Kitabı oku: «Mejore su digestión»

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Mejore su digestión

RBA INTEGRAL

PABLO SAZ PEIRÓ

MEJORE SU DIGESTIÓN

Para vivir una vida larga y saludable


NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y, en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactos y ciertos en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© Pablo Saz Peiró, 2014.

© de esta edición: RBA Libros, S.A., 2014.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.

rbalibros.com

Todas las ilustraciones de este libro son de Francisco Javier Guarga.

Primera edición: noviembre de 2014.

RBA INTEGRAL

REF: OEBO910

ISBN: 9788416267910

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47). Todos los derechos reservados.

Contenido

Introducción

EL SISTEMA DIGESTIVO

Cuidar el intestino, una base para la salud

Poner atención en la dieta y en la forma de comer • Técnicas de hidroterapia • Masajes • Ejercicio • Fitoterapia para dolencias digestivas • Importancia de la flora intestinal

Fisiología del aparato digestivo. Preparados para digerir

Boca • Esófago • Estómago • Intestino delgado • Intestino grueso

Emociones y digestión

Equilibrio entre el cerebro y los intestinos • La psiconeuroinmunología • Apreciar lo que comemos • Cómo conectar la digestión y las emociones

Microbiota intestinal

Flora intestinal cargada de vida • Efectos morfogenéticos de la flora intestinal • Actividad microbiana • ¿Qué hacer para favorecer las bacterias beneficiosas?

CONSEJOS PARA MANTENER EN BUEN ESTADO EL APARATO DIGESTIVO

Dieta cruda: recuperar el sabor

Empezar desde niños • Alimentos para tomar preferentemente crudos • Alimentos para tomar cocidos o calentados • Recomendaciones • Comer raíces

Por qué no hay que comer carne

Carne y enfermedad • Dietas libres de carne • Las razones éticas

Comer poco alarga la vida

Ejemplos de longevidad • Comer lo justo

Cuidar la barriga y la caída de las vísceras

Vientre y psique • Fortalecer el abdomen

Importancia del desayuno

Cómo romper el ayuno • Alimentos básicos en un buen desayuno

PROBLEMAS MÁS FRECUENTES DEL APARATO DIGESTIVO

Reflujo gastroesofágico

Síntomas • Tratamiento integral

Úlcera de estómago

La paradoja de la Helicobacter pylori • El factor dietético

Vómitos

Consecuencias del vómito • Dos tipos especiales

Diarrea

Fisiología • Tratamiento de la diarrea

Estreñimiento

¿Es bueno forzar la limpieza del organismo? • A qué llamamos estreñimiento • Causas del estreñimiento • Pasos para estimular el intestino • Purgantes • Recuperación bacteriana • Alimentos contra el estreñimiento • Masaje contra el estreñimiento • Biorretroalimentación

Síndrome del intestino irritable

Por qué se padece • Diagnóstico del síndrome del intestino irritable (SII), • Tratamiento

Enfermedad inflamatoria intestinal

Causas de la enfermedad • Terapia para la enfermedad de Crohn • Alteraciones observadas en la enfermedad inflamatoria intestinal • Fitoterapia • Acupuntura e hidrogeoterapia

Enfermedades hepáticas

Funciones del hígado • Ejemplo de dieta hepato-vesicular • En casos de hepatitis • Tratamiento de la hepatitis

Litiasis biliar

Tipos de cálculos biliares • Tratamiento • Nuevos hábitos de vida para prevenir la litiasis • Recomendaciones tras las crisis

Hemorroides

Los primeros tratamientos • Diagnóstico • Tratamiento

Bibliografía, estudios científicos y referencias

Introducción

En estas líneas que tratan de explicar cómo mejorar la digestión, quiero transmitir de la forma más sencilla posible qué sabemos sobre el sistema digestivo. Veremos que en ocasiones son cuestiones claras, pero otras veces aparecen numerosos interrogantes.

Hace unos años, el doctor Juan José Sebastián me invitó o participar en unas ponencias sobre cuidados digestivos en el Colegio de Enfermería de Zaragoza. Él explicaba las últimas evidencias médicas, y yo introducía las técnicas más utilizadas en medicinas tradicionales o populares. En el transcurso de esas jornadas comenzamos a darnos cuenta de que los profesionales de la salud deberíamos estar abiertos a todos los saberes, porque estos pueden ser válidos en la práctica médica. Cada paciente y cada aparato digestivo es un mundo, por lo que, como médicos, no nos queda otro remedio que tener los ojos bien abiertos para tratar lo mejor posible a los enfermos.

Sobre aquellas charlas, y con la colaboración de María Ortiz Lucas, se editó el libro Aparato digestivo, aspectos científicos y medicina naturista. Una visión integral.

Esta primavera, con mis alumnos del máster de Investigación en Medicina, nos dimos cuenta de algo muy importante: la carrera de Medicina en España y el acceso al MIR se aprueban realizando unos test en los que ante cada pregunta solo vale una respuesta verdadera. Sin embargo, en las preguntas sobre el aparato digestivo que nos hacen cada día los enfermos, hay muchas repuestas y todas podrían ser verdaderas, dependiendo de quién pregunta.

Me gustaría que el lector de este libro pueda sacar la conclusión de que está en sus manos no solo cuidar su aparato digestivo, sino adoptar un estilo de vida saludable. Mi intención es hacerle entender que una buena dieta, un buen cuidado de la comida y de la digestión, va a ser el punto clave para mantener y recuperar la salud. De hecho, ante cualquier enfermedad debemos retomar este punto básico para solucionarla o mejorar nuestro estado: hay que cuidar el aparato digestivo.

Para ello, en estas páginas empezaremos revisando la fisiología del aparato digestivo. Saber cuáles son sus partes y cómo funciona nos ayudará a entender un poco mejor cómo cuidarlo.

Explicaremos también cuáles son los cuidados básicos que nos ayudarán a tener una buena digestión: son acciones tan sencillas como masticar bien, elegir alimentos buenos y sanos y comer a gusto.

Y al final repasaremos cuáles son los trastornos que tienen al sistema digestivo como protagonista, y nuestra actitud ante los mismos. Solo tenemos que ponernos manos a la obra para resolverlos desde nuestra propia iniciativa y actitud.

Cada día aparecen más evidencias médicas sobre la eficacia de muchos tratamientos para resolver patologías y enfermedades concretas. Pero la realidad es que los médicos casi nunca nos encontramos ante una enfermedad concreta, nos encontramos con enfermos que padecen alguna de esas patologías o varias de ellas a la vez. Para resolverlas, no se trata de recetarles toda la farmacia ni de hacerles todas la operaciones posibles, sino de entender la gran capacidad de curación que tiene el organismo y, por tanto, facilitar las condiciones para respetar y ayudar a nuestro propio cuerpo a mantener la salud.

Mi idea es transmitir al paciente el conocimiento de lo que puede hacer y, a partir de ahí, que sea el propio paciente el que tome la riendas en el proceso de curarse.

