Kitabı oku: «Poesía helenística menor (Poesía fragmentaria)»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 193

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., las traducciones de este volumen han sido revisadas por JOSÉ LUIS CALVO
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1994.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO296
ISBN 9788424932251.
INTRODUCCIÓN GENERAL
ENCUADRE LITERARIO E HISTÓRICO
Este libro pretende ser una Antología lo más completa posible de textos traducidos de poetas helenísticos no dramáticos conservados fragmentariamente. Por consiguiente, quedan fuera de su marco los grandes poetas Calímaco, Teócrito, Apolonio de Rodas, y obras íntegramente transmitidas como la Alejandra de Licofrón, Fenómenos de Arato, Teriacas y Alexifármacas de Nicandro de Colofón y, por coherencia lógica, cualquier otro poema o fragmento adscrito a los autores mencionados, salvo unas significativas muestras de Arato que lograron enorme repercusión en la época.
Por análogo motivo descartamos a los conocidos poetas bucólicos Mosco y Bión de Esmirna, normalmente alineados en las ediciones, traducciones y estudios junto al propio Teócrito, su más ilustre representante, y, por mayor motivo, una gran parte de la poesía epigramática que está ya traducida en esta misma Colección por M. Fernández-Galiano.
Contemplamos igualmente la poesía anónima y aunque tuvimos la idea de incluirla toda a la par que la de cada autor en este volumen, pues, en general, es más bien poco lo transmitido, hubimos de abandonarla, a pesar de no ser muchos sus fragmentos, por no exagerar la magnitud de esta publicación.
El criterio para fijar los límites cronológicos del período literario helenístico o alejandrino ha sido muy amplio y flexible. Ampliamos su inicio para la vida u obra de los autores pertenecientes al segundo tercio del s. IV a. C., y postergamos su final hasta plena época imperial romana, en que se ha producido el florecimiento de su gran poesía tan endeudada con la helenística, cronológicamente inmediata. De este modo es posible acoger además a iniciadores del nuevo modo de componer alejandrino, como Filetas de Cos, e incluir a otros tardíos cuyo espíritu y estilo literario siguen siendo los de sus antecesores o son casos de dudosa adscripción, como Melino y su Himno a Roma , o Filón de Tarsos y algún otro.
GÉNEROS DE POESÍA
Los tipos de poesía representados responden a los generalmente establecidos de épica, elegíaca, epigramática, satírica, paródica, lírica y didáctica. Mas, a su vez, esta última es subdivisible en muy varia temática, casi tanta como los múltiples saberes y actividades humanas, pero que, por lo que respecta a nuestros textos, cabe reducir a la matemática, astronómica, médica o farmacológica, zoológica, gastronómica y ética. Nos hallamos, por tanto, ante una poesía perfectamente estructurada y eminentemente funcional. Sin embargo, ni la libertad temática dentro de cada género ni la potenciación del saber, que ha hecho brotar el nuevo modelo de poeta docto o erudito, permiten circunscribir a un solo tipo o subtipo de creatividad poética a la mayoría de estos escritores. Ello ocurre, no obstante, únicamente en el caso de autores ocasionalmente poetas, como algún gran científico, o en el de verdaderos profesionales que sirven a la comunidad o a sus dirigentes mediante tales conocimientos, caso de médicos y filósofos o de compositores de determinados géneros literarios, cual el hímnico cultual o el epigramático. Aun así el hecho es sin duda indicativo de la sublimación del saber por el arte y su fusión e identificación en la época.
AUTORES COMPRENDIDOS
El núcleo de estos autores lo constituye el tipo de poeta filólogo que combina la creatividad literaria con la transmisión del saber emergido del conocimiento de la poesía anterior en sus aspectos tanto cultural y léxico como estético formal. Es el caso del propio Filetas, el refinado escritor «barroco», de su inmediato seguidor el amable y solemne elegíaco Hermesianacte de Colofón, y de los máximos representantes de las grandes Escuelas alejandrinas: el omnisapiente y perfeccionista del estilo Eratóstenes de Cirene, el hermético «manierista» Euforión de Calcis, el excelente versificador Arato de Solos, el agudo Antágoras de Rodas o el esteticista y arcaizante Riano de Creta.
Todos ellos son auténticos polígrafos cuyo verso oscila desde la épica hasta el epigrama y la elegía o la poesía lírica o humorista. Y con ellos, en conjunto o a retazos, entroncan varios de los restantes. En la orientación formal y temática de Euforión se desenvuelven Alejandro el Etolo, antecesor y autor trágico como él y merecedor con Licofrón de conformar la Pléyade de los dramaturgos de su tiempo, el sensitivo Arquitas de Anfis o el preciosista y artificioso innovador del caligrama Simias de Rodas con sus poemas, curiosos puzzles en el contenido e imitadores en la forma de figuras que hallan eco en la Siringa de Teócrito o en Dosíadas y su Altar , inmersos por entero en el enigmático simbolismo licofroniano. En la línea didáctica de Arato se halla Alejandro de Éfeso, y en la de Nicandro de Colofón, Numenio de Heraclea o, en menor medida, otro médico como él, Eutidemo el Ateniense, a quien sobre todo interesa el tema culinario junto al farmacológico, y literatos al margen de la medicina, como el elegante narrador Páncrates el Arcadio o el trágico Heliodoro de Atenas.
De ellos deben ser separados poetas médicos como Aglayas de Bizancio o Filón de Tarsos, de quienes conservamos recetas con remedios para ciertas enfermedades ofrecidas en el cifrado y erudito modo de expresión de Licofrón y los caligramas, y el teriaco , o fármaco contra animales venenosos, expuesto en estilo llano y ocasionalmente en verso, de Eudemo, médico de la corte de Antíoco VIII. Poeta circunstancial fue igualmente el gran matemático Arquímedes, al componer su célebre Problema de los bueyes de Helios , siguiendo sin duda el signo de los tiempos y evocando tal vez juveniles fechas de ejercitación literaria. Precisamente lo remitió a su maestro el polígrafo Eratóstenes, quien, por cierto, confeccionó otros famosos versos dedicados a la duplicación del cubo, también transmitidos.
En vertiente menos pragmática de la poesía de esta época se mueven notables poetas no menos sabios o eruditos, como los epigramáticos Posidipo de Pela, autor a la par de épica y elegías, Hédilo, Arquimelo, Arquelao, a caballo entre la erudición y el gusto por el relato, y Aristocles. Elegíacos como Fanocles, seguidor directo de Filetas al igual que Hermesianacte, Hédile, madre del mencionado Hédilo, Agatilo; el autor de epitalamios (cantos de boda) Agaméstor, o la excelente poetisa épica Mero, compositora también de otros géneros, poesía lírica y elegíaca, según lo habitual en el Helenismo, y el pintoresco versificador de hexámetros Menófilo Damasceno. La historia de otros pueblos, como Israel, está representada con dignidad por los poetas épicos judíos Filón el Mayor y Teódoto, grandilocuente y enigmático el uno y muy imbuido el segundo del espíritu homérico.
Tampoco faltan valiosas muestras de lírica cultual hímnica: el Peán délfico de Limenio, transmitido con su notación musical; el dedicado a Dioniso de Filodamo de Escarfea, de notorio hálito báquico, o los no menos bellos himnos Pítico y a Hestia de Aristónoo, y los de Hermocles e Isilo. El de Hermocles es precisamente un itifalo dedicado al deificado monarca helenístico Demetrio Poliorcetes, novedad de este período histórico. La parodia, cómico remedo de la épica, nacida con Hegemón de Tasos en época clásica, alcanza ahora su auge gracias a Arquéstrato de Gela y al graciosísimo Matrón de Pítane, que nos recrean con una temática de festines. Y no menos divertida nace la sátira griega, conocida como Spoudogéloion (género «comicoserio») por obra de cínicos, escépticos y estoicos, con hondo y subversivo contenido ético. El filósofo Crates de Tebas, autor también de parodias, los yambógrafos moralistas Cércidas, Fénice, Parmenón, Sótades de Maronea y el escéptico Timón de Fliunte, llenos de gracia e ingenio, la representan ampliamente en estas páginas.
Paródico a la manera del cínico Crates es, finalmente, el alegorizante filólogo de la Escuela de Pérgamo Heródico de Babilonia, que arremete en los versos conservados contra sus antagonistas de Alejandría, los aristarqueos, o se burla de los contrariados amores de Sócrates.
Como colofón de los autores tratados en este libro antológico de los poetas del Helenismo, mencionamos aquí a los poetas didácticos de temática filosófica con enfoque serio y elogioso, como Lobón el Argivo y el epigramático Ateneo. Y culminamos el libro con las poesías anónimas distribuidas por géneros.
Gracias a lo antedicho pensamos que el lector tiene ya una sumaria visión del contenido y autores que este libro le ofrece. Los detalles sobre ellos y los géneros poéticos en que se expresan los hallará en las Introducciones particulares a cada autor o género, junto con las referencias a la bibliografía especializada.
BIBLIOGRAFÍA GENERAL
Las ediciones de los textos griegos son las colecciones específicas para este período, de J. U. Powell, Collectanea Alexandrina. Reliquiae minores Poetarum graecorum aetatis Ptolemaicae 323-146 a. C ., Oxford, 1925, y H. Lloyd-Jones y P. Parsons, Supplementum Hellenisticum , Berlín, 1983. Mas por lo que respecta en particular a los poetas satíricos, materia en la que divergimos principalmente en cuestión de lecturas del texto original por haber sido objeto de nuestras investigaciones, deben tenerse en cuenta otras ediciones, como las de E. Diehl, Anthologia Lyrica Graeca , I-III, Leipzig, 1950-1954, y A. D. Knox, Herodes, Cercidas and the Greek Choliambic Poets , Londres-Cambridge, 1967, reimpr. De entre ellos, para el nuevo texto de Fénice, cf. José A. Martín García, Fénice de Colofón , Madrid, Univers. Complutense, 1981, y «Probabilidades de reconstrucción de un texto fragmentario de poesía griega», Actas I Congreso Andaluz de Estudios Clásicos , Jaén, 1981, 276-79, y para el de Cércidas de Megalópolis, cf., además del citado Knox, E. Livrea, Studi Cercidei (P. OXY. 1082) (Papyrologische Texte und Abhandlungen, 37), Bonn, 1986, y José A. Martín García, «Anotaciones al Meliambo 1 Diehl de Cércidas. Problemática y datación», Analecta Malacitana 4, 2 (1981), 331-54; «Restitución de los frs. 47 y 17-51 de Hunt a las porciones perdidas del Meliambo 2 D. de Cércidas», ANMAL 5, 1 (1982), 117-25, y «Los Meliambos Cercideos (P. OXY. 1082). Intento de reconstrucción», Minerva 4 (1990), 105-29. Obras muy recomendables para el conocimiento literario de este período son J. U. Powell-E. A. Barber, New Chapters in the History of Greek Literature , I-II, Oxford, 1921-1929; U. von Wilamowitz-Moellendorf, Hellenistische Dichtung in der Zeit des Kallimachos , I-II, Berlín, 1924; A. Körte-P. Handel, Die hellenistische Dichtung = La poesía helenística [trad. J. Godo], Barcelona, 1973; R. Pfeiffer, History of Classical Scholarship from the Beginnings to the End of the Hellenistic Age = Historia de la Filología Clásica I [trad. J. Vicuña, María R. Lafuente], Madrid, 1981; AA. VV., Problemas del Mundo Helenístico , Madrid, 1961, y Estudios sobre el Mundo Helenístico , Sevilla, 1971; P. M. Fraser, Ptolemaic Alexandria , I-III, Oxford, 1972; Ph. E. Legrand, La poésie alexandrine , París, 1924; G. Giangrande, L’humour des Alexandrines , Amsterdam, 1971; T. B. L. Webster, Hellenistic Poetry and Art , Londres, 1964.
Capitales para este trabajo han sido los diversos volúmenes de la Realencyclopädie der classischen Altertumswissenschaft de Pauly-Wissowa, y Der kleine Pauly , y, entre los manuales de Historia de la Literatura griega, F. Susemihl, Geschichte der griechischen Literatur in der Alexandrinerzeit , I-II, Leipzig, 1891-1892. Sólo en ellos cabe encontrar todos los poetas estudiados. Otros manuales de interés son los siguientes: A. y M. Croiset, Histoire de la Littérature Grecque , V. Période Alexandrine et Période Romaine , París, 1928 (del que es inteligente sumario para Enseñanza Secundaria el Manuel de igual título de 1900); W. Schmid-O. Stahlin, Geschichte der griechischen Literatur , II, 1, Munich, 1920; A. Lesky, Geschichte der griechischen Literatur = Historia de la Literatura Griega [trad. Díaz Regañón, B. Romero], Madrid, Gredos, 1968; R. Cantarella, La Letteratura Greca dell’Età Ellenistica e Imperiale = La literatura Griega de la época helenística e imperial [trad. E. L. Paglialunga], Buenos Aires, 1972; P. Levi, A History of Greek Literature , Middlesex, 1985; P. E. Easterling B. M. W. Knox (eds.), The Cambridge History of Classical Literature , I. Greek Literature = Historia de la Literatura Clásica, I. Literatura Griega [trad. F. Zaragoza], Madrid, 1990, y, finalmente, J. A. López Férez (ed.), Historia de la Literatura Griega , Madrid, 1988.
NUESTRO TEXTO
Nunca se había ofrecido en español una traducción conjunta de estos poetas, y las versiones existentes sobre ellos son muy escasas y reducidas a los más notorios.
Nuestra traducción ha procurado ser lo más fiel al estilo de cada poema vertido y aunque prefiera mantener la forma lineal de texto sangrado del original, no pretende ser poética, pues el resultado, si estuviéramos cualificados para ello, sería lógicamente un poema distinto, que ni está en nuestra mano ni intención. En los rarísimos casos que pudiera sonar a tal sería por mero reflejo mimético, sin duda buscado, del original.
RECONOCIMIENTOS
Vaya mi agradecimiento a Ana Jiménez García y María Paz Navarro Navarro, licenciadas en Filología Clásica, que con cariñoso gesto, por propio ofrecimiento, han elaborado los índices de este libro.
AGAMÉSTOR EL FARSALIO
1. Autor y obra
No contamos con otras noticias suyas que las de Tzetzes, ofrecidas por nosotros con el texto. Según ellas habría sido autor de Epitalamios, cantos de boda. Y sus versos conservados dedicados a las nupcias de Tetis habrían quedado grabados en el ágora de la ciudad tesalia de Heraclea.
El dato del doble nombre de Aquiles contemplado en el epitalamio es mencionado también por Focio en su Biblioteca 152b29 como extraído de la producción histórica de Ptolomeo Queno, que vivió en torno al 100 d. C. Ello lleva a Hercher a considerar el texto de Agaméstor fuente citada por Ptolomeo y, en consecuencia, por resultar el supuesto poeta tan desconocido como la mayoría de sus fuentes, a rechazar su autenticidad y reducirlo a mera ficción inventada por aquél. La razón de ello, de acuerdo con Crusius, sería la de convertir a Aquiles en paisano suyo, nacido como el historiador en Farsalia, en tanto resultaría su coetáneo el supuesto Agaméstor. Tal personaje mítico es, en efecto, mencionado en Quinto de Esmirna VI 466, además de en Apolonio Rodio II 852, como hace notar Von Wilamowitz, quien por cierto reconoce la dificultad de definirse sobre la cuestión.
Mas actualmente, tras el libro de K.-H. Tomberg, se suelen aceptar como auténticas las fuentes de Ptolomeo Queno, tal como hacen Lloyd-Jones y Parsons en su edición y nosotros en esta traducción, toda vez que no se considera hoy a este autor tan mentiroso como en fechas anteriores. Según los propios editores citados advierten, etimologías similares acerca de Aquiles se hallan igualmente en Euforión, fr. 57 Powell y otros.
2. Datación
La datación de Agaméstor el Farsalio debe deducirse del término ante quem de la vida de Ptolomeo, que, aunque no sea muy preciso, le sitúa sin duda en el período helenístico, dato corroborado por el cuidado estilo y léxico de su única fragmentaria composición transmitida.
Otros Agaméstor de que tenemos noticias son un arconte de Atenas y un filósofo Académico, cf. Wilhelm y Von Arnim, respectivamente, en RE , I, 1, col. 729, y en cuanto a la referencia de Lloyd-Jones y Parsons, vid. o . c ., pág. 5, con remisión a Apolodoro, Biblioteca 3, 13, 6.
3. Bibliografía
La bibliografía aludida arriba, ordenada según las citas, es la siguiente: R. Hercher, «Über die Glaubwürdigkeit der neuen Geschichte des Ptolemaeus Chennus», Fleck. Jahrb. Supplem . 1, 280-292; O. Crusius, artículo «Agaméstor», en Pauly-Wissowa, Realencyclopadie der classischen Altertumswissenschaft (RE) , I, 1, col. 729; U. von Wilamowitz-Moellendorf, Hellenistische Dichtung in der Zeit des Kallimachos , I, Berlín, 1924, pág. 237, nota 4; K.-H. Tomberg, Die «Kaine Historia» des Ptolemaios Chennos (tesis doct.), Bonn, 1967, págs. 76 sigs., 97 y 127 sigs.
EPITALAMIO DE TETIS
Agaméstor el Farsalio en su Epitalamio de Tetis dice que Aquiles se llamó antes Pirísoo y luego Aquiles, como muestran sus versos: «Al bebé…» .
TZETZES , A la Alejandra de Licofrón 178 (II, pág. 89 Scheer).
Agaméstor el Farsalio en su Epitalamio de las bodas de Tetis afirma que se llamó antes Pirísoo y no Aquiles, y dice así:
Al bebé el nombre de Pirísoo puso, mas Aquiles
Peleo le llamaba 1 , porque el labio, cuando yacía
en cenizoso polvo 2 , las llamas le arrebataron;
uno de ambos labios, que ardió de improviso.
TZETZES , A la Ilíada , pág. 811, 31 Bachmann.
AGATILO EL ARCADIO
1. Identidad del autor
Según noticia de Dionisio de Halicarnaso fue poeta elegíaco. Mas al igual que el anterior y tantos otros poetas de esta Antología, apenas si tenemos datos de este Agatilo de Arcadia. Incluso su verdadero nombre ha planteado problemas: para unos, Fick, Personennamen …, pág. 3, es abreviatura de Agatángelo; otros, Eusebio de Cesarea y Syncellus, lo denominan Agatimo o lo identifican con el Agatónimo citado en Sobre los ríos de Pseudo-Plutarco (cf. C. Müller, FHG , IV, pág. 292). No obstante, O. Crusius, RE . I, 1, cols. 763-64, ha hecho las oportunas clarificaciones al respecto. Califica de lectura errónea la denominación de Agatimo de Eusebio, autor antiguo que transmite prácticamente en lo demás el mismo texto que Dionisio, y de nada fiable la identificación con Agatónimo de Syncellus. Y ello con toda razón, por cuanto en el primer caso es fácil la confusión de la doble lambda del original Agáthyllos con la M, dentro de los caracteres unciales o mayúsculas de las fuentes griegas, y en el segundo por la ausencia de razones plausibles para ello.
2. Adscripción a grupo literario y datación
E. Rohde sugiere la posibilidad, bastante lógica, de que perteneciera al grupo de elegíacos helenísticos tardíos, predecesores de Propercio y Ovidio en el tiempo, y los motivos temáticos, el tratamiento de los Aítia Rōmaiká o Motivos Romanos , a que corresponden el fragmento transmitido y la noticia (1 y 2), serían, por tanto, posteriores a sus paisanos y colegas helenos que ya habían hecho lo propio en cuanto a los motivos de sus ciudades al comienzo y en plena época helenística 3 . En tal grupo se contarían elegíacos y epigramatistas, pues coinciden en el metro, como, en particular, Filodemo de Gádara y otros tales de similares contenidos en sus versos, cuales Arquías de Antioquía, Limenio, Símilo y Alfeo de Mitilene.
Del estilo de tan escasos versos transmitidos de Agatilo parece desprenderse, a lo sumo, su gusto por el encabalgamiento (abrupto) y el hipérbato.
