Kitabı oku: «Concurso Nacional de Dramaturgia»


Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2017-2018
Primera edición impresa: octubre, 2019
Primera edición digital: abril, 2020
© Universidad de Lima
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Fotografía de portada: Pedro Horna (Centro Cultural de la Universidad de Lima)
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Se prohíbe la reproducción total o parcial de este libro, por cualquier medio, sin permiso expreso del Fondo Editorial.
ISBN 978-9972-45-513-1
Índice
Presentación
Prólogo
El hombre intempestivo
Carlos Gonzales Villanueva
Bahía Bruna
Alfredo Bushby
Nosotros somos el fuego
Yurek A. W.
Presentación
Escribir un texto dramático es una oportunidad para expresar lo que consideramos relevante, aquello que nos mueve el corazón y que, de alguna manera, creemos necesario sacarlo a la luz para pensar en ello, para reflexionar. Escribir es una oportunidad para encontrar aquella arista escondida de un tema, centrar nuestro foco en algo específico que, tal vez, podría pasar desapercibido pero que logrará cobrar pleno sentido y preponderancia a través de una buena dramaturgia. Este trabajo artístico mediante el cual detectamos aquel tema de importancia, le damos el ángulo preciso, encontramos la forma de narrarlo y desarrollamos el lenguaje propicio para llegar a conmover, constituye el inicio de un camino que será completado por quien lea lo que hayamos escrito.
Desde el Centro Cultural de la Universidad de Lima buscamos motivar a los dramaturgos a compartir su mirada con el público. Consideramos una obligación dar cabida a aquellas voces que propician un camino infinito de posibilidades mediante los textos creados, pues es a través de ellos que podemos llegar a los lectores, no solo para que disfruten de una buena lectura, sino también para que reflexionen sobre temas de interés y, por qué no, para fomentar una actitud y, quizás, una acción de cambio.
Sin embargo, este recorrido no culmina ni se agota en libros como el que tiene entre las manos, sino que continúa con la mirada y el trabajo de productores, directores, actores y especialistas diversos cuando deciden poner la obra en escena, interpretando lo que esta sugiere y haciéndolo tangible en un acto dialógico con el público. Así, el contenido de los textos logra su difusión y, a través del lenguaje escénico, llega a otros públicos que continuarán con el proceso de interpretación y asimilación de lo que las obras proponen.
Todo este proceso se ha dado con dos de las obras incluidas en la primera publicación del Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2016-2017, al haber sido puestas en escena el año 2018. Otro de los textos de esa publicación será puesto en escena este año. Todo ello nos impulsa a seguir en la línea de publicaciones que, junto con otras acciones como el concurso Teatro Lab, fomentan la dramaturgia peruana.
En esta edición 2017-2018 contamos con la valiosa participación de un jurado conformado por los reconocidos dramaturgos y directores Mateo Chiarella Viale, Daniel Amaru Silva Binder y Jaime Nieto Passano, quienes seleccionaron las obras ganadoras que encontrará en esta publicación: “Nosotros somos el fuego” de Yurek A. W. (tercer puesto); “Bahía Bruna” de Alfredo Bushby (segundo puesto); y “El hombre intempestivo” de Carlos Gonzales Villanueva (primer puesto).
Tal como ocurrió en la primera edición, el Centro Cultural de la Universidad de Lima producirá la obra ganadora del concurso y se pondrá en escena en el Teatro ULima, bajo la dirección de David Carrillo.
Esperamos que esta publicación impacte positivamente en nuestros lectores, fomente nuevas iniciativas, impulse a nuevos escritores a compartir su arte, y propicie que directores y productores pongan en escena obras nacionales como las que aquí presentamos.
Alejandra Jáuregui Rincón
Directora del Centro Cultural
Universidad de Lima
Prólogo
Haber sido parte del jurado de este concurso nos ha colocado sin duda alguna en un lugar privilegiado. Junto con Jaime Nieto y Daniel Amaru, queridos colegas, hemos podido leer cada pieza y con ello echar una mirada a una parte del panorama dramatúrgico peruano actual: ¿Sobre qué están escribiendo nuestros autores (o los que empiezan)? ¿Cómo están escribiendo? ¿Qué nivel y qué influencias tienen?
