Kitabı oku: «Constance de Salm y la modernidad de su discurso feminista»


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© Del texto: Ángela Magdalena Romera Pintor, 2015
© De esta edición: Universitat de València, 2015
Coordinación editorial: Maite Simón
Maquetación: Inmaculada Mesa
Corrección: Pau Viciano
Cubierta:
Ilustración: Busto de Constance de Salm. Dibujo y grabado realizado por Gilles-Louis Chrétien, inventor del fisiotronazo, París, 1808 (Archive im Rheinland, Pulheim)
Diseño: Celso Hernández de la Figuera
ISBN: 978-84-370-9766-4
ÍNDICE
PREFACIO
LISTA DE ILUSTRACIONES
1. VIDA Y OBRA DE CONSTANCE DE SALM
1. Mademoiselle de Théis (1767-1789)
2. Madame Pipelet de Leury – Ciudadana Pipelet (1789-1802)
3. Madame de Salm – Condesa de Salm (1802-1816)
4. Princesa de Salm-Dyck (1816-1845)
2. EPÍSTOLAS
1. Epístola a las mujeres (1797)
2. Epístolas a Sofía (1801)
2.1 Primera epístola a Sofía: Introducción – Cuadro general de los peligros de una mala elección
2.2 Segunda epístola a Sofía: El marido demasiado joven – Episodio
2.3 Tercera epístola a Sofía: El marido anciano
2.4 Cuarta epístola a Sofía: El hombre de treinta años – El marido de cuarenta y cinco años – La señorita de treinta años
2.5 Quinta epístola a Sofía: El marido celoso
2.6 Sexta epístola a Sofía: La mujer celosa – Episodio – Los maridos infieles
3. Epístola al emperador Napoléon (1810)
4. Epístola sobre el campo (1808)
3. POESÍA
1. Consejos a las mujeres
2. Boutade sobre las mujeres autoras (1798)
3. Sobre las mujeres políticas (1817)
4. OTROS ESCRITOS
1. Informe sobre una obra intitulada: De la condición de las mujeres en una república (1799)
2. De los alemanes comparados con los franceses, en sus costumbres, sus hábitos y en su vida interior y social (1826)
2.1 Capítulo primero: «De las mujeres»
2.2 Capítulo segundo: «Del interior de los matrimonios en Francia y en Alemania»
2.3 Capítulo tercero: «El francés, la francesa en Alemania. Relaciones sociales. Comparaciones. Resumen»
3. Pensamientos (1829)
5. LOS TEXTOS POÉTICOS
1. Épître aux femmes
1.2 Cuadro comparativo de la edición de 1797 y la de 1842
2. Épîtres à Sophie
3. Épître à l’empereur Napoléon
4. Épître sur la campagne
5. Conseil aux femmes
6. Boutade sur les femmes auteurs
7. Sur les femmes politiques
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
ÍNDICE ONOMÁSTICO
PREFACIO
Las recientes traducciones de la novela epistolar de Constance de Salm intitulada Veinticuatro horas de una mujer sensible1 han dado a conocer al gran público a esta mujer de las letras francesas en Alemania, Italia y España, lo que sin duda también se ha visto favorecido por la publicación en edición facsímil de sus Obras completas. El inopinado interés por una autora hasta hace poco olvidada se debe sin duda al acierto de Claude Schopp. En 2007, este estudioso de Alejandro Dumas lanzó en la editorial Phébus la novela en cuestión, que obtendría un insospechado éxito editorial en Francia, hasta el punto de que Phébus la ha reeditado en 2012. El éxito de la novela se confirmó también por la publicación de la misma obra en otras editoriales, como Grand Caractère en 2008. En 2012, Flammarion publicaría la misma novela en la colección «Clásicos sorprendentes» (Étonnants classiques), esta vez presentada por Stéphanie Thonnerieux.
