Kitabı oku: «Europa global, Europa social»

Yazı tipi:

Anthony Giddens, Patrick Diamond, Roger Liddle, eds.

Europa global,

Europa social

Prólogo de Joan Romero

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA

Esta publicación no puede ser reproducida, ni total ni parcialmente, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, ya sea fotomecánico, foto químico, electrónico, por fotocopia o por cualquier otro, sin el per miso previo de la editorial.

Título original: Global Europe, Social Europe

© Los autores y Polity Press, 2006

© De esta edición: Universitat de València, 2009

© De la traducción: Juan Pecourt Gracia

Publicacions de la Universitat de València

http://puv.uv.es

Publicacions@uv.es

Realización ePub: produccioneditorial.com

Diseño de la cubierta y del interior: Inmaculada Mesa

ISBN: 978-84-370-7412-2

Índice

Portada

Portada interior

Créditos

Sobre Policy Network

Sobre los colaboradores

Agradecimientos

Prólogo a la presente edición

Introducción

¿Un modelo social para Europa?*

La globalización: una perspectiva europea

¿Este vs. Oeste? El Modelo Social y Económico europeo después de la ampliación

Trabajadores migrantes y empleo: ¿un reto para el modelo social europeo?

La vulnerabilidad del proyecto europeo

Cambio social y reforma del Estado del bienestar

El modelo socioeconómico europeo

El Modelo Social Europeo: igualdad de género y generacional

Reinterpretación de la justicia social: nuevas fronteras para el Estado europeo del bienestar

El paradigma de la economía del conocimiento y sus consecuencias

El medio ambiente en el modelo social europeo

Inmigración: un marco flexible para una Europa plural

Reforma económica, mayor integración y nueva ampliación. ¿Puede Europa cumplir/hacerlo?

La integración europea y los Estados del bienestar nacionales: amigos, no enemigos

Una política común en materia de justicia social para Europa

Títulos publicados

Sobre Policy Network

Esta colección de artículos es el resultado de un proyecto a gran escala de Policy Network sobre el modelo social europeo, realizado entre 2005 y 2006, liderado por Anthony Giddens, Patrick Diamond y Roger Liddle, y gestionado por François Lafond. Es la continuación de la propuesta política recogida en «Un modelo social para Europa. La agenda de Hampton Court», publicada por Policy Network en marzo de 2006 [trad. en PUV, 2008].

Policy Network en un think-tank internacional creado en diciembre de 2000 gracias al apoyo de Tony Blair, Gerhard Schröder, Giuliano Amato y Göran Persson, después de la celebración de las Conferencias de Gobernanza Progresista en Nueva York, Florencia y Berlín. En julio de 2003, Policy Network organizó la Conferencia de Gobernanza Progresista de Londres, en la que reunió a doce líderes mundiales y más de 600 políticos, pensadores y estrategas progresistas. En octubre de 2004, Policy Network dio continuidad a este éxito organizando la Conferencia de Gobernanza Progresista en Budapest, cuyo anfitrión fue el primer ministro húngaro Ferenc Gyurcsány. En julio de 2005, Policy Network co-organizó con el Instituto de África de Suráfrica y la presidencia de Suráfrica la primera Conferencia regional africana de Gobernanza Progresista en Johanesburgo. Recientemente, el 11 y 12 de febrero de 2006, Policy Network organizó una Conferencia sobre Gobernanza Progresista en Hammanskraal, Sudáfrica.

Una red progresista

El objetivo de Policy Network es la promoción y el intercambio mútuamente beneficioso de ideas para el desarrollo de una política progresista por parte de renovadores situados en el centro-izquierda. Como secretariado de la Red de Gobernanza Progresista, Policy Network facilita el diálogo entre políticos, gobernantes y expertos de toda Europa y de otros países democráticos del mundo. Policy Network proporciona un foro para promover el debate y compartir ideas, y para facilitar una renovación permanente.