PABLO SAZ PEIRÓ

EL SISTEMA DIGESTIVO

Cuidar el intestino, una base para la salud

Si revisamos los medicamentos relacionados con el aparato digestivo, comprobaremos que entre los líderes de ventas figuran los protectores gástricos, y ello no se debe esencialmente a que los españoles comamos mal o tengamos problemas digestivos primarios, sino, sobre todo, a la necesidad que tienen muchos pacientes de proteger su aparato digestivo de las acciones secundarias de otros medicamentos. En este contexto estaría muy bien que, junto a la prescripción de un protector gástrico, al paciente se le ofreciera una buena educación sanitaria centrada en cómo cuidar y proteger el aparato digestivo.

Uno de los elementos más notables que cada día repercute en nuestra salud es la comida: lo que elegimos a través de la vista, el olfato y el tacto para comer; cómo lo saboreamos, cómo lo masticamos e insalivamos, y cómo nuestro intestino lo digiere. Si todos esos aspectos no están cuidados, nuestra salud se irá deteriorando poco a poco. En cambio, si los tenemos en cuenta, cada día nos encontraremos un poco mejor.

Por eso es importante y básico, como defendía el doctor Franz Xavier Mayr, cuidar el intestino. Este médico austríaco decía que el intestino realiza en nuestro cuerpo las funciones que las raíces desempeñan en las plantas. Si las raíces están sanas, la planta tendrá buena salud, y para estar sanas deben ser capaces de establecer un buen contacto con el medio, de forma que les permita desarrollar y absorber los nutrientes que alimenten a la planta. A un buen médico le basta echar un vistazo a la forma del abdomen para deducir si el paciente cuida o no su alimentación. Una barriga deformada siempre indica un estilo de vida no acorde con la salud.

Aunque la segunda parte de este libro está centrada en los consejos que favorecen el buen funcionamiento del aparato digestivo, vamos a introducir las primeras recomendaciones básicas que deberían seguirse para cuidar el intestino y, a la vez, potenciar la salud.

PONER ATENCIÓN EN LA DIETA Y EN LA FORMA DE COMER

Un problema intestinal puede ser causa de una intolerancia alimentaria. Esto es fácil de ver en el lactante: en su proceso de maduración para adaptarse a otros alimentos que no sean la leche materna, puede sufrir intolerancias. Pero también puede darse en el adulto: dependiendo de su adaptación al entorno habrá situaciones y alimentos que no tolere.

Ante este planteamiento, el individuo con trastornos intestinales puede empezar suprimiendo todos los tóxicos de la alimentación: carne, pescado y alimentos muy procesados, así como consumos excesivos de azúcar, harinas refinadas o grasas procesadas como la de la leche homogeneizada.

Existen muchas evidencias científicas que relacionan las manipulaciones de los alimentos con el aumento de ciertas enfermedades: metabólicas (diabetes, gota, obesidad), cardiocirculatorias (anginas, infartos) y oncológicas (tumores).

TERAPIA MAYR

La terapia Mayr, también conocida como Mayr Kur, fue desarrollada por el doctor austríaco Franz Xavier Mayr (1875-1965). El concepto innovador de esta terapia se basa en el diagnóstico integral del paciente y la aplicación de un tratamiento destinado a conseguir un sistema digestivo sano. Los puntos más importantes de esta terapia global son:

•Protección y mantenimiento de un intestino saludable. Este procedimiento se lleva a cabo primero con el ayuno (si no se tiene experiencia, conviene hacerlo bajo el estricto control del especialista, a poder ser internado en un centro donde se le pueda guiar para lograr la desintoxicación de forma satisfactoria). Como segundo paso se aplica un dieta de panecillos y leche: se muerde un trozo de pan, se mastica y se ensaliva bien, y, antes de tragarlo, se introduce una cucharada de leche; se mezcla todo bien en la boca y se traga. Con esto se aprende a masticar y salivar bien los alimentos, fundamental para el buen funcionamiento del intestino. Por último, se recomienda una dieta de mantenimiento, siempre buscando los mejores alimentos y combinaciones posible.

•Depuración física y psíquica. A la depuración física, a través del ayuno y la ingesta de mucha cantidad de agua, conviene añadirle la depuración de las cargas emocionales, ya que estas influyen en el intestino.

•Incorporación de hábitos saludables. Es una fase de «educación» sobre el acto de comer, sobre todo. Debemos aprender qué alimentos nos favorecen y cuáles no, saber ingerirlos con mesura y disfrutar del acto de alimentarse.

•Manipulación del abdomen. El tratamiento manual del abdomen consiste en un masaje especial para detectar posibles desórdenes intestinales, primero, y después activar todo el aparato digestivo (ver pág. 25). La práctica de este masaje abdominal la describe muy bien la alumna del doctor Mayr, la doctora Renate Collier, en su libro Cuerpo sano, intestino sano (RBA).

Cómo no forzar el intestino

•Para comenzar con los cuidados del intestino, es preferible seguir una dieta básica de cereales, legumbres, frutas y verduras. No solo son alimentos sencillos que tenemos a nuestro alcance fácilmente, sino que también son sencillos para el intestino, ya que no fuerzan la digestión.

•Debemos ser totalmente conscientes del momento en que comemos, de la importancia de la masticación, de la completa trituración y licuación del alimento. El movimiento de las mandíbulas estimula las glándulas salivales de la boca, y la saliva libera los hidratos de carbono contenidos en la comida, lubrica los dientes y ayuda a limpiarlos. La masticación, en fin, masajea las encías, facilitando así el riego sanguíneo a la vez que mantiene los dientes sanos y el intestino equilibrado. Una buena masticación está en la base para solucionar cualquier problema digestivo.

•El médico y psiquiatra alemán Fritz Perls opinaba que aprender a masticar significa aprender a enfrentarse a los problemas y a afianzarse en el mundo. Este enfoque psiconeuroinmunológico deberíamos tenerlo en cuenta en cualquier enfermedad, porque a veces la solución puede estar en un buen cuidado intestinal.

•Conviene intentar distinguir con claridad los olores y sabores de los alimentos para disfrutar de ellos más intensamente. Es importante disfrutar con la comida.

•No hay que llevarse otro pedazo a la boca sin antes haber masticado y tragado el anterior. Al masticar intensamente se come menos y se percibe mejor cuándo uno está saciado. Hay que esperar a tener hambre antes de volver a comer.

•Es suficiente comer tres veces al día. Así, el sistema gastrointestinal podrá hacer los descansos necesarios y, si se come a horas regulares, ayudará a que las funciones de la digestión se desarrollen de forma rítmica. Comer cantidades pequeñas muchas veces al día solo tiene sentido en casos excepcionales (por ejemplo, en caso de enfermos graves).

•Cada uno ha de encontrar su propio ritmo, pero hace ya miles de años que los chinos descubrieron que el estómago trabaja mejor, en la mayoría de las personas, durante las primeras horas de la mañana.

•La digestión funciona perfectamente entre unos máximos y unos mínimos de temperatura, según la persona, aunque lo ideal para facilitar la digestión es no tomar comida demasiado fría ni demasiado caliente. Si ingerimos alimentos helados o ardientes, obligamos al estómago a que sea él el que espere a que alcancen la temperatura idónea. No en vano, muchos animales aguardan pacientemente a que su comida se enfríe o se caliente antes de ingerirla.

