Kitabı oku: «Cómo curan los zumos verdes»
Cómo curan los zumos verdes
RBA INTEGRAL
BLANCA HERP
CÓMO CURAN LOS ZUMOS VERDES
Beneficios de la clorofila y los alimentos crudos para la salud

NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.
Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.
© del texto, Blanca Herp, 2013.
© de esta edición: RBA Libros, S.A. 2013.
Avda. Diagonal, 189 – 08018 Barcelona.
rbalibros.com
Primera edición: abril de 2013.
RBA INTEGRAL
REF: OEBO896
ISBN: 9788416267774
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Contenido
Introducción
Clorofila, la «sangre verde»
¿Por qué la clorofila? • Fotosíntesis y alimentación • Nuestra «sangre verde» • Salud e higiene natural. Las enzimas • Alimentos crudos… y verdes
Algas y clorofila
Longevidad • Energía luminosa • Algas en la naturaleza • Clorella y espirulina, dos algas de lago • Algas en la cocina
Alimentos cocidos y alimentos crudos
Cocinar, la tradición del fuego • ¿Calentar los alimentos? • ¿Por qué comer crudo, si siempre se ha comido cocido? • La cocina cruda cuida y mima las enzimas • Salud natural con el crudivorismo • La naturaleza es la mejor cocinera • Crudivorismo vegetariano • Más clorofila: transformar el alimento con creatividad • Las enzimas de los alimentos, a menos de 40 °C • El Árbol de la Vida
Los pioneros
Los manuscritos encontrados en Qumran • Las semillas germinadas de los esenios • Ann Wigmore, nutricionista pionera • La crítica
La hierba de trigo, un torrente de clorofila
El «maná» verde • Manantial de salud • Sangre vegetal • Clorofila, la luz solar convertida en energía • La nueva revolución verde • Las propiedades desodorantes y desinfectantes de la clorofila • Capacidad anticancerígena • Poder depurativo y de limpieza • Hierba de trigo para producir sangre y estimular la circulación • El cuidado del hígado y la función hepática • Rejuvenecer con la hierba de trigo • Enzimas vivas • Grasas y radicales libres • Vitaminas y minerales antioxidantes • Proteínas y aminoácidos • Efectos en la salud • Supernutrición
Un jardín en la cocina
El cultivo de la hierba de trigo • La tierra y el compost • Manos a la obra: los granos y el proceso • Germinado • Sembrado • Granos de trigo de un día • Granos de trigo de dos o tres días • Y en 6-12 días… la cosecha • Compostaje • Lombrices • Para un buen compostaje • Cómo saber que el compost está a punto • Y, por fin, el jugo
Los otros germinados
Clorofila en los germinados • Los brotes de semillas germinadas • El proceso de germinación • Cualidades excepcionales • La humilde alfalfa, un gran tesoro
Greeners, los zumos verdes
Greeners, zumos y jugos • Combinar los sabores • Polisacáridos: los mensajeros celulares • Vivir sin acidez • Hierro, sodio, potasio y magnesio • Control del peso corporal • Greeners, suplementos dietéticos y otras bebidas
Las recetas de la cocina viva
Extraer toda la energía • Utensilios adecuados para preparar los mejores zumos verdes • Otros utensilios útiles • Algunos consejos antes de empezar • Recetas con zumos verdes • Recetas básicas de zumos verdes combinados • Zumos y jugos verdes clásicos • Col roja y remolacha: combinación de salud • Bebidas verdes «soperas»
Crudos en la cocina. Las otras recetas
Regreso al Edén. Una revolución silenciosa
El ayuno con zumos verdes
¿Ayunar con agua o con zumos? • No es para todos • Cómo seguir un ayuno con hierba de trigo y zumos verdes • El final del ayuno • Romper el ayuno antes de lo previsto
Rejuvelac
Rejuvelac con otros cereales • Cómo preparar Rejuvelac en 10 pasos
Bibliografía y direcciones
Introducción
En un solo día, el sol envía a la tierra la energía que nuestro planeta consume en un año. El universo y la naturaleza son generosos para que los seres vivos podamos disfrutar de nuestra experiencia vital, aunque no siempre sepamos aprovecharla.
