Kitabı oku: «Florecer juntos»

Yazı tipi:

Miriam Subirana

Florecer juntos

Guía de coaching apreciativo

Prólogo de Diana Whitney


© 2015 by Miriam Subirana

© de la edición en castellano:

2015 by Editorial Kairós, S.A.

Numancia 117-121, 08029 Barcelona, España

www.editorialkairos.com

Composición: Pablo Barrio

Diseño cubierta: Katrien van Steen

Primera edición en papel: Septiembre 2015

Primera edición en digital: Noviembre 2020

ISBN papel: 978-84-9988-459-2

ISBN epub: 978-84-9988-863-7

ISBN kindle: 978-84-9988-864-4

Todos los derechos reservados.

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Sumario

1  Prólogo por Diana Whitney

2  Introducción

3 Parte I: Acompañar a las personas1. Abrir la puerta2. Caminos hacia el interiorLa esencia: el núcleo positivoVivir los cambios construyendo puentes¿Qué estrella te guía?Residir en el ser3. En busca de la liberación4. Acoger el sufrimiento y la vulnerabilidad5. Ampliar miradas6. Apreciar7. Vivir tu pleno potencial8. Lenguaje de abundancia

4 Parte II: Florecer juntos9. FlorecerLa soledad con el otroConvivir10. Compartir en plenitudLa comprensiónCultivar buenos sentimientos11. Coaching para florecerConstruccionismo socialConversaciones generativas

5 Parte III: El coaching apreciativo12. Coaching apreciativoLa indagación apreciativaEl coaching apreciativo13. Premisas14. PrincipiosPrincipio construccionistaPrincipio de simultaneidadPrincipio poéticoPrincipio anticipatorioPrincipio positivo apreciativoPrincipio de ser conscientePrincipio narrativoPrincipio de actuar como si…Principio de libre elecciónPrincipio de la totalidad ('wholeness')15. PreguntasLas preguntas generativas¿Cómo encontrar la pregunta adecuada?Pautas para diseñar preguntas apreciativas, poderosas y generativas16. Procesos generativosDefinirDescubrirSoñarDiseñarDestinoEl proceso en las fases de las 5D17. Características diferenciales del coaching apreciativo18. Coaching para líderes, por Joep C. De JongUna nueva mirada al concepto de liderazgoInspiraciónComunicaciónConfianzaApertura al ‘feedback’ConexiónEn busca del equilibrioCompromiso en la relación de coaching19. Código ético del coaching apreciativo

6 Parte IV: La persona que acompaña a otro(s). El acompañante. El coach20. El coach21. Thinking partner22. Presencia¿Qué disminuye tu presencia?23. Meditación y mindful coaching

7  Bibliografía

8  Notas

La semilla de la alegría está en la relación.

Prólogo

Estamos hechos a imagen y semejanza unos de otros. En la obra My Fair Lady, Eliza Doolittle dice al profesor: «Si me trata como a una florecilla me convertiré en una florecilla. Si me trata como a una dama me convertiré en una dama». Y así es para todos nosotros. Aprendemos y crecemos en relación con los demás. Nos integramos, para bien o para mal, en una red de relaciones. La voz africana Ubuntu, que se traduce como «yo soy porque tú eres», ilustra a la perfección la idea de la identidad relacional.

El coaching es un proceso de colaboración a través del cual coaches y clientes aprenden, dan sentido y evolucionan en relación mutua. El coaching apreciativo es un enfoque plenamente afirmativo sobre el rendimiento y la evolución humanos. Es un desplazamiento desde las valoraciones basadas en limitaciones de las debilidades humanas hacia la indagación de las competencias, el potencial y las vocaciones humanas basadas en fortalezas. Es un desplazamiento desde el relacionarse con la gente a través de sus debilidades hacia el ver a todas las personas con un noble potencial que descubrir, alimentar y expresar.

Esta idea resulta especialmente importante cuando se aplica a lugares de trabajo en todo el mundo. Allí donde las personas son tratadas como partes de un aparato organizativo que debe manejarse y controlarse, la gente se comportará como las piezas desacopladas de una máquina. Si se las trata como problemas por resolver, con debilidades que superar, las personas se comportarán de formas problemáticas. Pero si las prácticas de liderazgo y coaching tratan a las personas como colaboradores valiosos, la gente participará con buena disposición y aportará de buena gana. Las prácticas de liderazgo y coaching pueden provocar y reforzar las debilidades, o bien sacar lo mejor de las personas y los equipos. Por esta razón, los coaches, directivos y líderes que buscan formas de ayudar a la gente a descubrir sus fortalezas y aportar todo lo que pueden al trabajo encontrarán este libro sumamente útil.

Este libro es tanto un reto como un modo de ver a las personas como fuentes de potencial positivo relacionalmente representado, con ideas, preguntas y dones que aportar al mundo. Abre la puerta a un mundo de apreciación, fortalezas y positivismo en la esfera del rendimiento y la evolución humanos. Al mismo tiempo, cierra la puerta con delicadeza a teorías que postulan a las personas como defectuosas, que necesitan manejo, control y redención. Tú decides hasta qué punto deseas abrir esa puerta. Puedes optar por leer y aplicar algunas de las cuestiones y técnicas de este libro a tu práctica habitual de coaching, o puedes optar por adoptar de lleno el coaching apreciativo como tu modo de relacionarte con la gente en el trabajo y en casa.

Te invito a atreverte, DARE («atreverse» en inglés), a aceptar plenamente los consejos que ofrece este libro:

D Ayuda a tus clientes a descubrir sus dones, fortalezas, formas preferidas de expresarse y su vocación, ese lugar donde sus dones y las necesidades del mundo se solapan. El coaching apreciativo ayuda a las personas a descubrir quiénes son en plena forma en relación con la gente y las situaciones que les importan.

A Ayuda a la gente a aplicar sus fortalezas y valores al servicio de sus familias, comunidades y organizaciones. Ayúdala a aprender de los demás y a adaptar las mejores prácticas a sus propias formas de trabajar. El coaching apreciativo ayuda a las personas a actuar, aprender, adaptarse y alcanzar.

R Ayuda a la gente a reflexionar sobre su desempeño y las reacciones en cadena que provocan en el mundo. Ayuda a las personas a asumir responsabilidad relacional reconociendo que todo lo que dicen y hacen afecta a los demás en su red de relaciones. El coaching apreciativo ayuda a las personas a identificar la huella que dejan en la humanidad y en la naturaleza. Ayuda a la gente no solo a dar lo mejor, sino también a dar lo mejor para el mundo.

E Ayuda a la gente a extender y ampliar su aportación al mundo. Ayuda a las personas a estudiar opciones para un mayor servicio y acciones más audaces en función de sus fortalezas y valores. El coaching apreciativo ayuda a la gente a considerar posibilidades y obrar de acuerdo con las que inducen un cambio positivo.

Puedo asegurarte, sin importar hasta qué punto abras la puerta y aceptes el reto que plantea este libro, que tú y las personas a las que entrenas se beneficiarán de una mayor claridad y confianza para vivir sus sueños.

DIANA WHITNEY

Chapel Hill, NC, EE.UU.,

noviembre de 2014

Introducción

Vivir apreciando es sentir gratitud por todo lo que la vida me aporta. Sea positivo o negativo, bueno o malo, decido ver el lado positivo que me ayuda a valorar, a agradecer y a avanzar. Tengo muchas razones para estar triste por mi pasado, rabiosa por lo que me ocurrió, o temer por mi futuro incierto, pero decido conscientemente agradecer las lecciones aprendidas y apreciar lo que me aportaron las personas que me acompañaron en parte de mi recorrido aun cuando luego nos separamos. Decido vivir desde las lentes apreciativas y mantener imágenes atractivas de futuro que fortalecen mi confianza en el presente y mi valentía para avanzar en la incertidumbre.