Tras la reedición de Schopp, el ámbito académico francés –que hasta la fecha sólo se había ocupado puntualmente de Constance de Salm, como hiciera Geneviève Fraisse–daría muestras de una renovada atención por medio de unas Jornadas de estudio, que se desarrollaron en Toulouse en octubre de 2009, con el título: «La Musa de la razón, Constance de Salm (1767-1845): poetisa, moralista y literata».2 Las Jornadas estuvieron organizadas por la Universidad de Toulouse Le Mirail (équipe Lire), el Centro de Estudios y de investigaciones de Aix sobre el XVIII3 y la Universidad Libre de Bruselas, bajo el patrocinio de la Sociedad de los Amigos de los Poetas Roucher y André Chénier.4 El resultado de las mismas se recogió en el monográfico La musa de la razón: Constance de Salm,5 publicado en los Cuadernos André Roucher-Chénier (Cahiers André Roucher-Chénier) en 2010.
Y siempre en Francia, otros estudiosos como Huguette Krief también comenzaron a estudiar más detenidamente la obra de Constance de Salm. Por su parte, Marie-Thérèse Pallot-Raguet se ha dedicado a rastrear el «Fonds Salm» con vistas a editar la correspondencia de la princesa de Salm, algo que –dada la magniftud del corpus epistolar de la dama– sólo llevó a cabo parcialmente en su tesis Correspondencia de Constance de Salm (1795-1811). Edición crítica,6 de la Universidad Aix-Marseille I, de octubre de 2008.
La obra de Constance de Salm ha merecido, también recientemente, la atención fuera de Europa: en la Universidad de Texas at Austin, Rudy Frédéric de Mattos le ha dedicado su tesis El discurso de mujeres escritoras en la Revolución francesa: Olympe de Gouges y Constance de Salm,7 en mayo de 2007. Por su parte, Ellen McNiven Hine ha elaborado un estudio monográfico, publicado en Nueva York, en 2012, con el título Constance de Salm, su influencia y su círculo en los tiempos posteriores a la Revolución francesa: «una mente fuera de lo común».8
En España, sin embargo, con la salvedad de la traducción de la obra, Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, de la editorial Funambulista, en su colección Grandes clásicos: Los intempestivos, en julio de 2011, así como de la versión catalana de la misma, Vint-i-quatre hores d’una dona sensible, de la editorial Angle, en abril de 2008, poco o nada se sabe ni se ha trabajado sobre esta autora, tan actual por su pensamiento como por la exitosa recepción de esta novela epistolar en nuestros días.
En este contexto, el presente monográfico dedicado a Constance de Salm tiene como primer objetivo el de introducir en España a esta poetisa y moralista francesa que vivió a finales del XVIII hasta bien entrado el XIX, y cuya obra se está rescatando del olvido. Por ello, un primer capítulo abordará el conjunto de su vida y obra, reconstruido a partir de su correspondencia y de otros documentos contemporáneos a la autora. Con todo, el objetivo principal del libro se centrará en rastrear y analizar el discurso en defensa de la mujer en los escritos de Constance de Salm. De entre toda su producción, se dedicará especial atención al estudio de los textos más vinculados a su discurso feminista: su Epístola a las mujeres (1797), las seis Epístolas a Sofía (1801), a las que agregará posteriormente –para la publicación de sus Obras completas– una Epístola al emperador Napoleón (1810) en protesta por los artículos 324 y 339 del código penal francés que perjudicaban a la mujer, su Epístola sobre el campo, algunas de sus Poesías, así como su Informe sobre una obra intitulada: De la condición de las mujeres (que constituye según sus propias palabras «un desarrollo continuo de los sentimientos que me habían inspirado varias de mis epístolas»9), y otros escritos como sus Pensamientos o los tres capítulos de su obra inacabada De los alemanes comparados con los franceses.