Nuestro reto común

Los gobiernos y los partidos progresistas europeos se enfrentan a problemas similares y buscan respuestas socialdemócratas modernas. Cada día aumentan los temores sobre la seguridad –económica, política y social– y se observan contradicciones entre la reforma del Estado del bienestar tradicional y las políticas de empleo, los rápidos cambios en la ciencia y en la tecnología, y las tranformaciones en la esfera global. Todo esto debería abordarse de manera conjunta, como parte de la necesidad fundamental de renovación democrática.

En el pasado, los progresistas trabajaban de forma independiente para resolver estos problemas. Actualmenta, existe el consenso creciente de que necesitamos comprometernos con los progresistas de otros países y situar las respuestas europeas y las específicas de cada país en un contexto de pensamiento progresista más amplio e internacional, que esté enraizado en nuestros valores sociales y democráticos.

Actividades

Policy Network organiza diferentes eventos de manera periódica, como los seminarios de primavera, de carácter anual, o las Conferencias de Gobernanza Progresista, cada 18 meses. Además, organiza simposios, grupos de trabajo y conferencias que se centran en problemas políticos específicos. Nuestro interés en los últimos cinco años se ha centrado en los siguientes temas: la reforma económica, los servicios públicos, la renovación democrática, comunidad y desigualdad, y la gobernanza global.

Durante los años 2005 y 2006, hemos concentrado nuestras energías en la renovación del modelo social europeo. Nuestro programa en esta materia se creó durante la presidencia británica de la Unión Europea, y se ha dedicado a investigar los diferentes instrumentos que se pueden utilizar para adaptar los diversos modelos de Estados del bienestar europeos a los desafíos del siglo XXI. Se encargaron quince documentos de trabajo y se presentaron a debate en un seminario privado con el primer ministro británico en el núm. 10 de Downing Street, una semana antes de la cumbre europea de Hampton Court. Desde entonces, y después del influyente simposio organizado a finales de noviembre del 2005, la discusión se ha ampliado con la organización de debates en distintos lugares europeos en la primera mitad del 2006, en colaboración con otros think tanks de centro-izquierda de Italia, Holanda, Francia, Hungría, Alemania, España y Finlandia. También hubo debates similares en el Reino Unido.

Desde sus inicios en el 2000, Policy Network ha intentado contribuir a una nueva agenda política para el centro-izquierda en Europa y en el resto del mundo. Los encuentros se han celebrado en Londres y en otras ciudades europeas, en asociación con diversos think tanks nacionales como Fondazione Italianieuropei, Wiardi Beckman Stichting, Global Progressive Forum, Fundación Alternativas, A Gauche en Europe, Friedrich-Ebert-Stiftung, EPC, Progressive Policy Institute y Centre for American Progress.

Los resultados de estos debates se publican en los tres números anuales de Progressive Politics, la revista de Policy Network, y en una serie de trabajos específicos que se distribuyen a través de la Red, y que son accesibles desde nuestra página de Internet, siendo utilizados como base para los debates de Policy Network.

Siempre nos hemos preciado de ser los primeros en el campo de la innovación política, un logro al que ha contribuido en gran medida la fortaleza de la red de socios internacionales que hemos contruido.

Presidente honorario: Peter Mandelson.

Director: Patrick Diamond.

Asistente ejecutiva: Suzanne Verberne-Brennan.

Directora de la Oficina: Anna Bullegas.

Directora de Eventos: Joanne Burton.

Responsable de Publicaciones e investigador asociado: Nathaniel Copsey.

Responable de Investigación: Olof Cramme.

Investigadores: Johanna Juselius, Simon Latham, Robert Lorentz, Constance Motte y András Nagy.

www.policy-network.net

Sobre los colaboradores

Karl Aiginger es director del Instituto Austriaco de Investigación Económica (WIFO). Entre sus publicaciones recientes, se incluyen Competitiveness of the wider Europe and its impact on transatlantic relations, ponencia preparada para la 2.ª Conferencia Anual Berkeley-Viena sobre las Economías de Europa y Estados Unidos en una Perspectiva Comparada (12-13 de septiembre de 2005), y «Labour market reforms and economic growth – the European experience in the nineties» (Journal of Economic Studies 32/6).

