Kitabı oku: «Concurso Nacional de Dramaturgia»


Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2017-2018
Primera edición impresa: octubre, 2019
Primera edición digital: abril, 2020
© Universidad de Lima
Fondo Editorial
Av. Javier Prado Este 4600
Urb. Fundo Monterrico Chico, Lima 33
Apartado postal 852, Lima 100, Perú
Teléfono: 437-6767, anexo 30131
fondoeditorial@ulima.edu.pe www.ulima.edu.pe
Diseño y edición: Fondo Editorial de la Universidad de Lima
Diseño de portada: Diego Gómez (Centro Cultural de la Universidad de Lima)
Fotografía de portada: Pedro Horna (Centro Cultural de la Universidad de Lima)
Versión e-book 2020 Digitalizado y distribuido por Saxo.com Perú S. A. C. https://yopublico.saxo.com/ Teléfono: 51-1-221-9998 Avenida Dos de Mayo 534, Of. 404, Miraflores Lima - Perú
Se prohíbe la reproducción total o parcial de este libro, por cualquier medio, sin permiso expreso del Fondo Editorial.
ISBN 978-9972-45-513-1
Índice
Presentación
Prólogo
El hombre intempestivo
Carlos Gonzales Villanueva
Bahía Bruna
Alfredo Bushby
Nosotros somos el fuego
Yurek A. W.
Presentación
Escribir un texto dramático es una oportunidad para expresar lo que consideramos relevante, aquello que nos mueve el corazón y que, de alguna manera, creemos necesario sacarlo a la luz para pensar en ello, para reflexionar. Escribir es una oportunidad para encontrar aquella arista escondida de un tema, centrar nuestro foco en algo específico que, tal vez, podría pasar desapercibido pero que logrará cobrar pleno sentido y preponderancia a través de una buena dramaturgia. Este trabajo artístico mediante el cual detectamos aquel tema de importancia, le damos el ángulo preciso, encontramos la forma de narrarlo y desarrollamos el lenguaje propicio para llegar a conmover, constituye el inicio de un camino que será completado por quien lea lo que hayamos escrito.
Desde el Centro Cultural de la Universidad de Lima buscamos motivar a los dramaturgos a compartir su mirada con el público. Consideramos una obligación dar cabida a aquellas voces que propician un camino infinito de posibilidades mediante los textos creados, pues es a través de ellos que podemos llegar a los lectores, no solo para que disfruten de una buena lectura, sino también para que reflexionen sobre temas de interés y, por qué no, para fomentar una actitud y, quizás, una acción de cambio.
Sin embargo, este recorrido no culmina ni se agota en libros como el que tiene entre las manos, sino que continúa con la mirada y el trabajo de productores, directores, actores y especialistas diversos cuando deciden poner la obra en escena, interpretando lo que esta sugiere y haciéndolo tangible en un acto dialógico con el público. Así, el contenido de los textos logra su difusión y, a través del lenguaje escénico, llega a otros públicos que continuarán con el proceso de interpretación y asimilación de lo que las obras proponen.
Todo este proceso se ha dado con dos de las obras incluidas en la primera publicación del Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2016-2017, al haber sido puestas en escena el año 2018. Otro de los textos de esa publicación será puesto en escena este año. Todo ello nos impulsa a seguir en la línea de publicaciones que, junto con otras acciones como el concurso Teatro Lab, fomentan la dramaturgia peruana.
En esta edición 2017-2018 contamos con la valiosa participación de un jurado conformado por los reconocidos dramaturgos y directores Mateo Chiarella Viale, Daniel Amaru Silva Binder y Jaime Nieto Passano, quienes seleccionaron las obras ganadoras que encontrará en esta publicación: “Nosotros somos el fuego” de Yurek A. W. (tercer puesto); “Bahía Bruna” de Alfredo Bushby (segundo puesto); y “El hombre intempestivo” de Carlos Gonzales Villanueva (primer puesto).
Tal como ocurrió en la primera edición, el Centro Cultural de la Universidad de Lima producirá la obra ganadora del concurso y se pondrá en escena en el Teatro ULima, bajo la dirección de David Carrillo.
Esperamos que esta publicación impacte positivamente en nuestros lectores, fomente nuevas iniciativas, impulse a nuevos escritores a compartir su arte, y propicie que directores y productores pongan en escena obras nacionales como las que aquí presentamos.
Alejandra Jáuregui Rincón
Directora del Centro Cultural
Universidad de Lima
Prólogo
Haber sido parte del jurado de este concurso nos ha colocado sin duda alguna en un lugar privilegiado. Junto con Jaime Nieto y Daniel Amaru, queridos colegas, hemos podido leer cada pieza y con ello echar una mirada a una parte del panorama dramatúrgico peruano actual: ¿Sobre qué están escribiendo nuestros autores (o los que empiezan)? ¿Cómo están escribiendo? ¿Qué nivel y qué influencias tienen?
La carga de lo audiovisual en estos tiempos, las transformaciones estructurales de los guiones de series y películas pauteadas por el poco tiempo para conseguir la atención, así como la preferencia de la cotidianidad en las circunstancias escénicas y los rasgos, en algunos casos, de un teatro existencialista o de influencia posmoderna en otros, son algunas de las características develadas, con menor o mayor éxito, en los materiales presentados.
Los ganadores no son los únicos que llamaron la atención de este jurado. Son, sin embargo, quienes, creemos, han podido amalgamar, con mayor destreza, creatividad, estética y conflicto.
