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Kitabı oku: «Historia de Venezuela, Tomo II»

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PRÓLOGO

Consignados ya al frente de los volúmenes anteriores, esto es, de los dos que constituyen la Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada, y del primero de la Historia de Venezuela, cuantas noticias se conocen, que son bien escasas, por desgracia, acerca de la vida del Padre Aguado, y rendido al docto franciscano el tributo que en justicia merece, por ser uno de los más autorizados historiadores primitivos de Indias, nada habría sido necesario añadir, si en un libro reciente, escrito con el propósito de rehabilitar á Lope de Aguirre, presentándolo como una de las figuras más asombrosas en la Historia del Nuevo Mundo, y como el primer mártir de la independencia de América, no se estampasen, respecto de fray Pedro de Aguado, juicios y apreciaciones que conviene recoger.

Ante todo, importa recordar que la publicación de un manuscrito inédito por la Academia, no significa que ésta dé por exactos y comprobados todos los hechos contenidos en aquél, y menos aún que acepte las opiniones y las críticas formuladas por el autor. Lo único que hace la Academia es garantizar que la obra, en su conjunto, es digna de la publicidad; y esto, y sólo esto, es lo que significa el hecho de dar á luz, sacándolas del olvido en que injustamente yacían, las Historias del Provincial de Santa Fe. La Academia afirma que por haber residido el Padre Aguado durante quince años en el Nuevo Reino de Granada, y por haber sido testigo presencial de muchos de los sucesos que relata, y recogido noticias de otros, de labios de los mismos autores, sus asertos tienen indiscutible autoridad; y que la obra es indispensable para el perfecto conocimiento de la conquista y civilización de Colombia y Venezuela; pero no dice, ni podría decir, que el autor no haya podido equivocarse, bien por mala información, bien por error de juicio, sin que esas equivocaciones influyan en el positivo valor del interesante trabajo del escritor franciscano.

Por esto no hemos vacilado en nuestras Notas, en señalar algunos errores y en rectificar algunos juicios del Padre Aguado; porque ni aquellos errores ni esas rectificaciones, quitan importancia á la obra ni amenguan el servicio que á la Historia de América ha prestado la Academía con la publicación del manuscrito; y por eso también podemos examinar los asertos á que antes aludimos, sin que nuestros juicios puedan considerarse como hijos del amor propio individual ni colectivo. Desgraciadamente, en Historia, como dijo el insigne maestro Menéndez y Pelayo, nada hay definitivo, y los que nos dedicamos á los estudios históricos tenemos que ser perpetuos estudiantes, obligados á rectificarnos á diario, porque á diario la investigación de los Archivos nos ofrece nuevos documentos, que modifican más ó menos esencialmente, hechos que teníamos por exactos y juicios en ellos basados.

De aquí que, sin violencia, y antes por el contrario, con la satisfacción propia del que persigue ante todo y sobre todo la verdad histórica, acogeríamos aquí las rectificaciones que respecto del valor de la obra de fray Pedro de Aguado y del concepto que merece Lope de Aguirre, consigna D. Segundo de Ispizua en el volumen segundo de los dedicados á Venezuela en su obra Los vascos en América, si realmente la lectura de este libro hubiese llevado á nuestro ánimo el convencimiento de la exactitud de aquéllos; pero no ha podido ser así.

El Sr. Ispizua, al pretender rehabilitar el nombre y la figura de Lope de Aguirre, examina las obras de aquellos escritores que, á su juicio, dieron origen al concepto con que ha llegado hasta nosotros, y reconoce que fray Pedro Simón, en su Sexta noticia historial, consagrada totalmente á la expedición en busca de Omagua y el Dorado, no hizo otra cosa que seguir puntualmente la relación del Padre Aguado, con tanta fidelidad, que constituye un verdadero plagio; pero añade que tampoco el padre Aguado es autor original, porque el libro X de su Historia de Venezuela está calcado sobre la relación que se supone compuso el Bachiller Francisco Vázquez. ¿Qué hay en esto de exacto?

Es indudable que fray Pedro de Aguado, para trazar la parte de su historia, en la cual describe la expedición de Orsua y las tristes hazañas de Lope de Aguirre, tuvo á la vista un manuscrito. Honrada y lealmente lo reconoce él mismo al decir: «Yo lo tengo por difycultoso que se ouiese trauado peligrosa y braua escaramuza sin peligrar nadie; y el dezillo desta suerte deue de causar la poca espiriencia que el autor que esta rrelación dio tenía de cosas de guerra, porque a qualquier uista que le dauan en que disparauan arcabuzes, la llama escaramuza y muy braua y peligrosa; y asi haze en su Istoria o rrelación de donde esto se trasunto, memoria de muchas escaramuzas, y en todas hellas no se hallará que hayan herido vn solo hombre»1.

Pero, ¿cuál fué ese manuscrito? No debió ser el de Pedro de Munguía, que sólo alcanza en su relato hasta que Lope de Aguirre llegó á la Margarita, ni el de Gonzalo de Zúñiga, que termina con la salida del traidor de la Burburata. ¿Sería el atribuído á Francisco Vázquez, que luego modificó Pedrarias de Almesto?

Todos estos relatos, y aun los escritos con posterioridad, coinciden en lo esencial, como no podía menos de suceder en los primeros, puesto que redactados por actores más ó menos principales del sangriento drama que comenzó con el asesinato de Pedro de Orsua y terminó con la muerte de Aguirre en Barquisimeto, no se proponían otra cosa que atenuar la responsabilidad de sus autores. Pero el Padre Aguado no tenía interés en agravar la culpabilidad del traidor, ni escribía su historia para disculpar á los que fueron sumisos ejecutores de las maldades concebidas por Lope de Aguirre; por esto, entre su relato y los de los demás, incluso el que se ha atribuido á Vázquez, aunque no haya prueba plena de ello, existen diferencias que no permiten afirmar en justicia que el reverendo franciscano copió al soldado de Lope de Aguirre. Es más, el manuscrito que el Padre Aguado tuvo á la vista no debió ser el de Vázquez, sino el de Pedrarias de Almesto, pues á éste y no á aquél convienen las observaciones de nuestro franciscano.

El Padre Aguado fué al Nuevo Reino de Granada hacia 1560, es decir, un año antes, poco más ó menos, de la muerte del traidor, y pudo, por ello, recoger informes y noticias de los que habían sido actores, ó cuando menos testigos de los sucesos que narra; y aunque en sus asertos puede haber alguna exageración, como puede haberla en los demás relatos de los contemporáneos, siempre hay á favor del Padre Aguado la posición desapasionada é imparcial en que éste se encontraba colocado.

Pero, por grande que sea esa exageración, ¿cabe admitir, como quiere el autor de Los vascos en América, que Lope de Aguirre fué el primer mártir de la independencia americana, y que su conducta se inspiró en las doctrinas, que supone sostenidas por los juristas, de que los conquistadores y poseedores de aquellas tierras podían arrogarse el derecho de dominio sobre ellas, haciendo caso omiso de los Reyes de Castilla, que no intervinieron en la adquisición de dichos territorios? ¿Es cierto que esa teoría política descansaba en otra: la de que el Rey, junto con la nación, el pueblo ó la comunidad, como entonces se decía, eran cosoberanos, es decir, en la negación del Poder absoluto en el Rey ó mandatario, y en la aceptación de que el depositario del Poder público era la comunidad política? No, en todo eso hay una lamentable confusión.

Es verdad que desde fines del siglo XV hasta fines del siglo XVI, hubo múltiples tratadistas en la Península que combatieron el poder absoluto de los Monarcas, como el famoso trinitario fray Alonso de Castrillo, el publicista de los caballeros en la lucha con las Comunidades, que no sólo se mostró opuesto al principio hereditario, sino casi casi á toda autoridad; como el franciscano Alfonso de Castro, en su obra De potestate legis pœnalis; como Micer Juan Costa, en su Gobierno del ciudadano; como Diego de Covarrubias, llamado el Bartolo español, en su obra Practicarum Quæstionum; como el filósofo sevillano Sebastián Fox Morcillo, en De Regni regunque institutione; como el jesuíta Luis de Molina, en De justitia et jure; como el valenciano Fadrique Furio Ceriol, defensor de la tolerancia religiosa, en su libro Del Consejo y consejeros del Príncipe; como el gran estilista y eminente teólogo fray Juan de Márquez, en El Gobernador cristiano; como Domingo de Soto, el mayor de nuestros doctores católicos; como Francisco Suárez, el Príncipe de los escolásticos, en De legibus ac Deo legislatore; como el gran teólogo Vázquez Menchaca, y como Alfonso de Orozco, Juan de Espinosa y otros, que fueron los precursores de las doctrinas que sobre el tiranicidio desarrolló más tarde el Padre Mariana.

Verdad es esto, pero no lo es menos que frente á esa corriente existió otra, defensora del carácter absoluto del Poder real, de cuya corriente fueron representantes el sabio filósofo y eminente orientalista Arias Montano; fray Domingo Bañez, en De jure et justitia; el maestro Marco Antonio de Camos, prior del Monasterio de San Agustín en Barcelona; el abogado Carballo Villas-Boas, en su Volumen primero del Espejo de Príncipes y Maestros; el doctor valenciano Cerdán de Tallada, en su Veriloquium en reglas de Estado; Bartolomé Felippe, en el Tractado del Consejo y de los consejeros de los Príncipes; el famoso fray Antonio de Guevara, que fué el publicista de la Corona durante la guerra de las Comunidades; el insigne maestro de la escuela salmantina Francisco de Vitoria, y otros que sería prolijo enumerar, así como hay que omitir, por no ser de este lugar, el sentido especial que tuvo entre nosotros la doctrina del absolutismo monárquico hasta el último tercio, casi hasta el final, del siglo XVI.

Pero no era el concepto del Poder real lo que entonces se discutía con relación á las Indias, ni siquiera, como sostiene el defensor de Lope de Aguirre, si los nuevos territorios correspondían de derecho á los Reyes ó á los conquistadores; lo que entonces se discutía era si unos y otros, Reyes y conquistadores, tenían justos títulos para hacer la guerra á los indios y reducirlos á la esclavitud. Esto es lo que dió origen á larga y ruidosa polémica entre el famoso Obispo de Chiapa, fray Bartolomé de las Casas, y el célebre humanista cordobés Juan Ginés de Sepúlveda, defendiendo aquél, con notorias exageraciones, los derechos de los indígenas, y afirmando el segundo la legitimidad de la conquista y la necesidad de la esclavitud, en sus obras De honestate rei militaris, qui inscribitur Democrates, seu de convenientia disciplinæ militaris cum christiana religione; De justis belli causis contra Indios suscepti sive Democrates, y Apologia pro libro de justis belli causis contra Indios suscepti.

La tesis de Las Casas fué mantenida, aunque interpretando de un modo más científico la doctrina aristotélica, por casi todos los teólogos, y entre ellos por hombres de la inmensa valía de Melchor Cano, Domingo de Soto y Francisco de Vitoria; pero no faltó quien, en una ú otra forma, secundase á Juan Ginés de Sepúlveda, como el jesuíta José de Acosta, el cual, en su obra De procuranda indorum salute, sostuvo el derecho de penetrar en las tierras de los indios y hacer á éstos la guerra.

Claro es que en esta polémica hubo quien salió á la defensa de los conquistadores, tan duramente fustigados por Las Casas. El defensor de aquéllos fue Don Bernardo de Vargas Machuca, gobernador y capitán general de la Margarita, quien en sus Apologías y discursos de las conquistas occidentales procuró refutar el tratado del Obispo de Chiapa: Destrucción de las Indias; pero esto puede decirse que fué una excepción, porque la doctrina general sobre la materia es la consignada por el Obispo de Charcas, fray Matías de San Martín, en su parecer sobre el escrúpulo de si son bien ganados los bienes adquiridos por los conquistadores, pobladores y encomenderos de Indias, doctrina que puede resumirse en estas líneas:

«Que los primeros conquistadores fueron tan amigos de su interese, que en todo lo que hicieron yva delante el interese, de suerte que ellos propios con sus hurtos y robos justificaron la causa a los propios naturales para justamente defenderse y no dar crédito a cosa que dixesen; e ansi sujetaron la tierra, robando y matando y no guardando, no digo ley divina, pero ni aun natural; ya estos murieron, y si algunos quedan, no son parte para deshacer lo mal hecho que todos hicieron, porque puesto que sabemos de muchos particulares el nefando modo que se tubo en el descubrir y poblar, no puede haber probanza bastante y caval para que los reyes de spaña, legitima y juridicamente no posean y tengan sujetos aquellos reinos, y por tributarios a los naturales dellos; y por tanto entienda bien el lector que esto leyere, que los reyes de spaña poseen juridicamente los reynos del Perú y las demas indias descubiertas, porque las poseen bona fide, y no puede aver probanza bastante en contrario ni suficiente; pero no obstante esto, los que fueron causa que los reynos se ganasen como se ganaron y sujetarse como se sujetaron, son obligados a restitución», etc.

Esta es, repetimos, la doctrina entonces dominante, doctrina que un siglo más tarde desarrolló y amplió Solórzano en su Política indiana, afirmando que el Rey era el propietario absoluto, el único superior político de sus dominios indianos; doctrina completamente opuesta á la que se dice sostenía Lope de Aguirre, la cual, en realidad, carecía de fundamento, porque los descubridores y conquistadores españoles no habían ido á las Indias por su exclusiva iniciativa y en su propio nombre, sino previo el consentimiento y la autorización de los Monarcas, concertando con éstos las condiciones en que habían de realizar sus descubrimientos y conquistas, y recibiendo de ellos su nombramiento y su autoridad. El descubrimiento y la conquista de las Indias no fueron empresas particulares, sino una empresa nacional; por esto, todos los descubridores y conquistadores tomaron posesión de las tierras que descubrieron ó conquistaron, en nombre de los Reyes; todos quedaron sujetos al juicio de residencia y ninguno se atrevió á declararse dueño ó soberano de los nuevos territorios; por el contrario, éstos quedaron sujetos directamente al Monarca, por formar parte integrante de sus dominios hereditarios.

Además, podrían comprenderse y aun en cierto modo justificarse esas pretensiones de independencia en un Cristóbal Colón, en un Hernán Cortés, en un Francisco Pizarro, en un Jiménez de Quesada, en un Alvarado, en cualquiera de aquellos hombres, verdaderamente excepcionales, cuyo genio y cuyas hazañas producen sorpresa y admiración; pero, ¿cómo es posible justificar la rebelión de un Lope de Aguirre? ¿Cuáles eran los títulos que éste podía presentar? ¿Qué hazañas había realizado? ¿Qué comarcas había sometido? ¿Qué le debían ni las Indias ni España?

Podrá haber, en las relaciones que hasta nosotros han llegado, exageración en la pintura de los hechos y apasionamiento en los juicios, toda vez que aquéllas fueron escritas para disculpar la conducta de sus autores, lo cual no nos interesa de momento, porque no es el objeto de estas páginas trazar la biografía de Lope de Aguirre ni juzgar su conducta. Pero el hecho de que en el fondo coincidan cuantos se han ocupado del desastroso fin de la jornada de Pedro de Orsua á Omagua y el Dorado, demuestra que cuando el Padre Aguado escribió su obra existía un estado de opinión perfectamente definido. ¿Puede censurarse al docto franciscano porque se inspirase en esa corriente, recogiendo los hechos como los exponían los que en ellos habían intervenido, siendo así que no se conocía documento alguno que pudiese servir para comprobar la exactitud ó la falsedad de esas versiones? ¿Es, acaso, que poseemos hoy nueva documentación que nos permita rectificar aquellos juicios?

Ojalá fuese así, ojalá pudiera evidenciarse la inexactitud de los crímenes que se atribuyen á Lope de Aguirre, para que la figura de este tristemente célebre personaje dejase de ser una de las más sombrías de nuestro período colonial, y el relato de su expedición de Machiparo á Barquisimeto no continuase siendo un sangriento borrón, que mancha las páginas de la Historia de la conquista de las Indias.

Con ello nada amenguaría el valor histórico de la obra del Padre Aguado, no sólo porque lo relativo á Lope de Aguirre no es en aquélla más que un incidente, sino porque no desmerece como historiador el hombre que de buena fe, utilizando cuantos medios de información tiene á su alcance, relata imparcialmente la realidad, tal como ésta se ofrece á su inteligencia, aunque luego, más afortunadas investigaciones, obliguen á rectificar su labor.

JERÓNIMO BÉCKER.

LIBRO OTAUO

EN EL LIBRO OTAUO SE ESCRIUE COMO FUE ECHA MERCED A DON PEDRO DE HEREDIA, NATURAL DE MADRID, DE VNA GOUERNACION EN TIERRA FIRME, DESDE EL RRIO GRANDE DE LA MAGDALENA HASTA EL RRIO DEL DARIEN, Y COMO, CON POCA GENTE, ENTRO HEREDIA EN ELLA Y POVLO LA CIUDAD DE CARTAGENA, DE DONDE LA GOUERNACIÓN TOMÓ EL NONBRE, Y ALGUNA GUERRA QUE LOS YNDIOS DE AQUELLA COSTA TUUIERON CON ESPAÑOLES; Y EL DESCUBRIMIENTO DEL FINCINU Y POBLACON DE SAN SEUASTIAN DE BUENAUISTA EN URAUA, Y OTRAS JORNADILLAS Y ENTRADAS QUE SE HIZIERON DURANTE EL TIEMPO QUE HEREDIA GOUERNO, ASTA QUEL AUDIENCIA DE SANTO DOMINGO PROUEYÓ AL LLICENCIADO BADILLO QUE TOMASE RRESIDENCIA Á HEREDIA, LA QUAL SIN ACAUAR, HEREDIA SE FUE CASI VYENDO A ESPAÑA. QUEDOSE VADILLO GOBERNANDO; TUUO NOTICIA QUE DESPAÑA VENIAN A TOMARLE RRESIDENCIA, Y CON CIERTA GENTE QUE EL CAPITAN CESAR TENIA ADEREZADA PARA CIERTA ENTRADA, SE METIO EL PROPIO LLICENCIADO LA TIERRA ADENTRO Y FUE A SALIR A LA GOUERNACION DE POPAYAN, DONDE SE FUE A PIRU 2.

CAPITULO PRIMERO

De como fue dada a Don Pedro de Heredia por gouernacion desde el rrio grande de la Magdalena hasta el rrio del Darien, y la uenida del Don Pedro de Heredia á esta gouernacion.


Antes que la ciudad de Cartaxena fuese poblada por Don Pedro de Heredia, su fundador, se halla auer entrado en aquella tierra y costa diuersas3 armadas de españoles, asi a contratar con los yndios y a auer oro de rrescates, como a saltear los yndios y auer esclauos de hellos, porque como aquel tiempo fue tan calamitoso para los yndios, por causa de no cunplir ni guardar los españoles las condiciones que por el Rrei estauan puestas para el hazer de los esclauos, sino que ynterronpiendolo4 todo, torcia cada qual las leyes como queria, y por uiolentas maneras hazia que llegasen a juntar con su ynteres y codicia y las mas uezes, sin que por vna uia ni por otra llegasen, vsauan dellas como querian, porque ni oficiales ni juezes les yuan a la mano, antes confirmauan su maldad con echar el hierro a los yndios que los contratantes traian por esclauos, hechos en la forma quen otra parte de la Istoria trate5.

Hera esta maluada largueza causa y ocasion que los que rresedian y estauan de tienpo mas antiguo poblados en las islas de Santo Domingo y Puerto Rrico y Cubagua y otras partes de las Indias y aun despaña, se hiziesen armadas y juntas de gentes y acudiesen a esta costa de Cartagena a tomar y hazer esclavos, como lo tratan algunos de los que ya an escrito desta tierra de Cartaxena, que son Francisco Lopez de Gomara, que escriuio la Istoria general muy sumariamente, y Pedro de Ciesa, en la primera y quarta parte de las Istorias quescreuio de Piru, por cuyo rrespeto sera poco lo que yo en este lugar tratare ni escreuire de lo sucedido, como e dicho antes, desta fundacion y poblacon de Cartagena por Don Pedro de Heredia, aunque forcosamente abre de tocar algo dello6.

Antiguamente fue esta tierra de Cartagena, asi de sus moradores como despañoles que a hella llegaron a contratar y rrescatar, llamada Canamar o Calamar, por rrespeto de un pueblo de yndios questaua poblado en el propio sitio donde agora esta Cartaxena, llamado de uno destos dos nombres, y asi tenia la costa y tierra el nonbre de aquel pueblo. Y despues de esto, viniendo por gouernador de esta tierra Don Pedro de Heredia, natural de Madrid, que despues merecio titulo de Adelantado, llegando con la gente que traia a este pueblo de la mar, hallo que apartado de tierra, estaua la isla Calmiri, que hera grande abrigo y rreparo para las naos que viniesen a surgir, cosa muy semejante al puerto de Cartaxena despaña, de donde el capitan ó gouernador Heredia uino a dalle a la tierra y puerto el nonbre de Cartaxena.

El origen que en estas partes tuuo Pedro de Heredia fue que despues de la muerte de Don Rrodrigo de Bastidas, primero gouernador de Santa Marta, el Avdiencia de Santo Domingo, por su fin y muerte, proueyo por gouernador de Santa Marta a Juan de Badillo, vecino de Santo Domingo; y en esta sazon se hallo Pedro de Heredia en Santo Domingo, rrecien venido despaña. Hizo Joan de Uadillo trecientos honbres para pasar a Santa Marta, y entre hellos a Pedro de Heredia, al qual hizo su maese de canpo; y despues de llegados a Santa Marta y auer pasado algunas cosas que en el libro primero de la primera parte desta mi Istoria las trate, Pedro de Heredia se dio alli tan buena maña que alcanco y adquirio gran cantidad de oro, con el qual se fue a España, y con el oro que lleuo y con amigos y deudos que tubo, personas principales en Madrid, vbo del Enperador, el año de treinta y dos, por gouernacion desde el rrio de Santa Marta, que agora es llamado la Magdalena, asta el rrio del Darien, todo lo de la tierra adentro que deuajo destos dos limites pudiese poblar; y aunque el era honbre diligente y solicito, por causa del poco posible que tenia, porque el oro que de Santa Marta lleuo se le acauo presto, no pudo juntar mas de asta quarenta honbres, con los quales se enbarco en Seuilla en vna caravela y una fusta, año de treinta y tres, pasado lo mas del año, con lo qual se uino a la ciudad de Santo Domingo de la isla Española, donde se detubo algunos dias procurando gente y soldados, por que le parecia ser pocos los que tenia, por rrespeto de la mucha y belicosa gente que en la costa y pueblos de su gouernación decian que auia; pero con toda la diligencia que puso no pudo juntar mas de otros diez ó doze soldados, con los quales y con los que despaña auia traido, salio del puerto y rrio de Santo Domingo por prencipio del año de treinta y quatro(A), lleuando por su theniente de gouernador a Francisco Cesar, natural de la tierra de Cordoua, que auia sido en la conquista del rrio de la Plata, capitan de Gauoto.

Era este Cesar honbre famoso, de gran temeridad y loco atrevimiento, que con solos diez conpañeros españoles se metio la tierra adentro de las rriueras del rrio de la Plata y paso por muchas poblazones de gente muy belicosa y guerrera, y no solo se paro7 ni se detuuo ni los naturales della fueron parte, con ser ynumerables, para hazelle daño ninguno, pero nunca quiso bolver las espaldas ni tornarse a salir asta llegar a rreconozer la cordillera de Piru y tierra de los Andes; del qual en el discurso8 desta Istoria dire otra hazaña casi ygual a esta.

Vino Pedro de Heredia de Santo Domingo a tomar tierra en terminos de Santa Marta, en vn puerto ques llamado Gaira por estar junto a el vn pueblo de yndios deste propio nonbre; y aunque estuuo surto en este puerto, rreconociendo ser de Santa Marta y estar desotra parte del rrio Grande fuera de los mojones de su gouernacion, se hizo a la uela de noche la uia de Cartaxena por donde auian9 de atrauesar las corrientes y boca del rrio Grande, que son de gran peligro y rriesgo, y ansi vuieran de perezer en el todos los españoles y gente que en la carauela y fusta yban, a causa de ser los pilotos chapetones o uisoños en aquella nauegacion y no tener ningun conocimiento de aquella costa, porque como se metiesen en las corrientes y canal del rrio, donde las aguas, por el mouimiento rrecio de los uientos, se mouian con demasiada elación, fue la fusta puesta en muy grande peligro, y rremediose su nasfraxio10 con que azerto a ser de cuuierta entera, cuyo escutillon taparon y brearon11, y ansi aunque los elages12 del agua pasauan por encima de la fusta y la uañauan y mojauan a todos los que hen ella yban, quiriendolo Dios asi, no perecio ninguna persona della. La carauela, como hera de mayor traues, daua la mar mayores conbates hen ella, y asi estaua en mayor peligro la gente que dentro yba; y acrecentosele otro mayor trauajo y peligro, y fue que con los conbates del agua se le quebro de noche los hierros y argollas del timon, por lo qual andubo sin gouierno por donde el agua y el uiento la querian lleuar desde quatro o cinco oras antes que amaneciese asta bien tarde del dia siguiente, sin quentre los mareantes que dentro yban se diesen ningun rremedio para que pudiese gouernar la carauela, y al fin vino a dar vno de los que mas auian seguido la Corte y el Palacio que la nauegacion ni la mar, de suerte que la carauela pudo nauegar y entro en el puerto de Calamar, juntamente con la fusta, donde desenbarco el gouernador Pedro de Heredia, y con la gente que lleuaua de a pie y de a cauallo dio en la poblacon de Canamar, cuyos moradores tomaron las armas para defender y rresistir la entrada a los españoles.

Pelearon buen rrato los unos con los otros, y aunque los yndios heran muchos y muy buenos flecheros y diestros y muy certeros, y que las flechas que tiraban yban vntadas con ponçoñosa yerva, con todas estas condiciones y otras que no digo, no pudiendo sufrir el ynpetu de los españoles, desanpararon el pueblo y boluiendo las espaldas se dieron a huir con toda la priesa que podian.

En el saco13 del pueblo ouieron poco prouecho los soldados, porque como otras muchas uezes auian aportado españoles a rrescatar y aun a ranchear a este puerto y pueblo, todo el oro y otras cosas que para su hornato y seruicio tenian, le tenian puesto a rrecado14 en partes ocultas que por los españoles no pudo ser hallada cosa alguna por entonces, mas alojaronse en el propio pueblo, y alli hizo el gouernador Pedro de Heredia poner todo lo que en la carauela y fusta traia(B).

NOTAS AL CAPITULO I

[A] Según el Padre Aguado, Pedro de Heredia obtuvo la Gobernación de todo lo comprendido entre el río de Santa Marta y el de Darien, el año 1532; salió de Sevilla «pasado lo más del año treinta y tres», y se detuvo en Santo Domingo, de donde partió, para comenzar sus descubrimientos, «por principio del año de treinta y cuatro».

En estas últimas fechas debe haber algún error, pues en una información hecha en la ciudad de Acla, el 9 de Abril de 1535, á pedimento de Don Martín de Guzmán, obrando éste en virtud de poder dado en el Golfo del Cenu á 2 de dichos mes y año, por cincuenta y tres que se decían estantes en la Gobernación de Cartagena, conquistadores y pobladores de ella, entre los cuales figura Lope de Aguirre, en dicha información se afirma que «Heredia ha dos y medio años vino de España á la conquista de su Gobernación».

Según esto, Heredia debió llegar á Calamar, luego Cartagena, á fines de 1532 ó principios de 1533, lo cual coincide con el relato de Fernández de Oviedo.

«Siguiendo después de todo aquesto – escribe el autor de la Historia general y natural de las Indias– que Pedro de Heredia, natural de la villa de Madrid, como hombre que tenia notiçia de la costa, e avia andado en ella a los rescates con otros armadores, fue a España e tuvo manera como el Emperador, nuestro señor, le hizo su capitan general e gobernador de aquella provincia de Cartagena. E para servir a Su Magestad en la poblaçion e paçificaçion de aquella tierra, partio del puerto de Sanctlúcar de Barrameda, dia de Sanct Miguel veynte y nueve de septiembre del año de mill e quinientos e treynta y dos años, con un galeon e una caravela e una fusta e çiento e quinçe hombres de guerra, allende de los marineros. E desde a onçe dias llego a la Gomera, que es una de las islas de Canaria; y en ocho dias que alli estuvo, se proveyo de lo que ovo menester de refresco e agua e leña e otros bastimentos para su camino: e fecho esto, salio de alli, e desde a quarenta e un dias llego a Puerto Rico, en la isla de Sanct Johan, y estuvo alli tres dias. E partio de aquel puerto primero dia de noviembre, e otro dia siguiente llego a la isleta que llaman la Mona, e aquella noche se partio de alli y envio la carabela al puerto de Caybon, que es en esta Isla Española, por bastimento: y el con el galeon se fue al puerto de la villa de Açua, que es veynte y dos leguas de esta cibdad en esta Isla, e luego entendio en comprar caballos e aderesçarse de lo que le convenia; e vino a esta cibdad por tierra, e flete otra nao. Con estos navios partio de Açua a los seys de enero, dia de los Reyes, año de mill e quinientos e treynta y tres años, con hasta çiento e çinqüenta hombres, e quarenta e quatro caballos. Y efectuando su navegacion, llego a la Tierra-Firme e tomo puerto una legua de Sancta Marta, en Gayra, y estuvo alli una noche e un dia, y desde alli envio dos hombres por tierra a Sancta Marta por una india lengua, nasçida e criada en Cartagena, la cual se le truxo. E otro dia a treçe de enero se partio de alli, e desde a dos dias llego a Cartagena e no sin mucho temporal y tormenta en el camino, e aquel mismo dia salto con su gente en tierra.» (Tomo II, pág. 428.)

También en este relato de Fernández de Oviedo hay errores, porque si Heredia salió de Sanlúcar el 29 de Septiembre, tardó once días en llegar á la Gomera, estuvo en ésta ocho días, y empleó cuarenta y un días en arribar á Puerto Rico, no pudo salir de este puerto el 1.º de Noviembre, sino de Diciembre.

[B] Según se hace constar en la Información antes citada, la armada que llevó Pedro de Heredia constaba de un galeón, una fusta y una carabela. «En el primer repartimiento que hizo tomó á la Compañía 5.000 y tantos pesos en recompensa de dicha armada y navios, porque se los vendió; pero haciendo él los precios de oro que tomaba, hubo por 5.000 más de 10.000. Aunque vendidos los navios, él los enviaba y fletaba, y nunca dió cuenta ni provecho á la Compañía.» (Biblioteca de la Real Academia de la Historia. —Colección Muñoz, tomo LXXXIX.)

CAPITULO SSEGUNDO

De la ffundazion de Cartaxena, y de como Pedro de Heredia fue a Tunruaco15, pueblo de yndios, donde fue muerto antes Juan de la Cosa. Quentase la muerte deste Juan de la Cosa.


Para perpetuidad de su gouernacion, Pedro de Heredia determinó luego de poblar dondestava vn pueblo, para desde allí hazer algunas salidas y entradas la tierra adentro, y poniéndolo por hobra, en el propio pueblo dondestava alojado hizo su poblazión y fundación, por parezelle sitio y lugar acomodado para ello; y nonbrando alcaldes y rregidores y los demas oficiales a la rrepublica y haciendo otras cirimonias que en semejantes fundaciones se suelen hazer, puso al pueblo por nonbre la ciudad de Calamar, y al puerto, por tener, como e dicho, tanta similitud con el puerto de Cartaxena en España, se le puso Cartaxena. Despues uino a ser este puerto, Cartajena16, muy famoso y nonbrado, por acudir a el mas que a otro de Tierra firme, por su gran comodidad, las flotas que despaña vienen a Tierra firme; por donde la ciudad de Calamar uino a perder su primer nonbre y llamar por yntruduscion Cartagena; como por el contrario les a sucedido a muchos pueblos de las Indias, cuyos fundadores por su contenplacion les an puestos los nonbres de sus patrias y naturalezas, las quales nominaciones an perdido y cobrado el que por lengua de los naturales tenian aquella tierra y sitio desde los tienpos pasados, segun en algunas partes y lugares desta mi Istoria lo hallaran escrito y apuntado. En Tunja, del Nueuo Rreino, quel que la fundo la llamo Malaga, por ser natural de alli, y Baraquisimeto en Venencuela, que el que la fundo la llamo la Nueua Segouia, y otras que, como e dicho, se podran allar leyendo la Istoria, perdido el nonbre español y tomando17 el de sus naturales, por el contrario de lo que a la ciudad de Calamar le a sucedido, la qual, como dicho emos, que oy es llamada y lo sera mientras durare, Cartajena, y de aqui, asi mesmo, lo tomo la gouernacion generalmente, porque segun e rreferido, quando el Enperador hizo gouernador a Pedro de Heredia, no lo hizo de la gouernacion de Cartaxena ni de la de Canamar, mas de hazello gouernador de la tierra que auia y el poblase, desde el rrio de Santa Marta hasta el del Darien, y ansi me parece que queda bastantemente declarado mi proposito sobre el nonbre de ciudad, puerto y gouernacion de Cartaxena.

Despues de pasados algunos dias de como Pedro de Heredia fundo esta ciudad, acudio jente a hella de otras partes, y demas de esto estaua en camino pasajero y que los que yban y uenian a Piru pasauan por este puerto, en pocos dias se rreformo de muchos españoles, con que Heredia tuuo lugar de vsar a su plazer de su jurisdicion, y ansi tomo consigo quarenta honbres de a pie y de a cauallo y con ellos se metio la tierra adentro y fue a dar a vn pueblo de yndios de mucha caseria18 e yndios y moradores, llamado Turbaco19, questaua apartado de la mar o Cartaxena cinco leguas.

Luego que los yndios y moradores deste pueblo tuuieron noticia de la ida de los españoles, como jente que ya otra uez auian auido vitoria de españoles, porque en el auian muerto a Juan de la Cosa, como luego dire, tomaron las armas en las manos y, con grandes muestras de alegria, esperaron a que el Gouernador y los que con el yban los acometiesen. Llegaron los españoles y su gouernador Heredia a las ocho o nueue del dia, y como hallaron a los yndios puestos en armas, los unos por entrar, los otros por defender sus casas, fue entre hellos trauada la guazauara o pelea, en la qual dentranbas partes pelearon tan briosamente que sin que uitoria se declarase ni fortuna se mostrase faborable a ninguna de las partes, el trauajo grande que en el pelear abian los unos y los otros padecido, los forco que de conformidad se apartasen los vnos de los otros a descansar y a comer, que les fatigaua tanto el trauajo como la hanbre. Pasadas dos oras los yndios se leuantaron donde estaban y rreuoluiendo sus armas contra los nuestros les forcaron hazer lo mesmo, y tornando a pelear con el mesmo vigor que de antes, aunque la pelea turo un buen rrato, los yndios comenzaron primero a perder el animo y desmayar y pelear floxamente, lo qual rreconocido de los españoles, aprouechandose y vsando de la ocacion que la fortuna les ofrecia, cerraron con los yndios tan briosamente que les forcaron a bolver las espaldas y a desmanparar20 el pueblo, en el qual se metieron luego los españoles y saquearon todo lo que en el auia que saquear, pero no se detuuieron en el a dormir aquella noche, porque los yndios no se juntasen y diesen sobre hellos y los desuaratasen, y asi se uoluieron la propia noche la uia de Cartagena.

La uitoria questos indios de Turuaco ovieron de Juan de la Cosa, al qual, como e dicho, mataron, paso desta manera, segun lo rrelatan y quentan algunos españoles que ay de aquel tiempo.

Muchos años antes que Pedro de Heredia entrase en su gouernacion, salio de Santo Domingo Juan de la Cossa y Ojeda, entranbos por capitanes y con jente para esta parte de Tierra firme. Juan de la Cosa, segun el concierto, lo quentre los dos auia21, hera obligado a andar con su gente y nauios por la costa del Nonbre de Dios hasta Santa Marta, y Ojeda, con la jente que a su cargo hera, auia de descubrir y conquistar y auer los prouechos que pudiese por el rrio del Cenu ariua. Estando entranuos capitanes con sus nauios surtos y juntos en esta costa de Cartagena, y queriendo hazer alguna cosa memorable, salto en tierra Juan de la Cosa con asta docientos soldados aderezados, y metiendose la tierra adentro fue con ellos a dar a este pueblo de Turuaco, que tenia mucha y muy belicosa jente, la qual con otros uezinos y comarcanos suyos se junto, y dando con las armas en la mano sobre Juan de la Cosa y sus docientos soldados, fue entre hellos comencada vna muy rreñida pelea y muy sangrienta, dentranbas partes; pero como la jente y soldados de Juan de la Cosa hera toda uisoña y que rreputauan el ualor de los yndios por ygual al suyo, porque ueian algunos de sus conpañeros heridos y aun caidos, desmayaron tan de golpe que no bastaron las voces de Joan de la Cosa, su capitan, a animallos ni hazellos cobrar brio; el qual uiendo quan proxima estaua su perdicion, y creyendo que a lo menos oviera uigor en alguno de sus soldados para entretenerse con los yndios y dilatar la uitoria hasta ser socorridos, dixo a Diego de Hordas, manceuo y muy buen soldado y suelto peon: hijo Ordas, bien veis el peligro en que todos estamos, y quan cierta tienen los enemigos la uitoria, si no nos socorre el capitan Juan Ojeda, mi compañero; este auiso se le a de dar por vuestra mano, para que no perezcamos; por vuestra vida que aunque la herida que teneis es tan peligrosa y mala, que os animeis a caminar esta jornada, pues ueis lo que a todos nos ua hen ello.

Estaua Diego de Hordas atrauesada una pierna de una lanzada que en la guazavara se le auia dado; pero con todo esto se partio al momento para donde Ojeda estaua, y aun que el socorro vino tarde, todauia aprouecho algunos que escaparon por gran fortuna, porque los yndios, luego que Diego de Hordas se aparto, zerraron con los españoles confiados en su muchedunbre y dieronse tan buena maña o fauoresciole tanto la fortuna, que al primer tropel los desuarataron y mataron casi a todos, y entre hellos a su capitan Juan de la Cosa; tomaron biuos seis o siete españoles, y metieronlos dentro en los buhios, y alli los ataron de pies y de manos a los pilares de las casas. Otros soldados, a quien el tienpo y la fortuna ayudaron, se metieron por espesas montañas que zerca estauan y alli se estuuieron asta que vbo lugar de ponerse en saluo.

Diego de Hordas, con su herida, llego con arta presteza a donde Ojeda estaua; diole auiso de lo que iba, representandole la necesidad que de su fauor y ayuda tenian Juan de la Cosa y los españoles que con el estauan y lo mucho que iba en la tardanza. El capitan Ojeda se apresto con toda la breuedad posible, y con la jente que tenia se partio para el pueblo de Turuaco, donde Diego de Hordas auia dejado a Juan de la Cosa; llego a el al quarto del alua y hallo que su compañero hera muerto y sus soldados muertos y desuaratados; dio en el pueblo, y como los yndios estauan descuidados, no tuuieron lugar de boluerse a juntar con la presteza que les hera nezessario, y asi los avyento y echo de sus casas. Ojeda y los soldados que con el yban hallaron biuos los españoles que los yndios tenian atados en sus casas, y soltandolos, los boluio consigo, y a las boces que el y los demás soldados dauan, haciendo señal que si auia algunos soldados escondidos en las montañas y arcabucos saliesen, salieron los que se auian escondido, y juntos todos, luego, sin detenerse mas y antes que los yndios tuuiesen lugar de juntarse, dieron la buelta a la mar, y enbarcandose en sus nauios, se fueron la uia del rrio del Cenu, por donde Ojeda y su jente se metieron y ouieron tan desastrado fin como adelante se dira.

Es este Diego de Hordas el que despues desto se hallo en el descubrimiento y conquista de Mejico con Hernando Cortes, que después fue Marques22, y que prendio por su propia mano a Montezuma, rrey de Mexico, por lo qual y por lo mucho que en aquella conquista siruio, el23 Enperador le hizo comendador de Santiago y Adelantado del rrio Marañon, y que con jente subio el rrio de Uriaparia arriua, de donde le sobrevino vna bien desgraciada muerte, segun yo lo tengo escrito todo en la Istoria de la isla Trenidad y del rrio de Uriaparia, donde el que lo quisiere ber lo podra hallar escrito pia(do)samente.24(A).

NOTAS AL CAPITULO II

(A) El Juan de la Cosa cuya trágica muerte relata en este Capítulo el Padre Aguado, es el célebre navegante y consumado cosmógrafo que trazó el primer mapa-mundi en el cual se representa el Continente americano. El mapa señala los países de América conocidos hasta 1500, así como los territorios de Europa, Asia y Africa, y tiene el siguiente epígrafe: «Juan de la Cosa lo fizo en el Puerto de Santa María en el año de 1500.»

Refiriéndose á ese mapa, el autor de estas notas ha dicho en otro lugar:

«El mapa de Juan de la Cosa, hecho, sin duda, cuando este navegante regresó de la expedición de Ojeda, está fechado en el Puerto de Santa María en 1500, y es una carta plana, en la que se representan las costas del Antiguo y del Nuevo Mundo. Desaparecieron los ejemplares de este mapa que existían en España, que eran cuando menos dos, el de la Casa de Contratación y el que tenía en su poder el Superintendente de Indias y Obispo de Burgos D. Juan Rodríguez de Fonseca; pero habiendo adquirido uno de ellos, en 1832, el Barón de Valkenauer, de la testamentaría de éste lo rescató el Gobierno español, y hoy se conserva en el Museo Naval. Ha sido publicado varias veces. Con posterioridad á 1500, hizo Juan de la Cosa, cuando menos, otras dos cartas, pero de ellas no hay más noticias que la de haber sido pagadas por la Casa. – Es de advertir que aunque la primera carta de Juan de la Cosa tiene fecha de 1500, debió aquél continuar trabajando en ella, corrigiéndola y adicionándola, y así se explica que contenga el trazado de costas descubiertas con posterioridad. Algunas de esas correcciones y adiciones, como lo descubierto por Cabot en el litoral del Brasil, desde el Cabo de San Agustín (8° latitud Sur) hasta el Cabo Frío (23° 30 latitud Sur) fueron hechas por Américo Vespucio.» – (Jerónimo Bécker: Los estudios geográficos en España; Madrid, 1917.)

CAPITULO TRES

Como el gouernador Pedro de Heredia junto ciento y cinquenta honbres, y se metio a descubrir la tierra adentro, y llego al primer Cenu.


Pasados algunos dias de como el gouernador Pedro de Heredia obo desuaratado al casique e yndios de Turuaco, se hallo con mas copia de españoles, de los que cada dia yban dejando algunos nauios que tocauan en Cartaxena, y asi, con mas numero de soldados que antes, salió a correr25 la tierra comarcana a Cartaxena y pascificar los naturales que hen ella auia poblados, entre las quales poblacones desta uez andubo dos meses con sus soldados, y como la jente desta prouincia generalmente es uelicosa, muchas ueces en diuersos pueblos tomaron las armas contra los españoles, aprocuraron26 desuaratallos y echallos fuera de la tierra; pero ninguna cosa les presto, porque Pedro de Heredia hera honbre vien afortunado en guerras de yndios, y los soldados que lleuaua heran los mas dellos honbres antiguos en las Indias y que en otras partes se auian ya visto en peleas de yndios, a los quales llaman baquianos o ysleños, y asi dieron todos muestras de buenos soldados en las uitorias que contra los yndios esta uez ouieron; y ansi Pedro de Heredia, sin rreceuir casi daño ninguno, constriño y forco muchos pueblos de yndios a que rreciuiesen y admitiesen su amistad y confederacion, lo qual fue echo y efetuado por ellos y le fue guardada con toda feledelidad27 y uerdad por el gouernador y sus soldados, que fue muy gran causa de que otros muchos pueblos de indios hiziesen lo mesmo y se ynclinasen abrazar la paz y amistad de los españoles; porque Pedro de Heredia demas de que hazia conseruar la paz y amistad a los yndios, tenia especial cuidado en mirar por su buen tratamyento y no consentia que se les hiziese ningun daño ni demasias ni otras biolencias y fuercas que algunos ynconsiderados soldados les solian hazer, y aun oy les harian si la mucha justicia que el Rrey tiene puesta para rremediar estos ecesos, no les fuesen a las manos con rregurosos castigos.

Boluiose despues al tiempo dicho a la ciudad de Cartaxena el Gouernador y sus soldados, y hallo alli al capitan Mena y al capitan Sosa, que uenian de Piru e yuan a dar auiso al Enperador del suceso y descubrimiento de Piru echo por Francisco Picarro, el qual en batalla auia preso a Guaynacapa, rrey de aquella tierra, y desvaratado con vna conpañia despañoles las ynumerables jentes queste baruaro auia juntado para dar batalla a los españoles y echallos de su tierra; pero fauoresciendo Dios ynmortal a los de Francisco Picarro, les dio vna uitoria de la qual quedara perpetua memoria en el mundo, y ansi se detuuieron en este puerto poco los dos Capitanes, prosiguiendo su derrota y uiaje.

El gouernador Heredia se determino, despues que se uido con alguna copia de gente, de hazer vn descubrimiento y jornada la tierra adentro, para el uerano del año uenidero de treinta y cinco; y por que auia de quedar poca guarnicion de gente en el pueblo, hizo el Gouernador que se hiziese vn cercado de tapias e palenque de tierra, a manera de fuerte, en que la gente se rrecojiese si fuese necesario y estuuiesen sseguros de las asechancas y fuerca de los yndios. Hizosse el fuerte entre el propio pueblo de Cartaxena y la rriuera y costa del mar que cae a barlouento, en pocos dias, porque todos los soldados, por principales que fuesen, trauajauan y ayudauan a hello, no solo con sus pareceres y presencias, pero atualmente con sus propias manos, haciendo lo que en semejantes lauores y trauajos suelen hazer los28 comunes trauajadores y jornaleros; y lo que mas de loar es que el mismo Governador, no despreciandose de lo que le hera tan desigual, hazia lo mesmo que los otros soldados, poniendo por su persona y trauajo todo calor en29 fabricacion del fuerte, el qual fue echo en bien pocos dias; y puestas todas las cosas en horden y concierto, asi para lo que auia de quedar en Cartaxena como lo que auia de lleuar consigo, salio de Cartajena despues de la fiesta de los Rreyes con casi ziento y cinquenta honbres, entre los quales yban señalados y diputados para las necesidades que en el camino se ofreciesen veinte soldados macheteros y azadoneros, questos lleuauan a cargo machetes y acadones para abrir el camino o caminos y aderezar pasos por30 aquella espesura de la montaña y fragosidad de las sierras, rrequerian yr aperceuidos desta manera. Ansi mismo yban en la conpañia treinta honbres de a cauallo, que son la fuerca principal para la guerra y anparo de los españoles, por ques ya cosa muy aberiguada en las Indias que adonde no se llevan cauallos para la guerra de los indios no puede dejar de auer gran rriesgo y peligro y trauajo demasiado para los españoles31. Toda la otra jente heran rrodeleros y ballesteros.

Metiose la tierra adentro, tomando por derrota la uia del Poniente, y llegando a diuersas poblacones tuuo muchas guazauaras con los indios y moradores de los pueblos do llegaua, en las quales le mataron algunos españoles y le hirieron muchos. Especialmente le pusieron en aprieto en vn muy gran pueblo, que casi todo vn dia y una noche turo la pelea, donde pusieron en grande tribulacion y cuidado a los españoles: tomaronles vn soldado a manos y lleuaronselo uibo, y alla le dieron la mas cruel muerte que pudieron, y mataron otro en la pelea y hirieron otros asi de a pie como de a cauallo. De los ginetes salieron heridos en esta guazauara Alonso Montañes, sobrino del Gouernador, y Ponze, alguazil mayor, y Martin Niañez Tafur, que se quisieron señalar mas que otros en la pelea, y aunque salieron mal heridos y estuuieron de las heridas en peligro de muerte, no murio ninguno de los tres, pero quedo Tafur medio ciego de un flechazo que le dieron en una zeja. Pero con todo este trauajo ouieron vitoria de los henemigos, y pasando adelante nunca les falto guerra de yndios, que auia poblados junto al camino que lleuauan.

Caminando vn dia los españoles y su Gouernador por vn arroyo seco y muy falto de agua, por lo qual y por el gran calor, yban los soldados muy fatigados de sed, hallaron en las uarrancas deste arroyo vn poblecuelo de yndios cuyos moradores del vyeron, y dellos32 con su casique o principal se hizieron33 fuertes en vn buhio, y alli procuraron defender sus personas obstinadamente. El Gouernador, por euitar el daño del casique e yndios que dentro el buhio estauan, procuro con los ynterpretes y lenguas que tenia, llamar de paz al barbaro y a sus yndios, que pretendian con sus rrusticas armas permanezer en vna casa (de) paja y tal que con sola vna centella de fuego que sobre hella cayera, perescieran y fueran abrasados todos los que dentro estauan, en lo qual el Gouernador puso tanta dilijencia y calor que casi mitigo en alguna manera la furia de los baruaros, porque a las uozes que el Gouernador daua por medio de los ynterpretes, diciendo a los yndios y casique que en el buhio estauan enzerrados, que no obiesen temor ninguno, sino que saliesen fuera, que el los rresciuiria en su amistad, el casique saco las manos fuera del buhio por la puerta, que era pequeña, y en ellas vna criatura de hasta siete v ocho meses, y uiendo el Gouernador aquella nouedad e ynvencion de aquel barvaro, le pregunto que para que efeto sacaua aquella criatura34; rrespondio que se la daua para que comiese. Admirado Heredia de la bestialidad del barbaro, le dijo que el y los que en su conpañia venian no comian muchachos ni yndios ningunos, ni tal hera su pretension; a lo qual rreplico el yndio ynterrogando que le dijesen de que se sustentauan aquellos honbres cuyos aspectos ysemejables35 a hellos jamas el no auia bisto. El Gouernador le dijo que su mantenimiento hera carne de puercos y de venado, y oro. Entendido esto por el casique, al momento arronjo fuera del buhio vna chaguala de oro fino que pesaua ocho libras, y le dijo: toma, comete ese oro, que mientras eso comieres estaremos seguros yo y mis yndios de que no nos comeras tu ni tus conpañeros. El Gouernador se alegro con el manjar, y haziendo nueuos alagos a los yndios y al casique, los hizo salir fuera del buhio y se llegaron donde el estaua, a los quales pregunto quien le hauia dado aquella chaguala o donde la auia auido; el qual le dijo, que su mayor, el casique del Senu, le avia dado aquella chaguala, y que si querian mas oro quel los lleuaria al propio Senu, donde auia mucho.

Pedro de Heredia, que no era menos cudicioso que las otras jentes, antes mas que algunos de los que en su conpañia yvan36, se holgo en gran manera de oyr la buena nueua y rrogo al casique con grande ahinco que lo lleuase con breuedad a tan felize lugar, haziendo de nueuo ynterrogaciones y preguntas sobre la grandeza del oro al mismo casique, y si el Cenu donde le decia que auia aquel oro, estaua lejos o cerca, y que cantidad de oro podrian auer del; y fuele rrespondido que hera grande la suma de oro que en poder de aquel casique y sus yndios auia, ansi en las sepulturas de los muertos y entierros, como sobre la tierra, pero que aunque el camino hera corto, que el no se atreuia andallo por su cargada vejez, mas que para guia le daria vn hijo suyo, muchacho que le lleuaria por uia derecha donde tanto deseaba.

Temiose el Gouernador no fuese alguna burla o celada que el casique quisiese armar o hazer, y declarandole su pecho dixo que temia no fuese engaño fabuloso el que le pretendia hazer, y que por esto no pensaua sino lleuallo a el propio casique por guia y no a su hijo. Rresciuio grande alteracion este principal, asi de la poca confianza e credito que hen el se tenia, como por la biolencia que se le queria hazer en lleuallo fuera de su pueblo y naturaleza a pasar trauajos en el rremate de sus dias, y comenco de nueuo a zertificar al Gouernador que no se le haria ningun engaño, sino que sinceramente seria encaminado y lleuado por su hijo a donde el decía.

Hizose lo que pretendia y quedo con este contento, y dando a Pedro de Heredia el muchacho que lo auia de guiar, se partieron otro dia siguiente y en la primera jornada llegaron a un poblezuelo de pocos yndios y esos amontados y puestos en lugares seguros: porque como antes auian tenido noticia de como los españoles se les azercavan, no curaron de esperallos por no tener con hellos dares ni tomares. Durmieron alli aquella noche, y el siguiente dia marcharon con buen concierto, segun lo tenian de costunbre y fueron a dar a unas largas y rrasas campiñas o sauanas de mas de quinze leguas en contorno, en las quales, obra de tres leguas metido en lo rraso, estaua el pueblo del Cenu, donde tenian los yndios sus sepulturas echas sobre la tierra, de suerte que desde lejos se parecian y devisauan en tal manera que vna muy señalada ssepultura que los yndios tenian echa a honrra de su simulacro, que fue por los españoles llamada la sepultura del diablo, se parecia y diuisaua por su gran altura desde una estendida legua de distancia.

Los españoles fueron sentidos por los yndios deste pueblo antes que llegasen a el, y asi, desanparandolo de rrepente, se dieron a huir casi a uista de los soldados, los quales no fueron nada perezosos en seguir el alcanze, y mediante su buena diligencia, prendieron al cacique de aquel pueblo y a su muger, que hera la natural37 señora de aquel pueblo, y era llamada la Toto38. Dieronse luego los soldados á buscar lo quen las sepulturas y casas auia, y hallaron en el buhio o sepultura del diablo mas de quarenta mill pesos de fino oro, sin otra mucha cantidad que por las casas y sepulturas se sacaron, como adelante dire.

CAPITULO QUARTO

En que se escriue los diferentes Cenues39 que ay, y qual es el principal, y las sepulturas que en este Fin Cenu se sacaron y su manera, y el disparate y muerte del capitan Ojeda y de sus ssoldados.


Antes que pasemos adelante sera uien dar noticia en este lugar desta noticia del Cenu, que tan nonbrada a sido en estos nuestros tienpos y codiciada de muchos, por lo que los principales deste Zenu donde Don Pedro de Heredia estuuo, dixeron a los españoles, y por otras cosas que adelante se dira.

En este paraje de Cartaxena, entre el rrio Grande de la Magdalena y el rrio del Darien y el de Cauca, estan estos señores, hazia el Poniente, los quales son tres Zenues. El primero es este donde Don40 Pedro de Heredia llego, que por sus naturales es llamado Fincenu. Esta quatro o seis leguas apartado del rrio del Darien, que tanbien es llamado del Cenu, por donde suuio antiguamente el capitan Ojeda, despues que le mataron a Juan de la Cosa, su conpañero. En este Fincenu se sacaua oro, mas por rrespeto de ser los moradores del todos plateros y artifizes de labrar oro, acudian a hellos de los otros dos Cenues donde se sacaua el oro, y pagauanles su trauajo por algunas joyas y obras de oro que les hazian, y ansi auian venido a ser muy rricos y a poseher tanto oro como los españoles en el hallaron, y tambien por otros rrespetos que luego se dira.

El otro Cenu se decia Cenufana, que tambien fue descubierto por españoles que de la Gouernacion de Cartajena salieron, del qual tambien se tratara adelante. El terzero se dize Zanzenu. Este es el que oy esta uer y descubrir entre el rrio Grande de la Magdalena y el rrio de Cauca. En estos tres Cenues decian los yndios deste Fincenu que auia tres diablos por señores, y que el diablo mayor esta en el Pancenu, y en este Fincenu hesta una hermana del diablo mayor a quien el propio diablo amaua y quería mucho, por cuyo rrespeto muchos yndios principales del Pancenu se mandauan lleuar á enterrar al Fincenu con sus rriquezas, y el questo no hazia enuiauan aquel les señalasen y diesen sepultura en este Fincenu, y en ella manda enterrar la mitad del oro que tenia, y desta abusion41 y supresticion diabolica que entre estos baruaros auia, uino a estar el Fincenu tan poblado de rricas sepulturas echas de mogotes muy altos y otros no tanto menos y mas, segun la calidad del yndio que se enterraua, y tanto quanto edifizio o tumulo de sobre la tierra hera de alto, tanto tenia de hondo la sepultura, y asi obo y se sacaron rricas sepulturas de a treinta mill pesos, de a ueinte mill y de honze mill y seis y siete mill pesos y a menos y a mas42.

Ubo mucha cantidad de sepulturas que no tenian mogote ni señal encima de la tierra, y a estas descubrian dando fuego a la savana, y despues de quemada la paja cauauan y dauan cata en la haz de la tierra, y donde hallavan dos dedos de tierra negra y luego vna harenilla blanca era sepultura, y con esta señal seguian asta llegar a donde estaua el difunto o el oro, y hallandolo no curauan de pasar de alli. Obo gran cantidad de sepulturas que tuuieron a quinientos y seiscientos pesos, y pocas de aqui para uajo, y ninguna que hen ella no se hallase oro.

Todo el oro questas sepulturas tenian, estaua puesto al lado del corazon, y aun en el propio corazon de los muertos, lo qual conocieron bien en breue los españoles, y despues que dello tuuieron conocimiento no hazian mas de en descubriendo la sepultura boluer el rrostro al ssol y cauar a la parte siniestra de la sepultura, y asi hallauan con menos trauajo lo que auia dentro, porque como en aquella parte del corazon no ouiese oro no curauan de buscallo, porque tenian ya entendido que auia de ser su trauajo en bano.

La sepultura del diablo, para uer los españoles lo que hen ella auia, gastaron mas de mill y quinientos pesos, y con todo este trauajo no pudieron derriuar de lo que sobre la tierra auia edificado mas de la mitad; y como ya tenian conocimiento los soldados de la parte donde auian de hallar el oro y hallaron lo que rreferido, no curaron de echar mas peones, porque les parecio que hera cosa perdida. Hallaronse ansi mismo en esta sepultura gran cantidad de mucuras de vino convertido en agua, y mas de cinquenta piedras de moler, de hechura de las de Nueua España. Alrrededor de esta sepultura, en contorno de treinta pies, estauan doze sepulturas yguales, el altor que cada vna tenia, siete estados, y en cada vna destas se hallaron de honze mill pesos pararriua, y asi fue grandisima la suma de oro que deste poblezuelo se saco, el qual no tenia mas de veinte cassas principales, en que los yndios viuian, y cada casa destas tenia a la rredonda de si otras tres ó quatro para sus haziendas y seruicios estrahordinarios, las quales eran todas grandes, de pared alta, casi de la forma y echura que los españoles las hazen para su biuienda. Preciauanse de tenellas linpias y barridas, para el qual efeto tenian vnas escouas largas, de la forma que las tienen en los monasterios, para no auajarse. Durmian o tenian por camas, para durmir, hamacas.

La señora deste pueblo hera de gran grauedad y muy rrespetada de sus subditos. Por grandeza acostunbraua que de un lado y otro de su amaca durmiesen en el suelo dos yndias mozas, gentiles mugeres, los rrostros bueltos a la tierra, para quando se lebantase o sentase en la amaca poner sobre hellas los pies. Hera de muy pocos moradores este pueblo, que hen el no auia a la sazon cien yndios, y parecia por sus rruines43 y bestigios, auer sido en tienpo antiguo de mucha becindad. Preguntoseles a los yndios como heran tan pocos, y si auian sido en otro tienpo mas: rrespondieron que despues que mataron alli muchos españoles se auian ydo sienpre apocando y muriendo hasta el estado en questauan.

La gente que estos baruaros destruyeron y mataron fue el capitan Ojeda, de quien atras e echo mencion, que fue aqui muerto el y toda su jente; y segun estos mismos yndios contaron, passo desta manera. El principal deste pueblo tuuo noticia, de yndios sujetos suyos, como el capitan Hojeda y sus conpañeros, subiendo por el rrio Darien o Cenu arriua, en sus uergantines, auian llegado a un pueblo questa en las rriueras del propio rrio, sujeto a este casique, Tocurru44, apartado deste Cenu quatro o cinco leguas. Los yndios y principal que en Tocurru auia y auitauan, dieron luego noticia al casique del Fincenu de la llegada de los españoles a tierra, y pidiendole ynstruicion y horden de lo que deuian hazer, ynbioles luego vn capitan yndio con cierta gente de guerra y mandoles que en ninguna manera esperasen a pelear con los españoles, sino que les vyesen y se apartasen dellos todo lo posible, de suerte que no rreciuiesen daño ninguno asta que el juntarse todos los yndios sujetos suyos y con copia de jente hiziese lo que conuiniese. Los yndios de Tocorru lo hicieron como les fue mandado, porque luego que Ojeda habordo en tierra y dio uista a este pueblo, uiendo que los yndios lo desanparauan y huian, echo en tierra toda la mas gente y siguiendo con ella el alcanze de los yndios que de yndustria vyan, dejo con poco rrecaudo y guardia los uergantines y enbaracose en saquear y rrouar lo que en aquel pueblo auia45.

Ya questaua algo apartado del rrio, tuuo desto noticia el casique o señor del Fincenu, e con toda presteza enuio zierta cantidad de yndios que se metiesen y apoderasen en los uergantines y matasen los que dentro ouiesen. Hizieronlo estos yndios como les fue mandado, y con mucha facilidad se apoderaron de los uergantines y mataron los soldados que dentro hallaron, y el casique con la mesma presteza tomo el rresto de la jente que le quedaua, que hera grande cantidad, y de noche, con la luna, dio en el capitan Ojeda, questaua alojado en el propio pueblo de Tocorru y con mas confianza de la que deuia tener para estar en tierra de enemigos, y alli, antes que tomasen las armas, les mataron muchos soldados, y despues se trauo entre todos la pelea vien rreñida por anbas partes; pero como los yndios heran en numero muy desiguales a los españoles y peleauan de noche y heran diestros en la tierra y savian las guaridas, tenian muchas uentajas a Ojeda y a sus soldados, y asi los desuarataron y mataron todos los mas. Algunos pocos que auian quedado, pretendiendo saluarse en los uergantines y no sauiendo el mal suceso de los que en su guarda abian quedado, se fueron rretirando hazia el rrio; pero desque vieron questauan ya tomados por los yndios, perdieron de todo punto la esperanza de guarezer y conseruar las uidas, y asi las uendieron como pudieron, muriendo todos a manos de los yndios, de los quales dizen tanbien auer perecido y muerto muchos por mano de los españoles, de suerte que fue para hellos tan calamitosa la uitoria como para los españoles desdichada y mala afortunada la jornada, en la qual no entro Diego de Hordas, que se quedo en los nauios y de alli se fue hen ellos a Cuba, donde paso con Cortes a descubrimiento de la Nueua España.

Hallaron los españoles de Pedro de Heredia por los buhios y poblacones de este Fincenu, muchas armas de corazas y espadas y otros muchos generos de armas de hierro. El muchacho que Don Pedro de Heredia auia lleuado por guia señalo alli, en aquella canpiña, cierta sepultura y entierro de oro, que el auia visto hazer, y dijo que la cauasen y sacarian oro. El Gouernador mando luego a los acadoneros y macheteros que cauasen luego y trauajasen en desenterrar aquel muerto. Hizose lo que Pedro de Heredia mando, y con poco trauajo y en menos tienpo sacaron desta sepultura nueue mill y quinientos pesos de oro fino. Procuro el Gouernador ynquirir y sauer donde auia mas oro; el casique y su muger se hallaron presentes a esta ynterrogacion y le dijeron en su lengua que para que queria mas oro del que en aquella sepultura de aquella canpiña auia y podia sacar. Heredia les rrespondio que mas querian y mas buscaua y mas le auian de dar. Rrespondieronle, vista su codicia, que fuese al Pancenu, questaua treinta jornadas la tierra adentro, y que de lo que en los buhios avia se podrian cargar todos los que con el yban y sus cauallos y no lo podrian traer; y esto sin lo que en las sepultvras, asi del diablo como de los particulares y pleueyos, auia, que hera ynfinito, porque en aquella tierra lo sacauan de las minas y lo traian aquel lugar; pero pusole por ynpedimento y estoruo ser pocos los españoles que yban con el Gouernador para auer de pelear con los yndios del Pancenu. El Gouernador, como oyo tan buenas y alegres nueuas, tomando entre los dedos de las manos las narices, comenco a cantar «quando yo sea gañan, Joanica me lleue el pan».

