Kitabı oku: «Los aceites esenciales para el día a día»
ANTONIA JOVER
LOS ACEITES
ESENCIALES
PARA EL DÍA A DÍA

NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y, en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.
Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactos y ciertos en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.
© Antonia Jover García, 2021.
© de esta edición: RBA Libros y Publicaciones, S. L. U., 2021.
Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona
rbalibros.com
Primera edición: noviembre de 2021.
Ilustraciones: Grafime, S. L.
RBA INTEGRAL
ISBN: 978-84-9118-235-1
COMPOSICIÓN DIGITAL • GRAFIME, S.L.
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DEDICO ESTE LIBRO A TODAS LAS PERSONAS QUE ELIGEN CUIDARSE DE UNA FORMA NATURAL, AMABLE, AMOROSA Y RESPETUOSA CONSIGO MISMAS EN ARMONÍA CON LA NATURALEZA.
CONTENIDO
1 INTRODUCCIÓN¿Qué es un aceite esencial?¿Para qué se usan?¿Qué propiedades terapéuticas tienen?¿Cómo se utilizan?Respirar aceites esencialesLos aceites esenciales en la pielPorcentajes de aceites esenciales en los preparadosPrecauciones de uso y recomendacionesAlgunas recomendaciones de usoComprar aceites esencialesCalidad de los aceites esencialesMaterial útil: frascos, roll-on, goteros, inhaladores, pulverizadores…
2 14 ACEITES ESENCIALES PARA ACOMPAÑARTE EN TU DÍA A DÍA¿Cómo realizar la «meditación olfativa»?AzaharBergamotaEucalipto azulIncienso olíbanoLaurelLavandaLemongrassLimónMandarina verde o rojaManzanilla romanaNaranjo amargo hoja (petit grain)Pino de SiberiaRavintsaraYlang ylang extra o completo
3 COMBINANDO LOS ACEITES ESENCIALES. APLICACIONES PARA EL DÍA A DÍAEn casaEn el salón-comedorBienestar y salud, día a díaReuniones alegres y saludablesEn los dormitoriosDulces sueñosMomentos íntimosEstudio y concentraciónEn el bañoPara todas las estancias, jardín o terraza: especial antimosquitosEn el trabajoAmbiente saludable día a díaMotivación, alto rendimientoEstrés y esfuerzoMiedo escénicoEn tus actividades físicasCuidar la musculatura y las articulacionesEn tu tiempo de ocioMareos de transporteQuemadurasDe todo un pocoMiedo a volarSecretos de saludResfriadoAliviar los síntomas del resfriado o de la gripeDolor de garganta / tosTrastornos digestivosAliviar el estrés y la ansiedadDolor de cervicalesMigrañaBálsamo analgésicoSecretos de bellezaLas pautas de higieneLa calidad de los ingredientesLos cuidados corporalesAceite corporal balsámico y tonificanteEmulsión hidratanteEmulsión hidratante para niñosDesodorante unisexJabón natural de glicerina (Patricia de la Vega)Bálsamo reparador y cicatrizante (Patricia de la Vega)Ungüento reparador y protector de manosLos cuidados facialesEmulsión hidratante y calmante para después del afeitadoAceite facial «cuidados intensivos»Sérum facial oleoso antiedad e iluminadorSérum facial con aloe vera para todo tipo de pielesBálsamo labial (Patricia de la Vega)Solo por placer: perfumes, vela de masaje y aceite de masajeAceite de masaje sensualVela de masaje (Patricia de la Vega)Perfume terapéutico (formato sólido)Bruma para la almohada
4 Notas
5 Agradecimientos
INTRODUCCIÓN
La aromaterapia contemporánea nació en Francia a principios del siglo XX. Es una especialidad dentro de la fitoterapia. En ella se usan extractos de plantas aromáticas para tratar un gran número de trastornos de la salud, desde desequilibrios de salud física hasta nerviosos. Llamamos a estos extractos «aceites esenciales».
Desde hace unos años, la aromaterapia está más y más en boga. Podríamos preguntarnos por qué los aceites esenciales despiertan tanto interés. ¿Qué tendrán de especial para que en una década el número de consumidores y la demanda se haya disparado de forma tan llamativa? La cantidad de aceites esenciales producidos en el mundo oscila entre unos kilos y varios miles de toneladas, y se prevé un importante crecimiento en los años venideros. Cabe especificar que la industria que más «consume» aceites esenciales es la alimentaria. Un dos por ciento de la producción mundial se destina a fines terapéuticos, aunque el porcentaje sigue aumentando.
A pesar de que, por desgracia, se la ha acusado de seudoterapia y de carecer de base científica, la aromaterapia, para quienes se han interesado seriamente en ella, se ha convertido en una valiosa herramienta para nuestro bienestar y nuestra salud.
Ciertamente, los aceites esenciales son sustancias muy complejas. Hoy en día, esa complejidad supone una dificultad a la hora de realizar estudios científicos y ensayos clínicos adaptados. A pesar de ello, las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales despiertan cada vez más interés en la comunidad científica. Actualmente, podemos consultar más de veintitrés mil estudios científicos en PubMed, una de las bases de datos más conocidas que agrupa publicaciones sobre ensayos científicos de biomedicina.
Desde que el químico francés René-Maurice Gattefossé (1881-1950) popularizó el aceite esencial de lavanda después de curarse con él de unas graves quemaduras, miles y miles de personas, principalmente en Europa y en Estados Unidos, han tenido la oportunidad de comprobar los efectos terapéuticos de los aceites esenciales. Tales resultados, a veces asombrosos, entusiasman y satisfacen a cada vez más personas y profesionales de la salud que buscan tratamientos naturales amables pero eficaces.
Sin embargo, es arriesgado usar aceites esenciales por iniciativa propia, sin supervisión ni conocimientos previos. Podemos creer que son inofensivos porque son naturales. No es así. Algunos de ellos son potencialmente tóxicos si se usan de forma inapropiada o a diestro y siniestro. Aunque mucha gente opine lo contrario, no son meros perfumes, si bien es cierto que muchos aceites esenciales huelen muy bien y por eso nos seducen.
Usar aceites esenciales apoyándose solo en la información disponible en Internet y en las redes sociales tampoco es una buena idea. ¿Cómo separar el grano de la paja? Se trivializa alegremente y, en ocasiones, se difunde información inquietante. No digo que no existan páginas serias, pero sugiero buscar siempre fuentes profesionales que cuenten con el aval de un experto en aromaterapia, y mejor contrastar la información antes de lanzarse a poner en práctica cualquier preparado, especialmente si está destinado a bebés, niños o embarazadas.
Este libro pretende ser una guía práctica y sencilla. Incluye información básica, pero imprescindible, así como numerosas sugerencias de uso para que puedas disfrutar día a día y con seguridad de muchos de los beneficios que te ofrece la aromaterapia. Los aceites esenciales, usados de una forma apropiada, son unos valiosos aliados de tu bienestar y tu salud. Merecen formar parte de tu vida.
¿QUÉ ES UN ACEITE ESENCIAL?
Algunas plantas producen una sustancia aromática llamada esencia. Se genera en unos órganos secretores específicos. Estas plantas usan su esencia para crecer, repararse, protegerse y sobrevivir, para reproducirse o para comunicarse con su entorno, y probablemente para otros fines que aún desconocemos. Encontramos dicha esencia en diferentes partes de esas plantas: hojas, pétalos, semillas, madera, tallos, raíces, corteza, resina; lo habitual es que se concentre en una de estas partes.
La esencia de estas plantas está compuesta por diferentes tipos de moléculas identificadas y agrupadas en familias bioquímicas: monoterpenos, sesquiterpenos, alcoholes monoterpénicos, sesquiterpenoles, ésteres, aldehídos, cumarinas, etc. Las propiedades terapéuticas de las esencias están relacionadas en gran medida con la presencia de estas moléculas o con sus combinaciones.
El ser humano, probablemente seducido por el aroma de las plantas aromáticas, buscó la forma de extraer esa esencia para fines muy diversos. A lo largo de la historia, las plantas aromáticas se han triturado, secado, quemado, macerado en sustancias grasas o en alcohol, hervido y, finalmente, destilado en alambiques para extraer su valiosa esencia.
Un aceite esencial es el producto resultante de la destilación por arrastre de vapor de una planta aromática. Es una sustancia, generalmente líquida, más bien transparente, volátil, aromática y muy concentrada. Pueden llegar a contener más de un centenar de moléculas.
Hoy en día se siguen usando alambiques en el proceso de extracción de las esencias.

Es habitual usar el término «aceite esencial» aun cuando la extracción de la esencia no se haya realizado con un alambique. Es el caso de la esencia de cáscaras de cítricos. El limón, la naranja dulce, la mandarina, el pomelo y la bergamota contienen esencia en su cáscara. Se extrae de forma mecánica por presión en frío y se filtra antes de envasarla.
Existen unas pocas excepciones como el yuzu, un cítrico originario de Japón, o la clementina de Córcega, cuya esencia se extrae por destilación por arrastre de vapor.