Comprobaremos el parentesco entre el pensamiento de Constance de Salm y el de Germaine de Staël, y pondremos de relieve la defensa apasionada de la causa y los derechos de la mujer por parte de la ciudadana Pipelet, su denuncia de las injusticias sufridas por las mujeres de su tiempo, sus consejos y sobre todo su discurso reivindicativo en el campo de las artes y las letras frente al dominio masculino. Los resultados de la investigación permitirán poner de relieve la modernidad de esta autora que vivió el antes y el después de la Revolución francesa.
1.Vingt-quatre heures d’une femme sensible.
2.«La Muse de la raison, Constance de Salm (1767-1845): poétesse, moraliste et bas-bleu».
3.Centre Aixois d’Études et de recherches sur le XVIIIe (CAER 18).
4.Société des Amis des poètes Roucher et André Chénier (SAPRAC).
5.La muse de la raison: Constance de Salm.
6.Correspondance de Constance de Salm (1795-1811). Édition critique.
7.The Discourse of Women Writers in the French Revolution: Olympe de Gouges and Constance de Salm.
8.Constance de Salm, her influence and her circle in the aftermath of the French Revolution: «a mind of no common order».
9.Salm, 1842, Tomo I: XXI: «qui est un développement continuel des sentiments qui m’avaient inspiré plusieurs de mes épîtres».
LISTA DE ILUSTRACIONES
Teatro de los Amigos de la Patria o Teatro Louvois
Algunos datos de este teatro, situado hoy en día en el número 6 de la calle Louvois en París, así como la foto del mismo que hemos reproducido aquí, se recogen en la siguiente página web: <http://www.regietheatrale.com/index/index/thematiques/histdestheatres/7-revolution.html>:
Este teatro se construyó en 1791, según los planos de Brongniart sobre los terrenos del palacete del Marqués de Louvois, ministro de la guerra de Louis XIV. (…) Un gran anfiteatro circular, aumentado con cuatro filas de palcos, hacían de él una gran sala que se inauguró el 16 de agosto de 1791. Cerrada en 1797, se abrió de nuevo en 1798 bajo la sola apelación de Teatro Louvois. Se convertiría en una ópera a principios del siglo XIX.
Ce théâtre fut construit en 1791, d’après les plans de Brongniart sur les terrains de l’hôtel du Marquis de Louvois, Ministre de la guerre de Louis XIV. (…) Un grand amphithéâtre circulaire, augmenté de quatre rangées de loges, en faisait une grande salle qui fut inaugurée le 16 août 1791. Fermée en 1797 elle rouvrit, en 1798, sous la seule appellation de Théâtre Louvois. Elle deviendra un opéra au début du XIXème siècle.
Constance Pipelet a los 30 años de edad
Retrato de Jean-Baptiste-François Desoria, 1797.
Joseph de Salm-Dyck (1773-1861)
Fuente: <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Salm-Dyck,_Joseph.jpg>.
Palacete de Salm-Dyck
Situado en el número 97 de la famosa calle del Bac (Rue du Bac) en París. En esta vivienda también había vivido Madame de Staël. Fue adquirido y renovado por el conde de Salm en 1809. En él, Constance de Salm también reunirá su salón literario. La foto de Reinardhauke, 2011, reproducida aquí, se ha tomado de la siguiente página web: <https://fr.m.wikipedia.org/wiki/Fichier:Paris_H%C3%B4tel_de_Salm-Dyck_44.JPG>.
Constance de Salm a los 47 años de edad
Litografía Girodet-Trioson, 1814, incluida en el tomo I de sus Obras completas.
Una reunión en el salón de Constance de Salm
Grabado incluido en el tomo II de sus Obras completas.
Castillo de Ramersdorf en 1850
Colección Alexander Dunker. La foto así como los datos del castillo se han extraído de la siguiente página web:
<http://de.wikipedia.org/wiki/Kommende_Ramersdorf>.