Es imposible mantenerse indiferente al trabajo de Carlos Gonzales. Ya conocíamos su sensibilidad por la obra Deshuesadero y esta vez con “El hombre intempestivo”, ratifica lo estupendo escritor que es. Como si se tratase de un paseo dantesco contemporáneo, Emilio, el protagonista, viaja por los hilos de la muerte colmado de un existencialismo que termina siendo un cuestionamiento vital a las circunstancias y personajes de nuestra cotidianidad urbana.
El caso de Bushby, y su “Bahía Bruna” no es menos feliz. Nuestro autor sabe hacer que el fondo sea la forma. Desperdiga los tiempos de la trama y, a la vez, al mejor estilo de Perro muerto, otra de sus obras, nos sumerge en una historia de corte policial. Asistimos a un cuento lleno de intriga y a la vez nos obliga a unir las piezas descolocadas de la trama para que seamos nosotros los que, resolviendo el orden, resolvamos también el conflicto.
Finalmente un hallazgo bonito el de Yurek y “Nosotros somos el fuego”. El “fuego” como símbolo de absolutamente todo es una idea bella, poéticamente hablando. “El encuentro de donde nace algo nuevo”, según palabras del “Profesor”, es la premisa para construir con gran sensibilidad una historia simple, moderna y emotiva.
No queda más que felicitar a Alejandra Jáuregui y a todo el equipo del Centro Cultural de la Universidad de Lima, por este valioso impulso para la dramaturgia local. El incentivo para escribir, en un país donde poco se hace por ello, es siempre una misión que se debe apoyar y agradecer.
Mateo Chiarella Viale
El hombre intempestivo
Carlos Gonzales Villanueva
Carlos Gonzales Villanueva
Periodista de profesión, egresado de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Ha sido alumno de César de María, Mariana de Althaus, Alfonso Santistevan, Mark Ravenhill y Gino Luque, así como de la dramaturga mexicana Bárbara Colio y del español Luis Araujo. Como dramaturgo ha escrito Deshuesadero, con la que obtuvo el Premio Especial del Jurado del Festival Sala de Parto 2014, llevada a escena por la Compañía de Teatro Físico en el Teatro Ricardo Blume (2016) y en el Centro Cultural de la Universidad de Lima (2018), bajo la dirección de Fernando Castro; Al filo de la vereda, estrenada el 2016 en el teatro Mocha Graña, bajo la dirección de Manuel Trujillo; y Oda a la luna, nominada a mejor dramaturgia peruana 2017 en el premio Luces de El Comercio y puesta en escena en el teatro de la Alianza Francesa (2017), bajo la dirección de Fernando Luque. Además, ha participado como guionista en el proyecto de microobras “3 mujeres”.
Hasta las ideas más optimistas toman un coche fúnebre para pasearse por mi cerebro.
Oliverio Girondo, Espantapájaros N.o 6, 1932
Personajes
Se estiman seis actores interpretando los siguientes personajes:
EMILIO: Gutiérrez
EMILIO II
MARIFÉ: esposa de Emilio
JEFA X: licenciada Elvira Bauer
JEFE X: señor Fuster
NIÑA: hija de Emilio y Marifé
DR. BARTON
Otros personajes
ABOGADO: representante de la División de Limpieza Integral del Espíritu y Expulsión de los Malos Pensamientos
FUNCIONARIA X: de la Superintendencia Nacional de los Orgasmos No Fingidos
COMISIONADO: director del Área del Fortalecimiento Anímico Ciudadano del Supraministerio de la Felicidad
CARDIÓLOGO
PRODUCTOR: Rodrigo
PRODUCTOR II
POLICÍA
PROFESORA: Miss Casimira
UN PAR DE ESCOLARES
(Al no estar todos los personajes en escena, es posible que algunos actores representen a más de un personaje)
Escena 1
La sombra de un hombre avanza hasta la mitad de una calle mientras parece estar concentrado en la lectura de un libro. De pronto, desde lo alto, cae muy cerca de donde viene caminando algo que semeja un cuerpo humano. La sombra del hombre trastabilla y se precipita hacia atrás. Pasados unos segundos la sombra se reincorpora lentamente, dirige su cabeza alternativamente hacia el cuerpo desplomado y en dirección hacia arriba. La sombra huye despavorida.
Escena 2
Oficina de una productora teatral.
PRODUCTOR
Emilio, te voy a ser sincero, hay muchos proyectos interesantes en la actualidad, proyectos que son provocadores, ingeniosos, prometedores. Es más, algunas de tus obras han nacido de proyectos así, con conceptos claros y muy bien definidos en su planteamiento.
EMILIO
¿Y cuál es el problema entonces?
PRODUCTOR
El problema es que abundan los proyectos interesantes, pero escasean los REALMENTE IMPORTANTES. Y nosotros estamos apostando por esa clase de proyectos. Hay una demanda teatral que se está orientando hacia determinadas temáticas.
EMILIO
¿Eso qué quiere decir?
PRODUCTOR
Que lo tuyo no va.
EMILIO
¿No va? Rodrigo, yo escribo en la medida de mis posibilidades. Y esto es lo más honesto que puedo hacer.
PRODUCTOR
Lo sé, Emilio, y créeme que te entiendo, pero ponte una mano en el pecho y dime: ¿A quién le pueden importar los minúsculos episodios de tu vida, tus angustias por el género humano o por nuestra condición de seres mortales? Estamos en un momento muy especial a nivel de propuestas, y creo que tú no estás conectando con este momento.