En algunos casos es imposible extraer la esencia de la planta a través de la destilación por arrastre de vapor, principalmente porque la cantidad producida es insuficiente. En estos casos se usan otros métodos y se obtienen otros tipos de extractos. Por ejemplo, en el caso de la flor de jazmín, la esencia se extrae gracias a un disolvente. El producto que se obtiene se llama «absoluto».
¿PARA QUÉ SE USAN?
Los aceites esenciales se producen y se usan para distintos fines. El grueso de la producción se destina a la industria alimentaria; el resto, a la cosmética, a la perfumería y a la aromaterapia.
Los aceites esenciales que más se utilizan en la industria alimentaria son los de cítricos y mentas. Sirven para aromatizar bebidas u otros preparados alimentarios. En algunos casos se usan como conservantes. Entre los ingredientes secretos de la tan famosa Coca-Cola encontramos aceites esenciales, por ejemplo, el de limón.
Se incorporan en cosméticos, principalmente en productos de cosmética natural. La composición del conocido colutorio Listerine incluye una importante cantidad de aceites esenciales.
Evidentemente, los aceites esenciales son muy apreciados en la alta perfumería, aunque, en este caso, es frecuente que se usen fracciones; es decir, moléculas seleccionadas y aisladas.

Tenlo en cuenta
ACEITES ESENCIALES Y ACEITES VEGETALES
No deben confundirse los aceites esenciales con los aceites vegetales. Estos últimos están compuestos por ácidos grasos y se extraen de frutos oleaginosos y semillas. En realidad, es relativamente fácil distinguirlos. La principal característica de un aceite esencial es su intenso aroma, mientras que los aceites vegetales apenas tienen olor (si lo tienen, es muy discreto). También difiere su textura, pues los aceites vegetales son más densos y grasientos. Cuando los aplicamos en la piel, comprobamos su naturaleza grasa. Si nos cae aceite en la ropa, queda una mancha muy característica. En cambio, un aceite esencial, una vez que se ha volatilizado y salvo que tenga un color muy marcado (por ejemplo, el de manzanilla alemana), no deja mancha ni en el papel ni en la ropa. La piel absorbe los aceites esenciales de forma rápida; no dejan un tacto graso. Si dudamos sobre si un extracto es un aceite esencial o un aceite vegetal, debemos fijarnos en el tamaño del frasco y en su precio. Los aceites esenciales destinados al público suelen comercializarse en frascos pequeños de 5 o 10 ml, y nunca se envasan en frascos de plástico. En cambio, los aceites vegetales vienen envasados en frascos de cristal o de plástico de unos 30 a 50 ml o más. Un aceite esencial es mucho más caro que un aceite vegetal si comparamos el precio por litro, por ejemplo.
Los podemos encontrar también en algunos productos de limpieza.
La industria farmacéutica emplea algunos de ellos desde hace cientos de años. De hecho, fueron una medicina vendida por los aromaterii, boticarios del siglo XVI.
Se están llevando a cabo algunas investigaciones muy interesantes para ampliar el uso de los aceites esenciales, por ejemplo, en la industria ganadera para evitar la utilización de antibióticos. Un estudio1 realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Maringa en Brasil, en colaboración con la Universidad de Zaragoza, mostró que una dieta que incluya aceites esenciales mejora el rendimiento de los animales (en este caso concreto, eran vacas).
También se están haciendo pruebas piloto para encontrar alternativas al uso de pesticidas y plaguicidas en la agricultura y la jardinería. En Lugo, se están usando aceites esenciales para controlar las hierbas que crecen en la muralla y representan un peligro para el monumento histórico. En este caso, los aceites esenciales elegidos impiden la germinación de las semillas.
Unos investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado unas cajas de cartón utilizando aceites esenciales. Este envase, llamado Newfresh, mantiene las hortalizas frescas más tiempo, las protege de los microbios y reduce el riesgo de putrefacción. De esta forma, pueden llegar a su destino con garantía de máxima calidad.
La ciencia que estudia cómo influyen los olores sobre nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento se llama aromacología. El marketing olfativo se basa precisamente en tales conocimientos. Se utilizan aromas para promover estados de ánimo que nos invitan a consumir «alegremente», nunca mejor dicho. Hoy en día, en este campo se usan principalmente aromas sintéticos, pero los aceites esenciales poco a poco van ganando terreno. Sin embargo, la aromacología también se utiliza para fines terapéuticos. En Francia, la aromacóloga y olfatoterapeuta Patty Canac trabaja en el hospital Raymond-Poincaré, en Garches, junto con profesionales de la salud para ayudar a pacientes que sufren una pérdida parcial del olfato (hiposmia). Los pacientes asisten a sesiones durante las que se utilizan aceites esenciales y otros aromas para estimular el olfato. También trabaja con pacientes que sufren trastornos de la memoria.

