Kitabı oku: «Ni solterona ni divorciada», sayfa 2
Es cuestión de actitud, no de belleza
La suerte de la fea la bonita la desea, es un conocido refrán. Sin embargo, no es que la fea tenga más suerte, sino que muchas veces tiene mucha más actitud. La actitud es definitiva para atraer y mantener a una pareja.
En un principio la belleza física puede resultar muy atractiva, pero luego pasa a un segundo plano. Si alguien se fija en usted sólo por su físico, no es alguien que valga la pena. Los hombres que buscan una relación seria y valen la pena, buscan mujeres seguras de sí mismas, divertidas, cariñosas, buenas conversadoras y lo más importante: independientes, no sólo económica sino también emocionalmente. Ellos buscan una compañía que les alegre la vida y no a alguien que se convierta en una carga.
Pierce Brosnan pudo haber encontrado una esposa con medidas perfectas, después de todo estamos hablando de James Bond, sin embargo prefiere a su esposa, que según algunos parámetros de belleza está pasada de kilos, pero estoy segura de que tiene cualidades mucho más importantes que un cuerpo perfecto, y esas cualidades no se consiguen con dieta, ni en el gimnasio ni en un quirófano.
Y el caso de Pierce Brosnan no es el único. Hugh Jackman, el famoso Wolverine, de la película X men, lleva veintidós años felizmente casado con una maravillosa mujer que no cumple con muchos de los cánones de belleza de Hollywood y además es trece años mayor que él. Jackman, dice que su esposa es su roca y su prioridad. Incluso afirma que no habría llegado a donde ha llegado, de no tenerla a su lado.
Nadie es perfecto
Lucy era una joven muy bonita que siempre rechazaba a sus pretendientes por ser muy bajitos, o calvos, o narizones, en fin... Así que, por andar en la búsqueda de la perfección, pues quería que sus hijos salieran muy lindos, dejó pasar sus mejores años y finalmente resultó casada con el más feo de todos y no sólo por fuera, sino también por dentro. Nunca fue feliz y a pesar de ser muy linda, sus hijos salieron idénticos al padre.
Hay muchas mujeres bonitas, inteligentes, agraciadas que no se casan porque están esperando al hombre perfecto. El hombre perfecto no existe, y si cree haberlo encontrado, desconfíe, de eso tan bueno no dan tanto.
Otras personas se vuelven con el tiempo demasiado exigentes para buscar pareja y por eso nunca encuentran a la persona que cumpla con todas sus expectativas.
Ana, una joven abogada, muy atractiva, y de clase media alta, buscaba una pareja de clase alta, que la llevara a los mejores restaurantes y clubes de la ciudad. Si algún pretendiente la invitaba a comer a un lugar sencillo, de inmediato lo descartaba. Le parecía aterrador que la vieran comiendo en una plazoleta de comidas de un centro comercial. Todo el tiempo vivía en función de las apariencias; para ella era más importante la situación económica que cualquier otra cualidad. No entiendo por qué lo hacía, pues ella tenía muy buen trabajo en una firma de abogados y nada le faltaba, incluso ella misma podía darse el lujo de pagar una buena comida en un excelente restaurante. Pasaron los años y nunca encontró a alguien con las características que buscaba, y sí dejó pasar a muchos pretendientes, que eran excelentes personas, pero no eran millonarios. Al final se quedó sola.
Busque a una persona cuyos defectos pueda tolerar, ya que hay defectos tolerables y otros inaceptables. Entre los defectos inaceptables están las adicciones, los celos enfermizos, las mentiras patológicas y la violencia (física o psicológica).
Entre los tolerables están dejar la ropa sucia tirada, la toalla mojada sobre la cama, roncar y la impuntualidad. Cada uno sabe qué puede tolerar y que no.
Al principio de su matrimonio, Paula se desesperaba con su esposo, pues cuando iban a salir de su casa, Javier se demoraba mucho verificando que no hubiera ninguna llave goteando, que todos los electrodomésticos estuvieran desenchufados y que la puerta quedara bien cerrada. Con el paso del tiempo, aprendió a amar esta manía, y ahora en lugar de decir que es un defecto, lo ve como una virtud, pues considera que Javier está muy pendiente de todo lo relacionado con su casa. Cuando uno ama a una persona, es increíble como con el paso del tiempo también se termina amando a sus defectos (cuando son tolerables, por supuesto).