EMILIO
Si supieras cómo lo he intentado…
PRODUCTOR
Necesitamos textos potentes y movilizadores, obras que registren nuestra huella digital como colectividad, nuestra azarosa marcha como país en desarrollo. ¿A quién le puede afectar un tema como la muerte? ¡Por favor! Yo cuando voy por la calle y converso con la gente, nadie está pensando en morirse. Todos tenemos cosas más urgentes que hacer como para preocuparnos por asuntos tan…
EMILIO
Rodrigo, escúchame…
PRODUCTOR
Yo mismo me pregunto si algún día moriré, y sé que moriré, tampoco soy tan idiota para negarlo, pero antes de que yo muera, estoy seguro de que los demás morirán. Y me refiero absolutamente a todos los demás, así que… creo que me entiendes ¿no?
EMILIO
¿Tú, morir? No creo. Siempre me has dado la incómoda impresión de ser inmortal.
PRODUCTOR
Lo que pasa es que vivo en permanente proyección hacia el futuro. Me creo eterno, y en cierta forma…, lo soy.
EMILIO
Rodrigo sería bueno que sepas cómo surgió la idea de esta obra, quizá así conectes con ella.
PRODUCTOR
Emilio, yo reconozco tu talento, pero una historia como esta, en estos momentos, no es lo que priorizamos como producción.
EMILIO
Es algo que me pasó hace unos meses y necesito verlo plasmado en un texto.
PRODUCTOR
¡Bah! Ustedes los escritores y esa necesidad de volcarlo todo en palabras.
EMILIO
Es un texto para teatro. Es mucho más que palabras.
PRODUCTOR
¿Por qué no vas a un psicoanalista?
EMILIO
Pensé que podría interesarte.
PRODUCTOR
No basta que sea interesante. Ya te dije, debe ser IMPORTANTE, para mí y sobre todo para el público. ¿Entiendes?
EMILIO
¿Dijiste psicoanalista?
PRODUCTOR
¿Por qué no? Quizá lo tuyo se resuelva mejor en un consultorio de salud mental y no en una sala de teatro.
Escena 3
Consultorio particular.
DR. BARTON
¿Y a quién no le angustia la muerte? Eso lo hace humano, demasiado humano. ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso ha visto o presentido asomarse la muerte en algún momento de su vida?
EMILIO
Cayó del último piso.
DR. BARTON
¿Qué es lo que cayó del último piso?
EMILIO
La muerte.
DR. BARTON
No le entiendo.
EMILIO
Quiero decir, eso que pudo habérmela provocado. Intempestivamente el cuerpo de un hombre cayó muy cerca de donde yo venía caminando, desde lo alto de un edificio.
DR. BARTON
¿El cuerpo de un hombre? ¿Qué hombre?
EMILIO
Yo escuché a la gente que gritaba “fue del último piso”, “cayó del último piso”. La gente se fue amontonando alrededor del cadáver. Es lo único que recuerdo de ese momento.
DR. BARTON
¿Y usted qué hizo?
EMILIO
Poco a poco fui volviendo en mí y luego salí corriendo de ese lugar sin volver la vista atrás. Corría mientras pensaba “estuve a punto de morir. Y sin embargo ahora estoy aquí, sintiendo mis piernas, acelerando mis pasos”. Cada segundo que pasaba iba siendo más consciente de lo precario que es todo esto. Hoy estamos aquí, ¿y mañana? Mi corazón palpitaba a mil. Le parecerá exagerado, pero en ese momento era preciso ir a un hospital y hacerme un chequeo, usted sabe, estaba muy aturdido con lo que había pasado, sentía hincones en mi corazón. Pero no sé si fue una buena idea.
DR. BARTON
¿Por qué dice eso?
Escena 4
Consultorio de hospital.
CARDIÓLOGO
Lo que revelan los análisis es algo más delicado de lo que yo temía.
EMILIO
No me asuste, doctor, dígame qué es lo que tengo.
CARDIÓLOGO
No quiero alarmarlo, pero a usted se le ha diagnosticado un cuadro muy grave por el cual tendrá que responder.
EMILIO
¿Responder qué?
CARDIÓLOGO
Yo no soy quién para juzgarlo. Pero llegado el momento…
EMILIO
Perdón, me está acusando de algo ¿o me parece?
CARDIÓLOGO
Fue usted quien llegó aquí acusando un fuerte dolor en el pecho.
EMILIO
Solo fue un dolor pasajero.
CARDIÓLOGO
Señor Gutiérrez, le recomiendo que no se empeñe en negar lo evidente. Hay testigos.
EMILIO
¿Testigos de qué?
CARDIÓLOGO
Hay gente en la calle que lo vio. Usted se agarraba el pecho en un sintomático gesto de dolor.
EMILIO
Pero ya se me pasó. Mire lo bien que me siento.
CARDIÓLOGO
No se obstine en minimizar la gravedad de los hechos.
EMILIO
Solo vine aquí por prevención.
CARDIÓLOGO
Y eso es precisamente lo que haremos, usted se quedará aquí bajo un régimen de internamiento preventivo.
EMILIO
¿Internamiento? ¿Dónde?
Ingresa una cama. El CARDIÓLOGO instala a EMILIO en ella.
CARDIÓLOGO
En la unidad de cuidados intensivos. Es un área de máxima seguridad para los pacientes que se debaten entre la vida y la muerte.
EMILIO
¿Moriré?
CARDIÓLOGO
Como todos.
EMILIO
Quiero decir, si moriré por esta enfermedad.
CARDIÓLOGO
Por esta enfermedad o por cualquier otra, o por un accidente, o por un homicidio. Pero nosotros estamos aquí para ofrecerle calidad de vida. Mientras viva, claro.
EMILIO
Ese no es un diagnóstico muy alentador.
CARDIÓLOGO
Es que no hay forma de que su cuadro quede impune.
EMILIO
¿Impune?
CARDIÓLOGO
¿Por qué le sorprende tanto?