En vez de quejarme, decido aportar valor y reconocer el roble en la bellota, como expresa poéticamente Thatchenkery: «Ver el roble robusto en la bellota es la habilidad de ver más allá de la existencia presente de una bellota. Es la capacidad de ver como, con el paso del tiempo, emergen del fruto un tronco robusto e innumerables hojas. Es la habilidad de ver un producto innovador, un talento excepcional, o una solución valiosa para el futuro, cuando en la situación presente está escondido».1

Decido escribir este libro porque estoy convencida del valor que la indagación apreciativa y el coaching apreciativo aportan al desarrollo y crecimiento de las personas y de los equipos y al impacto positivo que tienen en su red relacional. La indagación apreciativa es una filosofía de vida, una metodología y un proceso que se centra en lo mejor de las personas y de las relaciones, impulsando el cambio desde las fortalezas personales y de las organizaciones. Ya he escrito extensamente sobre el tema en mi libro, escrito junto con David Cooperrider, Indagación Apreciativa: un enfoque innovador para el desarrollo personal y de las organizaciones. Inspirémonos para diseñar nuestro futuro.

El coaching apreciativo nutre lo que nos da vida y nos estimula a crecer. Inspirándonos en el principio heliotrópico por el cual las plantas crecen hacia la luz, los seres humanos avanzamos en la dirección de las preguntas que nos planteamos, de aquello que queremos y de las imágenes que nos atraen hacia el futuro.

Vivimos en la realidad creada por nuestras conversaciones y por las historias que nos explicamos. Por esto propongo que tengamos conversaciones generativas de realidades inspiradoras que nos abran a otras posibilidades y contémonos historias que nutran nuestro amor por la vida y nuestra generosidad, las emociones positivas y las buenas experiencias. Planteémonos otras formas de ver, vivir y conversar sobre la adversidad. Las palabras que utilizamos para definir los problemas son negociables; podemos utilizar nuevos lenguajes que nos ayuden a avanzar.

En este libro planteo algunas reflexiones y preguntas. ¿Qué elementos esenciales deben considerarse en el acompañamiento a las personas? ¿Cómo podemos vivir nuestro pleno potencial? ¿Qué es el coaching apreciativo? ¿Cómo se plantean las preguntas apreciativas? ¿Qué lenguaje es apropiado para que nuestras conversaciones generen espacios de confianza y crecimiento? ¿Qué nos facilita florecer juntos como seres humanos? ¿Qué impacto tienen nuestras relaciones y conversaciones en lo que somos?

Si eres coach, este libro te aportará pautas para introducir elementos apreciativos en tu práctica. Si eres líder, directivo o tienes un grupo de personas a tu cargo, estas páginas te ampliarán las posibilidades para mejorar tu manera de liderar. Si eres padre o madre de familia, los próximos capítulos te guiarán para mejorar tu capacidad de ensalzar lo mejor de tus hijos y para apoyarlos en aquello que más les hará florecer y brillar. Como profesor, encontrarás ideas para incorporar en tu práctica, ampliar la mirada y las perspectivas tuyas y de los estudiantes.

Como lector tienes en tus manos un libro que te ofrece la posibilidad de recorrer caminos hacia las estancias de tu ser que más necesites alumbrar. A través de preguntas y reflexiones te invito a ver con una mirada nueva tu propia historia personal, para estar en paz y agradecido por tu pasado, para vivir tu presente con mayor plenitud y confiar en tu capacidad de diseñar y crear tu mejor futuro y el de los tuyos.

Por último, y antes de que te adentres en la lectura, quiero explicarte que me ha costado decidir cómo denominar a la persona a quien se acompaña. Para mí, es una persona, aunque en el texto veía que podía generar confusión, ya que el que acompaña, el coach, es asimismo una persona (que acompaña a otra). Para favorecer la claridad de la lectura he decidido utilizar el término más extendido en el mundo del coaching, que es el de «cliente» o «clienta». En la relación de coaching, algunos llaman coachee a la persona a quien se acompaña, pero se ha generalizado la utilización de la palabra cliente, ya que se da una relación de intercambio profesional. Verás que muchas de las pautas que en estos capítulos sugiero sirven para aplicar a la vida personal y al acompañarnos unos a otros a la hora de generar momentos de plenitud y relaciones con sentido. Así que espero que si buscas pautas para vivir mejor tus relaciones, no te confundas con la palabra «cliente» y puedas hacer una lectura que te aporte y enriquezca.

Parte I: Acompañar a las personas

«Todo acto de creación bebe de la fuente de la vida. Quien conecta con esa fuente se convierte en un ser creativo. Estamos ante una invitación a desplegar todo el potencial de libertad creadora que tenemos, y nos ayuda a comprender que lo que está en juego es mucho más que realizar cosas; es convertir la propia existencia en un acto creador. Para ello hemos sido traídos a la existencia: para dar una forma irrepetible a la porción de Vida que ha sido puesta en nuestras manos. Este ser depositario del acto cocreador de la existencia está permanentemente compuesto por dos tiempos: recibir y entregar, asumir y convertir la propia vida en ofrenda».

JAVIER MELLONI2

1. Abrir la puerta

Acompañar a una persona en el descubrimiento de sí misma, en la resolución de sus encrucijadas o en el despejar de sus nubes es, a la vez, una labor fascinante y una gran responsabilidad. En cada encuentro sigo sorprendiéndome por el gran misterio que somos los seres humanos. En las estancias de nuestro ser hay de todo, mucho innecesario, como son el ruido y el equipaje pesado, algunas experiencias incrustadas que cuestan desincrustar, pero también encontramos una gran capacidad de imaginación y de creatividad, y sorprendentemente todo lo que buscamos y necesitamos está ahí. Permanece escondido por emociones y pensamientos dramáticos, casi teatrales, y encerrado por nuestros miedos y nuestras dudas. Tan cerca está, a menos de un milímetro de distancia y a menos de un segundo para alcanzarlo. Sin embargo, cuántos kilómetros recorremos en su búsqueda y cuántos años pasan hasta que logramos mínimamente abrir las puertas donde yace el tesoro que anhelamos.

Me pregunto día tras día: ¿Cuál es entonces mi responsabilidad como coach, como persona que se ofrece a acompañarte en tu búsqueda, en tu viaje por la vida? A medida que avanzo, mi escucha se hace más abierta y sutil. Desde el silencio interior conecto con lo que el otro me plantea, más bien con lo que se plantea a sí mismo. En ese espacio de escucha activa y silenciosa, emerge una pregunta. Siempre apreciativa. Mi experiencia me ha mostrado una y otra vez que, para abrir las puertas de las estancias interiores y entrar en ellas, debemos conectar con nuestras fortalezas, confiar y ser valientes. Para ello es esencial ser apreciativo. Una pregunta apreciativa abre con suavidad para que puedas ver sin bloquearte ni abrumarte.

Apreciando, valoras, reconoces, enalteces la belleza del otro, le haces confiar en sí mismo y se abre. No solo se abre a ti, sino más importante aún, se abre a sí mismo. Se abre para ver y darse cuenta de los monstruos que ha creado y que son como tigres de papel. Con una mera cerilla, los puede quemar si quiere, si se atreve. Se abre para entrar silenciosamente en sí mismo y escuchar. Entonces escuchamos juntos. Creamos juntos una nueva realidad que surge de sentirnos y de una conversación generativa. Generativa porque genera un estado diferente al que teníamos antes de iniciar la conversación. Generativa ya que nos lleva a otros espacios en los que la realidad que creamos es amable y nos ayuda a progresar.