•Es importante beber entre comida y comida y no durante las comidas.

•Ayunar de vez en cuando es fácil. El ayuno supone una renuncia total a los alimentos sólidos. Únicamente se ingieren infusiones de hierbas, agua, caldo vegetal y zumos naturales. Así, el área digestiva se libera de toda carga: como no se come nada sólido, el intestino y las glándulas que tienen alguna función digestiva pueden descansar. Las toxinas, tratadas y preparadas en el hígado para ser expulsadas, se evacuan a través de la mucosa intestinal, los pulmones, la piel y los riñones (las personas que ayunan despiden, con frecuencia, olores desagradables y presentan una lengua blanquecina o saburral). La mucosa intestinal se va limpiando progresivamente, desprendiendo todas las incrustaciones e impurezas; poco a poco vuelve a participar ella misma en el proceso desintoxicador.

CURAS DIETÉTICAS

Para dar descanso al aparato digestivo sin necesidad de optar por un ayuno estricto a base de líquidos, se puede realizar una de estas dos curas dietéticas o básicas:

Crema de avena

Vertimos una cucharada de copos de avena integrales finos y un poco de sal en un recipiente con un cuarto de litro de agua fría. Llevamos a ebullición y lo dejamos hervir durante medio minuto removiendo bien. Se puede tomar a cualquier hora, aunque es preferible tomarlo dos veces al día, como desayuno y como cena.

Sopa base

Ponemos una patata grande, con o sin piel, y una zanahoria (u otra verdura fácilmente digerible, las de raíz son más fáciles de digerir que las de hoja) en un recipiente con agua fría. Tapamos, lo llevamos a ebullición y dejamos que hierva unos veinte minutos. La verdura tiene que quedar muy blanda. Mezclamos todo con una batidora o lo chafamos con un tenedor, se añade un poco de sal y media cucharadita de hierbas frescas bien picadas (perejil, albahaca, romero…). Se puede ir bebiendo durante todo el día.

TÉCNICAS DE HIDROTERAPIA

La finalidad de la hidroterapia, de forma indirecta, es fortalecer el aparato digestivo y favorecer de forma natural los procesos de curación. Los tratamientos asociados a esta disciplina terapéutica (duchas, chorros, compresas…) se utilizan generalmente para el fortalecimiento del sistema digestivo, mientras que las lavativas son una opción para resolver problemas prácticos, como el estreñimiento o una pequeña obstrucción.

•Duchas alternas matutinas. Hay que empezar con agua caliente e ir alternándola con agua fría. Se alternará cuantas veces se desee, pero siempre acabaremos con la fase fría. Luego secamos el cuerpo con una toalla, frotando con energía, para que la piel se caliente y revitalice.

•Andar sobre el rocío. Si el tiempo y el lugar lo permiten, es una buena práctica salir descalzo a pisar la hierba después de la ducha. Se trata de sentir durante cinco minutos la tierra, el suelo frío. Hay que concentrarse en uno mismo, relajar los pies, darse cuenta de cómo se adaptan al suelo… Después se deben secar los pies muy bien.

•Baño alterno de pies. Se necesitan dos cubos y un taburete para sentarse. Primero se llena uno de los cubos con agua bien caliente y el otro con agua fría. Se deja que los pies cuelguen dentro del cubo de agua caliente. No deben tocar el fondo, ya que las plantas de los pies también tienen que estar rodeadas de agua. El agua tiene que llegar como mínimo hasta los tobillos y como máximo hasta media pantorrilla. Nos quedaremos así cinco minutos y, a continuación, cambiaremos al agua fría, en el otro cubo o aplicando a los pies un chorro de agua fría de la ducha. El agua fría se mantiene solo durante medio minuto. Repetiremos el proceso una o dos veces.

•Compresa abdominal caliente. Para aplicar esta terapia necesitaremos la ayuda de otra persona y tener preparadas:

—Una infusión de milenrama o manzanilla.

—Una tela de hilo o algodón, muy absorbente, algo más larga que la circunferencia del cuerpo y no más ancha de 25 centímetros. Será la tela que esté en contacto con el cuerpo.

—Una tela de lana o franela para cubrir la anterior. Así, deberá ser unos cinco centímetros más ancha que la tela que nos tocará el cuerpo y lo suficientemente larga para que sea fácil sujetarla.

—Dos bolsas de agua caliente.

Modo de aplicación. Nos colocamos en una habitación bien ventilada habiendo satisfecho previamente las necesidades fisiológicas. Empapamos la tela interior en la infusión y la escurrimos al máximo. Extendemos la tela de lana o franela sobre la cama, de forma que los extremos salgan por los lados. Para comprobar la temperatura de la tela interior, se toca con ella la espalda desnuda y se extiende después sobre la tela externa. A continuación, nos tumbamos sobre las telas superpuestas, y los extremos de la tela interior se colocan, lisos, encima del vientre después de haber vuelto a comprobar la temperatura. Entonces se ajusta la tela exterior sobre la interior y se sujeta bien. Al final, nos tapamos y colocamos una bolsa de agua en los pies y otra sobre la compresa.

Lo mejor es aplicar la compresa durante una hora aproximadamente; después se quita rápidamente la tela mojada y nos quedamos descansando media hora más, con el vientre envuelto con la cubierta exterior.

•Purgas: lavados intestinales. A los médicos naturistas se les llamó en un tiempo «médicos lavativa», ya que hicieron un uso profuso de este sistema para tratar numerosas patologías. Hoy en día la lavativa tiene su aplicación restringida a situaciones muy concretas de obstrucción. Existe gran cantidad de dispositivos para hacer lavados intestinales a diferentes presiones, lo que quizás ha ayudado a abusar de los mismos, tanto en tiempo como en trastornos para los que están contraindicados. Esto ha dado lugar a un sinfín de problemas que no deberían atribuirse a la técnica, sino al mal uso que se hace de ella. Mi opinión es que cuando hablemos de limpiar el intestino con agua pensemos más a menudo en introducirla por la boca que no por el ano, ya que no es su vía natural.

MASAJES

Se recomiendan dos tipos de masajes para tratar un problema digestivo: la terapia Mayr y el tratamiento según Rosendorff.

•Terapia Mayr. Consiste en aplicar un masaje táctil del abdomen. El médico o el paciente palpa con mano cuidadosa el estado de cada segmento intestinal y lo trata ejerciendo pequeñas presiones: aumenta y disminuye en una serie rítmica la presión interior del abdomen, con lo cual se logran los siguientes efectos: aumenta la actividad específica del intestino, mejora la circulación de la cavidad abdominal, recupera las glándulas digestivas, purifica la sangre y mejora la respiración.

•Tratamiento del abdomen según Rosendorff. Túmbese de espaldas en la cama, relajado, y pásese una mano suavemente por el vientre. Empiece con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj por la parte externa para ir acercándose cada vez más al ombligo y volver a alejarse lentamente. Repítalo algunas veces. Después pase la mano de arriba abajo por el vientre, empezando debajo del pecho, en el arco costal. El brazo tiene que guiar a la mano durante todos los movimientos para que esta lo siga suave y se adapte al perfil del cuerpo.