Es más importante el fondo que la forma
La atracción muchas veces empieza por lo físico, pero con el paso del tiempo lo físico pasa a un segundo plano. Dese la oportunidad de conocer a la persona antes de decidir si le gusta o no. No cierre la puerta solo porque no es el galán de sus sueños, con el cual despertaría la envidia de todas sus amigas.
Catalina desde su luna de miel, supo que el hombre que había elegido por esposo no era el adecuado. Prácticamente desde entonces quería separarse. Manuel, su esposo, era una persona extremadamente controladora. Todo lo que ella hacía le molestaba. Con decirles que no le permitía bañarse con agua caliente para que no se empañara el espejo del baño y tampoco podía ir al baño en la noche para no despertarlo.
Era tal su grado de desesperación que decidió visitar al psiquiatra, pues pensaba que se iba a enloquecer; durante la consulta no hizo sino quejarse de todo lo que le hacía su esposo, le dijo que su esposo era psicorrígido, amargado, malgeniado, déspota, egoísta, desconsiderado, entre otros muchos defectos. Al finalizar el psiquiatra le preguntó: ¿Qué es lo que le gusta de su marido? A ella le tomó mucho tiempo encontrar la respuesta. Finalmente le dijo: “Tiene unos dientes muy bonitos”. A lo que él respondió: “¿Usted cree que un matrimonio se puede construir con unos dientes bonitos?”.
En ese momento Catalina se dio cuenta de que se había casado por las razones equivocadas, a ella no le gustaba absolutamente nada de su esposo, excepto sus dientes.
Tania era lindísima y siempre salía con hombres muy atractivos. Ella tenía miopía y utilizaba lentes de contacto para poder ver. Un día decidió operarse de los ojos, por lo cual su doctor le pidió que no utilizara los lentes un mes antes de la cirugía. Ella era muy vanidosa y no iba a salir de su casa con gafas, así que salía prácticamente ciega, pues no veía absolutamente nada. Durante ese mes conoció a un hombre maravilloso, que no era el más atractivo de todos, pero era muy inteligente, simpático y la hacía reír todo el tiempo. Como no lo podía ver bien, ella se lo imaginaba guapísimo. Luego de la operación, vio que él no era como ella lo había imaginado físicamente, pero también se dio cuenta de que era el hombre de su vida. Cuando ella utilizaba los lentes de contacto, se fijaba sobre todo en la parte física, pero al no ver, se fijó en aquellas cualidades que son mucho más importantes que una cara bonita. Al año se casaron y llevan más de 20 años juntos, son uno de los matrimonios más bonitos que conozco.
Ni tan iguales, ni tan distintos
No necesariamente tenemos que buscar un espejo sino alguien que nos muestre cosas que no hemos visto.
Las diferencias en un principio pueden resultar muy atractivas, pero puede que más adelante en lugar de atraerlos los repelan. Pero nada está escrito; desde que los dos se sientan cómodos con sus diferencias, pueden complementarse de maravilla.
Mi esposo y yo tenemos muchos gustos diferentes, a él le gusta el rock a mí no, él es nocturno y yo diurna, él es omnívoro y yo vegetariana, entre otras muchas diferencias. Gracias a estas diferencias hemos aprendido cosas nuevas e incluso descubierto cosas que nos agradan. Nunca hemos pretendido cambiar al otro, simplemente nos han gustado algunas de las cosas nuevas que hemos descubierto.
Por otra parte, tenemos varias cosas en común. Los dos somos caseros, nos gusta viajar, ir a cine, cocinar y aprender idiomas. Las personas pueden tener gustos diferentes y eso no necesariamente es impedimento para un matrimonio feliz. No tienen que ser iguales, pero sí compatibles.