La carga de lo audiovisual en estos tiempos, las transformaciones estructurales de los guiones de series y películas pauteadas por el poco tiempo para conseguir la atención, así como la preferencia de la cotidianidad en las circunstancias escénicas y los rasgos, en algunos casos, de un teatro existencialista o de influencia posmoderna en otros, son algunas de las características develadas, con menor o mayor éxito, en los materiales presentados.
Los ganadores no son los únicos que llamaron la atención de este jurado. Son, sin embargo, quienes, creemos, han podido amalgamar, con mayor destreza, creatividad, estética y conflicto.
Es imposible mantenerse indiferente al trabajo de Carlos Gonzales. Ya conocíamos su sensibilidad por la obra Deshuesadero y esta vez con “El hombre intempestivo”, ratifica lo estupendo escritor que es. Como si se tratase de un paseo dantesco contemporáneo, Emilio, el protagonista, viaja por los hilos de la muerte colmado de un existencialismo que termina siendo un cuestionamiento vital a las circunstancias y personajes de nuestra cotidianidad urbana.
El caso de Bushby, y su “Bahía Bruna” no es menos feliz. Nuestro autor sabe hacer que el fondo sea la forma. Desperdiga los tiempos de la trama y, a la vez, al mejor estilo de Perro muerto, otra de sus obras, nos sumerge en una historia de corte policial. Asistimos a un cuento lleno de intriga y a la vez nos obliga a unir las piezas descolocadas de la trama para que seamos nosotros los que, resolviendo el orden, resolvamos también el conflicto.
Finalmente un hallazgo bonito el de Yurek y “Nosotros somos el fuego”. El “fuego” como símbolo de absolutamente todo es una idea bella, poéticamente hablando. “El encuentro de donde nace algo nuevo”, según palabras del “Profesor”, es la premisa para construir con gran sensibilidad una historia simple, moderna y emotiva.
No queda más que felicitar a Alejandra Jáuregui y a todo el equipo del Centro Cultural de la Universidad de Lima, por este valioso impulso para la dramaturgia local. El incentivo para escribir, en un país donde poco se hace por ello, es siempre una misión que se debe apoyar y agradecer.
Mateo Chiarella Viale
El hombre intempestivo
Carlos Gonzales Villanueva
Carlos Gonzales Villanueva
Periodista de profesión, egresado de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Ha sido alumno de César de María, Mariana de Althaus, Alfonso Santistevan, Mark Ravenhill y Gino Luque, así como de la dramaturga mexicana Bárbara Colio y del español Luis Araujo. Como dramaturgo ha escrito Deshuesadero, con la que obtuvo el Premio Especial del Jurado del Festival Sala de Parto 2014, llevada a escena por la Compañía de Teatro Físico en el Teatro Ricardo Blume (2016) y en el Centro Cultural de la Universidad de Lima (2018), bajo la dirección de Fernando Castro; Al filo de la vereda, estrenada el 2016 en el teatro Mocha Graña, bajo la dirección de Manuel Trujillo; y Oda a la luna, nominada a mejor dramaturgia peruana 2017 en el premio Luces de El Comercio y puesta en escena en el teatro de la Alianza Francesa (2017), bajo la dirección de Fernando Luque. Además, ha participado como guionista en el proyecto de microobras “3 mujeres”.
Hasta las ideas más optimistas toman un coche fúnebre para pasearse por mi cerebro.
Oliverio Girondo, Espantapájaros N.o 6, 1932
Personajes
Se estiman seis actores interpretando los siguientes personajes:
EMILIO: Gutiérrez
EMILIO II
MARIFÉ: esposa de Emilio
JEFA X: licenciada Elvira Bauer
JEFE X: señor Fuster
NIÑA: hija de Emilio y Marifé
DR. BARTON
Otros personajes
ABOGADO: representante de la División de Limpieza Integral del Espíritu y Expulsión de los Malos Pensamientos
FUNCIONARIA X: de la Superintendencia Nacional de los Orgasmos No Fingidos
COMISIONADO: director del Área del Fortalecimiento Anímico Ciudadano del Supraministerio de la Felicidad
CARDIÓLOGO
PRODUCTOR: Rodrigo
PRODUCTOR II
POLICÍA
PROFESORA: Miss Casimira
UN PAR DE ESCOLARES
(Al no estar todos los personajes en escena, es posible que algunos actores representen a más de un personaje)
Escena 1
La sombra de un hombre avanza hasta la mitad de una calle mientras parece estar concentrado en la lectura de un libro. De pronto, desde lo alto, cae muy cerca de donde viene caminando algo que semeja un cuerpo humano. La sombra del hombre trastabilla y se precipita hacia atrás. Pasados unos segundos la sombra se reincorpora lentamente, dirige su cabeza alternativamente hacia el cuerpo desplomado y en dirección hacia arriba. La sombra huye despavorida.