El olvido del valor de la clorofila para la salud y como elemento nutritivo es un buen ejemplo: ¡cuántas veces buscamos la parte más blanca en las lechugas! No se suele tener en cuenta que es la parte más pobre en clorofila, y aunque aparentemente resulte más fácil de comer, lo que ocurre en realidad es que hemos acostumbrado mal el paladar, y este a menudo nos confunde. Por eso, y por los otros motivos que se glosan en este libro, es tan importante un cambio que nos lleve a elegir alimentos más saludables: naturales, ecológicos y, siempre que sea posible, preferiblemente crudos.
En estas páginas conoceremos de primera mano la información más reciente sobre el extraordinario poder rejuvenecedor y antioxidante de los zumos y de los jugos verdes, entre ellos el jugo de la hierba de trigo, el más rico en clorofila de todos. Su poder como alimento antienvejecimiento (o antiaging) está despertando un auténtico entusiasmo en todo el mundo.
Además, también hemos incluido otras pequeñas maravillas, como el Rejuvelac, una auténtica bomba nutritiva, y las recetas de la nueva cocina cruda ricas en clorofila que, en conjunto, dan forma a un estilo de vida. Son recetas «sin fuego», siempre elaboradas a menos de 40 °C, para mantener vivo el poder de las enzimas de los alimentos, y que todo el mundo puede preparar en casa.
Clorofila, la «sangre verde»
¿POR QUÉ LA CLOROFILA?
¿Cómo se explica que no se agote la provisión de alimentos de la tierra? ¿A qué se debe que siempre vuelva a llenarse el depósito de oxígeno de la atmósfera? ¿Cómo se transforma la luz solar en energía utilizable? Los científicos nos dan la respuesta en una sola palabra: «fotosíntesis».
La investigación con trazadores ha permitido conocer, entre otros grandes avances, la compleja serie de fases que conducen al desarrollo de lo verde en las plantas, porque de las plantas verdes depende la vida de nuestro planeta. A partir de la energía de una fuente externa –la más abundante posible: la luz solar–, las plantas elaboran toda clase de nutrientes a partir de moléculas sencillas, como agua y anhídrido carbónico. Y en el proceso liberan oxígeno, con lo que completan un ciclo magnífico.
El bioquímico ruso Eugene Rabinowitch estableció que las plantas verdes de la tierra combinan un total de 150.000 millones de toneladas de carbono (a partir de anhídrido carbónico) con 25.000 millones de toneladas de hidrógeno (a partir de agua), y liberan 400.000 millones de toneladas de oxígeno. Además de Rabinowitch, decenas de grandes investigadores han establecido, en los últimos dos siglos, los detalles del proceso. En 1817, los investigadores franceses P. J. Pelletier y J. B. Caventou lograron aislar por vez primera la sustancia que proporciona el color verde a las plantas, y la nombraron «clorofila», una palabra con resonancias griegas (de phylon y khlorós, «hoja verde»), pero el conocimiento con detalle de todo el proceso (como la actividad de los cloroplastos y las enzimas) no se obtendría hasta épocas más recientes, en la década de los cuarenta del siglo pasado.
Hoy en día se sabe mucho más sobre cómo las plantas convierten la energía de la luz solar en este milagro verde. Gracias a la acción catalizadora de la clorofila se separa una molécula de agua en hidrógeno y oxígeno, en un proceso conocido como «fotólisis» (también con raíces del griego y que significa «lisis por la luz»).
La fotosíntesis y la clorofila son la base de la vida
De esta forma, la energía radiante de la luz solar se convierte en energía química, porque las moléculas de hidrógeno y oxígeno contienen más energía química que la molécula de agua de la que proceden. De no ser así, se necesitaría una gran cantidad de energía (calentando el agua a temperaturas muy elevadas, por ejemplo) para separar moléculas de agua en hidrógeno. Pero la clorofila de la fotosíntesis permite llevar a cabo el proceso a temperaturas ordinarias: todo lo que se necesita es un poco de luz.