Rregocijaronse aquel dia, y el siguiente azelerose46 el Gouernador por leue ocasion que le sobreuino con vnos soldados de los de Santa Marta, que lleuaua en su conpañia, contra los quales comenco a dezir que a la buelta los auia de dejar a todos, antes dentrar en Cartaxena, ahorcados de los jobos. Parecioles mal esta soueruia y demasia de Pedro de Heredia a muchos soldados; comenzaron a pronosticar que sino se rreportaua y media que seria ynfelix el suceso y fin que dende en adelante47 ouiese aquella jornada, porque los soldados de Santa Marta, contra quien se auia ayrado, heran por sus personas estimados y fauorecidos de amigos, que suelen ser causas estas con que muy comunmente en las Indias se auajan las hinchazones y elaciones de los gouernadores, sino mudan condicion y proposito y desimulan mas de lo que querrian, como en alguna manera lo hizo en esta jornada el gouernador Heredia.

CAPITULO QUINTO

De como el gouernador Heredia y sus soldados salieron del Fincenu en demanda del Paucenu, y lo que48 en el camino les sucedio hasta que boluieron a Cartaxena.


Estuuieron los españoles en este pueblo del Fincenu, descansando y sacando oro, ocho o diez dias, despues de los quales el Gouernador, por uer si podia sastifazer su apetito, determino pasar adelante en demanda del Pancenu, por uer si podia gozar de aquellas ynumerables rriquezas que el casique de Fincenu afirmaua auer en el.

Pidio Pedro de Heredia guias que le lleuasen, y fuele rrespondido que bastaua el mochacho que le auia traido y guiado antes para lleuallo al Pancenu, por auer estado en aquella tierra diuersas vezes. Satisfizose desto el Gouernador, y asi, dejando pacifico y en su pueblo al casique y casica del Fincenu, marcho la tierra adentro por la uia que el muchacho le guiaua, y por algunas trauajosas jornadas llegaron a la falda de unas sierras que nezesariamente se auian de trauesar para llegar al Panzenu.

Al principio destas faldas vieron dos caminos que se apartauan y diuidian el vno del otro, y segun la guia dijo, entranbos yban al Pancenu, pero declaro que el mejor y mas acomodado, y por donde el casique de Fincenu le auia mandado lleuar y guiar a los españoles, hera el que se ynclinaba a la mano yzquierda, y que por alli queria guiar, y que no osaria hazer otra cosa ni mentir o engañar a los españoles, porque su casique le auia amenazado que por el mesmo caso lo mataria. El gouernador Heredia, presumiendo o sospechando no fuese algun engaño o ardir, con el qual aquel varuaro del Fincenu pretendiese metelle donde el y su jente pereciese y se perdiesen, como muchas uezes en las Indias an sucedido, dixo que no queria yr por el camino que la guia le señalaua sino por el contrario, que daua la buelta al sur. Los soldados y jente principal contradijeron este proposito al Gouernador, poniendo por delante la perdida de algunos capitanes que por querer seguir con obstinacion su propio pareszer y desechar y menospresciar y consideradamente lo que las guias y naturales de las propias tierras les decian y aconsejauan, les abian uenido, con que auian sido causa de su propia muerte y de los españoles que consigo llevauan, metiendolos por tierra ynotas y despobladas, llenas de cien mill generos de animales yndomitos y feroces serpientes o culebras ponconossas, y que no menos apta parescia la dispusicion de aquella serrania que por delante tenian para estar despoblada de gente y poblada destos animales que las donde auian sido perdidos y muertos algunos capitanes que alli se le nonbraron, y con esto se le dijeron otras cosas y persuaciones al Governador para apartallo de aquel sua obstinado proposito; pero ninguna cosa prestaron ni aprovecharon, y asi les fue necesario seguir la boluntad de su capitan, que a opinion de todos tan fuera de camino seguro yba, porque demas de lo que e dicho, la propia guia sineficaua el trauajo y maleza de aquel camino que el Gouernador queria seguir, diciendoles que demas de ser grande la serrania que se auia de trauezar y muy asperisima y fragosa, hera de pocas poblazones y de poca comida, y que auian de atrauesar vnos cerros e cordilleras de grandisima frialdad, donde auia evidente peligro de ser todos muertos de frío. Con todo esto se desimulo, y prosiguiendo el camino que el Gouernador queria, anduuieron muchos dias por sierras muy malas e peligrosas y arcabucos y de grandisimo trauajo para los españoles, por ser las cordilleras muy angostas y enpinadas con gran altura.

La vispera de Nuestra Señora de la Encarnacion comencaron los españoles a suuir la mas alta y encunbrada de todas las sierras, que es vna que agora se dize la sierra de Abreva, y a causa de un ualle que esta49 al pie della, nonbrado deste nonbre, donde ay gran cantidad de algodonales y es poblado de buena jente, aunque poca, los quales del algodon hazen muy buena y fina rropa que lleuan a vender y contratar por aquellas sierras a los pueblos que hen ellas ay poblados. Ya que los españoles estauan muy cercanos a la cunbre y alto desta sierra, sobre tarde les uino vna borrasca de agua y biento y nieue, aconpañada de estremada frialdad, que constriño y forco al Gouernador y a todos los que le seguian dar la buelta hazia auajo con mas presteza y apresuracion de la que se penso; de tal suerte que muchos admadeados50 e desatinados con el rrigor del frio y nieue y agua que caia y uiento que corria, se metian en chaparrales y montes cercanos, y alli, con la demasiada turuacion que tenian, perecian sin ser socorridos de persona ninguna, porque ni auia honbre que fauoreciese a honbre ni hermano a hermano ni soldado a su capitan, pero cada qual se procuraua a rremediar y huir de la tormenta en questauan a lo abrigado. Murieron y perecieron con este tenporal aquella propia tarde que les dio, la propia guia que lleuava y arriua de quinze españoles, y entre hellos Pedro del Alcacar, sobrino de Francisco del Alcacar, de Seuilla, y demas destos murio y perecio todo el seruicio, aunque poco, de yndios e yndias, que los españoles lleuauan consigo.

Asi constreñidos de esta calamidad, se uajaron al rreparo del ualle de Abreua, donde estuuieron descansandose y rreformandose algunos dias, en los quales les uinieron a uisitar, aunque con las armas en las manos, mucha cantidad de yndios de la otra uanda de la cordillera de Abreua, gente muy lucida y crescida, dieron de rrepente en el alojamiento de los españoles: no hicieron ningun daño, mas antes lleuaron la peor parte de la pelea, siendo hen ella muertos algunos yndios; y aunque se rretiraron y apartaron de pelear los yndios, no por eso se fueron a su tierra, mas antes estuuieron a la mira de los españoles, de suerte que el Gouernador tuuo lugar de llamallos y trahellos de paz y a su amistad, mediante su buena diligencia; y fuele muy util la paz destos yndios a los españoles, porque con ellos bajaron de las montañas muy gruesos maderos para hazer vna puente en vn rrio furioso y caudaloso que les hera forcado pasar, porque la rrepentina buelta que auia echo auian tomado casi diferente camino del que a la ida lleuaron por lo qual se les opuso la pasada deste rrio de Abreua.

Hicieronse las puentes, y por ellas pasaron los españoles. Echaron los cauallos por el agua para que pasasen nadando, y con la gran corriente y malas salidas que el rrio hazia se les ahogaron los mas de los cauallos, que despues les hicieron mucha falta.

Traian todos estos yndios muchas joyas de oro y otros aderecos para el hornato de sus personas, lo qual rrescatauan y contratauan con los españoles. Dauanles ricos y gruesos caracoles y pedazos de oro, por cosas de poco precio y de poco prouecho, y quedauan muy contentos los yndios con ello, y los españoles51 mucho mas con el oro, que hera muy fino y muy bueno.

Prosiguieron su torna buelta con arto trauajo y necesidad y falta de comida que auian tenido y algunas guazauaras de yndios. Llegaron al Fincenu, donde el casique y su muger les aguardo52 de paz con mas de siete mil pesos que dio de presente al Gouernador en un cataurillo53, los quales dijo que auian sacado de una de las ssepulturas que los españoles les auian cauado y por no auer sauido buscar el oro se auian dejado alli aquel poco. Los soldados estauan muy bien con aquella tierra del Fincenu, por el mucho oro que de sepulturas auian sacado y por lo que pretendian sacar; y por este rrespeto rrogaron con grande ainco al Gouernador que se detuuiese e hiciese asiento en aquel pueblo, para sacar algun oro de las sepulturas, ofreciendose de sustentar al pueblo de comidas de la comarca, y que harian vn bergantin en el rrio del Cenu, en el qual fuesen a dar mandado y auiso a Cartaxena, que por aquella uia estaua zerca, para que proueyese de lo necesario.

Comenco a decir que no lo queria hazer, por el desabrimiento que con algunos soldados tenia, y en el permanescio tan obstinadamente que con rruegos ni rrequirimientos ni por otra uia ninguna no le pudieron sacar del, de que se marauillaron mucho los soldados a causa de ser Pedro de Heredia de noble condicion y que no permanecia en el enojo mucho tiempo. Finalmente, se hizo y cunplio su boluntad contra la de todos sus soldados; y prosiguiendo su camino a Cartaxena entraron en ella quatro o cinco dias antes de San Joan de Junio del propio año, donde hallaron mucha jente española que alli auia quedado y se auian juntado y cada dia se yban juntando.

CAPITULO SSEIS

Como el Gouernador Pedro de Heredia enbio a Alonso de Heredia, su hermano, a descubrir el Pancenu, y como el propio Gouernador salio despues tras el por cierta ocasion, y como fue poblada Uraua por el capitan Alonso de Heredia.


Hallo el governador Heredia en Cartaxena a Alonso de Heredia, su hermano, que auia llegado o uenido de Nicaragua con algunos soldados hallarse en conpañia del Gouernador su hermano. Holgose mucho Pedro de Heredia de hallar alli a Alonso de Heredia, y luego determino de dalle gente con que entrase la tierra adentro en demanda del Panzenu. Diole ducientos hombres de a pie y de a cauallo, y entre hellos muchos de los que con el propio Gouernador se auian hallado en la jornada que de suso e contado.

Salio Alonso de Heredia con esta jente de Cartaxena por el mes de Agosto siguiente del propio año; y como ya los soldados se sauian el camino tuuieron menos trauajo en andallo que pasaron los primeros que lo descubrieron, y asi por sus jornadas contadas, casi sin tener guerras con los yndios, llegaron al Fincenu, donde hallaron cauadas mas de trecientas sepulturas que los propios naturales las auian auierto y sacado el oro dellas que54.

Cajauanse55 los soldados de Pedro Heredia, porque por su causa no auian hellos sacado el oro de aquellas sepulturas, que presumian ser gran cantidad, y no perdiendo la esperanza de auello, procuraron ynquirir y sauer de algunos yndios donde lo auia escondido el casique, pero no les aprouecho nada su dilijencia y deseo; solamente supieron y alcancaron que la primera vez que el gouernador Heredia dio en este pueblo, lo tenian escondido en vna asperisima montaña que llamauan la montaña de Faraquie56, por estar hen ella un pueblo de yndios deste nombre y apartado de este Fincenu ocho leguas y mas, en la qual montaña el principal auia echo vn buhio, en lugar de tenplo, en seruicio del demonio, cuya hera la sepultura mayor y principal de aquel pueblo, en el qual ofrecieron todo el oro que, como e dicho, sacaron de las sepulturas y el que los propios yndios poseian. Pero con todo esto no perdieron los soldados punto de su codicia ni dejaron de hazer alli sus diligencias para sacar oro de las sepulturas que quedauan por sacar, para el qual efeto se concertaron e hizieron conpañia entre todos, que unos cauasen y otros fuesen a buscar comidas y sustentasen los cauadores de lo necesario, y que despues se partiesse lo que se sacase57.

En esta conpañia no quiso entrar el capitan Alonso de Heredia, porque pretendia sacar mas el solo con la jente que tenia, que lo que de la conpañia le pudiese cauer de parte; y con auer los yndios sacado gran cantidad de oro, y Pedro de Heredia quando estuuo en este lugar asi mesmo saco mucho, todauia quedo oro que sacaron los que agora fueron, pero no lo estimauan ni tenian en tanto como en este tiempo se tiene, aunque siempre tuuo balor58.

Aflojaron los soldados y aun59 el capitan Alonso de Heredia en la pasada al Panzenu, por algunas ocasiones que se les ofrecieron y por parecelles tan trauajoso como dificultoso el camino y descubrimiento de aquella rrica noticia, por lo qual el capitan Alonso de Heredia enuio a Francisco de Ciesa, su theniente general, a la costa que cae sobre el Darien con parte de la jente que tenia, a que uiese y descubriese lo que por aquella parte ouiese que uer.

Ciesa hizo lo que se le encargo, y con la gente que lleuo descubrio la prouincia que llamo de las Uasillas, que agora es llamada Tolu, y el mismo puerto donde esta poblado el pueblo de Tolu. Paresciole uien a Ciesa aquella tierra para que hen ella permaneciesen españoles, y entendiendo quan cerca estaua de Cartagena, procuro dar auiso al gouernador Pedro de Heredia, y porque no tenia bergantin ni otra cosa con que nauegar, hizo hazer vna balsa de maderos la mas rrecia que pudo ser, y en ella se metio Alonso Lopez de Ayala, persona principal y de quien se hazia ya y se haze60 mucha quenta en Cartaxena, donde rreside, y con el otros quatro soldados, buenos nadadores. Pusieronse a gran peligro asi de mar como de yndios de tierra, y fue Dios seruido que sin que peligrase o muriese ninguno, aportaron a Cartaxena, donde dieron rrelacion al gouernador Heredia de lo que auia y pasaua, asi sobre las sepulturas del Fincenu y estado en que quedavan, como de la nueua tierra que auian descubierto61.

Rresciuio gran contento el Gouernador de todo lo que se le dijo, y singularmente de la esperanza que le davan de que todauia se sacaua oro en las sepulturas del Fincenu, porque la cudicia deste Gouernador hera tan ynsaciable como la de otros muchos que con cargos y sin ellos an pasado a las Indias, y asi no auia para el nueua de mas contento ni alegria que dezille que auia oro o que sacauan oro y que le darian oro; y aunque el Gouernador hera adornado de otras muchas y buenas partes, esta hera en el tan estimada que desconponia y afeava lo demas, por no ser en su mano el dejar de dar muestras dello. Enbio luego socorro a Francisco de Ciesa, que lo esperaua en Tolu, y de la jente que a la sazon se hallo en Cartaxena metio en vnas carauelas hasta ciento y beinte honbres, de los que a la fama de Piru cada dia uenian despaña, y juntamente con este socorro, ynbio a decir a su hermano y a los demas soldados y capitanes, que le ynuiasen todo el oro que entre todos se ouiese sacado de las sepulturas y auido de otros rrancheos.

Los soldados que con Ciesa estauan sintieron mucho el ynuialles a pedir su oro el Gouernador, y como cosa que tan caro les auia costado, lo procuraron conseruar y no dallo, y asi le ynuiaron a dezir al Gouernador que por entonzes perdonase, porque no se podia cunplir su mandamiento a causa de que entre todos auia echa conpañia y hasta quel oro se partiese ninguno era señor de lo que tenia para podello dar ni disponer dello; y con esto se metieron la tierra adentro y se boluieron al Cenu, donde el capitan Alonso de Heredia auia quedado, por apartarse de la vecindad Gouernador, conjeturando que por no lleualle el oro que pedia auia luego de benir a dar sobre hellos y tomarselo por fuerca o de grado.

Hera en este tienpo la tirania de los Capitanes y Gouernadores que en las Indias mandauan tanto y tan grande, que por las uias que podian procurauan juntar y sacar de los pobres soldados qualquier cantidad de oro que tuuiesen; a los unos se lo tomauan por fuerza, a los otros por alagos, a los otros por amenazas, y a otros con dalles buenas esperancas de gratificacion, y quando por esta bia no podian sacallo todo, echauan otros rrodeos que serian largos de contar, hasta que los dejauan despojados de todo punto de lo que tenian, poco o mucho; y desto no nos deuemos marauillar, porque como las ganancias de los vnos y de los otros heran tan torpes y el oro tan mal avido, ni los vnos lo gozauan ni los otros lo poseian mucho tienpo, porque al soldado se lo sacaua el Capitan o Gouernador y al Capitan o Gouernador se lo sacaua el que le uenia a tomar rresidencia, y otros muchos desaguaderos que se le ofrecian por donde el oro, contra su pesadisima naturaleza, corria muy lijeramente y se perdia, y muchas ueces su dueño con ello, como lo pudiera yo muy bien señalar aqui por evidentes y particulares sucesos acaecidos en las Indias; pero al que con atencion pasare por el discurso de mi Istoria, lo uera escrito en diuersas partes muy claramente.

Luego que el gouernador Heredia rreciuio la respuesta de los soldados de Ciesa, y no el oro, se ayro y enojo demasiadamente, y dejandose uencer de su colera, que hera mucha, determino de salir luego tras el capitan Ciesa y los que con el estauan y castigallos rrigurosamente por ynouedientes a su mandado. Junto con presteza casi quatrocientos soldados, todos chapetones, que los mas dellos se auian hallado en Bolonia, en la coronación del Enperador, y unos en el saco de Rroma, y enuarcandose con ellos la noche de Nauidad, tomo la uia de las Balsillas e Tulo62 y fue en seguimiento de Ciesa y de su hermano Alonso de Heredia, que asi mesmo, temiendo su yda y aun su hira, se metio la tierra adentro en demanda del Panzenu, despues de auerse juntado con el Francisco de Ciesa y los demas que auian suuido de la costa en su conpañia y socorro, de los quales tuuo noticia de como el Gouernador auia ynuiado a pedir el oro que tenian, de donde presumieron lo que auia de hazer.

En este tienpo que Cesa63 llego al Fincenu, obo cierta ocasion por donde, segun todos decian, lo prendio el capitan Alonso de Heredia a el y a otros cinco o seis soldados principales, y sin justa ni aun rraconable causa los condeno a muerte, pero no obo quien osase executar la sentencia, por no quedar obligados a dar quenta de la ynjusticia que en matar a quien no lo merescia se hazia, y asi quedaron saluos y con las uidas.

Siguio con toda la jente su derrota y demanda del Pancenu el capitan Alonso de Heredia; engolfose la tierra adentro, faltaronle las guias al mejor tienpo, por lo qual, caminando ciegamente, torcio la uia que auia de lleuar y fue a parar a la prouincia de Monpox, dos o tres jornadas apartado del pueblo principal; y porque ya a este tienpo le auia alcancado vn capitan con cierta jente que el Gouernador en su seguimiento auia ynuiado, dio la buelta al Fincenu, y dende a pocos dias64 se encontro en las savanas del Braco de San Jorje con el Gouernador su hermano, que todauia yba en su seguimiento. Despues de juntos quiso el Gouernador proceder contra los que no le auian querido dar el oro y castigallos, pero oyolos, y ellos dieron tan buenos descargos que toda la ira se mitigo, y se conformaron todos juntos, y muy conformes dieron la buelta al Fincenu, donde despues de llegados y uisto el poco rrecurso de comida que en toda aquella comarca auia, por ser los labradores pocos y los comedores muchos, enuio el Gouernador al capitan Alonso de Cazeres, con trecientos soldados, que se fuese la bueta del Rrio Grande, que hera tierra mas fertil y mas entera, y por sus riueras gastasen el tienpo, sustentandose y comiendo, o se boluiesen por aquella uia a Cartaxena65.

Iban casi todos estos soldados, o los mas, muy deuilitados por la falta que de comida auian tenido, y por auerse dado a comer cierta fruta llamada guacuna, con que se auian estreñido, y metidos desta suerte en vn camino tan largo y malo, comenzaron a yrse quedando por los caminos arrimados a aruoles, perecidos de anbre, contando de los regalos que en Italia auian tenido quando se hallaron hen ella; y asi, de los trecientos soldados o mas que el capitan Caceres saco del Cenu, no metio en Cartaxena mas de noventa, que todos los demas perecieron y murieron de hambre por el camino.

El Gouernador ynbio luego que Cesar66 se aparto del, al capitan Alonso de Heredia, su hermano, con ciento y tantos honbres a poblar a Uraua, y desta uez entro hen ella Alonso de Heredia y poblo el pueblo que llamo Sant Seuastian de la Buena Vista, y estuuose con su jente haciendo de paz los naturales sin rresceuir ningun daño, asta que al cauo de seis meses salio hazer una jornadilla algo apartado del pueblo, donde le mataron nueve españoles. Rrecojiose con tienpo y diose a pacificar los naturales, y asi hizo algunos pueblos de paz.

CAPITULO SSIETE

De como en Cartaxena quisieron matar al gouernador Heredia, y como el gouernador Barrionueuo ynuio a Julian Gutierrez a poblar en Urana y como el gouernador Heredia fue con jente a echallo de la tierra.


El Gouernador Heredia se estuuo algunos dias en el Fincenu cauando sepolturas y sacando el oro dellas, y despues que se enfado de estar en aquella tierra se uoluio a Cartaxena, donde le ovieran de matar honbres naturales de su propia tierra, asi por auerse mostrado muy pertinaz y auer rretenido en si todo el oro que de las sepulturas se auia sacado, como por odios particulares nacidos de antiguas enemistades que desde España auia tenido con un Lureña, hermano de otro Lureña que a la sazon estaua en Cartaxena, con el qual Pedro de Heredia tuuo muy rreñidas pendencias y pasiones; y como este Lureña que en Cartaxena estaua tenia alli otros amigos y conocidos y aun parientes, los quales aborrecian al gouernador Pedro de Heredia, porque no hazia de hellos la quenta que hera rrazon, juntose con esto el propio y particular ynteres de su trauajo, que el Gouernador les tenia vsurpado, porque todo el oro que en la primera y segunda uez se auia auido del Cenu y de otras partes, todo lo auia rrecoxido el Gouernador y sacadolo por diuersos modos de poder de los soldados y se auia quedado con ello sin querelles acudir con ninguna parte dello, antes se presumia y aun tenia asi por cierto, que lo auia enterrado y escondido todo en la isla de Carex, que esta una legua de Cartaxena, y que el propio Gouernador y dos criados suyos auian por rromanas pesado el oro que auia juntado, y auia hallado hen ello pasados de trecientos mill pesos, que son treinta quintales de oro.

Pues como la necesidad que todos los mas principales del pueblo tenian del oro que de sus partes les pertenecian, era mucha y muy grande y bil la tirania que en todo vsaua el Gouernador con ellos, juntaronse una noche los mas agrauiados con animo de matar al Gouernador, y juntandose con otros del pueblo a quien no dieron parte de su conspiracion, se fueron a donde el Gouernador estaua, algo temeroso del suceso, y llegados a el los conspirados, comencaron a ultrajallo y a poner las manos en el. El Gouernador hera honbre de animo y que por ninguna uia sufria vltrajes, procuro por armas sastifazer lo que con el cargo no podia; pero como los de la liga heran muchos y el vno solo, y que de su uando no tenia mas de a Suer de Naua, que con el se auia hallado, trataronle mal, que con las lanzas le dieron dos o tres botes sobre un jubon estofado que tenia, con que le hizieron arrodillar, y asiendo con las manos la una de las lancas se leuanto, sacando sola vna mano herida. Ayudole mucho al Gouernador la conpañia de Suer de Naba, porque entranbos se defendieron muy bien de los del motin, que eran muchos; y de los propios que en su conpañia yban, que no savian de la conspiracion, se pasaron luego al lado del Gouernador y le ayudaron a defender su parte, de suerte que los contrarios no tuuieron lugar de matallo como pretendian.

Suer de Naua hera honbre de estimacion y afable. Tomo la mano por la mejor uia que pudo en apaciguar este fuego, de suerte que el gouernador Heredia tuno lugar de salirse de Cartaxena aquella propia noche y meterse con algunos criados suyos en vn bergantin en la mar y hazerse a lo largo, apartandose de tierra, porque la turba de los del motin no le ofendiesen, y apartandose del paraje de Cartaxena, echo mas adelante en tierra vn criado suyo, llamado Terreo, para que fuese ha llamar los yndios comarcanos a Cartaxena, con desinio de pegar fuego al pueblo, quemallo y arruinallo, y con esto tomar benganza de los que le auian ofendido, abrasandolos e matandolos por mano de los yndios; pero el Suer de Naua, que ya se auia juntado en el vergantin con el Gouernador, lo uino a entender y lo rremedio, de suerte que se aparto el Gouernador de su mal proposito y sestubo dos o tres dias en el uergantin en la mar, donde muchos de los de Cartaxena se le desculparon de no auer sido participes de aquella traicion ni ser en ninguna manera culpantes hen ella, diziendo que los de Madrid, avtores de la traicion, y sus criados, heran mas de treinta honbres, y aprouechandosse de la escuridad de la noche auian ydo a yntentar aquel tan maluado negocio de que hellos no heran partifeces, pero por entonzes se pacifico todo y quedaron todos confederados y amigos con el Gouernador, hecepto los agresores principales, que con estos nunca tuuo fija amistad.

En este mismo tienpo el gouernador Barrionueuo, que tenia a su cargo la governacion de Castilla de Oro, parte de la qual es lo que agora llaman Nonbre de Dios, tuuo noticia de como Alonso de Heredia auia poblado a San Seuastian de Buenauista, que tenia por terminos de su gouernacion, la qual dezia llegar asta el Cabo de la Uela, rreciuio enojo dello y determino ynbiar jente de armada que se apoderasen del pueblo y de lo que hen el auia, o lo despoblasen: pero pasosele presto el enojo y estaua ya quitado de aquel proposito, si Julian Gutierrez no le persuadiera de nueuo a hello, por su propio y particular ynteres, porque segun paresce, era este Julian Gutierrez casado con vna yndia, sobrina del señor de Uraua, donde estaua poblado San Seuastian, y mediante esta unidad67 Julian Gutierrez, desde Acla, donde hera uezino, entraua con jente por toda la tierra de la costa a rrescatar oro, y donde mejores rrescates hazia y mas oro sacaua hera en esta prouincia de Uraba, y pareciole que con estar poblado hen ella Alonso de Heredia no tendria lugar de entrar con la liuertad que solia a rrescatar oro y a contratar con los yndios, y por estas causas, como e dicho, persuadia al gouernador Barrionueuo que echase los españoles de Cartajena de la tierra de Uraba; y sobre ello hizo tanto, que el gouernador Barrionuevo le ouo de encargar a el propio Julian Gutierrez la enpresa, y dalle gente con que fuese a uerse con Alonso de Heredia y con la gente que con el estaua, y a echallos del pueblo y de la tierra, y para este efecto se enbarco con la gente que pudo juntar el Julian Gutierrez, y vino sobre la costa y tierra de Uraba, en la qual echo su jente, apartado de donde Alonso de Heredia estaua, quatro leguas, con desinio de no ponerse en bentura de batalla, sino poblar vn pueblo en aquella parte, y despues, mediante el parentesco que su muger, la qual traia alli consigo, tenia68 con el casique de Uraba, juntar asi toda la tierra y hazer que los yndios no siruieran a Heredia, lo qual pudiera muy bien hazer, y lo puso por hobra.

Mas turole poco tiempo, porque luego que Alonso de Heredia supo como Julian Gutierrez estaua en tierra de Uraba y lo que pretendia y aun hauia enpezado a hazer, enbio a Cartaxena por jente española que fuese en su ayuda y fauor, para por fuerza o como pudiese echar de la tierra a la jente del gouernador Barrionueuo.

Llego el mensaje de Alonso de Heredia a Cartaxena a tienpo que se acauauan de mitigar las sediciones de entre el gouernador Heredia y los de Madrid, por lo cual le convino al Gouernador allanarse mas para juntar y atraher a si mas jente e ir en socorro de su hermano y de su pueblo, y mitigado todo, junto y tomo los soldados que pudo y metiose con ellos en dos uergantines y otros barcos, y fuese la buelta de Uraba, donde hallo a su hermano vcupado en hazer rrequirimientos a Julian Gutierrez que se saliese de la tierra y que no le alborotase ni ynquietase la jente y naturales de su jurisdiccion, y otras cosas que entre hellos auian pasado, mas tocantes a la pluma que a la lanza.

Llegado el gouernador Heredia a Uraba y junta la jente que lleuaua con la que con su hermano estaua, saco cien honbres de a pie y de a cauallo por tierra y los uergantines por mar y se fue a uer con Julian Gutierrez, questaua alojado junto a la mar y a la rriuera de un rrio caudaloso que por alli cerca pasaua.

Alojose el gouernador Heredia con su gente en la parte y rriuera contraria del rrio, de suerte questauan a uista los unos de los otros. El gouernador Heredia tomo el termino de su hermano, y comenzo a hazer rrequirimientos a Julian Gutierrez, el qual, asi mesmo, rreplicaua por papeles, aunque mezclados con muchas pelotas de algunos versos69 que consigo tenia, pero no hazia ningun daño con ellas en el alojamiento de Heredia, por estar ssituado en lugar bajo e yr a esta causa por alto las pelotas, y demás desto estauan rreparados con cierta montaña o arcabuco que los defendia. Obo tratos de paz, de suerte que los soldados de un capitan y del otro se juntaron y hablaron, pero no se efetuo cosa ninguna de lo que se pretendia, y de todas partes auia alguna perplexidad en los capitanes, de suerte que casi no se determinauan de uenir sobre esto a las manos ni lo que harian, pero pronosticando Queuedo, natural de Hamusco, soldado de la parte de Julian Gutierrez, que auia juntadose con el capitan Heredia para los medios y conciertos, lo que auia de suceder, dijo hablando con Martin Núñez Tafur: abracame, amigo, porque yo ueo estos negocios de suerte y en terminos que an de parar en las manos, y por uentura haziendo yo el deuer abre de morir el primero. Lo qual paso a la letra como luego se dira.

Auia sido este Queuedo, antes destas rrebueltas, soldado de Heredia muchos dias antes, y auiendose partido el y otros soldados con el capitan Cesar para el Piru, encontraron con este Julian Gutierrez que les aprometio grandes aprouechamientos de oro en aquella tierra, porque lo siguiesen, y ellos hicieronlo asi, y allavanse obligados a pelear en fauor de Julian Gutierrez contra sus amigos y conocidos, y asi lo hizieron.

El gouernador Heredia viendo que los rrequirimientos heran de ninguna utilidad y que por ellos no hazia cosa alguna, comenco a dibulgar que se auia de boluer a Cartaxena y de alli yrse a España a dar quenta de lo que pasaua al Rrey, para que le anparase en la gouernacion que le auia dado, y asi lo dio a entender, de suerte que lo entendiesen en el alojamiento de Julian Gutierrez, para con esta ynuencion descuidallos algo del auiso que tenian. El propio dia, en la noche que estas cosas auian pasado, el gouernador Heredia junto asta beinte soldados de los principales de su conpañia para tentar y ber lo que hen ellos tenia, y les dijo, rrindiendoles las gracias del seruicio que le auian echo en seguille hasta alli con muestras de tan entera boluntad, que el no pretendia ni queria, por ynteres de toda la gouernacion, auenturar la uida de un solo soldado ni poner su justizia en manos de la fortuna, que tanto consistia en la lealtad de muchos soldados de los que consigo traia, cuya fee el tenia por dudosa y doblada, como en el buen hado del capitan; que su yntento hera dejallo todo y rretirarse a Cartaxena, y que los que quisiesen boluer al Zenu con el capitan Alonso de Heredia, su hermano, lo hiciesen, y cada qual siguiese su libertad, porque demas de que, como auia dicho, que queria yr a dar noticia al Rrey de lo que pasaua, pretendia principalmente boluer a bengarse a Cartaxena de los de Madrid, que lo avian querido matar; y ciertamente estaua temeroso el gouernador Heredia de sus soldados por su gran auaricia y escaseza70 con que auia retenido en si todo el oro que de las sepulturas del Cenu se auia sacado.

Los soldados con quien el Gouernador trataua estas cosas eran, como e dicho, los mas principales del canpo, y asi tenian gran presuncion de hazer cosas que ygualasen con su onor, por lo qual le rrespondieron que a que auia sido su uenida de Cartaxena á Uraba; y como el Gouernador les dijese que a hechar de su gouernacion á Julian Gutierrez y a los que fuesen de su opinion, le rreplicaron todos de conformidad que no boluiese de su pretension atras, sino que diese hen ella la horden que le paresciese y mas saludable les fuese, porque hellos y los demas soldados que deuajo de su bandera estauan, perderian el dia siguiente las uidas en el canpo echos pedacos o el quedaria por señor de aquella tierra como lo era. Tuuo en mucho el Gouernador este ofrecimiento destos soldados, y rrindioles muy particulares gracias por ello, y luego comenzo dar horden en lo que auia de hazer para amanescer otro dia sobre el alojamiento de Julian Gutierrez y rrepresentalle la uatalla.

CAPITULO OCHO

De como el gouernador Heredia, con solos beinte y cinco honbres, peleo con Julian Gutierrez y lo uencio y prendio y lo hecho de la tierra, y el se boluio a Cartaxena.


Viendo el gouernador Heredia la boluntad que los soldados que con el estauan hablando, mostrauan de querer poner por su seruicio las uidas, paresciendole que todos heran hombres de suerte y que cumpliran71 enteramente lo que prometian y proponian, luego alli les dio parte de la horden que en acometer a su henemigo pensaua tener, diciendoles que el propio dia en la noche, con hasta beinte y cinco honbres, se meteria al tocar del quarto de la prima en un vergantin y yria a tomar vna punta e promontorio que hazia la tierra en la mar, de la otra uanda del alojamiento de Julian Gutierrez, para de alli dar por las espaldas en los enemigos quando el capitan Alonso de Heredia, que con la demas jente auia la propia noche de pasar el rrio por cierto uado que pocos sauian, estuuiesen rrebueltos con ellos y anduuiesen peleando.

Los soldados con quien el gouernador Heredia trataua estas cosas, le rrogaron luego alli que no buscase ni escojiese otros para lleuar en su conpañia, porque hellos querian ser los que con el se hallasen y morir a su lado defendiendo su persona. Heria72 hacepto su ofrecimiento y se lo agradescio, y despues de llegada la hora señalada, dando horden en todas las cosas que se avian de hacer, asi por mano del capitan Alonso de Heredia, su hermano, como de los demas de la conpañia, se metio en el bergantin con sus beinte y cinco soldados, y nauegando la uia del promontorio señalado, aunque se apartaron bien de tierra por no ser sentidos de los nauios de Julian Gutierrez, questauan surtos casi en el propio camino, las corrientes del rrio Darien heran tan grandes que los hizieron descaer tanto que pudieron ser sentidos de la gente de los nauios, los quales para dar auiso a los de su parcialidad que estauan en tierra alojados, soltaron un tiro de artilleria, de suerte que ya no podia ser oculta la pasada e yda del Gouernador a lugar donde yba, que hera muy señalado, y asi tenia en el puestos treinta hombres y dos uerosos73 Julian Gutierrez, temiendose que por alli se auian dentrar los enemigos.

El uergantin en que el Gouernador yba, aunque sintio que auia de tener rresistencia al saltar en tierra, no por eso dio la buelta, porque los soldados y capitan que en el yban no se les auia enflaquecido punto el animo y brio con que auian salido de su alojamiento, y asi con gran temeridad se fueron hazercando a tierra, donde los estauan esperando los soldados de Julian Gutierrez.

Ya que amanescia y se podian uer y rreconocer los unos a los otros, los de tierra asestaron sus tiros contra el uergantin, y disparando el uno sin les hazer mas daño con el de lleualles vna bandera de la Concepcion que lleuauan tendida en el uergantin, no les pusieron ningun temor, y segundando con el otro segundo uerso, solo le lleuaron el asta de la propia bandera, y con esto zabordo74 el Gouernador con su bergantin en tierra; y aunque les tiraron algunos jaras y saetas no por eso les hizieron daño con ellas, mas de herir a Hernan Gomez Cerezo, que gouernaua el bergantin, en el pecho. El Gouernador, aunque lleuaua algunos arcabuzes, no consintio disparar ninguno hasta que saltaron en tierra, donde travando la pelea los unos con los otros fue tanta la fortuna del Gouernador que antes que a estos treinta soldados les llegase socorro del alojamiento de Julian Gutierrez, questaua apartado quinientos passos, los desuarato y rrindio y despojo de las armas que tenian con poco daño, y sin detenerse alli mucho tienpo, paso adelante, creyendo que ya su hermano con la demas jente oviese pasado el rrio y anduuiese rrebuelto con Julian Gutierrez; pero hello no fue asi, porque tardandose el capitan Alonso de Heredia mas de lo que conuenia en pasar el rrio, tuuo lugar el Julian Gutierrez de sacar su jente de su alojamiento y con ella yr la uia del promontorio donde el Gouernador abia saltado.

Toparonse en el camino los unos y los otros, e yba la conpañia de Julian Gutierrez puesta en vna hordenanza y paso de atanbor, no como honbre que yba a conuatir con su enemigo, sino que vrbanamente yua hazer obstentacion y muestra o rresueña de sus soldados; pero como dellos se adelantasen Queuedo, de quien atras e echo memoria, que yua sobre un cauallo, con vna lanza y una adarga, y su persona vestida galanamente de rrasso amarillo, puso las piernas a su cauallo, e arrostrando contra el gouernador Heredia, que en la delantera de sus soldados a pie yba, le tiro el Queuedo vn bote de lanca, con el qual se dio sobre ciertas armas de algodon que lleuaua vestidas, por lo qual no tuuo lugar de hazelle daño ninguno. Junto al Gouernador yban el comendador Billa Cazeres, de la horden de San Juan, y Juan de Cespedes, que murio en Tunja, que lleuauan cada vno su lanza, y al tienpo que Queuedo paso por junto a hellos e hizo su lanze en el Gouernador, los dos, el Comendador y Cespedes, enplearon sus lanzas en el Queuedo, que yba desarmado, y le hirieron de suerte que cayendo del cauallo sin hablar palabra murio alli, a los pies de sus amigos y conpañeros.

El Gouernador, biendo tan buen pronostico, cobro gran brio, aunque hera mucho el que el y sus conpañeros tenian, y haziendo señal de arremeter, nonbrando el nonbre del apostol Santiago, a quien los españoles generalmente y con muy justas caussas tienen por su patron, el y los suyos, con gran presteza, se metieron entre la gente de Julian Gutierrez, que con sauer que sus conpañeros, que en guarda de la costa estauan, auian sido rrendidos y desuaratados, trayan ya muy admedrentados los animos, y peleando los vnos como vencedores y los otros como uencidos, aunque en desigual numero, ouieron75 en poco tienpo entera uitoria los del Gouernador de los de Julian Gutierrez y su capitan, matandoles en la pelea veinte honbres y prendiendo al propio Julian Gutierrez, antes que el capitan Alonso de Heredia pasase el rrio y fuese con su jente de ninguna utilidad. De los soldados del Gouernador no murieron ninguno, aunque rreciuieron algunas heridas. Saquearon el alojamiento de Joan76 Gutierrez y rrouaron y arruinaron todo lo que hen el hallaron, heceto lo que hera del propio Joan Gutierrez, que el que lo prendio, que fue Martin Niañez Tafur, solo conserbo y libro de la cudicia y manos de los demas soldados, que era en oro y subal77 mas de seis mil pesos.

Tenia alli consigo Joan Gutierrez a su propia muger, la qual, luego que bio que la uitoria se ynclinaba a la parte de Heredia, huyo del alojamiento con quinze o ueinte españoles questauan en su guarda, y metiose la tierra adentro a las poblacones del casique de aquella tierra, que hera su deudo y pariente.

Jhoan Gutierrez, viendose preso, por auer liuertad, y el gouernador Heredia por boluerse con breuedad a Cartaxena por tomar venganza por sus propias manos de los de Madrid, que le auian querido matar, fueron confederados por mano de personas bien yntencionadas, que hen ello trataron, conque al Joan Gutierrez y los que le quisieron seguir se saliese de todos los terminos de la gouernacion de Cartaxena y tierra de Uraba, y sobre hello obo sus escrituras y uincillos de firmeza. Pero con todo esto se detuuieron alli algunos dias, porque saliese la muger del Joan Gutierrez y los españoles, que con ella se auian metido la tierra adentro. Fuelos a sacar Martin Niañez Tafur, que deseaua mucho la concordia, poniendose a gran peligro de perder la uida, porque necesariamente se abian de meter entre los pueblos y chuzma de los yndios, que quando tienen algun acidental enojo pocas ueces escuchan ni quieren oyr palabras ni buenas rracones.

Entro Martin Niañez Tafur entre las poblazones de los yndios, con solamente vn clerigo de la conpañia de Joan Gutierrez, y un criado suyo. Toparon en el camino los principales de aquella tierra con gran cantidad de yndios de guerra que yban en fauor de Julian Gutierrez; pero desque supieron que yban tarde, boluieronse a sus pueblos. Quisieron maltratar a Martin Niañez Tafur, por conozer que hera de uando contrario; pero alli mitigaron su yda78 los españoles que se auian rretirado entre hellos de la parte de Julian Gutierrez, mas con todo esto no dejaron de badurnar79 a Tafur con su vija o betun colorado, de que parecian que tomavan gran contento los uaruaros.

Dioseles noticia a los españoles rretirados y a Isauel Corral del concierto que tenian echo y de la clemencia que con todos vsaua el gouernador Heredia, y asi se salieron todos dentre los yndios y se fueron a la costa, donde los capitanes estauan. Julian Gutierrez y toda su jente se enbarcaron en sus nauios y se fueron a Acla. El capitan Alonso de Heredia se boluio a Uraba, a su ciudad de San Sevastian de Buenauista con la mas de la jente, y el Gouernador se boluio con sus vergantines, con los que lo quisieron seguir, á Cartaxena, donde hallo que un dia antes se auian enbarcado e ydose la uia del Piru, y asi se confirmaron las amistades entre el Gouernador y los vezinos que en Cartaxena auian quedado, para que dende en adelante no se hablase ni tratase del motin pasado80.

CAPITULO NUEUE

Como fue proueydo el llicenciado Vadillo en Santo Domingo por juez de rresidencia contra el gouernador Heredia y lo prendio, y estando preso se huyo y se fue a España; y como ciertos españoles con el capitan Cesar salian de Uraba en demanda del Cenufana81.


Auia el Gouernador Heredia echo en Cartaxena y su distrito algunas cosas de señor asoluto, en perjuicio de personas particulares que del se fueron a quexar a la Audienzia rreal de Santo Domingo, a quien en aquel tiempo heran sufragenas82 todas las tierras que en las Indias auia pobladas de españoles. Los Oydores que hen ella asistian, mandaron que se le tomase rresidencia a Pedro de Heredia, porque entonces, y aun mucho tiempo despues, tuuieron comisión las Audiencias de las Indias para mudar o quitar e tomar rresidencia a los gouernadores que les heran sufraganos, o sienpre que les pareciesen a los Oydores y ouiese causa para hello, lo qual despues suspendio el Rrey, mandando que los Oydores no pudiesen ynuiar a tomar rresidencia a los gouernadores sin licencia del Consejo de Indias.

El gouernador Heredia tuuo noticia y aun fue auisado de como le mandauan tomar rresidencia, y para apartarse o escusarse de dalla83 si pudiese ser, hordeno junta de jente y metiose la tierra adentro, y asi por esto como porque ya se azercaua el ynuierno, en el qual se pasa doblados trauajos, y la tierra hera algo anegosa84 y poblada desteros o lagunas, apresuro el Gouernador su partida y salio con mas breuedad de la que se esperaua, y con la gente y aderezos de guerra que pudo auer, se metio la tierra adentro con desino de gastar por hella85 algun tienpo, y despues dar la buelta por Uraba y de alli enbarcarse para España: pero no pudo hazer esto como pretendia, porque el Audiencia, auiendo proueido por juez de rresidencia al llicenciado Vadillo, oydor de la propia chanzilleria, le mando que luego se partiese y biniese a Cartaxena, el qual lo hizo con tanta presteza que no tubo lugar Heredia de boluer a Uraba antes de su llegada, y asi tubo lugar el Oydor de hazer sus ynformaciones secretas contra Pedro de Heredia y ser auisado de lo que pretendia hazer, y enuiar como ynuio al comendador Hernan Rodriguez de Sosa, cauallero portugues, a quien despues el adelantado Benalcazar corto la caueza juntamente con el mariscal Jorje Robledo en tierra de Harma, de la gouernacion de Popayan, que estuviese en el pueblo de San Seuastian de Uraba, y alli esperase a que saliese el gouernador Heredia y lo prendiese y lleuase preso a Cartaxena86.

Desde a pocos dias que el Comendador hobo llegado a Uraba, salio el Gouernador con su jente, que traia mas treinta mill pesos de oro fino en buenas joyas, y los soldados mas de otros treze o catorze mill pesos, y puesto a punto para yrse a España, vino a caher en manos del Comendador y a ser preso y lleuado a Cartaxena, donde el llicenciado Vadillo lo tuuo preso muchos dias, entendiendo en su rresidencia. El gouernador Pedro de Heredia tuuo modos como soltarse y enuarcarse e yrse a España, donde despues le hizo merced el Rrey de titulo de Adelantado de Cartaxena y Gouernador de aquella gouernacion, y el llicenciado Juan de Uadillo se quedo gouernando a Cartaxena, y tanuien tuuo el despidiente87 que luego se dira.

Estaua en este tiempo en Uraua detenida y rrepresada mucha jente, asi de la que auia salido de la jornada con el gouernador Pedro de Heredia, como de la que de la isla o otras partes acudian a la fama de la rriqueza que alli se auia de los yndios. Determinaron ciertos soldados, con comision y licencia del llicenciado Vadillo, entrarse la tierra adentro a gastar el tienpo en algun onesto ejercicio y a prouer el pueblo de comida, questaua muy falto della. Juntaronse con este presupuesto sesenta soldados, y lleuando por su capitan a Francisco Cesar, se salieron del pueblo de Uraba y se anduuieron algunos dias por poblazones zercanas, enuiando comida a la ciudad; y como todos estauan proues y faltos de posible, confederaronse y concertaronse entre si de que no boluiesen al pueblo sin hallar alguna copia de oro con que supliesen sus necesidades, y aprouando y confirmando este parezer por todos, ya que se querian partir de vn poblezuelo donde estauan alojados, juntaronse los yndios de aquella comarca para dalles guazauara, y biniendo a dar en el alojamiento de los españoles, encontraron apartado del, en vna quebradilla, a vn soldado estranjero que yba a dar de ueuer a su cauallo, al qual los yndios comencaron a flechar desde lo alto de las barrancas de aquel arroyo donde estaua el soldado.

Pareciendole que hera cosa ynfame el soltar el cauallo y rretirarse o ponerse en lugar seguro, comenzo muy de su espacio a sacar vn machete que lleuaua y a esgrimir con el y soltar el cauallo: ybase rretirando muy de su espacio, y diciendo a los yndios en su lengua, quiriendo ymitar a la castellana: «juradi que no temedi vellaqui yndi», y esto88 sin que los yndios llegasen a el, porque desde lexos no cesauan de flechalle, y asi, antes que fuesse socorrido de los demas soldados que al rruido acudieron, le auian ya los yndios dado catorze o quinze flechazos, que todos le trauesauan el cuerpo, de que luego, otro dia siguiente, murio.

Tomaron el capitan Cesa y los soldados que con el estauan, por desinio o derrota de su jornada el descubrir el camino al Cenu, enpresa bien trauajosa y dificultossa para otro mas copioso numero de gente, porque hera todo lo que se auia de caminar tierra muy montosa y arcabucosa y de gran espesura y que por ella auian de yr de contino abriendo camino con hachas y machetes y azadones, sin que por donde yban ouiese mas camino del que los soldados yban abriendo a pura fuerza de bracos, lleuando por guia sienpre el poniente. La comida que por estas montañas auian y tenian los soldados heran hobos, fruta de arboles siluestres, e hicoteas o galapagos, de que auia gran cantidad en los arcabucos y alguna misera comidilla que en algunos buhios de yndios que acaso topauan por aquella montaña auia, y con este contino e yntolerable trauajo, rronpiendo y atrauesando y suuiendo grandes montañas, y auiendo caminado por ellas mas de ochenta leguas, la semana de la natiuidad del Hijo de Dios, hallaron entre aquellas montañas y sierras vn ballecuelo poblado de poca poblazon, al qual sus propios naturales llamauan Abiue. Fue gran refrigio89 y consuelo para los españoles, por que hen el hallaron abundancia de comida, con la qual se detuuieron90 algunos dias, porque ya no abia fuerza que soportase ni animo que tolerase el trauajo cotidiano que todos los soldados hasta alli auian traido, cortando y abriendo camino, y cauando y aderezando las questas y suvidas para los cauallos, sin comer cosa que les pudiese avmentar el uigor y las fuercas corporales.

Estando, pues, los españoles descansando y rreformandose91 en Abiue, ouieron e tomaron a manos vn casique o principal de aquel valle, que les dijo como heran el y sus yndios sujetos al casique de Nutiuara Cenufana, ques vno de los tres Cenus de que atras e tratado, cuya poblazon y uiuiendas estaua seis jornadas de alli la tierra adentro, todas de tierra rrasa o pelada. Dioles gran contento a los españoles esta nueua, por entender que se uiyan libres de trauajo de abrir camino y cortar arcabucos; y con esto determino el capitan Francisco Cesa enbiar al propio principal que le dio esta noticia, que fuese de su parte hablar y saludar al casique Mitiuara92 Cenufana, y dalle parte de como yua a uelle y conocelle y a ser su amigo y conpañero.

Rresceuida la nueua de los españoles, el casique Mitiuara Zenu, segun las muestras que dio, se holgo mucho dello93, de la suerte que el lobo anbriento, que suele dar muestras de alegria y rrelamerse con la uista del pegujal o manada de las ouejas, por que luego ynbio yndios suyos cargados de friosoles94, aji y sal, de que tenian gran necesidad, y a decilles que se holgauan mucho con su yda, que se diesen priesa a engordar y azercarse a su pueblo, porque con su yda pretendia hazer grandes fiestas y conuites a sus feligreses y comarcanos; y desde esta primer salutacion sienpre tuuo este baruaro especial cuidado de proueher y enuiar a los españoles de las cosas dichas, y mayas, que son perrillos e gosques pequeños para comer, y mantas y otras cosas que en su tierra auia, y nunca se le oluidaua el decir que se diesen prisa a engordar y se llegasen a su pueblo, por que los deseaua uer yr muy gordos.

Con estas nueuas y conuites salieron los españoles de Biue y siguieron su uiaje por tierra rrasa y apazible de caminar.

NOTAS Á LOS CAPITULOS III A IX
I

En carta dirigida al Emperador por Alvaro de Saavedra, Tesorero de Cartagena, fechada en esta ciudad á 26 de Mayo de 1535, se lee:

«El año pasado, como cesaron las aguas, hizimos la jornada de las Sierras de Abreva… se pasaron hartos trabajos… Mientras más andávamos se mostravan más agras, hasta tanto que nos pusieron en víspera de perdernos todos, ansi por la mucha aspereza dellas, como por las muchas aguas que nos sobrevinieron, como por la delgadeza de bastimentos por la poca población, i esa que havía mal formada, que era haver de un buhio á otro un quarto de legua, i media legua, i una legua, i toda la población por este orden… La tierra nos engañó en esto mucho, porque la costa esta poblada bien, asi de pueblos formados, como de estar en comarcas unos de otros… al rebes de otras partes que es ser la costa mal poblada, i la tierra adentro mucho bien. Dimos en el camino á la ida en un pueblo que se dice el Cenu, no de mucha población así en él como en la comarca del; en el qual se hallaron 30.000 pesos de oro; i así mesmo supimos de los indios que se tomaron allí, que mucha cantidad de montones de tierra que al rededor del pueblo avia, eran todos sepulturas, i que todas tenian oro; i para saber si era verdad, el Governador mandó abrir una… de la que se sacaron 10.000 pesos i dende arriba: sacados, el Governador tiró su camino, pensando que estavamos ya en lo bueno, i fue á dar en las sierras que dicho tengo, donde salimos con harta quiebra de gente i cavallos á cabo de dos meses sin ver cosa de oro que se pueda decir, i venimos por el mismo camino con mucho riesgo por las aguas i rios que nos atajaron en muchas partes. Tornamos al pueblo del Cenu donde hallamos los Indios de paz… El cacique del pueblo tenía otros 7.000 pesos de oro que ovimos del, los quales nos dijo haver sacado de la sepultura que dejamos abierta… de ai nos venimos á esta Ciudad… con hasta 50.000 pesos de oro…

»Luego que aqui llegamos… el Governador le pareció… enbiar un hermano suyo, que aqui halló quanto vino, la tierra adentro con hasta 120 ó 130 peones i 20 de cavallo poco más ó menos… para que invernasen… acia la costa del rio grande, que parte término con Santa Marta i esta provincia, i que cesadas las aguas procurasen de pasar adelante, i descubriesen camino por donde se rematasen las sierras… el qual camino no pudieron descubrir por… los rios i cienagas que se las pusieron delante… se bolvieron al pueblo del Cenu á invernar… i ai estuvieron sacando oro, i entendiendo en descubrir la costa del rio del Cenu. Lo qual descubrieron hasta venir á dar á la boca de la costa de la mar, que está la boca del rio 20 leguas desta Ciudad la costa abajo, i de la boca del rio al pueblo del Cenu hai 8 ó 10 jornadas por tierra; i por ai acordó el Governador en fin de Diciembre pasado de irse al… Cenu, i para ello se enbarcó en 5 navios con hasta 500 hombres i 180 cavallos i se fue a juntar con su hermano al dicho pueblo… que avia ya 5 meses questava allá. De la qual jornada padeció mucho la gente de hambre, i murieron cantidad dellos por la falta de bastimentos por ser la tierra tan mal poblada… i por no hallar camino para pasar adelante, porque ya su hermano avia tornado á procurar de buscalla quando el Governador llegó; y no lo pudo descubrir, más de que halló otros dos pueblos en la dicha provincia del Cenu con mucha cantidad más de sepulturas que en el Cenu.

»E visto que no se hallaba camino, hizo el Governador tres egercitos de la gente. Con el uno quedó él en el Cenu sacando oro; i con el otro embió Alonso de Heredia á la boca del rio del Cenu, para que alli se embarcase con toda la gente y cavallos que trajo en navios que envió á pedir á esta Ciudad… se le enviaron tres, en los quales metia gente i cavallos para ir á la provincia de Uraba, porque por tierra no se pudo descubrir camino por las muchas sierras i cienagas que hallavan. I de los tres navios se alzó el uno con gente y cavallos: los quales dicen irse quejando de agravios que dicen haverles hecho… Aportaron al Nombre de Dios segun tenemos nueva, i asi mismo que havían criado Procurador para ir á dar cuenta á V. M. de todas las cosas subcedidas en la tierra.

»Con los dos navios i gente que quedó se fue el dicho Alonso de Heredia á Uraba. Hasta agora no tenemos nueva que se aya hecho cosa que fruto tenga, aunque hazia dos meses que está allá. I con el otro egército embió á Alonso de Cáceres… sobre la costa del Rio grande… á buscar población donde la gente comiese, porque tenia estrema necesidad dello: el qual vino con ella á esta ciudad havra tres semanas, diciendo que no avia hallado donde reparar de 2 ó 3 días arriba en toda la tierra, i que la gente venía tan delgada, que á tomalles las aguas de hecho, que comenzavan ya, pereciera mucha gente dell. Lo qual hizo saber al Governador con parte de la gente en el Cenú… A tiempo que lo supo llegó un vergantín que de aquí embiamos á descubrir el rio, donde se vino el Governador i el veedor Juan Velazquez que con él estava, los cuales trageron el oro que se avia quintado de todo lo que se avia havido i sacado hasta el día que partieron; que pertenecia á V. M… 11.280 pesos de buen oro, i 800 de oro bajo…

»Al tiempo que el dicho Governador salia de aquí para el Cenu, como penso residir en el muchos dias, descubrir, paso por el rio, contratar por alli i proveerse de varias cosas, juzgo necesario llevar marca para que se quintase y marcase el oro. Fue con el el veedor, i se nombró Tesorero i Contador. Mas al parecer huvo algunos fraudes, usando el Tesorero de dos pesos, uno para recibir el oro, i otro para entregallo. El Governador fundio i marco mucho oro diciendo ser suyo, sacado con negros i moros suyos, i no pago el quinto de lo fundido con ello, sino con oro por fundir.

»Vino a esta en fin de Abril por el rio en un vergantin, enbiado de aqui a descubrir al paso del rio, i con el el veedor. El qual, i el Contador i yo nos juntamos a requerirle que pues estava para partir al Cenu un Capitan, mandase traer la marca, que no convenia quintar ni marcar alli, sino traello todo, i hacerlo aqui con la marca de las armas reales que nos dieron el Presidente i Oidores de la Española. Contradijolo i nos maltrato de palabras, por manera que hubimos de ceder a la fuerza. Hicele varios requerimientos, i ni osadia tenemos para pedir testimonio, segun nos tiene oprimidos.

»La tierra i poblacion desta Ciudad en tanta necesidad que para conservarse es menester el remedio de la mano de Dios, en tanto que viene de la mano de V. M… i porque de dos navios que han salido de aqui alzados con copia de gente, tenemos noticia que envian Procurador o Procuradores a informar a V. M. de las cosas sucedidas en esta provincia, ceso…

»La tierra ha venido de golpe en tanta quiebra, que si alguna provincia se permite haver esclavos o nabovias de por fuerza, es esta una para la conservacion y poblacion desta Ciudad, por comer ellos carne humana, ser muchos someticos95 i otras irronias.

»Desque vino el Governador a la tierra i yo con el se han havido para V. M. de quintos i Almojarifazgos i otros derechos, 34.000 pesos, entrellos los 6.000 d'oro bajo. Enbiamos aora a V. M. 16.000 con Torres, Alguacil Mayor.»

(Colección Muñoz, t. LXXX.)

II

En carta dirigida al Emperador por Domingo Cavallero96, desde Santo Domingo, en 28 de Septiembre de 1535, se dice:

«Havra cuatro horas llego aqui una Caravela de Santa Marta. Trae nueva que estando en aquel puerto llego un navio de Cartajena con el hijo del Governador Pedro de Heredia, con el cual se presumio enbiava su padre mucho oro sin quintar ni dar parte a los conquistadores. Estos, con el Tesorero Sayavedra, le requirieron, i el caso vino a las armas, de que Heredia salio herido en un brazo. Puesta tregua entrellos, salio un navio de Cartagena para dar cuenta dello al Doctor Infante, que reside en Santa Marta, quien haviendo hecho catar el navio do venia el hijo de Heredia, hallo que traia 14.000 pesos; se los tomo i los embio a nosotros los oficiales, en tres navios. Este es uno, i trae 3.200 que se han puesto en el arca de tres llaves. El Abdiencia esta haciendo informacion desto i otras cosas mui recias que se dicen deste Governador, i para embargalle todo el oro, i evitar cierto rompimiento que se teme entre cierta gente suya i otra que envia el Governador Barrionuevo a poblar a Uraba, pienso enbiara persona.»

(Colección Muñoz, t. LXXX.)

III

Carta de Pedro de Heredia al Emperador, fechada en Cartajena á 25 de Noviembre de 1535.

Despues de haver dicho que escrivio á S. M. con Alvaro de Torres, que partió en el navio que llevó los 16.000 pesos (de que se hace mención en la anterior i sospecho ser este Torres el que fue de Procurador) prosigue:

«Lo después sucedido en la tierra es, como con estas nuevas del Perú cargó tanta gente que nos hallamos en esta provincia de 800 hombres arriba, e… aunque ella sea fertil, 800 hombres de guerra no se pueden sustentar; pues que… en el reino de Toledo no se podrían sustentar, quanto más en la provincia de Uraba e del Cenu, que donde se ha descubierto el oro, que en esta provincia ha sido. – Porque mui esteril de comidas, i en ellas los hombres no se pueden sustentar sino es á mucha costa e trabajo: de donde sucedió tanta variedad en la gente, que se hicieron muchos ecesos, asi entre los cristianos como en la guerra de los Indios, sin se poder remediar ni entender unos á otros, é pusieron las cosas en tan excesivos precios, que valia un cavallo 500 cs97 e aqui ordinariamente vale 80, e un negro otros 500, e un queso 50, e un pernil otros tantos, e todas las otras cosas desta manera. E como compravan las cosas á estos precios no huvo ninguno que no se adebdase en mucha cantidad, de manera que quando bolvimos á esta ciudad é como aquí tanta gente havia, e no nos podiamos sustentar, sucedió que ciertos cavalleros que vinieron aquí de la villa de Madrid, me hicieron cierta resistencia debajo de colores como digo, de hombres que venian con pensamiento que cada uno havia de llevar 40 ó 50.000 pesos en llegando. A los quales yo quise prender, é no pude, é se me salieron de la tierra juntamente con otros, los quales fueron á la isla Española á hacer relaciones no verdaderas, no enbargante que aqui se hizo proceso contra ellos de la verdad, e se embio á la dicha isla Española, donde creo proveeran lo que convenga al servicio de V. M.

»He sabido que las informaciones que en la isla Española se hicieron, han enbiado á V. M. é… como proveyeron Juez de residencia para aquí, el qual veniendo por la mar quiso Dios que se perdiese el navio en que el venia e se ahogase, de que me ha pesado: A V. M. suplico mande proveer en ello lo que sea servido, porque la verdad, si él llegara aquí, la tierra toda se perdiera, porque agora está en términos de descobrirse lo bueno que hai en ella. E yo sabiendo que me enbiavan á pedir cuenta, estava determinado de no salir desta ciudad á ningund ca98 fasta darla. Porque me parecia recia cosa, andar yo trabajando en la tierra e descubriendola, e que se hiciesen cosas contra mi. E los Cabildos de esta Ciudad é de San Sebastian de Uraba, que yo tengo hechos, é la gente del comun de ambas partes me requirieron que fuese en seguimiento del descubrimiento que tenia empezado, protestandome todos los daños que á la hacienda de V. M. le viniesen por no ir:

»Porque yo tengo dos egercitos de gente la tierra dentro, de cada cient hombres de pie i de cavallo, ques lo que al presente es menester en esta tierra, e no más: el uno está en las provincias de Uraba, e el otro en las provincias del Cenu… Yo estoi de camino para ir, porque agora es el tiempo del verano acá. La nueva que de la tierra hai es grande, si Dios dello es servido que hallemos por donde pasar, porque por dos partes que tenemos noticia del camino vamos acometer, i á esta cabsa están divididos los dos egercitos, que es por donde entranbos estan.

»Sobre la provincia de Uraba havemos tenido diferencias con los de la governación de Tierra firme, porque V. M ha sido servido de dar ciertas cédulas á la población que conmigo está asentada. Lo que esta Governación tiene bueno es lo del Cenu i Uraba, que siendo una cosa si V. M. es servido de quitarlo desta Governación, despues de hacerseme á mi sinjusticia; esta Governación no podrá estar más poblada de quando lo quiten. Y esto dígolo, porque si V. M. fuese servido de dar lo uno, se ha de dar todo junto, porque no hai Governación en todas estas Indias más señalada ni más limitada que esta de un rio á otro, sin poder tener con nadie aunque queramos en que entender, porque si no es pasando con navios los rios, no podemos pasar allá, ni ellos acá. Las cédulas que V. M. ha dado yo he suplicado dellas. En Santo Domingo de la isla Española está el proceso de lo que sobrello ha pasado, porque la gente de un Cabo é de otro hemos estado juntos. He suplicado á ese Consejo é suplico á V. M. lo remedie.