Escena 2
Oficina de una productora teatral.
PRODUCTOR
Emilio, te voy a ser sincero, hay muchos proyectos interesantes en la actualidad, proyectos que son provocadores, ingeniosos, prometedores. Es más, algunas de tus obras han nacido de proyectos así, con conceptos claros y muy bien definidos en su planteamiento.
EMILIO
¿Y cuál es el problema entonces?
PRODUCTOR
El problema es que abundan los proyectos interesantes, pero escasean los REALMENTE IMPORTANTES. Y nosotros estamos apostando por esa clase de proyectos. Hay una demanda teatral que se está orientando hacia determinadas temáticas.
EMILIO
¿Eso qué quiere decir?
PRODUCTOR
Que lo tuyo no va.
EMILIO
¿No va? Rodrigo, yo escribo en la medida de mis posibilidades. Y esto es lo más honesto que puedo hacer.
PRODUCTOR
Lo sé, Emilio, y créeme que te entiendo, pero ponte una mano en el pecho y dime: ¿A quién le pueden importar los minúsculos episodios de tu vida, tus angustias por el género humano o por nuestra condición de seres mortales? Estamos en un momento muy especial a nivel de propuestas, y creo que tú no estás conectando con este momento.
EMILIO
Si supieras cómo lo he intentado…
PRODUCTOR
Necesitamos textos potentes y movilizadores, obras que registren nuestra huella digital como colectividad, nuestra azarosa marcha como país en desarrollo. ¿A quién le puede afectar un tema como la muerte? ¡Por favor! Yo cuando voy por la calle y converso con la gente, nadie está pensando en morirse. Todos tenemos cosas más urgentes que hacer como para preocuparnos por asuntos tan…
EMILIO
Rodrigo, escúchame…
PRODUCTOR
Yo mismo me pregunto si algún día moriré, y sé que moriré, tampoco soy tan idiota para negarlo, pero antes de que yo muera, estoy seguro de que los demás morirán. Y me refiero absolutamente a todos los demás, así que… creo que me entiendes ¿no?
EMILIO
¿Tú, morir? No creo. Siempre me has dado la incómoda impresión de ser inmortal.
PRODUCTOR
Lo que pasa es que vivo en permanente proyección hacia el futuro. Me creo eterno, y en cierta forma…, lo soy.
EMILIO
Rodrigo sería bueno que sepas cómo surgió la idea de esta obra, quizá así conectes con ella.
PRODUCTOR
Emilio, yo reconozco tu talento, pero una historia como esta, en estos momentos, no es lo que priorizamos como producción.
EMILIO
Es algo que me pasó hace unos meses y necesito verlo plasmado en un texto.
PRODUCTOR
¡Bah! Ustedes los escritores y esa necesidad de volcarlo todo en palabras.
EMILIO
Es un texto para teatro. Es mucho más que palabras.
PRODUCTOR
¿Por qué no vas a un psicoanalista?
EMILIO
Pensé que podría interesarte.
PRODUCTOR
No basta que sea interesante. Ya te dije, debe ser IMPORTANTE, para mí y sobre todo para el público. ¿Entiendes?
EMILIO
¿Dijiste psicoanalista?
PRODUCTOR
¿Por qué no? Quizá lo tuyo se resuelva mejor en un consultorio de salud mental y no en una sala de teatro.
Escena 3
Consultorio particular.
