Kitabı oku: «Los herederos»

Yazı tipi:

LOS HEREDEROS

Este libro constituye el punto de llegada de un largo proceso de indagación situado en una pequeña localidad de la provincia argentina de Entre Ríos: Pueblo Liebig. El problema central que aborda es cómo, en un contexto de crisis, el pasado fue reinterpretado en clave de “gran familia” y actualizado en relaciones, prácticas y materialidades del presente. Para ello indaga en la construcción material y simbólica que sustentó este imaginario a lo largo de un dilatado proceso, analiza cómo operó en los discursos y prácticas de la Compañía Liebig’s Extract of Meat Co. Ltd., de qué manera se constituyó en las memorias de los extrabajadores, y cómo impactó en los procesos de patrimonialización emergentes. En el análisis de estas cuestiones, el estudio reconstruye los modos en que convergieron distintas escalas –desde la microsocial de la experiencia familiar y local hasta la global o transnacional– en la estructuración de las memorias.

Los herederos constituye una investigación rigurosa en la que se explora el cruce de los estudios de familia y “familia industrial”, de empresa y poblados industriales, de memoria y de patrimonio.

Alba González es doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento-IDES, magíster en Ciencias Sociales con orientación en Educación por Flacso, diplomada en Constructivismo y Educación por Flacso, y profesora en Historia, egresada del ISP Dr. Joaquín V. González. Es docente en educación superior e investigadora del Centro de Investigaciones Sociales (Conicet-IDES).

ALBA GONZÁLEZ

LOS HEREDEROS

El imaginario de “gran familia” en Pueblo Liebig, Entre Ríos


Índice

  Cubierta

  Acerca de este libro

  Portada

  Agradecimientos

  Presentación

  Introducción

  Capítulo 1. Llegar a Pueblo Liebig 1. Recorriendo el Pueblo 2. Lo que va de ayer a hoy 2.1. De pueblo privado a pueblo entrerriano 2.2. De comunidad de trabajadores a multiplicidad de individuos 3. Un pasado que no pasa

  Capítulo 2. Una compañía inglesa con nombre alemán 1. Los orígenes 2. La expansión 3. Tierras en Argentina, Paraguay y África 4. Lazos de carne, lazos de capital

  Capítulo 3. Trabajar en Fábrica Colón 1. La instalación de una fábrica en Entre Ríos 2. El proceso industrial 3. Procesando carne, tiempos y espacios 4. Sindicalismo y conflicto obrero 5. El fin del trabajo

  Capítulo 4. De mercancía a monumento, y viceversa 1. En el principio fue el extracto 2. Marketing y colonización 3. Cómo alimentar a la clase obrera 4. “Hecho en Gran Bretaña”… y consumido por sus tropas 5. Modernidad, masificación y familia 6. El producto como monumento

  Capítulo 5. Un pueblo para una fábrica 1. Liebig’s como arquitecto del espacio 2. Habitar el Pueblo 2.1. “Los ingleses” 2.2. “Los correntinos” 2.3. Hombres y mujeres “del Pueblo”

  Capítulo 6. Políticas sociales empresariales, paternalismo y Estado 1. Las políticas sociales empresariales 2. Un “paternalismo circunscripto” 3. El Estado, ¿una presencia ausente?

  Capítulo 7. La construcción de una “genealogía fabril” 1. Del trabajo de la carne al trabajo de la memoria 2. El precursor 3. La otra memoria 4. El fin de una época, el comienzo de la “edad de oro” 5. La memoria “enlatada”

  Capítulo 8. Historia de familia, historias de familias 1. “Gran familia” y pequeñas familias 2. Una familia “de estirpe” 3. Una familia “del Pueblo” 4. “Nosotros, todos obreros, siempre obreros” 5. El linaje fabril

