Kitabı oku: «Bitcoin, Blockchain y tokenización para inquietos»
Bitcoin, Blockchain y tokenización para inquietos
Miguel Caballero

© Miguel Caballero
©© Bitcoin, Blockchain y tokenización para inquietos
ISBN ePub: 978-84-685-4321-5
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A mis padres, mi mujer y mis hijos.
Mi pasado, mi presente y mi futuro.
«Por desgracia, no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad, después ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia, despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedarás en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera del conejo».
Morfeo a Neo, The Matrix
«La Era de los Elfos se ha terminado, Frodo. Mi pueblo deja estas costas. Ha llegado la era de los hombres».
Elrond a Frodo, El señor de los anillos: el retorno del rey
Índice
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO
PRIMERA PARTE. INTRODUCCIÓN A LA DESCENTRALIZACIÓN, BLOCKCHAIN Y BITCOIN
1. Primeros contactos
2. Aspectos generales de la descentralización
¿Qué es el dinero centralizado?
Una organización descentralizada es incensurable
Una organización descentralizada funciona de forma autónoma
¿Por qué las organizaciones descentralizadas están tan poco implementadas en nuestro entorno empresarial?
Conclusiones de la descentralización
3. Criptografía, hacktivismo y ciberpunks
4. Dinero: características, historia y evolución
¿Qué es el dinero?
Historia del dinero
Relación del ciudadano con el dinero
5. Antecedentes de Bitcoin
David Chaum y DigiCash (1990)
Adam Back y HashCash (1994)
Nick Szabo y Bitgold (1997)
Wei Dai y B-Money (1998)
6. Orígenes de Bitcoin
7. Bitcoin: aspectos básicos
Los tres clanes: desarrolladores, usuarios y mineros
Los generales bizantinos y el problema de la prueba de trabajo
8. Bitcoin como protocolo encapsulado en una blockchain
Cadena de bloques o Blockchain
Red descentralizada compuesta por nodos
Consenso ligado a la prueba de trabajo
El ataque del 51 %
9. Bitcoin: minería y consolidación de bloques
Funciones hash utilizadas en Bitcoin
10. Bitcoin como reserva de valor
11. Bitcoin: retos y oportunidades
Lighting Network o cómo mejorar Bitcoin
12. El futuro de la humanidad y Bitcoin
SEGUNDA PARTE. PROTOCOLOS, TOKENS Y OTRAS BLOCKCHAINS
14. Principales protocolos de consenso
Proof of Work (PoW)
Proof of Stake (PoS)
Proof of Importance (PoI)
Delegated Proof-of-Stake (DPoS)
15. Ethereum: visión general
16. Ethereum: características
Entonces, ¿por qué es necesario el Gas?
17. Ethereum: aplicaciones prácticas
Las DAO sobre Ethereum: el archiconocido ataque de la DAO
Gobernanza descentralizada y las DAO
Finanzas Descentralizadas o DeFi
Dinero programable, Maker DAO
Protocolos DeFi, Uniswap
Tokenización de activos en Ethereum
18. NEM: visión general
Origen de NEM y evolución a 2020
19. NEM: organización del ecosistema
El equipo core de desarrollo
Tech Bureau, la empresa dueña de NIS1
Fundación NEM, promoviendo la adopción
NEM Ventures, el brazo inversor
Los cosechadores: nodos y supernodos
Los usuarios, promoviendo la adopción y usando la red
20. NEM: características técnicas
NEM o NIS1, potencia en estado puro
Catapult o NIS2, la gran esperanza
21: NEM: la aproximación de Tutellus
22. Otras blockchains: conclusiones
Sobre la captura y transferencia de valor
Sobre la necesidad de crear programas alrededor de la red
Sobre el volumen de transacciones
Otras variables a tener en cuenta
TERCERA PARTE. TOKENIZACIÓN DE ACTIVOS Y EJEMPLOS REALES
23. Introducción a estándares y protocolos
Estándares: el conjunto de funcionalidades comunes
24. Tokens: características y taxonomía
¿Necesitan tokens todas las blockchains?
¿Son todos los tokens criptomonedas?
¿Por qué hay tanto revuelo alrededor de los Utility / Security tokens?
¿Cómo saber si mi token es un Utility o un Security?
25. Tokenización de activos físicos
¿Y por qué tanta obsesión por tokenizar?
26. Los oráculos como puentes de creación de valor
27. Tokenización de activos digitales: un framework propio
28. Tutellus: tokenizando el conocimiento
1. El modelo de negocio de Tutellus
2. Los pains del modelo de negocio
3. El diseño del token: TUT y STUT
4. Convivencia con el modelo de negocio tradicional
5. Descentralización progresiva y simbiosis del modelo
29. El TUT protocol como guinda final
30. Tokenización: síntesis
EPÍLOGO
AGRADECIMIENTOS
Quiero agradecer públicamente a todos los que, de una manera directa o indirecta, me habéis ayudado a escribir este libro y a aprender sobre esta fascinante historia.
Gracias a mis padres, Pilar y Paco, por la educación que me han dado y su apoyo incondicional durante toda mi vida, aunque a veces no entendieran muy bien las razones. Os lo debo todo.
Gracias a mi mujer, Carmen: mi amor, mi amada, mi amante. Tengo una suerte infinita de haberte conocido. Gracias por aguantarme, comprender la dura vida del emprendedor y apoyarme siempre.
Gracias a Javi Ortiz, mi socio y compañero de aventuras, por su paciencia enseñándome tantas cosas durante todos estos años.