Katinka Barysch es economista jefa del Centre for European Reform (CER) de Londres. Previamente trabajó en la Economist Intelligence Unit. Entre sus publicaciones recientes en el CER destacan: Why Europe should embrace Turkey (2005, con Steven Everts y Heather Grabbe), Embracing the dragon: The EU’s partnership with China (2005, con Charles Grant y Mark Leonard) y The EU and Russia: Strategic partners or squabbling neighbours? (2004).

Simon Commander es director del Centre for New and Emerging Markets en la London Business School, y asesor del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). Anteriormente trabajó en el Banco Mundial en Washington. Sus publicaciones son muy numerosas, e incluyen libros, artículos y documentos de trabajo.

René Cuperus es investigador y director de Relaciones Internacionales en la Wiardi Beckman Foundation, el think-tank del Partido Laborista holancés (PvdA). Entre sus publicaciones recientes destacan: «Why the Dutch voted no. An anatomy of the new Euroscepticism in Old Europe» (2005), The Challenge of Diversity. European Social Democracy Facing Migration, Integration and Multiculturalism (editado con K. Duffek y

J. Kandel, 2003) y «Europe and the revange of national identity», en Europe, a Global Player? (2006).

Patrick Diamond es el director de Policy Network y fue asesor especial en la Unidad de Políticas del primer ministro británico. Entró a formar parte del German Marshall Fund en 2005 como investigador transatlántico, y es investigador visitante en el Centre for the Study of Global Governence, de la London School of Economics and Political Science.

Maurizio Ferrera es profesor de Política Social y Laboral en la Universidad de Milán, director de la Unidad de Investigación sobre Gobernanza Europea (URGE) en el Collegio Carlo Alberto Fundation, de Turín, y subdirector del Centro POLEIS de Política Comparada de la Universidad Bocconi, de Milán. Es autor de The Boundaries of Welfare: European Integration and the New Spatial Politics of Social Protection (2005).

Anthony Giddens ha sido director de la London School of Economics and Political Science. Es miembro vitalicio del King’s College de Cambridge, y miembro de la Cámara de los Lores. Entre muchos otros libros, es autor de La Tercera Vía (1998).

Alois Guger es investigador sobre Políticas de Renta y Políticas Sociales en el Instituto Austríaco de Investigación Económica, en Viena. Sus áreas clave de investigación abarcan la distribución de la renta, políticas salariales y de renta, relaciones laborales y empleo y estabilización. Entre las publicaciones recientes en inglés se encuentran: «The European social model: from obstruction to advantage» (2005), «Stagnation policy versus growth policy» (2006, con M. Marterbauer y E. Walterskirchen) y «The ability to adapt: why it differs between the Scandinavian and the continental European models» (2006, con K. Aiginger).

Axel Heitmueller es asesor económico y político en la Unidad de Estrategia del primer ministro británico, en Londres. También es investigador asociado en el Centre for New and Emerging Markets de la London Business School. Sus trabajos han sido publicados en revistas tales como Journal of Population Economics y Scottish Journal of Political Economy.

Anton Hemerijck es director del Consejo Científico Holandés de Políticas Gubernamentales (WRR) en La Haya, y profesor del Departamento de Administración Pública de la Universidad de Leiden.

Jane Jenson ostenta la cátedra de investigación canadiense en Ciudadanía y Gobernanza del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Montreal. Es autora, entre otros, de Who Cares? Women’s Work, Childcare and Welfare State Redesign (2001, con M. Sineau).

Roger Liddle es miembro de la Oficina de Asesores en Política Europea del presidente de la Comisión Europea, y previamente fue miembro del gabinete del comisario de Comercio europeo Peter Mandelson. Fue durante ocho años consejero sobre Europa de Tony Blair. Es investigador visitante del Instituto Europeo de la London School of Economics and Political Science. Entre sus publicaciones (con Peter Mandelson) se incluyen The Blair Revolution: Can New Labour Deliver (1996), The New Case for Europe (2005) y Economic Reform in Europe: Priorities for the Next Five Years (2005, con Maria Joao Rodrigues).

