Kitabı oku: «Ofrezco respeto, recibo respeto»

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© de la edición en castellano:

2020 EDITORIAL ACANTO S.A.

Barcelona - Tel. 935 729 701

www.editorialacanto.com

Título de la edición original:

Respectful Parents, Respectful Kids

© 2006 PuddleDancer Press

Traducción: Noelia Jiménez Díaz

Diseño y maquetación: Estudi Gràfic Vicenç Prims, SL

Revisión del contenido:

Nerea Mendizabal Etxeberria. Formadora certificada en CNV

por The Center for Nonviolent Communication

www.nereamendizabal.eus

ISBN: 978–84-120270-2-0

Depósito legal: B 15967-2020

Impreso en España

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra:

www.conlicencia.com, 93 272 04 47 / 91 702 19 70

Palabras de reconocimiento a este libro

“Este libro excepcional ofrece la exploración más profunda que he encontrado sobre cómo cultivar un respeto mutuo genuino en el seno de la familia. Las 7 claves se acompañan de ejercicios específicos bien documentados y estrategias prácticas para abordar los retos familiares, abriendo puertas que a menudo están cerradas y brindando a todas las personas la libertad de disfrutar de verdad las unas de las otras.”

STEPHEN R. COVEY, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva y El octavo hábito: de la efectividad a la grandeza

“En muchos casos, padres y madres no quieren abandonar el castigo porque piensan que la única alternativa es la permisividad. En otros casos no entienden los peligros a largo plazo que entraña la permisividad, incluso si tienen claro que no quieren aplicar un enfoque punitivo. Este delicioso libro le muestra cómo obtener los mejores resultados con sus hijos e hijas usando recursos que no sean ni punitivos ni permisivos”.

JANE NELSEN, doctora en Psicología Educativa, co-autora del programa Disciplina Positiva

“Gandhi aconseja: ‘sea el cambio que quiere ver en el mundo’. Este libro hace honor a esta sabia frase mediante ejercicios sencillos que cambian la vida. Conózcase. Comuníquese con claridad, sin violencia, con propósito y con respeto, y así será exactamente como le tratarán sus hijas e hijos. Este maravilloso libro le muestra cómo hacerlo”.

MICHAEL MENDIZZA, Touch the Future, fundador del Nurturing Project

“Tras décadas de enseñanza y crianza en una gran familia, puedo decir con entusiasmo que Hart y Hodson dan en el clavo. Se trata de un libro práctico, generoso, alentador y lleno de amor. Una enorme ayuda para madres y padres.”

NEL NODDINGS, doctora en Educación, autora de La educación moral y Starting at Home: Caring and Social Policy (Empezar en casa: el cuidado y la política social)

“Refrescante, esclarecedor e informativo, este libro proporciona la muy esperada alternativa a los paradigmas de crianza obsoletos que no satisfacen a ninguna de las partes. Ayuda a padres y madres a centrarse en lo que les parece más importante y a crear conexiones más profundas y llenas de sentido con sus hijas e hijos. Es lo mejor que he leído sobre crianza desde que leí Cómo hablar para que sus hijos escuchen [y cómo escuchar para que sus hijos hablen]”.

BRENDA HARARI, doctora en Educación, H.E.A.R.T. in Education

“Elocuente, práctico, divertido y extraordinariamente esclarecedor, este libro está destinado a convertirse en el nuevo manual de las relaciones en el seno de la familia. Más que teoría, las 7 claves son herramientas de la vida real para crear interacciones más alegres, cooperativas y amorosas con nuestros hijos e hijas: ¡Sin duda una guía de lectura y aplicación obligadas!”

RESA STEINDEL BROWN, autora de The Call to Brilliance (La llamada a la brillantez)

“He practicado la resolución de conflictos durante 31 años, como abogado y mediador en divorcios. Este es el primer libro de crianza que puedo ofrecer a mis clientes con la seguridad de que va a ayudarles a sanar el dolor y el deterioro familiar que están tratando de aliviar.”

STEVEN ALLEN SMITH, abogado y mediador en divorcios

“Soberbiamente escrito y fácil de leer, esta obra es una guía práctica y poderosa para madres y padres de cualquier lugar. A todas aquellas personas que anhelan más cooperación, respeto mutuo, confianza y armonía en la familia, este libro les ofrece recursos concretos y útiles que les ayudarán de inmediato a comenzar esa transformación.”

LISA LIFRAK, terapeuta matrimonial y de familia

“Ojalá hubiéramos tenido las herramientas que hemos aprendido en este libro cuando di a luz por primera vez hace 14 años. Este libro puede aportar a padres y madres la seguridad, el lenguaje y las competencias necesarias para ser como siempre desearon ser con sus hijas e hijos: personas comprensivas, compasivas, respetuosas y divertidas.”

CARLA ADIVI, madre y profesora de secundaria

“Este libro es una valiosa herramienta para aquellas personas que desean generar una mayor compasión y una conexión más profunda con sus hijos e hijas. Será un valioso complemento a la formación en Comunicación NoViolenta que ofrezco a mi clientela privada en todo el mundo”.

SUSAN ALLAN, Coach de matrimonio y divorcios y mediadora certificada

Este libro está dedicado a lasniñas y a los niños, que están aquípara mostrarnos cómo vivir conhonestidad, curiosidad, vulnerabilidad, coraje, autenticidad y entusiasmo.

Y, en especial, a Brian, Kyra y Marieka.

NOTA DE LA EDITORA Y LA TRADUCTORA

Querida lectora, querido lector:

Nos gustaría pedirle paciencia y comprensión por la decisión que hemos tomado de apostar en esta edición por el lenguaje inclusivo, que en muchas ocasiones no deja fluir el texto como nos habría gustado. No hemos encontrado una fórmula que nos pareciera inclusiva y, a la vez, concisa, coherente y correcta desde un punto de vista normativo. Confiamos en que, con el tiempo, se acabará asentando un uso ágil del lenguaje inclusivo. Mientras tanto confiamos en que se valore nuestra intención de hacer un uso más inclusivo de la lengua en un momento en que conviven distintas opciones y opiniones al respeto.

CONTENIDO

Cuadros y actividades

Prefacio

Agradecimientos

Prólogo

Introducción

Parte I. Los cimientos del respeto y la cooperación

Capítulo 1. Respeto y cooperación: lo que quieren madres y padres, y cómo conseguirlo 15

Capítulo 2. Autorespeto: padres y madres también tienen necesidades

Capítulo 3. ¿Qué hace tan difícil la cooperación?

Parte II. Las 7 claves para la cooperación

Clave 1. Criar con propósito

Clave 2. Ver las necesidades detrás de cada acción

Clave 3. Crear seguridad, confianza y pertenencia

Clave 4. Inspirar la generosidad

Clave 5. Usar un lenguaje de respeto

Clave 6. Aprender juntos sobre la marcha

Clave 7. Hacer de su hogar una Zona Sin Culpas

Parte III. Actividades familiares y relatos desde la Zona Sin Culpas

Lista de actividades

Tema: La cultura jirafa y la cultura chacal

Tema: Encuentros familiares

Tema: Prácticas que enriquecen la vida

Tema: Resolución pacífica de conflictos

Tema: Juegos con la jirafa y el chacal

Relatos desde la Zona Sin Culpas

Referencias

Recursos para la crianza

Lecturas recomendadas

Índice

El proceso de Comunicación NoViolenta en 4 partes

Algunos sentimientos y necesidades básicos que todos tenemos

Sobre PuddleDancer Press

Sobre el Center for Nonviolent Communication

Sobre la Asociación para la Comunicación NoViolenta

Otras asociaciones y personas formadoras de Comunicación NoViolenta en español

Sobre las autoras

CUADROS Y ACTIVIDADES

Cuadros

Diagrama de flujo de la comunicación

Expresarse en jirafa

Escuchar en jirafa

Lista de necesidades

Lista de sentimientos

Autoempatía en jirafa

Actividades familiares

Tema: La cultura jirafa y la cultura chacal

Introducción al lenguaje jirafa y al lenguaje chacal

Cuadro Lenguaje jirafa y lenguaje chacal

Tema: Encuentros familiares

Crear acuerdos de manera conjunta

Redactar la declaración de objetivos de la familia

¿Cómo estamos? (Check-in familiar)

¿Eso es una observación?

Lista de necesidades

Mandala de necesidades

El tesoro de las necesidades

Las galletas de la fortuna

El libro de los sentimientos

El árbol de los sentimientos

Cadena de regalos

Tema: Prácticas que enriquecen la vida

Expresar agradecimiento

Desestresar

Recargar

Tiempo para la autoconexión

Valorar las propias necesidades (para madres y padres)

Valorar las propias necesidades (para hijos e hijas)

Notas de agradecimiento en jirafa

Cuadro: Notas de agradecimiento

Diario jirafa

Traducir juicios

Transformar la rabia

El termómetro de la rabia

Cuadro: El termómetro de la rabia

Recordatorios diarios

Tema: Resolución pacífica de conflictos

¡Pausa!

