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Estor noche y día

Están formados por dos estores, uno con tejido más tupido y otro con tejido tipo visillo más translúcido. Se puede echar uno u otro dependiendo de las necesidades que haya de luminosidad o intimidad, en cada momento del día.

Los estores noche y día vienen a solucionar el problema de la visión desde el exterior hacia la vivienda y el paso de la luz molesta del sol.

La solución consiste en un tejido continuo que cuelga desde el mecanismo a dos capas; el tejido está formado de franjas en horizontal, alternando una franja con tejido tupido y la otra translúcida, de manera que cuando se superponen las franjas tupidas y translúcidas de las dos capas hay visión y luz exterior, y cuando se alternan la franja tupida sobre la translúcida de la otra capa no hay visión desde el exterior y se consigue de esta forma reducir el paso de luz directa del sol.

Este tipo de estor le dará a la estancia un toque actual y moderno pero a la vez elegante.


Estor noche y día

Estor de lamas de madera

También existen estores hechos, no con tejidos, sino con lamas de materiales como plástico, aluminio o madera. Este tipo de estores tienen una doble función, por un lado la elevación de arriba hacia abajo para dejar pasar o no la luz, y por otro, la orientación de las lamas que cambiarán la orientación de la luminosidad.


Estor de lamas de madera


Sabía que...

Los estores de lamas además de ser una solución decorativa y económica para vestir las ventanas resultan idóneos para zonas soleadas por su gran resistencia a la luz y el calor.

La madera proporciona un efecto étnico y tradicional a la estancia, filtrando de la manera más natural la luz y el calor del exterior. También conseguirá un efecto screen protegiéndose de las miradas del exterior.

Los estores de madera, además de estar en armonía con el medio ambiente, crean un ambiente luminoso incomparable y permiten jugar con la iluminación y con las sombras, aumentando aún más si cabe la decoración.


Nota

Casi todos los estores, sean de un tipo u otro, pueden ir colgados a la pared o al techo, utilizando de forma decorativa barras de cortina, las cuales harán en algunas estancias del hogar que los estores queden más elegantes y con un toque de originalidad y elegancia.

3. Características principales

A continuación se detalla: la relación entre cortina, el espacio a cubrir y el tipo de colgado; relación entre estor y espacio a cubrir y el tipo de colgado; y formas y estilos de cortinas y estores.

3.1. Relación entre cortina y espacio a cubrir y tipo de colgado

Cortinas para cada tipo de ventana

Las cortinas no se deben elegir al azar, sino siguiendo ciertas reglas que respeten el tipo de ventana, esto con el fin de hacer la vida más cómoda y obtener una estética adecuada para el hogar.

Hay que tener en cuenta dos aspectos antes de colocar las cortinas, una es que las cortinas se pueden escoger según su gusto y el otro aspecto es que es aconsejable tener ayuda a la hora de escoger y colocar el tipo de cortina que se desee, para que le aconsejen en cada momento, dependiendo de las características de cada ventana.

A continuación, se ven los distintos tipos de cortinajes acordes al tipo de ventana que se quiera poner.

Al plantearse la colocación de una cortina se debe tener en cuenta, en primer lugar, dónde se piensa colocar, el tipo de ventana o puerta que se pretende cubrir y el espacio del que se dispone para su sujeción.


Importante

Lo principal siempre debe ser que la cortina no dificulte la apertura de la ventana.

Si la ventana es de tipo batiente clásico o incluso oscilobatiente se puede colgar la cortina del propio batiente de la ventana. Mediante este sistema se puede abrir perfectamente la ventana sin necesidad de tocar la cortina. No es un sistema apto para ventanas correderas. En este caso, el sistema de fijación es sencillo, se compone de una pequeña barra colocada en la parte alta del batiente sobre la que se colgará el visillo o la cortina. Esta barra se sujeta con un enganche en cada extremo. Si la ventana es de madera, los enganches pueden atornillarse al batiente, pero si es de aluminio o de PVC lo mejor es fijarlos mediante un adhesivo, ya que no resulta fácil perforar bien estos materiales. Se puede colocar la barra en la parte superior del batiente, de manera que la cortina cubra por completo la superficie acristalada, o se puede colocar algo más abajo, de manera que quede libre alrededor del cuarto superior del cristal, lo que se conoce como “estilo café”.