EJERCICIO

Vale la pena reservarse una hora al día para realizar ejercicios de tonificación y movimiento de la musculatura abdominal. Los músculos oblicuos se tonifican con movimientos giratorios; los rectos anteriores, con flexiones hacia delante; y el transverso del abdomen, metiendo y sacando la barriga.


Ejercicios abdominales: a, rotación; b, flexión; c, contracción

Muchos ejercicios de yoga son buenos para intestinos lentos: casi todos en los que hay presión hacia delante y torsiones, ya que ayudan a mejorar la presión del abdomen. Asimismo, la respiración diafragmática del yoga actúa como un auténtico masaje abdominal. Con la postura y el control de la respiración, aunque aparentemente no se esté haciendo nada, se realiza en realidad un trabajo muy bueno.

Lo más importante es que los ejercicios se realicen con lentitud, observar mientras se hacen y darse perfecta cuenta de cuáles son los límites.

FITOTERAPIA PARA DOLENCIAS DIGESTIVAS

Podemos hablar de tres grupos de preparaciones fitoterapéuticas contra dolencias digestivas: las que tienen efectos múltiples, las que tienen un gran contenido de sustancias amargas y las efectivas contra las flatulencias.

Con efectos múltiples

En este grupo encontramos la manzanilla y la menta.

•Manzanilla. Es una de las plantas medicinales más importantes. Se puede aplicar tanto externa como internamente. Sus sustancias sedantes y antiinflamatorias hacen que sea muy indicada para los tratamientos del estómago. Combina bien con la menta, sobre todo cuando la vesícula biliar está afectada por las dolencias del estómago, pero también con la melisa o toronjil, en caso de que las dolencias sean más bien nerviosas.

Para la preparación y administración de la infusión, se vierte una taza de agua hirviendo sobre una cucharita de flores de manzanilla, se deja en reposo durante unos minutos y se cuela. Hay que beber una taza de la infusión (no demasiado caliente) tres veces al día, antes de las comidas. No debe utilizarse después de comer.

•Menta. El mentol es la sustancia activa más importante de la menta, junto con los taninos y las sustancias amargas. La menta tiene efectos rápidos en caso de flatulencias, malestar, náuseas o vómitos agudos, y forma parte de muchas de las infusiones mezcladas para la región gastrointestinal y biliar.

Se vierte un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada bien llena de hojas de menta. Se deja reposar durante unos diez minutos y se cuela. Debe beberse lentamente y a sorbos. Como en el caso de la manzanilla, se toma una taza tres veces al día antes de las comidas.

Preparaciones con gran contenido en sustancias amargas

Las sustancias amargas estimulan las secreciones digestivas y mejoran el apetito.

•Milenrama o aquilea. Contiene sustancias amargas, taninos y aceites volátiles, y por ello tiene efectos antiespasmódicos e inhibidores de las inflamaciones. De la planta se utilizan las flores y los extremos de los tallos.

Para su preparación hay que verter un cuarto de litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas de milenrama, dejar reposar unos quince minutos y colarlo. Hay que beber de dos a tres tazas de infusión tibia al día antes de las comidas.

Preparaciones contra las flatulencias

El hinojo, el comino y el anís son eficaces para combatir las flatulencias. Además de prepararlas por separado, como vamos a explicar a continuación, también podemos usar una mezcla a partes iguales de las tres plantas para hacer una infusión más efectiva y completa.

•Hinojo. Para prepararlo en infusión, hay que verter un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada de frutos de hinojo triturados, dejarlo reposar diez minutos y colarlo. Hay que beber varias tazas al día.

•Comino. Se prepara la infusión vertiendo un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada de frutos de comino triturados o chafados, se deja reposar diez minutos y se cuela. Deben beberse tres tazas al día bien calientes. También puede usarse como especia.

•Anís. Se prepara del mismo modo que las anteriores. Se beben varias tazas al día. También puede usarse como especia.

IMPORTANCIA DE LA FLORA INTESTINAL

La calidad del intestino depende de su flora, y esta, de lo que comemos. La infinidad de microorganismos que habitan en el intestino hacen de él un ecosistema especial que repercutirá en la salud en general, pero esta flora (que adquirimos en su mayoría prestada del medio familiar desde el momento del parto) tendrá también sus variaciones según el tipo de alimentos que tomemos. Mantener una buena salud dependerá tanto de las frutas y verduras que ingiramos como de las bacterias que se desarrollen y coman de ellas.

Según la dieta se desarrollará una flora diferente, y esta producirá diversos elementos que ayudarán o perjudicarán la salud. Así, puede haber más casos de arteriosclerosis en gente que come carne porque esta propicia el desarrollo de bacterias que a su vez generan productos que aumentan la arteriosclerosis,* mientras que una dieta vegetariana hará que se creen otros tipos de bacterias más beneficiosas para el intestino (ver más adelante el capítulo «Microbiota intestinal»).

Hace unas décadas, en medicina comenzamos una «guerra» contra las bacterias, como el Helicobacter pylori (ver el capítulo «Úlcera de estómago»), pero ahora estamos comenzando a convivir con ellas, a tratarlas bien y a saber elegir los grupos de bacterias que queremos alimentar para resolver uno u otro conflicto intestinal. Por ejemplo, tenemos evidencias que sugieren que cambios cualitativos en la flora intestinal podrían provocar hinchazón debido a la proliferación de especies productoras de gas, mientras que los probióticos (microorganismos vivos beneficiosos para la salud) se utilizan, entre otras cosas, para tratar el síndrome del intestino irritable.

La microbiota puede modificar la fisiología intestinal más allá del interior del colon, y se dispone de pruebas de la capacidad de los probióticos para modular las respuestas inmunes, modificar trastornos neuromusculares e incluso influir en el eje cerebro-intestinal, fuera del intestino. En el curado de las aceitunas, en los encurtidos, en el chucrut, en el desecado de las frutas, en los fermentos lácteos y hasta en el agua mineral natural, aparecen estos probióticos naturales que mejoran el olor y el sabor del alimento a la vez que ayudan a equilibrar la flora intestinal (ver los recuadros «La influencia de los probióticos», abajo, y «Efectos de los probióticos y prebióticos», pág. 93).

LA INFLUENCIA DE LOS PROBIÓTICOS

Los efectos de las distintas especies probióticas son diferentes, por lo tanto debemos empezar a considerar los probióticos con sus nombres completos más específicos. Así, se ha visto que según qué familias utilicemos podemos mejorar el dolor, las distensiones o la flatulencia mejor que con otras. Sobre todo es importante pensar en qué familias de bacterias acompañan nuestros alimentos.

En una revisión de metanálisis sobre los probióticos realizada por los investigadores María Ortiz, Juan José Sebastián y yo mismo, se vio que todas las especies de probióticos estudiadas mejoraban de forma significativa la flatulencia: B. breve, B. infantis, L. casei, L. plantarum, B. longum, L. acidophilus, L. bulgaricus y S. salivarius ssp. thermophilus.