Måns Lönroth es director gerente de Mistra, la Fundación Sueca para la Investigación Estratégica Medioambiental. Previamente, fue secretario de Estado del Ministerio sueco de Medio Ambiente. También es miembro del Consejo Asesor sobre Medio Ambiente del Gobierno sueco y miembro de otras organizaciones de ese país. Desde 1999 ha sido miembro del Consejo Chino para la Cooperación Medioambiental y para el Desarrollo, un consejo asesor del Gobierno de China. En 2002 fue nombrado vicepresidente de ese consejo.

Luc Soete es catedrático de Economía Internacional de la Universidad de Maastricht, Holanda, y director del MERIT (Instituto de Investigación Económica de Maastricht sobre Innovación y Tecnología). Sus áreas de investigación cubren una amplia gama de estudios empíricos y teóricos sobre el impacto del cambio tecnológico, en particular de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación sobre el empleo, el crecimiento económico el comercio internacional y las inversiones.

John Sutton ostenta la cátedra de Economía Sir John Hicks en la London School of Economics and Political Science, dentro de la cual dirige el Grupo de Economía Industrial en STICERD. Ha escrito con profusión en las áreas de teoría microeconómica y organización industrial. Sus libros incluyen Sunk Costs and Market Structure (1981), Technology and Market Structure (1998) y Marshall’s Tendencies: What Can Economits Know? (2000).

Loukas Tsoukalis es profesor de Integración Europea de la Universidad de Atenas y profesor visitante del Instituto de Ciencias Políticas de París y del Colegio de Europa, en Brujas. Es presidente de la Fundación Helénica para Política Exterior y Europea (ELIAMEP) y asesor especial del presidente de la Comisión Europea. Es autor de What Kind of Europe? (2005).

Laura Tyson es decana de la London Business School y, anteriormente, decana de la Haas School of Business de la Universidad de Berkeley, California. Trabajó en la Administración Clinton, de cuyo Consejo de Asesores Económicos fue presidenta entre 1993 y 1995, y fue asesora económica nacional del presidente entre 1995 y 1996. Ha publicado libros y artículos sobre la competitividad industrial y el comercio, y sobre las economías de Europa Central y su transición hacia los sistemas de mercado. La doctora Tyson es miembro de los órganos directivos del Council on Foreign Relations, la Brookings Institution, el Institute of International Economics, Bruegel, Eatsman Kodak Company, Morgan Stanley Company y AT&T.

Patrick Weil es investigador del CNRS (Centre Nationale de la Recherche Scientifique) de la Universidad de París I, la Sorbona. Sus libros más recientes son Qu’est ce qu’un français? Histoire de la nationalité française depuis la Révolution (2002) y La République et sa diversité (2005).

Agradecimientos

Los capítulos incluídos en este volumen son el resultado de una serie de reuniones celebradas bajo los auspicios del grupo de trabajo sobre el «modelo social europeo» de Policy Network, convocadas durante la presidencia británica de la UE del segundo semestre de 2005. En total, se celebraron cuatro reuniones, en Roma, Amsterdam, Londres y Budapest. Los seminarios –que contaron con la participación de políticos destacados y expertos de la UE y de los gobiernos europeos– fueron presididos por los editores, y queremos mostrar nuestro agradecimiento a todos los que asistieron. Fueron oportunidades únicas para debatir y compartir ideas sobre políticas, y comparar nuevas estrategias para la reforma del modelo social en Europa. Estamos particularmente agradecidos por el compromiso y el apoyo de los autores y los participantes.

También querríamos agradecer a muchas personas que han ayudado en la preparación de este libro. En las oficinas de Policy Network, Matthew Browne y François Lafond han trabajado sin descanso para organizar esas reuniones, comunicándose con los autores, editando los primeros borradores y coordinando la producción de este volumen. Sin su dedicación y profesionalidad, este libro nunca se habría publicado. También debemos dar las gracias a Joanne Burton y Johanna Juselius por su apoyo de todo corazón al proyecto. Jean-François Drolet nos proporcionó una ayuda investigadora excelente, y fue una fuente inagotable de ayuda en la edición y revisión de varios borradores del libro. Victor Phillip Dahdaleh ayudó a concebir el proyecto, y ha sido un recurso inestimable de apoyo y consejo. Anne de Sayrah, como siempre, desempeñó un papel esencial. También querríamos dar las gracias a Emma Hutchinson y a todo el personal de Polity Press que han sido eficientes y serviciales todo el tiempo.