  Capítulo 9. El pasado en el presente: la fábrica de memorias 1. El espacio memorializado 1.1. Las casas del barrio obrero 1.2. La manga: la inscripción de la división 1.3. Las otras marcas: en las calles y la capilla 1.4. El corazón del Pueblo, el latido de las memorias 2. Las operaciones de la memoria 2.1. “Saltar la manga” 2.2. “De las huelgas… no me acuerdo” 2.3. Los de adentro 3. Los “de afuera”

  Capítulo 10. La lucha por la “herencia” 1. La pérdida del “padre” 2. Marcas y contramarcas 3. La herencia material 4. Bien de familia 5. Una herencia ambivalente 6. Los usos de antaño

  Epílogo

  Anexo I. Corpus de fuentes

  Anexo II. Plano

  Referencias bibliográficas

  Créditos

Agradecimientos

Esta obra contiene la versión reformulada de mi tesis de Doctorado, realizada en el marco del Posgrado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES). El posgrado constituyó un ámbito estimulante, cálido y exigente para el trabajo intelectual. Vaya entonces mi agradecimiento a sus autoridades, docentes, y a mis compañeras y compañeros.

Versiones de los diferentes capítulos fueron discutidas en el taller de tesis del posgrado, coordinado por Elizabeth Jelin y Sandra Gayol, y en el Grupo de Estudio y Trabajo sobre Mundos Laborales Contemporáneos del Programa de Antropología Social del IDES, coordinado por Patricia Vargas, quienes aportaron valiosas sugerencias e interesantes líneas para pensar.

La defensa de la tesis, en la que participaron Mirta Lobato, Mariela Ceva y Santiago Garaño como jurados, constituyó un espacio de intercambio amable y fructífero. Muchas de sus sugerencias fueron incorporadas al presente texto.

A nivel institucional y personal, quiero agradecer a mi directora de tesis, Elizabeth Jelin, quien me acompañó desde el inicio hasta este momento en que la tesis toma la forma de libro. La agudeza de su mirada, su generosa disposición y sus comentarios estimulantes resultaron determinantes para avanzar y concluir la investigación.

No menos importante fue la contribución del Ministerio de Cultura de la Nación que, mediante el premio obtenido en la convocatoria “Cultura investiga” financió la publicación de este texto junto con la Editorial Biblos.

Quiero reconocer también la colaboración de las autoridades del Museo de la Revolución Industrial (Fray Bentos), de la Biblioteca Fábrica Colón (Pueblo Liebig) en la persona de Susana Quarroz, de las directoras, docentes y estudiantes (antiguos/as y actuales) de la escuela Hipólito Vieytes (Pueblo Liebig) y a Adriana Ortea, directora del Archivo Marca Liebig que respondió incansablemente todas mis preguntas.

Agradezco a los/as entrevistados/as, quienes aceptaron generosamente dar su testimonio: los/as vecinos/as de Pueblo Liebig y los/as extrabajadores/as de Liebig’s Extract of Meat Company Limited y sus familias en primer lugar, que, siempre dispuestos, me abrieron las puertas de sus casas. En particular a María Cristina y Sofía Sandes, quienes compartieron conmigo libros, documentos y fotos familiares. También a los que fueron gerentes de Liebig’s y sus familiares, especialmente a David Cassels y Fernando Leri Frizza, a los exmayordomos Malcolm Pears, Thomas Martin, Peter Healey y Peter Beare, quienes me suministraron información crucial sobre la compañía y las estancias. Lo mismo que los exempleados de Liebig’s Juan Carlos Pigozzi, Pablo Smietano e Ignacio Barreto. A los exdirectores de la empresa, en la persona de John Stourton, y a sus descendientes, particularmente a Sam Carlisle, quien me proporcionó materiales de su archivo familiar. A todos doy las gracias por su permanente disponibilidad y colaboración.

Mi profundo reconocimiento a quienes en el transcurso de estos años me acompañaron en mi “pasión por Liebig”, leyeron mis borradores, me proporcionaron datos de los más diversos, recorrieron el pueblo conmigo y me ayudaron, cada uno a su manera (y a veces de maneras insólitas). En particular a John Adams, quien asumió como propio el desafío de recuperar la historia de la empresa y puso a mi disposición sus contactos en la Argentina e Inglaterra, y a la familia Mallea, que me alojó en Corrientes, abriéndome un nuevo campo de entrevistas.