Toma 2

Resuelva su propio conflicto

Mediación en jirafa

Tema: Juegos con la jirafa y el chacal

Orejas de jirafa y orejas de chacal

Cartas de sentimientos y necesidades

Prefacio

En 2003 escribimos The Compassionate Classroom: Relationship Based Teaching and Learning (El aula compasiva: enseñanza y aprendizaje basados en las relaciones). En ese libro nuestro objetivo era compartir con otros docentes un modo de comunicación “sin culpas”, desarrollado por el doctor Marshall Rosenberg y conocido como Comunicación NoViolenta, o CNV, para abreviar. Al escribir The Compassionate Classroom, nuestra motivación era escribir un libro que nosotras deseábamos que hubiera existido cuando éramos profesoras e intentábamos hallar maneras eficaces de crear, junto con nuestro alumnado, un entorno de aprendizaje cooperativo; algo que estábamos convencidas de que tenía que ser posible de algún modo. Desde la publicación de The Compassionate Classroom, ha sido muy gratificante escuchar, por parte de docentes de diferentes lugares del mundo, que el libro les ha ayudado a convertir sus aulas en entornos de aprendizaje basados en el cuidado de las relaciones.

Ahora nos encontramos escribiendo de nuevo un libro juntas para compartir la CNV, esta vez con padres y madres. Hemos sido madres más tiempo del que hemos sido profesoras, así que para nosotras los temas sobre los que hablamos y escribimos en este libro tocan fibras aún más profundas, y avivan muchos recuerdos de cuando éramos jóvenes madres. Si bien los principales temas de crianza que tratamos en este libro son en gran medida los mismos que recordamos haber experimentado en los años setenta, cuando nuestras hijas e hijos eran pequeños, nos damos cuenta de que muchas cosas han cambiado en la cultura durante los últimos veinticinco años, y de que dichos cambios hacen que la tarea de la crianza sea aún más compleja y suponga un reto mayor, tal vez, que nunca antes.

Reflexionando sobre los tiempos en que éramos jóvenes madres, estamos agradecidas por haber podido pasar los primeros años en casa con nuestros hijos e hijas. En los años sesenta y setenta era más fácil que una familia de clase media se mantuviera con un solo sueldo. Y aunque la crianza no se consideraba un trabajo “de verdad”, en general se aceptaba que las madres de clase media se quedaran en casa con sus hijas e hijos. Hoy en día, algunas naciones industrializadas apoyan que las madres se queden en casa durante los tres primeros años; no obstante, aquí, en los Estados Unidos, no solo no hay ningún apoyo gubernamental para quienes toman esa decisión, sino que además el coste de la vida requiere ahora que los dos progenitores trabajen para mantener la economía familiar estándar de una familia de clase media.

Además del estrés económico, las familias de hoy en día sienten el estrés generado por el aumento de su ritmo de vida y la aceleración de la información que llega a través de tecnologías de alta velocidad como Internet, el correo electrónico, la mensajería instantánea y los teléfonos móviles. Ahora hacemos muchas más cosas que antes y mucho más rápido: nos volcamos a lo loco en la multitarea con el fin de hacer y conseguir lo máximo posible. Se suponía que la tecnología nos daría libertad y nos permitiría pasar más tiempo con nuestra familia, o dedicarlo a nuestras aficiones y al ocio. En lugar de ello, hemos creado nuevos estándares de lo que es posible lograr y por tanto nos enfrentamos a expectativas más altas como superempresas, superempleados, supermamás, superpapás, superhijos y superhijas. Las reacciones emocionales de las personas también se han acelerado, hasta el punto de que el menor roce, retraso o desvío nos puede hacer estallar. La sobrecarga emocional puede agotar nuestra energía y hacernos sentir cansancio y experimentar mal humor.

En respuesta a las “malas noticias” expuestas arriba, este libro trae buenas noticias: un enfoque probado para lograr una comunicación interpersonal respetuosa. Muchas familias ya lo están empleando para abordar cada situación y satisfacer las necesidades de todos los miembros de la familia de modo que el conflicto se transforme en cooperación. Al escribir este libro, esperamos brindarle apoyo para que pueda elegir cómo criar a sus hijas e hijos, basándose en sus valores más preciados y en lo que más desea para su prole.

Agradecimientos

Nos gustaría expresar nuestro reconocimiento y profundo aprecio por las siguientes personas, que han contribuido a hacer realidad este libro:

A nuestros colaboradores y colaboradoras

A nuestra editora y editor principales, Kyra Freestar y Stan Hodson, que dedicaron días y noches a leer, dar forma y continuidad a este manuscrito.

A nuestro ilustrador, Marty Mellein, por su apoyo y comprensión para con este trabajo, así como por su capacidad de hacer que una imagen valga mil palabras.

A Meiji Stewart y Neill Gibson de PuddleDancer Press, que durante muchos años han sostenido la visión de la publicación de un libro sobre crianza y que hicieron posible esta oportunidad. Admiramos y agradecemos su disposición y capacidad de vivir el proceso CNV en sus prácticas empresariales. También nos gustaría expresar nuestro agradecimiento a Tiffany Meyer y Shannon Bodie, del equipo de PuddleDancer, por su flexibilidad, disponibilidad y apoyo inquebrantable.

A nuestras maestras y maestros

En primer lugar, a las madres y a los padres que han estudiado y consultado con nosotras a lo largo de los años y que nos han dado el coraje necesario para escribir este libro.

A Marshall B. Rosenberg, por crear y compartir el proceso de la Comunicación NoViolenta, que constituye el corazón de este libro.

A J. Krishnamurti, cuya obra nos hizo coincidir por primera vez en 1986 para dar clase en su escuela en Ojai (California). Las conversaciones que mantuvimos con él nos llevaron a comprender más profundamente algunos conceptos como el pensamiento, el miedo y la motivación humana para la acción, y allanaron el camino para nuestra comprensión e integración de la Comunicación NoViolenta.

Prólogo

Ha pasado bastante tiempo desde los años en que ejercí la crianza. Aun así, casi cada día, las madres y padres que asisten a mis talleres en todo el mundo me expresan su dolor hablándome de los retos a los que se enfrentan al criar a sus hijos e hijas. Sin duda sus retos me resultan familiares, si bien en estos tiempos las exigencias que se derivan de las agendas apretadas y las influencias del mundo exterior son mucho más inquietantes que nunca. Cada día miles de mensajes de violencia y desconfianza llegan a nuestras hijas e hijos. Además, está la agobiante presión por definirnos en base a lo que tenemos en lugar de hacerlo en base a lo que valoramos. En este contexto, madres y padres viven una gran confusión y reclaman ayuda y apoyo. Ya era hora de que respondiéramos a su llamada.

Este libro es una respuesta convincente a dicha llamada, en un momento de vital importancia: los cimientos de la familia tal vez nunca hayan sido tan importantes para el futuro de nuestra sociedad y para el bienestar de nuestro planeta como lo son hoy. Las herramientas presentadas en este libro empoderan a padres y madres para servir como fuerzas de cambio eficaces y activas en sus familias, sus comunidades y el mundo en general. Estoy de acuerdo con las autoras cuando dicen “Su forma de abordar la crianza no solo afectará a sus hijas e hijos, sino también a las vidas de los cientos o tal vez miles de personas que estarán presentes en su futuro. No puede elegir si afecta o no a la red de interdependencia; sin embargo, sí puede elegir de qué manera la va a afectar”.

Las autoras, Sura Hart y Victoria Kindle Hodson, van más allá de las recetas rápidas y las técnicas de disciplina, al sentar los cimientos de un modo de comunicación y presentar unas competencias relacionales que mejoran radicalmente la calidad de las relaciones en el seno familiar. Con la ayuda de este libro, madres y padres tendrán una mayor capacidad de transformar los patrones de comunicación habituales, que no están en armonía con su deseo de contribuir al desarrollo de sus hijos e hijas. Y al practicar estas competencias esenciales, pueden establecer un entorno de seguridad emocional y apoyo en el que los niños y las niñas puedan desplegar todo su potencial.

Todas las personas llegamos a este mundo con un sentido inherente de nuestra interconexión y una necesidad de comunidad y de apoyo. También nacemos con un sentido natural de la compasión. No obstante, nuestras experiencias –aquellos momentos en que nuestras necesidades no fueron respetadas en el hogar, en la escuela y en las organizaciones– empañan esos estados naturales y nos abocan a satisfacer nuestras necesidades por medio de tácticas de “poder sobre” como son las exigencias, la coacción y otros comportamientos violentos. O peor aún, nos olvidamos por completo de que nuestras necesidades importan.

