Kitabı oku: «Grandes retos del siglo XXI»

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Índice de contenido

PRÓLOGO

CIENCIA

FÍSICA: ASTRONOMÍA EN EL SIGLO XXI

FÍSICA: RETOS DEL SIGLO XXI

EL TERRITORIO DE LA FÍSICA CUÁNTICA

NANOTECNOLOGÍA

LA NANOTECNOLOGÍA, REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DEL SIGLO XXI

NANOCIENCIA Y NANOTECNOLOGÍA

NORMATIVIDAD Y MEDICIONES : LLEVANDO LA NANOTECNOLOGÍA A CASA

CUANDO EL FUTURO DE LA NANOTECNOLOGÍA NOS ALCANCE

LA NUEVA BIOLOGÍA

LA BIOLOGÍA DEL SIGLO XXI

DE LA CLONACIÓN MOLECULAR A LA CLONACIÓN DE ANIMALES (REPROGRAMACIÓN GENÓMICA PARA LA TERAPIA CELULAR)

BIOTECNOLOGÍA DE RECURSOS AUTÓCTONOS. POTENCIAL ALIMENTARIO Y NUTRACÉUTICO

LA MEDICINA DEL SIGLO XXI

NEUROCIENCIAS

LAS NEUROCIENCIAS DEL SIGLO XXI: LA ÚLTIMA FRONTERA DEL CONOCIMIENTO

EMOCIÓN Y MEMORIA: UNA VISION HACIA EL FUTURO

MICROCIRCUITOS CEREBRALES

CIBERNÉTICA

ROBOTS DE SERVICIO Y TECNOLOGÍA COMPUTACIONAL HACIA EL SIGLO XXI

CIENCIAS DE LA TIERRA

LAS ACTIVIDADES HUMANAS, EL CARBONO Y SUS EFECTOS EN EL CLIMA GLOBAL

GRANDES RETOS DE LA GEOQUÍMICA ATMOSFÉRICA

METABOLISMO SOCIAL Y ECOLOGÍA POLÍTICA DE LO RURAL Y LO URBANO*

CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD

COMPLEJIDAD Y BIOLOGIA

LA REVOLUCIÓN DE DATOS Y SU IMPACTO EN LA SALUD PÚBLICA: LA COMPLEJIDAD DE LA DIABETES MELLITUS TIPO 2

GRANDES RETOS DE LA COMPLEJIDAD EN EL SIGLO XXI

CIENCIAS SOCIALES

ECOLOGÍA Y POLÍTICA:10 TESIS SOBRE LA CRISIS DE LA MODERNIDAD

EDUCACIÓN AMBIENTAL Y CAMBIO CLIMÁTICO

POBREZA

RECLAMO A LA DEMOCRACIA DESDE LA JUSTICIA SOCIAL

PENSANDO EL FUTURO

MIGRACIONES

EL DERECHO A LA LIBRE MOVILIDAD HUMANA

MIGRACIONES

CAMBIOS EN LA CULTURA

CAMBIO CULTURAL E INSTITUCIONES POLÍTICAS

LA CULTURA POLÍTICA AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI

RECONCILIACIÓN ENTRE ÉTICA Y ECONOMÍA PARA EL SIGLO XXI*

GLOBALIZACIÓN, REGIONALISMOS, NACIONALISMOS

LA GLOBALIZACIÓN

EL BRICS. ACTUALIDADES Y FUTURIDADES

HACIA DÓNDE VA LA ECONOMÍA GLOBAL EN LOS PRÓXIMOS DECENIOS

NUEVA CONFIGURACIÓN MUNDIAL

NUEVA CONFIGURACIÓN MUNDIAL: DISENSOS RESPECTO AL FUTURO. EL SIGLO XX, ¿EMPEZÓ EN 1914 Y TERMINÓ EN 1989? EL SIGLO XXI, ¿YA EMPEZÓ?, ¿CUÁNDO?, ¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DE ÉL?

LA UNIÓN EUROPEA, REGIÓN EN CRISIS

LA CONFIGURACIÓN MUNDIAL. DISENSOS RESPECTO AL FUTURO

EL MUNDO ÁRABE. UNA PERSPECTIVA

TERRORISMO Y NARCOTRÁFICO

EL TERRORISMO COMO VIOLENCIA QUE VINCULA LAS DIMENSIONES LOCAL Y GLOBAL EN EL ORDEN POLÍTICO INTERNACIONAL

LA GUERRA "ANTITERRORISTA" COMO INSTRUMENTO DE POLÍTICA DE SEGURIDAD DOMÉSTICA

AVISO LEGAL

PRÓLOGO

El coloquio Grandes Retos del Siglo XXI fue el segundo de una serie de foros ideados, junto con el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor José Narro Robles, a fin de abrir nuevos espacios donde puedan discutirse, desde una perspectiva multidisciplinaria, los grandes temas de la actualidad. Seguramente una de las funciones de un gran centro académico es dar oportunidad para que estas cuestiones se ventilen en su seno y la unam cumple ese papel con creces.

El primero de estos coloquios se refirió a los valores que pueden resultar idóneos para la sociedad contemporánea. El segundo, que nos concierne aquí, fue un ensayo de prospectiva para tratar de dilucidar, a estas tempranas alturas del siglo, los temas que muy probablemente ocuparán a los científicos y a la sociedad mundial a lo largo de la presente centuria.

Desde luego, no hay nada más difícil que predecir el futuro. “Lo único cierto que se puede decir del futuro —decía Octavio Paz—, es que es incierto”. “Lo único predecible de la historia es que es impredecible”, decía también. Pese a ello, los ensayos de prospectiva son altamente estimulantes y aun divertidos. Quizá más que mostrar el futuro, indican cuáles son las preocupaciones del presente. Más que un anticipo del porvenir, nos propocionan un retrato de la actualidad. Revelan lo que nos concierne y dan el tono del Zeitgeist.

Un ejemplo —para mí emblemático— que muestra los problemas implícitos en hacer predicciones sobre el futuro es algo que ocurrió en 1894. En ese año se reunió en Londres la Real Academia de Ciencias y su presidente declaró la mayoría de edad de la cultura occidental. Según él, todo lo fundamental ya había sido descubierto: la humanidad se encontraba en posesión de la información necesaria para entender los procesos operativos del universo y de la vida, y el futuro traería solamente un avance aún mayor y un conocimiento más sutil dentro de los lineamientos de lo que entonces se conocía. Huelga decir que en sólo 10 años la concepción humana de la realidad habría de sufrir quizá el mayor sacudimiento de la historia. Lord William Kelvin, presidente de la Real Academia —cúspide a la sazón del saber científico—, no imaginaba siquiera que una década después Albert Einstein y sus teorías especial y general de la relatividad cambiarían, de manera incontrovertible, la visión de prácticamente todo —empezando por el tiempo y el espacio. Unos cuantos lustros más tarde, la física cuántica alteraría, de nueva cuenta, la percepción de la realidad misma, lo que tuvo las más profundas implicaciones filosóficas. Luego, hacia 1929, la constatación de que el universo se encuentra en una cada vez más acelerada expansión llevaría inevitablemente a la idea que hoy se tiene del origen y desarrollo del universo que habitamos. Así, en los pocos más de 30 años posteriores al famoso discurso de tan augusto personaje, el mundo había experimentado cambios conceptuales más radicales que los de cualquier época anterior, excepción hecha de los tiempos de Copérnico y Galileo.

Si las transformaciones en las ciencias exactas fueron radicales, los cambios en las humanidades, las artes y la sociedad no lo fueron menos. La pintura de Picasso, Braque o Kandinsky, la música de Stravinsky y Schönberg y la literatura de Joyce eran seguramente inimaginables en la década de los noventa del siglo XIX, como lo eran la duración, la extensión y las repercusiones sociales de la Primera Guerra Mundial. Tampoco parecía inevitable el surgimiento de los Estados Unidos como factor decisivo en los acontecimientos mundiales.

Con la ventaja de una visión retrospectiva, ahora podemos ver que con tales cambios el siglo XX empezó temprano, lo que no parece ser el caso del siglo XXI.

Hoy en día las certidumbres respecto al futuro parecen estar menos definidas que las de comienzos del siglo XX. En la academia norteamericana existen dos corrientes dominantes. Algunos piensan que, ahora sí, la humanidad posee los conocimientos esenciales respecto del universo y los procesos que llamamos vida, y el futuro sólo traerá refinamientos de las teorías actuales y un grado mucho mayor de control sobre los fenómenos biológicos. Otros, en cambio, creen que estamos en la antesala de cambios fundamentales de paradigmas que harán inevitable una revisión completa de nuestras concepciones. En especial en física, algunos cosmólogos —Stephen Weinberg entre ellos— piensan que el llamado “modelo estándar”, que explica el big bang y la expansión del universo, no alcanza a describir del todo algunas cuestiones importantes y será sustituido por algún otro modelo desconocido en el presente. Según esto, habría una nueva física por descubrir.

Hasta donde es posible aventurar una especulación informada, es de esperar que a lo largo de este siglo se desvele el misterio de la materia y la energía oscuras que constituyen alrededor de 94% de nuestro universo, así como que se resuelva el futuro de la Teoría de Cuerdas, que durante ya varias décadas ha sido la hipótesis más socorrida para llegar a una “Gran Teoría Unificadora” (la que explique tanto la mecánica cuántica como la relatividad). Es muy probable, también, que en las próximas décadas se encuentre la primera evidencia de un exoplaneta con agua líquida y vida, y no puede descartarse que antes del siglo XXII hallemos evidencias de una civilización extraterrestre. Para todo esto contamos con los telescopios espaciales y el Gran Acelerador de Hadrones, herramientas que nunca antes habían estado a disposición del ser humano. Se esperan asimismo desarrollos extraordinarios en el terreno de la inteligencia artificial, lo que llevará a un mundo en que, por primera vez, las máquinas posean una mucho mayor capacidad de almacenamiento y manipulación de datos que todos los seres humanos juntos. En biología, se prevé la manipulación de los genes y los organismos hasta límites quizá hoy inconcebibles, aunque ya predecibles en teoría. La medicina personalizada y la nanotecnología aplicada a ésta, a la producción de alimentos y a la modificación del clima son algunas de las tendencias que mayores cambios implican para lo que será la vida cotidiana a finales del siglo. Las neurociencias —la más joven de las actuales áreas de investigación, ya que su gran desarrollo data apenas de la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial— continuarán revelando hechos que cambiarán para siempre la noción que el ser humano ha tenido de sí mismo, sus características, sus inclinaciones y opciones, es decir, su conciencia misma.

Por lo que se refiere a la sociedad, es de prever que, en términos globales, habrá más de lo mismo. Como ha ocurrido a lo largo de toda la historia, los menos seguirán acaparando la mayor parte de los recursos del planeta, mientras que quienes no tienen nada o tienen muy poco, seguirán siendo mayoría. Lo determinante para pertenecer a uno u otro grupo será la educación: la posesión del conocimiento, especialmente el técnico. Aun así, son previsibles cambios geopolíticos importantes: la consolidación de China como factor determinante de la economía mundial y, por tanto, elemento decisivo en la política internacional. Es muy probable que así como el Océano Atlántico ha constituido el eje de la historia desde el siglo XVI, el Pacífico se convierta en el espacio alrededor del cual se den los principales intercambios económicos, sociales y políticos del futuro. Desde luego, todos estos acontecimientos tendrán como marco determinante el cambio climático, cuya profundidad es aún incierta, pero que incidirá en todos y cada uno de los fenómenos sociales.

Estas y otras perspectivas se hallan reflejadas en los textos contenidos en el presente volumen y fueron ampliamente discutidas durante el coloquio que tuvo lugar en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Ni este volumen ni el coloquio mismo tienen la pretensión de constituir un exámen exhaustivo de la temática del futuro. Se trata solamente de algunos puntos de vista —formulados por muy eminentes investigadores, tanto de las ciencias naturales como de las ciencias sociales— sobre determinados temas que sin duda ocuparán a la academia y a la sociedad en general durante la centuria. Como sucede en cualquier evento de esta naturaleza, hubo personalidades invitadas que no pudieron hacerse presentes por razones de agenda. Por diversas causas —entre ellas el hecho de que numerosas intervenciones fueron puramente orales— resultó imposible incluir textos de todos los participantes. Evidentemente habrá otros foros, con los mismos u otros partícipes, que abordarán estos retos desde perspectivas diferentes. Enhorabuena. He aquí sólo un muestrario de lo que algunos destacados expertos prevén como temas que se discutirán a lo largo del presente siglo.

Héctor Vasconcelos

CIENCIA
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FÍSICA: ASTRONOMÍA EN EL SIGLO XXI

Luis F. Rodríguez*

INTRODUCCIÓN

A través de los siglos, la astronomía ha enfrentado retos que ha logrado resolver a veces de manera aparentemente completa y en ocasiones de manera parcial. En realidad, los logros de la ciencia son engañosos. Durante varios siglos se creyó que las leyes de Newton describían perfectamente el movimiento de los planetas alrededor del Sol, hasta que a principios del siglo XX quedó claro que eran sólo una aproximación espléndida y que una descripción más exacta requería de la relatividad general. La ciencia parece ser una búsqueda sin final de un conocimiento que es cada vez más exacto, pero nunca perfecto.

Con esto en mente, podemos preguntarnos cuáles son los grandes retos que enfrenta la astronomía contemporánea. Como es de esperarse, son muchos, pero se escogerán dos por un par de razones: en primer lugar, se trata de temas que son investigados por un buen número de astrónomos, lo cual apoya su importancia. ¿A qué nos referimos con un buen número de astrónomos? En el mundo hay alrededor de 15 000 astrónomos profesionales. Estimo que los temas que trataremos atrapan cada uno la atención de alrededor de un millar de astrónomos. En segundo lugar, estos temas van de lo muy pequeño (astronómicamente hablando) a lo muy grande. Así, enmarcan todas las escalas físicas que interesan a los astrónomos.

¿Cuáles son estos dos temas? El primero es la búsqueda, en estrellas fuera de nuestro sistema solar, de planetas similares a la Tierra, que incluso podrían ser habitables o estar ya habitados por alguna forma de vida. El segundo tema es el estudio de los llamados componentes oscuros del universo, la materia oscura y la energía oscura, que dominan el movimiento de las cosas en las grandes escalas de las galaxias y del mismo universo como un todo.

LA BÚSQUEDA DE PLANETAS TERRESTRES

Nuestro sistema solar está formado por el Sol, ocho planetas y un gran número de cuerpos menores (planetas enanos, satélites naturales, asteroides, cometas, etc.). Hasta donde sabemos, sólo la Tierra contiene vida. Marte ha sido estudiado por varios robots y no parece tener vida. Entonces, existen razones tanto astronómicas como biológicas para plantearse la pregunta de si existen planetas similares a la Tierra alrededor de las estrellas que vemos en el firmamento. Hasta hace un par de décadas había sido imposible realizar esta búsqueda. Los planetas son cuerpos insignificantes comparados con las estrellas y es muy difícil establecer su presencia. Aun el más grande de los planetas del sistema solar, Júpiter, pesa aproximadamente sólo una milésima de lo que pesa el Sol y su diámetro es 10 veces más pequeño. Así como Júpiter es insignificante respecto al Sol, la Tierrra es insignificante respecto a Júpiter, puesto que pesa 300 veces menos y su diámetro es una décima parte del de Júpiter. Más aún, los planetas son cuerpos oscuros, sin luz propia, que sólo brillan porque reflejan la luz del Sol. En contraste, las estrellas son cuerpos que producen grandes cantidades de luz y que pueden verse, incluso a simple vista, a través de las distancias interestelares.

La identificación de cuerpos externos al sistema solar que pudieran considerarse planetas se hizo por primera vez en 1992, cuando se detectó un sistema de dos planetas alrededor del pulsar clasificado como psr 1257+12. El problema es que los púlsares son estrellas muertas que se formaron de la explosión de lo que fue una estrella mucho más grande que el Sol, y nadie esperaba hallar planetas en un ambiente tan hostil. Desde entonces, se han encontrado planetas alrededor de un púlsar (el caso de psr B1620-26). Estos resultados no recibieron gran atención, y no fue sino hasta 1995 cuando los astrónomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz anunciaron la detección de un exoplaneta que orbitaba la estrella 51 Pegasi, una estrella parecida al Sol. Los planetas son extremadamente difíciles de ser detectados directamente y la técnica que usaron Mayor y Queloz fue estudiar el movimiento de la estrella con respecto a nosotros. A esta técnica se le conoce como de la velocidad radial (la componente de la velocidad de la estrella con respecto a la línea de visión hacia ella). Debido a la presencia del planeta, la estrella presenta un pequeño cabeceo, que es posible detectar con telescopios y detectores lo suficientemente sensitivos.

Una vez que quedó claro que la técnica de medir la velocidad radial de la estrella permitía inferir la existencia de planetas, así como determinar la masa y distancia de éstos a su estrella, se desarrolló una cacería de exoplanetas desde distintos observatorios en el mundo. Esta cacería fue muy exitosa, y para principios de la primera década del siglo XXI ya se conocían varios cientos de exoplanetas. El problema es que estos exoplanetas eran predominantemente cuerpos parecidos a Júpiter y además muy cercanos a su estrella, por lo que se les bautizó como “Júpiteres calientes”. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Sería que en el Universo no existían o casi no existían planetas como la Tierra? No era éste el caso, sino que estábamos ante un ejemplo de lo que se conoce como “sesgo observacional”. Los movimientos de la estrella son mayores y por lo tanto más fáciles de detectar conforme el planeta es más grande y más cercano a ésta. Para aclarar lo anterior, digamos que este sesgo sería equivalente a un pescador que tira al mar una red con agujeros de 10 centímetros y acaba concluyendo que no hay peces más chicos que 10 centímetros.

Los planetas tipo Júpiter son enormes esferas de gas (mayoritariamente hidrógeno y helio) que no tienen superficie sólida; en consecuencia, no podrían sostener la vida, como ocurre en la Tierra, que tiene superficie sólida.

Era entonces necesario buscar otra técnica que favoreciera, o al menos permitiera, la detección de pequeños planetas como la Tierra. Esta técnica resultó ser la del tránsito del planeta frente a la cara de la estrella. Si la órbita del planeta está en la orientación adecuada, cada vez que complete una vuelta pasará enfrente de la estrella y disminuirá por una pequeña fracción el brillo de ésta. Los planetas son mucho más pequeños que las estrellas y estos tránsitos no pueden producir un eclipse total, sino sólo una pequeña disminución del brillo estelar. Es importante aclarar que todo esto se ve desde la Tierra como un punto de luz que disminuye repetitivamente, con cada paso del planeta. No podemos distinguir al planeta de la estrella. Para explorar las posibilidades de esta técnica, la nasa puso en órbita en el año 2009 al satélite Kepler. Esta misión ha sido todo un éxito. Para 2013 lleva descubiertos más de un centenar de exoplanetas, entre ellos algunos de los mejores candidatos a planetas parecidos a la Tierra. Un ejemplo muy reciente es la estrella llamada Kepler 62, a la cual se le han detectado cinco planetas, todos con dimensiones similares a la Tierra (con radios que van de 0.54 a 1.95 del de la Tierra). Pero, de forma más interesante aún, los dos planetas más externos (conocidos como Kepler 62e y Kepler 62f) están en lo que se conoce como la zona habitable de su estrella. ¿Qué es la zona habitable?

La vida como la conocemos requiere de agua líquida. A la presión de una atmósfera terrestre, el agua está líquida entre los 0°C y los 100°C. Por debajo de ese intervalo se hace hielo y por encima vapor de agua. Entonces, un primer criterio para que un planeta sea considerado habitable es que su temperatura esté en este intervalo. Si un planeta está demasiado cerca de su estrella, estará demasiado caliente, mientras que si está demasiado lejos, estará demasiado frío. Como diríamos en México: “Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”. Este criterio de temperatura define una banda alrededor de la estrella que se conoce como la zona habitable. En el caso del Sol, la zona habitable abarca Venus, la Tierra y Marte.

El agua líquida actúa como un medio solvente en el que los compuestos orgánicos pueden mezclarse entre sí y ser transportados a las células. Nuestros cuerpos usan el agua líquida para eliminar las toxinas, regular la temperatura del cuerpo y ayudar al metabolismo.

Con el descubrimiento de muchos ejemplos de exoplanetas con tamaños similares al de la Tierra (lo cual implica que tienen superficie sólida), ubicados dentro de la zona habitable de su estrella (lo cual sugiere que podría haber agua líquida), el siguiente reto es estudiar la composición química de las atmósferas de esos exoplanetas, si es que las tienen. El estar en la zona habitable no garantiza nada. Además de la Tierra, Venus y Marte están en la zona habitable del Sol, pero ninguno de estos dos planetas tiene agua líquida. La evolución en el tiempo de un planeta lo puede llevar a perder su atmósfera (como el caso de Marte) o bien a desarrollar una atmósfera con un efecto invernadero tan fuerte que el agua sólo podría existir como vapor (como en Venus).

Afortunadamente, es posible conocer muchas cosas de la atmósfera de un exoplaneta observándolo remotamente, desde la Tierra. A la inversa, el estudio de la luz de nuestra Tierra desde el espacio, en particular de lo que se conoce como la radiación infrarroja, nos permite afirmar que hay en nuestra atmósfera moléculas de vapor de agua, oxígeno gaseoso, ozono y metano, las cuales están vinculadas a la vida. Por ejemplo, el metano desaparecería si se extinguiera la vida, puesto que es producido principalmente por la digestión de los mamíferos terrestres.

Se ha planteado la construcción de satélites astronómicos que pudieran estudiar la atmósfera de los exoplanetas seleccionados a partir de las observaciones ahora disponibles. El problema es que se trata de un proyecto sumamente costoso, en el rango de los 5 000 millones de dólares, y con la crisis económica actual, no ha sido posible encontrar el apoyo para su realización. Pero la experiencia nos demuestra que estas crisis son periódicas y que en un clima económico más propicio será factible financiar el proyecto, posiblemente por un consorcio de naciones.

El lado oscuro del universo

Lo primero que hay que aclarar al hablar de este tema es que la materia oscura y la energía oscura son cosas diferentes, pero que tienen en común que lo que sean, no lo podemos ver directamente y sólo sentimos su efecto en el movimiento de las galaxias y del universo como un todo.

Las galaxias de morfología espiral, como la nuestra, rotan alrededor de su centro. Cuando uno estudia esta rotación encuentra que es demasiado rápida y que si la galaxia solamente tuviera la masa que le vemos en estrellas y nebulosas, la fuerza centrífuga de la rotación le ganaría a la fuerza atractiva de la gravedad y la galaxia se dispersaría en el espacio. Pero esto no sucede, y la explicación es que además de la materia ordinaria que vemos en estrellas y nebulosas existe una materia oscura que no emite, absorbe o refleja la luz (o cualquier otra forma de radiación electromagnética), pero que sí deja sentir su fuerza de gravedad y mantiene estable a las galaxias. El candidato más viable para explicar la materia oscura es un tipo de partícula que existe en enormes cantidades, pero que simplemente no podemos ver o detectar, pero que está ahí.