Gracias a todos mis socios de Tutellus, en especial a Ángel Barranco y Mariano Olmeda, por el empuje hacia el mundo cripto. Todavía recuerdo explicarles con un gin-tonic qué era Bitcoin en 2017 y que a los treinta minutos habían hecho su primera compra en Coinbase.
Gracias a Álex Preukschat y Cris Carrascosa, de Blockchain España, por ser los primeros en crear cursos de Blockchain en Tutellus a mediados de 2017. Más de 100 000 alumnos han aprendido ya sobre el tema. Gracias también a mi querida Almudena de la Mata por su apoyo incondicional, siempre.
Gracias a Javier Martín, cofundador de Iniciador, Loogic y ahora director de Innovación Abierta en Sngular, porque gracias a él descubrí Bitcoin.
Gracias a Jesús Pérez y a Finnovating por el arranque y a todo el equipo que formamos CriptoPlaza por la nueva época que se avecina. La vamos a liar muy parda.
Gracias a Íñigo Molero por ser una de las personas más receptivas y abiertas del mundo cripto que he conocido. Íñigo es profesor clave del Máster en Blockchain desde el minuto cero y siempre está dispuesto a ayudar.
Gracias a Carlos Suárez, Álex Gómez de la Cruz, Luiscar García y Carlos Roldán por sus contribuciones al Máster, auténticos cracks de los que se aprende todos los días.
Gracias, por supuesto, a todos los alumnos del Máster y Bootcamp en Blockchain, en especial a Marcos Carrera y Arnau Ramió, grandes criptobelievers que ya se han tomado la pastilla roja; también he aprendido de vosotros y estoy orgulloso de haber creado grupos tan majos en Madrid, Barcelona, Alicante, Bilbao o Las Palmas.
Gracias a Andrés Pedreño y al equipo de Torrejuana por confiar en que la tokenización de la educación es unos de los retos y oportunidades más importantes para mejorar esta industria.
Gracias a Dani Díez y Carlos Kuchovsky por sus consejos cuando empezamos a adentrarnos en este mundillo y por su inspiración en los momentos iniciales.
Gracias a los amigos de EthicHub, Globatalent y Saisho por aprender de ellos cada día y por ser de los pocos proyectos con la valentía suficiente para lanzar tokens en estos momentos tan incipientes.
Gracias a la Fundación NEM y a las personas que la componen o han formado parte de ella: desde Erik Van Himbergem, Ricardo @trikar, Fernando Ruiz Tapiador, Alex Tinsmann, Pedro Gutiérrez y Sasha Ivannova, por el trabajo actual; y a Lon Wong, Kristof Van de Reck, Steve Li, Jeff McDonald y Ronel Li por el apoyo en mis viajes alrededor del mundo.
Gracias, por supuesto, a todos los que confiaron en el proyecto adquiriendo tokens TUT durante la ICO. Agradecimiento infinito a todos vosotros.
Gracias al equipo de Alastria, capitaneados por Montse Guardia y antes María Parga, por la difusión que hacen del ecosistema Blockchain evangelizando allá donde van: cuantos más seamos, mejor nos irá.
Gracias al equipo de personas de mi alrededor con los que he tenido la suerte de trabajar en temas cripto y con los que también he aprendido, sin duda: Javi Calvo, Carlos López, Álex Ginés, Cova Fernández, Karolina Szymanyak y Nacho Gómez.
Gracias a mis amigos del Turing Atletic Club, por compartir tantos años, tantas horas y tantos kilómetros de conversación y consejos: Felipe Casajús, Alberto Molpeceres, David Bonilla, Alberto Gimeno, Javi Santana, Alex Bryszkowski y David Pombar. También agradecido por detalles en el diseño del token al conocido en la dark web como «Club de la minifajita», una nueva generación que viene pisando fuerte, con los nombres en clave de Clara, Nacho, Irene, Dani, Alex, Paula, Elia y Nuno.
Y gracias a ti, querido lector, por ser una persona inquieta con ganas de aprender y por dedicarme parte de tu tiempo (y por lo tanto parte de tu vida); gracias por dedicarme tu activo más valioso, el único que ni todos los bitcoins del mundo podrían comprar.
PRÓLOGO
No soy escritor. Lo [único] que sé hacer, unas veces mejor que otras, es lanzar proyectos y crear empresas en torno a Internet. Lo más parecido que he estado de escribir es acercándome al mundo de los blogs.
Comencé mi primer blog, Redes malladas, a principios de los 2000, que se hizo muy popular durante aquellos años. A través de redesmalladas.com tuve la constancia de escribir regularmente sobre infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas antes de que el wifi llegara a nuestras vidas. Durante esos primeros años, el blog me sirvió para forjarme una buena marca personal y ser relativamente conocido en el tema en gran parte del mundo. Tuve la suerte de poder viajar hasta países como Colombia, Israel y por toda Europa, invitado por empresas, fundaciones y hasta por el IEEE americano, donde participé como speaker en varios congresos sobre esta tecnología.
Desde una perspectiva más formal de publicar textos y colaboraciones en libros, lo más cerca que he estado ha sido escribiendo ensayos técnicos sobre diferentes facetas en las que he trabajado a lo largo de mi vida. Mi primer artículo lo publiqué en 2005 en «Mundo Internet», una serie de conferencias anuales donde se exponían las principales novedades tecnológicas en cuanto a software, hardware y aplicaciones. Mi primer texto publicado se llamó «El próximo escalón: voz IP sobre infraestructuras wifi públicas y privadas». A este primer ensayo técnico le siguió en 2017 «Redes wifi mesh: servicios municipales 2.0 para la administración y el ciudadano».