Las cepas de probióticos L. plantarum DSM 9843 (299v), B. infantis 35624 y B. bifidum MIMBb75, y las mezclas de probióticos B. lactis DN-173 010, S. thermophilus y L. bulgaricus; B. bifidum BGN4, B. lactis AD011, L. acidophilus AD031 y L. casei IBS41, y L. acidophilus SDC 2012 y 2013 son las que mayor evidencia científica han demostrado para el tratamiento del dolor abdominal en pacientes con el síndrome del intestino irritable.

La distensión abdominal mejora en las mezclas de probióticos que contienen las especies B. breve, B. infantis, L. casei o L. plantarum.

Por su parte, la flatulencia mejora en las mezclas de probióticos que contienen las especies B. breve, B. infantis, L. casei, L. plantarum, B. longum, L. acidophilus, L. bulgaricus y S. salivarius ssp. thermophilus.

* R. A. Koeth, Z. Wang, B. S. Levison, J. A. Buffa, et al.; Intestinal microbiota metabolism of L-carnitine, a nutrient in red meat, promotes atherosclerosis. Nat Med. 2013 May;19(5):576-85.

Fisiología del aparato digestivo. Preparados para digerir

Para nutrirnos necesitamos el aparato digestivo, pero también otros órganos, como la vista y el olfato. La naturaleza ha dotado a cada animal con las características necesarias para alimentarse. Así, el león y la familia de felinos poseen garras y uñas afiladas, colmillos grandes, vista y olfato agudos, y rápida carrera, mientras que el ser humano posee brazos pequeños y uñas débiles, colmillos poco destacados de las demás piezas dentarias, vista y olfato no muy agudos, y una carrera de las más lentas.

Por otro lado, nos diferenciamos de los herbívoros en que también son más rápidos en la carrera, tienen mejor olfato y engullen la comida muy deprisa, ya que después rumian despacio, con pausa, mientras que nosotros debemos masticar antes de tragarnos el alimento.

El enfoque antropológico sitúa al ser humano en el grupo de los animales antropomorfos, en la familia de los homínidos, entre cuyas características hay que señalar que su principal alimento lo constituyen los frutos, por los que sienten una gran avidez. Asimismo, uno de los principales órganos de los homínidos relacionados con la nutrición es la mano; gracias a ella se pueden coger los frutos de árboles y plantas y llevarlos a la boca (característica que no poseen otros mamíferos, que se sirven casi exclusivamente de la boca). La mano del ser humano es algo especial, diferente a la de los monos antropoides, por ejemplo, ya que posee unos músculos precisos (el flexor corto del pulgar, el oblicuo transverso, el aproximador del pulgar…) que no solo nos permiten coger el bolígrafo, sino que, más primitivamente y con mayor necesidad vital desde que aparecieron en nuestra dentadura los primeros molares, nos sirvieron para recolectar bayas, granos y semillas, haciendo de estos alimentos parte de nuestro menú de forma natural.

Pero una vez nos ayudamos de la mano para llevamos a la boca el alimento, es en el aparato digestivo donde se produce el proceso de la digestión, también diferente a la de otros mamíferos. Así que conviene saber cómo está constituido y cuáles son las funciones principales de sus órganos.

BOCA

Es fascinante ver cómo, a los pocos minutos de nacer, el bebé sabe perfectamente buscar el pecho de su madre y comenzar a succionar el calostro. Nada más nacer, hay un órgano preparado para contactar con el entorno y buscar el alimento: la boca.

La boca tiene un diseño ideal para la función de tomar alimentos. Podemos saborearlos, chuparlos, exprimirlos, masticarlos, triturarlos, molerlos, insalivarlos y tragarlos, y, lo más importante, todas estas acciones desencadenan en el cerebro una respuesta de sensaciones agradables, de disfrute.

Desde nuestra boca de mamífero lactante, poco a poco vamos a desarrollar, de forma ordenada en el tiempo, cada uno de los dientes con la función de morder, rasgar, masticar, triturar y moler.


Aparato digestivo

Y aquí empiezan a aparecer las características propias de nuestra especie, diferentes a las de otros animales. Vamos a analizar este órgano tan básico para introducir en el organismo los elementos que nuestro medio nos brinda para vivir. Saber masticar y digerir es la clave para resolver gran cantidad de problemas físicos, digestivos y también psicológicos.

Anatomía de la boca

La dentadura humana es bastante proporcionada, sin grandes piezas desgarrantes, como se observan en animales carnívoros, y sí bien preparada para la masticación de frutos y granos.

La dentadura nos lleva al proceso de masticación, una serie de movimientos que, a partir de la articulación temporomaxilar produce: movimiento de descenso y ascenso del maxilar, de propulsión–retroceso y de lateralidad. Este último está generado por la contracción por separado de los músculos pterigoideos, y son movimientos que no se observan en los carnívoros, pero sí en los rumiantes.

Hemos de señalar que, cuando la masticación es correcta, las partículas que resultan apenas tienen unos milímetros cúbicos, cosa que no sucede en los demás animales.

La digestión salival se realiza con las glándulas salivales, constituidas por tres pares de glándulas mayores (parótidas, submaxilares y sublinguales) y un grupo de 450 a 700 glándulas menores localizadas en la mucosa oral. Su función es producir y secretar saliva. La secreción salival parotídea llega a la cavidad oral a través del conducto de Stenon, y la secreción maxilar lo hace a través del conducto de Wharton. Normalmente se segregan entre 1 y 1,5 litros diarios de saliva. Las glándulas parótidas de tipo seroso participan con el 25 % del total de dicha secreción; las submaxilares seromucosas, con el 3-4 %, y las glándulas menores de tipo seromucoso y mucoso, con una cantidad condicionada por la estimulación alimentaria.

Conviene señalar que la amilasa salival apenas existe en los animales carnívoros, como el perro, el gato, ni tampoco en animales herbívoros de gran intestino, como el caballo y los rumiantes. De ahí la conclusión de que la boca humana está perfectamente preparada para una alimentación a base de frutos y semillas (fáciles de triturar mediante los molares, algo que no podría hacer cualquier animal carnívoro).

Es importante exprimir todos y cada uno de los sabores del alimento. Saborear la comida nos ayuda a controlar la saciedad y anula la ansiedad. La secreción salival regulada por la acción del sistema parasimpático ayuda a relajarnos; con la boca llena de saliva hay menos preocupaciones.

FUNCIONES DE LA SALIVA

•Formación del bolo alimenticio.

•Acción digestiva de la amilasa salival degradando polisacáridos en maltosa.

•Lubrificadora y protectora de la mucosa oral.

•Disolvente para captar mejor los estímulos gustativos.

•Función excretora y desintoxicadora: mercurio, potasio, yoduros, plomo y algunos virus. (Hay que tenerlo en cuenta, ya que cuando tenemos ganas de escupir y lo hacemos evitamos que esas sustancias se vuelvan a tragar.)

•Regulación del metabolismo del agua.