Un especial gracias a “mis traductoras” de diferentes idiomas, lectoras y queridas amigas: Graciela Nouzeilles, Silvana Kesselman, Laura Nicoletti Altimari y Rosalía Montes.

A mis amigos/as y compañeros/as de trabajo que estuvieron atentos a todo lo que tenía que ver con Liebig y me lo enviaban. Alejandro López Chiodini, Bobby Peralta y Pablo Buján me acercaron bibliografía y elaboraron gráficos.

Finalmente quiero agradecer a mis padres, por el amor de cada día, y a mi preciosa hija Maite, a quien dedico, como el resto de mi vida, este libro.

Presentación

Este libro constituye el punto de llegada de un largo proceso de indagación situado en el contexto de una pequeña localidad de la provincia argentina de Entre Ríos, Pueblo Liebig. Una investigación que duró más de diez años y para la que realicé cerca de cien entrevistas.

El origen del proyecto con que este estudio comenzó a ser bosquejado se remonta al trabajo de campo realizado durante la elaboración de mi tesis de Maestría.1 Fue en el transcurso de esa investigación cuando, a partir de las entrevistas llevadas a cabo en Pueblo Liebig, advertí el enorme peso que en los discursos de muchos de sus habitantes tenía la presencia del pasado. Un pasado que yo en principio desconocía y que se vinculaba con la historia de una fábrica de carne instalada en el lugar por la empresa Liebig’s Extract of Meat Co. Ltd., a principios del siglo XX. Esa preocupación estructuró entonces mi tesis de Doctorado y constituyó la base de este texto.

La desaparición de la firma Liebig’s en 1980 y el cierre definitivo del establecimiento fabril, en un contexto de políticas neoliberales, no solo aumentaron la desocupación en la zona sino que terminaron con una forma de vida que estructuraba a la comunidad alrededor de la experiencia del trabajo. En ese escenario, las miradas de un grupo de habitantes de Pueblo Liebig, extrabajadoras y extrabajadores, se orientaron al pasado, y lo poco que quedaba de este (los restos de la fábrica, el original emplazamiento del pueblo, los recuerdos) intentó ser resignificado como “patrimonio” para promover una vía alternativa de subsistencia económica a través del turismo.

Las problemáticas que guiaron la investigación partieron de la perplejidad que me generaron las primeras entradas al campo: las entrevistas ponían de manifiesto, una y otra vez, la nostalgia por “los tiempos de la Liebig2 y se reiteraban las metáforas familiares para explicar tanto el pasado como el presente. Había también una llamativa ausencia de recuerdos sobre los conflictos sindicales.

Me encontré entonces indagando los mecanismos a través de los cuales, en una compleja dinámica entre memoria y olvido, se decodificó el pasado de Pueblo Liebig; cómo, a través de diferentes etapas y procesos históricos, se construyeron identificaciones sociales vinculadas al imaginario de “gran familia” y cómo ese imaginario, en un contexto de desindustrialización, incidió en los procesos de patrimonialización en la comunidad.

Mirado “desde afuera”, se podría describir a Pueblo Liebig tal como lo hace el protagonista de un cuento de la escritora argentina Beatriz Actis:

Liebig, un espacio sin tiempo, un pueblo muerto. O como Horacio diría con aire de misterio: es la mitad de un secreto, es un pueblo muerto que revive para las vacaciones y que les vende a los turistas su propia agonía detenida en el tiempo: “Pasen y vean, aquí hubo unos cuantos ingleses explotadores, aquí hubo un falso pasado de esplendor. Hoy somos nada”.3

Pero difícilmente los habitantes actuales de Pueblo Liebig puedan sentirse representados en esta caracterización. Y ello por varias razones.