El hecho de tener una pareja con gustos diferentes nos brinda la posibilidad de aprender cosas nuevas y muchas veces de descubrir gustos que creíamos no tener. No obstante, los principios y valores tienen que ser los mismos. Por ejemplo, si a su pareja le gusta frecuentar bares swinger y a usted no, es muy difícil que puedan llegar a un punto medio.
Laura siempre quiso tener hijos, era un sueño que tenía desde pequeña. Cuando Juan le propuso matrimonio, ella aceptó inmediatamente, a pesar de que Juan desde un principio fue muy claro con ella y le dijo que él no quería tener hijos. Sin embargo, ella pensó que luego podría hacer que cambiara de opinión. Una vez casados, Juan se mantuvo en su posición y ella en la suya, por su puesto, esto acabó con el matrimonio, pues uno no puede obligar a otra persona a hacer algo que no quiere.
Es irrealista pensar que al casarnos vamos a poder seguir llevando vida de solteros. Antes de formalizar su relación analice si está dispuesta a renunciar a cosas que ya no podrá hacer una vez casada.
En mi caso, cuando le dije a mi papá que me iba a casar, me dijo que tuviera en cuenta que no iba a volver a salir a bailar, pues sabía que a mi esposo no le gustaba el baile. Al casarme, renuncié a salir a bailar con frecuencia, sin embargo, era un sacrificio que estaba dispuesta a hacer, para darle la bienvenida a otras actividades nuevas.
Cada día son más frecuentes los matrimonios con personas de otros países, en los cuales las diferencias culturales juegan un papel muy importante para el futuro de la relación. Por ejemplo, en Estados Unidos, el Reino Unido, y otros países, se acostumbra que cuando una mujer se casa debe adoptar el apellido de su esposo. Algunas lo hacen felices, pero para otras mujeres puede que esta no sea una alternativa. Así que si se va a casar con un hombre para el cual sea muy importante que usted adopte su apellido y usted no está dispuesta a hacerlo, debe hablarlo a tiempo, no una vez casados.
Claudia tenía un novio extranjero y tenían planes serios de casarse. Antes de su matrimonio ella pensó que sería buena idea viajar a su país y así conocerse un poco mejor. Cuando estaban en su ciudad, él la invitó a cenar. Ella se maquilló y se arregló muy bien, para la cena. Sin embargo, cuando él la vio, en lugar de decirle que estaba muy bonita, le dijo que se desmaquillara, pues en su país, las mujeres que se maquillaban eran las prostitutas. En ese momento ella se dio cuenta de que sería muy difícil para ella ser feliz con él, pues ella no estaba dispuesta a renunciar a maquillarse, y además veía otras marcadas diferencias, muy difíciles de superar.
Esto no quiere decir que no pueda ser feliz con un extranjero, pero en caso de que su novio sea de otro país, tenga creencias religiosas muy distintas o costumbres que usted no conocía, analice bien si puede ser feliz viviendo con esas diferencias.
Meghan Markle, actriz estadounidense que se casó con el Príncipe Harry de Inglaterra, tuvo que renunciar a varias cosas al casarse. Meghan parece ser la protagonista de un cuento de hadas, sin embargo, tuvo que cambiar de religión para convertirse a la iglesia anglicana, también a su profesión de actriz, a ser empresaria, a utilizar escotes, transparencias y al maquillaje llamativo. Además, aunque su suegra no está viva, siempre deberá hacerle venias a la Reina Isabel II.
No deje de reflexionar sobre a qué estaría dispuesta a renunciar, para que luego no lleguen las desilusiones:
• Religión: es un punto bastante delicado. ¿Está dispuesta a cambiar de religión? ¿Qué religión les enseñarán a sus hijos?
• Costumbres de higiene: la mayoría de los colombianos nos bañamos todos los días, pero en otros países no. ¿Está dispuesta a vivir con alguien que no se baña a diario?
• Dónde vivir: no siempre podrá vivir en su país con su pareja. ¿Está dispuesta a vivir lejos de su familia? ¿Venir a visitarlos con suerte cada par de años?
