Kitabı oku: «Con esta voz»
NIDIA C. TINEO
CON ESTA VOZ

Tineo, Nidia Cristina
Con esta voz / Nidia Cristina Tineo. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
ISBN 978-987-87-1683-1
1. Poesía Argentina. I. Título.
CDD A861
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
“La poesía es un ave secreta
que anida donde quiere
cuando quiere,
y nos percatamos
recién de su llegada
cuando empieza a cantar
ese es todo el secreto”
EDGAR MORISOLI
PARTE I:
RUTA DEL VIENTO (2017 -2020)
RUTA DEL VIENTO
Hace tiempo
hablo viento
silbo entre las piedras
no sé
si ha de quedar
mi soplo
entre los árboles,
llevo el aroma a pájaros
en mis alas de aire
y apenas
un puñado de semillas
para el ritual
del fuego.
LO IMPOSIBLE
Hay que recuperar la vida antes del rayo
volver al paisaje
a la luz de la risa, a la tibieza del
nido,
al misterio de la flor que nace de la piedra,
al murmullo del arroyo, al abrazo,
volver es necesario,
y reescribir todos los versos que se han roto.
Hay que ahondar en la tierra, tomar su fuerza
alzar la vista,
olvidar enojos con dios,
borrar quejas,
recoger proyectos arrasados
uno a uno,
lanzarlos al aire como si fueran pájaros
aunque parezca imposible
aunque resulte difícil
comenzar de nuevo,
no temer a las pérdidas,
el sol regresa
el mar devuelve lo que ha quitado.
Y lo imposible llega
aunque casi siempre, tarda un poco.
ATREVERSE
Cuando el hilo se corte
y no queden palabras
y las simples palabras sean
hechos.
Entonces,
podré romper la cerca.
No he de quedarme
de este lado,
preguntándome
qué hubiera
sido.
OTRA VIDA
Si me fuera posible elegir
deseo ser un ave.
Un ave pequeña
con pequeñas alas
flotar sobre olas
como liviana nave
con velas extendidas
por la ruta del viento,
que es ruta de pájaros.
Y picotear la sal de caracolas
y anidar en médanos
para empollar ternura
con idioma de pájaros.
Planear por riberas
con algunos naufragios
y elegir el final
cerca de cualquier playa.
Dejar que el sol me envuelva
en oro pálido
y arrojarme después
a la otra orilla.
CRUZAR EL PUENTE
Algún día,
he de cruzar el puente
sin dudar un instante
para colgar pasado
como se tiende ropa
al viento
con broches
y cordeles
dejar
secar al sol
y que el dolor escurra.
Pueda ser
que quede
como la ropa
blanca.
VOS, LA LUNA Y YO
Por las calles desiertas andaba
hurgando en los adentros
sin comprender qué pasa,
ni por qué te apareces así,
tan de repente.
Procuré espantar imágenes,
recuerdos que llegaban
desde la melodía de tu voz,
desde tu cabellera,
desde el más allá de tu cobre
distancia.
No sé cómo, ni cuándo anidó
este amor azul
como susurro al viento.
Quise echarlo de mí,
arrojarlo a la tierra
de donde provenía.
Su aliento era tan grave
y era extraña la fuerza,
desnuda de rutinas,
que parecía atraernos
aunque no nos mirásemos,
aunque no hubiera palabras
más que fugaz palabra
orillando tus labios
escrita por tus manos,
y ese hilo ancestral
que quedó flotando
entre tanta partícula,
suspendido en el aire.
Dónde está la templanza
cuando brota la hoguera,
esa luz,
ese rayo que gravita encendido
en el cuerpo, en los pies,
en los ojos la luna,
en el mural de fábrica,
en el grafiti,
en las calles del pueblo,
en las noches de marzo.
LABERINTO
Aún conservo la inquietud de una línea quebrada,
del aullido lejano en el campo nocturno
del horizonte que todo lo devora
con la garganta a punto de escupir
algo que no sale.
Como en un laberinto
donde lo indescifrable es el único huésped
y al asomar palabras buscando una salida,
se disuelven tan pronto,
como deseos en la boca
como el porvenir a punto de llegar
y que no llega.