Cualquier otro método para obtener energía esencial que sea diferente de los que utilizan la luz solar a través de la clorofila no es, por ahora, satisfactorio, y ningún ser vivo mayor que una bacteria (e incluso la mayor parte de bacterias) puede hacerlo posible. Por eso la fotosíntesis y la clorofila son la base de la vida.
FOTOSÍNTESIS Y ALIMENTACIÓN
El reino animal no podría existir si los animales solo pudieran comerse unos a otros. El león que se come la gacela, o los que comen un pedazo de carne, están consumiendo una sustancia preciosa, obtenida a costa de grandes esfuerzos y mucha energía… aportada en gran parte por el reino vegetal.
Gracias a la termodinámica se sabe que en cada fase del ciclo vital se pierde algo. Ningún animal es capaz de almacenar la totalidad de carbohidratos, grasas o proteínas disponibles en los alimentos que come e, inevitablemente, una gran parte de la energía total se disipa en forma de calor no utilizable.
En cada nivel de la digestión de los alimentos se «pierde» energía química, lo cual nos muestra que si todos los animales fueran exclusivamente carnívoros, habrían desaparecido en muy pocas generaciones. Por fortuna, la mayor parte de los animales son herbívoros y pueden disfrutar del verde regalo solar de las plantas, de la hierba de los prados, de las hojas de las matas y árboles, de semillas, de toda clase de frutos. También de las algas y de microscópicas células vegetales verdes que podemos encontrar en lagos y océanos.
Dicho de otro modo, solo una reducida minoría de animales puede permitirse el lujo de ser carnívoros, o de incluir algo de carne de vez en cuando en su dieta. Además, basta con conocer las propiedades más elementales de la clorofila para tener pocas dudas de la importancia de una alimentación con mayor presencia de hortalizas y verduras, y en especial las de hoja verde, como las crucíferas en general. Humildes alimentos como el brócoli, las coles o las acelgas pueden hacer mucho más por nosotros de lo que creemos.
NUESTRA «SANGRE VERDE»
La estructura de la clorofila es muy similar a la de la hemoglobina de la sangre humana, con la diferencia de que aquella tiene un ión de magnesio, mientras que el de la sangre es de hierro. Se ha puesto de moda llamarla la «sangre verde» por este y por otros motivos, entre ellos el de llamar la atención, ya que deberíamos ser mucho más conscientes de su beneficiosa aportación nutricional.
La clorofila transporta oxígeno a las células y es un buen desintoxicante y regenerador. Así, activa el metabolismo celular, desintoxica el organismo, mejora el sistema inmunitario y la respiración, la resistencia y la capacidad regeneradora de las células. También potencia la salud y los procesos naturales de curación: estimula la formación de glóbulos rojos (es antianémica), ayuda a cicatrizar las heridas, depura la sangre, frena las infecciones, equilibra la relación ácido-base (nos ayuda a reducir la acidez) y previene la aparición de enfermedades graves, como el cáncer.
La clorofila es óptima para prevenir la enfermedad y mejorar la salud, y también puede usarse como complemento en el tratamiento de numerosos trastornos y enfermedades.
SALUD E HIGIENE NATURAL. LAS ENZIMAS
Entre sus numerosas propiedades, la clorofila ayuda a reducir el colesterol «malo» o LDL y los triglicéridos, equilibra la concentración de glucosa (es de gran importancia para los diabéticos), desintoxica, purifica la sangre, favorece la circulación y la actividad del corazón, reduce la hipertensión y ayuda a reducir los riesgos cardiovasculares. Además, es muy rica en antioxidantes.
