Kitabı oku: «30 claves para ser más felices»

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INGENIERÍA BIOEMOCIONAL

30 claves para ser más felices


Ingeniería Bioemocional

30 claves para ser más felices / 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-87-2439-3

1. Ensayo. I. Título.

CDD A864

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com

Tabla de contenidos

1  Introducción

2  1 Nuestro bienestar comienza por observar a nuestro alrededor y tomar una decisión clave

3  2 Disfruta de los procesos en lugar de poner tu felicidad en una meta en particular

4  3 Decide conscientemente como te ves a ti mismo y que valor te das

5  4 Ten presente que siempre actuamos de la mejor manera posible con las herramientas que poseemos en ese momento

6  5 Vive principalmente en el momento presente

7  6 Elige cuidadosamente qué estímulos permites entrar en tu vida

8  7 Elige cómo interpretar el mundo, ya que es fundamental para tu felicidad

9  8 Intenta confiar en que el mundo es perfecto tal cual es

10  9 Comprende que las personas son perfectas tal cual son

11  10 Entiende que nadie tiene la verdad absoluta

12  11 Aprende a aceptar para incrementar tu bienestar

13  12 Aprende a vivir en la incertidumbre

14  13 Sana tu mente y tus emociones para prevenir eventos dolorosos en tu vida

15  14 Presta atención a cuando tu cerebro primitivo o reptiliano toma el control

16  15 Haz descansar a tu cerebro para su óptimo funcionamiento

17  16 Establece un equilibrio entre el presente y el futuro, tus metas, deseos y satisfacciones

18  17 Decide conscientemente ver a los demás con sabiduría y sana tus relaciones

19  18 No te culpes por tus errores pasados

20  19 Intenta no ponerte etiquetas a ti, ni a los demás

21  20 Estate siempre dispuesto a cuestionarte todo y abrirte al cambio

22  21 Ten paciencia contigo mismo a la hora de concretar cambios, ya que muchas veces tu mente te juega en contra

23  22 Cuando no puedas salir de una situación o patrón repetitivo, evalúa tu pasado, tus creencias, miedos y beneficios ocultos

24  23 Evita caer en la cárcel del victimismo

25  24 Establece un sano equilibrio de tiempo entre tus actividades, el tiempo que le dedicas a los demás y el que te dedicas a ti mismo

26  25 Trata de enfocar tu felicidad en donde siempre la vas a poder encontrar

27  26 No enfoques tu felicidad en lo irreal e impermanente

28  27 Adopta una alimentación balanceada, consciente y empática

29  28 Ponle amor y calidad a tu trabajo siempre

30  29 Vuélvete un experto en el arte de disfrutar

31  30 Agradece cada día para sentirte mejor

32  Sobre la autora

Introducción

Nacemos en este mundo y desconocemos gran parte de sus misterios, no sabemos si existe un Dios o un sentido a esta existencia, no sabemos muy bien porque nacimos, ni tampoco si tenemos un propósito en este mundo.

Es por esto que vivimos constantemente en una gran incertidumbre, día a día vivir es un desafío y muchas veces caemos en estados de miedo que nos paralizan, o de tristeza, porque no comprendemos el motivo de los acontecimientos que suceden en nuestra vida.

Para poder vivir mejor en esta incertidumbre es que construimos un sistema de creencias en todos los ámbitos de nuestras vidas, las cuales nos brindan un marco de seguridad y eso nos ayuda a afrontar mejor el desafío que representa estar vivo.

Lo que debemos observar, es que este sistema de creencias va cambiando a través del tiempo, porque vamos evolucionando y encontrando mejores opciones como sociedad, por lo que aún no hemos logrado encontrar las creencias y los sistemas sociales perfectos para evitar muchos de los sufrimientos presentes hoy en día. Es por esto, que en este libro te invito a que encontremos juntos nuevas claves que nos permitan enfrentar la travesía de la vida con herramientas que nos acerquen cada vez más al bienestar, la alegría y la comprensión, y nos alejen del sufrimiento mental y emocional, muchas veces creado por nosotros mismos a través de falsas creencias sobre la vida, compartidas socialmente.

Vamos a adentrarnos en un camino de reflexión, analizando 30 claves que te van a permitir empoderarte a través del conocimiento, para que logres ser el creador y protagonista de tu propio bienestar y felicidad, sin depender de las circunstancias externas, de otras personas, ni de los eventos que en tu vida sucedan.

Hay una frase que dice: “Quien realmente busca, encuentra”, y en mi experiencia es así. Este libro es un resumen de claves y consejos que he encontrado en mi camino de búsqueda de siete años, y que a mí me ayudaron muchísimo. En estos años me he adentrado en diferentes filosofías, religiones, libros de autoconocimiento y espiritualidad, psicología, neurociencias y coaching. La exploración fue apasionante y difícil de asimilar por momentos, pero realmente valió y sigue valiendo la pena, ya que uno nunca termina de aprender.

Realmente espero que te sirva algo de lo que puedas encontrar en este pequeño libro, hecho especialmente de una manera simple y concisa para que puedas aprovechar estas treinta claves al máximo, las cuales si pones en practica, te aseguro que van a generar cambios en tu vida en muy poco tiempo.

1
Nuestro bienestar comienza por observar a nuestro alrededor y tomar una decisión clave

El famoso filosofo griego Sócrates dijo alrededor del año 450 a.c la contundente frase: “Solo sé que no se nada”, y hoy en día, a pesar de que conocemos muchas más cosas que en ese entonces, todavía hay muchísimas otras que desconocemos, más que nada las que conciernen a la existencia o no de Dios, al sentido de nuestra vida y a los grandes misterios que aún guarda nuestro increíble universo.