EMILIO
Es que nada de lo que usted dice tiene sentido. ¿Yo qué hice?
CARDIÓLOGO
Yo solo le digo los hechos como son. A mis pacientes siempre les hablo con la verdad.
EMILIO
Usted es un médico y solo debería limitarse a darme un diagnóstico médico.
CARDIÓLOGO
Hay casos que van más allá de la medicina.
EMILIO
¿Qué quiere decir con eso?
CARDIÓLOGO
Creo que debería llamar a un abogado.
EMILIO
Pero qué tiene que ver un abogado en todo esto.
CARDIÓLOGO
Su cuadro reviste suma gravedad. Se lo aconsejo, llame a un abogado.
EMILIO
Pero si solo fue un ligero dolor, fue como un golpe en el pecho.
CARDIÓLOGO
Ya no importan sus golpes de pecho. Demasiado tarde para sus arrepentimientos.
EMILIO
Yo no tengo nada de qué arrepentirme.
CARDIÓLOGO
Su creciente ansiedad, su presión arterial, todo eso lo delata.
EMILIO
Sabe qué, preferiría irme.
CARDIÓLOGO
No señor, usted vino aquí a ponerse en nuestras manos. Permanecerá internado una semana como medida preventiva y solo recibirá visitas restringidas en horarios establecidos. Su destino queda a partir de este momento supeditado a lo que decida la junta médica.
Se va el cardiólogo.
Escena 5
Cuarto de hospital. Emilio continúa instalado en la cama.
EMILIO
(al Dr. Barton)
¿No le pareció extraño el comportamiento de ese médico?
DR. BARTON
¿Quedó internado?
EMILIO
(sus palabras irán adquiriendo gradualmente un tono más ansioso)
Y qué me quedaba. Fui sedado durante una semana, aunque para mí fueron como meses, años. Y mientras tanto yo en mis pocos momentos de vigilia solo tenía cabeza para recordar ese traumático instante que casi me cuesta la vida. Desconocía si la prensa había cubierto el caso, si había dado con la identidad de aquel hombre, así que me revolvía en toda clase de preguntas sobre su procedencia. ¿Qué hacía en el último piso de un edificio así? ¿Trabajaba allí? ¿Cuándo empezó a laborar en esas oficinas? ¿A qué se dedicaba? ¿Qué podría haber provocado su caída? ¿Fue accidental? ¿O quiso hacerlo? ¿Trastabilló? ¿Acaso me conocía? ¿Quería matarme? ¿Qué tenía en contra de mí? ¿Por qué yo? ¿Por qué él? Quedé obsesionado, atrapado por la imagen de aquel hombre cayendo a escasos centímetros de mí.
El DR. BARTON va sacando de la cama a EMILIO mientras lo tranquiliza. Ambos van pasando al consultorio particular.
DR. BARTON
Señor Gutiérrez, podría decir que usted presenta síntomas de un trastorno de personalidad obsesiva, pero dado el evento traumático que sufrió, eso hasta cierto punto es explicable.
EMILIO
Fue en esos momentos del día, mientras me hacia esa clase de preguntas, que empecé a escribir la obra.
DR. BARTON
¿Qué obra?
EMILIO
Soy dramaturgo. Escribo obras de teatro, y empecé a escribir una a partir de esa experiencia cercana a la muerte.
DR. BARTON
Dramaturgo, dramaturgia, siempre me han parecido palabras tenebrosas.
EMILIO
¿Qué está pensando?
DR. BARTON
¿No será que usted, compulsivo fabulador de historias, tiene una propensión inconsciente que lo hace exponerse al peligro, con el fin de estimular su imaginación?
EMILIO
No lo entiendo.
DR. BARTON
¿En ningún momento se percató de que el cuerpo de ese hombre podía aterrizar en su cabeza? ¿Algo lo distrajo mientras caminaba?
EMILIO
Solamente recuerdo que leía.
DR. BARTON
¿Leía? ¿Qué leía?
EMILIO
Era una novela: La noche del oráculo de Paul Auster.
DR. BARTON
¡Qué exótico! Debió estar muy concentrado en ese libro para no darse cuenta de que desde arriba…
EMILIO
Estaba absolutamente hipnotizado. Usted no se imagina. Caminaba mientras leía cómo un hombre salvaba de morir de milagro: Una gárgola de piedra se desprendía de un viejo edificio y por poco le parte la cabeza en dos.
DR. BARTON
Una gárgola… ¿Y ese libro dónde está?
EMILIO
Con el susto lo solté. Ignoro quién pudo haberlo tomado.
Escena 6
Un parque. EMILIO II sentado en una banca y concentrado en la lectura de un libro.
Un agente de la policía se le acerca.
POLICÍA
Sus documentos por favor.
EMILIO II
¿Por qué?
POLICÍA
Hace rato que lo vengo observando.
EMILIO II
No estoy haciendo nada malo.
POLICÍA
Está en una actitud sospechosa.
EMILIO II
¿Cuál?
POLICÍA
Está concentrado en ese libro.
EMILIO II
¿Y?
POLICÍA
¿Le parece poco?
EMILIO II
¿Y eso qué tiene de malo?
POLICÍA
Tendré que requisar ese libro.
EMILIO II
¿Pero por qué?
POLICÍA
¿Que por qué? Fíjese en las demás personas, todas vienen a este parque a hacer cosas saludables.
EMILIO II
Pero yo solo estoy leyendo.
POLICÍA
Y lo admite con desparpajo.
EMILIO II
Es que es evidente que estoy leyendo. ¿Dónde está el delito?