Afortunadamente, hay teorías razonables que predicen la existencia de partículas con las características necesarias para explicar la materia oscura. Como interactúan muy débilmente con la materia ordinaria se les conoce como partículas masivas débilmente interactuantes o wimps (siglas en inglés de weakly interacting massive particles). El problema es que a pesar de un gran número de experimentos que buscan detectarlas, esto no se ha logrado. Una pequeña fracción de astrónomos piensa que lo que está mal es la ley de la gravedad de Newton. Esta ley nos dice que la fuerza de gravedad decae como la distancia al cuadrado. Estos astrónomos disidentes piensan que a grandes distancias la fuerza de la gravedad decae más lentamente que lo que nos dice la ley de Newton.

Pero si la materia oscura es difícil de entender, ante la energía oscura estamos, literalmente, a oscuras.

Para 1929, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble había acumulado observaciones de 24 galaxias que le permitieron cambiar la concepción del universo. Encontró un sorprendente resultado: la mayoría de las galaxias que él estudió se alejaban de la nuestra a una velocidad proporcional a su distancia, lo que se conoce como la ley de Hubble. Esta ley cinemática del universo local se interpreta como evidencia de una expansión uniforme del espacio: todas las galaxias se alejan las unas de las otras.

El descubrimiento de Hubble impulsó la teoría cosmológica basada en la relatividad general desarrollada por Albert Einstein años antes, y según la cual el universo no puede ser estacionario, tiene o bien que expandirse o bien que contraerse. Al estar expandiéndose actualmente el espacio, significa que en el pasado las distancias eran más y más pequeñas. La descripción de las condiciones físicas de la materia y radiación en épocas remotas, donde todo era más denso y caliente, dio lugar a la llamada teoría de la gran explosión, la teoría que mejor describe nuestro universo. En el contexto de la teoría de la gran explosión, hay múltiples posibilidades de expansión e incluso, luego de llegar a un máximo, podría haber contracción. Si en el universo hubiese sólo radiación y materia (tanto la ordinaria, como la oscura que aparentemente es cerca de seis veces más abundante), entonces la expansión tendría que frenarse por la acción atractiva de la gravedad que producen estos componentes. Ése es el comportamiento que se esperaba confirmar con las observaciones.

Durante décadas, muchos astrónomos dedicaron sus esfuerzos a estudiar la historia en el tiempo de la expansión del universo. El lector se preguntará si los astrónomos tenemos una máquina del tiempo. No, pero al estudiar objetos muy lejanos estamos estudiando el pasado porque la luz que de ellos nos llega salió de dichos cuerpos hace mucho tiempo, miles de millones de años en los casos más remotos. El reto lo asumieron en la década de los noventa dos grupos internacionales de astrónomos en el que jugaron un papel importante los observatorios de Cerro Calán y Cerro Tololo, Chile, así como los chilenos Mario Hamuy y José Maza, entre otros. Existe un tipo de explosiones estelares, llamadas supernovas de tipo Ia (SN Ia), que pueden verse a grandes distancias durante días y semanas posteriores a la explosión. Estas explosiones se espera sean similares en su luminosidad intrínseca, ya que provienen de superar la masa crítica de una estrella enana (1.4 masas solares) al acretar materia de una estrella compañera.

Lo que seguía era cazar supernovas del tipo correcto que estuvieran muy alejadas. Estas explosiones no son tan comunes. Por ejemplo, en galaxias como la nuestra se estima que pueden ocurrir alrededor de dos cada mil años. Entonces, para descubrir algunas supernovas en un año, hay que monitorear con buena precisión fotométrica decenas de miles de galaxias alejadas. Esta tarea la emprendieron en la década de los noventa de manera entusiasta las dos grandes colaboraciones internacionales mencionadas arriba, una encabezada por Saul Perlmutter y otra por Brian Schmidt y Adam Riess, los tres nacidos en Estados Unidos, aunque Schmidt realizó la mayor parte de su carrera profesional en Australia. Estos tres científicos compartirían el Premio Nobel de Física de 2011. En los artículos en los que planteaban cómo realizarían sus respectivos proyectos, ambos grupos hablaban de determinar la desaceleración de universo. Nadie hablaba de la posibilidad de que la expansión del universo estuviera acelerándose. La naturaleza les guardaba una enorme sorpresa.

Ambos grupos publicaron sus primeros resultados en 1998 y 1999 usando aún pocas supernovas cosmológicas. Aunque todavía con mucha incertidumbre, sus datos indicaban que el universo no se está desacelerando (esto es, expandiéndose cada vez mas lentamente), sino acelerando. Esta expansión acelerada implica que la densidad de materia-energía del universo está dominada por un medio repulsivo. Esto motivó un gran interés en las comunidades tanto de la astronomía como de la física.

Resultados de diferentes áreas sumados a los diferentes sondeos cosmológicos han convergido hacia un modelo cosmológico con geometría plana que de estarse frenando pasó a acelerarse en su expansión y que al día de hoy tiene densidades de materia-energía correspondientes a aproximadamente 5% en materia ordinaria, 21% en materia oscura y 74% en energía oscura. Contra lo que se creía anteriormente, la materia ordinaria es sólo una fracción pequeña del contenido de materia-energía del universo. Por otro lado, hay que decir que 5% que nos constituye a los seres humanos y a todo lo que vemos, es el porcentaje interesante porque es el que es capaz de formar estructuras como estrellas, planetas y humanos. La materia oscura y la energía oscura están distribuidas de manera más difusa. Pero en las grandes escalas son las que dominan el movimiento de las cosas.

Se ha presentado un gran número de propuestas para explicar la energía oscura (que siguen aumentando aceleradamente, como el universo), y para discriminar entre ellas se requiere de una nueva generación de sondeos observacionales que puedan determinar con mejor exactitud la expansión del universo a través del tiempo. Con el descubrimiento de la energía oscura, los astrónomos han abierto una caja de Pandora en la cosmología, astronomía y física de partículas. Les toca posiblemente ahora cerrarla. Por ello, varios de los grandes proyectos astronómicos más ambiciosos y costosos de los siguientes años están enfocados a medir con precisión la historia de la expansión del universo, así como los diversos parámetros cosmológicos.

*Centro de Radioastronomía y Astrofísica, UNAM, campus Morelia.[regresar]

FÍSICA: RETOS DEL SIGLO XXI

Rocío Jáuregui Renaud*

El avance de las ciencias básicas en el siglo pasado fue de la mano de desarrollos tecnológicos que no sólo hicieron más cómoda nuestra vida cotidiana sino que agilizaron la obtención, entendimiento e intercambio de información sobre todo aquello que nos rodea. La física jugó un papel protagonista en estos desarrollos y también es partícipe de las ventajas de estos adelantos. El siglo XX se inició con revuelo, ya que al menos tres revoluciones conceptuales lo acompañaron, dando origen a la física cuántica, la física relativista y la física estadística. El siglo XXI empieza con grandes expectativas pues, hoy como nunca, es posible estudiar con altísima precisión fenómenos físicos que involucran escalas espaciales tan pequeñas como aquellas en que las partículas elementales manifiestan sus transformaciones y tan grandes como las escalas astronómicas. Los sistemas a escalas intermedias pueden ser controlados átomo por átomo; se diseñan sistemas artificiales a temperaturas muy cercanas al cero absoluto; las nanociencias proporcionan las bases para el estudio, la generación y desarrollo de sistemas útiles en ramas tan amplias como la óptica, la biología y la medicina; sistemas cuasi bidimensionales y sistemas desordenados son base para el diseño de materiales con cualidades sorprendentes; los campos eléctricos y magnéticos se detectan, generan y controlan a muy bajas y muy altas intensidades. Es decir, la física del siglo XXI es de amplio horizonte y con retos en todas las direcciones. En los próximos párrafos se presenta un resumen de algunos de los aspectos que la comunidad ha identificado como especialmente importantes. Gran parte de esta información da seguimiento a los análisis realizados a principios de este milenio por instituciones como la International Union of Pure and Applied Physics. Con el propósito de una mayor claridad, se desglosan por área los temas que involucra la física en la actualidad.

METROLOGÍA

Esta disciplina concentra su atención en la implementación de protocolos que permitan realizar mediciones reproducibles con la máxima precisión accesible. Estas mediciones suelen referirse a objetos fundamentales como el tiempo. En este caso, muy recientemente se consiguió utilizar la lógica cuántica para medirlo usando un solo átomo y con un error de una parte en 1018, es decir, un segundo de error comparado con la edad del universo. Un reto es aplicar esta lógica novedosa en la medición de otras variables como la constante de estructura fina (que determina la intensidad de las interacciones electromagnéticas) que ahora se conoce con “sólo” 13 cifras significativas. Mediciones tan precisas son base del entendimiento al detalle de nuestro universo actual, pero también preceden dispositivos como el posicionador global (gps) o los controladores de telecomunicaciones.

FÍSICA ESTADÍSTICA

Ergodicidad e irreversibilidad, ¿cuándo es una aplicable y cuáles son los orígenes de la otra? Sistemas diversos en condiciones extremas poseen propiedades similares, ¿qué parámetros del sistema definen las clases de universalidad? ¿Cómo caracterizar la evolución de sistemas muy fuera de equilibrio? Y los sistemas desordenados, ¿ cómo sistematizar su estudio? Dada la impresionante capacidad de cómputo, las simulaciones numéricas de sistemas complejos, ¿pueden alcanzar el poder de predicción que permita en ocasiones obviar la realización de algunos experimentos?

ASTROFÍSICA

En otras contribuciones incluidas en este libro se mencionan en detalle algunos de los retos que encara la astronomía per se. Aquí sólo se mencionará que los avances tecnológicos recientes han permitido establecer puentes directos de la astronomía con la física de partículas y la cosmología. En este siglo, se están implementando detectores de partículas en el espacio y detectores de ondas gravitacionales. La radiación cósmica vuelve a ser un tema de frontera, y cada vez se ven más interacciones entre astrónomos y físicos de todas las áreas.

FÍSICA DE BAJAS TEMPERATURAS

Generar estados de la materia no convencionales a bajísimas temperaturas absolutas es ya cotidiano en muchos laboratorios (límite actual en la escala de nanokelvin). Es posible, además, controlar la interacción electromagnética entre los componentes de estos sistemas, así como su movimiento global, utilizando luz y campos magnéticos. Con estos sistemas se aprende sobre las correlaciones cuánticas en sistemas altamente controlados. Es un reto simular con ellos sistemas poco comprendidos en, por ejemplo, estado sólido. La generación y control de nubes atómicas ultra frías cerca de superficies permitirá hacer experimentos en microchips y diseñar componentes en los que, por ejemplo, se codificará y manipulará información con las reglas de la física cuántica. En la última década, ha sido posible generar gases degenerados formados no sólo por átomos, sino por moléculas simples. ¿Cuál es el límite con la tecnología actual? ¿Cómo romperlo?

FÍSICA BIOLÓGICA

Los sistemas biológicos son altamente complejos y el enfoque para su estudio no siempre coincide con la visión de un físico. Para él, de entrada, una pregunta fundamental corresponde a la identifición de elementos básicos comunes a fenómenos aparentemente muy diferentes. Entre los sistemas más estudiados en este ámbito durante la última década resaltan: en biología estructural, las proteínas vistas como máquinas moleculares, la caracterización física (mecánica y óptica) de procesos uni y multicelulares; los procesos estocásticos clásicos y cuánticos parecen clave en el entendimiento de fenómenos biológicos.

ACÚSTICA

Esta área tiene retos tanto intrínsecos como cercanos a otras muchas disciplinarias. Algunas de sus subdisciplinas son arqueoacústica, aeroacústica, procesamiento de señales acústicas, bioacústica, acústica arquitectónica, música, acústica submarina y acústica ambiental. Mencionemos algunos retos como la producción de espejos reversibles en el tiempo para la acústica oceanográfica, el uso de ultrasónido altamente enfocado en diagnósticos y tratamientos médicos, y el estudio de las respuestas psicológicas y fisiológicas al sonido de humanos y otras especies.

FÍSICA DE SEMICONDUCTORES

Los semiconductores son la base de la electrónica de estado sólido contemporánea, incluidos los transistores, las celdas solares, los emisores de luz a base de diodos (LEDS), los puntos cuánticos y los circuitos integrados. Entre los retos de este siglo, se mencionan el entendimiento y uso de electrones en medios cuasi bidimensionales ante la presencia de campos electromagnéticos externos y la generación de dispositivos novedosos con éstos. Tales medios pueden ser superficiales o internos al material.

FÍSICA DE PARTÍCULAS

Nuevamente hay retos intrínsecos como las pruebas al modelo estándar, el desarrollo de técnicas matemáticas y computacionales no perturbativas y la posibilidad de una teoría de la gravedad cuántica. También hay retos multidisciplinarios que involucran a la cosmología y a la astrofísica. En la actualidad se implementan nuevos laboratorios terrestres y se aprovechan las observaciones de fenómenos extraterrestres.

FÍSICA NUCLEAR

Es un reto entender núcleos inestables naturales y generar núcleos inestables artificiales, en particular con alto exceso de neutrones. También hay que analizar los efectos en núcleos de altas presiones y altas temperaturas. Es muy importante la relación con la física de partículas elementales.

ELECTRÓNICA CUÁNTICA

Láseres ultracortos capaces de detectar la evolución de fenómenos atómicos de ionización y recombinación, fragmentación y formación de moléculas. Desarrollo de láseres de alta potencia y de luz con estructura y estadística no trivial. Dispositivos útiles en áreas tan diversas como la biofotónica y la ingeniería cuántica.

PLASMAS

Retos en comprensión y control de fusión, plasmas fríos, plasmas de alta densidad muy fuera de equilibrio y plasmas en la ionósfera. La relevancia de ellos en el laboratorio y en el espacio exterior.

FÍSICA ATÓMICA, MOLECULAR Y ÓPTICA

Retos en comprensión (mediciones de alta precisión y su comparación con la teoría) y control de átomos, moléculas y iones ultrafríos. La evolución temporal de procesos a nivel atómico, molecular y nanoscópico, y su manipulación mediante la interacción radiación con materia. Comprensión y control de la pérdida de coherencia cuántica de sistemas abiertos. Todo ello en el contexto de la ingeniería cuántica que incluye a la óptica cuántica.

Nótese que sólo dimos ejemplos acerca de algunas temáticas con grandes retos. Además, este resumen no menciona retos específicos de áreas tan extensas como la materia condensada, en particular líquidos, superficies e interfases. Tampoco menciona el control de campos electromagnéticos y campos magnéticos estáticos. Poco espacio hemos dejado a la física matemática y computacional. Y los retos en la enseñanza de la física en el ámbito internacional son enormes, y en el nacional, gigantescos.

¿Cuáles son las estrategias internacionales para enfrentar los retos del siglo XXI? Son muchas, algunas las podríamos llamar convencionales: grupos de trabajo en universidades, laboratorios nacionales o empresas que buscan respuestas a problemas muy específicos. Otras estrategias reflejan las facilidades enormes de la comunicación global. Vemos cada día con mayor frecuencia la formación de grandes grupos interdisciplinarios e internacionales. Estos grupos requieren de pocos líderes y muchos especialistas. Los ejemplos en funcionamiento actual muestran eficiencia, y México ha hecho esfuerzos claros para no quedar fuera de ellos. Debemos, sin embargo, ser cuidadosos y seguir formando científicos con bases sólidas y visión amplia, que no solamente sean parte de grandes proyectos internacionales sino que estén capacitados para ser sus líderes.

*Instituto de Física, UNAM.[regresar]

EL TERRITORIO DE LA FÍSICA CUÁNTICA *

Luis de la Peña**

El principio del siglo XX vio nacer la teoría de la relatividad (la especial en 1905, la general en 1916) y una década después (entre 1925 y 1927 para ponerle fecha) la mecánica cuántica. Estas dos teorías definieron el carácter y la naturaleza de la física del siglo pasado.

La mecánica cuántica es, en lo básico (aunque no exactamente), la rama de la física que estudia los sistemas ultramicroscópicos, como átomos o moléculas e incluso menores, y sus agregados más fundamentales. Ésta es una teoría esencialmente diferente de las que conociera la física anterior al siglo XX. La teoría cuántica demanda una visión física muy propia y altamente novedosa, la que llega incluso a estar en contradicción con la visión que del mundo nos proporcionan la física clásica y el resto de las ciencias naturales. Pero se abordará esto más adelante.

La mecánica cuántica es a la física actual lo que la mecánica de Newton fuera para la física clásica: el sustento teórico general de los avances físicos ulteriores. Con su establecimiento se dieron las bases para el surgimiento y desarrollo de la amplia variedad de teorías que conforman la física contemporánea. Como ejemplos podemos citar la electrodinámica cuántica y la teoría cuántica de campos, la física atómica, la molecular, la nuclear, las de los diversos estados de la materia, como sólidos, líquidos, gases, geles y plasmas, la de las partículas elementales, etcétera.

Más allá del territorio que le es propio, la mecánica cuántica ha alentado también el surgimiento de importantes capítulos de campos científicos que le son afines. Un notable ejemplo es la química cuántica o química teórica, que ha conducido a señalados avances de esta ciencia. Los resultados están presentes en la síntesis y generación de una amplia variedad de medicamentos y drogas, o bien, en la producción de nuevos materiales, el modelaje molecular, la química computacional, etc. La tabla periódica de Mendeleev, y con ello la base misma de la química, encuentra su explicación última en la mecánica cuántica.

Varios capítulos de la astrofísica contemporánea son resultado de una productiva simbiosis con las actuales teorías de origen cuántico. Es de esperarse que en su momento emerjan de este matrimonio respuestas a profundos misterios, como la esencia de la energía oscura, en la que reside aproximadamente 70% de la energía del universo y no se sabe qué es. Algo análogo sucede con la materia oscura, otro misterio que representa esta vez aproximadamente 25% de la materia del universo. En otras palabras, el mundo que vemos no representa más de 5% de aquello que hay en el universo y el resto es un enigma. Seguramente, yendo de la mano la astrofísica y la teoría cuántica se requerirá menos tiempo para develar el misterio.

La mecánica cuántica también puede preciarse de haber contribuido a la biología contemporánea con más que un grano de arena. De hecho, la más actual rama de la biología, la biología molecular, o sea, la biología que se centra en la base molecular de la actividad biológica, tiene abuelo físico. Un destacado antecesor de la biología molecular, Hermann Muller, después de muchos años de trabajo exitoso, reconoció las limitaciones de un genetista para alcanzar una explicación fundamental de las propiedades de los genes y sus acciones. Allá por 1936 escribió un ensayo en el cual reconoce tales limitaciones y señala que les tocaba ya al físico y al químico entrar en escena. Y pregunta: “¿Quién es el voluntario que se lanza?” El reto fue respondido. Primero por Schrödinger, uno de los grandes creadores de la mecánica cuántica, quien propuso una explicación cuántica al juego entre estabilidad y mutabilidad del gen en su libro ¿Qué es la vida?, obra que resultó muy influyente entre los biólogos. Poco más adelante la emigración del físico Max Delbrueck hacia la biología resultó aun de mayor impacto. Es interesante comparar las perspectivas científicas de estos dos pioneros: mientras Schrödinger pretendió reducir la biología a la física en su breve obra, Delbrueck y su escuela mantuvieron el objetivo de entender cómo se complementan entre sí estas disciplinas. Muy al estilo de los físicos, Delbrueck empezó su nuevo derrotero con el estudio del sistema biológico de interés más simple: un virus. Es la biología molecular naciendo.

La intensa actividad alrededor de las teorías de naturaleza cuántica ha dado lugar al surgimiento de una vasta colección de aplicaciones y dispositivos que basan su funcionamiento en fenómenos cuánticos. Entre los ejemplos quizá más notables, pero no únicos, se encuentra una variedad de materiales que produce la industria contemporánea, que va desde tejidos de todo tipo y con propiedades prediseñadas, hasta los materiales proyectados para las necesidades de la tecnología espacial. En otra dirección se encuentra el instrumental médico de base cuántica, como es el microscopio electrónico, o bien, los diversos sistemas de diagnóstico mediante imágenes en vivo e incluso tridimensionales, como es el caso de la tomografía nuclear. La cirugía de precisión ha encontrado a un gran aliado en el láser, cuyas aplicaciones médicas y quirúrgicas cada día son más extensas.

De mayor interés aún son las contribuciones de la física cuántica a las comunicaciones inalámbricas, con internet y los servicios derivados de él a la cabeza, incluido el ya indispensable teléfono móvil. Se estima que operan en el mundo alrededor de 6 000 millones de teléfonos portátiles, lo que se acerca significativamente al número de pobladores del planeta. Otro capítulo de relevancia en el que la tecnología de origen cuántico ha tenido enorme impacto es el cómputo. Desde las enormes computadoras en uso hasta la minilaptop, juegan ya un papel en nuestra cotidianidad muy difícil de evaluar y aún más de exagerar en importancia. Para la ciencia y para la tecnología la computadora se ha convertido en el instrumento indispensable. Durante varios siglos hubo dos formas de hacer ciencia, particularmente física (y astronomía y química): la experimental u observacional y la teórica. Ahora son tres, pues a las dos anteriores se ha agregado una tercera que cada día adquiere mayor importancia relativa: la simulación. Ésta es lo que su nombre indica: el estudio de los fenómenos o procesos de interés (de la naturaleza que sean, desde matemáticos hasta sociales o psicológicos) mediante su simulación en una computadora.

El impulso que ha adquirido la ciencia, y muy particularmente las ciencias naturales, nos augura para un futuro próximo resultados importantes, aunque seguramente impredecibles en su mayor parte. Nuestros abuelos no podrían haber predicho lo que hoy vivimos, así como nosotros tampoco podemos entrever con razonable seguridad cuáles serán los resultados que la ciencia nos habrá de brindar dentro de algunas décadas. Sin embargo, a plazo corto las cosas son más claras. Hay dos grandes motores que mueven a la ciencia. Uno de ellos es interno a ella. Opera cuando la ciencia se plantea como tema de estudio un problema que le es propio y consustancial. Podemos prever algunos de los problemas de peso que habrán de encontrar respuesta en el curso de las próximas décadas. Los neurólogos, por ejemplo, nos han dicho que el problema de la conciencia encontrará solución en el curso del presente siglo. Por mí, preferiría un plazo mucho más corto, pues me gustaría conocer la solución.