Si la ventana es corredera se debe anclar la barra que sujeta las cortinas del techo o de la pared. Este sistema también puede utilizarse con ventanas de tipo batiente, pero en ese caso, para poder abrir la ventana, se deberán descorrer primero las cortinas.

Además de la barra, de la cual cuelgan las cortinas mediante anillas o cintas de tela, se pueden sujetar mediante un sistema de rieles. Los rieles cuentan con un mecanismo de poleas que permite abrir la cortina cómodamente con un tirador. De hecho, si la cortina es grande y pesada, es más fácil deslizarla mediante el uso de rieles que colgará de anillas sobre una simple barra. Esto último se debe tener cuenta si se desea cubrir un ventanal o incluso una pared acristalada.

Si la distancia entre el marco de la ventana y el techo no es muy grande, el uso de una barra para cortinas casi queda descartado, ya que al quedar colgadas de las anillas o cintas de tela, las cortinas propiamente dichas empezarán varios centímetros por debajo de la barra. Es decir, para cubrir completamente una ventana sin que se vea la parte superior del marco es necesario colocar dicha barra para cortinas unos 8 cm o 10 cm por encima del mismo. La distancia variará un poco en función del tipo de barra y de cortina, pero en general si la distancia entre el marco y el techo es de unos 5 cm o menos, se aconseja utilizar rieles. Los rieles sujetan las cortinas mediante unos pequeños ganchitos que quedan completamente ocultos, al igual que el propio riel, por la propia cortina. La cortina aparentemente partirá del mismo techo.

La longitud de la cortina también puede variar según las preferencias. Generalmente, en una ventana clásica basta con que la cortina baje unos centímetros, alrededor de 15 cm o 20 cm por debajo del marco inferior, aunque también se pueden utilizar cortinas largas que lleguen hasta el suelo. En una puerta de cristal, ventanal o vidriera, las cortinas deberán llegar hasta el suelo. Una cortina larga permite un mejor aislamiento de la sala o la habitación. Estéticamente permiten también interesantes efectos de color. Las cortinas cortas son más adecuadas para ventanas estrechas en las que una cortina hasta el suelo daría una impresión extraña.

Si interesara disimular un defecto en la pared bajo una ventana estrecha, se puede recurrir al uso de una cortina larga flanqueada por dos cortinas fijas, que no se pueden descorrer, ya que están sobre la pared, que mejoran la estética del conjunto agrandando el tamaño percibido de la ventana.

Las ventanas situadas en techos abuhardillados, es decir, inclinados también pueden ser decoradas con cortinas. Lo habitual es colocar cortinas enrollables, incluso motorizadas para mayor comodidad, pero si se prefiere, también es posible utilizar una cortina tradicional. Para ello, será necesario utilizar dos barras en lugar de una como era habitual. En este caso, la cortina no colgará libremente sino que estará sujeta tanto a la barra superior como a la inferior, de modo que mantendrá la inclinación del techo. Hay que tener en cuenta en este caso que abrir y cerrar manualmente una cortina que debe deslizar sobre dos barras será algo más complicado, ya que siempre existirá una cierta tendencia a atascarse en la parte superior o inferior, dependiendo desde dónde se tire.


Nota

Acertar con el estor o cortina adecuada para cada ventana no solo depende de la tela o del estilo decorativo que se desee lograr; además, hay que plantearse para qué se necesita y, por supuesto, las medidas, el diseño y el tipo de ventanal.