En el coaching acompaño a la persona a transitar los caminos que le llevan hacia su interior. Quizá la persona busca mejorar una relación, cambiar de trabajo o tener éxito en su empeño, sea laboral o personal. Al mantener una primera conversación sobre cuál será el tema principal de las sesiones de coaching, empezamos a quitar capas de objetivos que le dirigen hacia el exterior, y a vislumbrar que el tema que quiere tratar abarca su vida, sí, su trabajo, sí, pero sobre todo abarca su corazón y su mente; en definitiva, su alma y su ser relacional, que es fruto de las relaciones que ha tenido y que mantiene.

Para acompañarte a entrar en tu alma, o soy apreciativa, o puedo evocar un sufrimiento innecesario. Forzando con preguntas que son más una bofetada que un trampolín, puedo lograr que abras las puertas de tus estancias internas, pero no te habré conectado con la pasión por el misterio que yace en ti, sino con los temores por la caja de pandora que pueda abrirse o esté abierta ya.

Ser apreciativa no significa centrarme únicamente en lo positivo y en tus fortalezas, sino valorar tu vulnerabilidad como una oportunidad, acoger tu sufrimiento como un camino por recorrer para liberarte de lo que ya no te nutre, y escuchar tus dudas y tus preguntas que pueden convertirse en las llaves que abrirán tus estancias internas. Veamos esos caminos que nos llevan hacia ellas.

2. Caminos hacia el interior

Estamos muy distraídos buscando fuera de nosotros. Vivimos sobre-estimulados y dependemos de estarlo para sentir emociones. Vivimos mucho en la mente. Incluso nos hemos salido de nuestro corazón para instalarnos en la mente. Al convertir la mente en nuestra residencia, permanecemos ocupados llenándola de preocupaciones, ansiedad, frustraciones, enfados y un sinfín de pensamientos que nos agitan y nos hacen actuar de manera distinta a como desearíamos. Así, vamos enterrando nuestro verdadero corazón, el corazón del alma. Y en ese entierro entramos en el olvido. Olvidamos los recursos que yacen en nuestro interior. Recordémoslos para salir del vacío de sentido en el que nos deja tanta distracción y ruido.

Recordemos con sabiduría. Una de las claves para transformar está en saber olvidar y saber recordar. Con el recuerdo regresamos a nuestra esencia, hacemos que emerja la memoria de nuestro ser esencial. La capacidad de olvidar y recordar es una facultad extraordinaria que tenemos. Si la sabemos usar, alcanzaremos la plenitud. No olvides lo que tienes que recordar. No recuerdes lo que debes olvidar.

Para sentirte completo, debes dejar de buscar fuera lo que ya está en tu interior. Naciste con ello, pero nunca te enseñaron a mirar hacia dentro y pasaste la vida buscando en el exterior. Esto provocó desencuentros en el camino, decepción e insatisfacción constante. La insatisfacción surge de un vacío interior que quieres llenar. Pero cuando eres como un cubo agujereado, no importa cuánta agua eches, el cubo nunca se llena. Corres tras los deseos provocados por esta profunda insatisfacción y dejas de estar presente. Estás pendiente de conseguir algo; y cuando lo consigues, se disuelve en unos instantes como el azúcar en la boca. Y la insatisfacción parece invencible.

Para dejar de ser marionetas de nuestros deseos, la indagación apreciativa propone conectar con nuestro deseo esencial. Saber lo que quieres te ayuda a alinear tus energías; así manifiestas el poder de una intención clara. Todo lo que hacemos está impulsado por una intención y motivación. Puede tener como finalidad el mero hecho de satisfacer una necesidad, un deseo o una adicción, o bien querer alcanzar un propósito o un anhelo más intangible. Es un deseo esencial porque está alineado con revitalizar y vivir tu núcleo positivo.

La esencia: el núcleo positivo

Cuando acompañamos a las personas siendo apreciativos, y en el coaching apreciativo, despertamos el recuerdo, recordando momentos que nos hicieron vibrar desde lo más profundo de nuestro ser y nos conectaron con lo que en la indagación apreciativa denominamos el núcleo positivo. Se trata de recordar lo que nos mueve, descubrirlo de nuevo y sentirlo, para así despertar nuestros sueños más profundos y vivirlos. Ese despertar es un florecer, una apertura a ser la mejor versión de uno mismo y la mejor versión de las relaciones.

Lo que anhelamos, lo que más buscamos, yace en nuestro interior. En nuestro espacio interno palpita un núcleo que está lleno de vida y de virtudes. El núcleo positivo es el centro vital de nuestra persona, el que nos hace vibrar con entusiasmo y alegría de vivir y nos abre a nuestro pleno potencial; contiene nuestra esencia. El núcleo positivo incluye nuestras competencias, habilidades, talentos y nuestros mejores logros y prácticas, las fortalezas, los potenciales no explorados y nuestros valores. Es un núcleo que crece, florece, se expande y encuentra sentido en las relaciones, al darse y compartir. Si uno se lo queda para sí mismo, se marchita.

Metafóricamente podríamos decir que el núcleo positivo es la semilla que se convierte en la savia que da vida a todo sistema vivo, es la sangre que circula por el cuerpo del sistema de nuestras relaciones e interacciones. Con la indagación apreciativa detectamos lo que forma parte de la savia, de la sangre, y nutre nuestros órganos, dándonos vida y nutriéndonos.

Con las conversaciones que establecemos en el coaching fortalecemos el corazón que bombea la sangre y los órganos que la limpian. De esta manera, revitalizamos todo el sistema relacional de la persona logrando salud y enaltecer lo que le da vida. En las sesiones de coaching apreciativo, buscamos conectar con el núcleo positivo, reforzarlo, enaltecerlo y ampliarlo. Aunque no hagas coaching, te recomiendo que vivas centrado en tu esencia y en hacerla florecer, en crear conversaciones que conecten con la esencia de las otras personas y la esencia de la relación, y en mantener vivo el núcleo positivo que da sentido a tus relaciones.

El núcleo positivo se identifica de diferentes formas. Por ejemplo, con preguntas apreciativas podemos indagar para encontrarlo y conectar con él. También podemos seguir una secuencia de fases que explicaré más adelante, pero que en esencia consisten en identificar el núcleo positivo a través de Definir lo que queremos trabajar y hacia dónde queremos ir, y Descubrir nuestras fortalezas que nos apoyarán en el recorrido; lo hacemos movilizando un diálogo de la persona con su sistema relacional. El núcleo se expande en la fase de Sueños, en la que generamos una visión clara orientada a resultados en relación con el potencial descubierto que se quiere manifestar más en la vida diaria. En las fases de Diseño y Destino se construye un presente basado en unas propuestas que diseñamos. Con ellas pretendemos lograr acercar y vivir el futuro que queremos basado en las fortalezas del núcleo positivo de la persona y de su sistema relacional, es decir, su familia, amigos, socios, personas necesarias en su vida y compañeros de trabajo, de deporte y vida.

Vivir los cambios construyendo puentes

Para construir un puente entre lo que fue, lo que es y lo que deseamos que sea, debemos tener en cuenta la continuidad de lo que queremos conservar, lo que necesitamos innovar y la transición necesaria para cruzar el puente y llegar a donde queremos llegar. Y no lo podemos hacer solos; nos necesitamos unos a otros.

Para lograr cruzar ese puente y que el cambio necesario y que queremos esté conectado con el núcleo positivo, sea en la organización, el equipo, la familia o en la misma persona, debemos tener en cuenta los tres aspectos que nos dan vida y nos mantienen en plena forma: la continuidad, la innovación y la transición. Con visión aprendemos y aplicamos lecciones de lo mejor del pasado (continuidad), nos abrimos para dejar florecer y desarrollar ideas creativas (innovación), y concretamos los cambios en nuestros sistemas relacionales y en las conductas planteando las conversaciones necesarias que nos hagan avanzar hacia la situación deseada (transición). Veremos cómo incorporar estas tres dimensiones cuando trate las diferentes fases en el coaching apreciativo, en la Parte III de este libro.

Vivir cualquier cambio puede desestabilizarnos. Es posible que para impedirlo nos aferremos al discurso intelectual de un intelecto que necesita entenderlo todo, analizarlo, cuestionarlo, justificarlo, razonarlo, conceptualizarlo, verlo y tocarlo. Finalmente, su corazón deja de sentir, al quedarse bloqueado por tanto análisis y razonamiento. A estas personas les cuesta trascender la conceptualización. Buscan seguridad en los conceptos. Y cuando el cambio les produce inseguridad pueden caer en la trampa de quererse aferrar a cualquier discurso, o bien se vuelven cínicos y escépticos. Dejan de estar abiertos a otras perspectivas; y en ese estado es difícil innovar y vivir la transición necesaria.

Otras personas quizá encuentran su seguridad y sentido de identidad no en su mente ni en su intelecto, sino en sus hábitos. Reaccionan de forma automática, sin casi pensárselo ni razonar. Sus hábitos mandan en su vida. Su pasado tiene tal peso que viven las situaciones y las relaciones según los hábitos que han ido adquiriendo. Están atrapados en la prisión de su pasado. Su corazón deja de gozar, ya que viven el presente en función de su pasado. Su historia personal tiene un peso tan considerable que dejan de vivir en el presente, se sienten afligidos y se quedan hambrientos del oxígeno del amor. Se encierran en sí mismos y dejan de relacionarse con libertad.

Residir en el corazón del ser y vivir la vida desde ese espacio central es vivir despiertos y conscientes a la realidad de que somos los creadores de nuestros pensamientos, nuestras creencias, nuestros razonamientos y nuestros hábitos, a menudo condicionados cultural y socialmente. Podemos seguirlos y vivir según ellos, o bien podemos desafiarlos, cuestionarlos, re-inventarlos, re-construirlos de manera diferente. Se trata de ser conscientes de nuestra elección. Y por tanto, no quejarnos de que «somos así», sino asumir nuestra elección y cambiar si es eso lo que sentimos. Hay muchas perspectivas según las cuales podemos vivir una realidad, una relación y un momento. Podemos elegir vivir mindful y heartful, con consciencia plena y vivir conectados plenamente, no solo conectar desde las ideas, desde la mente, sino también desde el corazón. Vivir a consciencia plena es sentir la vida. Es vivir la consciencia del corazón despierto, tema que ya desarrollé en La gran liberación, heartfulness y mindfulness (2014).

El arte de vivir los cambios construyendo puentes requiere equilibrar. Se trata de encontrar el equilibrio y no irse a los extremos. De vivir sintiendo, conectado contigo, con Dios, con tu cuerpo, con los otros, con la naturaleza y con el tiempo, pero no perder tu sueño de vista, ni los horizontes hacia los que caminas o quieres caminar. No renunciar a tu sueño fluyendo en el momento, ni adherirte a tu plan racional dejando de fluir.

¿Qué estrella te guía?

Desde nuestra consciencia, nuestro ser, podemos dirigir la mente, el intelecto y nuestros hábitos. Enraizados en nuestro núcleo positivo, nuestra vida florece y, a cada paso que damos, estamos inspirados e inspiramos. De manera que en vez de ser náufragos que vamos a la deriva según las corrientes, los vientos y las olas, podemos coger el timón de nuestra vida y dirigirlo hacia la estrella que queremos que nos guíe. En el coaching apreciativo buscamos cuál es esa estrella o constelación estelar, y cómo queremos llevar el timón de nuestra barca, considerando a otros tripulantes, si los hay, y las condiciones de nuestro sistema relacional que provoca olas y mareas.

Llevar nuestro timón requiere ser conscientes de nuestras facultades, como son las de la mente para pensar, imaginar, soñar, desear, proyectar y recordar; las del intelecto para analizar, razonar, discernir, decidir; y las de los archivos de la memoria, donde están los recuerdos, las experiencias vividas, las imágenes que hemos ido creando de nuestras vivencias, las creencias, los hábitos y los condicionamientos. El coaching apreciativo facilita que nuestra mente piense más en positivo, que nos vinculemos al poder de nuestra imaginación y visualicemos la posibilidad de nuestros sueños. De manera que utilizamos nuestras facultades, la mente, el intelecto y la memoria para vivir en nuestro núcleo positivo.

Pensar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaces de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Los pensamientos positivos fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser pensamientos que se basan en nuestros valores, y en apreciar y agradecer lo que somos y lo que tenemos.

Con el coaching apreciativo, nuestro intelecto amplía nuestra capacidad de analizar y razonar desde las fortalezas, discernir desde lo apreciativo y decidir vinculados a nuestro núcleo positivo. Recurrimos a los archivos de nuestra memoria para recordar lo positivo, lo que nos ha aportado algo bueno, experiencias cumbre que hemos vivido, sean estas de superación éxito o poder personal, a fin de fortalecer las creencias que nos ayudan a florecer como seres humanos y para desterrar hábitos que nos empequeñecen. Así contribuimos a crear y fortalecer hábitos que nos hacen mejores personas y nos ayudan a aportar lo mejor de nosotros al mundo. Contribuyendo nos sentimos útiles, sentimiento que necesitamos nutrir. Sentirnos útiles hace que valga la pena vivir, o dicho en lenguaje apreciativo, «que valga la alegría vivir».

Residir en el ser

Residir en el ser es vivir a consciencia plena, heartful. Una persona heartful vive con el corazón despierto. Vive con alegría y vitalidad, sin angustia ni ansiedad. Es abierta y generosa. Heartful es tener un gran corazón que comparte e irradia lo mejor de sí y de más allá de sí. Está conectado con la fuerza suprema del amor, la compasión y la paz, y las irradia. Es un corazón inocente y contento. Es limpio y honesto.

Heartful es un corazón compasivo. Es atento, considerado a la presencia del otro; reconoce y ve al otro. Cada una de sus palabras, pensamientos y acciones puede realizar un milagro. Una palabra puede abrir una puerta a la oportunidad; un pensamiento puede transformar un ambiente tenso en uno de respeto; una acción puede salvar una vida. Un corazón compasivo ama desde la comprensión, perdona y no guarda rencor. Suelta el pasado y agradece el presente. Es fuerte para acoger el sufrimiento y vivir en plenitud el camino que lo alivia. Es un corazón que vive en la gratitud.

Si vivimos con gratitud y agradeciendo y también practicamos la meditación, se nos abre con mayor facilidad la vía para dejar de residir en la mente, el intelecto o los hábitos y pasar a residir en el núcleo del ser, donde yace la estrella radiante que es nuestra esencia, nuestro núcleo positivo. Este ser es como una estrella de cinco puntas. Cada una de las puntas representa uno de sus valores esenciales. Son los valores que nos constituyen como seres humanos, son nuestra espina dorsal, la base que da sentido a nuestra existencia.

En las sesiones de coaching, y también en las de meditación, pido a las personas que recuerden momentos de plenitud y que evoquen la imagen de ese o esos momentos. Suelen hablarme del nacimiento de un hijo o de la muerte de un progenitor: momentos en que la persona conectó con y sintió el amor incondicional. O bien de alcanzar la cumbre de una montaña: momento en que la persona conectó con su poder personal y con una amplitud de mirada. Otras veces, la imagen es un paseo por el bosque, o sentada en una playa con el mar en calma durante la puesta de sol: es un momento de paz.

Una imagen que también surge al plantear la pregunta que les lleve a recordar un momento pleno es cuando hubo una ruptura en la cual la persona inició un camino nuevo y diferente, sintiéndose revitalizada, libre y creativa. Conectó con su libertad y con su poder personal que le ayudaron a atravesar esos momentos.

Con las experiencias de tantas personas, constato una y otra vez que la mayoría de momentos de plenitud están conectados con estos estados y valores esenciales: la paz, el amor, la sabiduría innata, la autenticidad que nos lleva a la libertad, a la felicidad, y el poder personal. Veámoslos:

La paz

La paz es serenidad y no violencia. Es estar tranquilo contigo mismo y en armonía. Es estar en paz con los otros, y con tu pasado. Si hay algún aspecto de tu pasado que no has encajado, no estarás bien en el momento presente, el pasado regresa una, dos o más veces… porque algo quedó pendiente por arreglar, redimir, perdonar, o bien no te has reconciliado con tu pasado. También se trata de estar en paz con lo que haces, y para ello ayuda el ser coherente con tus acciones. La verdadera paz es la no violencia en todos los ámbitos de tu vida.

El amor

Cuando uno vive en su núcleo positivo, vive en lo que es: amor. Así, de manera natural amas al prójimo generosamente, sin engancharte, sin controlar, sin necesidad de poseer ni de que te posean, sin que la otra persona pierda su libertad ni tú la tuya. Con la meditación aprendes a recuperar esta dimensión del Amor en mayúsculas. Aprendes a valorar el ser, el cuerpo, las personas y lo que le das a tu cuerpo. Tu cuerpo es como el templo de tu ser, lo alimentas mejor, piensas mejor, estás y vives más relajado. Amas lo que piensas. Amas lo que dices. Amas lo que haces. Cuando vives en el núcleo positivo, lo consigues.

La sabiduría innata

El corazón es sabio. La sabiduría del corazón nos guía para vivir sin dañar. Su naturaleza es no violenta. Tenemos tal potencial de amor y sabiduría en el corazón de nuestro ser que podemos sanar el planeta. Para ello debemos despertar al potencial de nuestro corazón.

El corazón despierto intuye, siente y comprende al otro. Ve lo esencial aunque sea invisible a los ojos. No necesita razonamientos ni justificaciones lógicas. Sabe lo que es. La voz de la consciencia heartful es la intuición.

Nuestra intuición nos guía. Cuando conectas con tu intuición, no fallas. Tú, el ser, eres sabio. Cuántas veces tenemos la intuición de hacer algo, pero nuestra lógica, nuestra mente, nuestras creencias, nos dicen: «No, no, por aquí, no, por allá». Después piensas: «Tendría que haber hecho lo que intuía». No confiamos en esta intuición porque hay muchas mezclas de deseos, miedos, opiniones y creencias que interfieren.

La intuición es la facultad de una consciencia despierta. Con ella te das cuenta de lo que ocurre dentro y fuera, y tienes una visión global. La intuición es un acceso directo, sin pasar por lo racional, a una información de la que normalmente no somos conscientes. Es la capacidad que tenemos de saber algo sin una base lógica. Sabes algo sin saber cómo lo sabes, lo intuyes y aciertas. La intuición te ayuda a mantener el rumbo en momentos de incertidumbre. Te conecta con tu brújula interior, con la estrella que te guía.

La autenticidad

Podría llamarse también la pureza, la sinceridad, la honestidad, la transparencia. Hoy en día, vemos que abunda la corrupción, la mentira, el engaño, porque nos hemos alejado del corazón del ser y residimos en la periferia: en personajes, identidades, roles y etiquetas temporales y pasajeras.

En la autenticidad del ser, uno se libera de falsas identidades, de personajes que uno no es. Es una libertad que nos lleva a ser felices. La base de la felicidad es la libertad. Viviendo la autenticidad del núcleo positivo, sientes la verdadera plenitud del ser: plenitud que no viene de fuera hacia dentro, sino que emerge y se transmite de dentro hacia fuera. En su estado auténtico, no carece de nada esencial.

El poder personal

Cuando estamos vinculados con nuestras raíces internas, vivimos la convicción de que podemos. Podemos ser lo que somos y podemos estar bien. «Nada hay tan indestructible como un hombre convencido. Ningún obstáculo es infranqueable cuando hay verdadera fe».3

Somos singulares. No temamos brillar, ser únicos y ser diferentes. Nuestra singularidad personal es el regalo que podemos aportar al mundo y a nuestras relaciones. Nos enriquecemos al darnos y compartir. El coaching apreciativo honra la singularidad de cada uno, su excepcionalidad y los elementos esenciales y diferenciales que la persona aporta al proceso. Cada uno es especial, diferente y único. Quien es singular es original, notable, sorprendente, excelente, extraordinario, raro, distinto, peculiar, atípico, diferente, excepcional y misterioso. Nuestra singularidad se enaltece al compartirla ya que somos seres sociales y nos necesitamos unos a otros para ser y potenciar lo que somos, para convivir y compartir, para florecer.

Con la indagación apreciativa descubrimos la singularidad de cada uno, la potenciamos y la despertamos; así todo el talento y la capacidad personal florecen. Si además meditas, la meditación te ayuda a escuchar la voz que sintoniza con tu ser originalmente pacífico, auténtico, amoroso, sabio y fuerte porque está enraizado en tu esencia. Al meditar accedes al corazón del ser, al templo del ser que no ha sido contaminado por los miedos, el egoísmo, la avaricia, la negatividad, lo inútil ni lo superfluo. Conectas con el núcleo positivo que te revitaliza y te da fuerzas para vivir lo auténtico que reside en ti y que eres tú.

3. En busca de la liberación

Para vivir tu esencia, en tu núcleo positivo, que consiste en lo que he expuesto en el capítulo 2, necesitas permitírtelo y liberarte de miedos, de creencias limitantes, de sentimientos de culpa y rencor. La persona cuyo espíritu se libera de ellos controla su mente, dirige su pensamiento y mantiene centrada su atención. Su corazón está en paz, e irradia energía positiva y de amor. Su acción está alineada con sus valores, decisión y voluntad. Su ser convive fluyendo con los otros.

Nuestra capacidad creadora de escoger qué pensamos y qué sentimos en cada momento y cómo respondemos en cada situación es nuestra fuerza y nuestra libertad. Sin embargo, nuestras creencias nos limitan, nuestro pasado nos condiciona y nuestros miedos nos impiden vivir nuestros sueños más profundos. Si queremos vivir liberados de condicionamientos autolimitadores, hemos de conocernos mejor, cuestionar nuestras creencias, limpiar el almacén de los recuerdos que nos mantienen anclados en el pasado, y vencer nuestros miedos, que nos frenan y bloquean nuestra inmensa energía creativa. Para acompañarnos unos a otros a vivir con este espíritu de libertad, podemos preguntarnos ¿estás seguro? Cada vez que alguien haga una afirmación rotunda, podemos hacer que se cuestione sus convicciones para abrirse a incorporar otras perspectivas.

En los próximos capítulos explicaré cómo la mirada apreciativa en el acompañamiento a personas y el coaching apreciativo contribuyen al proceso de liberación. Ahora, aquí, te explico lo que podemos lograr. En la parte III del libro, comparto contigo cómo lo conseguimos y qué principios y etapas podemos seguir.

Para florecer juntos es importante comprender los hábitos que hemos creado, que nos influyen, condicionan y atan. No nacimos con ellos, sino que los fuimos creando. Algunos son hábitos que nos privan de nuestra libertad personal; otros limitan nuestro potencial. Puede incluso que estos hábitos lleguen a generar una esclavitud o adicción a nivel emocional y mental. Algunos hábitos se han cultivado en el seno de unas relaciones que, finalmente, se volvieron dependientes y tóxicas.