A pesar de tener pocos habitantes, a pesar de que ya no funciona la fábrica, a pesar de los que se fueron, a pesar del silencio de las tardes, los liebileños no sienten que habitan un “pueblo muerto”. Allí viven hombres y mujeres, viejos, jóvenes y niños que cada día se despiertan, van a la escuela y a sus empleos –la mayoría fuera del Pueblo–, hacen las compras y conversan en la calle, en la biblioteca, en el centro cívico sobre cómo seguir viviendo ahora que, hace más de treinta años, no hay trabajo en el Pueblo.

A mediados de la década de 1980, la producción de un ciclo televisivo llegó a filmar a Pueblo Liebig.4 Según cuentan los vecinos, sábado tras sábado esperaron con ansias la emisión del programa que, cuando se difundió, los llenó de “sorpresa” y “estupor”: mientras la cercana localidad de San José era presentada como un ciudad pujante a partir del trabajo de “gringos laburantes” (y en San José, “gringos” son los suizos o los italianos, no los ingleses como en Liebig), el Pueblo era mostrado como “una ruina”, “un pueblo fantasma” que había sido explotado y expoliado por una empresa extranjera. La humillación y la amargura fue generalizada: “Solo mostraron las partes feas del Pueblo, las ruinas, que es cierto que las hay, pero también hay otras cosas”, se lamentaba una vecina.

A esta emisión, un conjunto de liebileños de las más antiguas familias de extrabajadores contestó con una carta abierta:

Durante el programa se pretendió formar una falsa idea de un pueblo destinado a sucumbir entre las ruinas de lo que otrora fuera un poderoso imperio fabril, mostrando imágenes de abandono que, si bien existen, “no” son consecuencia del cierre del frigorífico.

El deterioro que aparecía en las imágenes no era, según subrayaban, responsabilidad de Liebig’s; al contrario, era la empresa la que les había dejado todo lo que hoy tenían, que se ocupaban de detallar exhaustivamente. El siguiente fragmento, parte del extenso texto difundido en un periódico zonal, constituye un primer indicio de cómo en las memorias de sus firmantes se engarzaba el parentesco literal y el metafórico. También, del poder de las metáforas familiares para producir y reconstruir imágenes sobre el pasado y proyectarlas hacia el futuro.

Tras las crisis, las angustias, las despedidas de aquellos que se marchaban con sus penas a cuestas, dejando el alma en el pueblito, y la resignación de aquellos que se quedaban con los puños apretados de impotencia, renació la calma. El pueblo entero comprendió que desde ese momento iba a caminar solo, sin sostenes ni ayuda.

Y lo logramos. Porque si existió el paternalismo, no fuimos considerados siervos ni fue descuidada nuestra educación. Porque no nos aislaron, sino que nos integraron al mundo. Y, aunque vacilantes al principio, supimos salir adelante, porque nos habían enseñado a hacer uso de nuestra fuerza y de nuestra inteligencia. […]

Porque aquí nacieron nuestros padres, crecen nuestros hijos, están nuestras raíces y nuestro porvenir, los habitantes de Liebig queremos elevar nuestra voz para hacer saber que, a pesar de aquellos que se empeñan en mostrar el lado negativo de las cosas, seguiremos luchando para mantener bien alto el honor de ser llamados sus hijos. 5

Con esta carta abierta, un nutrido grupo de habitantes difundió en el espacio público su memoria del pasado del Pueblo y de la empresa que lo había creado. Si bien reconocían la “impotencia” –y este término vuelve a aparecer reiteradamente– que generó el cierre de la planta, dejaban sentada la decisión de no transformarse en un pueblo “fantasma”.

En Pueblo Liebig ni siquiera los muertos son espectros, ya que son convocados diariamente por la memoria. Las imágenes de que está hecha esta memoria, que una vecina publica cada día en su Facebook6 –para los que no están, para los que dejaron “el alma en el pueblito”–, son constantemente restituidas a la vida a través de un ejercicio tenaz que dice “todavía estamos aquí y queremos seguir estando”.