ANTHONY GIDDENS, PATRICK DIAMOND Y ROGER LIDDLE

Prólogo a la presente edición

Joan Romero

Este libro ofrece una interesante paradoja. Se publicó originalmente en inglés en 2006, cuando muchas economías de países desarrollados y en desarrollo crecían y nadie atisbaba en el horizonte que se avecinaba la peor recesión económica mundial en ochenta años. Y sin embargo, no solamente mantiene intacta toda su actualidad en relación con las cuestiones que aborda, sino que los efectos de la propia recesión económica obligan a considerar, si cabe, con mayor atención y urgencia, muchas de las propuestas que aquí se sugieren. De ahí la pertinencia de su edición en castellano por la Universitat de València. Por la relevancia de las cuestiones abordadas, por la contrastada solvencia de los investigadores y politólogos que participan, por la actualidad de los grandes temas de fondo que acompañan –y aquejan– al Modelo Socioeconómico Europeo y por la magnitud de los retos de futuro inmediato que hemos de afrontar en el marco de una espacio geopolítico ya integrado por 27 Estados miembros.

Es un libro en el que se reflexiona acerca de los grandes y veloces procesos de cambio social que están teniendo lugar en Europa, de los desafíos colectivos que nos aguardan y de las reformas insoslayables que debieran emprenderse para garantizar el futuro del llamado Modelo Social Europeo. Porque, y conviene precisarlo desde el principio, los autores que integran este volumen participan de la idea de que el Estado de Bienestar es lo mejor que hemos sido capaces de construir como europeos y por ello vale la pena garantizar su futuro. No desde posiciones reactivas o defensivas –a veces hay que defender al Estado de Bienestar de algunos de sus supuestos más firmes defensores que rechazan cualquier tipo de reformas– sino desde posiciones proactivas, adaptadas a una realidad que ya nada tiene que ver con el periodo definido como los «treinta gloriosos» y atentas a las grandes transformaciones ocurridas durante las últimas décadas. Concebido como lugar de encuentro de ideas y puntos de vista no siempre coincidentes. Con el único objetivo de analizar procesos y sugerir ideas para el debate con visiones renovadas.

Aportaciones para el debate que partiendo de la defensa de valores y principios propios del pensamiento de centro-izquierda, no aspiran a reiterar grandes relatos, certezas inmutables, perfiles nítidos o alineamientos inquebrantables. Porque el momento de los grandes relatos quedó atrás en las últimas décadas del siglo pasado y la nómina de quienes exhiben certezas y recetas infalibles para encarar el futuro es cada vez más reducida. Si el lector o lectora reparan, incluso el título que se propone (en la aportación de A. Giddens) aparece con interrogación. Tal es la envergadura de la agenda política, económica, social, cultural y medioambiental que aguarda a los diferentes actores políticos y a los ciudadanos europeos en un contexto incierto, y tal es la diversidad de situaciones que ofrece el Estado de Bienestar en Europa, o para ser más precisos, las cinco versiones de Estado de Bienestar hoy existentes en Europa y que aquí se consideran. Porque no de otra forma puede resumirse con mayor precisión el momento actual: muchos ciudadanos europeos manifiestan un creciente sentimiento de incertidumbre, inseguridad y temor a la vista de la velocidad de los cambios en curso, de la crisis de algunos sectores productivos, de la evolución de los mercados de trabajo, de las dificulta-des de incorporación de los jóvenes al mundo laboral, de los escenarios demográficos previstos a medio plazo y sus implicaciones en el mapa de pensiones o de la creciente presencia de nuevos inmigrantes. Sentimientos de temor que en ocasiones cristalizan en forma de explosiones sociales, en actitudes que expresan rechazo al otro o en expresiones políticas de corte populista, sean estas de derechas o de izquierdas.