Este libro presenta una nueva manera de comprender el comportamiento de nuestros hijos e hijas, y una nueva manera de responder a él. Cuando emplee los recursos que ofrece este libro, estará construyendo unos cimientos de confianza en su familia. Las niñas y niños que cuentan con un entorno doméstico donde prevalece la confianza –donde sus necesidades son respetadas– tienen muchas más probabilidades de llevar vidas saludables y productivas. Este cimiento de confianza es el comienzo de una autoestima fuerte y la base del respeto mutuo y la conexión amorosa que madres y padres de todo el mundo anhelan vivir con sus hijos e hijas.

En este libro, muy práctico y profundamente importante, puede encontrar las herramientas y competencias que necesita para preparar de verdad a sus hijas e hijos para el mundo. Independientemente de cuál sea su destino, puede dejarlos ir con una buena alfabetización emocional y como seres conscientes de su interconexión con las demás personas. Al crear un hogar donde prevalece la confianza y donde todas las necesidades son respetadas, empoderará a sus hijas e hijos para que descubran su potencial y contribuyan de por vida al futuro de sus familias, de sus comunidades y del planeta.

Haga algo más que leer este libro. Viva estos principios. Compártalos con su pareja, sus amigas y amigos, sus hijas e hijos. Paso a paso, persona a persona, familia a familia, crearemos un mundo donde todas necesidades se satisfagan de forma pacífica.

Dr. Marshall B. Rosenberg

Fundador y director educativo del Center for Nonviolent Communication. Autor de Comunicación Noviolenta: Un lenguaje de vida.

Introducción

Este libro se ofrece con la convicción de que la crianza es una de las actividades más importantes, más gratificantes y más exigentes que los seres humanos llevan a cabo. El libro presenta 7 claves para liberar e inspirar capacidades específicas de la crianza, haciendo hincapié en generar respeto y cooperación en el seno de la familia. Dichas capacidades incluyen educar con un propósito claro en mente, mirar más allá de las conductas para ver las necesidades que las motivan y elegir activamente las estructuras y prácticas que están al servicio de los propósitos e intenciones propios.

Todavía recordamos de forma muy intensa nuestra juventud; cuando a los veinte fuimos madres primerizas; cuando a los treinta nuestros niños y niñas iban a la escuela; cuando a nuestros cuarenta iban al instituto. A lo largo de todo ese tiempo, siempre quisimos más comprensión, más claridad y más apoyo con la crianza. Lo que experimentábamos entonces iba a contracorriente respecto a las ideas prevalecientes en la sociedad acerca de la crianza y la educación. Veíamos una integridad y una perfección en nuestras hijas e hijos con las que queríamos interactuar para maravillarnos y aprender de ellos y ellas. Veíamos posibilidades de crecer y aprender conjuntamente y de llegar a comprender más profundamente el mundo por medio de nuestras interacciones con nuestras pequeñas y pequeños. En ese momento, en los años setenta y ochenta, la mayor parte del apoyo a la crianza no se centraba en cómo reducir los conflictos familiares y disfrutar de estar con los niños y las niñas, sino que se promovían maneras de gestionar los conflictos controlando su comportamiento.

Este enfoque de la crianza que se centra en manejar el comportamiento infantil sigue vigente hoy en día. Cada año se publican cientos de libros y artículos que enseñan a los padres a conseguir que sus hijas e hijos hagan lo que ellos quieren que hagan por medio de la inducción de culpa o vergüenza, por miedo al castigo o con la promesa de obtener una recompensa. En las últimas décadas este enfoque se ha suavizado un poco. Los términos que se usan actualmente, como “consecuencias naturales”, “tiempo fuera” o “incentivos positivos” suenan más amables, pero el objetivo final es el mismo: controlar el comportamiento infantil.

La mayoría de madres y padres que conocemos han probado al menos algunos de estos enfoques basados en el manejo del comportamiento infantil y los han encontrado poco satisfactorios. Aunque esos consejos y métodos a veces ayudan a conseguir que niños y niñas se comporten más veces como quieren sus padres y madres y a reducir el conflicto durante un tiempo, las ganancias son siempre a corto plazo y conllevan un coste muy alto: cuanto más intentan controlar el comportamiento de sus hijas e hijos sentando las reglas, imponiendo consecuencias y motivando a base de recompensas, más se encuentran con luchas de poder, peleas a gritos, portazos, lágrimas y miradas de hielo. Muchas madres y padres nos dicen que estos enfoques basados en el control del comportamiento infantil les resultan difíciles de aplicar porque van contra sus instintos y contra su deseo de crear buena voluntad y una conexión de corazón con sus hijas e hijos.

Lo que usted vive es lo que aprenden

Esta obra ofrece un enfoque innovador, alternativo al de la crianza basada en el control del comportamiento infantil. La buena noticia es que no es necesario desentrañar cómo cambiar el comportamiento de sus hijos e hijas ni controlar nada para acabar con los conflictos. La crianza por la que noso-tras abogamos es en muchos aspectos mucho más sencilla y más instintiva. También es más efectiva a la hora de satisfacer las necesidades de todas las personas en la familia, a corto y en especial a largo plazo. Se va construyendo sobre los buenos sentimientos que usted y sus hijos e hijas experimentan en los momentos de mayor conexión, y solo aborda un comportamiento (el único que puede cambiar en realidad): el suyo propio. Lo maravilloso de esto es que cuando usted cambie su comportamiento, el comportamiento de sus hijas e hijos también cambiará.

Es común la creencia de que el cometido de madres y padres es instruir a sus hijos e hijas e inculcarles valores culturales. Los métodos habituales para hacerlo incluyen echar sermones, dar consejos, soltar exigencias y corregir el comportamiento infantil. Esta orientación del “padre/madre-docente” es, desafortunadamente, un arreglo que resulta frustrante para madres y padres, irritante para niños y niñas, y en cualquier caso conflictivo. Mientras que como madre o padre usted hace todo lo que puede para inculcar valores culturales a sus hijas e hijos, ellas y ellos hacen todo lo que pueden para desarrollar un sentido de autodirección y autorespeto. Con demasiada frecuencia, hacen oídos sordos a sus consejos. Evitan decir algo que pueda desencadenar la siguiente charla, el siguiente sermón o el próximo ultimátum, pues todo esto les recuerda que no logran estar a la altura de sus expectativas.

Como madre o padre, por supuesto, usted quiere tener influencia sobre sus hijas e hijos; quiere traspasarles valores y guiarles para así contribuir a su felicidad y a su éxito en la vida. La pregunta es: ¿cómo puede usted tener más influencia? ¿A base de charlas y tareas impuestas o viviendo sus valores y compartiéndolos con ellas y ellos?

Todo el mundo sabe que los actos dicen más que las palabras. De hecho, hay estudios que muestran que solo el 5% de lo que aprendemos en la vida proviene de la educación: el 95% de lo que recordamos proviene de las interacciones familiares y sociales1. Es probable que ya sepa que sus hijos e hijas aprenden más de lo que usted hace que de lo que usted dice. Tal vez le parezca escuchar su propia voz cuando oye conversaciones entre hermanas o hermanos. Tal vez escuche a sus hijos e hijas usar la misma línea de razonamiento que usted haya empleado en casa.

Piense por un momento sobre lo que aprendió de su padre y de su madre. ¿Aprendió más por escuchar lo que le decían? ¿O de lo que les vio hacer y de cómo vivían sus vidas? Muchas madres y muchos padres nos dicen que aprendieron de las experiencias dolorosas con sus propias madres y padres lo que no querían hacer con sus hijos e hijas. Tanto si fueron modelos positivos como negativos, las acciones de su padre y de su madre son una fuerza primaria que motiva cómo aborda usted la crianza y cómo vive su vida en este momento.

Las niñas y los niños necesitan padres y madres que vivan con honestidad y se comprometan con sus valores. Las madres y los padres tienen la oportunidad de ser ejemplo y modelo de lo que quieren que sus hijos e hijas aprendan y vivan. Esto es una invitación y una oportunidad, y para muchas personas, un incentivo poderoso para aclararse acerca de qué tiene sentido y propósito en su caso particular y para hacer lo posible por vivir en armonía con ello.

El objetivo es vivir de forma auténtica, con claridad sobre lo que es importante y verdadero para usted. El objetivo no es alcanzar la perfección. Abandonar el ideal de perfección como madre o padre puede ser un alivio enorme. Cuando meta la pata y haga cosas que no concuerdan con sus valores –cosa que sin duda hará– no se deje llevar por la espiral de la autorrepulsa: usted será capaz de disfrutar la oportunidad de expresarse con honestidad hacia sus hijas e hijos, que de paso aprenderán lo que es la honestidad. Y puesto que no espera alcanzar la perfección como padre o madre, será menos probable que espere la perfección de sus hijos e hijas.