POLICÍA
Está rompiendo la armonía familiar de este lugar. ¿No se da cuenta? Los niños juegan en los columpios, las señoras no paran de chismear y los más jóvenes se toman de las manos mientras pasean a sus mascotas. En cambio, usted, se dedica a leer ese libro con una concentración espantosa.
EMILIO II
Sigo sin entenderlo.
POLICÍA
Si por lo menos fuera un periódico de cincuenta céntimos.
EMILIO II
Qué tiene de malo que yo agarre un libro y me dedique a leer un rato.
POLICÍA
Señor, entienda, el problema no es que a usted se le ocurra leer. El problema es que no sabemos en qué puede estar pensando mientras sostiene obsesivamente la mirada en ese libro.
EMILIO II
Déjeme ver si lo entiendo, ¿le espanta mi concentración?
POLICÍA
Me espanta su concentración y los pensamientos que le pueda estar generando.
EMILIO II
Basta. Me voy a otro parque.
POLICÍA
¿Se va a otro parque a seguir estropeando otros armónicos cuadros familiares?
EMILIO II
No tengo por qué seguir aguantando sus insolencias.
POLICÍA
Me da ese libro por favor.
EMILIO II
No le doy nada.
POLICÍA
(amaga tomar su arma)
No me obligue a hacer uso de la fuerza.
EMILIO II
Está bien, le daré el libro, pero solo para que vea que es una simple novela. (se lo alcanza)
POLICÍA
(agarra el libro)
¡Auch!
EMILIO II
(retoma el libro)
¿Qué le pasa?
POLICÍA
Me mordió, su libro me mordió.
EMILIO II
¿Qué dice?
POLICÍA
Me ha mordido, es muy peligroso, más peligroso de lo que yo pensaba.
EMILIO II
Pero qué tonterías se le ocurren.
POLICÍA
Por favor, sea razonable. Suelte ese libro ahora mismo. Todos lo están mirando, los ha asustado. (abriendo sus brazos en dirección a la gente en el parque)
EMILIO II
(blande el libro amenazadoramente)
¿Usted cree que yo voy a dejar este libro solo porque a usted se le ocurre?
La gente grita, entra en pánico.
POLICÍA
(a la gente)
Tranquilos, tranquilos, todo está bajo control. (a EMILIO II, tratando de mantener la compostura) Mire, tratemos de ser razonables… le propongo algo… usted deja ese libro con mucho cuidado en el suelo, y yo le ofrezco… mi arma de reglamento. ¿Estamos? Para que vea que no tengo nada personal contra usted. Obsérvela bien, recién la he cargado. Estoy seguro de que siempre ha querido tener un juguetito de estos. ¿Qué dice? Mi arma por su libro.
EMILIO II lo piensa bastante, deja el libro en el suelo. El POLICÍA se acuclilla, saca un pañuelo y con extremo cuidado toma el libro, como si tuviera entre sus manos un artefacto explosivo. Luego le ofrece su arma a EMILIO II. Se va. EMILIO II se queda observando el arma con curiosidad y poco a poco se la acerca a la altura de su sien.
Escena 7
Consultorio particular.
DR. BARTON
¿Alguna vez ha pensado en ponerle fin a todo?
EMILIO
A veces siento unos impulsos…
DR. BARTON
Qué clase de impulsos.
EMILIO
Me ronda la idea de ponerle fin a todo, pero cuando creo estar seguro de ello, me topo siempre con mis locos deseos de seguir viviendo.
DR. BARTON
Explíquese.
EMILIO
Que yo algunas veces quiera matarme no significa que desee morirme, yo amo la vida, amo cobardemente la vida, y no estoy dispuesto a arriesgarla por nada del mundo, a no ser que…
DR. BARTON
A no ser que sus impulsos autodestructivos se apoderen de usted nuevamente y quiera desaparecer de este mundo.
EMILIO
Usted lo ha dicho. ¿No me puede dar algo para desaparecer de este mundo…? Desaparecer de este mundo, pero de qué estoy hablando. Qué vergüenza.
DR. BARTON
Debería quererse un poco más.
EMILIO
¿Debería? Nadie está obligado a amar a nadie, mucho menos a uno mismo.
DR. BARTON
¿Quiere decir que usted no se ama?
EMILIO
Mi amor es tan noble y yo soy tan canalla. No soy digno de mi amor.
DR. BARTON
Usted no me parece ningún canalla. ¿Quiere hablarme de eso?
EMILIO
No, realmente no quiero hablarle de eso. Pero para eso estoy aquí, para hablarle de cosas que no quiero.
DR. BARTON
Entonces lo escucho.
Escena 8
Interior de apartamento. EMILIO y MARIFÉ están viendo un programa en la televisión.
MARIFÉ
Qué final tan romántico. Ellos dos amándose al lado de sus hijos.
EMILIO
Un final como todos. Me revientan los finales felices.
MARIFÉ
En la radio mis oyentes me preguntan si ya tengo hijos.
EMILIO
Qué oyentes tan metiches.
MARIFÉ
Mis oyentes son románticos, y a ellos sí les gustan los finales felices.
EMILIO
Marifé, ya hemos hablado de eso, es mejor mantener nuestro amor fuera del alcance de los niños. Lo terminan estropeando todo.
MARIFÉ
Pero los niños no van a ser niños toda la vida, crecen rápido.
EMILIO
Sí, muy pronto se convierten en potenciales parricidas adolescentes.
MARIFÉ
¿Tú me amas?
EMILIO
¿Qué?
MARIFÉ
¿Tú realmente me amas?
EMILIO
No me gustan las preguntas filosóficas.
MARIFÉ
Y a mí no me gusta que evadas mis preguntas.
EMILIO
¿No es obvio lo que siento por ti?