En el terreno de la física hay enorme actividad alrededor del estudio de los sistemas complejos. Pero, todavía no existe una teoría general de ellos, pues las matemáticas de los sistemas no lineales, que les son fundamentales, están aún por desarrollarse. Seguramente en el curso de algunos años se avanzará mucho en esta tarea. Algo análogo podemos decir respecto a lo que probablemente se deba considerar como el gran problema físico por resolver hoy en día: la unificación de la relatividad y la física cuántica. Estas teorías no han podido encontrar acomodo en una visión única del mundo físico; nos presentan dos visiones divergentes del mundo físico, el que es, sin embargo, único. La solución de este problema, tema al cual están abocados en este momento miles de físicos teóricos dispersos en el mundo, nos dará una visión unificada y seguramente que riquísima de todas las fuerzas que ocurren en la naturaleza. Cuando se llegue a ella constituirá la mayor síntesis que habrá creado la mente humana. Éste es uno de los mayores retos de la física contemporánea.

A los temas de frontera que es necesario atender seriamente para alcanzar las metas visibles, debo agregar la propia teoría cuántica y, más en particular, la mecánica cuántica. Muchos colegas que lean o escuchen esto fruncirán las cejas, pero hay otros que prestarán atención. El punto está en que (como ha sido reconocido por la comunidad científica a través de diversas encuestas) el siglo XXI ha heredado los problemas de fondo de la mecánica cuántica. De hecho, desde su fundación un número importante de físicos, incluyendo a varios de sus fundadores mismos, han objetado muchas de sus características. A ello se suma que, lejos de ser una teoría fundamental de la naturaleza, la mecánica cuántica se constriñe a describir lo que observamos. En otras palabras, se trata de una teoría de carácter fenomenológico, un tanto similar a la termodinámica. La conclusión es que aún no hemos entendido correctamente la física del mundo cuántico, no obstante los innumerables éxitos y la magnífica estructura lógica de la teoría. Tratar de unificar la relatividad con la mecánica cuántica como la conocemos puede conducir a transportar los problemas de esta última a la nueva física que pretende construirse. Portaríamos con ella el pecado original. Más seguro parece corregir primero lo que está a la mano para usar el instrumento una vez sano para dar el siguiente paso. Una solución satisfactoria a los problemas fundamentales de la teoría cuántica podría, por lo demás, arrojar luz sobre el problema de la unificación.

Mencionamos que hay un segundo gran motor que mueve e impulsa la ciencia. Éste es el motor social, que con frecuencia resulta más potente y más activo que el motor interno. Desde la electricidad, los grandes avances se dan en el laboratorio científico, para quedar en las manos de los inventores, los ingenieros y las industrias el darles su forma industrial y diseminar el producto. El papel que la imprenta de Gutenberg jugara como impulso al Renacimiento europeo, a la Reforma, a la Iluminación, a la ulterior revolución científica y, finalmente, a las grandes masas urbanas al hacer extensivo el aprendizaje, lo juega hoy la ciencia, instalada ya como base de una actividad social y económica central. No es erróneo, en el fondo, hablar de la sociedad del conocimiento. Sólo que también aquí existen profundas diferencias.

¿Le podríamos hablar sin mortificación a un habitante de Haití o de Costa de Marfil de la sociedad del conocimiento o de una industria de base científica? Aunque en una escala menos grave, una duda análoga me viene a la mente al considerar a los países latinoamericanos. Los grandes productos de la ciencia han surgido en los países industrializados, que han aprendido a utilizar la ciencia en su beneficio. Estos países desarrollados han mantenido una política de apoyo a la ciencia y al desarrollo tecnológico propio de manera sostenida durante siglos y el resultado está a la vista. No es ésta la ocasión para preguntarnos sobre el origen de los capitales requeridos para realizar tales empresas. Lo que interesa ahora es que hubo una clara política de desarrollo tecnológico propio, impulsada de manera mancomunada por los gobiernos y la industria. La industria utilizó sus recursos para aprender a hacer, y hace. Recordemos, por ejemplo, que la compañía Bell Telephone (transformada después en ATT) ha poseído ella sola un número mayor de premios Nobel entre sus investigadores que la suma de todos los premios Nobel latinoamericanos. Esto es un buen índice del nivel de conocimientos que distingue a la industria verdaderamente moderna.

Lo característico de nuestros países, sobre todo del nuestro durante las últimas décadas, es, desafortunadamente, el desinterés hacia la ciencia y la construcción de una industria verdaderamente nacional y de base científica. Con ojos miopes puestos en el exterior se prefiere comprar el producto del conocimiento, pagado a precios exorbitantes, antes que utilizar y desarrollar nuestros conocimientos y recursos para hacer en casa lo que la casa demanda. Gobierno e industria consideran más apropiado comprar el producto elaborado sin darse cuenta que ello hipoteca nuestro futuro y frena nuestro propio desarrollo. Hoy por hoy, hasta más de la mitad del maíz y del frijol que consumimos es importado.

Piénsese en el ejemplo de la energía eólica. Se decidió, por cierto con bastante retardo, dar los primeros pasos en su uso en nuestro país. En vez de crear una empresa nacional con laboratorios de investigación y los vínculos apropiados con las universidades para el diseño y producción de los aerogeneradores y demás requerimientos, se entregó el paquete entero a una empresa extranjera. Y ¿cuántos paquetes de energía solar hemos comprado, siendo México uno de los países que recibe más energía solar en el mundo, por lo que deberíamos ser líderes en este terreno? Hasta ahora todos los esfuerzos nacionales en este terreno han sido aislados e insuficientes; significativos sí, pero menores respecto a lo que el país debería estar haciendo. Simplemente, no existe política estratégica oficial al respecto; ni en general para el usufructo y desarrollo de la ciencia, ni para el desarrollo tecnológico e industrial. El país no está aprovechando, en consecuencia, la amplia capacidad científica y tecnológica tanto humana como material que posee, particularmente esta última, en sus universidades e instituciones académicas superiores. Es claro que falta un proyecto moderno de nación que tome en cuenta que la inversión en ciencia es uno de los negocios más redituables.

Sin embargo, debemos agregar que parte de la política científica debe ser también la valoración de la ciencia con proyección social, y en esto los propios científicos tenemos una buena parte de la responsabilidad, en particular aquellos que poseen capacidad de influencia y evaluación.

Recientemente, un grupo de investigadores miembros del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República (con la colaboración de otros colegas) ha presentado una quincena de proyectos de desarrollo para atender sendos problemas de importancia nacional. Se trata de proyectos importantes que requieren de trabajo de investigación para su solución. Si se lograra que el gobierno central los atendiera se le demostraría de manera palpable la utilidad de la ciencia y de los científicos. Quizá ello ayudara a que finalmente se perciba en los centros de decisión el valor social de la actividad científica.

Hasta dónde podremos nosotros participar de manera significativa en los desarrollos más importantes que se habrán de dar en el campo de la física, o si se prefiere, de las ciencias naturales, depende en mucho del apoyo que se brinde a la ciencia. Un ejemplo dice todo. Holanda tiene una extensión territorial de la mitad y una población doble de la de Veracruz en orden de magnitud. ¿Cuántos premios Nobel en ciencia tiene Veracruz? Holanda tiene 19. En Holanda se atiende la ciencia y la educación desde hace siglos. Ahí está la diferencia, no en la distribución de talento.

En esto podemos identificar uno de los mayores retos para la ciencia en nuestro país.

*Trabajo realizado con el apoyo parcial del proyecto PAPIIT IN-106412[regresar]

**Instituto de Física, UNAM.[regresar]

NANOTECNOLOGÍA
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LA NANOTECNOLOGÍA, REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DEL SIGLO XXI

Sergio Fuentes Moyado*

INTRODUCCIÓN

La nanociencia y la nanotecnología son dos de los principales ejes de innovación en el siglo XXI, que ofrecen grandes beneficios para la sociedad. Estudios realizados por gobiernos e instituciones ponen de manifiesto que se esperan grandes avances científicos y tecnológicos basados en la habilidad de controlar a la materia a la nanoescala. Se puede decir que la innovación debida a la manipulación a la escala nanométrica abarcará la gran mayoría de áreas que tienen un impacto directo en la manera en que vive la Sociedad actual. Se esperan mejoras en salud y tratamiento de enfermedades, en sistemas alternos de energía, en protección al medio ambiente y cambio climático; también se espera mayor producción y alargamiento de la vida de los alimentos, vestidos que repelen la suciedad y que evitan el crecimiento de hongos y bacterias, computación de ultra alta capacidad de almacenamiento y gran velocidad, construcción de casas y edificios más resistentes y más ligeros y con paredes que evitan que se adhiera el polvo, sólo por mencionar algunas de las innovaciones importantes.

Algunos estudios técnico-económicos realizados por empresas especializadas revelan que las inversiones en el área de nanotecnología por parte de los gobiernos de los países avanzados y las empresas líderes son muy cuantiosas, y se justifican por el hecho de que se esperan grandes avances científicos y tecnológicos.

El que nuestro país pueda participar en este nuevo campo es un reto que requiere de un esfuerzo enorme en ciencia y tecnología, a través de la formación de los recursos humanos adecuados, el equipamiento de los laboratorios de investigación y su aprovechamiento eficiente, el financiamiento de proyectos de gran envergadura, la colaboración multidisciplinaria y la vinculación con las instituciones gubernamentales y la industria. Los resultados dependen de que se combinen estos factores de la manera adecuada. La integración de estos esfuerzos permitirá alcanzar los objetivos de generar innovación que impulse el desarrollo económico y el bienestar de la población.

Desde el punto de vista académico, se puede mencionar que los laboratorios de investigación mexicanos están siguiendo muy de cerca los descubrimientos realizados en el mundo. Con financiamiento de Conacyt y de las instituciones educativas como la UNAM, el IPN, la UANL, entre otras, se han realizado inversiones para formar laboratorios especializados en nanotecnología en diferentes partes del país. En el aspecto gubernamental se están realizando reuniones y acuerdos con países como Estados Unidos y organismos de comercio como la oecd, para integrarse en el contexto mundial de la legislación y el intercambio comercial de las nanotecnologías.

En la perspectiva de las empresas que desean tener ventajas competitivas, existe también un gran interés en desarrollar nuevos productos que los ubiquen de manera preponderante en el mercado. En algunos sectores como el de cerámicas y pisos, cemento y sus derivados, polímeros y plásticos de especialidad, papel, computación, almacenamiento de datos, ya se están elaborando proyectos para incorporar nanotecnología en sus productos y procesos. En Nuevo León se ha creado una incubadora de nanotecnología y un clúster de nanotecnología que están impulsando los proyectos de la industria en este campo.

En cuanto a producción y comercio mundial, los nuevos desarrollos de la nanotecnología implican, como cualquier actividad humana, algunos riesgos, y por lo tanto se deben tomar precauciones para que se desarrollen las medidas de regulación y protección adecuadas, al mismo tiempo que la comercialización. El uso de las nanotecnologías se puede reglamentar a través de normas y regulaciones, como se ha hecho en un gran número de tecnologías que se han incorporado a la vida diaria.

ANTECEDENTES

Las propiedades de la materia relacionadas con el tamaño se conocen desde hace muchos siglos. Se han utilizado partículas muy pequeñas en la preparación de colorantes para vidrio (catedrales), cerámicas (arabes) o en el color azul maya característico de nuestra cultura precolombina. Asimismo, desde hace tiempo se han aplicado nanoestructuras como catalizadores, adsorbentes, bactericidas, etcétera; sin embargo, no se tenía plenamente identificado el concepto de cambio de las propiedades de la materia sólida que se generan al disminuir su tamaño.

El descubrimiento del microscopio de tunelamiento de electrones en 1986 por Binnig y Mueller, abrió la puerta a la identificación y manipulación de los átomos en una superficie conductora. De esta manera se identificaron los arreglos de los átomos en la superficie y pudieron ser ordenados para formar palabras. El desarrollo de otras tecnologías de observación y análisis de la estructura atómica, como el microscopio electrónico de transmisión con haz de iones enfocados, filtros omega, corrección de aberración, etcétera, coadyuvaron a entender las propiedades de la materia a la nanoescala. De gran importancia para la nanotecnología fue la creación de supercomputadoras que permitieron modelar nanoestructuras relativamente complejas y el desarrollo de un gran número de métodos de síntesis de nanopartículas y de nanoestructuras, utilizando técnicas de sol gel, microemulsión, autoensamblado y coprecipitación, entre otras.

El rápido avance de las nanociencias en los noventa, llevó a que se realizara en Estados Unidos un análisis de las posibilidades de que esta nueva área de la ciencia generara innovación competitiva que se tradujera en un beneficio para la sociedad. Esto dio lugar a la Iniciativa Nacional de Nanotecnología, anunciada por el presidente Clinton en el año 2000 y que otorgó financiamiento dedicado a fortalecer las actividades de investigación, formación de recursos humanos y desarrollo de tecnología, que produjeran innovaciones aplicables a mediano y largo plazo.

La visión de una nueva revolución tecnológica en el siglo XXI basada en las aplicaciones de la nanotecnología se extendió rapidamente, y otros países o regiones diseñaron sus propios proyectos de desarrollo de la nanotecnología. Japón, Europa, India, e incluso naciones latinoamericanas como Brasil y Argentina, fueron incorporándose en los siguientes años a ese impulso de generar innovación y competitividad con base en el control de las propiedades de la materia a la nanoescala.

Los avances de la nanotecnología, como cualquier actividad humana, no están exentos de riesgos, y por lo tanto se debe tener precaución para que se desarrollen al mismo tiempo que la comercialización y las medidas de regulación y protección adecuadas. El riesgo es un factor que estamos acostumbrados a incluir en nuestras actividades diarias. Se sabe que todos los días, desde que nos levantamos, estamos expuestos a riesgos, ya sea por la actividad que realizamos o por la exposición a sustancias que ponen en peligro nuestra salud. Por ejemplo, al tomar un baño o al salir a correr al parque podemos sufrir caídas; asimismo, al usar desodorantes, aromatizantes e insecticidas estamos utilizando sustancias tóxicas que afectan nuestro organismo o a la naturaleza. Otros riesgos a los que estamos acostumbrados son el uso de la estufa de gas o de aparatos eléctricos, o a la conducción de un automóvil. En este último caso, aumentamos de manera voluntaria los riesgos cuando ingerimos alcohol, utilizamos el celular, vamos a exceso de velocidad o volteamos a ver a alguien muy atractivo.

Por lo tanto, se deben diseñar estrategias que permitan determinar las medidas que regulen la producción de nanomateriales, así como su uso y disposición. Este trabajo ya se realiza en otras regiones del mundo y conviene involucrarse en su desarrollo, aun cuando las visiones pueden ser diferentes en cada caso. En la actualidad, México participa con especialistas de Estados Unidos para definir las reglamentaciones en nanotecnología, coordinadas por el Centro Nacional de Metrología (Cenam).

ESTADO ACTUAL DE LAS NANOCIENCIAS EN EL PAÍS

El estudio de partículas de muy pequeño tamaño y sus aplicaciones se realiza en el país desde finales de los años setenta, antes aun de que se identificara el campo de investigación como nanociencias, lo cual se llevó a cabo a principios de los noventa. Se ha investigado la síntesis, la caracterización y la aplicación de pequeñas partículas metálicas, se han modelado clústers o aglomerados de baja dimensión y se ha caracterizado la estructura y composición de las superficies sólidas. Los principales grupos de investigación se desarrollaron en las áreas de física, química y ciencia de materiales, en instituciones como el Instituto de Física y la Facultad de Química de la UNAM, el Instituto Mexicano del Petróleo, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla y el Cinvestav.

Existen estudios de la situación de las actividades y los actores que juegan un papel preponderante en nanociencia y nanotecnología (NyN) en el país. Se han identificado los grupos de investigación, las redes existentes, las temáticas principales, los centros dedicados, las instituciones que imparten licenciaturas y posgrados, las empresas que están desarrollando productos, los clústers e incubadoras formadas, así como los recursos humanos involucrados.

También se ha identificado que hay aproximadamente 50 instituciones que realizan investigación en nanociencias. Existe presencia de la temática en universidades de la frontera norte, como Baja California, Sonora, Chihuahua, Ciudad Juárez, Coahuila, así como en la frontera sur (Universidad Autónoma de Chiapas, Instituto Tecnológico de Cancún), pasando por Oaxaca, Tabasco, Nayarit, Hidalgo, Aguascalientes. Los únicos estados en los que por el momento no se han identificado grupos de investigación son Guerrero y Tlaxcala, pero no hay duda de que en un futuro muy próximo se integren al desarrollo de grupos en nanociencia y tecnología.

Las principales instituciones en relación con el número de artículos de investigación publicados son la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y los centros Conacyt; le siguen el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y algunas universidades estatales, como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), la Universidad de Sonora (Unison) y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). Existen universidades privadas que también contribuyen significativamente en la temática nano, como la Universidad de las Américas (UDLA) y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

Hay desde hace varios años redes de investigación formadas de manera institucional, como la de Red de Grupos de Investigación en Nanociencia y Nanotecnología (Regina) de la UNAM, la Red de Nanociencias de la UAM y la Red de Nanociencias y Microtecnología del IPN. En estas redes se agrupan físicos, químicos e ingenieros que colaboran en proyectos de investigación para resolver un problema de manera multidisciplinaria. En las dos primeras participan principalmente científicos, mientras que en la red de la UAM, además de ellos, se han incorporado investigadores del área social y especialistas de diseño que abordan la temática nano desde otros aspectos como la percepción, la educación y el juego. En tiempos recientes se han sumado a la temática nanociencias y nanotecnología, grupos de biotecnólogos que están abriendo un campo de convergencia de bionano, en el cual se logran efectos sinérgicos entre ambas disciplinas.

El interés de la industria nacional en el desarrollo de nuevos productos que incorporan nanomateriales se pone en evidencia a través de los apoyos que solicitan a Conacyt. La industria del cemento, de los plásticos, de polímeros, de alimentos, así como la industria química, petrolera, petroquímica, minera, de automóviles, entre otras, tienen considerado abrir líneas de productos innovadores basados en nanotecnología. Un caso de mucho interés se ha presentado en la zona de Monterrey, particularmente en el Parque de Investigación e Innovación Tecnólogica (PIIT), en donde se ha creado una incubadora de procesos basados en nanotecnología y se ha formado el clúster de nanotecnología entre empresarios y centros de investigación, como el Centro de Investigación de Materiales Avanzados (CIMAV).

Se ofrecen licenciaturas relacionadas con nanotecnología en la udla en Puebla, la Universidad de La Ciénega en Michoacán, el Instituto Tecnológico de Tijuana y el Centro de Nanociencias y Nanotecnología de la UNAM en Ensenada. Las instituciones que imparten posgrados dedicados a nanociencias y nanotecnología son la Universidad de Baja California, el Cinvestav Zacatenco y el CIMAV; sin embargo, en un gran número de posgrados institucionales se imparten materias y se tienen registrados temas de tesis sobre nano. Debido al interés de los jóvenes y profesores en los nuevos avances de la ciencia, los temas relacionados con nano están aumentando de manera muy rápida.

Uno de los campos de gran interés en la industria de microelectrónica y computación y que demanda un alto grado de capacitación y experiencia es la nanofabricación o fabricación de nanodispositivos, que incluye nanochips y sistemas nanoeléctrico-mecánicos (nanoelectromechanical systems (NEMS)), para aplicaciones como sensores, actuadores, medidores, reguladores, etcétera, los cuales pueden ser incorporados en un gran número de aplicaciones diarias, en el hogar (temperatura, contaminantes), en el automóvil (detectores de velocidad, inercia, desgaste de llantas, gases), en la oficina (control de entrada y salida, detectores de ambiente, etc.) y hasta en el cuerpo humano para lidentificar enfermedades y variación de las funciones vitales.

El carácter multidisciplinario de las nanociencias y nanotecnología requiere de la participación conjunta de especialistas que integren sus conocimientos y habilidades en la investigación, desarrollo y producción de nanomateriales, nanodispositivos y nanosistemas. Para lograr el crecimiento de esta disciplina y que se puedan obtener los resultados mencionados anteriormente, es imperativo que el trabajo de grupo, la colaboración, el trabajo en redes, los proyectos multiinstitucionales y el uso racional de la infraestructura se lleven a cabo de una manera óptima.

LA RED TEMÁTICA DE NANOCIENCIAS Y NANOTECNOLOGÍA

La Red Temática de Nanociencias y Nanotecnología del Conacyt se creó en 2009, en conjunto con otras 12 redes, como resultado de la convocatoria de megaproyectos que publicó el Consejo en 2006. Las redes se integraron a partir de los principales proyectos presentados; en el caso de la nanotecnología, se unieron las tres presentadas por la UNAM, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) y el CIMAV con una de microelectrónica del inaoe, para formar la red temática. Para operar las redes se constituyeron los Consejos Técnicos Académicos, con la participación de ocho representantes académicos, uno del gobierno y uno de empresas, y se nombró un representante responsable ante la Dirección de Redes del Conacyt.

El ingreso de miembros a las redes se realiza por solicitud individual atendiendo a las convocatorias anuales del Conacyt. En la actualidad se encuentran registrados 280 miembros de la red que provienen de 42 instituciones distribuidas por todo el país. La red promueve la movilidad de investigadores y estudiantes para que puedan realizar su trabajo de investigación de una manera más completa, fomenta la colaboración nacional e internacional, facilita el uso del equipamiento especializado, la presentación de proyectos multidisciplinarios y multiinstitucionales de gran envergadura en convocatorias nacionales e internacionales. Además, favorece la realización de cursos de especialización y escuelas entre países, apoya la organización de eventos y organiza talleres de expertos.

El proyecto de la red nanociencia y nanotecnología para 2013 es elaborar la iniciativa o proyecto nacional de nanotecnología en los próximos meses. Existe la conciencia clara entre los participantes académicos e industriales de que México debe sumarse al grupo de países que pueden generar innovación de última generación, basada en nanociencia y tecnología. Se han realizado los primeros contactos para la realización de este proyecto en colaboración con una compañía de inteligencia estratégica.

Este programa, denominado Iniciativa Nacional de Nanotecnología, definirá las áreas en que México tiene fortalezas, que pueden ser desarrolladas para generar ventajas competitivas. Asimismo, analizará en cuáles áreas la nanotecnología puede aportar soluciones para atender problemas prioritarios. También comprenderá una descripción de los activos con que cuenta el país, incluidos los grupos de investigación científica y tecnológica, las instituciones que forman recursos humanos especializados, las instituciones o asociaciones que realizan la vinculación con las empresas y aquellas que trabajan en proyectos de escalamiento de las nanotecnologías, para llevarlas a la escala industrial.

PRODUCTOS DISPONIBLES BASADOS EN NANOTECNOLOGÍA

Los productos disponibles en el mercado comprenden: artículos deportivos como bates de beisbol, raquetas de tenis y bicicletas ultraligeras; artículos de protección como cascos de motociclista y defensas de automóviles; y artículos para el hogar como maletas de viaje y herramientas. Otros productos son las telas que repelen la suciedad, evitan el crecimiento de bacterias, así como los chalecos de protección antibalas.

Se aplica nanotecnología también a los lentes de sol, a las computadoras, a las cámaras fotográficas y a los teléfonos celulares. Se incorporan nanomateriales a las superficies de vidrio para que sean repelentes al agua, autolimpiantes, antirreflectivas, resistentes al paso de la radiación ultravioleta o infrarrojo, resistentes al desgaste o conductoras.

