiente: si se verifica un desempeño alto o por encima de lo requerido para la posición, ¿eso significa que la persona puede ser promovida a otro nivel? La respuesta (provisoria) es: depende. La única manera de responder fehacientemente a esta cuestión es por medio de una comparación como la expuesta en estas páginas: entre las competencias actuales de la persona y las requeridas por la nueva posición.
En ocasiones la evaluación de desempeño no brinda la información requerida, más allá de que se confíe o no en el sistema utilizado. Puede ocurrir –sucede con mucha frecuencia– que para la nueva posición se requieran competencias diferentes de las necesarias en la posición actual. Si esto fuera así, se deberían aplicar instancias adicionales o complementarias a la evaluación de desempeño, para medir las competencias que la nueva posición requiera.
¿Para implantar el modelo Construyendo talento es necesario contar con sistemas de IT (information technology o sistemas informáticos)?
Sobre la relación entre los programas que involucran al personal y la tecnología existe una confusión. Lo esencial es el contenido y lo accesorio es la tecnología y no a la inversa. Si una organización tiene miles de colaboradores será necesario contar con una plataforma informática para procesar toda la información, entre ella la relacionada con los programas de desarrollo. Lamentablemente y de manera frecuente las grandes organizaciones “compran” un sistema informático que incluye estas aplicaciones y a partir de allí las implementan. Esto es un grave error ya que se comienza por la herramienta y no por el contenido.
La manera correcta de poner en marcha los diferentes programas mencionados, todos o algunos de ellos, implica, primero, definir lo más adecuado para cada organización considerando los diferentes detalles que veremos en los capítulos siguientes, y luego, según se haya definido el contenido de cada programa, en función de los objetivos y necesidades de cada uno, diseñar el soporte informático necesario. Es importante tener en cuenta que no es necesario ningún software sofisticado, con el más común de los utilitarios disponibles en todos los ordenadores es suficiente.
Los principales objetivos –y finalidades– de los programas organizacionales para el desarrollo del talento
Los programas relacionados tienen claros objetivos desde la perspectiva de la organización: uno de ellos es preservar el capital intelectual y el otro –igualmente importante–, la retención de los mejores integrantes. Desde la perspectiva de los colaboradores, permite el desarrollo y la realización personal.
Asegurar la continuidad gerencial
Cuando un gerente renuncia o llega a la edad del retiro siempre cabe la posibilidad de contratar a un sucesor en el mercado, y así se hace exitosamente en muchas ocasiones. Sin embargo, las organizaciones que se ocupan de las personas, que han implementado lo que hemos denominado los subsistemas de Recursos Humanos, prevén esta situación, trabajan muy duramente en la formación de gerentes en sus propias filas y, siempre que esto es posible, intentan tener preparado un sucesor para todos los puestos claves. Pero no siempre esto se logra. Muchas organizaciones poseen “vacíos gerenciales” y, llegado el momento de nombrar un nuevo directivo, se busca dentro de la propia organización y se elige entre varias opciones sin estar demasiados seguros de que esa opción es la mejor.
¿Cómo trabajar para no llegar a esta situación? ¿Cómo es que se llega a ella? ¿Es necesario tener ejecutivos formados a la espera de su oportunidad? ¿Esto será motivador o, por el contrario, las personas ya formadas se sentirán frustradas si no acceden a una nueva posición? ¿Cuántos puestos se han cubierto con colaboradores no preparados adecuadamente? La respuesta a muchas de estas preguntas se obtiene a partir de una gestión integrada de programas para el desarrollo de personas dentro de la organización.
Posibilitar el desarrollo y la realización del personal
Los programas relacionados con el desarrollo de personas, como los aquí expuestos, que se basan en las capacidades –conocimientos, experiencia y competencias– requeridas para un determinado puesto y en aquellas que los colaboradores evidencian, serán la combinación óptima desde las dos perspectivas, de la organización y del colaborador.
Una puesta en práctica como esta requiere planificación y un cierto grado de inversión, pero en especial demanda la decisión de llevarla a cabo. No es posible implantar un modelo como el descrito sin la participación y el compromiso de la máxima conducción.
¿Cuántos empleados, eficaces de acuerdo con las capacidades requeridas por su puesto actual, se han visto abrumados y quizás hasta desesperados cuando han sido promovidos a un puesto superior para el cual no estaban preparados? Este error es muy frecuente. El ejemplo clásico –y no por ello menos actual– se verifica cuando un buen vendedor se transforma en un mal supervisor de vendedores, o un muy buen operario se convierte en un mal supervisor de turno. En los niveles gerenciales, a veces, no se ve tan rápido la equivocación y los resultados catastróficos se revelan después de unos meses.
Si no existe un plan de desarrollo organizacional, materializado en programas específicos como los planteados, que definan cuál es la evolución adecuada de las capacidades, podría ocurrir lo siguiente.
• El empleado no conocerá cuáles son las capacidades (conocimientos, experiencia y competencias) que necesita desarrollar, reforzar o simplemente mantener.
• Los puestos serán cubiertos por personas que no tienen las capacidades necesarias.
• La empresa estará haciendo “un gasto” en formación, y no una inversión.
Retener al personal clave
En ocasiones, cuando un empleado anuncia que se retira de una organización porque tiene una oferta mejor –muchas veces de un competidor de la misma organización–, se le hace una contraoferta, que supera el salario y –a veces– también el nivel del puesto o las responsabilidades a cargo. Esta “mala práctica empresaria” ocasiona muchos inconvenientes y problemas, por ejemplo:
• Desajustes en las compensaciones de la organización.
• Promesas que luego no se pueden cumplir.
• Fracaso en la retención del empleado.
• Efecto “contagio”: los empleados pueden considerar oportuno presionar con una oferta laboral para mejorar sus condiciones de trabajo actuales.