La clorofila activa las enzimas imprescindibles (lipasa, amilasa, proteasa…) para una adecuada asimilación de nutrientes mediante su combustión, lo que permite convertirlas en energía. Recordemos que cada enzima posee una función específica en el organismo, y que entre sus funciones destacan la digestión de los alimentos que comemos y la eliminación de toxinas. Los brotes de semillas germinadas son muy ricos en clorofila y en enzimas vivas.
Los carotenos, un antioxidante presente en la clorofila, ayudan a digerir los alimentos y a evitar, entre otros trastornos, las flatulencias, el mal aliento y la pesadez estomacal. La clorofila también permite eliminar casi por completo el mal olor de heces y orina (aunque puede alterar un poco su color) y ayuda a la proliferación de bacterias benéficas en el colon. Además, estimula el buen funcionamiento de los intestinos, el hígado y los riñones, y la cicatrización y reparación de tejidos dañados. Y elimina hongos, bacterias y virus nocivos.
La clorofila tiene un gran poder antioxidante y regenerador, y estimula el buen funcionamiento intestinal
Hay que tener en cuenta que entre sus propiedades destaca su capacidad para desintoxicar el organismo, de forma sencilla, de restos de metales pesados (mercurio, cadmio, plomo, uranio…). Puede resultar tan desintoxicante que para algunas personas solamente con olerla les puede producir arcadas. Es algo que denota un grado de intoxicación personal proporcional al rechazo que provoca. En estos casos, como veremos, será conveniente comenzar a tomarla diluida en agua o junto con zumos de fruta o zanahoria, y aumentar gradualmente la concentración.
La clorofila estimula también la producción de estrógenos, por eso se dice que solo posee una única contraindicación: hay que evitar su exceso durante el embarazo o en épocas de lactancia.
ALIMENTOS CRUDOS… Y VERDES
En los últimos años se han llevado a cabo estudios exhaustivos en Estados Unidos sobre la relación entre enfermedades como el cáncer y los alimentos. Junto a otros importantes hallazgos, hoy se conoce, además de otras importantes virtudes, la fuerza antimutágena de la clorofila y sus propiedades para la prevención del cáncer. También se sabe que ayuda al buen funcionamiento de los riñones en su tarea de eliminación del exceso de líquidos y toxinas.
Hay que evitar el exceso de clorofila durante el embarazo o en épocas de lactancia
Como hemos dicho, en las mujeres estimula la producción de estrógenos, y también ayuda a prevenir y aliviar la presencia de coágulos, quistes ováricos y menstruaciones dolorosas, irregulares o demasiado abundantes.
En general, la clorofila ayuda a mantener una buena oxigenación celular y es un interesante aliado en el tratamiento de enfermedades e infecciones respiratorias. Contribuye asimismo a mejorar la absorción de calcio en el organismo y ayuda a su fijación en huesos y dientes.
Finalmente, es una ayuda adicional para curar infecciones e inflamaciones del oído interno, reducir las varices, eliminar infecciones vaginales, fortalecer las articulaciones, aumentar el rendimiento muscular y nervioso, y equilibrar el pH, entre otras virtudes rehabilitadoras.
ALIMENTOS RICOS EN CLOROFILA
Aunque todas las plantas tienen clorofila, cuanto más oscuro sea su tono de verde, mayores cantidades contiene. Entre las hortalizas y verduras más ricas en clorofila destacan:
• Acelgas.
• Alfalfa.
• Algas de mar y de lago, sobre todo las algas clorella (o chlorella, el alimento conocido más rico en clorofila) y espirulina.
• Apio.
• Berros.
• Brócoli: contiene mucha más clorofila y vitamina C que la coliflor.
• Canónigos.
• Cereales verdes, sobre todo el trigo y la cebada.
• Col.
• Coles de Bruselas.
• Coliflor.
• Espárragos verdes.
• Espinacas.
• Germinados (todas las semillas germinadas).
• Guisantes.
• Judías verdes.
• Lechuga.
• Nabos.
• Pepino.
• Perejil.
• Pimiento.
• Rábanos.