Se utilizan compuestos que bloquean la radiación ultravioleta en protectores solares, en cosméticos se agregaron compuestos que dan mayor claridad o que cubren más eficientemente; también se pueden mejorar los aspectos de absorción o limpieza, o incrementar la fuerza antioxidante o antimicrobial. Los nuevos productos se presentan en forma de cremas, lociones, champús, máscaras, etcétera.

En la industria alimenticia se adicionan nanocompuestos que evitan la pérdida de CO2 en las bebidas gaseosas, o que ayudan a controlan la oxidación o el crecimiento de bacterias. Se desarrollan también sensores para detectar salmonela o pesticidas en la comida, así como empaques y contenedores de alimentos que aumentan su vida útil.

La nanotecnología se ha incorporado a los automóviles en las baterías eléctricas de alta potencia, en los sensores y en los neumáticos de alto rendimiento, y en la eliminación de gases contaminantes.

Se utilizan nanorrecubrimientos en superficies metálicas y cerámicas para darles mayor resistencia al desgaste. Esto se traduce en menor costo de mantenimiento y mayor vida útil de las herramientas y equipos que contienen partes móviles. Su uso se extiende desde la industria al hogar e incluso hasta en las aplicaciones militares.

Las nanopartículas se aplican como catalizadores en reacciones químicas, tanto para incrementar la velocidad y los productos deseados, así como para disminuir los subproductos contaminantes y el consumo de energía. Se aplican muy ampliamente en la industria química, petroquímica, en la refinación del petróleo y en los convertidores catalíticos de los automóviles.

¿Cuáles son los campos en los que la nanotecnología puede aportar grandes cambios?

NANOMATERIALES

La construcción de materiales ha seguido tradicionalmente un proceso que se denomina de arriba hacia abajo (top-down), es decir, se parte de trozos grandes de material que se van disminuyendo de tamaño hasta lograr la talla y forma adecuada. De esta manera se fabrica el cemento, los circuitos electrónicos (chips), la madera, etcétera. A partir de que se descubrieron diferentes maneras de manipular los conjuntos de átomos y moléculas, se ha desarrollado la construcción de materiales partiendo de muy pequeñas unidades y agrupándolas en nuevos materiales con características mejoradas. Esto se ha generalizado como nanomanipulación y se denomina sistema de construcción de abajo hacia arriba (bottom-up). La nanomanipulación se realiza por medios físicos y químicos que pueden ser controlados adecuadamente, o por autoensamble, como lo hace la naturaleza.

Las formas de control en las que se utilizan procesos químicos o biológicos ofrecen un gran potencial para el escalamiento de la producción de nanomateriales. El uso de métodos de tipo mecánico, en los que se desplazan átomos o moléculas representa una mayor dificultad y es de escalamiento complicado.

En los próximos años se esperan avances en nanoelectrónica basada en el silicio, en recubrimientos y pinturas, sensores, catalizadores, lubricantes de estado sólido basados en nanoesferas, materiales magnéticos, nanocerámicas para uso en prótesis y nanomembranas que hagan una separación más eficiente y de bajo costo.

METROLOGÍA

La metrología es la ciencia de medir (longitud, volumen, área, peso, voltaje, etcétera) y es una parte esencial de las nanociencias y nanotecnología, ya que permite caracterizar la dimensión de los materiales. Es muy importante en nanotecnología para generar la estandarización de las metodologías de preparación y regulación de los productos nanotecnológicos. Debido a que las características finales de los nuevos productos están relacionadas con su tamaño a la nanoescala, los equipos que se utilicen en la preparación, en la caracterización de las propiedades y en la evaluación de su comportamiento, deberán estar calibrados para ese propósito, utilizando patrones y medidas estandarizadas.

ELECTRÓNICA, OPTOELECTRÓNICA Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN

El área de nanociencias y nanotecnología va a tener una influencia muy grande en los avances relacionados con electrónica, optoelectrónica y tecnologías de la información. En este último caso, el mapa de ruta de la industria de los semiconductores indica que utilizando procedimientos de nanotecnología se construirán chips de silicio con un tamaño de 22 nm para 2016, con lo que se logrará un incremento significativo en la capacidad de procesamiento y de almacenamiento. En el caso de la optoelectrónica existe mucho interés en la construcción de circuitos y aditamentos utilizando puntos cuánticos, los cuales pueden ser sintonizados para emitir o absorber luz con ciertas características y usarse para celdas solares o marcadores biológicos.

ELECTRÓNICA Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN

La nanotecnología se utiliza en computadoras a través de transistores de menor tamaño, mayor potencia y bajo consumo energético. También en las memorias magnéticas (RAM) se usan dominios magnéticos nanométricos que aumentan la rapidez y la capacidad de almacenamiento. En las pantallas para televisión, computadoras y celulares se han incorporado películas poliméricas nanoestructuradas conocidas como oleds, que son planas, tienen mayor brillo, son de menor peso, con más resolución, menor consumo y cuentan con más tiempo de vida.

Los dispositivos electrónicos que incluyen memorias flash, como los ipods nano, los lectores digitales de libros y los equipos de videojuegos, contienen elementos nano para mejorar el sonido de alta resolución, la protección contra bacterias y microbios, así como la comunicación inálambrica.

ENERGÍA SUSTENTABLE

La sociedad actual enfrenta un gran reto en este siglo: generar la energía necesaria para su desarrollo al mismo tiempo que conserva el medio ambiente. Mantener este equilibrio es fundamental para trascender al siglo XXII sin provocar un colapso ecológico, económico y social.

La generación de energía de manera sustentable es un reto prioritario que cada país debe abordar en su contexto local. En el caso de México, el desarrollo energético se ha centralizado en los combustibles fósiles, debido a que se ha contado en los últimos 70 años con recursos petroleros abundantes, si bien es muy amplio el potencial de generación de energías alternas, como la hidraúlica, la solar, la eólica, la geotérmica y la mareomotriz. La nanotecnología se está utilizando con éxito en muchas de estas energías sustentables, por ejemplo, en los paneles solares que convierten energía solar a eléctrica, en los cuales los nanomateriales permiten abatir el costo, hacen más fácil su construcción y bajan la emisión de contaminantes al medio ambiente.

La nanotecnología está presente en la obtención de combustibles ultralimpios a través del uso de mejores catalizadores. Se utilizan catalizadores nanoestructurados en las refinerías para producir gasolina y diesel de ultra bajo azufre, con objeto de abatir los niveles de emisión de contaminantes a la atmósfera. También el uso de nanomateriales favorece el aumento de la eficiencia en los sistemas de combustión y en la disminución de la fricción. Mediante nanobioingeniería de enzimas se está transformando la celulosa en etanol para usarse como combustible. Los materiales nanoestructurados se utilizan en la producción y almacenamiento de hidrógeno para celdas de combustible de alta eficiencia energética y cero contaminación. Las turbinas de los generadores de viento incorporan nanocompuestos con nanotubos de carbón que las hacen más flexibles, más ligeras y más resistentes, aumentando el rendimiento de producción de electricidad.

Se está trabajando en alambres conductores que contienen nanotubos de carbón para disminuir la resistencia de los cables de alta tensión y por ende las pérdidas de energía en la conducción eléctrica. Por otro lado, se trabaja en paneles solares de alta eficiencia y portabilidad que puedan introducirse en computadoras, celulares y otros dispositivos móviles, así como en el diseño de alambres flexibles piezoeléctricos que se incorporen a la ropa para generar energía usando el calor y la fricción producida durante el desempeño de nuestras actividades. También se han creado fuentes de iluminación con base en leds que disminuyen el consumo de energía eléctrica, y se han fabricado lubricantes de muy baja fricción y chasises de vehículos más ligeros y más fuertes.

PREVENCIÓN DE LA CONTAMINACÍON

En este campo se están desarrollando nanotecnologías para producir agua limpia a partir de aguas contaminadas, además de sistemas que detectan y limpian áreas contaminadas. Se investigan sistemas de nanofiltración basados en membranas de porosidad nanométrica que pueden separar virus del agua o nanofibras que actúan como electrodos para remover las sales del agua. Se está experimentando con telas fabricadas con nanofibras de óxido de manganeso ultraadsorbentes, que puedan absorber 20 veces su peso y que permitirán recuperar los derrames de petróleo.

Existen ya filtros creados con nanotecnología para filtración de partículas en los aviones y en los automóviles. Se han desarrollado nanosensores que permiten detectar en muy pequeñas cantidades trazas de un compuesto contaminante o de una fuga de hidrocarburos. Se busca separar CO2 de los gases de combustión en las plantas de generación de electricidad.

CUIDADO DE LA SALUD Y LOS TRATAMIENTOS MÉDICOS

Una de las aplicaciones con mayor potencial de la nanotecnología son los tratamientos de enfermedades y del cuidado de la salud. Se busca tener bionanotecnologías que hagan los sistemas más personalizados, más baratos, más seguros y más fáciles de administrar.

Los nanocristales semiconductores que funcionan como puntos cuánticos permiten obtener imágenes de muy alta resolución y contraste para realizar un mejor diagnóstico de tejidos y órganos. Combinando algunos vectores biológicos con las nanopartículas luminiscentes se puede obtener una imagen muy específica de una región, sin necesidad de suministrar medios de contraste que se distribuyen por todas partes del cuerpo. En este aspecto se pueden lograr imágenes mil veces mejores que las actuales. Con el uso de bionanomateriales formados de un anticuerpo y una nanopartícula luminiscente y bajo la luz ultravioleta, se ha logrado seguir el crecimiento de las placas de esclerosis en las arterias. Se menciona también que nanopartículas de oro pueden identificar las etapas tempranas del mal de Alzheimer.

Se piensa que en los próximos 20 años será posible contar con plataformas integradas que detecten las enfermedades en sus inicios, que envíen señales para monitorear su avance y que dosifiquen el tratamiento adecuado para combatirla. Asimismo, se busca que estas plataformas puedan tomar la energía necesaria para su operación de los procesos quimicobiológicos que ocurren en el cuerpo humano, de manera que se evite utilizar pilas que puedan agotarse.

TRANSPORTACIÓN

La nanotecnología ofrece amplias posibilidades para mejorar la transportación y su infraestructura a través de proveer materiales más ligeros y más resistentes, motores de menor consumo de combustible o nuevos motores a base de celdas de combustible. Se puede aplicar para producir concretos que soporten mayores cargas y que a su vez sean más ligeros. Se pueden producir recubrimientos para carreteras con mayor longevidad y a un menor costo.

El uso de nanosensores facilitará la monitorización de las estructuras de puentes, túneles, vías de ferrocarril y carreteras de manera permanente, detectando a tiempo la existencia de posibles fallas. Aditamentos que permitan medir adecuada y dinámicamente la densidad de tráfico y que evalúen la posiblidad de accidentes y transmitan esa información a los automóviles, harán la transportación más segura y la circulación más fluida.

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS POTENCIALES?

El hecho de que nanoestructuras como los nanotubos de carbono y las nanopartículas sean de un tamaño similar o menor al de las células y que tengan una alta reactividad química hace suponer que son un riesgo considerable para la salud, ya que modifican la actividad celular. Esto en principio es válido para las nanopartículas que existen en estado libre, es decir, que no están asociadas a un soporte o matriz; sin embargo, en la mayoría de los casos, para que funcionen los nanomateriales y los nanodispositivos se requiere que estén integrados en un sistema, en un medio o en un portador o acarreador que les ayude a desarrollar sus propiedades inherentes a la nanoescala y ser controlados por los humanos durante el desempeño de sus actividades Un ejemplo claro de esto lo representan los catalizadores que se aplican tanto en la industria química, en la refinación del petróleo, como en la conservación del medio ambiente, los cuales funcionan a nanoescala modificando las moléculas por la vía química, en las que las nanopartículas se depositan en un sustrato que les da estabilidad y posibilita que sean recuperadas después de que han terminado su vida útil.

Debido a que hasta hoy la liberación de nanomateriales de manera libre aún no ocurre a gran escala, es posible establecer normatividades en los procesos de producción de los nanomateriales en alto volumen, para que se controle su producción, manejo, distribución y disposición. Es muy necesario también que se regule la actividad de los trabajadores que van a producir estos nanomateriales y/o nanodispositivos, para evitar que se expongan a un alto riesgo.

Estamos en las fases de inicio de la nanotecnología, en las cuales se pueden establecer las reglamentaciones y los controles pertinentes sin limitar la competitividad y la innovación esperadas.

CONCLUSIÓN

La aplicación de la nanotecnología en los procesos de producción permite obtener productos con ventajas tecnológicas y a precios competitivos. Este proceso está en marcha en los países avanzados y ha incrementado la brecha tecnológica con los países en desarrollo. La inversión en nanociencia y nanotecnología puede incrementar la competitividad de un país a través de la innovación de sus procesos de producción.

La decisión que se tome será entre invertir en la creación de tecnología propia ahora o pagar la tecnología desarrollada por otros después. En ambos casos se invierten recursos y con seguridad cuesta más la compra de productos hechos por otros.

La creación de tecnología propia genera mano de obra de alto nivel, atrae inversiones externas, posiciona al país y evita que el dinero salga. La compra de tecnología produce lo mismo pero en otro país.

REFERENCIAS

Takeuchi, Noboru, Nanociencia y nanotecnología, la construcción de un mundo mejor átomo a átomo, Serie La ciencia para todos, vol. 122, México, FCE, 2009.

Serena, P. A. y A. Correia, “Nanotecnología, el motor de la próxima revolución tecnológica”, Apuntes de Ciencia y Tecnología, 2003, 9, pp. 32-42.

Correa, Antonio, Nanociencia y nanotecnología en España. Un análisis de la situación presente y de las perspectivas de futuro, Madrid, Fundación Phantoms, 2008.

Delgado Ramos, Gian Carlo, Guerra por lo invisible: negocio, implicaciones y riesgos de la nanotecnología”, Colección El mundo actual: situación y alternativas, México, Centro Interdisciplinario de Ciencias y Humanidades, CEIICH-UNAM, 2008.

Roco, M. y W. S. Brainbridge, Societal Implications of Nanoscience and Nanotechnology, Boston, Kluwer Press, 2001.

US National Nanotechnology Initiative (NNI): http://www.nano.gov

Roco, M. C., “International Perspective on Government Nanotechnology Funding in 2005”, Journal of Nanoparticle Research, vol. 7, pp. 707-712, 2005.

Nanotechnology: technology and market dynamics, a unique opportunity, Oxford, Oxford Instruments, 2006.

Red Española de Nanotecnología, http://www.nanospain.org

Red Temática de Nanociencias y Nanotecnología (RNyN) de Conacyt: http://www. rednano.org.mx

Mundo Nano. Revista interdisciplinaria en nanociencias y nanotecnología editores Gian Carlo Delgado, Noboru Takeuchi, editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, vol. 1 (1), noviembre (2008), vol. 1 (2), enero-junio (2009), vol. 2 (2), julio-diciembre (2009), vol. 3 (1) enero-junio (2010), vol. 3 (2) julio-diciembre (2010), vol. 4 (1) enero-junio (2011), vol. 4 (2), juliodiciembre (2011), vol. 5 (1) enero-junio (2012), vol.(5), julio-diciembre (2012).

Video, El Mundo de FerNano, nanociencias y nanotecnología en México, producido por el CEIICH-UNAM y la RNyN de Conacyt. Actor: Mauricio Astorga Jiménez; guión y coordinación: Gian Carlo Delgado; realización: Víctor Manuel Méndez Villanueva, 2011.

* Exdirector del Centro de Nanociencias y Nanotecnología, UNAM.[regresar]

NANOCIENCIA Y NANOTECNOLOGÍA

Noboru Takeuchi Tan*

Si te gusta el cine o la televisión probablemente has visto películas donde aparecen unos misteriosos aparatos muy pequeños a los que llaman nanobots. Al parecer hacen cosas increíbles: pueden curar milagrosamente a las personas, pero también las pueden destruir fácilmente. En otras palabras, pueden usarse para cosas buenas, pero también para cosas muy malas. Si has visto esas películas, tal vez te preguntarás si realmente existen los nanobots o son solamente personajes de ciencia ficción. La respuesta a esa pregunta es que los nanobots que aparecen en las películas no existen aún; sin embargo, hay algo llamado nanociencia y nanotecnología y es importante saber qué son.

Para saber más del tema, empecemos por comprender qué es un nanonómetro. Nano es un prefijo griego que significa enano. En ciencia lo usamos de una forma más precisa para denotar la milmillonésima parte de algo; así que un nanómetro es un metro dividido en mil millones, o un milímetro dividido un millón de veces. Para tener idea de qué tan pequeño es un nanómetro, cabe señalar que el diámetro de un cabello humano promedio es de aproximadamente 75 000 nm, el de un glóbulo rojo es de 7 000 nm y el del virus de la influenza es aproximadamente de 200 nm. Se llaman nanoestructuras a objetos cuyo tamaño varía desde unos pocos hasta cientos de nanómetros. Nanociencia es el estudio de las nanoestructuras y los procesos fundamentales que ocurren entre ellas. La nanotecnología es el área de investigación que estudia, diseña y fabrica materiales a escalas nanoscópicas y los usa para alguna aplicación práctica; sin embargo, también se define la nanotecnología como la habilidad que hemos alcanzado para manipular la materia átomo por átomo o molécula por molécula.

¿Y qué tienen de especial los tamaños entre uno y cien?

Si comparamos una moneda de oro con un anillo del mismo material y de la misma pureza, podemos observar que aunque de tamaño y forma diferente, la moneda tiene las mismas propiedades del anillo: son metálicos; tienen la misma dureza; son del mismo color: dorados. No obstante, las nanoestructuras de oro tienen propiedades diferentes al oro que conocemos, principalmente porque esas propiedades dependen de su tamaño. Así, por ejemplo, una nanopartícula de oro puede ser roja, naranja, púrpura o hasta verdosa. Cambian también sus otras propiedades físicas y químicas. La investigación en nanotecnolgía busca entender y aprovechar estas nuevas propiedades para fabricar materiales e instrumentos que funcionen mejor.

El uso de las nanoestructuras no es nuevo. Nuestros antepasados fabricaron un material que hoy se conoce como el azul maya, el cual fue usado muy frecuentemente en Mesoamérica.


Figura 1. Foto de Bonampak, Chiapas, en donde se muestra el uso del azul maya (foto: Noboru Takeuchi).

Hoy se sabe que dicha pintura está formada por una mezcla de índigo (el tinte de los pantalones de mezclilla) con arcilla, la cual tiene cavidades de tamaños nanoscópicos. Las moléculas de índigo quedan atrapadas en dichas cavidades, creando una estructura que le da al material su color y estabilidad característicos. Es por esto que el azul de los objetos y murales pintados con este material ha sobrevivido cientos de años en condiciones de temperatura y humedad extremas.

Lo realmente nuevo de las nanociencias y la nanotecnología es la habilidad que hemos alcanzado para ver y manipular la materia a nivel de la nanoescala y entender las interacciones a esos tamaños tan pequeños.

A finales del siglo XX se comenzaron a perfeccionar instrumentos que ya existían y se inventaron otros. Hoy existen unos poderosos microscopios que en lugar de usar la luz como los microscopios que conocemos, usan electrones. Se llaman microscopios electrónicos. Mira cómo se ve una hormiga usando ese microscopio.


Figura 2. Imagen de microscopia electrónica de una hormiga (cortesía de Darthmuth College).

En los años ochenta se inventó el microscopio de efecto túnel stm (siglas en inglés de scanning tunneling microscope). Este microscopio ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de la nanociencia y la nanotecnología. El funcionamiento del stm es completamente diferente al de los microscopios ópticos o electrónicos tradicionales. Si tenemos un objeto y queremos saber su forma, podemos “verlo”, tocándolo con la mano para sentir los diferentes contornos del objeto. De esta manera estamos usando nuestra mano para estudiar el objeto. El stm funciona de manera similar: tantea la superficie con algo equivalente a la mano: una punta metálica que termina en unos cuantos átomos, aunque no hay contacto entre la punta y la superficie.

Con este microscopio podemos ver átomos, también podemos moverlos como observamos en la figura siguiente.


Figura 3. Imágenes de STM de la formación de una nanoestructura circular (cortesía del profesor Saw Hla, Ohio University).

Con otros instrumentos podemos “pintar con átomos”. Si quieres pintar tu bicicleta, no usas una brocha, usas un aerosol para obtener un terminado uniforme. Dentro del bote de aerosol tienes la pintura, la cual es expulsada en forma de un fino rocío que cae sobre la superficie de tu bicicleta. Al principio tienes una capa muy delgada de pintura. Si quieres que tu bici se vea bonita, debes depositarle más capas de pintura. De una manera similar funcionan los aparatos mbe. Por medio de “hornos” diminutos se producen los haces de átomos o moléculas que luego se dejan caer en una superficie (como la pintura en tu bici). Por medio de computadoras, se pueden controlar los ingredientes y la cantidad de material que se quiere fabricar.


Figura 4. Aparato que permite la fabricación de materiales con precisión atómica capa por capa (foto: Noboru Takeuchi).

De esta forma puedes fabricar los diodos emisores de luz o leds. Éstos se usan, por ejemplo, en los semáforos nuevos, los que se ven como con puntitos, también en las televisiones de alta definición y en los focos de luz que son ahorradores de energía.


Figura 5. Semáforo con LEDS (foto: Noboru Takeuchi).

También puedes fabricar nanoestructuras usando métodos químicos, controlando la forma como reaccionan los átomos y las moléculas; o usando seres vivos como plantas o bacterias.

Bueno, y todo esto, ¿para qué sirve?

Se cree que la nanociencia y la nanotecnologia van a usarse en muchas áreas y que van a traernos beneficios en múltiples aspectos de nuestra vida. Algunas aplicaciones las encontramos en: nuevos materiales con propiedades especiales, más resistentes y livianos. Ya existen productos que usan nanociencia y nanotecnología: pelotas de tenis que duran más; raquetas de tenis más resistentes, pero más livianas; pinturas y revestimientos contra la corrosión, rayado o radiación; recubrimientos protectores que reducen el brillo de la luz, usados en los vidrios de automóviles; herramientas para cortar los metales; en los bloqueadores de sol y los cosméticos; en la ropa y los colchones que no se manchan.

 En la protección del medio ambiente: en catálisis, para fabricar mejores y más baratos catalizadores que contaminen menos; en la refinación del petróleo y hacer el carbono menos contaminante.

 En la obtención de formas alternativas de energía: en la fabricación de celdas solares más livianas, flexibles y baratas; en la obtención de luz blanca más eficiente, con diodos emisores de luz (LEDS); en el almacenamiento de hidrógeno como combustible.

 En la computación: en computadoras cada vez más potentes, rápidas y baratas, para aumentar la capacidad de almacenamiento de la información.

 En odontología: en nuevos materiales y aleaciones para tapar las cavidades.

 En medicina: para transporte de medicamento; como marcadores médicos, por ejemplo para detectar los tumores; en el tratamiento de enfermedades como el cáncer usando nanopartículas y radiación infrarroja para quemar tumores; en prótesis con nuevos materiales

 En ingeniería: en nuevos materiales, más resistentes y livianos.

Son tantas las aplicaciones de las nanociencias y la nanotecnología que se piensa que estamos ante una nueva revolución tecnológica que nos traerá muchos beneficios.

*Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Nanociencias y Nanotecnología, Ensenada, Baja California.[regresar]

NORMATIVIDAD Y MEDICIONES : LLEVANDO LA NANOTECNOLOGÍA A CASA

Rubén J. Lazos Martínez y Norma González Rojano*

RESUMEN

La nanotecnología es un campo emergente de rápido crecimiento cuya dinámica y perspectivas plantean grandes retos no sólo para los científicos, sino para toda la sociedad en general, tanto por el sentido de encontrar productos con cualidades novedosas que facilitan la vida, como por los potenciales efectos de los nuevos materiales en la salud y el ambiente. La experiencia con tecnologías emergentes indica que la demanda se enfoca hacia el gobierno, en donde la investigación y el desarrollo, la innovación tecnológica, la seguridad y los aspectos sociales tienen que ser parte de un proceso único con el que se aspire a innovar “responsablemente” para el beneficio de la sociedad. En este documento se describe a grandes rasgos uno de los grandes retos para esta nueva tecnología que es la normatividad y el establecimiento de infraestructura para generar mediciones confiables.

INTRODUCCIÓN

Desde hace tiempo se han descubierto fenómenos que ocurren cuando los sistemas físicos o químicos miden de 1 nm a 100 nm, aproximadamente. Éstos son tamaños superiores a los de átomos y moléculas y están muy por debajo de las generalmente denominadas dimensiones macroscópicas de la materia. En los modelos físicos y químicos que se ubican en este intervalo debe considerarse, además de sus contribuciones individuales de átomos y moléculas, contribuciones propias de su comportamiento, como colectividad; por otro lado, en este intervalo las aproximaciones estadísticas válidas para sistemas macroscópicos aún no son del todo apropiadas.

La naturaleza muestra un buen número de ejemplos de materiales, ahora llamados nanomateriales, con las características mencionadas. Por su parte, el ser humano ha podido construir algunos nanomateriales, actualmente denominados nanomateriales manufacturados (NMM), que han demostrado poseer propiedades realmente sorprendentes.

De esta manera, en las estanterías de los comercios en México se observan ya, por ejemplo:

 cosméticos con nanoesferas “…porosas que liberan activos como vitaminas e hidratantes…”;

 prendas que con la aplicación de nanotecnologías, son de fácil cuidado y resistentes a las arrugas, gracias a que se “insertan individualmente microfibras en las moléculas del algodón”, lo que “hace que los líquidos se deslicen sobre la tela”;

 pinturas “antigraffiti” por su contenido de nanomateriales;

 recipientes plásticos “…elaborados con nanomateriales para preservar los alimentos”.

También se encuentra en el país la oferta de franquicias para la aplicación de pinturas y recubrimientos con base en nanomateriales.

Es enorme el número de los productos y servicios con base nanotecnológica actualmente en desarrollo. En México, a manera de muestra, se encuentran resultados de investigación conjuntos entre la academia y la industria del cemento con los cuales se han logrado mejorar significativamente las propiedades mecánicas de compuestos del cemento mediante la adición de nanomateriales; también, la producción de recubrimientos para muebles sanitarios con propiedades bactericidas, la síntesis de nanopartículas de plata a partir de sistemas vivos y la biorremediación de suelos contaminados con metales. En tanto, el sector de energía se beneficiará utilizando fibras de nanotubos de carbono con ventajas significativas sobre los conductores metálicos.

Las aplicaciones médicas se han convertido en un nicho muy prolífico para los nanomateriales: la entrega selectiva de fármacos mediante nanopartículas funcionalizadas en casos de tumores malignos o no;1 la estimulación neuronal por medio de nanotubos de carbono.2 Otros casos espectaculares se muestran en el sector agrícola en donde, además de la entrega eficiente de nutrientes, fertilizantes y plaguicidas, se utilizan nanosensores para el monitoreo de las condiciones del suelo y el crecimiento de las plantas.3

Esta enorme diversidad de aplicaciones ha dado lugar al crecimiento global de la industria de las nanotecnologías de forma tan importante que algunos consideran que es una suerte de nueva revolución industrial, similar a la provocada por el desarrollo de los semiconductores en la década de los sesenta. En los próximos años, se espera que esta industria crezca de manera exponencial. Algunos estimados indican que el mercado global de nanotecnologías crecerá de 30 mil millones de dólares en 2005 a 3.1 billones de dólares para 2015,4 en un escenario optimista. Esto es, el tamaño del sector se multiplicaría por un factor de 100 en solamente 10 años.

El capital intelectual residente en el conocimiento de los individuos es una materia de la más alta importancia en el desarrollo de las nanociencias y sus aplicaciones en las nanotecnologías. El aprovechamiento cabal de los beneficios potenciales de las nanotecnologías simplemente no es posible sin la participación eficaz de personas con competencias suficientes en la materia. Los recursos humanos con altas competencias son tan importantes en el ámbito de las nanotecnologías, que la tercera evaluación de la Iniciativa Nacional para las Nanotecnologías en Estados Unidos abordó la necesidad de desarrollar y mantener el capital intelectual con competencias en la materia recomendando que el congreso y la administración tomen medidas para retener el talento científico e ingenieril formado en Estados Unidos mediante el diseño de un programa que facilite tarjetas de residente permanente a extranjeros que hayan obtenido grados académicos superiores en ciencia e ingeniería en instituciones académicas del país, y para quienes exista posibilidad de empleo permanente en esa disciplina.5

Las aproximadamente 60 instituciones de investigación, desarrollo e innovación identificadas en México constituyen para el desarrollo de este sector una base científico-tecnológica6

sólida pero aún insuficiente ante el enorme avance de las nanociencias y las nanotecnologías.

Desde la perspectiva industrial, un parámetro crítico es un parámetro importante para la función de un material/espécimen y, que por tanto, requiere ser medido. También con el fin de demostrar que un producto o un proceso cumple un requisito específico, es necesario efectuar una medición cuantitativa y esto incluye las mediciones en la nanoescala. Entonces, es crucial desarrollar y establecer normas, métodos y procedimientos de medición prácticos incluidos los patrones de referencia que regulen y coadyuven a garantizar la seguridad de la sociedad en el uso de estos productos.

ACUERDOS BÁSICOS

En el ámbito global actual, las nanotecnologías son producto de los desarrollos combinados en varios grupos de trabajo en diversos países. Estos logros solamente han sido posibles por la utilización de una plataforma común de elementos armonizados, intencionada o involuntariamente, que permiten comparar, ensamblar confirmar, compartir, etc., los resultados de los grupos de trabajo individuales. Como parte de estos elementos se encuentran conceptos, terminología, nomenclatura, conocimientos científicos y tecnológicos, métodos de medición y caracterización validados, referencias, equipos, etcétera.

Normas

Las normas, entendidas como reglas adoptadas por consenso que se deben seguir o a las que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc., tienen impactos benéficos en nuestras vidas, muchas veces independientemente de nuestra percepción. Entre otros efectos, hacen posible la comunicación estableciendo un lenguaje común, aseguran que componentes producidos en distintas partes puedan ensamblarse, propician la garantía de la seguridad pública, la salud humana y la protección al ambiente.

Según la Organización Internacional de Normalización (ISO)7 una norma es un documento que contiene requisitos, especificaciones, orientaciones o características que pueden ser usadas consistentemente para asegurar que materiales, productos, procesos y servicios sean adecuados para su propósito.

En el ámbito actual de globalidad, la tendencia es usar normas armonizadas entre las economías, con la implicación de que cada vez más normas nacionales reflejan con alta fidelidad los contenidos de normas internacionales. Esta situación convierte a las normas internacionales en aliadas de los países en desarrollo, pues constituyen hasta cierto punto un mecanismo de transferencia de tecnología por medio del cual, por ejemplo, los resultados de validación de métodos y resultados, a partir de evidencias científicas logrados por las economías con recursos para ello, son aprovechados por economías con menos recursos. Cabe una nota de advertencia a las economías menos poderosas en el sentido de que las normas establecen deberes, pero no siempre contienen las razones de éstos, cuya ignorancia podría dar lugar a una dependencia de estas reglas mayor de lo aconsejable por parte de las economías más débiles.

Es importante reconocer el nivel de obligatoriedad de las normas, distinguiendo aquellas cuya aplicación queda sujeta a la voluntad del interesado, y otras, encaminadas a asegurar el bien común sobre el bien individual, cuya observancia necesita ser obligatoria. Por ejemplo, entre las primeras se encuentran las relacionadas con terminología cuya aplicación es conveniente para facilitar la comunicación, mientras que en el grupo de obligatorias se hallan las que limitan la emisión de gases derivados de la combustión a la atmósfera.

Responsabilidades del estado. Regulaciones

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE,8 las regulaciones se refieren al conjunto de instrumentos por los cuales los gobiernos establecen requisitos a empresas y ciudadanos. En particular, las regulaciones sociales son aquellas que “protegen el interés público, tales como la salud, la seguridad, el medio ambiente y la cohesión social”.

En México, las denominadas Normas Oficiales Mexicanas constituyen una parte de las regulaciones, concepto entendido como:9 “la regulación técnica de observancia obligatoria expedida por las dependencias competentes, conforme a las finalidades establecidas en el artículo 40, que determina reglas, especificaciones, atributos, directrices, características o prescripciones aplicables a un producto, proceso, instalación, sistema, actividad, servicio o método de producción u operación, así como aquellas relativas a terminología, simbología, embalaje, marcado o etiquetado y las que se refieran a su cumplimiento o aplicación”.

El gobierno tiene la responsabilidad de propiciar los beneficios para la sociedad, tanto mediante el incremento de la competitividad del país, como siendo garante de “los derechos de las personas a la protección de la salud y a un medio ambiente sano”.10

Entonces, ante el incremento en la aplicación de las nanotecnologías, se hace necesario un compromiso entre el avance tecnológico y la implementación de medidas, incluida la emisión de regulaciones, encaminadas a proteger a la sociedad de efectos potenciales indeseables de las mismas tecnologías.

A pesar de los esfuerzos realizados en los años recientes, el proceso para desarrollar acciones regulatorias adecuadas es complejo y prolongado. La posición que prevalece en este momento es hacia el uso de las disposiciones existentes adaptadas o revisadas para nanotecnología. Este enfoque, sin embargo, no es completamente satisfactorio y requiere de mejorar la situación actual.

Terminología

Nanoescala es un término que funge como común denominador en las nanotecnologías. Su definición está enfocada al tamaño:11

Nanoescala: intervalo de dimensiones de 1 nm a 100 nm, aproximadamente.

Nota 1: en este intervalo aparecen, aunque no de manera exclusiva, propiedades que no son extrapolaciones de un tamaño mayor. Para tales propiedades los límites del intervalo se consideran aproximados.

Nota 2: el límite inferior en esta definición (1 nm aproximadamente) se introduce para evitar la designación de átomos individuales y de pequeños grupos de átomos como nanoobjetos o elementos de nanoestructuras, lo que podría deducirse en ausencia de un límite inferior.

No obstante, se reconoce que lo relevante para las nanotecnologías son los fenómenos que ocurren a esa escala.

Adicionalmente, debe notarse que los límites de la nanoescala son difusos; no hay una frontera en tamaño absolutamente definida, fuera de la cual dejen de ocurrir los fenómenos que dan lugar a las muchas veces sorprendentes aplicaciones de las nanotecnologías.


Figura 1. La nanoescala en comparación con algunas dimensiones.

A partir del término “nanoescala” se está construyendo todo un sistema terminológico estructurado. A manera de muestra:

 un nanoobjeto es el material con una, dos o tres dimensiones externas comprendidas en la nanoescala;

 una nanopartícula es un nanoobjeto con las tres dimensiones externas en la nanoescala;

 una nanofibra es un nanoobjeto con dos dimensiones externas similares en la nanoescala y la tercera dimensión significativamente mayor, y,

 un nanotubo es una nanofibra hueca.

Este sistema incluye también la siguiente definición:12

Nanotecnología: aplicación del conocimiento científico para controlar y manipular la materia en la nanoescala con el fin de hacer uso de las propiedades y los fenómenos dependientes del tamaño y de la estructura, a diferencia de los asociados con átomos individuales o moléculas o con materiales en volumen.

COMERCIALIZACIÓN, TRANSPARENCIA

El comercio justo ha sido uno de los ideales de muchas generaciones. Tiene que reconocerse que, en general, las transacciones comerciales llevan como característica implícita la asimetría en la información: el vendedor sabe más de lo que vende que el comprador.

Con la finalidad de abordar esta responsabilidad, el marco normativo mexicano13 adopta como uno de sus principios básicos en las relaciones de consumo:

La información adecuada y clara sobre los diferentes productos y servicios, con especificación correcta de cantidad, características, composición, calidad y precio, así como sobre los riesgos que representen.

Adicionalmente, la legislación mexicana contempla este aspecto como motivo de la emisión de regulaciones14 al disponer que las normas oficiales mexicanas deban establecer, entre otros:

La determinación de la información comercial, sanitaria, ecológica, de calidad, seguridad e higiene y requisitos que deben cumplir las etiquetas, envases, embalaje y la publicidad de los productos y servicios para dar información al consumidor o usuario.

La legislación mexicana no es singular en cuanto a estas cuestiones, pues muchas economías han desarrollado legislaciones similares.

Entonces, el advenimiento de productos de nanotecnología a los mercados conlleva la necesidad de construir bases para asegurar la equidad de la transacción comercial entre productor y consumidor, necesidad más apremiante cuando el consumidor es el final, el cual está prácticamente obligado a confiar en las declaraciones de los fabricantes, pues no posee la capacidad de verificarlas de manera eficiente; la asimetría en la información es menos acentuada cuando los actores de la transacción son industrias.

Las dificultades para implementar estas ideas cuando están involucradas tecnologías emergentes es el conocimiento incompleto acerca del tema. Para las nanotecnologías, las dificultades respecto a los nanomateriales manufacturados incluyen la falta de acuerdos para:

a) Identificarlos mediante un nombre.

b) Identificar sus características físicas y químicas relevantes.

c) Determinar los métodos de caracterización y medición correspondientes.

d) En su caso, emitir instrucciones y advertencias sobre su empleo o desecho.

e) Distinguir el nivel de información necesario para el usuario, que no comprometa los derechos de propiedad intelectual del productor.

Los normalizadores internacionales en la materia, la iso, inevitablemente han abordado el tema del etiquetado de productos con nanomateriales manufacturados destinados al consumidor final, en medio de intensos debates en los que afloran las prioridades de las economías orientadas a la competitividad de su industria y aquellas más comprometidas con la seguridad de sus sociedades. Después de algunos años de discusiones, se vislumbra que en breve, probablemente a fines de 2013, se emita un documento sobre el tema con el consenso de los interesados.

EFECTOS POTENCIALES EN LA SALUD Y EL AMBIENTE

Como en el desarrollo de toda tecnología emergente, aparecen en primer lugar los productos novedosos con implicaciones en muchos casos sorprendentes, y después viene el descubrimiento o predicción de efectos no intencionados, que en algunos casos se convierten en potenciales riesgos para la salud humana o para el ambiente. Mientras que los nanomateriales presentan posibilidades aparentemente ilimitadas, éstos tienen un nuevo reto para entender, predecir y administrar los riesgos potenciales a la salud y la seguridad para los trabajadores en las plantas de producción que ocupan nanomateriales.

Parece lógico que las economías den preferencia al desarrollo de productos novedosos que incrementan su competitividad y mejoren así sus economías, y después lleven a cabo lo necesario para evaluar los efectos indeseados de dichos productos, cuyo valor comercial no se expresa, pero repercute en la calidad de vida de la población.

No es tarea sencilla determinar con nitidez los efectos de los nanomateriales manufacturados; sin embargo, hay tendencias identificadas en algunos casos:

 El National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH) ha desarrollado una plan estratégico para investigar sobre varios aspectos de las nanotecnologías en salud y seguridad ocupacional. Después de un extenso estudio que se prolongó por varios años sobre los efectos del TiO2 —material usado ampliamente en las industrias de pinturas y barnices, cosméticos, plásticos, papel y alimentos (como agente blanqueador)—, el NIOSH ha considerado otros estudios sobre los efectos observados en los pulmones de las ratas que fueron dosificadas con dióxido de titanio ultrafino, concluyendo que debe considerarse el potencial carcinogénico de nanopartículas de TiO2 cuando los trabajadores están expuestos por inhalación a concentraciones promedio de 0.3 mg/m3 durante 10 horas al día en jornadas de trabajo de 40 horas semanales15 . Estos riesgos no se presentan cuando se trata de partículas de tamaños mayores, denominadas también partículas finas, lo que implica que el potencial carcinogénico no radica en la naturaleza química del material, sino en su tamaño, y más específicamente en la alta área superficial que presentan como nanopartículas.

 Las nanopartículas de plata tienen efectos nocivos al exponer embriones de ciertas especies de peces a concentraciones de 0.5 mg/L por algunos días,16 hallazgo no sorpresivo en vista de su uso como biocida en desinfectantes.

Este asunto ha tomado muy alta relevancia para algunos gobiernos. A partir de la información confiable disponible, el de Dinamarca auspició un estudio amplio sobre los riesgos potenciales para la salud y el ambiente de nanomateriales con impacto potencial en la salud o ambiente en términos de la amplitud de su utilización en el país, la exposición de las personas a ellos, su potencial descarga directa al ambiente y su perfil toxicológico.17 Este estudio incluye fullerenos, dióxido de titanio, hierro cero-valente, dióxido de cerio, plata, nanoarcillas y dióxido de silicio. El estudio reconoce las limitaciones en general de la información disponible, sin embargo da cuenta de altos potenciales de exposición al ambiente y a las personas de fullerenos, nanopartículas de plata, de dióxido de titanio y de dióxido de silicio, cuando se utilizan como componentes de cosméticos y productos de cuidado personal.

Si bien en México no existe un esquema formal de la regulación sobre los riesgos de los productos nanotecnológicos para la salud y la seguridad, el marco legislativo prescribe como sujetas a regulación:18

 Las características y/o especificaciones que deban reunir los productos y procesos cuando éstos puedan constituir un riesgo para la seguridad de las personas o dañar la salud humana, animal, vegetal, el medio ambiente general y laboral, o para la preservación de recursos naturales.

 Las condiciones de salud, seguridad e higiene que deberán observarse en los centros de trabajo y otros centros públicos de reunión.

PRODUCCIÓN. MANEJO DE NANOMATERIALES EN AMBIENTES LABORALES

De particular importancia son los efectos en los operarios de los procesos de manufactura expuestos a nanomateriales manufacturados. En general, están sometidos a exposiciones mayores que el resto de la población, y dada la tendencia evidente a la expansión de las nanotecnologías, se esperaría un incremento sustantivo del número de operarios expuestos a los nanomateriales en pocos años.

El riesgo potencial a la salud de un nanomaterial manufacturado depende de múltiples factores que incluyen la toxicidad inherente de éste, su persistencia en el organismo, la magnitud y duración de la exposición y la vía de exposición. Tomando en cuenta estos factores, es claro que los riesgos asociados a un nanomaterial manufacturado no pueden estimarse como extrapolaciones de materiales de la misma naturaleza en cantidades macroscópicas.19

En cuanto a la persistencia, debe subrayarse que en algunos casos el organismo no tiene mecanismos para enfrentar la presencia de nanomateriales manufacturados y destruirlos o desecharlos, por lo que se acumulan y sus efectos se hacen evidentes a largo plazo.

Como se mencionó, los efectos de los nanomateriales son aún muy pobremente conocidos. En ambientes laborales la inhalación de nanoobjetos como vía de exposición es una de las más probables y frecuentes, por lo que su estudio ha propiciado algunos trabajos cuyos resultados indican que algunas nanopartículas pueden atravesar diversas barreras del organismo y acumularse en órganos como los pulmones, el cerebro, el hígado, la médula espinal y los huesos, causando efectos tóxicos de naturaleza pulmonar, cardiaca, reproductiva o renal.20

Tampoco hay claridad sobre el origen de la toxicidad de los nanomateriales manufacturados. En algunos casos puede deberse simplemente a su morfología; los nanotubos de carbono muestran efectos similares a las fibras de asbesto simplemente por la similitud de sus formas. En otros casos, los efectos se deben a las propiedades químicas de sus superficies, cuya actividad es proporcional a la superficie que el nanoobjeto presenta para posibles interacciones. En estos casos, la “intensidad” de la presencia de nanopartículas no depende directamente de la masa o del volumen de éstas sino de su “área superficial” entendida como la magnitud de la superficie que presenta el nanoobjeto en cuanto a su reactividad. Un nanoobjeto poroso tiene una mayor área superficial que uno con superficie lisa, por lo cual esta porosidad le confiere un alto potencial para la actividad química.

Con la finalidad de afrontar de manera armonizada el reto de la seguridad de nanomateriales manufacturados en el ámbito global, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha establecido el grupo de trabajo Working Party for the Manufactured Nanomaterials (WPMN) dedicado al desarrollo de documentos sobre el tema con la contribución de expertos de los países miembros.

Como parámetros fisicoquímicos importantes para la seguridad de los nanomateriales manufacturados, este grupo ha identificado los siguientes: tamaño y distribución de tamaño, área superficial, estado de agregación o aglomeración y reactividad superficial. Debe notarse que estos parámetros inciden de forma directa sobre la toxicidad intrínseca de los nanomateriales manufacturados; sin embargo, aún no está madura alguna metodología general que relacione sus propiedades fisicoquímicas con su toxicidad. Una tendencia es apoyar esta relación con la cantidad de especies reactivas de oxígeno (ROS, siglas en inglés de Radical Oxygen Species), pero los resultados aún no son concluyentes.

Entonces, con información sobre la toxicidad intrínseca de los nanoobjetos, el siguiente paso es la determinación de valores máximos aceptables de concentración de cada especie de nanomaterial manufacturado en los ambientes laborales y las condiciones sobre la vía de exposición. Ante la insuficiencia de información sólida sobre los efectos de los nanomateriales, aún no se ha podido determinar de manera consensuada, armonizada, los valores mencionados.

La salud es un componente esencial de un programa efectivo de salud y seguridad ocupacionales. Las propiedades físicas y químicas de los nanomateriales, el crecimiento de las nanotecnologías en los lugares de trabajo y la información actual sugieren que la exposición a algunos materiales nanomanufacturados puede ocasionar efectos adversos a la salud en los animales de laboratorio, lo que puede extrapolarse a los trabajadores potencialmente expuestos a estos materiales. De aquí que es importante generar un sistema que recopile los datos de los estudios que se realicen sobre los efectos de los nanomateriales y sirva como guía para elaborar las regulaciones apropiadas para establecer los límites permitidos.

MEDICIONES CONFIABLES PARA TOMAR DECISIONES

En concordancia con la prioridad del wpmn-ocde acerca de los parámetros fisicoquímicos de nanomateriales manufacturados por determinar, hay avances considerables en la determinación de tamaño de la nanopartícula y su distribución. México está desarrollando una infraestructura para ello en el Centro Nacional de Metrología, cuyos resultados obtenidos hasta ahora se han expuesto a variados ejercicios internacionales de comparación entre laboratorios organizados en el contexto del Programa Asia Pacífico para la Metrologia (APMP, siglas en inglés de Asia-Pacific Metrology Program) y del Proyecto Versailles Project on Advanced Materials and Standards (VAMAS).

Conceptualmente, la medición en la nanoescala no es diferente de las mediciones en la escala macroscópica: se obtienen experimentalmente valores que pueden atribuirse razonablemente a una magnitud. A fin de lograr que las mediciones sean uniformes, esos valores deben ser consistentes con una referencia convenida para esa magnitud.

En este caso, se identifica a la magnitud con el tamaño de las nanopartículas, esto es, alguna de sus dimensiones, en cuyo caso la referencia es la definición de metro como la unidad de longitud acordada en el sistema internacional de unidades.21

Por tanto, el acto de medir implica hacer un experimento cuyo resultado sea el valor de la longitud que razonablemente pueda atribuirse al tamaño de la nanopartícula, con referencia al metro. La dificultad estriba en las ocho o nueve órdenes de magnitud que existen entre el tamaño del metro y el tamaño de las nanopartículas. La dificultad se agrava cuando se requiere que tales mediciones sean hechas en el ámbito industrial, en donde es necesario medir de manera expedita y a bajo costo.

Una manera de superar esta dificultad, al menos parcialmente, es que la relación con la referencia se haga a través de varias etapas, que conforman lo denominado como cadena de trazabilidad, esta última definida como22 propiedad de un resultado de medida por la cual el resultado puede relacionarse con una referencia mediante una cadena ininterrumpida y documentada de calibraciones, cada una de las cuales contribuye a la incertidumbre de medida.


Figura 2. Cadena de trazabilidad de mediciones de longitud.

La figura 2 ilustra la cadena de trazabilidad para mediciones de longitud, cuyo origen o referencia es la definición de metro, implementada mediante un patrón nacional y tantos otros como sean necesarios en un instituto nacional de metrología con responsabilidades para el efecto; en el caso mexicano, es el Centro Nacional de Metrología. Éste, a su vez, disemina las características metrológicas a laboratorios para que finalmente las mediciones realizadas con las industrias estén relacionadas a la definición del metro. Los patrones pueden tomar diversas formas incluida la de materiales de referencia certificados.23

No es asunto sencillo implementar cadenas de trazabilidad cuando las mediciones de longitud en la industria están en la nanoescala. Por ejemplo, para fines regulatorios sobre nanomateriales manufacturados, la Unión Europea ha recomendado la siguiente definición:24 “Nanomaterial: material natural, incidental o manufacturado que contiene partículas libres, o como agregados o aglomerados, que contribuyan por lo menos con 50% de la distribución de tamaño en número, y con una o más dimensiones en el intervalo de 1 nm a 100 nm”.

De hecho, la referencia citada contiene una amplia discusión sobre las dificultades para implementar la definición recomendada por los retos que plantea para los sistemas de medición y la interpretación de los resultados, entre los que incluye la dificultad de convertir resultados experimentales a distribuciones de tamaño de partículas de materiales polidispersos con suficiente exactitud, y la de contar partículas en el extremo inferior del intervalo, de 1 nm a 10 nm, con las técnicas de medición validadas disponibles.

Aunque de mayor complejidad, las otras propiedades fisicoquímicas también requieren de consideraciones similares con el mismo fin: obtener mediciones confiables en las cuales se apoyen las normas y regulaciones para las nanotecnologías.

Por tanto, es comprensible la problemática en la que está inmersa la emisión de regulaciones para las nanotecnologías:

 Un compromiso entre el cuidado de la competitividad del país con la protección de la salud de su sociedad y el cuidado del ambiente.

 La insuficiencia de información sólidamente fundada sobre los efectos de los nanomateriales en la salud y el ambiente.

 La imprecisión en la identificación de las propiedades fisicoquímicas incidentes en la salud y el ambiente.

 La falta de información para determinar objetivamente los niveles máximos aceptables de concentración de nanomateriales en ambientes de importancia particular, como los laborales.

 Las dificultades para implementar una evaluación de la conformidad con tales valores máximos aceptables sustentada en mediciones confiables.

 

REFLEXIONES FINALES

 Los productos con base nanotecnológica ya se encuentran en México, y su número aumenta de manera acelerada.

 También se encuentran plantas de manufactura que utilizan nanomateriales en sus procesos.

 Desde hace años, en México más de 50 organizaciones de investigación y desarrollo trabajan en la materia, y más industrias se suman a las interesadas en el tema; sin embargo, aún sus vínculos son débiles.

 Como tecnología emergente, aún no se tiene información suficiente de los efectos de los nanomateriales en la salud y el ambiente.

 La metrología para soportar los ciclos de vida de estos nanomateriales está en desarrollo en México, de manera similar a otras economías.

 México está en la ruta de las actividades de normalización nacional e internacional.

 La armonización de regulaciones sobre el tema es un compromiso del más alto nivel.

La posición prevalente entre las autoridades y las industrias es que la legislación existente puede ser adaptada para productos nanotecnológicos y encargarse de tratar lo referente a los riesgos potencialmente asociados con ellos. La evolución de las regulaciones para las nanotecnologías puede influenciar la ruta de los desarrollos de los productos y los procesos, y el establecimiento de estas regulaciones será un gran reto para este siglo en México.

Uno de los grandes retos para el siglo XXI es aprovechar los beneficios de las nanotecnologías para mejorar la calidad de vida de la población, de manera sustentable.

AGRADECIMIENTOS

A los organizadores del coloquio Grandes retos para el siglo xxi por la oportunidad para presentar este trabajo con los auspicios de la Universidad Nacional Autónoma de México.

*Centro Nacional de Metrología.[regresar]

1H. Liu et al., Nanotechnology, 19, 2008; N. Farkas et al., Meas. Sci. Technol., 22, 2011.[regresar]

2M. P. Prabhakaran et al., Nanotechnology, 19, 2008.[regresar]

3M. H. Fulekar, Nanotechnology: Importance and Applications, Nueva Delhi, I. K. International Publishing House Pvt. Ltd., 2010, p. 150.[regresar]

4Cientifica Ltd (2007), Halfway to the trillion dollar market?, http://cientifica.eu.; Lux Research Inc. (2009): “Nanomaterials of the Market Q1 2009: Cleantech’s Dollar Investments, Penny Returns”.[regresar]

5Report to the President and Congress of the Third Assessment of the National Nanotechnology Initiative, marzo, 2010.[regresar]

6Diagnóstico y prospectiva de la nanotecnología en México, CIMAV por encargo de la se, 2007.[regresar]

7http://www.iso.org/iso/home/standards.htm.[regresar]

8The OECD Report on Regulatory Reform: Synthesis, París, citado en Diplomado en Regulación, Módulo I, Cofemer, 1997.[regresar]

9Ley Federal sobre Metrología y Normalización, artículo 3, México, 2011.[regresar]

10Lineamientos para regulaciones sobre nanotecnologías, México, Secretaría de Economía, 2012.[regresar]

11ISO TS 27687 Nanotechnologies — Terminology and definitions for nano-objects — Nanoparticle, nanofibre and nanoplate.[regresar]

12ISO TS 80004-1 Nanotechnologies – Vocabulary – Part 1: Core terms.[regresar]

13Ley Federal de Protección al Consumidor, artículo 1, México, 2013.[regresar]

14Ley Federal sobre Metrología y Normalización, artículo 40, México, 2011.[regresar]

15NIOSH Current Intelligence Bulletin 63, Occupational Exposure to Titanium Dioxide, DHHS (NIOSH) Publication núm. 2011–160, abril de 2011.[regresar]

16T. Sabo-Attwood et al., 10th. International Conference on the Biogeochemistry of Trace Elements, Chihuahua, México, 2009.[regresar]

17S. H. Mikkelsen et al., Survey on Basic Knowledge about Exposure and Potential Environmental and Health Risks for Selected Nanomaterials, Environmental Project núm. 1370, 2011.[regresar]

18Ley Federal sobre Metrología y Normalización, op. cit.[regresar]

19ISO/TR 12885 Nanotechnologies – Health and Safety Practices in Occupational Settings Relevant to Nanotecnologies, 2008.[regresar]

20Ostiguy et al., Health Effects of Nanoparticles, Report R-451, Institut de recherche Robert- Sauvé en santé et en sécurité du travail (IRSST), 2007.[regresar]

21The International System of Units, BIPM, 2006, disponible en www.bipm.org[regresar]

22NMX-Z055-IMNC-2009, Vocabulario internacional de metrología – Conceptos fundamentales y generales, y términos asociados (VIM), 2009.[regresar]

23N. González et al., “Nanociencia y nanotecnología. Panorama actual en México”, Noboru Takeuchi (ed.), Nanometrología, México, UNAM, 2011.[regresar]

24T. Linsinger et al., Requirements on Measurements for the Implementation of the European Commission Definition of the Term “Nanomaterial”, Joint Research Centre, 2012.[regresar]

CUANDO EL FUTURO DE LA NANOTECNOLOGÍA NOS ALCANCE

Ana Cecilia Noguez Garrido*

Uno de los temas de investigación más recurrentes en la ciencia en la última década son la nanociencia y la nanotecnología, que sin duda ha tenido un gran impacto y relevancia en la física actual. Es evidente que a nivel mundial la nanociencia y la nanotecnología son áreas de investigación de mucho interés no sólo para los físicos sino también para especialistas de otras disciplinas científicas como química, biología, ingeniería, ciencia de materiales, biotecnología y medicina. Este interés global se traduce en políticas de apoyo financiero prioritario por parte de los gobiernos de países como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y China, así como de la Unión Europea, principalmente. Mientras que en nuestro país, a pesar de haberse formado un red temática nacional, la inversión sigue siendo muy escasa, como sucede con la ciencia en general; de tal manera que cada año perdemos presencia en el ámbito internacional, como indica la figura 1 que muestra el número de artículos y el porcentaje con que contribuyeron México y otros países a la producción mundial en 2005 y en 2010. Los países sombreados en azul no aparecían inicialmente dentro de los primeros 30 lugares. México cayó del lugar 26 al 31 en 2010. En 2000, tuvo su máxima participación y desde entonces ha estado cayendo en la producción de artículos respecto a los demás países, a pesar de haber aumentado su número total. Es de notar que Irán, Turquía, Rumania y Portugal desplazaron a varios países, incluido México.


Figura 1. Posición de México respecto a otros países en la producción de artículos científicos en nanociencia y nanotecnología. Datos obtenidos en el web of Science el 30 de septiembre del 2011.

La nanociencia tiene como objetivos el estudio y control de la materia a escala nanométrica utilizando las herramientas de la física, la química y la biología. La materia es todo aquello que nos rodea; ocupa un lugar en el espacio y está compuesta de átomos. En un centímetro cúbico de materia se tiene un número inmensamente grande de átomos (aproximadamente 1023); sin embargo, en los nanomateriales, es decir, en la materia cuyo tamaño está entre uno y 10 nanómetros (un nanómetro es igual a la millonésima parte de un milímetro), el número de átomos presente es mucho menor, entre 10 y un millón. A estos materiales de tamaño nanométrico les llamamos nanoestructuras o nanopartículas y forman un puente de enlace entre los átomos y moléculas, y la materia macroscópica. No obstante, las nanoestructuras no sólo se distinguen por su tamaño y el número de átomos que la componen, si no por sus propiedades físicas y químicas que son muy distintas a las que presentarían los mismos materiales a escalas mayores, de micrómetros o milímetros. Por ejemplo, mientras que el color de un pedazo grande de plata es el mismo si éste se corta en distintos tamaños y tiene diferentes formas, ya sea una esfera, un prisma o un cubo; el color de las nanopartículas de plata depende totalmente de su tamaño y su forma. Esto significa que la respuesta de las nanopartículas a los estímulos externos tiene que ver no sólo con su tamaño, sino con su forma; mientras que la forma es resultado de diversas variables externas, tales como el proceso de formación de las partículas, la temperatura, el ambiente, etc. Otra cualidad importante de las nanopartículas es que cuando se reduce su tamaño la relación entre superficie y volumen cambia drásticamente, dominando, en algunos casos, la superficie sobre el volumen, como sucede con los nanotubos, los fulerenos y nanopartículas de alrededor de 1 nm. Este hecho potencia algunas reacciones, como la catálisis, ya que la superficie expuesta es mucho mayor. En la figura 2 se muestran varios tipos de nanopartículas de oro y plata, de diferentes tamaños y formas, como se observan en los microscopios de transmisión electrónica (tomada de M. J. Yacamán, J Comp Theo Nanosci, 4, 2007, p. 195).


Figura 2. Nanopartículas de oro y plata.

El estudio y control de estas nuevas propiedades, así como la comprensión de los nuevos fenómenos físicos que suceden en los nanomateriales es una de las tareas más interesantes y retadoras que tiene la física y, en general, la nanociencia en este siglo. Además, la nanotecnología se encarga de utilizar los conocimientos generados por la nanociencia para diseñar y fabricar dispositivos con diversas aplicaciones tecnológicas. Actualmente se prevén avances tecnológicos basados en nanociencia en las industrias química, electrónica, óptica, y, a más largo plazo, en biotecnología y medicina.

En nanociencia y nanotecnología, la generación de ideas y de dispositivos contempla al menos cuatro etapas que van aumentando en complejidad y, por lo tanto, también en potencial de aplicación. La primera etapa considera la fabricación y manipulación de nanoestructuras sencillas, como nanopartículas metálicas, de óxidos y semiconductoras, con el fin de construir nuevos polímeros, cerámicas, recubrimientos, catalizadores, entre otros, o mejorar los ya existentes. Esta etapa también se caracteriza por el uso de nanopartículas poco complejas en aplicaciones simples en medicina, cosmetología, en la industria textil, como los famosos bactericidas a base de nanopartículas de plata (conocido como nano-silver), en los que lo único que se hace es potenciar las muy conocidas propiedades antimicrobianas de la plata que se conocen desde hace miles de años y que impiden el crecimiento de los microorganismos. Otra aplicación en medicina es el calentamiento de nanopartículas metálicas por medio de fuentes electromagnéticas de relativa baja intensidad, con el fin de que quemen las células de los tejidos en donde previamente se administraron.

La segunda etapa contempla la fabricación de nanoestructuras llamadas “activas”, es decir, nanoestructuras funcionalizadas con moléculas para realizar tareas específicas, como transistores tridimensionales, amplificadores, para administrar medicamentos, en terapias, como marcadores y etiquetadores biológicos, es decir, estructuras adaptadas. En esta etapa, las nanopartículas funcionalizadas tienen como objetivo el reconocer otras moléculas y efectuar tareas específicas al recibir un estímulo externo. Por ejemplo, se ha observado que en la vecindad de una nanopartícula metálica la respuesta óptica de una molécula se amplifica, mejorando así la sensibilidad de las espectroscopias ópticas de manera significativa.

La primera observación de este tipo se hizo a principios de los años setenta, cuando se midió que la radiación Raman de moléculas se veía fuertemente favorecida si éstas se encontraban sobre una superficie metálica; a este efecto se le llamó aumento de la espectroscopia Raman por medio de la superficie o sers (surface enhanced raman spectroscopy). Poco después se vio que este aumento se debía a los plasmones de superficie de los metales, que son las oscilaciones colectivas de los electrones del metal en presencia de un campo electromagnético externo. Una propiedad particular de las nanopartículas metálicas es que muestran diferentes plasmones de superficie en función de su tamaño, forma y el ambiente en donde se encuentran. Es decir, podemos controlar la frecuencia y la amplitud de acoplamiento de los plasmones de superficie con el campo electromagnético externo, y así encontrar la nanoestructura más adecuada para caracterizar una molécula particular, ya sea por espectroscopia Raman, fluorescencia o alguna otra espectroscopia óptica. El aumento en la respuesta óptica de la molécula en presencia de nanopartículas metálicas llega a ser de incluso 1012, lo cual permite pensar en muchas aplicaciones de este fenómeno. Dentro de estas aplicaciones se encuentra el poder utilizar estas espectroscopias dentro de medios poco transparentes, así como la caracterización de moléculas individuales o en concentraciones muy pequeñas. De esta forma, en ciertas nanoestructuras se adsorben moléculas que a su vez reconocen otras moléculas, y finalmente se puede hacer una imagen al iluminar con luz las nanoestructuras para hacer reconocimiento molecular y así identificar tumores. En la figura 3 se muestra una tomografía computarizada de nodos linfáticos en un ratón por medio de rayos X de baja intensidad, usando como medio de contraste nanopartículas de sulfito de bismuto (tomada de O. Rabin, J. M. Perez, J. Grimm, G. Wojtkiewicz y R. Weissleder, An X-ray computed tomography imaging agent based on long-circulating bismuth sulphite nanoparticles, Nature Materials 5, 2006, pp. 118-122).


Figura 3. Tomografía computarizada de rayos X usando nanopartículas de sulfito de bismuto.

La tercera etapa considera el desarrollo de estructuras mucho más complejas que se puedan ensamblar y autoensamblar creando redes en una, dos y tres dimensiones, así como nuevas arquitecturas jerárquicas. Un proceso de autoensamblado se describe como un proceso por el cual un sistema de componentes desordenados se organiza en una estructura o patrón debido a interacciones específicas entre los mismos componentes y el medio en donde se encuentran. La idea principal es crear superestructuras basadas en los mismos conceptos que se utilizan para estudiar los cristales en la física del estado sólido, en donde las interacciones entre los enlaces atómicos a lo largo de diferentes direcciones crean estructuras con simetrías únicas, resultando así en diversos cristales con una gran variedad de propiedades. En este caso, en lugar de átomos se utilizan nanopartículas y en lugar de enlaces atómicos se utiliza el concepto de ligandos, es decir, diversas moléculas y macromoléculas unidas a las nanopartículas, cuya interacción entre ellas nos da la misma función que los enlaces. La direccionalidad, en este caso, puede estar dada por los mismos ligandos o por la anisotropía de las mismas nanopartículas. La interacción entre los bloques que se necesitan autoensamblar está dictada por diferentes factores: el solvente, el tamaño, forma y propiedades de las nanopartículas, así como el tamaño, forma y propiedades de los ligandos. Nuevamente un concepto importante aquí es el reconocimiento molecular y la funcionalización de las nanopartículas. Entre los ligandos más comunes utilizados hasta ahora se encuentra el adn, ctab (bromuro cetiltrimetil amonio) y los tioles, ya que con estos es posible controlar fácilmente la longitud de los ligandos y, por lo tanto, la simetría de las superestructuras. Sin embargo, las propiedades e ingeniería de estas superestructuras y el entendimiento de las principales interacciones involucradas y las propiedades físicas y químicas de estas nuevas superestructuras son un reto para la ciencia. En la figura 4 se muestra la representación esquemática de algunas estructuras autoensambladas en dos, una y tres dimensiones (de izquierda a derecha). La estructura bidimensional tiene simetría hexagonal y se autoensambló utilizando nanobarras de oro (izquierda); mientras que la estructura unidimensional (en el centro) se autoensambló utilizando nanoprismas de oro. Finalmente, la estructura tridimensional (derecha) se obtuvo usando nanopartículas dodecaedrales de oro. Las gráficas debajo de cada estructura muestran los espectros correspondientes de dispersión de rayos X a ángulos pequeños (tomada de M. R. Jones, R. J. Macfarlane, B. Lee, J. Zhang, K. L. Young, A. J. Senesi y C. A. Mirkin, Nature Materials 9, 2010, pp. 913-917).


Figura 4. Superestructuras autoensambladas utilizando nanopartículas de oro y ligandos de ADN.

Finalmente, una cuarta etapa contempla el desarrollo de dispositivos moleculares “bajo pedido” diseñados atómicamente, con funciones emergentes. En la actualidad la investigación y desarrollo se encuentran en la segunda etapa y en los albores de la tercera, por lo que la mayor parte de estas estructuras complejas se desarrollarán en los próximos 20 años, con una muy alta proyección de impacto social y económico, ya que existe un notable interés mundial en el estudio de esta clase de sistemas.

Con el fin ampliar la versatilidad de los nuevos dispositivos diseñados, gracias a la diversidad de sus propiedades físicas, químicas y biológicas, actualmente se fabrican estructuras nanométricas bien definidas de una gran variedad de materiales y formas. Entre éstas se encuentran las llamadas nanoestructuras quirales. El ejemplo más conocido de estructuras quirales a escala nanométrica es el de los nanotubos (NTs) de carbono, cuya estructura atómica es similar a una hoja de grafeno enrollada, la cual está formada por arreglos hexagonales de átomos de carbono. Esta hoja de grafeno se puede enrollar de diferentes formas, de manera que los nanotubos con el mismo diámetro tendrán una quiralidad diferente y, por lo tanto, propiedades físicas radicalmente diferentes. Otras nanopartículas quirales que recientemente han alcanzado notoriedad son las formadas por átomos de metales nobles, como plata y oro. Se ha observado que tales nanopartículas metálicas presentan propiedades extremadamente diferentes dependiendo de su composición, forma y tamaño. Estos sistemas, debido a su reciente descubrimiento, se han estudiado menos y el origen de su quiralidad es aún desconocido.


Figura 5. Ejemplos de nanotubos de carbono en donde la hoja de grafeno se enrolló de forma diferente.

La quiralidad es una propiedad geométrica existente en cualquier arreglo estructural, sean moléculas, nanoestructuras, cristales o simplemente en un conjunto de puntos. Esta propiedad consiste en que la imagen especular del arreglo no coincide de ninguna forma con el arreglo original. El ejemplo más sencillo de un arreglo quiral resulta ser nuestras manos: nuestra mano derecha es la imagen especular de nuestra mano izquierda y no existe manera de hacerlas coincidir. Bajo este esquema, siempre es posible denominar a un arreglo, “izquierdo” y a otro “derecho”, como enantiómeros. A pesar de lo simple de su definición, la quiralidad es una propiedad fundamental en física, química y biología. Los seres vivos estamos formados por aminoácidos y péptidos que son enantiómeros izquierdos únicamente, y producimos azúcares derechos de manera natural. De hecho, casi todos los productos naturales como las proteínas, lípidos, ácidos nucleicos, vitaminas, antibióticos, hormonas y muchas sustancias activas en los fármacos son quirales. Además, las sustancias quirales reaccionan de manera diferente a otras sustancias que también lo son. Es bien sabido que la sustancia activa de un fármaco puede tener efectos contraproducentes, y en ocasiones terribles, cuando no se utiliza el enantiómero correcto. Es decir, aunque molecular y estructuralmente un par de enantiómeros son iguales, al ser uno la imagen especular del otro, químicamente no lo son. En el laboratorio, al sintetizar un compuesto quiral, siempre se obtienen ambos enantiómeros, lo que se conoce como muestras racémicas; sin embargo, en la industria farmacéutica sólo se utiliza uno de ellos para elaborar medicamentos, lo que plantea el enorme problema de la separación de enantiómeros.