Aumente su capacidad de crear un hogar lleno de amor

Su hogar es el lugar donde sus hijas e hijos aprenden las lecciones más elementales de la vida humana: cómo cuidar de sus propias necesidades y cómo contribuir a cuidar las necesidades de las demás personas. El hogar establece los cimientos de las relaciones futuras de sus hijos e hijas con sus cónyuges, parejas, madres, padres, tías, tíos, abuelas, abuelos, buenos amigos y amigas, miembros de la comunidad, colegas de profesión y guardianes del planeta. Y el hogar es un santuario para proteger a sus hijas e hijos para que puedan aprender lecciones sobre el cuidado y la contribución a su propio ritmo de desarrollo con su apoyo, guía y respeto.

Un hogar lleno de amor está libre de miedo, que es la fuente de todo conflicto. Es un lugar donde las niñas y los niños confían en que sus necesiidades importan y en que las necesidades de todas las personas –las suyas incluidas– serán tenidas en cuenta y cuidadas. Así, pueden relajarse y entregarse a la vida, que les requiere con urgencia, y encontrar su lugar en la red del dar y recibir que forma una familia, una comunidad, una nación, y un mundo.

Este libro trata sobre todo las relaciones que mantienen madres y padres con sus hijos e hijas. Los procesos y sugerencias para mejorar el respeto yla cooperación se aplican a todas las edades y son también muy efectivos en la comunicación con otras personas adultas de la familia. Cada una de las tres partes de este libro contribuirá a que aumente la capacidad de los padres y las madres de crear un hogar lleno de amor y respeto.

Parte I. Los cimientos del respeto y la cooperación

Los tres capítulos de la Parte I se centran en las dinámicas subyacentes que vinculan lo que padres y madres dicen que más desean: respeto y cooperación.

Parte II. Las 7 claves para la cooperación

Las 7 claves que conforman la Parte II sirven para desarrollar gradualmente la capacidad de padres y madres de establecer un “hogar sin culpas”: un lugar en el que se valoran por igual las necesidades de todos los miembros de la familia y se hace lo posible para satisfacerlas, en lugar de buscar faltas, culpabilizar y motivar por medio de castigos y recompensas.

Parte III. Actividades familiares y relatos desde la Zona Sin Culpas

En la Parte III se proporcionan una amplia variedad de juegos, actividades y recortables para desarrollar las nuevas destrezas y también para pasarlo bien y seguir explorando. Si busca inspiración e historias reales de familias que utilizan los procesos presentados en este libro, vaya al final de la Parte III, donde encontrará los relatos de la Zona Sin Culpas (en todas las historias que aparecen en este libro se usan nombres ficticios).

Unas líneas sobre la Comunicación NoViolenta

Si bien la Comunicación NoViolenta (CNV) es el elemento que constituye la base de este libro, se presenta aquí como vehículo para alcanzar un estado de mente y de corazón que constituye el objetivo más profundo. Aunque los componentes específicos de la Comunicación NoViolenta se presentan en la Clave 5, el énfasis de este libro no está tanto en la mecánica del lenguaje como en adoptar una postura interna de crianza respetuosa. La práctica de la CNV transforma el pensamiento dualista, antagonista y basado en el miedo –que es la fuente de los conflictos internos y externos– en una conciencia respetuosa y llena de amor de las necesidades humanas, que enriquecen la vida y están detrás de todo comportamiento.

PARTE I

Los cimientos del respeto y la cooperación

Los tres capítulos de la Parte I se centran en todo lo que tiene que ver con dar respeto y con la cooperación, que es lo que madres y padres echan más en falta.

Capítulo 1

Respeto y cooperación: lo que quieren padres y madres y cómo conseguirlo

En este capítulo se presenta la cooperación como una vía de doble sentido y se señala la distinción funcional que hay entre ejercer poder sobre los niños y las niñas e implicarse para ejercer “poder con” ellas y ellos.

Capítulo 2

Tenerse respeto: madres y padres también tienen necesidades

En este capítulo se hace hincapié en la importancia de que padres y madres cuiden de sus propias e incuestionables necesidades.

Capítulo 3

¿Qué es lo que hace tan difícil la cooperación?

En este capítulo se presentan los hábitos de pensamiento y expresión que dificultan la cooperación.

Capítulo 1

Respeto y cooperación: lo que quieren madres y padres y cómo conseguirlo

El respeto y la cooperación ocupan una posición muy alta en la lista de aquello que madres y padres nos cuentan que esperan de sus hijos e hijas. Tal vez sea una de esas personas que en medio de una discusión oye dispararse automáticamente en su interior una voz que dice: “¡por favor, necesito más respeto y cooperación!” Tal vez sea una de esas personas que se preguntan qué le impide recibir el respeto y la cooperación que desea de sus hijas e hijos. Después de todo lo que hace por ellos y ellas, podría decirse que no es pedir demasiado. ¿O sí? Sí y no. El respeto y la cooperación son cosas sencillas porque se trata de necesidades básicas que todos tenemos. Por otro lado, establecer las condiciones para que puedan darse requiere más atención de la que podría imaginar.

Nosotras hemos descubierto que puede avivar el flujo del respeto mutuo y la cooperación si está dispuesta o dispuesto a hacer lo siguiente:

¿Qué pasaría si tan solo una generación fuera criada con respeto y sin violencia?

Gloria Steinem

Recordar que sus hijas e hijos aprenden de lo que usted vive.

Cooperar con sus hijas e hijos.

Valorar por igual sus necesidades y las de sus hijos e hijas.

Revisar lo que cree que sabe sobre niños y niñas.

Desarrollar y practicar las 7 claves que constituyen la esencia de la crianza respetuosa.

Aunque madres y padres hablan mucho de respeto y cooperación, nosotras pensamos que la confusión en torno a estos términos es enorme. Cuando se pregunta a madres y padres, no tienen del todo claro qué quieren decir en las ocasiones en que usan esas palabras; incluso pueden querer decir cosas diferentes en momentos diferentes. Y, para colmo, la manera en que tratan de conseguir respeto y cooperación por parte de sus hijas e hijos con frecuencia se les vuelve en contra porque no han sido capaces de demostrarles ni respeto ni cooperación, al menos según entendemos dichos términos en este libro.

La cooperación es una vía de doble sentido

Resulta que muchos padres y madres, en lugar de entender la cooperación como una relación que funciona en dos sentidos, piensan que su único propósito es conseguir que sus hijos e hijas hagan lo que sus padres y madres quieren que hagan. Cuando niñas y niños no hacen lo que se espera, se les reprocha que no colaboran, y a partir de ese punto la situación puede derivar fácilmente a insultos, críticas, culpabilización, discusiones y peleas. Más tarde, al intentar arreglar las cosas, a menudo se recurre a cesiones, negociaciones y regateos, mediante los cuales raramente se satisfacen plenamente las necesidades de nadie.

Explore por su cuenta

¿Qué significa para usted la palabra cooperar?

¿Alguna vez ha dicho a su hijo o hija algo parecido a: Tu habitación está hecha un desastre; quiero que la limpies antes de irte a jugar? Seguramente luego se preguntó por qué no le había obedecido enseguida y sin perder la sonrisa. Usted tomó una decisión unilateral y esperaba de su hija o hijo que obedeciera y cumpliera con sus expectativas en cuanto al momento de limpiar y los estándares de limpieza. Porque, al fin y al cabo, ¡yo soy la madre! (o el padre). Esta actitud, sin embargo, no toma en consideración el punto de vista de su hija o hijo. Cuando no toma en consideración los pensamientos, sentimientos y necesidades de sus hijos e hijas ni las posibles soluciones que pueden aportar para terminar con la habitación limpia, corre el riesgo de perder su respeto y buena voluntad. Esas quejas y resistencias son consecuencias naturales de su decisión de actuar sin tener en cuenta la opinión de sus hijas o hijos.

El prefijo co- de cooperación significa conjuntamente, como en co-creación y co-autora. Oper quiere decir trabajar, de modo que cooperar significa trabajar conjuntamente. La verdadera cooperación no es algo que se pueda imponer. Cuando no se trabaja conjuntamente en el funcionamiento de un hogar –con acuerdos mutuos sobre las reglas que afectan a la vida de los niños y las niñas y recurriendo a la resolución conjunta de problemas y a la toma conjunta de decisiones– cabe esperar las siguientes consecuencias: resistencias, discusiones, sentimientos heridos, luchas para imponer la propia voluntad y dependencia de los castigos y las recompensas. Una ley fundamental de las relaciones humanas es: si no hay coen el funcionamiento del hogar, se genera resistencia, que a su vez conduce al uso de castigos y recompensas para forzar a la otra persona a obedecer, lo que a su vez provoca todavía más resistencia, y así sucesivamente. Las madres y los padres que eliminan el co- del funcionamiento de sus hogares están destinados a cosechar las consecuencias de dicha omisión. Si no está trabajando de manera conjunta con sus hijas e hijos, ellas y ellos no van a querer trabajar con usted.