La clorofila es realmente muy eficaz en un sinfín de enfermedades, pero también como remedio preventivo, tanto para tratar desde un simple eccema hasta la curación de la piorrea de forma natural, pasando por casos de colon irritable, caries, artritis, gota, hemorroides, úlceras, mal olor corporal, hongos, resfriados, sinusitis, etcétera.
Ayuda a reforzar la memoria y, por sus propiedades antioxidantes, resulta muy útil para retrasar el proceso de envejecimiento y mejorar la calidad y apariencia de la piel.
Por eso conviene basar nuestra dieta habitual en los alimentos más ricos en clorofila, como las hortalizas y los vegetales, preferiblemente los de hoja verde, y de la agricultura ecológica. Los comeremos crudos en la medida de lo posible: con ello lograremos que nuestra mejor medicina sea lo que comemos.
Algas y clorofila
LONGEVIDAD
Un estudio realizado recientemente en Japón demostró que la gente vive más tiempo y se mantiene más saludable en las áreas donde se consumen algas en abundancia. Y que los casos de hemorragias cerebrales e hipertensión arterial son realmente raros en esas zonas.
Las famosas buscadoras de perlas de Japón y Corea, que se zambullen desnudas todo el año a grandes profundidades –incluso con más de setenta años de edad–, comen a diario algas wakame, nori e hiziki. Entre los japoneses el consumo regular de algas hiziki y arame asegura una complexión limpia, piel suave y tersa, y pelo brillante y espeso.
Estas «verduras del mar» son ricas en vitaminas, minerales, oligoelementos, proteínas y fibra, y sus propiedades se conocen en otras culturas desde hace miles de años. Sin embargo, aunque existen más de veinte mil especies y variedades de algas, solo se sabe de unas treinta comestibles y de utilidad en medicina y nutrición humana.
En todo caso, se trata de un alimento muy nutritivo y de gran riqueza en clorofila. Basta con una cucharada sopera diaria de algas para abastecer al organismo de los minerales y oligoelementos indispensables para el correcto metabolismo celular. Las algas son las verduras con el contenido en minerales y oligoelementos más elevado: son ricas en yodo, hierro, magnesio, calcio, fósforo y potasio, lo que las hace idóneas para remineralizar y fortalecer los huesos. También aportan zinc y silicio que, junto con el calcio, son imprescindibles para fortalecer los huesos, las uñas, la piel y el cabello.
Las algas poseen un 25% más minerales que la leche, no aportan calorías y contienen numerosas vitaminas
El yodo es difícil de obtener de cualquier otra fuente que no sea el mar, y las algas lo contienen en suficiente cantidad como para prevenir trastornos de tiroides como el bocio, que suele aparecer en zonas en las que la dieta es pobre en minerales o en productos marinos.
En cambio, la clorofila es muy rica en minerales y, en parte por ello, los jugos verdes y los alimentos ricos en clorofila producen en la sangre un efecto alcalinizante, y ayudan a depurar nuestro sistema, porque contribuyen a eliminar los efectos ácidos propios de la dieta moderna. Las algas poseen, por ejemplo, más de un 25% más de minerales que la leche, y no aportan calorías. Su contenido en grasas es bajo y sus carbohidratos no se absorben plenamente.
Las algas, verduras del mar por excelencia, contienen asimismo numerosas vitaminas: A, B, C, D3, E, K y pequeñas cantidades de vitamina B12, que es difícil de obtener en otros alimentos de origen vegetal, y por ello resulta muy importante para los vegetarianos. Por otra parte, las algas ayudan a disolver las grasas y los depósitos de mucus que aparecen en el organismo debido a un excesivo consumo de carne y productos lácteos. También poseen ácidos linoleicos y alfa linoleicos, que protegen la piel y las mucosas de la actividad de los radicales libres, por eso las algas actúan eficazmente contra el envejecimiento.