Por esta razón, el estudio de la quiralidad a escala nanométrica tiene un papel fundamental en bioquímica, farmacología y medicina, y está comenzando a ser un campo de investigación de frontera en nanotecnología. De hecho, estructuras nanométricas como los nanotubos, fulerenos y nanopartículas metálicas son convertidas en sensores, etiquetadores, o como medio para transportar medicamentos con diferentes moléculas quirales. Además, cada día se utilizan más nanoestructuras para separar o sintetizar los componentes izquierdos y derechos de diferentes sustancias quirales en procesos llamados de selectividad enantiomérica. Las diversas nanoestructuras no sólo sirven para separar o sintetizar sustancias quirales, sino también para explotar sus propiedades que son fuertemente selectivas y así poder ensamblarlas, como ya se hace con nanoestructuras funcionalizadas con adn, o en la llamada catálisis asimétrica. La utilización de nanoestructuras para explotar las propiedades de las sustancias quirales no es algo fortuito, sino se debe al hecho de que las propias nanopartículas presentan el fenómeno de quiralidad, como los nanotubos y fulerenos, así como algunas nanopartículas metálicas o semiconductoras. Sin embargo, este fenómeno y sobre todo sus implicaciones, han sido muy poco estudiados a escala nanométrica, a pesar de su impacto en ciencia básica y aplicada. Sin duda, éste será un campo de investigación muy importante en nanociencia conforme vayan avanzando las aplicaciones en biotecnología y medicina.

En México existen varios grupos dedicados a realizar investigación científica en el tema de nanociencia y nanotecnología. Desde el año 2002 ha habido varias iniciativas para fomentar y organizar la investigación en este tema. La primera iniciativa fue de varios investigadores del Instituto de Física de la UNAM cuando se fundó en 2002 la Red de Grupos de Investigación en Nanociencia (Regina). Los objetivos de Regina son promover la colaboración multidisciplinaria para generar proyectos de investigación en nanociencia, optimizando el uso de recursos humanos y materiales, y organizar eventos académicos (seminarios, conferencias, cursos) para informar y difundir los avances de las investigaciones realizadas por los grupos de Regina. La información detallada de Regina-UNAM puede consultarse en la dirección de internet www.nano.unam.mx. Posteriormente, las autoridades de la UNAM crearon el Proyecto Universitario de Nanotecnología Ambiental (Punta) que comenzó en el 2005. Posteriormente, otras universidades, como la UAM y el IPN también organizaron redes institucionales, casi al mismo tiempo en que se creó la División de Nanociencia y Nanotecnología (Dinano) de la Sociedad Mexicana de Física. Finalmente en 2008, el Conacyt creó las redes temáticas, siendo una de ellas la de nanociencia y nanotecnología (http://www.nanored.org.mx/).

Han sido muchos los esfuerzos individuales, institucionales y gubernamentales que se han efectuado alrededor de la nanociencia y la nanotecnología en México, en donde se puede comprobar que varios centros y universidades que antes no cultivaban esta disciplina ahora lo hacen. Sin embargo, el carácter multidisciplinario de la nanociencia y la nanotecnología, cada vez más demandante en cada una de sus etapas, no se ha hecho patente en México, por lo que nos hemos quedado estancados en la primera etapa y poco hemos avanzado en la segunda y mucho menos en la tercera. Mas allá de la escasa inversión en ciencia, existen otras barreras que impiden a México ser líder en nanotecnología, a pesar de contar con grupos de investigadores altamente calificados en fabricación, caracterización y teoría de modelación de nanomateriales. Algunas de estas barreras son la falta de un liderazgo claro que identifique los principales problemas de nanotecnología que México podría abordar, aunado al desaliento por parte de los sistemas de evaluación científica del trabajo multidisciplinario. La forma de hacer ciencia ha cambiado durante los últimos 20 años, por lo que hoy es un reto reformar los parámetros de evaluación, tanto del Sistema Nacional de Investigadores como los de las universidades, a fin de promover el contacto entre grupos de científicos que permita identificar los liderazgos y los llamados nichos de oportunidad.

*Instituto de Física, UNAM.[regresar]

LA NUEVA BIOLOGÍA
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LA BIOLOGÍA DEL SIGLO XXI

Rosaura Ruiz Gutiérrez*

Cada centuria tiene una disciplina del saber que impulsa una gran revolución social. La química y la física han sido las protagonistas de los dos siglos que nos han precedido. Ahora toca el turno a la biología. De la mano de los genes y el genoma, las ciencias de la vida son uno de los grandes motores del cambio que estamos viviendo.

Lo interesante de hablar de la biología del siglo XXI es que ésta se encuentra de lleno en su proceso de construcción. Se podría decir, de manera un tanto reduccionista, que la biología, tal y como la entendemos actualmente, no existía en el siglo XIX y que, en ese sentido, es un invento del siglo XX. El reto para los biólogos en la actualidad es explorar lo que se puede hacer en el siglo XXI desde esta ciencia y encaminar de manera responsable los pasos que la lleven a la plenitud de su madurez. En este siglo que apenas comienza se demostrará lo mucho que a la biología le falta por descubrir y se constatará que, más allá de que con lo conocido hasta ahora se ha hecho y avanzado bastante, en el futuro próximo los horizontes de acción de la biología se dilatarán exponencialmente y la influencia de sus conocimientos, avances y descubrimientos será una que tal vez hoy ni siquiera sospechamos.

Son varios los temas y objetos de estudio tratados por la biología contemporánea que despiertan el interés público y que han generado vivos debates tanto dentro de la biología como desde otras disciplinas. (De hecho, aquí ya podemos vislumbrar una de las principales particularidades de la biología hoy en día: su carácter transdisciplinario y su necesidad de dialogar y colaborar en sus desarrollos e investigaciones con otras ciencias y áreas del conocimiento, pues gran parte de su campo de estudio se encuentra en áreas fronterizas hasta hace poco inéditas y desatendidas.) Uno de estos temas es el referente a los alimentos transgénicos, sobre los que cabría señalar no se ha llegado a un consenso sobre las ventajas y desventajas que tiene el desarrollarlos y utilizarlos. Aquí se evidencia que uno de los problemas que la biología ha de enfrentar y superar de inicio es la necesidad de fortalecer y promover la divulgación científica, ya que la mayoría de las personas, sobre todo las que tienen la responsabilidad de tomar decisiones y generar políticas públicas, no poseen una opinión lo suficientemente documentada ni la información pertinente sobre los distintos temas y avances científicos de nuestra época. Lo anterior ha generado tanto prejuicios y suspicacias por parte de algunos, como intentos de influenciar al público con información tendenciosa a favor de particulares, tal es el caso de los alimentos transgénicos, desarrollados y promovidos por empresas privadas que principalmente responden a finalidades comerciales y que nada tienen que ver con una intención real de beneficiar a las mayorías o, por ejemplo, con combatir la hambruna en el planeta. Sin embargo, esto no excluye el que podamos vislumbrar los muy interesantes y diversos caminos por los que los alimentos biotecnológicos o genéticamente modificados pueden beneficiar a la humanidad, pero sin perder de vista, claro está, las problemáticas bioéticas, políticas, culturales y sociales que su utilización indiscriminada pueden acarrear.

Otro objeto de estudio de gran interés en la biología de este siglo y en el que apenas nos encontramos en sus albores es el referente al genoma humano; no obstante, en este caso las opiniones también son muy diversas. Sydney Brenner (Premio Nobel de Medicina de 2002) dijo en una ocasión que “el genoma humano no es más que la guía de teléfonos de una ciudad” y que, siguiendo esta metáfora, no se puede pretender conocer una ciudad a plenitud contando tan sólo con esta guía. Lo anterior, sin demeritar los enormes avances que se han dado en el estudio del genoma humano, hace énfasis en que la biología y los científicos en general hemos de mantener la mesura y reforzar el trabajo en esta área, puesto que apenas se ha comenzado a andar por estos senderos, así como en señalar lo mucho que aún falta por hacerse; como por ejemplo, el explicarnos detalladamente y entender la relación que el genoma guarda con la persona, así como entender las relaciones entre las células y el organismo, pues aquí podemos ver uno de los grandes retos de la genética y de la biología del siglo XXI.

La clonación o la investigación con células madre (troncales o estaminales) son otras áreas que han despertado enorme interés, ríspidos debates y en los que aún nos encontramos en sus albores. Aquí es necesario, aparte de seguir explorando y de contemplar las implicaciones éticas que ambas conllevan, hacer una tarea de desmitificación, pues son muy extendidas las opiniones desinformadas; por ejemplo, la falsa idea de que al clonarse algo se tiene una copia idéntica del original, cuando en realidad no es así. Pensemos en las primeras terneras clonadas en Nueva Zelanda que a pesar de tener el mismo genotipo presentaron patrones de manchas diferentes, en este sentido cabría señalar que un clon no es más que un mellizo. Así pues, podemos entender que los genes sólo crean posibilidades que luego se modelan de muy diversas maneras y que aún hay mucha investigación, divulgación y reflexión filosófica que la ciencia de este siglo debe hacer en esta área en particular.

Actualmente hay un uso extendido de técnicas propias de la biología sintética que son realmente interesantes y de enorme importancia debido a la utilidad y trascendencia de sus innovaciones y desarrollos. La diversidad de áreas en que se está trabajando desde la biología sintética va desde la biomedicina, la ingeniería de biomateriales, la nanotecnología hasta la energética, y al ver estas aplicaciones nos podemos explicar el porqué de las enormes expectativas que se tienen de ésta al empezar el siglo. Pensemos en los grandísimos beneficios que nos puede traer el desarrollo de fármacos inteligentes, la medicina personalizada, la terapia génica, la reparación y regeneración de tejidos, la reprogramación celular o el procesamiento de biomasa como fuente de combustibles, entre muchas otras posibilidades.

Por otra parte, no podemos dejar de lado una problemática que ha surgido en los últimos tiempos, esto es: la distorsión que introduce la investigación con intereses en un rendimiento económico inmediato en uno de los primordiales objetivos de la ciencia: la profundización de los conocimientos al servicio de la Humanidad. La financiación privada de investigaciones orientadas a la obtención de patentes para su comercialización conduce a nuevos peligros potenciales. No es ningún secreto que los científicos necesitan dinero para investigar y desarrollar innovaciones, pero esto muchas veces puede medrar en un aspecto de trascendental importancia: la honestidad científica. Ha habido casos en los que algunos científicos falsean los resultados de sus investigaciones para conseguir financiamiento (un caso paradigmático es el de Woo Suk Hwang, el coreano que falsificó los resultados sobre sus investigaciones de clonación de embriones humanos). Un episodio de fraude en el ámbito científico puede ser devastador en muchos sentidos debido a su potencialidad de poner en duda los avances de investigaciones sobre un tema en todo el mundo. Es por ello que considero que otro de los retos de la biología del siglo XXI es, por un lado, romper la divergencia entre lo mediático y la ciencia, y, por otro, generar las bases que aseguren un comportamiento ético, responsable y honesto en toda investigación científica.

Hace 40 años el humano biónico era un personaje de la ciencia ficción, hoy se trata de un hecho científico. Nuevas tecnologías que intervienen en el cerebro construyen capacidades sobrehumanas y permiten a los usuarios operar armas o sillas de ruedas con el poder del pensamiento; están ya en el mercado o en desarrollo. Se ha mostrado que electrodos implantados en lo profundo del cerebro de los pacientes estabilizan los movimientos temblorosos de la enfermedad de Parkinson. Asimismo, se ha demostrado que un cable eléctrico enredado en un casco o adosado a la cabeza con una banda que aplica impulsos eléctricos al cerebro alivia los síntomas de la depresión severa y eleva el desempeño mental en adultos jóvenes; a este dispositivo que utiliza una tecnología llamada estimulación magnética transcraneal y que ya se encuentra a la venta al público en general, se le conoce como “casco de la creatividad”. Pero el rápido avance de estas investigaciones y desarrollos tecnológicos suscita graves y justificadas preocupaciones.

Como podemos ver, los retos y perspectivas de la biología del siglo XXI son enormes, complejos y muy esperanzadores. Mas no debemos perder de vista que la biología (y la ciencia toda) de este siglo no ha de concebirse sin una profunda base bioética que la encauce hacia objetivos humanistas y que dote a los científicos de principios y valores irrenunciables como la responsabilidad, la honestidad y la búsqueda de generar conocimientos e innovaciones que reditúen en beneficio de la humanidad, sin dañar o destruir a nuestra casa planetaria ni a la diversidad de la vida que lo engrandece.

Es en verdad estimulante que estemos en una situación no muy alejada a la de los inicios de la ciencia, en la que una de las preguntas centrales era: ¿Cuáles son los límites del conocimiento? Hoy sabemos que éstos se expanden conforme más avanzamos, y que es indispensable el comprometernos éticamente en nuestra búsqueda de nuevos saberes, en el desarrollo de nuestras investigaciones y en el uso que le demos a nuestros descubrimientos e innovaciones. Hay que ser audaces, sí, pero siempre con un compromiso ético y desde una postura responsable que contemple que nuestro quehacer puede y debe buscar la sustentabilidad, salvaguardar la vida planetaria y los recursos naturales no renovables; asegurarle a las generaciones futuras un medio libre de los riesgos creados por nosotros mismos y que aún estamos a tiempo de disipar, y trabajar en beneficio de la humanidad al resolver las problemáticas más graves que pueden tener consecuencias catastróficas e incluso amenazan nuestra supervivencia como especie.

*Instituto de Física, UNAM.[regresar]

DE LA CLONACIÓN MOLECULAR A LA CLONACIÓN DE ANIMALES (REPROGRAMACIÓN GENÓMICA PARA LA TERAPIA CELULAR)

Luis Covarrubias*

CLONACIÓN MOLECULAR (ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLÉICO, ADN)

El término clonación se ha utilizado en biología para referirse a organismos genéticamente idénticos (clones). Se aplicó, acorde a este concepto, en la tecnología para la amplificación de fragmentos de ácidos nucleicos (ADN y ARN) en una bacteria, desarrollada en la década de los setenta. En la clonación molecular de ADN, un clon es una bacteria que, además de su genoma, replica un adn exógeno específico por medio de un vector (e. g., plásmido). Sin lugar a dudas, la clonación de fragmentos de ácidos nucleicos fue uno de los grandes logros del siglo XX y base de lo que ahora conocemos como ingeniería genética.

Proyectos de gran envergadura derivaron de este desarrollo; por ejemplo, la clonación fragmentada del genoma humano en bacterias hizo posible conocer su secuencia nucleotídica, es decir, la información codificada de los componentes funcionales que dan al ser humano sus características. Procedimientos de secuenciación (nucleotídica) cada vez más eficientes están generando información del genoma de otros organismos en tiempo y costo muy inferiores a los que se requirieron para el genoma humano; sin embargo, el reto actual no es determinar más secuencias nucleotídicas sino decodificar esa información en forma comprensible para que cada gen se pueda asociar con una función específica en el desarrollo y fisiología de los organismos, en especial del humano. En este sentido y como un fruto de la ingeniería genética, ahora es posible manipular el genoma de muchos organismos, tanto de plantas como de animales. Destaca el ratón, no sólo por la extraordinaria versatilidad que existe para modificar su genoma, sino porque los hallazgos encontrados en esta especie, consecuencia de alteraciones en genes específicos, tienen implicaciones directas en el entendimiento de la biología del humano y, en especial, la asociada con enfermedades.

La biología molecular de vanguardia depende frecuentemente de las manipulaciones genéticas como medio para revelar los mecanismos moleculares que sustentan la vida de las células y los organismos, pero la clonación de adn también se ha orientado a producir proteínas de utilidad terapéutica de una manera sencilla y económica, o generar plantas y animales transgénicos con ventajas agropecuarias, o derivar procedimientos de aplicación médica directa como es la incipiente terapia génica.

CLONACIÓN DE ANIMALES (MAMIFEROS)

En el ocaso del siglo XX (1997), el término clonación regresó a los encabezados de los artículos científicos y periódicos en general, en un ámbito distinto del anterior y como resultado del nacimiento de la oveja Dolly, la primera oveja clonada. En el laboratorio del doctor Ian Wilmut se derivó a Dolly partiendo del núcleo (donde se encuentra el genoma) de una célula especializada, y su incorporación a un ovocito sin material genético (transferencia nuclear); aquí el clon es genéticamente idéntico al donador de la célula especializada. Este hallazgo impactó simultáneamente a la ciencia, la biotecnología y la bioética, presentando panoramas contrastantes que perturbaron conceptos fundamentales. La clonación por transferencia nuclear hace evidente que el genoma de una célula especializada no está irreversiblemente diferenciado del de sus células precursoras y, por tanto, puede ser reprogramado hasta el estado más basal, presente en el huevo poco después de la fertilización. Debe reconocerse que aproximadamente 40 años antes de este trascendente acontecimiento no había evidencia contundente que indicara que no hay alteraciones estructurales en el adn durante la diferenciación celular que acompaña la formación de un organismo, y ya en la década de los años sesenta el doctor John Gurdon había demostrado, también mediante transferencia nuclear en un sapo, que el núcleo de una célula diferenciada era capaz de derivar a todos los tipos celulares que constituye el organismo adulto. Entonces, ¿por qué sorprendió la clonación de una oveja? Después de la primera clonación por transferencia nuclear realizada por el doctor Gurdon, muchos grupos intentaron clonar mamíferos sin alcanzar un éxito equivalente al del sapo, llevando inclusive a algunos investigadores a pensar que era imposible y que más bien la clonación de animales por transferencia nuclear era una peculiaridad de los anfibios. Sin embargo, después de la clonación de la oveja Dolly renació el interés en la clonación de mamíferos por transferencia de núcleos de células diferenciadas y, en poco tiempo, se llegó a la conclusión de que sí es posible pero a muy baja eficiencia (menos de 1%). El ratón fue el principal modelo para consolidar esta conclusión abriendo una puerta con nuevos retos para el siglo XXI.

BENEFICIOS Y RIESGOS LATENTES DE LA CLONACIÓN POR TRANSFERENCIA NUCLEAR

La similitud en el proceso de desarrollo entre las diferentes especies de mamíferos permite estimar que todas podrían clonarse por transferencia nuclear, lo que poco a poco se ha ido confirmando. Desde el punto de vista pecuario, la posibilidad de tener clones es invaluable pues, en principio, sería un medio para producir animales con características genéticas idénticas, lo que se reflejaría en la calidad y rendimiento del producto animal (e. g., leche, lana, carne). También pudiera ser valioso para la conservación de especies de mamíferos en riesgo de extinción. En este contexto, un reto para el siglo XXI será incrementar la eficiencia de la clonación, pues la actual depende de una gran cantidad de ovocitos, haciendo el procedimiento inviable en la práctica. Otro aspecto que debe considerarse es la salud del animal clonado; indicios provenientes de ratones clonados, algunos respaldados por observaciones en la oveja Dolly, sugieren que puede haber envejecimiento prematuro y susceptibilidad a desarrollar ciertas enfermedades. Por lo tanto, la aplicabilidad pecuaria de la clonación requerirá contender con este problema aún poco estudiado.

La clonación que dio lugar a la oveja Dolly trajo rápidamente la fantasía a la realidad: la clonación de seres humanos. Ya en la época de los experimentos de Gurdon en el sapo, y como consecuencia de los intentos por clonar mamíferos, hubo historias con poco sustento que hablaban de humanos clonados. Ahora es innegable que hay suficiente evidencia para pensar que es posible clonar humanos y, por tanto, todas las preocupaciones éticas que derivan de ello deben considerarse y analizarse. Hay consenso a nivel científico y entre organizaciones internacionales como la onu de que la producción de humanos clonados (clonación reproductiva) es éticamente inaceptable y reprobable; muchos países ya incluyen en sus leyes la prohibición de la clonación de seres humanos. No hay consenso, sin embargo, en la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos, donde se pretende que el embrión preimplantación sirva de fuente de células troncales (transferencia nuclear terapéutica; véase abajo). En este último caso, el debate ético se centra en el uso de embriones humanos y el principio de la vida humana. No obstante lo anterior, es importante resaltar que hasta ahora no hay evidencia conclusiva que indique que se ha desarrollado un procedimiento para la clonación de embriones humanos, a pesar de los intentos que se han hecho.

LA CLONACIÓN Y LAS CÉLULAS TRONCALES

El estudio de las células troncales (también llamadas células madre) se llevó a cabo durante casi toda la segunda mitad del siglo XX, pero el interés se incrementó particularmente en las últimas dos décadas. La biología del desarrollo marcó la pauta de la investigación, mas los estudios sistemáticos se trastocaron por su posible aplicación en la medicina (terapia celular). En particular, las células troncales pluripotentes, derivadas de embriones de ratón, mostraron contundentemente ser fáciles de expandir y mantener en cultivo, y capaces de derivar todos los tipos celulares del organismo adulto, incluyendo componentes de la línea germinal.

También causan debate desde finales del siglo XX los métodos establecidos en varios laboratorios para derivar células troncales pluripotentes a partir de embriones humanos preimplantación. Como en principio, las células troncales pluripotentes sólo existen en el embrión preimplantación, la clonación de embriones humanos puede ser un medio para derivar células troncales pluripotentes con características genéticas idénticas a las del individuo donador del núcleo transferido. Sin embargo, debe notarse que el procedimiento de clonación por transferencia nuclear requiere de un ovocito receptor, por lo que es evidente que la donación de ovocitos representa una limitante ineludible para su aplicación, sobre todo considerando la baja eficiencia esperada para generar embriones humanos clonados. Entonces, si bien la transferencia nuclear terapéutica es teóricamente viable, su factibilidad es baja dados los requerimientos para su ejecución y los aspectos éticos que la acompañan.