»Los dias pasados en la [¿isla?] que á V. M. escreví con Alvaro de Torres, escrevi como yo havia sacado cierta cantidad de oro de las sopolturas del Cenú, ques donde me99 Presidente é Oidores de la isla Española, ques en mucha cantidad lo que yo he havido á mi costa é con mis esclavos, con 30 i tantos mill castellanos de todos oros pagados los derechos de V. M., los quales ó la mayor parte dellos yo he gastado en su real servicio en dar socorro á la gente é prestalles dineros, é en tres pueblos que tengo poblados en esta Governación, é en dos vergantines que he fecho é sustento, con que he descubierto el rio del Cenu, é pienso entrar á descubrir los otros rios, é lo que yo he sacado parecerá por los libros de V. M. ser lo que yo os digo é no más… Son tantas las variedades que hai en la gente de Indias… que los que á V. M. servimos es menester que Dios influya gracia en nosotros para podernos conservar; é como nosotros no seamos merecedores, no lo permite… Plega á Dios por los méritos de su pasión lo encamine como todos acertemos á servir á él i á V. M. Nuestro Señor &ª.»

(Colección Muñoz, t. LXXX.)

IV

Carta dirigida al Emperador por Petrus Maldonatus, Alonso de Vegines, Alonso Méndez, Rodrigo Duran y Juan Velazquez; fechada en Cartagena el 26 de Noviembre de 1535.

Con Alvaro de Torres, Alguacil mayor desta Governacion, escrivimos a V. M. i suplicamos viese ciertos capitulos i nos hiciese mercedes. Digimos que al Governador havia enviado su hermano Alonso de Heredia a pacificar a Uraba con 150 hombres de pie y cavallo, que hizo alli «un pueblo en parte mui provechosa al descubrimiento del secreto del Dabaiba, que tantos años ha que se tiene noticia ques la mas rica cosa que hai descubierto, a lo menos mui averiguado desde… que Pedro Arias de Avila vino… a estas provincias donde… el fator Juan de Tavira gasto 40.000 pesos d'oro en una armada que fizo por el rio grande arriba que dicen de la culata de Uraba, desde la ciudad del Darien; la qual armada i el con ella subieron por el dicho rio arriba cantidad de leguas e… se perdio i murio en el dicho rrio con otros Capitanes e personas señaladas, por ser la gente de indios mui belicosa.» Pues esa tierra i su puerto, do tanto bien reciben los navios que van a Nombre de Dios a bastecer el desc.to del Perú, i do tantos se guarecen en tiempos contrarios, se ha reducido por Alonso Heredia i formado pueblo con Alcalde i Regidores, a gran costa Nombrole San Sebastian de Buena vista, con justo titulo, por la mucha cantidad de mar i tierra que de alli se descubre. E teniendo de amistad 22 caciques, con uno que se dice de Uraba, rescatando i enseñandoles el vasallage que devian a V. M., un Julian Gutierrez fue con armada de 150 hombres con una nao mui artillada e vergantines e canoas, queriendo por fuerza entrar a desbaratar dicha ciudad. Los de Heredia les defendieron para no saltasen en tierra, e requiridos si traian alguna provision de V. M. mostraron una, de la qual se suplico i se requirio a Gutierrez que marchase e lo siguiese por justicia, i no quiso.

En este tiempo vino a el una nao desos reinos, i en ella 8 o 9 Cavalleros de Madrid, los quales, o por sus intereses, o por lo que no se puede alcanzar, pusieron esta ciudad en terminos de perderse, i quisieron matar al Governador, i de hecho le hirieron en una mano, e sino fuera por las armas de algodon dobladas que llevava, le mataran, i el Contador i Veedor se metieron en medio e requirieron a Governador i Cavalleros porque se perderia la Ciudad. Restando asi, vino la nueva del dicho Gutierrez, i el Governador armo ciertos vergantines, fue a requirirle i proponer partidos, i en ninguno quiso venir. Y el Governador determino de le hacer marchar, pues estava dentro los terminos de su Governacion, que son desdel rio grande de Santa Marta hasta el rio grande de la culata de Uraba.

Estando la cosa asi, la Audiencia de la Española embio un Juez perquisidor a esta provincia. Supolo el Governador i embio llamar a su hermano para dar la cuenta; mas luego vino noticia de haverse perdido el navio en que venia dicho Juez a la boca del rio grande, doce leguas de Santa Marta, ahogandose el i otros de su comitiva. Queria el Governador no moverse desta Ciudad hasta que otro embiasen, i siendo aora la boca del verano, le obligamos todos a que fuese a la entrada en servicio de V. M. Suplicamos no se separe desta Governacion lo de Uraba.

(Colección Muñoz, t. LXXX.)

V

Licenciado Juan de Santa Cruz.– Por ciertas quejas que se dieron a la Audiencia de la Española contra Pedro de Heredia, Governador de Cartagena, el Audiencia enbio contra el al Oydor el Licenciado Juan de Vadillo por Juez de residencia, cuya provision fue confirmada por S. M.

Fue Vadillo, y se pretende trato a Heredia y su hermano Alonso con gran rigor, sobre lo cual, con poder de dicho Governador, fecho en Cartagena 14 de Junio de 1536, a favor de Alonso de Montalban, este hace una provanza en Santa Marta, en 15 de Agosto de 1536 ante el Adelantado Don Pedro Hernandez de Lugo. Con ella se fue a la Corte y negocio se enbiase Juez de residencia contra Vadillo. Es dada la provision de tal juez al licenciado de Santa Cruz, en Monzón á 22 de Octubre de 1537. Por otra de Valladolid, de 20 de Noviembre de 1537, se da comision a Santa Cruz para soltar a Heredia y los suyos que tenia presos Vadillo, y entender en las diferencias que entre ellos havia, ver que agravios haya echo Vadillo, y recivir los descargos de Heredia.

Empieza a entender Santa Cruz en sus comisiones en Cartagena a 5 de Octubre de 1538. Ayuntados en Cabildo Alonso de Bejinez, teniente de Governador y los Alcaldes y Regidores. A la sazon estava Vadillo ausente en una entrada, lo qual y el gran numero de amigos de Heredia que havia en la ciudad. Se presenta el teniente Bejines al Juez para que suspenda la residencia pregonada, o al menos no reciba por testigos a ninguno de los parientes y paniaguados de Heredia. Este presenta pedimento diciendo que Vadillo, con noticia de la venida del Juez, huyo tierra adentro con cierta gente, y pide se le haga comparecer personalmente a hacer residencia. Al contrario, Bejines hace una provanza en 10 de Octubre de 1538, intentando provar que Vadillo a ido a hacer un gran servicio a S. M. qual es pacificar y descubrir las provincias de Guaca y Guachica, que Francisco Cesar, su capitan, dixo haver hallado, por lo qual el Licenciado habra diez meses salio de Cartagena, yendo en ciertos navios a la ciudad de San Sevastian de Buenavista en Vraba, de do partio a su descubrimiento.

Siguen muchas informaciones por una y otra parte, y en 26 de Noviembre de 1538 empieza la pesquisa contra el licenciado Vadillo, su teniente Bejines, su alguazil mayor Juan Gomez, y demás alguaciles y tenientes suyos.

En 30 de Octubre, Hernando de Olivares, theniente de Santa Cruz, hace otra pesquisa contra Vadillo en la Villa Rica de Madrid, que es en la provincia del Cenu.

Uno de los tenientes de Vadillo en Vraba fué el comendador Hernan Rodriguez de Sosa, á quien Heredia tira no menos que á Vadillo.

Los cargos contra Vadillo son: Haver echo esclavos y errado muchos indios enbiándoles á ranchear para tomar achaque de poder tomarlos por esclavos so color de alzamiento y guerra, siendo asi que á Heredia en sus provisiones ó capitulación mandó S. M. no hacer esclavos (muchos testigos deponen que tambien Heredia contravino, y es cierto que nadie lo cumplia): Que recivió dádivas: Que deshonro al contador Rodrigo Durán porque le requirió no hiciese el yerro de los esclavos: hizolo á su pesar, erró, vendió y consintió vender y extraer; y que un criado suyo llevase de cada esclavo que errava tres maravedises y dos tomines: Que sus Capitanes ranchearon muchos pueblos, hicieron y erraron muchos esclavos, no sólo consintiéndolo él, sino llevando su joya de General, y siete partes de todo. Por rovar los indios y hacerlos esclavos se alzaron varios pueblos. Que fue juez apasionado, injusto y riguroso. La codicia le hacia enviar á rescatar ó rovar quanto tenian los indios, y aun los mantenimientos. Muchas cosas de los rescates se ocultavan al veedor. Que proveyó thenientes inhábiles para el oficio. Quando el fue era práctica del oro que se sacava de las sepulturas del Cenu ser la mitad para el que lo sacava, y la otra mitad para la compañia, que eran todos los conquistadores ó pobladores: el Licenciado dió muchas cédulas á particulares que lo sacasen para sí (su parte llevarla el Licenciado). Que algunas veces del oro traido para la compañia se tomó siete partes. Que la cédula de S. M. dando licencia general para sacar oro de las sepulturas pagando el quarto, aunque la pregonó no la cumplió, pues hacia pagar á demas por aprovecharse así sus criados y amigos, los quales y el solian no pagar ni los derechos de S. M. Sacava para si las mejores sepulturas, y tenia negros en compañia de Francisco Danvila y Diego Cavallero, á quienes sin ser de la provincia se davan partes como á vecinos. Siguen otros cargos de agravios contra Heredia y otros particulares favores injustos á sus paniaguados. Sobre las entradas del Urute y del Guaca, que no cuidó la observancia de las Provincias Reales ni de hacer Libro en que se escriviesen ni arca en que se guardasen. No se guardó Arancel de derechos. Si los caciques le traian mantenimientos los castigava porque además no traian oro.

Sigue una provanza eterna de algunos millares de foxas hecha por parte de Heredia.

Por la ausencia del Licenciado Vadillo después de echa la pesquisa y echos los cargos, suspendió Santa Cruz la residencia. Vuelve á ella y la prosigue, venido Vadillo, desde 29 de Agosto de 1539.

No hallo sentencia contra Vadillo, y seria perder el tiempo reconocer prolixamente vna docena de resmas de papel que tiene este proceso sin estar completo, compuesto la mayor parte de informaciones apasionadas echas con testigos de manga que deponian lo que quería el interesado.

Tampoco examino otra gran porción de provanzas y autos de la residencia que tomó Vadillo á Heredia, la qual carece de principios y fines y quizá de varios medios.

Observo que Vadillo tenia preso al governador Heredia en la carcel con prisiones y guardas. Santa Cruz le sacó de la cárcel, i le dió por cárcel su casa de Heredia mismo; i por esto su procurador comparece antel Juez en…

(Colección Muñoz, t. LXXXIX.)

VI

Licenciado Lorenzo de Paz de la Serna.– Por provisión fechada en Madrid el 14 de Julio de 1540 se manda á dicho Oidor de Tierra Firme que por quanto se ha proveido la Governación de Cartagena á Pedro de Heredia, tome residencia al Licenciado Juan de Santa Cruz i sus oficiales, i los descargos al licenciado Vadillo i sus oficiales, tomando en si las varas si todavia Heredia no fuese llegado á su Governación. Es recibido en el Cabildo de Cartagena, presente el licenciado Santa Cruz, en 29 de Diciembre de 1540, y se le entregaron las varas.

Los Tenientes de Santa Cruz á quienes tambien se toma residencia, son Francisco Verdugo, Pero Nuñez, i el Contador Rodrigo Durán, sus Alguaciles mayores Juan Graciano, Gabriel Cataño de Sandoval, Pedro Ordoñez de Peñalosa, estos fueron Tenientes de Alguacil mayor, Baltasar de Santa Cruz, Antonio de Alava, Tenientes del Cenú, Fernando de Olivares, García Pardo; Teniente de Mopox, Francisco Verdugo; Tenientes de Vraba, el veedor Juan Velazquez i Julián Gutierrez, Capitanes de Santa Cruz, Luis Bernal, Pedro Fernandez de Ocon é Alonso Monte.

El Juez pronuncia sentencia en Cartagena á 5 de Febrero de 1541, absolbiendo á Santa Cruz en lo que se le atribuía de parcialidad á favor de Heredia; le condena en cien pesos para la Cámara, y otros veinte para uno á quien llevó derechos demasiados; por haver puesto de Tenientes en las ciudades de Cartagena y Cataxapa á Juan Graciano y Baltasar de Santa Cruz, sus sobrinos y parientes, le condena en el tercio del salario de un año. Sobre una sentencia que mandó executar de cortar la lengua á un Diego Chamorro, haver embiado á rescatar y pedir oro á los indios; haver sido negligente en atender al buen tratamiento de los indios y haver disimulado los malos tratamientos y otras cosas, lo remitió á S. M. y Consejo. En lo demas le declara buen juez y provechoso á la República.

Santa Cruz, después de sus descargos, espone haver echo una buena puente, un muelle mui util para cargar y descargar, un camino mui util, carnicería, pescadería, carcel, libros de provisiones, de asiento, de presos, etc. Haver puesto recaudo en la hacienda, penas de Cámara y bienes de difuntos; haver sido mui vtiles sus entradas, que la gente que con él fue huvo más de 60.000 castellanos y S. M. mas de once mill (se inserta una larga provanza sobre la entrada del Urute). Haver desmontado el arcabuco que estava en el puerto y al rededor de la ciudad que era dañoso á la salud, quitava la vista del mar é inundaba el pueblo de mosquitos enojosos que se han quitado. Haver echo muchas crianzas y labranzas que no havia, y poblado la villa de Santa Cruz de Mopox, que dice ser el mejor pueblo de la Governación.

Siguese el pleito de residencia por apelación con el Fiscal del Consejo en Junio de 1541.

(Colección Muñoz, t. LXXXIX.)

VII

En carta del licenciado Miguel Diez de Armendariz al Emperador, fechada en Cartagena á 24 de Julio de 1545, se dice:

La residencia del adelantado Heredia i sus tenientes tengo casi en conclusión, i con todo no se quando verá el fin, según las mañas, cautelas i osadias que hallo. No ha holgado tentacion contra mi, ni dolencia contra las provisiones de V. M. El Adelantado i su hermano Alonso, Teniente general, vinieron en 18 de Abril á mi Audiencia con peticiones recusando á mi i á todos los vecinos i moradores de Cartagena, Santa Marta, Nuevo Reino, Popayán, i Rio de San Juan. El 22 se apartaron de la recusación, ofreciendo responder á los demandantes. En 17 Mayo el Adelantado, teniendo Casa por Carcel, saliose i ibase al puerto para huirse, segun fui avisado, i después confesó de plano.

…

El Adelantado Heredia quando se iba á las minas de Buritica, repartió la tierra en la villa de Santiago de Tolu después de la fecha de las Nuevas Ordenanzas i dubdo ú prefirió á conquistadores. Esto cumpliré si no se hubiere guardado.

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

VIII

El licenciado Miguel Diez Armendariz, en carta dirigida al Adelantado Belalcazar, fechada en Santa Fe el 27 de Abril de 1547100 dice:

Al Adelantado Heredia embié á España solo por no haver cumplido las provisiones de S. M., la de que no fuese á Antiocha, i no haver guardado de franceses á Cartagena, como lo tenia S. M. mandado. A su hermano Alonso enbio asi mismo en seguimiento de una apelación de sentencia de muerte pasada en cosa juzgada. Por lo demás, á todos sus deudos he dado de comer, casado dos sobrinas, i otra debda suya sobrina de Miguel Gerónimo de Ballesteros, su primo, Dean de Cartagena, etc.

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

IX

En carta fechada en Cartagena á 20 de Noviembre de 1545, decia el licenciado Miguel Diez de Armendariz á los Oficiales de Sevilla:

«Embio preso al Adelantado Heredia, aunque sin prisiones á Vm.s, que cuidaran de enbiarlo con recaudo ante S. M. i Consejo.»

En otra carta, fechada en Cartagena á 2 de Enero de 1546, dijo el mismo licenciado al Emperador:

«Despachada la visita (ó la residencia) embio en estos navios al Adelantado Heredia, su hermano Alonso, i Damian Peralta de Peñalosa, su deudo i Teniente de la villa de Mopox. A los Heredias nada se les ha podido sacar de costas so color de extrema pobreza. Algunos sospechan tienen mucho oro enterrado, i dicen que en tiempo de la abundancia de sepulturas vieron al Adelantado comprar una tinaja, i luego no han parecido la tinaja ni un negro suyo.»

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

Aunque á primera vista resulta que hay contradicción entre ambas cartas, debe entenderse la primera como un mero anuncio de un propósito que no se realizó hasta la fecha de la segunda. Es decir, que Heredia no salió de Cartagena para España hasta Enero de 1546.

X

En la misma carta de 27 de Abril de 1547, antes citada, da el licenciado Diez Armendariz los siguientes detalles acerca de su vida:

«Mi tierra es vecina de Francia, i yo estuve en ella 4 años, los mejores de mi vida: no soi frances, soi viamontes». Dice que cumplió 40 años en 3 del presente mes (¿Abril de 1547?), i ha 27 anda fuera de su naturaleza, siguiendo letras: diez gastó en Salamanca, parte de los demás en Francia. «Fui Colegial en Salamanca, en el Colegio mayor de San Bartolomé, de donde lo fue el señor licenciado Gasca». Quien en esa casa entra ha de hacer tres informaciones: primera, de letras; segunda, «de linage; y tienese por provanza más que cierta, que no es judio ni toca en ello, sino que es de buena casta el que es dado por habil para ser elegido»; tercera, de costumbres, mui rigurosa, &ª.

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

XI

Al Emperador, y en carta fechada en el Nuevo Reino de Granada el 26 de Junio de 1547, dice Montalvo de Lugo:

Ha 27 meses que estoi preso i en residencia por solos 9 que fuí Teniente de Governador, quitados los repartimientos, haviendo Cédula del Príncipe para que se me buelvan, destruida mi hacienda, i adeudado, con malos tratamientos i trabajos de mano del Juez que ninguna justicia hace. Este es el premio de 14 años de conquistas por estas tierras, de haver governado con paz y provecho de españoles, naturales i de V. M., como tengo provado. Ni de la residencia resulta cargo sustancial, sino cosas impertinentes, como se verá. Armendariz es injusto, i solo procura su interese. A su primo, mui mancebo embió á tomarme las varas acompañado de personas apasionadas que estando aquí el Adelantado fueron huyendo, i entró en los pueblos deste Reino de noche secretamente, i luego en llegando ponía pena de muerte que ninguno me diese aviso, i asi vino haciéndose recibir hasta do yo estava. En llegando me prendió i embió á Cartagena do el Juez estava, que son mas de 250 leguas. El Juez me tornó á traer 6 ó 7 meses, i segun su manera de despachar creo no me sentenciará en otros 27 meses. – Escrivo esta temiendo sea tomada por el Juez, á la ventura, porque si tal yo la tuviese que llegue á V. M., tengo por cierto me mandará remediar &ª.

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

CAPITULO DIEZ

En el qual se escriue la guazauara que los yndios del Cenufana dieron a los españoles, y como despues de auer llegado a la noticia en cuya demanda yban, se boluieron a Uraba.


Quando los españoles, llegaron a la poblazon de Abiue, yban ya tan faltos de todas las cosas, asi para su uestir como para sus cauallos, que casi los lleuauan de diestro, por no tener herraduras que les poner, y menos osauan caualgar en hellos por no despeallos101 de suerte que despues no se pudiesen menear y se les quedasen perdidos por el camino, cosa muy perjuicial para la salud de los propios españoles, porque como otras veces e dicho, es cierto que do quiera que los españoles entren sin cauallos, como aya cantidad de yndios, van a muy gran peligro de ser muertos y desvaratados, porque los yndios sienpren en la primera vista que con los españoles tienen, se les hazercan y se juntan con ellos muy bestialmente y sin ninguna horden, pareciendoles que son jentes ynferiores a hellos, pero después que son lastimados con sus espadas y atropellados con los cauallos, sin ser hellos poderosos para dagnificar a los españoles, cobran gran temor, el qual pocas vezes pierden y les pareze que todo el daño que an reszeuido, se lo an echo los cauallos, y asi tienblan de uer su terrible aspeto, y asi haze mas vn solo cauallo en vna guazauara que muchos soldados, y a esta causa, como hombres uaquianos que sauian y por espiriencia auian entendido quanto les ynportaua el conseruar y rreseruar los cauallos, los lleuauan rreseruados y de diestro sin echalles cosa alguna encima, porque como la tierra hera aspera y muy doblada y los cavallos yban descalcos o sin herraduras, estaua claro que si les echauan carga encima que en haciendo fuerza con las manos y pies, se les auian de gastar las uñas, y en faltandoles estas no auian de poder caminar, y finalmente, como luego se dira, por auer conseruado con tanto cuidado los cauallos, conseruaron los españoles que en esta jornada yban, las uidas.

Los yndios que auitauan y tenian sus poblacones junto o comarcanas a Abiue, como entendieron la partida de los españoles, determinaron juntarse y enboscarse junto al camino por do auian de pasar para hazer hen ellos algun daño. E asi para su hecho muy fauorable vna espesa o escura niebla que aquel dia por la mañana hazia, con la qual los españoles, priuados de poder uer la zedalada102, se metian descuidadamente hen ella, donde sino fuera con particular auxilio del cielo, no pudieran escapar; pero todo lo rremedio Dios por su misericordia, con que ya que los nuestros se yban hazercando a la enboscada las nieblas se alzaron de golpe y descubrieron de suerte que claramente se pudo uer la turba de los yndios que los estauan esperando, los quales como se uieron asi103 desnudos y desanparados del uelo que sobre si tenian, que los auia ocultado, y que ya heran vistos y sentidos de los españoles, comencaronse a retirar104 hazia una montaña que cerca tenian, y los españoles a seguilles hasta metellos y encerrallos en el arcabuco, donde estauan mas corrouorados y fortalecidos los yndios que los españoles.

A la segunda jornada despues de la salida de Abibe, llegaron los soldados á vn buen sitio llano y rraso y bien proueido de comidas y de muchas labrancas de maiz y de otras rraices y semillas que los yndios tenian para su sustento. Determino el capitan Cessar, con acuerdo de los mas y mejores, descansar algunos dias alli y rreformar la jente y los cauallos, para que llegasen descansados a donde el casique Cenufana estaua, porque segun las señales auian uisto, les parescian que no podian dejar de tener alguna guazauara o pelea con los yndios y con aquel varuaro que claramente les auia ynbiado a dezir que deseaua ya uellos buenos y gordos por gustar que sauor tenian sus carnes.

Auia desde este alojamiento al pueblo deste casique cinco leguas; pero el varuaro, desque sintio que los españoles se azercauan tanto, no quiso esperar a que llegasen a su pueblo, si no salillos a receuir al camino con la jente que tenia junta de toda aquella prouincia, que hera a la menor estimacion de los que con menos pauor los consideraron, mas de beinte mill yndios, los quales al seteno dia amanecieron puestos en vn cerro sobre el alojamiento de los españoles, todos a punto de guerra con sus macanas y dardos y piedra de que uenian muy preuenidos y aun cargados de grandes mochilas de guijarros escoxidos a posta para tener que tirar. Traian consigo sus mugeres con ollas y otros aderecos para guisar de comer de la carne de los españoles.

Estuvieron dos dias en el zerro, y al tercero, que tenian determinado de arremeter, talaron vnos grandes maicales y labranzas que entre sus alojamientos y de los españoles auia, y mandaron a sus mugeres que pusiesen grandes ollas de aguas a calentar, para pelar y lauar la carne de los españoles; y con esto tomaron las armas en las manos y comenzaron a mouerse contra los nuestros, los quales, considerando la multitud de baruaros que sobre si tenian, y que parecia cosa ynposible auer uitoria de hellos, encomendaronse a Dios y caualgando en sus cauallos, los quales auian herrado con pedazos de herraduras que para aquel menester avian guardado, se rrepartieron en dos partes y determinaron de salir al enquentro a los yndios, para con esta muestra de animo dar antender a sus contrarios que heran poderosos para pelear con ellos y rresistillos. Juan de Cespedes, con otros dos de a cauallo y algunos peones que los siguieron, arremetieron a un esquadron que por vna loma auajo se les uenian azercando muy despazio. El capitan Cesar y Martin Niañez en sus cauallos, con otros nueue o diez peones, hizieron rrostro a otro grandisimo esquadron de yndios que por otra parte se les azercaua, en el qual uenia el casique o señor del Cenu, y arremitiendo los españoles con los yndios por la horden que tengo dicho, comenzaron a pelear su guazauara tan reñida y trauajossa para los españoles quanto calamitosa para los yndios, porque los de a cauallo y los demas peones, en el punto que zerraron con ellos, comencaron a herirlos tan cruelmente que como hellos heran muchos y uenian muy juntos y desnudos, no auia mas de picar o dar estocadas y pasar de largo, y como los yndios beian caher yndios en el suelo y no beian boluer atras a los españoles, desmayauan y perdian el coraje y esperanza que de auer uitoria traian; y asi, despues de auer peleado buen rrato y de auer uisto el poco daño que en los españoles, guardados por voluntad de Dios, hazian, se comencaron a rretirar, y los españoles a seguillos asta metellos en los terminos de sus alojamientos, con perdida de gran numero de yndios que por aquel suelo quedaron muertos, cosa de que se admiraron y marauillaron mucho los propios españoles, y les parecia cosa ynposible auer ellos muerto tanta cantidad de yndios como despues de la guazauara se hallaron por aquel suelo, en tan poco tiempo como la pelea duro. De los españoles no murio ninguno, aunque todos los mas de los que pelearon salieron heridos, pero no de heridas mortales ni peligrosas.

Los yndios, visto105 que con aquella arremitida les auia ido tan mal, quisieron prouar su fortuna con la oscuridad de la noche, y dar en el alojamiento de los españoles. Fueron sentidos antes de llegar a donde los españoles estauan, y salieron a hellos algunos soldados de a cauallo y de a pie, solo hazer vna muestra y espantallos si pudiesen, porque no les convenia de noche trauar pelea con los yndios; pero los baruaros estauan tan admedrentados del suceso de la guazauara pasada, quen sintiendo que los españoles salian de sus alojamientos, boluieron las espaldas y se rretiraron tan llenos de miedo quanto sus hobras lo mostrauan, pues nunca fueron parte las ynportunaciones de las guias y lenguas que los españoles consigo tenian, que les animauan e yncitauan106 en su propio lenguaje materno a que arremetiesen con los españoles, diciendoles los pocos que heran y como entre hellos auia muchos de animo afeminado y muy neutrales; que arremetiesen briosamente a hellos y los lleuarian con la facilidad que el uiento lleuaua las pajas107.

Otro dia siguiente vinieron al alojamiento de los españoles dos yndios con gran temor y umilldad, los ojos puestos en tierra y casi tenblando de miedo, enbiados de su propio casique a pedir al capitan Cesar que les dejalle lleuar los cuerpos de vn hermano del señor o casique de aquella tierra y de un capitan, que auian sido muertos en la pelea, para enterrallos. Otorgoselo el capitan Zesar, y preguntoles como venian tan temerosos y amedrentados que aun los ojos no osauan alzar a mirar los soldados: dexeron que tenian gran miedo y temor dellos por tantos yndios como auian muerto el dia antes, y aquel que mas los auia temoricado y espantado auia sido vn honbre que con los demas españoles se auia hallado en la pelea sobre vn cauallo blanco y con vna espada en la mano, al qual ni a su cauallo no lo uian alli con los que presentes estauan, cuyas armas heran de gran rresplandor y lliustre y que en todo hera muy diferente de los demas que peleauan de cauallo, porque los otros lleuauan lanzas, y solo aquel peleaua con vna espada. Admirados los españoles desto que los yndios les decian, les mostraron todos los cauallos y soldados que en el alojamiento estauan, y claramente dixeron no ser ninguno de hellos.

Tomaron los yndios sus cuerpos muertos y fueronse adonde su casique estaua, con lo qual se lleuantaron los yndios del cerro108 que tenian puesto, y se rretiraron a sus poblazones y a otras partes, donde les parecia que podrian estar seguros de los españoles.

Pasados seis dias despues desta guazauara, el capitan Cesar con sus conpañeros paso adelante, en demanda de buhio del diablo de aquella prouincia, y llegaron a un rrio grande, donde los yndios tenian echa una puente109 para su seruicio, de maromas y bejucos, muy ancha y muy fuerte y de su echura muy admirable a los ojos de los que la uieron, pero estaua desconpuesta, porque a la ora que los yndios entendieron que los españoles pasauan adelante, desataron las maromas y sogas de la una banda y dejaron colgar y prender la puente a la otra parte, de suerte que les fue nezesario a los nuestros badear el rrio con sus cauallos; lo qual hizieron con arto trauajo y rriesgo de parescer ahogados, por lleuar mucha agua el rrio, pero por buena horden110 que se dieron, se les obo de hahogar vn soldado llamado Gonzalo Hernandez, natural de Alcantara, por querer pasar a hancas de su caballo una yndia, la qual tanbien se ahogo. Llamase este rrio del Guaca, porque en la rriuera del estaua el pueblo del casique, sin cosa que fuese de provecho, porque todo lo auian alzado y escondido los yndios, y el buhio o sepultura del diablo, al qual en aquella lengua llaman guaca, y de aqui toma la nominacion el rrio, como de cossa mas señalada y principal entre estos baruaros.

Estuuieron en este pueblo los españoles mas de veinte y cinco dias, rreformando y conualeciendo algunos que auian enfermado. Hallaron poco oro para lo que esperauan hallar, porque en vn buhiyelo111 pequeño y en el del diablo, solamente ouieron e hallaron seis mill pesos, y con lo que de otras sepulturas que cauaron juntaron entre todos hasta treinta mill pesos de buen oro, con lo qual dieron la buelta a Uraba por diferente camino del que auian lleuado y mas derecho, por el qual solamente tardaron poco mas de beinte dias en llegar a San Seuastian de Buenauista112 al cauo de nueue meses que auian salido della, sin que en todo este tiempo se oviese tenido noticia destos españoles ni de su cuceso113, y asi llegaron a tiempo que por tener ya perdida la esperanza del quel capitan Zessar y estos sus conpañeros parescerian, por tenellos por muertos, estaua el pueblo para despoblarse, y ciertamente hellos pasaran adelante y no boluieran atras si la falta del herrage para los cauallos no los constriñera a hello; por que la tierra que por delante tenian los conbidaua a que uiesen y descubriesen lo que a la uista se les oponia, que heran vnas largas y estendidas cauanas o canpiñas, avnque de tierra doblada, que corren asta Cali y aun asta Piru, sin auer arcabuco ni montaña de por medio, sino es entre Caramanta y Enzerma, dondesta vn pedazo de monte, pero todo lo demas es rraso y esconbrado de montañas que suelen ser fastidiosas y de gran pesadunbre y aun trauajosas para los caminantes.

CAPITULO HONZE

Como estando el capitan Francisco Zessar con jente a pique para salir a descubrir desde Uraba, tubo noticia el llicenciado Vadillo que le yban a tomar rresidencia, y tomando en si todos los soldados que estauan juntos, se metio la tierra adentro y fue a salir a Cali, gouernacion de Popayan.


Estaua el llicenciado Vadillo muy regocijado con el suceso de la jornadilla del capitan Zesar y sus conpañeros, porque demas de algun oro que se auia traido, por conjeturas les parecia a muchos ssoldados que por aquella uia que auian lleuado, no podian dexar de dar en tierra de Piru, o a lo menos con jente que de halla obiese salido, porque ya tenian noticia como el capitan Joan de Anpudia, con mucha jente que le encomendo el gouernador Pizarro en Piru, auia metidose la tierra adentro, a la parte del norte, con desinio de si pudiese descubrir camino a la mar del norte que con mas facilidad se pudiese andar, porque aunque entonces auia el camino que oy ay, que es desde Nonbre de Dios, pueblo maritimo al Norte a Panama, poblado en las rriueras de la mar del Sur, y de alli a Lima y a los otros pueblos de Piru, por mar, hera la nauegacion de aquel mar muy tardio, por la poca espiriencia que en su nauegacion entonces se tenia, y asi deseauan descubrir por tierra nueuos caminos, y tanuien, como a Pizarro se le ofrecio y puso en las manos la fortuna aquel tan rriquisimo rreino, al qual en poco tienpo acudio infinita jente española114, desseauan los otros capitanes que con Pizarro y Almagro se hallaron, hazer por sus personas nueuos descubrimientos para ganar la mesma gloria, y pareciales que las otras tierras y prouincias que tenian cercada al Piru, no podian en alguna manera dejar de participar de alguna felicidad de la que en el Piru auia, y asi sauemos que sin este Joan de Anpudia que tomo esta uia que e señalado, salieron para otras diferentes partes, e otros muchos capitanes, como fue el propio Almagro y Orellana y otros de quien yo no e tenido noticia.

Fue Juan de Anpudia el primer capitan que entro en la gouernacion de Popayan y la descubrio y poblo en ella algunos pueblos, como fueron Popayan y Cali, mucho tiempo antes quel Nuevo Rreyno de Granada se descubriese por el adelantado Ximenez de Quesada, y estubo bien cerca del, y por algunos rrespetos que se lo estoruaron no paso adelante y lo descubrio; y asi tuuo principio la gouernacion de Popayan. Pocos dias despues se topo el capitan Benalcazar, que despues fue adelantado, con el llicenciado Ximenez de Quesada, y pasaron lo que en su lugar yo escriuo dellos115.

Boluiendo, pues, a lo del llicenciado Vadillo, por los rrespetos y por hazer en el tiempo que su gouierno turaba alguna cosa memorable, determino de inbiar al propio capitan Francisco Zesar, pareciendole que hera de singular fortuna, con jente, a descubrir y hazer esta jornada que e dicho, y conzertose que a hello saliese desde la ciudad de San Sebastian de Buenavista de Uraba; y como el capitan Zesar tenia ya espiriencia de parte de la tierra que auia de atrauesar y pasar, quiso salir vien peltrechado, asi de jente como de las otras municiones necesarias a la jornada, por lo qual116 y por la floxedad con que lo hazia se detubo ocho meses, y fue causa que su trauajo fuese en bano, y el no gocase del fruto que esperaua; porque como el gouernador Pedro de Heredia, al tiempo que Uadillo le estaua tomando la rresidencia, se le solto y huyo y se fue a España con mucho oro del que en aquella tierra auia, tubo en España modos, mediante las quejas que dio contra el llicenciado Vadillo, de que se proveyese juez que le uiniese a tomar rresidencia, y asi fue proueido el llicenciado Santa Cruz. Deste proueimiento se tuuo noticia en Santo Domingo, ciudad de la isla Española. Como alli hera Oydor el llicenciado Vadillo y tenia amigos y conpañeros, dieronle luego por la posta auiso de la rresidencia que se le yba a tomar, y de alguna yndignacion que contra el tenia y traia el juez, aconsejandole que con toda presteza se metiese la tierra adentro con la jente que pudiese, sino queria ser molestado.

Llegole esta nueua y auiso a tan buen tiempo al llicenciado Vadillo, que se auia pasado de Cartaxena a Uraua a despachar al capitan Zesar y a su jente para que hiciesen su jornada, y en el camino, junto a las yslas de Baru, encontro117 con Blasco Nuñez Vela, que uenia de Piru con el tesoro y quintos rreales e yua a España y le auia prometido de pedir de merced al Rrey118 que lo ynuiase al gouierno del Piru, y como Vadillo tenia los ojos de su esperanza puestos en esto y luego le sobreuino la nueua dicha y se hallo con la jente echa, determino hazerse el capitan de la jornada y entrar con toda la jente la tierra adentro en demanda del Piru, para o119 alla esperar si se le hazia alguna merced en España o yrse por aquella uia a España.

Salio con toda la jente, que heran mas de ducientos honbres, el llicenciado Vadillo de Uraba, tres v quatro dias despues de los Rreyes, principio del año de treinta y ocho. Metiose la tierra adentro en demanda de tierra y jente de Piru, y fue a salir a Cali, pueblo de la gobernacion de Popayan, en tiempo que gouernaua la tierra Lorenco de Aldaño, por mano del gouernador Pizarro, que lo auia ynbiado a prender al capitan Benalcazar, porque tenia nueua que andaua fuera de su ouediencia. Tardaron en esta jornada todo el año de treinta y ocho, donde se padecieron artos120 trauajos y necesidades y muertes de españoles y otras calamidades y desuenturas, de las quales no escrivo aqui particularmente porque tiene escrita esta mesma jornada Cieca en la quarta parte de su Istoria. El que la quisiere uer alli la podra ler. Tanuien desuarato el llicenciado Vadillo, con esta su rrepente rretirada, otra jornada que Alonso Lopez de Ayala, su theniente, y Martin Niañez Tafur y Julian Gutierrez querian hazer y aun estauan a pique para salir con jente por el rrio del Darien y por tierra en descubrimiento del Dabaybe y Aurumira, que otros llaman Orominor, cierta noticia que en aquellos tiempos se tenia por muy rrica y prospera, y aun entiendo que oy se tiene la propia fama y esta por descubrir. Tomoles Vadillo la jente para lleualla consigo, y asi se quedaron sin efetualla.

LIBRO NONO

EN EL LIBRO NONO SE TRATA DE COMO PEDRO DE URSUA, NATURAL DE UN PUEBLO QUE SE DIZE ORSUA, DOS LEGUAS DE PANPLONA DE NAUARRA, FUE OTRA UEZ PROUEIDO POR LOS OYDORES DEL RREINO PARA QUE FUESE A PAZIFICAR LOS YNDIOS MUSOS; Y DE COMO FUE, Y LO QUE HIZO, Y DE COMO DESPUES QUE FUE LE FUE MANDADO POR LOS MISMOS OYDORES QUE FUESE A PACIFICAR LA JENTE DE LAS SIERRAS DE SANTA MARTA, YNDIOS MUY BELICOSOS; Y DE LAS COSAS QUE ALLI LE ACAECIERON HASTA YR A PAZIFICAR Y DESUARATAR A LOS NEGROS QUE SE AUIAN RREUELADO Y ALCADO EN EL NONBRE DE DIOS, DONDE LOS DESUARATO Y PRENDIO AL RREY DELLOS, LLAMADO BAYAMO.

CAPITULO PRIMERO

De como el jeneral Pedro de Orsua, despues de la poblazon de Pamplona, fue proueido para que boluiese a pacificar a Muso, y despues de auer juntado los soldados que pudo, entro por tierra de Sauoya, y la pazifico.


Pocos dias despues de poblada la ciudad de Panplona entraron en el Nueuo Rreino los licenciados Gongora y Galarza, que asentaron la Audiencia en el Nueuo Rreino, lo qual espiro y fenecio de todo punto la jurisdiccion del gouernador Miguel Diaz; y digo de todo punto, porque aunque poco tiempo antes la Audienzia de Santo Domingo auia ynuiado al llicenciado Curita por juez de rresidencia contra Miguel Diaz, no auia sido ouedecido ni auia usado de su jurisdiccion enteramente, y asi se auia quedado y se estaua todauia Miguel Diaz con su titulo y cargo de gouernador, y asi vino a fenezer de todo punto con la llegada de los Oydores ya dichos y a mudar Pedro de Orsua proposito, porque luego que tuuieron asiento las cosas de la fundacion y poblazon de Pamplona, se determino de si Miguel Diaz, su tio del, daua licencia y comision yr en descubrimiento de la jornada y tierra del Dorado, noticia en aquel tiempo, y aun en este nuestro, muy famosa entre españoles, y como parescio con la causa dicha la jurisdiccion de Miguel Diaz que ya le auia dado licencia para que pudiese hazer esta jornada del Dorado, perdio, como e dicho, Pedro de Orsua la esperanza de hazerla; pero como el hera capitan afable y bien afortunado y que mediante su yndustria auia adquerido buena loa en todo el Rreino, tuuola tanbien entre estos dos Oydores que nuevamente entrauan a gouernar la tierra, los quales a personas que de parte de Pedro de Orsua les hablaron para que le diesen licencia o le confirmasen la que tenian, les dieron buena esperanza de que paresciendo el General ante hellos harian todo lo que conuiniesen y ellos pudiesen hazer.

Desta buena esperanza que los Oydores auian dado, tuuo noticia por la posta Pedro de Horsua, por mano de su propio tio y de otros amigos que le auisaron sobre hello, encargandole que luego se uiniese de Pamplona, donde estaua, a la ciudad de Santa Fee, que auia sesenta leguas, a uerse con los Oydores y ofrecerse a su seruicio.

Luego que el general Orsua tuuo este auiso se partio por la posta y se uino a Santa Fee, a tiempo que los Oydores andauan en demanda de una persona astuta y afable para encargarle la pazificacion de la prouincia de los musos, que estaua no solo rreuelde, pero con la uitoria que poco antes auian auido del capitan Baldes, al qual despues de auelle muerto algunos españoles y entre hellos al famoso Machin Donate, le abian echo rretirarse y aun salir vyendo de su tierra, saliendo en quadrillas armados fuera de los limites y terminos de sus territorios a hazer daños muy seueros y crueles en los pueblos de yndios moscas que al rrededor de si tenian, y aun a saltear los caminos rreales de los españoles, segun largo se a tratado en la primera parte desta Istoria, en el libro treze o doze o decimo121; pues como ya los Oydores tenian muy particular noticia del general Pedro de Orsua, y llego a tiempo que hellos andauan metidos en este negocio, rrogaronle que azetase el cargo de la pazificacion y poblazon de Muso, prometiendole que luego que aquella tierra estuuiese pascificada y asentada, darian horden como fuesen a descubrir el Dorado. Ursua lo azeto, y tomo a su cargo; y rreciuiendo dellos la conduta y comision que hera necesaria, luego juntó en los pueblos de Santa Fee, Tunja y Velez ciento y beinte y cinco honbres de a pie y de a cauallo, con los quales comenco su jornada por la parte de los musos que cae mas cercana a Belez, donde esta un pedazo de tierra poblada de jente mosca muy uelicosa e yndomita, llamado Rrincon de Sabaya, cuyos naturales asi mesmo se auian rreuelado y alcado y estauan de guerra contra sus propios encomenderos y uezinos de Belez, a los quales y a su ciudad tenian puesta en muy grande aprieto y rriesgo de despoblarla, porque no solo les auian quitado la ouidiencia y seruidumbre, pero muchas uezes, en quadrillas de quinientos en quinientos yndios, les uenian a correr las tierras y estancias de maiz y ganados que junto al pueblo tenian.

En esta prouincia de Sauaya122, en el balle de Tununguase, allego Pedro de Ursua con su conpañia, de donde encomenco a correr la tierra con sus soldados por vnas y otras partes, mas con desino de traher a su amistad y de paz los yndios, que con animo de dañarles y castigarles con la seueridad que merecian por los daños y muertes de españoles que auian echo, y asi, aunque mediante la deligencia que el y sus corredores pusieron, prendiendo algunos casiques y principales de aquella tierra, que no solo auian sido culpados y que actualmente se auian hallado en las muertes de algunos españoles, pero con desverguenca de baruaros se jatauan dello, y traian consigo, para su rrecreacion y pasatiempo, los rrostros de los españoles que auian muerto, desollados y curados de tal suerte que no se les caia ni perdia pelo de la barua ni de las zejas ni pestañas, con que rrepresentavan en sus borracheras la ferocidad de los españoles, nunca quiso matar ni justiciar ningunos yndios mas de a solo uno que parecio ser de animo sedicioso, pesado, segado123, y que con su presencia no ternian quietud ni guardarian entera amistad los yndios con los españoles; pero con todo, esta ueninidad que es cosa por que a los yndios se le suele dar muy poco, fue tan buena su fortuna que los pascifico y trajo a su amistad y los hizo que se rredujesen al seruicio de sus encomenderos; y esto no fue tan descansadamente como alguno les pareciera, porque para uenir a estos terminos con los yndios y atrahellos a esta concordia, fue menester andar los soldados muchos dias y muchas noches suuiendo sierras, atrauesando arcabucos, pasando rrios con las armas y comidas acuestas, donde se pasaron muy grandes trauajos y necesidades, y en algunos acometimientos que con los yndios tuuieron, donde por no osar gastar las municiones tan largamente como hera menester, los ouieran de ofender los yndios muchas uezes; porque como en este tiempo au no se auian descubierto minas de plomo en la tierra del Rreino, y el plomo que se traia despaña, por ser metal tan pesado y de poco ualor, hera poco, fue necesario que los Oydores mandasen sacar los tinteros de plomo124 que a este tiempo auia en el Rreino, de poder de quien estuuiesen para que se derritiesen y fundiesen e hiziesen dellos pelotas para los arcabuzes que en esta jornada se metian, que tanvien heran vien pocos, pero muy prouechosos por ser arma a quien mucho temian los yndios.

Finalmente, como el trauajo lo uenze todo, mediante lo mucho que el General, como e dicho, y sus soldados hicieron y trauajaron en este rrincon de Uelez y tierra de Sauaya, desde el ualle de Tumungua, donde sienpre tuuieron su alojamiento, dejaron tan pacificada la jente desta comarca que por muchos dias despues nunca yntentaron ni mouieron ninguna nouedad ni alteracion en la tierra, asta que despues, aprouechandose de las ocasiones quel tiempo les ofrecio, se tornaron a rreuelar y a poner en aflicion125 a Ueles, segun en el lugar rreferido se escriuio largo.

CAPITULO SEGUNDO

Como el general Ursua se metio por la poblacon de Musso y se alojo en ella, a pesar de los moradores, e de una prolixa guacauara que le dieron en el ualle de Pauna.


Conclusa la guerra de Sauaya y pazificado aquel rrincon, leuanto sus tiendas Horsua con sus españoles y metiose la tierra adentro de Musso, en el qual camino tuuo muchas guazauaras con los yndios musos que le salian al camino mucha cantidad y muy peltrechados con mucha flecheria con yerua y de las otras harmas con que hellos acostunbran a pelear.

Aconpañauan estos uaruaros sus acometimientos con mucha tauaola126 de bozes y gritiria, en que ponen muy gran eficacia, y meneos y uisajes que con los cuerpos hazen, y asi, aunque en numero heran muchos, con estas cosas hazian ostentacion y muestra de muchos mas, y como jamas sauen pelear ni acometer callando, ponen con las boces doblado temor en los coracones de los que no los conozen, que les parezen que todas aquellas uozes y alharacas y acometimientos, todo es animo, mediante el qual se suele hazer la guerra y auer vitoria.

La guerra que en esta entrada le hicieran a Pedro de Orsua fue tan prolija y continua que le hirieron muchos soldados, algunos de los quales murieron rrauiando, con el dolor y tormento de la yerua con que estauan vntadas las flechas. Ya quel General se uio bien metido con su jente en la poblazon de Muso, escoxiendo sitio acomodado y qual conuenia para uien defenderse de los enemigos, se alojo, por no andar de una parte a otra con tanto bolumen de carruaje y jente como lleuaua, sino de halli hazer sus correrias de vna parte a otra mas a su plazer y con menos trauajo de los soldados. Los yndios, viendo que los españoles auian echo asiento y que de alli salian a correr la tierra y danificarles, conuocando a todos127 los de aquella comarca, que heran en muy gran cantidad, y juntos y congregados, determinan de uenir con las armas en las manos acometer al alojamiento de los españoles, a matallos o echallos de alli; pero aunque lo yntentaron no salieron con ello, porque ya que se uieron zerca del sitio donde los españoles estauan alojados, parecioles que heran mucha jente y que estauan todos armados y que tenian cauallos y arcabuzes y perros con que les podrian hazer mucho daño, y asi se rrepararon a uista de los españoles y se estuuieron alli todo aquel dia a manera de jente questaua puesta en zerro128. Rretiraronse a la noche sin hazer daño ni rreceuirlo, y otro dia de mañana boluieron con la propia horden y aun con los propios desinios sobre el alojamiento de los españoles; y aunque heran yncitados a la pelea no osauan baxar ni ponerse en lugares donde con los cauallos ni con los arcabuzes les pudiesen hazer mal ni daño.

Esta manera de zerco duro algunos dias, que de hordinario se uenian a poner atreuidamente sobre el alojamiento de los españoles, asta que el General determino de echalles vna esbocada129 con que hazelles algun daño y amedrentallos de suerte que con laudacia que solian no se les pusiesen delante. Tomo Pedro Orsua consigo a Garcia de Arze, que despues mataron con el en el Marañon, y a Villanueua, buenos arcabuzeros, y pusose en vn lugar que le parecio acomodado para sujetar y dañar a los yndios, y por otra parte ynuio treinta soldados que asi mesmo se enboscasen para dar en los yndios quando uenido el dia se azercasen al alojamiento; pero los yndios uiuian tan rrecatadamente que descubrieron las zeladas que les estauan puestas, y sin rreceuir casi daño ninguno se astuuieron dentrar en ellas.

Salio a hellos Pedro de Orsua con sus conpañeros, y acercandoseles y disparando los arcabuces contra los esquadrones de los yndios que contra si tenian, hirio y mato los que pudo, porque se aueriguo que jamas dispararon los tres arcabuzes que no hiziesen daño a los yndios; los treinta soldados nunca pudieron hazer ninguna presa, aunque salieron a los yndios y los siguieron, antes menospreciandolos los yndios se boluieron contra hellos y los hazian detener y aun rretirar, y asi dezia que de los tres españoles que estauan con los arcabuzes aparte, tenian mas temor que de los otros juntos, porque con aquel rrelanpago de fuego y trueno quedauan sin uer con que ni con que los matauan los yndios y les hacian mucho daño, con que estauan tan lastimados como espantados. Rrecojieronse los españoles y el capitan Orsua al alojamiento, y uenida la noche los yndios se bolvieron a sus poblacones y no tornaron por muchos dias despues a dar uista a la rrancheria, por lo qual determino el General de ynuiar algunos españoles al ualle de Pauna, asi a buscar comida como a procurar la paz con los yndios; e ya que los españoles, que heran treinta, auian salido del alojamiento, tuuieron auiso de un yndio, que se lo dio, que si tan pocos españoles como alli auia yban a Pauna, que serian muertos todos, porque todos los yndios de aquella comarca, que heran en muy gran numero, estauan juntos en aquel valle para dar en los españoles que se diuidiesen y apartasen.

Diose desto noticia al general Pedro de Hursua, el qual no echandolo, como algunos capitanes de Indias suelen, por novela de yndios, hizo detener la gente y apercevir sesenta soldados de los mejores que en su conpañia tenia, y tomando el la manguardia130 salio a prima noche del alojamiento con desino de dar al quarto del alua ó al punto que amaneciese, en la rrancheria donde los yndios estauan juntos, porque para hello tenia guias que le guiauan; y aunque el General se dio toda la priesa que pudo a caminar, por ser el camino algo largo, no pudo llegar a la ora que pretendia adonde los yndios estauan, antes amaneciendole en parte peligrosa y que estaua ya a uista de los enemigos, de los quales fue descuuierto y uisto luego que amanescio, se detuuo en aquella parte donde la luz y el rresplandor del dia le tomó, y alli se sento a descansar y aun almorcar con sus soldados, porque ueya y conocia el General que ninguna cosa se podia ganar con los yndios sino hera dando de rrepente sobre hellos y tomandolos descuidados, en donde con la turbacion de la rrepentina entrada de los españoles en sus rrancherias o alojamientos, suelen alborotarse y turbarse de tal manera que ni aziertan a tomar armas en la mano ni hazer otra cosa que les conuenga, pero si por alguna via son auisados antes que asaltados o vyendo o acometiendo, procuran hazer su echo seguramente; y como segun e dicho, de estas cosas ya tenia Orsua espiriencia, pareciole que pasada la escuridad de la noche y benida la claridad del dia, con que los yndios le auian ya uisto, le hera ya pasada y perdida la ocasion del acometer a un tan gran numero de jente de guerra como delante tenia, los quales ya auian tomado las armas en las manos y se uenian derechos a los españoles, los quales no espantandose nada de su tumultu y gran turba ni de la grita ni alaridos que uenian dando, diziendose los vnos a los otros que tomasen los pasos por do los españoles auian de tornar a salir y en ellos pusiesen gran guardia de yndios que pudiesen defender y rresistir el paso y tomar a manos a los que saliesen vyendo o por caso escapasen de las manos de los que yban hazer el acometimiento.

Estuuieronse quedos todos, mandandoles el General con rrigor que no se apartase uno de otro vn solo paso, sino que echos vn cuerpo se estuuiesen todos juntos, viendo quanto ynportaua para conseruarsse entre tanta multitud de yndios, el estar juntos o diuididos, segun la buena disciplina les muestra.

Azercaronse los yndios a los españoles muy torpe y baruaramente, pareciendoles que ya los tenian rrendidos y sujetos a su boluntad. Los soldados y su Capitan los rresciuieron tan briosamente que con el propio inpetu que aremitieron se rretiraron, porque con sus espadas y rodelas hirieron hen ellos tan apriesa que en los primeros golpes quedaron en el suelo muchos yndios muertos, y arredrados los uaruaros aunque poco trecho de los españoles, pusieronse en sus esquadrones alrrededor dellos y comencaronlos a zercar, con disinio de con vn prolijo cerco dar alli fin dellos. Pero como algunos arcabuzeros que Orsua lleuaua consigo comenzaron a disparar sus arcabuzes y azer algun daño en los yndios, hellos se comenzaron apartar mas de lo questauan y a dar algun mas espacio y lugar a los españoles para que sin ser muy oprimidos ni molestados de los yndios, se pudiesen yr saliendo de entre hellos y rretirandose hazia su alojamiento, y para este efeto les hera forcoso atrauesar por lo hondo y centro de un balle o caldera que oposito131 asi tenian, de mucho peligro por su mala y peligrosa uajada y peor subida, y por los muchos enemigos que les seguian con el brio que auian cobrado de la muerte de tres o quatro españoles que auian en este tiempo muerto de crueles heridas que les dieron.

Orssua, aunque ueia el gran peligro y rriesgo en que estaua el y todos sus soldados, y el que auia de pasar para yr y boluer a su alojamiento, no mostrando ninguna turbazion ni otro genero de flaqueza, antes acrecentando con su balor el animo a sus soldados, mando á Uillanueua que tomase la banguardia y comenzase a uajar con la jente á lo hondo de la caldera o balle; y porque si los españoles bajauan todos juntos los yndios les podian hacer mucho daño y aun matallos a todos con galgas o piedras grandes que echaran a rrodar, y con otras armas arrojadizas, el propio General con ocho conpañeros se quedo en lo alto y cunbre de la bajada, estorbando y rresistiendo a los yndios que no llegasen aquel lugar hazer el daño que querian y podian hazer, asta que toda la jente estubo ya en todo lo bajo y fuera del peligro y rriesgo del daño que con las galgas les podian hazer, que fue muy gran rremedio y prudente auiso para que los yndios no saliesen con la vitoria que pretendian.

Los ocho soldados que con Orsua auian quedado, le rrogaron que se uajase antes quellos, porque fuese seguro de rreceuir algun daño, donde rredundase general perdida a todos. Escusose Orsua de rreceuir esta seguridad, pero al fin, por las ynportunaciones de los soldados y por lo que tocaua al uien comun, lo houo de hazer, y asi uajo seguramente y se puso en lo bajo con otros arcabuzeros para ojear con arcabuzes los yndios que bajasen en seguimiento de los ocho soldados quen lo alto auian quedado; y puestos en esta horden y concierto, comenzaron a decindir132 los ocho soldados y los yndios a seguillos, y ciertamente que les hizieran gran daño y los mataran si Orsua y los demas que con el estauan en lo uajo con arcabuces no hicieran algunos vuenos tiros en los yndios que los seguian, entre los quales fue vno singular: que como los soldados que uajauan por la questa auajo bajasen apresuradamente, vno dellos cayo, y no fue tan liberal en leuantarse como en caher, por lo qual los yndios que lo uenian siguiendo con presteza acudieron para tomallo a manos y lleuarselo viuo. El General, viendo este peligro desde lo uajo dondestaua, asesto su arcabuz contra el yndio que mas cercano estaua ya del español, y fue tan cierto con su tiro que le dio con la pelota y lo derriuo, por donde el soldado tuuo lugar de levantarse y seguir a sus conpañeros, y los demas yndios se detuuieron como elados y espantados de uer caher muerto a su hermano, y no siguieron con el ynpetu que solian a los españoles que bajauan.

Luego que el General tuuo en lo bajo toda su jente junta y fuera de aquel peligro, aunque tenia mucho yndios alrrededor de si, mostrando tenellos en poco, se sento a comer y a descansar con sus soldados en vna fuente que hallo en aquel lugar, de lo qual admirados los yndios de ver el menosprecio y poco caso que dellos se hazia, se pararon a mirallos sin osar tiralles flechas ni otra arma ninguna, antes muchos dellos se sentaron en el suelo segun lo auian echo los soldados. Ya que los españoles auian descansado tomaron la otra suuida, en la qual auia un paso de peña tajada muy peligroso, por el qual auian forcosamente de pasar para salir a lo alto, y en el auia muy evidente y notorio peligro, por lo cual le fue necesario a Orsua encargar la banguardia a buenos soldados, para que con buena horden y con maña, mas que con fuerza, pasasen aquel peligrosso paso, en el qual los yndios tenian puestos toda su esperanza, y les parecia que si alli no matauan los españoles que en ninguna parte tendrian vitoria de hellos. Suuieron los soldados a quien fue encargada la banguardia, y en todo guardaron la horden quel General les dio, con la qual salieron a lo alto sin rreceuir daño ninguno, y fue que al tiempo que se azercaron a la peña, los arcabuzeros se pusieron en parte donde con sus arcabuzes señoreauan lo alto della, de donde los yndios les podian ofender, y contra aquel lugar tirauan sus pelotas, de suerte que ninguno se ponia alli para ofender a los que pretendian suuir, que no fuese ofendido, y asi heran ojeados; y los demas soldados, suuiendo con la presteza y animo que el rriesgo y trauajo en que estauan lo rrequeria aquel peligrosso paso, suuieron a lo alto, de don de todo punto echaron los yndios y tuuieron lugar de suuir seguramente toda la mas jente.

Puestos todos los españoles en lo alto y cunbre de la loma, comenzaron a caminar por ella adelante la uia de su alojamiento, y los yndios a yr tras dellos siguiendoles, y como vian que con los arcabuzes los ojeauan y no podian llegar a hazer el daño que querian y pretendian, comencaron a dar voces y a decir que cesase el tirar de los arcabuzes, que hellos querian hablar con el Capitan. Hizieron los soldados alto por uer que querian los yndios o pretendian, los quales ynuiaron vn yndio con seis piñas al General, diciendo que le inviavan aquel presente, que comiese por las muestras que avia dado de capitan valiente, y que con tan pocos soldados se auia escapado y defendido de sus manos; y con esto se boluieron los yndios a sus rrancherias, y el General y los demás españoles prosiguieron su camino y se uoluieron a su alojamiento.

Quedo desta vez el general Orsua muy marauillado y admirado de la baaudancia133 y ostinacion con que los yndios auian peleado con el y lo auian seguido: segun las cosas hizieron, decia que mas le parecian demonios que honbres.

CAPITULO TERZERO

Como el general Pedro de Orsua ybito cierta traicion que los yndios mussos le hordenaron, y como poblo la ciudad de Tudela de Navarra.


Pasadas estas cossas, el General y sus españoles se estuuieron algunos dias sin hazer salida, por no vsar de la seueridad que hera menester con los yndios para castigallos y domallos y trahellos á su amistad; porque como los yndios es jente que pocas uezes viene a lo bueno sin auer primero pasado por lo malo de la guerra, jamas por rriquirimientos ni admonestaciones ni otras exortaciones que les auia hecho, auian querido venir á la amistad de los españoles; y uiendo los yndios que los soldados no se diuidian ni les dauan ocasion que les pudiesen hazer algun daño, acordaron hellos hurdir vna cautela y traicion, para con ella hazer el mal que pudiesen á los nuestros, y uerdaderamente lo hizieran y muy mucho con lo tenian hordenado, si Dios todopoderoso no permitiera que su traicion fuera descuuierta y en ella mesma castigada su maldad, lo qual paso desta manera.

Juntaronse todos los yndios de aquella comarca, que heran muchos en numero, con desinio de hazer su echo muy a su saluo, y enviaron seis yndios a los españoles y a su General a dezille que hellos estauan ya cansados de tolerar los daños de la guerra, y que deseauan uiuir en ocio y en quietud y seruilles amigablemente; que los rresciuiesen en su amistad, y que por principio y señal de paz hellos todos de conformidad les querian hazer vna sementera muy grande, de que los españoles tuuiesen el maiz que ouiesen menester para su sustento, sin que les fuese necesario yrselo a tomar hellos, y que para que los yndios acudiesen a cauar y senbrar les señalasen el sitio y lugar donde querian que la labranza se hiziese, porquel sesto dia acudirian todos a la labor. El General, ynorando el doblez y malicia destos uaruaros, rreciuio con mucha alegria la jente e mensajeros que con esta enbajada le uenian y azepto la paz y amistad que le ofrescieron; y para mas atraher asi el animo destos y de los demas yndios, dio a los mensajeros bonetes colorados y camisas y otros rrescates con que los contento mucho, y tornandolos a ynbiar les dijo que para el dia que auian señalado acudiesen ha zierta parte que les señalo, donde auia un poco de arcabuco o montaña, y quen lo raso que por halla zerca auia, que hera tierra cultiuada, harian la sementera. Los yndios se fueron, y el General quedo muy confiado de que el trato hera cinceramente hecho, y que no abria otra cosa mas de lo que alli se auia conzertado, y ansi pensaua meterse descuidadamente entre los yndios a asegurarlos y por esta uia hazelles perder el animo, si alguno tenian.

Estando en esta esperanza y con esta confianza sucedio, permitiendolo Dios, asi por quel134 daño que a los españoles les estaua aparejado no ouiese efecto, que se solto de poder de los yndios musos que heran en este conciliabulun, vna yndia mosca que tenian cautiua, y se uino derecha a donde los españoles estauan alojados, y descubrio el concierto y trato que los yndios entre si tenian hordenado y hecho para matarlos a todos. El qual hera enboscarse la mayor parte dellos entre el alcabuco questaua junto a la labranza que se auia de hazer, y los demas hazer obstentacion y muestra de que querian cumplir lo que auian prometido, y en entrando los españoles entre hellos, que no podian dejar de entrar descuidadamente, cojellos en medio y matallos a todos, como en efeto lo hizieran. De todo esto fueron frustados los yndios, de manera que su yntento no obo efeto.

En este tiempo pareciole a Pedro de Orsua que para que los soldados se animasen a mejor cufrir y tolerar los trauajos de la guerra, con la esperanza de permanescer en aquella tierra, que seria cosa azertada y aun muy necesaria, poblar; y quiriendolo efetuar, junto todos los soldados que consigo tenia; dijoles lo que pretendia hazer; a todos les parecio uien y cosa muy hazertada, y para que la poblazon tuuiese mas fuerza y uigor hellos mesmo se lo pidieron y rrequirieron. Orsua lo efetuo, y en el caso hizo ciertas cirimonias que acostunbran hazer los pobladores de nueuas colonias en estas partes de Indias, segun que en diuersos lugares desta Istoria lo tengo rreferido, que son, suuirse el Capitan sobre un cauallo armado de todas las armas que tiene, y alli, delante de todos los soldados y gente que consigo lleua, dize en alta boz que el quiere en aquel sitio o lugar poblar un pueblo o ciudad en nonbre del Rrey de Castilla, cuyo subdito y vasallo es. Si ay presente alguno que pretenda rrepunarselo y contradecirselo, que salga alli a defenderselo y estoruarselo por su persona y armas, y a conuatirse con el sobre hello. Hecho y dicho esto, y visto que no ay contradizion alguna se apea de su cauallo y alli dize que funda y asienta y aze prencipio de un pueblo o ciudad en nonbre del Rrey, y se aposesiona en el como cosa pertenesciente a la Corona real de Castilla, y en señal de posesion echa mano a su espada y por aquel canpo tira tajos y rreuesses, cortando aruoles y lo que por delante topa, y luego, en medio deste sitio y plaza del pueblo, a de ser yncado vn madero grueso por rrollo o picota, donde dize y manda que sean executadas las justizias que los ministros del Rrey mandaren hazer contra los delinquentes y malhechores. Luego nonbra dos alcaldes, y ocho rregidores, y un procurador de ciudad, y un mayordomo, y un alguazil, en quien quedo todo el gouierno de la rrepublica, y estos son mudados cada un año, por el dia de Año nueuo, primero de Henero.