DR. BARTON
¿Y a quién no le angustia la muerte? Eso lo hace humano, demasiado humano. ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso ha visto o presentido asomarse la muerte en algún momento de su vida?
EMILIO
Cayó del último piso.
DR. BARTON
¿Qué es lo que cayó del último piso?
EMILIO
La muerte.
DR. BARTON
No le entiendo.
EMILIO
Quiero decir, eso que pudo habérmela provocado. Intempestivamente el cuerpo de un hombre cayó muy cerca de donde yo venía caminando, desde lo alto de un edificio.
DR. BARTON
¿El cuerpo de un hombre? ¿Qué hombre?
EMILIO
Yo escuché a la gente que gritaba “fue del último piso”, “cayó del último piso”. La gente se fue amontonando alrededor del cadáver. Es lo único que recuerdo de ese momento.
DR. BARTON
¿Y usted qué hizo?
EMILIO
Poco a poco fui volviendo en mí y luego salí corriendo de ese lugar sin volver la vista atrás. Corría mientras pensaba “estuve a punto de morir. Y sin embargo ahora estoy aquí, sintiendo mis piernas, acelerando mis pasos”. Cada segundo que pasaba iba siendo más consciente de lo precario que es todo esto. Hoy estamos aquí, ¿y mañana? Mi corazón palpitaba a mil. Le parecerá exagerado, pero en ese momento era preciso ir a un hospital y hacerme un chequeo, usted sabe, estaba muy aturdido con lo que había pasado, sentía hincones en mi corazón. Pero no sé si fue una buena idea.
DR. BARTON
¿Por qué dice eso?
Escena 4
Consultorio de hospital.
CARDIÓLOGO
Lo que revelan los análisis es algo más delicado de lo que yo temía.
EMILIO
No me asuste, doctor, dígame qué es lo que tengo.
CARDIÓLOGO
No quiero alarmarlo, pero a usted se le ha diagnosticado un cuadro muy grave por el cual tendrá que responder.
EMILIO
¿Responder qué?
CARDIÓLOGO
Yo no soy quién para juzgarlo. Pero llegado el momento…
EMILIO
Perdón, me está acusando de algo ¿o me parece?
CARDIÓLOGO
Fue usted quien llegó aquí acusando un fuerte dolor en el pecho.
EMILIO
Solo fue un dolor pasajero.
CARDIÓLOGO
Señor Gutiérrez, le recomiendo que no se empeñe en negar lo evidente. Hay testigos.
EMILIO
¿Testigos de qué?
CARDIÓLOGO
Hay gente en la calle que lo vio. Usted se agarraba el pecho en un sintomático gesto de dolor.
EMILIO
Pero ya se me pasó. Mire lo bien que me siento.
CARDIÓLOGO
No se obstine en minimizar la gravedad de los hechos.
EMILIO
Solo vine aquí por prevención.
CARDIÓLOGO
Y eso es precisamente lo que haremos, usted se quedará aquí bajo un régimen de internamiento preventivo.
EMILIO
¿Internamiento? ¿Dónde?
Ingresa una cama. El CARDIÓLOGO instala a EMILIO en ella.
CARDIÓLOGO
En la unidad de cuidados intensivos. Es un área de máxima seguridad para los pacientes que se debaten entre la vida y la muerte.
EMILIO
¿Moriré?
CARDIÓLOGO
Como todos.
EMILIO
Quiero decir, si moriré por esta enfermedad.
CARDIÓLOGO
Por esta enfermedad o por cualquier otra, o por un accidente, o por un homicidio. Pero nosotros estamos aquí para ofrecerle calidad de vida. Mientras viva, claro.
EMILIO
Ese no es un diagnóstico muy alentador.
CARDIÓLOGO
Es que no hay forma de que su cuadro quede impune.
EMILIO
¿Impune?
CARDIÓLOGO
¿Por qué le sorprende tanto?
EMILIO
Es que nada de lo que usted dice tiene sentido. ¿Yo qué hice?
CARDIÓLOGO
Yo solo le digo los hechos como son. A mis pacientes siempre les hablo con la verdad.
EMILIO
Usted es un médico y solo debería limitarse a darme un diagnóstico médico.
CARDIÓLOGO
Hay casos que van más allá de la medicina.