He intentado siempre trabajar en ámbitos de innovación y, normalmente, —para la bueno y para lo malo— desarrollar servicios y aplicaciones en etapas muy tempranas. Por ejemplo, en 2005 (siguiendo el hilo del artículo mencionado) fuimos los primeros en desarrollar servicios de telefonía móvil en lugares sin coberturas GSM, como la Biblioteca Nacional y su jaula de Faraday. En 2007 (y en relación al wifi municipal) habíamos implementado servicios en ciudades como Barcelona, Madrid, Zaragoza o Alicante antes de que esta tecnología abundara en nuestras vidas.
Desde una perspectiva más técnica, en 2008 escribí y registré una patente1: Método de localización de vehículos basado en infraestructuras wifi. Fue otro proyecto de I+D en el que trabajamos varios años, con el que conseguimos llevar servicios de localización (con precisión de 1 m) a lugares sin cobertura GPS. Nunca supe explotar la patente, comercialmente hablando, pero fue una experiencia gratificante que puso a prueba mis neuronas. Doy fe que redactar y conseguir una patente son actividades complicadas.
Más adelante —sobre todo desde 2013— he escrito con frecuencia en revistas, he colaborado en varios libros y he iniciado varios blogs intentando ser constante en el ritmo de publicaciones. El más reciente que mantengo es el Criptoblog, hospedado en Tutellus.
Pero todo esto es bullshit, como diría un gringo. Escribir un libro son palabras mayores. Siempre se ha dicho que para escribir necesitas tiempo. Necesitas planificar ideas, necesitas papel y boli, necesitas pizarra y, en definitiva, necesitas dedicarle mucha constancia y un tiempo que yo, por las características de mi trabajo, no tengo.
Dicho esto, me pregunto a estas alturas: ¿por qué estoy haciendo esto?, ¿por qué he escrito un libro? La respuesta es sencilla: creo que puedo ayudar a mucha gente a entender qué es esto de Blockchain y cómo se puede aplicar esta tecnología en sus proyectos o empresas para generar valor.
Mi último emprendimiento es Tutellus, una plataforma colaborativa de educación online que lleva dando guerra desde 2013. Si eres o has sido emprendedor, me entenderás si te digo que la vida de Tutellus ha estado llena de altibajos: buenos y malos momentos, situaciones difíciles y momentos que recordaré siempre. Una empresa no se hace de la noche a la mañana, la creación de una marca requiere tiempo, esfuerzo y sacrificios. Además, conseguir una masa de usuarios que valide tu modelo y disfrute con tus servicios siempre es más complicado en tiempos y costes de lo que uno piensa. Hoy, seis años después de haber iniciado el proyecto, estoy orgulloso del trabajo conseguido. Como emprendedor, siempre me habría gustado ir más rápido, es decir, tener más usuarios, más ventas, más negocio… y haberme pegado menos leches por el camino, pero no me puedo quejar. Tutellus es hoy un referente a nivel mundial en educación colaborativa y desde hace dos años hemos puesto una semilla muy importante en el mundo Blockchain. Incluso para más de un loco somos uno de los proyectos más innovadores y disruptores del mundo cripto.
Desde ahora, espero que hagamos este viaje juntos. Espero que aprendas de mis errores y mis aciertos y, sobre todo, espero ayudarte a que tomes las mejores decisiones para que, si quieres iniciar un proyecto de tokenización o descentralización, lo hagas con más garantías, menos incertidumbre y, a ser posible, gastándote menos dinero.
Este libro va dirigido a cualquier persona que tenga interés en aprender sobre Blockchain. No es un libro dirigido a profesionales del sector, ni mucho menos a eruditos. No espero que venga nadie (que seguramente vendrá) a corregirme tecnicismos y a discutir sobre si un proceso de tokenización es más óptimo que otro, si un protocolo sobre Ethereum es más fácilmente implementable qué otro sobre Stellar o sobre si una blockchain es lo suficientemente descentralizada o no, este no es el lugar para ello. Pretendo hacer un libro constructivo y divulgativo que sirva de semilla para suscitar el suficiente interés como para que te plantees más adelante otros libros más avanzados u otros productos formativos (cursos o másteres) para profesionalizarte en la materia. De momento, espero que con este libro te tomes la pastilla roja y descubras hasta dónde llega la madriguera del conejo.
El libro lo he estructurado en tres bloques. El primer bloque de introducción nos servirá para aprender los conceptos básicos de Blockchain, Bitcoin y descentralización. El segundo nos servirá para profundizar en diferentes tipos de blockchain desde una perspectiva más técnica. Y el tercero lo utilizaremos para ver la aplicabilidad de la tokenización en casos prácticos (como Tutellus) y estudiar y plantear diferentes procesos de modelización de tokens y lanzamiento de productos al mercado.
Así que vamos a ver qué nos depara los próximos capítulos. Espero que tu viaje hacia la descentralización sea un camino sin retorno y disfrutes tanto como lo estoy disfrutando yo.
Comenzamos.
1. (PCT/ES2009/000155): https://patents.google.com/patent/WO2009115628A1/es
PRIMERA PARTE. INTRODUCCIÓN A LA DESCENTRALIZACIÓN, BLOCKCHAIN Y BITCOIN
1. Primeros contactos
A diferencia de otros compañeros del panorama cripto, soy bastante nuevo en el mundo Blockchain. El primer contacto que tuve con Bitcoin fue en marzo de 2014 con mi amigo Javier Martín, cofundador de Loogic, Iniciador y, actualmente, director de Innovación abierta en Sngular. Javi es un fiera en la detección de tendencias, siempre me ha impresionado su capacidad de anticipación al mercado y, hasta ahora, debo decir que suele dar en la diana. Javi ha escrito sobre el tema años antes de producirse el hype en fenómenos como la economía colaborativa, Bitcoin y las criptomonedas, la inteligencia artificial o el posthumanismo. Creo que Javi no lo sabe, pero tengo que decir públicamente que gracias a él conocí Bitcoin :). En lo personal, Javi es una grandísima persona siempre dispuesto a ayudar a los demás y, posiblemente, conocer Bitcoin en ese momento fue un pequeño favor que sin darme cuenta nos hizo a mí y a todo el equipo de Tutellus.