Una de las propiedades de las algas es propiciar la expulsión de metales contaminados, radiactivos y tóxicos. Ello se debe al ácido algínico, que es una sustancia pegajosa que sujeta sus células de forma compacta, capacitándolas para vivir en un ambiente de constante circulación de agua. Según estudios llevados a cabo en la Universidad de Montreal, hoy sabemos que este ácido puede combatir las toxinas de nuestro cuerpo y facilitar su eliminación de forma natural.
ENERGÍA LUMINOSA
Al igual que la fruta fresca o las hortalizas, las algas poseen sustancias que se encargan de captar la energía luminosa y aprovecharla por medio de reacciones fotoquímicas. Es decir, en algunas algas también se almacena energía luminosa (biofotones) que se transmite a las células de quien se alimenta con ellas, proporcionando una clara sensación de vitalidad y bienestar.
Todas las algas contienen clorofila y realizan la fotosíntesis según la cantidad y la calidad de luz disponible. A mayor profundidad, la luz solar penetra con más dificultad. A más de quince metros, todas las longitudes de onda larga (luz roja) son absorbidas por el agua, y quedan solo las longitudes de onda de tipo corto (luz verde o azul). El color del mar guarda relación con este último aspecto. Dependiendo de la profundidad, las algas pueden ser verdes, marrones o rojas. Generalmente, el alga verde crece en aguas poco profundas, la roja, en las zonas más profundas y la marrón, en el nivel intermedio. Esta relación entre el color y la profundidad es general, aunque hay excepciones.
Los vegetales marinos –y en esta propiedad no se parecen en nada a sus semejantes terrestres– crecen más abundantemente en aguas frías y durante el invierno. Los mares más fríos pueden albergar bosques frondosos y con numerosas variedades.
ALGAS EN LA NATURALEZA
El único factor restrictivo para el uso culinario de las algas es, probablemente, su dureza y sabor, ya que suelen ser demasiado insípidas en algunos casos.
Las algas de distintas partes del mundo presentan también diferentes cualidades, debido a que las aguas oceánicas poseen características distintas: mientras la kombu del océano Atlántico es generalmente de textura firme y de sabor más fuerte, la kombu del océano Pacífico es de textura suave y de sabor dulce.
Actualmente se puede encontrar una gran variedad de algas en herbodietéticas y establecimientos especializados en comida natural. Dichas variedades se distinguen en sabor, textura y color.
Así, por ejemplo, tenemos el sabor mineral picante del alga dulse (de característico rojo-púrpura), el agradable frescor de la wakame, la textura crujiente de la nori, el sutil dulzor marino de la kombu, la textura gelatinosa del alga agaragar y el ligero toque mineral del alga carragen (también conocida como «musgo de Irlanda»). Existe, asimismo, la ligereza del alga arame o el fuerte sabor de la hiziki.
BENEFICIOS DE LAS ALGAS PARA LA SALUD
• Revitalizan el sistema nervioso.
• Refuerzan los huesos.
• Ayudan a mantener un pH ligeramente alcalino en la sangre.
• Nos ayudan a depurar.
• Tonifican los riñones, centro de nuestra energía constitucional.
• Contrarrestan la radiactividad de los iones positivos de los aparatos electrónicos que utilizamos en nuestra vida diaria (como los teléfonos móviles).
CLORELLA Y ESPIRULINA, DOS ALGAS DE LAGO
En cuanto a las algas que crecen en los lagos, las hay verdiazules, entre las que destaca el alga AFA; verdes como la clorella, y azules, de las cuales la más conocida es la espirulina. Las solemos encontrar en forma de suplementos dietéticos. Por su importancia, vamos a ver las dos últimas.
Alga clorella
El alga clorella (Chlorella vulgaris) es un superalimento muy rico en clorofila (algunos autores aseguran que es la mayor fuente de clorofila del mundo), y alguna de sus variedades se está estudiando para el cultivo como microalga productora de nuevo combustible. Es una de las pocas algas comestibles que crecen en agua, y su clorofila, además de activar la depuración de la sangre, protege de los rayos ultravioleta, y es una posible fuente de vitamina B12 y de proteínas para los vegetarianos. Es rica en ácido fólico y hierro. El 82% de sus ácidos grasos son insaturados, que son los saludables.