Tumba de Constance Marie de Théis Princesse de Salm Dyck
Cementerio Père-Lachaise de París. La foto es nuestra.
Germaine de Staël
Grabado de Laugier, de 1818, de un cuadro pintado por Gérard. Estampe digitalizada por la Biblioteca Nacional de Francia.
Castillo de Dyck
Litografía de Alexander Duncker (1813-1897).
Fuente: <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Schloss_dyck_duncker.JPG>.
Castillo de Alfter
Foto de F. Baumgarten.
Fuente: <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alfter,_Schloss_Alfter_1.JPG>.
Carta manuscrita de Constance de Salm
Foto extraída de hypotheses.org (<http://dhdhi.hypotheses.org/902>): <http://f.hypotheses.org/wp-content/blogs.dir/511/files/2012/05/C04_S027_0005.jpg>.
Capítulo 1
VIDA Y OBRA DE CONSTANCE DE SALM
La reputación y notoriedad que alcanzó Constance de Salm en su tiempo justifican el hecho de que sus contemporáneos le hubieran dedicado, ya en vida de la autora, varios artículos biográficos, algo señalado entre otros por Louis Barbier: «En vida de la princesa de Salm, se publicaron sobre ella varias noticias biográficas, de entre las cuales citaremos las de los señores de Pongerville, de Ladoucette, Albert Montémont y Villenave».1 De hecho, su vida y obra ya se recoge en la Biografía de los hombres vivos (Biographie des hommes vivants) de 1819, así como en la Nueva biografía de los contemporáneos (Biographie nouvelle des contemporains) de 1825 y en La Francia literaria (La France littéraire) de Quérard, de 1836.
Son numerosas, también en vida de la autora, las epístolas que le tributaban muchos de sus contemporáneos. En ocasiones, la finalidad de estas composiciones era la de rebatir algún aspecto de la concepción literaria de la dama, como hiciera Saint-Albin Berville en su Epístola a la señora princesa Constance de Salm sobre la rima (Épître à Madame la princesse Constance de Salm sur la rime). Según aclara en un paréntesis explicativo que introduce su escrito, Berville escribió esta epístola en respuesta a la Epístola sobre la rima, de 1812, que redactara la propia Constance: «Esta obra es una respuesta a la epístola de Mme de Salm en favor de la tesis contraria. Por una ingeniosa coquetería del talento, Mme de Salm se había dedicado a rimar con profusión su alegato en contra de la rima elaborada: he tratado de pujar aún por ella».2 Según se percibe ya en esta explicación preliminar, el tono de la epístola es de amistosa ironía. En su conclusión, Berville no deja de elogiar las dotes poéticas de Constance, a pesar de manifestarse abiertamente en contra de la concepción de Constance en materia de rima: «Donde tan bien rimabais, mientras de la rima os mofabais. / (…) Pues bien, de vuestras razones ya no me siento impresionado. / Negad el movimiento, sea;…habéis andado».3
Otras epístolas dirigidas a la figura de Constance, en cambio, adoptan un tono simplemente laudatorio, como la de Michel de Cubières-Palmézeaux, antiguo miembro de la Academia de Antigüedades de Hesse-Cassel (Académie des Antiquités de Hesse-Cassel), que le dedicará en 1812 su Epístola a la Señora Condesa de Salm (Épître à Madame la Comtesse de Salm).
Tras la muerte de la princesa de Salm en 1845, los artículos biográficos dedicados a su persona y a su obra se multiplicarían. Es el caso de Tisseron y De Quincy, que abordan la vida y obra de Constance en Fastos nobiliarios (Fastes Nobiliaires), en 1845. Dos años después, en 1847, Louis Nicolas Barbier,4 hijo y colaborador del bibliotecario del rey, lo haría en la Biografía universal (Biographie universelle). Por su parte, Madame Achille Comte5 le dedicará en 1856 su Elogio de la señora princesa Constance de Salm (Éloge de madame la princesse Constance de Salm). Este elogio obtendría el galardón de la Sociedad Académica de Nantes (Société Académique de Nantes) –sociedad que había ofrecido a concurso de literatura la memoria de un personaje ilustre de la ciudad6–y sería publicado al año siguiente, en 1857.
