Kitabı oku: «Esperando contra toda esperanza»
ESPERANDO CONTRA TODA ESPERANZA
ESPERANDO CONTRA TODA ESPERANZA
Luis Orione llega a Latinoamérica
Antonio Lanza

GEO · Grupo de Estudios Orionitas
Índice de contenido
Portada
Portadilla
Legales
Siglas y Abreviaturas
El Autor
1. LA CONGREGACIÓN ANTES DEL PRIMER VIAJE DE DON ORIONE A LATINOAMÉRICA
2. EL PRIMER VIAJE A LATINOAMÉRICA: “¡LA VIRGEN ESTABA ALLÁ, COMO ESPERÁNDOME!”
3. SEGUNDO VIAJE DE DON ORIONE A LATINOAMÉRICA
3. 1. Obras comenzadas en Latinoamérica entre el primer y segundo viaje
3. 2. Obras que surgieron en el segundo viaje de Don Orione a Latinoamérica
3. 3. Obras en espera de realización y última intervención de Don Orione
ANEXO I CARTA INÉDITA DE DON ORIONE
ANEXO II RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS ORIONITAS MISIONEROS ENVIADOS POR DON ORIONE A LATINOAMÉRICA
ANEXO III BIBLIOGRAFÍA PARA PROFUNDIZAR EN LOS VIAJES DE DON ORIONE Y EN LA HISTORIA DE LAS PRIMERAS CASAS EN ARGENTINA, URUGUAY Y CHILE
| Lanza, AntonioEsperando contra toda esperanza : Luis Orione llega a Latinoamérica / Antonio Lanza ; coordinación general de Jorge Silanes ; Santiago Solavaggione. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : GEO - Grupo de Estudios Orionitas, 2021.Libro digital, EPUBArchivo Digital: descargaTraducción de: Gustavo Omar Cadenini.ISBN 978-987-48294-1-21. Santos Cristianos. 2. Misiones Cristianas. 3. Religión Católica. I. Silanes, Jorge, coord. II. Solavaggione, Santiago, coord. III. Cadenini, Gustavo Omar, trad. IV. Título.CDD 235.2 |
Original: Lanza, Antonio, “In spe contra spem”, en: Peloso, Flavio (ed.), Atti del Convegno Missionario per l’Asia (Manila, 7-11 maggio 2001), Piccola Opera della Divina Provvidenza, Roma, 2002, 81-92.
© 2021 GEO - Grupo de Estudios Orionitas
1ª edición digital: octubre 2021
Coordinación general, revisión y adaptación: Jorge Silanes; Santiago Solavaggione
Traducción: Gustavo Omar Cadenini
Diseño de tapa: GEO
Pequeña Obra de la Divina Providencia - Don Orione
Carlos Pellegrini 1441
C1011AAC – Ciudad de Buenos Aires
Argentina
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Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto451
En el centenario de la primera llegada
de San Luis Orione a Latinoamérica:
Brasil, Uruguay y Argentina
ÍNDICE DE SIGLAS
| ADO | Archivio Don Orione, Roma. |
| NdE | Nota del Editor. |
| Scritti | Gli Scritti di San Luigi Orione, 122 volúmenes, Archivo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Roma. [inédito]. El 1er. número indica el volumen, el 2do., la página. |
| Scritti.St | Scritti di Don Carlo Sterpi, Archivo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Roma. [inédito]. El 1er. número indica el volumen, el 2do., la página. |
El Autor (1)
Antonio Lanza nació en Mestrino (Padua, Italia), el 12 de noviembre de 1918.
El mismo P. Antonio recuerda emocionado su primer encuentro con Don Orione, el 7 de diciembre de 1931, cuando el Fundador visitó las casas de la región del Véneto. Quedó fascinado de su personalidad y de su mirada. Desde esos días, su vida fue toda para el Señor, con Don Orione, de quien recibió el santo hábito en Tortona, el 29 de agosto de 1932.
Hizo el noviciado en 1935, con el P. Julio Cremaschi. Profesó sus primeros votos en manos del venerable P. Carlos Sterpi. Fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1943.
Estudió teología en la Universidad Gregoriana (Roma). Luego se graduó en letras, en la Universidad de Turín (1951).
Fue docente en Villa Moffa de Bra (1946-1952). Enseñó en el Instituto “San Filippo” de Roma (1952-1959), en el Instituto “Dante” de Tortona (1959-1964) y en el Instituto “San Giorgio” de Novi Ligure (1964-1969). En estos tres centros de estudios se desempeñó también como Rector.