¿Cuáles son los grandes retos colectivos que hay que encarar? En primer lugar los situados en el plano geopolítico global y regional, puesto que el proceso de construcción política del proyecto europeo se ha demorado largo tiempo hasta la celebración de algunas consultas para transitar por el camino trazado en el Tratado de Lisboa. El proceso de construcción política permanece inacabado y sobre él, agudizado por la crisis y la recesión, planean tentaciones de «retorno al Estado nación» y de proteccionismo –parece que superadas– que de prosperar en nada ayudarían ni a las partes ni al conjunto de la Unión. Pero también se ha reforzado la necesidad de que Europa se convierta en un actor global con voz propia (y a ser posible única) en el nuevo contexto de creciente multilateralidad e interdependencia, imprescindible para abordar cuestiones globales: desde los retos derivados del cambio climático o la transición hacia nuevos modelos energéticos, hasta el diseño de nuevas formas de gobernanza global, el establecimiento de nuevos instrumentos de regulación y control del sistema financiero o de nuevas reglas globales comerciales, fiscales o laborales, pasando por la obligación de reforzar la cooperación con los países en desarrollo.

En segundo lugar, en relación con el propio modelo socioeconómico europeo, con las diferentes expresiones del Estado de Bienestar, su grado de sostenibilidad y la experiencia de las reformas acometidas en algunos países y la resistencia a las mismas observada en otros. En este apartado vuelve a cobrar gran relevancia, si es que alguna vez dejó de tenerla, el debate sobre la importancia de la esfera pública –el «retorno o la rehabilitación del Estado»– en el proceso de elaboración, ejecución y evaluación de políticas. De igual modo, haciendo una lectura tal vez demasiado simple y muy centrada en las causas que provocaron la crisis financiera global, se ha reabierto un no menos interesante debate académico y político acerca del fracaso de las propuestas neoliberales que durante tres décadas han demostrado una amplia hegemonía a nivel mundial y un no menos supuesto renacimiento de la alternativa socialdemócrata como mejor opción para superar la situación actual. Simplificando, a los «treinta gloriosos» de la postguerra, donde el protagonismo de la socialdemocracia fue indiscutible, aunque no exclusivo, en el proceso de construcción del Estado de Bienestar en Europa, siguieron otras tres décadas en las que el mayor protagonismo correspondió al pensamiento conservador que ahora cerraría su ciclo, para muchos con balance negativo, abriendo mayores posibilidades a propuestas renovadas desde la socialdemocracia como las que se incorporan en este libro. Pero ese escenario, traducido al ámbito de las propuestas políticas concretas, de las preferencias electorales y de las mayorías parlamentarias no parece que por ahora se corresponda con la realidad europea, ni en la composición del Parlamento Europeo, ni en la inmensa mayoría de los parlamentos nacionales. Ello obliga a la socialdemocracia europea, y estas páginas son una muestra del estado del arte en torno a esta cuestión tan relevante, tanto a ser capaz de proponer su visión actualizada sobre la relación entre Estado y mercado, como a revisar, recalibrar y proponer un amplio y nuevo programa de reformas que sintonice mejor que hasta ahora con las prioridades, preferencias y verdaderas preocupaciones de los ciudadanos europeos.