1
ELEGÍA
Lo sucedido tras la partida (de Eneas) aún ofrece mayor incertidumbre a la mayoría. Unos, en efecto, tras hacerle viajar hasta Tracia, dicen que allí acabó su vida… Otros le sacan de Tracia y lo trasladan al interior de Arcadia y dicen que habitó en la Arcadia Orcómeno y en la llamada Neso…
Y los hay que míticamente cuentan que Eneas llegó allí, pero que, no obstante, no acaeció el final de su vida en estos lugares, sino en Italia, como entre otros muchos manifiesta también Agatilo el Arcadio, que en una elegía dice lo siguiente:
Alcanzó Arcadia y en Neso encomendó a sus dos
hijas, lechos a desposar de Codone y Antémone 4 ,
y él al país de Hesperia 5 partió y engendró a Rómulo,
su hijo varón.
DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma 149, 1 (I, pág. 77 Jacoby)
2
Cefalón el Gergitio, historiador muy antiguo, dice, en efecto, que en la generación siguiente a la de la Guerra de Troya fue fundada la ciudad (Roma) por los que junto con Eneas se salvaron de Troya, y manifiesta que Romo 6 , conductor de la colonia, fue su fundador, y que era uno de los hijos de Eneas, pues refieren que a Eneas le nacieron cuatro hijos: Ascanio, Eurileonte, Rómulo y Remo. También coinciden en la época y el conductor de la colonia Demágoras, Agatilo (Agatimo, según Eusebio) y otros muchos.
DIONISIO DE HALICARNASO , Historia antigua de Roma I 72, 1 (I, pág. 115 Jacoby).
AGLAYAS (o AGLAIDAS) DE BIZANCIO
1. Identidad del autor y datación
Médico de profesión, compuso el poema Remedio de cataratas incipientes . Fue su maestro Alejandro Filaletes de Laodicea, médico también y autor de varios libros de medicina. Debido a que este segundo fue contemporáneo algo más joven de Estrabón (64 a. C. post 24 d. C.), ha de situarse cronológicamente a Aglayas, junto con sus condiscípulos Demóstenes Filaletes y Aristóxeno, entre ambos siglos I a. y d. C., y su plenitud vital y creativa, durante los reinados de Claudio o Nerón. Mayor dificultad encierra averiguar a qué poeta de nombre Demetrio dirige su poesía. Según Diógenes Laercio, hubo veinte famosos así llamados y quedan de este período helenístico restos poéticos de dos tan sólo. Podría tratarse de uno de ellos, Demetrio de Trecén, que seguramente vivió en época augústea.
2. Obra y estilo
Sus versos, dísticos elegíacos en serie con los hexámetros catalécticos o heroicos, esto es, truncados en su final a veces, no carecen de elegancia, mas destacan sobre todo por su índole léxica rebuscada y eruditamente enigmática. Por ello les acompañan en el códice la oportuna explicación, que nosotros ofrecemos igualmente traducida a continuación 7 .
3. Bibliografía
La edición del códice que aporta el texto es de M. Sichel, Rev. de Philol., Littérat. et d’Hist. Anciennes 2 (1847), 7, y el poema es recogido con posterioridad por F. C. Bussemaker, Poetae Bucolici et Didactici , III, París, 1851, págs. 97-98. Un estudio sobre Aglayas, bien breve por cierto, corresponde a M. Wellmann, RE , I, 1, col. 824.
REMEDIO DE CATARATAS INCIPIENTES
Trata de las cataratas incipientes, obra de Aglayas, nobilísimo Bizantino descendiente del linaje de Heracles, discípulo de Alejandro (Filaletes) y condiscípulo y amigo de Demóstenes. Los versos son elegíacos heroicos en serie:
Yo, Aglayas de Bizancio, este buen regalo, como médico,
brindo a ti, mi colega poeta,
remedio de ojos, Demetrio, de cataratas incipientes
por mi laboriosidad descubierto,
y para tu afección excelente y para todos provecho [5]
constante, hasta superar la gravedad.
Cuantos ingredientes tiene, debo decir, pues es poderoso
compuesto para socorrer al paciente:
Un pentóbolo de flor de bronce y en igual peso grata
progenitora del muerto por jabalí. [10]
Y por un óbolo menos que ellos, ardiente pepita agrega
que en suelos caláticos crece.
Y dos didracmas toma, el uno de flor de rabio cabello
y otro de genitales del domapotro.
[15] Y media medida del que falso nombre del padre sea,
que con hijo de esclava la hija casó.
Y luego pon de jugo de alóion mitad que el anterior
y un óbolo de espiga Indogénica.
Doble peso vaya con él de piedra de primavera,
[20] y doble peso de espuma Facusia.
Peso por valor de treinta y dos dracmas añádele aún
de flor de espuma de mar helado.
Y savia de † Zacóriso †, en número de dracmas a Musas igual,
séale combinada por ti además
[25] a cuatro partes de cótile 8 del elaborado no con manos
sino con bocas en suelo de Acte 9 .
Y finalmente, uno tras otro, todo molido, con líquido mezcla
y pon, cuidadoso, en vaso de plata.
Códice Parisino 2726
EXPLICACIÓN DE LOS ENIGMÁTICOS INGREDIENTES DEL FÁRMACO
Versos
| 10: | El muerto por jabalí es Adonis. Progenitora equivale a madre, cuyo nombre es Mirra (= Esmima). | |
| 11-12: | Caláticos († Galaicos †) 10 : (La pimienta) crece en el río Ganges de la India. | |
| 13-14: | La flor de rubio cabello es el azafrán y los genitales del domapotros (= Cástor) 11 es el castóreo. | |
| 15-16: | Del que falso nombre del padre sea: Es el falso nombre de la amarga hiel, pues siendo dulce así se le llama. Y él (el padre), Aléctor evidentemente (= El Gallo, su pseudónimo, no su propio nombre según esta interpretación, y de cuya hiel se trata), casó a su hija con Megapentes, el hijo de Menelao nacido esclavo (por nacer de esclava, para unos de nombre Píeris, para otros Téride). Pues Homero, en efecto, dice: Ella † mediante engaño se unió † a Aléctor de Esparta (Odisea IV 10-11). | |
| 17: | alóion (?) 12 es el agraz, llamado así por el médico Poliido en Sinonimias de los fármacos . | |
| 18: | La espiga Indogénica es el nardo de la India. | |
| 19: | La piedra primaveral es la hematites, pues Calímaco llama a la primavera sangre (hema) e igual Nicandro. | |
| 20: | La espuma Facusia es la flor de nitro, pues Poliido llama al nitro Facusio (de Facusas de Egipto) 13 . | |
| 22: | Flor de espuma de mar helado equivale al agua helada: Espuma marina 14 . Así la llama Poliido. | |
| 23: | Savia Zacórisa (?) es el bálsamo, pues Polidoro la llama Zacoricio 15 . | |
| 26: | Con bocas, porque las abejas elaboran la miel con ellas 16 . |
ALEJANDRO DE ÉFESO
1. Identidad del autor
Sabemos por noticias de Estrabón, principalmente, que fue un estadista del s. I a. C., contemporáneo, por tanto, de Cicerón, rétor y polifacético escritor, apodado Licno («Lámpara» o, si se prefiere, «Candil») por sus muchas horas nocturnas dedicadas al estudio (fr. 1).
2. Obra y estilo
Según diversas citas, escribió sobre Historia, tema al que se adscribiría las Guerras Marsias que le atribuye Aurelio Víctor, si no fuera por la nula fiabilidad de este autor desdeñado por la crítica en general 17 . A ella alude la noticia de nuestro fr. 18.
Con seguridad, en cambio, compuso dos poemas didácticos, uno de materia geográfica con descripción de los Continentes conocidos entonces (Europa, Asia y Libia = África) y otro de Astronomía con el título y la orientación del célebre Fenómenos (Celestes) de Arato. No obstante y puesto que fueron muchos los autores de este tipo de poema, alguna fuente, como Teón de Esmirna, lo atribuyó a Alejandro el Etolo, tal como Calcidio a otro homónimo apelado el Milesio 18 . Mas a partir del estudio de Naecke, Opuscula , I, pág. 13 sigs., se admite generalizadamente como más fidedigna la adjudicación de Heráclito, el comentador de Homero, al Efesio 19 . Determinante para ello ha sido la calidad de estos versos, inferior a la que se esperaba del Etolo. Cicerón mismo, A Ático 2, 20, 6 y 22, 7, había calificado su poesía de «inhábil, aunque no desaprovechable » 20 .
3. Transmisión e influencia
Veintiséis versos conservamos del poema Fenómenos (fr. 2) y es, sin embargo, mucho más que los apenas ocho incompletos y algunas glosas de La Descripción de la Tierra (frs. 3-17). Mas sabemos que esta última ejerció importante influjo sobre Varrón Atacino y la tuvo igualmente en cuenta Dionisio Periegeta en tiempos de Adriano. A Meineke, Analecta Alex ., Berlín, 1843, págs. 371-77, corresponde el mérito de la primera edición completa de sus fragmentos.
1
NOTICIA
Hiponacte es el poeta de Éfeso y Parrasio y Apeles sus pintores, y entre los más recientes se encuentra el rétor Alejandro, apodado «La Lámpara», que fue gobernante y escribió historia y dejó versos, en los que dispone los cuerpos celestes y describe los continentes, con adjudicación de un poema a cada tema.
ESTRABÓN , XIV 1, 25, III, pág. 107 Kramer.
2
LOS FENÓMENOS CELESTES
Muchos otros igualmente escribieron Fenómenos Celestes …, entre ellos Alejandro el Etolo y Alejandro el Efesio…
Vida de Arato II (Escolios antiguos a Arato, pág. 13, 1 Martin).
De igual modo también el efesio Alejandro, tras exponer cómo las estrellas planetas caminan con orden, culmina con los sonidos de cada una: «Y todos…» , etc. [versos 9-10 del poema recogido tras la siguiente introducción].
HERÁCLITO , Alegorías de Homero 12, 8, pág. 15, Buffière Escolio B A 46, III, pág. 12 Dindorf.
Algunos consideran que pertenece a los Pitagóricos la situación y orden por lugares de las esferas o círculos, en que se hallan en movimiento los planetas: el más cercano a la Tierra es el círculo de la Luna, en segundo lugar y por encima de él el de Hermes, a continuación el de Fósforo, cuarto el del Sol, luego el de Ares, a continuación el de Zeus y el último y próximo a las estrellas fijas el de Cronos. Y pretenden que el del Sol sea el centro de los planetas, como el más hegemónico y a modo de corazón del Universo. Esto declara también Alejandro el Etolo (mejor dicho el Efesio), quien dice así:
Arriba, cada cual de un sitio alcanza el círculo superior:
El más próximo en torno a la Tierra es la ilustre Selene;
el segundo, a su vez, Estilbón de Hermes, el tañedor de lira;
tras él va el brillantísimo Fósforo, de la diosa Citerea,
[5] y cuarto, el propio Helios por encima con caballos viaja;
de su lado, quinto es Pirunte, del Tracio, sangriento Ares;
sexto, a su vez, Faetón se sitúa, espléndido astro de Zeus,
y séptimo, cercano a él, se eleva Fenón, la estrella de Cronos.
Y todos, con bellos sones de lira de siete cuerdas, concorde
[10] armonía ante sí expanden, cada uno de divergente intervalo 21 .
Esto, en efecto, es también pitagórico, decir que el orden guarda relación con la armonía y que, según los términos de sones armónicos y acordes, los cuerpos celestes, escindidos en razón de la potencia y velocidad de su órbita, ejecutan sones armónicos y acordes. Según ello también en los versos siguientes continúa diciendo Alejandro:
Por tanto, la Tierra suprema y grave habita en el centro.
Y es la esfera en acorde primera, conjunta a las fijas.
Helios la posición media ocupa de los astros errantes
y de él el frío círculo está al intervalo de cuatro.
[15] Un medio tono de aquél emite Fenón, al distenderse,
y de éste igual dista Faetón que el fuerte astro de Ares.
Bajo ellos Helios produce un tono gustoso a mortales,
y del esplendoroso Helios un tono y medio da Citerea.
Bajo éste a un semitono se desplaza Estilbón de Hermes,
y la Luna otro tanto cromatizada en su curva naturaleza. [20]
Y posición de una quinta toca a Tierra del eje de Helios.
Ella, con cinco zonas, armónica desde el aire al llameante
fuego, a medias entre sus rayos y las frías escarchas
del cielo de seis tonos, la escala posee de todas las notas.
Tal fue la sirena compuesta por Hermes, el hijo de Zeus, [25]
la cítara de siete cuerdas, imagen del Cosmos, obra divina.
Y en ellos declara el orden de las esferas que se quiera, pero en cuanto a los intervalos entre ellas y todo lo demás, más bien parecen haber sido establecidos al azar 22 .
TEÓN DE ESMIRNA , pág. 139, 9 Hiller.
3
OBRAS GEOGRÁFICAS
Unos dividieron, como Varrón, el orbe en dos partes, Asia y Europa; otros en tres, Asia, Europa y África, como Alejandro, y otros en cuatro, al agregarle Egipto, como Timóstenes.
Commenta Bernensia a LUCANO , Guerra Civil , pág. 301 Usener.
4-7
EUROPA
4
DIRRAQUIO
Alejandro en su Europa la llama Disraquio, con s:
Epidamno en la costa de Disraquio, marítimo país 23 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Dirraquio .
5
ELIMIO
Alejandro en su Europa dice Elímeion , con la sílaba mei larga y lí breve 24 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Elimia .
6
HERCINIO
Monte de Italia, de donde la región Hercínide y Hercinio la industriosa 25 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Hercinio .
7
TIRACE
Ciudad de Sicilia… Tirace la llama Alejandro en su Europa .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Tiracinas .
8-15
ASIA
8
También Alejandro en su Asia:
Doro y la costera Yope, que ofrece ante sí el mar 26 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Doro .
9
MELITEA
Ciudad de Tesalia: Alejandro en su Asia .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Melitea .
10
SÁTALA
Ciudad de Armenia, según Alejandro en su Asia .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Sátala .
11
Los hicarnos: Pueblo contiguo al mar Caspio, se dice también Hicarnio, Hicarnia e Hicárnide, de donde Alejandro en su Asia:
A la laguna Hicárnide.
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Hicarnos .
12
Eritra: proviene del rey Eritro, pues le arrojaron al mar, tallaron allí una piedra e inscribieron lo siguiente: «He aquí la tumba de Eritro, gobernante del mar».
Etymologicum Gudianum 530, 3.
Ógiris, isla llamada así. La menciona en su Asia , cuando dice:
De espesura mediana en el espesor del mar Eritreo está la isla de Ógiris, tumba de Eritras llamada, gobernante del mar.
DIONISIO PERIEGETA , 606.
13
LAPETO
Ciudad de Chipre… Alejandro el Efesio:
Citio de Belo y la deseable Lapeto 27 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Lapeto .
14
SEBASTE
Ciudad de Armenia, actualmente llamada Sebastea, según Alejandro el Efesio 28 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Sebaste .
15
TAPROBANE
Es la mayor isla existente en el Mar Índico: Alejandro, también llamado «La Lámpara»:
Cuadrangular Tapróbane, coronada por el mar, de fieras pastadero, llena está de elefantes de hermosas trompas 29 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Tapróbane . EUSTACIO , a 591 (Müller, GGM II, pág. 330).
16
ASIA Y LIBIA
CAONIOS
También en femenino Caonia. Alejandro el Efesio en su Asia y Libia:
Los posteriores a Pelásgide Caonia [la llamaron] 30 .
ESTEBAN DE BIZANCIO , s. v. Caonia .
17
Eritea, la isla de Gerión, se halla en tomo a la corriente de Atlante, esto es, en tomo al mar Atlántico… Se canta que Heracles navegó hacia ella en un caldero de bronce, cuando además condujo las vacas de Gerión en la embarcación Broncínea desde Eritea, la abundante envacas, según se dice que narró Euforión. E igualmente el efesio Alejandro, quien dijo:
En caldero de bronce bogó por el ancho mar 31 .
EUSTACIO a DIONISIO PERIEGETA , 558 (Müller, GGM II 325).
18
GUERRAS MARSIAS
LIBRO 1 (?)
Eneas… alcanzó Ida. Y después de construir navíos con muchos de ambos sexos y aleccionado por el oráculo, alcanzó Italia, según cuenta Alejandro el Efesio en el primer libro de sus Guerras Marsias 32 .
AURELIO VÍCTOR , Sobre el origen del linaje romano 9, 1, pág. 10 Pichlmayr.
ALEJANDRO EL ETOLO
1. Vida del autor
Hijo de Sátiro y Estratoclea, nació en Pleurón de Etolia hacia el 315 a. C., pues tuvo su acmé o florecimiento (su madurez, calculada sobre los 35 años en Grecia) en tomo al 280. Fue, por tanto, casi coetáneo de los grandes poetas helenísticos (Calímaco, Teócrito, etc.). Y entre ellos se cuenta precisamente como dramaturgo trágico que mereció ser incluido en la Pléyade Alejandrina de los siete autores de tragedias más selectos 33 .
Por su condición de tal le llamó Ptolomeo Filadelfo entre 285/283 a Alejandría para encargarle, con miras a la célebre Biblioteca, de la edición de los textos trágicos y Dramas satíricos, en la línea de Zenódoto, que se ocupó de Homero y la Lírica, y a la par que Licofrón de Calcis, otro autor de la Pléyade a quien se encomendó la misma tarea filológica con respecto a la Comedia.
Sabemos igualmente que perteneció al círculo cultural de Antígono Gonatas en Pela, Macedonia, en donde le hallamos tras el 276 y debió de relacionarse con Arato y Antágoras de Rodas 34 . No tenemos después más noticias de su vida. En cuanto a su pertenencia a la supuesta Cofradía bucólica de Teócrito, quien lo habría introducido en el famoso Idilio 7 bajo el nombre de Títiro, según opinión de Meineke, está hoy totalmente descartada como la propia sociedad imaginada por Reitzenstein, a la que se le suscribía 35 .
2. Obra
Hay ecos de su labor filológica en un fragmento anapéstico en que ofrece una valoración literaria de Eurípides: «Nutricio del excelso Anaxágoras» , cuyos versos, a diferencia de su áspero carácter, contenían un dulce canto, «miel y Sirenas» en la transferida expresión metafórica del etolo Alejandro (fr. 7, cf. Aulo Gelio, Noches Áticas XV 20, 8). Conservamos un título tan sólo de toda su producción trágica, Los jugadores de tabas , seguramente un drama satírico sobre la infancia y adolescencia de Patroclo, el héroe homérico (fr. 10). Narraba en él su homicidio, a causa de un juego, del hijo de Anfidamante. Mas probablemente, como afirma M. Femández-Galiano, la alusión del Escolio a Teócrito VIII a una obra suya sobre Dafnis corresponda a otro drama con aparición del sátiro Marsias y similar tema, en consecuencia, al homónimo Dafnis o Litierses de Sosíteo, otro autor de la Pléyade (fr. 15). A la más remota posibilidad de una tragedia supuestamente denominada Antígona hace referencia G. Kaibel en su prólogo al tercer volumen de la edición de Ateneo, págs. X-XI, basándose en la interpretación del pasaje XI 496c. Se trata de nuestro fr. 22. Otras alusiones a tragedias son los frs. 11-17.
Fue además polifacético escritor, autor de epilios como 1, El marino , sobre la materia antes ya esquílea de Glauco de Antedón convertido en dios marino, tras alcanzar la inmortalidad al tomar la yerba mágica que cría la Isla de los Bienaventurados; o, más dudosamente, 2, Circe , casi con toda seguridad sobre el episodio de Ulises con la maga. Autor también de elegías, en las que debió de ser uno de sus innovadores en el período helenístico y tal vez discípulo del iniciador Filetas, como 3, Apolo , cuyo fragmento subsistente trata del mito de Anteo, inventado muy posiblemente por Agatón en su homónima tragedia según C. Corbato, con parcial inserción del motivo literario de Putifar, muy tratado entre los griegos como revelan los mitos de Fénice, Belerofonte e Hipólito 36 ; o como 4, Musas , acerca de competiciones de poetas cual Mimnermo o el ditirambógrafo Timoteo, un innovador más como el propio Alejandro y coetáneos o precursores suyos; y 5, alusiva a los parodos Beoto y Eubeo, o 6, referente al mítico Dolión, hijo de Sileno.
Compuso además epigramas que merecieron ser acogidos en La Corona de Meleagro, los aludidos 8-9 y el 18, traducido por nosotros, y poesía cinedológica, obscena o coprofílica, al modo de Sótades de Maronea (fr. 21). No parece, en cambio, suya la obra Fenómenos Celestes de la noticia del fr. 20.