Participó del IVº al VIIIº Capítulo General de la Congregación.
En el año 1969 pasó a la Curia General (Roma), como Consejero General, Secretario y Procurador, hasta 1981. Luego se desempeñó como archivista, dedicándose a los escritos y al estudio de Don Orione. Escribió numerosos artículos e investigaciones sobre diversos aspectos de la espiritualidad y misión del Fundador. Se caracterizó por su admirable constancia en la formación de los novicios, seminaristas y religiosas en formación.
Por razones de salud, a partir del 2004 residió en la Comunidad de Monte Mario (Roma).
Murió allí, el 18 de agosto de 2012, a 93 años de edad, 77 años de Profesión Religiosa y 68 años de Sacerdocio.
Transmitir a Don Orione fue su interés principal a lo largo de toda su vida. Muy valioso para todos es y será su aporte, de manera especial, por el gran trabajo de reordenamiento, catalogación y estudio de los escritos de Don Orione.
El P. Lanza, si bien tuvo contacto personal con Don Orione, afirmaba que lo había conocido mejor estudiándolo. Él nos recuerda hoy que, aunque estemos lejanos de los heroicos “tiempos de Don Orione”, no nos encontramos en desventaja.

1. Cf. PICCOLA OPERA DELLA DIVINA PROVVIDENZA, Atti e Comunicazioni della Curia Generale (Don Orione), 238 (2012), 178-179.
Esperando contra toda esperanza (*)
1. LA CONGREGACIÓN ANTES DEL PRIMER VIAJE DE DON ORIONE A LATINOAMÉRICA
A fines del 1920, antes del primer viaje de Don Orione hacia Latinoamérica, las casas de la Congregación en las cuales era necesaria la presencia de sacerdotes, eran 16:
1 Casa Madre, en Tortona
2 Noviciado, en Villa Moffa
3 Colonia Agricola, en Cúneo
4 Casa de Reposo, en Ameno
5 Casa para huérfanos Manin, en Venecia
6 Instituto Artigianelli, en Venecia
7 Instituto Soranzo, en Campocroce (Venecia)
8 Casa San Rómulo, en San Remo
9 Colonia Santa Maria, en Roma
10 Iglesia de Santa Ana, en Roma
11 Parroquia de Todos los Santos, en Roma
12 Instituto San Felipe de calle Alba, en Roma
13 Instituto San Próspero, en Reggio Calabria
14 Iglesia de la Consolata, en Messina (Sicilia)
15 Colonia Agrícola, en Noto (Sicilia)
16 Casa en Mar de España (Brasil).
Los religiosos, al final de aquel año, eran 58: 19 seminaristas de votos temporales, 5 ermitaños, 2 religiosos hermanos, 1 seminarista de votos perpetuos y 31 sacerdotes, de los cuales uno, el P. Carlos Dondero, desde algún tiempo que trabaja fuera de la Comunidad.
En tal modo, para 16 casas había solo 30 sacerdotes en actividad, con un promedio de presencia –incluyendo también a Don Orione, el cual evidentemente no podía permanecer ligado a una obra– no se llegaba a 2 sacerdotes por casa.
El año anterior habían estado haciendo cálculos y esfuerzos para proveer de personal a las tres casas del Véneto (a los dos institutos de Venecia y al de Campocroce de Mirano), abiertos contemporáneamente, y con un número consistente de residentes (más de 300 en total), en los dos primeros. Ahora, para la proyectada partida del Fundador, es necesario volver a mezclar las cartas, poniendo en crisis el delicado equilibrio adquirido, porque con Don Orione partirán también otros dos sacerdotes (P. Mario Ghiglione y P. Camilo Secco). Se sobreentiende que la ida a Latinoamérica no tiene solo la misión de visitar a los tres cohermanos del Brasil, sino que también se propone dar un nuevo impulso a la actividad del otro lado del océano y, posiblemente, extender el campo de trabajo.
No obstante si bien hay pocas posibilidades de encontrar ayuda en las reservas italianas, Don Orione partirá igualmente con su generoso programa, ayudado de una gran Fe en la Divina Providencia y de una gran confianza en el espíritu de adaptación y de generosidad de los propios hijos.
En el transcurso de dos meses habrá puesto en marcha otras cuatro nuevas obras.