En tercer lugar, en relación con el nivel de incertidumbre que ha arraigado en la mayor parte de los ciudadanos europeos. Cualquiera de las consultas y de las encuestas de opinión que se manejen ponen de manifiesto ese nivel de inseguridad, de incertidumbre respecto al futuro y de falta de confianza en los representantes políticos para resolver los verdaderos problemas que los europeos tienen perfectamente identificados. Muchas de las inseguridades y de las incertidumbres tienen que ver con problemas «nuevos», otras con problemas «viejos». Algunos guardan relación con cuestiones «exógenas» situadas más allá de las fronteras de su Estado y que el Estado no puede resolver por sí solo, otras con cuestiones «endógenas» para las que el Estado tampoco parece tener respuesta. Pese a todo, en todos los casos se mira más que nunca hacia la política y hacia los parlamentos y en la medida en la que sean más o menos capaces de dar respuesta emergen, con mayor o menor intensidad, expresiones de desafección o de decepción que cada vez preocupan, o debieran preocupar, más a la política. Porque en estos tiempos «postheroicos» en que los grandes relatos de la Historia ya han quedado atrás, en afirmación de Daniel Innerarity (2009), la política es más necesaria que nunca. Tendrá que ser otro tipo de política, más horizontal, más porosa y más participada. Como también el Estado es más necesario que nunca. En ocasiones menos y en otras más Estado, en todas un Estado distinto y mejor que habrá de cambiar algunas de sus funciones tradicionales, abordar nuevos problemas, diseñar y desplegar nuevas políticas y reforzar otras para ser capaz de gestionar la complejidad y la incertidumbre y anticiparse razonablemente al futuro.

La relación de los grandes problemas y retos colectivos es bien conocida y existe un notable grado de consenso en torno a esta cuestión. De hecho, algunos de nuestros mayores desafíos hace tiempo que son reiterados por los numerosos think tank europeos y norteamericanos ideológicamente situados en el centro-izquierda: fueron apuntados en el llamado Plan Delors para ser de nuevo retomados y desarrollados por otros diagnósticos muy relevantes elaborados en el ámbito europeo a comienzos de la década actual (Sapir (2003), Kok (2004) y Aho (2006) precedidos, por supuesto, por los objetivos estratégicos acordados por los Estados miembro en 2000 en la Estrategia de Lisboa. En todos ellos se incide especialmente en la relación educación-formación-innovacióncompetitividad-productividad y empleo y se alude a la necesidad de que las economías europeas profundicen en la transición hacia un nuevo modelo productivo basado en la economía del conocimiento y los servicios. Ese parece ser nuestro horizonte deseable, si bien, esos mismos informes intermedios encargados de evaluar nuestro grado de cumplimiento de los objetivos de Lisboa indican que, salvo en el grupo de países nórdicos, estamos muy lejos de los objetivos inicialmente trazados para el año 2010. La economía europea muestra dificultades y rigideces que merman su competitividad y lastran reformas necesarias, hasta el punto de que la economía del conocimiento y los servicios aún es más un deseo que una realidad. En este caso, la recesión económica no modifica –o no debiera modificar– los objetivos, pero sí ha obligado a destinar cuantiosos recursos a acudir en socorro de un sistema financiero que también amenazaba con desestabilizar el conjunto de las economías europeas dado el nivel de interdependencia global. En cualquier caso, ese debiera seguir siendo el objetivo estratégico de la Unión.

Pero además de los problemas de competitividad y de productividad y de las notables dificultades de las economías europeas para crear empleo, mucho antes de que estallara la crisis financiera y la recesión, el llamado Modelo Social Europeo había evidenciado otras graves dificultades y tendencias indeseables. En especial una: el creciente grado de fragmentación de nuestras sociedades y la llamativa aparición de niveles de desigualdad en el seno de determinados grupos sociales (niños, jóvenes, mujeres o inmigrantes) que reducen dramáticamente el grado de cohesión social y van prefigurando «sociedades paralelas», «sociedades sin asiento» (Delgado, 2007), «sociedades rotas» (Liddle, 2008) en las que la distancia entre los «incluidos» y los «excluidos», entre el «centro» del sistema social y la «periferia» se amplía, al tiempo que se reducen las posibilidades de movilidad social. Algunos han llegado a afirmar que, salvando las distancias, en Europa existen tendencias que de forma progresiva nos acercan más al modelo norteamericano que al modelo nórdico. Para muchos, esta «nueva desigualdad» es la expresión más dramática del fracaso del Estado de Bienestar para asegurar mayor nivel de cohesión social y para invertir esta tendencia en el medio plazo. En consecuencia, el segundo de los mayores retos de futuro, junto a la creación de más empleo de calidad, consiste en reducir la creciente brecha social que se ha abierto en nuestras sociedades, identificando bien los sectores más vulnerables e imaginando políticas para invertir ese proceso.