3. Influencia y estilo
Reflejo de su influjo sobre el mundo romano es, sin lugar a dudas, la acogida de sus versos en Los Sufrimientos de Amor de Partenio de Nicea, quien dedicó la obra al elegíaco Comelio Galo, íntimo de Augusto antes de caer en desgracia, y fue el intermediario entre los Alejandrinos y la segunda generación de poetas helenizantes de Roma. No obstante, la valoración que han recibido actualmente sus escasos fragmentos no coincide íntegramente con la que mereció su obra completa en la Antigüedad. A juzgar principalmente por los restos de su Apolo , se le achaca cierta aridez expositiva (cf. Knaack, RE , col. 1447 del correspondiente volumen, A. Croiset, Couat, Cantarella, etc.), y, en general, se le adjudican más dotes de versificador que de inspirado vate, amén de los considerados defectos de artificiosidad y otros que suelen achacarse a los poetas de su tiempo. Sí cabe, al menos, ponderar su destacada elegancia formal, en particular léxica, que comparte con Licofrón.
4. Bibliografía
La primera colección de sus fragmentos se debe a A. Capellmann, Bonn, 1829, superada mediante su revisión por la de A. Meineke, Analecta Alex ., Berlín, 1843, págs. 215-51, y B. Snell, Tragic. Graec. Fragm ., I, Gotinga, 1971, págs. 278-79.
EPILIOS
1
EL MARINO
Alejandro el Etolo cuenta también de él (Glauco) en el poema titulado El marino que se sumergió en el mar:
tras degustar la hierba que bajo el resplandeciente Helios
en Islas de Felices la simple tierra engendra en primavera 37 .
Helios a sus caballos procura el placentero alimento,
que el bosque puebla, para que la carrera culminen
sin fatiga y aflicción no los coja a mitad de camino. [5]
ATENEO , VII 296e.
2
CIRCE
Alejandro el Etolo en Circe , si el poemita es genuino suyo:
Al extremo del gobernalle estaba el auriga piloto
en la popa del navío y bajo la diosa el pez escolta 38 .
ATENEO , VII 283e.
ELEGÍAS
3
APOLO
Lo refieren Aristóteles y los autores de Milesiacas 39 :
El joven Anteo de Halicarnaso, de linaje real, se hospedó como rehén en casa de Fobio, uno de los Nelidas, por entonces gobernante de Mileto. La mujer de Fobio, Cleobea, que algunos llamaron Filecme, se enamoró de aquél y procuró por muchos medios atraerse al joven. Mas como él la rechazara diciéndole a veces que le aterrorizaba ser descubierto e invocando otras a Zeus Hospitalario y la mesa compartida (con el rey), Cleobea tomándoselo a mal y llamándole soberbio y despiadado, ideaba en su mente vengarse. Dejando pasar un tiempo fingió haberse liberado de su amor y haciendo caer una perdiz doméstica en un profundo pozo pedía a Anteo que descendiera a recogérsela. Al obedecerle prestamente Anteo por no sospechar nada, Cleobea le lanza una pesada piedra. Él de inmediato muere y ella al tomar conciencia de la horrible acción cometida y aún más abrasada por su fogoso amor por el joven se ahorca. Y Fobio entonces considerándose maldito por tal causa, cedió su reino a Frigio. Mas hay quienes dijeron que no fue una perdiz, sino un objeto de oro lo arrojado al pozo, como menciona Alejandro el Etolo en estos versos de su Apolo:
Noble hijo será como de nobles padres
Fobio el hijo del Neliada Hipocles.
Legítima esposa llegará a su casa, y, aún
recién casada y en su alcoba bella rueca
hilando, vendrá, los firmes juramentos de rehén [5]
invocando, Anteo, vástago del rey Aseso,
adolescente más florido que primavera (ni
para Meliso el agua criabueyes de Pirene
germinará tan crecido hijo, por quien gran gozo
habrá en Corinto y pesar para fornidos Baquíadas) 40 . [10]
Por Anteo, grato al veloz Hermes, la recién casada
al punto enloquecida, lapidable amor concebirá
y prendida a sus rodillas solicitará en vano
atenciones, pues él por respeto a Zeus Hospitalario,
[15] libaciones y la sal copartícipe de la mesa de Fobio,
en fuentes y ríos lavará la infame solicitud.
Y ella en cuanto rechace la infausta unión el ilustre
Anteo, le dispondrá al instante inteligente trampa
con falaces palabras. Éste va a ser su discurso:
[20] «Ahora cuando mi vasija de oro ascendía del fondo
del pozo, resquebrajó la cuerda de hermoso mimbre
y descendió de esa guisa junto a acuáticas Ninfas.
Por los dioses te ruego, pues a todos oigo que fácil
es la senda de este agujero, recto la recorras
[25] y me la recobres y me serás altamente carísimo.»
Tales palabras emitirá la esposa de Fobio Neliada
y él sin pensarlo se desprenderá del Lélege
vestido, confeccionado por su madre Elámene,
y descenderá presuroso por el cóncavo hueco
[30] del pozo. Mas contra él la mujer maldispuesta
con ambas manos lanzará una piedra de moler.
Entonces él, de huéspedes el más desdichado,
erigirá su propio túmulo fatal, en tanto ella,
enlazándose el cuello, bajará con él al Hades.
PARTENIO DE NICEA XIV, Sobre Anteo .
4
MUSAS
El ilustre poeta Alejandro el Etolo en el poema titulado Musas expone con cuánto fervor el pueblo efesio cuidaba el templo dedicado a Diana, hasta el punto de ofertar premios para que los poetas mejor dotados de entonces compusieran poesías diversas a la diosa. En los versos de a continuación Opis no es la compañera de Diana, sino una apelación de la misma. Trata, en efecto, como dije, del pueblo efesio:
Al enterarse, así pues, ellos que muy apreciado era
entre los griegos como experto en la cítara
y el canto Timoteo, hijo de Tersandro, le ofrecieron
un millar, entonces sagrado, de siclos de oro
para que a Opis cantara, lanzadora de raudos dardos [5]
que sobre el Cencreo posee honrosa mansión,
y no dejar los hechos sin gloria de la diosa Letoida 41 .
MACROBIO , Saturnalia V 22.
5
Tenían ellos (los poetas paródicos) cierta fama entre los sicilianos, como Alejandro el Etolo, el compositor de Tragedias, al crear una elegía, muestra del siguiente modo:
…, pues velludas mientes de Agatocles fuera de su patria
echaron. De arcaicos ancestros provenía este varón,
desde joven experto en tratar como extranjero con extranjeros
siempre. Y cercano ya a la poética cima de Mimnermo, nuestro hombre
con vuelo igual a Eros enloquece por un joven y escribe ahora, [5]
perfectamente acorde con el ornato épico de Homero,
de desvergonzados zapateros o ladrones o determinado ratero
que contra su floreciente miseria parlotea, cual siracusano,
y no sin gracia. Mas quien ha escuchado a Beoto,
[10] de ningún modo puede disfrutar ya con Eubeo 42 .
POLEMÓN en ATENEO , XV 699c.
6
Atestiguan que Bitinia fue colonia de misios, en primer lugar Escílace el Cariandino, que afirma que habitaban en tomo a la laguna Ascania frigios y misios, a continuación Dionisio, el autor de Las Fundaciones , Euforión … y Alejandro el Etolo:
Que sus casas tienen junto a corrientes ascanias,
en riberas de la laguna Ascania, donde habitó
Dolión, el hijo de Sileno y Melia 43 .
ESTRABÓN , XII 566.
7
Alejandro el Etolo: compuso estos versos sobre Eurípides:
El nutricio del noble Anaxágoras es, para mí, acre al hablar,
y antipático, y ni aun borracho sabe bromear,
mas cuanto escribiera, esto superaría a la miel y a las Sirenas 44
AULO GELIO , Noches Áticas XV 20, 8.
EPIGRAMAS
8-9
[Véase Antología Palatina , págs. 62, 63, núm. 7 de esta colec.]
TRAGEDIAS
10
LOS JUGADORES DE TABAS
Androktasíēs (masacre): Por catácresis , pues (Patroclo) mató a un niño, que unos llaman Clisónimo, otros Eane y otros Lisandro. Lo mató en casa del maestro de escuela Otrioneo, según afirma Alejandro el Etolo en Los jugadores de tabas .
ESCOLIO a Ilíada XXIII 863.
11 (12 P.)
Euforión el Calcidio y Alejandro de Pleurón, autores épicos, y antes aún Estesícoro de Hímera, afirman acordes con los argivos que Ifigenia era hija de Teseo (cf. Euforión, fr. 101).
12 (11 P.)
Titormo el Etolo, por una apuesta, se desayunó una vaca con él (Milón de Crotona), según cuenta el etolo Alejandro.
ATENEO , X 412f.
13
[Cf. Euforión, fr. 77 (89 C.)]
14
Alejandro dice que el pueblo pleuronio eran los helos, descendientes de los tirrenos y por tradición patria adoraban así a Zeus.
Escolio A D a Ilíada XVI 235.
15
Alejandro el Etolo afirma que Marsias aprendió de Dafnis el arte de la flauta 45 .
Escolio a TEÓCRITO , VIII.
16
Droítē: La bañera, pero el Etolo (Alejandro) dice que es la canasta en que se cría el bebé.
Etymologicum Magnum 288, 3.
DUDOSOS
17
Panoco y Alejandro dicen que la lira le fue entregada (a Anfión) como regalo por Mercurio, porque fue el primero en liberar a E(v)ianara 46 .
PROBO a VIRGILIO , Églogas II 23.
18
EPIGRAMA
Del Etolo Automedonte [o Alejandro]:
Economiza, hombre, la vida y no a contratiempo navegante
seas. Incluso así no es larga la vida de varón.
Desdichado Cleónico, tú que a la próspera Tasos te afanabas
por llegar, mercader desde la Siria Interior.
Mercader, oh Cleónico, y bajo la Pléyade la misma inmersión[5]
que la misma Pléyade hiciste al navegar.
Antología Palatina VII 534.
19
Sosífanes y Asclepíades dicen que Anquíalo nació de ella (Hermíone) y de Neoptólemo, pero Dexio que Ptío y Alejandro que Peleo 47 .
Escolio a EURÍPIDES , Andrómaca 32.
20
Se le atribuyen unos Fenómenos Celestes en la línea de Arato.
SEXTO EMPÍRICO , Contra los matemáticos VIII 331 Bekk. Vida de Arato (Maass, Comentario a Arato , pág. 323).
21
JÓNICOS
Se le atribuyen poemas jónicos (flíaces: bufonescos o paródicos de tragedias en la línea de Rintón, o cinedos: obscenos o sodomíticos en la de Sótades).
ATENEO , XIV 620e, y La Suda s. vv. Sótades y flíaces .
Sótades fue el primero en escribir cinedos y luego Alejandro el Etolo. Pero ellos los compusieron con lenguaje sólo y, en cambio, Lisis con música, y antes aún que éste Simo.
ESTRABÓN , XVI 648.
22 (?) 48
Tres de los poemas están dedicados a la muerte. Menciona a ésta Alejandro en su Cabreros .
CENOBIO , Colección de Proverbios VI 2.
Mas otros textos atribuyen estos poemas (los tres citados) a Alexis.
La Suda , s. v. Tà tría («Los tres») .
De Alejandro:
La mujer noble es un tesoro de virtud.
ESTOBEO , LXV 4 (Wachsmuth-Hense IV, pág. 495).
Prochýtēs (urna de libaciones) … la menciona también Alejandro en su † Antígona †.
ATENEO , XI 496c.
ANTÁGORAS DE RODAS
1. Vida del autor
Vivió en Atenas antes del 380 en particular relación con la Academia, de cuyos representantes Crántor, Polemón y Crates fue amigo. Durante esta primera estancia en la ciudad ática compuso su poema A Eros , del que conservamos un fragmento (el 1 nuestro) erróneamente atribuido a Crántor, según noticia de Diógenes Laercio, IV 26. Hacia el 276 se trasladó a la corte de Antígono II Gonatas, junto con su amigo Arato. Tuvo también amistad con el filósofo Menedemo, quien le invitaba a sus simposios de Eretria en unión del propio Arato y Licofrón de Calcis, el trágico de la Pléyade y autor de La Alejandra .
Tras su etapa en Macedonia volvió a Atenas, donde asistió a la muerte de Polemón y Crates, sucedidas en breve intervalo de tiempo, dedicándoles un sentido epitafio común que se nos ha transmitido (Ant. Palat . VII 103). No tuvo, en cambio, buenas relaciones con Arcesilao, sucesor del primero en la dirección de la Academia algunos años después del 270, fecha de la muerte de Polemón.
Igualmente, con el tiempo se indispuso con Antígono a causa, según noticia de Eliano, Historias Varias XIV 26, de su cambio de orientación hacia una política de libre mercado. No obstante, de su época de amistad queda una simpática anécdota recogida en Ateneo, VIII 340 e-f. En ella, junto con la agudeza, se deja ver su condición de excelente gastrónomo: interpelado por Antígono, cuando en delantal cocinaba unos congrios, con el argumento crítico de que Homero no escribió las hazañas de Agamenón mientras cocinaba congrios, le respondió que tampoco Agamenón las realizó fisgoneando en el campamento quién cocinaba congrios. Refiere la anécdota además Plutarco en sus Charlas de sobremesa IV 4, 2.
2. Obra y bibliografía
Autor polígrafo, escribió un poema épico, La Tebaida (cf. noticias del fr. 4), epigramas recogidos en la Corona o Guirnalda de Meleagro (frs. 2-3 sólo aludidos), y el Himno a Eros (fr. 1) mencionado, hexamétrico. De los epigramas, además de 2, el epitafio a los filósofos Académicos, se conserva otro (3, Ant. Palat . IX 147) dedicado a la construcción de un puente en el camino de peregrinaje de Atenas al Santuario de Eleusis, aunque las fechas de su vida y la de la elevación del referido puente (años 321-20) no acaban de cuadrar, como advierte Wilamowitz, Hellen. Dichtung …, pág. 106, nota 1. Si bien cabe suponer muy legítimamente, con M. Femández-Galiano, Antología Palatina I, Madrid, Gredos, 1978, pág. 57 y Easterling-Knox, que se compusiera el poema mucho después del hecho conmemorado.
Ediciones y estudios acerca de él han realizado P. von der Mühl, Mus. Helv . 19 (1962), 28-32, y Gow-Page, Hellen. Epigr ., II, págs. 29-31.
1
A EROS
Como de Crántor, se dice que circula del poeta Antágoras esta composición a Eros:
Escindida está mi alma sobre tu cuestionado linaje 49 ,
si debo, Eros, llamarte primero de los eternos dioses,
de aquellos hijos cuantos, antaño, Oscuridad y Noche
soberana engendraran en los mares bajo el amplio Océano.
[5] O, más bien, hijo de la muy prudente Cipris o de la Tierra
o los Vientos. Tanto de malévolo a benévolo fluctúas
entre humanos. Y por ello posee tu cuerpo doble naturaleza.
DIÓGENES LAERCIO , IV 5, 26.
2-3
[Son epigramas traducidos en Antología Palatina , Gredos, 1993 (1978), págs. 57-58].
4
LA TEBAIDA
Vivía con él (con Antígono Gonatas)… Antágoras el Rodio, quien compuso La Tebaida .
Vida de Arato (Maass, Comentario a Arato , pág. 148).
«Tenéis oídos de bueyes»: alude a los que no entienden. Antágoras, en efecto, cuando leía a los tebanos su escrito La Tebaida , al no manifestar ninguno signos de aprobación, cerró el libro y dijo: «Con razón os llamáis beocios, porque tenéis oídos de bueyes» 50 .
MÁXIMO CONFESOR , Lugares comunes , pág. 815 Migne.
ARATO DE SOLOS
1. Vida del autor
Hijo de Atenodoro y Letófila, habría nacido en la cilicia Solos, aunque su familia parece proceder de Tarsos, si no él mismo, según Asclepíades de Mirlea 51 . La información principal proviene en este caso de un artículo de la Suda y de las cuatro Vidas de Arato conservadas, productos seguramente tardíos de una primitiva perdida de época helenística, según hace ver J. Martin, Histoire du texte des Phénomènes d’Aratos , París, 1956, págs. 151 sigs., cuyo autor pudo ser el gramático Teón.
Su relación con Menécrates de Éfeso, poeta didáctico como él, y a quien se le supone su maestro, da verosimilitud a una posible estancia en su ciudad. Pero es más segura la noticia de que vivió en Atenas, donde conoció a estoicos como Cleantes y «el Transformista» Dionisio de Heraclea (luego pasado al Hedonismo), así como a Académicos o escépticos como Timón. Pues son detectables los influjos mutuos entre éste y aquéllos a través de sus obras. Estuvo igualmente, como sabemos, en la corte de Antígono Gonatas, culto mecenas aficionado al Estoicismo y a cuya madre o esposa Fila seguramente, pues así se llamaban ambas, parece que celebró en varios epigramas.
Tampoco sería extraño que hubiera visitado la corte siria de otro Lágida mecenas cual Antíoco I Sóter (hacia 324-261 y rey desde 281). Su muerte, sin embargo, acaecería en Pela, Macedonia, hacia el 240 o algo antes, pues en esa fecha murió Antígono. Y ello hace suponer, junto con otros datos, entre ellos su precedencia a Calímaco, que nacería sobre el 310 a. C.
2. Obra e influencia
Escritor muy polifacético y estimado en su tiempo, hasta Calímaco lo evoca con deferencia y afecto en Contra Praxífanes , fr. 460, donde le llama sabio y excelente poeta. Mas en cuanto a su otra calificación de leptós («sutil») en epigr. 29, en realidad ello era programático en ambos poetas, como con respecto al de Solos manifiesta muy significativamente su acróstico lepté de los versos dedicados a la luna en su Fenómenos , cf. Easterling-Knox, Historia …, I, pág. 648. Precisamente el primer acróstico conocido de todos los tiempos. Ambos, muy imbuidos de la estética alejandrina a la que tanto contribuyen, se deleitan literariamente en la composición breve y sutil, gusto analizado en Calímaco por E. Reitzenstein en los años 30.
A los Fenómenos (frs. 1-2) debe sobre todo Arato la enorme popularidad en su tiempo y gran proyección ulterior. El poema transmitido completo con sus 1.154 hexámetros no es más que un texto divulgador de los conocimientos astronómicos de la época en combinación con la peculiar erudición alejandrina. No está exento, en general, de fluidez e inspiración tanto arcaizante hesiódica como estoica. Nosotros, dado que su traducción requeriría una edición íntegra independiente, ofrecemos sólo su Proemio, una de las porciones más elogiadas por la crítica moderna (fr. 1). Mereció muchas loas de sus contemporáneos, entre ellos Leónidas de Tarento, Ant. Palat . IX 25, y Ptolomeo Filadelfo. Tuvo múltiples imitaciones sin su éxito y traducciones al latín de Varrón Atocino, Cicerón, Germánico y Avieno e influyó en Lucrecio y Virgilio. Se tradujo al árabe en el s. IX .
Además de otras obras astronómicas, entre ellas Canon (fr. 7), que se le atribuyen, y bien pudieran ser algunas porciones de los Fenómenos (3-8), escribió unos Yátrica , de materia médica (10-14); un Himno a Pan (18) para la conmemoración de la boda de Antígono y la victoria de Lisimaquia, algo anterior al 276; elegías, epigramas (conservados: Ant. Palat . XI 43, a cierto Diotimo, y XII 129, sobre un bello joven), epicedios o cantos funerarios (frs. 15-16), uno de ellos a su hermano muerto; una Antropogonía (fr. 9), paignia o juguetes (poesías humorísticas) y un sinfín más de obras, como Las Gracias (fr. 19), de las que parcialmente tal vez sea título recapitulador el discutido Catalepton (fr. 17). A ellas debe agregarse la edición crítica de la Odisea , ejemplo manifiesto de su saber y aún erudición filológica típicamente helenística.
3. Bibliografía
Recogió la primera colección de sus fragmentos E. Maass, «Aratea», 1892. La editio princeps de los Fenómenos es la Aldina de 1494. Le siguen las de Grotius, Lugduvi, 1600; Buhle, Leipzig, 1793-1801; Buttmann, Berlín, 1826; Bekker, Berlín, 1828; Maass, Berlín, 1892; Mair, Londres-N. York, 1921; Zannoni, Florencia, 1948, y J. Martin, Florencia, 1956.