•Mantener en la boca una de las floras cutáneas del organismo en la que conviven una serie de bacterias beneficiosas para nosotros. Sus alteraciones se han relacionado con la caries y el depósito de cálculos dentarios (sarro).

ESÓFAGO

Otra parte importante de la digestión es la deglución, un movimiento incompleto porque lo favorece la ley de gravedad, que dividiremos en cuatro partes para comprenderla mejor:

1. Fase voluntaria bucal. Consiste en el paso del bolo alimenticio desde la boca a la faringe. Por una contracción del músculo milohioideo, la lengua se pega al paladar. Para esto es imprescindible la saliva.

2. Fase faríngea. La llegada del bolo a la faringe estimula receptores locales, produciéndose una contracción de la musculatura estriada de la faringe, la apertura simultánea del esfínter esofágico superior y el cierre de la nasofaringe (lo que impide la regurgitación del material deglutido a las fosas nasales), y el cierre y desplazamiento anterior de la laringe (lo que evita la entrada del bolo alimenticio en las vías respiratorias).

3. Fase esofágica. La llegada del bolo alimenticio al esófago produce una serie de contracciones coordinadas entre sí (peristalsis primaria que, siguiendo un sentido descendente, propulsan el bolo. La propia pared del esófago también puede ser el origen de contracciones esofágicas reflejas (peristalsis secundaria) que facilitan el vaciamiento del esófago. Finalmente, la relajación del esfínter esofágico inferior, que puede presentarse incluso al inicio de la deglución, permite el acceso del alimento al estómago a través del cardias. Esto se puede dar perfectamente en contra de la ley de la gravedad y, de hecho, deberíamos fomentarlo como entrenamiento normal para el esófago, ya que, si no, apenas hacemos trabajar estos centros deglutores y mucho menos la musculatura del esófago, que degenera de generación en generación.

La acción del esófago es la de servir de paso al alimento, y en él no se produce ninguna clase de digestión.

4. Mecanismos antirreflujo gastroesofágico. Una vez el bolo alimenticio ha pasado al estómago, el principal mecanismo que tiende a impedir el reflujo gastroesofágico es la recuperación del tono basal del esfínter esofágico inferior. Algunos factores humorales, como determinadas prostaglandinas, incrementan el tono esfinteriano, mientras que hormonas como los estrógenos y los progestágenos ejercen el efecto contrario.

Otros mecanismos antirreflujo son la pinza diafragmática, que rodea el esfínter esofágico inferior, y la presión intraabdominal, que actúa sobre la región del esófago situada por debajo del diafragma. Cabe recordar que, en condiciones normales, se producen algunos episodios de reflujo que carecen de consecuencias patológicas porque son neutralizados por los mecanismos de aclaramiento esofágico (capacidad del esófago para vaciar de forma rápida y completa el contenido gástrico refluido): peristaltismo secundario, acción de arrastre y de taponamiento de la saliva deglutida, así como la propia fuerza de la gravedad.

ESTÓMAGO

En el estómago distinguimos tres capas:

•Una capa mucosa más o menos como la de cualquier animal. Los animales herbívoros rumiantes y los carnívoros poseen una capa mucosa más abundante, lo que se traduce en una necesidad de gran cantidad de ácido clorhídrico (ver página 45). Este, indirectamente, ayuda a los herbívoros a romper y asimilar alimentos con celulosa (fibra) —en los humanos, el ácido clorhídrico se regula con la edad, de ahí que los alimentos muy ricos en celulosa no sean recomendables para los niños pequeños, ya que les irrita la mucosa—, mientras que los carnívoros utilizarán el clorhídrico para acidificar la carne, combatir bacterias y preparar el campo a la pepsina, la enzima digestiva que se segrega en el estómago.

•Una capa muscular que tiene principalmente unas fibras longitudinales de las cuales dependerá el movimiento.

•Una capa serosa que casi no interviene en el proceso digestivo.


Estómago y duodeno

Motilidad gástrica

En condiciones normales, se producen movimientos gástricos, tanto cuando el estómago está vacío como cuando se encuentra lleno. En el primer caso, esos movimientos favorecen el tono del estómago. Habrá que tener en cuenta las horas de máxima y mínima actividad; las horas de menos actividad en el estómago son de 7 a 9 horas solares, por lo cual conviene darle descanso; mientras que de 13 a 15 horas la actividad es la más elevada, por lo que estaría indicado ingerir alimentos de máximo trabajo para el estómago en esas horas.

Los movimientos y acciones que se dan en el estómago vacío son:

•Movimientos respiratorios, que cambian las presiones intragástricas y favorecen un buen masaje. De ahí la importancia de la respiración abdominal en el ser humano más que en ningún otro animal.

•Propagación de los latidos cardíacos a través de la cámara de aire, lo cual favorece el aumento del tono vital sobre las vísceras abdominales.

•Cambios de tono muscular en reposo.

•Contracciones de hambre, provocadas por un comienzo de la situación de hipoglucemia. Son fuertes y superpuestas, y, según cómo nos encontremos, podremos favorecerlas o mitigarlas. Entre los medios perjudiciales para paliar esas contracciones figuran las masticaciones de goma de mascar (chicle) o el tabaco, pero hay «trucos» que nos pueden ayudar. Por ejemplo, si queremos seguir un ayuno largo y sentimos contracciones a la primera reacción de hipoglucemia, podemos quitárnoslas con la compresión del abdomen o la acción de frío sobre la piel; una vez pasadas pueden volver a la media hora, pero desaparecen cuando el metabolismo comienza a consumir grasas y hay ácidos grasos circulantes.

Los movimientos del estómago lleno son diferentes. El fundus y el cuerpo del estómago actúan como un reservorio que aloja el bolo alimenticio que accede al estómago, acomodándose a su volumen (relajación adaptativa). Los alimentos sólidos son triturados y mezclados entre sí y con el jugo gástrico, y progresan en dirección al píloro gracias al desarrollo de contracciones peristálticas, fundamentalmente del antro, donde son muy potentes. Como resultado de esta actividad antral se crea un gradiente de presión entre el antro y el duodeno, suficiente para vencer la resistencia del esfínter pilórico, produciéndose así el vaciamiento gástrico, que es el resultado final de la motilidad gástrica.

En un principio, el vaciado gástrico hacia el duodeno dependerá de si es sólido o líquido lo que se ingiere. Si es líquido, bajará rápidamente por el estómago y, una vez llegue al duodeno, cerrará rápidamente el píloro. Si se ingiere sólido, bajará progresivamente y más despacio. Por eso es mejor comenzar las comidas con alimentos que contengan gran proporción de agua, como son las frutas y ensaladas, que, al mismo tiempo, son los que permiten una digestión más fácil.

La evacuación del contenido gástrico depende de varios factores:

•Características de los alimentos:

—Los líquidos se vacían más rápidamente que los sólidos.

—La presión osmótica de los alimentos. Se retienen más en el estómago los alimentos que tienen una gran presión osmótica, es decir, mayor concentración en sales y albúmina, y las grasas calentadas (todos los guisos que están salados, las carnes condimentadas…). Esta retención se produce por un intento del organismo de compensar la mala alimentación y puede llegar a retrasar las digestiones horas y horas. En cambio, los alimentos líquidos tienen poca presión osmótica y pasan rápido.