En 2013 contacté con Javi para que grabara unos cursos en Tutellus sobre modelos de negocio y financiación para startups. Lo hizo de forma desinteresada, con la ilusión y las ganas de siempre. Gracias a él —y a otros tantos amigos como Javi Echaleku, Javi Mejías, Sixto Arias o Wilhelm Lappe— lanzamos Tutellus con unos primeros cursos de gran valor dirigidos a emprendedores. Con su ayuda conseguimos gran visibilidad en muy poco tiempo en aquellos momentos de lanzamiento de la plataforma, cuando precisamente la visibilidad y la promoción era lo más importante.
Unos meses después, a principios de 2014 Javi contactó conmigo y me dijo: «Miguel, quiero grabar un curso de Bitcoin, creo que esto lo va a reventar». En aquel momento no tenía ni idea de lo que era Bitcoin, así que le dije que se viniera a nuestras oficinas para grabarlo. Como Javi iba a estar delante de la cámara y yo sabía que prefiere dar clase frente a humanos antes que frente a cámaras, decidí estar junto a él durante toda la grabación, así que me pude empapar de primera mano de qué era eso de Bitcoin. En ese momento su cotización rondaba los quinientos dólares, y Javi empezó a explicar una gran cantidad de funcionalidades relacionadas no solo con la criptomoneda, sino que habló largo y tendido sobre futuros modelos de negocio que podrían desarrollarse alrededor de la blockchain.
El curso lo publicamos en Tutellus2 —de hecho sigue vivo— y nos gustó tanto que hasta compramos el dominio bitcoindesdecero.com para redirigir tráfico al mismo. Recomiendo a cualquiera que tenga curiosidad que observe el contenido, porque es increíble que, a pesar de haberse grabado hace más de cinco años, siga estando tan actualizado en cuanto a sus ideas básicas y concepción de valor. Como decía al principio, Javier Martín fue un anticipado a su tiempo.
Una vez que grabamos el curso y lo empezamos a promocionar en Tutellus, hablé con mi socio, Javi Ortiz, más conocido como @sokardys o simplemente «el Sokar», y le dije: «tío, tenemos que meter esto de Bitcoin como forma de pago en Tutellus; ya sé que no lo conoce ni Dios, pero puede ser un movimiento de marketing importante que nos podría dar mucha visibilidad». Así que sin muchas más dudas nos pusimos a trabajar en la integración de Bitcoin como forma de pago en Tutellus. Pretendíamos ser la primera plataforma colaborativa con la posibilidad de pagar en Bitcoin en 2014.
En aquel momento encontramos un producto inglés que ofrecía la interconexión de dinero fiat a Bitcoin mediante API (Interfaz de Programación de Aplicaciones), aunque de una forma muy rudimentaria. Empezamos a integrarlo, pero como en cualquier startup surgieron diferentes fuegos y dejamos el proyecto en barbecho. Tras encadenar varias «urgencias» seguidas, el proyecto Bitcoin fue pasando a ocupar posiciones cada vez más retrasadas en el sistema de prioridades y, desafortunadamente, terminamos abandonándolo; empezamos a dedicar recursos a desarrollar otras funcionalidades y el proyecto quedó en el olvido.
Durante el proceso de integración tuvimos que comprar bitcoins para realizar las pruebas (en aquella época no recuerdo que hubiese entorno de test y cualquier prueba con bitcoin la realizábamos directamente en producción). Como te podrás imaginar, las claves de acceso al wallet donde estaban los bitcoins las perdimos durante el período de barbecho, así que nunca pudimos recuperarlos. De esto hablaremos más adelante porque tengo historias más divertidas al respecto.
Tuvieron que pasar otros dos años para volver a tener contacto con Bitcoin y Blockchain, esta vez de una manera más seria. 2016 fue el año del despegue de las ICO y empecé a tener conocidos a mi alrededor que se estaban introduciendo en el mundo Blockchain a una velocidad de vértigo.
Me llamó muchísimo la atención este fenómeno de levantamiento de fondos para realizar proyectos, ya que viniendo del mundo «estartapil» y sabiendo lo difícil que es cerrar rondas de financiación, me asombraba ver cómo dos chavales con un PowerPoint o un Paper eran capaces de levantar tanto dinero y tan rápido. Así que empecé a interesarme más por el tema y empecé a leer una barbaridad.
Estuve varios meses intentando dar sentido a todos los conceptos de descentralización en una plataforma centralizada (Tutellus), pero con poco éxito, ya que me costaba entender qué valor aportaba dicha descentralización en un modelo de negocio tradicional. Ten en cuenta que hace tres años había menos opciones para estudiar que ahora, y los proyectos que surgían estaban en pañales. Ethereum llevaba un año lanzado y apenas existían aplicaciones corriendo sobre esta blockchain, por lo que resultaba muy complicado alinear todos los puntos y darle sentido real con casos de uso convincentes más allá de la teoría.