FENÓMENOS CELESTES
1
PROEMIO
Comencemos por Zeus, a quien nunca de mencionar dejamos los hombres. Llenas de Zeus están todas las vías
y todas las plazas de seres humanos, lleno está el mar
y los puertos. Todos a Zeus en todo lugar requerimos,
pues de su estirpe somos. Y él, benévolo a los humanos, [5]
señala lo diestro. A las gentes al trabajo despierta
evocando el sustento, y dice cuándo el terrón es mejor
para bueyes o azadas, y dice cuándo la diestra estación
para cavar las plantas o echar las semillas todas.
Pues él mismo en el firmamento fijó los signos, [10]
distinguiendo los astros, y proyectó para el año
las estrellas que mejor señalaban lo producido,
para que todo, firme, creciera en su estación a los hombres.
Por ello al principio y al final siempre le suplican.
¡Te saludo, padre, gran maravilla, gran beneficio de humanos [15]
tú mismo y la generación anterior! ¡Muchos saludos, Musas
melifluas todas, y, al rogaros acorde con la norma, nominad
las estrellas y guiad de igual modo mi canto entero!
2
Algunos han transmitido los Fenómenos Celestes sin proemio… y otros con diversos proemios, comenzando:
Acerca del Sol y la ilustrísima Luna
habladme, Musas
y una de las transcripciones (dice):
Anclides, sagrado pimpollo de huéspedes. ¡Vamos. Conmigo palpa la celeste ruta!
Y otros: «Antígono, sagrado…» . Transmitirse el poema sin proemio es absolutamente indecoroso e indigno de la valía del poeta y la importancia del tema… El hecho de que estos versos comiencen por Anclides y lo que sigue para evitar la afectación conlleva la impronta de Arato, pero se opone la idea de que sea una porción de setenta años (setenta y seis, según Scaliger) la que tarde el Sol en asentarse de un signo a otro, pues así dice el ficticio proemio:
con decenas de cíclicos años en siete partes,
sabiendo Arato que el retorno periódico del Sol sobre ellos supone una porción de diecinueve años.
AQUILES TACIO , Comentario a Arato , pág. 80, 26 Maass.
ASTRONOMÍA
3
SOBRE EL ORTO
… el cuarto libro Sobre el orto , que algunos dicen no es de Arato, sino de Hegesianacte.
Vida de Arato II, pág. 11, 12 Martin.
4
LOS ASTROS
Las Musas son nueve, pero Eumelo de Corinto dice que son tres … y Arato, en el libro quinto de Los Astros , dice que son cuatro, hijas de Zeus [Éter] y la ninfa Plusia,
Arque, Mélete, Telxínoe y Aeda.
TZETZES , A los Trabajos de Hesíodo , pág. 25, 8 Gaisford.
5
ASTROLOGÍA Y CONSTELACIÓN 52
Vida de Arato I, pág. 22, 12 Martin.
6
SIGNOS DE ZEUS 53
Vida de Arato I, pág. 9, 20 Martin.
7
CANON
El segundo volumen del Canon .
Vida de Arato II, pág. 11, 11 Martin.
Arato obtuvo el cálculo de los planetas, cuando dice… Y en su obra titulada Canon al hacer el cálculo sobre ellos dice que sus movimientos sobrevienen con cierta armonía y sinfonía musical… Sobre su armónico movimiento habló, como dije, Arato en el Canon , Eratóstenes en su Hermes , Hipsicles, Trasilo y Adrasto de Afrodisia… Muchos de los más ilustres estudiaron lo relativo al Sol y la Luna y aparte lo de los cinco planetas. Y por ello Arato habló específicamente del Sol y la Luna hasta el final del poema, y aparte trató de los cinco planetas en el titulado Canon 54 .
AQUILES TACIO , Comentario a Arato , pág. 42, 12 Maass.
8
Equus: De éste, Arato y otros muchos dijeron que era Pegaso, hijo de Neptuno y la Gorgona Medusa. Él en el monte Helicón de Beocia abrió una fuente, golpeando una roca con las pezuñas, que por él fue llamada Hipocrene.
HIGINO , Astronomía II 18, pág. 58 Bunte.
9
ANTROPOGONÍA
Vida de Arato I, pág. 22, 14 Martin.
OBRAS MÉDICAS
10
INCISIÓN
Vida de Arato I, pág. 22, 17 Martin.
11
COMPONENTES DE LOS TERIACOS
Elementos imprescindibles (para) la composición de los fármacos teriacos (contra mordeduras de animales).
Vida de Arato I, pág. 22, 13 Martin.
Sobre los (fármacos letales) compuestos… muchos los trataron en sus escritos, entre los que están… y Arato y algunos otros escritores de tales temas. A muchos sorprenderá que los trataran en verso…
GALENO , Sobre Antídotos XIV, pág. 144 Kühn.
12
TEMAS MÉDICOS
Los niños hijos de médicos las denominaban (a las suturas de las cabezas) coronitas, lambdiformas y escamiformas y otros nombres semejantes, y discutían sobre la cantidad de ellas, si se debían calcular cinco suturas o más o menos. Y todos estaban de acuerdo en que eran menos las suturas de las cabezas de mujeres. Heródoto refirió que después de la matanza de Platea no se halló en ninguna cabeza de los persas signo alguno de sutura. Y Arato en su Temas médicos , en cierto pasaje dice:
Muchas cabezas ya he contemplado de igual modo
con única sutura en el centro de su coronilla,
y muchas compactas cabezas sin sutura de humanos 55 .
PÓLUX , II 37, I, pág. 93, 2 Bethe.
13
FACULTADES MÉDICAS
Vida de Arato I, pág. 9, 19 Martin.
14
OSTOLOGÍA
Vida de Arato I, pág. 9, 18 Martin.
15
CANTO FÚNEBRE A TEÓPROPO 56
Esto en cuanto a los que dijeron, entre los que se halla él mismo (Arato) en su poema a Teópropo, que Electra huyó y no aguardó a ver Ilion capturada y a sus vástagos sufriendo, pues dicen que Dárdano era hijo de Zeus y Electra.
Escolio a Fenómenos Celestes 259, pág. 206, 13 Martin.
Muy oscuro es el séptimo astro de las siete Pléyades, como dice Arato en su epicedio (canto fúnebre) a Teópropo , pues al ser destruida Troya, Electra, madre de Dárdano y una de las Pléyades, huyó del conjunto de sus hermanas y con la cabellera suelta parece en ocasiones una estrella cometa.
Escolio a Ilíada XVIII 486, pág. 553, 26 Martin.
16
EPICEDIOS 1 A SU HERMANO MIRIS Y 2 A CLEÓMBROTO
Vida de Arato I, pág. 22, 15 y 17 Martin.
17
CATALEPTON
(POESÍA MENUDA )
Escribió además otros [poemas] sobre Homero y la Ilíada, Ostología, Facultades médicas , un himno a Pan , un epicedio a su hermano Miris, Los signos de Zeus, El Escita y otras katà leptón («poesías menudas») …
Y tiene otras composiciones katà leptón, y dignas de mención cuatro, una Facultades médicas , la segunda el volumen del Canon , la tercera los Fenómenos Celestes y cuarta Sobre el orto … 57 .
Vida de Arato I, pág. 9, 17, y II, pág. 11, 9 Martin.
Muestra la pobreza de ellos (los giaritas) Arato en su Poesía menuda:
Oh Leto, tú lo mismo de repente me marginarás
igual que a la férrea Folegandro o la débil Giaro 58 .
ESTRABÓN , X 5, 3, VII, pág. 109 Lasserre.
18
HIMNO A PAN
… Antígono Gonatas, en cuya mansión vivió él (Arato) y con él el estoico Perseo, Antágoras el Rodio, que compuso la Tebaida , y Alejandro el Etolo, según refiere el propio Antígono en sus escritos a Jerónimo. Presentándose al rey, en primer lugar le leyó su poema A Pan , el de Arcadia, y luego, por orden de aquél, escribió los Fenómenos Celestes .
Por hallarse Arato en Atenas con Perseo el filósofo, le acompañó a Macedonia cuando éste fue invitado por Antígono y, acudiendo a la boda de Antígono y Fila (hija de Antípatro) y celebrándola, pasó el resto de su tiempo allí.
Vida de Arato III, pág. 15, 18, y IV, pág. 20, 3 Martin.
19
LAS GRACIAS 59
Arato, en el primero de sus Gracias , dice tétla («aguanta» en lugar del erróneo tétta: apelativo familiar de padre).
HELADIO , en FOCIO , Biblioteca 279, VIII, pág. 174 Henry.
ARISTOCLES
1. Identidad del autor
Un fragmento del poema A Deméter tomado de Eliano, nos es transmitido en el Supplementum Hellenisticum de Lloyd-Jones y Parsons junto con la noticia de que nada se sabe de este poeta. Nosotros apuntamos como única posibilidad plausible, acorde con nuestros conocimientos actuales, la opinión de que el texto haya sido extraído por Eliano del libro Sobre el (o los) Santuario(s) de Hermíone . La obra consta en Escolio a Teócrito , 15, 64, con la autoría de Aristóteles, mas ya Müller, Fragm. Histor. Grec ., IV, págs. 330-31, había rectificado, con razón según parece, sustituyendo el nombre de aquél por el más verosímil de Aristocles. Y así lo recogen tanto Susemihl, Historia …, pág. 531 y nota 77, como Wentzel, RE , I, 3, col. 936, aunque este último con objeciones. Aceptada esa posibilidad, nada de extraño tendría entonces que, según ellos, fuera este mismo Aristocles aquel a quien Pseudo-Plutarco y Estobeo adjudican los libros Itálicas y Paradojas .
El poema A Deméter , transmitido por Eliano, revela, desde luego, amplios conocimientos sobre el tema. Abarcan toda la Hélade desde el continente (Hermíone, puerto de Argos, actual Castri y Atenas, representada por los aristocráticos Erectidas) hasta sus antiguas colonias occidentales de Sicilia. Sigue existiendo, no obstante, la problemática de averiguar si se trata de un escritor ya conocido, bien Aristocles el Rodio o el músico u otro. Mas esto no es tarea de esta introducción, nosotros sencillamente nos limitamos a sugerir y aceptar la plausible hipótesis, en tanto no surjan datos más concluyentes.
2. Datación
El lenguaje es el dorio literario, por lo que tampoco cabría excluir la autoría del filósofo peripatético de Messana, Sicilia, si bien la fecha de datación de su vida, el s. II d. C., nos parece algo tardía, mientras que las de aquéllos, entre los ss. II /I a. C., son las apropiadas.
A DEMÉTER
Los hermionenses veneran a Deméter y le sacrifican magnánima y suntuosamente, y llaman a su fiesta Ctonias . Sé, por cierto, que son conducidas del rebaño las vacas más grandes ante su altar por la sacerdotisa de Deméter y que las ofrecen para sacrificarlas. Y es testigo de lo que digo Aristocles, quien en cierto lugar dice:
Fértil Deméter, tú entre sicilianos eres visible
y Erectidas. Mas este único hecho notable
discerniste entre hermionenses: Del rebaño indócil
toro, que ni diez hombres dominar podían,
[5] acercándose una anciana sola, de la oreja a este altar
lo arrastra, y él como a su madre la sigue.
Éste es, oh Deméter, éste tu poder. Séasnos propicia
y florezcan en Hermíone los bienes de todos.
ELIANO , Historia de los animales XI 4, pág. 271 Hercher.
ARISTÓNOO DE CORINTO
1. Identidad del autor
Como reza en la inscripción grabada en el Tesoro de los atenienses del Santuario de Delfos, era un citaredo corintio, hijo de Nicóstenes. Premiado en Delfos por sus himnos, 1, un Peán a Apolo , y 2, un Himno a Hestia , obtuvo grandes privilegios en esa ciudad.
2. Obra y datación
El descubrimiento y reconstrucción de los textos inscritos se debió al filólogo francés M. G. Colin, su primer editor por tanto. En los mismos, gracias a la mención del arconte Demócares, según la cronología griega antigua, se nos brinda la fecha del acto, el año 222 a. C.
3. Estilo y bibliografía
El estilo de lírica ritual, bien asimilado, en los detalles peculiares elegante y fluido, recuerda los versos de entrada de las Euménides de Esquilo por lo que hace al comienzo del Peán de Apolo y la lengua del Himno a Hestia , con sus singulares neologismos, la de Eurípides en la Oda de los VV . 461 sigs. de Ion , como muy bien advierte J. U. Powell, New Chapters …, I, págs. 45-46. Mas también, lógicamente, se asemeja en la métrica al Peán de Filodamo de Escarfea, más próximo en el tiempo (fines del s. IV ), como señala Lesky y entreverá el lector en su momento.
Curiosamente, observa Crusius, RE , I, 3, col. 967, Aristónoo contaba ya con un famoso homónimo y paisano predecesor de tiempos de Lisandro. Éste obtuvo como citaredo por seis veces el premio en la competición de las Fiestas Píticas, según noticia de Plutarco, Lisandro 18. No sería extraño que fuera éste un ancestro familiar suyo.
Cf. la edición de los textos en Bullet. Hellen . 17 (1894), 563 sigs., y su estudio por Müller, Klein. Schrift ., II, pág. 195.
1
A APOLO
PEÁN
Aristónoo, corintio, hijo de Nicóstenes (dedicó) el Himno a Apolo Pitio.
Oh tú, Apolo, que en tomo a la roca
Santuario de Delfos, Pítica
sede oracular habitas
para siempre, iée, ié Peán,
[5] con venerable ornato
de Leto, la hija de Ceo
y por voluntad de Zeus, excelsísimo
entre los Felices, oh ié Peán 60 .
Desde trípodes allí de divina
[10] adquisición, con agitación
de recién cortado laurel
el oráculo atiendes, ié, ié Peán,
desde estremecedor sagrario,
la piadosa ley divina
de lo venidero, con augurios y tonos [15]
de lira de hermoso son, oh ié Peán.
Tras purificarte en el valle Tempe
por voluntad del supremo
Zeus, porque a Pito te
envió Palas, [iée], ié Peán, [20]
tras persuadir a Tierra, criadora
de flores y a Temis, de bellos
bucles, la sede de mucho incienso
para siempre posees, oh ié Peán 61 .
Donde a Pronea Tritogenia [25]
en santo oráculo respetas
con recompensa
inmortal, ié, ié Peán,
en gracia a viejos favores
de antaño guardas recuerdo [30]
imperecedero y con excelsísimos
honores la atiendes, oh ié Peán 62 .
Regalos te ofrecen los inmortales,
Posidón con su santo suelo,
[35] con sus grutas Coricias
las Ninfas, iée, ié Peán,
Bromio con antorchas trienales
y Ártemis venerable con diligente
vigilancia de canes mantiene
[40] tus lugares, oh ié Peán.
Ea pues, tú, que con fuentes de bellas
aguas de Castalia de las oquedades
del Parnaso tu cuerpo
hermoseas, ié, ié Peán,
[45] contento por nuestros himnos,
atiéndenos con donación de riqueza
por santos medios y de salud
por siempre, oh ié Peán 63 .
Gobernando Damócares y presidiendo el Consejo Antandro, Erasipo y Evárquidas, los delfios, por los himnos que Aristónoo compuso a los dioses, le concedieron a él y a sus descendientes la condición de huésped público, de benefactor, de prioridad de consulta al oráculo, preeminencia en centros públicos, de arbitraje político, inviolabilidad en guerra y en paz, exención de todo impuesto y los derechos de ciudadanía igual a los delfios.
M. G. COLIN , Fouilles de Delphes II, pág. 215.
2
HIMNO A HESTIA
De Aristónoo a Hestia.
A la soberana sagrada entre sagradas,
a Hestia cantaremos, que tanto el Olimpo
abarcas por siempre, como la profundidad
matriz de la tierra y el Pítico laurel,
y danzas sobre el templo de altas puertas [5]
de Febo, regocijada con oráculos de trípodes.
Y cuando Apolo la áurea forminge
heptacorde rasga y con himnos
ensalza a los dioses en fiesta,
contigo la celebran. [10]
Saludos, hija de Cronos
y Rea, única que envuelves en fuego
preciadísimos altares de inmortales.
Hestia, concédenos en recompensa
con santos medios abundante [15]
riqueza y poder siempre danzar
en tomo a tu altar de trono luciente.
M. G. COLIN , Fouilles de Delphes II, pág. 217.
ARQUELAO (DEL QUERSONESO)
1. Identidad del autor
Parece ser éste el mismo Arquelao al que unos llaman Quersonesita (Ateneo, IX 409c) y otros Egipcio (Antígono de Caristo, 19) y tal vez también el que otros denominan el Físico (Estobeo, Florilegio X 77) en razón de la temática de su producción a la que todos hacen referencia 64 .
2. Obra
Según las noticias, fue autor del libro de poesía epigramática De peculiar naturaleza (Idiophyê , frs. 1-5). Trataba en él hechos y cuerpos de seres singulares hasta el punto de no ser creíbles, como nosotros mismos podemos juzgar por los fragmentos conservados. Pese a la aparente intención, que calificaríamos si no de científica, de cientifista del poeta, éste se ve totalmente arrastrado por el entusiasta fervor de la época por los prodigios 65 .
Un segundo libro suyo constaría de poesía yámbica, de tono sin duda más ligero y satírico, dentro del que cabe acoger el relato de las Calipigias («Culihermosas») de Siracusa, Ateneo, XII 554e (fr. 6), motivo igualmente tocado en el mismo género poético por Calímaco y Cércidas.
3. Datación y bibliografía
La cita de Antígono de Caristo plantea el problema de la datación de Arquelao. Menciona en ella a Ptolomeo, a quien dedicó sus epigramas, sin indicar por el epíteto o numeración si se trataba de Filadelfo, que rigió en 283 a. C. el trono de su padre Ptolomeo, hijo de Lago, y murió en 246 a. C., o de su sucesor, Evérgetes, muerto en 221. Para Wilamowitz sería el primero el aludido, mientras que Susemihl y Reitzestein optan por el segundo con argumentos, a nuestro juicio, más convincentes. Y no hace mucho en esto mismo incide P. M. Fraser, Ptolem. Alex ., Oxford, 1972, 1, págs. 778-79, y II, pág. 1086.
La colección más antigua de sus fragmentos la hizo Westermann en su edición de los paradoxógrafos griegos, y la más reciente A. Giannini en 1966.
DE PECULIAR NATURALEZA (IDIOPHYÊ )
1
PRODIGIOS
Dicen que el cocodrilo engendra escorpiones y que de los caballos nacen avispas. Y cierto Arquelao egipcio, autor de epigramas, así ha referido a Ptolomeo lo extraordinario del escorpión:
En vosotros disuelve, escorpiones, al cocodrilo
muerto la naturaleza que todo vivifica,
2
y de las avispas:
Inscribid esta prole del cadáver de un caballo,
las avispas. Ved de tales cuáles la naturaleza crea.
ANTÍGONO CARISTIO , Sobre portentos XIX 3-4, pág. 42 Giannini.
3
En primer lugar, las abejas nacen en parte de abejas y en parte del cuerpo putrefacto de bueyes. Arquelao, en efecto, en epigrama dijo que ellas son:
errantes criaturas de buey muerto 66 ,
4
y también:
prole de caballos son las avispas y de bueyes las abejas.
VARRÓN , Sobre Agricultura III 16, 4, pág. 144 Goetz.
5
Y es también peculiar esto, que crías de serpiente nazcan de la médula podrida de la espina dorsal de algunos cadáveres, si antes de morir extraen la inspiración de una serpiente moribunda. Y topamos con cierto Arquelao epigramático, que ya antes mencionamos, que entre los prodigios registra también éste, y dice:
Todo entre sí el tiempo abundante con sello anuda:
Pues de la médula de cóncava espina del varón,
nace al pudrirse el mísero cadáver terrible ofidio
que nuevo hálito vital cobra de este portento,
de muerto extrayendo naturaleza viva. Y si esto es así, [5]
no es sorprendente que naciera el biforme Cécrope 67 .
ANTÍGONO CARISTIO , Sobre portentos 89, pág. 72 Giannini.