Una joven compartió la siguiente historia con nosotras: su padre solía obligarla a limpiar su habitación según unas especificaciones muy estrictas; llegaba incluso a levantar el borde de la alfombra para revisar si había limpiado por debajo y, si encontraba unas migas sin barrer, la castigaba. Cuanto más insistía él en que ella hiciera las cosas así, más crecía la hostilidad y la resistencia de ella. La hija limpiaba la habitación porque tenía miedo de su padre y temía lo que le podría suceder si no lo hacía. La limpiaba con rencor en lugar de hacerlo movida por el deseo de cooperar y contribuir al buen funcionamiento del hogar.

Juntas, las personas podemos ser más sabias de lo que cualquiera sería sola.Necesitamos saber cómo hacer que esa sabiduría fluya.

Tom Atlee

¿Hasta qué punto podría haber sido diferente esta situación si ella y su padre hubieran acordado los estándares de limpieza juntos, si ella hubiera sido incluida a la hora de juzgar si la habitación estaba limpia o no?

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¿De qué manera podría estar olvidando el code cooperación en el funcionamiento de su hogar?

Si está omitiendo el co- en su manera de hacer, ¿cuáles son las consecuencias de sus acciones?

Escriba al menos una cosa que podría hacer para contribuir a que aumente la cooperación en su hogar.

La cooperación es una técnica de supervivencia

La cooperación es un objetivo para madres y padres; se trata de algo que desean que esté más presente, más a menudo. También es una competencia que hay que desarrollar. A fin de sobrevivir y prosperar, todas las especies de este planeta tienen que adquirir esa habilidad. Nuestra capacidad de sobrevivir como seres humanos y de prosperar en una sociedad global cada vez más interconectada pasa por aprender y poner en practica los matices de la cooperación.

Los seres humanos han estado funcionando de un modo fieramente competitivo durante más de diez mil años2, ejerciendo poder los unos sobre los otros para obtener privilegios tribales, nacionales o personales. El desequilibrio de poder, la no consideración de las necesidades básicas de millones de personas, así como las de especies no humanas y de la propia Tierra, han tenido como resultado conflictos inacabables, guerras y devastación. Hay muchos indicadores económicos, sociales y ecológicos de que la forma en que nuestra especie ha estado funcionando es insostenible, de modo que se hace necesaria una nueva manera de cooperar o compartir el poder. Cuando madres y padres fomentan la cooperación en sus familias, se convierten en modelos de cambio para sus hijos e hijas, otras familias y otros miembros de la comunidad, además de tomar parte activa en la creación de un cambio evolutivo hacia la paz y la sostenibilidad global.

La cooperación: una habilidad para la supervivencia

Según la bióloga evolutiva Elisabet Sahtouris, la cooperación es el único camino hacia la sostenibilidad. Los ecosistemas maduros, como las praderas y los bosques pluviales, evolucionan cuando hay más cooperación que competición hostil. El enormemente complejo ecosistema del bosque pluvial es un ejemplo particularmente gráfico de un sistema maduro que ha sobrevivido a lo largo de millones de años porque susespecies han aprendido a cooperar las unas con las otras. En el bosque pluvial, “toda especie está plenamente implicada, todas trabajan de forma cooperativa mientras reciclan todos sus recursos, y todos los productos y servicios se distribuyen de manera que todas las especies se mantengan sanas. Eso es sostenibilidad3”.

Las personas que viven en granjas familiares o pequeñas comunidades no necesitan que se les recuerde la necesidad de cooperar. La construcción colectiva de graneros, las comidas en las que cada cual aporta algo y las cosechas comunitarias han sido la norma durante cientos de años. Sin embargo, las personas que vivimos en unidades familiares más aisladas corremos el riesgo de olvidar que todas pisamos el terreno de la interconexión. Podemos olvidarlo, claro, mientras las cosas fluyen, hasta que sucede algo que afecta al conjunto. Cuando una gran empresa cierra en una comunidad, todo el mundo siente el impacto económico, social y personal del cierre. En 2004, cuando un desprendimiento de tierras en una montaña enterró varios hogares en la aldea de La Conchita (California), las personas de los pueblos vecinos sintieron el impacto y se implicaron, organizándose para apoyar a las familias que perdieron sus hogares y a sus seres queridos. Y un año después, cuando los huracanes Katrina y Rita provocaron inundaciones que destruyeron miles de vidas en Nueva Orleans y otras ciudades y pueblos del sur de los Estados Unidos, todo el país vibró como una red interconectada de dolor y preocupaciones personales, sociales, económicas y ambientales.

Cuando el flujo de la vida comunitaria se interrumpe a causa de crisis naturales o debidas a la acción humana –y la supervivencia se ve claramente comprometida– algo se mueve en nuestro interior, y nos hacemos conscientes de la base de interconexión sobre la que nos sustentamos como comunidad y como especie. Este reconocimiento de nuestra interdependencia –de que todos formamos parte de una gran red de vida, y de que nuestro bienestar está íntimamente ligado al bienestar de las demás personas– nos muestra por qué la cooperación es una habilidad que es importante desarrollar, no solo en aras de la armonía del hogar, sino también por nuestra supervivencia como familia humana.

Las familias son nudos esenciales en nuestra red de interdependencia, y el impacto de las relaciones que se dan en su familia lo sentirán varias generaciones más a través de las vidas de sus hijos e hijas, nietas y nietos. Su forma de abordar la crianza no solo afectará a su familia, sino también a las vidas de cientos y tal vez miles de personas que estarán presentes en el futuro de sus hijas e hijos. No puede elegir si afecta o no a la red de interdependencia; sin embargo, sí puede elegir de qué manera va a hacerlo.

Cooperación es ejercer el poder con sus hijos e hijas

Tenga en cuenta que en todo momento sus interacciones con sus hijas e hijos se basan bien en ejercer poder sobre, bien en ejercer poder con. Tal vez conozca bien ambas interacciones; lo más probable es que una de ellas predomine en su vida familiar. ¿Cuál es?

Crianza ejerciendo poder sobre

Expresiones de este tipo de crianza:

Quiero que hagas esto ahora mismo. Si no lo haces...

¡No me hagas pedírtelo otra vez!

Tienes que hacer lo que se te dice y punto.

¡No me contestes!

¡Me da igual lo que te parezca!

Ya sé que quieres jugar, pero tienes que...

¿Cuántas veces tengo que decírtelo?

Construir unos cimientos de poder sobre implica que usted determina lo que es mejor y lo que es correcto para sus hijos e hijas, les das instrucciones y les fuerza a obedecer. Cuando se opta por esta orientación, se dedica mucho tiempo a echar sermones, aconsejar, discutir, analizar y, sea como sea, a tratar de controlar su comportamiento para que cumplan una serie de expectativas que se aceptan como la única manera correcta de hacer las cosas. En sus esfuerzos por asegurarse de que sus hijas e hijos cumplan las expectativas, madres y padres se encuentran con frecuencia dando órdenes y exigiendo, usando expresiones como tienes que,debes, deberías. También tienen que asegurar la obediencia mediante amenazas de castigos y promesas de recompensas. Los niños y niñas no tienen opciones o tienen muy pocas; y es muy poco frecuente, cuando se da, que se les pida opinión o colaboración para resolver sus propios problemas.

El alma se vacía completamente de su propio contenido para recibir al ser al que está mirando tal como es, en toda su verdad.

Simone Weil

Crianza ejerciendo “poder con”

Expresiones de este tipo de crianza:

Me gustaría que encontráramos una solución que funcione para ti y para mí.

Me siento feliz cuando trabajamos conjuntamente.

Me siento triste cuando alguien no toma parte en las decisiones.

Me gustaría saber qué te parece esto a ti.

Me pregunto qué necesitas ahora mismo.

¿Estarías dispuesto a...?

Por favor, ayúdame a entender lo que tienes en mente.

Me pregunto qué piensas cuando escuchas eso.

Construir unos cimientos de poder con implica que los miembros de la familia cooperan para determinar lo que es mejor para las niñas y las niños, lo que se hace se decide en base a acuerdos mutuos y hay reuniones periódicas para revisar los acuerdos que se han tomado. Los padres y las madres que optan por esta orientación emplean su precioso tiempo de crianza escuchando activamente a sus hijas e hijos y tratando de entenderlos escuchando sus sentimientos, necesidades y deseos. El mensaje principal que envían estos padres es: quiero que encontremos estrategias y soluciones que funcionen para todas las personas implicadas. Estoy dispuesta a r el asunto contigo hasta que lo logremos. Por lo general tendemos a ceder, negociar y regatear – la que normalmente conlleva que alguna persona quede insatisfecha–, en lugar de abordar la raíz de los problemas y preocuparnos por cubrir necesidades de forma que todas las personas implicadas queden satisfechas.

Los padres y las madres que deciden ejercer el poder con sus hijas e hijos no tienen miedo de escuchar sus opiniones. De hecho, es algo que alientan. Se dan cuenta de que escuchar a los niños y a las niñas no necesariamente implica que estén de acuerdo con lo que dicen.Saben que escuchar suele ser solo el principio de un diálogo y que, si primero escuchan, seguramente también tendrán la oportunidad de compartir honestamente sus propios pensamientos, sentimientos y necesidades.