•El tono del estómago. Este varía según la persona: se va perdiendo tono conforme se abusa comiendo demasiado y a base de ingerir grandes cantidades de carnes o grandes cantidades de vegetales celulósicos, pues para las primeras se necesitaría el tono muscular de un animal carnívoro y para los segundos la panza de un rumiante, ambos con una musculatura más fuerte que la nuestra.

•Mecanismos de regulación. El reflejo enterogástrico hace que la llegada del quimo o bolo alimenticio al duodeno (sobre todo si este es muy ácido) provoque rápidamente un reflejo y se pare el vaciado del estómago, porque en el duodeno se debe hacer la digestión con un pH más elevado, alcalino. En este sentido, como ya se ha indicado, una alimentación de origen animal va a necesitar mayor cantidad de ácido clorhídrico, y el quimo por consiguiente será más ácido y retrasará el vaciado del estómago. Este exceso de excitación vagal puede producir, a la larga, atrofias, tanto gástricas como duodenales.

Desde hace años se conoce que la digestión de grasas retrasa la motilidad gástrica, es decir, los movimientos que hace el estómago para vaciarse (ver más arriba). Si se detiene el movimiento, la comida tiende a volver a subir, además de que una ingesta excesiva de carne grasa produce atrofias en la mucosa del estómago. Hoy se sabe que la sola presencia de grasas o ácidos grasos provoca en la pared del estómago la acción de la hormona enterogastrona, que inhibe la motilidad gástrica.

La digestión gástrica

Se hace principalmente a través de la secreción del jugo gástrico. Este es un líquido viscoso e incoloro o amarillento. Las células que forman las glándulas de la mucosa del fundus poseen las siguientes funciones secretoras:

• Las células parietales son las responsables de la secreción de ácido clorhídrico y del factor intrínseco gástrico, este último necesario para que la vitamina B12 se absorba en el íleon terminal.

• Las células epiteliales mucosas secretan moco, bicarbonato y agua. Estas células también están presentes en la mucosa duodenal.

• Las células principales producen pepsinógeno, que se transforma en pepsina por acción del ácido clorhídrico.

• Los mastocitos y las células enterocromafines secretan histamina.

Al ingerir alimentos se activa la secreción gástrica bajo la influencia del sistema nervioso autónomo y de factores humorales. Las personas que tengan la secreción gástrica aumentada deberían suprimir o reducir las siguientes sustancias: el agua, los extractos de carne, la leche, el chocolate, el alcohol, la histamina, la adrenalina, la glicerina y el sulfato de magnesio, ya que estimulan la secreción.

PRINCIPALES ACCIONES DEL ÁCIDO CLORHÍDRICO

El ácido clorhídrico es un ácido corrosivo más conocido como salfumán. Un 3 % del jugo gástrico es clorhídrico. El organismo lo segrega por sí solo a través de la bomba de protones, pero, si aumenta demasiado, produce úlceras y daños en el estómago. Para controlar ese aumento están la mucosa del estómago y la estructura del epitelio, que lo protege. Así, nuestro cuerpo tiene mecanismos propios de regulación, como la segregación de bicarbonato, que contrarresta el exceso de clorhídrico.

Es importante saber que eliminar el ácido puede ser contraproducente. En este sentido, se da la paradoja de que los inhibidores de la bomba de protones que se recetan para proteger el estómago (como el famoso Omeprazol) reducen la producción de ácido en el jugo gástrico.

Principales acciones del ácido clorhídrico en el organismo:

•Activar el pepsinógeno y convertirlo en pepsina (la enzima que hidroliza las proteínas del estómago), que pasa de la forma de cimógeno a fermento activo. Tradicionalmente se guardaba un trocito de estómago de cabrito para fermentar la leche y hacer queso; esta acción fermentadora la realiza el estómago para empezar la digestión de la leche.

•Determinar un pH del jugo gástrico, de máxima acción en la pepsina (un pH de 2-3).

•Hidrolizar polímeros de sustancias como las fibras de reticulina y colágenas, que serían indestructibles sin el clorhídrico.

•Favorecer la absorción del yodo y el hierro.

•Acción bactericida que esteriliza los alimentos. Esta acción no solo nos defiende de las bacterias patógenas, sino que hará que estas bacterias nos sean útiles en nuestra alimentación, ya que servirá para separar de las bacterias compuestos proteicos, sobre todo de la vitamina B12; de ahí que en muchas anemias perniciosas no solo falte el factor intrínseco de la vitamina B12, sino que a veces se acompaña de una falta de clorhídrico. El ácido clorhídrico libera las sustancias del grupo proteico de las bacterias a través de la pepsina.

Fases de la secreción gástrica

•Cefálica. Se llama así por ser eminentemente nerviosa. La vista, el olor, el gusto y el paso de los alimentos por la faringe estimulan el nervio vago, que propicia la secreción gástrica mediante la liberación de acetilcolina.

El estímulo de los receptores gustativos da origen a un reflejo innato; de ahí la importancia que tiene saborear toda clase de comidas y sacarle a cada una un sabor agradable para provocar diferentes secreciones de acuerdo con ese sabor, pues la mayoría de la gente solo reacciona ya a los sabores salado, dulce, amargo o ácido.

Los reflejos condicionados son muy importantes, pues dependen en parte de la educación recibida. Esos reflejos deberían estimularse con los alimentos naturales y no con los alimentos desnaturalizados. Suelen quedar grabados a partir de un estímulo visual u olfativo, y se recuerdan solo cuando vuelve a surgir ese estímulo, produciendo una secreción gástrica.

En esta fase se segrega «el jugo del apetito», que tiene una gran importancia para que la digestión se haga rápidamente y sin problemas. Es una fase a tener en cuenta en las personas de digestiones pesadas o retrasadas.

•Gástrica. Se da cuando el alimento entra en el estómago. Podemos decir que es a consecuencia de:

Estímulos mecánicos de distensión: se ha comprobado que cuanto mayor es la distensión, mayor es la secreción, sobre todo de pepsina. Esto también sucede en los animales carnívoros (que toman en una comida gran cantidad de carne), pero no debe suceder en el ser humano, ya que puede llegar a producir patología.

Estímulos sobre la mucosa del antro: provocan una liberación de gastrina, que actúa como una hormona, pasando a la sangre y actuando sobre las glándulas oxínticas, con gran liberación de ácido clorhídrico. Estos estímulos sobre el antro pueden ser:

—Alimentos solubles: extractos de carne, de hígado, pan, leche, clara de huevo, chocolate…, sobre todo si se padece hiperclorhidria.

—La distensión del antro pilórico aislado se produce comiendo muy deprisa y tragando gran cantidad de aire.

—La anestesia del antro bloquea la respuesta anterior; de ahí la acción perjudicial de muchos medicamentos, como la atropina, sobre todo si se ha comido carne, pues, además del bloqueo, que sería una acción defensiva del organismo, va a disparar la fase cefálica para que, a través del vago, segregue más clorhídrico y obligue a producir hiperclorhidria y finalmente úlceras en la mucosa.