6
LAS CULIHERMOSAS
Un campesino tenía dos bellas hijas. Ellas, discutiendo entre sí en una ocasión, salieron a la calle y trataban de determinar cuál era la de culo más hermoso… En consecuencia fueron llamadas por los ciudadanos las culihermosas, como refiere en sus Yambos Cércidas de Megalópolis diciendo: «Había un par de culihermosas en Siracusa». Ellas, habiendo conseguido una espléndida hacienda, edificaron un templo a Afrodita, poniéndole el nombre de diosa Culihermosa, según también refiere Arquelao en sus Yambos 68 .
ATENEO , XII 554c, III, pág. 223 Kaibel.
ARQUÉSTRATO DE GELA (o DE SIRACUSA)
1. Autor y obra
Escritor de Gela, vivió en Siracusa en la segunda mitad del s. IV . Su obra, Hēdypátheia («Voluptuosidad» o «Arte de disfrutar») se fecha por indicios internos hacia el 330 a. C. Esta larga poesía, en la línea del poema de los astros de Arato, tiene un carácter fundamentalmente didáctico en materia gastronómica, mas pertenece al género paródico cultivado por su primer representante profesional conocido, Hegemón de Tasos, quien escribió sobre el mismo tema en su Deipnon («Cena» o «Festín») en época clásica. Pero a decir verdad, aunque no carece de un cierto sano humor, no se halla en la vertiente más humorística del género, caso de Matrón de Pitane. Y por ello, pese a leerse con agrado, en ocasiones, al menos, cae en cierta pedantería, ya advertida y criticada por los antiguos (cf. Ateneo, VII 303e, y tal vez, como sugiere E. Degani, Prosimetrum e Spoudogéloion , Génova, 1982, pág. 53, la cómica alusión en que se dice que «es de Géla («de risa» en griego), o, mejor, de Katagéla» («de burla, irrisión» en tal lengua)). La estructura de su Voluptuosidad , en la medida que cabe conjeturar por los fragmentos y sus noticias, es la siguiente: Proemio (frs. 1-3), Panes (frs. 4-5), Aperitivos (6-7), Pescados (8-56), Carnes (57-58), Vinos (59). Los frs. 60-61, alusivos a aderezo de comensales y aperitivos, podrían formar parte del inicio de ella (más difícilmente del final) o pertenece a otra obra suya de materia similar.
2. Temática y género
Tratados de gastronomía los hubo antes, después y en la época de nuestro autor: en prosa los de los sicilianos Miteco (s. V ) y los dos heráclidas, Glauco de Locros, Hegesipo de Tarento, Artemidoro el lexicógrafo, etc., y en verso de Timáquidas el Rodio, Numenio de Heraclea, Terpsión, iniciador del género y supuesto maestro de Arquéstrato, Filóxeno de Léucade, el ditirambógrafo Filóxeno de Citera y el médico Eutidemo el Ateniense.
La parodia no es ya sólo de Homero. El poeta presenta su libro como una periegesis y periplo alrededor del mundo, similar a los viajes tradicionales y relatos de logógrafos y, como en Heródoto, se basa en la autopsia o propia observación de los hechos para su Historia. Hay ecos en él de antiguos poetas famosos, amén de los didácticos Hesíodo y Teognis.
3. Influencia
Sabemos por Ateneo (310a) que gozó de gran popularidad. Si bien por el tema en sí fue censurado por estoicos y peripatéticos a la par que el libro erótico de la poetisa Filénide, como inspiradores y estimuladores ambos de bajas o degradantes pasiones. Sin embargo, su cocina es bien simple, carente de artificio, salvo en la selección de los manjares.
Ennio le imitó en su Hedyphagética y, a través de él, su influjo y el tema pasó al ámbito romano. Y por las referencias de Aulo Gelio sabemos que ese influjo alcanzó al Sobre los manjares de Varrón.
4. Bibliografía
Sus 60 fragmentos, con un total de unos 300 versos, fueron recogidos por Bussemaker (París, 1851), exclusivamente ellos por Ribbeck (Berlín, 1887), Schoenemann (1866) y en la ed. de P. Brandt, Corpusculum poesis epicae Graecae ludibundae I (Leipzig, 1888), aún de actualidad. Recientemente ha sido reproducida con traducción al italiano por O. Montanari en E. Degani (ed.), Poesia parodica graeca , Bolonia, 1983. La Introducción de ella es un estudio del género paródico a cargo del editor, destacado especialista en el tema. También debe resaltarse la traducción en endecasílabos del abad Domenico Scinà en 1823, «I frammenti della Gastronomia di Archestrato», Parnaso Straniero , 6, 3, págs. 5-40.
1-60
VOLUPTUOSIDAD
1-3
PROEMIO
1
… Arquéstrato de Siracusa, o de Gela, en el poema titulado Gastronomía , según Crisipo, o Voluptuosidad , según Linceo y Calímaco, o Arte de Comer , según Clearco, o Arte Culinario , según otros 69 . Es un poema épico, que comienza así:
Gala haciendo de mi relato por Grecia entera
ATENEO , I 4e, pág. 9 Kaibel.
2
Este Arquéstrato recorrió minuciosamente toda la tierra y el mar por afán de placer, en mi opinión, en un intento de examinar cuidadosamente lo relativo al vientre. Y como quienes hacen viajes de circundación de la tierra o periplos, quiere explicarlo todo con minuciosidad:
… dónde está cada
manjar, y el mejor 70 , …
pues eso es lo que él mismo proclama en su Proemio entre las bellas enseñanzas con que instruye a sus camaradas Mosco y Cleandro, como bajo la suposición de que busca para ellos, siguiendo a la Pitia, la yegua tesalia y la mujer lacedemonia, o los hombres que beben el agua de la bella Aretusa 71 .
ATENEO , VII 278d, II, pág. 116 Kaibel.
3
Y en el primero de Sobre los Proemios (Clearco) escribe lo siguiente: «La investigación de los grifos no es ajena a la Filosofía, y los antiguos basaban en ellos la prueba de la educación. En efecto, durante los festines se proponían cuestiones, pero no como las que se preguntan los actuales, cuál de los combinados afrodisíacos o cuál o qué pescado es el más sabroso o más a la sazón, o incluso qué manjar es mejor después de Arturo o de la Pléyade o del Can…, pues es esto enteramente lo que se encuentra en los Tratados de Filénide y Arquéstrato e incluso se trata muy seriamente en las llamadas Gastrologías» 72 .
ATENEO , X 457c, II, pág. 494 Kaibel (CLEARCO , fr. 63 Wehrli).
4-5
PANES
4
Arquéstrato… afirma que la ilustre Lesbos produce una harina de cebada «más blanca que la nieve etérea» … Arquéstrato llama a cierto fértil lugar lesbio «pecho rodeado de olas» de Lesbos.
EUSTACIO , 280, 7 (vv . 5-7) y 1258, 60 (V . 5).
Arquéstrato, en su Gastrología , se expresa así sobre la harina de cebada y los panes:
Los dones, por tanto, evocaré primero de Deméter, de hermoso
cabello, querido Mosco. Y tú deposítalo bien en tus mientes,
pues, en efecto, son de gustar los mejores y superiores a todo
y todo es por entero inferior a la cebada de hermoso fruto
que en Lesbos, en el pecho de olas rodeado de Éreso ilustre, [5]
es más blanca que etérea nieve: pues si los dioses comen
harina de cebada, allí, sin duda, acude a comprarla Hermes.
Y es valiosa la de Tebas de las siete puertas también,
y la de Tasos y alguna otra ciudad, mas comparadas con ella
[10] pepitas de uva parecen. Y esto tenlo por segura opinión.
Y válgate el pan de cebada tesalio, bien triturado de grano,
tras hacerlo girar en redondo, el que aquellos denominan
krimnítes 73 y los demás pan de farro. Y en segundo lugar
apruebo el pan de Tegea, bajo ceniza cocido, vástago de flor
[15] de harina, y el que a la venta en el mercado la ilustre
ciudad de Atenas ofrece hermosísimo a los mortales.
Y salido blanco del horno en Eritra, la productora de uva,
la comida deleita tras florecer en la estación moliciosa.
ATENEO , III 11 le, I, pág. 256 Kaibel.
5
Tras decir esto, el glotón Arquéstrato aconseja además tener un hacedor de pan fenicio o lidio, pues ignora que los panaderos de Capadocia son los mejores:
En casa ten varón lidio o fenicio
que experto sea en fabricar, según
dispongas, al día toda clase de pan 74 .
ATENEO , III 112b, pág. 257 Kaibel.
6-7
APERITIVOS
6
Arquéstrato:
De salseras con cebollas y silfios te aconsejo
gozar y de los demás entremeses todos.
ATENEO , II 64a, I, pág. 150 Kaibel.
7
Arquéstrato en su Gastronomía:
Sírvante aceitunas prietas y maduras.
ATENEO , II 56c, I, pág. 131 Kaibel.
8-56
PESCADOS
8
Sobre la ANGUILA así se expresa Arquéstrato:
Las anguilas todas las apruebo, pero la pescada
en estrecho de mar enfrente de Regio es mucho mejor.
A todos los restantes mortales te antepones, si allí
semejante manjar, Mesenio, en tus labios dispones.
Grandísimo renombre, no obstante, de excelencia tienen [5]
las del Estrimón y Copais, pues bien grandes son y
de admirable espesor. Y por entero creo que reina
sobre cuantos nuestro placer y sustento gobiernan,
la anguila, único pez de natural sin espina dorsal.
ATENEO , VII 298e, II, pág. 158 Kaibel.
9
De la APHÝE 75 … Arquéstrato, experto en cocina, dice:
La aphýe desecha toda, salvo la de Atenas.
A la cría aludo, que jonios dicen espuma .
Y tómala fresca, en sacros pliegues cogida
del Falero de bello seno. Y también en Rodas,
[5] cercada de agua es noble, si viene nativa.
Cuando probarla desees, te es preciso a la par
proveerte de cnidas , frondosa ortiga marina.
Y fríelo en sartén todo mezclado a la vez,
después de moler fragante legumbre en aceite.
ATENEO , VII 285b, II, pág. 130 Kaibel.
10
Clearco, el Peripatético, en sus libros Sobre los Proverbios , dice acerca de la APHÝE: «Por requerir poco fuego al freírlas, los seguidores de Arquéstrato aconsejan a quienes las echan en la sartén caliente sacarlas en cuanto hierven. Pues, como el aceite, apenas se prende y ya hierve… Por ello se dice: «He aquí fuego y aphýe» .
ATENEO , VII 285d, II, pág. 130 Kaibel.
11
El ÉLOPE … sobre él también Arquéstrato dice lo siguiente:
El élope come sobre todo en la insigne Siracusa.
Es superior, pues allí tiene nacimiento y origen,
hasta el punto de si es capturado en torno a islas
o a algún lugar de la tierra de Asia o de Creta,
ya llega menudo, fibroso y quebrantado de olas.
ATENEO , VII 300d, II, pág. 162 Kaibel.
12
La DORADA … entre sus consejos el sabio Arquéstrato dice:
De Éfeso la pingüe dorada no me descuides,
la que ellos jonisco llaman. Y criada tómala
de la venerable Selinunte, límpiala muy bien y
sírvela asada entera, aun si es de diez codos.
ATENEO , VII 328b, II, pág. 222 Kaibel.
13
El ESCARO … Arquéstrato en su Gastronomía:
Y el escaro grande de la costera Calcedón asa,
tras lavarlo bien. Bueno en Bizancio también verás
y bien grande, de cuerpo igual a escudo circular.
Todo entero cocínalo del modo siguiente: lo coges,
y cuando de queso y aceite esté bien cubierto, [5]
suspendes en el horno caliente y abrásalo luego.
Y de sales con comino molido y verde aceite salpica,
con rociada a mano al modo de manantial divino.
ATENEO , VII 320a, II, pág. 204 Kaibel.
14
La MERLUZA … Arquéstrato dice:
Antedón la merluza, que llaman calaria , cría
de buen tamaño, y la carne esponjosa tiene,
y aunque para mí no es sabrosa, otros ***
la aprueban. A unos agrada una y a otros otra.
ATENEO , VII 316a, II, pág. 195 Kaibel.
15
El CAPRO mencionan Dorión y Epéneto 76 . Y Arquéstrato dice:
Si a la afortunada región de Ambracia vas
y el capro ves, no lo pienses y cómpralo,
aunque oro valga, no sople contra ti temible
cólera de inmortal, pues flor de néctar es.
[5] Y no a todos los mortales les está permitido
comer, ni aun ver con los ojos a cuantos sin
llevar en las manos cóncava y trenzada red
de junco de marjal, no suelan las arenas mover
con cálculo, para echar a tierra los dones † … †
ATENEO , VII 305e, II, pág. 173 Kaibel.
16
La MORENA … Arquéstrato, el filósofo hedonista, dice:
En el estrecho de oprimidas olas, con Italia
intermedio, si cogida fuera la llamada flotante
morena, cómprala, que allí es portentoso alimento 77 .
ATENEO , VII 312f, II, pág. 188 Kaibel.
17
SINODONTE (esparo dentado) con i larga le llama Dorión, y aun Arquéstrato en éstos:
Mas del sinodonte busca sólo que grueso sea.
Y del estrecho trata también de coger, amigo.
Y lo mismo a ti tengo que decirte, Cleandro.
ATENEO , VII 322c, II, pág. 209 Kaibel.
18
Del CONGRIO debemos hablar. Arquéstrato, en efecto, en su Gastronomía , incluso dónde comprar en conjunto cada porción de él, expone del modo siguiente:
En Sición hallas, en efecto, amigo, de congrio
grueso, fuerte y grande, cabeza y vísceras todas.
Mucho tiempo luego hiérvelo con sal y verdura.
ATENEO , VII 293f, II, pág. 147 Kaibel.
19
A continuación, al examinar los peces de lugares de Italia, de nuevo este excelente guía dice:
Valioso congrio ahí se pesca, que tanto
excede a todos los demás cocinados, cuanto
el gordísimo atún a las más viles corvinas.
ATENEO , VII 294a, II, pág. 148 Kaibel.
20
De la cabeza del GLAUCO Arquéstrato dice con aprobación:
Mas de la cabeza del glauco provéeme en Mégara
y Olinto, pues es venerable cogido en sus bajíos.
ATENEO , VII 295c, II, pág. 150 Kaibel.
21
Linceo el Samio, en su carta A Diágoras …, dice: «El autor de Voluptuosidad , en cuanto al pez llamado ZORRO , aconseja a quien no pueda satisfacer su gusto debido al precio, que lo adquiera delictivamente». Linceo se refiere a Arquéstrato el gourmet, quien en su muy renombrado poema dice así acerca del escualo: «El escualo zorro…» [véase infra] .
ATENEO , VII 286a, II, pág. 131 Kaibel.
Los ESCUALOS … Arquéstrato, el que llevó la misma vida que Sardanápalo, al hablar del escualo de Rodas cree que se trata del mismo que entre los romanos se hacía conducir a la mesa con coronas y acompañamiento de flautas… y era llamado accipḗsios (latín: acipenser) . … Así pues, Arquéstrato, al hablar del escualo rodio, dice con patriótica exhortación a sus camaradas:
El escualo zorro de Rodas, que pingüe can
los siracusanos llaman, aunque debas morir,
róbalo si no te lo quieren vender y luego
ya sufre el destino que te esté reservado.
ATENEO , VII 294e, II, pág. 149 Kaibel.
22
Los PECES-CERDO … El experto en cocina Arquéstrato:
En el Ponto y en Eno compra el cerdo,
que hozador arenoso algún mortal llama.
Su cabeza hierve sin añadir condimento,
sino en agua sola puesto y muy removido
sirve con hisopo triturado, y acre vinagre [5]
a lo sumo echa, zambúllelo bien y presiona
para que hasta sofocarse deprisa absorba.
Y sus aletas asa y la mayor parte del resto.
ATENEO , VII 326f, II, pág. 219 Kaibel.
23
Arquéstrato de Gela, en su Gastrología , única rapsodia que vosotros los sabios abrazáis… Y Arquéstrato, pues, oh Cinulco, a quien en lugar de a Homero reverencias a causa del vientre (nada hay más voraz que él, tu Timón), al referirse al CAN MARINO , escribe también esto: «Mas no muchos… Diodoro» [son los versos 13-20, infra] .
ATENEO , IV 162b y 163c, I, pág. 366 y sigs. Kaibel.
CAN KARCHARÍAS 78 . Sobre ellos trata Arquéstrato, el Hesíodo o Teognis de los gastrónomos… Arquéstrato, por tanto, nos exhorta con estos bellos consejos [versos 1-17 que, unidos a 18-20, dan el fragmento completo]:
Del can karcharías en la ciudad de toreneos 79
preciso es proveerse de vísceras y vientre,
esparcir luego comino y hervir sin mucha sal.
Y nada más, querido amigo, te permitas agregar,
[5] si no es verde aceite. Cuando haya hervido,
trae entonces salsa ya triturada y únesela.
Y a cuanto cuezas en flancos de cóncava cazuela,
no mezcles ni † fuente de agua † ni vino agrio,
sino por encima vierte sólo aceite y seco
[10] comino. Y además echa aromáticas plantas.
Sin rozarle la llama, tuéstalo a la brasa
y mucho remueve, no por descuido se abrase.
Mas no muchos mortales conocen manjar tan
divino, ni aun comerlo quieren los que alma
[15]tienen de gaviota cigarrón y están alelados,
como tratándose de antropófaga fiera. Mas
carne mortal gusta a todo pez, cuando la topa.
Así pues, píamente conviene a cuantos tales
necedades dicen entregarse a las legumbres
[20]y pitagorizar continentes con el sabio Diodoro.
ATENEO , VII 310a-e, II, pág. 183 Kaibel.
24
Y Arquéstrato, en su renombrado poema sin nombrar en absoluto al CANGREJO , lo denomina ástaco (cangrejo de río), como en estos versos:
mas la copiosa charla deja y ástaco compra,
que largos brazos tiene y sobremanera pesados,
patas pequeñas y se lanza sobre tierra lentamente.
En Lípara los más están y en excelencia los mejores
de todos. Pero muchos también congrega el Helesponto. [5]
ATENEO , III 104f, I, pág. 240 Kaibel.
25
Sobre las GAMBAS … Arquéstrato el experto en cocina aconseja lo siguiente:
Si a Yaso, ciudad de carios algún día te llegas,
tomarás la gamba bien grande y rara de adquirir.
Mas muchísimas hay en Macedonia y Ambracia.
ATENEO , III 105e, I, pág. 241 Kaibel.
26
El PARGO … Arquéstrato dice:
Al ascender Sirio (debes comer) el pargo
en moradas de buen puerto de Delos y Eretria.
La cabeza sola compra y junto con ella
la cola. Mas el resto ni a la casa lleves.
ATENEO , VII 327d, II, pág. 220 Kaibel.
27
El HÉPATOS O LEBIAS … Dice Arquéstrato:
Y lebias toma, Mosco, el hḗpatos en cercadas de olas
Delos y Tenos.
ATENEO , VII 301c, II, pág. 164 Kaibel.
28
La SALPA … Arquéstrato dice:
a la salpa yo al menos pez vil
juzgo por siempre. Comestible es sobre todo
cuando cosechan el trigo. Tómala en Mitilene.
ATENEO , VII 231e, II, pág. 207 Kaibel.
29
El PEZ ESCORPIÓN … Arquéstrato el cocinero dice en sus versos de
En Tasos el pez escorpión compra, si superior
no es a un codo. Mas devuélvelo si es grande.
ATENEO , VII 320f, II, pág. 206 Kaibel, y EUSTACIO , 1403, 11.
30
El CHRÓMIS … también Arquéstrato:
En Pela tomarás grande el chrómis y grueso
si en verano fuera, y en Ambracia.
ATENEO , VII 328a, II, pág. 222 Kaibel.
31
El CÍTARO … Arquéstrato en su Voluptuosidad:
El cítaro aconsejo,
si blanco fuera y de natural fuerte *** ,
hervirlo en simple sal y aromáticas hojas.
Mas asarlo, si es rojo de ver y en exceso no
grande, su cuerpo clavado en cuchillo afilado, [5]
y úngelo con mucho queso y aceite.
Alegra ver consumirlo, es incontinente.
ATENEO , VII 306a, II, pág. 174 Kaibel.
32
El LENGUADO . El pitagórico, por su continencia, Arquéstrato dice: «Luego toma…» .