Puertas de grandes dimensiones

Se aconseja utilizar varios estores que se puedan abrir o cerrar por separado, en función de la necesidad. Hay que tener en cuenta que un gran estor único para un frente largo sería muy difícil manejar; en su lugar, es aconsejable instalar varios estores que no midan más de 1,50 m de ancho cada uno. Además, es conveniente que se opte por modelos plegables, los cuales se recogen mediante varillas horizontales colocadas entre la tela, ya que el aspecto rígido que presentan cuando están recogidos es el más indicado cuando se trata de superficies acristaladas más amplias de lo habitual.

Tan importantes como las propias ventanas son las cortinas que las “visten”. En sus variadas formas, texturas y tonalidades, este tipo de cortina cumple la función de ir más allá de lo meramente decorativo, ya que también agregan color a la habitación y a la luz que filtran, hacen más acogedores e íntimos los ambientes, reducen los niveles de ruido y controlan la temperatura del hogar, disminuyendo gastos de energía.

El obstáculo del radiador

Su situación puede plantear un problema, ya que muchas veces el radiador sobresale e impide que las cortinas lleguen hasta el suelo. Para corregir este inconveniente, una buena solución es camuflarlo con un cubrerradiador, será también una práctica repisa, y colocar unos estores o visillos hasta el alféizar de la ventana. A los lados es aconsejable colgar unas caídas que lleguen al suelo, e incluso también se pueden recoger los cortinajes con unas abrazaderas.


Aplicación práctica

Rosa quiere colocar una cortina en la ventana del pasillo, por la cual entra demasiada luz, y quiere ocultarla. Además, debajo de esta ventana hay un radiador que quiere ocultar. Para ello, decide colocar unos visillos en rieles que, al no parecer una tarea difícil, decide hacerlo ella misma. Una vez colocado el visillo en el riel, este tenía una forma algo extraña (forma de panza) al estar cerrada. ¿Cómo solucionaría el problema de Rosa?

SOLUCIÓN

Cuando se encuentre ante este tipo de problemas, tener ubicado un radiador bajo la ventana que sobresalga más que ella o un cajón de persiana que sobresalga también demasiado, se pueden tomar dos opciones para arreglar el problema: la primera es colgar el riel al techo, de forma que quede más separado de la pared, para que sobresalga tanto del cajón de persiana como del radiador; o si se quiere colocar el riel a la pared, entonces hay que colocar unas escuadras separando el riel todo lo posible para que la cortina no tenga esa forma una vez que esté cerrada.

Contraventanas

En casas antiguas, de techos altos y contrapuertas, se opta por vestir solo la acristalada. Es aconsejable elegir unos visillos ligeros que dejen pasar la luz.

Para dar protagonismo a las puertas o ventanales se escoge una tela con grandes estampados y colores atrevidos, que contrasten y armonicen con la carpintería. A continuación, se fijan en el marco superior de la puerta; hay que asegurarse de que una vez colgada no impedirá el cierre de la contrapuerta.

Apertura practicable

Aunque las ventanas del hogar se abran hacia dentro, no hay que renunciar a los estores. Lo único que hay que tener en cuenta es que entre el techo y el marco superior de la ventana quede espacio suficiente para que cuando estén plegados se puedan abrir las ventanas sin problemas; este espacio puede ser el siguiente: de 4 a 6 cm, si son plisados; de 12-13 cm, los enrollables; y de 25-30 cm, si son plegables.


Apertura practicable

3.2. Relación entre estor y espacio a cubrir y tipo de colgado

Es muy importante que penetre la luz natural en el interior de la casa, pero lo cierto es que en determinados momentos del día es imprescindible contar con algún tipo de producto que cubra las ventanas; no solo para protegerse de la luz mientras se está echando la siesta, por ejemplo, sino también para hacer de la casa un lugar más íntimo.

Ahí es cuando surgen las cortinas, persianas y como no, los estores, el elemento decorativo de hoy.


Nota

El estor resulta mucho más práctico que una cortina tanto en su funcionamiento como en su mantenimiento.