La crianza tiene lugar en un intercambio dinámico entre todos los miembros de la familia. Al vivir de manera auténtica en relación unas personas con otras, hay una sensación de vitalidad y alegría que no tenemos cuando nuestro objetivo es enseñar, predicar o conseguir que los demás hagan lo que queremos.

Simone Weil

Tanto si los cimientos que está construyendo son de poder sobre como de poder con, sus hijas e hijos están aprendiendo de todo lo que dice y hace. Los niños y las niñas asimilan las tácticas que usa y las ponen en práctica con sus hermanos, hermanas, amigas y amigos. Se llevan esas tácticas al colegio, como cimientos basando en ellas su interacción con sus compañeros y compañeras, y las usan para construir los cimientos de sus futuras relaciones.

El respeto es una forma de ver

La buena noticia es que la cooperación voluntaria entre usted y su hijo o hija no solo es posible, sino una consecuencia natural dentro de una relación en la que hay respeto mutuo. El respeto, como la cooperación, también suele malinterpretarse y emplearse de diversas formas.

¿Qué quiere decir cuando pide más respeto a sus hijos e hijas? ¿Quiere que estén más dispuestos a escucharle y a aprender de usted? ¿Quiere más comprensión acerca de sus circunstancias y necesidades como madre o padre? ¿Le gustaría que sus hijas e hijos vieran que su punto de vista es acertado? ¿Quiere decir que necesita la admiración y la estima de sus hijos e hijas? ¿O quiere que hagan lo que usted diga sin cuestionar nada? ¿O quizá todo esto? Con tantas maneras de entender el respeto, ¿es de extrañar que sea tan difícil pedirlo y conseguirlo? Para la mayoría de madres y padres, respeto es una palabra comodín que implica muchos pensamientos, sentimientos y necesidades.

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¿Qué significa la palabra respeto para usted?

El significado esencial de la palabra respeto es mirar. ¿Pero mirar qué? Nosotras creemos que respetar a otra persona es mirar lo que experimenta; concretamente, observar con respeto los sentimientos y necesidades que tiene en ese momento.

Cuando usted mira a su hijo o hija, siempre puede elegir dónde centrar su atención. Puede observar su comportamiento desde su propio punto de vista, a partir de sus deseos y sus juicios. O puede hacerlo desde el punto de vista de su hija o hijo, con respeto por lo que vive y por lo que necesita.

Centrarse en el mal comportamiento

Cuando se centra en lo que su hijo o hija “hace mal”, podría decir algo así: ¿Cómo puedes ser tan descuidado? ¡Pensaba que eras más madura! ¿Qué pasa contigo? Tú sabes hacerlo mejor; debería darte vergüenza.

Cuando se centra en lo que tiene de “malo” en el comportamiento de su hija o hijo, podría decir algo así: ¡Eso que has dicho es horrible! ¡Mira lo que has hecho! ¡Deberías ser más sensata!

Cuando sus propios miedos sobre lo que su hija o hijo podría hacer en un futuro empañan su enfoque, podría decir algo así: Si sigues así, nunca vas a tener éxito. Nunca vas a hacer amigos actuando de esa manera. ¿Cuándo vas a empezar a hacer caso de lo que te digo?

La crianza que se centra en lo que las hijas o hijos “hacen mal”, o en lo que sus actos tienen de “malo”, se basa en la creencia de que regañarles, hacerles sentir mal o castigarles les motivará para actuar de forma diferente. ¿A usted le funciona?

Centrarse en las necesidades

Por más descabellado que le parezca lo que hace su hijo o hija –tirarle del pantalón, gritarle, pegarle, pegar a su hermana o a su hermano, lanzar un juguete– lo único que trata de hacer en ese momento es cubrir una necesidad. Una necesidad que usted también tiene. Tal vez sea una necesidad de atención, de consideración, de elección o de autonomía. Puede que no le guste la manera en que su hija o hijo trata de cubrir esa necesidad, pero tendrá más probabilidades de conectar –y de ayudarle a encontrar una manera mejor de expresarse– si reconoce la necesidad que en realidad está tratando de satisfacer en ese momento.

El padre de la siguiente historia estaba encantado de haber descubierto que podía centrarse en las necesidades de su hijo en lugar de reaccionar a su comportamiento. A los dos meses de haber empezado el curso, en secundaria, Jason, de doce años, había ganado peso. Su madre y su padre hacían acopio de comida saludable en casa, pero sabían que picaba patatas fritas y dulces en el colegio y los fines de semana. Sus padres no querían presionarlo más diciéndole algo al respecto, pero una noche Jason exclamó enfadado: ¡No me puedo creer que esté tan gordo! Su padre nos contó que su primera inclinación fue echarle un sermón: Mira, si dejaras de comer tanta comida basura, perderías peso. Estaba orgulloso de haber sido capaz de mantenerse en silencio, con la esperanza de escuchar a Jason explicar lo que estaba viviendo. Jason continuó: Sé que es toda esa comida basura que como, pero no lo puedo evitar. Después del colegio me apetece mucho y la encuentro en todas partes. Su padre empatizó con Jason tratando de averiguar cuáles eran sus sentimientos y necesidades: Parece que te sientes algo estancado ahora mismo, ¿es eso? ¿Te gustaría encontrar otra manera de liberar estrés y relajarte aparte de comer cosas que engordan? ¿Y ahora mismo no sabes qué podría ser? Las lágrimas fluyeron de los ojos de Jason al tiempo que la rabia contra sí mismo se convertía en tristeza. Sí, papá. ¡Tengo que hacer algo! Su padre volvió a empatizar: Parece que estás bastante motivado para cambiar algunos hábitos. Jason respondió: Sí, papá. ¿Tienes alguna idea?

Como muchos padres harían, el padre de Jason aprovechó sin dudarlo esta invitación para compartir sus opiniones y barajar ideas sobre lo que su hijo podía hacer para cubrir sus necesidades de una forma más saludable.

La cooperación está en nuestros genes

La idea de que la cooperación es necesaria para sobrevivir y prosperar en la vida, y de que es parte de nuestra herencia genética, la sostienen tanto científicos como líderes espirituales.

Los biólogos Tim Roper y Larissa Conradt afirman que existe un instinto natural de cooperación entre los animales para asegurar su bienestar mutuo. En su estudio Group Decision-Making in Animals (Toma de decisiones grupal en animales), concluyen que el estado natural de todos los animales gregarios, incluidos los seres humanos, es la cooperación y no la dominación. Mantienen que la Naturaleza ha dotado a los seres humanos de un sistema de retroalimentación biológico queincluye la producción de endorfinas y sentimientos de alegría cuando nos damos los unos a los otros4. Estos sentimientos nos motivan a continuar reproduciendo y por tanto contribuyendo a la supervivencia de la especie, y más allá, hasta aumentar el bienestar y a la prosperidad del conjunto.

Tenzin Gyatso, el Dalai Lama, también sostiene que la cooperación es una respuesta natural en el ser humano, porque todos somos criaturas sociales, y nuestra supervivencia y bienestar están ligados indisolublemente al bienestar de los demás. El impulso de dar a otras personas y cooperar con ellas por el bienestar mutuo es, por tanto, parte de nuestra naturaleza. En sus palabras: “la interdependencia es una ley fundamental de la naturaleza. No solo las formas de vida más altas, sino también los insectos más diminutos son seres sociales que, sin religión, leyes o educación, sobreviven gracias a la cooperación mutua basada en un reconocimiento innato de su interconexión”5.

Una definición de cooperación que emane de estas perspectivas sería la siguiente: la cooperación es una manera de implicarse en ejercer el poder con otras personas por el bienestar mutuo.

Capítulo 2

Tenerse respeto: las madres y los padres también tienen necesidades

Las personas se convierten en padres o madres con la llegada de su primer hija o hijo. Al contrario de lo que sucedía en generaciones anteriores, cuando las familias eran extensas y constituían una red de conexiones entre diferentes grupos de edad, hoy en día, la llegada del primer retoño es para muchas personas la primera vez que están con un bebé recién nacido, y desde luego, que han de cuidarlo veinticuatro horas al día. Y enseguida nos percatamos de nuestra soledad ante la tarea, sin contar con formación específica, ni manual de instrucciones ni un CD de los que contienen algunos teléfonos móviles. ¡Y eso que es la tarea más importante de nuestras vidas, la que supone el mayor reto! Merece la pena pensar que si hubiera ofertas de empleo para hacer de madre o padre, el cartel diría: No se requiere formación ni experiencia previa.