REPROGRAMACIÓN GENÓMICA

Las aplicaciones potenciales de la clonación y de las células troncales en la medicina estaban en pleno auge en la transición del siglo XX al siglo XXI cuando (2006), inesperadamente, un grupo japonés encabezado por el doctor Shinya Yamanaka logró reprogramar células diferenciadas hacia células troncales pluripotentes mediante la incorporación de cuatro genes que codifican para factores de transcripción (i. e., proteínas que regulan la actividad de los genes). A estas células se les llamó células troncales pluripotentes inducidas o IPSC por sus siglas en inglés (induced pluripotent stem cells), y se han podido derivar no sólo de ratones, sino de humanos bajo los mismos principios básicos y eficiencias similares. Así, ahora es posible derivar células troncales pluripotentes humanas de un individuo (e. g., paciente) sin la necesidad de embriones, eliminando el debate sobre su uso con propósitos terapéuticos. Este simple descubrimiento ha abierto muchas vertientes en cuanto a sus aplicaciones, especialmente en el campo de la medicina, de las cuales la más importante se ha enfocado en la búsqueda de un protocolo que permita derivar IPSC sin la incorporación permanente de un gen exógeno. Avances importantes se han dado en años recientes, entre los que destaca el uso de compuestos químicos para inducir una reprogramación similar a la promovida por los factores de transcripción. Por otro lado, la derivación de ipsc ha estimulado también el establecimiento de estrategias para inducir transdiferenciación, es decir, la conversión de un tipo celular a otro, también mediada por factores de transcripción.


RETOS DEL SIGLO XXI

En los albores del siglo XXI, la reprogramación genómica deja un campo fértil para la investigación básica y aplicada. La epigenética, área que estudia la regulación de los genes sin cambios en su estructura (i. e., secuencia nucleotídica), ha salido fortalecida y su influencia en el entendimiento de los mecanismos moleculares asociados al desarrollo embrionario y al desarrollo de enfermedades se hará más enfática en el presente siglo. La reprogramación genómica también se vuelve un medio para estudiar redes de interacción génica, cuya estabilidad es la base del proceso de diferenciación celular, y perturbaciones en ellas pueden provocar una amplia variedad de enfermedades. Pero el reto mayor del siglo XXI será convertir la reprogramación genómica en una herramienta para el desarrollo de la medicina regenerativa. La medicina regenerativa pretende curar enfermedades, en especial las degenerativas (e. g., enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer, padecimientos cardiovasculares, diabetes y las afecciones asociadas), mediante el remplazo celular, para lo cual es necesario contar con una fuente de células adecuada para trasplantar a los pacientes. Esto por supuesto requerirá afinar los procedimientos de generación de ipsc (o métodos de expansión de otros tipos de células troncales), pero la limitante fundamental es cómo, a partir de células troncales, derivar eficientemente en un plato de cultivo el tipo celular requerido por el paciente. Es decir, definitivamente las ipsc tienen el potencial, pero los requerimientos para la diferenciación específica no se han identificado con el suficiente detalle para su utilización efectiva.

El entusiasmo en la medicina regenerativa es tal que un problema de este siglo será contender con las malas prácticas médicas que, en forma prematura, empiezan a utilizar las células troncales sin el sustento científico que respalde sus propiedades curativas. En el camino hacia la regeneración de tejidos parece que el futuro nos alcanzó, y lo que parecía ficción o se vislumbraba muy lejano, ahora se percibe real y promisorio. México no debe ser ajeno a los retos por venir en este campo, sino que debe incorporarse a los avances científicotecnológicos y prepararse para ofrecer a su población terapia celular de primer nivel. No deberá sorprendernos que para finales de siglo XXI la medicina regenerativa sea básica para el tratamiento de multitud de enfermedades asociadas al imperante crecimiento de la población vieja.

Nota: trabajo relacionado al presente texto es apoyado por Conacyt-131031.

*Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.[regresar]

BIOTECNOLOGÍA DE RECURSOS AUTÓCTONOS. POTENCIAL ALIMENTARIO Y NUTRACÉUTICO

Luis Covarrubias*

ANTECEDENTES

Remontarnos a la época anterior a la llegada de los españoles a Mesoamérica tiene sin duda su magia y misterio. Sin embargo, un aspecto que tuvo y sigue teniendo especial importancia son los alimentos y bebidas que se producían y consumían. Toda una riqueza culinaria y nutricional que en cierta medida se sigue manteniendo gracias a que sólo en esta parte del mundo se pueden obtener las materias primas para su elaboración. A ello hay que agregar la forma de preparar y conservar los alimentos, que es lo que ha dado el toque único gastronómico.

Hasta la fecha no está completamente claro cómo se desarrollaron o descubrieron algunos procesos, como el de la nixtamalización, entre otros. Muchos de los alimentos y bebidas legados por nuestros antepasados fueron posibles gracias a las materias primas autóctonas de nuestra región, producto de todo un abanico de climas y accidentes orográficos que generan una de las biodiversidades más ricas del planeta.

Esa riqueza gastronómica ha rebasado nuestras fronteras. Materias primas como el huitlacoche —que no era utilizado y que en otras latitudes del mundo era considerado como perjudicial para los cultivos de maíz, pero que los antiguos pobladores de Mesoamérica pudieron aprovechar y consumir— hoy en día son un componente de la alta cocina en lugares selectos del mundo.

Bebidas como el pulque —del cual no se conoce cómo comenzó a elaborarse, pero los aztecas lo consideraban la bebida de los dioses y era consumido en ceremonias religiosas y festividades— siguen siendo productos populares en ciertas regiones, aunque su triste desaparición parece inminente. En cualquier caso, el consumo de esta bebida en las comunidades rurales estuvo y ha estado asociado con un buen estado de salud y se considera un acompañante obligatorio en las festividades sociales y religiosas.

SOBREPESO Y OBESIDAD

En este trabajo trataremos de introducir al lector en algunos de los muchos alimentos tradicionales indígenas de Mesoamérica, destacando sus aspectos nutricionales y nutracéuticos, características altamente relevantes en la actualidad.

La nutrición siempre ha estado ligada al desarrollo de las culturas y los pueblos; una mala nutrición genera necesariamente subdesarrollo. Las sociedades primero tienen que satisfacer las necesidades más básicas para emplearse adecuadamente en actividades productivas. Se pensaría que en pleno siglo XXI no deberían existir problemas de nutrición gracias a los grandes avances tecnológicos actuales; esta suposición está muy lejos de la realidad.

En términos generales se pueden considerar los problemas de nutrición desde dos puntos de vista: en primer lugar, las sociedades que no cuentan con los recursos económicos o agronómicos o climáticos no tienen alimentos para satisfacer una alimentación adecuada.

Por otro lado, las sociedades que cuentan con la riqueza económica, y en diversos casos también con los recursos naturales, pero que debido a los avances tecnológicos consumen gran cantidad de alimentos considerados como “basura”, presentan frecuentemente problemas de obesidad y mala nutrición. Por eso, una de las tendencias actuales es regresar a los alimentos mínimamente procesados, o sea, alimentos que conserven sus características “naturales”. Se estima también que en virtud de que los primeros pobladores del planeta tenían que recorrer grandes distancias y efectuar esfuerzos importantes para satisfacer sus necesidades alimenticias, ocurrió una adaptación genética en sus organismos que les permitía almacenar nutrientes y calorías para las épocas de escasez. Esta misma adaptación genética ha generado en los seres humanos actuales —a los que la dieta de hoy en buena proporción les suministra excesos calóricos— una tendencia sobresaliente a la obesidad.

El desarrollo tecnológico y el ritmo acelerado de vida han hecho que cada vez más se recurra a los alimentos industrializados, en los que se ha minimizado la importancia nutricional, nutracéutica y calórica, lo que ha venido a ocasionar un buen número de malestares e incluso enfermedades. Por todo ello, la alimentación del siglo XXI tiene que seguir patrones diferentes; tiene que nutrir y suministrar ingredientes nutracéuticos, y con los avances científicos de este siglo las dietas habrán de estar planeadas a la medida de las características genómicas de cada individuo.

Debido a la gran biodiversidad de la región mesoamericana, hay una cantidad notable de plantas que han sido tradicionalmente utilizadas para su consumo como alimento y para la prevención o cura de ciertas enfermedades. Muchas de estas plantas autóctonas no han sido estudiadas adecuadamente y sólo se sabe, por la transmisión de conocimiento de una generación a otra, de su poder nutricional o curativo, lo cual ha contribuido a que no se tenga un mejor aprovechamiento o aplicación de dichos materiales.

Plantas como el nopal y su tuna, el frijol criollo y silvestre, el grano de amaranto y su planta o productos derivados de ellas, abren un panorama amplio de estudio desde varias vertientes, como las tecnologías para la elaboración de alimentos mínimamente procesados y que puedan tener una vida media o de almacenamiento más prolongada, con la idea de expandir su mercado de consumo.

El desarrollo y adaptación de tecnologías para la preservación y uso racional de estos recursos alimenticios y medicinales son algunos de los imperativos de la sociedad de hoy y mañana. Si se consultan las estadísticas de los países económicamente desarrollados, se podrá observar que uno de los problemas actuales es el sobrepeso y la obesidad, términos que no deben de confundirse o tomarse como sinónimos, ya que el sobrepeso precede a la obesidad.

Ésta obedece, por un lado, a factores genéticos —puesto que hay razas de personas que tienen mayor propensión a este problema—, pero, por otro lado, la causa también radica en los hábitos alimenticios y en el sedentarismo característico de la sociedad actual.

La industrialización y comercialización masiva de alimentos y bebidas pobres en nutrientes, pero ricos en azúcares y ácidos grasos poco deseables y de fácil digestibilidad, y con índices glicémicos elevados, están dando como resultado en forma alarmante una sociedad de obesos. Hasta hace pocos años este comportamiento correspondía casi exclusivamente a los países ricos.

En la actualidad, el fenómeno se extiende y acrecienta también en los países con menor bienestar social; y México y América Latina no son la excepción. Se sabe que más de la tercera parte de los niños en la República Popular China tiene sobrepeso u obesidad.

En México se deben tomar medidas importantes en diversos actores de la sociedad, incluido el sector industrial, para por lo menos atenuar el problema de obesidad. En países como Estados Unidos, la tendencia indeseable previa es alarmante y se debe al ritmo acelerado de vida, y a los patrones equivocados de una industria alimentaria que genera crecientemente productos muy atractivos en términos de sabor y otras características sensoriales, pero ricos en carbohidratos y grasas poco recomendables; industria muy exitosa comercialmente, pero socialmente poco responsable. Y estos patrones se han extendido al resto del mundo.

Como se mencionó antes, la obesidad es la epidemia del siglo XXI, ya que muchas personas fallecen por las complicaciones o problemas generados por ésta. La obesidad trae consigo problemas cardiovasculares debido a que con una mayor masa corporal, el corazón necesita bombear mayor cantidad de sangre y se sobrepasa su capacidad.

Además de la acumulación de grasa en los tejidos y en el torrente sanguíneo, lo que hace que se deposite grasa en las arterias provocando la formación de coágulos o trombos que ocasionan la muerte, la obesidad también puede aumentar la presión arterial y muchos de los decesos se deben a este problema, sin dejar de lado los estados depresivos y de subestima en los que caen las personas obesas. Los sistemas de salud pública gastan anualmente mayores recursos económicos para combatir los efectos de los problemas generados por la obesidad que por otras enfermedades.

ALGUNOS ALIMENTOS AUTÓCTONOS

Es necesario tener una sociedad más informada y consciente que recurra a dietas más apropiadas y al ejercicio diario. La industria alimentaria debe cambiar las características de los alimentos y bebidas y establecer compromisos con su sociedad.

Se deben emplear más frecuentemente productos derivados de plantas que además de nutrir tengan la función de curar, sobre todo porque muchos de ellos aportan bajos contenidos de calorías y porque tienen niveles y características proteínicas adecuadas, entre otras; por ello, no es necesario recurrir tan asiduamente a proteínas de origen animal, especialmente aquellas provenientes de carnes rojas, que colateralmente aportan grasas de su mismo origen que resultan en problemas de colesterol sanguíneo, entre otros.

La tradición de muchas de nuestras comunidades de consumir alimentos autóctonos también está siendo influida por el mundo globalizado en que estamos inmersos; así, cada día es más frecuente el consumo de alimentos “basura”, que además de no nutrir ocasionan los efectos señalados antes. Por ello cobra especial importancia el redescubrimiento de los alimentos nutricionales y nutracéuticos que emplearon nuestros antepasados mesoamericanos para preservarlos e insertarlos o, en su caso, reinsertarlos, en la dieta actual.

Maíz y frijol

El maíz está asociado a nuestras grandes tradiciones milenarias; y la sapiencia de nuestras culturas indígenas con el empleo del nixtamal, y sus enormes beneficios nutricionales y nutracéuticos, no tiene equivalente en el mundo. El dicho popular “sin maíz no hay país” tiene un notable sustento científico alimentario, amén del social y religioso. Como se sabe, Sinaloa es el principal productor nacional de maíz; plausible logro reciente de agricultores y campesinos convencidos del insumo denominado innovación científica y tecnológica. Una de cada tres tortillas tiene origen en ese estado, pero en virtud de la estructura productiva maicera nacional se requiere de importaciones de Estados Unidos para satisfacer la demanda. Parece que afortunadamente la fiebre del etanol de maíz y de caña de azúcar que ha provocado escasez y ha aumentado la vulnerabilidad ya ha pasado.

En buena parte de América Latina, el cultivo del frijol, junto con el del maíz, representa toda una tradición productiva y de consumo que cumple diversas funciones de carácter alimentario y socioeconómico que le han permitido trascender hasta la actualidad. Su presencia a lo largo de la historia lo han convertido no sólo en un alimento tradicional, sino también en un aspecto de identificación cultural. Se trata de uno de los cultivos de mayor importancia, ya que representa para la economía de los productores una fuente importante de ocupación e ingreso, a la vez que es una garantía de seguridad alimentaria. Asimismo, su consumo es generalizado entre la población de ingresos bajos, medios y hasta superiores. Por esto, la importancia de este grano en la dieta actual del país sigue siendo fundamental. En el ámbito mundial, México se encuentra entre los cinco principales productores de frijol conjuntamente con la India, Brasil, China y Estados Unidos, países que en total aportan 63% de la producción mundial. México contribuye con 7%, en promedio, de las cosechas mundiales.

Como está bien documentado por trabajos de grupos de investigación en el mundo, el maíz es deficiente en aminoácidos esenciales como lisina y triptófano, los cuales se encuentran en buena proporción en el frijol. Aunque nuestros antepasados no sabían de ello, practicaban el consumo de estos dos granos en forma conjunta. A pesar de lo anterior, la mayoría de los estudios realizados sobre el maíz y el frijol se han llevado a cabo considerando los aspectos nutricionales de cada uno por separado.

Amaranto

El potencial del grano de amaranto como alimento fue reconocido por las culturas ancestrales de América; los nahuas y los incas lo usaron comúnmente, hasta que fue reemplazado por otros granos, como el maíz y el frijol, después de la conquista española, por razones que hasta la actualidad quizá no están bien documentadas, aunque parece ser que los aspectos religiosos desempeñaron un papel importante en tal determinación. A la fecha, un buen número de pequeños agricultores en el mundo se dedican al cultivo del amaranto, especialmente para utilizarlo como una planta de ornato. Sin embargo, en los últimos años se ha reactivado el interés mundial por este alimento olvidado.

Cactáceas

Las cactáceas son autóctonas del continente americano, y México es considerado un centro de biodiversidad por excelencia. Nuestros antepasados las llamaron nopalli y nochtli, y las usaron en alimentación, medicina, religión, magia y política; el escudo de la gran Tenochtitlan ostentaba un nopal, como la bandera mexicana actual. La fascinación por las cactáceas ya existía en los pueblos mesoamericanos; los jardines de Nezahualcóyotl tenían colecciones muy ricas.

Existen pruebas de que los nopales tuneros fueron cultivados 500 años a. C. en las zonas semiáridas de Mesoamérica, y especialmente en Tehuacán; en México, la mayor diversidad se encuentra en las planicies del norte y centro, y muchos consideran que las zonas semiáridas son su lugar de origen. Los conquistadores los llevaron a Europa, y su cultivo y naturalización en España e Italia data de mediados del siglo XVI, y desde ahí se distribuyeron a muchas regiones del mundo.

Chile

El chile —junto con el maíz y el frijol— fue básico en la alimentación de las culturas de Mesoamérica, que es considerada su lugar de origen y domesticación. El chile fue llevado de América a Europa y después a Asia y África, siendo hoy en día un cultivo mundial. En la actualidad, la diversidad de formas, tamaños y los diferentes sabores picantes de estos frutos ofrecen la posibilidad de saborear deliciosos platillos como los chiles rellenos, los diferentes tipos de moles, así como la gran diversidad de salsas utilizadas para acompañar los tradicionales y no tradicionales alimentos y bocadillos actuales. En muchos guisados sencillos o complejos los chiles son ingredientes que no pueden faltar.

Tomate

Otro cultivo domesticado en México es el tomate, aunque el origen del género Lycopersicon se localiza en la región andina, que se extiende desde el sur de Colombia hasta el norte de Chile. Existen reportes de que en el siglo XVI se consumían en México tomates de diversas formas y tamaños, de colores rojos y amarillos. De aquí fue llevado por los españoles a Europa, donde se extendió su cultivo por Italia y otros países mediterráneos. El tomate es la hortaliza más difundida en todo el mundo y la de mayor valor económico, ya que es muy difícil preparar un platillo sin el uso del tomate. En cuanto a su producción, México ocupa el décimo lugar en el ámbito mundial, con un promedio de 2.2 millones de toneladas. El consumo del tomate en México es muy variado; se utiliza en forma fresca para la preparación de ensaladas, diversos platillos y principalmente para la elaboración de salsas, que forman parte importante de la alimentación cotidiana de los mexicanos.

Aguacate

El aguacate es un árbol originario de México que después se difundió hacia las Antillas, a países como Cuba, donde al fruto se le conoce como “pagua”; a Sudamérica, donde en Venezuela se le conoce como “cura”; y a Perú, donde se le denomina “palta”. El árbol pertenece a la familia de las lauráceas y su nombre científico es Persea americana; es extremadamente vigoroso (con un tronco ancho), pudiendo alcanzar hasta 30 metros de altura. Se pueden encontrar árboles de aguacate desde el nivel del mar hasta los 2 500 metros; sin embargo, para tener mejor rendimiento y calidad del fruto se recomienda su cultivo en altitudes entre 800 y 2 500 metros; esto con la finalidad de evitar enfermedades de las raíces. La temperatura y la precipitación son los dos factores de mayor importancia en el desarrollo del cultivo.

Cacao

El árbol del cacao pertenece a la familia de las esterculiáceas, y su nombre científico es Theobroma cacao L.; crece en los trópicos húmedos de América, noroeste de América del Sur y zona amazónica, aunque su cultivo se ha extendido a otras zonas tropicales del mundo, como la isla de Java y África Occidental. El cacao ya era conocido en México cuando, en 1520, desembarcaron los españoles. Se utilizaba en forma de chocolate. Según los antiguos pobladores de México, el árbol tenía origen divino y las semillas cayeron del cielo (en griego, theos significa dios, y broma alimento). Aztecas y toltecas cultivaban los árboles de cacao para elaborar un producto precursor del chocolate. Los granos eran extraídos, lavados y depositados en una superficie de arcilla roja; ya secados al sol y endurecidos adquirían un enorme valor, que duraba tres años, tiempo del poder nutricional del grano. Hernán Cortés, a su paso por lo que ahora es el estado de Tabasco, probó el xocolatl, bebida exótica preparada con especias, granos de cacao y chile. Más tarde, los frailes modificaron el xocolatl, haciéndolo dulce, perfumado y caliente, y le añadieron canela o vainilla; así fue conocido y adoptado por las cortes españolas, donde lo mezclaron con leche. Al ser llevado a Europa, el chocolate pasó a ser un producto de lujo reservado a las clases sociales altas.

Huitlacoche

En virtud de sus atributos sensoriales y nutricionales, los hongos han sido muy apreciados como parte de la dieta humana en muchas culturas; en la literatura romana abundan las referencias sobre hongos como delicadeza culinaria, y su consumo ha tenido lugar principalmente en el sureste de Asia, Europa y Mesoamérica. Actualmente se conocen cerca de 2 000 especies de hongos comestibles; sin embargo, solamente unos pocos se cultivan y se comercializan.

En México, desde la época de los aztecas se consume el huitlacoche (“suciedad dormida” o “suciedad del cuervo”). Lo que se conoce como huitlacoche son las agallas o tumores que se forman en la mazorca de maíz por la acción del hongo Ustilago maydis. Generalmente se recolecta en su forma natural y se vende en estado fresco o envasado; es un alimento popular en la zona centro y sureste de México; además, también presenta un alto valor nutricional. El huitlacoche es considerado una exquisitez culinaria y se prepara en gran diversidad de formas.

Pulque y tequila

El pulque fue en Mesoamérica lo que el vino fue para los pueblos mediterráneos. El pulque era una bebida ritual para los mexicas y otros pueblos de la región. Hay algunos jeroglíficos mayas y un mural en la pirámide de Cholula que destacan el consumo de esta bebida, que ya existía mucho antes de la llegada de los españoles a México. Era la bebida que se ofrecía en las bodas; la que se les daba a beber a los guerreros vencidos que iban a ser inmolados; la que se usaba en importantes ceremonias religiosas, entre otros usos. Estuvo tan arraigada en la cultura autóctona, que no bastaron 300 años de esfuerzos de las autoridades coloniales para eliminar su consumo, ni bastaron tampoco muchos años de esfuerzos de la sociedad independiente por desprestigiarla y tratar de sustituirla por otras bebidas obtenidas por fermentación, como la cerveza y el vino, muy altamente prestigiadas por ser originarias de los pueblos europeos, cuya cultura se ha impuesto, y que cuentan con los medios masivos de comunicación para exaltar sus virtudes y el buen gusto que implica el consumirlas y ofrecerlas.

El tequila, tradición mexicana por excelencia, es una bebida alcohólica del tipo de los mezcales que se obtiene a partir de los azúcares del agave tequilero (Agave tequilana Weber, variedad azul), así como de otros azúcares de fuentes diversas, en proporciones variables, y también exclusivamente de los azúcares del agave. Esta bebida sólo es producida en un territorio protegido por la denominación de origen que comprende todo el estado de Jalisco, y algunos municipios de Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas, todas entidades federativas de la República mexicana. El tequila fue la primera bebida en el mundo con denominación de origen cuya materia prima tarda más de siete años en cultivarse. Y es claro el éxito nacional y mundial que ha alcanzado y que realza la enorme importancia de la planta y de la tecnología desarrollada por nuestros antepasados.

CONSIDERACIONES FINALES

Es más que sobresaliente el potencial alimentario, especialmente nutracéutico, y de sabores y características culinarias únicas de nuestros recursos autóctonos. Es decir, la enorme riqueza que nuestra sociedad le ha aportado al mundo, y que con cierta frecuencia nosotros mismos no sabemos valorar en su justa dimensión.

Sería muy extenso hacer un análisis caso por caso, pero una buena parte de nuestras aportaciones alimenticias y culinarias invaden las dietas y cocinas, y hasta las bebidas, de los países de todas las latitudes. Sin embargo, nuestro reto es preservar y acrecentar su identidad y presencia dentro de la sociedad actual, de todos los niveles económicos, y para los mexicanos del futuro.

*Investigador nacional emérito SNI y Cinvestav-IPN.[regresar]

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