También hay otras diferencias que es importante tener en cuenta, como la diferencia de edades. Esta es una decisión muy personal que se debe evaluar de manera particular, evalúe la situación a futuro para ver si está dispuesta a embarcarse en una relación de este tipo. La edad en un principio puede no parecer un problema, pero en el futuro la situación podría cambiar.
Miremos el caso de George Clooney, por ejemplo. Él se casó con Amal Alamuddin, de 36 años cuando él tenía 53. En caso de que su matrimonio dure muchos años cuando él tenga 83 años, ella tendrá 66. A los 83 años ya muchas personas tienen bastantes achaques, utilizan pañales, y necesitan de cuidados permanentes. Mientras que a los 66, generalmente las personas llevan una vida bastante independiente. Este no tiene que ser siempre el caso. Pero si tiene interés en formalizar una relación con una persona que le lleva bastantes años, debe analizar si está dispuesta a acompañarlo cuando eso suceda.
También conozco mujeres que se han enamorado de hombres bastante menores. Al principio todo funciona muy bien, pero con el tiempo ellos deciden dejarlas por una mucho menor. ¡Le pasó hasta a Demi Moore!
Lo importante es saber en qué nos estamos metiendo y evaluar si estamos dispuestos a asumir las consecuencias de nuestras acciones.
No se puede cambiar a las personas
Dicen que la mujer se casa creyendo que el hombre va a cambiar, y el hombre se casa creyendo que la mujer no va a cambiar. Lo peor es que en muchas ocasiones es cierto. Muchas mujeres se casan pensando que van a cambiar a sus parejas y, además, una vez casadas dejan de ser la mujer de la cual se enamoraron sus esposos.
“No se puede cambiar a las personas, solo amarlas”: esta es una frase de la película “Yo antes de ti”. No quiere decir que la gente no pueda cambiar, pero si usted cree que puede cambiar los defectos de su novio, está muy equivocada. Estamos hablando de seres humanos, no de muñecos de plastilina que podemos moldear a nuestro antojo. Si cree que él va a cambiar después del matrimonio para convertirse en quien usted desea que sea, está más equivocada aún.
Tuve una vecina que tuvo un perro por más de 10 años, cuando su perro murió ella decidió adoptar un gato. A su perro le gustaba salir a tomar el sol a la terraza del apartamento y ella pretendía que el gato hiciera lo mismo, pero como era un gato y no un perro, el gato se iba por los tejados y luego ella pasaba horas llamándolo, para que regresara. Un día el gato, nunca regresó. A algunas mujeres les pasa lo mismo, se casan con una persona y quieren que se comporte como si fuera otra y eso no va a pasar.
Si no puede amar a su pareja tal cual es, no es la persona correcta; no se mienta a sí misma pensando que él va a dejar de tomar por usted, que se va a volver ordenado por usted, que va a dejar de ser mujeriego por usted.
Ése fue el caso de Marina; su esposo, desde que eran novios era muy mujeriego y tomaba muchísimo, ella creyó que una vez casados se iba a ajuiciar, pero no fue así. Todos los fines de semana se iba a tomar y aparecía muy tranquilo al otro día como si nada. Con el tiempo ella no soportó más sus borracheras, las incontables infidelidades y decidió dejarlo.
Un hombre puede cambiar, por supuesto, pero no porque usted quiera que cambie. El cambio es una decisión individual y a los únicos que podemos cambiar es a nosotros mismos.
El dinero no lo es todo
Muchos estudios han comprobado que una vez satisfechas las necesidades básicas de una persona, como el techo, la alimentación y la salud, el dinero no aumenta de forma considerable la felicidad. Al parecer, pocas personas saben esto, pues muchas se obsesionan pensando que serán felices el día que tengan mucho dinero. Hay mujeres que tienen satisfechas sus necesidades básicas, pero sin embargo buscan casarse con un hombre adinerado, pues el dinero es, en muchas ocasiones, el que ocupa la posición número uno en la lista de cualidades que buscan en un hombre.
Un día fuimos con mi esposo a ver un apartamento que vendían y al preguntarle al dueño por qué lo vendía nos respondió: “a mí se me acabo el dinero y a mi esposa se le acabó el amor”. Me pareció muy triste su respuesta. Si el amor de su esposa estaba condicionado por el dinero, no era amor.