MARIFÉ
Lo más romántico que me has dicho hasta hoy es que yo soy la mujer ideal para cambiarte los pañales cuando ya estés muy viejito.
EMILIO
Lo ves, ¿y todavía te atreves a dudar de mi amor?
MARIFÉ
Para dudar de tu amor, primero tendría que saber si me amas.
EMILIO
Ves, ves todo lo que provoca tu idea de tener hijos. Ya estamos empezando a discutir.
MARIFÉ
Una vez me dijiste que te gustaría tener una niña.
EMILIO
Lo dije solo porque está científicamente comprobado que las mujeres contaminan menos el planeta que los hombres.
MARIFÉ
Entonces pensemos en el planeta y tengamos una niña.
EMILIO
Mejor pensemos en nuestra economía y tengamos solo mascotas.
MARIFÉ
Ya, no seas roñoso y piénsalo bien.
EMILIO
No tengo nada que pensar.
MARIFÉ
Te espero en el cuarto. No te tardes. (SE VA)
EMILIO
Me tardaré, no me esperes. Así que mejor abrígate y duérmete. Y no creas que me has convencido ¿Hijos? ¿Yo? Habrase visto. Y no dije que deseaba una niña, solo dije que preferiría una niña, si por un descuido o un mal cálculo… ya tú sabes… solo dije que preferiría.
Una niña entra a la sala con una botella en la mano.
NIÑA
¿Papá, estabas peleando con mamá o me pareció?
EMILIO
No, mi amor, cómo crees.
NIÑA
Está muy mal que los padres peleen, mucho menos delante de sus hijos.
EMILIO
¡Un momento! ¿De dónde has salido tú?
NIÑA
De mi cuarto, estaba que me hacía la dormida, pero lo escuché todo.
EMILIO
Quiero decir, ¡¿cómo has llegado hasta aquí, a este mundo?!
NIÑA
Salí del vientre de mi mamá, toda pegajosa y ensangrentada, como cualquier recién nacido.
EMILIO
¡Pero cómo así!
NIÑA
Porque tú la penetraste, una y otra vez, una y otra vez hasta que la chuntaste. Ay, papá, no te hagas. Tú sabes cómo es eso.
EMILIO
Cómo pudo ocurrir una cosa así, yo ni me acuerdo. ¡Marifé, ven!
NIÑA
Ya me reconociste, y aunque no lo quieras, estás legal-mente obligado a alimentarme, a darme techo y abrigo, ¡ah! y a protegerme de cualquier depravado, ya sabes lo difícil que es ser mujer en estos tiempos. Así que ya te jodiste conmigo.
Pausa.
EMILIO
¿En serio eres mi hija?
NIÑA
Según mi mamá, sí. Hay que creerle nomás.
EMILIO
¿Y no deberías estar durmiendo a esta hora?
NIÑA
Tengo sed y no puedo abrir esta botella. La tapa está muy dura. ¿La puedes abrir tú?
EMILIO
(tras frustrados y patéticos intentos)
Si la tapa está dura, cómo se te ocurre que yo la puedo abrir. ¿Crees que soy un superhéroe?, ¿me has visto cuerpo de Hércules o de Sansón? Si esta botella es difícil de abrir para ti, también es difícil para mí, o piensas que porque soy adulto soy más fuerte que tú, y que te puedo ayudar en la vida destapando botellas difíciles de abrir. Discúlpame que te desengañe, mi amor, pero no estoy en capacidad de facilitarte las cosas, mucho menos de sacar una tapa tan dura como esta. Imagínate si ahora me pides que te abra una mísera botella de gaseosa, mañana me pedirás que te abra una conserva de sardinas, o un maletín lleno de ropa, y luego me pedirás que te abra una puerta y luego todas las puertas que se te pongan enfrente. Si quieres entrar a un lugar tocas la puerta, y si quieres destapar una botella usa el destapador, o consíguete otra botella o consíguete otro padre que sí pueda hacer las cosas por ti. Lo único que podría hacer para ayudarte es darte ánimos, para que mañana o más tarde puedas destapar todas las botellas difíciles de abrir y para que se te abran todas las puertas que encuentres cerradas. Ahí estaré yo, deseándote lo mejor, y apoyándote con todo mi cariño, pero es todo lo que podré hacer por ti. (evidencia cansancio tras su atropellada alocución) Ya me dio sed; ¿cómo se abre esto? (intenta abrir la botella con mucho esfuerzo. No lo consigue)
Escena 9
Consultorio particular.
DR. BARTON
Por lo que me cuenta, su matrimonio no pasa por el mejor momento. Ella quiere tener hijos y usted considera que un niño rompería la armonía de la relación entre ambos.
EMILIO
Bueno, es que mal que bien armonizamos, ella con sus cosas y yo con las mías.
DR. BARTON
Pero esa situación hace que usted se sienta culpable.
EMILIO
Yo no he dicho que me sienta culpable.
DR. BARTON
Pues así lo ha dejado entrever, ¿o me equivoco?
EMILIO
Sí… quizás.
DR. BARTON
Pero lejos de mostrarse vulnerable con ella, su negativa a tener hijos ha provocado distanciamiento y presuntamente un creciente desinterés sexual por su esposa. Lo que no me queda claro es si la incursión de esa niña en su vida es algo que ha experimentado realmente o si es una elucubración de otra de sus obras.
EMILIO
(mira su reloj; reacciona)
Perdón, doctor, ya me tengo que ir a trabajar.
DR. BARTON
¿Seguro? Lástima, justo entrábamos a explorar un terreno interesante.
EMILIO
Si supiera dónde estoy trabajando, eso sería todavía más interesante de explorar.