Lo único que podemos decir con certeza es que estamos vivos, que formamos parte de este mundo y que preferiríamos que nuestra estadía en él sea lo menos dolorosa y lo más benevolente posible.

Dicho esto, la primera decisión que debemos tomar sería la siguiente: Ya que de lo único que estoy seguro es de que estoy vivo, decido conscientemente dedicar parte de mi vida a aprender a disfrutar esta vida de la mejor manera posible, como así también, vivirla de la manera más inteligentemente posible para lograr mi objetivo de tener una vida satisfactoria.

Una vez tomada esta decisión, debemos observar cuál es mi meta más importante en esta declaración. Muchas veces confundimos los medios que pueden llevar a que yo alcance cierta meta con la meta en sí, y allí es donde solemos confundir el camino. Si le preguntamos a la mayoría de las personas nos van a decir que lo que mas les gustaría alcanzar es la felicidad, o al menos estar lo más cerca posible de ella, y muchas otras quizás digan tener salud y dinero, o un trabajo que les guste y en el cual les paguen un buen salario, o tener una familia unida en donde todos se apoyen incondicionalmente. Sea cuales sean las respuestas hay que saber reconocer que en definitiva, quieren todo aquello para sentirse bien, alegres y en paz, por lo que la felicidad y la paz siempre son los objetivos fundamentales.

El problema radica en qué algunas personas, por no decir la gran mayoría, se enfocan principalmente en ciertos medios que creen que los van a hacer felices, y pasan a confundir estos medios con la meta principal. De esta manera, puede haber personas que pasen su vida acumulando cosas materiales, por ejemplo, trabajando incansablemente para lograr un cierto status, y luego darse cuenta que todo aquello nunca los hizo felices, pues se habían olvidado de que este era su verdadero objetivo y lo había reemplazado inconscientemente enfocándose en lo equivocado, un medio que no garantizaba su felicidad.

Observa bien en tu vida si no estás enfocado en un medio y perdiendo lo realmente importante, tu bienestar en el proceso.

2
Disfruta de los procesos en lugar de poner tu felicidad en una meta en particular

Hay que tener en cuenta que nosotros no tenemos el control sobre todos los eventos que suceden en nuestras vidas, no sabemos a ciencia cierta cómo pueden resultar las cosas a futuro, por lo cual conviene ponernos metas flexibles, estimativas y no poner nuestra felicidad en el resultado de ellas, si no en el proceso. Me alegro y festejo cada paso hacia adelante que doy, o cada aprendizaje que nos da una equivocación, ya que ello es lo único que depende de mí.

Si yo pongo mi felicidad en una meta determinada y esta no se cumple, me voy a sentir muy mal, además de que en lugar de disfrutar el proceso me pongo ansioso si el resultado esperado es muy lejano o no llega pronto. Nunca es buen negocio colocar mi felicidad constantemente en una única gran meta, o en cosas externas, que no dependen exclusivamente de mi, ni en personas como parejas o amigos, ni en metas lejanas y que dependen de muchos factores, porque el resultado es incierto. Hay que tener en cuenta que yo puedo trabajar con las mismas ganas para una meta particular aunque ponga o no mi felicidad en ella, si lo hago con consciencia.

Hay que tener muy presente nuestra decisión en primer lugar, que fue que nuestra meta principal es alcanzar el bienestar, la paz y aprender y mejorarnos a nosotros mismos en el proceso.

Podemos disfrutar de las metas alcanzadas y de las cosas externas que nos puedan suceder, pero sin poner nuestra felicidad únicamente en ello. Como en el punto anterior, aquí también conviene tener un balance, disfruto de lo externo y me alegro cuando una persona o una meta alcanzada me hace sentir bien, pero debo tener en cuenta que la mayor parte de mi felicidad conviene ponerla en varias cosas que dependan exclusivamente de mi. Por ejemplo: me siento feliz cada vez que leo un artículo o un blog que se que me va a ayudar a ser un mejor profesional en el futuro, o que me va a enseñar algo interesante, me siento feliz con cada paso que doy hacia adelante día a día en un proyecto, porque se que estoy poniendo mi esfuerzo y eso es lo importante, me siento feliz con cada error que me trae un aprendizaje, me siento feliz con cada gesto de amor que yo puedo dar a los demás, me siento feliz cada vez que hago un acto de contribución para cuidar nuestro planeta, como reciclar por ejemplo.

Tenemos que educarnos en el arte de alcanzar felicidad, ya que inconscientemente esta parece depender de cosas que nosotros aprendimos a través de nuestra educación a categorizar como buenas, y dejamos de lado muchas veces otras, que son mucho más óptimas para alcanzar un estado de bienestar, pero nunca fuimos conscientes de ellas.

Aquí también juega un papel muy importante el saber valorar las pequeñas cosas, ya que muchas personas ponen su felicidad en un único gran objetivo externo que aún no tienen y no son conscientes de lo mucho que tienen para disfrutar en el presente.

Volviendo al tema de nuestras metas hay que hacernos la siguiente pregunta: ¿Podré ser feliz aunque no consiga cierta meta precisa?

Si la respuesta es si, podré ser feliz aunque no lo consiga, es porque la meta en realidad no era necesaria para nuestra felicidad, y si la respuesta es que no voy a poder ser feliz si no lo consigo, debo entender que esa meta esta obstaculizando mi objetivo mayor, que es mi felicidad. Por ello, tener una meta tan inflexible, en lugar de traerme felicidad se convierte en un obstáculo para ella. Es por esto que sugerimos poner nuestra felicidad en los procesos y no apegarme a un resultado específico. Si resulta bien me pondré muy contento, pero si no resulta me habré sentido bien durante todo el proceso y no habré perdido mi felicidad en ello.