Retomando el cuento de Beatriz Actis, tampoco podría decirse que Pueblo Liebig es un “espacio sin tiempo”, sino que, al contrario, en él confluyen muchas temporalidades a través del trabajo de la memoria. El tiempo constituye un elemento central en los relatos de los antiguos trabajadores y trabajadoras, es el eje temporal “antes-ahora” el que los estructura y, a través de la comparación del presente con el pasado, la vida en el poblado adquiere sentidos, cualidades y valoraciones. Es, significativamente, el “antes” –cuando estaba “la Liebig”– el que ocupa el lugar prioritario en los recuerdos. Ese tiempo, paradójicamente el más alejado en términos cronológicos, es sin embargo para muchos el más cercano afectivamente. Es “la época de la Liebig” el pasado más “presente”, no solo para los “viejos” que se jubilaron cuando aún estaba la empresa, sino también para la generación que sufrió la desaparición de la fuente de trabajo, y para varios jóvenes que no conocieron la vida “cuando todos teníamos trabajo”, pero cuyas vivencias les fueron transmitidas por sus familias y por la escuela, y cuya materialidad los rodea en el transitar cotidiano.

La calificación de “ingleses explotadores” del relato de Actis, finalmente, pocos extrabajadores la suscribirían. Varios años de entrevistas se sucedieron sin haber escuchado ni una vez algo parecido. Todo eran loas a los patrones ingleses. No encontraba a nadie que los criticara, y para mí eso era imposible. ¿Qué pasaba con la lucha de clases, con la resistencia obrera, con el combate contra la patronal extranjera? Todo lo que había leído en relación con las condiciones de trabajo y el conflicto obrero en la industria cárnica ¿dónde estaba? Una de las entrevistas me dio esperanzas al iniciarse con la frase “Yo a los ingleses los odio…”, pero terminó con un descorazonador (para mí) “… pero por las Malvinas”. ¿Había quedado alguno de los/las extrabajadores/as que dijera algo distinto?

Un día, mientras hablaba con la directora de la escuela, alguien que no era “del Pueblo”, dijo con displicencia: “Yo no entiendo ese amor a los patrones…”. Yo tampoco, pensé. Y así comenzó este libro.

Estructura del libro

El cuerpo del texto se abre con una introducción donde se define el problema central de la indagación y los principales núcleos de abordaje. Se explicitan también las perspectivas teóricas y conceptualizaciones que abonaron la investigación.

A continuación se desarrollan diez capítulos que, en líneas generales, reproducen el itinerario de esta indagación. El abordaje metodológico del trabajo con las memorias, desde una doble perspectiva: como “fuente” y como fenómeno social, atravesó la totalidad del proceso de investigación; no obstante, la escritura da cuenta, a lo largo de los distintos apartados, de un crescendo de la última perspectiva en detrimento de la primera, con el fin de abordar centralmente los procesos de reconstrucción de las distintas memorias desplegadas por los sujetos en la producción de un imaginario “familiar”.

El capítulo 1 recoge mis primeras impresiones sobre Pueblo Liebig y señala las perplejidades y los interrogantes iniciales. Describe también las características principales de la localidad y sus trasformaciones desde los inicios del siglo XX.

En el capítulo 2 reconstruyo los orígenes de la compañía Liebig’s Extract of Meat Co. Ltd., estudio las conexiones transnacionales que la caracterizaron, sus políticas de expansión y decisiones estratégicas de inversión, así como las vinculaciones que unieron a sus directivos.

En el capítulo 3 examino el proceso de instalación de Fábrica Colón, la planta cárnica de Liebig’s, las características de la producción y del trabajo de la carne y sus implicaciones en la experiencia laboral de hombres y mujeres. Luego, abordo los aspectos principales del conflicto laboral y reconstruyo la génesis de la sindicalización en el establecimiento. Por último, estudio el proceso de clausura de la fuente de empleo.