Desde principios de 2017 empecé a estudiar de nuevo la manera de aplicar Blockchain en Tutellus utilizando algún primer caso de uso (como Steemit) de inspiración. Ese verano conseguí alinear todos los puntos en mi cabeza y planteé al equipo un camino sin retorno: vamos a focalizarnos en crear un token al que asignaremos valor y vamos a hacer algo en el mercado de la educación que nadie ha hecho hasta ahora: pagar por aprender. Este hecho supuso muchos quebraderos de cabeza y desencadenó la creación del Paper de Tutellus.io, que muchos consideran uno de los trabajos más serios que se han escrito en el mercado.
En esta época —hablamos de verano de 2017— otro buen amigo, Jesús Pérez, emprendedor archiconocido en el mundo Fintech y fundador de Bolsa.com, Finnovating y muchos otros proyectos me animó y acercó hasta el borde de la piscina, para que saltara: «Miguel, tienes que lanzarte de lleno con el token y la tokenización de Tutellus, el momento es ahora». Así que siempre estaré agradecido a Jesús por ese empujón final.
El último gran paso que dimos, en el mes septiembre de 2017, fue conseguir el apoyo de nuestros socios. Piensa que, desde una manera objetiva, lo que pretendíamos hacer (y que explicaré en el tercer bloque) era redistribuir el valor generado en Tutellus, restándole valor al socio (equity holder) para dárselo al token holder. Si algo hemos tenido en la compañía es un equipo de socios espectacular que siempre nos ha apoyado, por lo que no se entrometieron: si nosotros lo teníamos claro, ellos iban a estar de nuestro lado. Así que durante el otoño de 2017, dos años antes de escribir estas líneas, estábamos a pleno rendimiento hacia una transformación de la plataforma y una tokenización de nuestro principal activo: el conocimiento generado por los alumnos. Pero de esto hablaremos más adelante.
Para terminar este capítulo, me quedo con una frase de mi amigo Íñigo Molero, uno de los primeros visionarios que entró en contacto con Bitcoin en España: «Estás a muy pocos años del mayor experto del mundo en esta tecnología. Somos afortunados de poder vivir en primera persona estos momentos». Con esto quiero decir que nunca es tarde para empezar a formarse en esta industria y para introducirse en un mercado que, estoy convencido, cambiará el futuro de la humanidad para siempre.
2. https://www.tutellus.com/tecnologia/blockchain/aprende-bitcoin-desde-cero-2800
2. Aspectos generales de la descentralización
La centralización y descentralización han afectado al ser humano a lo largo de nuestra historia, definiendo lo que somos hoy como sociedad. Avanzamos a través de un péndulo en el que, según el momento, hemos vivido en posiciones centralizadas o descentralizadas, y así sucesivamente. Se trata de una característica inherente al ser humano. Todas las sociedades que han surgido hasta la fecha han tenido ocasos de centralizacion y descentralizacion, por lo que convivimos con una especie de péndulo que controla el destino de nuestra existencia en función del momento que nos haya tocado vivir.
Comencemos hablando del poder. Históricamente el poder ha estado tanto centralizado como descentralizado. Un buen ejemplo de variaciones en el péndulo ocurrieron durante la época romana; antes de la llegada de Julio César el poder residía en el senado (lo podemos asimilar a un modelo descentralizado, siendo el senado los representantes de nobles y plebeyos), y tras la autoproclamación del militar como emperador el poder quedó centralizado en su persona. Tras su asesinato —por parte de los propios senadores— se intentó que el poder de nuevo volviera a este, es decir, se descentralizara, aunque posteriores guerras civiles llevaron a otros emperadores al trono y no se consiguió. Siglos más tarde tenemos otro buen ejemplo de «oscilación del péndulo» en Francia, donde pasamos del absolutismo con Luis XIV y sucesivos (quien acuñó la célebre frase de «el Estado soy yo») a la Revolución Francesa, expresión máxima de la descentralización del poder en el pueblo. En pocos años, el poder pasó en Francia de estar centralizado a descentralizado.
Desde un punto de vista del conocimiento, el péndulo también ha oscilado entre centralizacion y descentralizacion. En el antiguo Egipto el conocimiento estaba centralizado en los sacerdotes, al igual que la Edad Media se centraba en los monasterios. Únicamente fueron los monjes con conocimientos en latín y árabe (y otros tantos idiomas europeos) quienes transcribieron los libros y mantuvieron y amplificaron el conocimiento durante siglos. En este sentido, el péndulo empezó a girar hacia la descentralización tras la invención de la imprenta por Gutenberg y su máxima expresión la tenemos hoy en día con Internet, donde el conocimiento está descentralizado por todo el planeta.
Por razones históricas, el activo más difícil de evolucionar hacia una descentralización ha sido el dinero. Este ha estado centralizado porque siempre hemos tenido la necesidad de mantener a un tercero de confianza que diera fe del valor traspasado, evitando así el problema del doble gasto (es decir, pagar a dos partes distintas con el mismo dinero). Al estudio del dinero dedicaremos un capítulo completo más adelante. Ahora nos centraremos en entender por qué el dinero históricamente ha estado centralizado y por qué es ahora, con Blockchain y Bitcoin, cuando por primera vez en la historia el ser humano puede disponer de dinero descentralizado.
¿Qué es el dinero centralizado?
El dinero centralizado es el dinero tradicional, donde siempre hemos contado con un tercero de confianza en la ecuación. El dinero por sí mismo no vale nada, como dice el refrán, «es papel mojado». A un billete de 100 € le damos un valor de 100 € porque tenemos por detrás a un tercero de confianza (en este caso el Banco Central Europeo) que asegura que dicho billete mantiene un valor de 100 €. El coste en sí mismo de producir un billete de 100 € ronda los céntimos de euro.