Es increíble cómo muchas mujeres en pleno siglo XXI aún siguen buscando un “proveedor” y no un compañero de vida. Trabaje por lo que quiere conseguir y no espere que otro lo haga por usted. Así que, si su futuro esposo tiene o no tiene dinero, no es importante, lo esencial es que sea una persona que tenga metas y trabaje por alcanzarlas.
Camila estaba atravesando una fuerte crisis económica con su esposo; el negocio que tenían no estaba dando utilidades. Tuvieron que vender su carro y entregar al banco la casa que llevaban pagando por muchos años. Camila estaba contándole a su amiga Marcela sobre sus dificultades económicas y su amiga le dijo: “Entonces ¿Se van a separar?”. Camila estaba muy sorprendida, pues ella solo le había comentado sobre los problemas económicos, pero en ningún momento le comentó que tuviera algún otro problema con su esposo como para separarse; Camila le respondió a su amiga: “Para nada, nosotros permaneceremos juntos así sea debajo de un puente, pues nuestro amor no está basado en el dinero”. Al parecer a Marcela no le cabía en la cabeza un matrimonio sin dinero, pues la relación con su esposo se basaba en él; ella creía que todos los problemas se solucionaban con dinero. Peleaba con su esposo la mayoría del tiempo y luego él le daba una joya o un viaje y “todo solucionado”.
El dinero puede producir bienestar por lo que podemos adquirir con él, pero lo esencial es lo que uno vive y siente. La situación económica de todos puede cambiar en cualquier momento y cuando hay amor verdadero la escasez de dinero no tiene que ser causal de divorcio.
Mónica se casó con un gerente de una importante empresa multinacional. Por lo tanto, él ganaba un sueldo bastante considerable. Al regresar de la luna de miel, a su esposo lo despidieron; en principio, pensaron que esto no sería un problema, pues pronto encontraría un empleo de la misma categoría. Pasaron los meses y nada. No era que él no quisiera trabajar, sino que no encontraba trabajo. Mónica tenía un trabajo que les permitía vivir sin lujos, pero vivir bien. Como Mónica se había casado por amor y no por su billetera, apoyó a su esposo todo el tiempo y nunca lo hizo sentir mal por el hecho de que él no estuviera aportando económicamente al hogar. Al cabo de unos años él finalmente encontró un nuevo trabajo, no tan bien remunerado como el que tenía antes de casarse, pero trabajo, al fin y al cabo; a pesar de que tuvieron dificultades económicas, su matrimonio sobrevivió, pues no estaba basado en el dinero sino en el amor.
Es muy fácil quererse cuando todo es color de rosa, pero cuando las cosas se ponen difíciles es cuando en realidad se conoce a las personas. Es muy fácil prometer cosas, pero no es tan fácil cumplir las promesas, así que no preste atención a lo que le digan, sino a las acciones, que hablan por sí solas.
Lucía conoció a Martín, justo cuando ella estaba atravesando una situación bastante difícil, pues a su mamá le acababan de diagnosticar cáncer. Durante este periodo tan difícil para Lucía, Martín se portó con ella y con su familia de una manera excepcional. Para Lucía era muy difícil poder llevar a su mamá a las quimioterapias, pues en su trabajo no le daban permiso. Como Martín tenía un trabajo flexible, se ofreció a llevar a su mamá a las quimioterapias. En ese momento Lucía se dio cuenta de que Martín era un gran hombre y que podía contar con él en las buenas y en las malas. A los dos años Lucía y Martín se casaron y este año cumplieron 12 años de feliz matrimonio.
Mi recomendación es no se case con alguien con quien no haya compartido un momento difícil y que haya demostrado que lo va a acompañar en las buenas y en las malas.
El amor se demuestra con acciones, así que no se conforme con palabras bonitas. Las acciones deben ser de parte y parte; no puede esperar que su pareja la apoye en los momentos difíciles, cuando usted no está dispuesta a hacer lo mismo por él.
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