EMILIO
¿Qué quiere decir con eso?
CARDIÓLOGO
Creo que debería llamar a un abogado.
EMILIO
Pero qué tiene que ver un abogado en todo esto.
CARDIÓLOGO
Su cuadro reviste suma gravedad. Se lo aconsejo, llame a un abogado.
EMILIO
Pero si solo fue un ligero dolor, fue como un golpe en el pecho.
CARDIÓLOGO
Ya no importan sus golpes de pecho. Demasiado tarde para sus arrepentimientos.
EMILIO
Yo no tengo nada de qué arrepentirme.
CARDIÓLOGO
Su creciente ansiedad, su presión arterial, todo eso lo delata.
EMILIO
Sabe qué, preferiría irme.
CARDIÓLOGO
No señor, usted vino aquí a ponerse en nuestras manos. Permanecerá internado una semana como medida preventiva y solo recibirá visitas restringidas en horarios establecidos. Su destino queda a partir de este momento supeditado a lo que decida la junta médica.
Se va el cardiólogo.
Escena 5
Cuarto de hospital. Emilio continúa instalado en la cama.
EMILIO
(al Dr. Barton)
¿No le pareció extraño el comportamiento de ese médico?
DR. BARTON
¿Quedó internado?
EMILIO
(sus palabras irán adquiriendo gradualmente un tono más ansioso)
Y qué me quedaba. Fui sedado durante una semana, aunque para mí fueron como meses, años. Y mientras tanto yo en mis pocos momentos de vigilia solo tenía cabeza para recordar ese traumático instante que casi me cuesta la vida. Desconocía si la prensa había cubierto el caso, si había dado con la identidad de aquel hombre, así que me revolvía en toda clase de preguntas sobre su procedencia. ¿Qué hacía en el último piso de un edificio así? ¿Trabajaba allí? ¿Cuándo empezó a laborar en esas oficinas? ¿A qué se dedicaba? ¿Qué podría haber provocado su caída? ¿Fue accidental? ¿O quiso hacerlo? ¿Trastabilló? ¿Acaso me conocía? ¿Quería matarme? ¿Qué tenía en contra de mí? ¿Por qué yo? ¿Por qué él? Quedé obsesionado, atrapado por la imagen de aquel hombre cayendo a escasos centímetros de mí.
El DR. BARTON va sacando de la cama a EMILIO mientras lo tranquiliza. Ambos van pasando al consultorio particular.
DR. BARTON
Señor Gutiérrez, podría decir que usted presenta síntomas de un trastorno de personalidad obsesiva, pero dado el evento traumático que sufrió, eso hasta cierto punto es explicable.
EMILIO
Fue en esos momentos del día, mientras me hacia esa clase de preguntas, que empecé a escribir la obra.
DR. BARTON
¿Qué obra?
EMILIO
Soy dramaturgo. Escribo obras de teatro, y empecé a escribir una a partir de esa experiencia cercana a la muerte.
DR. BARTON
Dramaturgo, dramaturgia, siempre me han parecido palabras tenebrosas.
EMILIO
¿Qué está pensando?
DR. BARTON
¿No será que usted, compulsivo fabulador de historias, tiene una propensión inconsciente que lo hace exponerse al peligro, con el fin de estimular su imaginación?
EMILIO
No lo entiendo.
DR. BARTON
¿En ningún momento se percató de que el cuerpo de ese hombre podía aterrizar en su cabeza? ¿Algo lo distrajo mientras caminaba?
EMILIO
Solamente recuerdo que leía.
DR. BARTON
¿Leía? ¿Qué leía?
EMILIO
Era una novela: La noche del oráculo de Paul Auster.
DR. BARTON
¡Qué exótico! Debió estar muy concentrado en ese libro para no darse cuenta de que desde arriba…
EMILIO
Estaba absolutamente hipnotizado. Usted no se imagina. Caminaba mientras leía cómo un hombre salvaba de morir de milagro: Una gárgola de piedra se desprendía de un viejo edificio y por poco le parte la cabeza en dos.
DR. BARTON
Una gárgola… ¿Y ese libro dónde está?
EMILIO
Con el susto lo solté. Ignoro quién pudo haberlo tomado.