Además, a lo largo de la carrera literaria de la princesa de Salm y en particular con motivo de su muerte, los periódicos de su tiempo se hacen eco de su persona y de su relevancia intelectual, pero sobre todo se ocupan de sus publicaciones, tanto para presentarlas y anunciarlas, como para ofrecer una valoración de las mismas. Ya veremos en su momento cómo esta crítica que recibiera su obra –crítica las más de las veces elogiosa– se tornaba en ocasiones acerba, incluso hiriente. Este hecho, según comprobaremos más adelante, constituía para Constance una fuente incesante de preocupación.
Existen, por tanto, numerosos documentos y referencias de la época que nos permiten trazar la vida y obra de este ilustre personaje femenino, poeta y moralista, cuya juventud se desarrolla durante la Revolución francesa y que alcanzará su mayor gloria literaria durante el Imperio.
Es de notar que la evolución social y personal de la autora parece seguir el devenir histórico de su país, siendo conocida sucesivamente como Mademosiselle de Théis, Madame Pipelet, ciudadana Pipelet, condesa de Salm y finalmente princesa de Salm-Dyck, por lo que nos ha parecido oportuno estructurar esta primera parte de nuestro estudio en función de esta distribución.
1. MADEMOISELLE DE THÉIS (1767-1789)
Constance de Salm empezará siendo conocida como Mademoiselle de Théis. Nace el 7 de noviembre de 1767 en la ciudad de Nantes, en el seno de una «antigua familia noble, originaria de Picardía»,7 y recibe una educación cuidada, gracias al espíritu generoso y abierto de su padre, Marie-Alexandre de Théis,8 hombre cultivado y apasionado de las letras:
Hombre distinguido por su ingenio y su saber, habiendo ya adquirido cierta reputación literaria, el señor de Théis no descuidó nada para desarrollar, alimentar e ilustrar el espíritu de su hija, que, siendo aún niña, anunciaba lo que podía llegar a ser un día. La historia de todos los pueblos, los escritos de los poetas antiguos, los de los filósofos de todos los tiempos se convirtieron en su lectura favorita, y nada le fue ajeno, ya que, tras salir de esta vía encauzada, emprendió estudios más serios.9
La importancia de la educación recibida y el papel decisivo que en este contexto había ejercido su padre, Monsieur de Théis, es señalada por todos los biógrafos de Constance y por ella misma en sus escritos. Madame Achille Comte hace especial hincapié en retratar al señor de Théis como primer profesor e instructor de su hija, como aquel que supo encauzar y guiar su pensamiento y su curiosidad natural en los primeros años de vida:
No fue educada como todos los niños de su tiempo; su padre, hombre instruido dotado de elevada razón y de ingenio, quiso dirigir él mismo las primeras emociones de su hija; para ello se estableció con ella en el campo, en los alrededores de Nantes. Allí, en medio de los campos, la niña desarrolló sin trabas su hermosa naturaleza y, durante los seis primeros años de su vida, el señor de Théis se limitó, por toda instrucción, a charlar con su hija sobre todo aquello que impresionaba a su joven imaginación. Destruía las ideas erróneas que pudiera adquirir sustituyéndolas con las ideas correctas y la niña, que casi nunca se separaba de su padre, se dejaba guiar por él. Fue así cómo su espíritu se formó recto y serio (…).10
A pesar de ser autor de numerosas obras de consideración, como su Enciclopedia moral, de 1786, Monsieur de Théis se manifestaba más orgulloso de su hijo Alexandre-Étienne-Guillaume,11 y muy en particular de su hija Constance, que de sus propios logros personales. Este orgullo de padre se recoge en La Francia literaria (La France Littéraire) en los siguientes términos: «Por muy dignas de estima que fueran sus obras, De Théis se glorificaba aún más de su hijo y de su hija, cuyos talentos él mismo había cultivado. Qué padre no estaría orgulloso del renombre que ambos se labraron en la república de las letras y del alto rango al que su hija se ha elevado (…)».12
Con elocuencia y emoción apenas contenida, la propia Constance dedicará la tragedia Sapho a su padre a través del poema que antecede la obra, intitulado precisamente A mi padre y donde deja constancia de la labor educadora que le había procurado en su juventud («Oh tú, que formaste mis años jóvenes»13), así como de su reconocimiento filial. En estos versos le ofrece su tragedia no sólo como primicia de los favores recibidos, sino también como garante y prueba de la eficiente labor formativa que había recibido de su padre.