En caso de que se trate de una ventana batiente o incluso oscilobatiente, no es aconsejable en ningún caso la colocación de unos estores, ya que debido a su apertura no resultaría práctico colocar un estor, habría que subir al máximo el estor cada vez que se desea abrir la ventana, a no ser que al abrir de forma batiente esta abriera hacia fuera.

Lo ideal para colocar un estor, sea del tipo que sea, es una ventana corredera, ya que esta no entorpece para nada a la hora de abrirla o cerrarla, para tener que subir al máximo el estor.

A la hora de colocar un estor también se puede hacer mediante barras de cortinas, las cuales solo realizan una función decorativa, ya que el mecanismo del estor es el mismo, pero se le añadiría al estor unas travillas por las cuales pasaría la barra y la cual se colgaría como si de una cortina se tratara. En este caso, la normativa que debería seguir el estor a la hora de colocarlo sería la misma que si se colocara una cortina normal y corriente, fijándose bien en el espacio que queda entre la ventana y lo que ella tenga a su alrededor, si la ventana tiene tambucho o no, si no queda espacio sobre ella y habría que colocar la barra al techo, etc.

Otra opción también utilizada, al igual que con las cortinas, es que si se quiere ocultar el mecanismo o alguna imperfección de la pared o simplemente como complemento decorativo, se puede hacer uso también de galerías.

Si en otro caso se trata de una ventana abuhardillada no es para nada aconsejable colocar un estor, en este caso lo normal es colocar visillos con gusanillo.

Puertas de grandes dimensiones

En este caso hay que recurrir a varios estores que se puedan abrir o cerrar por separado en función de sus necesidades.

Hay que tener en cuenta que un gran estor único para un frente largo, sería muy difícil manejar; en su lugar, se instalan varios estores que no midan más de 1,50 m de ancho cada uno.

Además, conviene que se opte por modelos plegables, que se recogen mediante varillas horizontales colocadas entre la tela, ya que el aspecto rígido que presentan cuando están recogidos es el más indicado cuando se trata de superficies acristaladas más amplias de lo habitual.


Consejo

Es importante elegir telas que pesen poco.

El obstáculo del radiador

La situación en la que esté colocado el radiador puede llegar a ser un problema, ya que en muchas ocasiones el radiador sobresale y dificulta que los estores se recojan y se extiendan con normalidad.

Para evitar este obstáculo, si se coloca el estor al techo, hay que tener en cuenta que hay que colocarlo suficientemente separado de la pared como para que cuando se suba o baje no choque con el radiador, (cuando se habla de radiador también se pueden tratar de forma similar otros obstáculos como el tambucho de la persiana), o si se va a colocar en la pared hay que ayudarse de unas escuadras, las cuales separarán de la pared el mecanismo tantos centímetros como sean necesarios.


Ejemplo del radiador como obstáculo

Realzar un mirador

Una opción original y atractiva de vestir un mirador o una galería es combinar dos estores coordinados. Es una alternativa más actual a la tradicional combinación de cortina y visillo, que también permite recrear ambientes elegantes. Para ello, es fundamental acertar con los coordinados. Una apuesta segura es jugar con un único color en dos tonalidades distintas, como puede ser el arena y chocolate.

Es importante procurar que el que da al exterior sea liso, de lino o algodón, y de un tono claro que resista bien la luz.


Ejemplo de cómo realzar un mirador

Apertura practicable

Aunque las ventanas se abran hacia dentro, no hay que renunciar a los estores. Lo único que se debe valorar es que entre el techo y el marco superior de la ventana quede espacio suficiente para que cuando estén plegados se puedan abrir las ventanas sin problemas; este espacio puede ser el siguiente: de 4 a 6 cm, si son plisados; de 12-13 cm, los enrollables; y de 25-30 cm, si son plegables.

En este caso se puede optar por colgar uno en cada hoja, y combinarse con unas persianas de rafia.

3.3. Formas y estilos

A continuación, se describen las formas y estilos de cortinas y estores que hay.