Haze luego traza del pueblo de la manera y horden que a de ser edificado, y conforme a la traza que se haze señalan a todos los uezinos por su horden solares, dando el primero a la Iglesia y luego al Capitan y luego a las otras personas principales, de suerte que conforme a la traza que se haze queda el pueblo fundado; y asi se uan edificando en el por sus quadras, que son vnos quarteles cuadrados diuididos en quatro partes yguales, y por cada frente del quartel queda una calle, y las quatro partes del quartel son quatro solares, y estos se dan a quatro personas o a dos, como quieren, y ansi se ban dilatando y estendiendo la poblazon del pueblo o comarca de la placa, que tanbien es quadrada, y es vna quadra de quatro solares con sus calles, que della salen, que son ocho calles, dos por cada esquina, por donde muy acomodadamente se gouierna y anda y manda todo el pueblo.

Desta manera el general Pedro de Orsua, en el propio sitio dondestaua alojado, poblo, y con estas propias cirimonias, la ciudad que llamo Tudela de Nauarra, cuya fundacion fue muy rregocijada y solenizada por todos los españoles questauan presentes, segun es costunbre.

CAPITULO QUARTO

Como el general salio con algunos españoles de la tierra de los musos a dar quenta de lo que auia echo a la rreal Audiencia, y como los Oydores le mandaron que boluiese a entrar acauar de pacificar la tierra de los mussos.


Poblada ya la ciudad de Tudela de Nauarra y dada horden en las cosas que a el parescio queran nezesarias para su perpetuidad, acordo el general Pedro de Orsua salir de la tierra a dar quenta a los Oydores que lo auian ynuiado, de lo que auia echo; y dejando en el pueblo la horden que les parecio ser necesaria para que los yndios, que todauia se estauan de guerra, no ofendiesen ni dagnificasen a los españoles y soldados que en el pueblo quedauan, tomo consigo treinta conpañeros, y con ellos se uino la uia de Santa Fee, donde al presente estauan los Oydores, los quales, auida rrelacion de todo lo quen Muso auia pasado y pasaua, tornaron a rrogar a Pedro de Orsua que se boluiese a su pueblo que auia poblado, aprouando y dando por bueno todo lo que hen el auia hecho, pareciendoles que si el propio que lo poblo no asistia en el y procurando sustentarlo, que no seria perpetuo, por la gran soueruia y obstinacion con que los yndios se defendían y procurauan ofender a los españoles; y asi mesmo le rrogaron y encargaron que, pues tenia copia de jente consigo para boluer a entrar en los musos sin peligro, que fuese bojando los terminos y confines de los musos y moscas, y uisitando por esta uia la tierra para mejor uer y entender lo que hen ella auia, prometiendole de nueuo que en premio y gratificazion de lo que en esta jornada auia trauajado y adelante trauajase, que luego que tuuiese la tierra pacifica y quieta, le darian la comission y facultad que le auian prometido de la jornada del Dorado.

El General, con esta confianza, y por conplazer a los que le heran supiriores y le podian hazer bien y mal, obo de boluer a entrar en los musos con los soldados que auia sacado y con otros que de nueuo se le juntaron, rrehaciendose de nueuas municiones de poluora y plomo y otras cosas necesarias para la guerra; y asi boluio a principiar su jornada, que de nueuo le hera encargada, por aquella parte por donde los yndios llamados panches confinan con estos musos, y desde aqui fue bajando, casi en circulo rredondo de medio arco, la tierra de los musos por desta uanda de Santa Fee y Tunja, por donde le sucedieron algunas guazauaras y peleas con los yndios musos, que siguiendo la natural ynclinacion de sus uelicosos animos, le salian en mucha cantidad a el camino a estorualle el pasaje, y le yban de hordinario siguiendo y dando caca y alcance en la rretaguardia, donde ni le aprouechaua a Pedro de Orsua enboscadas ni otros enbustes y zeladas que los hazia, en que matauan muchos de los que en su seguimiento venian, porque cada dia se juntauan mas yndios y los yban siguiendo con mayor ostinacion. Y entre otros saltos135 que en los baruaros hizieron, fue vno el que dire, que en parte fue gracioso enbuste de parte de los españoles y auisado de parte de los yndios, sino que al fin pagaron.

Iban vn dia en seguimiento de los españoles muy gran numero de yndios, ofendiendolos y dandoles caca y grita, la qual hellos hazian sin rreceuir mucho daño, porque la aspereza y agrura de la tierra les hera muy apta y acomodada para conseguir su pretencion, y acaso, aunque tenprano, llegaron a vn pedazo de tierra llana, la qual les parecio a Pedro de Orsua aparejada para hazer salto en los yndios, y asi, aunque contra boluntad de algunos soldados, se alojo alli aquel dia. Los yndios estuvieron desuiados a la mira, porque aquel lugar no les parecia acomodado para su prouecho, donde Pedro de Vrsua, antes que amaneciese, enbosco toda la mas de la gente de a pie y de a cauallo que consigo traia en distintos lugares, y para que los yndios que acudiesen al alojamiento, como suelen, a uer si se les auia oluidado algo, tuuiesen en que se ocupar y entretener, de suerte que se llegasen y juntasen muchos, hizo, por consejo de Farfan, soldado de su conpania, cortar las piernas a dos puercos de los que consigo lleuauan y dejallos alli, en el propio alojamiento, entre los rranchos; y luego que fue de dia, el carruaje comenzo a marchar con solos quinze soldados que hiziesen muestra y cuerpo de guardia a los yndios que lleuauan el bagaje.

Los musos, que ya a esta ora estauan puestos por los altos espiando quando los españoles se apartasen del alojamiento, para uajar a buscar los rranchos y a quemallos, echaron de uer en la jente que yba marchando y bieron que de los del dia antes auian uisto faltaua vn cauallo blanco, y en rreconociendo esto sospecharon la celada que les quedaua puesta y comenzaronse a dar uozes los vnos a los otros y a decir en su lengua: teneos, no uaxeis, quesos uellacos quedan ay escondidos para matarnos, porque ayer yba con esta jente vn cauallo blanco, y agora no ua aqui. Con estas voces no obo yndio que osase uajar, y ansi se estuvieron gran rrato del dia, hasta que uieron que no avia ninguna bullicion ni mormullo de jente, ni la podian descubrir, por questauan los españoles enboscados en lo hondo de un arroyo montuosso o arcabucoso que cerca de la rrancheria estaua, donde no podian ser uistos de los yndios si no fuese entrando en el propio arroyo; y con esta confusion, y como uian andar los puercos xarretados por el alojamiento, tomauales muy gran cudicia de bajar, y por otra parte, como e dicho, el temor rrefrenaua su deseo y apetito, asta que, finalmente, ynuiaron dos yndios de poca estimacion que se azercasen al alojamiento y rreconociesen y biesen se auia jente escondida, y enuiaron estos dos yndios de quien hazian poco caso porque si los españoles los matasen no ganasen hen ello ninguna honrra.

Los dos yndios se azercaron al lugar donde los españoles auian estado alojados, y como no vieran ninguna jente mas de aquellos dos puercos jarretados, aunque lo auian mirado y buscado muy bien, comenzaron a dar boces y a llamar muy apriesa la jente que a la mira estaua, y a dezilles que uajasen sin temor ni rrecelo a gozar de la presa quentre las manos tenian. Los yndios y jente que a la mira estaua, oydas estas palabras y zertificazion que se les daua, comencaronse arojar por aquellas sierras auajo y azercarse con gran behemenencia136 y presteza a la rrancheria. El General se estuuo quedo con los demas españoles questauan puestos en el salto, y luego que vieron que auia bajado gran cantidad de yndios a lo llano y questauan puestos en lugar donde podian ser ofendidos, salieron a hellos los españoles de la una enboscada y comenzaron a herillos y azellos vyr hazia donde los demas soldados estavan enboscados, donde heran rreceuidos con la propia furia que los demas soldados auian arremitido; y alli fueron muchos yndios muertos y descalabrados, de suerte que traxeron bien a su costa los acometimientos que el dia antes auian echo en los españoles y en su rretaguardia, sin que ninguno de los soldados rresciuiesen notable daño ni muriese en esta arrimitida, donde los yndios quedaron tan castigados y escarmentados con la burla que se les hizo, que despues por todo el camino que de alli al pueblo de Tudela auia, nunca mas acometieron ni siguieron a los españoles.

Llegado Orsua al pueblo, se ocupo algunos dias en pazificar la tierra y en hazer por su persona algunas salidas a unas y a otras partes, asi de noche como de dia, pretendiendo por vna uia o por otra, por rrigor atraher asi a la amistad de los españoles aquellos belicosos yndios, donde mediante su yndustria y trauajos algunos yndios de los questauan mas zercanos al pueblo uinieron a dar la paz y a rrecebir, mas con biolencia que con amor, el amistad de los españoles que por estremo hellos aborrescian y deseauan uer fuera de su tierra y muy apartado de sus poblazones.

CAPITULO QUINTO

Como el general Orsua se torno a salir de Muso y con su salida se despoblo el pueblo o ciudad de Tudela. Escriuese como despues fue poblada esta tierra y oy137 permaneze el pueblo que hen ella se poblo.


Hera grande el anhelar que Pedro Orsua tenia por enprender y hazer la jornada del Dorado, y asi no tenia ningun rreposo consigo ni podia sosegar ni entrar por la tierra de Muso, y asi procuro darse toda la priesa que pudo a pascificar los rreueldes, por uoluerse a salir con titulo de que ya auia echo lo que le auia sido encargado y mandado por los Oydores, para que hellos no tuuiesen ocasion de negalle la jornada que le auian prometido; pero por mucho que trauajo y andubo y trasnocho, como poco ha dije, jamas pudo pazificar sino los menos, y esos de paz no firme ni estable, sino como suelen decir muy de sobre peyne; y como tenia tan fijos sus desinios en ssalir a principiar la otra jornada que tan caro le bino a costar, dejo la tierra en el estado que dicho, y encargando el gouierno della y del pueblo a los alcaldes hordinarios, se salio a Santa Fee con muchos amigos que alli tenia, muy buenos soldados, no enbargante que todos los uezinos de aquel pueblo y personas en quien los yndios estavan encomendados rreclamauan, contradiciendole la salida, pues con ella estaua claro que el pueblo se auia de despoblar y no se auia de sustentar; y aunque para ynpedille esta jornada los becinos hizieron todo lo quen si fue, asi por uia de amistad y ruegos como por autos y rriquirimientos, poniendole por delante lo que tocaua al seruicio del Rrey y sustento de aquel pueblo, todo fue de ningun efeto, porque haziendose el General sordo a todo, se obo de salir y desanparar los que con tanto trauajo de sus personas auian echo y trauajado, y aun questo esta ya escrito en el lugar que e rreferido, no dejare de decir aqui, aunque me detenga un poco, el subceso desta ciudad de Tudela de Nauarra, y aun el que oy tiene la prouincia, en breues palabras.

Luego que el General se salio y los yndios sintieron su ausencia y salida, comenzaronse a rreuelar de todo punto, como antes lo estauan, y aun uenian con gran desverguenza en quadrillas y manadas a ponerse sobre el pueblo, y a dar gritas y aun hazer algunos acometimientos a los españoles, los quales, por auer quedado pocos en numero y mal pertrechados de poluora y plomo y de las otras cosas necesarias al sustento de la guerra, no osauan ni podian salir a rresestir ni echar de si a los enemigos, y lo que peor hera, no heran parte para yr a buscar maiz por las poblazones comarcanas al pueblo, y asi uinieron a padecer necesidad de pan, porque todauia les auia quedado ganado de puercos y bacas para algunos dias.

Los soldados y becinos, viendose obpresos y molestados con tan peligrosa carga y multitud de henemigos como cada dia sobre si tenian, que claramente les hera manifiesto y notorio que si con alguna ynprudente obstinacion pretendiesen sustentarse en aquel pueblo por conseruar la memoria de la fundacion, que se ofrecian y ponian en las manos de sus enemigos, en peligro de perecer alli entre los yndios nesciamente, donde fuera mas perpetua la temeridad de su lucura que la fama de lo que hen ello hiciesen entre los españoles, si por sustentar el pueblo los matasen los yndios, acordaron de comun consentimiento salirse todos de noche, con lo que pudiesen sacar, porque de dia pudiera ser que los yndios lo estoruaran la salida, y aun les hicieran arto daño; lo qual pusieron en efeto con todo cuidado, saliendose de noche del pueblo con mucho silencio y quietud, de suerte que asta que fue de dia, que los yndios los uieron, no fueron sentidos; pero entonces se juntaron y los fueron siguiendo como a jente que ya yba de huida, donde Diego Garcia de Paredes, natural de Plasencia, que fué maestre de campo del Rrey contra el amotinado Aguirre y le corto la caveza, hizo vn hecho tan animoso como generoso.

Entre los demas soldados y jente que de Muso salían y a138 un pobre honbre que sacaua unas baquillas para su uibienda, que no tenia otro posible, y en algun tiempo heran de algun balor. Este hombre, biejo, biendo que los yndios le uenian dando caza y que por conseruar su ganado yba a peligro de ser muerto, y que de los demas soldados hera poco socorrido, encomendose en este Digo139 Garcia de Paredes, rrogandole que por amor de Dios no lo desanparase. Diego Garcia tomo con tanto coraje y tan determinadamente la defensa deste pobre honbre, que determino quedarse con los amigos que le quisieron acompañar en la rretaguardia de todos, donde los yndios yban haziendo algun daño; y temiendose Diego Garcia que el cauallo no fuese ynstrumento y causa de hazer alguna cosa yndina de su balor y nonbre, porque confiado en su ligereza no boluiese las espaldas a los enemigos, le corto alli las piernas y le dejo dejarretado en el camino, y el se fue poco a poco a pie con sus armas a cuestas, deteniendo con singular balor suyo y de sus conpañeros la furia de los uaruaros que los uenian siguiendo con mucho brio, y asi salieron peleando de contino de toda la tierra de los musos, lo qual fue causa de grandes daños que despues estos yndios musos hicieron en sus comarcanos y aun pusieron en condicion toda la demas jente del Rreino de alcarse, por lo qual despues, por el año de sesenta, fue proueido el capitan Luis Lanchero para la pazificacion desta tierra. Entro hen ella con jente española y con mucha municion de arcabuzeria y perros, hizo muy grandes castigos en la tierra, poblo zerca en de140 Pedro de Orsua auia poblado a Tudela de Nauarra, otro pueblo que llamo la ciudad de la Trenidad de los Musos, que oy dia permaneze, aunque con contina guerra que sienpre los yndios hazen a los españoles y haran mientras duraren, donde se an descuuierto, cerca de la propia ciudad, muy rricas minas de piedras verdes, que llaman esmeraldas, de gran estimacion y balor, porque se an sacado destas minas muy muchas piedras esmeraldas que an balido muy gran suma de dineros. Anse descuuierto ansi mesmo rricas minas de oro fino, y esperan labrarlas con otras de plata que andan rrastreando; y demas desto se a poblado en esta prouincia de los musos otro pueblo que llaman la billa de La Palma, por la parte que los musos confinan con los yndios panches.

La causa de ser tan prolija y turadera la guerra destos yndios, dejado aparte sus brios y obstinacion con qne pelean, ques mucho, porque en el Rreino no se hallado nacion141 que en esto llegue a ellos, lo mas principal es la yerua fina de que usan, con la qual hazen toda la guerra, porque todos los lugares y caminos y comidas y arboles frutales y lugares de qualquier suerte que sean donde españoles puedan llegar e presuman que llegaran, todo lo vcupan con puyas vntadas con esta yerua, con las cuales si se pican o lastiman de suerte que hagan sangre, es dificultosa su sanidad y cura, que todos los mas mueren rauiando y despedazandose y haziendo uisajes y personajes con los ojos y con la boca y con todo el cuerpo, y les da vnos rrecios tenblores y parasismos con que espantan y atemorizan a los que los uen, y si algun herido desta yerua escapa, es mediante la gran carneceria que en el luego yncontinente ques herido se haze, cortandole toda la carne que la yerua va atocando, asta que no le quede cosa tocada, y asi un solo yndio y vna sola vieja suelen hazer guerra a muchos españoles con solo ocuparles los caminos y pasos con puyas; y con esta ayuda de yerua que los yndios tienen, permanezen en sus rreueliones o las mueben cada uez que quieren y les parezen, y si esto no tuuieran142 muchos años a questuuieran ya pazificos y aun muy vmilldes.

Mas segun de pocos años a esta parte a dado esta tierra muestra de rrica de esmeraldas y oro y plata, se puede con muy gran razon decir por ella que las cosas muy preciadas no se an ni alcanzan sino con mucho trauajo y gasto, porque demas de lo que en pazificarla an trauajado los españoles y lo mucho que en su pacificacion se an gastado en dineros, en diversas ueces que hen ella an entrado, es cosa zierta que an muerto los yndios mas de ducientos españoles, parte de los quales a tomado a manos, y biuos, con crueldad de baruaros, los an despedazado y sepultado en sus uientres, por ques jente toda hella que comen la carne de los enemigos que matan en la guerra o por otra uia.

CAPITULO SSESTO

En el qual se escriue como el generol Orsua fue proueido por los Oydores que fuese a pazificar la tierra de Santa Marta y lo que sobre el hazer esta jornada le sucedio.


Al tiempo quel general Pedro de Orsua se salio de Muso, auia benido los Oydores de como143 los yndios de las sierras de Santa Marta tenian puesta en gran trauajo a la ciudad de Santa Marta, poblada en las rriueras de la mar del Norte, y de muy antiguo origen en las Indias; y como estaua a su cargo el gouierno de aquella ciudad, determinaron de ynuiar quien la rremediase y socorriese, pazificase y poblase aquellas sierras, muy pobladas de muchos y belicosos naturales; y por auer a esta sazon salido Pedro de Orsua de Muso y ser capitan afable y bien quisto, hablaronle sobre hello, rrogandole que hazetase la jornada y pacificacion de aquellas sierras144 y jentes de Santa Marta, y que le darian todo el aujilio y fauor nezesario para hello.

A Orsua se le hizo muy pesada esta jornada por tener, como tenia, sus desinios puestos en el Dorado, pero obola de azetar por la hobligacion que tenia de seruir al Rrey y de agradar y contentar a los que se lo mandauan y rrogauan, los quales le dieron todos los poderes y prouisiones necesarios y le fauorecieron en todo lo demas que fue menester. El general Orsua quisiera uajar copia de soldados del Rreino para hazer su jornada, por ser jente ya cursada y espirimentada en aquella milicia, pero no los hallo, o los soldados no lo quisieron seguir, porque tenian ya noticia de la maldad de aquella tierra y de los moradores della, a quien otras muchas armadas de españoles nunca auian podido domar ni humillar, antes sienpre se avian rretirado por fuerza y con perdida de muchos españoles, y asi se estan oy por poblar.

A Orsua le fue necesario bajarse a Santa Marta con unos pocos amigos, que mas por su contenplacion que por otro ningun ynteres le quisieron seguir, con los quales llego a la ciudad de Santa Marta, donde hallo que la gouernaua y administraua la justizia el capitan Luis de Manxarrez, y el General se dio la priesa que pudo a juntar gente, aunque poca, porque acudian muy pocos soldados a Santa Marta; y andando en el feruor de su jornada, los yndios de las145 faldas de las sierras mas cercanos a Santa Marta, tuuieron noticia de lo que Pedro de Orsua estaua haziendo en Santa Marta, y de como pretendia entrar presto la tierra adentro, y por rreseruarse de algun daño que en lo futuro se les podia hazer y acreditarse con el General, le uinieron de paz, ofreciendosele en su amistad y a seguirle y ayudarle en todo que les ouiese menester. Holgose mucho Orsua con la amistad y paz destos yndios, y acetando sus ofrecimientos los torno a ynuiar a sus casas, porque los soldados quen Santa Marta se auian juntado heran muchos para lo poco que aquel pueblo misero y falto de todo genero de mantenimientos podia sustentar, determino inuiallos delante para que en ciertos pueblos de yndios amigos se entretuuiesen y comiesen; y haciendo caudillo de los que ynuiaua, que heran cinquenta honbres, a Hernand Aluarez de Azeuedo, que despues fue vezino de Tamalameque, ciudad poblada en las rriueras del Rrio Grande de la Magdalena, enviolos a Guajaca, pueblo de yndios amigos, que estaua en el camino que para zuuir a la sierra auian de seguir, en el qual lugar se auia de juntar toda la demas jente que en la jornada auia de entrar, y les mando que sin hazer daño a los yndios de Guajaca ni a los demas comarcanos, se ocupasen en uer aquella parte de la sierra que a hellos estuuiese mas zercana, y aderezasen los pasos que ouiese malos y peligrosos para los cauallos; y asi se fueron estos españoles con Hernand Alvarez, su caudillo, a Guajaca.

El general Vrsua se quedo en Santa Marta con el capitan Manxarres y con Lidueña, su hermano, para juntar la mas jente que pudiesen e yrse hazer su jornada en el tiempo que tenian ya señalado; el qual llegado, Orsua persuadio a Manjarres que con los soldados que alli tenia juntos, aunque pocos, fuesen en seguimiento de Hernand Aluarez y diesen principio a su jornada. El capitan Manjarres estaua muy fuera de hazer lo que Orsua pretendia, y no solo no tenia voluntad de seguille, pero146 de dañarle y estoruarle la jornada para que no saliese con hella, y asi se escuso de no salir con Pedro de Orsua, diciendo questaua falto de algunas cosas necesarias a la guerra, las quales el queria proveher antes de salir de Santa Marta y lleuallas por delante; que se fuesen Orsua y su hermano Lidueña y que el los seguiria y alcanzaria en el camino.

Con esto y otras palabras urbanas de que Manjarres hera muy copioso, que el general Orsua le oyo decir, no conociendo ni entendiendo sus finxidos y doblados tratos, se partio con entera confianza de Santa Marta con hasta treinta honbres, y entre hellos Lidueño, hermano de Manjarres, y caminando por tierra de paz sin hazer daño ni rreceuirlo, llego a la poblazon de Origua, donde se determino de esperar al capitán Manjarres; y porque la jente y soldados que con el capitan Hernand Aluarez auia ynuiado y estaua en Guajaca esperandolo no intentase alguna nouedad con su tardanza, acordo dalles auiso de su yda, y para esto despacho al capitan Lidueña con diez soldados que fuese a Guajaca y tomase en si la jente y gouierno della y les diese auiso de lo que pasaua y de su ida y quan propinqua estaua su llegada aquel lugar.

Lidueña fue a Guajaca, y hizo con todos los españoles todo lo que le fue mandado, y Pedro de Orsua se quedo en Origua esperando a Manjarres, el qual con finxidas y cautelosas cartas que cadia147 le escreuia, haziendole cierta su partida, le148 entretuuo mas tiempo de dos meses, dandole a entender que un dia o otro seria con el en Origua, todo segun fue muy publico entre los españoles, a fin de que, entreteniendose Pedro de Orsua con sus soldados mucho tiempo entre aquellos pueblos, que heran de naturales velicosisimos y de animo yndomitos y soueruios, les diese ocasion a que tomando las armas uiniesen sobre hel y le desuaratasen, para despues yntentar el hazer esta jornada, o a lo menos con esto se escureciese la gloria que en la fama del general Orsua se auia dibulgado, de que por su buena fortuna y de mucho ardiz y disciplina de guerra, saldria con la gerra de aquellas sierras y las poblaria y domaria los naturales della, lo qual tenian muchos pronosticado a Orsua, pero su pronostico fue al rreues, porquestando Pedro de Orssua en esta espera de Manjarres con hasta beinte honbres, fuele necesario que los españoles se diuidiesen a buscar comida a pueblos de paz questauan entre Santa Marta y Origua, cuyos naturales, viendo esta ocasion de uer desmandados los soldados por su tierra, juntaronse y tomando las armas en la mano, dieron en ellos y mataron los mas. Algunos de los cuales, que heran sueltos y lijeros peones, poniendose en vyda, escaparon de las manos y crueldad de los uaruaros, y aportando a Santa Marta dieron auiso a Manjarres de lo que les auia sucedido.

Manjarres, que ninguna cosa le deuio de pesar deste mal suceso, pareciendo que ya Orsua no podria salir con su yntento y questaria descuidado desto, por auer acaecido apartado de donde el estaua alojado, determino dalle auiso, porque rrebolviendo los yndios las armas contra el no lo hallasen descuidado y asi lo matasen. Escriuio una carta dando hen ella noticia de lo que pasaua e abian echo los yndios con los que salieron149 a buscar comida, y auisandolo que al momento se rretirase si no queria ser muerto con los que le aconpañauan. El mensajero camino toda la noche y fue antes de amanecer a donde Pedro de Horsua estaua, y diole la carta y auiso que lleuaua.

Los yndios de la tierra, como mataron en sus pueblos los españoles que auian ydo por comida, luego se determinaron de ir a dar sobre el general Ursua y los que con el auian quedado, y juntandose todos amanescieron sobre el alojamiento de los españoles al tiempo que Pedro de Orsua estaua leyendo la carta y auisos de Manjarres, bien descuidado del zerco que los yndios le tenian puesto; pero como las belas le diesen auiso de la mucha gente que sobre hellos uenian, y el General dejase la carta questaua leyendo, con la presteza que se rrequeria tomo las armas, y lo mesmo hizieron los demas soldados, que heran doze; y saliendo a los enemigos, grande numero de yndios contra doze españoles, que heran mas de seis mill yndios, comenzaron a pelear con ellos con balor de españoles, a los quales ayudo mucho seis arcabuzes que tenian y municion de poluora con que hacian gran daño en los yndios, porque casi no perdian ni herrauan tiro, que todos los enpleauan en los enemigos y matauan muchos dellos, con que los ojeauan y hazian que no llegasen a tomar a manos a los españoles, pero de fuera hera ynumerable la flecheria que sobre hellos echauan, aunque con ella no les hizieran daño ninguno, y asi pelearon todo el dia hasta que la noche los aparto y diuidio, sin que rreciuiesen ningun daño los nuestros.

Los yndios, temiendo que los españoles, con el anparo y escuridad de la noche, no se les fuesen dentre manos, pusieron muy escojidas guardas en los pasos y caminos por donde entendian que los españoles auian de salir, de suerte que por aquellas partes hera ynposible salir ninguno sin ser sentido y muerto de los yndios. El General uiendo y entendiendo esto, propuso a los soldados la aflicion en que estaban y dixoles si alguno sauia de algun escondido camino por donde aquella noche pudiesen salir, porque si alli esperauan, el dia siguiente hera ynposible escapar de las manos de los enemigos, porque con el trauajo de aquel dia estauan todos muy cansados y deuilitados para cufrir la guerra del siguiente. Cuñiga, soldado diestro en aquella tierra, se ofrecio de guiar por vn camino que pasando casi por medio de las poblazones de los yndios sin ser sentidos, saldrian a tierra de paz si con presteza y diligencia le siguiesen y se animasen a zufrir el trauajo del caminar toda la noche. Todos los españoles mostraron animo de tolerar aquello y mucho mas, y tomando en medio dos mugeres españolas que alli tenian150, que con animos baroniles avian echo gran obstentazion en la guerra de aquel dia, se dieron a caminar por donde Cuñiga los guiaua toda la noche, lleuando el General la rretaguardia, para que no se le quedase ningun soldado ni persona atras, y atravesando por las poblacones de los yndios sin ser sentidos, porque tenian los uaruaros puestos los ojos en otros caminos apartados de alli, fueron amanescer el General y sus soldados a los llanos de Bonda, tierra ya segura, donde toparon al capitan Manjarres con algunos soldados y becinos de Santa Marta, que con esta fingida ostentacion y perezoso e tardio socorro, les venia a c151 zocorrer para mas simulacion de su dañada yntencion, y asi se boluieron todos juntos a Santa Marta.

CAPITULO SETIMO

Como Lidueña se salio de Guacchaca al Cauo de la Uela, forcado de los españoles que con el estauan, y el general Orsua se subio al Rreino, donde siendo perseguido de Montaño se paso a Popayan, y de alli a Panama.


Los yndios de Guajaca, donde el capitan Lidueña estava alojado, aunque supieron el alzamiento que los de Origua auian echo con el general Pedro de Orsua y contra los que con el estauan, no se alborotaron ni yntentaron ninguna nouedad contra los españoles, asi por queran mas numero de jente como por que uiuian mas sobre el auiso y con el cuidado quera menester para entre yndios; pero por acreditarse con los españoles y con Lidueña dieronle noticia de que los yndios de Guajaca152 hizieron con Orsua, y de los españoles que le auian muerto, y de todo lo que sobre esto auia pasado, como jente que lo sauia bien, por que se creia auerse hallado alli algunos de los propios yndios de Origua153 que le dauan el auiso; pero con todo esto Lidueña y los españoles que con el estauan se comencaron a rrecatar mas que asta alli de los yndios y a uiuir con dobladas zentinelas y cautelas hasta sauer certidunbre por otra uia de lo que al general Orsua le auia sucedido, con la qual esperanza se estuuieron alli algunos dias154.

Mas los soldados, como algunos o los mas estauan ya con fastidio de tan larga espera, parecioles buena ocasion la que con la nueua del desuarate de Pedro de Orsua se les ofrecia para saliendose de entre aquellos barbaros, poder parecer donde quiera sin que se les pudiese caluniar ni uituperar con la salida, y asi lo efetuaron, que juntandose casi la mitad dellos, de conformidad se salieron vna noche sin dar parte al capitan Lidueña y se fueron al Cauo de la Uela. Los demas soldados que con Lidueña abian quedado, temiendose el daño que les podia sobreuenir por mano de los naturales de aquella tierra, que heran muchos y no menos uelicosos que los de Guajaca, comenzaron a perseguir y rogar a Lidueña, su capitan, que saliesen de entre los yndios y siguiendo las pisadas de los demas fuesen al Cauo de la Uela. Lidueña hera honbre piadoso y humano y que se le hazia cosa muy dura y graue dejar entre aquellos infieles doze o treze españoles que por su henfermedad y flaqueza no podian caminar ni el los podia lleuar consigo, por lo qual escusaua su salida con el mejor color que podia, vnas ueces rrogando a los que le ynportunaban la rretirada, que esperasen a que aquellos enfermos estuuiesen para poder caminar o a que les uiniese algun socorro de Santa Marta, con que los pudiesen socorrer, y otras uezes desimulaba pasando en silencio los clamores de los soldados questo rregauan155 e ynportunaban muy ahincadamente, y tanto fue su entretenimiento y dilacion por estas causas que los soldados, deseando uerse libre y saluos del peligro en que estauan, y pareciendoles que hera mas contra caridad estar su jente al peligro propio que con ynciertas y dudosas esperanzas esperar a conseruar las uidas de vnos honbres que por sus enfermedades mas parecian estar muertos que puestos156 para uibir, comenzaron a oprimir a Lidueña y a decille que si el hera tan benevolo que se queria quedar a conseruar las uidas a los enfermos con peligro de la suya, que lo hiciese, porque hellos pretendian salirse todos de aquel rriesgo y ponerse en saluamento.

Lidueña, conociendo que lo que los soldados decian estaua ya a punto para cunpillo y partirse al Cauo de la Uela, con rruegos los hizo entretener, y juntandose todos los enfermos en vn bohio o casa, que como e dicho heran doze o treze, y dejandoles alli todo el mantenimiento que tenia, y dandoles entera esperanza de que luego ynviaria vn bergantin del Cabo de la Uela por hellos, llamo al principal o principales de aquel pueblo donde estauan y les dijo y rrogo que no matasen aquellos enfermos, sino que los conseruasen en uida, por que el ynuiaria luego vn uergantin por ellos, y dejandoles tanbien a los españoles enfermos algunos yndios e yndias ladinas que les siruiesen, se partio con los españoles que como de camino lo estauan esperando.

Se fueron la uia del Cauo de la Bela, dejando en aquel alojamiento y pueblo de Origua157, demas de los españoles dichos, todo el carruaje, aderezos y pretrechos de guerra, rropas de su uestir y del general Pedro de Orsua, que segun afirmaron hera de arta estimacion y balor.

Los yndios, no solo se apoderaron de todo esto, pero en apartandose Lidueña de su pueblo, luego dieron en los españoles enfermos y los mataron a todos a macanazos y flechazos, eceto vno que sintiendo el rruido y tomulto de yndios que sobre hellos uenia, tuuo lugar de esconderse entre unos cañauerales que por alli zerca auia.

Llegado que fue Lidueña al Cauo de la Uela dio noticia a los uezinos de aquel pueblo de la jente enferma que quedaua y auia dejado en Origua158, y rrogoles que enuiasen vn bergantin por ellos, los quales mouidos de caridad, hizieron lo que Lidueña le rrogo y enuiaron vn español con ciertos esclauos a Guajaca con vn barco o bergantin, donde llegados que fueron, hallaron ya los españoles enfermos muertos, eceto el que se escondio en el cañaueral, el qual de hanbre y la enfermedad estaua ya ciego de los ojos, que ninguna cosa uia, el qual salió a los clamores y bozes que los del bergantin dauan. El español que yba en el uergantin, vsando de crueldad mas que de uaruaro, no quiso rrecoxer ni rreceuir en el barco aquel ciego enfermo, pareciendole questaua ya tan zercano a la muerte que no podria escapar con la uida, y ansi se boluio sin lleualle consigo al Cauo de la Uela, donde sauida la crueldad de que auia usado con el proue ciego, que a la letra parecia lo que Nuestro Redentor Jesucristo dijo de aquel que bajaua de Jerico a Jerusalen, que siendo salteado de ladrones y herido y dejado en el camino, pasaron por el vn leuita y un sacerdote y otros sin vsar de ninguna misericordia, dejandoselo hen el camino hasta quel samaritano lo levanto y puso sobre su jumento y uso con el de la misericordia que alli el Ebanjelista dize.

Los uezinos del Cauo de la Uela, promouidos a gran conpasion y caridad del que auia quedado uibo y ciego en Guajaca, le dauan gran suma de dineros al que lo dejo porque bolviese por el con su uergantin y jamas lo quiso hazer, y asi perecio alli con los demas.

Boluiendo al suceso del general Pedro de Orsua, dende a pocos dias159 que salio y escapo de las manos de los yndios de Origua, se enbarco y se fue al Cauo de la Vela, a procurar e intentar de nueuo juntar la jente para todauia hazer y efetuar su jornada, pero allolos a todos tan de contraria opiñon que ninguno obo que se le ofreciese a seguirle, por lo qual dio la buelta al Nueuo Rreino, donde ya auia zezado la jurisdiccion y gouierno de Gongora y Galarza, y en su lugar gouernaua Brizeño y Montayo160. El llicenciado Montaño estaua mal con las cosas del llicenciado Miguel Diaz, y aun con las que auian echo los llicenciados Gongora y Galarza, y como cosa que a estos tocaua, diose a perseguir a Pedro de Orsua, diciendo que le queria tomar rresidencia de las jornadas que auia echo y de los yndios que auia muerto, la qual ocasion, como estaua fundada en dañada yntencion, no creo que bastara ningun genero de descargo a satisfazerla, y asi, Pedro de Orsua, luego que supo esto y entendio la soueruia y seueridad de Montaño, procuro apartarse del, y Montaño a perseguille, porque como Pedro de Orsua llego a Uelez y le certificaron la pretension e yntencion del llicenciado Montaño, el se fue la buelta y uia de Panplona, ciudad que, como se a dicho, el y Ortun Belasco auian poblado, donde tenia muchos amigos, y alli fue bien rresceuido y ospedado, hasta que tuuo noticia de como el llicenciado Montaño enuiaua en su seguimiento al capitan Lanchero con quarenta honbres, para que le prendiese y se lo trajese preso, y Ursua por ybitar algun escandalo que sobre su prision y defensa se podia mouer, se salio de Pamplona y se uino la buelta de Tunja.

En el camino, rriueras de Chicamoche, hallo alojado a Lanchero y a la jente que con el yba, de lo qual tubo auisso de los yndios de aquella tierra antes de llegar a donde Lanchero estaua, y asi tubo lugar de pasar sin ser sentido de Lanchero ni de los de su conpañia, y entrando como Dauid hizo con Saul, de noche, por medio del alojamiento de Lanchero, y dejando alli señal de como auia pasado españoles, se paso de largo y se fue derecho a Tunja, donde fue bien rresceuido y ospedado de algunos uezinos de gran uirtud a quien su tío, de Pedro de Orsua, Miguel Diaz auia echo algunos desabrimientos y molestias, los quales le hizieron todo el plazer y seruicio que pudieron, dandole de sus propias haziendas lo que obo menester y quiso; y con esta confianza de amigos el General se paso con el mesmo silencio a la ciudad de Santa Fee, donde el llicenciado Montaño, que lo perseguia, rresedia, y alli estubo ocultamente muchos dias, sin que Montaño entendiese ni supiese del cosa ninguna, en los quales el general Orsua entendio de todo punto la ostinacion en que Montaño estaua de perseguille y hazelle todo el mal que pudiese, por lo qual el General, siguiendo al proueruio que dize que de la presencia del potente ayrado se deuen apartar los hombres, se salio de Santa Fee y se fue la uia de la gouernacion de Popayan, donde por el puerto que llaman de la Buenabentura, se enbarco en la mar del Sur, y de alli paso a Panama, con desinio de pasar a Piru, donde de los buenos y balerosos pretendia ser mas fauorecido que perseguido de los malos, como con Montaño le auia sucedido.

Esto es lo que al principio deste libro dije, que la fortuna traia a Pedro de Orsua puesto en balanzas, que una vez estaua la una baja y la otra alta; porque despues desta calamidad veremos presto a Orsua levantado en alto e yr suuiendo asta la cunbre, de do cayo con mucha facilidad, segun en los capitulos de adelante se ira declarando y manifestando(A).

NOTAS AL CAPÍTULO VII
I

(A) Miguel Diez de Armendáriz, en carta al Emperador fechada á 24 de Julio de 1545, dice desde Cartagena:

«Mi primo Pedro de Ursua, que embié por mi teniente al Nuevo Reino, con el Obispo de Santa Marta, no hubieran entrado si fueran sentidos, porque Lope Montalvo de Lugo, teniente del adelantado Lugo, estava con propósito no dejarle recibir. Mas Ursua, en saltando en tierra, fuese á la ligera á pie con alguna gente, i dio en Velez, Tunja i Santa Fee de improviso, donde no pudo dejar de ser recibido, aunque huvo pernadas de algunos, á quienes en la carcel tiene. Quando vaya «yo les curaré aquellos repelos, que lo se medianamente hacer, i terné atención al tiempo i á la tierra, la qual con todo esto está tal, que de verse el dicho Montalvo de Lugo que V. M. le quitava los indios i los de Adelantado con los demas… pudo facilmente convocar á tantos que estava la tierra en levantamiento i en fuga para se ir amenazando con el Perú161. E vino la cosa á coyuntura que el virrei Blasco Nuñez Vela, por un Capitan de Belalcazar, les embió á pedir gente. Lo qual visto por mi Teniente pareciole de no hacer apregonar las Nuevas Leyes, sino contemporizar hasta que yo vaya». – (Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

II

Francisco Arias, en carta al Consejo de Indias, fechada en Cartagena el 12 de Febrero de 1546, quejase del licenciado Armendariz, que después que el Obispo de Cartagena i el Adelantado Heredia salieron de Cartagena para Castilla, ha depositado indios de su mano, quitándolos á los Oficiales que los tenian por S. M.; ha hecho nueva marca i embiadolo con un mozo á Mopox que son más de 100 leguas por pueblos de españoles donde pudieron marcar sin pagar el quinto real. Otra embio á Tamalameque, ques bien 120 leguas. A pueblos que estan en su Magestad embia á quien quiere á cobrar los tributos. De lo que ha procedido de condenaciones, difuntos i otras cosas, nada ha puesto en el Arca, sino lo emplea en mercaderias para el Nuevo Reino. Unos pagueyes de que beve esta ciudad i de donde se proveian de agua los navios antes de su venida, se limpiavan i aderezavan continuamente, i él los dejo perder, i apenas hai agua para medio navio. Sigue con otros Capitanes162 sobre falta de justicia, sobre haver embiado á su deudo Ursua, de 18 ó 20 años, al Nuevo Reino, i por Juez de residencia al Cabo de la Vela otro deudo suyo, el licenciado Santistevan. Espera barcos del Nuevo Reino para se ir allá, donde estará mucho tiempo, según toma despacio las cosas. Quejase que estando él en la Corte á negocios del Nuevo Reino, con cédula para que entre tanto no le quitasen los indios, luego que llegó Ursua se los quitó por instrucción del licenciado Diez Armendariz. La gente, dice, se va i despuebla por sus malos tratamientos, los maestros i pasageros no le pueden sufrir. Que el licenciado se da tan buena mano en mercaderias, que por poco que dure allegará 30.000 castellanos, i deuen venir cédulas á los puertos para que tomen el dinero que embie. (Muy apasionado escrive: parécese á las acusaciones contra Vara de Castro.) – (Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

III

Juan Ortiz de Çarate, en carta al Emperador fechada en Santa Marta á 27 de Julio de 1546:

Dice que él i el Tesorero Brizeño, con otros vecinos del Nuevo Reino pidieron en Cartagena al licenciado Armendariz embiase quien les desagraviase de las injusticias hechas por los que antes havian governado, i de ai nació proveer Armendariz á Ursua, su primo hermano, el qual ha sido gran remedio para la tierra. Que él i el Tesorero fue allá con Ursua, i dejándole recibido bolvió á Cartagena á dar cuenta i el licenciado le tornó á despachar al Nuevo Reino para traer el oro i esmeraldas de S. M., como lo ha hecho. Que trajo 19.744 pesos oro bajo, 5668 fino, 86 piedras esmeraldas finas i 66 más blancas; i 41 piedras plasmas quajadas. Fundido todo el oro i reducido á lei de 450 maravedises el peso, salió 8101 pesos.

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

IV

Montalvo de Lugo, en carta dirigida al Emperador y fechada en Cartagena á 25 de Febrero de 1546, se expresaba en estos términos:

«Nueve meses he estado de Teniente general de Governador por el Adelantado de Canaria en el Nuevo Reino, dando la mejor orden para hacer de paz los indios revelados por los malos tratamientos de Hernan Pérez. 14 caciques he reducido, i ya el Adelantado havia reducido otros. Puse diligencia en descubrir minas, i halle las mejores de Indias. Teniendo yo en tan buen estado la tierra, llegó á Cartagena el Sr. Armendariz, i embió allá á su deudo Ursua, mozo de no 20 años, por Teniente, quien no contento con tomar las varas me prendió y tomó mis bienes y á buen recaudo me embió á esta ciudad. Ha once meses que estoi preso, i los siete en Cartagena. Ursua ha tomado en sí los indios míos i de otros vecinos. Me han tratado tan mal, que por mejor diera que me quitaran la vida. Suplico me remedie.»

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

CAPITULO OCTAUO

En el qual se escriue cierto alboroto que en Panama obo al tiempo que Pedro de Orsua llego allí.


Al tienpo que el jeneral Pedro de Orsua llego a Panama hallo que gouernaua aquella tierra, juntamente con la de Nonbre de Dios, Aluaro de Sosa, español, persona de gran ser, a quien pocos dias antes el marques de Cañete, Don Hurtado de Mendoza, visorrey de Piru, pasando por esta tierra y gouernacion, dio por conpañero y lugar theniente, con yguales y bastante poderes el gouierno a llicenciado Fabricio de Godoy, letrado en leyes, honbre de animo soueruio y contumaz en seguir su propia opiñon, de donde nacieron algunas sediciones, rrebueltas que aunque son algo fuera de lo que boy narrando las quiero escreuir en este lugar, porque163 se uea el estremo y riesgo en que ultimamente estuuo Panama de perderse y rreuelarse, solo por mandar el Marques yncautamente vna cosa tan escandalosa como fue dar conpañero, sin ninguna causa ni necesidad, al gouernador que el Rrey y su Consejo rreal auian puesto en el gouierno desta tierra.

Fue, pues, el caso que el llicenciado Fabricio de Godoy tenia particular trato y conocimiento en casa de una doña Catalina, muger rrica en aquella ciudad, a la qual comunicaua como deuda y parienta con muy particular frequentacion; y a la entrada y salida desta casa, por particular priuanza, aconpañaua al theniente Fabricio de Godoy vn criado suyo muy querido, de quien el hazia toda la mas confianza, dandole parte de todos los negocios que entre manos tenia. Este criado del theniente, trato amores con una criada de Doña Catalina y los uino a efetuar con ella, de suerte que el mayordomo de aquella casa vino a sauerlo, y teniendolo por cosa de grande ynjuria y afrenta que en casa de su señora se hiziese semejante echo, determino aber berganza desta ynjuria y tomalla por sus propias manos, y asi fue que puso azechanzas al criado de Godoy para quando entrase en casa de su señora a sus rrequiebros, donde lo tomo enbuelto con la dama, y alli hizo a ziertos sclauos negros que lo atasen y azotasen, y echo esto muy a su saluo y boluntad, lo solto y dejo yr libre. Este honbre asi afrentado, rretubo en su animo su ynjuria, segun los de nobles corazones los suelen hazer, para vengar en publico el agrauio que en secreto se le auia echo; y un dia de gran solenidad en aquel pueblo, que casi toda la jente se auian congregado en el monasterio de San Francisco a oyr los oficios diuinos, propuso este soldado vengarse, y esperando que todos de tropel saliesen de la Iglesia, y entre los demas el Mayordomo de doña Catalina que le auia afrentado, se llego a el y le dio con una porra que lleuaua, alli publicamente, muchos palos, y echando mano a su espada se fue rretirando y rrecojiendo al monasterio de San Francisco, donde se rretraxo.

Esta doña Catalina, sauido este nueuo suceso entre su mayordomo y su contrario, llamo al theniente Fabricio de Godoy, y dandole noticia de lo que auia sucedido, le encargo la uenganza suya y de su mayordomo. El theniente yncontinente se fue a San Francisco, y aunque los frailes tenian zerradas las puertas de su monasterio, las quebro y furiosamente hizo pedazos, apellidando jente para aquel negocio. Entro en la yglesia del monasterio, y sin enbargo de la rresistencia que los frailes le hizieron, saco el rretraido y lo lleuo a la carcel publica de la ciudad, donde yncontinente mando traher vna uestia para sacallo afrentar por las calles, segun lo acostunbran hazer los juezes españoles. El gouernador Aluaro de Sosa tuuo noticia de todo este suceso y de lo que el theniente queria hazer, y luego acudio a la carzel y quitando de las manos y furia del theniente aquel honbre preso, y no consintiendo que se le hiziese la ynjuria y afrenta que se le queria hazer, echo al theniente fuera de la carzel y dejo hen ella algunos honbres y alguaciles puestos de su mano para que lo defendiesen y no consintiesen que de alli fuese sacado por el Fabricio de Godoy ni por otra persona alguna.

El theniente, hinchado y aun casi afrentado de esto que el Gouernador con el auia vsado, comenzo a juntar gente, familiares y amigos suyos, para por fuerza hazer lo que como juez ynferior no podia; aunque el no se jataua ni tenia sino por ygual y conpañero en el gouierno con Aluaro de Sosa, y asi publicaua vna confusa copia de poderes que el Uisorrey le auia dado, con la qual asi mesmo juntaua ocultamente mucha gente, y segun se afirma, tuuo en su casa rrecoxidos mas de ciento y cinquenta arcabuzeros, con el calor y fauor de los quales casi desbergonzadamente se ponia en conpetencias publicas con el gouernador Sosa, y a desmandar todo lo quel mandaua, y a hazer otras cosas de honbre sedicioso, con que tenia llenos de miedos los animos de los mercaderes que en aquella ciudad rresidian, a los quales parecia que la desenboltura y atreuimiento del theniente no podia dejar de parar en vna maluada tirania, y asi estauan casi todos a punto para si las cosas viniesen a rronpimiento, rrecoger el oro y plata y cosas preciosas que tenian y rretirarse con ello a lugares rremotos y apartados, donde pudiesen estar seguros de la desuergonzada cubdicia y auaricia de que comunmente los soldados suelen vsar en semejantes sediciones y rrebueltas.

Turaron las gritas, de mucho escandalo y peor exemplo, entre el Gouernador y su theniente, mas de quinze dias, sin que uiniesen en total rronpimiento, porque aunque algunos o muchos soldados y personas oziosas y deseosas de semejantes rrebueltas se le auian publicamente y ocultamente llegado al theniente para serle fauorables en este negocio, toda la otra turua del pueblo dauan grandes muestras de estar sus animos ynclinados a seguir la boz y parcialidad del Gouernador, a quien tenian por persona que actualmente rrepresentaua el señorio rreal, con lo qual tenian asi mesmo suspenso el animo del theniente para que ya que164 con loco y ciego atreuimiento quisiese sujetar al Gouernador o matarlo165, la consideracion del no tener copia de jente, para que ya que su persona y honrra fuera maculada con el ynfame titulo de traidor, pudiese salir adelante con su tirania y alcamiento trunfando de aquel pueblo y de sus rriquezas y de todos los demas que pretendiese atropellar subjetos al Rrey.

El gouernador Sosa no popaba166 ni menospreciaba nada la desuerguenca de su contrario, antes temiendose de alguna traicion, sienpre traia y tenia consigo jente que lo guardaua, para que en qualquier repentico caso que se ofreciese no fuese tomado ni hallado desaperceuido y por eso puesto en la merced y boluntad de su contrario; y asi cada qual figuraua a su enemigo de ygual poder y cautela, no dando lugar el temor y consideracion de estas cosas a que lo que cada qual pretendia se efetuase, que hera prenderse el vno al otro.

A estas sediciones se azerco la fiesta del bienauenturado San Francisco, en cuyo dia el Gouernador, dejando la custodia y guarda que le parecio nescesaria y conuiniente en el preso, se fue a oyr los ofizios diuinos con toda la mayor parte del pueblo a la yglesia de San Francisco, cuya festividad, como e dicho, se zelebraua. El theniente Fabricio de Godoy, pareciendole buena ocasion esta para salir con su ynteres y sacar el preso del poder del Gouernador, con algunos soldados y esclauos que con el se hallaron, se fue a la carcel y con hachas y palancas y otros aderezos que lleuaua, comenco a uatir las puertas y a derriuarlas, y en efeto, las hizo pedacos. Dentro de la carzel estaua el Alguazil mayor con otros algunos soldados, a quien el Gouernador auia encargado la guarda y custodia del preso, los quales con animo y balor167 singular, poniendose a la puerta, comenzaron a defender la entrada al Theniente y a pelear contra el y contra los que seguian su boz y le aconpañauan, de los quales el Alguazil mayor rreciuio vna muy peligrosa herida en la caueza.

Estando las cosas en esta confusion, acudio gente a la Iglesia donde el Gouernador estaua oyendo el sermon, dando bozes y diciendo la rrebuelta en que el Theniente y el Alguacil mayor estauan, y por el consiguiente todo Panama. El Gouernador, pareciendole que no seria tanto el peligro ni tan rrepentino que despues de acauado los oficios diuinos no pudiese ser todo rremediado y apaciguado, estuuose quedo asta que el pedricador uiendo o entendiendo el alboroto que hen el pueblo auia, dio fin a su sermon, y dirigiendo sus palabras al Gouernador le exorto a que saliese a rremediar aquella sedicion, y a los demas vezinos y jente que en la Iglesia auia les dijo como deuian seguir a su Gouernador y fauorezer y seruir en el al Rrey; y con esto y otras cosas que alli dijo, salio el Gouernador de la Iglesia apellidando que todos le siguiesen y diesen avxilio y fauor al Rrey, y usando de aquel comun apellido que todos los jueces y ministros de justicia españoles, como poco a dije, suelen vsar diciendo «aquí del Rrey», al qual apellido es cosa muy aueriguada y usada acudir con toda presteza todos los circunstantes de tal suerte que si alguno lo dejase de hazer seria grauemente castigado por hello.

Llegado que fue el Gouernador a la plaza y carzel donde el Theniente estaua con su jente peleando con el Alguazil mayor y los demas, hallo que los que al Theniente aconpañauan todos estauan armados de lanzas, cotas y montantes, por lo qual luego mando apregonar y echar vando, con pena de la uida, que todos los uezinos estantes y auitantes acudiesen a fauorecerle con todas las armas ofensiuas y defensiuas que tuuiesen, y asi luego comenzo a llegarse la jente armada e yr en socorro del Alguazil mayor, con quien todauia el Theniente estaua peleando. Al Alguazil, aunque herido, jamas le auia faltado brio para defender la entrada al Theniente, y en la ora que uio que le uenia socorro, avmentandosele el animo, se auentajado de entre sus conpañeros y azercandose al Theniente con una partesana que tenia, le dio vn bote con que le paso la cota que lleuaua uestida y le hirio malamente en vn muslo, con lo qual y con uer el Theniente y los suyos, que serian veinte y cinco honbres, que al apellido del Gouernador acudia y se juntaua mucha jente, el asi mesmo, vsando del propio apellido y boz del Rrey y pidiendo con hella feruor168 a los del pueblo, de los quales ninguno se le juntaua, se fue rretirando y rreciuiendo los golpes de los que le seguian, asta meterse en la torre de la Iglesia mayor de aquella ciudad, y a irse con los que le auian seguido su opinion. Se defendio por espacio de tres oras, suuiendose alguno de sus compañeros a lo alto y omenaje de la torre o canpanario, de donde tiraban muchos ladrillos y piedras a la jente quen la plaza estaua, con que arredrauan y apartauan la jente de las puertas y zerca del canpanario, con lo qual aquella ciudad estaua tan metida y encendida en fuego de discordia y sedicion, que ya todos, de todo punto, tenian puestos los ojos en que de alli auia de rredundar vn cierto motin, pareciendoles que si al Theniente, que tan encendido estaua en yra, se le arimavan o allegauan algunos sediciosos soldados que en la plaza auia, deseosos de semejantes tomultos, que facilmente saldrian con la uitoria de lo que yntentasen, porque los mas de los mercaderes y los uecinos con ellos, aunque estauan alli con el Gouernador haziendo obstentacion, tenian los corazones y animos mas169 puestos en oyendo llevar fuera de la ciudad sus rriquezas y tesoros que en defender con las armas en las manos la opinion de aquel Theniente y de los que le siguiesen, porque se hazian quenta que en tanto que el Gouernador con alguna jente pelease con el Theniente y sus secaces, tendrían hellos arto tiempo para asegurar sus haziendas, para el qual efeto muchos tenian prevenidos criados y negros y otros mocos y mocas de sus casas y algunos jumentos que lleuasen cargado el oro y la plata y las otras cosas preciosas.

Estando, pues, las cosas en esta confusion y el animo del Teniente y de los que con el estauan tan lleno de miedo como el de los mercaderes, fueron por mano de personas religiosas y becinos graues y honrrados de aquella ciudad, tratadas pazes y amistades entre el Theniente y su Gouernador, para que la cosa no uiniese en el mal y daño que muchos auian pronosticado.

Pretendia ya el Gouernador a este tiempo tomar a manos al Theniente y hazer justicia del publicamente y de los que heran de su opinion, porque como de toda aquella jente temerosa del pueblo tuuiese zercada la torre donde el Theniente estaba, parecialle que por ninguna parte se podian salir sin caher en sus manos, y asi menospreciaua los conziertos de la paz; pero como ayudado de su natural ynclinacion y animo generoso, fue por muchos persuadido a ser antes misericordioso y clemente que seuero y cruel, fue pazificado todo este alboroto conque entregandose el Theniente y los que con el estauan en manos del Gouernador, fuesen presos, enuiados a España al Consexo rreal de las Indias, donde su negocio se uiese y determinase conforme a justicia.

El Gouernador, despues que en su poder estuuo170, a Fabricio de Godoy, mando hazer vna gruesa jaula de hierro, para dentro della, como a monstruo v otro animal feroz, enuiar presso al Theniente a España; pero tanuien fue rrogado e ynportunado por los prinzipales y religiosos del pueblo a que no solo no usase deste rrigor con Fabricio de Godoy, pero que conuirtiendo de todo punto su rrigor en clemencia, no lo ynuiase a España, donde con mas seueridad podria ser castigado, sino que usando de mas blandura y mesericordia, lo ynuiase a Lima, al Uirrey, para que alla le diesen el castigo que el Uisorrey quisiese. Vino hen ello Albaro de Sosa e hizolo asi como le fue rrogado, con que todo punto quedo el pueblo pacifico y satisfecho de su clemencia y buen gouierno.

CAPITULO NONO

Como le fue encargado a Pedro de Orsua la guerra y pascificazion de cierta chuzma de negros rreueldes, y de como Orsua enuio a Fuentes, español, con ciertos soldados, a castigar vn rrouo que los negros auian echo en el camino que va de Nonbre de Dios a Panama.


En estos mesmos dias estauan los uezinos de Panama y Nonbre de Dios, y especialmente los mercaderes, que uiuian de su particular trato y mercancia, llenos de un terrible miedo, porque auiendo de muchos dias atras comenzado a huirse muchos negros esclauos, estomagados y hartos de la seruidunbre y cautiuerio en que sus amos los tenian, se auian metido, con desinio de conseruar su liuertad y morir por hella, en las entrañas y partes mas yntrinsicas de los arcabucos y montañas, donde auian echo zierta forma de pueblo y fortaleza, y teniendo alli puestas como en parte segura sus mugeres e hijos y toda la demas gente ynutil, salian los mas valientes y osados negros al camino rreal que de Nonbre de Dios trauiesa a Panama, por donde acostunbran pasar las harrias171 y rrequaje que por tierra lleuan mercaderias a Panama. Hazian muchos rrobos y estragos en los harrieros y pasajeros, quitandoles todo lo que lleuauan, con que auian arruinado algunas gruesas haziendas; auian con sus maluados hechos y correrias, dado grandes muestras y señales de pretender y querer aquellas dos fertelisimas ciudades destruillas y aruinallas de todo punto; y aunque algunas personas se les auia encargado la guerra de discipar y desuaratar la junta de los negros, con grandes promesas de premios y gratificaciones, nunca auian salido con ello, por estar los negros corrouorados y fortalecidos en vn fuerte alojamiento, y tan platicos y diestros en la tierra, que de su naturaleza era asperisima y ebscurisima, que casi se andauan burlando de los que les salian a buscar, y llegauan muchas vezes con desvergonzado atreuimiento, confiando en su mucha lijereza, a las puertas y aguajes del Nonbre de Dios a tomar y saltear las negras y otras jentes que salian a prouerse de cosas que les hera nezesarias, sin rrezeuir ningun castigo.

Pues como Pedro de Orsua lleuo loa y fama de capitan prudente y sagaz y de gran fortuna en la guerra, y llegase a Panama en tiempo de tanta turbacion, por todos los tratantes fuele encargada la enpresa y jornada del desuarate de los negros, y ofreziendose los vezinos y mercaderes de entranbos puertos a fauorezer y socorrer a Pedro de Orsua con dineros y armas y todas las otras cosas nezesarias para la guerra y soldados que la auian de hazer, fueronle por el gouernador Aluaro de Sosa dados todos los poderes y jurisdiccion quo se rrequeria y era nezesario para juntar y gouernar la jente que consigo auia de lleuar y nonbrar oficiales della; y con esto y con hasta doze soldados amigos que en Panama tenia, Pedro de Orsua se paso a Nonbre de Dios, donde poniendo uandera en lugar publico y tocando a tanbor, comenzo a juntar gente, de la qual hizo maestre de canpo a Francisco Gutierrez, natural de Sevilla, honbre poco pratico en cosas de guerra, por nunca auella seguido, pero de gran animo y muy baliente y de sagaz ingenio para con poca yspirienzia alcanzar en poco tiempo lo que en mucho otros no conocieran, como despues lo mostro por la hobra. Nonbro por capitanes de su ynfanteria a Francisco Diaz, deudo suyo, a quien el despues corto la caueza en los Motilones, y a Pedro de la Fuente, honbre algo practico en aquella tierra por auer algunos dias andado por hella con jente española persiguiendo y dando caza a los negros. Hizo alferez desta jente a Garcia de Arze, buen soldado y estremado arcabuzero, muerto despues por mano de Lope de Aguirre en la jornada del Marañon; esquadras o cauo desquadras hizo a Francisco de Cisneros y a Pedro de Peralta.

Tardose algunos dias Pedro de Orsua en hazer y juntar la jente necesaria para esta guerra, en el qual tienpo sucedio que Pedro de Mazuelos mayor enuio por tierra en dos rrecuas a Panama obra de quatro mill pesos de mercadurias con menos guardia y costodia de la que en vn tiempo tan calamitoso de cosarios hera menester, y llegando los harierros172 a un rrio questa adelante de la sierra de Capira, salieronles al camino vna quadrilla de negros cimarrones de hasta beinte personas, armados de arcos y flechas, y machetes por espadas, y unas flacas lanzuelas, y haciendo pressa en las harrias y en los que las lleuaban a cargo, quisieron, por poner mayor espanto a los pasajeros que dende adelante por alli pasasen, matar los harrieros, y muertos, atrauesar los cuerpos en el camino, para con este adbominable exenplo de crueldad, atemorizar de todo punto la jente de Panama y Nonbre de Dios; pero este cruel echo les fue ynpedido y estoruado a los negros por vn principal o caudillo que consigo traian, el qual queriendo dar muestras de honbre vmano y clemente, no solo dio livertad a los harrieros y españoles que con hellos yban, pero hizoles dar las mas de las vestias y azemilas de carga que lleuaban para en que pudiesen caminar, quedandose hellos con algunas mulas de las más rrecias y de mejor parezer y con toda la mercaduria que en las harrias lleuaban, de la qual despues de auer tomado y apartado las cossas a hellos mas vtiles y prouechossas, como heran rruanes, angeos, machetes, tigeras, cuchillos y otras cosas de esta calidad, todo lo demas esparcieron y derramaron por las rriueras del rrio, y con lo que pudieron lleuar a cuestas se fueron la buelta de su alojamiento, dejando por alli escondidas algunas cosas de las dichas para boluer por ellas.

La nueua deste asalto llego al Nombre de Dios, donde mouio los animos de todos los de aquel pueblo a quejarse publicamente de la neglijencia y descuido de los que gouernaban, pues siendo obligados a rremediar semejantes motines y a tener seguros los caminos pasajeros, con soñolento descuido y sorda desimulacion pasauan todos los males que los negros hazian, no considerando los daños e ynrremediables peligros que los leves principios suelen traher por ser menos preciados. La justicia, como de presente parecia estar encargado el negocio de los negros a Pedro de Orssua, desculpauanse con el diciendo que en su mano estaua el rremedio y socorro que de presente todos pedian. Pedro de Mazuelos, a quien particularmente tocaua el rrouo de proximo hecho por los esclauos, ynportuno y rrogo a Pedro de Horsua que con brevedad enbiase jente y soldados a la parte y lugar donde se auia echo el asalto, y siguiendo los negros les quitasen la presa de entre las manos toda entera, y que les daria una parte della, y sino haria zierto pagamento y sueldo por el trauajo de yllos a buscar.

Orsua ynbio yncontinente al capitan Pedro de la Fuente con quinze soldados al efeto dicho, y no solo le encargo la rrestauracion de la perdida de Macuelos, pero principalmente le rrogo que procurase auer algun negro uibo para guia y lunbre de los alojamientos y rrancherias de los negros, para que ciega ni confusamente no saliesen despues a buscallos por tan obscuras montañas como aquellas del Nonbre de Dios son. Pedro de la Fuente, lleuando por guia a los harrieros, llego al lugar donde auian sido rrouados, y hallando toda la mas de la rropa, que heran sedas, terciopelos, rrasos, tafetanes y otras cosas de balor, tendidas y esparcidas por el suelo en la forma dicha, la mando recoxer; y estando ocupados en esto, oyo que por la montaña se les uenia hazercando vn gran tropel y estruendo, sin bozes ni otra demostracion de ser gente, y deseando el capitan Fuentes sauer lo que hera, hizo recoxer los soldados, y con ellos se enbosco y estuuo quedo junto a la propia montaña y rriuera del rrio, asta que del arcabuco salieron diez muy dispuestos y ligeros negros bien aderezados y armados a su modo. Esperaron a que se apartasen del monte y saliesen al rraso, y luego que los uieron en lugar comodo arremitieron a hellos los españoles, diciendo «Santiago».

Los negros, que ninguna cosa se turvaron de uer yr sobre si a los soldados, rreuolviendo sus armas contra hellos, los esperaron con muy buen senblante, vsando del mesmo apellido de Santiago de que los españoles al arremeter auian vsado, y quiriendose animar los unos a los otros, a que si como deuian peleauan abrian vna uitoria aquel dia muy honrrosa y prouechosa para hellos y para sus compañeros, solamente dezian a grandes uozes en la pelea «oy dia, oy dia», que por ser torpes en el pronunciar la lengua castellana no tenian aptitud para decir otra cosa, que hera como si dijeran oy es dia de ganar uitoria entera de nuestros enemigos, a los quales podemos tener por vencidos si la fortuna no nos es contraria; y ciertamente, aunque de presente heran mas en numero los españoles que los negros, en otras muchas cosas les heran muy desiguales e ynferiores, porque la lijereza de aquellos baruaros hera tanta que en su mano estaua el esperar o arremeter o huyr, y demas desto les hera muy fauorable el tienpo y la tierra, porque haziendo vn dia muy blando y pardo, dejavase caher vna menuda agua que mojando la tierra, que alli hera asperisima y acompañada de grandes y rresualosos peñascos, hazia que los negros con liberalidad y lijereza saltasen de peña en peña y de una parte a otra, lo qual les hera muy dificultoso y pesado a los nuestros, y asi no podian juntarse con los henemigos a pelear como ni quando querian, con lo qual los negros, de lo mas alto, que sienpre señoreavan, disparauan la flecheria que tenian muy a su saluo y tirauan con mas firmeza y fuerza los dardos y piedras que contra los nuestros arrojauan, y ultra desto los arcabuces que los españoles lleuauan o tenian heran casi de todo punto ynutiles, porque con la menuda agua que caia el poluorin se mojaua en los fogones y no prendia el fuego hen ellos.

Turo gran rrato esta pelea, sin acostarse la fortuna a ninguna parte, antes los negros auian herido vno o dos españoles, hasta que presumiendo algunos de aquellos negros que se tenian por mas valientes, que hera mucha la bentaja que uno por vno tenian a sus contrarios, tres dellos se uinieron allegando en diferentes lugares con tres españoles que tanbien andauan desmandados de los demas. El suceso de los quales fue tan prospero para los nuestros, que matando los dos españoles a los dos negros que les auian salido y dejarretando el otro al con quien peleaua, pusieron tanto temor a los demas por auerles entre los tres muerto a su principal o capitan, que no curando de tenerse a esperar otra quadrilla de negros que poco atras uenian, se dieron a huir y esparcirse ligeramente por la montaña y arcabuco que en su fauor tenian, saltando con grande belocidad y facilidad de una en otra peña casi menospreciando a los españoles si tras hellos quisiesen seguir; pero el capitan o caudillo que lleuauan, como fuese platico en aquellas guerras, no consintio que ningun soldado se apartase ni fuese en seguimiento de los negros, antes juntando a todos con las armas en las manos, como estauan, comenzando de ynterrogar aquel negro que uibo y dejarretado en las manos les auia quedado, si auia por halli zerca algun alojamiento o rrancheria de negros. El le respondio que no, pero que tras del y sus conpañeros auian, de la poblazon y rrancheria principal, salido otros quinze negros que no tardarian en llegar alli si con temor de los que se avian retirado e huido no se bolviesen todos a donde estaua su principal, lo qual el tenia por ynposible; pero que lo mas seguro les hera a los españoles rretirarse o acoxerse con presteza, sino querian ser alli todos muertos y presos de los demas negros con los quales venia vn baliente capitan y uno de sus ouispos y otros muy principales y balientes honbres de aquella su conpañia, que no solo en numero tenian bentaja a los españoles, pero en esfuerzo y balentia y en destreza de pelear, pues estauan de mucho tienpo atras echos a aquel oficio y trauajo.

El capitan Fuentes creyo o dio credito a lo quel negro decia, pero no mostrando punto de flaqueza ni couardia, antes poniendo toda su esperanza en Dios ynmortal, que le daria entera vitoria de aquellos ladrones, que tan en daño y perjuicio de los cristianos andauan a saltear y rrouar por aquellos caminos y pueblos, se estuuo quedo con sus conpañeros, esperando con las armas en la mano la venida de los negros.

CAPITULO DIEZ

En el qual se escriue como el capitan Fuentes y los españoles desuarataron a los demas negros que sobre hellos uinieron, y prendieron algunos, con los quales se uinieron a Nonbre de Dios y alli fueron aperreados.


Los siete negros que de la primera rrefriega se avian escapado fueron a encontrarse con los quinze que tras de hellos auian salido, y dandoles noticia de lo que les auia sucedido y de quan pocos heran los españoles y quan cansados auian quedado de la pelea que con ellos auian tenido, dieron la buelta todos juntos, rrepartiendo los vnos con los otros de la flecheria que tenian y de las otras armas que les sobrauan, y apresurando su caminar con gran lijereza y muestras de desear uerse ya rebueltos con los españoles, se les fueron azercando con muy grandes muestras y alaridos de plazer, dando en el ayre y sobre grandes peñas que por la uia se les oponia, muy ligeros saltos, para con rrepresentarse de esta suerte delante de los soldados españoles amedrentallos y prouocallos a huir; y tan metidos uenian en esto, que aunque desde lejos descubrieron y uieron a los nuestros, jamas se quitaron detener173 hasta llegar a barloar y encontrarse con ellos, disparando vna ynfinidad de flechas, y diciendo con sus torpes lenguas, quiriendo ymitar la habla castellana, como antes lo auian echo: «oy dia, cristianos, Santiago y a ellos».

Esta furia de los sclauos fue rresceuida y aun rreuatida con singular balor de los soldados españoles, porque no solamente no rreciuieron casi ningun daño, pero disparando el capitan Fuentes y Bega, español, dos arcabuzes que a punto tenian, los enplearon tan bien que con las dos pelotas mataron dos ualientes negros que en la delantera benian, vno de los quales hera el capitan o principal que los negros traian por caudillo, con que perdieron parte del brio que quando se presentaron ante los españoles mostraron, teniendo este primer rrecuentro por mal pronostico, pero no dejaron de continuar la pelea y disparar flechas y dardos contra los españoles, los quales aunque tenian causa de temer la pujanza de los negros, jamas se turbaron punto, mas tornando a disparar el caudillo Fuentes y Bega sus dos arcabuzes, tornaronlos a emplear tan bien que por diversas uezes que los dispararon hirieron y mataron otros algunos negros con que les hizieron perder todo el brio, y uiendo el capitan Fuentes quan floxa y tiuiamente peleaban los esclavos, dejando los arcabuzes y tomando espadas y rrodelas arremetieron a hellos haziendolos boluer las espaldas y huir. Los españoles dieron a seguillos y en el alcance tomaron cinco negros viuos, donde fue tan grande el temor de los esclauos que jamas osaron bolver los rrostros para hazer cara a los nuestros, y assi, con tener ya el canpo seguro con este disuarate, tomaron los españoles la presa asi de los negros como de las mercadurias y fueronse la uia del Nombre de Dios, donde con su llegada hincheron de tanta alegria y contento aquel pueblo cuanto poco antes estaua de temeroso y amedrentado: pero luego comenzo a auer algun alboroto entre los ciudadanos o señores de los esclauos y ofiziales del Rrey y soldados que auian echo la presa, porque los vezinos cuyos avian sido los pretendian sacar e boluellos a su antigua sujecion para seruirse y aprouecharse dellos, pareciendoles por esta uia ser el mejor derecho el suyo. Los oficiales del Rrey, por otra no se que uia y casi torcido derecho, pedian fuesen vendidos y los dineros adjudicados y metidos en la caxa rreal. Los soldados que pasaron el trauajo en prender estos salteadores y el rriesgo en sujetallos, tambien querian que les fuesen adjudicados por premio de su trauajo y como auidos en guerra y pelea que de su parte era justisima y por esto muy fauorecidos de los derechos. Pero todos estos litigios suspendio el derecho de la justicia publica y cunplimiento de las leyes; porque metiendo los sclauos en la carzel, el que alli estaua por theniente o juez rreal, por los delitos cometidos, los condeno a que fuesen aperreados y despues ahorcados, castigo ciertamente seuerisimo, avnque la maldad de los delinquentes lo meresciese, y muy graue porque si aperrear los brutos animales se tiene por cosa mal hecha si son domesticos o vtiles para algun prouechoso seruicio, quanto mas malo y peor parescera el aperrear los honbres.

Esta justicia se hizo desta manera: que poniendo en la plaza publica desta ciudad vna maroma gruessa atada desde el rrollo a la mas zercana ventana de la plaza y en ella seis colleras de hierro, pusieron los negros desnudos en carnes por los pescuecos en estas colleras y con unas delgadas varillas en las manos. Entre estos sclauos asi presos estaua vno a quien los demas tenian por su perlado espiritual y lo tenian honrrado con titulo de ouispo, el qual, en cierta supresticiosa y eretica forma los bautizaua y catetizaua y predricaua y hazia otra manera de cerimonias que hellos llamauan zelebrar o decir missa, en las quales cossas y en otras que con abominable supresticion auian tomado por rreligion, estauan todos estos negros tan ynpuestos y arraigados y las tenian por tan fededinas y berdaderas que aunque en el articulo de la muerte muchas uezes fueron exortados a que se rredujesen y boluiesen a la ffee catolica, quera el bautismo que auian rreceuido y protestado, xamas lo quisieron hazer, antes a ymitacion de otros luteranos, pretendian dar a entender que aquellas rrusticas y banas zerimonias de que usauan eran berdadera rrelixion, lo qual muy particularmente sustentaua el negro Obispo, porque siendo exortado el y los demas que rreciuiesen la muerte como cristianos, confesandose y rreciuiendo este santo ssacramento de la confision y asublucion, con el qual y con la contricion que enteramente tuuiesen se saluarian mediante los merecimientos de la muerte y pasion del Hijo de Dios, rrespondio el baruaro con señales de animo endemoniado, que ya deseaua estar muerto, porque con su muerte y la de sus conpañeros pretendia auer entera benganza de la jente de aquel pueblo, porque yendo en espiritu a su tierra trairian copia de jente con que de todo punto destruirian y asolarian la ciudad, por lo qual no pensaua apartarse de la rreligion que el y los suyos tenian, sino hen ella entendian biuir e morir.

Los demas negros dieron la misma rrespuesta que su ouispo, y asi los uerdugos soltaron ciertos mastines, perros de crescidos cuerpos que a punto tenian para este efeto, los quales, como ya los tuuiesen diestros o enseñados en morder carnes de honbres, al momento que los soltaron arremetieron a los negros y los comenzaron a morder y hazer pedazos, y como los negros tenian en las manos vnas delgadas varillas con que se defendian o amenazauan a los perros sin poder con ellas hazelles ningun daño, herales esto ocasion de henzerder e yndinar mas los mastines, y asi este animal, yracundo mas que otro ninguno, con grandisima rrauia echauan mano con los dientes y presas de las carnes destos miseros negros, de las quales arrancauan grandes pedazos por todas partes, y aunque en estas agonias y trauajos de muerte heran persuadidos los negros a que se rredujesen a la ffee, xamas lo quisieron hazer, y asi despues de bien desgarrados y mordidos de los perros, fueron quitados de las colleras y lleuados a una horca que algo apartada del pueblo tenian echa, y alli los aorcaron, con que acauaron de pagar la pena que justamente merecian rresceuir por su alzamiento y traicion.

La horden quen zelebrar las cosas de su rrelixion estos negros tenian, hera esta: que para auer de ymitar la zelebracion de la missa, el ouispo se uestia vna camisa de una negra y sobre hella vna tunica de grana, y se arimaua a cierta manera de altar que en vn santuario tenian hecho, y alli, en presencia de todos los circunstantes que le yban a huir174 y a uer, ponian vn jarraco de bino y un buen bollo del pan que hellos tenian, y cantando cierto cantar en su lengua materna, le rrespondian los demas que le estauan oyendo y alli, en presencia de todos, se comia el pan y uibia175 el bino, y con esto e con comer el pan y beuerse el uino acauaua su oficio y quedauan todos sastifechos, lo qual se hazia y oya con mucha atencion y debocion.

Lo que en los sermones e pedricaziones trataua o decia, hera persuadir a los oyentes que conseruasen con obstinazion su libertad, defendiendo con las armas en las manos el pueblo y tierra que tenian y poseian, y que sustentasen a su Rrey, que se dezia Bayamo, a quien todos acatauan y rreuerenciauan con la rreuerencia y ouidiencia que al señor y rrey natural se deue, y de la propia suerte que las otras jentes lo suelen hazer, pues los auia de mantener y gouernar en justicia y defendellos de los españoles que los deseauan destruir. En el bautizar las criaturas tenian esta horden: que juntandose y congregandose muchos negros y negras para conpadres y comadres, se iuan todos juntos con la criatura al santuario, y alli lleuauan el bino que podia, donde uibian176 todos y barlauan177 y cantauan, lo qual asi mesmo hazia el ouispo, y hecho esto tomaua vn jarro de agua, echauasela encima a la criatura y tornauan todos a bailar y a cantar y a ueuer, y con esto quedaua echo todo lo que auia que hazer, y se boluian a casa de los padres del rrecin178 bautizado; y conforme a estas auian hordenado otras muchas cirimonias vanas y locas y por todo estremo rrusticas e yndinas de escreuirse.

Pocos dias despues de hecho este castigo, salio de las montañas vna quadrilla de muy lijeros negros a hazer salto en los arravales de Nonbre de Dios, pareciendoles questarian descuidados desta su uenida los españoles, y no se engañaron hen ello, porque arrimandose a la guerta que en este tienpo se dezia de Alonso Perez, dieron en vnas negras y otras jentes que estauan labando, y tomandoles la mayor parte de la rropa y dando con ella vna guiñada casi por las puertas de Nombre de Dios, movieron muy gran escandalo en el pueblo, a causa de que quando esto hizieron hera medio dia, tiempo en que el calor del sol mas rreueruera y las gentes deste pueblo se apartan de andar por las calles, por ser a esta ora el andar por el sol muy enfermo y perjudizial a la salud, y por estas causas casi toda la gente estaua rreposando y como durmidos al fresco y sonbra de sus azaguanes y corredores; y oyendo de rrepente tañer las canpanas y hazer señal de juntarse con las armas en las manos para rremediar al rrepentino casso de guerra, fue grandisimo el sobresalto que todos rreciuieron, pensando que los enemigos les estauan ya dentro en la ciudad. Juntaronse de rrepente cierta copia de soldados, que salieron a dar alcanze a los negros; pero como en lijereza y en destreza e platica de la tierra tuuiesen mucha bentaja los negros a los españoles que los salieron siguiendo, no rreciuieron ningun daño, ni aun deuieron tener mucho miedo, porque luego, alli zerca, se enboscaron y desparecieron de suerte que no pudieron ser hallados.

Los ciudadanos de Nonbre de Dios, temiendose que los negros no se les azercasen y muy a menudo les hiciesen rrouos y saltos a las puertas de sus casas, dieron luego horden en poner guardas y rrondas de a pie y de a cauallo, que de dia y de noche estuuiesen en aquellas partes por donde podian ser acometidos de los negros; pero con todas estas guardas y velas hera tanta la desuerguenza y osadia de los negros que por partes no acostumbradas ni pensadas179 salian de la montaña y con lijereza y presteza yncreyble hazian el daño que podian en la jente flaca que topauan y se uoluian a meter y a guarescer con180 la montaña.

CAPITULO VNDEZIMO

Como el general Pedro de Orsua salio del Nonbre de Dios con sesenta españoles, y despues de alojado junto a la mar enuio al capitan Fuentes con ciertos españoles a rreconocer la tierra, y lo que sobre esta salida de Fuentes sucedio con los negros.


De la presa que Pedro de la Fuente hizo en los negros que de suso e rreferido, fue escoxido vno de aquellos sclauos que parescio mas uien aconplisionado y docil para lengua y guia e adalid de aquella tierra donde estauan rrecoxidos los negros, y para ynformacion y claridad de lo que adelante fuese necesario sauer y entender. Este dio noticia muy larga de la parte y lugar donde estaua situada aquella ladronera y alojamiento de esclauos huidos, que afirmaua ser mas de trecientos, de los quales auia ya sido tanta y tal la desverguenza, que hellos entre si ylijieron o alzaron por caueza y principal suyo vn negro de buena dispusicion y fuercas, muy ladino o españolado en la lengua, a quien llamaron el rrey Bayamo. A este seruian y rrespetauan con ueneracion de principe, mezclando los rritos y zerimonias que en Guinea los mas dellos haziendo181 con sus Reyes y prinzipales, con la veneracion y acatamiento que despues vian e avian uisto vsar a los españoles con sus juezes y superiores, y asi se gouernauan con vna cierta manera de magistrado, aunque baruaro, vsando este rrey Bayamo con todos los que le heran sujetos de toda la potestad que en si hera y auia, haziendose ouedecer y temer y cunplir muy por entero lo que mandaua.

Auia junto a donde estauan fortificados vn pueblo de yndios llamado Caricua, cuyos moradores auian sujetado y puesto debajo de su seruidunbre con rrigurosa biolencia, quitandoles las hijas y mujeres y mezclandose y enboluiendose hellos con ellas, donde se engendraua otra diferente mestura182 de jente, en el color bien desemejable a la del padre ni a la de la madre, los quales aunque son llamados mulatos y por esta mestura lo son, tienen muy poca similitud a los hijos de negras y de blancos, y asi, por oprouio, los que actualmente son mulatos llaman a los que son desta mezcla que e dicho de negros e yndias, zanbahigos, como a jente que no mereze gozar de su honrroso nonbre de mulatos; y a la desuerguenza y elacion de este rrey Vayamo crescio en tanta manera que constriño y forzo al Gouernador de aquellos pueblos de Panama y Nonbre de Dios a que diuersas uezes, por uia de treguas, le sufriese y consintiese salir deuajo de cierta ffee y palabra, a hablar y tratar en negocios ynportantes a su conseruacion y liuertad, como si actualmente ouiera sido aquella tierra de sus mayores y se la ouieran los españoles vsurpado y quitado, y fuera cosa que de derecho natural y comun se deuia hazer; pero el Gouernador, considerando con discrecion la potencia de estos sclauos fugitiuos y los grandes daños que en muchas partes hazian, y la ynquietud de los pueblos, el estoruo de los caminos, disimulando la afrenta que de su rrustico y maluado trato le uenia, le daua audiencia y lo rrespetaua las uezes que con esta manera de tregua venia a poblado, de suerte que a el ni a ninguno de los demas esclauos que le aconpañauan no auia honbre que les hiciese ningun sinsauor ni demasia, guardandoles en todo vna ffee indigna de semejantes negros y esclauos, a quien por la poca que hellos con sus señores y amos auian tenido en guardar la seruidunbre como heran obligados, y por las diuersas vezes que tomando las armas en las manos vinieron contra hellos y contra sus pueblos a destruillos y echallos a perder, no contentandose con el hurto y rrobo que de la tiranica liuertad que tenian y poseian auian echo, no solo no se les auia de guardar, pero de qualquier forma y con qualquier engaño que pudiesen ser engañados y atraidos como fuese deuajo de enpeño de palabras y no de otra ninguna rrazon, hera muy bien y se podian sin quebrantar ninguna ffee ni ir contra el pundonor e ynpetu quen las treguas de la guerra se suele guardar, hazer hen ellos el castigo que la ocasion les ofreciese, si por este respeto de quebrantallo no se esperasen rresceuir o auer mayores daños en las rrepublicas, segun despues lo hizo y hordeno muy bien Pedro de Horsua por desvaratar la junta y alzamiento destos negros, lo qual le fue prouechoso, segun adelante se uera en su lugar copiosamente.

Supose asi mesmo deste sclauo, como este alojamiento rreferido donde de contino el rrey Bayamo rresedia, estaua la costa adelante, algo desuiado de la mar, aunque poco, y asi por rrespeto de ser la tierra asperisima y muy zerrada, acordo el general Pedro de Horsua enuiar por mar las municiones, vituallas y otros aderezos de guerra que heran pesados y de gran estoruo e ynpedimento para el caminar, y el yrse con toda la mas de la jente por tierra con la que tenia; y aunque el numero de los soldados que auia juntado hera muy poco y desigual para tanta junta de negros y quisiera entretenerse a juntar siquiera cien honbres, los clamores de los pueblos fueron tantos y tales que casi como por fuerza le hizieron salir del Nonbre de Dios, falto de todas las cosas, con solos quarenta honbres, por el mes de Otubre, auiendo antes ynuiado a Francisco Gutierrez, su maese de canpo, con otros treinta honbres y las municiones y uituallas a cierto arratife183 o puerto señalado, donde auia desperar a los que yban por tierra, al qual llego el barco en quatro jornadas de nauegacion y estuuo esperando a Pedro de Hursua, que se detubo diez y ocho dias a causa de yr hollando la tierra y dando guiñadas a unas y otras partes, por uer si zerca de do caminaua o pasaua hallaria alguna junta o cueua de aquellos ladrones questuuiesen diuididos de los demas. Pero aunque hen ello puso toda la diligencia posible, no hallo nada de lo que buscava, y asi fue ynutil su escudriñar, aunque de gran prouecho para sus soldados, porque con el caminar y andar con las armas aquestas de vna parte a otra sin descansar ni rreposar sino poca parte del dia, llegaron tan echos al trauajo como si de mucho tiempo atras lo vuieran usado y acostunbrado; y asi luego que comenzaron a tomar las armas para seguir y destruir la familia y junta de los negros, hazian todas las cosas muy sin pereza ni descuido, que suele ser muy gran causa para alcanzar uitoria en semejantes contiendas.

Llegado Pedro de Orsua al cauo de las jornadas que e dicho a la playa y rriuera de la mar, donde la jente del uarco estaua ya alojada, luego se consulto y trato lo que se deuia hazer, y usando de toda presteza el general Pedro de Orsua enbio al capitan Fuentes con beinte y cinco soldados uien aderecados que andando solos184 tres dias por entre aquellas montañas y sierras rreconociesen la tierra y dispussicion della y boluiese a dalle noticia de lo que auia para que el mejor pudiese hazer y hordenar lo que conuenia.

Salido que fue Fuentes del alojamiento maritimo, a la segunda jornada, de mañana dio en cierto rrastro de negros que lleuauan la uia a vna cieniga algo honda y de mal pasaje, la qual se puso Fuentes a pasar. Ya que auia pasado algunos de sus soldados de la otra parte, fueron sentidos de cierta quadrilla de negros que aquella noche avian dormido alli cerca, los quales dando de rrepente sobre los españoles que auian pasado el agua, los forzaron a boluer atras a juntarse con los conpañeros. Los negros, en este primer acometimiento, aunque heran muchos mas que los españoles, no fue su arremetida tan briosa como se creyo, pues pudiendo no hicieron cassi daño ninguno a los soldados, antes dandoles lugar a que se juntasen y congregasen, fueron caussa de que fortalescidos los unos con los otros se sustentasen y defendiesen con ualor singular muchos dias, por que los negros desta primer arremetida, como uieron que los españoles no mostravan ninguna flaqueza ni couardia, antes dauan muestras de jamas voluer las espalcas peleando con los arcabuzes y armas que tenian, y arredrando de si la canalla de los negros que los pretendia desuaratar y tomar pressos y cautiuos, enuiaron con gran presteza a pedir fauor y ayuda a la demas familia y junta de negros y a su rrey, y asi les fue ynuiado nueuo socorro con mucha abundancia de flecheria y otras armas arrojadizas de quellos vsauan.

Juntaronse de esta uez nouenta adustos negros, los quales, como en alguna manera fuesen ofendidos y lastimados de las armas y arcabuzes de los nuestros, no se osauan llegar tan zerca que pudiesen benir a las manos, por lo qual determinaron poner cerco a los nuestros y ocupallos los caminos por do podian rretirarse, y costriñendoles a que de noche ni de dia no dejasen las armas de las manos, pretendiendo por esta via a que por faltarles a los españoles la comida se les uendrian a rrendir o se aquexarien185 las fuercas corporales y no podrian menear las armas y asi serian mas faciles de rrendir y subjetar.

Pasaron ocho dias el capitan Fuentes y sus conpañeros de esta manera, despues de los quales, presumiendo o sospechando Pedro de Orsua mal de su tardanza, enbio tras del al capitan Francisco Diaz con otros ueinte y cinco honbres, que por los propios pasos que los primeros auian lleuado, los fuese siguiendo y buscando. Francisco Diaz desde a poco que se aparto del alojamiento torcio la uia, dejando el camino que Fuentes auia lleuado a un lado, y caminando por otro que se le ofrecio mas auierto y siguio, atraueso la propia zieniga por lugar mas acomodado, pero muy apartado de donde los españoles lo auian yntentado pasar, y dejandolos ya atras y siguiendo adelante, fue a dar a vna estancia que los negros tenian echa de muy grandes bosques de platanos, donde andando de una parte a otra buscando rrastro o rrancheria de negros, oyeron el estruendo de los arcabuzes que Fuentes y sus conpañeros tirauan defendiendose de sus enemigos. Francisco Diaz, pareciendole mal pronostico aquel que oya, puso en horden a los soldados que consigo lleuaua, y animandolos a que si lo que a el se le auia rrepresentado fuese y hiziesen lo que como españoles estauan obligados a hazer, se metio por la montaña adelante, siguiendo y caminando de tal suerte que haziendo vn pequeño rodeo y lleuando todo silencio asi en las bocas como en los pies y manos y en las otras cosas con que podian hazer rruido y estruendo, llegaron sin ser sentidos a dar en la una quadrilla de los negros, por las espaldas de los quales mataron algunos, con que admedrentados ron186 a los demas y los constriñeron a que se juntasen y congregasen todos en una parte.

Los españoles zercados, vyendo el socorro que sin pensar les auia venido, aunque muy deuilitados de fuerzas, porque en todos aquellos dias no auian comido sino cogollos de bihaos y algunos uerdes plantanos, arremetieron a los enemigos para acauallos de desuaratar; pero los negros, como estauan enteros y jamas les auia faltado cosa alguna de lo necesario, esperaron sin temor la arremetida destos flacos soldados, y sin mucho trauajo ni rriesgo los rreuatieron y hizieron boluer atras. Juntaronse los españoles todos y comencaron a pelear juntos con sus arcabuzes y los negros con sus uallestas, y aunque los arcabuzes derriuaron algunos negros, mostrauan los demas tener las187 buenos animos que no boluieron jamas el rrostro, sino alli se estuuieron peleando los unos con los otros hasta que la noche les puso trega188, con la qual los negros sin ser ofendidos ni seguillos nadie, se rretiraron, y caminando toda la noche sin sauer la uia que lleuauan, fueron amaneszer sobre el alojamiento donde Pedro de Orsua auia quedado con otros pocos conpañeros, y como dieron tan de rrepente y estaua dessaperceuida la jente, obo alguna turuacion en los soldados, pero no tanta que luego, mediante la presteza y animo de que Pedro de Orsua vso, no fue desechado todo el sobresalto y alteracion que tenian, porque el General, juntando los soldados que mas cerca de si hallo, y haziendoles tomar las harmas, hizo rrostro y acometio a la chusma de los negros, con que puso freno a su desuerguenza y los hizo detener y los forco a que se juntasen, por que ya se esparcian por el alojamiento a rrasar y quitar lo que auia.

Los negros, despues de junto asi mesmo, comenzaron hazer rrostro al General, pareciendoles que tan poca jente como alli estaua con fazilidad la desuaratarian; pero como hellos uiniesen azercandose, Pedro de Orsua, con un arcabuz que tenia y el alferez Garcia de Arze con otro y Juan de Arles, buen soldado, con el suyo, comenzaron a hofendelles de tal suerte que los primeros arcabuzazos les derriuaron tres negros y con presteza se guardaron y enplearon las pelotas, de suerte que los negros, que de presente se ueian ofender y lastimar, y tanuien tenian puestos los ojos en las espaldas, temiendo que los demas españoles que atras auian dejado junto a la cieniga, no les obiesen benido siguiendo y fuesen alli cercados de nueuo y maltratados, comenzaron a afloxar en la pelea y a rretirarse con buen horden, metiendose por la espesura de la montaña. Orsua, pareciendole que al enemigo se le auia de dar toda la larga que el quisiese tomar para la huida, luego que los obo enzerrado en la montaña, los dejo de seguir, quedando el satisfecho y pagado de la desuerguenza y atreuimiento de los negros con la sangre que por el suelo auia derramada, asi de los cuerpos que alli quedaron muertos como de la de otros negros que yban heridos y birtiendo sangre por el camino, con que dejauan clara señal de sus heridas.

Aunque189 el General al principio deste acometimiento de los negros, y aun despues por mucho tiempo, no dejo destar sospechoso si ouiesen desuaratado o muerto a los demas españoles que andauan fuera con Francisco Diaz y Fuentes, los quales para curar algunos heridos y rreformar la gente que auia estado zercada, del trauajo y hanbre que en el zerco auian pasado, se detuuieron pocos mas dias en las estancias de los negros que por alli zerca hallaron, proueidas de mucha comida.

CAPITULO DOZE

Como Orssua enuio por municiones a Nonbre de Dios y el se azerco al alojamiento de los negros y hizo pazes y amistades con190 su rrey, y lo que sobre el prender y desbaratar los negros acordo hazer.


El alojamiento principal de los negros estaua deste que e señalado, la costa adelante, quinze leguas, algo apartado de la mar. El general Orsua se determino pasar adelante y no parar asta ponerseles lo mas cerca que la dispusicion y comodidad de la tierra le diese lugar, para de alli hazer lo que pudiese conforme a lo que la ocasion y la fortuna le ofreciese, y antes de partirsse191, enbio a Francisco Gutierrez, su maese de campo, por mar, a Nonbre de Dios, por ciertas botijas de bino mezclado con tosigo o ponzoña, y con192 algunas mercadurias y cosas de España con que engañar y atraher a si, por uia de dadiuas y alagos, aquella gentalla193, y con domestica cautela y doble trato, y hazer y efectuar a pie quedo194 sin derramamiento de sangre, lo que por uentura, puesto en rrigor de la milicia y encomendando195 a Marte, fuera dificultoso de alcanzar, a causa de selles a los españoles todas las cosas muy contrarias y los enemigos muy desiguales, asi en numero como en lijereza y desenboltura, porque les auia puesto admiracion ver la velozidad con que poco tiempo antes suuian por las sierras y cuestas arriua y trepauan y saltauan por altas peñas, de tal suerte que parescia que todas las vezes que quisiesen estaria en manos destos esclauos el acometer o huir, y se andarian de contino a la mira, aunque apartados, burlando de los que cargados de armas desearian venir a las manos con ellos y nunca lo podrian efetuar.

Partiose Francisco Gutierrez al efeto dicho la uia del Nonbre de Dios, con auiso de que a la buelta no auia de tocar en aquel puerto, sino pasar de largo a la marina o arrecife mas conjunta al alojamiento de los sclauos, donde hallaria a Pedro de Orsua, porque Orsua dende a ciertos dias que fueron necesarios para la rreformacion y cura de los soldados de la pelea196 que con los negros tuuieron, atras rreferida, salieron heridos, se partio con la guia que lleuaua por camino asperisimo y dificultoso y de muy gran trauajo para los soldados, que no solo auian de yr cargados de sus espadas y rrodelas y otras armas y municiones necesarias para la guerra, pero de toda la uitualla y comida que por el camino auian de comer, y aun desto no se proueyeron tan uien como hera razon, creyendo hallar por el camino algunas estancias o cortixos de los negros donde proueheise de lo necesario, lo qual les salio al rreues. En lugar de esto topauan muy largas cienigas y plantanos y otros atolladares y manglares que los aflijian y angustiauan demasiadamente, lo qual fue causa de deternerse en este camino mucho mas tiempo del que deuian tardar, porque en quinze leguas de camino se tardaron y detuuieron beinte y cinco dias, que llegado que fue Orsua al paraje del pueblo o estalaje de los negros, se alojo zerca de la marina, en lugar conuiniente y procuro dar uista a la poblazon197 de los sclauos, la qual estaua asituada y puesta sobre la cunbre y cuchilla de una alta e ynpinada loma, fortificada por naturaleza de tal suerte que casi por todas partes heran muy profundos despeñaderos hechos o criados de tal suerte que no solo en ninguna manera se podia suuir por ellos, pero si acaso azertara a caher de lo alto alguna persona, sin llegar al suelo se hiziera ynumerables pedazos.

Por las dos frentes desta loma o cerro tenian los negros hechos dos muy angostos caminos, por198 tal horden que con pocas piedras que dejaran caher ynpidieran a qualquier animo y numero de gentes la suuida, y demas desto, al rremate destos caminos199, en el prenzipio de la loma, tenian fortalecidas las entradas con rrecios palenques, y puestos tales, que no asi fazilmente podian ser desconpuestos por los nuestros aunque fuesen suuidos200 por todo el camino. Arriua, en la cunbre desta loma, estauan edificadas las casas y buhios de los negros al traues o atrauesadas conforme al ancho de la cuchilla, que no hera mas del que los buhios ocupauan, que hera arto poco, y entre las casas y por algunos lugares vajos y desocupados tenian echos muy hondos oyos o silos llenos de todo género de comida, de las que hellos acostunbrauan cojer y criar para su sustento.

En este fuerte alojamiento estauan solamente el rrey Vayamo con la gente de guerra para de alli salir a hazer sus correrias y asaltos por los caminos pasajeros de españoles, avnque estauan muy apartados. Fuera de aqui tenian, la tierra adentro, otro alojamiento o fuerte, avnque no tan corrouorado como el que he dicho, donde tenian sus mugeres e hijos y la otra jente ynutil que no hera para la guerra, puestos en lugar muy escondido, de suerte que nunca fue uisto de los españoles hasta despues de preso al rey Bayamo y desvaratados los negros.

El general Orsua, uiendo y considerando quan en bano le seria y avia de ser el pretender por guerra subjetar los negros y benir en rrompimiento con ellos rrespeto de las uentajas dichas, tuuo formas y maneras como tener tratos y comercyo con ellos y con su negro rrey, el cual, como ya otras uezes despues de su alzamiento y tirania ouiesen con su rrustica desuerguenza puestose a tratos y conciertos con el Gouernador de Panama y Nonbre de Dios, y con arroganzia de baruaro entrase a estos conciertos en estas ciudades, no dudo de hazer lo mesmo con Pedro de Orsua, dandose a particular trato y comunicacion con el, viuiendo deuajo de zierta ffee con algunos de sus capitanes a holgarse y rregocijarse al alojamiento de Pedro de Orsua, y dando lugar a que con la mesma seguridad entrasen algunos españoles entre su poblazon; pero en estos tratos y conuersaciones sienpre andaua Bayamo tan sobre el auisso que dejando su jente casi a uista puesta en horden con las harmas en las manos, el, con pocos amigos suyos, se uenia a tratar y conuersar con Orsua, que con no menos sagazidad y astucia lo trataua y conuersaua para trahello asi con un jenero de palabras melosas y muy prouocatiuo y aplicado a ynclinar los coracones y animos de aquellos baruaros a continuar su alojamiento; porque Pedro de Horsua, teniendo puestos los ojos en lo que pretendia hazerles, sagazmente les decia quel no hera venido sino a dar vn horden qual conviniese para que las dos rrepublicas despañoles y negros tuuiesen asiento y perpetuidad, de suerte que dende en adelante no se hiziesen mal ni daño los unos a los otros, ni se persiguiesen ni rrovasen201, proponiendo a los negros, para mas los ynclinar, que pues en aquel su echo auian sido tan fauorecidos de la fortuna y jamas auian sido enpecidos ni dañados ni uencidos de los españoles, que sin duda hera cosa que Dios ynmortal lo permetia y queria que hellos fuesen conseruados en su antigua liuertad, en que el mesmo Dios como a todas las demas jentes del mundo las auia criado, por lo qual le parecia cosa muy necessaria que aquel su trato se efetuase, para lo qual el tenia cunplido y bastante poder de los ministros rreales. Holgauase tanto el rrey Bayamo y sus secazes con oyr y uer tratar estas cossas, que pocos dias de la semana se pasauan sin que se uiniese a comer y conuersar con el general Orsua, del qual, asi mesmo, hera tratado con toda su crianza y cortessia, y de los soldados muy rrespetado.

En este medio tiempo llego Francisco Gutierrez del Nonbre de Dios, con copia de lo que le encargo y con ayuda de mas soldados y prouision de comidas y municiones, de que estauan muy faltos y necesitados, con lo qual el general Orsua tuuo lugar de hazer algunos mas rregalos a Bayamo, rey, y dalle algunas cossas de presente con que mas conformase su amistad, rrogandole que pues ya auia alcanzado su pretension y deseos, que el y todos sus negros, para cierta fiesta señalada que benia muy zerca, rreciuiesen del vna comida que les queria dar como amigos y confederados suyos, en su propio alojamiento, porque hen hello rreciuiria muy gran contento. Bayamo biuia ya tan confiado que luego concedio a Pedro de Horsua lo que le rrogaua, con tal aditamento, que a sus negros soldados diese algun contento y satisfaciese con dalles algunas camissas de rruan, machetes e hachas, bonetes colorados v otras cosas, asi porque se hallauan ya tan señores en aquella tierra que les parecia que qualesquiera gentes, ora fuesen españoles ora yndios, que hen ella entrasen estauan obligados a dalles feudo e a rreconozelles superioridad como a señores de aquella tierra. Todo lo prometio Orsua de hazer muy cunplidamente, y pareciendole que de esto y de todo lo demas que pretendia hazer, no solo hera cosa hazertada pero muy nezesaria dar parte a sus soldados y conpañeros, los congrego y jnnto y les hablo casi en esta forma: De ningun efeto seria y abria sido, señores y conpañeros, nuestra congregacion y junta y el auer tomado las harmas en las manos contra estos fugitiuos y traidores sclauos, si por alguna uia o manera no procurasemos su desipacion y rruina, lo qual es ynposible auerse ni alcanzarse enteramente por las armas, porque si uien se a mirado hellos estan amaestrados y puestos de tal manera que claramente dan a entender tener puesta toda su fortaleza en las cunbres y aspereza desta serrania y en el velamen y cobertol202 destos espesos montes y arcabucos, en los quales con la mesma lijereza y facilidad que los otros brutos que hen ellos fueron criados, se pretenden esconder y rretirar, mostrandosenos y poniendosenos delante como y quando hellos quisieren, como hombres que por la mucha platica y noticia que de toda esta tierra tienen, auitan y biuen hen ella como naturales, y si poniendo nuestra esperanza y bitoria en las armas y comencando a vsar dellas por los rrespetos y causas dichas y por otras muchas que qualquiera de los presentes pueda auer y considerar, no saliesemos al cabo con nuestra pretencion ni obiesemos la uitoria desta guerra y asi nos boluiesemos al Nonbre de Dios, pues aqui no nos podemos sustentar mucho tienpo a causa de ser esta tierra falta de todas las cosas nezesarias a nuestro sustento, y que muy de tarde en tarde podriamos ser socorridos de las ciudades de Nombre de Dios y Panama, que tan apartadas estan desta comarca, doblada desuentura les abria benido a estas dos ciudades, pues la chusma de los negros, juzgandose ser uitoriosos y bencedores por solo su esfuerco y uigor de animo, con mayor desuerguenza y doblado atrevimiento saldrian destos sus escondidos alojamientos y cueuas y no solo vcuparian ni saltarian203 los caminos pasajeros y rrouarian y matarian los caminantes, pero pondrian en efeto lo que ya otras uezes an yntentado, que es poner fuego a la ziudad de Nombre de Dios y Panama en todo el estremo y ultimo fin de rruina que hellos pudiesen y les fuese posible. Lo que para rremediar y asegurar todos estos ynconvinientes y e considerado es, que pues estos esclauos y su caudillo o caueza, a quien hellos llaman rrey, tan confiadamente se comunican y tratan con nosotros deuajo de cierta fee que yo les he dado, que aprouechandonos de la ocasion que la fortuna nos ofreze, segun que ya yo lo tengo hordenado y concertado, les demos a comer un dia a todos esplendidamente y a ueuer, de suerte que queden enbriagados con cierto tosigo que en la ueuida se les dara, y alli sera preso su rrey y muertos los mas valientes y principales negros de su conpañia, y si algunos escaparen, tanbien abra modo como los rrecojamos y traigamos a nuestra sujecion con el menos trauajo y rriesgo que pudieremos. E querido decir y tratar esto con toda la conpañia, porque por ventura honde tan buenos y esperimentados ssoldados en la arte y militar204 ay, no obiese alguno tan escupuloso que le pareciese despues de hecho este negocio cosa contra todo el pundonor de la soldadesca y contra toda milicia que deuajo de paz y amistad fuesen presos y muertos estos negros, aunque tanbien creo y entiendo que no habra ninguno tan falto de conocimiento que enteramente no conozca lo que en esto ay, porque con fugitiuos y traidores esclauos, auidos y conprados por nuestros propios dineros, tenemos licencia y facultad para usar de todas las cautelas y doblezes necesarios y conuinientes hasta sujetallos y rrestituillos a la seruidunbre a que estan obligados y ellos antes tenian, especialmente questa chusma de negros, contra todas leyes y derechos diuinos y humanos, pretenden no solo hazerse señores de esta tierra, donde ni fueron nascidos ni criados ni ningunos mayores suyos la poseyeron, pero constituir y hazer hellos entre si rrey y señor que los gouernase y mantenga en justicia en aquella forma que hellos pretenden y quieren uiuir; y lo que mas es de esagerar y ponderar, que auiendo sido los mas de estos negros bautizados y por la fee del bautismo subjetados a la ley y ffee de Dios todopoderoso y de la santa Iglesia romana, hellos entre si an hereticado y en las cosas tocantes a la rreligion hecho leyes y estatutos muy conformes a su primera gentilidad, deuajo de los quales uiben y se conseruan nonbrando entre si obispos y otros ministros de su falsa religion, para que a su modo los exorsismen y catetizen y los animen a uiuir hen ella, y solo esta vltima causa basta a no obligarnos a guardalles ninguna ffee y hazer nuestro hecho sin escrupulo de que nuestro onor venga a menos, pues honbres que con tanta facilidad an quebrantado la ffee de la Iglessia que auian prometido y jurando, con mucha mas podemos y deuemos nosotros quebrantar la que les emos dado, y prendellos para que de todo hello sean castigados.

A todos parescio vien y muy conforme a rrazon lo que Orsua hordenaua y decia y assi lo aprouaron por tal, proponiendo de hazer cada vno sobre hello lo que en si fuese y se le encargase; y asi ceso la platica, porque ya que se acauaua entraua Bayamo con algunos de sus negros por el alojamiento a uisitar y ber a Pedro de Orsua, el qual le salio al encuentro y lo rreciuio con grandes muestras de alegria, y aquella noche hizo que se quedasen el y sus negros que le aconpañauan alli a dormir. Dioles muy bien de zenar y ueuer, de suerte que quedaron borrachos y muy contentos y otro dia de mañana se boluieron a su fuerte con la confianza que siempre lo hazian y con mucho mas contento, porque el general Orsua, vsando de alguna mas liberalidad que la de hasta alli con Bayamo, le dio vn capotin de buen paño fino verde y dos camissas de rruan y un bonete y un machete, y a los capitanes negros que le acompañauan, a cada uno dio sendas camisas de rruan y zaraguelles de anjeo205 y bonetes colorados, con que mas que nunca fue entre hellos alabada la condicion y largueza de Pedro de Horsua.

CAPITULO TREZE

En el qual se scriue como por yndustria cautelossa de Orsua fueron muertos y desuaratados los negros y preso su rrey Bayamo, con la mayor parte que biuos quedaron.


Zerca del morro o zerro donde los negros tenian su alojamiento o casi al pie del, estaua un pedazo de llano o playa muy medanosa206 e harenosa, donde Bayamo acordo y conzerto que el general Orsua se pasase con su jente, para el qual efeto el mesmo Bayamo hizo a sus negros que hiziesen ciertas cassas y buhios donde los españoles se alojaron y pasaron; y fue el trato de los unos y los otros mas ffrequentado y comun, de suerte que casi todos los dias se estauan muchos negros con los españoles exercitandose los unos con los otros en saltar, correr y en tirar barra y en otros apacibles pasatienpos, y sienpre auia que uencer y nunca faltaua quien se enbriagase y fuese borracho a su casa, en el qual tienpo fue nezesario que Francisco Gutierrez boluiese al Nombre de Dios por mas rregalos para los negros y bino y por mas fino tosigo, porque el que antes avian traydo se auia yntiuiado y en alguna manera perdido la fuerza; y con la torna buelta de Gutierrez, asi los negros como los españoles se rregocijaron grandemente, porque les parecia que todos heran o auian207 de ser partizipantes de las cosas y rrefresco que trairia, y asi siempre, asta el dia del conuite, nunca faltaron particulares almuercos y beueres que algunos soldados, de yndustria y consentimiento de su capitan, hazian a los negros que uajauan del pueblo al alojamiento de los españoles. Asi mesmo suuian algunos españoles a la fortaleza y rrancheria de los negros con color de amistad a uer y rreconozer lo que dentro avia. Otras uezes se yban algunos soldados y negros todos juntos a monterias de puercos y otras fieras que ay por aquellos montes, mas por uer y rreconocer la tierra que por la rrecreacion que hen ello se podia tomar, con los quales entretenimientos se azerco e llego el dia del conuite, al qual uajaron de lo alto el rrey Bayamo con asta quarenta negros de los mas principales y mejores que en su conpañia tenia. Toda la otra canalla de negros se quedaron en sus cassas, casi rrecelandose que la mucha amystad de los españoles auia de rredundar en daño suyo. Las cosas nezesarias para la comida estauan ya prevenidas y las mesas puestas, y algunos arcabuzeros y rrodeleros puestos a punto escondidamente en la rrecamara que Orsua en su buhio tenia, de suerte que ni podian ser uistos ni heran echados menos, porque todos los demas soldados se andavan por el alojamiento al parezer de los negros con muestra de descuidados, pero en lo ynterior andauan ya carcomiendose y desaziendose, porque la comida fuese ya acauada por uerse ya rrebueltos y a las manos con los esclauos y quytalles de poder algunas rriquezas si las tenian.

El capitan Orsua208, con algunos de sus principales, se sento a la mesa, y con ellos el Bayamo y todos los negros que con el venian, y alli les fue dado de comer segun lo tenian adereszado lo mejor que en aquel lugar se pudo hazer; andaban dos escaciadores dando de ueuer a la gente: el uno traia un frasco con uino limpio para los españoles, y el otro vn pichel209 con lo atosigado para los negros; pero de tal manera se seruia esto que ni se echaua de uer el engaño ni con el tosigo se hizo daño ninguno a los españoles, ni menos obo en el ynterin que a la mesa estuuieron ninguna turbazion ni acidente por donde fuesen sentidos ni descuuiertos los nuestros.

Fue, pues, la conclusion y deshecha desta hobra que despues de auer comido, Orsua finxio querer dar algunas dadiuas a todos aquellos negros que con el auian comido, y despues de auerse leuantado Francisco Gutierrez y Francisco Diaz de la mesa, se entraron en la rrecamara de Pedro de Orsua, donde tenian la cantidad de camisas y bonetes y machetes y otras cosas desta suerte, que heran menester, y alli entrauan los negros vno a uno, y rrecevian de mano destos dos capitanes vna camissa y vn machete o lo quel negro pedia, y con esto le davan en señal de mayor amistad vna buena taza de uino mezclado con tosigo o ponzoña, y como casi todos se leuantauan enbriagados de la mesa, y la enbriaguez sea cosa que le acreciente demasiadamente la sequia, veuian los desuenturados todo lo que les dauan, sin echar de uer lo que hera, y asi vuo salido de la rrecamara con este rrecaudo en el cuerpo y otro entrado, fueronlos desta manera dispidiendo a todos hasta que solamente quedaron con Bayamo tres capitanes y otros tres o quatro negros, vno de los quales entro por su porcion, como los demas auian echo, pero sucediole peor, por que yendole Francisco Gutierrez a dar vna camissa, en la qual lleuaua escondida o cuuierta una daga, se la metio por el lado izquierdo, y atrauesandole con ella el corazon no le dio lugar a que se quexase ni hablase palabra ninguna, mas mudamente cayo en el suelo y muriendo fue todo vno, y disimulando con esto llamaron otro negro de los que con Bayamo sobre mesa auian quedado, el qual, como fuese entrado, y quisiese hazer con el lo mesmo que con el de antes, sintio o bio la zelada y comenzo a alterarse y a dar vozes diciendo: traicion, traicion. Bayamo y los demas negros que con el estauan, oyendo esto, quisieronse leuantar, dando las mesmas uozes, pero hallaron sobre si la gente que Orsua tenia preuenida, por los quales fue preso y constriñido el y todos los demas que alli estauan a estarse quedos; y asi fueron aprisionados todos.

Los demas ssoldados que estaban a punto, esperando oyr prencipio deste alboroto, al momento tomaron las armas que tenian a punto, y juntandose la mayor parte dellos con sus capitanes, con toda la presteza del mundo acudieron a tomar el fuerte y alojamiento de los negros, y lo suvieron y entraron sin ninguna rresistenzia, porque los que en el auian quedado, uiendo desde lo alto el tumulto que en vn prouiso210 se avia mouido en lo uajo, y presumiendo el daño que dello les podia uenir, se turbaron de tal suerte que de todo punto les falto el brio y animo para tomar las harmas y resistir la suuida a los nuestros, lo qual por pocos que fueran lo pudieran muy bien hazer, por ser puestas tan en su fauor todas las cosas de aquel alojamiento y tan aspera su suuida; pero como la turbacion de los casos rrepentinos quite con su azeleracion toda consideracion y prudencia y suspenda las mas vezes todos los efetos del animo por uiguroso que sea, hizo tales efetos en todos estos negros, que dandose a huir por las partes contrarias de donde los españoles suuian, les dejaron franco todo el alojamiento y fuerte, sin quedar en el persona ninguna de las que tenian dispusicion para huir, porque algunos negros de los que se auian hallado en el conuite, auiendo ya suuido en lo alto, y juntamente con su suuida llegados los efetos de la ponzoña al corazon, se hallauan por aquel suelo tendidos vasqueando y meneandose de una parte a otra con rrauia y dolor, a punto de espirar, y alli los soldados los acauauan de quitar la uida con grandes cuchilladas y estocadas que les dauan. Otros destos negros heran por los mesmos soldados hallados por el camino y comencados a tocar y turbar aun que no del todo caidos, pero de tal suerte lastimados que ni podian huir ni desuiarse del camino, a los quales los soldados, como yban pasando, les yban picando con las espadas sin detenerse cosa alguna; pero estas picaduras hazian o davan de tal suerte que muchos metian sus espadas hasta la cruz por los cuerpos de los negros atosigados que alcanzauan, y asi los yban dejando atras atrauesados los cuerpos de una parte a otra: heridas zierto mortales, y que sin tener los cuerpos la ponzoña que tenian, vastauan a dalles la muerte de todo punto.

Despues de tomado el alto y apoderados los españoles en el pueblo y fuerte, el capitan Pedro de la Fuente, con hasta beinte soldados, se dieron a seguir el alcanze de los negros que casi juntos yban de huida. Hallaronlos enbarazados en pasar vn rrio que por yr crecido les ynpedia el pasaje, donde los negros, boluiendo los rrostros atras, constreñidos del ynpedimento que delante tenian, que no los dejaua pasar, comenzaron a defenderse y a pelear como aquellos que ya juzgando azercarseles la muerte, querian canuiar y bender las uidas vien bendidas o conseruallas con las armas, y asi peleauan terriblemente, defendiendose; pero los españoles, con los arcabuzes que lleuauan, derriuaron ocho negros, con que atemorizaron y aflixieron grandemente a los demas que por reparo y guarda de los demas de sus espaldas tenian la creciente del rrio donde estauan arrimados, en el qual se fueron rretirando y metiendo poco a poco, asta que todos juntos y de tropel, asidos vnos de otros con grandisima presteza, se metieron en la corriente y canal del rrio, y en vn punto se hallaron de la otra uanda, donde se pusieron con mas seguridad a estoruar y defender el pasaje a los nuestros, los quales, despues de auer echo su posible y dever, se boluieron a rretirar al fuerte o alojamiento de los negros, donde hera ya suuido el general Pedro de Orsua con el rey Bayamo y los demas prisioneros. Auianse asi mesmo recoxido y buelto al propio fuerte muchos negros y negras uiejas que por la deuelidad de su naturaleza no se atrevian a seguir el camino que los demas y otra chusma de gente menuda.

Los soldados, aconpañandose los vnos a los otros, se dieron a rrecorrer las estancias y cortixos de labor que por alli cerca tenian los negros, donde hallaron y prendieron «los estancieros que los guardauan»211, otros negros y negras que estauan y hallauan muy descuidados deste suceso. Heran grandisimas las labranzas de platanos que estos esclauos tenian hechas y sazonadas para su sustento, sin maiz, yuca, batata y otras legunbres que cultiuauan y senbrauan para su comer. El despojo que los soldados ovieron aqui no fue de mucho valor, y asi fue poca la medra que los soldados sacaron de esta guerra.

Ursua, viendo que hera trauajo ynutil y muy bano el andar su gente, y el con ellos, por aquellas montañas y sierras a monteria de negros, y que despues de muy cansados y trauajados los soldados no habrian hecho cosa alguna que aprouechase por las causas poco a rreferidas, trato en gran puridad, aunque cautelossamente con Vayamo, que diese horden como toda su gente y negros que andauan diuididos, se juntasen y congregasen alli con el y que juntos se hirian a Nonbre de Dios, donde de consentimiento de aquella ciudad y de la de Panama se poblaria un pueblo en comarca conuiniente, en el rrio que dizen de Francisca212, que es lugar pasajero y acomodado para la biuienda de los negros, con tal aditamento: que todos los negros que de Panama y Nonbre de Dios se huyesen de alli adelante, fuesen obligados dentro del tercero dia el rrey Bayamo y sus negros y ciudadanos a boluello a su dueño, y demas desto que tuuiese cargo de proueher a los pasajeros y harrieros de lo nezesario para el y para sus jumentos, pagandoles zierto y moderado prescio; y por aqui le fue entremetiendo otras cautelosas palabras que le quadraron y asentaron muy mucho a Bayamo y a los que con el estauan presos, y les parecia que bendria en efeto y se cunpliria a la letra, por lo qual comenzo luego a enuiar ha llamar por todas partes el rresto de los negros que auian quedado uibos, los quales comenzaron a juntarse por el llamamiento de su rrey y venir poco a poco de tal suerte que dentro de cinquenta dias vinieron a estar todos los mas juntos en el fuerte, con los quales asi mesmo se comunico el negocio y les parecio muy bien y cossa muy azertada, y se aseguraron mucho con esta cautela, con los quales se partio Pedro de Orsua, despues de auer rreposado dentro en el fuerte dos messes; y en el camino quito las prisiones a Bayamo, por hazer del ladron, fiel; pero luego que llegaron a Nonbre de Dios fue preso el negro rrey Vayamo y algunos de sus capitanes.

De alli fue, con todo rrecaudo de guardas e prisiones, enbiado a Piru, a la ciudad de Lima, donde estaua el Uissorrey, para que lo uiese e hiziese del lo que quisiese. El Uisorrey rreciuio alegremente a Bayamo, y lo honrro, dandole algunas dadiuas y tratando vien su persona, y dende alli lo ynbio a España. Todos los demas negros fueron asi mesmo pressos y dados por sclauos del Rrey y enuiados a bender fuera de aquella tierra a diuersas partes, para que alli no obiesen nueuas juntas ni quedasen rrastro de tan mala semilla.

Los vezinos y mercaderes de estas ciudades solenizaron con grandes fiestas y rregocijos publicos el desuarate y prendimiento de estos esclauos, dando grandes muestras de agradecimiento a Pedro de Horsua y haziendole grandes ofrecimientos de dineros por la mucha y buena diligencia que en esta guerra auia puesto, y por la hobra tan sseñalada que les hizo en linpialles la tierra de vna tan crescida quadrilla de ladrones y salteadores quales estos heran; y despues aca no auido otra junta de negros en esta tierra que engendrase sospecha ni temor en estos pueblos, tal como el que de los que e dicho se tubo.

NOTAS Á LOS CAPÍTULOS IX Á XIII

(A) En 1549 se huyó del Archipiélago de las Perlas un negro llamado Felipillo, quien arrastró consigo á otros esclavos de las pesquerías y estableció su palenque en el golfo de San Miguel, donde pronto afluyeron nuevos escapados de la ciudad de Panamá y de las haciendas vecinas. Felipillo fué atacado por el capitan Francisco Carreño, quien incendió los bohios, destruyó las sementeras y entregó, á su regreso á Panamá, al Gobernador Clavijo, 30 prisioneros, de los cuales uno fue descuartizado en público para que tal acto sirviera de escarmiento.

Durante el siguiente gobierno, presidido por D. Alvaro de Sosa (1553-1555), la audacia de los cimarrones – como se los llamaba á los negros alzados – llegó á tales extremos, que por indicación del Marqués de Cañete, Virrey del Perú, quien á la sazón pasaba por Panamá, se resolvió emprender una campaña formal contra ellos. Al efecto, una fuerza mandada por Gil Sánchez salió para la región de Chepo en busca de Bayano, con tan mal éxito que á los pocos días regresaron á la ciudad cuatro soldados, únicos sobrevivientes del desastre que sufrió la expedición.

Organizada otra tropa, logró el capitan Carreño sorprender el palenque de Bayano, apresar al caudillo y conducirlo á Nombre de Dios, donde por el momento se encontraba el Sr. Sosa. Quiso este emplear los medios conciliatorios para atraer á la sumisión el grupo de los rebeldes y firmó un convenio, para cuyo cumplimiento volvió Bayano al campo, donde, con burla de lo pactado, continuó con más saña sus depredaciones.

Una expedición mejor provista y equipada, constante de 200 hombres, al mando de un experto y valiente Capitán, Pedro de Ursúa, abrió nueva campaña contra los cimarrones, los que al cabo de dos años de lucha tenaz y difícil fueron rodeados y obligados á rendirse mediante una capitulación. Ursúa, sin embargo, hizo matar á varios de los principales capitanes insurgentes, pero á Bayano lo trajo, como un trofeo, á Panamá. En recuerdo de los hechos cometidos por los cimarrones en las márgenes del Chepo ó Coquira, se dió á este rio el nombre del célebre Bayano. Este jefe, conducido más tarde á España, vivió varios años en Sevilla, sustentado vitaliciamente por el Tesoro real; pero muchos de sus compañeros se mantuvieron en pertinaz rebelión contra los españoles, y cuando los corsarios invadieron el país, les prestaron sus servicios como guías y como aliados.

(Sosa y Arce: Compendio de Historia de Panamá; Panamá, 1911.)

En carta del licenciado Miguel Díez de Armendáriz al Emperador, fechada en Cartagena el 24 de Julio de 1545, se dice:

«Nueve años i más que están alzados ciertos negros en esta Governación, haciendo que les sirvan Indios, i tomándoles haciendas y mugeres. Últimamente cuatro dellos con 30 ó 40 de sus Indios dieron en el pueblo de Toteme, do mataron veinte i tantos, robaron oro, hamacas, mantas i piedras de moler que es lo que precian indios, quemaron los maizales y llevaron consigo 250 ó 300 entre hombres i mugeres. Tienen un asiento á 40 leguas de la villa de Santiago de Tolu. Por esa causa aquella provincia está alborotada, i se han despoblado algunos pueblos de indios. Verguenza es ver gente tan vil tanto tiempo sin castigo. Embio al capitan Alonso López de Ayala, el mismo que fue á las minas, con 25 hombres. Hoi ha partido para la villa de Tolu con orden de no bolber sin apoderarse de los negros ó destruirlos. He prometido ventajas á los que los mataren, i mayores á quien me los tragere vivos.»

(Colección Muñoz, t. LXXXIV.)

LIBRO DEZIMO

EN EL LIBRO DEZIMO SE TRATA DE LA YDA DE PEDRO DE ORSUA AL PIRU Y DE TODO LO QUE LE SUCEDIO EN EL Y EN LA JORNADA DEL DORADO V MARAÑON, HASTA QUE LO MATARON; Y DE COMO NONBRARON POR GENERAL A DON HERNANDO DE GUZMAN, Y COMO MATARON DESPUES A DON HERNANDO, E HIZIERON GENERAL A LOPE DE AGUIRRE, Y LAS CRUELDADES QUE HIZO, HASTA QUE LO MATARON LOS DEL CAMPO DEL RREY EN LA CIUDAD DE BARAQUISIMETO, GOVERNACION DE VENENZUELA.

CAPITULO PRIMERO

Como passo al Piru Pedro de Horsua, año de mill y quinientos y cinquenta y ocho.


Estando ya el Nombre de Dios paszifico de la calamidad y junta de los negros, el general o capitan Pedro de Orsua se paso al Piru, por fin del año de cinquenta y ocho, a dar quenta al Virrey y marques de Cañete de lo que auia echo, y de como quedaua pacifica y fuera de rriesgo aquella prouincia del Nombre de Dios, lo qual visto por el Uisorrey, andubo considerando como gratificar a Pedro de Orsua y algunos de los que le auian faborecido, aquel seruicio tan señalado que a su Magestad se auia echo, para que si adelante se ofreciese otra cosa semejante en que seruir al Rrey se animasen los capitanes y otros ssoldados que en aquella prouincia auia a seruir a su Magestad hen ellas y poner sus uidas y haziendas a qualquier rriesgo con esperanza de auer buen premio.

En esta sazon se trataua en el Piru de vnas provincias que ciertos yndios brasiles auian dado por noticia muy rricas, por las quales hellos afirmaban auer passado viniendo vyendo de sus tierras y naturalezas, que hera la costa del Brasil, de la qual salieron de conformidad mas de doze mill yndios con proposito de yr a poblar a otras prouincias que mas les contentasen, aunque algunos son de parezer que mas lo hizieron por yrse a hartar de carne vmana a otras partes, con los quales dizen que traian consigo dos españoles portugueses; y despues de auer andado y peregrinado mas espacio de diez años asi por el rrio Marañon como por otras prouincias, vinieron a salir por la prouincia y rrio de los Motilones al Piru, donde dieron esta noticia que llaman Dorado y ellos dixeron llamarse de propio nombre Omegua; y asi mesmo auia dado nueua desta noticia o de otra que en este rrio Marañon ay, el gouernador Orillana, que bajo o andubo por este rrio del Marañon cierto tiempo.

Queriendo, pues, el Uissorrey gratificar a este capitan Pedro de Orssua su seruicio y dar horden como mucha gente oziossa que en aquella sazon avia en el Piru se ocupasen en seruir al Rrey, de suerte que la ociosidad que tenian no les fuese ocasion de algun motin o alzamiento v otro graue daño, se determino de dar horden en como se fuesen a descubrir y poblar estas prouincias de Omegua y Dorado, que los arriua rreferidos auian dado por noticia; y asi acordo de hazer aquellas prouincias gouernacion por si y al capitan Pedro de Orssua gouernador dellas, dandole los titulos que se rrequerian para gouernador, y poderes bastantes para hazer gente y descubrir y poblar todo lo que quisiese, nonbrando el gouernador sus oficiales a su propio adbitrio, para que yendo y descubriendo estas tan ynfelizes noticias, fuese gratificado Pedro de Orsua de su trauajo y tomase de su propia mano el premio que quisiese, de donde se le pudiera seguir descubriendo y poblando aquellas prouincias y siendo tales como decian que fuera principio de su linaje, y su Magestad le hiciera merced de titulo y rrenta, como a hecho a otros caualleros que an descuuierto y poblado otras prouincias en Indias.

CAPITULO SEGUNDO

Que trata de algunas opinones que obo en Piru sobre la jornada que el Marques dio a Pedro de Orsua.


Dada esta conduta de gouernador del Dorado a Pedro de Orsua y publicadose la jornada en los rreinos del Piru y comenzandose a juntar gente, el demonio, padre de disensiones, procuro poner diuersas opiniones en algunas principales perssonas del Piru, quitandoles de la memoria la yntencion con que el Uissorrey auia dado aquella jornada y el sano pecho con que Pedro de Orsua la auia aceptado, los quales comenzaron a decir y publicar que no era tiempo conuiniente aquel para hazerse en Piru junta de jente, lo vno porque se auia tenido nueua que el Rrey auia proueido por Uissorrey213 a Don Diego de Azeuedo, de lo qual estaua algo sentido el Marques de Cañete, diciendo que le hazia agrauio su Magestad en quytalle en tan breue tiempo el estado de Uirrey, y lo otro porque dezian auer gastado el Marques mucha suma de oro de la caxa rreal, y que por la estrecha quenta que dello se le auia de tomar y la poca hazienda que tenia para pagallo, podia ser passar algun naufraxio su persona, y otras cosas que a los que quieren poner estoruos nunca les faltan, lo qual todo uino a noticia del Marques, y uiendo el detrimento que su honrra padezia y la fama que las pestiferas leguas214 auian dibulgado contra el, se rresfrio en dar el fauor y calor a Pedro de Orsua que antes solia; y estando asi, algo resfriada la jornada, aunque enpezada hazer y a salir algunos soldados, vino nueua al Piru de que Don Diego de Azeuedo abia muerto en Seuilla, y asi torno el Marques a poner calor en la jornada y animar a Pedro de Orsua para que fuese con ella adelante y saliese con su enpressa.

CAPITULO TERZERO

De como se comenzaron hazer los uergantines, y como Pedro de Orsua nonbro por su theniente a Pedro Rramiro, capitan de los motilones.


Luego que la jornada del Dorado se publico en el Piru, que fue prencipio del año de cinquenta y nueue, Pedro de Orsua, gouernador della, sauiendo y entendiendo por la notizia que tenia, el golfo dulce que se auia de nauegar y passar, y que para hello hera necesario algun genero de nauios o barcos, los quales se auian de hazer en alguna distancia de tiempo, luego yncontinente, y porque despues de junta la jente no se detuuiesen, busco con toda diligencia todos los mas carpinteros y calafates y otros oflziales de hazer nauios, de los quales junto veinte y cinco, y otros doze negros carpinteros, y haziendo todos los peltrechos de herramienta y clauazones y otras cosas que para hazerse los nauios o barcos heran menester, fuese con ellos la derrota de la prouincia de los motilones, ques por donde auian salido los yndios brasiles, en la qual estaua poblado vn pueblo de españoles llamado Santa Cruz215 de Capocoria, que lo auia poblado vn capitan Pedro Ramiro, y lo estaua alli sustentando y buscando parte comoda.

Pedro de Orsua, para dejar aquella gente que lleuaba, haziendo los uarcos, se bajo beinte leguas mas abajo deste pueblo de San Cruz, y en vna parte acomodada que rriueras del rrio de los motilones estaua, dexo los ofiziales para que enpezasen su hobra, y por maestre mayor della a vn maese Juan Corzo, y alli nombro por su theniente general al capitan Pedro Rramiro, que hera justizia en aquel pueblo de Santa Cruz, para que rrecojiese la jente y soldados que fuesen entrando, y diesen priesa a los hobreros de las uarcas que dejaua en el lugar ya dicho; y luego se boluio a Piru a rrecoger y juntar gente, donde hallo la cicaña y opinion que en el capitulo antes deste se a dicho.

CAPITULO QUARTO

De como Orsua se boluio al astillero con su jente, y lo que le acaecio en un pueblo llamado Moyobamba.


Buelto Pedro de Horsua al Piru, asi por los ynconvinientes dichos como por la poca posibilidad que tenia, porque aunque auia sido mucho tiempo capitan en el Nueuo Reyno de Granada, no alcanzaua muchos dineros, detubose mas de año y medio en juntar la gente, la qual es cierto que no juntara sino le fauorecieran muchos uezinos y otras personas con dineros, para proueher las necesidades de algunos soldados y rrepararse de poluora, plomo y arcabuzes, cauallos y otras armas y municiones, que para aquella jornada y la guerra della forzosamente heran menester; a cauo del qual tiempo, auiendo echado por delante toda la mas gente que auia podido auer, se partio de la ciudad de Lima, yendo casi como rretaguardia de su jente, por que no se le quedasen algunos en el camino.

Por donde Pedro de Orsua auia de pasar para yr a su astillero, auia un pueblo llamado Moyobamba, de españoles, donde estaua vn clerigo por cura que se dezia Pedro de Portillo, algo rrico, y segun algunos seneficauan, de la propia condicion y largueza que el clerigo de Lazarillo de Tormes, porque con las propias abstinencias y trauajos auia adquerido y juntado hobra de cinco o seis mill pesos que tenia en oro.

Viendo este clerigo la soueruia noticia que Pedro de Orsua lleuaua por delante y la lucida jente de que yba aconpañado, con codicia y anbicion de auer por uentura algun obispado en la nueua tierra que se descubriese, y no contentandose con la mediana pasedia que tenia, hablo y trato con Pedro de Orsua que le hiziese su cura y bicario de aquella jornada, y que demas de yr el siruiendo en ella, le enprestaria dos mill pesos para con que se acauase de auiar. Le prometio de hazello asi y acepto la manda de los dos mill pesos, Pedro de Orsua, que le auia ofrecido.

Conociendo el clerigo la lucura que hazia o queria hazer, se arrepintio y mudo proposito, dando algunas escusas que no le satisfarian a Pedro de Horsua, porque deuajo de la palabra que el clerigo le auia dado, se auia alargado a conprar algunas cossas, las quales no podia pagar si el clerigo no le daua lo que le auia prometido, y constriñido de estrema nezesidad buscava horden y manera como poder constriñir al clerigo y que cunpliese con el216.

Estauan en esta sazon en este pueblo de Moyobanba algunos soldados de los que yban con Pedro de Orsua, los quales heran Don Juan de Vargas, que despues fue theniente de Pedro de Orsua, y Don Hernando de Guzman, y Juan Alonso de la Bandera y Pedro Alonso Casco, y Pedro de Miranda, mulato217, entre los quales conzertaron que, para que el clerigo cunpliesse lo que auia prometido, finjiesen vna noche que el Don Juan de Vargas, que en aquella sazon estaua rretraido en la Iglesia y con dos heridas, se estaua muriendo, y que fuese a llamar vno dellos al clerigo para que lo confesase, y que uenido, le hechasen mano y con amenazas y como pudiesen, le hiciesen firmar vn libramiento de los dos mill pesos que tenia echo para un mercader que le tenia en guarda los dineros. Lo qual efetuaron asi: que uenido que fue el clerigo a la parte donde estaua el Don Joan de Bargas, le pusieron los arcabuzes a los pechos y le hicieron firmar el libramiento, y sin querello soltar, desde alli lo lleuaron218 asi como estaua al pueblo de los Motilones, donde se juntaua la jente del armada, y alli le hizieron dar lo que le quedava, que heran otros tres o quatro mill pesos, y asi el proue clerigo dio de golpe, como alcancia, lo que poco a poco y con tanto trauajo de su espiritu y abstinencia de su cuerpo, auia juntado, y el asi mesmo fue despues muerto por el traidor Lope de Aguirre con su mano propia, y los que le hicieron la fuerza ouieron el fin que adelante se dira, y asi el abariento clerigo, como los cobdiciossos soldados, fueron castigados por juicio particular de Dios.

CAPITULO ZINCO

De lo que paso ssobre la muerte de Pedro Rramiro y los demas.


Llegado Pedro de Horsua, que ya lleuaba titulo y nonbre de gouernador, al pueblo de los motilones, llamado Santa Cruz, hallo alli rrepesada219 toda la mas de la gente que auia de yr en el armada; y aunque aquella prouincia hera fertil, por causa de la mucha jente española e yndios de su seruicio que en aquella sazon estaua hen ella, auianse apocado las comidas, y asi determino el Gouernador de ynbiar parte de los soldados a una prouincia llamada los Tabolosos, questaua zerca de alli, para que se entretuuiesen y sustentasen algunos dias, señalando por caudillos de aquella jente a dos principales y amigos suyos, el vno llamado Francisco Diaz de Arles, y el otro, Diego de Frias, criado del Uirrey, que lleuaba cargo de thessorero por ser muy priuado suyo; en los quales rreynaba muy grande enuidia contra el theniente Pedro Rramiro, porque cada uno de hellos pretendia tener aquel cargo de theniente y mandar al Pedro Rramiro.

El Gouernador, aunquestaua confiado de los caudillos y soldados, para mas seguridad y como a honbre que sauia bien aquella tierra, y que los yndios della lo conocian y temian, mando al capitan y teniente Pedro Rramiro que fuese con ellos y que los pusiese en la prouincia donde auian destar y confederarse220 a los naturales della con los caudillos y ssoldados y se boluiesse al pueblo.

Sauido esto por los caudillos que ya auemos nonbrado, ya que auian salido del pueblo y caminado cierta distancia, trataron entre si que no hera cosa que les conuenia yr a ser mandados de Pedro Rramiro, y que hera mejor boluerse a donde el Gouernador estaua, los quales lo comenzaron a hazer asi, si el diablo en el camino no les pusiera otra cosa en los corazones. Boluiendose los caudillos al pueblo donde el Gouernador auia quedado, trataron entre si, deuajo de la muy particular y estrecha amistad que tenian con el Gouernador, porque estauan confiados que por qualquier cosa del mundo que hicieran el Gouernador les defenderia y anpararia, porque el Francisco Diaz de Arles hera deudo del Governador y conpañero desde que anduuo en las conquistas y poblazones del Nueuo Reyno, y el Gouernador lo queria mucho y tenia mucha cuenta con su perssona, y el Pedro de Frias, como hera criado del Uissorey y a quien muy particularmente traia encomendado el Gouernador; y que modo tendrian en matar al capitan Pedro Ramiro; y estando en esta confussion, llegaron otros dos soldados, llamados Grijota, y el otro Martin, muy amigos destos dos caudillos, a los quales hizieron entender que el capitan Pedro Rramiro los auia despedido y se auia el quedado con la jente para yrse a ciertas prouincias de que tenia noticia para poblar hen ellas, y que si querian juntarse con ellos que arian muy gran seruicio a su Magestad y a su Gouernador en prender a Pedro Rramiro; y los dos soldados, ynorando la yntencion y proposito de los dos caudillos, se juntaron con ellos, dandoles credito a lo que dezian y entendiendo ser uerdad, los quales todos quatro juntos dieron la buelta y se boluieron en el alcanze del capitan Pedro Rramiro, que yba con la gente a donde el Gouernador le auia mandado, hallando muy buena ocasion y aparejo conforme a la yntencion que lleuauan, y que por donde el capitan Pedro Rramiro auia de pasar con la jente que lleuaba, se hazia un rrio caudalosso, el qual forcosamente auian de pasar con canoas, y llegados a este rrio, no hallaron mas de una canoa pequeña, con la qual el capitan Pedro Ramiro echo su gente por delante, y teniendola pasada toda, que no quedaua desta otra uanda del rrio mas del y un criado ssuyo, llegaron los dos caudillos y los dos soldados y saludaron al Pedro Rramiro, teniente, diferentemente de como trayan la yntencion, y estando hablando con ellos, descuidado de semejante traicion, todos quatro le asieron y le abrazaron y quitaron las armas, y diciendo y haziendo, mando el Pedro de Frias a un sclauo ssuyo que alli traia que diese garote al capitan y theniente Pedro Rramiro, el qual luego alli se lo dio y le cortaron la caueza. Visto el mozo questaua con el Pedro Rramiro el mal rrecaudo que auian echo, sse descabullo y huyo, y se fue donde estaua el gouernador Pedro de Orsua, al pueblo de Santa Cruz, y le dio rrelacion de lo que auia visto.

Acauado de hazer este prencipio de motin por estos quatro, llego la canoa en que pasaua la jente, la qual tomaron estos matadores y se pasaron a la otra uanda, haziendo entender a los soldados que alli estaban quel gouernador Pedro de Orsua les auia mandado hazer lo que hicieron, porque auia sido ynformado quel capitan Pedro Rramiro se queria alzar con ellos, y con esto se aseguraron. Los soldados y los matadores ynuiaron vn amigo suyo al gouernador Pedro de Orsua, haziendole sauer lo que auia passado, muy al contrario de la uerdad, porque le ynuiaron a dezir quel capitan Pedro Rramiro se auia alzado o querido alzar con la jente; que ellos, como seruidores de su Magestad y del Gouernador, lo auian preso y lo tenian a rrecaudo asta que su merced proueyese o mandase lo que se auia de hazer, el qual estaua ya auisado de lo que en efeto auia pasado por el mozo que se dixo que estaua con Pedro Rramiro quando le fueron a matar, y asi no dio ningun credito a lo que le ynuiaban a dezir.

Algunos quisieron afirmar que la yntencion de los caudillos fue yntentar si con este mal rrecaudo y principio de motin podrian mouer al gouernador Pedro de Orsua a que se alzase y diesse la buelta a Piru, porque auian dado los dos muy grandes muestras y señales de deseallo, y como esta rreferido, teniendo entendido, por las cossas ariua dichas, que antes se alzaria el Gouernador contra su Magestad que hazer justizia contra los matadores del theniente Pedro Rramiro, que tanbien hera Corregidor por su Magestad en aquel pueblo de Santa Cruz.

CAPITULO SSEIS

Que trata de lo que passo sobre la prision y muerte de los que mataron a Pedro Rramiro.


Ssauido por el Gouernador este diabolico subcesso y temiendose que el demonio no yncitase a los demas soldados a que con alguna falsa apariencia quisiesen auiotinarse221 con los quatro matadores, se partio luego solo para donde estauan, y quyso yr sin conpañia porque estaua confiado de la mucha confianza que los dos caudillos tenian en el, como arriua se a dicho, y tanbien porque si yva con mano armada a prendellos, se temerian del castigo y pena que merecian, y assi se alterarian y alborotarian y podrian suceder otros scandalos y daños mayores, por lo qual solo con este nonbre del Rrey, que con muy justo titulo, de los buenos es amado y de los malos temido, llego donde estaua la jente y los que auian muerto al theniente Pedro Rramiro, los quales no tuuieron lugar de yncitar ni conbertir la demas jente a que pusiesen las uidas por su defensa, y asi se ausentaron de alli luego que llego el Governador, por encubrir alguna parte de su desuerguenza, lo qual, uisto por el Gouernador, les ynbio a dezir que no hera justo que unos honbres como hellos se hiziesen culpantes en un caso como aquel que notoriamente auian seruido a su Magestad hen ello, y que caso que otra cosa fuera, que vien sauian ellos la hobligacion que tenian a seruilles; que mejor hera que paresciessen y que el los librase, que no que otro juez viniese y los castigase.

Con estas y otras rracones y buenos comedimientos, y confiados los caudillos, como esta dicho, de la antigua amistad y parentesco que con Pedro de Orsua tenian, se uinieron a el. Para mas asegurallos, los enuio que se fuesen al pueblo de Santa Cruz, y que alla se daria la mejor horden que ser pudiese para que fuesen libres. Llegado el gouernador Pedro de Horsua al pueblo de Santa Cruz, donde hallo los matadores confiados de su bana esperanza, los hizo prender y poner a muy buen rrecaudo, oyendolos muy por entero y guardandoles todos los terminos que qualquier juez deue hazer, avnque el no estaua obligado a hello por ser el negocio tan arduo; donde conclussas sus causas, los condeno a muerte, y aunque las sentencias se les auia notificado, los despriuados222 creyeron que lo auia hecho el Gouernador por cunplir con su oficio de juez, y que les otorgara su apelacion para la rreal Audiencia de Lima, lo qual, asi mesmo, tuuieron entendido muchos de los que en aquel pueblo estauan.

El Gouernador, quiriendo antes cumplir con su Rrey y señor y esecutar la justicia en su propia sangre que dejar de hazer el deuer ni dar ocassion a que de su persona se dijese cosa yndeuida, forcando para hello su boluntad, y posponiendo las leyes menores de amistad a las de lealtad, mando que luego, yncontinente les cortasen las cauezas publicamente, sin enbargo de sus apelaciones; y asi hizieron justicia en estos matadores, esecutando hen ellos las sentencias que auia pronunciado el gouernador Pedro de Horsua justa y derechamente.

CAPITULO SSIETE

De la sospecha que en Piru se tenia de Pedro de Horsua, y de lo que le auiso vn amigo suyo y el pronostico que sobre su jornada obo.


El Uissorrey de Piru y los Oydores y otras personas, despues de partido de Lima el gouernador Pedro de Orsua, quedaron con alguna sospecha de que algunos uelicosos y facinorosos soldados que consigo lleuaua, no le ynduciesen y persuadiesen a que se alzase contra el seruicio de su Magestad, y con la jente que tenia, que heran casi trecientos honbres, y boluiese sobre el Piru y les pusiese en algun aprieto; por que entre la jente que Pedro de Orsua auia sacado de Piru yban algunos soldados que se auian hallado en los alzamientos y rreueliones de Gonzalo Pizarro y de Francisco Hernandez Jiron y de Don Sevastian de Castilla y de los Contreras; y estando en esta confusion y con deseo de sauer alguna nueva del suceso que arriua se a contado, y de como Pedro de Horsua hizo la justicia que se a dicho, de aquellos soldados que mataron al capitan Pedro Rramiro, lo qual sauido y entendido por todos en general, fue loado el general Pedro de Orsua de auer castigado tan justamente aquellos soldados, y se quito de sus pechos y coracones el rresauio que tenian de la buelta de Pedro de Horsua a Piru; y como en las Indias por la mayor parte la jente es algo supresticiosa, se dijo y pronostico, sauida aquella nueua, que pues la jornada se auia comenzado por sangre, que no pararia en bien; y demas desto vn bezino del Piru, que se decia Pedro de Añasco, de un pueblo llamado Chachapoyas, muy amigo del Gouernador y muy espirimentado en cosas del Piru, y que tenia gran conocimiento de algunos soldados que lleuaua Pedro de Orsua consigo, y de las ocasiones que suelen causar motines y alzamientos, le escrivio una carta al Gouernador en que le ynbio a dezir, que como amigo le auisaua que tenia sospecha de algunos de los soldados que consigo lleuaua, que heran bulliciosos y facinerosos y que podia ser causalle la muerte a el v otro graue daño, y que especialmente tenia este rrezelo y sospecha de Lorenco Salduendo y de Lope de Aguirre y de Joan Alonsso Labandera y Cristoual de Chaues y de Don Martin y a otros que por sus nonbres nonbraua, y que por diez v honze hombres menos no auia de dejar de hazer su jornada; que le rrogaua que los echase fuera; que si por conpasion de bellos pobres y necesitados no les quisiese ynbiar, que esto no se le pusiese por delante, porque el los proueheria y sustentaria en el ynter que yba a descubrir la tierra, y que despues de descuuierta podria ynuiar por hellos y hazelles el uien que quisiese; y que asi mesmo le esortaua y rrogaua que no llevase consigo a Dona Ines de Atienzia, hija de Blas de Atienca, vezino de la ciudad de Trujillo, mujer que fue de Pedro de Arcos, vezino de Piru, porque demas de ser vna cosa tan fea, de tan mal exenplo, por las nueuas que della tenia, antes se le causaria daño que prouecho de su lleuada, y que si el fuese seruido de que se quedase, que el daria horden como se hiziese de suerte que la Doña Ines no entendiese quel lo mandaua ni auia sido consentidor dello.

Rresceuida esta carta por el Gouernador, no curando tomar el consexo que su amigo Pedro de Añasco le dava, antes lo desimulo todo, no rrespondiendole nada: solamente hizo boluer a Piru al Don Martin, uno de los que le auisauan que echase fuera, y a los demas lleuo consigo, los quales le hurdieron y dieron la muerte, como adelante se dira, y asi mesmo la Doña Ines fue mucha caussa para que este Gouernador se perdiese, segun lo afirman todos los soldados que biuos escaparon.

CAPITULO OCHO

Como el Gouernador hordeno que Don Juan de Bargas fuese con treinta honbres delante, y mando que Garcia de Horce se adelantase con otros treinta, y lo que le acahecio a Garcia de Arze.


Estando el gouernador Pedro de Horsua en el pueblo de los motilones, llamado Santa Gruz, recojiendo su jente, que aun no auia llegado toda, acordo ynuiar cien honbres delante, y por capitan dellos á Don Juan de Bargas, para quen llegando al rrio de Cocama, ques por donde auian bajado los quarenta soldados de Juan de Salinas, suuiesen por el arriua y trajesen toda la comida que pudiesen a la boca del rrio, para que quando Pedro de Orsua llegase alli con la demas jente, hallase alguna comida con que pasar adelante; y estan223 ya aperzeuida toda la mas de la jente, mando el Gouernador a un Garcia de Arze, amigo suyo, que con treinta honbres se adelantase a una prouincia questaua veinte leguas del astillero el rrio auajo, que llamauan los Caperucos, porque los yndios de alli traian cierta manera de vonete o caperuzas; y que juntando a la orilla del rrio toda la mas comida que pudiesen, esperase al capitan Don Juan de Bargas y a la demas jente que con el auia de yr, para que de alli se fuesen todos juntos al rrio de Cocama.

Partido Garcia de Arze con sus treinta conpañeros en una balssa y en ciertas canoas, o porque no quisso, o por lo que a el le parescio, no curo esperar a Don Juan de Bargas donde le auian mandado, mas nauegando el rrio auajo y pasando el rrio de Cocama y otros que adelante estauan, camino asta que llego con arta hambre y trauajo y rriesgo de su persona a vna ysla poblada questaua enmedio del rrio, questaria del astillero trecientas y beinte leguas, la qual por este rrespeto, fue llamada la isla de Garcia; y perdieron en el camino dos soldados que salieron a tierra a buscar comida y se metieron por un arcabuco y nunca mas atinaron a salir, y al fin se quedaron alli. La hanbre224 en este camino tuuieron estos treinta soldados fue tan grande, que no comian sino lagartos o caimanes que Garcia de Arze mataua con el arcabuz, que hera muy buen arcabuzero.

Llegados a esta ysla se rreformaron de la hambre que traian, y adiuinando la tardanza que en salir el armada del astillero podrian tener, y para estar algo seguros de los yndios de la tierra, se procuraron fortificar, haziendo cierta manera de fuerte o palenque donde se defendieron y anpararon de las cotidianas guazavaras que los yndios, asi por el rrio como por tierra, les dauan cada dia, las quales heran tantas, que si Dios milagrosamente no los guardara, hellos no heran parte para defenderse, porque treinta honbres solos y mal aderezados, poca rresistencia podian hazer a dos o tres mill yndios que se juntauan a ofendelles, y la principal defensa heran los arcabuzes, en espezial el de Garcia de Arze, el qual viendose vn dia en aprieto de la guerra que los yndios le dauan, y auiendose acauado la municion de las pelotas, hizo que la baqueta del arcabuz les siruiese de pelota, con la qual arrojo y arruino la jente de una canoa, que hera la principal de las que le dauan la guazaua225. Otra vez, en otra guazauara, defendiendose, echo en el arcabuz dos pelotas asidas la vna a la otra con hilo de alanbre, y de aquel tiro lleuo y derriuo seis yndios de una canoa: y con uer los yndios la destruicion que este arcabuzero hacia hen ellos, acordaron dejar los treinta españoles, y no solo no les uinieron a dar mas guazauaras, mas quedaron tan atemorizados y amedrentados quen uiendo no auia yndios que parasen, antes procurauan auer y tener amistad con los españoles; y con este yntento uinieron vn dia cierta cantidad de yndios a la isla dondestaua el Garcia de Arze y sus conpañeros, los quales creyendo que uenian deuajo de alguna cautela a hazer algun daño, les procuraron ganar por la mano, enzerrando casi quarenta de hellos en vn buhio de aquel fuerte o palenque que tenian echo y quitandoles las uidas miserablemente a estocadas y a puñaladas dieron fin de hellos, y bolo de oy adelante la fama de sus crueldades, de forma que de ay adelante les temian mucho mas los yndios theniendo noticia destas crueldades y de otras que hazian.

Desde que Garcia de Arze se partio del astillero asta quel Gouernador llego a esta isla, se pasaron tres meses, el qual tiempo estuuieron ssolos estos treinta honbres en esta ysla.

CAPITULO NUEUE

Como se partio Don Juan de Uargas con los setenta226 honbres a Cocama y lo que le ssucedio.


Queriendo Don Jhoan de Bargas cunplir lo que su227 gouernador le auia mandado, tomo vn bergantin de los que auian echo y con ciertas canoas rrecoxio los setenta honbres rrestantes, y partiendose del astillero por prencipio del mes de Julio del año de sesenta, comenco a nauegar el rrio auajo, y llegando a la prouincia de los Caperuzos y no hallando alli a Garcia de Arze, no curo de detenerse, mas pasando de largo fue por sus jornadas contadas agua abajo al rrio de Cocoma, donde no hallando228 a Garcia de Harze, que se auia passado de largo el rrio auajo, dio horden en suuir el rrio de Cocoma arriua, a buscar la comida para esperar al Gouernador, y dejando algunos soldados de los mas enfermos y para menos en la voca del rrio, en guarda del vergantin, se fue en las canoas que tenia el rrio arriua, por el qual camino veinte y dos jornadas, al cauo de las quales hallo ciertas poblazones de yndios y mucha comida de maiz, en las quales, tomando algunas piezas o yndios, machos e henbras, para su seruicio, y todas las canoas y maiz que pudo cargar, dio la buelta a donde auia dejado el uergantin, y hallo la jente que alli auia quedado muy fatigada de hanbre, tanto que desta causa y alguna leve enfermedad, hallo muertos tres españoles y muchas piezas de seruicio, con la qual llegada se alegraron mucho todos los enfermos y aun los sanos, por auelles venido algun rremedio con que mitigar alguna parte de la fatiga que la canina hanbre les daua.

Estuuo aqui el capitan Don Juan de Uargas esperando al Gouernador mas de dos meses, en el qual tienpo los soldados que con el estauan, o persuadidos de la ociosidad que alli tenian o pareziendoles mal la tardanza del Gouernador, andauan buscando horden como salir de aquel mar dulce. Ovo dos opiniones o maneras de motin, porque segun se dijo, estaua la gente echa dos229 parcialidades, y los vnos heran de pareszer que matasen al Don Joan de Bargas, y se fuesen la buelta del Piru, por el propio rrio de Coma230 arriua; otros dezian que no, sino que biuo dejasen alli al Don Juan, y ellos se fuesen, porque despues no les caluniasen alguna cosa sobre su muerte; y como en nada nunca se conformaron, nunca uino a efeto el un proposito ni el otro, ni tanpoco se trato tan publicamente que pudiesen ser castigados por ello, mas que despues se supo, y con la uenida del Gouernador se mitigo todo, como adelante se dira.

CAPITULO DIEZ

Como ssalio Pedro de Horsua de los motilones y se despoblo el pueblo de Santa Cruz y echaron los varcos en el rrio; y de como la jente se quisso amotinar y huir del astillero, y el los aplaco.


Quiriendo el gouernador Pedro de Horsua acauar de salir con su jente e yr en seguimiento de los que adelante auia ynuiado, se partio de los motilones, donde auia estado todo el tiempo que se tardo en juntar la gente, echando por delante todos los soldados que alli tenia, y demas desto persuadio e ynportuno a los questauan por vezinos y habian poblado aquel pueblo de los motilones, que lo dejasen y se fuesen con el a aquella jornada, haziendoles grandes promesas y teniendo con ellos grandes cumplimientos, los quales, vencidos de las nueuas palabras y corteses rrazones que el Gouernador les auia dicho, dejando lo cierto por lo dudoso, despoblaron su pueblo de Santa Cruz231 de los motilones y se fueron con el Gouernador al astillero, trayendo por delante todo el hato y aparato que alli tenian.

Llegado que fue el Gouernador al astillero con toda esta jente, luego dio horden como echasen los uarcos y bergantines que allo echos en el rrio; y por causa de no ser la madera tan rrecia ni bien sazonada como se rrequeria, y por ser alli la tierra demasiada de umeda y muy lluuiossa, al tiempo de echallos en el agua se quebraron todos los mas, que no quedaron sino solamente tres chatas y un bergantin, lo qual fue causa de detenerse mas tiempo.

El Gouernador procuro hazer canoas y balsas en que pudiesen cauer todos y caminar el rrio auajo; y como todas estas chatas y uergantin quedaron tan mal acondicionadas, antes de auer nauegado la mitad del uiaje sse perdieron y quebraron las dos dellas, como adelante se dira; y asi, por defeto de auerse quevrado todos los mas de los uarcos y no tener la copia de hellos que hera menester, se ubo de quedar como se quedo en el astillero232 todo el mas aderezo que los soldados tenian para su jornada, como heran cauallos y ganados y otras cosas que en la jornada no se podian pasar sin ellas, de lo qual rresciuieron tan gran descontento todos los mas de los soldados, que casi amotinados se quisieron boluer a Piru, y de hecho se boluieran si el Gouernador no se diera tan buena maña como se dio a mitigallos, prendiendo a unos y alagando a otros y disimulando con otros y haziendo generales amonestaciones a todos, poniendoles233 por delante lo poco que perdian en lo que alli se les quedaua y lo mucho que auenturaban a ganar en la jornada que lleuaban entre manos, y dandoles a entender que sentia el mas la perdida de lo que alli quedaua que sus propios dueños, pues como Gouernador estaua despues obligado a pr234uer a todos; y asi aplaco a toda la gente, y sin que nadie se le vyese senbarcaron en su bergantin, balsas y canoas todos los soldados y seruicio, y de trecientos cauallos no pudieron lleuar mas de quarenta, y los otros se quedaron perdidos en el astillero, con todo el ganado, que de todo genero era mucha cantidad.

CAPITULO HONZE

En el qual se trata de la partida de Pedro de Orsua del astillero, y de lo que les sucedio en el rrio asta los bracamoros.


A los veinte y seis de Septiembre del año de sesenta, se partio el gouernador Pedro de Orsua del astillero con todo el rrestante de la jente que le auia quedado, los cuales partieron con todo el descontento posible, asi por los cauallos y ganados y otras cosas que alli dejauan, como por el gran peligro en que yban de perder las uidas a causa del mal aderezo que lleuauan para nauegar y de la grandeza de aquel rrio, donde si en medio del se uieran en algun aprieto de quebrarse el bergantin, pudiera ser perderse la jente por no poder tomar tan en breue la tierra, y porque, como e dicho, yban las chatas y bergantines muy mal acondicionados.

El segundo dia de su nauegazion, dejo el armada todas las sierras atras, y desde alli adelante todo fue tierra llana asta la mar del norte. Al tercero dia de nauegacion que lleuauan, dio el uergantin en vn bajo, y por yr tan mal acondicionado como yva, sse le salto vn pedazo de la quilla, donde estuuieron en harto peligro de perderse los que yvan dentro, si no lo remediaran con mantas y lana.

El Gouernador, aunque uio en este riesgo el bergantin, no curo de detenerse, mas siguiendo su uiaje fue sin parar hasta la prouincia de los Caperuzos, donde hallo a Lorenzo Salduendo, a quien el auia ynbiado delante dos o tres dias en balsas y canoas con ciertos soldados, a que le tuuiese junta alguna comida, el qual lo auia echo asi. Dende a dos dias llego el uergantin, que se auia quedado atras, con harto trauajo, y alli lo aderezaron dentro de otros dias; y rrepartiendo el Gouernador la comida que alli auia allado junta, entre todos los de la armada, enbio que se fuese delante el vergantin quebrado con la jente que lleuaba, y por caudillo della a Pedro Alonso Galeas, para que llegando donde Don Juan de Bargas estaua, a la boca de Cocama, diese noticia de como yba el Gouernador, y porque si el se detuuiese en el camino tuuiesen esperanza los questauan con Don Juan que llegaria presto el Governador.

El vergantin, caminando sin se detener como le fue mandado, llego al rrio de Cocoma, donde hallaron la gente con el alboroto que atras se a contado; y uista la llegada del vergantin y la nueua que les dieron de la uenida del Gouernador, se aseguraron todos, y se holgaron vnos con otros. Donde a pocos dias se partio el Gouernador Pedro de Orsua de la provincia y pueblos de los Caperuzos, caminando agua auajo su poco a poco, holgandose y rrecreandose toda la gente vnos con otros, saltando y durmiendo cada noche en tierra, porque las noches no nauegauan con temor de no caher en algun peligro; y con esta bonanza llegaron a vn rrio que por mano izquierda desta derrota entra y se junta con el rrio de los Motilones, por donde yban nauegando, que se llama el rryo de los Bracamoros, y nace zerca de los nacimientos del rrio de los Motilones, en una prouincia que se llama Guanuco, y el se llamo deste nonbre, Bracamoros, porque empieza a pasar por vna prouincia llamada Bracamoros, pasando antes por Guanuco el uiejo y por entre Cajamalca y Chachapoyas, creciendo cada uez mas por las muchas bertientes que a el acuden, de tal suerte que quando entra en el de los Motilones, pareze dos ueces mayor que el. Juntasen estos dos rrios ciento y beinte leguas del astillero, y auia de sus nacimientos a las juntas trecientas leguas.

Estubo en la boca del rrio de los Bracamoros el Gouernador ziertos dias, porque ynbio por el arriua alguna gente en canoas a buscar comida y poblazon, y hallaron ser todo despoblado; y bueltos, y sauido esto el Gouernador, se partieron su derrota del rrio de los Motilones.

CAPITULO DOZE

En el qual se trata de como partio el Gouernador de los Bracamoros y llego a Catoman, y de como se partio de Cacoman235 y del nacimiento de Cacoma, y de lo que sucedio236 asta llegar a otro rrio que dijeron ser el de la Canela237.


Partido el Gouernador de las juntas del rrio de los Bracamoros, camino sin tener ningun suceso en fauor ni disfauor que de contar sea, mas de con su buena esperanza, y al cauo de auer nauegado cien leguas, llegaron a las juntas de Cocama, donde hallo a Don Juan de Bargas con la jente que auemos dicho, algo desuastecida de la comida que auia traido de los pueblos de Cocama, por el mucho tiempo que alli auian estado esperando al Gouernador y sienpre se auia sustentado la jente de lo que auian traido.

Holgaronse todos, unos con otros, y el Gouernador rrepartio la comida que alli hallo entre todos, y deseando238 en aquel rrio ocho dias239, toda el armada se partio junta con arto desabrimiento, por no tener ninguna noticia de Garcia de Harze, que ya dijimos que salio al principio con treinta conpañeros y se fue a la isla de Garcia, donde a esta sazon se estaua; y porque a la salida deste rrio se quebro el bergantin que auia traido delante Don Juan, questaua ya podrido, y echaron toda la jente y hato que en el uenia, en balsas y canoas entre el rrio de Cocama, por mano derecha del rrio de los Motilones, despues de auerse juntado con el de los Bracamoros.

Sus nacimientos son en el Piru; y porque no hay zertidunbre quales ssean, dire aqui las opiniones que hen ello ay, y algunos quieren dezir que los nacimientos deste rrio de Cocaman son Aporima, y Mancay, y Nacai, con los rrios de Uilcas, y Parios, y Xauxa, y otros muchos que con estos se juntan. Otros quieren dezir queste rrio es vn rrio grande que naze de las espaldas de Chinchacocha, en la provincia de Guanuco, que pasa por los asientos y pueblos que llaman Paucar, Tanbo240 y Guacabanba, y se junta con los rrios que salen de Tarama y con los que uido y paso el governador Gomez Arias en lo que llaman de Ruparapa241; y afirman ser este rrio, porque antes del no entra otro ninguno por aquella banda en el rrio de los Motilones, y porqueste rrio es casi tan caudaloso como el de los Bracamoros, y siendo tan grande no puede ser sino el que aqui se apunta por rrespeto de las muchas aguas y bertientes que en si rrecojen juntos estos tres rios, es a sauer: el de los Motilones y el de los Bracamoros y el de Cocoma, hazen en si vn tan gran cuerpo de rrio, con ayuda de ciertos arroyos y esteros que entre medias se rrecojen, que osan afirmar los que lo anduuieron que con dificultad se hallara en el mundo otro mayor que el que digo, en esta parte, que por mas auajo donde se juntan otros rrios, no se hallara en el mundo otro como el.

Estos tres rrios que auemos dicho son muy abundossos de pescado, tortugas, hicoteas y aues que en el se crian, en las playas, en las quales se hallan muchos gueuos de hicoteas y de caimanes, y se toman las mismas hicoteas, que hera muy gran parte del mantenimiento para los soldados.

Yendo caminando el armada por este rrio auajo, de hordinario por los bracos de a mano derecha, sin tener ninguna contrauersia mas de la que se dijo de la perdida del uergantin a la ssalida de Cocoma, al sesto dia encontraron de rrepente vnos yndios questauan en vna playa pescando, los quales, como uieron el armada, desanparando lo que alli tenian, se huyeron y metieron la tierra adentro, de suerte que no pudo ser auido ninguno. Lo que estos yndios tenian hera sus canoas y mas de cien tortugas y hicoteas, con mucha cantidad de huebos, con lo qual no poco contento tuuieron los soldados, por no yr tan uien proueidos de lo necesario como se rrequeria. Partiose esta uitualla y despoxo entre todos, y echa la particion siguieron su biaje el rrio auajo; llegaron a otro rrio que con este de su nauegacion se juntaua a mano derecha, no menos caudaloso quel de los Motilones. No obo piloto que atinase que rrio fuese este, aunque algunos quisieron decir que hera el de la Canela, por donde uajo el capitan Orellana, que naci en Piru, a las espaldas de Quito, en los Quijos, y despues parecio no ser el sino otro questa la242 mas auajo, junto a la isla de Garcia, del qual se hara mencion adelante; y asi este rrio que primero llamaron de la Canela, no se supo que rrio hera.

CAPITULO TREZE

Como llego el armada a la isla de Garcia, y de la propiedad de la jente della, y de lo demas que hen ella sucedio.


Despues de auer partido el armada de las juntas de Cocama, y nauegando ocho dias con la bonanza que se ha dicho, llego a la isla de Garcia, donde hallaron los treinta españoles con su caudillo y echos fuertes y casi perdida la esperanza de la venida del Gouernador, y algo fatigados de las muchas guazauaras que los yndios les hauian dado, aunque por la fortaleza o palenque que auian echo en aquella isla, y por los muchos yndios que auian descalabrado y ostigado, estauan algo descansados, que ya los yndios no les perseguian ni dauan guazauaras como al principio.

Holgose el Gouernador y todo el canpo con la uista y allada de Garcia de Arze y sus conpañeros; y por ser esta isla la primera poblazon que desde los Caperuzos toparon, porque todo lo que del rrio atras quedaua, que hera mas de trecientas leguas, todo fue despoblado243 se detuuo aqui el armada ocho dias o mas, asi porque descansasen los soldados y rremeros, como porque los cauallos que asta alli nunca auian saltado en tierra, los sacasen a pasear; en los cuales dias el Gouernador enuio jente a descubrir la tierra firme del rrio de la una vanda y de la otra, y nunca se pudo hallar camino ninguno. Enpezaron de aqui para uajo los soldados a tener guazauaras de mosquitos zancudos, que con sus ynportunas bozes y agudos aguijones los tratauan tan mal que algunos enfermauan dello y llegauan a punto de muerte.

Llamauase el principal desta isla el Papa, por lengua propia de la tierra; hera la gente della bien agestada y crescida; andauan bestidos con camisetas pintadas de pinzel, y su mantenimiento es lo hordinario de las Indias, maiz y chicha, que es su principal sustento, y batatas244, de lo qual hazen pan y bino, y otros generos de potajes, que los tienen en tanto245 como los españoles su muy preciosas comidas; sus cassas o buhios son quadrados y grandes; sus armas son algunos dardos arrojadicos, echos de palma a manera de gorguzes uizcainos; tiranlos con unos amientos246 de palo que para aquel efeto tienen echos, que llaman estolicas, y los ay en la mayor parte de las Indias.

Quebrose en esta isla vna de las chatas, que por auer salido del astillero tan mal acondicionada venia ya podrida y toda auierta y hendida, de suerte que en ninguna manera se podia nauegar con ella. Viendo asi mesmo el Gouernador el mucho trauajo que pasaua en auer de gouernar el solo toda aquella jente, acordó nonbrar quien le ayudase: nonbro en esta isla de Garcia por su theniente general a Don Juan de Bargas, que asta alli no lo auia nombrado, y por su alferez general a Don Hernando de Guzman, que despues, en pago desta buena hobra, lo mato; y un poco mas auajo desta isla entra el rrio de la Canela, por donde auajo el capitan Orellana, del qual y de sus nacimientos aqui no se trata porque de la Istoria del capitan Orellana se hizo azerca de su uajada por este rrio, se da por estenso particular cuenta del rrio de la Canela y de sus nacimientos y nauegacion.

CAPITULO CATORZE

Como el Gouernador se enbarco en la isla de Garcia y fue asta Carau, donde le salieron de paz los yndios.


Acauado el tiempo dicho se enbarco el Gouernador con su jente en las chatas y bergantin que le auia quedado, enbarcando los cauallos que tenia hen ellas, que serian treinta y siete, porque asta alli se le auian muerto tres, y toda la mas gente en canoas y balssas. Comenco a nauegar por el braco del rrio que yba a mano derecha de la isla, por donde topo muchas yslas que el rrio hazia, las quales heran pobladas, y los moradores se auian todos alzado con el miedo que de los españoles tenian, por la mala uezindad que Garcia de Harze y sus conpañeros les auian echo los dias questuuieron en la isla arriua dicha. Solamente se hallauan en los pueblos de estas islas la comida de maiz, yuca y batatas que tenian en el canpo senbradas, y algunas gallinas y gallos blancos despaña y algunos papagayos y guacamayas blancos, cosa cierta vista en pocas partes en las Indias.

Yendo desta suerte nauegando den ysla en ysla, aprouechandose de lo que hallauan, dieron de rrepente, despues de auer nauegado algunos dias, en vn pueblo de yndios questaua en la mano derecha del rrio, en la tierra firme, la jente del qual asi mesmo estaua alzada por la noticia que de la crueldad de los españoles tenian; el qual pueblo se llamaua Carari, y asi se llamo la prouincia de Carari.

En este pueblo salieron algunos yndios por el agua a uer el armada desde lejos, porque con el temor que tenian no se osauan llegar muy zerca.

Fue Dios seruido questando el armada en este pueblo de Carari, vino vn casique con ciertos yndios de paz y trajo cierto pescado y otras cosas de comer, al qual el Gouernador rreciuio muy bien y lo halago y dio algunas cossas, como fueron quentas y huchillos247, por uer si podia hazelles perder el miedo y que diesen vnos a otros noticia del bien que se les hacia, para que comunicandose con los españoles tuuiese el Gouernador alguna claridad de la tierra, lleuando enhilada la paz el rrio auajo.

Enuio luego el Gouernador este casique muy contento con los rrescates dichos, el qual dio la nueua del buen tratamiento que se les hazia a sus conpañeros, por los quales sauido comenzaron a venir de paz muchos dellos, trayendo de las comidas que tenian, las quales les pagaua el Gouernador a fin de tenelles propicios y contentos para el efeto dicho; y temiendose que los soldados, como la mayor parte son atreuidos, especialmente con yndios chontales, no les hiciesen alguna molestia o bejacion, con que les diesen ocasion a que la paz que auian dado y el tanto procuraua y deseaua conserualla, quebrasen y se alcasen, mando que ningun soldado tratase ni rrescatase con los yndios, sino que los dejase yr a donde el estaua y despues de auellos el contentado, rreparteria la comida que trajesen entre los soldados que mas necesidad tuuiesen; el qual lo hazia asi, aunque algunos soldados no lo tuuieron por bueno, y no haciendo mucho caso de lo que el Gouernador auia mandado, ascendidas rrescatauan con los yndios, vnas uezes contentandolos con dadiuas y otras uezes quitandoles lo que traian al moginete248; y desta suerte se nauego algunos dias por esta prouincia de Carari, y con toda esta seguridad no esperauan los yndios en sus pueblos, sino poniendo en cobro sus mugeres e hijos e hazienda, salian por el rrio en sus canoas a rrescatar como esta dicho.

CAPITULO QUINZE

Como enuio el Gouernador a descubrir, y de cierto motin de Montoya, y como fueron castigados los culpados, y de las opiniones de la proviuzia.


Viendo el Gouernador la mucha poblazon y gente que rrivera del rrio auia en esta provincia de Carari, acordo uer si aquella poblacon entraua la tierra adentro, y si podia hallar algun principio de la tierra y noticia que buscauan, y asi, nonbrando por caudillo a un Pedro Alonso Galeas, con ciertos soldados, lo ynbio a que fuese la tierra adentro y anduuiese por hella ciertos días, al cauo de los quales boluiese con respuesta de lo que ouiese; quedando el con el armada y la demas gente en vn pueblo que en aquella prouincia estaba orrilla del rrio, en el qual auia parado para este efeto.

Visto lo mandado por el Gouernador, se partio Pedro Galeas con la gente que se le encargo, y caminando la tierra adentro por vn estero o alaguna que zerca de aquel pueblo se hazia, topo vn camino en la tierra firme que se metia por vna montaña muy espessa, y caminando por el encontro con vnos yndios que uenian cargados de casaue y otras cosas, los quales, sintiendo a los españoles y estrañando la gente, dejando las cargas que traian, se pusieron en huida, de suerte que los soldados no pudieron auer dellos sino vna yndia que parecio ser de diferente nacion que los que estauan poblados en la barranca del rrio, porque asi en la lengua, que no se entendia, como en el traje y auito, era muy diferente de la otra gente, a la qual, preguntandole por señas dondestaua su tierra, respondio e dio a entender con señales que hizo, questaua cinco dias de camino de alli, y porque se acauaua el termino que el Gouernador les auia dado, en el qual auian de boluer a donde el quedaua, no curaron de pasar de alli, antes luego dieron la buelta a donde el Gouernador estaua, y le hicieron rrelacion de lo que auia pasado, al qual hallaron algo aflixido, porque un Alonso de Montoya, soldado muy bullicioso y que deseaua todo mal al Gouernador, auia conbocado ciertos soldados a que se juntasen con el y tomando algunas canoas y lo demas que vuiesen menester y pudiesen llevar, diesen la buelta al Piru por el rrio arriua, lo qual no falto quien lo descubrio al Gouernador, y aueriguado ser uerdad este concierto, muy enojado del Alonso de Montoya, porque demas desto se le auia querido amotinar otra uez e yrse con algunos soldados, lo echo en prision en vna collera, sin querer vsar con el rrigor y castigo que merezia, lo qual le cayo despues a cuestas; y porque pareciese que auia alguna manera de castigo, a los que claramente por sus bullicios merescian pena afrentosa, les mandauan que fuesen vogando algunos dias en los uergantines y canoas, a los quales los que deseauan mal a Pedro de Orsua yncitauan diciendoles que mas les ualia morir y que hiziesen justicia dellos que no que los trujesen afrentados como en galera rremando; y esto no sin falta de malicia, porque los que lo decian y tratauan heran los propios que mataron despues al Governador, de donde se colige que lo hazian con yntento de tener aquellos soldados propicios assi, para que fuesen con ellos en efetuar su mal proposito249.

El Gouernador, aunque le trujeron aquella señal de auer gente la tierra adentro, no curo de detenerse mas alli, asi porque la noticia en cuya demanda yba se decia Omegua, y en aquella tierra no hallaua señal de tal nonbre, como porque tenia los nauios y uergantines muy mal acondicionados y tratados, y porque no le faltase antes de llegar a Omegua, dicien250 que ya que aquel caudillo y soldados que el auia ynbiado, no auian querido pasar adelante de donde tomaron la yndia, que ya no hera justo que se boluiese a hello ni el armada se detuuiese alli mas tiempo, y asi se partio el harmada deste pueblo.

Fue nauegando el rrio auajo asta que sin sauello llego al cauo de la poblazon, a la qual algunos quisieron dezir que hera otra prouincia llamada Manicuri251, que hera nonbre de vn pueblo de aquellos, y que toda la poblazon que auia desde la ysla de Garcia asta donde estauan, que heran mas de ciento y cinquenta leguas, heran dos prouincias, la una llamada Caricuri, y la otra Manicuri. Otros fueron de otra opinion, y esta es la mas zierta; que por causa que toda la gente destas ciento y cinquenta leguas de poblazon hera toda vna propia lengua y traje y trato y armas, que toda hera una prouincia, y que Caricuri y Manicuri heran nonbres de pueblos y no de la prouincia.

En todo este tiempo que duro esta poblazon, la gente salia de paz en canoas, nauegando entre larmada, rrescatando lo que traian, vnos con el Gouernador y otros con los soldados ascondidamente, como esta dicho, por causa de lo que el Gouernador auia mandado, el qual, aunque lo sauia, con unos desimulaua y a otros rreprehendia de palabra.

Trayen252 los yndios desta provincia algunas joyas de oro fino, como son orejeras, caricuries en las narizes y orejas; y aunque la poblazon tura253 tanta distancia, tienese por muy cierto que no es mucha esta jente, porque los pueblos son pequeños y apartados unos de otros media jornada y una, y segun el parecer y opiniones de muchos, a lo mas largo abra en esta poblazon diez mill naturales, antes menos que mas, ques arto poco para tanta distancia de tierra.

Auia en esta prouincia muchos generos de frutas de las de la tierra, y gran cantidad de mosquitos, as de los zancudos bozingleros como de los ynportunos xexenes.

Aqui se acauo de anegar y perder un bergantin que auia quedado, y quedaron solas dos chatas en que yban los cauallos, y fue necesario rreazerse de mas balsas y canoas para en que se metiese la gente del bergantin.

CAPITULO DIEZ Y SEIS

Como pasada la prouincia de Carari dieron en un despoblado, y la necesidad que hen ella se paso, y de como llegaron a Mochofur, y de lo que acaecio a la entrada del.


Auiendo nauegado el Gouernador por la prouincia dicha, y teniendo entendido que pasaua adelante la poblazon, no curo de preguntar a las guias ni lenguas si auia despoblado de alli para vajo, lo qual fue causa de pasar muy grande hanbre y necesidad, porque dieron en vn despoblado del rrio que turo nueue dias; y como la gente auia salido desaperceuida de la prouincia de Carari, creyendo topar luego que comer, acauoseles vien breue lo que lleuavan, y pasaron tan grande necesidad que en todo lo demas deste tiempo no se comian entre los soldados sino algun pescado que con ancuelos pescauan y algunos bledos y berdolagas que en la playa del rrio se hallauan, y tortugas y hicoteas, y esto no en mucha abundancia, porque no en todas partes lo auia.

Tienese, por muy cierto que si el despoblado turara mas, que muriera e peligrara alguna jente con la mucha hanbre que pasaron. Culpauan todos en esto al Gouernador, por no auer echo con diligencia el desamen que hera obligado. En este despoblado se hallaron dos bocas de rrios grandes, no muy apartadas la una de la otra. Conocieronse porque las barrancas tenian254 altas y bermejas y benian algo turuios, por lo qual se conjeturo que no venian muy lejos sus nacimientos. Entran estos dos rrios en el del Marañon por la uanda de mano derecha.

No quiso detenerse el Gouernador en ellos a descubrir y uer si heran pobladas, por la mucha falta que tenian de comida, y asi se paso de largo, y sin se detener en ninguna parte mas de las noches que no nauegauan, al cauo de los nueue dias llego a un pueblo questaua poblado a la uarranca del rrio y bien descuidada la gente del de la venida del Gouernador ni de su armada. Los yndios de aquel pueblo, como uieron los españoles, temiendose del daño que les podia uenir, juntaron todas sus mujeres y hijos con toda la dilijencia posible y metiendolos en las canoas que alli tenian, los echaron el rrio auajo, y ellos se quedaron a punto de guerra, todos juntos en su pueblo, con sus armas en las manos, que eran tiradores, dando muestras de querer defender sus casas.

El Gouernador tomo los soldados que mas zerca de si hallo con sus armas, y el con su arcabuz en la mano tomo la delantera, saltando en tierra, yendose para donde los yndios estaua. Mando a los soldados que ninguno disparase arcabuz ni acometiese sin que el lo mandase. Lleuaua el Gouernador vn paño blanco en la mano, con el qual por señas llamaua a los yndios, dandoles a entender que no les queria hazer mal. Los yndios se estauan quedos en su esquadron, puestos en harma, y rreconociendo los halagos que el Gouernador hazia por señas con el paño, se aparto del esquadron vn yndio que parecia ser casique o principal de aquella jente, y con unos pocos de yndios se uino a donde el Gouernador estaua, tomando del paño que tenia en vna bara, mostrandose amigable a los españoles, se metio entre hellos; los demas yndios se apartaron a un cabo, en vna playa que alli estaua, y teniendo sus armas en las manos, juntos en esquadron, se estuuieron alli asta que llego toda la mas gente del armada, que uenia algo atras. Pidioles el Gouernador por señas que les diesen cierta parte de aquel pueblo, con la comida que en los buhios auia, para aposentar su gente, y que en lo demas se estuuiesen hellos y sus mugeres y hijos. Mostraron los yndios voluntad de que heran contentos dello, y asi mando el Gouernador aposentar en aquella parte del pueblo que señalo toda la jente del armada, poniendoles grandes penas y estatutos para que de alli no pasasen a los otros buhios o casas.

Holgaronse todos de la llegada a este pueblo, asi por descansar del trauajo pasado, como por sacarlos vientres de mal año con la mucha comida que hen el se hallo, asi de maiz y tortugas como de otras comidas de la tierra.

Tenian los yndios deste pueblo a las puertas de sus casas echas vnas lagunillas y alrrededor zercadas de palos, y dentro muchas tortugas, de las quales auia tanta cantidad que al parezer de todos pasauan de seis mill. Los soldados de la armada, se aprouecharon de todo el maiz y tortugas y otras comidas que abia en los buhios o casas de aquella parte del pueblo donde se aposentaron, que auia para todos. Los yndios, no estando satisfechos que los españoles les guardarian lealtad y amistad, acordaron poner en cobro aquella comida que a hellos les auia cauido en suerte en la parte del pueblo que les quedo, y asi la comenzaron a sacar poco a poco, ascondidamente, lo qual uisto por los soldados, no curando de guardar ni cunplir lo que tenia mandado su Gouernador, y temiendose de otra necesidad como la pasada, acordaron prevenirse buscando las comidas que los yndios escondian y trayendolas a sus rranchos. Procuraua el Gouernador poner grandes penas y amenazas para que no se hiciese esto, sino que dejasen a los yndios sus comidas, y no aprouechaua nada, y por uer la desuerguenza que hen ello auia, prendio algunos soldados y mestizos, para atemorizar a los demas, entre los quales prendio vn mestizo, criado de Don Hernando de Guzman, su alferez general, lo qual visto por algunos emulos del Governador, procuraron luego hazer entender a Don Fernando de Guzman que hera muy grande afrenta aquella que se le auia echo; y esto a fin de tener ocasion de tratar con el Don Hernando de Guzman lo que lleuaua hurdido contra Pedro de Orsua.

Llamose este pueblo Machifaro. Es la gente del diferente de la de arriua de la provincia de Carare, asi en personas como en trajes y bivienda, y en la lengua, por lo qual se conjetura que nunca fueron auissados estos yndios de los de arriua de como yban españoles a su tierra.

CAPITULO DIEZ Y SSIETE

Que trata como el Gouernador envio a descubrir, y de otras cossas que sucedieron en Machifaro.


Hallando en este pueblo de Machifaro tan buen adereco de comida como se a dicho, para que la gente se rreformase y descansase, y porque la Pascua de Navidad venia ya zerca, acordo el Gouernador estarsse en el algunos dias; y para sauer si cerca de alli auia alguna otra prouincia de jente con que los yndios deste pueblo tuuiesen algun trato, y uer si se podia hallar algun rastro o prencipio de la tierra que andauan a buscar, enuio al caudillo Pedro Alonso Galeas con cierta gente en canoas para que lo fuesen a buscar, los quales metiendose por vn estero o cieniga de pequeña boca que entra en el rrio Marañon, por junto a este pueblo, a la mano derecha, que tenia el agua tan negra que ponia almiracion y parecia ser pronostico del daño que se les aparejaua; por el qual estero, yendo nauegando, dieron en una laguna o lago de agua, tan grande que puso admiracion a los que hen ella entrauan, y nauegando por ella perdieron la tierra de uista por todas partes, que temieron ser perdidos, porque casi no atinauan por la uoca del estero por donde auian entrado en aquella laguna, y asi determinaron dar la buelta a cauo de ciertos dias que anduuieron en aquella laguna y estero sin allar ninguna poblazon ni rrastro de gente.

En el qual tiempo sucedio que hobra de ducientos yndios de guerra vajaron de la prouincia de Carari, ques lo que quedaua arriua, a hazer salto a este pueblo de Machifaro, no creyendo estar en el los españoles, antes pareciendoles que con la pasada de la armada andarian los yndios de aquel pueblo alborotados y tendrian lugar de hazer su salto mas seguramente; y como llegasen de noche, a media noche a la uarranca del rrio y rreconociesen estar alli españoles, no osaron hazer el salto que pensauan, antes sse estuuieron por alli asta que amanecio y biendo claramente lo que en el pueblo auia, alcando muy gran grita y tocando sus fotutos y cornetas y otros ystrumentos que traian, dieron luego la buelta rrio arriua, lo qual uisto por el casique o señor de aquel pueblo de Machifaro, vino a muy gran priesa al Gouernador a rogarle que le diese favor y ayuda para yr en seguimiento de aquellos yndios queran sus contrarios y auian venido a matalle.

El Gouernador, por contentalle, mando a su theniente Don Juan de Bargas que con cinquenta alcabuzeros fuese ayudar aquel casique; los quales, enbarcados con el casique y con algunos yndios de Machifaro en sus canoas, y rrodeando por otra parte le tomaron la delantera. Viendose los docientos yndios de Caricuri tomado el passo y asi zercados, acordaron ponerse en arma para defenderse, creyendo que no venian mas que los yndios de Machifaro, y rreconociendo los españoles y sauiendo la poca parte que heran para ofendelles, comenzaron hacer señas de paz; y como entre los soldados sea tan aborrecida, haziendose sordos, comenzaron a disparar su arcabuceria. Viendose los yndios lastimados desta suerte de los españoles y de los yndios sus contrarios, acordaron dejar las canoas y meterse por la montaña adentro, de suerte que no pudieron ser auidos dellos sino cinco o seis; y tomandoles todas las canoas se uoluieron al pueblo de Machifaro, donde auia quedado el Gouernador.

Crehese que todos estos yndios perecerian alli o los matarian sus contrarios, porque no tenian canoas en que boluer y estaua mucha distancia de alli su tierra el agua arriua.

Pasado esto, pareciendole al Governador que ya estaua en su distrito, y que hera ya tiempo de comencar a poner horden en algunas cosas que yban desordenadas, y considerando la falta que hazia la ausencia del Perlado para correxir y enmendar algunas cosas espirituales entre la gente y soldados de aquella armada, porque aunque el hazia su posible en castigar y corregir algunos escesos, no lo hazia tan por estenso como se rrequería. Demas de esto, porque lleuauan algunos clerigos, y ellos entre si, por falta de caueza y superior yuan algo discordes y diferentes, acordo nonbrar aquellos clerigos vno por prouisor y uicario de la gente que lleuaua, pareciendole que pues su Magestad es uicario general y en algunas partes prouehe obispados y otras dignidades, que por ser el gouernador y auer alli la necesidad que auia, podia hazer aquel nonbramiento, y asi de hecho e de derecho nonbro por cura y uicario o prouisor de su armada, a un padre llamado Alonso Henao; el qual vsando de su nueua comision, dio luego cartas de descomunion, a pedimento del Gouernador, sobre que se rrestituyesen qualesquiera cosas que les fuesen a cargo de todo genero de menudencias, herramientas y ganados, so pena de las zensuras que para hello les ynponia; lo qual puso arto escandalo en el canpo, diciendo sus hemulos del Gouernador que solo por sacar aquellas cartas de descomunion auia echo aquel uicario y prouissor y no con ningun buen zelo de los que ariua se an dicho.

Obo grandes alteraciones entre los que algo presumian entender sobre que el Gouernador no podia nonbrar aquel juez eclesiastico, ni el juez podia proceder por sensuras, mas sin enbargo desto vsaua el clerigo su oficio.

En esta diferencia llego Pedro Alonso y la demas jente que auian ydo a descubrir, y trajeron la nueva que ariua se dijo, de la laguna en que anduuieron; y sauido por todo el canpo, comenzaron algunos a desmayar y otros a descubrir las malas yntenciones que tenian, como en el capitulo presente255 se dira.

CAPITULO DIEZ Y OCHO

Que trata de lo que el Gouernador paso con algunos soldados sobre que dezian que se boluiesen a Piru, y de como los amotinadores persuadian a muchos questuuiesen mal con el Gouernador, y las causas que para hello les dauan.


Lleuaua el Gouernador Pedro de Orsua consigo por guia para que le lleuasen a la noticia en cuya demanda salio del Piru, ciertos yndios brasiles de los que auian suuido por este rrio que arriua se dijo, que dieron nueuas de Omegua, que llaman Dorado, y asi mesmo vn español de los que auian baxado por el rrio de la Canela con el capitan Orellana, los quales, por el mucho tiempo que auia que pasaron por este rrio y por la grandeza del, no rreconocian vien la tierra, y como auian ya nauegado casi setecientas leguas y aquel caudillo salio a descubrir y no trojo256 ninguna claridad de auer hallado jente y las guias no supieron dar rrazon suficiente del pasaje donde estauan ni si auia mucho ni poco camino de alli a la noticia de Omegua, comenzaron algunos facinorossos soldados y emulos del Gouernador a derramar fama y decir en todo el canpo que las guias desuariavan y los traian engañados, y que no auia Dorado ni prouincia que tuuiese las rriquezas que auian dicho, y que parecia claro, pues al cauo de auer navegado casi setecientas leguas por aquel rrio, no auian hallado la tierra ni rrastro della, y que lo mas hazertado seria, antes que se acauasen de perder, dar la buelta y boluerse por el propio rrio arriua al Piru, pues no auia mas que buscar de lo buscado.

Estas y otras cossas que los amotinadores derramauan por el canpo y tratauan a fin de atraher a si la gente, vinieron a noticia del Gouernador, y queriendolos desengañar y declararsse con ellos, juntando o llamando algunos, les dijo la obligacion que tenian a salir con aquella enpresa, y lo mucho que a todos ynportaua, y que asta halli casi no auian echo ningunas entradas ni descubrimientos la tierra adentro; que se animasen todos a sufrir los trauajos, porque sin hellos no se auia poblado ni descubierto ninguna prouincia en las Indias; que si conuiniese y fuesse necesario en descubrimiento y demanda de su tierra que yban a buscar, auian de enbejezer los muchos pequeños que consigo lleuaua.

Los que con buen proposito auian salido de Piru tuuieron a mucho lo que el Gouernador les auia dicho y tratado, teniendolo entonzes por honbre de mucho mas animo que asta halli, proponiendo seguille y morir en la demanda y descubrimiento de la tierra.

Auia en el canpo otros soldados, que son los que hemos llamado amotinadores, que hera Lope de Aguirre y Montoya y Ssalduendo y otros aliados suyos, que auian entrado en esta jornada por la forma257 que en el Piru se avia dibulgado de que el gouernador Pedro de Orsua hacia jente por mandado del birrey para alzarse, y porque por delitos que hellos auian cometido no podian258 ni osauan parezer ante las justicias, andando de hordinario al monte; y como despues de entrados en la jornada vieron que no se efetuaua lo que hellos pensaron, pesoles mucho y quisieron boluerse con algunos soldados a dar algun aluoroto en el Piru; lo qual nunca pudieron efetuar, aunque lo yntentaron diuersas uezes. A estos y a sus consortes y aliados no les parecio vien lo que el Gouernador auia dicho, senbrando rracones ciscañosas y enponcoñosas por el canpo, procurando, como emos dicho, poner todo mal y discordia entre los soldados y el Gouernador, los quales, o alguna parte de hellos, dauan señales de tenelle mala boluntad, asi porque no les daua tanta largueza como ellos querian para rouar y matar yndios, como porque no se dava en conuersacion y trato a todos, como solia, pareciendoles que ynzitado de algunas personas auia mudado muy mucho la condicion y se auia echo mas graue y seuero, y asi, para cunplir con el bulgo y con los que de antes conocieron a Pedro de Orsua y su afavilidad y buena crianza, teniendo entendido que les auian de hechar la culpa a todos los que formasen enemistad con el, diciendo que en hellos estaua el defeto y no en el Gouernador, procuraron las escusas dichas, ayadiendo259 otras ynuentadas por algunos para dorar sus malas voluntades, notandolo de fragil y flaco y que se auia sujetado demasiadamente a vna muger que lleuaua por amiga, llamada Doña Ines de Atienco, la qual le tenia en hechizado, y que por ella se rrejia y gouernaua, y que a los soldados que dilinquian los condenaua en pena de rremar solamente porque fuesen rremando en la canoa de la Doña Ines, por ynducimiento de la qual usaua de los estremos dichos y de otros muchos; rrancheandose apartado del campo con la Doña Ines, por tener lugar de comunicarse y frequentarse mas a menudo, y que auorrescia la conpañia de los soldados, y que le pesaua de que le estuuiessen mirando quando comia, y que hera enemigo de dar y amigo de que le diesen, que lo que prestaua lo tornaua a pedir con mucha facilidad, y que lo que a el le prestauan decia que se le deuia de obligacion, y nunca mas lo tornaua, y que usaua de muchas estrechuras y rrigores que en las jornadas no se deuen vssar, temiendose de la residencia que se le auia de tomar, y que tenia muy oluidadas las cosas de la guerra; deuajo de las quales colores, como e dicho, algunos soldados mostrauan estar mal con el Gouernador, dando señal dello a los amotinadores, los quales, pareciendoles que entre todos los mas del canpo estaua muy mal quisto, afeando mucho lo quel Gouernador auia dicho, diciendo que en aquella jornada auian de enbejezer los muchachos, comenzaron a tratar sobre hello, y casi entendiendo por las palabras esteriores los unos a los otros lo que tenian en su pecho, comenszaron a tratar sobre lo que deuian hazer para boluerse al Piru; aunque su principal yntencion de los mas amotinadores hera matar al Gouernador y boluerse alzados a Piru, finjian otra cosa de fuera, teniendo y dando varios parezeres de lo que auian de hazer.

CAPITULO DIEZ Y NUEUE

Que trata de como conzertaron de matar al Gouernador, y los parezeres que sobre hello vuo, y como engañaron a Don Hernando a que ffuese su general y nonbro los que fuesen hen ello.


Auiendose comunicado los amotinadores principales entre si, que hera Alonsso de Montoya y Joan Alonso de Labandera y Lorenco Salduendo y Miguel Serrano de Caceres y Pedro de Miranda, mulato260, y Martin Perez y Pedro Fernandez261 y Diego de Torres y Alonso de Villena y Cristoual Hernandez y Joan de Bargas y Lope de Aguirre, de lo que se auia de hazer azerca del matar a Pedro de Orsua, pareciendoles que entre hellos no auia honbre a quien de buena gana ouedeciesen toda la mas jente del canpo, por ser todos de poca suerte y autoridad y de uajo linaje, y los que auia de bueno estauan tanbien ynclinados y auian dado y dauan tan buena muestra de su lealtad que aunque se les encargara o tratara algo del negocio no solo no lo hicieran, mas se mataran con quien se lo tratara, acordaron hablar a Don Hernando de Guzman, alferez general de Pedro de Orsua, que hera tenido por cauallero y de buen linaje, y era uien acondicionado y afable con los soldados, teniendo conocido del que hera algo anuicioso de honrra, y que a trueque de mandar haria lo que hellos le rrogasen, y asi, deuajo de encargalle el secreto y dalle a entender que conociendo lo mucho que merescia, mouidos de un santo zelo le uenian a rrogar vn negocio que ynportaua y conuenia a todo el canpo y principalmente al seruicio del Rrey, y Don Hernando, rrindiendoles las gracias por el mucho caso que de su persona hazian, les dijo que dijessen lo que querian, y ellos le comenzaron a dezir que ya le hera notoria la perdicion que todos lleuauan a causa de los muchos agrauios y sin justicias que cada dia les hazia, y que si mucho gouernaua Pedro de Orsua podria ser perderse todos, lo qual hera gran deseruicio del Rrey, y que bien sauia el agrauio y afrenta que a el le auia hecho en prendelle a su criado sin tener la quenta que hera rrazon con vn cauallero como el; que le suplicauan que fuese su general, y tomando en si toda la gente yrian mejor gouernados por su mano, y descubririan la tierra que yban a buscar, y poblandola, su Magestad tendria particular cuenta con el y le perdonaria, y que podrian dejar al Gouernador en aquel pueblo de Machifaro con algunos amigos suyos.

Don Hernando de Guzman, vencido deste cudicia y anbicion de mandar, y pareciendole que no abria mas en el negocio de lo que los traydores y amotinadores le decian, pospuesto el amor y lealtad quel estaua obligado a tener a su Governador, les rrindio las gracias del ofrecimiento y aceto de hazer lo que le rrogauan; y estando ya todos confederados en esta liga, y determinados de hazer su general al Don Hernando de Guzman, no pareciendoles vien algunos el concierto que tenian echo, que hera lo que auian dicho al Don Hernando, dezian que no auian de buscar tierra sino que, dejando alli en el pueblo de Machifaro a Pedro de Orssua y a sus amigos, tomasen todos los uergantines y canoas, y con todos los que les quisiesen seguir se fuesen el rrio abajo y se boluiesen al Piru. El Don Hernando decia, con algunos questauan de su uando, que no se auia de hazer mas de lo que a el le auian dicho; y tomando en estas diferencias la mano Lope de Aguirre y Lorenco Salduendo, dixeron que nada de todo aquello conuenia, sino que luego matasen a Pedro de Orsua y a su theniente, y con toda la jente diesen la buelta al Piru, donde se preferian en breue tiempo hazelle señor del; y con la anuicion que Don Hernando tenia, y porque le prestaua ya poco que decir otra cosa, dio muestras de parezerle vien lo que Lope de Aguirre dezia, y assi quedo desde alli confirmada la sentencia de muerte contra Pedro de Horsua, buscando tiempo oportuno para hello, y procurando cada uno por su parte atraher a ssi los soldados y amigos que tenia para hacellos propicios quando fuesen menester.

El Gouernador, descuidado destas tramas y hurdienbres, teniendo en poco los auisos que algunos amigos le auian dado conociendo algunos de los que en la jornada yban, aunque no presumian lo que sucedio, que hera que tuuiese de contino guardia en su rrancho de soldados e amigos, no curo de hazello; y algunos quisieron dezir que no tenia guardia consigo por tener mas largueza en conuersar con Doña Ines, porque teniendo guardia en su rrancho no auia de ser tan disuluto que delante de los soldados de la guardia tuuiese comunicacion con su amiga; y asi se estaua solo con solos sus pajes.

Los traidores, no hallando en este primer pueblo de Machifaro tiempo oportuno para matar al Gouernador, lo dilataron para adelante. Pasada la Pascua de Nauidad se partio deste primer pueblo de Machifaro, y nauegando todo aquel dia, llego a otro pueblo que llamaron asi mesmo de Machifaro, donde se alojo el Gouernador con toda la gente, el qual estaua despoblado y los moradores del alzados por el miedo que tenian a los españoles, por lo que dellos auian vydo.

CAPITULO VEINTE

Que trata de como mataron al Gouernador y a su theniente en Machifaro, auiendo ynbiado a descubrir gente y tierra.


Llegado el Gouernador al ssegundo pueblo de la prouincia de Machifaro, despues de Pascua de Nauidad, y alojado en el, como esta dicho, hallaron entre otros caminos que salian de aquel pueblo, vno algo grande, que por su grandeza parecia auer por el algun trato de poblazon grande; lo qual sauido por el Gouernador acordo ynuiar a uer donde yba aquel camino, porque no dijesen algunos de sus emulos que se pasaua de largo sin uisitar la tierra y uer lo que en hella auia, y asi, nonbrando por caudillo a vn Sancho Pizarro, lo ynuio con ciertos soldados a que uiese y descubriese la poblacon donde yba aquel camino.

Partido Sancho Pizarro, viendo los amotinadores que forcosamente se auia de detener alli algunos dias, acordaron dar horden como se esecutase su sentencia contra el Gouernador, y auiendo entrado en consulta sobre hello el dia de Año Nueuo por la mañana se determinaron de efetuar su maldad aquel dia en la noche, por ser el dia que hera, y entendiendo quan descuidado estaua el Gouernador dello.

Esta junta no se hizo tan secreta que no la entendio un esclauo negro de Juan Alonso de Lauandera, llamado Juan Primero, el qual, o por Dios que lo mouio o porque deuia ser mas leal que los españoles, o pretendiendo por esta uia liuertarse, procuro disimuladamente yr al rrancho del Gouernador a dalle quenta de lo que pasaba y estaua determinado contra el. Fue tanta la desgracia de todos que nunca hallo al Gouernador en su casa, porquestaua con la doña Ines. Queriendo el negro boluerse por no ser sentido, confiado en un sclauo de Pedro de Horsua, le dijo el efeto a que uenia, que hera auisarle de como le auian de matar aquel dia. El sclauo del Gouernador, o se le oluido o no quiso dezirlo, de suerte que se paso el dia sin que el Gouernador fuese auisado.

Venida la noche se juntaron todos los amotinadores que arriua se han nombrado, en casa de Don Hernando de Guzman, y para mas seguridad ynuiaron vn mestizo, criado del Don Hernando, a uer lo que hazia el Gouernador y quien estaua con el, el qual fue y entro en el buhio diciendo que su amo lo ynuiaua a pedir un poco de hazeite, y mandandoselo dar el Gouernador, se bolvio con su enbajada y auiso a los traidores que congregados y puestos a punto estauan en el lugar dicho. Seria como dos oras despues de anochecido, dia de la Circuncicion, quando los dichos matadores salieron juntos de casa de Don Hernando con diabolica determinacion, y tomando la delantera el pesimo de Alonso de Montoya, como honbre que pretendia tomar particular venganza de la muerte del Gouernador, y con el Cristoual Hernandez de Chaues, entraron en casa del Gouernador, al qual hallaron echado en una hamaca hablando con vn pajezillo suyo, llamado Lira, y le saludaron, y diciendoles el Gouernador: que buscan por aca los caualleros a tal hora, la rrespuesta fue dalle sendas estocadas, y leuantandose para tomar su espada y rrodela, que tenia alli junto de si, entraron los otros, y segundando, le hirieron todos, de suerte que cayo alli luego muerto, sin hablar mas palabra de confision, confision, miserere mei Deus262; y hecho esto, saliendosse fuera del buhio todos, alzo la boz vno dellos y dixo: liuertad, liuertad, biua el Rrey: muerto es el tirano[A].

Oyendo las vozes deste motin, Don Juan de Uargas, theniente general, sin sauer lo que fuese, lo mas presto que pudo, se uistio vn escaupi o sayo de armas, y con su espada y rrodela y su bara en la mano, se fue hazia casa del Gouernador, a donde auia oydo las uozes, el qual topo en el camino a los comuneros traidores que le yban a buscar, y conociendo ser el y que yba armado, arremetieron y le quitaron el espada y la rrodela, y lo comenzaron a desarmar para hazer del lo que auian echo de su Gouernador; y auiendole quitado vna manga del sayo y estandole quitando la otra, vno de aquellos ministros luzifirinos, llamado Martin Perez, le dio vna estocada por el lado desarmado; que le paso de parte a parte, y con la sobra del espada hirio al Juan de Vargas263, su conpañero, questaua desarmando al theniente, y lo lastimo muy mal, y luego todos los demas amotinadores le dieron todas las estocadas y huchilladas que pudieron, con que lo acauaron de matar. Luego, tornando alzar algunos dellos la uoz de: liuertad, caualleros, biua el Rrey, se bolvieron a la casa o bohio donde auian muerto a Pedro de Orsua, adonde luego acudieron todos sus amigos y aliados, questauan ya aperceuidos y auisados para en oyendo el aluoroto acudir con sus armas a fauorezelles. Asi mesmo se llegauan otros muchos soldados a uer que hera aquel alboroto, sin sauer ni entender lo questaua echo, a los quales los traidores luego hazian entrar en su esquadron, y todo esto sin que los mas del canpo entendiesen quienes y quantos eran en aquella junta, y quando uenian a entender la muerte del Governador y su theniente, cada uno de los que no auian sauido ni sido en el motin, creia que la mayor parte del campo fuesen hen ello.

Junta la mayor parte del canpo, deuajo de la cautela dicha, algunos de los amotinados, viendo que faltaua jente, salieron armados con amigos y panyguados, y unos por fuerca y a otros de grado, a unos con amenazas y a otros con promesas y alagos, los trajeron a todos a casa del Gouernador, para que se hallasen presentos a unas solenes osequias que a los difuntos pensauan hazer, y para que supiesen y entendiesen a quien auian de tener por General y a quien auian de ouedecer y acatar y rreuerenciar.

NOTAS AL CAPÍTULO XX

(A) Si se comparan los relatos que de la muerte de Pedro de Orsua hacen el Bachiller Vázquez y Pedrarias de Almesto con el trazado por el Padre Aguado, fácilmente se advierten notables diferencias, lo cual confirma el aserto de que el docto franciscano, si bien tuvo á la vista uno de los dos manuscritos, no los copió, sino que rectificó en unos puntos esas versiones y las completó en otros.

Vázquez dice que Orsua estaba solo, acostado en su cama, y Pedrarias afirma que «se hallaba hablando con su amigo, que se decía Pedrarias de Almesto, echados en sus camas, cerca el uno del otro». Añade Pedrarias que él echó mano á la espada para defender al Gobernador, y así estuvo un rato, luchando con todos, «hasta que le amenazaron que diese las armas y no le matarían». También dice que el primero que hirió á Orsua fué Juan Alonso de la Bandera.

Según el Padre Aguado, Orsua estaba con un paje suyo, llamado Lira, y los primeros que entraron, y, por tanto, los primeros que debieron herir al Gobernador, fueron Alonso de Montoya y Cristóbal Hernández de Chaves.

Pedrarias escribe también que Martín Pérez, al matar al teniente general Don Juan de Vargas, mató también al soldado de este mismo nombre; pero fray Pedro de Aguado dice que «lo lastimó muy mal», y así debió ser, porque el mencionado soldado sigue figurando en sucesos posteriores. Vázquez omite todo esto.

CAPITULO VEYNTE Y UNO

Que trata de lo que toda la noche hicieron despues de auer muerto a su Gouernador y a su theniente.


Junta, pues, toda la gente del canpo en casa del difunto para hazer las osequias, juntos los dos cuerpos muertos, mandaron los omicidas que dentro en la casa en el buhio del Gouernador, se les hiziese vn hoyo para que pues auian sido conpañeros en la uida lo fuesen en la muerte, y los echasen alli juntos[A]. Los sufraxios que por ellos hicieron fue nonbrar luego por su general a Don Fernando de Guzman, y por su Maese de Campo a Lope de Aguirre, no curando por entonzes de hazer mas officiales por la mucha ocupacion que pensauan tener en matar los amigos y panyaguados del Gouernador y su theniente, a los quales, con toda diligencia, desarmaron, y quyriendo hazer dellos lo que de su Gouernador264, el Don Hernando de Guzman que ya tenia titulo de general, no lo consintio, y rrecelandose los traidores que los muertos no rresucitaran a tomar uerganza con mano y confederacion y liga de algunos amigos suyos o de otros soldados, mandaron que, so pena de la uida, ninguno hablase quedo sino altas e yntelexibles vozes, de suerte que de lo que hablasen no se pudiesen colexir cosa alguna de lo que hellos temian.

Algunos soldados se descuidaron de cunplir este preceto, hablando vnos con otros algo mas vajo de lo questaua mandado, pusieron en detrimento sus uidas, y quisieron matallos, sino por ser personas de quien no se presumia que hablauan cosa en deseruicio de la comunidad, les perdonaron, y temiendose no ouiese aquella noche algun mal rrecaudo, y porque no tuuiessen lugar ningunos soldados de comunicar algo contra hellos, no consintieron que ninguno sse fuese aquella noche de alli, mas antes uelando y con sus armas en las manos los hicieron estar toda aquella noche en esquadron, jatandose y alauandose de lo hecho; y porquestas osequias no quedasen sin ofrenda, mandaron con mucha liberalidad sacar cierto vino que el Gouernador traia para decir misa, y como honbres que no pretendian oyrla, lo rrepartieron todo entre todos, asi capitanes como soldados, para que con mas constanca y amistad pasasen la noche.

NOTAS AL CAPÍTULO XXI

[A] Pedrarias de Almesto dice: «Ciertos negros, que eran del Gobernador, por mandado de Doña Inés, hicieron un hoyo grande y enterraron al Gobernador y su Teniente Don Juan de Vargas, juntos, y los traidores se estuvieron hasta la mañana en escuadrón.»

CAPITULO VEINTE Y DOS

Que trata de la persona de Pedro de Orsua, y de algunas propiedades nobles de su persona, y de otras cossas que le levantaron.


Ssera bien que antes que entremos en contar de los amotinados omecidas, demos conclusion a la istoria del gouernador Pedro de Horsua, que Dios aya, contando su naturaleza y persona y algunas propiedades que tenia.

Hera natural Pedro de Horsua del rrio265 de Nauarra, de un pueblo llamado Orsua, junto a Panplona, y tenido por cauallero de ssolar conocido, señor de la Casa de Orsua, de donde el tomo el apellido; y a la sazon que lo mataron seria de hedad de treinta y cinco años. Hera de mediana dispusicion; algo delicado de mienbros, aunque vien propocionados para el tamaño de su perssona; tenia la cara alegre, blanca y de muy buen parescer, la barua taheña, vien puesta y poblada, y mediante la buena porpocion266 que en su cuerpo tenia, hera tenido por jentil honbre. Tenia muy buena platica y conuersacion. Hera afable, y muy conpañero con sus soldados, con lo qual atraia a si la gente y soldados. Hera en estremo polido y preciauase dello y de traher bien puesto lo que se uestia, y asi le lucia mucho. Hera mas misericordioso que justiciero, y preciauase mas de desimular con los soldados y moderar los castigos que merecian, conmutandolos en cosas leues y onestas, que no castigallos con rrigor. Siruio sienpre a su Rrei y señor con toda legalidad y lealtad, de suerte que jamas se presumio del que le pasase por pensamiento hazer cosa que no deuiese contra el seruicio del Rrey. Era astuto, injenioso en las cosas de la guerra; curo sienpre estoruar y euitar que no se hiciesen demasiadas crueldades a los yndios, antes procuraua buenos medios267, y con dadiuas atrahellos a su amistad y conformidad; fue sienpre muy querido y amado en las conquistas en que andubo, de los ssoldados, por los muchos terminos de mucha crianza que con todos usaua, tanto que nunca se hallo auer dicho palabra descomedida ni desonesta a ninguno; como se a dicho, al que muy gran pena merecia le daua vn leue castigo. Hera liberal en el dar, y mucho mas en el ofrezer si tenia nezesidad de jente. Turole la jurisdicion de su gouerno y jornada tres meses y seis dias, porque se enuarco en su astillero a los ueinte y seis de Septiembre268 de mil y quinientos y sesenta. Mataronle sus soldados el primer dia de Henero de mill y quinientos y sesenta y uno.

La gente y soldados que con el salieron de Piru a la ynfelize jornada, o algunos de hellos, por descargar a ssi o a los culpados269 de la mucha pena que todos merezen por la traicion que con ssu Gouernador vsaron, procuraron poner en el muchas objeciones, en especial las que en el capitulo veinte y uno se dixeron y otras muchas que despues aca añadian, diziendo que a la sazon que le mataron estaua tan mudado de lo que antes solia ser, que los que de mucho tiempo le auian conocido y entonces le ueian decir270 y afirmauan que no hera posible ser el general Pedro de Orsua, antigua alauanza de soldados, porque se avia echo soueruio, auariento, cobdicioso, mal quisto, sobrado en el hablar, descuidado en el governar, y otras cosas desta suerte, y con todas estas objeciones que en el ponen, nunca an ssauido dezir ni declarar ningun agrauio ni sinjusticia que a persona particular en toda esta jornada hiziese, antes, como se ha dicho, ser en todo moderado y modesto, y solo hizo justicia de aquellos que mataron a su theniente Pedro Rramiro, corregidor de Santa Cruz de los Motilones, en lo qual gano muy gran honra y credito con todo el Piru y con el Uirey y Audiencia, y quitando todos de si la sospecha que contra el thenian, no le llamauan sino Pedro Leal, por lo cual se ynfiere ser claro, ser todas falsas estas objeciones y faltas que contra el se pusieron, y levantarlas, como se ha dicho, algunos soldados, por rrelevarse de alguna culpa y pena de la mucha que merezen. Tanuien se uerifica ser falsas estas ojeciones en que hen ellos no ay soldados de quantos con el Gouernador salieron de Piru en este disparate que conforme vno con otro, antes ay muchos mas que afirman lo contrario, y solos los que por auer sido culpados en esta rreuelion andan algo desasosegados, porque la justicia los pretende desterrar de las Indias, como su Magestad justa y santamente lo manda, dizen las objeciones dichas contra el Gouernador.

Vna cosa pueden decir con gran rrazon contra el Gouernador, y esta es auer sido demasiado de confiado y no auer gouernado con la cautela que para con semejantes soldados se devia husar; porque si el no pensara que todos no heran tan leales como el, el hiciera lo que algunos amigos lescriuieron, que echase fuera a los que le mataron, y an271 despues vbo quien le aconsejo que los matase e hiziese justicia dellos, el qual, si lo hiziera y sino confiara tanto como confio, su muerte de aquella suerte ebitara.

Todas las demas muertes que desde la suya en adelante sucedieron, aunque algunos an querido afirmar que fue premision diuina, por los pronosticos que della obieron, que en algunas partes de lo arriua escrito se an dicho, y por lo que paso cinco dias antes que lo matasen, que un Comendador de la Horden de San Joan, llamado Juan Gomez de Gueuara, muy amigo de Pedro de Orsua, persona anciana y de gran credito y uerdad, el qual andandose paseando a buen rrato de la noche, por junto a la puerta de su buhio, questaua mas zercano al buhio del Gouernador, en el pueblo primero de Machifaro, donde auia las muchas tortugas, por rrespeto de la mucha calor que en aquel pueblo hazia, vio pasar por junto o detras del buhio del Gouernador vn bulto mediano, del qual salio vna boz no muy rrecia y no conocida que dixo «Pedro de Horsua, gouernador de Megua272 y del Dorado, Dios te perdone», y aguijando el Comendador hazia donde auia visto el bulto y oydo la uoz, nunca pudo hallar rrastro de quien fuese ni que de la boz pudiese colegir que hera de honbre; y puesto en grande admiracion el Comendador desto que auia oydo, lo trato y comunico con algunos amigos suyos y del Gouernador, entre los quales se coligio que por respeto destar en aquella sazon malo el Gouernador, podria ser aquella enfermedad fin de sus dias, y porque dello no rreciuiese alguna particular pesadunbre el Gouernador, de que se le agrauasse mas la enfermedad, nunca osaron dezirselo; de lo qual y de lo arriua dicho, se a querido colegir por algunos, como es dicho, que por muchas maneras pudo tener noticia el Gouernador o auisso para mirar por si, y sienpre las mas vezes se le oculto e otras no hizo casso dello; y dando conclusion con esto a la jornada y vida del Gouernador Pedro de Orsua, comenzaremos a dezir de las guerras y discordias que entre si tuuieron todos los del motin, y como se mataron vnos a otros, y dentro de un año se consumieron con crueles muertes y otros estragos que hicieron.

CAPITULO VEINTE Y TRES

De lo que los amotinados hizieron despues que amanecio y ouieron muerto a su Gouernador Pedro de Horsua y a su alguacil mayor Don Joan de Bargas.


Pasada la noche en que los amotinadores auian muerto a su Gouernador, la qual gastaron en las cosas ya dichas, y en atraher a si amigos y dar a entender que por la utilidad y prouecho de todos y por rredemir vejaciones lo auian justamente muerto, venida la mañana, que era el segundo dia de Henero, comenzaron a dar horden en como aquellos caualleros del motin que tan señalado servicio auian echo a su Rey, fuesen en algo rremunerados con los honrrosos cargos que para el buen gouierno y conseruacion de aquella armada se auian de nonbrar, y asi confirmaron el nonbramiento que tenian echo de general en Don Hernando de Guzman y de maese de campo, Lope de Aguirre; y pasando adelante con sus tiranicas comisiones, y haziendose hellos mesmos assi propios las mercedes de los cargos, eligieron por capitan de la guardia a Juan Alonso de Lauandera, y por capitanes de infanteria a Lorenco Salduendo y Cristoual Hernandez y a Miguel Sserrano de Cazeres, y por capitan de a cauallo Alonso de Montoya, y Alonso de Uillena por alferez general, y por alguazil mayor del canpo a Pedro de Miranda, mulato, y por pagador mayor a Pedro Fernandez273, dejando sin cargos a Martin Perez y a Joan de Bargas, prometiendoles y haziendoles grandes ofertas, que serian rremunerados y gratificados muy en breue, y que se ternia muy particular quenta con sus personas, porque no pareciese que entre si solos rrepartian y consumian los oficios; y por gratificar algunos las voluntades que avian tenido, ya que en la hobra no se auian hallado, y para prendar a otros que heran muy enparentados de amigos, procuraron acrecentar otros oficios, como fue capitan de la mar, el qual dieron a un Seuastian Gomez, piloto portugues, y otros dos capitanes de ynfanteria que dieron al comendador Juan Gomez de Quevara y a Pedro Alonso Galeas, y un capitan de municion, el qual hizieron Alonso Enrriquez de Orellana, y almirante de la mar a vn Miguel Bonedo, los quales, viendo que no les aprouechaua nada dezir otra cosa, antes hera poner en gran rriesgo sus uidas, acetaron los cargos, con la uoluntad que Dios saue.

Nombraron tambien por justicia mayor del canpo a un Diego de Balcazar, el qual, con el amor y lealtad que tenia a su Rey, o como honbre de poca espirienza, dijo al tiempo que le entregaron la bara, que la tomaua en nombre del Rrey Don Felipe, nuestro señor, publicamente, que lo oyeron todos, y como entonces no estaban los principales amotinadores conformes en lo que se deuia hazer, porque auia uarias opiniones y pareceres, como adelante se dira, no oso nadie señalarse en rresponder al Diego de Balcazar, y sintiendo en sus corazones algunos lo que Dios saue, desimularon con el por entonzes, aunque despues le dieron por ello la muerte y le quitaron el cargo, como adelante se dira.

En este tiempo, Sancho Pizarro, a quien el gouernador Pedro de Horsua auia ynuiado a descubrir, no auia benido, ni sauia lo que en el canpo pasaua, y temendose los amotinadores que no tuuiese auisso Sancho Pizarro de lo sucedido y quisiese mostrarse contra hellos con la jente que tenia y auia lleuado, pusieron luego yncontinente espias en el camino por donde auia de uenir, para que ninguno pudiese yr a dar auisso y asi uino dende a dos dias de como mataron a Pedro de Horsua, el qual nunca supo lo sucedido asta que entro en el canpo, y los mesmos amotinadores le dieron rrelacion de lo que auian hecho y de lo mucho que auia ynportado a todos, y quan en conformidad de todo el campo, el qual como honbre sagaz, finxio auer sido muy azertado y auerse holgado dello, lo cual uisto por los amotinadores, finxiendo auer tenido muy particular quenta con su persona, le dieron cargo de sarjento mayor del canpo, y el lo hazepto y rrindio las gracias por ello.

Lo queste caudillo descubrio en los dias que andubo fuera del canpo, fueron dos poblecuelos sin jente, en unas montañas faltas de comida y llenas de soledad.

CAPITULO VEINTE Y QUATRO

Que trata de la junta que hicieron los amotinadores para determinar lo que auian de hazer, y lo que sobre hello passo.


Hechos y nonbrados los ofiziales dichos, para que en lo que se auia de hazer azerca de descubrir la tierra del Dorado vuiese rresulucion y determinacion entre todos, mandaron los amotinadores y los demas sus ofiziales, que se juntasen todos los capitanes y soldados que en el canpo auia, para que tratandose y comunicandose en el negocio por consulta general, diose274 cada vno su pareszer y lo firmase de su nonbre, y lo que mas conuiniente fuesen a todos se hiziese assi275.

Y tomando la mano en dar su parezer Don Hernando de Guzman, general del motin, dixo que su parezer hera que se deuia buscar la tierra y noticia que Pedro de Horsua yba a buscar, y hallandola y descubriendola y siendo tal como se dezia, su Magestad se lo ternia a todos por muy gran seruicio y les perdonaria la muerte del dicho Gouernador, y que para su descargo y que a su Magestad costase de la mucha rrazon y justas causas que auian tenido para matar a Pedro de Horsua, harian vna ynformacion con todo el canpo o con los mas principales del, como Pedro de Horsua yba remiso y descuidado en buscar la tierra, ni para hello hazia las diligencias que hera obligado, y que ya que la hallase no la pretendia poblar, y que hera yncufrible276 e yntolerable a los soldados, y que asi, para que los soldados se conseruasen en seruicio del Rrey, como para que la tierra se descubriese, fue necesario y conuiniente su muerte, porque si mas tiempo biniera, los soldados se amotinaran y le tomaran los uergantines y con ellos se fueran a tierra de españoles cristianos y lo dejaran en el rrio, sin que la tierra se descubriera, y otras cosas que desta manera que conponia y arguia.

Este parezer de Don Hernando tuuieron por bueno Alonsso de Montoya y Joan Alonso de Lauandera, y asi vnos declararon hen ello aprouandolo y diziendo que aquello se deuia hazer y que asi conuenia a todos, guardando las ynformaciones y autos y parezeres que sobre esto se diesen y hiciesen para su descargo.

El traydor de Lope de Aguirre, como la yntencion y boluntad que desde la primera ora tubo, fue, en matando a Pedro de Horsua, dar la buelta a Piru y procuro277 alzarse con el, con meter en desasosiego y en alboroto aquel Rreyno, no le parecio vien el pareszer que Don Hernando avia dado; mas conformandose con el algunos amigos suyos, que tenian la propia yntencion y boluntad, callaron por entonzes y no quysieron rresponder cosa alguna al parescer que Don Hernando auia dado, mostrando pesalles dello, y entendiendo todos los mas que Lope de Aguirre auia dado muestra de no tener en boluntad lo que Don Hernando auia dicho, no curaron de pasar adelante con los parezeres; mas el Don Hernando de Guzman, vsando de su jurisdicion, hallando para hello aparejo en algunos amigos suyos, hizo la ynformacion de lo que auia dicho en su parecer contra Pedro de Horsua; y hecha y pintada de la forma y manera que mas conbenia para su descargo y de los demas amotinadores, dixo que para que la ynformacion fuese mas autorizada y pareciese que todos confirmauan lo que hen ella estaua escrito y lo que se auia echo, convenia que fuese firmado de todos los que en el canpo auia: para el qual efeto todos fueron juntados y llamados, y enpezando el Don Hernando, como capitan general, fueron luego a Lope de Aguirre, que hera maese de campo, segunda persona, porque cada uno auia de firmar por antiguedad, conforme a como tenia el oficio, y para que mas claramente entendiesen todos su desinio y boluntad, tomo el papel y la pluma y poniendo hen el su firma y nonbre se firmo «Lope de Aguirre, traydor», y publicando el que andaua a tomar las plumas lo que Lope de Aguirre auia firmado, comencaron a mormurar vnos con otros, y los que no tenian los animos muy dañados, a dezir que no hera bien echo que Lope de Aguirre firmase de aquella suerte, ni a su onor ni al cargo que tenia lestaua bien, el qual quyriendo satisfazer a todos y dalles a entender clara y aduiertamente su yntencion, boluntad y pensamiento por palabra equiuocas278, tomo la mano en hablar y rresponder, diciendo:

Caualleros, que locura o necedad es esta en que algunos de nosotros auemos dado, que cierto pareze mas de pasatiempo y rrisa que de ynportancia lo que vuestras mercedes hazen, que auiendo muerto a un Gouernador del Rrey y que rrepresentaua su propia persona y que traya todos sus poderes, pretendamos que con papeles e informaciones hechas por nosotros mismos, librarnos y saluarnos y rreleuarnos de culpa, como si el Rrey y sus juezes no entendiesen como se hazen las tales ynformaciones, y que si a los que hen ellas declaran les preguntasen otras cossas mas arduas y contra si mesmos no las dirian, especialmente279 auiendolas dicho cada uno en su fauor. Todos matamos al Gouernador, y todos nos auemos holgado dello, y todos auemos sido traidores, y todos nos auemos llado280 en este motin; y dado caso que la tierra se busque y se halle y se pueble y sea mas rrica que Piru y mas poblada que la Nueua España, y que della sola ouiese de tener el Rrey mas provecho que de todas las Indias juntas, el primer vachiller que a hella benga con poderes del Rrey, a tomar rresidencia y quenta de lo hecho, nos a de cortar a todos las cauezas, y nuestros trauajos y seruicios abran sido en bano y de ningun fruto para nosotros. Mi parezer es, y lo tengo por mas hazertado que todo lo que vuestras mercedes piensan, que dejemos esa opinion y proposito de buscar la tierra, y pues si la descubrimos y poblamos nos an de quytar las uidas, que con tiempo nos antecipemos y las uendamos vien bendidas y en buena tierra, la qual conozen vuestras mercedes muy bien que es el Piru, y en ella tenemos todos amigos que en sauiendo que bamos a hella de la suerte que auemos de yr, nos saldran a receuir con los bracos auiertos y nos ayudaran y pondran sus uidas por nuestra defensa; y esto es lo que a todos conuiene, y por esto firme mi firma de aquella manera.

Dicho esto, porque no quedase sola y desaconpañada esta platica y pareszer de Lope de Aguirre, y en confirmacion de hella, rreplico vn Alonso de Billena, que tenia cargo de alferez general de la amotinada conpañia, y uno de los que fueron en matar al Gouernador, diciendo: lo que el señor Lope de Aguirre, maese de canpo, a dicho, me paresce ques lo mas azertado de todo y lo que a todos conuiene; yo lo confirmo y apreuo y doy por mi pareszer, pues tan buenas causas o rracones da en todo lo que dize, y quien otra cosa le aconseja al General, mi señor, no le tiene buena boluntad ni le desea ningun bien, sino uelle perdido a el y a todo el canpo, y es su enemigo capital; y porque no paresciese que no auia quien osase contradezir a Lope de Aguirre y a sus secazes en el parezer, casi rrespondiendo a lo dicho, Juan Alonso de Labandera, y por sustentar lo que el General auia dado por su pareszer, dijo que aver muerto a Pedro de Orsua no fue traicion ni en hello se cometio otro delito ninguno, pues convino asi a todos, y el no lleuaua yntencion de hazer lo quel Rey le auia mandado, que hera descubrir y poblar el Dorado, y el Rey fue mas seruido en que muriese su Gouernador que no que por su causa se perdiese tanta jente, en lo qual gasto su Magestad gran cantidad de dineros, y asi terna por uien que porque la tierra se descubra y se pueble y todos no nos perdamos, como lleuamos camino dello con Pedro de Orssua, si desimule con todos los que le hicimos este seruicio, porque yo lo tengo por tal, y quien dijere que yo soy traidor por este rrespeto, dende aqui digo que miente, y yo se lo hare bueno, y sobre hello me matare con el; de lo qual se azoraron y alborotaron Lope de Aguirre y algunos amigos suyos, y quyriendo sobre esto con palabras y obras rrespondelle y trauarse con el281, Don Hernando de Guzman, su general, questaua con el y presente y otros capitanes, se leuantaron y los apaziguaron, metiendose en medio, no consintiendo que las platicas pasasen adelante; y quiriendo Juan Alonso sastifazer a muchos que lo que auia dicho no lo dezia con temor de que el Rey no le hiziese cortar la caueza y le perdonase la culpa que tenia en la muerte del Governador, torno a rreplicar y dezir: hagan vuestras mercedes lo que quysieren y no piensen que lo que dije lo dije con temor que tengo a la muerte que el Rey me puede mandar dar por lo hecho, ni por saluar mi vida, que yo seguire lo que los demas hicieren, porque entiendan que tan buen pesquezo tengo yo como todos; y con estas disinciones mouidas por Lope de Aguirre y sus secaces, zesso por entonzes el firmar y hazer las ynformaciones, y los amigos de Lope de Aguirre andauan de alli adelante yncitando y mouiendo los soldados a que tuuiesen boluntad de yr al Piru, y asi daban muchos muestra de hello.

CAPITULO VEINTE Y ZINCO

De como los amotinadores pasaron del pueblo donde mataron al Gouernador a otro questaua vna jornada mas auajo, y la hanbre que hen el se passo.


Pasadas las cosas dichas en el pueblo donde mataron al Gouernador, dende a cinco dias de como lo mataron, se partieron los amotinados el rrio auajo, algo desconformes por las opiniones y diferencias que auian tenido sobre los pareceres de yr a Piru o yr a descubrir la tierra. Nauegaron aquel dia todo, y fueron a dormir a vn pueblo que allaron orilla del rrio, la gente del qual estaua alzada con todas sus comidas y otras uaratijas que suelen tener. Rranchearonse alli con proposito de pasar luego adelante.

Lope de Aguirre y sus sequazes, que heran de opinion de voluer al Piru, parecioles que en aquel pueblo auia buen aparejo de madera para hazer nauios con que poder pasar la mar, y asi acordaron de barrenar vna chata en que traian los cauallos porque se anegase y diesen horden como hiziesen los nauios, porque la otra chata se auia anegado en el pueblo donde mataron al Gouernador; los quales lo hizieron asi, y uiendo el general Don Hernando de Guzman que la chata se auia anegado, luego dio horden como se enpezasen hazer los vergantines o nauios, y tomando para hello todas las herramientas que Pedro de Horsua auia traido, y brea y otros aderezos para hazer nauios, mando juntar todos los carpinteros que alli auia, que fueron quatro, y beinte negros carpinteros, y entregandoles los aderezos, les mando que enpezasen luego dos uergantines, dandoles para que les ayudasen cada dia tantos soldados, y ansi enpezaron la hobra, donde se detuuieron a hazella tres meses, en el qual tiempo y pueblo sucedieron muchas cossas que adelante se diran, y pasaron muy gran hanbre y necesidad de comida, porque no auia en el sino yuca braua y della se auia de hazer forzosamente casaue, y para esto auian de yr los propios españoles por la yuca en canoas de la otra uanda del rrio, que por este paraje tenia mas de una legua de ancho, y la auian de traher y hazer hellos mesmos el casaue, a causa de que todo lo mas del seruicio que auian sacado del Piru se les auia muerto.

Hera aqui el rrio falto de pescado, y asi, en este tiempo, no se tomo casi ninguno. El principal mantenimiento de los soldados heran frutas monteses del arcabuco, que auia gran abundanzia dellas, como heran hobos, caymitos, chatos282, guayauas brauas y otros diuersos generos de frutas; y con la determinacion que los mas tenian de yr al Piru, dizen que por la mucha falta que tenian de comida, se comieron en esto pueblo los cauallos que traian, y perros, porque no les quedasse ninguna cosa de las que auian menester para conquistar; y lo mas cierto es que se los comian y mataron porque los que tenian boluntad de que se buscase la tierra y poblase, con esto la perdiesen y se conuirtiesen a su mal proposito y opinion, y asi mesmo se comieron las gallinas que traian, que es lo que mas se precian de lleuar los que ban a poblar para el sustento de sus cassas y perssonas en las poblazones nueuas.

CAPITULO VEYNTE Y SSEIS

De como los amotinadores se conformaron con el parezer de Lope de Aguirre, y como Aguirre mato ciertos soldados.


Dende a pocos dias todos los amotinadores y la demas gente pleueya se conformaron y aprovaron la opinion y parescer de Lope de Aguirre para yr a Piru, y asi se confederaron con el y determinaron de yr a Piru y rrouallo y saqueallo y tiranizallo, haziendose señores del, y juntamente con esto enpezo Lope de Aguirre a usar y ejercer su oficio, enpezando a matar algunos soldados por tenellos el por sospechosos y que le parecia que mientras aquellos uiuiesen que el no ternia la uida segura.

Estaua en el canpo vn Garcia de Arze, que ariua se dijo quera muy amigo y conpañero de mucho tiempo atras del gouernador Pedro de Horsua, del qual temiendose Lope de Aguirre, y con la facultad que tenia de maese de canpo, lo prendio, y dando a entender a su general Don Hernando de Guzman lo mucho que ynportaua, para seguridad del canpo, que Garcia de Arze no fuese en el, le mando dar garrote, consintiendole que confessase primero, que fue cosa que con pocos se hizo; y porque no se espantasen algunos de aquello poco283, determino y concerto de matar a Diego de Balcazar, que auian echo justicia mayor del campo, porque dijo que rreceuio la uara en nombre del rrio284, la qual le auian ya quitado a yntercecion de Lope de Aguirre, pareciendole que honbre que tan osadamente auia hablado, tanbien tendria atreuimiento de hazer alguna cosa contra hellos. Fue, pues, vna noche Lope de Aguirre y ciertos amigos suyos a la cama dondestaua Diego de Balcazar, y sacandole della desnudo como le hallaron, y lleuandole a dar garrote. Entendiendo el efeto para que lo lleuauan, se les solto y echo a huir, dando muy grandes uozes «viua el Rey, viua el Rey», a fin de turvar y amedrentar con este nonbre del Rrey a los que le yban siguiendo, y uisto que no le aprouechava nada y que todauia le seguian, a fin de escaparse de sus manos, se arronjo de una barranca auajo, donde se lastimo muy mal; y como hera de noche, los amotinadores no curaron de seguille, y el se escondio, y otro dia de mañana, sauido el caso por el General, lo mando a buscar, asegurandole la uida, y asi se uino, y por entonces no le mataron.

Y comenzando Nuestro Señor a mostrar su diuinal justicia contra los principales amotinadores y matadores de Pedro de Horsua, permitiendo que vnos fuesen berdugos de otros, se derramo fama en el canpo, sin sauer quien ni porquien no, que Pedro de Miranda, mulato, alguacil mayor de los amotinadores, y Pedro de Hernandez, su pagador mayor, que auian sido en la muerte del Gouernador con los demas, pretendian matar a Don Fernando de Guzman, su general, y a ciertos capitanes del canpo; lo qual sauido o uenido a noticia de Lope de Aguirre, con la gran sed que tenia de ueuer o berter sangre vmana, y finxiendo que lo hazia con celo de la uida y honrra de su General y de los demas, prendio al Pedro de Miranda, mulato, y al Pedro Hernandez, y luego los mato, dandoles garrote; y nunca se pudo sauer a que hefeto pretendian matar a su general, ni aun, como se a dicho, quien dibulgo la fama.

Muertos estos, luego procuraron contentar con sus oficios a otros pocos panyagvados o priuados de los amotinadores, y asi nonbraron por alguazil mayor a un Juan Lope Zerrato, y el del pagador mayor a un Juan Lope de Ayala, y de aqui adelante comenzaron a matarse los amotinadores vnos a otros, y a tener entre si ynuidias, discordias y disinciones y darse crueles muertes, senbrando el demonio entre hellos la cicaña y ocasiones que para hellas heran menester.

CAPITULO VEYNTE Y SIETE

De como hizo Don Hernando theniente general a Juan Alonsso, y quito el cargo de maese de canpo a Lope de Aguirre285 por aplacalle.


Viendose Don Hernando de Guzman en aquel trono de Capitan general, acatado, ouedecido y rreuerenciado, pareciole que seria bien hazer particulares mercedes a sus amigos, honrrandolos con cargos preminentes de su cargo, para que conseruasen mas su amistad y conociessen que hera honbre gato286 a sus amigos y que pagaua rrealmente a los que hen algo le auian seruido; y por buenas hobras y otras cosas que de Joan Alonso Lauandera auia resceuido, le hera en mucho cargo, nonbrole por su theniente general de toda el armada, el qual hacepto el cargo y le rrindio las gracias por ello; y comenzando a usar su oficio de theniente general mandaua algunas cossas contra otras que Lope de Aguirre auia mandado, maese de canpo, auia mandado287, a fin de dalle desgusto, porquestaua mal con el por lo que auia pasado quando Lope de Aguirre se firmo en la ynformacion que auia echo Don Hernando «Lope de Aguirre, traydor»; y asi comenzaron a llenarse muy mal estos dos oficiales del canpo, desmandando el vno lo quel otro tenia mandado, por lo cual vbo contencion entre los soldados y capitan del canpo sobre qual de los dos cargos hera mas preminente y a qual auian de ovedezer.

Los amigos de Lope de Aguirre defendian el cargo de maese de canpo, diciendo ser mas preminente, y los de Joan Alonso de Lauandera, por lo contrario, y asi se declararon los dos la enemistad oculta quel vno contra el otro tenia. Don Hernando de Guzman, queriendo mitigar estas disensiones, y porque Juan Alonso de Lauandera hera mas su amigo y se auia mostrado sienpre en su fauor, lo procuro sustentar, quytando el cargo a Lope de Aguirre de maese de canpo y dandoselo a Juan Alonso de Lauandera, juntamente con el de teniente general que se tenia; y porque no pareciese que del todo desfauorecia a Lope de Aguirre, que hera muy buen comunero, y por dalle algun contento, lo hicieron capitan de a cauallo, y a Lorenco Salduendo lo hicieron capitan de la guardia, que hera el cargo que solia tener Juan Alonso de Lauandera; y Lope de Aguirre, viendo que no hera tienpo de tratar sobre el agrauio que se le hazia en quytalle el oficio de maese de canpo, disimulo con ello, hacetando el cargo que le auian dado de capitan de a cauallo.

Algunos amigos de Don Hernando, que conocian de mucho tienpo a Lope de Aguirre y sauian quan bengatiuo hera y bullicioso, le dijeron al Don Fernando que pues le auia quytado el cargo de maese de canpo a Lope de Aguirre que no curase de tenello mas consigo, porque hera honbre que uiendose fauorecido de amigos le auia de procurar matar por el agrauio que le auia echo de quytalle el cargo de maese de canpo, y que con matarle aseguraria su jente y an288 su persona, y si no lo queria el hazer, que les diese licencia, que hellos lo matarian. Don Hernando, como hera de mas tiernas entrañas que hera menester para el cargo que el tenia, hizosele de conciencia de matar a Lope de Aguirre, y asi no consintio ni quyso dar lugar a que lo matasen, por el qual se podra bien decir que quien a su enemigo popa á sus manos muere, antes por contentar a Lope de Aguirre, se fue luego a confederar con el y a desculparse de lo mal que se auia echo en quytalle el cargo de maese de canpo, y haciendole grandes ofertas le dijo que no tuuiese pena, que el le prometia y daua su fe y palabra de antes que entrasen en el Piru deboluelle el cargo de maese de canpo, y prefiriendose que luego que llegasen casaria vn hermano suyo questaua en Piru, llamado Don Martin de Guzman, con vna hija mestiza de Lope de Aguirre que tenia alli consigo, el qual, con rostro alegre aunque finxido, rrindio a Don Fernando las gracias del cumplimiento y ofrescimiento, y acepto el casamiento de su hija, mostrando que rreceuia muy grande merced hen ello.

El Don Fernando fue luego a uisitar la hija de Lope de Aguirre y dalle el parabien del parentesco, y le lleuo vna rropa larga de seda muy rrica, que auia sido del gouernador Pedro de Orsua, y le puso don y la comenzo a tratar como a cuñada. Todo esto temiendose que como Lope de Aguirre hera tan facinoroso y determinado y muy enparentado de amigos, y se andaua quejando del Don Hernando porque le auia quytado el cargo, no se amotinase contra el; y asi con el casamiento de la hija y el hermano se aplaco por entonces Lope de Aguirre y desimulo sus quejas, tratando y conuersando con el Don Hernando como antes ssolia.

CAPITULO VEINTE Y OCHO

De como Lope de Aguirre publico que Juan Alonso queria matar a Don Hernando, y el Don Hernando, sauido esto, dio horden como se matasse Joan Alonsso, y de como lo mataron.


En este tiempo crescia la enemistad entre Juan Alonso de Labandera y Lope de Aguirre, y multiplicauase de cada dia la mala voluntad del uno contra el otro.

El Lope de Aguirre, por la mucha enbidia que tenia al Juan Alonso de uello suuido en aquel trono de teniente general y maese de canpo, y a si desposeido y auatido y mandado del Juan Alonso, al qual asi mesmo le yuan a dezir algunas cosas que del decia Lope de Aguirre, con lo qual se endignaua contra el y buscaua horden y manera como matallo para asegurar su persona, y asi salia algunas uezes a buscar a Lope de Aguirre con determinacion de matallo, y sienpre lo a hallo aconpañado de sus amigos, por lo qual nunca pudo jamas hazer lo que pretendia. Lope de Aguirre, temiendose asi mesmo del Joan Alonsso de Labandera, uiuia sienpre con mucho cuidado de noche y de dia, teniendo sus espias y atalayas en el canpo, para que le diesen auiso de lo que pasaua, y andaua de contino armado el y sus amigos, que de noche ni de dia no se les quitauan las armas de encima. Juan Alonso de Lauandera, con la hinchazon del cargo, auiase echo algo mas souervio y graue, y procuraua de tener muchos amigos y allegados y mandallo todo por quytar de trauajo a su General. Tenia demas desto competencia el Juan Alonso con Lorenco Salduendo, capitan de la guardia, por amores de Doña Ines de Atienco, y cada uno dellos la pretendia tener por amiga, por lo qual se lleuavan muy mal los dos, y estaua el Lorenco Salduendo casi confederado con Lope de Aguirre, el qual nunca se dormia pensando en que modo tendria tienpo y ocasion para echar del cargo a Juan Alonso de Labandera y matallo.

Con esta bacilacion derramo por el canpo fama de quel Juan Alonso de Lauandera, no contentandose con el cargo de theniente general y maese de canpo, sino con anbicion de ser señor de todo, pretendia matar a Don Hernando y quedarse por general, lo qual despues de bien dibulgado entre todos y que ya se dezia publicamente, fue el propio Lope de Aguirre con algunos amigos suyos al Don Hernando y dijeronle como el Juan Alonso de Lauandera le pretendia matar y alcarse por general, y asi se lo zertificaron y afirmaron. El Don Hernando estuuo algo incredulo, por pareszelle que el Lope de Aguirre hera enemigo de Juan Alonso de Lauandera, y que por la enemistad que entre hellos auia, le lebantaua aquello.

Azertose hallar alli Lorenco Salduendo, y entendida la platica, zertifico al Don Hernando que hera uerdad lo que Lope de Aguirre decia, porque el lo auia oydo dezir por cossa muy cierta, afirmandolo con muchos juramentos, y con esto dio algun credito Don Hernando a lo que Lope de Aguirre le decia, y tanbien porque le dijeron que auia prometido Juan Alonso a un Cristoual Hernandez, muy grande amigo suyo, que le haria maese de canpo. Teniendolo por cosa cierta el Don Hernando, trato Lope de Aguirre que diesen horden como matasen a Juan Alonso de Lauandera y a Cristoual Hernandez, y quedase seguro el canpo, y estando ya determinado de matallos, y buscando lugar y tiempo comodo para hello, porque andaua Juan Alonso aconpañado de muchos amigos suyos, determino Don Hernando que se hordenase en su cassa vn juego de naipes entre el Juan Alonso y Cristoual Hernandez y otros, y questando alli descuidados el tendria preuenidos algunos amigos suyos, y el Lope de Aguirre entraria con sus amigos y los matarian; lo qual asi conzertado, Don Hernando de Guzman trato y hordeno el juego entre Alonso de Lauandera y Cristoual Hernandez, finxiendo que rreciuiria contento de que uiniesen a jugar a su casa; los quales por hazer lo que su general les mandaua y por dalle aquel plazer, se uinieron a jugar a casa de Don Hernando, poniendo algunos amigos suyos armados dentro de su casa, para que se hiziese como se auia conzertado con Lope de Aguirre.

Estando, pues, Juan Alonso de Lavandera y Cristoual Hernandez jugando, uien descuidados de lo que les estaua aparejado, fue auisado Lope de Aguirre, el qual luego a la ora, vino con algunos de sus amigos armados, y entrando donde estauan jugando los dos conpañeros con otros, les dieron alli de arcabuzazos y lanzadas y estocadas, zercandolos de la una parte Lope de Aguirre y sus amigos y de la otra los amigos de Don Hernando, y asi les dieron tan cruel muerte y arreuatada como hellos la auian dado a su Gouernador; y hecha esta buena hobra, y quyriendo Don Hernando pagar a Lope de Aguirre el auiso que le auia dado y el seruicio que le auia echo en matar a Juan Alonso de Labandera y a Cristoual Hernandez, y por contentalle y aplacalle y tenello propicio, le torno a nonbrar por maese de canpo, como antes lo hera; y porque los oficios de los muertos no quedasen bacos, dio el cargo que tenia Cristoual Hernandez de capitan de infanteria a vn Gonzalo Giral de Fuentes, muy su amigo y de su tierra; y con todas estas muertes y rrebueltas nunca zesauan las hobras de los uergantines questauan haziendo.

CAPITULO VEINTE Y NUEUE

De como los yndios, por cierto agrauio que les hizieron, salcaron289 y mataron ciertos españoles.


Los yndios de la prouincia de aqueste pueblo, nunca dejaron de uenir a rrescatar y contratar con los españoles, trayendoles la comida que podian a trueco de algunas menudencias que les daban, que hera mucha ayuda para el sustento de los españoles.

Viendose ya los traidores en su libertad para poder danificar a los yndios sin que nadie les pusiese estorbo290, acordaron señalarse en sus estremos de maldad con los yndios, como lo hazian entre si mesmos.

Viniendo vn dia zierta cantidad de yndios a rrescatar con los españoles, determinaron de engañarlos y prendellos y sujetallos para que le sirviesen, y asi les hizieron saltar en tierra, y diciendoles que entrasen en vn buhio, que los queria uer su General, los yndios, ynorando las crueldades y maldades destos traidores, como por la mayor parte son bien comedidos y mandados, entraron en el buhio que les mandaron y desque los tuuieron dentro los ataron y aprisionaron todos, lo qual visto por los demas yndios que auian quedado, se fueron y se alzaron y nunca mas boluieron a rrescatar, y los yndios que prendieron y ataron, dentro de pocos dias se les soltaron todos, de lo qual no solo causaron el alzamiento destos yndios y el no traher mas comidas al canpo, sino tanbien algunas muertes de españoles; porque como yban lejos por la comida, deuajo de la amistad y conmercio que con los yndios tenian antes, yvan quatro o cinco españoles solos por comida, y no creyendo que los yndios supieran uengar el daño y mal que les hicieron, fueron vn dia, como solian, de la otra uanda del rrio ciertos españoles a buscar yuca para hazer casaue, y auiendo saltado en tierra, los yndios les estauan esperando para dar hen ellos, los quales lo hizieron asi y mataron a Seuastian Gomez, capitan de la mar, y a un Molina, y a un Billarreal, y a un Pedro Diaz, y a un Mendoza, y a un Anton Rodriguez.

Pasaron de alli adelante mas nezesidad que hasta alli, y amedrentaronse tanto los españoles, que no osauan salir del canpo. Los yndios auian tomado tanto atreuimiento y osadia con los españoles que mataron, que uenian de noche por el rio y hurtauan las canoas que tenian los españoles para yr a buscar comida; aun que algunos quieren dezir questas canoas que los yndios vrtauan las soltaua de noche Lope de Aguirre y las dejaua yr el rrio auajo, a fin de que los soldados no se juntasen y se fuesen hen ellas alguna parte, y asi el mesmo Lope de Aguirre echaua fama que los yndios las hurtauan.

Que fuese lo vno o lo otro, en pocos dias se quedaron los españoles sin canoas, porque demás de ciento y cinquenta canoas que tenian, no les quedaron mas de hobra de veinte, y esas de las mas rruines y pequeñas, y asi permitia Dios que por vna uia y por otra fuesen muertos y castigados estos soldados.

CAPITULO TREYNTA

Que trata de zierto parlamento que Don Hernando hizo a los soldados por ynducimiento de Lope de Aguirre, y de como le tornaron a nonbrar por general, y se declararon los que no le querian seguir ni ser contra el Rey.


Auiendo ya Lope de Aguirre muerto en la forma dicha291 a Juan Alonso de Lauandera y el buelto a posesion de segunda persona del canpo, y enparentado con Don Hernando de Guzman por el casamiento de la hija y del hermano, tratauase y comunicauase con el muy afable y particularmente por dar a entender a todos su mucha priuanza y que no se haria mas292 de lo quel quisiese, para con esto atraher a si293 amigos, y al Don Hernando deziale o ynponiale en algunas cosas a fin de dalle a entender que le queria y amaua mucho; y como Don Hernando hera tan sinple y de tan cinceras entrañas, pareciale que todo lo que Lope de Aguirre le decia hera sin doblez ni cautela.

Lope de Aguirre, conociendo esta condicion del General, y que hera muy amigo de zerimonias esteriores, y para mas conuenzelle y acreditarse con el, le dijo que hera cosa muy necesaria para conozer la jente y soldados que lleuaua y sus yntenciones y los que tenian proposito de seguir la guerra, que los llamase y juntase vn dia a todos y les hiciese vn parlamento, dandoles a entender que si hellos no tenian boluntad de que fuese su general, que eligiesen a quien quisiesen, y que los que no quysiesen seguir la guerra de Piru, que tanbien se declarasen, porque no les harian fuerza a hello, y otras cosas a este proposito. A Don Hernando de Guzman le parecio vien lo que Lope de Aguirre le dezia, y determinandose de hazello asi, hizo juntar vn dia toda la jente del canpo en una plaza questaua junto a su casa, saliendo el armado y con vna partesana en la mano y aconpañado de todos sus amigos y de Lope de Aguirre y sus secaces, les comenco hablar en la forma siguiente:

Caualleros y señores soldados: muchos dias a que deseado hablar a vuestras mercedes generalmente, pareciendome e teniendo entendido que por auerme nonbrado y elegido por general algunos caualleros particulares, que los mas de vuestras mercedes estaran sentidos dello, por no auello echo con su consentimiento, dándoles parte dello. Mi yntencion nunca fue ni a sido dar ningun desgusto ni pesadunbre al mas minimo de todo el canpo, y si yo hacete este cargo de general, fue pareciendome que hen ello hazia algun seruizio a vuestras mercedes; el trauajo que el General294, y porque para hello fue rrogado e ynportunado de muchos caualleros y soldados, y no por la boluntad que yo tenia dello, pues sauen vuestras mercedes el trauajo que el General pasa en auer de seruir y contentar a todos, y tener gran cuenta y cuidado en todas las cosas particulares y generales que al vso y exercicio de la guerra son necesarias, y porque el que a de mandar un canpo como este, donde295 tantos caualleros y buenos soldados, es uien que sea eleto de consentimiento y a pedimiento de todos, para que con mejor gana hagan lo que conuiene a la guerra e les fuere mandado por su general, acorde ajuntar aqui a vuestras mercedes para decirselo, y publicarles en todos los que en el canpo ay, que persona con mas sagazidad y legalidad podra vsar y exercer este oficio de general, y ese elijan vuestras mercedes, pues para hello tienen toda liuertad, porque yo desde luego me esimo del cargo del general y lo dexo y cedo y traspaso en el que vuestras mercedes elijieren, al qual yo ovedecere como el mas pequeño soldado, y en señal de desistimiento y apartamiento que del cargo del general hago, que casi como bara de justizia traigo en las manos, hincando la partesana en el suelo se quito el sonbrero y se aparto hancia donde los suyos estauan, ayadiendo296 a su platica «y lo mesmo hazen estos señores oficiales del canpo, para que vuestras mercedes asi mesmo den los cargos y oficios dellos a quien mejor les pareciere y que mas provecho y utilidad y conformidad de todos sea», y asi hicieron los oficiales de Don Hernando la misma zerimonia que su capitan auia echo.

Los soldados y gente del canpo callauan, uiendo la cautela con que aquello se hazia, y aunque dijeran otra cosa no les auia de aprouechar nada, antes dello les pudiera rredundar la muerte, y tomando la mano en rresponder los amigos y panyaguados del Don Fernando de Guzman y de Lope de Aguirre, y siguiendoles en opinion y parezer la mayor parte del canpo, rrespondieron que la elecion fue echa muy en conformidad de todos, y que el cargo del general estaua muy bien empleado en Don Hernando de Guzman, y los demas oficios en quyen los tenian, y que si hera nezesario o conuiniente de nueuo lo tornauan a elegir y nonbrar por su general, y que a hellos les uenia muy ancho tener vn cauallero tan principal y generosso como el por superior y capitan, y asi le suplicavan que azeptase el cargo y usase de su oficio como asta alli lo auia echo. El Don Hernando de Guzman hazepto el cargo, y rrindiendoles fingidas gracias por ello, dixo que les agradecia mucho la buena boluntad que le tenian, y que dandole Dios gracia para hello, los gouernaria y mantendria en justicia, de suerte que ca297 dia fuese enrriqueciendo y aumentando sus personas y haciendas mediante las guerras que en el Peru pretendian tener, a donde lleuauan su derrota, y que ya hera notorio que en las guerras que contra el Rrey de Castilla en las Indias vnos la siguen de su boluntad y otros forcados, y que su yntencion y boluntad hera no hazer en aquello fuerza a nadie que cada uno dijese y declarase la yntencion que tenia, y que los que quysiesen seguir la guerra suya se era la tierra298 y todo lo demas que el lleuaua299, y que los que no, mouidos de algun buen zelo o aparenzia del, no la quysiesen seguir, que si fuesen tantos que bastasen a quedar seguros en alguna poblazon de yndios para poblar y sustentarse alli, que el los dejaria con vn caudillo que hellos escoxiesen, y partiria con ellos todo lo que tuuiese, assi de armas como de municiones y otras cosas, y si fuesen tan pocos que no uastasen a hazer esto, que el los lleuara consigo como hermanos y en el primer pueblo de paz los dejaria y de alli se yrian a donde quysiesen, y que por ningun temor no dejasen de declarar la boluntad y opinion que tenian, porque les daua su fee y palabra que por ello no correria ningun peligro sus personas y se haria con ellos lo quel dezia y prometia y que estuuiesen aduertidos todos que los que quysiesen seguir la tierra del Piru lo auian de firmar de sus nonbres y jurallo solenemente, proponiendo de sustentar y hazer la guerra a fuego y a sangre y ouedezer en todo a su General y Capitanes, y para esto tener entre ssi muy gran paz y conformidad, sin que aya disenciones ni rrebueltas entre hellos.

Dicho esto, todos los mas soldados dixeron que heran contentos de seguir la tierra del Piru y hazer el juramento como les hera mandado, y firmado de sus nombres, eceto tres soldados solos, los quales clara y aduiertamente dijeron a Don Hernando de Guzman y a sus secaces que no les querian seguir en nada contra su Magestad, porque no estauan en dispusicion dello, y ansi no auian de firmar ni hazer el juramento que se les pedia. Los traidores, algo paszificamente, les rrespondieron que pues hellos se auian declarado, y su boluntad hera no seguir aquella guerra, que no auian menester armas, y asi les quytaron las que tenian y despues les fueron matando disimuladamente, como se dira adelante. Y porque no es justo que los nombres de hombres tan leales y que antes quysieron poner sus uidas en rriesgo y detrimento que negar a su Rey y señor ni hazer contra el ninguna bileza, especialmente sauiendo hellos que aquello que dezian les auian de costar la uida, tuuieron por mejor perdellas que cobrar ynfamia de nonbre de traydor, carescan desta rrelacion, el uno se llamaua Francisco Bazquez, y el otro Joan de Bargas Zapata, y el otro Juan de Cauañas; y con esto se concluyo aquella junta, rreseruando aquella junta y juramento para otro dia; y quisiera sauer de que pueblos heran estos tres soldados para nonbrallos.