DR. BARTON
¿Por qué lo dice?
EMILIO
Desde hace unas semanas he comenzado a trabajar… allí.
DR. BARTON
¿Allí? ¿Dónde?
EMILIO
En el mismo edificio, en la misma oficina, en el mismo último piso desde donde cayó ese hombre.
DR. BARTON
¿Por qué hizo una cosa así?
EMILIO
Perdone. Ya me tengo que ir.
DR. BARTON
Solo dígame eso.
EMILIO
Desde ese día vivo obsesionado por saber quién es él, de quién se trata. Apenas fui dado de alta en el hospital, sintonicé los noticieros, leí los periódicos, pero ya habían pasado algunos días y no vi ninguna mención sobre el tema. Pareciera que ese hombre nunca hubiera existido. Sin embargo, un día revisando en la sección de clasificados di con un aviso que llamó poderosamente mi atención. Solicitaban personal en una entidad del Estado, ubicada exactamente en el mismo despacho desde donde aquel hombre casi se desploma sobre mí. ¿Se imagina? ¡Era mi oportunidad!
DR. BARTON
Creo que ha llevado su fijación por la muerte de ese hombre a unos extremos nada saludables.
EMILIO
El caso es que presenté mis papeles.
DR. BARTON
¿Y qué pasó?
Escena 10
Despacho de organismo estatal. Último piso de edificio.
JEFE X
¿Es usted el señor Emilio Gutiérrez?
EMILIO
El mismo, mucho gusto.
JEFE X
Lo estábamos esperando. El señor Fuster a su servicio. Siéntese.
EMILIO
Gracias.
JEFE X
Para su fortuna, aquí ejercitamos las buenas prácticas laborales, y de ser contratado contará con todos los beneficios de ley. Usted ha venido a caer en la mejor institución del Estado.
EMILIO
Ah, qué bueno haber venido a caer aquí. Solo espero no caer de aquí. ¿Las ventanas son seguras?
JEFE X
Mire, señor Gutiérrez, tiene frente a usted al reclutador de esta organización. Soy el directivo encargado de seleccionar a los nuevos colaboradores de esta entidad.
EMILIO
Entiendo, usted reclutador, yo colaborador.
JEFE X
Le comunico que desde ya estamos interesados en contar con sus servicios, pero para ello es indispensable saber si los principios y valores que practicamos aquí coinciden con los principios y valores que usted practica como persona.
EMILIO
¿Los principios y valores que yo practico?
JEFE X
Así es.
EMILIO
(¿…?)
JEFE X
¿O me va a decir que usted no practica principios y valores?
EMILIO
¿Yo…? Sí, sí, por supuesto que sí, desde chiquito, siempre los he practicado, tendría que haberme visto practicándolos.
JEFE X
Lo felicito.
EMILIO
Yo, full práctica de principios y valores, todos los días, incluso los fines de semana. Antes de salir de casa mamá siempre me decía: “Emilito, no te olvides de practicar tus principios y valores, no andes por ahí perdiendo el tiempo muchacho, practica, practica”. Así me decía y así me acostumbré hasta hoy. Por eso yo nada de teorías, yo siempre full práctica en todo, pero sobre todo de principios y valores, sí.
JEFE X
¿Y qué PRINCIPIOS Y VALORES practica usted, señor Gutiérrez?
EMILIO
Los mismos principios y valores que estoy dispuesto a compartir con su organización.
JEFE X
¿Y cuáles son?
EMILIO
Por favor, ¿es necesario que se los diga?
JEFE X
Debemos saber si coincidimos.
EMILIO
¿Ustedes qué principios y valores practican por aquí?
JEFE X
Pues los principios y valores que mueven a todo el mundo hacia el bienestar, los principios y valores que nos dan prestigio, alegría y prosperidad.
EMILIO
¡Esos!, esos son mis principios y valores favoritos, son los que más me han gustado siempre, y siempre los he practicado, siempre, desde chiquito.
JEFE X
Qué bueno que coincidamos en algo tan importante.
EMILIO
Yo sabía que nos íbamos a poner de acuerdo con eso de los principios y los valores. ¿Estoy contratado?
JEFE X
Aún no. Pero ¿sabe qué? me cae bien. Le pagaremos por estar un mes a prueba con nosotros. ¿Le parece?
EMILIO
Sí, será suficiente.
JEFE X
¿Suficiente para qué?
EMILIO
Para convencerlos de mi idoneidad para el cargo, por supuesto.
JEFE X
Correcto. Puede empezar inmediatamente (le señala un escritorio aparte)
EMILIO avanza hasta donde el JEFE X le ha indicado. De pronto se detiene.
EMILIO
(…)
JEFE X
¿Le pasa algo, señor Gutiérrez?
EMILIO
Perdón, pero si no me equivoco, aquí debería haber una ventana, como en todos los pisos de este edificio.
JEFE X
Mandé a tapiar la ventana.
EMILIO
¿Por qué?
JEFE X
Había cucarachas que se colaban por allí.
EMILIO
¿Cucarachas?
JEFE X
Aquí las exterminamos todas, pero de vez en cuando…
EMILIO
¿Y qué hacía cuando se encontraba con una de ellas?
JEFE X
Las saludaba y luego las arrojaba por la ventana.
EMILIO
¡¿Por la ventana?! ¿Y no habrán matado a nadie en su caída?
JEFE X
(notoriamente fastidiado)
Señor Gutiérrez, déjese de embromar. ¿Va a instalarse en su oficina o le tengo que dar más explicaciones?
EMILIO
Empezaré a trabajar, solo que…
JEFE X
Qué le pasa ahora.
EMILIO
Yo me sofoco en lugares cerrados.