Así, cuando usted se convirtió en padre o madre, se adentró de forma irreversible en una dimensión de la vida completamente nueva, contando con el siguiente equipamiento: su instinto biológico de supervivencia, su curiosidad natural y una enorme capacidad innata para aprender y crecer. ¡Exactamente igual que su bebé recién nacido! Puede ser una cura de humildad ver lo poco que sabemos y cuánto hemos de aprender sobre la convivencia con niños y niñas. La realidad demuestra que uno aprende sobre las relaciones familiares, la cooperación y los cuidados al mismo tiempo que lo hacen las hijas y los hijos. En los días especialmente desafiantes, su experiencia de vida y su capacidad avanzada para el razonamiento y la resolución de problemas pueden parecerle de poca ayuda.

Cuando empezamos a conocernos mejor, de una forma abierta y autocompasiva, damos el primer paso en el proceso que alienta a nuestras hijas y a nuestros hijos a conocerse a sí mismos.

Daniel J. Siegel

Lo que somos enseña a las niñas y a los niños mucho más que lo que decimos, así que debemos ser aquello en lo que queremos que se conviertan nuestras hijas y nuestros hijos.

Joseph Chilton Pearce

La curva de aprendizaje para la crianza pasa por una considerable pendiente; el desnivel va aumentando a medida que nuestros hijos e hijas van creciendo, y quizá sea desesperante pensar que nunca va a terminar. Muchas madres y padres, al enfrentarse a esta tarea a lo largo del día y cada día, durante unos dieciocho años y asumiendo implicaciones tan importantes para el futuro de ellas y ellos, se acaban consumiendo, al tener que satisfacer las necesidades de sus hijos e hijas y se olvidan de cuidar de sí mismos. Algunas personas piensan que ser buenos padres y buenas ma-dres significa que deben sacrificar sus necesidades por completo. Un padre de seis hijos se puso en pie en uno de nuestros talleres sobre crianza para decir: Es ridículo hablar de nuestras necesidades. Sencillamente hay que afrontar el hecho de que cuando tienes hijos, tienes que sacrificar tus propias necesidades durante dieciocho años. Aquel padre tenía un gesto serio y parecía convencido de ello, y nosotras nos sentimos tristes por él y por su familia. Cuidar de los hijos e hijas sacrificando las necesidades propias tiene un coste muy alto para cualquiera.

¡Sus necesidades como madre o padre importan!

La realidad final –que sus necesidades importan y que ante todo debe cuidar de su persona– se ilustra muy bien tomando como ejemplo el protocolo de seguridad de las compañías aéreas: en caso de emergencia, los padres y las madres deben ponerse la mascarilla de oxígeno primero, y solo entonces ponérsela a sus hijas e hijos. Es fácil ver, en este ejemplo, que las madres y los padres serán de muy poca ayuda si no pueden respirar.

La crianza fuera del avión no es muy diferente, aunque resulte menos obvia. En cualquier caso, satisfacer sus propias necesidades es algo innegociable. Si no cuida de sus necesidades para poder prosperar en la vida, tal vez pueda ayudar a sus hijas e hijos a sobrevivir, pero no tendrá la vitalidad ni la presencia necesarias para ayudarles a prosperar. Ni les estará ofreciendo un modelo de lo que es el autocuidado, que es lo que más necesitarán cuando se vayan de casa.

Sí, las necesidades de los padres y las madres importan, y requieren más atención y recursos de los que hoy en día ofrecen sus comunidades. Nosotras soñamos con formar parte de una comunidad en la que madres y padres puedan recargar las pilas regularmente, aprender y crear comunidad. Nos imaginamos campus escolares transformados en centros comunitarios al servicio de las familias durante las horas de la tarde o los fines de semana. Mientras las niñas y los niños se ocupan con sus actividades, madres y padres podrían recibir empatía, coaching o simplemente disfrutar de la compañía de sus iguales. También podrían hacer yoga, tai-chi, canto coral, clases de cocina o darse un masaje. Los padres y las madres y otros miembros de la comunidad podrían reunirse más a menudo para tratar las necesidades sociales y económicas más críticas de la comunidad. Nos gusta imaginar un mundo que cuente con mucho apoyo de este tipo para madres, padres y familias.

Este libro no es un sustituto del apoyo a las familias y a la crianza que nos gustaría ver en el mundo, pero esperamos que le inspire para identificar y valorar sus necesidades, así como las necesidades de sus hijas e hijos. Vivimos tiempos frenéticos; es difícil, si no imposible, satisfacer al mismo tiempo todas nuestras necesidades. La intención de hacer lo posible en este aspecto ya es un gran paso adelante.

Cubra su necesidad de saber lo que necesita

La mayoría de las madres y los padres que conocemos no lo hacen demasiado bien a la hora de atender a sus necesidades por no saber cuáles son. Como muchas madres y padres, probablemente aprendió a dejar sus necesidades de lado para amoldarse a estándares externos estipulados por su propia familia, sus profesores y profesoras y sus superiores. Dejar de lado las nece-sidades propias ha sido y sigue siendo la norma en todas las estructuras en las que algunas personas ejercen poder sobre otras –incluidas las familias, las escuelas y los gobiernos–. Ha sido sorprendente y triste para nosotras darnos cuenta que madres,padres, profesoras y profesores, a lo largo de la historia, han orientado sin ningún reparo las necesidades elementales de bebés, niños y niñas en aras de la obediencia y el conformismo.

Después de años de haber pasado por alto sus necesidades, muchas personas adultas nos dicen que se sienten insensibles; querrían ser personas más apasionadas, más vivas y más libres, como en su primera infancia. Muchas han borrado sus recuerdos más tempranos y han desistido de mencionar sus sentimientos o necesidades; o incluso tratan con suspicacia a quienes sí lo hacen, tachándoles de personas sensibleras, blandas o dependientes. Aun así, las madres y los padres con los que trabajamos que aprenden a volver a conectar con sus sentimientos y necesidades experimentan una sensación de vitalidad renovada. También consiguen ser más eficaces a la hora de atender a sus propias necesidades.

Conozca el coste de no satisfacer sus propias necesidades

En esos días frenéticos, cuando se acumulan las tareas y va corriendo de un lado a otro sin poder descansar, comer a horas regulares o encontrar un rato para relajarse, es difícil responder con entusiasmo o de forma acertada a las necesidades de sus hijas e hijos. Si no hay espacio para la diversión en su vida, será difícil que sienta entusiasmo ante la insistencia infantil por la diversión. Si no tiene a nadie que le escuche, tal vez le abrume el reto que supone escuchar a sus hijas e hijos.

El coste emocional que conlleva agotar su depósito de energía y, aun así, seguir circulando, no solo le afecta a usted, sino también a sus hijos e hijas. Acabará teniendo interacciones en las que ambas partes pierden: regañando, amenazando, gritando, exigiendo y asignando castigos y recompensas. Finalmente llegará el frenazo: cuando el agotamiento y el agobio simplemente le puedan. Con un montón de dudas, impotencia y desesperanza, lo más probable es que se cuestione el sentido y el propósito de lo que está haciendo, diga cosas que en realidad no quería decir y amenace con acciones que en realidad en absoluto quiere que se produzcan.

Otra consecuencia de descuidar sus necesidades durante demasiado tiempo es que probablemente aparezca el resentimiento. Cuando las niñas y los niños se dan cuenta del precio que paga por cuidar de ellas y ellos, tal vez se sientan culpables por recibir sus cuidados y por tanto se resistan o incluso rechacen lo que les ofrece. Al mismo tiempo, es probable que se lleven la impresión equivocada de que usted es una persona que no tiene necesidades. Y si no son conscientes de cuáles son sus necesidades, no podrán contribuir a satisfacerlas. De una forma u otra, la capacidad de cuidar de sus hijos e hijas con alegría, y la satisfacción que ellos y ellas podrían sentir al contribuir a su bienestar, se verán comprometidas.

Las niñas y los niños son empáticos por naturaleza, quieren y necesitan verse como personas generosas. Por supuesto,hay límites a lo que niñas y niños pueden aportar para satisfacer las necesidades de sus madres y padres; no se puede esperar que sean una fuente primaria para la satisfacción de las necesidades adultas. Una amiga nos contó esta historia sobre cómo su hijo encontró una manera de ayudar cuando supo lo que necesitaba:

Una tarde, mi hijo de dos años y yo habíamos estado jugando durante un buen rato, y me sentía muy cansada. Yo me quería echar una siesta, pero él seguía lleno de energía y quería seguir jugando. Le dije que estaba cansada y necesitaba descansar. Siguió insistiendo en que jugara con él. Finalmente, me puse en su lugar y le dije: Veo que te estás divirtiéndo un montón conmigo y que no quieres parar; simplemente quieres seguir jugando. Estaba tan cansada que no pude pensar en nada que pudiera decir. Yo creo que él apreció el intento de lo que yo quería expresar, porque algo cambió en él. Al poco rato apareció con su propia estrategia. Me dijo: Mami, túmbate y yo me tumbaré a tu lado. Y eso es lo que hicimos. Él se entretuvo solo y me dejó dormir media hora. Cuando me desperté me preguntó: Mami, ¿has dormido suficiente? Me conmovió mucho.