Cortinas

El tamaño de la ventana es otra variable importante. Se pueden acentuar o aminorar efectos mediante la elección del modelo adecuado. Algunos tipos de persianas están limitadas a ciertas medidas máximas y mínimas.

Según la forma y el tamaño de la ventana:

1 Si es muy grande: es aconsejable combinar cortinas tradicionales con persianas, estores o visillos, así se consigue preservar la intimidad sin restar visibilidad.

2 Si es muy pequeña: es aconsejable instalar persianas o cortinas de telas livianas, como el lino o la gasa en colores claros. Se aconseja que las cortinas se instalen a unos 15 cm, por encima del marco y se dejarán colgar hasta el suelo; se consigue una sensación de mayor amplitud permitiendo que sobresalgan hacia ambos lados. En estos casos, la mejor opción es un único estor de un tejido vaporoso, como el lino o el algodón. Para que resulte aún más ligero, es aconsejable optar por el estor tipo paqueto, muy similar a los plegables pero, al no llevar varillas, sus pliegues no resultan tan rígidos ni tensos. Para ocultar el método de sujeción, se coloca una galería. Esta debe ser más ancha que la ventana, aproximadamente unos 15 cm por cada lado, y conviene tapizarla con una tela que coordine con la del estor.

3 Si es estrecha y alargada: es mejor instalar un solo paño de cortina, suelto o drapeado, sobresaliendo hacia los lados. En ventanas estrechas es preferible colocar cortinas con mucho vuelo y telas livianas. No se recomienda en estos casos las rayas horizontales.

4 Si es muy ancha: se colocan cortinas de género, se ajustan sus dimensiones al máximo a los marcos laterales y se dejan que cuelguen desde el techo hasta el suelo.

5 Si tienen forma de arco: una alternativa son los visillos hasta media altura, otra es instalar el riel por fuera, pero esto hará perder la forma cuando la cortina se cierre.

Según el sistema de abertura de la ventana:

1 Si es de guillotina o corredera: se puede instalar cualquier tipo de cortina.

2 Si abre hacia adentro: los estores resultan incómodos al momento de abrir o cerrar la ventana. Una buena opción en estos casos son las cortinas que cuelgan desde soportes de cielo. Para un mejor funcionamiento hay que dejar que la barra supere el ancho del marco.

Estores

El tamaño de la ventana es otro aspecto que hay que tener en cuenta. Se pueden acentuar o aminorar efectos mediante la elección del tipo de estor.

Según la forma y el tamaño de la ventana:

1 Si es muy grande: si en este caso se trata de unos grandes ventanales, se opta por colocar más de un estor, ya que si el estor sobrepasa los 1,50 m no es aconsejable, ya que su funcionamiento no sería práctico.

2 Si es muy pequeña: si en este caso se trata de una ventana demasiado pequeña, se recomienda la colocación de estores utilizando telas finas como linos, y livianas, e incluso se coloca un estor con varillas para que su funcionamiento sea más practicable. En este caso tampoco es aconsejable colocar un estor con barra ni galería, todo lo contrario, cuanto más sencillo mejor.

3 Si es estrecha y alargada: si se trata de una ventana estrecha y alargada, las características a la hora de colocar un estor serían las mismas prácticamente que en el caso anterior.

4 Si tiene forma de arco: si la ventana tiene forma arqueada o de arco no se podría colocar un estor con la forma de la ventana, ya que la forma del mecanismo no lo permite, por ello habría que colocar el estor con forma cuadrada o rectangular.

Para habitaciones pequeñas

En estos casos, la mejor opción es un único estor de un tejido vaporoso, como el lino o el algodón. Para que resulte aún más ligero, se opta por uno tipo paqueto, muy similar a los plegables pero, al no llevar varillas, sus pliegues no resultan tan rígidos ni tensos.

Si se quiere ocultar el método de sujeción, se coloca una galería. Esta debe ser más ancha que la ventana (unos 15 cm por cada lado) y conviene tapizarla con una tela que coordine con la del estor.

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