Escena 11
Consultorio particular.
DR. BARTON
¿Necesita que le abra la ventana?
EMILIO
Por favor.
DR. BARTON
Me sigue pareciendo peligroso ese nivel de obsesión al que ha llevado este asunto. Desapéguese de ese recuerdo, es lo primero que le aconsejo.
EMILIO
Doctor Barton, siento que llegar allí y conocer esa oficina ha sido un punto de no retorno. A partir de ese momento, he alimentado con imágenes y sensaciones más precisas la historia sobre aquel hombre que intempestivamente estuvo a punto de caer sobre mí.
Largo silencio. Se miran fijamente.
DR. BARTON
Señor Gutiérrez, ese hombre seguirá cayendo sobre usted, si no hace nada para superar esa obsesión tan enfermiza.
Escena 12
Último piso de edificio. Despacho de organismo estatal. EMILIO II entra con los ojos vendados mientras una mujer lo espera de espaldas al escritorio, ejercitando los brazos con unas mancuernas.
EMILIO II
Buenos días, ¿licenciada Elvira Bauer?
JEFA X
Buenos días. Tome asiento.
EMILIO II
¿Me puedo quitar esto?
JEFA X
Puede hacerlo.
EMILIO II
(se quita la venda)
Muchas gracias. Yo soy Emilio Gutiérrez.
JEFA X
Ya sé quién es usted. Revisé su hoja de vida y ya tenía algunas sospechas, pero ahora que lo veo he quedado completamente convencida.
EMILIO II
¿Convencida de qué?
JEFA X
De que usted es el indicado. Necesitamos personas melancólicas y derrotistas como usted.
EMILIO II
¿Cómo dijo?
JEFA X
Lo que escuchó.
EMILIO II
Perdón, pero yo no soy melancólico y mucho menos derrotista.
JEFA X
No sea modesto; su cara, su aspecto, todo en usted desborda tristeza y pesimismo a borbotones.
EMILIO II
Sigo sin entender.
JEFA X
Usted no tiene que entender, solo tiene que escuchar y obedecer.
EMILIO II
Y así lo haré, licenciada, si me contratan le aseguro que no la defraudaré, pero yo no soy nada de eso que usted dice.
JEFA X
No intente defenderse, es a usted a quien andábamos buscando.
EMILIO II
¿Está segura?
JEFA X
Quisiéramos saber cuál podría ser el aporte de su poquedad, de su introversión y de su escasa autoestima en un lugar como este, sería muy interesante saberlo.
EMILIO II
Eso quiere decir que…
JEFA X
Eso quiere decir que estamos interesados en tenerlo en nuestras filas.
EMILIO II
¿Y no preferirían contratarme por mi hoja de vida? Allí se detallan aspectos muy interesantes de mi perfil profesional.
JEFA X
Métase su hoja de vida por donde le dé la gana. Aquí solo queremos eso que vemos en usted.
EMILIO II
¿Y qué ven en mí?
JEFA X
(luego de escrutarlo despreciativamente)
Nada.
EMILIO II
¿Nada?
JEFA X
Nada digno de ser rescatable. No perdamos el tiempo hablando de cosas insignificantes.
EMILIO II
¿Estoy contratado?
JEFA X
Ya le dije que sí. ¿Por qué me hace preguntas inútiles?
EMILIO II
¿Cuándo puedo empezar?
JEFA X
Mañana mismo, y no más preguntas.
EMILIO II
¿Por qué no?
JEFA X
¡Ay!
EMILIO II
Perdón.
JEFA X
El mundo de hoy necesita personas melancólicas y derrotistas como usted, tanto entusiasmo y vitalidad no nos ha llevado a ninguna parte.
EMILIO II
Yo le prometo dar lo mejor de mí.
JEFA X
¿Y qué es lo mejor de usted? Señor Emilio… no sé cuantitos.
EMILIO II
Bueno, supongo que… nada.
JEFA X
Eso, eso es precisamente lo que estamos buscando.
EMILIO II
Es lo que yo puedo ofrecer.
JEFA X
Ya nos estamos entendiendo.
EMILIO II
Qué bueno.
JEFA X
Y dígame, ¿usted es apasionado en lo que hace?
EMILIO II
Para serle sincero, todo lo que hago, lo hago con desgano. Y hago todo con desgano porque no creo en nada de lo que hago. Y lo peor de todo es que ni siquiera sé lo que hago ni por qué me contratan.
JEFA X
¿Y alguna vez ha pensado en su futuro?
EMILIO II
¿Bromea?, cuando pienso en mi futuro me deprimo y me dan ganas de acabar con todo ya mismo. Nadie debería estar obligado a tener un futuro.
JEFA X
¡Extraordinario! Usted está definitivamente alineado a los valores de nuestra organización.
EMILIO II
Me emociona saberlo.
JEFA X
Ahora solo quisiera saber, y esto por una traviesa curiosidad femenina, me gustaría saber, si aparte de ser un pobre diablo y un bueno para nada, es también un pequeño pervertido.
EMILIO II
¡¿Un qué?!
JEFA X
Me gustaría saber, si detrás de esa figura deplorable y discretamente afeminada, se esconde un pequeño pervertido, un pilluelo insaciable en los trajines del amor. ¿Es usted un perversillo?
EMILIO II
Nunca me había hecho esa pregunta.
JEFA X
Hágasela y seré toda suya.
EMILIO II
Lo siento, pero no creo que pueda hacerle ni cosquillas. Soy un fiasco en la cama. Todas mis parejas me lo han dicho.
JEFA X
¡Uf! Cómo me erotiza la impotencia de los hombres como usted.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.