La libertad consiste en ser capaces de pensar, experimentar y expresar nuestros pensamientos y sentimientos, sin ser condicionados por factores externos ni por las tendencias negativas de nuestra personalidad, y sin causar dolor. Sí, debemos tener en cuenta los factores circunstanciales y las relaciones, el momento y el lugar, pero no actuar como víctimas de todo ello, sino cuidando y cuidándonos. El que actúa como víctima siente que no puede gobernar su vida porque sus relaciones mandan y las circunstancias lo abruman y confunden. De todas maneras, si nos sentimos condicionados, seamos conscientes de ello y de la posibilidad de elegir otras perspectivas. Y, según las condiciones, elegir lo mejor para cuidarnos y cuidar.

Se trata de ser capaces de vivir en las emociones positivas, en los sentimientos que enaltecen nuestra vida, y en plantear con asertividad las conversaciones que nos importan y nos llevan a avanzar. Es poder transitar por las emociones negativas sin ahogarnos en ellas.

Para vivir con mayor libertad, aprendamos a plantearnos las preguntas poderosas que serán como llaves que nos abrirán puertas. Esto nos ayudará a ampliar nuestra visión y a ser más conscientes. Plantearnos las preguntas adecuadas nos ayuda a recibir las respuestas necesarias. Aunque tengamos la respuesta delante de nosotros, si no nos hemos planteado la pregunta, no recibiremos ni captaremos la respuesta. Si podemos formular la pregunta, veremos que la respuesta está en el umbral de nuestra puerta.

Para formular la pregunta que nos abrirá y liberará, debemos entender el contexto, y que vivimos basándonos en un conjunto de creencias que forman nuestra visión de la vida, nuestras actitudes, nuestras decisiones y nuestros comportamientos. Estas creencias son sociológicas, psicológicas, culturales, políticas, religiosas y espirituales. Son creencias acerca de lo que es bueno y de lo que es malo; del bien y del mal; acerca de lo que es éxito y lo que es fracaso. Y así un sinfín de creencias que forman nuestros condicionamientos y status quo en el cual vivimos. Con los principios apreciativos nos abrimos a otras perspectivas y aprendemos a cuestionar apreciativamente; si no lo hiciéramos así, provocaríamos una actitud defensiva y de mayor anclaje en las propias convicciones.

¿Qué es lo que te lleva a estar convencido de algo?, ¿estás seguro? ¿Pueden liberarnos las creencias? o, en definitiva, ¿hemos de trascender ciertas creencias? En la experiencia del silencio contemplativo lo trascendemos todo, incluido nuestro yo individualista y dual. Entramos en la dimensión de la claridad pura. Como bien expresa Pablo d’Ors (2012): «Cuando ya no tienes ni eres nada, estás por fin en liberad. Eres el territorio interior mismo: no solo estás en tu patria, eres tu patria». En esta peregrinación hacia tu patria, el destino de la libertad no está lejos ni fuera; está a un segundo y a un milímetro de distancia. Eres tú y está en ti.

Veamos otro aspecto importante en el tránsito hacia nuestro interior y en el anhelo de liberación. Se trata del sufrimiento que albergamos en nosotros y en nuestras relaciones. ¿Hasta qué punto confundimos los mecanismos de huida del sufrimiento con liberarnos de él? Profundicemos en la comprensión del sufrimiento en nuestras vidas y relaciones en el siguiente apartado.

4. Acoger el sufrimiento y la vulnerabilidad

Uno puede presentar resistencias a vivir un retorno a sí mismo dado que, afirma Thich Nhat Hanh, (1997): «La mayoría de las personas tienen miedo de volver a sí mismas, porque temen enfrentarse al dolor que hay en su interior».

Cuando tienes un familiar, un ser querido o amigo sufriendo, puedes acoger su sufrimiento; pero si quieres ayudarle a que se libere de él, céntrate en su deseo de crecimiento y en lo que anhela. Puedes plantearle alguna pregunta que le acompañe a ver su luz, que cambie la dirección de su mirada y de su pensamiento; en vez de centrarse en la sombra, que mire la luz y pueda agradecer.

En el coaching apreciativo reconocemos el sufrimiento y el dolor que el otro siente, entendiendo también su deseo de crecimiento y desarrollo y centrándonos en esto último. El coach apreciativo no niega la aparición del sufrimiento ni la expresión de la vulnerabilidad en las sesiones de coaching. Más bien, cuando aparece, el coach se convierte en thinking partner, (capítulo 21), sostiene el campo del cliente planteándole alguna pregunta que le permita ver dónde encontrar su propia luz. No indaga en las causas del sufrimiento, no se regodea en los porqués ni cómos de la aparición del sufrimiento. No lleva al cliente a mayores profundidades del sufrimiento, sino que le permite observarse y cambiar la mirada, cambiar el ángulo desde el que se posiciona para ver e incorporar otras perspectivas. Se trata de ver lo que el sufrimiento posibilita, y ser consciente de lo que le ofrece, ¿qué le está diciendo? Es cuestión de contribuir a recuperar el poder interior para no permanecer emocionalmente devastado y mentalmente angustiado.

No solo los coaches, los amigos también podemos ser thinking partners entre nosotros. Como thinking partner puedo contribuir a que la persona que tengo delante se escuche a sí misma. Que sea consciente de que al no escuchar lo que el sufrimiento le señala, llega un momento en que se produce una grieta interna. Hemos huido de nuestra propia voz interior que nos quiere comunicar algo. Acogiendo el sufrimiento, haciéndolo nuestro, sentiremos de qué nos está hablando. El sufrimiento indica la posibilidad de un cambio latente, una transformación que se puede dar a mayor profundidad. Cuando encontramos el sentido de nuestro sufrimiento, este se transforma.

Cuando tenemos una motivación por algo, atravesamos las dificultades que se nos presentan para lograrlo. La motivación nos ayuda a avanzar. En el coaching apreciativo ponemos la mirada en imágenes del futuro que nos atraen y nos despiertan motivación y entusiasmo. Al estar motivados, nos resulta más fácil enfrentarnos al sufrimiento y a poder traspasarlo transitándolo con una mirada apreciativa y una perspectiva de agradecimiento.

«El sufrimiento nos indica que algo nuevo está naciendo. Si damos marcha atrás, se va infectando aquello que nos llama a ser transformado. Si lo asumimos y lo atravesamos, cae lo viejo y nace lo nuevo. Se hace necesario fluir con la incertidumbre, ya que uno no sabe lo que ocurrirá después de soltar la piel. Uno no sabe qué le espera después de ese cambio, y esa inquietud le puede provocar una falta de fuerza interior. Sin embargo, desprenderse de aquello que cuando lo soltamos nos libera, nos fortalece y nos hace libres».

«A veces, como amigo, o en su caso coach, lo único que debo hacer es escuchar. Me doy cuenta de que el mero hecho de compartir la dificultad, el darle nombre y expresarla, aligera la carga de quien me está hablando. Si lo identifica, lo nombra, lo escucha y lo miramos cara a cara, lo humanizamos. Lo que ocurre a veces es que la vergüenza, o el miedo a lo que pensarán, al ver nuestra vulnerabilidad o debilidad, o a que nos etiqueten como alguien fracasado, nos dificulta el compartir nuestro sufrimiento». Bajo la mirada apreciativa y la conversación constructiva, ese miedo se disipa.

«Debemos aprender a acompañar en el sufrimiento sin juzgar al otro. Una mirada amorosa que acoge ese dolor y no juzga cuando uno se abre a ser escuchado y a compartir ayuda a expresarse para soltar el sufrimiento acumulado en nuestro interior. Y cuando más pensábamos que seríamos juzgados, o mirados mal, descubrimos la mirada de ternura y comprensión del otro que se acerca a nosotros, y eso es profundamente liberador. Tener dónde expresarlo y manifestarlo descarga mucho el peso que cae sobre uno. Las miradas nos humanizan y nos permiten avanzar».4 Ampliemos nuestras miradas.