Tenlo en cuenta
UNA CLASIFICACIÓN MUY AMBIGUA
En la actualidad, los aceites esenciales no se clasifican ni como medicamentos tradicionales a base de plantas ni como productos sanitarios. No se consideran sus propiedades terapéuticas, y las empresas que comercializan aceites esenciales han de elegir venderlos como complementos alimentarios o para uso cosmético, pues hoy en día no existe otro tipo de clasificación para ellos. Los aceites esenciales que no entran en la lista de complementos alimentarios se clasifican como productos químicos. Por tal motivo están sometidos a la misma legislación en cuanto a etiquetado.
Eso da lugar a casos totalmente absurdos. Por ejemplo, nos encontraremos con que, para un mismo aceite esencial, una marca etiquetará con la mención «no ingerir» o «uso externo», y otra, en cambio, indicará «uso oral». O bien aceites esenciales muy poco tóxicos aparecerán comercializados con pictogramas de peligrosidad en la etiqueta; es el caso, por ejemplo, del aceite esencial de incienso, de ylang ylang o de ravintsara; sin embargo, se vende aceite esencial de canela sin ningún tipo de aviso sobre su extrema dermocausticidad, pues es un aceite esencial clasificado como complemento alimentario.
El fin de la aromaterapia es encontrar el mejor uso de los aceites esenciales para fines terapéuticos. Hay dos escuelas principales: la escuela inglesa y la escuela francesa. Ambas se interesan por las propiedades terapéuticas de este tipo de aceites, pero usan proporciones distintas a la hora de dosificar los aceites esenciales. La escuela francesa contempla la vía oral como posible vía de administración; la escuela inglesa, en cambio, no; incluso tiende a no recomendarla.
¿QUÉ PROPIEDADES TERAPÉUTICAS TIENEN?
Los aceites esenciales se producen y se emplean desde hace más de mil años para fines terapéuticos. Los extractos de plantas aromáticas son aún más antiguos y formaron parte de los recursos medicinales naturales de numerosas civilizaciones. Probablemente, las propiedades antisépticas y antiinfecciosas fueron las primeras que se observaron. Por poner un ejemplo, el embalsamamiento de las momias se hacía con ungüentos aromáticos que permitían conservar perfectamente los cuerpos.
Hoy en día, empezamos a comprobar científicamente muchas de las propiedades terapéuticas que se han observado de forma empírica durante siglos. El número de estudios científicos destinados a comprobar las múltiples propiedades medicinales de los aceites esenciales crece.
Propiedades antiinfecciosas2
Existen numerosos aceites esenciales capaces de destruir distintos patógenos, como bacterias, virus, hongos y parásitos.3
Los aceites esenciales destruyen estos patógenos por contacto directo, por lo que nos resultarán útiles para limpiar nuestros espacios de vida o de trabajo. Para ello es especialmente interesante la difusión, que evita los contagios.
También se usan tópicamente para combatir infecciones en la piel, ya sean de origen bacteriano, fúngico o parasitario.
En algunos casos, y siempre bajo las indicaciones de un experto, se pueden utilizar aceites esenciales para tratar infecciones por vía oral; es el caso de las infecciones respiratorias, urinarias o digestivas. Existen diferentes productos formulados para tal propósito; los encontramos fácilmente en las farmacias y en algunas tiendas especializadas.
Aunque, en mayor o menor medida, muchos aceites esenciales tienen propiedades antiinfecciosas, los más conocidos son los de oréganos, canelas, clavo de olor, tomillos, ajedrea, árbol del té, laurel, ravintsara, eucaliptos, laurel y limón.
Propiedades antidolor4
Algunos aceites esenciales han demostrado ser muy eficaces para aliviar diferentes tipos de dolores, especialmente los más comunes relacionados con el esqueleto y la musculatura (eucalipto azul, gaulteria, copaiba, albahaca exótica metil chavicol, siempreviva amarilla, menta piperita). También son ideales para eliminar el dolor de cabeza, incluso algunas migrañas (menta piperita, lavanda, manzanilla romana).
Los estudios llevados a cabo indican que, en muchos casos, el modo de acción de los aceites esenciales se parece mucho al de los analgésicos utilizados en la medicina alopática.
También se ha observado que los aceites esenciales pueden bloquear el mensaje del dolor. Asimismo son capaces de influir en la percepción del dolor, logrando que su umbral se modifique.
Lo más interesante de estas propiedades es que la acción antidolor se logra en algunos casos con la simple inhalación de los aceites esenciales.5
Solemos obtener los efectos analgésicos aplicando los aceites esenciales tópicamente en las zonas afectadas; más raramente se usan por vía oral, aunque tal posibilidad se contempla, según los casos.