CAPITULO TREINTA Y UNO

Que trata de como juraron los soldados y Don Hernando, la guerra que auian de hazer a los del Peru.


El ssiguiente dia los traydores dieron horden como con toda solenidad se hiziese el juramento que el dia antes se auia propuesto, y que todos firmasen lo que auian dicho, y asi, tornandose a juntar toda la jente del canpo y oficiales del Don Hernando de Guzman, mandaron adereszar donde se dijese misa, y llamaron vn clerigo que auia por nonbre Alonso Henao, el qual, aunque deuio sauer el efeto para que los traidores le mandauan dezir la misa, nunca lo rrehuso ni tubo mucho escrupulo dello, y rreuistiendose con sus hornamentos sazerdotales, les dijo missa, a todos de los quales o los mas podemos conjeturar la deuocion con que la oyrian y la atencion con que la contenplarian los milagros y misterios della.

Acauada la missa el Don Hernando de Guzman, sin consentir quel clerigo se desnudase, dijo alli a todos el efeto para que se auian juntado y para que auian dicho aquella missa, haziendoles entender que para que entre hellos ouiese mas conformidad y amistad y seguridad, y se guardasen lealtad, hera necesario toda aquella solenidad de juramento en la forma que alli se auia de hazer, y mandando al clerigo que auia dicho misa que rreciuiese a todos juramento, llegando el primero Don Hernando de Guzman y luego Lope de Aguirre y los demas oficiales del canpo, discurriendo por todos los soldados, pusieron las manos todos encima del ara consagrada y libro misal con que auian acauado de dezir misa, y declarando el juramento y solenidad del como es costunbre, dijeron que juraban a Dios y a Santa Maria, su gloriosisima madre, y aquellos Ebanjelios y Ara consagrada donde auian puesto sus manos, que unos a otros se ayudarian y fauorescerian y serian vnanimes i conformes en la guerra que yban hazer a los rreynos del Piru y tenian entre manos, y que entre hellos no abria rrebueltas ni rrancores, antes moririan en la demanda, fauoreciendose unos a otros, haziendo la guerra bien y derechamente, sin que ninguna cosa de amor, parentesco, lealtad ni otra causa alguna pudiese ser parte para estoruarselo ni dejallo de hazer, y que en todo el discurso de la guerra tendrian por su general a Don Hernando de Guzman, y le ouedecerian y harian todo lo quel y sus ministros les mandasen, so pena de perjuros e ynfames y de caher en caso de menosualer.

Hecho este tan nefario300 juramento, mandaron que todos lo firmasen de sus nonbres, y asi firmando el primero Don Hernando de Guzman y luego Lope de Aguirre el sobredicho juramento y la elecion que auian echo de su General, algunos se quedaron por firmar, no porque se salvasen del juramento ni de otras maldades que los traidores hizieron, sino porque como heran muchos y llegauan juntos y unos sobre otros, pasauansse algunos porque no sauian firmar o por parescelles que con no echar alli su firma se rreleuarian despues de culpa con el Rey. Luego comenzaron a dibulgar algunos que aquel juramento se auia echo principalmente por aliar y confederar a los amigos de Juan Alonso de Lauandera, que auia muerto Lope de Aguirre de la manera que arriua se dijo, con los de Lope de Aguirre, y que de alli adelante entre hellos no ouiese mas discordias y pendencias. Que fuese por el vn yntento o por el otro, hello se hizo de la forma y manera questa declarado, y permitio Dios que por auerse echo el juramento tan contra su ley y boluntad, no solo no tuuiesen ninguna conformidad de alli adelante los traidores, mas luego comenzaron a tener peores rrebueltas y dicenciones que de antes y a matarse los vnos a los otros, como adelante se dira.

CAPITULO TREINTA Y DOS

Que trata como Lope de Aguirre hizo Principe a Don Hernando y lo tuvieron todos por tal.


En este tiempo nunca zesauan las hobras de los vergantines, las quales heran causa de suceder algunas cosas que no sucedieran si tanto tiempo alli no se detuuieran, porque como suelen dezir, la ociosidad es causa de muchos males.

Nunca andaua Lope de Aguirre sino ymaxinando y pensando astucias y medios como atraher a si la gente y engañallos y metellos en lazos y hoyos donde con dificultad pudiesen salir, como lo hizo en lo que los dos capitulos antes deste se a contado; y andando en estas vasilaciones diole en la mente de poner a su General en vna cunbre muy alta y de mucho rriesgo, para de alli derriualle con mas facilidad, y para tratar y comunicar con los soldados lo que queria hazer y tenia penssado, mando juntar toda la gente en vna plaza questava junto a la posada de Don Hernando de Guzman, su General, y des que los tuuo juntos, y el entre hellos como solia andar armado y aconpañado de sus yntimos amigos y secazes, les comenco hablar a todos generalmente desta manera:

Señores, ya vuestras mercedes sauen como el otro dia, por general junta y elecion, hezimos y nonbramos por nuestro Capitan general a Don Fernando de Guzman, de nuestra propia boluntad y espontaneo adbitrio, sin que para hello se nos hiciese fuerza alguna, antes amonesto a todos que elijiesen a quien mejor les pareziese, y despues de auelle elegido y nonbrado por nuestro General, nos exorto y amonesto que cada uno eligiese y escoxiese lo que quysiese y fuese su boluntad, declarandose hen ello con el si querian seguir la guerra o no, sin que para hello fuesen apremiados los que no lo quysiesen seguir, antes son tan bien tratados los que alli se declararon no querer seguir la guerra quanto vuestras mercedes lo uen por la hobra, y los que declaramos que queriamos seguir la guerra, juramos y prometimos de cunplillo asi, y porque despues aca podria ser auer algunos de vuestras mercedes que ouiesen acordado otra cosa que les pareciese mejor, y porque ninguno aya tomado por uia de fuerza el juramento y pueda despues dezir que conpelido y constreñido de la fuerza del juramento que hizo siguio la guerra contra su boluntad, yo desde agora, en nonbre del general mi señor y como maese de canpo, digo que cada uno de vuestras mercedes se uea bien hen ello, y si no tiene boluntad de hazer ni cunplir lo que juro, desde aqui se le alza el juramento y se le da licencia para que sin yncurrir en ninguna pena, pueda declararse y seguir lo que tuuiere en su boluntad y pecho, porque deuajo de fee y palabra que para hello se le daua, le prometo de guardar con el o con ellos lo que se a guardado con aquellos caualleros que dijeron que no querian seguir la guerra ni ser contra el Rrey, que los tratamos como hermanos y partimos con hellos hermanablemente de lo que tenemos.

Los que alli se hallaron presentes o algunos, tomando la mano por los mas, rrespondieron que no heran honbres que sus palabras auian de voluer atras ni auian de quebrantar su juramento, especialmente en vna cosa que tan notoriamente vian y conocian hellos la vtilidad y prouecho que dello se le seguia, y que antes estauan muy firmes y constantes en proseguir y lleuar al cauo la guerra que habian comencado, y cunplir muy por entero lo que auian jurado.

Y prosiguiendo adelante Lope de Aguirre con su platica comenzada, dixo: pues vuestras mercedes estan tan fijos y firmes en este proposito y boluntad, y muestran animos tan balerosos no solo para rresistir y sujetar el Piru, ques una sola prouincia, mas todos los rreynos y prouincias de las Indias, las quales no serian muy bien gouernadas sino tuuiesen rrey que las gouernase, y el señorio dellas perteneze al Capitan que las conquistare y sujetare, para el qual efecto lleuamos a Don Hernando de Guzman, que al presente es nuestro General, a quien de derecho pertenesze aquellos reynos, es cosa muy necesaria y conuiniente que para que en llegando al Piru luego le demos la Corona de rrey, que tan justamente le pertenesze, desde agora le tengamos, conozcamos y ouedezcamos por nuestro principe y señor natural, para lo qual es necesario y forcoso que todos nos desnaturemos de los rreynos despaña, y neguemes la ouediencia al rrey Don Felipe, señor della; y porque en esto no aya mucha dilacion y se comienze a hazer vna cosa tan nezesaria y util a todos, yo desde agora digo que me desnaturo de los rreinos despaña, donde naci y era natural, y que si algun derecho tenia a hella por rrazon de ser mis padres naturales de aquellos rreynos y vasallos del rrey Don Felipe, que yo me aparto de tal derecho y niego ser mi rrey ni sseñor Don Felipe, y digo que ni lo conozco ni quyero conozer ni tenello ni ouedezello por rrey, antes vsando de mi liuertad, desde luego elijo por mi principe y rrey y señor natural a Don Hernando de Guzman, y juro y prometo de serle leal uassallo y de morir por su defensa, como por mi rrey y señor que es, y en señal de rreconocimiento de rrey y de la ouediencia que como a tal deuo tener, yo le uoy a uesar la mano, y todos los que quysieren confirmar y aprouar lo que yo e dicho en esta elezion del Principe y rrey Don Hernando de Guzman y rreconocello y tenello por tal su rrey y señor natural, sigame y uenga a dalle la ovediencia y sujecion. Yendose luego hazia donde Don Hernando de Guzman estaua, y todos los capitanes y soldados del canpo tras del, entrando delante Lope de Aguirre, le dijo como todos aquellos caualleros y el le auian elexido por su Principe y rrey natural y como a tal le uenian a dar la ouediencia y a uesar la mano; que suplicauan a su ecelencia se la diese.

Don Hernando de Guzman, mostrando grandes señales de agradecimiento, y rrindiendoles las gracias por la nueua elecion y aceptandola, nunca quyso dalles la mano, mas comenzando por el Lope de Aguirre, los abrazo a todos; y desde alli le comenzaron á llamar Ecelencia. Daua muestras de gran contento y alegria con el titulo de Principe y Ecelencia.

Veis aqui a Lope de Aguirre con mas potestad que ningun rrey del mundo, pues de su propia autoridad hordenaua guerras y elegia principes y coronaua rreyes, y al que queria matar, mataua, y al que no, con la uida se quedaua.

CAPITULO TREINTA Y TRES

Que trata de como Don Hernando301 puso casa de principe, y nonbro oficiales, y señalo ssalarios en Piru, y otros cargos que dio y condutas dellos.


Colocado nuestro Don Hernando de Guzman, por la traidora y amotinadora comunidad, en titulo y estado de Prinzipe de las Indias, como el que sin tener ninguna seguridad pretendia ser Rey del mayor Inperio que ay en el mundo de bien ceuil302 gente, comenzo a tomar alguna grauedad y seueridad, conforme como se rrequeria a persona que tan gran rrey y señor pretendia ser, y a dar horden que su casa y seruicio della fuese conforme a la de los otros juridicos principes y señores; y asi luego nonbro su maestresala y mayordomo, camarero, trinchante y pajes y muchos jentiles honbres que le aconpañauan y asistian a su palacio; y usando mas largamente de su jurisdiccion, para que mas de boluntad le sirviesen sus oficiales y jentiles hombres, señalauan a cada uno el salario conforme al cargo que tenia, a diez y a doze mill pesos, librados en su rreal caxa en los rreynos de Piru. Mando luego dar nuevas condutas a los capitanes y otros oficiales de la guerra, con sus señalamientos de salarios; y era tanta la veneracion que todos tenian a este su Principe, que en leyendo alguna zedula suya, luego se destocauan.

El titulo de sus zedulas enpezaua asi: «Don Fernando de Guzman, por la gracia de Dios, Principe de Tierra Firme y de Piru, &.ª» Comia ssolo, y servianle a la mesa con todas las zirimonias que al Rey suelen seruir.

Estaua este nuestro Principe tan contento, tan alegre, tan hinchado de uersse con aquella magestad, que cierto hera cosa de admiracion; y en esto mostraua mas su grande necedad, porque si el fuera cristiano y cuerdo y discreto, vien biera que todo aquello hera cosa de burla, y que mas parecia sueño y juego que los muchachos suelen hazer quando eligen un rrey y le ouedezen y hazen con el muchas zerimonias, que no cosa que lleuaua termino de permaneszer. Mas el proue estaua tan ciego y era tan anuicioso en el mandar, que tengo entendido que si esta perversa jente, o Lope de Aguirre, ynbentor destos hechos, le dijera que hera bien que le adoraran, se presume que lo consintiera; porque como se a dicho, el hombre que tan sin causa ni rrazon consintio que matasen a su Gouernador, porque le hiciesen a el General, y tan sin fundamento y fuera de todo termino, permitio que lo tuuiesen por Principe y Rrey de las Indias, no auiendo sujetado ningun pueblo de españoles ni teniendo ninguna batalla ni uitoria de ninguna cosa que se pueda dezir del, sino que hera tonto o loco, o no tenia ningun termino de hombre.

Digo esto, porque despues se dijo que aquella lecion y nonbramiento que Lope de Aguirre y todos los demas hicieron de Principe y Rrey en Don Fernando de Guzman, lo comunico Lope de Aguirre con el y con algunos amigos suyos, y por su consentimiento y boluntad se hizo. Por cierto que me parece que les son en mucha obligacion el padre y la madre de Don Hernando de Guzman y todos sus parientes a Lope de Aguirre, pues sin auello hellos procurado ni aun pensado ni uenilles por ninguna uia de derecho, les hizo a su hijo Principe y Rrey de las Indias, que por derecho natural y diuino pertenezen a los Rreyes de Castilla y de Leon, y se lo a hecho conpetidor del mejor Rrey que ay entre los Rreyes cristianos; pues pretendiendo Don Hernando de Guzman, por la elecion que de Rrey de las Indias en el hizo Lope de Aguirre y sus secaces, el magistrado y señorio de toda la Tierra Firme, por fuerza se lo auia de contradezir y defender el ynvitisimo Rrey despaña y sus ministros y leales vasallos, a quien el Sumo Pontifeze se le auia dado y adjudicado derechamente, como quien lo pudo bien hazer. Mas no fue menester nada de esto, porque vsando del poder que en tiempo de las comunidades de Castilla vsaua el cura de Medina, junto a la Palomera de Villa, que quando le parecia quytaua rreyes y ponia rreyes, adjudicando vnas uezes el Rreyno de Castilla a Juan de Padilla, y otras vezes al rrey Don Carlos, Lope de Aguirre, que hizo este Rrey y Principe de las Indias, en pocos dias le quito el señorio y rreino, dandole tan cruda y desastrada muerte como adelante se dira.

Dio asi mesmo Don Hernando de Guzman cargo de sarjento mayor del canpo a Martin Perez, vno de los dos que quedaron sin cargos de los que se hallaron en la muerte del Gouernador, aquel que vsando vien su officio de amotinador, dio la primera estocada a Don Joan de Bargas, theniente de Pedro de Orsua, estandolo desarmando, con que lo paso de parte a parte, y con la sobra de la espada hirio muy mal a otro compañero suyo, que lo estaua desarmando, como en otra parte se a dicho. Este cargo de sarjento mayor se quito a Sancho Pizarro, a quien en la primera elecion despues de muerto Pedro de Orsua se le auia dado, y a el le dieron el cargo de capitan de a cauallo.

CAPITULO TREINTA Y QUATRO

Que trata de la horden que los traidores auian tratado y dado para tomar el Piru, y de las mercedes que hellos mesmos a si mesmos prometian.


Metidos Don Fernando de Guzman, Principe eleto por Lope de Aguirre, en el calor y codicia de auer y poseher los rreinos del Piru, del qual vmor y enfermedad no carecian los demas, sus secazes y conpañeros andauan entre si como honbres que tenian muy fijado en su coracon aquella seta que Lope de Aguirre les auia pedricado y arraigado, comunicado y tratado qual seria la mejor horden y el mejor medio y mas breue que para efetuar su guerra y sujecion tar303 el Piru se podria tener; y despues de auer echo muchas juntas y consultas sobre hello, y dados todos sus parezeres, se uinieron a rresumir en que la horden que para hello se auia de tener hera esta: acauados los uergantines o nauios, procurar con toda breuedad salir a la mar, y por la nezesidad que de comida lleuauan, hazer escala en la isla Margarita, donde por la poca rresistencia que les podrian hazer, en pocos dias se proueherian de lo nezesario, asi como pan y carne y agua, en lo qual no se avia de detener de quatro dias arriua, y si alli ouiese alguna gente que los quisiese seguir, rrescevilla en sus nauios y partirse luego, a cauo del tiempo dicho e yr derecho al Nonbre de Dios, y tomar tierra y puerto en vn rrio que llaman del Saor, questa muy zerca del Nombre de Dios, y saltar alli en tierra de noche, y puesto toda su gente en armada y ordenanza, segun que para semejante hecho se rrequeria, yrse derechos al pueblo o ciudad de Nonbre de Dios y lleuar la jente aperceuida y rrepartida de suerte que antes que fuesen sentidos tuuiesen tomado el puerto y sierra de Capira, que es paso para Panama, para que ninguno con el alboroto pudiese yr304 a dar auisso a los de Panama; y asegurado y tomado este paso, todos los demas con su Principe, dar en el pueblo y rrouallo y saqueallo, y matar a los ministros que en el hubiese del Rrey y a todos los demas de quyen se temiesen que les harian algun daño, y asolar y abrasar el pueblo, de suerte que los que por alli quedasen no pudiesen prevalescer contra hellos; y luego, sin mas detenerse con los amigos que alli se le juntasen, yr sobre Panama y hazer las mismas crueldades y rrouos que en el Nonbre de Dios ouiesen echo, y ante todas cosas tomar y asegurar todos los nauios que alli ouiese, porque alguno no se fuese y huyese y fuesse a dar auiso al Piru de su llegada y motin; y echo esto, juntar el artilleria que auia quedado en el Nonbre de Dios, con la que ouiese en Pana305, y fortificarse y hazer alli vna galera que fuese tal qual para semejante negocio hera menester, y otros nauios de armada, y en el ynterin que en Panama estuuiesen haziendo estas guarniciones, vendria ayudalles y fauorescelles gente de Ueragua y de Nicaragua y de otras muchas partes y mas de mill negros, que, so color de tener y auer liuertad, se les llegarian, y los armarian a todos, y con estas guarniciones y gentes y aderezos de guerra pasarian a Piru, donde aunquestuuiesen auisados y en arma, no serian parte para defenderse, porque allende del mucho y buen aparato de guerra que lleuarian, asi de jente como de armas, muchos amigos que en el Piru tenian, en llegando, luego se les pasarian, y no auia duda sino quen pocos dias ternian por suyo el Piru; y como honbres quen tan breue tiempo entre si tenian ya hecha la guerra de Piru y sujetada a si toda la tierra, rrepartian entre si grandes rriquezas y aueres y señoras muy hermosas y jentiles damas de Piru, casadas y honrradas, sin que vuiese quyen se lo contradijese, porque en esto no auia discordia entre hellos, a causa de que si vno dezia yo e de tomar y quyero a Doña Fulana, mujer de Fulano, el otro, yo, señor, tenia en pensamiento eso mismo, mas pues vuestra merced la quiere, tomela vuestra merced mucho de norabuena, que otras damas auian agora llegado rrecien llegadas de España, con quien el honbre se podra contentar: y para en confianza destas uanidades de los soldados, el uano de su Principe, de mas de las libranzas que de su caxa rreal de Piru tenia echas, daua y dio muchos rrepartimientos de los de aquella tierra a muchos que se los pidieron, dandoles y librandoles cedulas dellos a los quales pedian y querian, y auia muchos que tan en su seso pedian y tomauan las cedulas y tratauan las cosas dichas como si de Dios lo tuuieran confirmado, sin ponerseles por delante ningun ynpedimento de los que les podrian sobreuenir, ni los varios acahecimientos y sucesos que las guerras suelen traher consigo306, poniendo en oluido el mucho apaho307 de jente y armas que Gonzalo Pizarro tuuo en el tiempo que andubo fuera del seruicio de su Majestad, y la mucha pujanza en que se uido, y la mucha bentaja que el y su gente tenian a la deste uano Principe y sus amotinadores, y como despues de auer sido vencedor de algunas vatallas y rrecuentros, permitio Dios que no preualeciese, antes en el tiempo que mas prospero y aconpañado estaua, fue desbaratado en la batalla de Jaquizaguana por el presidente Gasca. No se les acuerda a estos la mucha bentura que Francisco Hernandez Giron tuuo en su motin y rreuelion contra el Rrey, donde en la de Chuquingua, con solos trezientos honbres, desuarato mill y ducientos, y tubo otras vitorias y aparejos para tiranizar el Piru, y permitiendo Dios que no preualeciese despues de auer sido vencedor de algunos rrecuentros que contra el Rrey auia tenido, fue en Jauja preso y desuaratado por el capitan Gomez Zarias308; y desta suerte se podrian rrecontar aqui otros muchos motines que en las Indias a auido, en algunos de los quales se auian hallado muchos destos alterados amotinadores; y ninguna destas cossas me pareze que hera parte para quitalles de la mente aquellas sus vanidades y niñerias, antes se crehe quel auerse hallado en otras rreueliones les ponia espuelas para yr adelante con este que tan sin fundamento lleuan entre manos.

CAPITULO TREINTA Y CINCO

Que trata como partio el armada del pueblo de los Uergantines y fue nauegando por la mano izquyerda, y la causa porque, y llegaron a otros pueblos, y de lo que hen ellos sucedio.


A cauo de tres meses que los amotinadores estuuieron en este pueblo, que fue llamado el pueblo de los Uergantines, donde pasaron las cosas que arriva se an contado, acauaron los carpinteros de hazer nauios rrasos, sin hobras muertas ni cuuiertas, harto grandes, de tal suerte que afirmauan los que dello algo entendian que sobre cada uno dellos sse podia armar vnauio309 de trecientas toneladas; y partiendo deste pueblo con los pensamientos y designos que en el antezedente capitulo se a dicho, nauegaron aquel dia y fueron a otro pueblo de la propia prouincia de Machifaro, y durmiendo alli aquella noche el armada, otro dia de mañana, apartandoce de la Tierra Firme de la mano derecha, nauegaron por vn brazo de a mano izquierda, lo qual se hizo por endustria y persuacion de Lope de Aguirre, a fin de que si yba nauegando por la uanda de mano derecha, podria ser topar la tierra que buscauan, porque en aquella banda dezian las guias questauan, y tener sobre poblalla algunas diferencias, porque colexia o entendia de los soldados que de mejor gana poblaran en qualquier prouincia rrazonable que hallaran, que no yr en la demanda que yban.

Al cauo de tres dias y una noche que larmada nauegaba por los bracos de mano izquyerda, sin hallar poblazon, dieron de rrepente en vn pueblo de muy pocas casas y muchos mosquitos, el qual estaua en muy mala tierra y esa anegadiza y de pocas casas y esas quadradas y grandes y cuuiertas con paja de sauana, lo qual se tuuo por marauilla, porque nunca pudieron uer desde este pueblo ninguna sauana, ni se pudo sauer de donde traian aquella paja, ni aun auia310 quyen lo osase preguntar.

Los moradores deste pueblo, sintiendo la gente que les venia a uisitar, temiendose dellos, se alzaron y escondieron, dejando lo que no pudieron lleuar por el poco lugar que les dieron para que lo sacassen. Entraron en el pueblo la gente y soldados que yban con el vano Principe, y hallaron algun maiz y pescado en baruacoa, y otras cosas para su sustento; y porque uenia la jente algo fatigada y alli comiesen, y porque la Semana Santa entraua y se pudiese zelebrar con menos311 deuocion, y porque Alonso de Montoya, tomando por otro brazo con cierta gente en canoas a buscar comida, y le auian desperar por fuerza, acordaron Don Hernando de Guzman y Lope de Aguirre que se estuuiesen ocho dias en este pueblo, para que la jente se holgase aquellos ocho dias y se pasase la Pascua y se rreformasen, como esta dicho.

Vinieron los yndios deste pueblo de paz, a rrescatar con los españoles. Es gente desnuda y de las propias armas y manera que de los de arriua, por lo qual se presumio ser toda una.

Hera aquel rrio abundante de pescado. Tomauan mucho los soldados; y pareciendole a Lope de Aguirre que ya auian passado muchos dias sin auer algunas muertes, ques lo que el deseaua y procuraua, no estaua muy contento, porque uerdaderamente su gloria era derramar sangre vmana y a nadie se mato en toda la jornada queste cruel traidor y amotinador no le hurdiese y tramase la muerte, y asi le encaminaua el diablo las ocasiones que el deseaua, que bien le hera menester para hello.

Fue el caso questando en este pueblo vn dia312 vn Pedro Alonso Casto, que auia sido alguacil del gouernador Pedro de Orsua, hablando con vn Villatoro y quejandose del poco caso qne del auian echo los amotinadores en no dalle algun cargo de los suyos, que lo deuia tener en deseo, echandose mano a las baruas, dixo aquel uerso latino «audaces fortuna jubat, timidos que rrepelid», quen rromanze dice, que a los osados fauoreze la fortuna y a los temerosos abate. No falto quyen los oyo que luego lo dijo a Lope de Aguirre, el qual los prendio para matallos. Fueron dello a dar auiso a su Principe, el cual ynvio por la posta a dezir que no los matasen, y quando llego el mensajero auia dado Aguirre garrote Pedro Alonso Casto, y el Uillatoro estaua ya para receuir la muerte, y asi lo dejaron por entonces, porque adelante lo mataron.

Quytaron asi mesmo en este pueblo Alonso de Villena, vno de los que mataron al Gouernador, el officio que le auian dado de alferez general, diziendo que aquel hera cargo muy preminente y quel Villena hera honbre de uaja y poca suerte y que no deuia tener aquel oficio, y el Principe, por contentalle, le hizo luego su maestresala, señalandole salarios como a tal en su Caja rreal del Peru, y el cargo de alferez general se quedo uaco por entonzes y no se proueyo a nadie, porque no ouiese algunos agrauios sobre hello.

CAPITULO TREINTA Y SSEIS

Que trata de como el armada llego a otro pueblo muy grande, y de la manera del pueblo y condiciones de los yndios, y de como se determinaron aderezar en el los amotinados los uergantines.


Passada la Pascua de Rresuricion, luego se partio el armada de los amotinadores del pueblo que se a dicho questuuo holgando, y nauegando todo aquel dia, fueron a tomar tierra a otro pueblo de yndios, mayor que ninguno de los que hen el rrio atras auian hallado, y muy mas abundante de comida, la qual tenian en los buhios, porque aunque la jente deste pueblo se auian alzado, teniendo noticia de que los españoles auian de passar por alli, no tuuieron lugar313 de alzar las comidas ni escondellas, o por ventura no quysieron, pareciendoles que no estarian ni pararian alli ningun tiempo.

Estaua este pueblo en la una parte del rrio, sobre vna barranca, el sitio del qual hera ysla, y muy angosta, porque por la una parte yba el rrio, y por la otra estaua vna cieniga o estero de agua, y abria de la vna agua a la otra hasta un tiro de uallesta. Iua la poblazon trauada y perlongada orilla del rrio, y turaba casi dos leguas de largo, sin discrepar casa de casa. Hallose en este pueblo vn jenero de bino hecho de muchas cosas juntas y mezcladas, a manera de mazamorra muy espesa, y echandolas en vnas tinajas grandes, que haze cada una mas de ueinte arrouas, y dejandolo alli estar cierto tiempo, en el qual el uino se hace rrecio y hierue entre si como lo despaña, y despues de hecho lo sacan de aquellas tinajas y lo cuelan, y para veuerlo le echan alguna agua, porque de otra manera, si ueuen mas de lo ques menester, enborracha y priua a los honbres de juicio, como si fuera de hubas. Tenian los yndios grandes uodegas deste uino, y era algo aloque. Gastose todo en pocos dias, sin que se perdiese nada dello, entre los españoles e yndios y negros del canpo.

Heran los yndios deste pueblo muy grandes contratantes e mercaderes, porque despues que uinieron de paz no auia quien los echase del canpo, antes se alquylauan para bogar y moler y hacer pan y bino, y otros seruicios personales; y aunque algunos soldados, por ymitar a las cauezas que traian, hazian algunos malos tratamientos a los yndios, no por eso dejauan de benir a rrescatar y tratar. No se les daua mucho por las muertes de sus conpañeros, porque vbo soldados que vsando de sus crueldades, matauan algunos yndios de los quales314 les uenian a seruir y a rrescatar con ellos, y no por eso dejauan de tornar los que quedauan biuos a sus contratos y rrescates. Heran muy sotiles y atreuidos ladrones, que de la cauezera venian a hurtar de noche lo que podian coxer de rropa, armas y otras cossas; y aunque castigauan algunos con mas rrigor del que la calidad de sus delytos y personas rrequerian, no se les dauan nada ni escarmentauan, sino siguiendo su costunbre, que en esto la deuen tener por naturaleza, boluian a hurtar y hurtauan lo que podian.

Auia en este pueblo gran cantidad de maderos muy gruesos de cedro, de los que el rrio traia de arriua, los quales juntauan y rrecogian alli los yndios para hazer sus canoas y cassas. Venian con demasiada osadia a tratar y contratar con los españoles, tanto que acahecio muchas uezes prender los españoles algunos yndios que hallauan hurtando de noche y teniendoles en prision por hello para castigallos, luego uenian sus conpañeros a rrescatallos y librallos y sacallos del cautiuerio que tenian, para el qual efeto traian manaties y tortugas y pescado y otras cosas de comer que hellos tenian, y los españoles, por la nezesidad que tenian de comida, les dauan los cautiuos o presos por lo que traian. Es jente bien dispuesta; andan del todo desnudos; los yndios vsan de las propias armas que los yndios de la prouincia de arriua de Machifaro. Las casas heran todas quadradas y cuuiertas de oja de palmicha. Es por alli la tierra muy anegadiza.

Viendo los amotinados el buen aparejo que en este pueblo auia para aderezar los uergantines, por la abundancia de madera y comida que hen el hallaron, acordaron de detenerse alli algunos dias, asta acauallos de todo punto; y asi se desenbarco toda la jente en este pueblo, y se alojaron en el a la larga, como yba la poblazon; aposentandose hazia la parte de auajo el Principe dellos con toda su Casa, oficiales y jentiles hombres della y otros capitanes; y luego, casi en el medio del alojamiento, se alojo Lope de Aguirre y sus secazes, y a la parte de arriua del pueblo y rrio, se alojo Montoya con todos los demas del canpo. Lope de Aguirre hizo poner junto a su alojamiento los uergantines, diciendo que los queria tener junto a si por dar priesa a la hobra y uer lo que se hazia o por estar mas seguro y ser mas señor del todo el canpo.

Estaua en este alojamiento algo derramado el canpo o jente del armada, a causa de yr la poblazon muy prolongada por la uarranca del rrio, como se a dicho, y asi auia de un cauo a otro del alojamiento mas de un quarto de legua, y asi hera mas señor del canpo Lope de Aguirre que no su Principe.

CAPITULO TREINTA Y SIETE

Que trata de como se juntaron los amotinados a consultar sobre buscar el Dorado, y determinaron de hazello y matar a Lope de Aguirre porque no lo estoruase; y de como, por parezer de Montoya, no lo mataron.


Alojado315 el canpo en316 la manera dicha, luego pusieron por hobra lo que faltaua de hazer en los uergantines, que hera en cada uno su cuuierta, y suuillos de bordo, para que se ensanchassen y asi cupiese la gente mas a plazer y los pudiesen lastrar mejor y fuesen mas seguros para la nauegacion del Golfo y mar que se auia de pasar. Trauajauan hen ellos todos los oficiales que auia en el canpo y negros que sauian de carpinteria, y ayudauanles317 los soldados en la forma que arriua se a dicho, en lo qual gastaron de tiempo mas de un mes; y como en otras partes se a dicho, nunca se hazia parada o detenimiento alguno en alguna parte, que no rredundasse en daño o muerte de alguno, porque el ocio que tenia les daua ocasion a hello, produciendo en aquella forma el fruto de sus malas entrañas.

Andaua el Don Hernando de Guzman y algunos amigos suyos algo confusos de lo que auian echo en matar tan cruel e ynjustamente a su Gouernador, y biendo el mal camino que lleuauan para remediar vn mal tan grande, y quan poca parte podian ser para efetuar el proposito de Lope de Aguirre, que hera tomar al Piru, vnas ueces les rremordia la conciencia de aquel rrastro que tenian de cristianos, por auerse criado con ellos, considerando en sus corazones la gran ofensa que a Dios auian echo en alzarse contra su Rrey y señor, y los muchos daños y muertes que dello se auian seguido a sus proximos ynozentes, y que adelante se aparejauan, y otras uezes rreinaua en sus coracones vn grandisimo miedo y temor, considerando los juicios y castigos diuinos, y como por uias no pensadas ni ymaxinadas castiga Dios los males tales e ynsultus, no solamente con azotes y muertes tenporales y corporales, mas con fuego de ynfierno eterno que tura para sienpre xamas; y con estas y otras ymaxinaciones que Dios Nuestro Señor, por lo que su Magestad hera seruido, permitia que ocurriesen a sus memorias e ymaxinaciones, mouieron platica entre si de quan perdidos y descaminados yban en lleuar la derrota que lleuauan de Piru, y que el camino que lleuauan no hera otra cosa mas de yrse a entregar a los ministros de la justicia de Dios y del Rrey, para que los castigasen de lo que auian hecho, y que todo se holuidaria y atajaria con buscar la tierra y poblalla, donde despues de poblada, ya quel Rrey le castigase no seria con tanto rrigor como si no se descubriese y poblase; y tratando estas cosas, acordo el Don Hernando que seria bien entrar en consulta sobre hello con los mas del canpo, sin que lo supiese Lope de Aguirre, que hera el que persuadia a todos lo contrario y la yda de Piru; y asi luego, yncontinente, los hizo juntar y junto en su propia casa a los principales, sin que para hello se llamase a Lope de Aguirre; y alli, entre hellos, se propuso y trato la platica, diciendo que biesen todos lo que mejor les parezia que conuenia mas al uien y pro comun, si yr adelante con la guerra del Piru que llevauan entre manos o buscar la tierra del Dorado que salieron a buscar de Piru y poblalla.

A todos de conformidad los que alli estauan presentes, les parecio que lo mas hazertado y conuiniente hera buscar la tierra y poblalla, pero dixeron que para este efeto el mayor estoruo que tenian hera Lope de Aguirre, y que mientras Aguirre fuese bivo que no se auia de efetuar nada, porque el y sus amigos y aliados lo auian de desuaratar e ynpedir todo. Fueron luego todos de parezer que, pues Aguirre causaua tan gran daño en estorualles aquello, que lo matasen, y que su muerte se efetuase luego, enuiandolo a llamar alli questaua descuidado y bendria seguro, y entrando le darian destocadas y le acauarian y se efetuara lo que querian; y como el demonio sienpre procura fauorezer a los suyos y sustentallos algun tienpo para que causen y agan mas daño y mal a sus proximos, cuya perdicion el desea y codicia con toda ynstancia, puso su espiritu malino en Alonso de Montoya, que hera vno de los de la consulta, el qual dijo que no convenia que entonzes matasen a Lope de Aguirre, porque uendra aconpañado de algunos soldados, y podrian, por matallo a el, matar a mas de los que conuenia; que hera mejor dilatallo para quando fuesen nauegando el rrio auajo, que uendria Lope de Aguirre al uergantin del Principe a saludallo, y alli entraua solo y mas a su salvo y sin daño de nadie lo podrian matar, lo qual se podria efectuar bien en breue, pues ya faltaua poco de los vergantines, que lo mas estaua echo de lo que entonzes se auia de hazer.

El Principe hera algo venibolo y que auorrescia las muertes de sus soldados y deseaua que no ouiese ningun mal ni daño entre hellos, y asi le parecio vien el parescer de Alonso de Montoya y declaro ser bueno y el mas conuiniente de todos, porque no matasen alguno de sus amigos en la rrebuelta. Los demas, uiendo que su Principe auia aprouado lo que Alonso de Montoya auia dicho, bien contra su uoluntad y pesar de sus corazones, pasaron por ello318 sin osar dezir otra cosa, porque les parecia quel diablo, como familiar amigo de Lope de Aguirre, se lo auia de manifestar y decir lo que alli auia pasado y se auia consultado y tratado contra el, y auia de rredundar de aquella determinacion sin efeto, algunas muertes a todos los mas de los soldados; y asi fue como lo pensaron, que despues mato Aguirre a su Principe, y todos los de la junta, de la manera que adelante se dira.

CAPITULO TREINTA Y OCHO

Que trata de como Aguirre diuidio toda la jente del canpo en conpañias de a quarenta soldados, y la causa, y de como quiso matar a Gonzalo Duarte, y de otras cosas que sobre hello subcedieron.


Lope de Aguirre varruntando los uarios subcesos que las guerras traen consigo, y que donde tanta gente auia, cuyos amigos el auia muerto e yua matando de cada dia, que podria auer algunos que a el le procurasen hazer lo mismo, y asi toda su felicidad y cuidado hera atraher a si amigos de quien se pudiese fyar, a los quales arreaua y guarnescia de las mejores armas y cotas que hen el canpo abian, procurando quytarselas a los que las tenian, personas de quien el no tenia la confianza y conzeto que se rrequeria para su proposito, leuantandoles queran descuidados en las cosas de la guerra y que no traian las armas tratadas con la curiosidad que se rrequeria y era menester; y con esto procuraua hazer a sus amigos uniuersales herederos no solo de los ventestos319 que el hazia por su propia mano, sino aun de los questauan biuos y auian traido desde el Piru algunos aderecos de guerra a su costa y minsion320.

Y pareciendole que para su proposito hera nezesario que la jente del canpo estuuiese diuidida en conpañias o esquadras yguales, de suerte que de los capitanes que en el canpo auia no tuuiese ninguno mas jente que otro, acordo hazer ciertas conpañias, cada una de quarenta soldados, apartando el para si los que el tenia por mas amigos suyos, a los quales, como se a dicho, tenia ya peltrechados de las mejores armas que en el canpo auia. Dio para la guardia de su Principe otros quarenta soldados, y asi los diuidio todos entre los capitanes de ynfanteria que hen el canpo auia. Viendose tan uien guarnescido destos quarenta soldados y de otros aliados y panyaguados que se juntavan cada dia, de tal suerte que como crescia la gente de su conpañia asi crecia su hinchazon y souervia y queria eceder en el mandar a su Principe, y que todos en el campo le ouedeciesen y temiesen y acatasen y rreuerenciasen.

Gonzalo Duarte, mayordomo del Principe, temiendose de Lope de Aguirre por algunas gresquytas que entre hellos auia auido, y pareciendole que las cosas de aquella ynfame comunidad seguirian por justicia y que todo lo que su Principe mandase se cunpliria y ouedeszeria, procuro auer vna esencion de su Ezelencia, para que ninguna justicia ni capitan del canpo tuuiese que uer con el ni le pudiese castigar y fuese ynmediato en la jurisdicion a su Principe, y otro no pudiese conozer contra el de ningun negocio por arduo que fuese. Vino esto a noticia de Lope de Aguirre, y pareciendole que Gonzalo Duarte auia procurado aquella ecencion por escaparse de sus manos, prendiole luego para matallo, asi por esto como por estas bregas que con el auia tenido.

Sauido por el Prinzipe la prision de su mayordomo mayor, fue luego en persona y sacolo de la prision321 en que Lope de Aguirre lo tenia; el qual, viendo que le quitaua vn preso a quien el tanto deseaua quytar la uida, atrauesosele delante del Principe dando muy grandes uozes, y postrado en el suelo dezia con muy grande yra y enojo que suplicaua a su ecelencia le diese el preso, que lo queria castigar de muchos y moy atroces delitos que auia cometido contra su seruicio, y que no se leuantaria del suelo donde estaua sin que se le boluiese el preso o con que con la espada322 que tenia, la qual saco de la baina, le auia de cortar la caueza. Su Ecelencia, vsando de la preminencia y potestad rreal, le rrespondio que se leuantase y se rreportase, que el se ynformaria de lo que Gonzalo Duarte auia echo y lo castigaria si lo mereciese y haria en el negocio justicia. Los capitanes del canpo se metieron en medio aplacando al Lope de Aguirre de aquella yra y furor ynfernal en questaua metido, y tratando de confederallos y hazellos amigos, atento323 parezelles que hazian hen ello plazer a Don Hernando de Guzman, su Principe, y andando en estas amistades, el Gonzalo Duarte, queriendo dar a entender a todos el mucho cargo en que le hera el Lope de Aguirre, dijo publicamente en presencia del mismo Aguirre, que no tenia rrazon de tratalle de aquella manera, pues sauia que en los Motilones auia tratado el Lope de Aguirre que matasen a Pedro de Orsua y hiciesen general a Don Martin, y que el Lope de Aguirre seria maese de canpo y al Gonzalo Duarte le harian capitan y dauan la buelta al Piru, y que con auer pasado tanto tiempo y ser tanto su amigo el gouernador Pedro de Orsua y querelle tanto como le queria, nunca se lo auia dicho ni lo auia descuuierto a nadie hasta entonces, y que no creyera324 que le diera tan mal pago como le queria dar. Lope de Aguirre rrespondio que hera uerdad lo que dezia y que pasaua asi en efeto, y no dejaua de conozer que le auia sido amigo en aquello, y que el se lo seruiria en otra cossa que se ofreciese, y con esto se aplaco mucho Lope de Aguirre, mediante lo qual y los terceros que de por medio andauan, se hizieron amigos y se abrazaron y confederaron por entonzes, aunque adelante tanuien dio fin de Gonzalo Duarte como de otros, de la suerte que se dira en su lugar.

1.Libro X, cap. LXXXV, último párrafo.
2.En la edición de Caracas: de donde se fue á Piru. – En el original se ha omitido de.
3.En la edición de Caracas se pone coma después de la palabra diversas, cortando la oración.
4.En la edición de Caracas: interrumpiendolo. —Interromper es forma anticuada de interrumpir.
5.No se hace aquí punto y aparte en la mencionada edición.
6.Tampoco aquí se hace punto y aparte en la edición de Caracas. Todo el capítulo está en un solo párrafo.
7.Debe haber querido decir: no se paró.
8.En la edición de Caracas: decurso. – En el original está bien claro discurso.
9.Debía, en vez de habían, se escribe en la edición de Caracas.
10.Así dice claramente el original; pero debe leerse: naufragio.
11.Brearon, en lugar de embrearon.
12.Debe querer decir: oleajes.
13.En la edición de Caracas: saqueo.
14.Idem íd.: recaudo en vez de recado.
15.En la edición de Caracas: Turbaco.
16.Idem íd.: este puerto de Cartagena.
17.En la edición de Caracas: perdido el nombre español tomaron.
18.En la edición de Caracas: de mucha caceria. El autor ha querido decir que era un pueblo de muchas casas, no de mucha caza.
19.El autor lo ha llamado antes Tunruaco.
20.En la edición de Caracas: desamparar.
21.Idem íd.: que entre los dos había.
22.En la edición de Caracas se omite el verbo fue.
23.Idem íd.: al en vez de el.
24.Idem íd.: piasamente, que es lo que dice el original, sin duda alguna por error material.
25.En la edición de Caracas: a recorrer.
26.Indudablemente sobra la a.
27.Debe querer decir fidelidad.
28.En la edición de Caracas falta el artículo los.
29.En la edición de Caracas: en la.
30.En la edición de Caracas: que, por.
31.En la edición de Caracas no se hace aquí punto, sino simplemente coma.
32.En la edición de Caracas se dice: cuyos moradores de él vieron, y ellos. – En el original debe faltar algunos, después de ellos.
33.En el original están repetidas las palabras se hicieron.
34.En el original se repiten aquí las palabras preguntó que.
35.En la edición de Caracas: y semejables. – La i aquí, equivale á la proposición inseparable in, y entraña negación, omitiéndose la n como en ilícito y otras palabras. Isemejables significa no semejantes.
36.En la edición de Caracas se hace aquí punto, cortando el período.
37.En la edición de Caracas se dice, sin duda por error de imprenta, naural por natural.
38.En la edición de Caracas: Latoto.
39.Cenues ó Cenus, pues hay una letra borrosa. – En la edición de Caracas, Senus.
40.En la edición de Caracas se omite el Don.
41.En la edición de Caracas: y de este abuso. – Abusión significa abuso.
42.En la edición de Caracas no se hace aquí punto ni coma, y está todo seguido.
43.Debe querer decir ruinas.
44.En la edición de Caracas: del propio río Tocurru. – Se da así al río Darien el nombre del cacique del pueblo.
45.En la edición de Caracas no se hace aquí punto.
46.En la edición de Caracas: acalorose.
47.Idem íd.: que de allí en adelante.
48.En la edición de Caracas: y de lo que.
49.En la edición de Caracas: que tiene.
50.Esta palabra, que no es castellana, parece formada por la preposición inseparable ad y el verbo latino madeo, que significa estar mojado, y también estar ido, con la razón turbada.
51.En la edición de Caracas se pone aquí punto y coma.
52.En la edición de Caracas: aguardaron, que es lo gramatical, pero no lo que consta en el manuscrito.
53.Diminutivo de catauro, especie de caja ó cesta hecha de la yagua de la palma real.
54.O este que huelga, ó falta aqui alguna palabra.
55.En la edición de Caracas: quejábanse, que es lo que debe querer decir.
56.Idem íd.: Faraquil. Bien pudiera ser esto.
57.En la edición de Caracas: repartiese lo que se sacase en esta compania.
58.En la edición de Caracas no se hace aquí punto y aparte, sino que sólo hay punto y coma.
59.En la edición de Caracas: aunque en vez de aun.
60.En la edición de Caracas: y de quien se hacía y hoy se hace.
61.En la edición de Caracas no se hace aquí punto y aparte; sólo hay punto y coma.
62.Antes ha escrito Tolu.
63.Debe haber querido decir Ciesa.
64.En la edición de Caracas: y al cabo de pocos días.
65.En la edición de Caracas no se hace aquí punto, y sólo hay punto y coma.
66.Debe ser error material, y querer decir Cáceres.
67.Debe querer decir afinidad. Así se escribe en la edición de Caracas.
68.En la edición de Caracas: la cual traía allí, tenía consigo.
69.Pelota significa también bala de plomo ó hierro con que se cargaban los arcabuces, mosquetes, cañones y otras armas de fuego, y verso es aquí pieza de artillería antigua, que en tamaño y calibre era la mitad de la culebrina. – En la edición de Caracas se pone una interrogación, que demuestra no se ha entendido lo que dice el autor.
70.Esto no tiene sentido; pero tampoco lo tiene con la palabra escasez, que se lee en la edición de Caracas.
71.Debe querer decir cumplirían. Así se lee en la edición de Caracas.
72.Así dice, por error material, sin duda. Debe leerse Heredia. En la edición de Caracas, herida.
73.Uerosos no significa nada. El autor ha debido querer escribir versos; es decir, que Gutiérrez tenía allí treinta hombres y dos piezas pequeñas de artillería.
74.En la edición de Caracas: abordó.
75.En la edición de Caracas: obtuvieron.
76.El autor escribe varias veces Juan Gutiérrez, en lugar de Julián Gutiérrez.
77.¿Qué ha querido decir el autor con la palabra subal? Teniendo en cuenta que sub ó su es una preposición inseparable que denota inferioridad, y que val es un apócope anticuado de vale, tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo valer, puede creerse que con la palabra subal, empleada después de la de oro, se ha querido significar oro ó metal de clase inferior.
78.Debe querer decir ira.
79.Badurnar, por embadurnar.
80.En la edición de Caracas: del motivo pasado
81.En la edición de Caracas: Senufana.
82.Debe querer decir sufragáneas.
83.En la edición de Caracas: de ella.
84.Idem id.: anegadiza.
85.Idem id.: por allá.
86.Aquí no se hace punto y aparte en la edición de Caracas, y sólo hay punto y coma.
87.Despidiente es el participio activo anticuado de despedir. En la edición de Caracas: expediente. El autor ha debido querer decir despedida.
88.En la edición de Caracas: y espetó.
89.Debe querer decir refrigerio.
90.En la edición de Caracas: mantuvieron.
91.En la edición de Caracas: reforzándose.
92.Antes ha escrito el autor Nutiuara; pero ahora repite varias veces Mitiuara. – En la edición de Caracas se dice siempre Nutibara.
93.En la edición de Caracas falta la palabra dello.
94.Quiere decir, indudablemente, frisoles.
95.Sométicos por sodomíticos.
96.No consta si ese Domingo Cavallero era el contador de tal nombre, ú otro Domingo Cavallero, secretario de la Audiencia, pues el primero se hallaba en Castilla por Junio de 1535.
97.¿Querrá decir castellanos? El castellano era una moneda que valía 14 reales y 14 maravedís de plata.
98.Un borrón impide leer el final de esta palabra.
99.Aquí hay una palabra medio borrada, que no puede leerse.
100.La fecha, excepto el día, resulta ininteligible, pero Muñoz la deduce del texto de la carta.
101.De despearse, maltratarse los pies del hombre ó del animal, por haber caminado mucho.
102.Debe querer decir la celada.
103.En la edición de Caracas falta el adverbio así.
104.En la edición de Caracas: comenzaron á retirarse.
105.En la edición de Caracas: viendo.
106.En la edición de Caracas se omite e incitaban.
107.En la edición de Caracas: las hojas en vez de las pajas.
108.Cerro dice el original; pero debe querer decir cerco.
109.En la edición de Caracas: un puente. – Este cambio de género sigue en todo el párrafo.
110.En la edición de Caracas: buenas órdenes, que es más gramatical; pero no lo que dice el manuscrito.
111.Idem íd.: bohio.
112.En la edición de Caracas se hace aquí punto.
113.Cuceso, en lugar de suceso.
114.En la edición de Caracas se hace aquí punto, cortando el período.
115.Idem íd., se hace punto después de la palabra escribo, y el párrafo siguiente comienza así: De ellos volviendo pues, lo cual no tiene sentido.
116.En la edición de Caracas: por la cual.
117.Debe querer decir se encontró.
118.Esto no se entiende bien. ¿Deberá leerse y se había prometido, empleando el verbo prometer en su acepción de esperar una cosa ó mostrar gran confianza de lograrla?
119.En la edición de Caracas se omite la conjunción o.
120.En la edición de Caracas: altos, por hartos.
121.En la edición de Caracas: en el libro trece y doce y decimo. – El autor emplea la conjunción disyuntiva o, no la copulativa y.
122.Debe querer decir Savoya, que es como ha llamado á esa provincia en la primera parte de su obra.
123.No se comprende el sentido en que estas dos últimas palabras están empleadas por el autor.
124.En el original se repite de plomo.
125.En la edición de Caracas: aplicación, en vez de aflicción.
126.Tabaola: bataola, ó batahola, bulla, ruido grande.
127.En la edición de Caracas: convocándose todos.
128.En cerro es un modo adverbial, cuya significación aquí no se comprende bien.
129.Debe querer decir emboscada, y así resulta leyendo lo que sigue de este párrafo.
130.Manguardia, por vanguardia.
131.En la edición de Caracas: opuesto. —Opósito es el participio pasivo irregular, anticuado, de oponer.
132.En la edición de Caracas: descender. —Decender es forma anticuada de descender.
133.Asi dice el original. ¿Habrá querido decir audacia?
134.En la edición de Caracas: aquel, en vez de quel, ó que el.
135.En la edición de Caracas falta la palabra saltos.
136.Debe querer decir vehemencia.
137.En la edición de Caracas se omite la palabra hoy.
138.Debe querer decir iba.
139.Indudablemente es una errata material, y debe leerse Diego.
140.En la edición de Caracas: cerca de donde.
141.En la edición de Caracas: no se halla donación.
142.En la edición de Caracas: no estuvieran.
143.Indudablemente faltan aquí algunas palabras, y debe leerse esto así: había venido á noticia de los Oidores, etc.
144.En la edición de Caracas: tierras en vez de sierras.
145.En el original están repetidas las palabras de las.
146.En la edición de Caracas: sino, en vez de pero.
147.Cadia, por cada día.
148.En la edición de Caracas: se, en lugar de le.
149.En la edición de Caracas: sedieron, en vez de salieron.
150.En la edición de Caracas: había, en vez de tenían
151.Esta c huelga.
152.Debe ser de lo que los indios de Origua, pues se dice de Guajaca por error.
153.Aquí se repite el error, pero al contrario, diciendo los propios indios de Origua, en vez de los propios indios de Guajaca.
154.En la edición de Caracas termina este párrafo con las palabras mas los soldados, con que comenzamos el siguiente. Puede ser lo uno ó lo otro.
155.Debe querer decir: rogaban.
156.En la edición de Caracas: prestos, en lugar de puestos.
157.Este es un error: Lidueña no salió de Origua, sino de Guajaca.
158.El autor vuelve á confundir Origua y Guajaca. Los enfermos quedaron en este último punto, no en el primero.
159.En la edición de Caracas: de alli á pocos días.
160.Sin duda, por error material se escribe Montayo, en vez de Montaño.
161.Esta era la amenaza general, porque lo fue el influjo de la sedición del Perú, especialmente en las Governaciones comarcanas. En Panamá i en Nombre de Dios los más son pizarristas, dice Diez en la presente carta. Pues en Nicaragua no havia menor fermento. – (Nota de Muñoz.)
162.Aquí se ha debido omitir algo, y por ello no forma sentido.
163.En la edición de Caracas: para que.
164.En la edición de Caracas: para ya que.
165.Idem íd., aquí se hace punto, quedando cortada la oración.
166.Popar: Despreciar ó tener en poco á uno.
167.En la edición de Caracas: sabor, por valor.
168.Debe ser una errata material, y querer decir favor.
169.En la edición de Caracas: mal, por más.
170.En la edición de Caracas: tubo. – Esto es lo que debía decir.
171.Arria, recua.
172.Debe querer decir arrieros.
173.En la edición de Caracas: jamás se cuidaron de detener.
174.Asi dice, pero debe ser oir.
175.Debe leerse bebía.
176.Por errata, como en el caso anterior, se escribe vivían, por bebían.
177.Barlaban; debe querer decir: bailaban.
178.Recin, por recién.
179.En la edición de Caracas se omite ni pensadas.
180.En la edición de Caracas: en, en vez de con.
181.Haciendo no forma sentido, debe ser hacían.
182.Mestura, forma anticuada de mezcla.
183.Debe querer decir arrecife.
184.En la edición de Caracas se omite la palabra solos.
185.En la edición de Caracas: o se aquejarían.
186.En la edición de Caracas: amedrentaron. En el original dice admedrentados ron, pero esta última sílaba huelga, y debe querer decir el autor: amedrentaron.
187.En vez de las, debe ser tan.
188.Debe querer decir tregua.
189.En la edición de Caracas: pero, en lugar de aunque.
190.En la edición de Caracas falta con.
191.En la edición de Caracas: partir, en vez de partirse.
192.Debe ser por, en lugar de con.
193.En la edición de Caracas: jentuza, en vez de gentalla. —Gentalla es forma anticuada de gentualla.
194.En la edición de Caracas: á pie queda, en vez de á pie quedo.
195.Sobra la última n. Debe ser encomendado.
196.En la edición de Caracas: que de la pelea.
197.En la edición de Caracas, por errata de imprenta, sin duda, dice: á la pobla-de, etc.
198.En la edición de Caracas: con, en vez de por.
199.Idem íd.: de estos dos caminos.
200.Esta palabra está enmendada, y no puede leerse bien.
201.En la edición de Caracas falta ni robasen.
202.Cobertol no es palabra castellana. ¿La habrá derivado el autor de cobertor, como de ésta se deriva cobertizo, y querrá significar lo cubierto ó espeso de los montes?
203.En la edición de Caracas: y no solo lo ocuparían ni saltarían. Sobra el lo, que no está en el original.
204.Indudablemente sobra la y.
205.Anjeo, especie de hierro basto.
206.Médano, colina de arena movediza, que en las playas y en los desiertos forma y empuja el viento.
207.En la edición de Caracas: debían, en vez de habían.
208.En la edición de Caracas: el general Orsua. Así debía decir el original.
209.Pichel, vaso alto y redondo, ordinariamente de estaño, algo más ancho del suelo que de la boca y con su tapa engoznada en el remate del asa.
210.En la edición de Caracas: que de improviso. —Proviso es un modo adverbial, que equivale á al instante.
211.En la edición de Caracas se omiten las palabras que van entre comillas.
212.Esto parece querer decir la sigla Franca que se lee en el original.
213.En la edición de Caracas: por virrey del Perú.
214.Debe querer decir lenguas.
215.Aquí hay en el original el signo de la Cruz.
216.En la edición de Caracas el párrafo termina con la palabra cumpliese, y el siguiente comienza en esta forma: «Con él estavan», etc.
217.En la edición de Caracas se escribe Pedro Miranda Mulato, como si la palabra mulato fuese el segundo apellido de Pedro Miranda.
218.En la edición de Caracas: se lo llevaron.
219.En la edición de Caracas: reposada. – Repesar puede haberlo empleado el autor en un sentido figurado.
220.Debe querer decir confederase.
221.Así dice, sin duda, por error material. Debe querer decir amotinarse.
222.Despriuados es palabra anticuada, que significa caído de la privanza.
223.Debe querer decir estando.
224.Aquí debe faltar la conjunción que.
225.Es una errata material, y debe querer decir guazavara.
226.En la edición de Caracas: sesenta.
227.En la edición de Caracas: el, en vez de su.
228.Esta palabra está repetida en el original.
229.En la edición de Caracas: echando, en vez de hecha dos.
230.Coma, por Cocoma. En la edición de Caracas: Coma.
231.En el original hay aquí dibujada una cruz.
232.En la edición de Caracas se hace aquí punto, quedando cortada la oración.
233.Esta palabra está duplicada en el original.
234.En este lugar hay un borrón, que oculta una letra, que debe ser una o.
235.En dos líneas escribe el autor de dos maneras este nombre: Catoman y Cacoman.
236.En la edición de Caracas: y de lo que le sucedió.
237.Idem íd.: que dijeron ser de la Canela.
238.Debe querer decir descansando.
239.En la edición de Caracas se hace aquí punto.
240.En la edición de Caracas Paucar y Tanbo forman una sola palabra: Paucartambo.
241.En la edición de Caracas: Ruparupa. Aquí se hace punto, y sigue: Afirman, etc., omitiendo la conjunción y.
242.Debe querer decir: que estaba.
243.En la edición de Caracas se hace aquí punto y aparte, quedando incompleta la oración.
244.En la edición de Caracas: patatas.
245.En el original se repite la frase que los tienen en tanto.
246.Amiento: correa con que se ataban por medio las flechas ó lanzas para arrojarlas.
247.Debe querer decir cuchillos.
248.Mojinete es el remate triangular de la fachada principal de una construcción cualquiera. El autor parece dar ese nombre al rancho ó casa del Gouernador.
249.En la edición de Caracas, y, sin duda, por errata de imprenta, se dice prósito, en vez de propósito.
250.Debe ser errata material, y querer decir: diciendo.
251.En la edición de Caracas: Maricuri.
252.Debe querer decir traían.
253.En la edición de Caracas: tenía.
254.En la edición de Caracas: eran, en vez de tenían.
255.Debe ser siguiente, en vez de presente.
256.Debe querer decir trajo.
257.Debe querer decir por la fama.
258.En la edición de Caracas se omite no podían.
259.Debe ser una errata, y querer decir añadiendo.
260.En la edición de Caracas se repite aquí el error de poner la palabra mulato como segundo apellido de Pedro de Miranda.
261.En la edición de Caracas: Hernández.
262.En la edición de Caracas no se repite, como lo está en el original, la palabra confision, y después de la frase miserere mei Deus se pone el signo de pregunta. La frase es clara y apropiada al caso.
263.No es un error este nombre, como pudiera creerse á primera vista. El teniente general de Orsua era D. Juan de Vargas; pero entre los amotinados había, según se ha dicho antes, un Juan de Vargas. La sangre de los dos se mezcló en la homicida espada de Martín Pérez.
264.En la edición de Caracas se hace aquí punto y aparte.
265.Debe ser una errata, y querer decir: Reino.
266.Porpocion, en lugar de proporción.
267.En la edición de Caracas: por buenos medios. —Por falta en el original.
268.En la edición de Caracas: á los veinte y seis días de Septiembre; pero la palabra días no está en el manuscrito.
269.En la edición de Caracas: así á los culpados.
270.Debe ser decían, en vez de decir.
271.An, por aun.
272.Megua, por Omegua.
273.En la edición de Caracas: Pedro Hernández.
274.Así dice el original; pero debe querer decir diese.
275.En la edición de Caracas hay punto y coma después de hiciese, y aquí no se hace punto.
276.Debe querer decir insufrible.
277.Procuró, dice el original, pero debe ser procurar, como se escribe en la edición de Caracas.
278.Aquí debe haber algún error; el sentido del párrafo exige que en vez de equívocas, diga inequívocas.
279.La palabra especialmente está repetida en el original.
280.Debe querer decir, hallado.
281.En la edición de Caracas se hace aquí punto y aparte.
282.En la edición de Caracas se omite la palabra chatos.
283.En la edición de Caracas: de aquellos pocos. – En plural no tiene sentido. De aquello poco quiere dar á entender que era para él una bagatela el quitar la vida á un hombre.
284.Evidentemente se trata de una errata, y se dice rrio en vez de Rey.
285.En la edición de Caracas: Alonso de Aguirre.
286.Debe querer decir grato.
287.Hay aquí una repetición que fácilmente se advierte.
288.An por aun.
289.Debe querer decir: se alzaron.
290.En la edición de Caracas: les pudiese estorbar.
291.En la edición de Caracas: en la forma ya dicha.
292.Por errata de imprenta, sin duda, se dice mal, en vez de mas, en la edición de Caracas.
293.A sus, en vez de á sí, en la edición de Caracas.
294.Sobra la frase: el trabajo que el General, que se repite luego, en el lugar en que debe estar.
295.Aquí falta el verbo hay.
296.Debe ser añadiendo.
297.Debe querer decir cada.
298.En la edición de Caracas: suya le era la tierra. – El autor ha debido querer decir: suya será la tierra.
299.Esta palabra, lo mismo puede leerse lleuaua, que lleualla.
300.Nefario, adjetivo que significa sumamente malvado, impío é indigno del trato humano.
301.En la edición de Caracas se añade el apellido de Guzmán, que se omite en el original.
302.En la edición de Caracas: servil, por ceuil.
303.Huelga la sílaba ción, y debe leerse sujetar.
304.Este verbo se omite en la edición de Caracas.
305.Debe querer decir Panamá.
306.En la edición de Caracas se hace aquí punto y aparte, cortando el período.
307.Apaho, ó apago.– Ni lo uno ni lo otro significa nada.
308.Debe ser una errata, y querer decir: Gómez Arias.
309.Debe querer decir un navío.
310.En la edición de Caracas se omite el verbo había.
311.En la edición de Caracas: con mayor. – Esto es lo que debía decir; pero no lo que dice.
312.En la edición de Caracas se omite un día.
313.En la edición de Caracas: tiempo, en vez de lugar.
314.En la edición de Caracas: de los que, en vez de los cuales.
315.En la edición de Caracas, sin duda, por errata de imprenta: Aojado, por Alojado.
316.En la edición de Caracas: de, en vez de en.
317.Idem íd.: ayudándoles, en lugar de ayudábanles.
318.En la edición de Caracas: pasaron por ellos. Este plural altera el sentido.
319.¿Habrá querido decir abintestatos?
320.Minción es forma anticuada de mención; pero con este significado no se comprende lo que ha querido decir el autor.
321.En la edición de Caracas: á sacarlo de la prisión.
322.Idem íd.: ó que con la espada.
323.Idem íd.: alentó, por atento.
324.En La edición de Caracas: creía, en lugar de creyera.
Yaş sınırı:
12+
Litres'teki yayın tarihi:
30 haziran 2017
Hacim:
510 s. 1 illüstrasyon
Telif hakkı:
Public Domain

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