5. Ampliar miradas

Vivir la indagación apreciativa, los principios apreciativos y ejercer como coach apreciativa me ha abierto, y sigue abriéndome cada día, a nuevas perspectivas, ampliando mi mirada y mi capacidad de acoger lo que veo. Me lleva a cuestionar mis propias ideas y creencias. A medida que comprendo y vivo más el construccionismo social, aprendo a incluir las diferentes perspectivas. Esto me ayuda a tomar decisiones siendo más inclusiva y más consciente, reconociendo y apreciando la existencia del otro y sus diferentes perspectivas.

Sufrimos porque nos mantenemos anclados en perspectivas, miradas y hábitos que nos negamos a modificar. «Solo sufrimos porque pensamos que las cosas deberían ser de otra manera. En cuanto abandonamos esta pretensión, dejamos de sufrir. En cuanto dejamos de imponer nuestros esquemas a la realidad, la realidad deja de presentarse adversa o propensa y comienza a manifestarse tal cual es, sin ese patrón valorativo que nos impide acceder a ella. El camino de la meditación es por ello el del desapego, el de la ruptura de los esquemas mentales o prejuicios: es un irse desnudando hasta que se termina por comprobar que se está mucho mejor desnudo».5

En las sesiones de acompañamiento planteo otras miradas posibles que nos ayuden a romper los esquemas mentales anquilosados, y, suavemente, con gracia, con aprecio, transitamos hacia el espacio del núcleo positivo, el centro vital de nuestra persona, el que nos hace vibrar con entusiasmo y alegría de vivir y nos abre a nuestro pleno potencial.

Para ampliar tu perspectiva puedes practicar un ejercicio de observación en silencio: relájate. Respira hondo. Piensa: «yo no soy esta situación». Me separo de ella. Tranquilizo mi mente. Pienso: «nada es permanente, todo pasará».

Desarrolla esa capacidad de liberarte de las influencias que te hacen empequeñecer, las que te apagan; aquellas que disminuyen tu capacidad de amar, de brillar, de sentirte libre, de estar en paz. Esas influencias vienen de fuera, y también de tu pasado y de tus hábitos.

Se torna necesario incluir la práctica del silencio, la paciencia, y la capacidad de reflexión para no reaccionar de una forma inmediata respondiendo al miedo y a la inseguridad desde el temor o la rabia, sino respondiendo según tus valores, la confianza, el amor, el respeto, la escucha, la tolerancia, la creatividad y la fuerza interna.

Procura limpiar los armarios de tu mente, los archivos que hay en tu ser, para que ningún hábito te lleve a reaccionar con rencor, celos, odio y miedo. Para alcanzar ese estado de plenitud en el que hay un equilibrio entre la mente y el corazón, siente cómo respondes según tus valores, tu núcleo positivo. Para lograrlo, debes superar los sentimientos que bloquean esa experiencia, fortalecer tu autoestima, la claridad, el autogobierno y la soberanía personal, y desarrollar los poderes que te ayudarán a afrontar los problemas y a superar las influencias.

Vamos a explorar estos aspectos:

 Sentir respondiendo a tus valores es vivir tu esencia y estar conectado con tus raíces. Que la savia de tu esencia fluya a través de todo tu ser y alimente tu vida manteniéndote enérgico y sano. Es vivir tu núcleo positivo.

 Superar los sentimientos que bloquean la experiencia de plenitud requiere que explores lo que disminuye tu presencia: la confusión mental, los pensamientos negativos, el culpabilizarte, las preocupaciones, las proyecciones, y el compararte. Véase más adelante.

 Para ampliar y mantener la claridad, te ayudará el ser consciente y darte cuenta de dónde vienes, dónde estás, hacia dónde vas y qué está ocurriendo aquí y ahora.

 Lograr la soberanía personal significa tener dominio sobre ti mismo. Vivir en consciencia plena te ayudará a recuperar tu poder interior para afrontar los problemas, y a superar las influencias debilitantes.

A lo largo de estas páginas, deseo transmitir la importancia de ampliar miradas y los múltiples recorridos posibles para lograrlo. La mirada apreciativa transforma. Veamos las dimensiones del valor de apreciar.

6. Apreciar6

Quizá te sorprenda el énfasis al utilizar la palabra «apreciativo». Vamos a ver qué valor aporta el aprecio. Empecemos por tu propia experiencia.

Recuerda un momento en que te apreciaron; un momento que sentiste que los demás te valoraban. Quizá te reconocían por lo que hacías, por lo que eras o por lo que compartías. Lo puedes recordar ahora y, cuando emerja ese recuerdo, reflexiona sobre:

¿Cómo te sentiste?

¿Qué ocurrió?

¿Qué efecto tuvo en ti?

Deja por un rato de leer estas páginas y recuerda ese momento. Si te vienen varios a la mente, recuerda uno en particular. Escríbelo.

Recuerda qué sentiste cuando te apreciaron. ¿En qué te ayudó?

Buscamos ser vistos y ser reconocidos. Somos a través de la mirada del otro. Nos influye la opinión y el cómo nos ven. Cuando apreciamos al otro, lo vemos, lo reconocemos y lo valoramos.

Apreciar es:

 Valorar.

 El acto de reconocer lo mejor en las personas y en el mundo que nos rodea.

 Afirmar las fortalezas del pasado y el presente, los éxitos y el potencial.

 Percibir las cosas que dan vida salud, vitalidad y excelencia a los sistemas vivos.

 Incrementar el valor de algo.

 Dar la bienvenida y acoger, estimar, preciar, honrar, respetar, reconocer, incrementar el valor, agradecer, afirmar.

Cuando apreciamos, avanzamos: nuestra mente se abre a recibir, a reconocer nuevos datos y aprender. Apreciando sentimos asombro y curiosidad. Cuando apreciamos, descubrimos lo mejor de «lo que es» y nos abrimos a ver «lo que podría ser». Apreciar con esfuerzo apasionado y absorbente, en el cual invertimos energía emocional y cognitiva, nos ayuda a generar una imagen positiva del futuro que deseamos. Apreciando emergen nuevos valores.

La capacidad de apreciar surge de un estado mental y de una actitud que se manifiestan a través de la habilidad de percibir lo valioso y significativo de uno mismo, del otro y del mundo. Una actitud apreciativa incrementa la capacidad generativa y de influir en las personas, y con ello se multiplica su habilidad para generar cambios liberadores. Desarrollar habilidades apreciativas nos ayuda a crear e incrementar nuestra felicidad y bienestar. «La felicidad es un estado mental, una manera de percibirnos y de concebirnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea», afirma Sonja Lyubomirsky.7

Cuando nos apreciamos a nosotros mismos, fortalecemos nuestra autoestima. Al descubrir y valorar lo mejor de lo que tenemos nos proveemos de recursos para afrontar la vida. Cuando este descubrimiento es sincero, sentimos una conexión emocional con nuestras fortalezas y capacidades. Se despiertan en nosotros emociones positivas, como el respeto por uno mismo, la alegría, la esperanza y la inspiración, entre otras. Con estas emociones positivas nos abrimos al aprendizaje. Las emociones positivas nos abren, las negativas nos cierran. Gracias a la autoconfianza nos atrevemos a asumir riesgos. Cuando apreciamos que lo que hacemos es importante y puede crear una diferencia en nuestras vidas y en el mundo, nos sentimos fortalecidos y lo hacemos mejor.