QUÉ
Qué callar
para no pronunciar lo incierto
un vaso en el umbral
la puerta abriéndose
y un hilo de luz
apenas
entre sombras.
A veces las certezas
son márgenes borrosas
en mares turbulentos.
SIN FARO
Como velero
atravesado por la niebla
entre bancos espesos
así, vos
así, yo
no hay faro
solo
instinto.
CASCADA
Tengo
en el hueco de las manos
un poco de agua.
He sorbido
tres tragos
tres tragos de agua
transparente,
fresca
dulce.
He quedado inmóvil
ante la cascada,
y le he pedido
que me cuente de ella,
y ella
me ha dicho,
no te detengas.
AGUA NEGRA
Algo se debate dentro de mí
un virus, un infierno,
un deseo incumplido,
una fiebre,
una indecisión, una fuga,
una condena,
un clavo en la garganta,
un no, un nunca,
un jamás que no sale,
maldita boca muda y tu palabra,
tu palabra, que no llega.
Algo ronda fuera de mí,
desconocido, vacío, áspero
y esa peste que nos empuja
hacia el abismo.
Negro sabor de las aguas
que se han tornado negras.
PEDAZO DE SILENCIO
A veces, me quedo
en el silencio
y entonces,
soy un hueco de la casa.
De pequeña
buscaba un pedazo
de silencio
y casualmente,
lo hallaba en la cocina
el lugar más ruidoso
donde el puchero hervía
las papas, los zapallos
entre las ollas y enseres
buscaba ese silencio
mientras
la cocina bullía de ajetreo
y su aire olía a cebolla,
perejil, albahaca
y no me
daba cuenta del secreto
del pan, con harina
y misterio
sin nada de palabras.
A veces, tengo la sensación
de ser un pedazo de silencio
y otras veces,
el grito de esa casa
que ha quedado
callada.
MIRAR
Solo para mirar
cuánto sol
cabe en tus labios
giré
y regresé sobre mis pasos.
Quise guardar
toda la luz
de la felicidad
en mis pupilas.
INSTANTE FINAL
Cuando por todos los agujeros
haya fugado la luz
y no renueven los árboles sus hojas.
Cuando la oscuridad
se adueñe de nosotros
y nosotros,
prisioneros
del viento.
BRÚJULA
Viento
quita tu derrotero
de mis alas,
llevo entre las plumas
mi propia brújula.
El nido
se ha hecho trizas
con tu soplo
y mis pichones
han quedado inmóviles
sobre las piedras.
PÉRDIDAS
Más que toda espina
metida entre los huesos
más que sueños esquivos
más que oscuros cipreses
vencidos por la nieve
más que nidos vacíos
más que aullidos de perros solitarios
en la eterna inmensidad del hielo
más que todas las vidas
en una sola vida,
duele el silencio.
Y si el amor alguna vez
estuvo ahí,
hoy,
se agazapa entre las
pérdidas.
ENTRE LOS MENOS Y MÁS
Entre los dos extremos
de los menos y más
siempre queda algo
el color del follaje en otoño,
una pluma al caer,
el vuelo inesperado de los pájaros
una melodía, ventanas que se abren,
un rostro atado al revés de los ojos,
y unas ganas tremendas
de matar los fantasmas.
RESPLANDOR
La despertó un resplandor
entre los bordes
más allá de los médanos,
quiso gritar salir correr en busca
saltar danzar junto a la hoguera,
y atrapar una estrella
en la oscuridad
pero algo la detuvo
inmóvil, se maldijo
tan solo quedó muda
y no
hizo nunca
nada.
SOMBRAS
Como mariposas en jardines nocturnos
invisibles
con la cara oculta de la luna,
y los cuerpos menguados
y pupilas atentas
ellas,
sombras entre sombras,
corren, desertan, vuelan, huyen
con el último aliento,
con los miedos a cuestas
con las últimas pérdidas.
ECLIPSE
Un manto de penumbras
cubre la tierra toda
apagón de estrella
celebran los esclavos de arena
mientras una luna púrpura
marca el final en la agonía
del imperio
y
en el portal del tiempo
va entrando
un nuevo ejército
con caballos
de acero.