Otro ejemplo de dinero centralizado es el usado a través de tarjetas de crédito o pagos online, donde tenemos a un tercero de confianza (Visa, Mastercard, Amex o Paypal) que dan fe de que en la cuenta del comprador hay fondos disponibles para hacer frente al pago de dicha compra. Su negocio, por lo tanto, está en la intermediación financiera y en los márgenes asociados al crédito que generan con sus clientes. Un negocio redondo, por cierto, si el interés crediticio gira en torno al 1-5 % de comisión sobre la compra y hablamos de billones de euros pagados por Internet o a través de tarjetas cada día.
En un sistema de dinero descentralizado no necesitamos a ningún tercero de confianza que de fe de ninguna transacción, pues es el propio sistema (la propia red) el que genera la confianza suficiente para que dicha transacción sea verídica. Por lo tanto, al igual que en los ejemplos anteriores hemos tenido casos de descentralización desde hace milenios, por limitaciones tecnológicas no ha sido posible plantear un dinero descentralizado hasta ahora.
¿Por qué es tan importante la descentralización? ¿Qué implicaciones tienen las organizaciones descentralizadas en la sociedad actual? ¿Por qué gran parte del debate que surge en torno a Bitcoin y las criptomonedas tiene su esencia en la descentralización real de dichas redes?
Analicemos los dos aspectos fundamentales que hacen que las estructuras descentralizadas sean completamente distintas a las conocidas hasta ahora.
Una organización descentralizada es incensurable
Sin duda alguna, una de las mayores ventajas que plantea Bitcoin es su descentralización. Esto significa que es incontrolable, incensurable e imparable. Como red, no existen nodos que ostenten más poder que otros. No existe ninguna cabeza que cortar, a diferencia de Internet —que mucha gente piensa que es incensurable—, que es fácilmente manipulable por quien sea capaz de controlar puntos centrales de conexión.
Es decir, si detectamos una línea troncal de conexión de América a Europa y fuéramos capaces de sabotearla, las conexiones a Internet en Europa sufrirían latencias o incluso desaparecería la conexión hacia servidores ubicados fuera de esta zona. En cambio, como estudiaremos más adelante, apagar un número de nodos de Bitcoin no provoca prácticamente ningún efecto negativo en el resto de la red. Todo seguirá funcionando con normalidad.
Desde que existe Bitcoin los intentos de control por parte de muchos grupos (terroristas informáticos o gobiernos, desde el norteamericano al ruso) han caído en saco roto. Por mucho dinero invertido y muchos ataques planificados que se hayan hecho, nadie ha sido capaz de controlar o manipular la red de Bitcoin. Y cuanto más grande se hace la red, más difícil y costosa resulta dicha manipulación. Como veremos en capítulos posteriores, Bitcoin es hoy la red de mayor cálculo computacional de la historia, superando incluso a la suma de todos los superordenadores del mundo en varios órdenes de magnitud.
Una organización descentralizada funciona de forma autónoma
¿Qué se necesita para que una red descentralizada evolucione? Simplemente que sus usuarios la utilicen. No depende de ningún consejo de administración, de ningún ejecutivo o entidad jurídica, sino de sus propios usuarios. Es en el ecosistema Blockchain cuando aparecen las primeras DAO (Organizaciones Autónomas Descentralizadas). Sin duda, las DAO darán mucho que hablar durante los próximos años. Su futuro y su existencia están ligados a su comunidad y a los usos que haga esta de la propia red.
¿Por qué las organizaciones descentralizadas están tan poco implementadas en nuestro entorno empresarial?
Muy sencillo, porque una organización descentralizada le resta poder al equity e incluso lo puede llegar a eliminar. Históricamente, el valor de una empresa ha estado depositado en sus accionistas. Es decir, cuanto más beneficio genera una empresa, más dinero puede repartir entre sus dueños. En una estructura descentralizada el capital social (o equity holders) queda sustituido por token holders. Por lo tanto, el valor que genera una estructura descentralizada se redistribuye entre sus token holders. Bajo mi punto de vista, el entorno empresarial actual no está preparado para evolucionar hacia modelos descentralizados, pero al mismo tiempo esta tendencia es inevitable: las estructuras descentralizadas son capaces de aportar más valor a sus clientes, ya que dicho valor no queda retenido únicamente entre sus accionistas. Muchas veces los usuarios o clientes son los propios token holders, por lo que se trata de organizaciones mucho más eficientes en la creación y redistribución de valor.
Aunque soy consciente de que estamos todavía en las primeras páginas del libro, quiero que te quedes «rumiando» esta idea: la descentralización provoca una redistribución del valor mucho más justa, por lo que a largo plazo su adopción es inevitable.
Las empresas tradicionales, por su propia naturaleza, tienden a extraer el máximo valor posible de sus clientes para repartirlo entre sus accionistas. Actúan, de alguna manera, como terminators. No se cansan, no duermen. Tienen un claro objetivo y no pararán hasta conseguirlo: ganar cada vez más dinero. Estas empresas seguirán extrayendo más valor de sus clientes, sacándoles más dinero por más productos o servicios, y cuando hayan vaciado nuestros bolsillos irán a los de nuestros hijos y así sucesivamente.
Apple, por ejemplo, cada pocos años lanza un nuevo producto más caro que el anterior: cualquier cliente de Apple sabe que está retenido y que cada ciclo gasta más dinero en la compañía. Amazon lanza nuevos servicios continuamente. Facebook compra toda las aplicaciones que destacan para que termines usando su propio universo, sin salir de él. Cualquier empresa tiene como objetivo ganar cada vez más, ya que el accionista es insaciable.