La existencia de programas como los mencionados puede no constituir un elemento decisivo para que un empleado opte por quedarse en la organización. Sin embargo, cuando la posibilidad de cambiar de organización se presenta, puede ser un elemento importante en la comparación entre las ofertas. La organización podrá argumentar que los planes existen, que se llevan a cabo profesionalmente y que dentro de los mismos el empleado tiene determinadas posibilidades de desarrollo.
Desde el punto de vista de la organización, si no existe un plan de carreras definido y las herramientas que lo complementan (descriptivos de puestos, evaluación de desempeño), cuando se realiza la contraoferta no se dispone de la información y de los elementos de juicio necesarios para evaluar sus consecuencias. Será complicado definir una contraoferta adecuada y equilibrada para ambas partes. Por este motivo y otros ya mencionados, no se aconseja la práctica usual denominada contraoferta.
Motivar a los colaboradores
Por último, y como una consecuencia de todo lo expuesto, la aplicación de un modelo como el que se explica en páginas anteriores (Modelo para construir talento organizacional) logra que los colaboradores se sientan más seguros, considerados dentro de los planes organizacionales; en pocas palabras, que se sientan motivados.
Muchos directivos piensan que la única motivación es el dinero. No niego su valor para todas las personas. Sin embargo, no ofrece una motivación duradera, ya que la motivación basada únicamente en el dinero cae frente a otra propuesta basada en mayor cantidad de dinero.
Una correcta motivación de empleados debe contemplar los aspectos remunerativos, cuidando la equidad interna y externa, y debe ofrecer, al mismo tiempo, programas de desarrollo como los descritos en estas páginas.
Factores claves para el éxito del desarrollo ejecutivo
En materia de Recursos Humanos los buenos propósitos no alcanzan, sino que deben complementarse con buenos métodos de trabajo. Algunos aspectos a tomar en consideración para el diseño de programas organizacionales relacionados con las personas:
• Apoyo, compromiso y participación de la Dirección General. No alcanza con que el tema se incluya en los planes anuales del área de Recursos Humanos. Es necesario el convencimiento de los principales directivos sobre las bondades de los programas de desarrollo.
• Contar con asesoramiento experto para el diseño de los programas de desarrollo. Las organizaciones, quizás “algo” hayan implementado en el pasado o tengan algunos procedimientos vigentes en la materia; en todos los casos se sugiere recurrir al apoyo de un especialista para que realice el diseño integral en función del momento particular de la organización.
• Será fundamental que los distintos subsistemas estén adecuadamente interrelacionados. A modo de ejemplo, si son deficientes los métodos de selección, o no es adecuado el sistema para evaluar el desempeño de las personas, o no se cuenta con información acerca del grado de desarrollo de las capacidades (conocimientos y competencias) de las personas, casi con seguridad no se lograrán buenos programas en materia de desarrollo de las personas.
• Comprender el clima laboral y la confianza que los empleados sientan respecto de la conducción de la organización y la imagen del área de Recursos Humanos.
Este último punto es de vital importancia; no es posible implementar programas de desarrollo de personas si los colaboradores no confían ni en los directivos ni en los programas organizacionales.
Tener en cuenta los proyectos personales
Muchos directivos tienden a pensar que “todos ven las cosas de acuerdo con su perspectiva”, y esto no es así. Es frecuente que un ceo exitoso piense que todos desean realizar una carrera ascendente para llegar a la máxima conducción (o al nivel más alto que se pueda acceder). Esto puede verificarse muchas veces, pero no siempre. Muchas personas no desean acceder a puestos de mayor responsabilidad o exigencia, o no desean tener gente a cargo u otras variantes similares.
Conocer en profundidad la motivación del otro –en este caso, la de los colaboradores– es fundamental para cualquier tipo de programa relacionado con la carrera profesional y el desarrollo de las personas.
Se sugiere al lector interesado en el tema tomar en cuenta las diferentes opciones en materia de encuestas en relación con los empleados: las encuestas de satisfacción personal (también denominadas de clima) y las encuestas sobre valores y proyectos personales. Cada una de ellas persigue un propósito específico.
Relación entre los distintos programas para el desarrollo del talento en el ámbito de las organizaciones
Como ya se expresara, la puesta en marcha de los distintos programas puede ser combinada; puede implementarse uno solo, varios o todos. Más allá de la decisión particular que cada empresa adopte al respecto, según sus circunstancias y posibilidades, es importante que conozca, en grandes lineamientos, la relación entre los distintos programas. Al inicio de este capítulo se ha comentado que los programas tienen distinto foco o propósito. Por esta misma razón, unos pueden transformarse en la “fuente o cantera” de otros. Si la razón última de una organización es contar con reemplazos cuando esto sea necesario –por ejemplo, cuando un ejecutivo decide dejar la organización o se jubila–, se debe tener en cuenta que para que esto sea posible, hay otros programas que sirven de apoyo.
Por esta razón en esta obra se han agrupado los programas en tres categorías:
• Sucesión y promociones, donde el principal objetivo es el resguardo del capital intelectual para asegurar la continuidad de la organización. Los programas sugeridos son:
– Planes de sucesión
– Diagramas de reemplazo
– Carrera gerencial y especialista
• Programas de desarrollo, donde el foco es, justamente, el desarrollo de las personas. Los programas sugeridos son:
– Planes de carrera
– Plan de jóvenes profesionales
– Personas clave
• Entrenamiento, donde el foco también es el desarrollo de personas, pero se actúa fundamentalmente sobre los jefes. Estos programas fortalecen la cultura organizacional. Los programas sugeridos son:
– Mentoring
– Entrenamiento experto
– Jefe entrenador
Si se desea expresar el resultado esperado por la totalidad de los programas, se podría resumir en la idea siguiente.