El alga clorella previene gripes, resfriados y, en general, refuerza el sistema inmunitario, regula el sistema digestivo, elimina toxinas ingeridas en comidas poco inteligentes (alimentos con restos de fertilizantes de síntesis y similares), mitiga las alergias, fomenta el desarrollo muscular en niños y atletas, y aumenta el número de glóbulos rojos en sangre. Es rica en vitaminas del grupo B.
El Comité Olímpico Internacional reconoce que los deportistas que han tomado suplementos a base de clorella han mejorado sus marcas y han disminuido claramente el tiempo de recuperación. Y también existen estudios sobre el uso del alga clorella para contribuir a la erradicación del hambre en el mundo.
Alga espirulina
La espirulina (Arthrospira platensis) es una primitiva alga unicelular que crece espontáneamente en lagos o estanques, tanto salados como alcalinos. Su producción aún es limitada, pero se está empezando a cultivar en diversos países industrializados. Es perfectamente cultivable en determinados climas, como por ejemplo, el de la Península Ibérica (Sierra Espuña, Alhama de Murcia). También crece muy bien en el centro y el este de África (como en Burkina Faso), en zonas semidesérticas de Estados Unidos y Canadá, China y Japón, y en lagos mexicanos. Además, se reproduce por división celular, con lo que cada ejemplar es capaz de generar otro idéntico en siete horas.
La pregunta es inevitable: ¿por qué es tan cara? La respuesta puede estar en su limitada producción, pero esta va a crecer gracias a sus propiedades para la salud.
Posee un elevado contenido en proteínas y aminoácidos de fácil digestión y asimilación por el organismo. Es muy rica en vitaminas del grupo B, sobre todo B1 y B2 y, posiblemente, B12. Aporta también buenas cantidades de betacaroteno. Es rica en minerales: hierro, calcio y magnesio (y es baja en sodio).
La espirulina es recomendable en caso de anemia, para deportistas, en regímenes de adelgazamiento o en las dietas vegetarianas
El consumo de la espirulina es recomendable en caso de anemia (puesto que es rica en hierro); para los deportistas (por el gran contenido proteico); en los regímenes de adelgazamiento (aparte de su riqueza en nutrientes posee un efecto saciante), y también para personas vegetarianas (por su aporte en vitaminas del grupo B).
La espirulina se toma normalmente en comprimidos, por lo que no se aprecia su sabor, que puede evocar el de los berberechos. Lo usual es que se tomen unos 2-3 comprimidos con un vaso de agua, tres veces al día, 30 minutos antes de las comidas. Se puede disminuir la dosis recomendada, pero nunca aumentarla. Enseguida se notan sus resultados.
Se puede tomar durante períodos prolongados, por ejemplo durante cuatro trimestres, descansando un mes de cada tres. Pero hay quien toma desde hace años un comprimido cada día, como reforzante. Va muy bien para los deportistas o en caso de esfuerzo físico.
ALGAS EN LA COCINA
Montse Bradford, especialista en cocina energética, nos muestra (ver la página 169, «Bibliografía») que hay múltiples formas de integrar las algas a los platos que acostumbramos cocinar a diario: sopas, caldos, estofados, cocidos, paellas, ensaladas, platos con cereales o leguminosas salteados, con proteínas, fritas… E incluso, en el caso del agar-agar, en gelatinas y postres.
Como ya hemos dicho, las algas son un valioso alimento para todos los vegetarianos, y un gran beneficio para los países desarrollados, en donde la sobrealimentación es una amenaza para el equilibrio nutricional. Son tantas las ventajas que no deja de sorprender, desde el punto de vista de la alimentación y de la salud, que estos alimentos tradicionales no se hayan redescubierto antes.
Incluir un alimento tan nutritivo en la alimentación nos lleva a una breve reflexión sobre los alimentos crudos y cocidos, tal y como se muestra en el capítulo siguiente.
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