Si hay algo que deseamos cambiar en nuestras hijas y en nuestros hijos, antes deberíamos examinarlo y ver si no se trata de algo que sería mejor cambiar en nuestra persona.

Carl G. Jung

Aprenda nuevos hábitos para cuidar de su persona

Habría mucho que comentar sobre cómo aprender a reconocer las señales que nos advierten que no nos estamos cuidando, antes de sorprendernos de una crisis. Hace falta un gran compromiso y mucha perseverancia para dejar atrás viejos hábitos de abnegación y sacrificio y desarrollar nuevos hábitos de autoaceptación y autorespeto. Sin embargo, hemos visto a muchas madres y padres lograrlo, después de tomar conciencia a de que el hecho de no cuidarse contribuía a aumentar el estrés y el conflicto en la familia. Antes de que vuelva a encontrarse “circulando con el depósito vacío”, pruebe a (1) hacerse consciente de las señales que le advierten de que está sin energía o a punto de decir o hacer algo de lo que después se arrepentirá, (2) hacer una pausa y varias respiraciones profundas y (3) tomarse Tiempo para la autoconexión. Véase la sección “Tiempo para la autoconexión”, en la Parte III, Tema: Prácticas que enriquecen la vida.

EJERCICIO: Tómese 10 minutos

Si es usted un padre o una madre que está descuidando los requisitos básicos para su bienestar, puede romper el ciclo de autosacrificio tomándose cada día 10 minutos para si mismo. Unos pocos minutos representa una gran ayuda frente a no dedicar ningún tiempo. Puede dedicar ese tiempo a reflexionar sobre lo que es importante para usted, a recordar aquello por lo que siente gratitud, a meditar o a rezar, a leer algo que le inspire, a valorar sus propios esfuerzos, a darse empatía por los retos a los que se enfrenta o a celebrar cómo está cubriendo sus necesidades.

EJERCICIO: Descubra qué necesita

Le invitamos a leer la siguiente lista de necesidades. Son necesidades que todas las personas tenemos. Las madres y los padres con los que trabajamos han encontrado esta lista muy útil para reflexionar sobre las necesidades que tienen cubiertas y las que les gustaría satisfacer mejor. Algunas personas simplemente toman nota de ella mentalmente mientras van leyendo la lista; otras señalan las necesidades que están cubriendo con un signo de suma y las que no están cubriendo y les gustaría cubrir con un signo de resta. Estas personas nos cuentan que repetir periódicamente este ejercicio les ayuda a estar al día consigo mismas. También nos dicen que cuando toman conciencia de las necesidades que quieren cubrir, aparecen con más facilidad formas sencillas de satisfacerlas.

Las madres y los padres (y todas las personas) necesitan:


(Encontrará más ejemplos de necesidades en la “Lista de necesidades”, Parte III, Tema: encuentros familiares.)

Cubra su necesidad de sanar el dolor del pasado

Un reto grandísimo para poder llevar a la práctica una crianza respetuosa tiene que ver con la angustia que arrastramos del pasado, especialmente de las experiencias dolorosas vividas con nuestra propia familia en la infancia. Es probable que ni siquiera sea consciente de que tiene este dolor hasta que algo en su hijo o hija desencadene en usted una reacción automática inusualmente intensa.

Su hijo dice No y le aparta las manos cuando intenta abrocharle el cinturón de seguridad. Le abrocha el cinturón a la fuerza mientras exclama con brusquedad: ¡No me contestes así! Arranca el coche temblando, conmocionada y con sentimiento de culpa. Más tarde siente un gran abatimiento y se pregunta: ¿De dónde ha salido esa reacción? Más adelante reconoce la voz:¡Suena exactamente como mi madre! ¡Nunca pensé que yo diría algo así!

Las reacciones precipitadas y automáticas –cuando no se dan en respuesta a una verdadera emergencia– son indicadores de que está experimentando lo que Daniel Goleman llama “un secuestro emocional”1 En esos momentos, el neocórtex –la parte del cerebro donde tiene lugar el razonamiento– se bloquea para permitir que quede a cargo el cerebro primitivo, que se ocupa de la supervivencia. Cuando eso sucede, existen tres opciones: lucha, huida o parálisis. En esos momentos es fácil pensar que su hija o hijo es el problema. O tal vez ni siquiera pueda pensar y simplemente se ciegue y reaccione. Los desencadenantes automáticos que se activan cuando se tocan esas fibras son como las luces rojas del salpicadero del coche. Le están diciendo que salga de la carretera, apague el motor y abra el capó para averiguar dónde está el problema. Sin embargo, su primera reacción podría ser pisar a fondo el acelerador y seguir adelante a toda velocidad.

Cuándo pulsar el botón de pausa

Cuando esté en medio de una reacción automática intensa, como no puede confiar en su capacidad para pensar racionalmente y con claridad, sencillamente tome nota de lo que las señales intentan decirle: podría tratarse de una necesidad suya no cubierta que pide a gritos su atención, o podría ser un dolor del pasado que ha sido estimulado de nuevo. En ambos casos, pulse el botón de Pausa antes de reaccionar y tómese tiempo para la autoconexión.

Cuándo pedir ayuda

Cuando el dolor del pasado aparece con frecuencia, tome medidas fuera de la familia cuanto antes. Sanar el dolor del pasado lleva tiempo y puede ser más fácil cuando se cuenta con amistades o terapeutas. Si decide emprender ese viaje, puede iniciar una etapa emocionante de reconexión con su persona, que le permitirá traer más claridad, comprensión y armonía a sus interacciones familiares.

Cubra su necesidad de apoyo e inspiración

Tenemos la esperanza de que encontrará muchas maneras de mantener su depósito de energía lleno, comenzando por asegurarse de descansar, comer con regularidad y distraerse. También esperamos que adquiera el hábito de tomarse pausas diarias de inspiración para recordar cuáles son sus objetivos respecto a la crianza. Puede leer un párrafo de este libro, reflexionar sobre una cita o revisar alguno de los cuadros. Esperamos que, a medida que se vaya haciendo más consciente de sus necesidades, comience a percibirlas con más frecuencia y a satisfacerlas con más confianza y eficacia. Puede ser la persona vital y animada que quiere ser, por su propio bienestar y por el bienestar de sus hijas e hijos.

En lugar de castigar a nuestras hijas e hijos imponiéndoles el aislamiento, ofrezcámonos como padres o madres tiempo para descubrir nuestras propias necesidades, nuestro verdadero ser. No podrá cuidar de sus hijas e hijos hasta que no aprenda a cuidar de su propia persona.

Cheri Huber

Su propio concepto como madre o padre importa

No hay nada como ser padre o madre para descubrir defectos y facetas de uno mismo que distan de la perfección. No hay nadie como su hija o hijo para poner a prueba su habilidad para relacionarse y su agilidad en el momento una y otra vez. Y para que haga cosas que no concuerdan con lo que dice. Con tantos espejos sostenidos frente a su humanidad, es posible realizar un gran aprendizaje. No obstante, eso depende en gran medida de qué haga cuando observe esos pensamientos que distan de ser compasivos, y esas acciones que distan de ser perfectas. ¿Se va a juzgar, a reñir y a castigar? ¿O va a observar sus imperfecciones con compasión y aprender de los errores sin perderse el respeto?

Puesto que siempre hay algo nuevo que aprender –sobre su persona, sobre sus hijas e hijos, sobre sus relaciones– no puede esperar que su actuación sea perfecta. De hecho, la idea de ser un “buen” padre o una madre “perfecta” va a añadir un grado extra de dificultad a la tarea. Si, en lugar de albergar esas ideas, aborda la práctica de la crianza con la seriedad y reverencia con que los jugadores profesionales de golf practican su swing, o los músicos profesionales abordan la práctica de su instrumento, evitará el enorme hándicap que supone albergar pensamientos de autoexigencia y autocrítica. Le interesa mantener toda su energía y atención disponibles para la tarea que tiene entre manos: cuidar de sus propias necesidades y de las necesidades de sus hijas e hijos.

Aprenda de los errores con compasión

El modo en que gestiona las cosas que desearía haber hecho de manera diferente es un poderoso modelo para sus hijas e hijos. En la Clave 6 se presentan maneras específicas de aprender de los errores de forma compasiva. Estas prácticas comienzan con la comprensión de que uno siempre hace las cosas lo mejor que puede para satisfacer sus necesidades humanas. Si salta a la yugular de su pareja o grita a sus hijas e hijos no es por maldad o con una intención negativa. Detrás de cada acción que lleva a cabo y también de las de sus hijos e hijas hay necesidades humanas, tanto si se tiene conciencia sobre ellas como si no. Recordarse esto le ayudará a esquivar el autojuicio y le encaminará hacia la autoempatía, brindándose así energía positiva y motivación para poner en práctica nuevos hábitos.

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