Pero será sobre todo en su Epístola a las mujeres donde haga un sentido homenaje a su progenitor, en un pasaje de la composición en el que menciona su infancia con nostalgia y evoca con veneración el recuerdo de su padre:
¡Oh días de mi infancia feliz tan pronto transcurridos!
Así es cómo mi corazón vuestra existencia ha sentido;
Así es cómo en mi seno supisteis imprimir
Estos derechos inmutables que me atrevo a exigir.
Un padre generoso, que acrecentó mi ser,
Me enseñó desde la cuna lo que podía ser,
Y con el título de mujer mi frente decoró,
Haciéndome, no una afrenta, sino un honor.
(Salm, 1842, Tomo I: 17)14
Es de notar que en la posterior edición de sus Obras completas, Constance incluirá una nota a esta misma epístola (Salm, 1842, Tomo I: 275-277), en la que una vez más se deshará en elogios a su padre y en la que pondrá un gran empeño en dejar constancia de la gratitud que le profesa por haberle inculcado el gusto del estudio y de las letras. Lo describe, por lo demás, como a un distinguido literato y verdadero filósofo («littérateur distingué et un véritable philosophe»).
Aún cuando en principio esta nota tenga como objeto trazar la biografía del señor de Théis, destacando las obras que había publicado y sus cualidades morales, la finalidad última de la misma es rendir un homenaje al recuerdo del hombre con quien Constance se siente en eterna deuda de gratitud: «A las cualidades del espíritu unía las del alma de forma perfecta; nunca quizá nadie había llevado tan lejos el amor a la verdad y a la justicia, ni había unido tanto brillo intelectual a tanta bondad, (…) vivió con prudencia, dedicado a la educación de sus hijos, en quienes su ejemplo y sus lecciones desarrollaron sin cesar el gusto del estudio y de las letras».15
Tras su formación inicial en el campo, donde se educaba e instruía bajo la tutela de su padre durante los primeros años de su vida, Constance se instala en París. Sus biógrafos destacan la sólida cultura de la joven de Théis, su conocimiento del latín, el italiano, la música y las matemáticas, así como una seriedad en sus composiciones que le valieron el sobrenombre de «Musa de la razón»: «La joven Constance de Théis era tan seria en sus obras que la apelaban, desde sus comienzos, la Musa de la razón. Como la razón siempre tiene razón, encontró gracia ante el público que no pensó ni por un momento en rebatirle, a pesar de ser mujer, el derecho a pensar y a escribir».16
Con apenas diecisiete años compone sus primeros poemas, que serían publicados en el Almanaque de las gracias y de las musas (Almanach des grâces et des muses). De entre sus primeras producciones en verso, aquellas que le había enviado al abate Fontenay, célebre crítico del momento, se suele citar su canción Capullo de rosa (Bouton de rose). Esta composición alcanzaría un notable éxito y, con el tiempo, una enorme popularidad hasta el punto de que se terminaría publicando en Cantos y Canciones populares de Francia (Chants et Chansons populaires de la France) en 1843.