En el gráfico precedente, la idea expresada es que todo el accionar en su conjunto dará como resultado personas formadas, preparadas, “listas”, para ocupar otras posiciones cuando esto sea necesario.
Los programas con foco en desarrollo: Planes de carrera, Personas clave, Plan de jóvenes profesionales, Mentoring, Entrenamiento experto y Jefe entrenador sólo serán de utilidad en la medida en que provean, cuando sea necesario, personas preparadas y “listas” para asumir nuevas responsabilidades. Continuando con el análisis del gráfico precedente, Carrera gerencial y especialista, desde otro plano, ofrece la misma idea. Las personas se desarrollan de acuerdo con una línea, ya sea gerencial o especialista.
El resultado de los diferentes programas o todos en su conjunto, según corresponda, será el resguardo del capital intelectual a través de preparar colaboradores en condiciones de asumir nuevos puestos, a fecha cierta en los Diagramas de reemplazo o frente a situaciones potenciales, en Planes de sucesión.
Las ideas expuestas se complementan en la tabla siguiente.

Entre las prácticas profesionales existen otros programas para el desarrollo de las personas dentro del ámbito de la organización; entre los más conocidos podemos mencionar:
• Rotación de puestos. Se trata de asignaciones temporarias de las personas a otros puestos que no son los propios –incluso puede ser de otras áreas–, con el propósito de mejorar las capacidades de los integrantes de la organización. Un gerente comercial puede ser asignado a la fábrica o, inversamente, un jefe de producción pasar al área de ventas.
La rotación de puestos (job rotation) puede ser planeada o no. Ciertas organizaciones preparan verdaderos esquemas de rotación con sus respectivas fechas (planeamiento), para cada empleado. En otras ocasiones se resuelve caso por caso.
• Asignación a task forces. Traduciendo la expresión task forces como “grupos especiales o equipos especiales”. Estas asignaciones pueden ser en reemplazo o en adición a las habituales responsabilidades según la descripción del puesto de la persona participante. Habitualmente se combina con el punto siguiente.
• Asignación a comités / nuevos proyectos. Se trata de la asignación de grupos de personas a comités que tienen siempre un propósito específico (por temas o por proyectos son las dos modalidades más frecuentes). Los comités suelen tener como objetivo la solución de problemas, dando lugar generalmente a nuevos proyectos. Puede tratarse también de la asignación de una persona a un nuevo proyecto, en adición o en reemplazo de sus tareas habituales, en forma individual o en grupos de individuos.
• Asignación como asistente de posiciones de dirección. Se asigna a una persona como asistente de un ejecutivo de mayor nivel. El objetivo es ocupar una posición staff ubicada inmediatamente debajo de la de un gerente relevante dentro de la organización. En este rol, el asistente puede observar el comportamiento del gerente al cual fue asignado, con un propósito de entrenamiento.
• Paneles de gerentes para entrenamiento. Es una variante o desprendimiento del punto anterior. Al igual que los comités, se trata de grupos de trabajo con un propósito específico –por ejemplo, el desarrollo de una o varias competencias en particular–. No serán tratados en esta obra dado que, si bien son eficaces, se aplican como complemento o en adición a los programas que se verán en las partes II, III y IV. En nuestra opinión, no constituyen programas en sí mismos sino que son herramientas de apoyo.
A modo de resumen
Presentamos en esta obra una serie de programas para el desarrollo de personas dentro de la organización y que cubren, en su conjunto, una serie de objetivos y propósitos diferentes. Cada organización deberá definir cuáles de ellos son los más adecuados y los que le permitirán alcanzar la estrategia propuesta.
No hemos hecho hasta aquí –ni lo haremos en los capítulos siguientes– un desarrollo teórico del tema; por el contrario, se han expuesto las buenas prácticas organizacionales, explicando programas que fueron puestos en práctica en muchas organizaciones y han probado ser eficaces.
De todas las buenas prácticas mencionadas tenemos experiencia concreta en el ámbito profesional.
Como ayuda al profesional que desee poner en práctica los programas aquí expuestos, profesor y/o alumno, sobre el final de la obra incluimos cuatro Anexos, que complementan los temas de este capítulo y otros que se verán más adelante.
Anexo I. Glosario
Como se dijera en la presentación de la obra, en la disciplina que nos convoca, los Recursos Humanos, existe una profusión de expresiones que, muchas veces, son usadas con diferente significado.
Para evitar malos entendidos y, al mismo tiempo, darle una mayor precisión a la metodología, se definieron una serie de términos con el propósito de darles un uso uniforme. Las definiciones correspondientes se exponen en este anexo.
Anexo II. Cómo tratan la temática sobre desarrollo de personas otros autores
En esta sección, a modo de estado del arte, se presentan los autores que han tratado la temática desde diferentes vertientes.
Anexo III. Libros de Martha Alles sobre formación y desarrollo de personas
Hemos tratado el tema de formación y desarrollo de personas en obras previas. En esta sección se explica el tratamiento de la temática en la obra de la autora.
Anexo IV. Herramientas de la Metodología Martha Alles Capital Humano para Construyendo talento. Programas de desarrollo para el crecimiento de las personas y la continuidad de las organizaciones
En esta sección se describen las herramientas diseñadas con el propósito de poner en práctica los diferentes puntos tratados en esta obra.
Síntesis del capítulo
• Las buenas prácticas de Recursos Humanos comienzan por la puesta en práctica de los subsistemas de rrhh: Análisis y descripción de puestos; Atracción, selección e incorporación de personas; Evaluación del desempeño; Remuneraciones y beneficios; Desarrollo y planes de sucesión; Formación.
• Las buenas prácticas señalan una serie de programas organizacionales para el desarrollo de personas que integran la organización, que se verán en esta obra.
• Las organizaciones de todo tamaño necesitan un modelo sistémico para el desarrollo de personas: Modelo para construir talento organizacional.
• Todos los diferentes programas y modelos en relación con las personas deben ser sistémicos. Las organizaciones poseen una estrategia que alcanzar (misión, visión, valores, planes estratégicos), para lo cual cuentan con sus colaboradores (directivos y restantes niveles). Por lo tanto, no pueden existir programas con objetivos contrapuestos o no relacionados entre sí. Todos deben ser diseñados en función de la estrategia.
• En los programas de desarrollo, en las promociones y otras situaciones análogas, existe un error frecuente: si una persona es buena en su puesto de trabajo, se piensa que puede ser promovida a un puesto superior, ser un eventual reemplazo de su jefe, etcétera. Esto puede ser así o no, no hay una regla fija al respecto.
• Para una correcta evaluación, se debe comparar la última medición de desempeño de la persona que se desea designar para otro puesto, con lo requerido por dicha posición, no con su puesto actual.
• Si una organización cuenta con miles de colaboradores será necesario contar con una plataforma informática para procesar toda la información, incluyendo la relacionada con los programas de desarrollo. Sin embargo, lo esencial es el contenido y lo accesorio es la tecnología, no a la inversa.
• Los programas relacionados tienen claros objetivos desde la perspectiva de la organización. Uno de ellos es preservar el capital intelectual; el otro –igualmente importante– es la retención de los mejores colaboradores.
• Desde la perspectiva de los colaboradores, permite el desarrollo y la realización personal.
• Los distintos programas que se verán en esta obra se relacionan entre sí. Unos abastecen de personas formadas a otros que las necesitan preparadas para ocupar puestos en un futuro, y otros diferentes potencian a los primeros y segundos.
• Este capítulo se complementa con un Glosario de términos (Anexo I), el estado del arte sobre la temática (en el Anexo II), una síntesis de cómo trata la autora estos temas en otras obras (Anexo III) y, por último, las herramientas de la Metodología Martha Alles sobre formación y desarrollo de personas.

Para profesores
Para cada uno de los capítulos de esta obra hemos preparado:
• Casos prácticos y/o ejercicios para una mejor comprensión de los temas tratados.
• Material de apoyo para el dictado de clases.
Los profesores que hayan adoptado esta obra para sus cursos tanto de grado como de posgrado pueden solicitar de manera gratuita las obras:
- Construyendo talento. CASOS
- Construyendo talento.. CLASES
Únicamente disponibles en formato digital, en nuestro sitio: www.xcompetencias.com, en la exclusiva Sala de profesores, o bien escribiendo a: profesores@marthaalles.com.
Capítulo 2
Cómo medir y evaluar las capacidades

En este capítulo se tratarán los siguientes temas:
• Las capacidades deben medirse en relación con el puesto (actual o futuro, según corresponda)
• Herramientas más frecuentes utilizadas para la medición de capacidades (conocimientos y competencias)
• Las Fichas de evaluación en la Metodología Martha Alles
• Cómo medir capacidades cuando la organización ha definido un modelo de valores
• A modo de conclusión. Reflexión final sobre mediciones
Las capacidades deben medirse en relación con el puesto (actual o futuro, según corresponda)
La medición de las capacidades de las personas siempre es un desafío. Los subsistemas de Recursos Humanos, cuando están adecuadamente implementados, ofrecen una instancia de medición a través de la Evaluación de desempeño. En este capítulo se analizará la medición y evaluación de las capacidades bajo otros instrumentos que pueden aplicarse en circunstancias diversas. Por lo tanto, una organización podrá medir las capacidades de sus colaboradores a través de la Evaluación de desempeño, ya mencionada, o utilizando otras herramientas, que se describirán a continuación.
Antes de comenzar a ver los distintos temas relacionados, desde cómo hacer la medición hasta en referencia a qué –dado que sólo se puede medir con relación “a algo”–, creo importante recordar algunos conceptos relativos al término capacidad o capacidades.
Las personas, para desempeñar cualquier tipo de posición, gerencial o no, necesitan cubrir una serie de requisitos. Para ello ponen en juego sus capacidades, que pueden ser clasificadas en:
• Conocimientos, derivados de estudios formales o con otro origen.
• Competencias y valores. Los aspectos personales de cada uno pueden reunirse en un solo concepto, como competencias, o desdoblarse en dos, competencias y valores. Los tratamos de manera conjunta dado que los métodos para su medición son similares y difieren de los demás.
• Experiencia. Esta de algún modo provee tanto conocimientos como competencias, pero debe ser tratada por separado.
Como el lector puede apreciar, pueden existir zonas grises entre los distintos conceptos. En nuestra opinión, la clave es diferenciar los métodos para su medición o evaluación y los relativos a su desarrollo o aprendizaje. Para una mayor claridad daremos nuestras definiciones de los términos mencionados.
Definiciones
Capacidades. El término incluye conocimientos, competencias y experiencia.
Competencia. Hace referencia a las características de personalidad, devenidas en comportamientos, que generan un desempeño exitoso en un puesto de trabajo.
Conocimiento. Conjunto de saberes ordenados sobre un tema en particular, materia o disciplina.
Experiencia. Práctica prolongada de una actividad (laboral, deportiva, etc.) que permite incorporar nuevos conocimientos e incrementar la eficacia en la aplicación de los conocimientos y las competencias existentes, todo lo cual redunda en la optimización de los resultados de dicha actividad.
Valores. Aquellos principios que representan el sentir de la organización, sus objetivos y prioridades estratégicas.
En el inicio del Capítulo 1, Desarrollo del talento dentro de la organización, se presentaron al lector los subsistemas de Recursos Humanos y se analizó la importancia de que estos se relacionen con la estrategia. ¿Cómo lograrlo? La estrategia debe reflejarse de algún modo en los descriptivos de puestos para que, de esta manera, cada persona sepa a ciencia cierta qué debe hacer y qué se espera de ella, en relación con el puesto de trabajo en el que se desempeña. Lo explicaremos con un ejemplo: si una empresa se ha planteado la calidad como parte de su estrategia, en cada descriptivo de puesto deberían definirse tanto las tareas como las responsabilidades que permitirían que todos trabajen de ese modo.
Este es el primer aspecto a considerar en la adecuación persona-puesto. Para que un colaborador pueda adecuar su accionar, sus conocimientos, experiencia y competencias a un determinado puesto de trabajo debe conocer qué se espera de él en esa posición, y la forma de comunicarlo es a través del documento ya mencionado: el descriptivo de puesto.
Por lo tanto, y como ya se comentara en el capítulo anterior, el primer subsistema a implantar, el punto de partida para los restantes, será el subsistema Análisis y descripción de puestos. Si la organización ya ha definido los puestos y la estructura de los mismos, siempre será una buena idea su revisión para asegurarse, primero, que están actualizados, y segundo –de máxima importancia–, que los descriptivos de puestos reflejan, además, la estrategia organizacional, tal como ya hemos explicado. Ambos propósitos deben ser cubiertos al mismo tiempo.
Una vez que esto se ha logrado –tanto la actualización de los descriptivos (si ya se contaba con información previa, en caso contrario será la preparación completa del documento) como el asegurarse de que las tareas de cada descriptivo de puesto contribuyan a alcanzar la estrategia– será posible poner en práctica los restantes subsistemas: Atracción, selección e incorporación, Desarrollo y planes de sucesión, Formación, Evaluación de desempeño, Remuneraciones y beneficios.

Los descriptivos de puestos brindan información completa sobre cada posición, incluyendo un breve relato sobre la finalidad del puesto y hasta un detalle de las tareas que deben llevarse a cabo. Por otro lado, los requisitos del puesto, expresados en conocimientos, experiencia y competencias.

Como ya se expresara y, además, quedó de manifiesto en el gráfico precedente, las responsabilidades, tareas y funciones del puesto son determinadas con vistas a que contribuyan a alcanzar la estrategia organizacional. Los requisitos plantean lo necesario para el puesto en materia de conocimientos y experiencia. En base a esta información se realiza la adecuación persona-puesto. Es decir, contemplando ambos elementos: conocimientos y experiencia. Una correcta adecuación persona-puesto será el punto de partida para la puesta en práctica de los distintos programas relacionados con el desarrollo de personas y que se incluyen dentro del modelo para construir talento organizacional.

Para determinar la correcta adecuación persona-puesto se debe tomar en consideración los distintos elementos involucrados: conocimientos, experiencia, competencias. Si bien los conocimientos deben ser evaluados, no es tan frecuente que se utilice una herramienta específica como sucede con competencias. Cuando es necesario evaluar conocimientos se recurre a un experto y este decide cómo hacerlo, es decir, define el método que usará para llegar a un diagnóstico o informe.
Herramientas más frecuentes utilizadas para la medición de capacidades (conocimientos y competencias)
Para la medición de competencias y conocimientos las herramientas de utilización más frecuente son las que se describen a continuación.
Las que permiten una opinión combinada de conocimientos y competencias:
• La evaluación del desempeño (evaluación vertical). En ocasión de la evaluación anual (o con cualquier otra frecuencia) del desempeño –en nuestra metodología lo combinamos con la fijación de objetivos–, es altamente recomendable incluir una instancia de evaluación de competencias, con tres miradas: la del propio individuo (autoevaluación), la del jefe, y la del jefe del jefe.
• Evaluación de 360°. A través de una consulta a distintos niveles de la organización –y, en ocasiones, a personas externas a la misma, como clientes o proveedores– se aportan distintas miradas sobre el evaluado. Se incluye la propia opinión del individuo (autoevaluación), y la de sus superiores, pares y subordinados.
• Evaluación de 180°. Es una versión reducida de la anterior, que se aplica en aquellos casos en que no se desea que los subordinados participen de la evaluación o en organizaciones donde no existe un nivel superior (por ejemplo, firmas profesionales o empresas con varios socios). A través de una consulta a distintos niveles de la organización –y, en ocasiones, a personas externas a la misma, como clientes o proveedores– se aportan distintas miradas sobre el evaluado.
• Fichas de evaluación. Es un diseño de nuestra firma que permite medir tanto competencias como conocimientos, con un diseño particular en cada caso, que se explica en un punto por separado. Existe una versión más breve de este herramienta, que se denomina Ficha de evaluación reducida.
Para medir conocimientos:
• Evaluación por un experto. Se puede recurrir a un experto interno o externo para medir conocimientos. Para ello, este podrá aplicar uno o varios métodos; por ejemplo: examen por escrito, el planteamiento de un caso práctico para resolver, y/o una entrevista profunda donde se formulen preguntas de tipo técnico (a modo de examen oral).
Sólo miden competencias:
• Assessment Center Method (acm). Se trata de evaluaciones específicas para medir competencias, que se realizan en diferentes momentos, a fin de conocer el grado de desarrollo de competencias de las personas en el momento de implementar Gestión por competencias o, en otros momentos de la administración del modelo, cuando se deseen evaluar competencias ya sea para tomar acciones de desarrollo o bien para la elección de personas a integrar planes de sucesión o de carrera.
• Entrevista por incidentes críticos (bei, sigla que corresponde a la expresión inglesa behavioral event interview). Se trata de un tipo especial de entrevista donde se exploran –como su nombre lo indica– los incidentes críticos, tanto positivos como negativos, de una persona, conjuntamente con sus competencias.
Las Fichas de evaluación en la Metodología Martha Alles
Definiciones
Ficha de evaluación. Documento de medición de comportamientos/conocimientos estructurado y basado en el modelo de competencias/valores/conocimientos de la organización.
Ficha de evaluación reducida. Documento de medición de comportamientos/conocimientos estructurado y basado en el modelo de competencias/valores/conocimientos de la organización. Se diferencia de la Ficha de evaluación en su extensión. Al ser más breve, su administración y procesamiento se realiza en un tiempo más corto.
Las Fichas de evaluación, en todos los casos, son diseñadas a medida de cada organización –no existen en versión estándar– y su utilización más frecuente es para evaluar competencias. Sin embargo, cuando se cuenta con un modelo de conocimientos y con un diseño especial, pueden medir también conocimientos. Del mismo modo, pueden evaluar valores, si la organización cuenta con un modelo específico que los contempla (Modelo de valores).
Las Fichas de evaluación para medir competencias
Las Fichas de evaluación que se exponen a continuación permiten la medición de competencias en diferentes instancias organizacionales: diagnósticos específicos en los que sea necesario una medición de competencias, establecimiento de la adecuación persona-puesto, diseño de planes de formación, y los diferentes usos relacionados con los programas de desarrollo que se tratan en esta obra.
Definición
Modelo de competencias. Conjunto de procesos relacionados con las personas que integran la organización y que tienen como propósito alinearlas en pos de los objetivos organizacionales o empresariales.
Ciertas prácticas de Recursos Humanos, como la Evaluación de desempeño, vienen de larga data. No obstante, esta presenta –generalmente– grandes dificultades en el ámbito de las organizaciones. Uno de los aspectos que generan un mayor número de dudas y problemas es la evaluación o medición de los aspectos relacionados con la personalidad. Esto ha sido así desde siempre, tanto cuando se trabajaba evaluando características de personalidad, como cuando se utilizaron los factores, y en la actualidad, con la medición de competencias.
La experiencia nos indica que la evaluación de competencias es la que más preocupa tanto a los especialistas de Recursos Humanos como a sus clientes internos, y también la que más problemas acarrea.
Las Fichas de evaluación ayudan a resolver muchos de los problemas habituales en la medición de competencias; sin embargo, su uso requiere entrenar a los evaluadores, porque implica observar comportamientos. Es decir, la ficha simplifica la tarea, pero la dificultad radica en la observación de comportamientos, un tema sobre el que se deben realizar actividades formativas que involucren a todos los posibles evaluadores.
El análisis de los comportamientos (y su posterior medición) comienza a partir de la siguiente situación: las personas, en su comportamiento diario, utilizan al mismo tiempo un sinnúmero de competencias, y sus comportamientos habituales pueden relacionarse mayoritariamente con un grado o nivel pero, al mismo tiempo, pueden evidenciar otros que se correspondan con un nivel diferente.
Frente a esta situación corresponde plantearse dos preguntas básicas:
1. ¿Cómo asignar el comportamiento observado a una o varias competencias en particular?
2. ¿Cómo asignar el grado o nivel a una persona cuyos comportamientos se corresponden con diferentes grados?
El evaluador o jefe que debe realizar la evaluación de un colaborador se pregunta cómo llevarla adelante.

Una vez que observó un comportamiento (hecho real pasado) deberá desagregarlo en competencias. Por ejemplo, determinar que dicho comportamiento se relaciona con la competencia Iniciativa.
Luego debe analizar el comportamiento para determinar el grado de la competencia al que corresponde. Para ello podrá utilizar el Diccionario de comportamientos de la organización. En función de este documento podrá determinar el grado correspondiente, leyendo los ejemplos ofrecidos para cada uno de ellos.
Este esquema se expone en el gráfico siguiente.
Cómo analizar comportamientos

Como se ha expresado en párrafos anteriores, muchas personas manifiestan comportamientos de diferente grado o nivel. Frente a ello, y dentro del esquema del gráfico precedente, el evaluador puede reconocer comportamientos diferentes –en la persona en evaluación– y, aplicando una fórmula matemática, determinar el grado correspondiente.
Se confeccionan tantas fichas como competencias sean requeridas para el puesto de trabajo, y en cada una de ellas se exponen diversos comportamientos observados.

El esquema de trabajo con cada una de las fichas es el que se muestra en la imagen de la página siguiente.
El resultado obtenido será la brecha existente –o la ausencia de brecha– entre el nivel requerido por el puesto de trabajo para esa competencia en particular y el/ los comportamientos observados.
Las Fichas de evaluación pueden ser utilizadas para la autoevaluación o para la evaluación por parte de un superior (jefe). También puede utilizarse para otro tipo de evaluaciones. Entre los usos más frecuentes se pueden mencionar:
• Evaluación de desempeño (evaluación vertical)
• Evaluaciones de 360º (o de 180º)
• Cuando se implanta Gestión por competencias
• Para medir el capital intelectual de la organización, frente a compras, fusiones, adquisiciones, etcétera.
• Para medir las competencias de un colaborador en Planes de sucesión, Diagramas de reemplazo, Planes de carrera y los restantes programas de desarrollo donde sea menester evaluar las competencias de un colaborador

Fichas de evaluación reducidas
Las Fichas de evaluación se han diseñado en una versión reducida de gran utilidad cuando se debe evaluar a muchas personas en un período corto. Los usos más frecuentes son los mismos que para la versión completa, destacándose en especial su aplicación en evaluaciones múltiples: evaluaciones de 360º, evaluaciones de 180º, y diagnósticos múltiples circulares, entre los casos en los que más se las utiliza.
Las Fichas de evaluación para medir conocimientos
Una organización puede desarrollar un modelo de conocimientos o no. En el caso de que cuente con uno, las Fichas de evaluación se diseñan a medida y en función del mencionado modelo.
Definición
Modelo de conocimientos. Conjunto de procesos relacionados con las personas que integran la organización y que permiten definir los conocimientos necesarios para los diferentes puestos.
Si la organización no posee un modelo de conocimientos es posible diseñar las Fichas de evaluación para medir conocimientos en base a un relevamiento inicial. Para definir un modelo de conocimientos o, como en este caso, sin que exista un modelo, diseñar las fichas para la medición de conocimientos, nuestro método de trabajo es simple y se realiza con la participación del responsable (o responsables, según corresponda) de las diferentes áreas. La participación del que está a cargo de cada tema es fundamental porque siempre es quien mejor sabe qué conocimiento hace falta en cada caso. Si se diese alguna circunstancia especial que lo requiera, se puede recurrir a un experto ajeno a la organización a fin de que ayude a llevar a cabo esta tarea.
En el gráfico siguiente se muestra cómo debería construirse un modelo de conocimientos, donde estos serán descritos conformando un diccionario. Los conocimientos pueden abrirse en niveles y cada nivel se debe describir con palabras. La cantidad de niveles puede ser cinco (como en el gráfico) o una cantidad diferente. Es importante destacar que, en todos los casos, los niveles deben definirse no con una sola palabra –como alto, medio, bajo o cualquier otra– sino a través de un texto explicativo, una frase que describa qué se entiende por “alto”, etcétera.

En el esquema propuesto los niveles indican:
| Nivel | Significado del rango |
| 1 | Máximo o superior |
| 2 | Muy bueno |
| 3 | Bueno |
| 4 | Superior al mínimo |
| 5 | Mínimo |
Un rango o nivel inferior al definido para el número 5, en este modelo, el conocimiento estaría por debajo del mínimo aceptado o se verificaría la ausencia del conocimiento, según cómo se haya elaborado el modelo de conocimientos.
Para una mayor claridad sobre cómo se definen los niveles o grados en un modelo de conocimientos se presenta un ejemplo en el gráfico siguiente.

Como se desprende de la lectura de los grados o niveles, en este modelo el mínimo implica un nivel que en otras organizaciones podría representar un rango superior. Se desea enfatizar que no existe una única manera de definir un modelo de conocimientos, la forma más adecuada dependerá de cada caso en particular.
La medición de conocimientos a través de las Fichas de evaluación se podría hacer según el siguiente esquema. Como se dijo en párrafos anteriores, se pueden confeccionar en base al diccionario de conocimientos. En un caso u otro, siempre este diseño será con la participación del responsable del área. Una vez que se cuenta con las Fichas de evaluación de conocimientos, estas pueden ser administradas por los jefes o, como se expone en el gráfico siguiente, en talleres de autoevaluación. Luego las fichas serán revisadas por los jefes.
De este modo es factible determinar brechas o necesidades de formación.

Un método como el expuesto puede ser diseñado para toda la organización o para sectores o áreas específicos, depende de cada situación.
Para el tema que nos ocupa –los programas de desarrollo–, se debe recordar la importancia que en ellos tienen las competencias y su rol protagónico en relación con el desarrollo de personas. Por lo tanto, sin restar importancia a los conocimientos, que son necesarios y deben estar, deseamos señalar en este momento este aspecto de capital importancia. Se volverá sobre este tema en el capítulo siguiente, Cómo elegir entre varias opciones.
Cómo medir capacidades cuando la organización ha definido un modelo de valores
Se tratará este tema por separado, ya que muchas personas sostienen que los valores no se pueden medir y mucho menos “graduar” o abrir en niveles o grados.
En primera instancia, recordaremos el concepto ya expresado de valores: aquellos principios que representan el sentir de la organización, sus objetivos y prioridades estratégicas.
Definición
Modelo de valores. Conjunto de procesos relacionados con las personas que integran la organización y que permiten incorporar a los subsistemas de Recursos Humanos los valores organizacionales.
Muchas organizaciones incluyen los valores dentro del modelo de competencias. En ese caso, la medición de los valores se habrá realizado junto con la medición de competencias, a través de los diferentes instrumentos que este método de trabajo ofrece, como se ha explicado en párrafos anteriores.
Otras empresas definen por separado sus modelos de valores. En este caso, los valores se deberán medir de manera específica y tal como se propone más adelante en este mismo apartado.
Por qué medir los valores
Los valores serán en todos los casos excluyentes, es decir que si una persona no los posee esta circunstancia hará que quede fuera de cualquier proceso interno.
En este punto el lector se podrá preguntar: si una persona pertenece a una organización, ¿no tiene ya sus valores? Esto puede ser así o no. Veamos por qué razones o causas podría no darse esa situación:
• Los valores no son medidos al momento de la selección.
• La empresa ha modificado, rediseñado o redefinido sus valores.
• La organización no los había definido previamente.
Ahora bien, aunque la persona posea los valores, cabe formularse una pregunta adicional: ¿el nivel de desarrollo de los valores es el necesario para una posición superior?
Valores. La necesidad de definirlos por niveles
Un valor, como virtud personal, puede estar presente o no; desde esta perspectiva, cuando no está presente, muchos afirman que no es posible su desarrollo. Se trata de una virtud personal que es parte de la esencia misma de la persona. Desde la perspectiva organizacional, un valor se ve “casi” de la misma forma (es una virtud personal), pero existe una diferencia: la definición dada implica el nivel mínimo, y a partir de allí se pueden definir niveles superiores.
Veamos el valor Ética, a modo de ejemplo.
• Nivel mínimo: Actúa de acuerdo con los valores y principios morales.
• Nivel superior al anterior: Guía sus acciones por sus valores morales, y orienta y motiva a sus compañeros y colaboradores a que actúen de la misma manera.
• Nivel superior a los dos anteriores: Estructura la visión y misión organizacionales sobre la base de valores morales.
En el ejemplo expuesto, se pueden ver tres niveles diferentes del valor Ética, el primero de los cuales puede aplicarse a la vida cotidiana de cualquier persona y ser un nivel aceptable. Sin embargo, los dos superiores pueden ser requeridos para desempeñar ciertos puestos ejecutivos o, como en el último de los ejemplos, para ser el número uno de la organización.
En este punto es importante señalar que si bien es cierto que los valores están o no están presentes, y desde este punto de vista se puede hacer un análisis de tipo binario (ver el nivel mínimo: si no actúa de acuerdo con los valores y principios morales, la persona en cuestión no posee ética), sin embargo, esto puede ser insuficiente cuando una persona deba asumir posiciones de nivel superior.
Analicemos de manera más detallada ejemplos sobre Ética, que puede ser definida como una competencia, como se verá a continuación, o como un valor, lo que dependerá del diseño que se desee realizar.
Ejemplos de comportamientos grado D (es decir, el nivel mínimo de la competencia):
• Actúa de acuerdo con los valores y principios morales.
• Respeta las pautas de acción que le impone la organización.
• Es confiable, y sus principios son sólidos.
Del mismo modo se ofrecen ejemplos que manifiestan ausencia de la competencia Ética o grado “No desarrollado”:
• Se guía por valores y principios siempre y cuando no contradigan sus propios intereses o los de la organización, en cuyo caso prioriza los fines y beneficios a obtener, al modo de lograrlos.
• Pierde de vista las pautas establecidas por la organización, y se guía por su propio criterio y beneficio.
• Oculta acciones propias o de su equipo, cuando sabe que van contra los principios o políticas de la organización.
• Ante un error o fracaso, tiende a depositar la responsabilidad de lo hecho en los demás. Su capacidad de autocrítica es escasa y le cuesta asumir los propios errores.
Lo expuesto hasta aquí será de utilidad para conocer si una persona posee o no Ética en el nivel D (mínimo), ya sea que se haya definido como valor o como competencia. Los ejemplos se aplican en cualquiera de los dos casos.
Sin embargo, si una persona estuviese designada para el plan de sucesión de una posición jerárquica de alto nivel, lo expuesto como comportamientos de tipo D podría ser insuficiente, es decir, esos comportamientos deben verificarse, pero hace falta algo más. Veamos los ejemplos siguientes:
• Estructura la visión y misión organizacionales sobre la base de valores morales. Es un ejemplo de comportamiento grado A requerido para un nivel de número uno de la organización (ceo).
• Guía sus decisiones y acciones, tanto las que realiza personalmente como las de los equipos que supervisa, con base en sus valores morales. Es un ejemplo de comportamiento grado B requerido para un nivel de número uno de área dentro de la organización –por ejemplo, director de Recursos Humanos–.
En síntesis, los valores deben estar presentes en todas las personas que integran la organización. Sin embargo, para algunos niveles jerárquicos, deberán requerirse niveles superiores o adicionales. Se ha expuesto como ejemplo la competencia o el valor Ética; conceptos similares se aplican a otros valores.
Cuando una organización define un modelo de valores por separado del modelo de competencias se deberían diseñar los indicadores respectivos, como se muestra en el gráfico siguiente.