Una organización descentralizada no tiene esa necesidad, pues no tiene accionistas a los que reportar que exijan cada vez más rendimientos a su consejo de administración. Si a esto le unimos que sus propios clientes pueden ser los usuarios del token, una parte del valor que generan a través de la organización retorna a ellos, por lo que se trata de modelos mucho más eficientes y sostenibles en el largo plazo.
Conclusiones de la descentralización
Los fenómenos de descentralización han acompañado desde siempre al ser humano, pero es ahora, con la consolidación de la tecnología Blockchain, cuando empiezan a nacer las primeras organizaciones descentralizadas. Con un sistema descentralizado basado en Blockchain provocamos un cambio de paradigma mental que podemos resumir en dos puntos:
• Prescindimos de intermediarios para generar confianza entre las partes (ya sean emperadores, monjes, sacerdotes o bancos centrales), agregando más valor.
• Confiamos en las matemáticas y en la criptografía como medios y pruebas irrefutables de generación de dicha confianza.
Es decir, eliminamos los intermediarios cuyo único valor venía por dar fe de ciertas cosas, y utilizamos una tecnología en forma de red (Blockchain) como herramienta que garantiza o da fe de dichos intercambios.
En capítulos posteriores estudiaremos diferentes blockchains y comprobaremos cómo el grado de descentralización varía mucho entre ellas, siendo Bitcoin la blockchain por excelencia más descentralizada.
Una vez que hemos entendido el valor que aporta la descentralización a las organizaciones, es el momento de introducir conceptos de criptografía y filosofía e historia anarcocapitalista, que evolucionó y desembocó años después en el nacimiento de Bitcoin. Estudiemos el pasado llegar a comprender el presente y el futuro que se avecina.
3. Criptografía, hacktivismo y ciberpunks
La criptografía ha estado siempre unida a las comunicaciones entre los seres humanos por la necesidad de tener intimidad o seguridad en nuestras conversaciones. No todo lo que decimos nos gusta que sea público. La privacidad ha existido desde siempre. Sin intentar proporcionar una definición técnica o matemática avanzada, quedémonos con que la criptografía3 es la ciencia que estudia el cifrado de mensajes.
Unas de las primeras comunicaciones encriptadas conocidas ocurrieron durante el Imperio Romano hace más de 2000 años, en la época de Julio César. Todos tenemos en la retina la imagen de un soldado romano a caballo, a toda velocidad y llevando un pergamino enrollado y sellado con cera. El sistema de cifrado que utilizaban en aquella época era muy rudimentario y consistía básicamente en un cifrado por clave única: es decir, origen y destino conocían la combinación de caracteres necesaria para que, una vez reordenados, la carta tuviera sentido. Por ejemplo, si el cifrado era «2n-1», cada letra contenida en el pergamino (encriptada) tenía una correspondiente letra en latín (desencriptada) que equivalía a la misma posición del abecedario multiplicándola por dos y restando una posición; la B se traducía a C, la C a H y así sucesivamente. Desencriptar este sistema es pan comido con la tecnología actual, pero en aquella época resultaba sumamente complicado si no se conocía la correspondiente «ecuación» o clave criptográfica.
Quizás el caso reciente más conocido de uso de encriptación a gran escala fue el de la máquina alemana Enigma durante la Segunda Guerra Mundial. Un equipo de matemáticos ingleses, capitaneados por Alan Turing, fue capaz, por fuerza bruta4, de desencriptar los mensajes que enviaban los nazis entre máquinas Enigma. El hecho de poseer información del enemigo en tiempo real les dio una ventaja estratégica hasta el final de la guerra. Hay un dicho que dice algo parecido a «los aliados ganaron la guerra por la fuerza de los rusos, el dinero de los norteamericanos y la inteligencia de los británicos». Es decir, la desencriptación de la máquina Enigma por parte de los aliados fue un factor decisivo para alcanzar el final de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, podríamos asegurar que la criptografía jugó un papel decisivo en la contienda.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial el gobierno de los Estados Unidos se percató de la importancia que tenía la criptografía en la sociedad y la trató como una cuestión de estado. Se creó la NSA y se prohibió estudiar criptografía en las universidades durante décadas, siendo los entornos gubernamentales los únicos lugares para poder formarse en esta disciplina. No fue hasta mediados de los 70 cuando un juez de EE. UU. declaró la criptografía como un derecho básico del ser humano y se pudo volver a publicar libros y a enseñar en el sistema educativo convencional. Durante estos años aparecen grandes matemáticos y se producen los avances más significativos en cuanto a la generación de algoritmos de cifrado, como la criptografía de clave pública (las firmas digitales) y los conocidos árboles de Merkle, que tienen una aplicación práctica y directa en Bitcoin (como veremos en el capítulo 8).
Durante los años 70 se produjeron también grandes avances en criptografía. Quizás el año más significativo fue 1977, cuando Ron Rivest, Adi Shamir y Leonard Adleman diseñaron el Algoritmo RSA (con sus iniciales: Rivest, Shamir, Adleman). Este algoritmo es utilizado hoy en día por todos nosotros, ya que dio origen a los cifrados de clave pública donde los usuarios tenemos dos claves: una pública y otra privada. La encriptación asociada a Blockchain utiliza esta tipología de cifrado. Como curiosidad, cuando publicaron el algoritmo, abrieron una «competición» en la revista Scientific American en la que anunciaron que obsequiarían con cien dólares a quien consiguiera romper el cifrado. Nadie lo hizo.