Después de nueve años del arribo del primer grupo de misioneros, en Brasil no se hizo ni un paso fuera de la primera residencia y, en esta, aún no estaba organizada ninguna otra actividad salvo la de guiar la parroquia confiada a la Congregación. (1)
“El así dicho instituto -escribía desanimado Don Orione- lo encontré conformado por: el P. De Paoli, el P. Ballino, el P. Casa, el seminarista Dondero y un monaguillo de 13 años; ¡esto es todo el Instituto Barão de San Gerardo!” (2)
Era necesario arremangarse para poner en marcha algo nuevo. Incluso antes de llegar a Mar de España, Don Orione había iniciado tratativas con la Nunciatura Apostólica de Río de Janeiro para asumir la gestión de la Casa de Preservação, una especie de “reformatorio” con 260 jóvenes para asistir. (3) Le daba noticias, sin mucho entusiasmo, al P. Sterpi, por que sabía que ya estaba muy preocupado por la escasez de fuerzas con que habían quedado para llevar adelante, con algo de decoro, las obras en Italia. De hecho, en aquellos días se abrió en Tortona el colegio Dante y partió el primer grupo de cohermanos hacia la Tierra Santa (P. Adaglio, Fray José y el seminarista Gismondi) y la presencia de los sacerdotes en las casas quedaba reducida a un mínimo aceptable.
Por otra parte, con la asunción de las nuevas obras, Don Orione tenía mucha necesidad de más personal.
Para la casa de Río de Janeiro había pedido cuatro seminaristas, y estos fueron enviados con la única dificultad de elegir aquellos que pudieran adaptarse al desafío.
Pero el mes siguiente, aceptada la parroquia de Aquiropita en San Pablo, pide al P. Sterpi el envío de los “cuatro mejores sacerdotes nuestros”, (4) haciéndole saber que tramitó el pasaporte para Argentina, porque también de la nunciatura Apostólica le habían llegado algunas propuestas de actividad apostólica.
Esta vez, el P. Sterpi no le oculta su desacuerdo y a su vez le presentó su contrapropuesta: un rápido retorno de Don Orione a Italia. “Rece por nosotros –le responde– y piense en volver lo más pronto posible. Recuerde que si las cosas aquí no van bien, será un mal tambien para Latinoamérica. Y no diga que la caridad de Cristo nos une y que alcanzará con estar juntos en el Paraíso, etc., etc.; todas cosas verdaderas y santas, pero un poco fuera de lugar; y olvídese de la Argentina y todos los buenos proyectos, sino también yo voy para allá”. (5)
Cuando llegó la cortante respuesta, con la urgente invitación de un pronto retorno, Don Orione ya estaba en Argentina y en los primeros días de diciembre, escribía: “abriré aquí dos casas. En una hay 700 huérfanos... que en marzo serán 1.000”. (6) Era la Colonia de Marcos Paz, a la cual arribarán sus religiosos de la Pequeña Obra algunos meses en abril de 1922; en cambio la otra era Victoria, que Don Orione ya había aceptado, con el programa de abrir junto a la Iglesia, una casa de formación para las nuevas vocaciones: “En Victoria abrimos la casa de formación para Argentina”. (7)
Esta novedad, anticipada a los Consejeros P. Risi y al P. Cremaschi, le llegó al P. Sterpi justo el dia de Navidad y le arruinó inesperadamente la fiesta, como queda claro en su respuesta:
Querido director, recibo en este momento su última carta. Aunque sus cartas son para mi muy queridas, le pido no me escriba más porque, dándome noticias de nuevas aperturas de casas, me mata. Usted sabe en qué condiciones dejó la pobre Congregación cuando partió (...). Con todo el afecto y el respeto que le debo, y de rodillas, me siento forzado a decirle: ¡basta!, otro personal yo no veo ni mandaré más. Regrese usted a Italia, verá las condiciones de la Congregación y luego, si tiene coraje, los mandará usted. ¿Quiere que vayamos todos a América? Mándeme la orden de cerrar todas las casas y no dude que iremos todos”. (8)
Don Orione comprende –e imaginamos con preocupación y desagrado- que estaba abriéndose un segundo frente de dificultad en el deseo de abrir nuevas posibilidades de trabajo para el desarrollo de la Congregación: al problema de la escasez de personal se agregaba el de la delicada posición psicológica de su primer consejero y ayudante, completamente adversa al plan de expansión y de asunción de nuevas responsabilidades. “El P. Pensa escribe desde Venecia -le confiaba Don Orione, con cierta alarma, al P. Dondero- que el P. Sterpi está agotado, y que tiene miedo que caiga en la cama y que la demora de un mes en volver, podría ser causa ‘de una incalculable pérdida’. ¡Dios mío!”. (9)
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