Recordar siempre que conviene poner la felicidad en el camino y no en el destino, ya que no tenemos el control absoluto sobre el resultado de las cosas. Además si en lugar de estar ansioso e intranquilo por el resultado, disfruto, pongo lo mejor de mí y me alegro por cada avance, voy a sentirme mucho mejor y voy a ser mucho más eficiente. Esto es así porque al estar muy estresados, nuestro cerebro racional, responsable de nuestra inteligencia, funciona mucho peor.

Conviene también recordar que nosotros creemos que debemos lograr tal o cual cosa en la vida y en realidad eso es una ilusión. Los eventos, logros y experiencias de nuestra vida tienen como único objetivo el aprendizaje y el mejoramiento de nosotros mismos, y a veces, se aprende mas con un fracaso que con un logro. Quizás vos quieras poner un restaurante y para ello aprendas muchas cosas de gestión de negocios y de cocina, lo abras y aprendas a tratar con los clientes y empleados y al poco tiempo quiebres. Quizás al universo no le interesaba que vos pusieras en este mundo un restaurante exitoso, quizás le interesaba todos los aprendizajes que ibas a tener en ese camino, y quizás en tu próximo emprendimiento te vaya bien, habiendo aprendido de este, pero el objetivo esta cumplido, aprendiste muchas cosas y lograste muchas otras en el proceso, que quizás no las ves y no las valoras.

Con este ejemplo podes ver la importancia de disfrutar de los logros a cada paso y del aprendizaje que de ello te lleves, sin apegarte a un resultado determinado, ya que si tu habías puesto todas tus energías y todas tus expectativas de felicidad en que te vaya bien en ese proyecto, cuando así no ocurra puede que te desesperes, caigas en una depresión, o en el hospital por una hipertensión severa. Es por esto que hay que empezar a reflexionar y ser muy conscientes de a que cosas, situaciones o personas le damos el poder de ser los instrumentos para nuestra felicidad. Cuanto más pongamos nuestra felicidad afuera y en eventos que nosotros no podemos controlar, más esclavos vamos a ser de esas circunstancias externas y nuestra felicidad nunca va a depender de nosotros. Una actitud así nunca es buena si quiero alcanzar un bienestar verdadero y duradero.

3
Decide conscientemente como te ves a ti mismo y que valor te das

Nacemos en este mundo sin saber muy bien por que, ni donde estamos, ni si nuestra vida tiene algún propósito, y aunque algunas corrientes de pensamiento afirman que hemos vivido varias vidas antes, aquí vamos a analizar solamente este momento presente, ya que cuando venimos al mundo la mayoría de nosotros no recordamos todo aquello.

Podríamos decir que nacemos siendo puro potencial, esponjas de aprendizaje que serán influenciadas por su familia y sociedad, más que nada en sus primeros siete años de vida, que es cuando nuestro cerebro establece las bases de aprendizaje más importantes que luego lo ayudarán a sobrevivir en este mundo lo más rápidamente posible. Luego de esos primeros años, el cerebro sigue aprendiendo y remodelándose, pero lo que aprende en esos años es bastante crucial.

No sabemos por qué nacimos en esa familia, ni en ese país, ni contexto social. Podemos creer que es mero resultado de la casualidad, o si creemos en un mundo con un orden y propósito, podemos pensar que hay un motivo de aprendizaje por el cual nacimos en esa familia y no en otra, pero como no lo sabemos vamos a analizar la situación desde lo que conocemos actualmente.

Lo cierto es que nos tocó esa familia y como cualquier familia no es perfecta, tiene sus aciertos y sus errores, y ello nos va a influir en nuestra vida. Siendo niños observaremos muchos aprendizajes, algunos de ellos sabios y otros de miedo o ignorancia; además viviremos muchísimas experiencias, algunas felices y otras que quizás nos hagan sufrir, porque nos enseñaron a interpretarlas como malas.

Cuando somos muy pequeños aprendemos sin juzgar y creemos fielmente en la palabra de los adultos, por lo que una experiencia traumática en esos años, puede marcarnos para toda la vida, sí luego no reflexionamos ni trabajamos en ella. Puede haber sucedido que cuando éramos niños nuestros padres no tenían mucha paciencia, por lo que retarnos y marcarnos solo nuestros errores era la rutina diaria; en ese caso puedo crecer pensando que no valgo, que hago todo mal y que no soy lo suficientemente bueno. Puedo vivir dejando pasar muchas buenas oportunidades por no sentirme capaz, como así también, resentido con mis padres por no haberme tratado con más amor.

El hecho es que cuando somos niños, como dijimos anteriormente, aprendemos sin juzgar y creemos en todo lo que nos enseñan, pero cuando llegamos a ser maduros y responsables ya es momento de hacer un stop y reflexionar sobre todo lo aprendido, analizar mi historia con inteligencia y sin juicio, y simplemente tomar esos aprendizajes que yo haya comprobado que son buenos para mi y para vivir armónicamente en este mundo, y los que crea que fueron errores de nuestros padres también tomarlos como un aprendizaje de lo que yo no quiero repetir.

Lo importante es que llegue ese momento en que tome las riendas de mi vida y conscientemente decida mis creencias y mi camino, poniendo en duda todo lo aprendido y comprobando por mí mismo lo que es bueno para mí. Para tener una guía de qué cosas o actitudes son buenas para mi, puedo decir que deben ser cosas que estén en equilibrio, que no afecten mi salud y que aporten a mi mejoramiento personal, o también que aporten algo valioso, o armonía, paz e integración al mundo. Si me equivoco tampoco es tan grave, siempre hay que recordar que hay muchas cosas que no sabemos y que estamos en un proceso de aprendizaje.

El punto más importante para empezar a tomar las riendas de mi vida y decidir trabajar en mi mejoramiento personal, verificando aprendizajes y creando mi propio camino, es decidir salir del papel de víctima, que para muchas personas es su papel favorito, sin darse cuenta lo mal que eso les hace a sus vidas.

La víctima es la persona que obviamente cree en un mundo de caos e injusticias, que juzga todo lo que le sucede y sucedió en su vida como malo e injusto, cree que tuvo mala suerte, juzga a sus padres duramente por sus equivocaciones y vive lamentándose de su pasado y del mundo. En lugar de ver lo bueno y tomar las equivocaciones y sus circunstancias para aprender y crecer, solo se queda estancado en su tristeza y resentimiento. Esta posición no le permite crecer ni evolucionar, pero tiene un beneficio oculto inconsciente por el cual muchas personas la mantienen en su vida. La víctima no se responsabiliza de su vida, justifica no crecer o no poder lograr cosas a causa de todo lo malo que le sucedió en el pasado, piensa que no tiene culpa de nada, que es el pobre bueno mientras que los responsables de toda su desgracia son los demás. Esta posición a veces resulta cómoda, pero te mantiene en un estancamiento emocional y no te permite lograr grandes cosas en tu vida, porque si logras algo ya no serás la víctima, a la que todo el mundo le tiene lastima y la justifica; pero también hay que tener en cuenta lo perjudicial de este patrón. A largo plazo las personas a tu alrededor se terminan cansando de alguien que vive triste, estancado, con resentimiento y juzgando a todo lo que se cruza en su camino.

Presta mucha atención si no estás de alguna manera trabado con este patrón y decide buscar ayuda si ese es el caso.

Lo que te recomiendo es que te enfoques en tu objetivo principal, lograr tu bienestar, aprendizaje y mejoramiento, y desde allí observes cual es la actitud que más te conviene tomar. Es lógico que puedas sentirte mal por cosas que te sucedieron en el pasado, pero no te estanques en ello, sácale a esa experiencia todo el jugo de aprendizaje que puedas y trata de seguir adelante.

Seguramente tuviste momentos en tu vida en los cuales sentiste que no valías lo suficiente o que no eras lo suficientemente bueno en algo, déjame decirte que esas eran solo interpretaciones basadas en el paradigma educativo bajo el cual fuiste condicionado.

Creer que no vales es creer que el universo esta mal, que es defectuoso, que las criaturas que habitan en él, que son extremadamente complejas, somos errores y tenemos algo malo. Quizás puedas creer eso, condicionado por esta sociedad basada en la culpa, el pecado y el castigo proveniente de la religión; pero, ¿no encuentras acaso una contradicción en decir que Dios es perfecto y todopoderoso y que la creación de él es mala? No es más lógico pensar que somos seres perfectos, solo que estamos aprendiendo lo que aún no sabemos. ¿Acaso dirías que un niño de cinco años tiene algo malo y no vale para nada, solo porque aún le quedan muchas cosas por aprender en esta vida? Bueno, nosotros somos una sociedad en evolución y aprendizaje, aún nos queda mucho por descubrir, aprender y evolucionar, tanto a nivel individual, como a nivel colectivo, cómo en el ámbito científico.

Eres increíblemente valioso por ser la criatura con la mente más compleja en esta tierra, por poseer la valentía de vivir la vida cada día, enfrentándote a los desafíos que ella trae, sin entender del todo muchísimas cosas. Además de ello, seguramente posees muchas virtudes que aún no has descubierto, cómo así también fortalezas que aún no han salido a la luz. Todos somos diferentes y tenemos atributos distintos, por ejemplo existen diferentes inteligencias que te permiten ser bueno en diferentes áreas de la vida, sin que necesariamente estas inteligencias se tengan que aplicar a un trabajo particular.

Inteligencia lingüística: capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarse efectivamente con los demás.

Inteligencia lógico-matemática: capacidad de pensamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos.

Inteligencia espacial: capacidad para observar el mundo y los objetos desde diferentes ángulos, por lo que tendrás facilidad para el dibujo, los detalles y la estética.

Inteligencia musical: capacidad para tocar instrumentos y componer melodías.

Inteligencia intrapersonal: capacidad para comprender y regular tu ámbito interno, lograr una buena gestión emocional y del foco atencional, también se refiere a la capacidad de reflexionar sobre tus emociones y estados de ánimo y de poder desdramatizar situaciones y eventos de un impacto emocional negativo.

Inteligencia interpersonal: es la capacidad de empatizar con los demás, comprender sus emociones y poder ponerse en el lugar del otro. Es una capacidad valiosa si trabajas en grupo o los coordinas.

Inteligencia naturalista: capacidad para diferenciar y categorizar los aspectos vinculados a tu entorno natural, los animales, vegetales o los fenómenos climáticos, también la geografía y la naturaleza en general.

Inteligencia existencial: capacidad para la reflexión y la meditación acerca de tu existencia. Son personas que tienden a cuestionarse el sentido del universo, de la vida y de la muerte.

Inteligencia creativa: capacidad para ser creativo, proponer ideas y ser flexible para encontrar soluciones diversas a distintos problemas.

Inteligencia colaborativa: capacidad para elegir la mejor opción para alcanzar un objetivo trabajando en conjunto.


Todos somos diferentes y podemos poseer algunas de estas inteligencias predominantemente, aunque todas ellas se pueden desarrollar y entrenar.

El problema es cuándo nos empeñamos en competir, compararnos con otra persona, o creer que nuestro valor solo pasa por ser buenos profesionalmente, por ejemplo. Quizás en mi trabajo no me siento cómodo, ya que técnicamente no soy el mas habilidoso y me frustro e intento competir duramente con los dos mejores de la empresa, sin darme cuenta que en realidad yo poseo fuertemente una inteligencia interpersonal y que soy el que logra las conciliaciones e integración en el grupo de trabajo, como así también, soy el que más aporta para que haya un buen clima laboral, y ello también lleva a que tenga una familia, muy unida y armónica. Por otro lado, tengo la inteligencia naturista y en mi casa tengo la habilidad de hacer huertas que cada año son más productivas y aportan gran parte de los alimentos que la familia consume de manera natural, aportando grandes beneficios para su salud. Pero yo no veo esto, y me siento mal porque técnicamente me cuesta mucho alcanzar a mis compañeros, sin saber que ellos pueden tener esta habilidad, pero sus relaciones interpersonales son desastrosas y envidian la unión y la armonía que ven en mi familia, como así también mi capacidad de conciliar con las personas.

Ten en cuenta que vales desde el momento en que naciste, por tener la valentía de enfrentarte al mundo y sus desafíos, por poseer cualidades únicas y especiales, por aprender día a día y hacer lo mejor que puedes, por cometer errores y aprender de ellos y por muchísimas cosas mas.

Aprende a valorarte y quererte, no te compares porque eres único, y por favor no tengas la soberbia de pensar que eres un ser defectuoso, porque ni siquiera comprendes tu origen ni tu existencia.

4
Ten presente que siempre actuamos de la mejor manera posible con las herramientas que poseemos en ese momento

Siempre tomamos las decisiones que creemos más convenientes para nosotros mismos en un momento determinado. Como dijimos anteriormente, no nacimos sabiendo, por lo que estamos en un proceso de aprendizaje continuo, y a veces en ese aprender podemos cometer errores como pasa en cualquier ámbito de nuestra vida en donde estemos aprendiendo algo.

Aunque nos cueste comprenderlo es así, tomamos las decisiones en nuestra vida en base a los aprendizajes y las herramientas acumuladas hasta ese entonces, y a veces podemos equivocarnos, pero estas equivocaciones son sin intención, porque si supiéramos que nos estamos equivocando, ¿no creen que tomaríamos otro camino? Si supiéramos que lo que estamos haciendo nos va a traer consecuencias negativas en el futuro y viéramos otras opciones, ¿no creen que elegiríamos diferente?

Creanme, si hubiésemos podido hacerlo diferente lo hubiéramos hecho, pero no pudimos. El tema es que esto no lo entendemos, porque nuevamente la sociedad nos inculcó la culpa, nos dijo que equivocarnos estaba mal. Pero equivocarnos es parte del aprendizaje, y si sabemos que no podríamos haberlo hecho mejor, ¿en dónde cabe la culpa allí? La respuesta es: en ningún lado, por ello no tiene sentido lamentarse, arrepentirnos y sentir grandes culpas por los errores del pasado, porque hicimos lo mejor que pudimos. Hoy lo vemos de otra manera porque crecimos y aprendimos, ahora somos diferentes, pero en ese momento tomamos esa decisión equivocada y tan solo tenemos que honrar esa decisión, aprender de ella y seguir adelante sin culpas.

Obviamente tendremos que responsabilizarnos por esos errores y asumir sus resultado, porque es parte del aprendizaje. Si estoy cursando una materia que me resulta muy difícil, la he estudiado, pero hay cosas que no comprendí correctamente, quizás repruebe el examen, y tendré que asumir la consecuencia de la mala nota. Pero la mala nota es lo que me dice que tengo que volver a estudiar algunos temas que quizás no los entendí del todo, voy a ver que hice mal, buscar más información y reforzar esos temas para el próximo examen. Esa mala nota que no nos gusta, es en realidad lo que viene a informarnos que algo no fue comprendido correctamente, o que me falta información, por ende, gracias a ella es que nos damos cuenta de esto y a partir de allí aprendemos más y crecemos en el proceso.

También puede que no haya estudiado lo suficiente, que sabía que me faltaban dos temas por repasar, pero quería salir con mis amigos. Tomé esa decisión pensando que lo que había estudiado iba a ser suficiente, y que lo más justo era que saliera con mis amigos después de un mes de no verlos. Creí que debía hacer eso, y quizás me equivoqué, pero no debo sentir culpa, solo aprender para la próxima vez.

Por otro lado, existe el caso de personas cuyos errores pueden afectar a otros, que tienen actitudes con las cuales saben conscientemente que están causando un daño. En estos casos por lo general son personas que creen que así deben manejarse en el mundo, porque lo creen un sitio hostil donde cada uno debe preocuparse únicamente por sí mismo y sacar ventajas aunque esto represente perjudicar a otro. Estas personas actúan de esta manera porque también creen que es la mejor manera de actuar para sobrevivir en este mundo que ellos consideran sumamente hostil e injusto, conclusión a la que seguramente llegaron por sus experiencias de vida.

Muchas personas creen que no valen o que no son lo suficientemente buenos porque cometieron muchos errores en el pasado. Eso no tiene sentido, primero porque como vimos anteriormente, hicieron lo mejor que pudieron o tomaron la decisión que creyeron más justa o correcta en ese momento, por lo que si no hay culpa, no hay motivo para desvalorizarse. Segundo, porque no pueden ver que están en un proceso de aprendizaje, que el error es un ingrediente inevitable muchas veces y que las personas que más errores cometen suelen ser las que más aprenden.

No es saludable volver constantemente al pasado y culparnos por nuestros errores, porque ahora somos personas diferentes a quienes fuimos en ese pasado, todos podemos decidir diferente con el diario del lunes, pero en ese momento no lo teníamos. Volver al pasado solo sirve como herramienta para aprender de las experiencias, pero no para quedarnos anclados en él, en culpas y sufrimientos.

La culpa, no tiene ningún sentido, pero esta marcada a fuego en nuestra programación mental, y nos aleja del bienestar, la felicidad y también puede paralizarnos.

Aprende de los errores, pero no pierdas tiempo culpándote por ellos.

5
Vive principalmente en el momento presente

Muchas personas no son conscientes de vivir principalmente en el momento presente y realmente pasan su vida entre el pasado y el futuro, con sus mentes divagando entre recuerdos dolorosos o futuros preocupantes, por lo cual no disfrutan de lo único real, que es el momento presente.

El pasado solo sirve como un instrumento para recordar ciertos errores que hayamos cometido, para no volverlos a repetirlos, o para recordar ciertos aprendizajes particulares, y el futuro solo sirve para poder planificar determinadas cuestiones. Pero como dice una frase: “Todo aprendizaje pasado se hace relevante en el momento presente y cualquier planificación o trabajo hecho para el futuro usted lo esta haciendo siempre en el presente”. La vida realmente es eterno presente, pero nosotros la dejamos pasar, viviendo mentalmente entre el pasado y el futuro.

Haga del presente el foco primario de su vida, cuando vivimos atentos al momento presente la vida se vuelve más intensa, más disfrutable, mas bonita. Trate de buscar momentos en el día en donde pueda conectarse solamente con el presente y vea lo que siente. Por ejemplo cuando desayuna, en lugar de estar pensando en las preocupaciones del futuro, busque conectarse profundamente con las sensaciones del momento, sienta la taza caliente entre sus manos, el aroma del café, disfrute el sabor de las tostadas recién horneadas; con su mente en paz, quieta y enfocada en lo que realmente esta viviendo en ese momento. Este mismo ejercicio puede hacerlo en diferentes momentos del día y podrá ver cómo una sensación de calma y alegría se manifiestan en esos momentos.

Tenga en cuenta que la preocupación, el estrés y el miedo son consecuencia de vivir demasiado en el futuro y muy poco en el presente; y el rencor, la culpa y el resentimiento son consecuencia de vivir demasiado en el pasado y muy poco en el presente.

Nuestra mente esta acostumbrada a divagar entre el pasado y el futuro, por lo que usted debe hacer un pequeño esfuerzo consciente para traerla al presente. Use el pasado y el futuro sólo como instrumentos para lo que sirven, pero luego acuérdense de volver al presente, para que pueda disfrutar realmente de la vida y de cada uno de sus momentos.

6
Elige cuidadosamente qué estímulos permites entrar en tu vida

Nuestro cerebro es una máquina perfecta de captar información y aunque la información que entra por nuestros sentido es bastante limitada por ellos, como así también parte de ella es filtrada por nuestro cerebro, en el caso que esta se aleje demasiado de nuestro sistema de creencias básico, aun así, vivimos bombardeados de información que nos afecta de varias maneras.

Debemos tener en cuenta que cada pieza de información que llega a nosotros y que nuestra mente no rechaza absolutamente, pasa a formar parte de los estímulos que terminan moldeando nuestra visión del mundo, nuestros estados emocionales, y nos pueden condicionar a actuar con una cierta tendencia.

Aunque no lo creamos, las cosas que vivimos nos condicionan siempre en mayor o menor medida. Nosotros creemos que somos los dueños de nuestros pensamientos y nuestras creencias, y en realidad no es tan correcto afirmar eso, ya que todo termina por influirnos de alguna manera.

Sabemos que es difícil escapar del todo a las influencias que nos rodean, por eso debemos limitar con inteligencia aquellas que notamos que no nos traen ningún beneficio, o que quizás nos perjudican.

Tanto los eventos que vivimos, como los eventos que otros nos relatan que vivieron, como las noticias que vemos en la televisión o redes sociales, nos influyen. A veces podemos sentirlo instantáneamente, cuando vemos una noticia que consideramos triste, parte de esa tristeza se instala en nosotros; lo mismo que cuando vemos algo que consideramos injusto, puede que una sensación de ira nos invada y podemos ver claramente como algo externo que no nos esta sucediendo a nosotros, puede alterar nuestro estado de ánimo en cuestión de segundos. Esto es a causa de la empatía que poseemos los seres humanos por tener en nuestro cerebro las llamadas neuronas espejo.

Además de alterar nuestro estado de ánimo, cada información sobre la realidad que escuchamos, que puede que sea a través de un familiar o amigo, o a través de los medios de comunicación, es como un grano de arena que termina formando parte de cómo nosotros vemos el mundo. Hay una frase que dice: ‘’Si dices una mentira la suficiente cantidad de veces, acaba por convertirse en verdad’’. Esto puede llegar a ser así porque el cerebro aprende por repetición, y cuanto más veces escuche una determinada información, más se convence de la veracidad de la misma.

Es por esto que es importante que seamos conscientes de dicho mecanismo, y tratemos de evitar sobreexponerse a noticias que nos pueden infundir temor o que nos bombardean con ideas de un mundo injusto, inseguro y terrorífico, porque cuanto más tiempo estemos expuestos a esa información, más nos va a influenciar en nuestra visión del mundo, más va a afectar nuestro estado de ánimo y con ello nuestra salud y nuestra capacidad de actuar con inteligencia y eficacia en el mundo. Al vivir en el miedo, nuestro cerebro racional se bloquea parcialmente para dar paso a nuestro cerebro primitivo, que es el encargado de la supervivencia cuando nos encontramos en peligro. Esta parte de nuestro cerebro, también llamada cerebro reptiliano, carece de racionalidad y toma como base de su funcionamiento los instintos y memorias ancestrales; por lo que nuestras decisiones influenciadas por él son muy poco inteligentes.

También podemos tener amigos o familiares, cuyas ideas acerca de la vida sean muy pesimistas y se pasen el tiempo quejándose y relatando eventos que confirmen su manera de pensar y de sentir. Si pasamos mucho tiempo con estas personas, veremos como una sensación de tristeza, incomodidad y de perder nuestra energía nos invade. Con esto no quiero decir que haya que alejarse por completo de estas personas, pero si podemos limitar los encuentros o tratar de desviar las conversaciones hacia otros eventos que resulten alegres, o que nos acerquen a una visión un poco más optimista de la realidad.

Lo mismo ocurre con los estímulos que nos llegan de los medios de comunicación, debemos tratar de limitar los nocivos y tratar de buscar activamente noticias que muestran que también muchas cosas buenas ocurren en el mundo, que existen cosas maravillosas, así como también personas alegres, solidarias, pacíficas y llenas de amor.

Si nos sentimos con nuestro ánimo alterado por haber compartido mucho tiempo con personas que no estaban pasando por su mejor momento, o vimos noticias tristes o trágicas, podemos activamente buscar estímulos que nos hagan sentir mejor y estabilicen nuestro estado de ánimo; y en un futuro estar atentos a que situaciones, estímulos o personas nos generan malestar y evitar sobreexponernos a ellas, buscando un cierto equilibrio.

7
Elige cómo interpretar el mundo, ya que es fundamental para tu felicidad

Otra de las decisiones importantes que debemos tomar es como ver el mundo. Desconocemos si la existencia tiene un sentido, no sabemos si hay un propósito, y tampoco hay un lugar donde nos atienda un ser superior a nosotros, como podría ser un Dios y nos de todas las respuestas, por lo que lo único que nos queda es observar y elegir de manera inteligente la visión del mundo que me traiga más paz y felicidad sin perjuicios añadidos.

La forma en la que actualmente vemos la vida y cómo la interpretamos es un constructo sociocultural que se va transmitiendo de generación en generación y que nos influye directamente aunque nosotros no queramos. Seguramente a todos nos dijeron cuando éramos niños que nos teníamos que cuidar de los extraños porque podían hacernos daño, vimos a nuestros padres sufrir por determinadas situaciones y alegrarse por otras, fuimos educados con la idea de que cuando fuéramos adultos debíamos estudiar, o encontrar un buen trabajo y esforzarnos, porque si no hacíamos aquello, puede que luego no tuviéramos los suficiente recursos para sobrevivir. Escuchamos innumerables veces a nuestros padres hablar de lo injusta que puede ser la vida a veces y juzgar a las demás personas cuando los veían cometer errores .

Por todo esto, no es raro tener una visión de un mundo azaroso y peligroso, en donde esta justificado sufrir porque cosas malas suceden en él.

Hay que tener en cuenta algo que quizás nunca nos cuestionamos y es que somos nosotros, los que a partir de lo poco que conocemos sobre la vida ponemos esas etiquetas de malo o bueno a los sucesos, y a partir de allí sufrimos por ellos o por el contrario nos alegramos. O sea, nosotros juzgamos al mundo a partir de nuestro muy limitado conocimiento sobre él. Además, lo juzgamos limitándonos a observar únicamente a la sociedad humana en un momento histórico determinado, por lo que nuestra observación de la vida es bastante acotada.

En algunas religiones de ciertas culturas orientales, por ejemplo, interpretan las cosas de otra manera y si les ocurre algún evento que nosotros consideramos negativo, ellos lo ven como algo que estaba en sus destinos. Creen que en alguna vida pasada cometieron un error y ahora atravesando por ello están limpiando su karma, por lo que atraviesan el suceso con aceptación, sin tanto sufrimiento y algunos hasta con neutralidad y paz, ya que para ellos es bueno limpiar su karma.

Nosotros no nos vamos a poner a analizar aquí las religiones, pero este ejemplo sirve para ver cómo cambian las emociones cambiando la interpretación de los sucesos que vivimos, y cómo cada cultura interpreta la vida de maneras diferentes según sus creencias.

Dicho esto, creo que una de las cuestiones más importantes es decidir cómo interpretar el mundo en el que vivimos. Podemos decidir ver el mundo de dos maneras, y digo decidir porque no vamos a tener suficientes pruebas para sustentar de manera definitiva ninguna de las dos teorías.

Estas dos maneras son:

1: Ver un mundo peligroso, caótico y azaroso, formado a partir de una casualidad, sin ningún sentido ni propósito. Un mundo injusto donde pueden pasar cosas malas sin que yo las merezca, donde hay víctimas y victimarios. Un mundo donde no hay suficiente para todos y en donde estamos librados únicamente a nuestra suerte.

2: Ver un mundo donde existe un orden y un balance perfecto en la naturaleza, un mundo abundante, en el cual nunca vamos a ver un animal salvaje desnutrido a menos que el ser humano haya modificado drásticamente su hábitat. Un mundo de increíbles maravillas naturales, que esta en constante evolución y en el cual existe un propósito de aprendizaje para todos los seres que lo habitan. Un mundo regido por una inteligencia superior con un propósito de amor, aunque nosotros no podamos verlo ni comprenderlo en este momento.