Avanzamos. La década de los 80 está marcada por movimientos hacktivistas, es cuando aparece la figura del hacker. A diferencia de otras evoluciones culturales, es curioso cómo los matemáticos que durante los 60 y 70 trabajaron en criptografía fueron durante los 80 los principales precursores del movimiento hacker. Pero antes de continuar analicemos el origen y significado de la palabra hacker.
Podríamos definir un hack como «un conjunto de hazañas impregnadas de innovación, estilo y virtuosismo técnico». Es decir, un hack es algo bueno. Por lo que un hacker es alguien que hace cosas buenas. Un hacker es un programador que encuentra errores en los sistemas o caminos alternativos y creativos para llegar al mismo destino. Un hacker no tiene ningún ánimo vengativo ni destructivo desde la perspectiva técnica, simplemente es alguien con ideas brillantes y con ganas de compartirlas con el mundo. Por esta razón, los hackers son los primeros en reportar las vulnerabilidades que encuentran en los sistemas, para que se solucionen.
La figura del hacker ha estado denostada por parte de la prensa generalista y la han asociado a un delincuente informático. No debemos caer en el error y confundir un hacker con un delincuente o terrorista informático. Quizás el libro más conocido que recopila los movimientos hacktivistas sea La conciencia de un hacker (1986), de Loyd Blanckendhip, con su famosa frase «sí, soy un criminal. Mi crimen es la curiosidad».
¿Y qué ética sigue un hacker? podríamos resumirla en los siguientes puntos:
• El acceso a los ordenadores y a todo recurso que pueda enseñar alguna cosa sobre cómo funciona el mundo debe ser ilimitado y total.
• Toda la información debe ser libre.
• Desconfía de la autoridad. Promueve la descentralización (y la no violencia).
• Los hackers deben ser juzgados por su hacking, no por sus títulos, edad, raza o posición.
• Se puede crear arte y belleza en una computadora.
• Las computadoras pueden cambiar tu vida para mejor.
Seguimos avanzando en la línea temporal y cambiamos de década. ¿Qué ocurrió durante los 90? Los criptógrafos que en los 60 y 70 se rebelaron contra lo establecido y que en los 80 pasaron a ser hackers se convierten, una década después, en los líderes del movimiento ciberpunk. Los ciberpunks son «hackers evolucionados» que promueven la libertad de expresión, el acceso a la información, la privacidad y el uso de la criptografía y la tecnología como herramientas para crear una sociedad mejor. También son los primeros en promover el uso de dinero tecnológico y supranacional, es decir, que no dependa de ningún país o banco central. En 1990 se crea la EFF (Electronic Frontier Foundation) por John Gilmore, Mitch Kapor y John Perry Barlow como pilares fundamentales del movimiento ciberpunk.
Durante esta década surgen dos momentos en relación a la cultura ciberpunk que merecen nuestra atención, y ambos se produjeron en el mismo año: 1993.
Por un lado, cuatro jóvenes consiguen romper por fuerza bruta el algoritmo RSA que quince años antes habían lanzado los amigos Rivest, Shamir y Adleman. Consiguieron poner muchos ordenadores a trabajar sumando una gran capacidad de computación (mil seiscientos equipos, seiscientos colaboradores y seis meses de cálculo) y, al romper el algoritmo, encontraron las ansiadas palabras que sus creadores habían encapsulado cuando publicaron aquel reto en la Scientific American: THE MAGIC WORDS ARE SQUEAMISH OSSIFRAGE5. Los tres matemáticos, quince años después de haber establecido el reto, pagaron la recompensa de cien dólares a estos cuatro jóvenes.
Por otro lado, dos informáticos —que tendrían años más tarde una labor fundamental en la creación de Bitcoin, Hal Finney y Adam Back— consiguieron hackear el navegador Netscape en su versión europea de 40 bits. Desde la propia compañía aseguraron (y no sin falta de razón) que este hackeo hubiese sido imposible llevarlo a cabo en Estados Unidos, ya que la encriptación que tenía allí Netscape era de 128 bits. Este comentario abrió los ojos a los políticos europeos, que se dieron cuenta por primera vez de la importancia estratégica que podía suponer el tener una ventaja competitiva asociada a la criptografía.
Resulta paradójico que habiendo sido Europa líder mundial en el desarrollo de la criptografía décadas antes (recordemos a Alan Turing y Enigma) pasara a tener un papel tan irrelevante a nivel internacional durante los años 90. Es posible que muchas razones estén unidas al nacimiento y despegue tecnológico de Sillicon Valley desde mediados de los 70, lo que permitió una explosión de creatividad en criptografía (con una derivada directa en aplicaciones empresariales), mientras que en Europa sus colegas criptógrafos seguían trabajando para universidades o para el ejército. Desde ese momento, nunca nos llegamos a recuperar y Europa siempre ha ido a la cola en materia de innovación tecnológica, pero también es cierto que el hackeo de 1993 puso en alerta a los políticos de Bruselas y se empezaron a destinar más fondos a la seguridad informática de los planificados hasta la fecha.
Resumiendo esta sección, podemos concluir que los precursores del movimiento critpo fueron los ciberpunks, que previamente se habían convertido en hacktivistas y que los más veteranos empezaron siendo criptógrafos décadas antes del nacimiento de Bitcoin. La cultura política que impregna estos movimientos tiene muchos tintes de anarcocapitalismo y neoliberalismo: poner el individuo por delante del estado a todos los efectos sociales. Entenderemos mejor esto último cuando estudiemos la historia del dinero en el siguiente capítulo.
3. Wikipedia: https://bit.ly/2kAdgzB.
4. Fuerza bruta equivale a aplicar esfuerzo de computación para descifrar un algoritmo
5. Wikipedia: https://bit.ly/2knXgAW.
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