ATENEO , VII 288a, II, pág. 136 Kaibel.
Linceo el Samio dice en sus cartas que los más hermosos RODABALLOS se dan en tomo a Eleusis del Ática. Y Arquéstrato dice:
Luego toma el gran rodaballo y el algo áspero
lenguado, éste es en Cálcide excelente en verano.
ATENEO , VII 330a, II, pág. 226 Kaibel.
33
El AULOPÍAS («tubular») , Arquéstrato refiere sobre éste:
Y del grande aulōpías fresco la cabeza
compra, cuando Faetón recorre la órbita
extrema. Y pronto caliente sirve con salsa.
Y luego sobre un trinchador asa su vientre.
ATENEO , VII 326b, II, pág. 217 Kaibel.
34
Según manifiesta el autor de: «el atún pescado…» [versos 2-4, infra] .
EUSTACIO , 994, 50.
El ATÚN … Arquéstrato dice:
En derredor de la sacra y espaciosa Samos verás
con diligencia pescar el gran atún, que órkys
llaman y otros kêtos . De él en verano preciso es
proveerse lo que convenga al punto y el precio
[5] 〈no escatimar〉 ***
Excelente es en Bizancio y Caristo, pero la isla
insigne de Cefalédide en Sicilia mucho mejores
atunes que esos cría, como la costa tindáride.
Y si alguna vez de la sacra Italia a Hiponio vas,
[10] deslízate hacia guirnaldas acuáticas, son allí
los mejores con mucho. Palma de victoria llevan.
Pues los de allí en estos lugares se extravían,
tras atravesar muchos piélagos bajo el hondo mar.
Y nosotros ya fuera de su estación los pescamos.
ATENEO , VII 301f, II, pág. 164 Kaibel.
35
Linceo el Samio, en su Arte de Selección de Alimentos , que dirigió a un compañero mal comprador, dice: «Respecto a los que se obstinan en no ceder en el precio, no es improductivo criticar de pasada el pescado, mediante el recurso a Arquéstrato, el autor de Voluptuosidad , o a alguno de los demás poetas, y decir ‘… el bonito cómpralo en otoño’, y entonces es primavera, o ‘el admirable mújol cuando llegue el invierno’, y entonces es verano, y otros muchos dichos tales».
ATENEO , VII 313f, II, pág. 190 Kaibel.
Arquéstrato el experto en cocina, en su Gastrología (pues Licofrón en sus libros Sobre la Comedia dice que así se titula, al modo de la Astrología de Cleóstrato de Ténedos), sobre el BONITO dice así:
El bonito en otoño, al ocultarse la Pléyade,
disponlo de cualquier modo. ¿Por qué digo esto?
Para que, ni aun queriendo, lo estropees.
Mas si deseas también esto saber, caro Mosco,
el modo mejor con que aderezarlo pudieras, es [5]
con hojas de higuera y sin exceso de orégano,
y ni queso ni charla. Sírvelo así simplemente,
entre hojas de higuera arriba cosidas de junco,
luego echa en ardiente ascua y en tu mente
atento al momento de asado, sin que se queme. [10]
El pez lo adquieres de la amable Bizancio,
si deseas que bueno sea. Mas aun pescado
en lugar a éste cercano, bien te sabrá. Pero
es peor lejos del mar Helesponto. Y si pasas
el insigne estrecho costero del piélago Egeo, [15]
ya no es igual, hasta deshonra mi loa anterior.
ATENEO , VII 278a, II, pág. 115 Kaibel.
36
El término cabellera también de nuevo se aplica a las hojas de la vid, pues este uso de Arquéstrato está divulgado: «Cuando … su cabellera extiende debajo» [versos 1-2, infra ], quiere decir cuando la vid pierde sus hojas, esto es, se deshoja.
EUSTACIO , 1276, 36.
Los SARGOS … el sabio Arquéstrato dice:
Cuando, al sumergirse el astro Orión en el cielo,
la madre de vinífero racimo su cabellera pierde,
ten entonces asado el sargo, salpicado de queso,
bien grande, caliente, traspasado por acerbo vinagre.
[5] Pues de natural duro es. Y acuérdate de servirme
de tal modo siempre todo pescado así de fibroso.
A su buena, grasa carne, de delicada naturaleza,
sólo de fina sal rocíala y úngela de aceite.
Pues en sí misma contiene ya saciedad de placer.
ATENEO , VII 321c, II, pág. 207 Kaibel.
37
Aún aquél (Arquéstrato) hace parodia con idéntica idea y dice: «La thynnís (término griego femenino del denotativo de atún)… perece» [versos 6-8, infra ].
EUSTACIO , 1720, 61.
La THYNNÍS … Arquéstrato la llama kímbix (pero, al menos, no en estos versos):
Y de la thýnne toma la cola, a la thynníde
grande aludo, de la que Bizancio es metrópolis,
y troceada luego, ásala bien toda entera, con
sal menuda sólo rociada y con aceite ungida
[5] y las calientes tajadas come mojadas en acre
salmuera. Pero si quieres comerlas secas, nobles
son en figura y ser igual al dios inmortal.
Mas perece, si la sirves rociada de vinagre.
ATENEO , VII 303e, II, pág. 169 Kaibel.
38
BÍKOI («tinajas»).-Debemos consignar, por la novedad léxica, que sean vasijas de vino las tinajas en Jenofonte y otros, que se emplean también para envases mayores de barro, como manifiesta (Arquéstrato) en: «Del atún… en tinajas» [versos 1-2, infra] . La tal tinaja de salazones se podría llamar igualmente ánfora, según muestra el añadido sobre la caballa: «antes de… en ánfora» [versos 6-7], que es más o menos en lenguaje corriente la bítina («tina»).
EUSTACIO , 1163, 28.
Mas puesto que el tema es el de los SALAZONES , … Arquéstrato, que circumnavegó el mundo a causa del estómago y lo de debajo del estómago, dice:
Y del atún siciliano tajada ***
cortada, cuando fuera a salarse en tinajas.
Mas a la sapérda , póntica vianda, a llorar
largo mando y a quienes la aprecian: Pocos
hombres saben qué es mal y buen alimento. [5]
A la caballa tres días ten, antes de meter
con agua salobre semisalada en ánfora nueva.
Y si a la santa ciudad de la ilustre Bizancio
fueras, toma por mí en su sazón otra tajada. Buena,
pues, es y delicada 80 . [10]
ATENEO , III 116f, I, pág. 267 Kaibel.
39
Que el bello Ulpiano investigue de este arte culinario nuestro, a qué se refiere Arquéstrato en sus bellos consejos acerca de los salazones del Bósforo:
Los blanquísimos que del Bósforo vienen, mas no
venga ninguna dura carne de allí del pez criado
en lago Meótide, que ni lícito es citar en verso.
¿Qué pez es ese del que dice que no es lícito citar métricamente? 81 .
ATENEO , VII 284e, II, pág. 129 Kaibel.
40
El PEZ ESPADA … Arquéstrato dice:
Tajada de pez espada toma, al llegar a Bizancio,
la misma espina dorsal de la cola. Excelente es,
aún en el estrecho, en punta de escollos de Peloro.
ATENEO , VII 314e, II, pág. 192 Kaibel.
41
El ESCARO … Arquéstrato en su Gastronomía:
El escaro busca de Éfeso, y salmonete come
en invierno, pescado en la arenosa Tequiousa,
aldea de Mileto cerca de curvimembres carios.
ATENEO , VII 320a, II, pág. 204 Kaibel.
42
El SALMONETE … El sapientísimo Arquéstrato, tras elogiar los salmonetes de Tequiousa, la milesia, dice a continuación:
Provéete también de salmonete en Tasos, no peor
te sabrá; sí, en cambio, el de Teos, aunque sea también
excelente. Y bueno se pesca en la costa de Eritra.
ATENEO , VII 325d, II, pág. 216 Kaibel.
43
El MÚJOL … El bello Arquéstrato dice:
El mújol compra de Egina, la cercada de agua,
y tratarás con refinados varones ***
ATENEO , VII 307d, II, pág. 177 Kaibel.
44
Son mújoles admirables los capturados en tomo a Abdera, como también ha dicho Arquéstrato, y segundos los de Sínope.
ATENEO , VII 307b.
Exceso de glotonería es sorber comiendo, y además cabeza de mújol, si no es que los expertos en esta materia conocen el provecho existente en una cabeza de mújol que nos permita comprender la glotonería de Arquéstrato.
ATENEO , VIII 342e.
El admirable mújol, cuando el invierno llegue.
ATENEO , VII 313f, II, pág. 190 Kaibel 82 .
45
Y debe saberse también que alguien tomó lo del río «proveniente-de-Zeus» de Homero, esto es, «hijo-de-Zeus», de entre sus versos —y fue aquel comilón de Arquéstrato— y bromeando dijo que el róbalo milesio era «chico-de-Zeus»… No sería nada nuevo bromear con el róbalo como «vástago-de-Zeus», si, desde luego, justamente se llamó dioses a los grandes peces, bromeando con una mesa bien aderezada. En efecto, preguntando alguien a un vendedor de pescado, los pescados de que disponía para la venta, al oírle decir que disponía de róbalo, raño y otros semejantes, le replicó: «¡A dioses me nombras y yo tengo necesidad de pescado, no de dioses!».
EUSTACIO , 1053, 17.
LOS RÓBALOS … El sabio Arquéstrato:
Toma de Gesón, cuando a Mileto llegues,
el mújol cabeza y el róbalo retoño de Zeus 83 ,
pues mejores son allí, por ser tal el lugar.
Otros mucho más gruesos hay en la insigne
[5] Calidón, en próspera Ambracia y lago de Bolbe 84 ,
pero no poseen su aromática grasa ventral,
ni tan acre es, pues son aquellos, compañero,
portentosos en excelencia. Enteros con escamas
ásalos y bien tiernos preséntalos en salmuera.
[10] Mas en tanto preparas este manjar, cuida no se
acerque a ti ni italiano ni ningún siracusano,
pues estos valiosos pescados no saben aderezar,
sino que arruinan, al llenar funestamente todo
de queso, rociada de vinagre y salmuera de silfio.
[15] Los mejores son, en cambio, en disponer sabiamente
los tres veces malditos pescadillos roqueros
y con ingenio pueden en banquetes cocinar muchas
especies de viscosas viandas de refinado aderezo.
ATENEO , VII 311a, II, pág. 184 Kaibel.
46
El ANGELOTE … Arquéstrato dice:
Y, sin dudar, los mejores seláceos cría la ilustre
Mileto. Mas qué necesidad hay de hablar del angelote
o del leióbatos de ancho lomo , igual un cocodrilo asado
pasado por horno, como manjar, daría a hijos de jonios.
ATENEO , VII 319d, II, pág. 203 Kaibel.
47
Sobre el PEZ RANA el sapientísimo Arquéstrato aconseja en sus máximas lo siguiente:
Del pez rana, donde lo veas, provéete ***
*** y su vientrecito / prepara ***
ATENEO , VII 286d, II, pág. 133 Kaibel.
48
El PEZ TORPEDO … Arquéstrato dice:
Y el pez torpedo hervido en aceite y vino,
con aromática planta y tenue raspadura de queso.
ATENEO , VII 314d, II, pág. 192 Kaibel.
49
Y sobre la RAYA:
Y la raya hervida come en mitad del invierno,
y queso y silfio con ella. Cuantos marinos hijos
pingüe carne no tengan, de tal modo aderezar es
preciso. Ya es la segunda vez que te lo digo.
ATENEO , VII 286d, II, pág. 133 Kaibel.
50
Los HIPUROS … Arquéstrato dice:
El híppouros caristio es el mejor, pues es lugar
Caristo en especial de muy buenos pescados.
ATENEO , VII 304d, II, pág. 171 Kaibel.
51
El LÁTOS , Arquéstrato afirma que el mejor es el de Italia y dice
El insigne látos en la muy arbolada Italia
posee el estrecho de Escila, manjar prodigioso.
ATENEO , VII 311e, II, pág. 186 Kaibel.
52
El MÓRMYRO :
El mórmyro costero, ni mal pez ni tampoco bueno.
ATENEO , VII 313f, II, pág. 190 Kaibel.
53
El PULPO … Arquéstato dice:
Los pulpos en Tasos y Caria son los mejores.
Y grandes y muchos en cantidad cría Corcira.
(Los dorios le llaman pólypon con o larga, como Epicarmo… los atenienses poulýpoun . Pertenece a los selacoides: los cartilaginosos así se llaman.)
pulpos y canes escualos [¿verso 3?].
ATENEO , VII 318f, II, pág. 201 Kaibel.
54
El CALAMAR … Arquéstrato que recorrió toda la tierra y el mar por glotonería, dice:
Los calamares en Dio de Pieria, junto al río
Bafiro. Y en gran cantidad verás en Ambracia.
ATENEO , VII 326d, II, pág. 218 Kaibel.
55
La SEPIA … El muy sabio Arquéstrato dice:
Las sepias en Abdera y en medio de Maronea.
ATENEO , VII 324b, II, pág. 213 Kaibel.
56
Arquéstrato en su Gastronomía dice:
Grandes peces lima Eno tiene y ostras Abido,
cangrejos Pario y vieiras Mitilene. Y Ambracia
la mayor cantidad y enormes con ellos ofrece
… … … … … … … … … … … … … … …
[5] En el estrecho Mesenio probarás el portentoso
mejillón y en Éfeso lapas en modo alguno malas, en
Calcedón las ostras, y los kérykes a Zeus cabe consumir,
los que son marinogénitos y los de mercado,
salvo un hombre único, aquel camarada mío
[10] habitante de Lesbos rica en uvas, Agatón llamado 85 .
ATENEO , III 92d, I, pág. 213 Kaibel.
CARNES
57
La LIEBRE . Sobre ella Arquéstrato, el experto en cocina, dice así:
De la liebre muchos son los modos, muchas
las recetas de preparación, pero la mejor
es servir la carne asada mientras se bebe,
caliente, con simple sal, traspasada por asador
[5] aún no muy hecha, y no te aflija ver la carne
gotear sangre, cómela, al contrario, con avidez.
Por entero superfluos son para mí los demás
aderezos, grasientas salsas, capas de queso
y de aceite en exceso, como comidas de gato.
ATENEO , IX 399d, II, pág. 371 Kaibel.
58
La OCA … También Arquéstrato en su muy celebrado poema:
La cría engordada de oca prepárala igual,
simplemente asada ella también.
ATENEO , IX 384b, II, pág. 337 Kaibel.
VINOS
59
De Arquéstrato, el tratadista de cocina:
Luego, cuando elevéis la rebosante copa de Zeus
Salvador, preciso es beber, con blanca flor cubierto
el húmedo cabello, el vino viejo de muy cana cabeza,
proveniente de Lesbos, la ciudad cercada por las olas.
Y aprecio el vino de Biblos, de la sagrada Fenicia, [5]
mas, sin embargo, a aquél no lo igualo. Pues si al punto
lo probaras sin estar acostumbrado de antemano,
te parecerá más oloroso que el de Lesbos, pues tal
cualidad posee por la informe extensión de su tiempo,
mas muy inferior es si prosigues bebiendo. Y aquel [10]
te parecerá poseer categoría igual, no que el vino,
sino que la ambrosía. Y si algún charlatán fanfarrón
se ríe por creer que el de Fenicia es el más dulce
de todos, no le presto ninguna atención ***
Vino noble de beber es también el de Tasos, si envejece [15]
con el paso de las muy bellas estaciones de los años.
Y los retoños que destilan uvas de otras ciudades, sé
también citar y elogiar, no se me pasan sus nombres.
Mas ningún otro, sin más, es comparable al vino de Lesbos,
[20] sólo que hay quienes disfrutan elogiando lo suyo.
ATENEO , I 29b, I, pág. 66 Kaibel.
COMENSALES
60
Sé que al comienzo decíamos: «No comer más de cinco» . [Cita libre del verso 3 del fragmento].
ATENEO , XV 671a, III, pág. 48 Kaibel.
Simposiacamente bromeó Arquéstrato el Siracusano al escribir: «Coman todos…» [VV . citados a continuación],
EUSTACIO , 1376, 42.
Arquéstrato, el siracusano o de Gela… dice:
Coman todos, además, en única mesa de delicados
manjares. Y sean todos a lo sumo tres o cuatro,
o no más de cinco, al menos. Pues se trataría
si no, de una tienda de saqueadores mercenarios.
ATENEO , I 4d, I, pág. 9 Kaibel.
61
Al transmitimos Arquéstrato sus bellos consejos, es digno de admiración que, convertido en maestro de placer, como el sabio Epicuro, nos aconseje gnómicamente también, al modo del poeta de Ascra (Hesíodo), a no seguir a otros y prestarle en cambio atención a él, y exhorte a comer esto y aquello otro [VV . 12-13 del fragmento]:
ATENEO , III 101f, I, pág. 233 Kaibel.
Burla apropiada a los que beben mucho es: «Sólo beben vino…» [V . 11 del fragmento]… y debe saberse que sumergirse en la tierra es lo mismo que sumergirse en el interior de la mansión de Hades… y alguien bastante audazmente… dijo por escrito: «Así es preciso vivir…» [VV . 19-21 del fragmento],
EUSTACIO , 1386, 53 y 652, 3.
Ningún antiguo, por cierto, servía antes de la cena ni matrices de cerda ni lechugas ni ningún otro producto semejante, como ahora sucede. Arquéstrato, en efecto, el experto en cocina, después de la comida, los brindis y el empleo de perfumes, dice:
Siempre en el festín la cabeza cubre de coronas
diversas, con las que el fértil suelo de la tierra
florece, la cabellera atiende con buenos perfumes
goteantes y en fieras ascuas de fuego echa el día
entero mirra e incienso, fragante fruto de Siria. [5]
En tanto bebes, séate llevado aperitivo tal como
abdomen y matriz cocidos de cerda en comino,
penetrante vinagre y en silfio introducidos,
y el delicado linaje de pájaros fritos que
la estación provea. Y olvídate de siracusanos [10]
que sin comer, a modo de ranas, sólo beben vino.
Así pues, tú no les sigas y come los alimentos
que digo. Los demás aperitivos todos ejemplo
son de funesta pobreza, garbanzos hervidos,
habas, manzanas e higos pasos. Mas la torta [15]
aprecio nacida en Atenas. Y si allí no la
obtienes, sal y en otro lugar busca la ática
miel, puesto que ella es la que la hace soberbia.
Así es preciso que el hombre libre viva o llegue,
si no, a su perdición bajo tierra, barranco o [20]
el Tártaro y yazga enterrado a estadios sin cuento.
ATENEO , III 101b, I, pág. 232 Kaibel.
ARQUÍMEDES DE SIRACUSA
1. Vida del autor
Se nos ha transmitido el poema Problema de los bueyes de Helios bajo el nombre de Arquímedes, que no puede ser otro que el genial matemático helenístico. Hijo del astrónomo Fidias, siracusano como él, vivió entre 287-212 a. C. Estudió en Alejandría con los científicos Conón y Eratóstenes de Cirene. Mas volvió luego, para residir toda su vida, a su país y ciudad natal. Estuvo ligado por lazos de parentesco y amistad al rey Hierón II de Siracusa y más tarde dedicó a su hijo Gelón otro famoso problema, El cálculo de las arenas . Como es sabido, murió durante el asalto de Siracusa por las fuerzas de Marcelo, a cuya defensa tanto había contribuido con el invento de diversas máquinas bélicas.
2. Obra
Su vida y obra pertenece por entero al ámbito de la Historia de la Ciencia, salvo por lo que respecta a este problema en verso que, según las fuentes antiguas, remitió en una carta a Eratóstenes para que lo analizaran los matemáticos de Alejandría. Los versos son dísticos elegíacos, que se usaban para los epigramas y las elegías (un hexámetro combinado con pentámetro, ambos dactílicos). Suman en total 22 dísticos en dialecto jónico épico. Su tema es el cómputo de los bueyes del Sol distribuidos según distinta coloración y ofrecidas cantidades proporcionales relativas de unos para con otros.