Es importante considerar que el estímulo ácido del antro pilórico inhibe la liberación de gastrina y su capacidad para responder a la acción local estimulante y a los agentes o estímulos vagales. Esto explica la recomendación de no comer fruta ácida seguida inmediatamente de proteínas, porque la secreción de clorhídrico está inhibida, y mucho menos comer los alimentos antes señalados: carnes, caldos de carne, hígado, etc. También explica por qué el zumo de limón puede inhibir y llegar a cortar una hiperclorhidria, ya que actuaría como un servomecanismo inhibidor de la gastrina y del estímulo vagal, impidiendo la secreción de ácido clorhídrico.

•Intestinal. El acceso del alimento al duodeno favorece la liberación de hormonas con efectos inhibidores.

INTESTINO DELGADO

Una vez digerida la comida en el estómago, esta pasará al intestino delgado. Una de sus características más sorprendentes es su longitud: es unas diez veces más largo que el tronco humano, proporción parecida a la de los monos frugívoros (de siete a diez veces más largo que el tronco) y cercana a las medidas del intestino de los herbívoros (de doce a veintiocho veces más largo que el tronco), mientras que el intestino de los carnívoros es «solo» cuatro veces más largo que el tronco.

En todos estos metros del intestino delgado se producen dos tipos de contracciones musculares postprandiales:

•Segmentarias, que estrechan la luz (el diámetro) de una determinada porción intestinal y facilitan tanto la digestión del contenido, al mezclarlo con las secreciones pancreática y biliar, como su absorción, ya que facilita el contacto con la superficie mucosa del intestino.

•Peristálticas, que avanzan en dirección descendente, propiciando así el tránsito intestinal.

Digestión y absorción intestinal

Conceptualmente es útil separar los procesos de digestión de los de absorción en el intestino. En el primero, los constituyentes de la comida complejos son convertidos en moléculas simples. En cambio, la absorción es el paso de estas moléculas a través del epitelio intestinal por medio de mecanismos activos y pasivos, específicos e inespecíficos.

Los procesos de absorción y digestión comprenden las fases siguientes:

•Fase luminal. Las secreciones gástricas, biliares y pancreáticas hidrolizan las grasas, las proteínas y los hidratos de carbono.

•Fase mucosa. Durante esta fase se completa la hidrólisis de los principios inmediatos. Estos se captan por el enterocito y se preparan para su transporte. La lesión de la mucosa intestinal condiciona los trastornos de esta fase.

•Fase de transporte. Supone la incorporación de los nutrientes a la circulación sanguínea o linfática. La insuficiencia vascular o la obstrucción linfática impiden el transporte desde la célula intersticial a los órganos donde se llevan a cabo el almacenamiento y el metabolismo.

La digestión en el intestino delgado se debe a la acción conjunta de tres secreciones: intestinal, biliar y pancreática, una trinidad alcalina encargada de neutralizar el pH ácido del estómago. Si el pH es muy ácido, a consecuencia de ingerir productos no tolerados, aumenta el trabajo de estas secreciones y crea problemas en los órganos que las segregan.

Las proteínas animales, al ir acompañadas de grasas, se quedan más tiempo en el estómago, como ya hemos dicho, y llegan al intestino con un pH más ácido que impedirá la acción de la tripsina, una enzima que se produce en el páncreas y cuya función es digerir las proteínas en el intestino delgado. En cambio, las proteínas vegetales llegan al intestino desde el estómago con un pH más alcalino y pueden ser degradadas en aminoácidos fácilmente por la tripsina, con una acción más rápida. Para una buena actividad de la tripsina es necesario un pH alcalino entre 8 y 9. De aquí la importancia, digestivamente hablando, de no consumir proteínas animales.

Otra enzima producida en el páncreas es la lipasa pancreática, que actúa ante un pH de 9, lo cual hace difícil que trabaje sobre grasas animales, que dan un pH muy ácido en el estómago, pero sí lo hace sobre grasas vegetales, sobre todo con puntos de fusión por debajo de los 46 °C, y actúa sobre cadenas largas y dobles enlaces.

Por su parte, la amilasa es una enzima que se produce en las glándulas salivales y en el páncreas, pero su acción en este último órgano parece más enérgica. Tiene actividad máxima a un pH de 7. Es importante tener en cuenta que siempre se ha relacionado la buena masticación con un páncreas saludable, por lo que los alimentos bien masticados no van a inducir al páncreas a crear grandes cantidades de esta enzima, con lo cual le proporcionan un reposo que agradecerá a la larga, ya que puede reservar las funciones de crear esta amilasa para ejercer otras múltiples acciones.

La absorción intestinal es la propiedad más importante de la mucosa que recubre el intestino, cuya área total viene a ser de 75.000 cm2 de intestino delgado (tiene pliegues, vellosidades y microvellosidades) y 2.500 cm2 de colon.

Las vellosidades contienen una red de capilares que desembocan en la red de la vena porta y marchan llevando su contenido al hígado. El volumen de estos capilares varía. Disminuye con el frío y el trabajo muscular, así como en posiciones antigravedad. Por eso debemos favorecer estas circunstancias antes de hacer alguna comida, y no después. Así, antes de comer, pasaremos frío, haremos ejercicio muscular y posturas antigravedad. Esto favorecerá el retorno sanguíneo hacia el hígado, y los capilares se llenarán de sangre más fresca y oxigenada, dispuesta a llenarse de nuevas sustancias que podamos absorber durante la comida.

Estos capilares también se quedan vacíos con las grandes estimulaciones del sistema nervioso simpático. Una de ellas son los disgustos, por lo que estos deberán estar lejos durante la comida y después de la misma, ya que, si no, aumentamos el riesgo de mala digestión.

Durante la digestión, el aflujo de sangre es tan grande que incluso algunas personas sienten escalofríos después de comer. Esto se debe a que mucha sangre de la periferia ha acudido al intestino para la absorción de las sustancias.

ABSORCIÓN EN EL INTESTINO

Todas las funciones del intestino parecen destinadas a transformar los alimentos en sustancias absorbibles, que formarán parte de nosotros mismos, a la vez que se desecha lo que no sirve.

Las tres partes del intestino delgado son: duodeno, yeyuno e íleon. En el duodeno se absorben hierro, calcio y ácido fólico. En el yeyuno se absorben agua, hierro y calcio en menor proporción; hidratos de carbono, grasas y vitaminas liposolubles (A, D, E, K), así como ácido fólico y vitamina B6. En el íleon se absorben las sales biliares y la vitamina B12.

Por su parte, en el colon (intestino grueso) se absorbe principalmente agua, deshidratando cada vez más el producto resultante de la digestión y absorción, y formando las heces.

También la red de vasos linfáticos aumenta con la digestión, por lo cual es muy favorable la práctica de ejercicios antigravedad antes de comer, ya que así vaciaremos la cisterna de Pecquet (o cisterna del quilo) y el conducto torácico, y podrán volver a llenarse durante la digestión.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
13 kasım 2024
Hacim:
183 s. 6 illüstrasyon
ISBN:
9788416267910
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
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