Cuando apreciar al otro se convierte en un hábito y en una actitud vital, incrementamos la calidad de nuestras relaciones y contribuimos a que se manifieste lo mejor de las personas. Algunas disciplinas basan sus resultados en apreciar a los otros y en generar expectativas para el logro de resultados sorprendentes. Por ejemplo, algunas metodologías han elaborado teorías apoyadas en lo que se conoce como efecto Pigmalión para denominar las acciones que emprendemos a partir de las expectativas que otros tienen de nosotros. Somos sensibles a lo que nuestros seres más significativos esperan de nosotros. Las expectativas de los demás pueden cambiar nuestros niveles de desempeño, e influir en el concepto profundo que tenemos de nosotros mismos.

Practicar la mirada apreciativa con otros es centrarnos en los talentos, fortalezas y valores de la persona, y ver lo mejor que hay en ella. No es colocarle al otro lo que nos gustaría que tuviese, es practicar la inteligencia apreciativa. Es ver el roble en la bellota, como expliqué en la introducción.

Aumentar nuestras capacidades apreciativas nos permite crear imágenes positivas de futuro. Las emociones que nos despierta nuestra interpretación personal de las imágenes nos llevan a crear un futuro optimista o pesimista en nuestra mente. «Las emociones positivas surgen del modo en que interpretamos los acontecimientos y las ideas a medida que se desarrollan, depende de si nos concedemos un momento para encontrar lo bueno y, una vez encontrado, lo dejamos fluir», afirma Bárbara Fredrickson (2011). Si nos tomamos el tiempo necesario y tenemos el propósito de mantener una actitud de apreciar, las emociones positivas florecerán y nos abrirán camino para vivir nuestro pleno potencial.

7. Vivir tu pleno potencial

Me encuentro en el sofá escuchando a Mercedes, luego a Javier, también a Pedro, a Florián y a Silvia, y a otras personas que han pasado por mi consulta. A todas ellas les une una aflicción: sienten que en su trabajo no pueden desarrollar su pleno potencial, que con su pareja tampoco hay oportunidad de crecer, y buscan una salida para esa potente semilla que yace en su interior y que quiere crecer hasta florecer. Si su creatividad permanece encerrada, la persona se ahoga.

El ideal para mí es vivir mi pleno potencial floreciendo junto a los otros. Ser más creativa. Construir mi mejor presente respetando el entorno. Construir nuestro mejor presente teniéndonos en cuenta, viéndonos y reconociéndonos. Sentir cada día con alegría y agradecimiento. Ensanchar mi mente y el poder de la imaginación, y agrandar mi corazón y el poder de amar. Todo ello con la intención de construir juntos un mundo más habitable en el que cada uno viva su pleno potencial.

¿Qué necesitas para vivir la intensidad del instante, para saborear la belleza de este momento, para conectar con tu pleno potencial y abrirlo para que se manifieste? Algunos de los elementos fundamentales necesarios para desarrollar tu pleno potencial son: conexión con tu esencia, tu núcleo positivo; concentración; disposición mental; confianza; imágenes positivas; compromiso, y aprendizaje continuo. Veámoslos brevemente:

Conexión con tu núcleo positivo

En el capítulo 2, «Caminos hacia el interior», he tratado sobre la importancia de encontrar nuestro ser esencial y conectar con nuestro núcleo positivo. Al vivir conectados con nuestra esencia, florecemos y contribuimos a que los otros florezcan. Véase La esencia.

Concentración

Concentrarte te ayuda a controlar las distracciones hasta disiparlas. Es el estado en el que la mente se centra en un objeto, en una cosa, una palabra, una imagen, una idea. La mente se dispersa por falta de disciplina mental, falta de claridad y de voluntad para lograrlo, o falta de visión y pasión por aquello que uno quiere. A veces, se trata de poner límites a nuestras distracciones e interrupciones. Puede ayudarnos a desarrollar nuestra capacidad de concentrarnos, el hecho de crear pensamientos positivos conectados con lo que nos motiva y lo que queremos, y usarlos como afirmaciones que fortalezcan la concentración. Podemos crear una lista de pensamientos que sean como llaves que nos sirvan para abrir el caudal de positividad interior. Por ejemplo: yo puedo; no me dejo influir; soy amor; todo fue como tuvo que ser, lo acepto y lo suelto.

La meditación es una práctica fundamental para desarrollar la concentración y ser capaces de pensar lo que queremos pensar, evitando los pensamientos repetitivos, inútiles o negativos. Meditar te ayuda a silenciar las voces innecesarias, y así desarrollar la capacidad de estar centrado y concentrarte.

Si nos centramos en algo que nos gusta, es más fácil concentrarnos. La experiencia nos demuestra que necesitamos disciplina para lograr lo que queremos y llegar a donde anhelamos. Un atleta necesita disciplina para mantenerse en forma, y así alcanzar las metas que se propone. Un equipo debe entrenarse con disciplina para jugar con excelencia el día del partido. Cuando uno ama su propósito y sus metas, disfruta de la práctica y vive la disciplina con naturalidad. Primero necesitamos tener una visión clara de lo que queremos, y que nos motive. La motivación por satisfacer los objetivos que nos hemos propuesto nos ayudará en incorporar la disciplina como parte necesaria del proceso, y la concentración surgirá entonces de manera natural.

Aprender a disciplinar tu mente para controlar tus pensamientos te permitirá gobernarlos y te facilitará crear actitudes saludables. Asumirás la responsabilidad de recrear tu destino con voluntad y perseverancia, en vez de sentirte víctima y quejarte por estar atrapado en una situación que te provoca malestar. El hábito de quejarte puedes sustituirlo por el hábito de agradecer. Para sustituir un hábito por otro necesitas voluntad y disciplina. Estas te ayudan a mantener el foco y la concentración en lo que quieres.

Lo que suele ocurrir, cuando nos proponemos incorporar una práctica, transformar un hábito o esforzarnos por un objetivo, es que aparece el auto-boicot. Uno mismo boicotea sus propósitos. La disciplina nos ayuda a superar a nuestro saboteador y crítico interior que sabotea nuestras intenciones. Son las dudas y los temores que nos frenan y bloquean. Con claridad y voluntad podemos superarlos, y así lograr nuestro propósito. Para lograrlo, necesitamos disposición mental.

Disposición mental

Aprendiendo a soltar, dejar ir, desaferrarse, se abre un espacio en la mente y en el ser. La mente, al dejar de estar sobresaturada de información y de pensamientos innecesarios, tiene espacio y puede estar disponible. Se trata de mantener una actitud abierta; ser curioso y sentir curiosidad. Con los principios apreciativos acompaño a las personas a abrirse, y así su mente va saliendo de sus propias trampas. Va abriéndose a una disposición más apreciativa que le permita incorporar nuevos datos y soltar los viejos que ya no le sirven. Si te resistes, no hay apertura. Al aceptar, puedes soltar y estás más dispuesto para que emerja tu fuerza interior.

Estar disponible requiere serenidad. La serenidad es el estado natural del ser. Solo es posible vivirla cuando dejamos de querer controlar las situaciones y a las personas, cuando aceptamos la incertidumbre y la impermanencia como estados naturales del cambio constante que implica vivir, y cuando estamos en paz con nuestros actos.

En tu interior encontrarás la serenidad. Si huyes de ti, no aprenderás a gestionar tus pensamientos ni a trascender tus ruidos. Si te llevas a tu interior algún asunto de los que hay sobre tu mesa, no te encontrarás porque ese asunto ocupará demasiado espacio tapando lo esencial. Permanecerás conectado con ese asunto y con las personas involucradas en él.

Con la mente calmada y el corazón sereno, sabemos captar y entender las señales que las situaciones nos están dando y captamos también las señales del tiempo, del momento que estamos viviendo. Estamos más disponibles.

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