El problema no ha podido ser resuelto claramente por matemáticos modernos, pese a su correcto planteamiento extraído de la primera parte del poema. La causa parece ser la índole enigmática de su segunda porción, que aparenta no ofrecer algún dato necesario para su solución. Pues, por lo demás, gracias al libro Cómputo de las arenas , es bien conocido su sistema simplificado para obtener números elevadísimos de miles de billones. Esto antes de él no era posible debido a que el sistema de numeración heleno se basaba en las letras del alfabeto. Es considerado también Arquímedes precursor del cálculo integral, cuyas bases asienta en su libro descubierto en Jerusalén, 1906, en un palimpsesto, Método sobre los Teoremas mecánicos. Contra Eratóstenes . En este contexto de polémica con sus antiguos maestros encaja perfectamente, a nuestro entender, aquel otro texto y sus destinatarios, con quienes pronto debió Arquímedes entrar en confrontación, dada su sorprendente superioridad sobre la Escuela Alejandrina, y, por tanto, el saber de su época. Precisamente sabemos que Apolonio, famoso astrónomo de Ptolomeo Evérgetes (247-222), había ofrecido un nuevo valor aproximado de π en pugna con el de Arquímedes, comúnmente aceptado hasta hoy día. Y tal vez contra él, en concreto, iban dirigidos los versos y en especial la leve ironía final, si entre ambos trabajos hubo proximidad de fechas.
La cuestión del problema bovino, en otra fuente cual la del Anónimo a la Geometría de Herón 248, 2 Hultsch, es enfocada como objeto de la Logística o Ciencia del cálculo junto a otros de manzanas y copas, que debían ser similares, y resaltada su particular dificultad. Lo mismo expresa el Escolio a Platón, Cármides 165e.
Su examen pormenorizado es hecho por Wissowa, RE , I, 3, cols. 532-35, de quien entresacamos los datos que ofreceremos en el comentario del poema.
3. Bibliografía y autenticidad del poema
La edición más antigua de nuestro tiempo es la de Gothh. Ephr. Lessing, de 1773. La cuestión de la autenticidad de la autoría es estudiada por Heiberg, basada en diversos trabajos, y el resultado es que no hay objeciones serias para negársela al genial matemático. De helenístico tiene, entre otros aspectos, la adaptación al género didáctico en el lenguaje, pues Arquímedes escribió siempre sus tratados en dorio siracusano, y el gusto formal por la adivinanza y enigmas en la transmisión del saber y, por supuesto, su escansión en metro. Obras más actuales son las de Babini, de 1948; Dijksterhnis, 1956; Knorr, 1978, y Soufrin, 1980. Cf., además, López Férez en Historia …, págs. 971-72.
PROBLEMA
Problema, que inventó en epigramas Arquímedes y remitió en la carta A Eratóstenes de Cirene , para que lo analizaran quienes se ocupaban de ellos en Alejandría:
La cantidad de bueyes del Sol calcula, extranjero,
si del saber participas, tras poner reflexión,
cuántos pastaban entonces en llanuras de Sicilia,
isla Trinacia, en cuatro grupos distribuidos
[5] de distinta coloración: uno de la de blanca leche,
en cerúleo tono resplandeciente el otro,
uno más, rubio, y variopinto otro. Y toros en cada
grupo había colmados en cantidad, en tal
proporción dispuestos que fueran los de cabello
[10] blanco iguales a la mitad y un tercio
de los azules y al total de rubios, piensa, extranjero,
y, a su vez, los azules a la cuarta y quinta
parte de los de color mezclado y a los rubios todos.
Y los omitidos de variado color considera
[15] sean la sexta y séptima parte de los toros blancos
e igualmente equivalentes al total de rubios.
En cuanto a los bueyes hembras es ésta la situación:
Las de blanco cabello eran del rebaño azul
completo justo iguales a su tercera y cuarta parte.
Las azules, a su vez, de nuevo equivalían [20]
a la cuarta y quinta parte de las de mezclado color,
con todas las vacas que al prado iban.
A la quinta y sexta parte del rubio rebaño, en cuatro
porciones, las variopintas tenían número igual.
Las rubias sumaban igual a la mitad de un tercio [25]
y a la séptima porción del blanco rebaño.
Extranjero, justo di cuántos son los bueyes del Sol,
aparte pon el número de toros bien cebados,
y aparte también cuántas las hembras, según su color,
y no se te dirá necio o ignorante del cálculo, [30]
no contado, por tanto, entre los sabios. Aclara, así pues,
todas estas afecciones de los bueyes del Sol.
Los toros de blanco pelo, cuando mezclen su cantidad
con los azules, fijo de igual número eran
en longitud y extensión, y los muy espaciosos llanos [35]
del cuadrado de Trinacia cubrían todos.
Los rubios, a su vez, y los variopintos fundidos
culminaban a borbotones, partiendo de uno,
la figura de tres confines, sin agregar ni quitar
los toros de distintas coloraciones. [40]
Si todo esto descubres, en tus mientes recompones
y das, extranjero, la numérica proporción,
marcha ufano, triunfal, y sé juzgado por completo
fecundo, desde luego, en esta sabiduría 86 .
ARQUÍMEDES , Obras II, pág. 528 Heiberg (III, pág. 170 Mugler).
ARQUIMELO
Identidad del autor y obra
Bien poco sabemos de él. Era poeta epigramático de la segunda mitad del siglo III a. C. Hierón II le encargó el único poema suyo que conservamos. Precisamente está dedicado al famoso navío de superlujo que él remitió a Atenas como regalo con un cargamento de trigo. El barco tenía biblioteca, gimnasio, baños, mosaicos con imágenes de escenas homéricas y un etcétera de comodidades e instrumentos de utilidad de todo tipo. El propio Arquímedes contribuyó con diversos inventos y junto con él se seleccionaron para su construcción los mejores técnicos del momento y materiales de muchos países (incluida Iberia). Su descripción puede leerse en Ateneo, V 206d-209b, y modernamente en L. Casson, Ships and Seamanship in the Ancient World , 1985, págs. 191 y sigs.
El poema está escrito, como el anterior de Arquímedes, en dísticos elegíacos y contiene la natural loa del navío y del soberano siracusano. Arquimelo parece ser que vivió en Atenas. Y debió de tener cierta fama, cuando se le concedió el honor de cantar a tan costosa embarcación.
AL NAVÍO DE HIERÓN II
Hierón concedió honores a Arquimelo, el poeta epigramático que dedicó un epigrama a la nave cargada con mil medimnos de trigo, que transportó además al Pireo con los gastos a su costa. El epigrama es el siguiente:
¿Quién en tierra construyó esta portentosa cubierta?
¿Qué capitán condujo con maromas infatigables?
¿Cómo se dispuso plancha sobre armazón o con qué segur
cortados los travesaños este casco compusieron,
a semejanza de las cumbres del Etna o de alguna [5]
Cíclade isla de las que el mar Egeo encierra,
con muros de igual extensión por ambos lados? Gigantes,
sin dudar, lo pulieron para celestes senderos.
Pues rozan sus mástiles los astros y de triple malla
corazas tiene dentro de las elevadas nubes. [10]
Y en anclas se apoya por amarras, con las que Jerjes
enlazó el doble estrecho entre Abido y Sesto.
Sobre el robusto hombro inscripción recién grabada
muestra quién desde tierra botó la quilla:
Y dice que Hierón, hijo de Hierocles, dorio soberano [15]
de Sicilia, al remitir pingüe cosecha
en regalo a toda Grecia y a las islas. Conserva, pues,
Posidón, el navío, en medio del blanco estruendo.
ATENEO , V 209c, I, pág. 463 Kaibel.
ARQUITAS DE ANFIS
Identidad del autor y obra
Nos es aún menos conocido que el anterior. La información se limita a sus obras. E incluso en este caso, en tres de los cuatro fragmentos transmitidos se menciona tan sólo el nombre propio. Por ello también pudiera tratarse de un homónimo.
Por Plutarco sabemos que escribió un poema épico de corte etnomitológico. Se conserva de él un verso dedicado a Macina, ciudad de Etolia (fr. 1). De otro poema, La grulla (fr. 2), se discute la autoría entre él y Euforión, de quien fue, por consiguiente, contemporáneo, así como de Eratóstenes, si bien él algo más joven, si es genuino suyo el fr. 3. Finalmente, el fr. 4 le es atribuido por Meineke, mientras el propio Powell que lo transmite piensa en Filetas. A juzgar por los dos primeros, nos hallaríamos ante un poeta de gran delicadeza y sensibilidad. Mas es muy poco y dudoso lo que queda como para emitir juicios, y menos de valoración.
1
A la grata Macina envuelta en perfume, coronada de racimos.
PLUTARCO , Temas de Grecia 294f.
2
LA GRULLA (?)
Son excelentes las manzanas de Sidunte, que es población de Corinto, según Euforión o según afirma Arquitas en su Grulla:
Cual sazonada manzana que en arcillosas costas
florece, purpúrea, en la pequeña Sidunte.
ATENEO , III 82a.
3 (?)
Arquitas, tras leer el Hermes de Eratóstenes, le brindó este verso:
Necesidad todo lo enseña. ¿Pues qué no descubriría necesidad?
ESTOBEO , IX 10.
4
Enderézate. Pues si no, más aún afligen las preocupaciones.
ESTOBEO , IX 10.
ATENEO EL EPIGRAMÁTICO
Identidad del autor y obra
No es posible enmarcar su vida ni su época, a no ser muy indefinidamente por el término post quem de las vidas de los filósofos que celebró en dos epigramas: 1 a Epicuro, y 2, seguramente, entre los estoicos, a Zenón, aunque la noticia de Laercio alude a Antístenes, que en realidad sólo está muy en el trasfondo de la Estoa. Con afectuoso respeto nos habla del pensamiento de ambos y sus seguidores. El segundo poema encierra una crítica a una de las Musas identificada con el placer voluptuoso. Debe de ser Erato. Llama la atención el contraste de la seriedad e imparcialidad de estos versos. En ellos acepta a filósofos tan dispares que resultaban opuestos. Y es más notable este aspecto si se los compara con los versos críticos de Hermias de Curio o Timón y otros sobre los mismos filósofos u otros. El autor, sin duda al margen de tales desavenencias, podría ser bastante tardío aun dentro del mismo período helenístico.
1
SOBRE EPICURO
Tal era el que sentenciaba que el placer era el fin, a quien también Ateneo celebra mediante un epigrama del siguiente modo:
Oh humanos, por lo peor os esforzáis e insaciables
de codicia emprendéis discordias y luchas.
Mas sólo leve límite impone riqueza a naturaleza
y un sendero ilimitado las vanas opiniones.
Esto el sabio hijo de Neocles o lo oyó de las Musas [5]
o de los sagrados trípodes de Pito.
DIÓGENES LAERCIO , X 11, II, pág. 499 Long.
2
SOBRE LOS ESTOICOS
Parece también que (Antístenes) inició la muy viril Estoa. Por ello igualmente el epigramático Ateneo acerca de ellos dice así:
Oh conocedores de los mitos Estoicos, oh depositarios
en páginas sacras de todoexcelentes dogmas,
que es virtud bien único del alma. Pues ella única
preserva vidas y ciudades de los hombres.
Y voluptuosidad carnal, grato objetivo de otros hombres, [5]
procura una sola de las hijas de Memoria.
DIÓGENES LAERCIO , VI 14, II, pág. 252 Long.

CÉRCIDAS DE MEGALÓPOLIS
1. Vida del autor
No debe confundirse este poeta de la segunda mitad del s. III con el político filomacedonio, igualmente arcadio, del s. IV , que pudiera ser, en cambio, el mismo mencionado entre los jueces de competiciones de las fiestas de Zeus Liceo celebradas hacia el 307 en Megalópolis (fundada en el 370). Mas es probable que se trate de un antepasado suyo, dadas las coincidencias de nombre, ciudad e influencia política en ella.
Cércidas el poeta, innegable descendiente de familia acaudalada, fue estadista, legislador y general en tiempos de guerra. Su primera intervención conocida es la embajada remitida por Arato a Antígono Dosón para conseguir la alianza macedonia contra la Esparta del rey Cleómenes en 226. Sabemos que concurrió a ella acompañado de su paisano Nicófanes y que consiguieron su objetivo (Polibio, II 48). Más tarde, según noticia del mismo historiador (II 65), aparece como general de un contingente megalopolitano de 1.000 hombres equipados al estilo macedonio en la batalla de Selasia (año 222) contra Cleómenes, a quien derrotaron definitivamente. Pero curiosamente el protagonismo del éxito de su contingente y de la batalla no le correspondió a él, sino a su joven y ambicioso paisano Filopemén, que se reveló entonces como un brillante estratega. Por ello y por ausencia de afinidad, Polibio no menciona en el relato de aquélla a Cércidas, a quien, aunque jefe suyo, habría desobedecido Filopemén, al empezar y encauzar el combate según su libre albedrío.
Divergencias de opiniones ha planteado la datación de su etapa de legislador, para unos en 235, tras la abdicación del tirano Lidíadas, y para otros, entre los que nos incluimos, hacia el 217, tras la legislación frustrada del peripatético Prítanis, que actuó bajo la encomienda y orientación del rey Antígono. Pues esta última no impidió, e incluso pudo agravar, la penosa situación social de la ciudad, que había sido completamente destruida durante la guerra, a juzgar por el meliambo 1 de Cércidas, de fecha inmediata a la citada, como demuestran los estudios sobre él de Dudley, A History of Cynicism , Londres, 1937, y el nuestro en ANMAL , IV, 2 (1981). Y fue la legislación cercidea la que se grabó, con simbólico acierto, en el altar de Hestia (diosa del hogar cívico) en Homario.
Otras noticias aluden a su muerte, sus palabras de consuelo a los familiares de que con gusto dejaba esta vida con la esperanza de reunirse con Pitágoras el sabio, Hecateo el historiador, el músico Olimpo y el poeta Homero, cf. Eliano, Historias Varias XIII 20; y su deseo de que enterraran con él los dos primeros cantos de la Ilíada , según Focio, Biblioteca 190, el segundo de los cuales impuso de texto oficial en las escuelas, pues en él cabe ver la geografía política arcaica de Grecia y alusiones a los excelentes guerreros arcadios, cf. Eustacio II, pág. 199.
2. Obra y bibliografía
De afiliación cínica y enmarcado, por consiguiente, en el género literario de la diatriba cínico-estoica, el Spoudogéloion , combinación de humor satírico e ideario serio, es autor, al parecer, de dos libros, uno de yambos y otro de meliambos. Estos segundos son un tipo de composición cantada compuesta de versos dactiloepítritos (mezcla de dáctilos con troqueos y yambos). Ya hemos aludido al primero de los meliambos, sobre la situación social en Megalópolis. En él el poeta reclama una reforma fundamental con redistribución de tierras y atención médica gratuita a favor del pueblo. El segundo toca el tema Remedia amoris de la Venus parabilis horaciana o lucreciana vulgivaga , basándose en la diórthōsis , rectificación irónica con deformación de unos versos de Eurípides sobre Eros. El tercero, autobiográfico como el primero, nos presenta al autor en el umbral de la vejez, sin haber perdido la afición al estudio y la creación poética ni sentir temor ante la muerte. El cuarto es una crítica a la música relajada y moliciosa, normalmente de origen oriental, en pro de la clásica helena tocada en instrumentos de cuerda nativos. El quinto, en contra de la pederastía, va dirigido por entero contra Esfero el estoico, su oponente político como educador y consejero del espartano Cleómenes. Todos estos fueron descubiertos en un papiro en nuestro siglo y están, en general, en malas condiciones, hasta el punto de haber requerido serias reconstrucciones y uniones de pequeños fragmentos dispersos; así las de Knox, en varios artículos y en su edición del texto (Londres, 1927), y las nuestras, llevadas a cabo mediante la aplicación de un complejo método filológico (cf. además del artículo arriba citado, ANMAL , V, 1 (1982); Minerva IV (1990), 105-29, y para el método, Actas del I Congreso Andaluz de Estudios Clásicos , págs. 276-79). La editio princeps de 1911 es de A. S. Hunt, un excelente trabajo, al igual que la edición de Diehl en su Antología de Teubner. Para la traducción, claro está, seguimos nuestra propia reconstrucción de los fragmentos.
Otros fragmentos nos llegan por la vía indirecta de otros escritores de la Antigüedad, recogidos por Bergk en 1866. Así ocurre con el 6, dedicado a Diógenes el Perro, con doble juego de lo terreno y celeste. Los demás, de varia materia, podrían corresponderse con los poemas por reconstruir transmitidos en el papiro. Finalmente hay otros en yambos puros, como el fr. 13 acerca de las Calipigias siracusanas o 14a-b sobre la frugalidad.
3. Estilo
Su léxico es muy especial, lleno de neológicos compuestos de hasta tres términos, clara herencia de la Comedia y propio del género cínico, aunque en ocasiones son muy difíciles de entender por cierto exagerado cultismo proveniente de la Lírica Coral. El dialecto es dorio literario. Ambos aspectos determinan la exclusión de entre sus obras de los llamados poemas Cercidea , uno contra el beneficio adquirido por medios vergonzosos y otro contra la pederastía. Y muy dudoso resulta el atribuido por Crönert sobre un pitagorizante 87 .
4. Bibliografía
Las citas completas de los libros referidos son éstas: A. S. Hunt, «The Oxyrhynchus Papyri. Part VIII», The Egypt Exploration Fund 14 (1911); E. Livrea, Studi cercidei (P. Oxy. 1082), Papyrologische Texte und Abhandlungen , Bonn, 1986; A. D. Knox, Herodes, Cercidas and the Greek Choliambic Poets , Londres, 1927, y reed. de 1929; T. Bergk, Poetae Lyrici Graeci , Pars II, 3a ed., Leipzig, 1914; E. Diehl, Anthol. Lyr. Gr ., I-III, Leipzig, 1950-54. La referencia ANMAL de nuestras publicaciones corresponde a la Revista de Filología de la Universidad de Málaga, Analecta Malacitana . Acerca de los poemas denominados Cercidea , cf. A. D. Knox, The first greek Anthologist , Cambridge, 1923. Agregamos los estudios de Williams, Apophor. Galiano , I, Madrid, 1986, 351 sigs., y Giangrande, Corolla Lond . 5 (1989), 31-32, que discrepan sobre la persona del Cércidas legislador.
MELIAMBOS
1
INJUSTICIA SOCIAL 88
*** en tanto de entre ellos
〈insaciable〉 sacoderriqueza voraz e incontinentón
hizo al hijodepobrete Jenón, mandó nuestro dinero a estériles corrientes.
[5]¿Y qué impediría, si se le pidiera,
pues fácil es al dios cumplir cualquier
cosa que a su mente acuda, al usurerodesuciafalsamoneda
y matacalderilla o al adiarioderrochador
de todo un pletro 89 de hacienda, vaciarle
[10]su porcinorriqueza y devolver al comelopreciso
y bebevinodecratera 90 el gastillo perdido?
¿Acaso nunca el ojo de Justicia depone su ceguera
ni Faetón su soslayado mirar de única pupila
ni la destellante Temis su ofuscamiento?
[15] ¡Mas cómo hay dioses aún que ni vista
ni oído poseen! Pero la balanza el venerable
amontonanubes en el centro del Olimpo
recta mantiene
y hacia ningún lado desvía. Y Homero mismo
[20] esto dijo en la Ilíada: «La inclina, llegado el día
fatal, para los varones ilustres». ¿Cómo, pues, para mí no la
inclinó, siendo recto pesador 91 ? Mas los brigios, postreros
de los misios —y en verdad temo decirlo— cuánto tiran
del platillo de su lado de Zeus. ¿A qué soberanos
por tanto o a qué Uránidas llegándose uno hallaría 92 ? [25]
¿Cómo recibir lo justo, cuando el Cronida que creó
a todos por igual y engendró, de unos padre
y padrastro 93 de otros se revela? Mejor es dejar
a los astrólogos esto, pues no creo que a ellos
trabajo alguno les dé 94 . Y nosotros de Peán [30]
y Reparto cuidémonos, pues diosa es ésta
y Némesis sobre la tierra. Honradla, así pues,
mortales de 〈escasoseso〉, mientras el demon
favorable sople, 〈porque si〉 el huracán avanzando
en su contra 〈alcanza la odiosa〉 riqueza [35]
〈y demás dones〉 de la fortuna, 〈trabajo〉 vuestro
será vomitarlos desde el fondo 95 .
2
EROS
De dos modos, se dijo, nos sopla con sus carrillos
el hijo de Afrodita de alasazuloscuro,
Damónomo, pues ya no eres en demasía ignorante.