El capítulo 4 se destina a rastrear la historia de los productos industrializados por Liebig’s, y los procesos simbólicos de atribución y sedimentación de sus significados a nivel global y local.

El capítulo 5 considera las acciones de proyección, diagramación y construcción con las que se constituyó Pueblo Liebig a partir de una “arquitectura empresarial”, en el contexto de los debates de la época. Luego, examino la estructura del poblado y lo exploro como “espacio”, analizando las prácticas y experiencias que remitían a las distintas formas de habitarlo en el pasado.

El capítulo 6 se abre con el análisis de las políticas sociales empresariales desarrolladas por la corporación; seguidamente, caracteriza el paternalismo empresarial y sus impactos en la experiencia cotidiana de los habitantes de Pueblo Liebig. Finalmente, examina el rol del Estado en la vida de la localidad.

Los dos capítulos que siguen se abocan al análisis de la construcción mnemónica del imaginario de “gran familia”. El capítulo 7 estudia el surgimiento de los procesos de memoria en Pueblo Liebig, sus protagonistas, y las distintas fases o etapas en que tomaron estado público, al mismo tiempo que las dinámicas de confrontación. El capítulo 8 explora el imaginario de “gran familia” a partir de las historias familiares escritas y narradas y de los repertorios fotográficos autorreferenciales. Finalmente aborda la construcción de un “linaje fabril”.

El capítulo 9 está dedicado al examen de los procesos simbólicos que construyeron lugares, paisajes y territorialidades. Se analizan las formas en que se materializó la memoria en la organización del espacio a partir de procesos de marcación pública y las disputas que se originaron en torno a esas marcas. Se da cuenta también de las operaciones a través de las que se construye una versión del pasado cristalizada como “memoria oficial”, y las inclusiones/exclusiones a partir de las que se constituye un “nosotros”.

El último capítulo aborda centralmente los procesos de activación patrimonial y su vinculación con el imaginario de “gran familia” a través de la resignificación del patrimonio como herencia.

El cuerpo del texto se cierra con las principales conclusiones a las que he arribado tras la investigación.

Preceden a las referencias bibliográficas dos anexos: en el primero se listan las fuentes utilizadas en el estudio, el segundo incluye un plano de Pueblo Liebig donde se señalan las zonas comprendidas en la Declaración de Bien de Interés Industrial Nacional de 2017.

1. “Escuela y patrimonio local: activación en contextos de vulnerabilidad social”, tesis de Maestría en Ciencias Sociales con Orientación en Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), 2010.

2. Las palabras y frases entrecomilladas y en bastardillas corresponden a dichos textuales (orales o escritos) de los nativos, término que se utiliza en su sentido antropológico.

3. El cuento se titula “Liebig” y forma parte del libro Lisboa publicado por Editorial Municipal de Rosario en 2009.

4. Historias de la Argentina secreta, ciclo que se emitía por ATC, conducido por Roberto Vacca.

5. Carta abierta de los vecinos de Pueblo Liebig publicada en el diario La Calle, Concepción del Uruguay, 28 de septiembre de 1988.

6. Nota aparte merece el trabajo con las fotos y los comentarios publicados en Facebook en este estudio. Dado que es un recurso relativamente reciente, se ha tomado la decisión metodológica de utilizar exclusivamente aquellas páginas de acceso público para resguardo de la privacidad. Se debe aclarar también que, a través del tiempo, especialmente desde 2015, se ha ido restringiendo el acceso en algunos perfiles y se han dado de baja algunos Facebook o parte de los contenidos publicados, por lo que algunos comentarios o fotos no están disponibles actualmente. En su reproducción se ha explicitado la fecha de acceso, se ha corregido la ortografía, puntuación y uso de mayúsculas y se han completado las abreviaturas para facilitar la comprensión del sentido.

₺530,62

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
15 kasım 2024
Hacim:
457 s. 30 illüstrasyon
ISBN:
9789876919173
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi: