Kitabı oku: «Debates de la cooperación latinoamericana»


Debates de la cooperación Euro-Latinoamericana: ¿una estrategia para el desarrollo? / Silvana Insignares Cera, comp.; Florian Koch [y otros siete]. -- Barranquilla, Colombia: Editorial Universidad del Norte; Comisión Europea, 2018.
252 p. : il. ; 24 cm.
Incluye referencias bibliográficas (p. 247)
ISBN 978-958-789-047-1 (impreso)
ISBN 978-958-789-048-8 (PDF)
ISBN 978-958-789-057-0 (ePub)
1. Cooperación internacional. 2. Europa--Relaciones exteriores--América Latina. 3. América Latina--Relaciones exteriores--Europa. I. Insignares Cera, Silvana, comp. II. Koch, Florian. III. Tit.
(CO-BrUNB) (327 D286 ed. 23)
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© Universidad del Norte, 2018
Silvana Insignares Cera, Florian Koch, Eric Tremolada Álvarez, Carlo Tassara,
Juan Miguel Cortés Quintero, Mariangela Rueda Fiorentino, Jairo Agudelo Taborda e Iván Andrés Verbel Montes.
Coordinación editorial
Zoila Sotomayor O.
Asistente editorial
María Margarita Mendoza
Diseño y diagramación
Munir Kharfan de los Reyes
Diseño de portada
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Corrección de textos
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© Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio reprográfico, fónico o informático así como su transmisión por cualquier medio mecánico o electrónico, fotocopias, microfilm, offset, mimeográfico u otros sin autorización previa y escrita de los titulares del copyright. La violación de dichos derechos constituye un delito contra la propiedad intelectual.
Conversión a epub
Manuvo Colombia SAS/ Mákina Editorial
https://makinaeditorial.com/
CONTENIDO
Presentación
Silvana Insignares Cera
Capítulo 1
What is Europe, what is the European City? Some reflections on current housing policies for refugees in a German city
Florian Koch
Capítulo 2
Las perfectibles relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe
Eric Tremolada Álvarez
Capítulo 3
Cooperación de la Unión Europea con Colombia: desarrollo local, educación superior y cohesión social
Carlo Tassara
Capítulo 4
Las obligaciones democráticas exigidas en los acuerdos comerciales de la Unión Europea con América Latina y el Caribe: el papel de la cooperación española
Silvana Insignares Cera y Juan Miguel Cortés Quintero
Capítulo 5
La cooperación internacional para el desarrollo como respuesta a los desafíos de la globalización: el modelo de la Unión Europea
Mariangela Rueda Fiorentino
Capítulo 6
Cooperación euro-latinoamericana en la estrategia 2007-2013
Jairo Agudelo Taborda
Capítulo 7
La construcción de un barómetro euro-latinoamericano (UE-LA-B). Primeras consideraciones
Silvana Insignares Cera y Iván Andrés Verbel Montes
PRESENTACIÓN
Después de consolidar un diálogo político entre regiones, las relaciones entre la Unión Europea y América Latina —marcadas por distintos factores—, han evolucionado a otras áreas como el comercio y la inversión. Así, en la medida en que se fue profundizando el proceso de integración europeo, las diversas expectativas que se generaron hacia Latinoamérica permitieron, como estrategia de política exterior, enfocar la construcción de una alianza estratégica birregional con base en los pilares de cooperación al desarrollo, diálogo político y relaciones comerciales.
De esta manera, como eje fundamental en el manejo de las relaciones internacionales interestatales, la cooperación ha tejido lazos de armonía y desarrollo entre los Estados y, por tanto, los objetivos que estos formulan a nivel interno asimismo terminan siendo identificados: propósitos comunes en el plano internacional. En palabras de Keohane, la cooperación así entendida es “un proceso a través del cual las políticas seguidas por los gobiernos llegan a ser consideradas por los asociados como acciones que facilitan sus propios objetivos, como resultado de la coordinación de políticas” (Keohane, 1988, p. 89).
Sin embargo, las relaciones de la Unión Europea y América Latina enfrentan numerosos retos suscitados, entre otros factores externos, por la crisis económica mundial; la salida de Reino Unido del proceso de integración europeo; los cambios políticos en América Latina, todo lo cual ha provocado la búsqueda de alternativas que fomenten y refuercen las relaciones entre ambas regiones, siendo la cooperación una de las alternativas más efectivas utilizadas por Europa para posicionarse como actor positivo y líder en Latinoamérica.
Ante estos nuevos escenarios, la Universidad del Norte ingresó en el Programa de Acción en el Ámbito del Aprendizaje Permanente y recibió recursos de la Comisión Europea para desarrollar a partir del año 2014 el primer Módulo Jean Monnet-Universidad del Norte, en el que se trabajaron diversos temas sobre las relaciones entre la Unión Europea y América Latina. A partir de este programa, un grupo de profesores participantes decidió contribuir al debate académico de estas relaciones tomando como eje central la cooperación birregional, y generando aportes valiosos que en algunos casos son avances y en otros muestran resultados de la labor adelantada como miembros activos de diversos grupos de investigación, verbigracia: el Grupo de Derecho y Ciencia Política (Gidecp) y Agenda Internacional de la Universidad del Norte.
Los trabajos académicos en mención han sido elaborados desde tres enfoques fundamentales, (i) las relaciones birregionales; (ii) el comercio euro-latinoamericano; (iii) el modelo europeo de desarrollo, lo cual ha permitido enriquecer académicamente los elementos y factores que influyen en la cooperación euro-latinoamericana.
En principio, la serie de capítulos inicia con una pregunta fundamental sobre “What is Europe, What is the European City? Some reflections on current housing policies for refugees in a German city”, que refleja lo que representa Europa y específicamente, la ciudad europea. En tal sentido, el texto del profesor Florian Koch hace un análisis del quehacer de las ciudades europeas en torno al asunto de los inmigrantes, cuyas respuestas varían entre soluciones de vivienda temporales y de largo plazo a partir de la injerencia que tengan instituciones europeas, nacionales o federales, propietarios, firmas constructoras, ONG, comunidades de migrantes y la sociedad civil. El autor, tomando la experiencia de la ciudad alemana de Leipzig, como un estudio de caso, muestra cómo se han desarrollado estrategias de inclusión de la población migrante en el contexto local conforme a las políticas europeas sobre las dimensiones sociales urbanas. Esto nos lleva a tener en cuenta el modelo europeo de ciudad como una política que puede ser compatible con los estándares de desarrollo sostenible implementado en la cooperación hacia los países menos desarrollados, y que lograría influir en la disminución de las desigualdades en las regiones donde pueda ser replicado.
Por su parte, el capítulo “Las perfectibles relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe”, escrito por el profesor Eric Tremolada, muestra que si bien la crisis del 2008 modificó el orden global y que China ha emergido como potencia económica al nivel de Estados Unidos, las relaciones que la Unión Europea (UE) sigue con América Latina y el Caribe se han reforzado en diversos niveles de desarrollo, pero cada uno de ellos se atiende con diferentes interlocutores y con una agenda difusa. El gran desafío, según el profesor Tremolada, es lograr que estas relaciones enfoquen un solo objetivo: mejorar la alianza estratégica entre UE-ALC, de manera que resulte útil en la recuperación del bienestar social para ambas regiones aun cuando el escenario sea una economía en recesión.
A su vez, el profesor Carlo Tassara, en el capítulo “Cooperación de la Unión Europea con Colombia: desarrollo local, educación superior y cohesión social”, se propone analizar algunas experiencias de la cooperación regional entre la Unión Europea y Colombia, con énfasis en los ámbitos del desarrollo local, la educación superior y la cohesión social. A partir de lo anterior, el autor revisa los antecedentes de la cooperación euro-latinoamericana, con énfasis en la estrategia de asociación birregional y las características de la cooperación regional, y después de examinar las características generales de tres programas regionales —URB AL, Alfa y EUROsociAL— y se presenta un estudio de caso para cada uno de ellos.
En el cuarto capítulo, “Las obligaciones democráticas exigidas en los acuerdos comerciales de la Unión Europea con América Latina y el Caribe y su fortalecimiento a través de la cooperación española”, la profesora Silvana Insignares y Juan Miguel Quintero argumentan que la Unión Europea (UE) ha desarrollado una política comercial y de ayuda para el desarrollo en América Latina y el Caribe (ALC) condicionada al cumplimiento de obligaciones democráticas y que, por esta razón, España ha diseñado una política de cooperación para ALC observando el cumplimiento de las exigencias democráticas de la región, a la que le permite ser un socio comercial de la UE, mientras que se configura como un contrapeso de la política hegemónica de Estados Unidos en ALC.
Entre tanto, la profesora Mariangela Rueda en “Cooperación internacional, nuevos asuntos y actores en la era de la globalización: La UE y su modelo de ayuda oficial al desarrollo”, analiza de qué manera la cooperación internacional puede ser entendida como un instrumento de las relaciones internacionales que responde a los desafíos que plantea la globalización como fenómeno político, cultural, económico, histórico e ideológico. Con el reconocimiento de la existencia de una multiplicidad de asuntos y actores en el sistema internacional, la cooperación internacional propicia proyectos sostenibles en el tiempo, cuyo equilibrio entre lo social y lo económico busca un mayor empoderamiento de los actores locales y regionales, que rompe el paradigma tradicional vertical y jerarquizado. De manera particular, la autora analiza estos temas a través del modelo de cooperación de la Unión Europea, principal donante de ayuda oficial al desarrollo a nivel mundial.
El capítulo escrito por el profesor Jairo Agudelo, “Cooperación euro-latinoamericana en la estrategia 2007-2013”, hace un análisis de la estrategia birregional de cooperación entre la Unión Europea (UE) y América Latina (AL) durante el periodo programático 2007-2013, acudiendo a fuentes relacionadas con instituciones multilaterales y organizaciones no gubernamentales, desde una óptica latinoamericana.
Finalmente, como resultado de las jornadas de trabajo al interior del Módulo Jean Monnet durante los años 2014, 2015 y 2016, Silvana Insignares e Iván Verbel como coinvestigador, en el capítulo “La construcción de un barómetro euro-latinoamericano (UE-LA-B). Primeras consideraciones”, proponen la utilización de cuatro dimensiones de análisis para examinar el estado de las relaciones bilaterales entre América Latina y la Unión Europea, a partir del uso de indicadores, de los cuales los autores proveen una guía para su consulta.
De esta forma, con todo el grupo de académicos comprometidos con el Módulo Jean Monnet Uninorte, nos permitimos presentar los aportes que durante tres años de trabajo facilitaron la socialización del proceso europeo a través del acercamiento de Europa a la comunidad uninorteña y a la sociedad civil en general.
Referencias
Keohane, R. (1988). Después de la hegemonía: cooperación y discordia en la nueva política económica mundial. Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano.
SILVANA INSIGNARES CERA
Compiladora
Barranquilla, septiembre de 2018
CAPÍTULO 1
WHAT IS EUROPE, WHAT IS THE EUROPEAN CITY? SOME REFLECTIONS ON CURRENT HOUSING POLICIES FOR REFUGEES IN A GERMAN CITY
FLORIAN KOCH1
INTRODUCTION
The influx of refugees coming to Europe has increased in the last years and led to new political challenges. Discussions between different national governments on the access of refugees, the construction of new walls and the reintroduction of pass controls within the member states of the European Union demonstrate the importance of these issues for the European integration process. The management of the refugees coming to the European Union can be seen also a litmus test for the future of the European Union. Is the European Union developing towards “fortress Europe” and is based on exclusion, or does the European Union evolves leadership and responsibility in a globalized world, where crisis do not end at the frontiers of the European Union. “What is Europe?” and “what is the European Union?” are complex questions which can be answered in different ways and on different levels. The approach of this article is to focus on the urban level as European cities are major targets of migration movements. The question of how cities deal with refugees tells us a lot about how integration actually takes place on a local level and how European societies function. Besides aspects such as education, health and labor markets, the issue of how to host refugees has become an important topic in European Cities. Until now a multitude of different political approaches, ranging from temporary to long-term housing options, from centralized to decentralized approaches has been developed. The decision on which approach is suitable is foremost made by municipalities but influenced also by the interplay of various actors, such as European, national and federal state institutions, property owners, construction firms, NGOs, migrant communities and civil society. Furthermore, the current structures of local housing markets and land uses have an impact on how to host refugees. In this article I present the city of Leipzig in Eastern Germany as a case study. It is analyzed which political responses on how to host refugees have been developed on the local level in the last years and what governance forms were applied.
The aim of this paper is to compare the current policies in Leipzig with social science based approaches on the concept of the “European City”. A huge body of literature on the European City has been evolved during the first decade of the 2000s (for example Le Galès 2002, Marcuse 2004, Häußermann 2011, Siebel 2004, Frey/Koch 2011, Clos 2005, Lenger 2007, Lawton/Punch 2014, Bagnasco/LeGalès 2000). The general objective of this article is to understand whether the principles of the European City are also identifiable in contemporary policies on hosting refugees or if opposing political approaches are developed. With this paper, I aim to contribute to the general debate on the future character of the European Union and reveal whether the current situation requires rethinking theoretical concepts on how different social groups live in European cities.
CONTEXT I: THE EUROPEAN CITY
Authors such as Bagnasco/Le Galès (2000), Le Galès (2002), Siebel (2004), Kazepov (2005) and Häußermann/Haila (2005) have emphasized that European cities consists of specific forms of social cohesion, integration mechanisms and governance structures as well as a far-reaching capacity to act politically, which distinguishes them from cities in other contexts. It needs to be acknowledged that this theoretical concept of the European City has a normative as well as an analytical dimension and needs to be understood as an ideal type in the sense of Max Weber. This signifies that the concept of the European City does not display the reality of all European cities but rather highlights the main characteristic which may be found in some cities in others not (Siebel 2004).
As a leitmotiv for urban development, the European City seems to be more attractive than ever: Municipalities and private developers not only in Europe but also in Asia and Latin America are trying to implement urban strategies, masterplans and project developments under the label of the «European City». Furthermore, the European City is mentioned in European urban politics (for example the Leipzig Charta for the sustainable European City or the European Urban Agenda) as well as on national level (for example in the German national urban politics) as a desired form of urban development. Despite it’s widely spread distribution the model remains vague and different disciplines like sociology, political sciences and urban planning have their own understanding of it. In the following, the main characteristics of the concept of the European City are summarized, divided into social, political and urban design and historical dimension (The following paragraphs are based on Koch 2015).
A. HISTORIC DIMENSION
In his study on the history of the European City Leonardo Benevolo (1999, p. 13) describes the cities «as one of the reasons – maybe the most important – that Europe constituted itself as a historical unit». And he adds that the coexistence of public authorities and free market enterprise which have divided competences over land use issues characterizes the European cities. This equilibration between private rights and public control can only work if the interests of both parties are adequately represented (Benevolo, 1999, p. 223). The inherent conflict between a private and a public realm, but also the influence of different historical eras which shaped and still shape the urban development, leads to a so-called «presence of history» in European Cities (Siebel, 2004, p. 18) which is still evident and visible in the daily life of the city dwellers. Siebel adds that the European City is a place where a special form of living emerges which differentiates the inhabitants of urban areas from rural. Siebel also argues that the European city is the place where emancipation took place. The European city provides the hope for a better life and as a promise to entkommen dependencies which existed for example in rural areas to the land-owner.
B. SOCIAL DIMENSION
The European City as a social formation is characterized through a minor grade of socio-spatial segregation, especially compared to cities in the Unites States (see Bagnasco and Le Galès, 2000, p. 14). At the same time the role of its citizens as important actors which shape everyday life in urban areas through their participation in organizations, associations, citizens groups is a characteristic of the European city. Therefore Bagnasco and Le Galès describe the ideal type of European city as a «collective actor». Its urban development and urban politics are not only determined by the elected politicians and other public authorities but through a variety of different groups and micro-projects, the major part of them not having an institutionalized form (Le Galès, 2002, p. 262).
C. POLITICAL DIMENSION
The political dimension of the European City is a product of its embedding in the national welfare state and a far-reaching capacity to act within a stable national context. This capacity to act is based on the fact that cities and municipalities receive national funds and have the autonomy to determine up to a certain degree how these funds are used. Thus, cities can determine their politics and developments (see Kazepov, 2005). In addition, the inclusion in the supranational system of the European Union strengthens the capacity to act because secondary to national funding, cities can also strive for European funds and use these for their development. Symbols for the municipal autonomy and the far-reaching capacity to act are local investments in infrastructure, water supply, public housing and urban planning:
European Cities have (had) the legal competences and the possibility to create and implement a local welfare state and determine the course of their policy. Also in a similar way the creation of modern urban planning instruments during the 19th century in European cities can be understood as a demonstration of municipal autonomy and the political idea to «restrain» market forces and obtain a coordinated development on the local level (Koch 2011).
D. URBANISM/URBAN DESIGN DIMENSION
Marcuse (2004, p. 112) mentions the physical characteristics of the European City: a historical centre with low rise buildings (except for state and religious buildings), public places, neighborhoods with a mixed social structure and small commercial units, clear geographical limits, a high degree of densification and a well-equipped public transport system. Urban (2008) mentions the mix of functions and a sensible treatment of historical buildings as attributes of the European City. Public space, particularly the market place has a huge importance for being the location where urban society in medieval Europe was founded and different social groups met and interacted in a democratic way (Hassenpflug, 2002, Farías, 2005). The urban structure of the European city can be characterized through density, compactness, centrality and mixed uses.
The revision of the distinctive approaches in history, sociology, political sciences and urban design/urbanism reveals different definitions of the European City. The European City can be understood as the ideal type of a certain form of built-up environment, and as a social formation on the local level or as a political unit which poses a high degree of autonomy. Nevertheless interconnections exist between the various definitions.
CONTEXT II: MIGRATION AND REFUGEES IN THE EUROPEAN UNION AND GERMANY
Migration has always been a global phenomenon. Still, the UNHCR has highlighted that the number of migrants has never been so high than in 2016: It is estimated that more than 60 Million people can be considered as “on the move” (ISSC 2016), thus being migrants. The gross of these migrants are internal migrants. Internal migration means that people move within the boundaries of their country. Countries with the highest share of internal migrants are Colombia, Syria, and Sudan where due to internal conflicts and wars people are forced to leave their home and settle in other places within the countries’ territory (Sánchez 2012). Current international migration flows can be seen for example from Central America to the US, in South East Asia, but also from the Eastern Side of the Mediterranean (especially Syria, Iraq, and Afghanistan) to Europe (Sassen 2016). Nevertheless, it has to be acknowledged that most of the migration flows from Syria, Iraq or Afghanistan take place to neighboring countries (for example to Jordan or Turkey) and only a smaller share of these migration flows actually affects the European Union. While there is considerable agreement on the complexity of causes which actually drive refugee migration to the European Union, the effects of these recent migration flows on the European Union require further analyses. Despite the only relatively small share of migration flows coming to the European Union, migration has become an important issue on European agendas and is perceived also as a challenge for the European integration project.
Different political opinions on how to handle the increasing amount of refugees coming to the European Union exist and range from building strict physical and legal barriers to a more progressive management of refugees. The main focus from a science perspective on refugees in Germany has been on the interplay between national and supra-national levels, i.e. the member states and the institutions of the European Union. Researchers have analyzed how recent migration flows change the face of European integration and what impact the current situation may have on the European Union. In order to amplify this multi-level-governance perspective, it is argued that the local level plays an important role. Therefore this article focuses on the impact of the refugees on the local level. The city of Leipzig, Germany is used as a case study.
In Germany, the number of refugees (defined as asylum seekers) in 2015 has been 1.091.894 and between January and September 2016 this number was 272,185. The reasons for this decrease lie in new international agreements (for example the EU-Turkey agreement). German law on how to distribute asylum seekers foresees different steps: Asylum seekers coming to Germany first go to a so called “Erstaufnahme-Einrichtung”. In this institution, the refugees will hand in there asylum seeker application. The idea is that in this “Erstaufnahme-Einrichtung” asylum seekers reside only for a very limited amount of time. After they handed in their asylum seekers application and their application is analyzed, refugees have the possibility to move to large scale asylum seekers accommodation, rent an own flat or live in other forms of residences. The municipality is responsible to organize refugees’ residences and receives subsidies for every asylum seeker coming to the municipality‘s territory. The distribution of the asylum seekers is done by the so called Königssteiner Schlüssel, a distribution mechanism which distributes refugees to the different federal states in Germany. Federal states with higher population numbers and higher economic development receive more refugees than smaller, less economically successful federal states. The federal states also have mechanisms on how to distribute refugees within their territory. For example, the federal state of Saxony distributes refugees proportionally to the municipalities’ inhabitants; therefore larger municipalities receive more refugees than smaller municipalities.
There are no legal specifications on how municipalities should organize the refugees’ accommodation as long as basic requirements f.e. concerning hygienic standards are fulfilled. Within this article, it is argued that the question of how municipalities deal with refugees can be used as a test whether and how the concept of the European city is still considered as a leitmotiv for urban development or not. This question is exemplarily analyzed in the case of Leipzig, Germany.
CASE STUDY: LEIPZIG
Leipzig, a city with around 550,000 inhabitants is located in the federal state of Saxony in Eastern Germany. The case of Leipzig exemplarily presents a re-growing city: After decades of decline, Leipzig is now one of the fastest growing cities in Germany. The city encountered a long period of population decline after the political turnaround in 1989 from 530.010 inhabitants in 1989 to 437.101 inhabitants in 1998. After the incorporation of some suburbs around 495.000 inhabitants were living in Leipzig in the years from 2000. During this time, planning instruments to maintain the inner-city structures despite a declining population were implemented in the frame of the Stadtumbau-Ost national funding scheme: low-density housing (e.g. town houses), renaturation of brownfields, and renovation of vacant housing. Since the first decade of the 2000s population increased at a fast pace and currently more than 560.000 people live in Leipzig. New neighborhoods for more than 10,000 inhabitants are planned in inner-city or close to inner-city areas, which are mainly directed at middle class households. Despite the population increase of the last years, the situation on the housing market is - especially compared to other German cities - as a result of the shrinking period rather relaxed and the average rent level is still modest. On a city wide level, there exist more flats than households.
The city has faced in the last years a growing numbers of refugees which ultimately decreased: In 2011, 285 persons were registered as new asylum seekers in Leipzig, in 2014 there were 1,243 persons registered, in 2015 4,230 persons. It is estimated that in 2016 around 3,000 asylum seekers will come to Leipzig. This is the result of the rising number of refugees coming to Germany especially in 2015 and the distribution following the Königssteiner Schlüssel and the mechanisms within the federal state of Saxony.
The city of Leipzig has already in 2012 decided that large scale asylum seeker accommodation should be avoided and that refugees should be hosted in smaller units or rent their own flats. This political statement has been also been included in the municipalities’ housing policy concept, which was updated in late 2015. Concerning the situation of refugees, the housing policy concept stated that decentralized housing options for refugees should be accompanied by measures for social integration (language courses, possibilities to access the labor market etc.). The housing policy concept also implied that housing for refugees should be provided rather in central locations than in the periphery, where refugees might feel isolated (especially due to the fact, that refugees normally do not own cars and public transport towards and from peripheral locations is weak).
Leipzig’s idea to prioritize decentralized housing rather than centralized housing is in line with the above mentioned concept of the European City. A social mix in neighborhoods, a focus on central rather than peripheral locations for refugees and the idea that integration can be achieved on an urban level refer to the ideal-typical concept of the European City.
Nevertheless, the latest numbers for Leipzig show a different picture: The majority of refugees in Leipzig live in large scale centralized housing. Of the approximately 5,000 refugees in Leipzig, 2,500 live in large scale refugee homes with more than 60 persons, approx. 600 refugees in small scale refugee homes with less than 60 persons, approx. 300 refugees in hotels, 50 refugees in contemporary housing conditions, 700 refugees in flats rented by the municipality and 1,100 refugees have rented their own flat, Thus it can be stated that decentralized housing is of minor importance, despite the political will to avoid centralized housing for refugees.
Why does this gap between political will and real development exist? A multitude of different, partly overlapping reasons can be identified. In order to systemize these reasons, the different options of decentralized housing are analyzed and it is evaluated why only a small share of refugees lives in decentralized housing.
A. REFUGEES AND THE PRIVATE HOUSING MARKET
Currently, around 1,100 refugees living in Leipzig rented their own flats. According to the legal requirements, refugees can rent flats and the rent is paid by the municipality, if certain rent levels are not exceeded. The rent levels are indicated in the so-called “KdU-Richtlinie”. The costs indicated there are equal to the rent which unemployed persons receive as a state subsidy. In the current situation of the housing market, it is difficult to find vacant apartments which cost no more than the prices indicated in the “KdU-Richtlinie”. This is especially the case in central locations. In peripheral neighborhoods and/or disadvantaged neighborhoods refugees may find apartments which do not exceed the amount of rent indicated in the KdU. Still, these locations are not really attractive and refugees sometimes refuse to live there. Furthermore, German landlords sometimes refuse to rent their apartments to refugees even though rent payments are guaranteed through the state. Due to existing xenophobia, some landlords prefer to rent their flats to Germans than to people with other nationalities. It needs to be emphasized that refugees are in competition with other low-income households, they compete for the same flats and the number of affordable flats in attractive locations is low.
B. EXISTING PUBLIC HOUSING
In Leipzig, a public housing company exists which has the mandate to balance market forces and provide housing for households which have difficulties to rent apartments on the free housing market. Especially households with low income or elderly persons have the possibility to receive a flat which is rented by the public housing company of Leipzig. Also refugees have the possibility to move in flats of the public housing company. As mentioned above, also in this sector of the housing market, competition for these flats with other low income groups exist. The fierce competition concerning these flats is demonstrated through a recent bribe scandal which took place in Leipzig. It was revealed that refugees paid the responsible official money in order to get a flat from the public housing company. Even though the CEO of the public housing company argued that the practice of corruption is a single case and the responsible person was fired immediately, the case demonstrates the desperation of refugees to find adequate housing.
It also is necessary to mention that most public housing stock in Leipzig is concentrated in buildings which were constructed during GDR times, i.e. before 1989. The apartments build in this time were constructed in line with the principles of the socialist cities and their floor plans are orientated to small families and a certain “socialist” lifestyle. The household structures of the refugees in Leipzig are different: A considerable share of refugees lives in larger families and also their living habits hardly fit with the floor plans of the apartments provided by the public housing company. Therefore the option that refugees find their apartments in existing public housing faces also difficulties because the floor plans are not adequate.
C. APPARTMENTS RENTED BY THE MUNICIPALITY (GEWÄHRLEISTUNGSWOHNUNGEN)
Due to the above mentioned access problems, the city of Leipzig started to rent appartments directly on the free housing market, so called “Gewährleistungswohnungen”. Through this instrument it is posible to complement the housing options for refugees and get access to the kind of appartments which are actually missing. Nevertheless, the effort is very high and therefore only selected kind of refugee households (for example households with ill members), which have special housing needs have access to the Gewährleistungswohnungen.
D. NEW CONSTRUCTION OF PUBLIC HOUSING BUILT BY THE MUNICIPALITY
Another opportunity would be the construction of new housing for refugees by the municipality. Even though there are discussions on the construction of new building in Leipzig the financial resources of the municipality are not enough to construct considerable new housing for refugees. Until now, no subsidies on national and/or federal level exist, which could support new construction. Additionally, it is argued that current migrations flows are very difficult to foresee and construction should therefore include flexible type of housing, which —if less housing for refugees might be needed in the future— can be transformed in student housing and/or housing for families.
REFLECTION AND CONCLUSION
What does the situation in Leipzig tell us about Europe and especially about the European city? First, we can summarize that the current housing policy in Leipzig refers to the concept of the European city and that also current strategies on hosting refugees can be seen in line with the concept of the European city: Integration instead of isolation, central location instead of peripheral locations and rather small- than large-scale solution. Therefore we can conclude that even if on national and supra-national level the challenge of how to deal with the increasing amount of refugees leads to divergent policy responses and can be even considered as a challenge for the future European integration process, the case study Leipzig shows another picture: It is still tried to implement the European City model.
Two issues need to be highlighted:
• There exists still a considerable gap between the political ideas and the actual situation. Even though there is a political will to avoid large scale housing for refugees, the majority of refugees still live in large scale accommodation. Structural obstacles stand against the implementation of the political will. This shows that the implementation of the concept of the European city is not an easy-going process but requires to overcoming existing problems.
• A second point tackles the social dimension of the European city, which refers to the idea of citizen participation and the involvement of civil society organizations in urban development. This dimension has not been implemented in the policies on how to host refugees in Leipzig. Participation of refugees in decision making processes of housing policies has not taken place. In the discussions on what kind of housing, floor plans and location refugees actually prefer the social group most affected by the decisions, the refugees themselves have not been included. Participation of refugees is far from easy and requires complex methods. Nevertheless, the idea to see the refugees not only as objects for which the European city need to provide housing opportunities but as subjects which are part of the urban society and which opinions need to be heard would be in line with the concept of the European city and actually would provide a true integration of refugees in the cities of the European Union.
BIBLIOGRAPHY
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1 Helmholtz Centre for Environmental Studies, Leipzig, Germany and invited professor of the master program “Urbanism and territorial development”, Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia.
CAPÍTULO 2
LAS PERFECTIBLES RELACIONES DE LA UNIÓN EUROPEA CON AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
ERIC TREMOLADA ÁLVAREZ1
INTRODUCCIÓN
Este capítulo sobre las perfectibles relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe, que recoge análisis previos realizados luego de la activa participación de los estudiantes que asistieron a las conferencias del autor en las tres ediciones del Módulo Jean Monnet de la Universidad del Norte, tiene como propósito reflexionar respecto de una relación que si bien es más superficial de lo que percibimos, tiene mucho margen para ser más profunda.
Tres pilares estructuran las relaciones entre la Unión Europea (UE) y América Latina y el Caribe (ALC): el diálogo político, los proyectos de cooperación y los acuerdos comerciales (Tremolada, 2013). Se habla de “relaciones” y no de “relación”, porque la interacción no siempre se ha dado de región a región. En ALC, la UE se relaciona con interlocutores de distintos niveles: regional, subregional y estatal.
El relacionamiento con diferentes interlocutores es lo que Malamud (2012) denomina “regionalismo ligero a muchos niveles”, y que nos sirve para caracterizar el unilateralismo recalcitrante y reiterativo en las políticas exteriores de los Estados latinoamericanos, que debilita su posición a la hora de lograr alianzas políticas y de negociar acuerdos comerciales y que, en general, lástima el diseño del concepto interregionalista. Günther Maihold lo definió como un problema estructural (Maihold, 2007). No obstante, esta resistencia a participar a nivel internacional como grupo o bajo el paraguas de las organizaciones subregionales, tan propio de los latinoamericanos, hoy también la sufre la UE, con la inminente salida del Reino Unido, luego de haber triunfado en las urnas el brexit (abreviación de British exit, “salida británica”).
Así, tales relaciones no solo tienen que afrontar problemas endémicos, sino que están sujetas a un contexto global en constante efervescencia: la crisis financiera mundial del 2008 y los sucedáneos declives económicos en los Estados del sur de Europa, los conflictos de Oriente Medio, el terrorismo, las migraciones, la caída de los precios del petróleo, la devaluación de las monedas nacionales, el apogeo de las industrias asiáticas, etc. Por consiguiente, resulta necesario conocer cuál es su estado actual, con el objetivo de superar debilidades y reforzar fortalezas para lograr una sinergia entre ambas regiones que les permitan sortear, de la mejor manera posible, la vorágine imperante en el “orden” mundial.
Con dicho objetivo, en el presente artículo se abordan las relaciones UE-ALC desde una perspectiva multinivel, cuya apertura contextualiza las relaciones, dando paso a un acápite sobre la descripción de la relación región a región, para luego ilustrar las relaciones UE con las subregiones latinoamericanas. Por último, y antes de concluir, se dan unas aproximaciones de las interacciones de la UE con México y Chile.
CONTEXTO
El “orden” mundial está en redefinición, entre otras razones, porque las otrora potencias se debilitan, mientras que el Estado de bienestar flaquea —y en muchos casos resulta insostenible— ante crisis económicas que corroen no solo las finanzas, sino también las ideologías. Por tanto, es preciso replantear las relaciones UE-ALC para afrontar los desafíos que conlleva el cambio.
Pero antes de definir cuáles retos se asumen, es insoslayable determinar qué se quiere lograr con respecto a las relaciones UE-ALC: ¿Se pretende continuar con una alianza política a partir de los valores comunes que tradicionalmente han existido? ¿Puede y quiere la UE seguir sosteniendo los auxilios de financiación para el desarrollo de ALC? ¿Conviene ser más incisivos en los acuerdos comerciales, superando el multilateralismo por unos acuerdos birregionales?
Las respuestas a dichas preguntas, deben partir del análisis de las siguientes condiciones que determinan el contexto actual de las relaciones UE-ALC:
1. EL ASCENSO DE CHINA
Hoy, China es la segunda economía del mundo después de Estados Unidos, y desde 2007 es el líder mundial en exportaciones (Banco Mundial, 2015). Datos de la Cepal (2015), a partir de mediciones de paridades de poder adquisitivo, revelan que entre el 2000 y el 2013 el Asia emergente y en desarrollo: “… aumentó su peso en el PIB mundial del 17,0 % al 28,7 % y China —por sí sola— incrementó su participación del 7,4 % al 15,8 %, aproximándose a la de la Unión Europea”.
Lo anterior se refleja en la dinámica comercial con ALC: “Entre enero y septiembre de 2015, los principales destinos de las exportaciones de América Latina y el Caribe fueron Estados Unidos (44,3 %), Asia (17,6 %), y la propia región (17 %). En el caso de las importaciones, Estados Unidos fue también el principal proveedor (31,7 %), seguido por Asia (30,1 %) y la propia región (15,9 %). Las importaciones desde China representaron un 17,1 % del total” (Cepal, 2015).
Por su parte, la UE no es un global player de segunda división, pese a su economía en recesión, y sigue siendo el principal bloque económico del mundo; sus exportaciones, calculadas en US$ 6,162 billones representaron el 33 % del tránsito comercial mundial en 2014 (Banco Mundial, 2015). Además, tiene un papel preponderante como donante de asistencia oficial al desarrollo (AOD). La UE y, por separado, también algunos de sus Estados miembros pertenecen al Comité de Ayuda para el Desarrollo (CAD), de la OCDE, razón por la cual ALC sigue siendo receptora de esas ayudas, aunque en una pequeña medida conforme a su condición de región de renta media alta —upper middle incomes— según el Banco Mundial (2016).
2. LA CRISIS ECONÓMICA Y EL NIVEL DE LA DEUDA
La crisis económica y financiera de 2008 estremeció el mundo, y pese a que algunos tuvieron un mejor desempeño que otros, en general, el crecimiento económico de todos los Estados se resintió.
La siguiente tabla ilustra cómo el crecimiento del antes PIB hoy INB [el Banco Mundial cambió esta denominación a ingreso nacional bruto (INB)] es y será mayor en los Estados latinoamericanos frente a los europeos. El citado informe de la Cepal (2015) explica esto al señalar que:
[Durante el lapso 2003 a 2009 se da] el auge del ciclo de precios de exportación de numerosos productos básicos y sus derivados con mínimo procesamiento (hidrocarburos, metales, soja y frutas, principalmente).
Tabla 1. Unión Europea (8 países) y América Latina y el Caribe (10 países): crecimiento porcentual del PIB, 2000-2017

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), sobre la base de datos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.
Las diferencias en el crecimiento de la economía se materializan en otros indicadores. Así, para el 2013, el promedio de la deuda pública de los países de la UE se acerca al 85 % del PIB; en contraste, en ALC alcanza un promedio del 50 % del PIB. Empero, este promedio encierra matices. Al respecto, resalta el informe de la Cepal que:
… Se aprecian dos situaciones distintas: por un lado, los países de América Latina exhiben en promedio niveles de deuda pública como porcentaje del PIB ligeramente superiores al 30 %; por otro, los países del Caribe muestran niveles más elevados, con registros similares al promedio de la Unión Europea (78 %). Algunas economías del Caribe tienen niveles de deuda cercanos o incluso superiores al 100 % del PIB (Cepal, 2015).
Un segundo indicador son las tasas de desempleo, sobre las cuales la Cepal continúa reseñando lo siguiente:
En los países de América Latina y el Caribe las tasas de desempleo fueron inferiores al 10 % en 2013 y la desaceleración del crecimiento económico todavía no ha impactado en esta variable. En los países de la Unión Europea, sobre todo en los más golpeados por la crisis, las tasas son generalmente mayores y, en algunos casos, superan el 15 % e incluso el 25 % (Cepal, 2015).
Todo ello repercute en el aumento de la desigualdad entre ricos y pobres. Mientras que en ALC, entre 2005 y 2013, el índice de Gini (indicador de la brecha entre grupos poblacionales respecto a su poder adquisitivo), calculado sobre la base de ingresos per cápita equivalentes disminuyó un 3,3 %; en la Unión Europea aumentó un 1,3 % (Cepal, 2015).
Lo anterior impacta en el planteamiento de las relaciones UE-ALC, y una muestra palpable de ello fue lo ocurrido en la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, que tuvo lugar en noviembre de 2012. En esta oportunidad, no fue ALC la que reclamó solidaridad de la UE, sino que fueron Portugal y España los que solicitaron el apoyo de sus socios. Sobre el particular, es menester tener presente que era España quien lideraba la cooperación e inversión en ALC, pero esta situación cambia al tener que volcarse a resolver problemas internos auspiciados por el declive de su economía.
3. LA HORIZONTALIDAD DE LAS RELACIONES
En la dinámica de las relaciones, se entiende que “quien es dueño de la chequera, impone la agenda”. Pero el actual panorama de crisis no permite determinar con claridad quién la lleva. Tradicionalmente, las relaciones se han planteado norte-sur, con una clara predominancia del norte, soportada en su indiscutible poderío económico del que hoy carece.
En ese sentido,
[Las relaciones de la UE con ALC] han sido transaccionales y condicionadas —reducciones arancelarias y cooperación a cambio de adoptar el modelo y la normativa europea—; [de ahí que] ellas se resienten cuando disminuye la capacidad de la UE para otorgar beneficios e imponer condiciones… (Giacalone, 2015).
Por este motivo, ante la actual imposición, hoy predomina la necesidad de negociar (European Commission, 2014). Lo anterior afecta las relaciones UE-ALC, sobre todo cuando surgen nuevos grupos de economías emergentes, clasificados como acuerdos sur-sur, por ejemplo: el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía).
4. LA AMENAZA DE LA DESINTEGRACIÓN
Conforme se anunciaba en líneas anteriores, a ALC siempre le ha costado superar los intereses particulares y relacionarse bajo el paraguas de un interlocutor común regional, como tradicionalmente lo ha sido la UE. No obstante, la crisis también ha hecho tambalear al mejor logrado modelo de integración regional. Tras el pinchazo de la burbuja financiera, Grecia amenazó con abandonar la UE, anuncio que en el caso del Reino Unido se concretó mediante el referendo del 23 de junio de 2017.
Las fisuras lejos de parecer acotarse con la salida del Reino Unido, tienen una tendencia a permanecer latentes, estimuladas por el decrecimiento económico y el indiscutible liderazgo que para afrontarlo ha asumido Alemania (Espada, 2012). Por su parte, en América Latina la división se da entre una América del Sur (Mercosur/Unasur) más autónoma, liderada por Brasil, y una América del Norte (América Central, México y el Caribe) interdependiente con Estados Unidos (Cepal, 2015). Además, la Fundación UE-ALC refuerza la existencia de estos factores de división de ALC, así: “Coexisten en la región distintas visiones de desarrollo económico y el regionalismo: por un lado, con una marcada visión liberal, la que representa la “Alianza del Pacífico”. Por otro lado, otros países promueven:
[Estrategias más desarrollistas] y centradas en los mercados internos, como las que representaría un Mercosur o el Alba-TCP. En ese contexto, los países de Centroamérica y el Caribe, junto con México, tienen una mayor vinculación económica con Estados Unidos, mientras que Sudamérica se caracteriza por la mayor orientación exportadora hacia Asia, centrada en las materias primas (Sanahuja, Vázquez et al., 2015).
5. LA NECESIDAD DE ALIANZAS ESTRATÉGICAS
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)2 está conformada por 33 Estados y la UE por 28, hasta que no se formalice la denuncia del Reino Unido a los tratados constitutivos, lo cual da una suma de 61 Estados que, a su vez, conforman un tercio de los Estados miembros de las Naciones Unidas y casi la mitad de los miembros del Grupo de los Veinte (G-20). En consecuencia, si se actúa mancomunadamente, la concertación birregional representa una coalición decisoria importante en las discusiones sobre las nuevas formas de organizar los Estados, economías y sociedades. Esto es perfectamente factible, toda vez que existe una identidad de principios y valores comunes entre la UE y ALC, consecuencia en gran parte del colonialismo europeo y de la posterior recepción de sus doctrinas y tradición jurídica. Así lo destaca la Dirección General para el Desarrollo y la Cooperación de la Comisión Europea, al expresar que el fundamento de la alianza entre UE-ALC son precisamente los lazos históricos y culturales, el tránsito constante de personas de región a región, la fuerte y creciente fluctuación de tratados e inversiones; pero aún más, el profundo lecho sobre el que reposan todas esas relaciones que son las aspiraciones y los valores compartidos (la promoción de la democracia, la defensa de los derechos humanos y el Estado de derecho, la búsqueda de la cohesión social y el desarrollo sostenible) (Comisión Europea, 2014-2020).
RELACIÓN A NIVEL REGIONAL
Son dos las características de la relación región a región: por un lado, la citada denominación de “regionalismo ligero a muchos niveles” (Malamud, 2012) de ALC y, por el otro, las agendas pluritemáticas basadas en el voluntarismo gaseoso y no en la concreción conforme a las posibilidades reales y a instrumentos vinculantes.
Pese a ello, existen dos instancias en las que se ha venido desarrollando y consolidando este tipo de relación, las cuales son: las cumbres ministeriales y presidenciales y las sesiones de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat). Prácticamente ambos enfocan un diálogo político, del cual es dado que surjan iniciativas de cooperación y de alianzas comerciales que tienen como escenario los niveles subregionales y estatales.
1. CUMBRES MINISTERIALES Y PRESIDENCIALES
Con importantes antecedentes de relaciones entre las, por entonces, comunidades europeas con las subregiones y algunos Estados latinoamericanos, el diálogo región a región se inicia en la Cumbre de 1999 en Río de Janeiro, en la cual se enfatizó en la asociación estratégica birregional y en las segundas fases de los acuerdos de asociación con Mercosur, Chile y México.
La segunda cumbre, que se celebró en el 2002 teniendo como sede Madrid, centró el debate en el terrorismo, la migración y la seguridad, aunque solo sirvió para cristalizar poco después el acuerdo de diálogo político y cooperación con la CAN y con Centroamérica, así como los programas regionales ALIS (sociedad de la información) y Alban (formación universitaria). Sin embargo, solo fue en la Cumbre de Guadalajara, en 2004, cuando se definieron la integración regional, el multilateralismo y la cohesión social como ejes temáticos que soportarían la construcción de la relación ALC-UE. Por su parte, las conclusiones de la Cumbre de Viena, siendo consecuentes con la anterior en materia de integración regional, acogieron la instrumentación de los acuerdos de asociación con México y Chile y se decidió negociar con Centroamérica y con la Comunidad Andina, a la vez que se aprobó mencionar lo que significaba la Ley Helms Burton (sobre el embargo y bloqueo económico de Cuba dictada por Estados Unidos) contra el multilateralismo.
Por su parte, en la Cumbre de Lima de 2008, tuvo como uno de sus resultados destacados crear una fundación ALC-UE como espacio permanente de diálogo birregional de deliberación y visibilidad de estrategias comunes; además, tres conceptos dominaron las conclusiones: 1) el mejor programa social es la inversión productiva, 2) la necesidad de brindar seguridad jurídica a la inversión con marcos legales estables y 3) flexibilidad para hacer realidad los esquivos acuerdos comerciales con Centroamérica y CAN (utilizando mecanismos de múltiples velocidades). Además, se evidenció el interés de la UE por desarrollar una relación especial con Brasil (Tremolada, 2009).
En la Cumbre de 2010, que repitió a Madrid como sede, si bien se pretendía que la innovación y la tecnología estuvieran en favor del desarrollo sostenible y de la inclusión social como una nueva etapa en la asociación birregional, en la Declaración se reitera el compromiso con valores e intereses comunes de la asociación estratégica birregional, el multilateralismo, la democracia, los derechos humanos, la cooperación al desarrollo, la integración, el apoyo a la cohesión social, la protección del medio ambiente, y la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada. No obstante, además de la Declaración, se obtiene como producto adicional, un Plan de Acción 2010-2012, que define una agenda orientada al futuro de la cooperación birregional, en ámbitos prioritarios como el desarrollo del “espacio UE-ALC del conocimiento”, el fomento de la interconectividad, el desarrollo de redes sociales y económicas, y la intensificación de los diálogos temáticos y la cooperación sobre migraciones, drogas, educación y cohesión social. Este Plan, así como el acuerdo de creación de la Fundación Alcue anunciada en Lima podrían traducirse en útiles instrumentos de seguimiento y concreción (Del Arenal y Sanahuja, 2010).
En 2013, la Cumbre de Santiago, titulada “Alianza para el Desarrollo Sustentable: Promoción de Inversiones de Calidad Social y Ambiental“, venía a fomentar las inversiones de calidad social y medioambiental, con dos expectativas: primero, una participación en grupo por el lado latinoamericano, bajo el paraguas de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac)3 y, por el otro, la ampliación temática del Plan de Acción 2010-2012, con capítulos sobre igualdad de género y sobre inversiones. Las discusiones se centrarían en el comercio y la inversión, la seguridad jurídica, el desarrollo sostenible y la responsabilidad social de las empresas. Además, se esperaba una obvia Declaración sobre la escena internacional, el proceso de asociación birregional y la promoción de las inversiones económicas, sociales y medioambientales de calidad (Comisión Europea).
La Declaración de Santiago (Consejo de la Unión Europea, 2013) recoge el esfuerzo —aunque no de síntesis— de incluir las dos expectativas enunciadas en el párrafo anterior y que se trabajan en cuatro apartados. El primero, dedicado al nuevo diálogo Celac–UE, es considerado con optimismo como un espacio más eficaz, constructivo, simétrico, complementario y solidario. En segundo lugar, son abordados los valores compartidos y las posiciones en el ámbito internacional y multilateral, donde fundamentalmente se reafirman principios imperativos del derecho internacional y, además, el compromiso de adoptar políticas que promuevan el comercio y la inversión para contribuir al desarrollo sostenible, crecimiento económico y empleo, basados en la cooperación, la solidaridad y la responsabilidad ambiental diferenciada.
El tercer apartado se refiere a los avances en el proceso de asociación estratégica birregional, incluyendo los esperados capítulos de género e inversión en el Plan de Acción 2013-2015 y estudiando la incorporación de otros, que cubrirían áreas de seguridad pública, seguridad alimentaria y nutrición. Hasta ahí lo novedoso, luego este largo apartado se refiere a la aplicación provisional de los acuerdos comerciales con Perú, Colombia y Centroamérica; la continuidad de negociaciones UE-Mercosur, para dotar de contenido comercial su acuerdo de asociación; se sigue apoyando la Estrategia de Seguridad Regional Centroamericana; se aprueba celebrar un Acuerdo Cultural entre la UE y Perú; así como la creación en Hamburgo de la Fundación Alcue4, y se espera que el próximo ciclo de cooperación 2014-2020 tenga en cuenta las prioridades de los Estados Celac dando preferencia a los proyectos que respondan a las tres dimensiones del desarrollo sostenible. Para concluir, dedica un apartado a la alianza para el desarrollo sostenible: Promoción de inversiones sociales y de calidad ambiental, entendiendo que el crecimiento económico debe proteger el medio ambiente, promover la equidad social y la inclusión. Y se deja un expreso reconocimiento de que esto requiere de la cooperación para aprovechar las complementariedades de ambas regiones.
La última Cumbre, de 2015, se llevó a cabo en Bruselas. Su rótulo fue: “Modelar nuestro futuro común: trabajar por unas sociedades prósperas, cohesivas y sostenibles para nuestros ciudadanos”. La Declaración se divide en cuatro partes: la primera, dedicada a los “Retos globales: modelar nuestro futuro común”; una segunda, a la Asociación Birregional: «Trabajar juntos por unas sociedades prósperas, cohesionadas y sostenibles para nuestros ciudadanos», seguida por “Un Plan de Acción Birregional Actualizado”, para finalizar con el “Futuro de la Asociación”.
De la primera parte, además de las reiteraciones de respeto a los principios y normas del ordenamiento internacional, se destaca la invitación a que todos los Estados ratifiquen y cumplan sus obligaciones de derecho penal internacional (Estatuto de Roma); también lo concerniente al respeto y protección de las minorías, en especial, de los pueblos indígenas. Hablan del Tratado sobre el Comercio de Armas, que es el primer instrumento multilateral jurídicamente vinculante relativo al comercio de armas, que incluye en su ámbito de aplicación las armas ligeras y de pequeño calibre. Con este instrumento jurídico de derecho internacional se espera:
[…] Dar una respuesta eficaz a las graves consecuencias del tráfico ilícito y no reglamentado de armas para muchas personas y numerosos Estados, en particular mediante la desviación de armas a agentes no estatales, usuarios no autorizados, a menudo vinculados a la delincuencia organizada transnacional y al tráfico de drogas. Asimismo esperamos que este Tratado contribuya a la prevención de los conflictos armados, la violencia armada y las violaciones del derecho internacional (Consejo Europeo, 2015).
A la vez se resalta lo referente a la reestructuración de la deuda soberana de los Estados y las dificultades producidas por el declive económico, como situaciones de falta de liquidez y cesación de pago, frente a lo cual es factible el uso de la acción colectiva y de la cláusula pari passu5. Por otro lado, se hace un llamado a la comunidad internacional para que consolide los acuerdos de la Ronda de Desarrollo de Doha con el fin de fortalecer el comercio internacional a instancias de la OMC. De esta primera parte no sobra destacar la mención que se hace de las migraciones entre las regiones, de los desafíos que impone, pero también de las oportunidades que auspicia.
En la segunda parte, es preciso destacar la mención y el apoyo que se da al proceso de paz en Colombia. Al respecto, se declara:
Animamos al Gobierno colombiano y a las FARC-EP a que se esfuercen al máximo para que estas negociaciones concluyan cuanto antes, y expresamos nuestra disposición a prestar asistencia para respaldar la aplicación de un acuerdo general de paz. La UE y sus Estados miembros trabajan para crear un fondo fiduciario en apoyo de la fase posterior al conflicto. Apoyamos firmemente los esfuerzos del Gobierno colombiano y de las FARC-EP, que intentan reconciliar al pueblo colombiano a fin de alcanzar una paz estable y duradera en Colombia y tener en cuenta los derechos de las víctimas del conflicto armado. Confiamos además en que las conversaciones oficiales entre el Gobierno de Colombia y el ELN den comienzo lo antes posible” (Consejo Europeo, 2015).
También se destaca el inicio del desbloqueo y fin del embargo a Cuba, con su consecuente modernización a futuro. Sobre el particular, se menciona el inicio de conversaciones entre la UE y Cuba a principios de 2014 sobre un acuerdo de diálogo político y cooperación. Además, de celebrar el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, reafirman:
(…) El rechazo de las medidas coercitivas de carácter unilateral, así como sobre la aplicación de las disposiciones extraterritoriales de la Ley Helms-Burton. Dichas medidas han provocado unas consecuencias humanitarias indebidas para el pueblo cubano y están perjudicando el desarrollo legítimo de lazos comerciales entre Cuba, la Unión Europea y otros países (Consejo Europeo, 2015).
En relación con la situación de (RB) Venezuela (República Bolivariana), la alusión fue bastante sutil: solo se menciona tomar nota del Comunicado de la Celac en el que manifiesta su rechazo a las medidas unilaterales tomadas por Estados Unidos en contra de Venezuela (RB) y los insta a resolver sus conflictos haciendo uso de los mecanismos pacíficos de solución de diferencias.
De la tercera parte de la Declaración es protagonista el tema ambiental, por lo que se expresa: “… La voluntad de adoptar un acuerdo mundial jurídicamente vinculante al amparo de la CMNUCC en 2015, a más tardar, y de que este entre en vigor y se aplique a partir de 2020, y que sea aplicable a todas las partes” (Consejo Europeo, 2015). Conviene destacar que respecto a la política sobre las drogas, se prevé trabajar en pro de defender una posición conjunta ante la Asamblea de la ONU celebrada a principios del año en curso.
Conforme a la Declaración, en el Plan de Acción se incluyen dos nuevos capítulos: «La educación superior» y «La seguridad ciudadana»; así mismo, se prevé la actualización del capítulo sobre «Desarrollo sostenible, medio ambiente, cambio climático, biodiversidad y energía» según los resultados del 21º periodo de sesiones de la Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP21). Para la próxima cumbre, se espera incluir un capítulo sobre la seguridad alimentaria. Además de la acostumbrada Declaración y la renovación del Plan de Acción, se produjo una Declaración Política, en la cual los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados de ambas regiones, así como los presidentes de la Comisión y del Consejo Europeo, plantean el enfoque para lo que denominan, una “Asociación para la próxima generación”, en la cual refuerzan su compromiso de respetar las normas del derecho internacional desarrolladas por las resoluciones de la ONU, además de trabajar en pro de la consolidación de la paz y de medidas de protección ambiental ante el cambio climático. La declaración finaliza con un mandato dirigido a los ministros en los siguientes términos:
Con objeto de reforzar nuestro diálogo birregional, ahondar en nuestras relaciones mutuas a fin de que alcancen todo su potencial, atender a las legítimas expectativas de nuestros pueblos y responder de manera efectiva a los retos mundiales, los Jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en Bruselas, damos mandato a nuestros Ministros de Asuntos Exteriores para que inicien un ejercicio de reflexión exhaustivo e integrador sobre el futuro de la relación birregional, que incluya la evaluación de los programas y acciones adoptados durante las cumbres, y sobre la mejor manera de alcanzar esos objetivos comunes. El resultado de este ejercicio se presentará durante la sesión birregional de Ministros de Asuntos Exteriores que tendrá lugar en 2016 (Consejo Europeo, 2015).
Aunque la tendencia de comunicados entre cumbre y cumbre no cambia y nos siguen anunciando estrategias renovadas y declaraciones que reiteran compromisos6, progresivamente hay cada vez un mayor esfuerzo por brindar coherencia a la relación birregional (Parlamento Europeo, Dirección General de Políticas Interiores, 2008). No obstante, alcanzar consensos o avances considerables en medio de tantos intereses diversos no ha sido ni será tarea fácil. Como se enunció anteriormente, las Cumbres UE-Celac reúnen a 61 delegaciones estatales, de ellas 20 son latinoamericanas, 13 caribeñas y 28 de la UE, además de las delegaciones que representan los bloques subregionales (Del Arenal y Sanahuja, 2010)7. Maihold viene demandando reformas de fondo que deberían introducirse en el proceso “entre-cumbres”, para que no siga en entredicho el carácter vinculante de la “Diplomacia de Cumbres” (Maihold, 2006). En ese sentido, significa un avance el mandato dado a los ministros en la Declaración Política de Bruselas 2015. En todo caso, más allá de que el potencial de estas reuniones se pueda estar desaprovechando y, más que juzgarlas por su carácter blando o no vinculante, hay que aprovechar el concurso que se produce entre una y otra reunión, puesto que así estas fuerzas coordinadas, y ahora evaluadas, podrían dar resultados tangibles en la relación birregional.
2. DIÁLOGO PARLAMENTARIO: ASAMBLEA PARLAMENTARIA EURO-LATINOAMERICANA (EUROLAT)
La Eurolat está conformada por 150 miembros: 75 del Parlamento Europeo y 75 del componente latinoamericano. La representación de ALC se compone, a su vez, por los miembros de los parlamentos de las subregiones: el Parlatino (Parlamento Latinoamericano), Parlandino (Parlamento Andino), Parlacen (Parlamento Centroamericano) y Parlasur (Parlamento del Mercosur). Además, por parlamentarios de los congresos nacionales de México y Chile. Con ello, se garantiza la participación de toda la región; se organiza por comisiones sectoriales (asuntos políticos, económicos, sociales, de sostenibilidad y un grupo de trabajo ad hoc sobre cuestiones migratorias) y se reúne al menos dos veces al año. Aunque sus decisiones no crean derecho, sus resoluciones, recomendaciones y mensajes sí son un canal apropiado para concertar políticas birregionales sobre temas cruciales como el agua, el cambio climático, la corrupción, el feminicidio, etc. Así lo ha venido haciendo y su trabajo nutre las discusiones que tienen lugar en las cumbres ministeriales y presidenciales (Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, 2016).
RELACIÓN A NIVEL SUBREGIONAL
Los sistemas de integración regional en ALC subsisten, pese a los constantes reveses que sufren por las negociaciones y acuerdos alcanzados por sus miembros de manera bilateral o multilateral con terceros Estados y con la misma UE. A continuación, se presenta un sucinto recuento de cómo ha sido la relación UE-subregión, resaltando su papel como promotor de ese diálogo que hoy ha desembocado en una alianza política fructífera a nivel regional como se expuso en el acápite anterior.
1. LA UE-COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES (CAN)
La relación entre la CAN con las comunidades europeas se remonta a los años setenta, comenzando como relaciones de cooperación, que luego abarcan un diálogo político. En 1983, se firma el Primer Acuerdo de Cooperación de “segunda generación”, no preferencial. Pero fue en 1987, paralelo al diálogo de San José con los Estados centroamericanos, cuando se iniciaron las relaciones de manera oficial con el Grupo de Río, que a partir de 1990 institucionaliza reuniones ministeriales bianuales gracias a la Declaración de Roma. El diálogo de Río desemboca en cada reunión en una ambiciosa agenda que conspiraba en contra de la concreción de los acuerdos. En la última década esta tendencia a la dispersión temática no cambia y podemos ver como en Grecia 2003, el debate abarcó cohesión social y gobernanza democrática; en Luxemburgo 2005, se discutió sobre integración, cooperación, creación de empleo y Haití; en República Dominicana 2007, se discutió sobre medio ambiente, cambio climático, lucha contra la pobreza, multilateralismo y países de renta media. En la República Checa 2009, no se trató la consolidación democrática, seguridad y procesos de paz como estaba previsto (Nieto Solís, 2007), sino que se optó por una declaración conjunta sobre fuentes renovables de energía y recuperación de la estabilidad financiera mundial (Declaración Conjunta UE-Grupo de Río, 2009).
El relacionamiento pluritemático de la Comunidad Europea no dejó de lado a la Comunidad Andina (CAN) toda vez que el Acuerdo Marco de Cooperación de 1993 incluyó principios de diálogo político. Pero solo fue hasta la Declaración Conjunta de Roma en 1996 cuando se institucionaliza este mecanismo y se pactan otras reuniones paralelas, unas celebradas a nivel ministerial con el Grupo de Río y otras a nivel presidencial en las cumbres América Latina, Caribe y Unión Europea (Alcue). En ambas se discutiría sobre democracia, derechos humanos e integración. En el 2003 se suscribió el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-CAN, que versa sobre estabilidad política, consolidación Estado de derecho, derechos humanos, integración regional, lucha contra la pobreza y contra el tráfico de drogas, armas y personas (Tremolada, 2009).
La relación CAN-UE se ha enfocado, entonces, en los instrumentos de cooperación, por lo que no es errado inferir que la Comunidad Andina ha sido la región latinoamericana que más ha recibido cooperación al desarrollo. Entre 1973 y 1982 era de índole bilateral (desarrollada a escala nacional, directamente con los Estados miembros), dirigida principalmente al impulso del desarrollo rural, la agricultura, la salud y la educación. El Acuerdo de Cooperación de 1983 marcó un segundo ciclo que abordó, de manera más integral, los asuntos de la cooperación económica y comercial. En esta etapa la UE adoptó el SGP-Droga (1990), como una concesión unilateral de los países europeos a la lucha de los países andinos contra el flagelo del narcotráfico (Comunidad Andina, 2008). El Acuerdo de “segunda generación“ de 1983, se amplía en 1993 incluyendo mecanismos de seguimiento (Acuerdo Marco de Cooperación entre la Comunidad Económica Europea y el Acuerdo de Cartagena y sus Países Miembros; Copenhague, 1993), dando inicio a una nueva fase en esta materia, hasta que la UE se convierte en el principal donante de ayuda oficial al desarrollo (AOD) de la Comunidad Andina (CAN). Entre 1996 y 2002 ascendió a € 420 millones en cooperación, económica, financiera y técnica. En el mismo periodo la CAN se benefició de € 750 millones en programas regionales8, sumando líneas presupuestarias geográficas y temáticas (Rouquayrol Guillemette y Herrera Villa, 2007). Los recursos disminuyen dramáticamente en el periodo 2002-2006, destinándole € 29 millones desagregados en programas de prevención de catástrofes: € 9,45 millones; estadísticas: € 5 millones; asistencia técnica relacionada con el comercio: € 8 millones; sociedad civil: € 4,1 millones, y drogas sintéticas: € 2,55 millones. No se incluyeron los € 6,2 millones de los programas de fortalecimiento de la unión aduanera, en los recursos destinados a calidad y competencia, que sumarían un total de € 35,2 millones (Comisión Europea, 2002-2006). En el Documento de estrategia regional 2007-2013, la CAN destinó € 50 millones para programas de integración económica regional, cohesión social y económica, lucha contra las drogas ilícitas, que se incrementa con los documentos de estrategia país 2007-2013, donde Colombia destinó € 160 millones (Comisión Europea 12.04.2007 (E/2007/678), 2007), frente a los € 234 millones que recibió Bolivia; € 137 millones, Ecuador y € 132 millones, Perú (Delegación de la Comisión Europea en el Perú, 2007).
La situación varió como consecuencia de la mutación de dos factores esenciales que definen la cooperación: los objetivos, pues se pasa de buscar cumplir los objetivos del milenio (ODM) a plantearse los nuevos objetivos del desarrollo sostenible (ODS). El otro factor son los receptores de la financiación: la AOD está dirigida a las poblaciones más pobres y Estados frágiles, mientras que los países de la CAN están clasificados por el Banco Mundial como países de renta media alta (PRMA) y renta media baja (PRMB) (Banco Mundial, 2016).
La conjunción de estos dos factores da como resultado un nuevo planteamiento de la política de cooperación de la Unión Europea a partir del 2014 y previsto hasta el 2020. Así, con base en el Programa para el Cambio, aprobado por el Consejo en el 2012, en el cual se exponen los temas que abarcará la AOD por parte de la UE y complementado, además, con los sucesivos programas de desarrollo de la ONU a saber, la Agenda 2030 para el Desarrollo (2015) y la Agenda de Acción de Adis Abeba (2015), la UE adopta un nuevo Reglamento de instrumentos de financiación de la cooperación al desarrollo (ICD): el Reglamento (UE) n.° 233/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, del 11 de marzo de 2014, por el que se establece un instrumento de financiación de la cooperación al desarrollo para el periodo 2014-2020. En la doctrina se le denomina como cooperación al desarrollo pos-2015, toda vez que en septiembre de 2015 se cumplió el término de los ODM y entraron en vigencia los ODS.
Si bien es cierto que el ICD es la principal fuente de financiación al desarrollo, por ser la que mayor rubro presupuestal se le asigna, 19.700 millones EU (2014-2020), también lo es el hecho de que como consecuencia del segundo factor enunciado, los miembros de la CAN por estar clasificados como PRMA (excepto Bolivia, que es un PRMB), tienen una recepción muy limitada de esas ayudas. De hecho, es esta condición de excepcionalidad, la que explica que Colombia, Ecuador y Perú están aún recibiendo AOD, porque, a partir de este nuevo Reglamento se aplica el “principio de diferenciación”, el cual establece el imperativo de “adaptar los volúmenes e instrumentos de ayuda a las necesidades específicas y los resultados gubernamentales de cada país”. Este fue el fundamento para proponer la supresión de la ayuda bilateral a 19 PRM, entre los que estaban los Estados de la CAN, pero la discusión en el Parlamento Europeo aprobó la cláusula de excepción mencionada.
Para concluir lo relativo a la cooperación, los Estados de la CAN continuarán recibiendo un reducido porcentaje del presupuesto asignado a la dotación geográfica bilateral en virtud del ICD, en un régimen de transición (por la aplicación de la cláusula de excepción). Pero, además participarán de las ayudas destinadas al Programa Continental con América Latina, el cual tiene un presupuesto global de 805 millones EUR (incluye una contribución de 163 millones EUR al Programa Erasmus+ para el periodo 2014-2020), y consiste en financiamiento de programas por tema, es decir, se destinan ciertos recursos por sectores trabajados en un ámbito territorial regional (Comisión Europea, 2014-2020).
Respecto a los acuerdos comerciales, aunque en el 2007 se inicia la negociación de un Acuerdo de Asociación, el resultado fue un acuerdo comercial multilateral con Colombia y Perú, que se suscribió durante la segunda cumbre UE-ALC de Madrid en el 2010 y que entró en vigencia en el 2013. Asimismo, en julio de 2014, Ecuador finalizó asertivamente las negociaciones para adherirse al acuerdo comercial. Por otro lado, por las políticas proteccionistas actuales de Bolivia no se augura su pronta adhesión (Bondesiek y Peluffo, 2015).
Estas asociaciones comerciales han dejado un sinsabor de cara a la coherencia con los valores y con la identidad de los respectivos sistemas de integración. Por un lado, con el conocimiento de las delegaciones de la Comisión Europea en la subregión, los países andinos, ante la inminente entrada del Tratado de Libre Comercio de Perú con los Estados Unidos, flexibilizaron el régimen común sobre propiedad industrial (Decisión 689 de la Comisión de la Comunidad Andina, que adecua el Régimen Común sobre Propiedad Industrial contenido en la Decisión 486), permitiendo que el desarrollo y profundización de estos derechos se dé a través de normas internas de los países miembros. La flexibilización, a su vez, beneficia a la UE en la implementación de los acuerdos comerciales con Colombia y Perú, y con Ecuador tan pronto entre en vigencia, lo cual debilita el más maduro ordenamiento jurídico de la integración que existe en América Latina y el Caribe. Por el otro, cabría también el interrogante sobre si el Acuerdo Comercial con Colombia, ¿podría volverse un precedente que desdibujaría la tradicional defensa y exigencia de respeto a los derechos humanos de la UE? (Tremolada, 2008).
2. LA UE-SISTEMA DE INTEGRACIÓN CENTRO AMERICANO (SICA)
En 1984, la Comunidad Europea impulsó un diálogo ministerial con los centroamericanos con el propósito de impulsar paz, democracia, seguridad y desarrollo social y económico. Dicho diálogo, denominado de San José, inició con una agenda que trataba asuntos relativos a la democracia, los derechos humanos, la primacía de la diplomacia y los modelos de desarrollo y de integración regional. En Luxemburgo, las discusiones formalizan un acuerdo de cooperación y las dos subregiones crean la Comisión Mixta de Cooperación. Es en la ciudad de Florencia, en 1996, cuando se reorienta el diálogo hacia el desarrollo social, económico, sostenible y equitativo, además de la lucha contra la inseguridad y la consolidación del Estado de derecho. Sin embargo, la continuidad de los ministros del lado europeo tiene dificultades derivadas de la presidencia semestral rotativa, de ahí que la Cumbre de Madrid de 2002 se ocupó de garantizar esa participación ministerial en modalidad de troika. Roma, en 2003, es la ciudad anfitriona de la suscripción del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre el conglomerado (Torrent, 2005)9 Comunidad Europea y Estados miembros y Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala y Panamá (Casa de América, Fride, Fundación Carolina, ICEI, 2006).
El Consejo, fundamentado en la continuidad del diálogo, en la reunión de República Dominicana de 2007, fijó las directrices de un Acuerdo de Asociación que incluiría la creación de una zona de libre comercio (Naciones Unidas, Cepal, 2007). Pero hubo que esperar veinticinco años desde el inicio de este diálogo, para que en Praga se diera la hoja de ruta que más tarde concretaría la anhelada y única zona de libre comercio entre bloques subregionales y acordaran cooperar decididamente con la Estrategia Regional de Seguridad de Centroamérica (Consejo de la Unión Europea, 2009).
En Madrid, en el 2010, se concreta al inicio de la Cumbre la única negociación entre bloques subregionales, que se suscribe como el pilar comercial complementario del Acuerdo de Asociación de la UE con Centroamérica, incluida Panamá (Del Arenal y Sanahuja, 2010).
Durante el 2013, en función del país, fue entrando en vigencia provisionalmente el capítulo comercial del Acuerdo. Del seguimiento de su aplicación se encarga un Comité de Asociación Parlamentario, compuesto tanto por diputados del Parlamento Europeo como por miembros del Parlacen y de los parlamentos nacionales de Costa Rica y Panamá.
En lo referente a los instrumentos de cooperación, la UE ha destinado uno de los dos componentes del Programa Indicativo Plurianual Regional para América Latina (2014-2020), a las actividades de cooperación subregional con América Central, con un fondo de € 120 millones (Comisión Europea, 2014-2020).
3. LA UE-MERCADO COMÚN DEL SUR (MERCOSUR)
La Comisión Europea se abocó a la cocreación de un acuerdo con el Mercosur de organización internacional a organización internacional, y pese a que convencieron a sus miembros para que vía Protocolo de Ouro Preto, art. 38, naciera su personalidad jurídica, las negociaciones concluyeron en 1995 con un Acuerdo de Asociación suscrito, por la Comunidad Europea y los Estados miembros, por el lado europeo, y, por el lado americano, por el Mercosur y sus Estados miembros. Este Acuerdo no solo aplazó lo económico para una segunda fase, que 18 años después no se concreta, sino que arrojó escasos resultados, toda vez que a la hora de obligarse ningún miembro de la hoy UE apoyaba el Acuerdo, y con el fundamento de la inmadura personalidad jurídica del Mercosur, se optó suscribirlo mediante la firma de las dos organizaciones y de sus Estados, lo que intencionalmente hacía más difícil su ejecución.
No obstante, la voluntad política de Argentina y Brasil, por el lado latinoamericano, y el compromiso de la Comisión y España, por el lado europeo, abrieron de nuevo, en medio de la Cumbre de 2010, la negociación con Mercosur, pretendiendo de una vez por todas vencer la oposición liderada por Francia, que representa los intereses tradicionalmente beneficiados por la Política Agrícola Común (PAC). Se creyó que la fuerte presencia de China en la subregión, la demorada entrada de Venezuela al Mercosur y la latente oferta de acuerdos bilaterales por parte de Estados Unidos brindarían un contexto favorable, que hoy después de la Cumbre en Bruselas aún no se concreta. En todo caso, estas negociaciones necesitan, como dice Félix Peña, un esfuerzo notable de coordinación entre Mercosur y sus países miembros, y que así mismo debe darse por el lado europeo, aunque la coyuntura actual de las dos subregiones nos llena de escepticismo (Peña, 2013).
Pese al escepticismo latente, las negociaciones siguen activas; la última reunión se llevó a cabo el 11 de mayo del 2016, en Bruselas, con el fin de intercambiar ofertas de acceso a mercados de bienes, servicios y establecimiento y compras gubernamentales.
El reto de la UE en la negociación en curso con el Mercosur está en que no solo puede actuar por inercia y por el valor simbólico que representa otro acuerdo comercial bloque a bloque. Brasil ocupa el décimo lugar dentro de los principales socios comerciales de la UE. En el 2014 sus transferencias con la UE significaron el 33.6 % del total de la región (European Comission, 2016), lo que comercialmente convierte a esta subregión en la más significativa para Europa. Pero también implica la necesidad de revisión de sus políticas comunitarias, dado que los principales productos que la UE importa de Brasil son productos agrícolas (48 %), lo cual podría amenazar los intereses que protegen la Política Agrícola Común (PAC).
Con todo, el peso de Brasil no puede obnubilar a tal punto que se pacte un acuerdo bilateral o bajo la fórmula multipartita como sucedió con los Estados miembros de la CAN (Tremolada, 2009). No obstante, ya se han dado pasos en ese sentido; en la Cumbre de Lisboa, en 2007, se formalizó una Alianza Estratégica Brasil-UE, que obliga a sostener cumbres periódicas entre Brasil-UE. Se puede argüir que fue antes de que se reactivaran las negociaciones con el Mercosur en el 2010. Sin embargo, durante la VI Cumbre Brasil-UE, en enero de 2013 con sede en Brasilia, se creó una comisión de inversiones ad hoc, indicio que precede un acuerdo bilateral o un intento de dinamizar el acuerdo subregional bajo una fórmula multipartita.
La necesidad de agilizar un acuerdo comercial aumenta cuando desde enero de 2014, Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela dejan de ser beneficiarios del Sistema Generalizado de Preferencia (SGP) de la UE, por ser PRMA. Como consecuencia, deben pagar los aranceles de acuerdo con el principio de la nación más favorecida de la UE, lo que significa un costo elevado, sobre todo, tratándose de productos agrícolas. Otro asunto atinente es la futura entrada en vigencia del Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio e Inversiones (TTIP) entre la UE y EE. UU., pues puede suponer la imposición a terceros países de mayores estándares técnicos de exportación (Cepal, 2015).
Por último, en relación con los instrumentos de cooperación para el desarrollo, los países del Mercosur ya no son receptores de AOD bilaterales, por ser PRMA, excepto Paraguay que aún es clasificado como PRMB (Banco Mundial, 2015), pero continúan beneficiándose de programas regionales como el enunciado para América Latina 2014-2020.
4. LA UE-FORO DEL CARIBE DEL GRUPO DE LOS ESTADOS DE ÁFRICA, DEL CARIBE Y DEL PACÍFICO (ACP) O CARIFORUM
El Cariforum no es el único marco de integración en el que participa la región Caribe, pero es el principal interlocutor en el diálogo birregional con la UE (Parlamento Europeo, 2016). La mayoría de los miembros del Cariforum pertenecen a la Caricom. Son instrumentos de estas relaciones birregionales: la Estrategia Conjunta de Asociación UE-Caribe (2012), con base en el cual se desarrolla el diálogo político y la cooperación, y el Acuerdo de Asociación Económica UE-Cariforum (2008). Otro instrumento de especial importancia es el Acuerdo de Cotonú (2000), firmado por la UE con 79 países de África, del Caribe y del Pacífico (ACP).
En desarrollo de estos instrumentos, han surgido activas relaciones interparlamentarias: se llevan a cabo reuniones regionales específicas, una Asamblea Paritaria ACEP-UE y a partir del Acuerdo de Asociación Económica, se creó una Comisión Parlamentaria Mixta UE-Cariforum para su seguimiento.
Frente a la cooperación, los países de la región aún son receptores de los instrumentos de cooperación para el desarrollo (ICD), en contraste con lo que sucede con los Estados de las demás subregiones.
Cuba es un caso que amerita una pequeña pero diferenciada mención. Pues, aunque tiene un estatus especial como Estado asociado de la Caricom, es hasta ahora, con el inicio del desbloqueo y desembargo por parte de EE. UU., que va a entrar en forma en estas dinámicas de interrelación global. Muestra de ello es que en marzo del año en curso, se concluyeron las negociaciones para celebrar un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, que incluye un capítulo de comercio con la UE. Se espera que prontamente se ratifique y entre en vigencia.
RELACIÓN BLOQUE-ESTADO
Por último, se hace mención a la relación UE con los dos Estados que no pertenecen a los sistemas de integración regional mencionados en el acápite precedente.
1. LA UE-MÉXICO
Aunque mantienen relaciones diplomáticas desde 1960, fue hasta 1997 que se formalizaron con un Acuerdo de Asociación, el primero celebrado por la UE con un Estado latinoamericano. En el 2000, se profundiza con el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación (Acuerdo Global), el cual además del diálogo y la cooperación, creó una zona de libre comercio. Para México, el Instrumento resultó provechoso, pues sirvió como herramienta para el reequilibrio político que demandaba en sus relaciones internacionales después de tres años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte —TLCAN— (Torrent, 2005).
De esta forma, México fue el primer país que pudo concretar una segunda fase con contenido económico. Varias razones condujeron a ello: el apoyo decidido de España y Alemania; la pro actividad del equipo mexicano; que las exportaciones de México no amenazaban la Política Agrícola Común (PAC) y, por último, que la protocolización de la segunda fase, tal como se había pactado en 1997, podía hacerse a través de procedimientos simplificados de aprobación, esto es, mediante decisión del Consejo de la Unión.
Además, desde el 2009 se estableció una Asociación Estratégica, la cual se desarrolla por cumbres UE-México; la última tuvo lugar en el 2015. En estos momentos se adelantan negociaciones para replantear los términos de la zona de libre comercio, que desde el 2005 es supervisada por una Comisión Parlamentaria Mixta UE-México.
2. LA UE-CHILE
Comienza con el Acuerdo de Asociación (1991), simbólicamente calcado del de Mercosur, y que para el solitario país austral la intención real no era otra que sumarlo al Mercosur. Aplazaron también para una segunda fase el contenido económico.
En el primer semestre de 2002, la discusión entre la Presidencia española de la Unión, que abogaba por acuerdos de asociación con la CAN y América Central, frente a la posición de la Comisión Europea que no los recomendaba, se zanja con una conciliación de posiciones que da como resultado la profundización económica del Acuerdo con Chile. Así, se llegó a pactar en el 2002, con el país menos proclive a la integración, la segunda fase que dotaba de contenido económico el Acuerdo de Asociación que suscribieron en 1996.
En el 2009, las relaciones se intensifican con la Asociación para el Desarrollo y la Innovación, que es una herramienta de diálogo político y cooperación.
A MANERA DE CIERRE
Más allá del abismo entre las expectativas y las posibilidades reales de la relación UE-ALC, pretender que la Celac hoy es la respuesta al unilateralismo reinante de los latinoamericanos es una ingenuidad. Sin embargo, a través del fortalecimiento de las subregiones, debería ser factible. De ahí la importancia de que la Unión insista en negociar el contenido comercial de los acuerdos de asociación en bloque y no con fórmulas bilaterales o multipartitas.
La ausencia de mecanismos de concreción del denominado diálogo político, el círculo vicioso de los consultores privados en materia de cooperación, la asistencia técnica que no llega a ser una herramienta de ataque frontal a la pobreza y desigualdad, y los acuerdos comerciales con países o subregiones que son socios marginales de la Unión Europea nos fuerzan a reflexionar sobre una relación que en principio se percibe como profunda y fructífera, pero que no lo es tanto.
El rol desempeñado por consultores independientes agrava el escaso margen de maniobra que tiene la cooperación, pues ellos controlan la asistencia técnica, evaluándola y preparando los nuevos programas a través de labores exploratorias en los países beneficiarios. Círculo vicioso, no corregido, que según señaló Torrent (2005) hace ya más de una década, incrementa las cifras de negocios de las empresas consultoras de los países donantes y, en menor medida, de las contrapartes en los países receptores.
En todo caso, durante el periodo 2002-2013, la UE ha dedicado más de 4.000 millones de euros a programas de cooperación al desarrollo en América Latina, y ha acompañado y apoyado las exitosas iniciativas de desarrollo de la región (Sanahuja, Vázquez et ál., 2015). Claro está que estos programas no se aproximaron —ni en sus mejores años— en recursos, con los ejecutados en otras regiones: PHARE para países de Europa Central y del Este; TACIS para las antiguas repúblicas soviéticas; MEDA para países terceros mediterráneos, o el Fondo Europeo de Desarrollo (FED) para los países de África, Caribe y Pacífico (Torrent, 2005).
La perspectiva en materia comercial prosperaría, siempre que estemos ante una negociación que no representa amenazas a sectores sensibles de la economía europea y se mantenga la decisión política de la UE de suscribir nuevos acuerdos con contenido comercial con países o subregiones latinoamericanas. Bajo esas condiciones se negociaría teniendo como premisa abrir oportunidades de inversión, comercio y cooperación, sin que ello sustituya las reformas domésticas en materia política y económica (Domínguez, 2007). De ahí que la UE sea el principal inversor extranjero en la región cuya inversión directa (IED) sumó 385.000 millones de euros en 2010. Esta cifra supone el 43 % de la IED total de la región, y contrariamente a lo que sucede en materia de cooperación, esta IED de la UE en la región es superior a la que se da en Rusia, China y la India conjuntamente considerados10.
Para las economías de América del Sur son particularmente importantes las inversiones desde la Unión Europea, origen de un 46 % del total de la IED recibida en el Brasil y en Chile en 2013. Casi la mitad de las inversiones recibidas en México ese mismo año también fueron europeas, aunque esta elevada proporción obedece a una cuantiosa adquisición realizada por la empresa belga AB InBev. Aproximadamente, el 14 % del total de la IED en las economías de América Latina y el Caribe proviene de empresas translatinas. La cifra aumentó de forma continuada durante casi una década, pero se estancó en los últimos dos años, cuando disminuyeron las inversiones en el exterior desde países de la región.
El caso particular de los acuerdos comerciales con dos de los andinos (Perú y Colombia) y con los centroamericanos evidencia una ausencia del realismo en materia de relaciones económicas, toda vez que la primera subregión (que incluye también a Ecuador y Bolivia) solo representaba, en medio de la negociación, el 0,8 % y la segunda el 0,4 % del total de importaciones de la UE, y el 0,6 % y 0,4 % de sus exportaciones respectivamente (Rouquayrol Guillemette y Herrera Villa, 2007). Si nos detenemos en la posición que ocupaban en 2013 los países de estas subregiones como socios comerciales de la UE, el panorama no mejora: Colombia, posición 47; Perú, 51; Costa Rica, 57; Panamá, 60; Guatemala, 101; Honduras, 106; El Salvador, 120, y Nicaragua, 137 (recuperado de http://ec.europa.eu/trade/creating-opportunities/bilateral-relations/statistics/).
Esta política reactiva, coyuntural, que caracteriza la relación de la UE hacia ALC necesita planificación, estrategia, medios y liderazgo. El Tratado de Lisboa suponía nuevos mecanismos, pero no es fácil que los europeos definan qué quieren, ya que en palabras de Arteaga y Palomares:
[Están] más preocupados por el siguiente paso en su integración que por las transformaciones en el contexto internacional, ni la UE ni sus Estados miembros han sabido acompasar sus políticas exteriores al ritmo de las transformaciones de la globalización ni tampoco acomodar sus instrumentos de acción exterior a los nuevos retos (Arteaga Martín y Palomares Lerma, 2010, p. 96).
Como dirían Grugel y Guijarro, treinta años de relaciones económicas entre la UE y América Latina no han contribuido a cerrar la brecha que existe entre expectativas y posibilidades reales. Se requiere la adopción de una postura realista que asuma la escasa relevancia de las relaciones económicas y que reconozca la dificultad para avanzar más en este ámbito (Grugel y Guijarro, 2011).
La escasa relevancia de la relación comercial no se supera con la suscripción de los acuerdos comerciales; en el caso de Perú, Colombia y Centroamérica, de nuevo todo indica que, por un lado, fue determinante el deseo de no perder influencia en la zona, y en el caso de los centroamericanos, la concreción del tan anhelado pacto económico bloque a bloque con alguna de nuestra subregiones.
De una manera menos altruista, Europa ve a nuestra región como un espacio, que según la coyuntura servirá para alinearse o hacer contrapesos a los Estados Unidos. Torrent nos recuerda que el tema del SPG Droga, al que hicimos mención cuando hablamos de cooperación, fue planteado en Bruselas con el ánimo de demostrar que la Comunidad Europea y sus Estados actuaban como aliados fieles que comparten preocupaciones con la Casa Blanca (Torrent, 2005).
La diferenciación pretendida por la UE en Latinoamérica y el Caribe, frente al relacionamiento que ejerce Estados Unidos, se desvirtúa cada vez que se alinea o busca hacerle contrapesos a Washington.
Un actor internacional que aspira a influir en las relaciones internacionales necesita analizar previamente las relaciones de poder para definir su rol y evaluar los instrumentos que aseguren su influencia. Si bien la inercia, hoy agravada por la crisis, conspira en este sentido, la agenda exterior de la UE, ha sido fundamentalmente reactiva a la coyuntura, contribuyendo muy poco al desarrollo de nuestra región.
En julio de 2014, el Ecuador y la Unión Europea concluyeron las negociaciones de un acuerdo comercial similar al que la UE estableció en 2012 con otros dos países miembros de la Comunidad Andina: Colombia y el Perú. De este modo, la Unión Europea ha contraído obligaciones comerciales con 25 países de América Latina y el Caribe: Cariforum (14 miembros del Caricom y la República Dominicana), Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), México, Chile, Colombia, Perú y el concluido, pero aún no perfeccionado, con Ecuador.
En caso de lograrse una conclusión exitosa de las negociaciones para un acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, Venezuela no participa), la UE contaría con acuerdos comerciales con casi todos los países de la región. Sobre esa base podría establecer mecanismos que vincularan todos esos convenios, permitiendo a los países de la región acumular origen entre sí —y con los países europeos— en sus exportaciones a la Unión Europea. Ya existe un régimen de acumulación diagonal de origen entre la Unión Europea, los miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), algunos países de los Balcanes, Turquía y varios países del Norte de África y el Oriente Medio. La puesta en marcha de un régimen similar entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe podría contribuir significativamente a fortalecer la integración productiva entre los países de la región (Cepal, 2015).
Por último, no se puede obviar la evidente reorientación económica de América del Sur hacia China, aunque esta tendencia no está exenta de riesgos, incluso conspira contra el interés europeo de estrechar relaciones comerciales con los países ALC. Por otra parte, en la medida en que al gigante asiático se accede vía recursos naturales y productos de poco valor agregado, esto lleva a la “reprimarización” de las exportaciones latinoamericanas, y como bien señala Gratius (2013): constituye una seria amenaza, ya que se podría reproducir el ciclo del pasado de altas vulnerabilidades externas y escasos niveles de producción industrial, innovación y tecnología.
Si bien las exportaciones de ALC hacia Estados Unidos y la UE son mucho más diversificadas que hacia el gigante asiático y menos concentradas, en el caso de este último, en particular frente a sus socios andinos, Perú y Colombia presentan en el periodo 2012-2015 una reducción progresiva de los flujos de exportación hacia la UE del 19 % y 21 %, respectivamente, y más grave aún, escasa diversificación desde que el Acuerdo Comercial entró en vigor. Adicionalmente, en este mismo periodo, hay una tendencia a nivelar la balanza comercial de ambos países con la UE, ya que Perú venía manteniendo una constancia en el flujo de importaciones que incrementó el último año en un 6 %, y Colombia, de una manera más marcada, presenta un crecimiento progresivo en el flujo de importaciones desde la UE equivalente a un 21 %, en el periodo indicado.
REFERENCIAS
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1 Abogado dedicado a la docencia e investigación del derecho internacional público y al derecho de la integración, titular en Colombia de la Cátedra Jean Monnet de Derecho de la Integración Comparado: Unión Europea-América Latina, que se imparte desde 2006 en Universidad Externado con el aval de la Comisión Europea. Doctor en Derecho de la Universidad de Valencia, tras haber obtenido un DEA en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid e Instituto Universitario Ortega y Gasset; un máster en Análisis y Gestión de Ciencia y Tecnología en la Universidad Carlos III; una especialización en Derecho Constitucional y Ciencia Política del Centro de Estudios Constitucionales de Madrid y un diploma en Altos Estudios Internacionales de la Sociedad de Estudios Internacionales de España. Autor y editor de diversos libros, artículos, ensayos, y colaborador de medios escritos.
2 La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) es una nueva estructura destinada a la coordinación política de los 33 países de la región que se instituyó oficialmente durante una cumbre regional celebrada en diciembre de 2011. En la actualidad, República Dominicana ocupa la Presidencia de esta organización, que tiene carácter rotatorio y está conformada por una troika ampliada o cuarteto por periodo.
3 Los países de América Latina y el Caribe señalaron que a partir del 2013, la Celac desempeñaría el papel de interlocutor de la UE en el proceso de asociación birregional.
4 Desde la Cumbre de Lima se anhelaba la creación de la Fundación Alcue, que nace transitoriamente como una fundación de derecho alemán y sin duda servirá como un instrumento para reforzar la asociación birregional, además de ser un espacio de deliberación sobre estrategias comunes y acciones. Aspira a convertirse en una organización interestatal sujeta al derecho internacional.
5 Con esta cláusula los bancos prestamistas tienen reconocidos sus créditos, en caso de quiebra del prestatario, con rango privilegiado igual a los créditos prendarios o hipotecarios.
6 En diciembre de 2005, pensando en la Cumbre de Viena, la Comisión Europea adoptó un Comunicado acerca de una estrategia renovada diseñada para reforzar la asociación estratégica entre la Unión Europea y América Latina. Analizó los retos e hizo recomendaciones para revitalizar la asociación como aumentar el diálogo político entre las dos regiones, estimular los intercambios económicos y comerciales, fomentar la integración regional, enfrentar la desigualdad y adaptar la política de desarrollo y ayuda de la Unión Europea a las condiciones reales en América Latina. La Declaración de Viena reitera por su parte el compromiso de expandir y profundizar la cooperación entre la Unión Europea y América Latina/El Caribe en todos los ámbitos, con un espíritu de respeto mutuo, igualdad y solidaridad.
7 En estas reuniones hay que tener en cuenta que no solo se celebra la cumbre UE-Celac propiamente dicha, sino también las Cumbres bilaterales que se dan con México, Chile y Brasil; las subregionales, con Centroamérica, la CAN, Mercosur y el Cariforum; la Empresarial, que en el 2010 reunió más 700 empresarios de ambos lados del Atlántico, y distintos foros de la sociedad civil. En todas ellas veremos los correspondientes diálogos políticos y reuniones ministeriales sobre diferentes asuntos. Así, durante la última Cumbre Bruselas 2015, paralelamente se adelantó la Reunión de Alto Nivel UE-Cariforum.
8 Entre los programas regionales se destacan en la subregión andina Al-Invest, EuroSocial, EuroSolar, Igualdad de Género, Urbal, @lis, Alban y Alfa II.
9 Torrent hace una útil y clara explicación de las maneras de actuar de la Unión Europea en el contexto internacional, distinguiendo sus cuatro modos de operar de la Unión Europea en el plano internacional a través del conglomerado de entidades que la componen.
10 La IED abarca fundamentalmente sectores de comercio, turismo, construcción y finanzas. Además, es una inversión de doble vía, ya que en los últimos años las empresas de América Latina y del Caribe han ido incrementando sus inversiones en la UE (Comisión Europea, Memo 13/15).
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