También en esta época, la joven Constance había compuesto un soneto y un rondó que se publicaron en el Diario General de Francia (Journal général de France): «Ya en 1785, el abate Fontenay, crítico ilustrado, había insertado en el Diario general de Francia un rondó y un soneto de la señorita de Théis».17
En definitiva, esta primera etapa de la vida de Constance de Théis se caracteriza no sólo por su dedicación a la lectura y al estudio, sino también por la composición y publicación de sus primeras poesías:
Pero es en la poesía donde había de labrarse la brillante reputación que adquirió desde entonces. (…) estos primeros tanteos de la señorita Constance de Théis se vieron coronados por un éxito absoluto. Les siguieron algunas otras composiciones en verso, de entre las cuales citaremos la famosa romanza de Capullo de rosa. Estas obras la animaron a perserverar en el camino que se había trazado. Durante varios años, hasta 1789, la señorita de Théis siguió sacando a la luz un gran número de poesías, todas impregnadas de ese candor juvenil de sentimientos que sólo pertenece a los primeros años del ser pensante y en las que, sin embargo, ya se encuentra esa fuerza de estilo y esos pensamientos filosóficos elevados que constituyen el rasgo distinctivo de sus escritos.18
2. MADAME PIPELET DE LEURY – CIUDADANA PIPELET (1789-1802)
En 1789, Constance deja de ser conocida como Mademoiselle de Théis tras convertirse en Madame Pipelet, al contraer matrimonio con Jean-Baptiste Pipelet de Leury,19 «hombre opulento y cuyo padre era secretario del rey» («homme opulent et dont le père était secrétaire du roi»; Tisseron, 1845: 4-5). Su esposo era un reputado doctor en medicina, que se convertiría en el cirujano de la familia real. Por lo demás, el señor Pipelet también se daría a conocer a través de algunas obras en el ámbito de la medicina. Así, en 1805 publicaría su Manual de las personas afectadas de hernia (Manuel des personnes affectées de hernies), así como su Curso téorico y práctico del arte de tratar las hernias y los vicios de conformación (Cours théorique et pratique de l’art de traiter les hernies et les vices de conformation).
Al año de su boda, en 1790, Constance daría a luz a su hija, Agathe Clémence,20 que moriría trágicamente a los treinta años de edad.21 También de este primer matrimonio sabemos que Constance había tenido otro hijo, que no sobrevivió. Rara vez se hace alusión a este segundo hijo de Madame Pipelet, probablemente porque moriría de corta edad. La mención a los dos hijos de Constance se recoge en el artículo de su amiga Mélanie Waldor,22 publicado el domingo 27 de abril de 1845 en el periódico La Francia teatral. Diario de los intereses artísticos y literarios (La France théâtrale. Journal des intérêts artistiques et littéraires), a los pocos días del fallecimiento de Constance de Salm: «Al otorgar a la princesa de Salm un alma a menudo heroica, Dios no le había ahorrado el dolor; lo conoció en toda su extensión. Había tenido dos hijos de sus primeras nupcias, y los perdió a los dos. Su hija, la baronesa de Francq, dejaba tres hijos que se convirtieron en objeto de los cuidados más conmovedores de la princesa de Salm por cuanto veía en cada uno de ellos a su amada hija».23
Durante esta época de su vida, Constance firmaría a menudo sus escritos como ciudadana Pipelet («citoyenne Pipelet»), prueba de que seguía con entusiasmo los aires de renovación y cambio que sacudieron los cimientos de Francia en aquellos años, algo que siempre manifestó a través de un sentimiento patriótico de libertad («l’auguste liberté») y de igualdad («la sage égalité») que dejaría plasmado en muchos de sus escritos, pero con particular emoción y nostalgia en sus memorias, compuestas en verso e intituladas Mis sesenta años (Mes soixante ans). Con todo, la evolución sangrienta de los acontecimientos que se precipitaron sobre París la empujará a retirarse de la capital: «Se comprende que este espíritu amplio tuviera que identificarse con las ideas regeneradoras que, desde el 89, planeaban sobre la sociedad francesa; su amor por la patria la llevaba a acoger las innovaciones que pensaba que debían conducir a Francia a la gloria. Pero cuando los principios y las virtudes patrióticas dejaron sitio a la demencia revolucionaria, se exiló».24
Será durante este tiempo cuando tenga lugar en París la ejecución de Luis XVI y de su eposa María Antonieta, pero también la de la reivindicativa Olympe de Gouges25 y sus amigos girondinos, en 1793. Los ataques directos de Olympe a Robespierre y su coraje en la defensa de unos ideales políticos y patrióticos, que van más allá de sus reivindicaciones en materia feminista, le granjearon el derecho a subir al cadalso de la guillotina,26 derecho que por una cruel ironía del destino, ella misma había establecido en el artículo X de su Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana: «la mujer tiene derecho a subir al cadalso; debe tener derecho también a subir a la tribuna».27
El ambiente que reinó en la capital al concluir la etapa del terror, lo describe Duverger en El biógrafo universal (Le biographe universel) y nos permite entender cómo a su regreso a París, la señora Pipelet se entrega con renovado vigor a su labor literaria: «El régimen del terror acababa de caer, abatido bajo el filo del 10 termidor. Librada de esta terrible e inexorable opresión, Francia respiraba (…) y la sociedad parisina, feliz de poder reunirse, se complacía en recuperar ese tiempo tan penosamente perdido. Todo retomaba un aire de fiesta. La gente acudía a los espectáculos, a los placeres públicos».28
Durante un año entero, según reconoce la propia Constance,29 se había dedicado a componer su tragedia en tres actos Sapho, sobre la célebre poetisa de Lesbos que los griegos apodaron «la décima Musa». Sapho se estrenaría con música de Martini en 1794, en el teatro de la calle Louvois, todavía apelado por entonces Teatro de los Amigos de la Patria (Théâtre des Amis de la Patrie). La obra alcanzaría un éxito fulgurante: «Constance Pipelet hizo representar, en el teatro de la calle de Louvois, su Sapho, tragedia lírica en tres actos y en verso, cuya música compusiera el célebre Martini. Esta ópera obtuvo un éxito inmenso y cien representaciones no bastaron para contentar al público, siempre ávido de venir a escuchar una poesía rica en sentimientos, expresiones fuertes y emotivas, y una música siempre apropiada a las situaciones vivas y sobrecogedoras de la vida de Sapho».30
El éxito de esta primera obra de envergadura será sin duda el que la catapultará a la fama y el que le valdrá el apoyo de Michel-Jean Sedaine,31 dramaturgo, miembro de la Academia Francesa antes de su disolución al comienzo de la revolución y uno de los fundadores del Liceo de las Artes (Lycée des Arts). A la muerte de Sedaine, en 1797, Constance le dedicaría un emotivo Elogio, leído en la 54ª sesión del Liceo, el 19 de julio de 1797 («le 30 messidor an V»). También Mentelle,32 geógrafo, historiador y miembro del Liceo, se convertiría en mentor de la joven Constance, y también a su muerte, en 1815, Constance le dedicaría una Noticia sobre la vida y las obras de Mentelle (Notice sur la vie et les ouvrages de Mentelle). Estos dos hombres ilustres apoyarán su ingreso en el Liceo de las Artes: «En 1795, Sedaine y Mentelle hicieron recibir a la señora Pipelet como miembro del Liceo de las Artes, reunión que se conoce hoy con el nombre de Ateneo de las Artes. Ninguna mujer hasta entonces había formado parte de esta sociedad sabia y literaria, que se había formado antes de la reorganización del Instituto y que se componía de un número bastante elevado de antiguos académicos».33