AGUACERO
Este aguacero que repica en los tejados
golpea sin piedad en las mejillas
y no trae alivio
las gotas
son como afiladas lanzas
que no cesan,
que todo aciertan,
que todo hieren,
pero al amor, no
pero al amor, no.
LUNA BRUTAL
Si todas las respuestas
parecen estar ahí,
donde una luna brutal asoma
ante el faro pintado de blanco.
Pero las pupilas no ven más allá
aunque las preguntas
salpiquen, giren
relumbren sobre líneas imprecisas
de oscuridad
y el mar las devore.
Casi siempre lo bello,
es la señal
de lo inefable.
AVE
Un ave merodea
en lo alto
hace ritual de vuelo.
No pretendo ahuyentarla
tiene alas hermosas
desciende, roza el agua
y otra vez, alza vuelo
se suspende en el aire
vuela en círculos
gira entre las cumbres
para perderse luego.
Me confunde el cortejo,
la melodía, su acento
y ese baile sagrado
y me quedo mirando
entre luz y entre nieve.
EXTRAÑOS
Por entonces, la casa
era mi pequeña patria
un trocito de parra
que daba sombra al patio
donde al cielo entre verdes
en mar imaginaba.
Mi patria,
ese rincón descascarado
y tibio
que nos vio crecer
entre dolor y canto.
Donde fuimos nosotros,
tribales, invencibles,
unidos por los hilos
de un amor
que se fue
junto al suspiro último
de los dioses de barro.
Esos dioses tiranos,
incompletos, amados.
La terrible partida
del último de ellos
dejó abierta la puerta
y nos convirtió
en extraños.
AVE EN LA NIEVE
Otra vez, la nieve
y un hombre agazapado
en su refugio
siente el roce de un par de alas débiles
frágil malherida anda el ave
y él, le susurra algo
le deja migas de pan
pero ella, no se acerca
está inquieta
y con ojos de hambre
toma el pan en su pico
bate alas
y huye como
rayo.
PENA MÍA
No es posible llanto
para esta pena mía
aunque el dolor
quede atascado en la garganta
aunque el filo de la daga
dañe tanto que
parezca vencida
y desangre
pero
no de espanto.
LO QUE DA MIEDO
Nos arrojaron al mundo
y allá vamos,
sobrevino el vértigo
los cruces de caminos
y uno anduvo y sigue
sin saber qué hacer
ni a qué atenerse
pero
no hay tregua
y uno tantea picaportes y se mira al espejo
cuando el deseo llama
y mira de nuevo cuando el deseo huye
pero ve a un extraño
entonces, arriesga
arriesga una y otra vez
con tal de llenar un vacío
porque estar vacíos
es lo que nos da miedo.
PIEDRA
Hoy
desperté fuera de
la piedra
de las filosas aristas
salí de su influjo
pude saltar abismos
y esquivar sus infiernos.
Hoy,
tomé la piedra
entre mis manos
y la arrojé
bien lejos.
EXTENSIONES
Las cosas son nuestras extensiones
un libro es la extensión del pensamiento
las ropas y la casa, de los cuerpos
el pan, de los brazos.
Las alas son el hilo que sigue de los dedos y cabellos
los globos, llevan deseos
las canciones, guardan voces
y se alargan en el tiempo
los fogones iluminan palabras.
La memoria queda fija en fotos y dibujos
las zapatillas, nos unen a la tierra.
Y es que somos
pequeñas extensiones
de algo
llamado
universo.
ROCÍO
Como estrellas fugaces
suspendidas de ramas
las gotas de rocío brillan
en el gris de la mañana
son guirnaldas risueñas
transparentes
desafiantes
y a punto
a punto
de estrellarse.
NIEBLA
La cocina de invierno
permanece en su sitio
abro ventanas
y la niebla
apenas deja ver
la luz opaca
entre la bruma.
Me inquieta el silencio
de la casa cuando duerme.
Busco palabras
en el mate de menta
pero no doy
con ellas.
Afuera,
se oyen ladridos quebrados,
y no vuela
un solo
pájaro.
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