Y al mortal que suave y benévola
[5] exhala el soplo de su mejilla derecha,
ese en calma la nave de Eros pilota
con el prudente timón de Persuasión,
mas a quienes la izquierda suelta y lanza
devoradores torbellinos y huracanes de deseo,
[10] su travesía es por entero agitada de oleaje.
Bien dijo Eurípides. Si, pues, dos son,
es mejor elegir el soplo a nuestro favor,
y con prudencia usando el gobernalle de Persuasión,
navegar directo a donde sea la travesía de Cipris.
[15] No ***
*** 〈el amor〉 violento ***
〈Preciso es〉 mantener 〈con firmeza〉 el timón ***
hasta examinar 〈bien en el fuero interno〉 cada
opinión, mas debe perseguirse también el impulso ***
[20] de Ícaro 〈con sabiduría reprimir〉***,
Damónomo, *** o costosa
〈será la travesía〉 y el navío destruirá por entero
la navegaciónsacudidaderrelámpagos, pues todo malviolento
y maníadehembragratis produce granperjuicioeconómico
[25] y arrepentimiento. La Afrodita del ágora, en cambio,
es no inquietarse por nada: «Cuando digas y donde quieras».
Sin temor, sin turbación por un óbolo te acuestas
y crees entonces ser yerno del propio Tindáreo 96 .
… … … … … … … … … … … … … …
3
EN EL UMBRAL DE LA VEJEZ
〈No rara〉 vez 〈en el umbral de la vejez〉
el mortal vencido, contra su voluntad cerró los ojos.
Mas tú tuviste en tu pecho inmarchitable corazón
e invicto a cualquier inquietud de los comecarnegrasa.
Nunca se te escapó nada bello, sino albergaste siempre [5]
bajo tus entrañas las tiernas fierecillas de las Musas
y fuiste, corazón, pescador de Piérides y excelente cazador 97 .
Y ahora cuando visibles cabellos blancos rodean la coronilla,
〈semejantes〈 a pelusa de lana y es rojizo el mentón, si algo
auténtico aún halla la edad y digno de ocupación, lo mima [10]
contemplando el amplio umbral de la meta de la vida 98 .
Entonces, la buena***
4
SOBRE MÚSICA
Pitio no en vano es su nombre, pues insensato temor
y temblor entrechocamuelas Apolo infunde
a cada uno en su momento. Y corren y avanzan
en tropel todas las tribus criadasalasombra
[5] 〈de hombres〉 rehuyesfuerzos, que (agita) el soberano
agudolancero de mortales entumecidosdeplacer.
Y muy sabiamente trágicorrapsodo rotodemolicie te rodeaste para 〈sollozar〉
de 〈Fr〉 igia gruesa estéril y ventosa y 〈degenerada〉 Lidia.
Pero son los nervios y la vibración de potente 〈sonido〉
[10] 〈lo que〉 al oído 〈es preciso〉 conocer en bienplañido 99
… … … … … … … … … … … … … … … …
5
CONTRA ESFERO
… … … … … … … … … … … … … … …
〈Hace tiempo〉, en efecto, no de uno solo conocer
〈era posible la inclinación〉 y presteza por los festines
de 〈Esf〉ero, 〈el enfermizo〉 rezumamocos
〈M〉isiobamboleante y fal〈az〉. [5]
Mas ahora ***
… … … … … … … … … … … … … … …
deagitadoscorceles *** 〈por〉 el tábano
aguijoneabueyes *** al caballo relincha 〈***〉
Esto, en efecto, es lo propio del bueno, del rectijusto [10]
amantedehombreshembras, estoico Calimedonte.
Su expresión, su mirada es malvada y espantosojeadora.
〈Si〉, así pues, con Esfero *** arriesgas o incluso ***,
no el 〈viril〉 sendero de la virtud pisas,
sino las estériles 〈corrientes〉 que arrastran la lozanía [15]
y animosa 〈mirada de la juventud〉. No en esa clo〈aca〉 ***
al furtivo burlador *** propiamente:
Es daño no buscado y el desmesuradoparlotearsentencias
la presencia de la ocasión o el temor lo hará callar.
Y no tomes en serio la vacuidad de tal pensamiento, [20]
el girar arriba y abajo. 〈Sino que si〉 a alguien ves
cultamente armónico en todo, déjate arrastrar de igual deseo
〈y〉 conoce bien entonces la atracción: esa es la relación
de varón con varón, ese el amor de Zenón 100 .
〈Me〉liambos del cínico Cércidas, Papiro Oxirrinco 1082.
6
DIÓGENES EL CÍNICO
Y hay quienes (afirman) que (murió) conteniendo la respiración, entre los que se halla Cércidas el Megalopolitano o Cretense, que dice en sus Yambos así:
*** no, por cierto, el otrora Sinopense,
aquel portabáculo, mantodoblado, pastaéter,
sino ascendió apretando dientes contra labio
y mordiéndose el aliento, pues era, en verdad,
[5] vástago de Zeus y can celeste 101 .
DIÓGENES LAERCIO , VI 76.
7
EPICARMO
Cércidas:
«la mente ve, la mente oye».
Mas cómo podrían ver
la sabiduría que tienen ante sí hombres
cuyo corazón rebosa fango
y hez imborrable. [5]
ESTOBEO , IV 43, III, págs. 229-30 Hense.
8
LA TORTUGA
De los <Mel>iambos de Cércidas:
Recuerda el dicho de la rugosa
tortuga, pues es la casa, en verdad,
excelente y suya.
ESTOBEO , IV 395, 58, 10 Hense.
9
Tésalo, sentado en elevado asiento junto a sus sofistas, según dice Cércidas:
obtendrá renombre entre varones carneromocosos.
GALENO , X 406.
10 (?)
(Diodoro el Aspendio), a quien escribiéndole Estratonico ordenó que el mensajero le recitara el dicho:
Al amigo de Pitágoras poseedor
de concurridísimo pórtico
por su insolencia y manía de vestirsedefiera.
ATENEO , IV 163e.
11
GOZACALDEROS
Igual me parece a mí también el gozacalderos Ulpiano, según mi Cércidas Megalopolitano, no comer nada de lo correspondiente a un hombre, sino acechar a los comensales, por si viera de soslayo una espina o ternilla o cartílago entre las viandas servidas.
ATENEO , VIII 347e.
12
MAGÍS
Y la magís en lugar de mesa parecerá egipcio y completamente insólito. Pero Epicarmo el Dorio y Cércidas el poeta melódico usaron la expresión con idéntico significado.
FOCIO , Biblioteca 279, 533 B.
YAMBOS
13
LAS CALIPIGIAS
Éstas (las hijas de cierto campesino que disputaron entre sí sobre cuál era más culihermosa) fueron llamadas por sus conciudadanos culihermosas, como refiere Cércidas el Megalopolitano, quien dice:
Había un par de culihermosas en Siracusa.
Ellas, en efecto, tras conseguir pingüe hacienda edificaron un templo a Afrodita y llamaron a la diosa Culihermosa (Calipigia) , como también refiere Arquelao (el Quersonesita) en sus Yambos .
ATENEO , XII 554d.
14 a
Deslizarse al abismo todos los costosos
alimentos de glotones, ni alimentos aún
de frugalísimos del único caldero,
rectamente llama el queridísimo Cércidas
«final de moliciosos», él mismo tomando sal [5]
y aún lo salobre escupiendo de la propia molicie.
14 b
Es el pan mi condimento
y mi golosina. Todo es dulce de las sales,
con las que escupo lo salobre de moliciosos 102 .
GREGORIO NACIANCENO , Sobre la virtud 596 sigs.
CRATES DE TEBAS
1. Vida del autor
Hijo de Ascondas, vivió aproximadamente entre 368-285, pues sabemos que floreció hacia los años 328-25 y que murió en edad avanzada. Debió de recibir la influencia de Diógenes sobre 340-335, fecha la última de la destrucción de Tebas por Alejandro Magno, tras la que, si no antes, habitaría en Atenas. Era hombre rico que, por su dedicación al cinismo, no hizo uso de sus bienes. Según noticias, los habría regalado a sus conciudadanos o transmitido a la familia.
Casó con Hiparquia, hermana de su alumno Metrocles de Maronea, que vivió desde entonces junto con él el desarraigado modo cínico al aire libre por calles, caminos y plazas, con los típicos zurrón, bastón y manto doblado. Ello ocurrió probablemente antes del 310, y tuvieron dos hijos, al menos, según las referencias antiguas. Naturalmente, sobre sus relaciones amorosas, dada la peculiar anaideía o falta de pudor en público, corrieron escabrosas anécdotas. Maestro de Zenón, influyó sobre su Escuela como ésta más tarde en algunos aspectos sobre los cínicos. Muere anciano en Tebas, su patria 103 . Con Crates el cinismo se alía con la filantropía. Llamado el Abrepuertas , ejerce una función benéfica, al igual que en las calles, también en las casas, conciliando las familias en su lucha contra todo tipo de vicio antinatural , codicia, molicie, glotonería, disputas, envidia, etc., siempre con excelente humor y fina ironía.
2. Obra
De él se conservan las primeras muestras poéticas del llamado género literario cínico, el Spoudogéloion , que iniciara Bión de Borístene, durante algún tiempo perteneciente a la secta, con sus agudas anfibologías y bellas y cómicas paronomasias, como advierte Wachsmuth, Sillographorum graecorum Reliquiae , Leipzig, 1885, pág. 71, entre otras peculiaridades del género no aludidas como alegorías, caracterizaciones de personajes, parodias, sentencias, anécdotas, vívidas metáforas y sorprendentes antítesis, etc., envuelto todo en tono satírico con intención moralizante 104 .
Así pues, a este género de sátira griega pertenecen parodias de Crates, cual sus célebres versos al país ideal cínico de Pḗra (alforja o zurrón) (fr. 4), con los principios fundamentales de vida de la secta antihedonistas y anticonvencionales. O la crítica de la Erística, arte dialéctico de la discusión, de la Escuela de Mégara bajo las personas de sus representantes Estilpón, Menedemo, Asclepíades (frs. 1-2), y el elogio, en cambio, de la difícil, combativa existencia de los humildes honestos, como Micilo (fr. 3), motivo tan del gusto de Luciano años después. O de la virtud plena de autarquía y parquedad (fr. 5), el cultivo de las Musas tan del gusto personal de Crates entre estos filósofos y la contrapartida del thŷphos, «humo o neblina», cuyo sentido filosófico último es ilusión y vanidad a la par (fr. 8), bien reflejado también en el fr. 11, sobre la imaginación. El descenso al Hades o la arribada en la vejez (frs. 9 y 20 (?)) como metas de un proceso natural y con autoironía similar a la anécdota del 10. Bellos son la Elegía a las Musas (fr. 12), rectificación de la de Solón con formulación de principios ya conocidos, y el himno a Parquedad (fr. 13), y simpáticos los yambos 14, contra el amor como pasión, ya visto en Cércidas, y 15, la burlona minuta de gastos de unos ricos. En fragmentos de tragedias defiende el cosmopolitismo como réplica a los bienes privados y al particularismo nacionalista (fr. 16) y el desprendimiento de aquéllos presentado por él mismo como el documento de manumisión de un esclavo (fr. 17). Otros versos inciden en aspectos ya aludidos, más alguna nota original o divertida (frs. 6-7 y 21).
3. Bibliografía
Antiguas colecciones de sus fragmentos son las de Bergk de 1866 y Wachsmuth, a las que siguen las de H. Diels, Poetarum Philosoph. Fragm ., Berlín, 1901, págs. 207 sigs., y Diehl, Anth. Lyr. Gr . … Leipzig, 1950-54, I, 1, págs. 120 sigs., y recientemente, G. Giannantoni, Socratic. Reliq ., Roma, 1983, II, págs. 705 sigs.
PAIGNIA o JUGUETES
1
Y en otra ocasión viendo (Estilpón) a Crates encogido en invierno, «Crates —le dijo—, me parece que tienes necesidad de un manto nuevo» , que significaba « de un manto y de juicio» 105 , el injuriado le hizo la siguiente parodia:
Y sufriendo penosos dolores a Estilpón, de cierto, vi
en Mégara, donde dicen que están los lechos de Tifón,
allí disputaba él y muchos alumnos en su entorno
y la virtud desgastaban acosándola a contraletra 106 .
DIÓGENES LAERCIO , II 118, 1, pág. 107 Long.
2
Menedemo parece haber sido bastante pomposo. Por ello Crates le parodia, diciendo:
al Asclepíada de Fliunte y al toro eretrio 107 .
DIÓGENES LAERCIO , II 126, I, pág. 113 Long.
3
¿No ves cuánto la tierra ofrece y cuánto el mar?
Y a Micilo, de cierto, vi,
dijo Crates,
cardando lana y a la esposa con él cardando,
escapando del hambre en preciada contienda 108 .
PLUTARCO , Obras Morales 830 C, Sobre evitar los préstamos 7.
4
Circula de él (Crates) el siguiente juguete:
En medio del vinoso humo , cierta ciudad de Zurrón hay
pingüe y hermosa, envuelta en mugre, poseedora de nada,
hacia la que ningún varón necio parásito navega
ni goloso que se ufana con nalgas de prostituta,
[5] sino que tomillo y ajos produce e higos y panes,
por cuya obtención no pelean los hombres entre sí,
no poseen armas por calderilla, no por la gloria 109 .
DIÓGENES LAERCIO , VI 85, II, pág. 285 Long.
Es evidente que en muchos textos fundida con humor se deja ver cierta seriedad, como en las comedias y todo el género literario cínico, cual los versos de Crates: «En medio … hay» [son los versos arriba recogidos].
DEMETRIO , De la Elocuencia 259, pág. 285 Radermacher.
Pues no sólo a la Zurrón de Crates, sino que tampoco a nuestra ciudad «navega ningún parásito insensato ni goloso prostituido que se ufana de sus nalgas, ni falaz prostituta ni tampoco cualquier otra bestia semejante de placer» .
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA , Pedagogo II 10, 93, 4, I, pág. 213 Stählin.
5
Y Antístenes prefería enloquecer a sentir placer, y Crates el Tebano dice:
[La virtud],
enorgullecida por el hábito gobierna sus almas,
sin esclavizarse al oro ni a los amores de deseo
consumidores, ni a nada que comporte insolencia.
Y remata diciendo:
no sojuzgables ni plegables al placer servil,
aman el inmortal reino de la libertad.
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA , Tapiz II 121, 1, II, pág. 178 Stählin.
Crates el Tebano emuló la vida de éste (Diógenes) y con muchas loas coronó la virtud, pues suya es en efecto esta frase: «No sojuzgables … la libertad» [versos de arriba].
TEODORETO , Sobre la cura de afecciones paganas XII 49, pág. 312 Raeder.
6
Por considerar, en efecto, Crates que no menos a causa de la molicie y el lujo se engendran en las ciudades sediciones y tiranías, exhortaba con humor:
no por un plato de lentejas vayas a crecerte
y nos lances a la sedición.
PLUTARCO , Obras Morales 125 F, Consejos para conservar la salud 1.
7
¿Y qué tiene la pobreza de desagradable o penoso? ¿Acaso no fueron pobres Crates o Diógenes? ¡Y cuán fácilmente la conllevaron, carentes de humos , mendicantes y capaces de atenerse a una dieta frugal y económica! Indigencia y deudas rondan,
Haba y lenteja junta,
dice Crates, y lo análogo a ellas,
y si ello haces,
fácilmente sobre pobreza erigirás un trofeo.
ESTOBEO , III 1, 98, pág. 44 Hense (= Teles, pág. 14 Hense).
8
(A Crates) le llamaban también Abrepuertas , por el hecho de entrar en todas las casas y amonestar. Suyo es igualmente esto:
Aquello poseo, cuanto aprendí y medité y con las Musas
de venerable percibí. Lo mucho y próspero el humo devoró.
DIÓGENES LAERCIO , VI 86, II, pág. 286 Long.
Con mucha gracia también Crates al «Aquello poseo, cuanto comí…» replicó con su «Aquello poseo, cuanto aprendí…» 110 .
PLUTARCO , Obras Morales 546 A, Sobre el elogio de sí mismo 17.
9
Consciente (Crates) de que se moría, canturreaba dirigiéndose a sí mismo:
En marcha estás ya, querido jorobado,
a la mansión de Hades vas oportunamente encorvado por la vejez.
DIÓGENES LAERCIO , VI 92, II, pág. 288 Long.
10
Azotado en Tebas por el gimnasiarco —o, según otros, en Corinto por Eutícrates— y arrastrado por el pie, despreocupado replicaba:
Del pie cogiéndole le arrastraba por el divino lodo 111 .
DIÓGENES LAERCIO , VI 90, II, pág. 288 Long.
11
Pues hay dos afecciones difíciles de erradicar, la imaginación en los actos de conocimiento… por ello también Ulises requirió la planta môly de Hermes y un juicio recto para escapar de Calipso que simboliza la imaginación y que al modo de una nube es un obstáculo para el juicio, que representaría al sol. Pues un velo es ella, por lo que también alguien dijo:
Imaginación de flotante vestido 112 .
OLIMPIODORO , Al Fedón de Platón 6, 2, pág. 97 Westerink.
ELEGÍAS
12
¿No se refieren también muchos ejemplos artísticos y graciosos de la piedad y respeto de Crates a los dioses? Óyenos éstos, si no has tenido ocasión de conocerlos en sí mismos:
Espléndidas hijas de Memoria y Zeus Olímpico,
Musas de Pieria, escuchad mi plegaria.
Dad sin cesar forraje a mi vientre, que siempre
me dispuso vida parca sin servidumbre,
[5] 〈… … … … … … … … … … … …〉 (?)
y provechoso, no dulce, hacedme a los amigos.
Riquezas ilustres no quiero reunir, dicha de escarabajo
y el caudal de la hormiga por riquezas ansío,
sino participar de la justicia y una fortuna juntar
[10] fácil de llevar, de adquirir, cara para la virtud.
Y si los obtengo, a Hermes y santas Musas compensaré
no con suntuosos gastos, sino con sacras virtudes 113 .
JULIANO , Discursos VII 213 A, II 1, pág. 55 Rochefort.
Para que nadie suponga que lo formulo de modo distinto, te reproduciré algunos versos de los Juguetes de Crates: «Espléndidas hijas … virtudes» [versos recogidos arriba].
JULIANO , Discursos IX (VI) 199 C, II 1, pág. 168 Rochefort.
13
HIMNO A PARQUEDAD
Del filósofo Crates:
Te saludo diosa soberana, amor de hombres sabios,
Parquedad, descendiente de la ilustre Prudencia,
cuantos practican la justicia honran tu virtud.
Antología Palatina X 104, III, pág. 530 Beckby.
¿Cuánto mejor es abstenerse completamente de ellos (los placeres)? Y si no resultara fácil, no deben desdeñarse los preceptos de Diógenes y Crates: «De amor libera el hambre, y si no pudieras servirte de ella, la soga». ¿Acaso ignoras que esto hicieron aquéllos al ofrecer a su vida el sendero de parquedad? Pues no de los comepanes, dice Diógenes, proceden los tiranos, sino de los que se banquetean opíparamente. Y Crates, por cierto, compuso un himno a Parquedad: «Te saludo … de la ilustre Prudencia» [los dos primeros versos citados arriba].
JULIANO , Discursos IX (VI) 198 D, II 1, pág. 167 Rochefort.
y celebrando a «Parquedad, descendiente de Prudencia» .
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA , Pedagogo III 35, 3, pág. 257 Stählin.
YAMBOS
14
Se refiere también aquello de él: 193.-10
A amor pone fin el hambre, y si no, el tiempo.
Y si de ellos no puedes servirte, la soga.
DIÓGENES LAERCIO , VI 86, II, pág. 286 Long.
Éste (Crates) en otros (versos) escribe con franqueza que el hambre es cataplasma del incontenible impulso hacia los placeres amorosos, y si no, la soga.
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA , Tapiz II 20, 121, 1, II, pág. 179 Stählin.
«A amor… el tiempo» , y si ni siquiera ellos apagan la llama, como tu último remedio cuelgue la soga [cita de los versos ofrecidos arriba] 114 .
Antología Palatina IX 497, III, pág. 304 Berckby.
15
Suya es también la tan repetida minuta de gastos cotidianos que dicen así:
Dispón diez minas para el cocinero, un dracma para el médico, cinco talentos para el adulador, hollín para el consejero, un talento para la prostituta, tres óbolos para el filósofo 115 .
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