Podemos ver ambas cosas, podemos ver la increíble complejidad del universo con sus sistemas solares, los planetas que giran alrededor de sus estrellas más cercanas y los ciclos de esos planetas. En el nuestro podemos apreciar la gran variedad de especies animales y vegetales que viven de manera armónica y equilibrada, cada cual cumpliendo su ciclo de vida y su función sin desbalancear el sistema. La excepción somos nosotros, que al tener una mente más compleja, y al no tener todas las respuestas comenzamos a juzgar el mundo, creando así el caos que vemos en él, que es solamente la expresión del miedo del ser humano a no tener todas las respuestas. En cambio, los animales no juzgan porque su mente no es tan compleja, por ello no tienen miedos irracionales y por ello no caen en la avaricia, la discriminación de lo diferente, el miedo a no ser lo suficientemente buenos y todos los malos hábitos mentales que posee el ser humano y por los cuales termina creando el caos que después juzga, y así justifica nuevamente sus comportamientos de miedo que lo llevan nuevamente a crear el mismo caos, en un círculo vicioso que nunca termina.

Enric Corbera, psicólogo español una vez dijo una frase muy interesante: “Pensar que el universo es mero resultado de la casualidad es como creer que un tornado puede pasar por una chatarrería y crear un Boeing 757”.

Este es un punto que sería muy bueno analizar, y es la increíble complejidad de los sistemas vivos que existen en el planeta y de cómo conviven interconectados, en armonía y balance miles y miles de especies, que carecen de lo que nosotros conocemos como inteligencia. Ello quizás es la prueba más fiable de que lo más probable es que exista un orden y una inteligencia detrás que los sostiene, y si existe una inteligencia que puede sostener todo aquello, debe de ser muchísimo mas inteligente que nosotros, que ni siquiera podemos con nuestras propias vidas.

Existe la teoría de la evolución que fue propuesta por Charles Darwin en el 1850 en base a estudios de otros científicos previos, y la seguimos aceptando como única realidad. ¿Se imaginan la ciencia en 1850? Todavía no existían ni los televisores en blanco y negro.

Es real que las especies cambian y evolucionan, pero eso no explica el origen de todo. Una semilla puede resultar insignificante, pero dentro de ella se encuentra toda la información que luego da origen a una planta extremadamente compleja, por lo que la información de su futuro potencial siempre estuvo allí, desde un principio.

Dicho esto podemos ver que hay argumentos para ambas teorías, la del orden, si observamos el universo de manera completa, y la del caos, solo que el caos existe únicamente en la humanidad, no existe caos en la naturaleza, ya que si fuera así, no podría existir la vida.

Algunas teorías dicen que el caos en el ser humano es inevitable hasta que aprenda a hacer las cosas de otra manera, y que estamos en un proceso de evolución para ello. Este proceso es permitido por esta inteligencia muy superior a nosotros, que se encarga de sostener a la naturaleza, la cual, no posee una inteligencia por sí misma, pero que convive en armonía, orden y abundancia. Esto resulta una demostración de su probable presencia.

Quizás sea uno de nuestros descubrimientos como humanidad decidir ver esta parte y dejar de juzgar al mundo, dejar de crear caos con nuestros miedos y entregarnos a que esta inteligencia también nos guíe a nosotros, confiando en que detrás de todo lo que ocurre hay un propósito de mejoramiento continuo y de evolución, que cada cosa que sucede en nuestras vidas tiene un por que, y que si es permitida por esta inteligencia universal por algún motivo es.

La otra opción es no ver nada de esto, no ver las maravillas de la naturaleza y sus ejemplos y seguir juzgando al mundo como caótico, seguir teniendo miedo y seguir en este círculo vicioso de creación de caos, enseñándoles lo mismo a nuestros hijos, ya que aún estamos ciegos y creemos que sabemos, que entendemos el universo y que tenemos derecho a juzgarlo.

Decidir ver el orden que existe en el universo, todo lo bueno que hay en él y confiar en que nosotros estamos en un proceso de aprendizaje y evolución por ser la única especie libremente consciente de sí misma en este planeta, es una postura de humildad, que nos va a traer mucha paz, agradecimiento, y vamos a empezar a crear muchas mejores condiciones en nuestra vida; ya que saldremos del círculo vicioso de caos y creación de caos.

¿Por qué creer en un mundo caótico y sin propósito contribuye a crear más caos en el mundo?

Porque al creer que nos encontramos solos y que las cosas que nos suceden son injustas y que son resultado únicamente del azar, empezamos a sentir miedo y a juzgar todo. Esto nos lleva a tener actitudes desequilibradas de avaricia, egoísmo, violencia y control para con los demás, necesidad de dominación, apego, miedo a la muerte, tristeza e incomprensión de todo lo que nos sucede. Todo ello causa que actuemos de determinadas maneras que llevan a crear caos y desequilibrios en la sociedad, la cual después observamos y reforzamos la idea de que el mundo es caótico e injusto, creándose un círculo vicioso negativo. Es por esto, que la raíz de todo lo que sucede en el mundo, esta en nuestra visión de la vida en general, visión que vamos perpetuando de generación en generación al enseñárselas a nuestro hijos.

Si en lugar de tener esta visión abrimos nuestra mente y observamos la complejidad del universo en su totalidad y confiamos en que tiene un propósito de aprendizaje y evolución regido por una inteligencia superior y que las cosas que suceden son muchas veces necesarias para nuestro aprendizaje, entonces actuaremos en el mundo regidos por emociones más equilibradas, llevando a la creación de un mundo mejor para todos y a vivir con más paz, comprensión y armonía cada uno de los sucesos que puedan ocurrirnos.

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