En el esquema propuesto los niveles indican:
| Nivel | Significado del rango |
| 1 | Mínimo o umbral de entrada |
| 2 | Muy bueno |
| 3 | Máximo o superior |
Las escalas son arbitrarias, así como su denominación. Se podría utilizar la escala A, B, C. En mi opinión, lo verdaderamente importante es que la escala sea ampliamente difundida y conocida, y se sugiere utilizar una diferente para cada modelo –en el caso de valores, diferente de la del modelo de competencias–. Igual criterio si se cuenta, además, con un modelo de conocimientos. Por esta razón las hemos planteado con diferencias entre sí.
¿Cómo interpretar los niveles de los indicadores? Como se explicara a través del ejemplo de Ética, el nivel 1 será el básico que “se tiene o no”. Si la persona no posee el valor en ese nivel mínimo expuesto en el indicador, no tendrá las características necesarias para formar parte de la organización.

El valor definido como “umbral de entrada” deberá ser medido en un proceso de selección, para lo cual se dispone de diferentes herramientas:
• Assessment Center Method (acm) diseñado a medida para medir valores de la organización.
• Diccionario de preguntas que, junto con la Entrevista estructurada, conforma lo que en nuestra metodología se denomina Herramientas de selección. En este caso se diseñan con el propósito específico de medir los valores organizacionales, de allí la importancia de que sean diseñados a medida.
Cómo considerar los valores cuando se sube en la escala jerárquica
Como se ha manifestado, el modelo de valores incluye otros niveles adicionales al denominado “umbral de entrada”. En el ejemplo se han definido dos niveles superiores al básico o mínimo que serán requeridos para los diferentes programas de desarrollo y para la adecuación persona-puesto, que se ha explicado en los párrafos iniciales de esta sección.

En síntesis, en las organizaciones que definan modelos de valores estos deberán ser considerados para la adecuación persona-puesto y en el análisis de postulaciones para Planes de sucesión y Diagramas de reemplazo, así como formar parte de los diferentes programas focalizados en el desarrollo de personas, como Planes de carrera, Plan de jóvenes profesionales, Personas clave y los otros programas complementarios, Mentoring y Carrera gerencial y especialista.
Las herramientas para medir valores en el caso de personas que ya integran la organización son:
• Assessment Center Method (acm) diseñado a medida para medir valores organizacionales.
• Fichas de evaluación diseñadas a medida para medir los valores organizacionales.
Y si bien muchos podrán postular que “los valores no se desarrollan”, considero que esta afirmación es parcialmente cierta. Una persona puede poseer el nivel definido como “umbral de entrada” y a partir de este desarrollar los niveles superiores necesarios para ser primero jefe, y luego gerente o, incluso, director de la compañía. En nuestra metodología a estos programas los denominamos Vivir los valores, y se apoyan en las Guías de acción dentro y fuera del trabajo (documentos formativos que generalmente se incorporan a la intranet de la organización para su uso on line).
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