Kitabı oku: «Vivencias cantadas en prosas y relatos»
CÉSAR AUGUSTO PIRES TORRES
Vivencias cantadas
en prosas y relatos

Pires Torres, César Augusto
Vivencias cantadas en prosas y relatos / César Augusto Pires Torres. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-2456-0
1. Narrativa Argentina. 2. Relatos. I. Título.
CDD A863
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Índice
1 PRÓLOGO
2 MADRE
3 ROSEDAL DE PLEIN AIR
4 LOS PUEBLOS DEL TREN
5 VIDAS HUECAS
6 MI VIAJE A LA CHACRA
7 LOS BATRACIOS DEL FONDO
8 RÉQUIEM DESANIMADO
9 PREMONICIONES REACTIVAS
10 HISTORIAS SIN FIN
11 LUNA, LUZ DE VIDA
12 TIEMPOS
13 ÁNGELES DE GRETA
14 PERFUMES DE OCTUBRE
15 CREENCIAS
16 LA IGNORANCIA DE PRESUMIR SABER
17 SILENCIOS QUE GRITAN
18 ANÉCDOTAS LÍRICAS
19 AROMAS COLGANTES
20 ANGUSTIAS
21 SUEÑOS COMPUNGIDOS
22 CIEN PROSAS
23 TÁMESIS
24 MADRE SIN CORONA
25 NIÑO DE PRAGA
26 NATURALEZA TIESA
27 MENTE FLUCTUANTE
28 EL MOZART DE PAPO
29 HERMANDAD BUSCADA
30 PRIMAVERA
31 SONIDOS MUSICALES
32 ACUARELAS
33 INEXISTENCIA
34 LAS CASUARINAS
35 CRISPACIÓN NOCTURNA
36 AROMAS NACIENTES
37 AFECTOS CONFUNDIDOS
38 ANGUSTIA DE AMORES PERDIDOS
39 RINCÓN DE LAS CALAS
40 FUEGO DE MÁRMOL
41 PARQUE DE LAS CLIVIAS
42 VIVENCIAS VIVIDAS
43 AVATARES
44 FLOR DE NOCHE
45 FUTURO DEL PASADO
46 CONFUSIONES
47 AMORES
48 REGOCIJO
49 DÍAS GRISES
50 CONDUCTAS
51 SUFRIR
52 DULZURA DEL MAL
53 PALMERAS DE INVIERNO
54 LA LEJANÍA DE LO LEJOS
55 ORIGEN
56 LUNA
57 AMIGOS
58 PRESUNCIONES
59 RECUERDOS 13 de JULIO
60 MAESTRO
61 CONCIENCIA
62 AROMAS DE PLEIN AIR
63 SUBSISTENCIA
64 ESPEJO
65 VANIDADES
66 TORMENTA
67 IMPROPIO DE TU PROPIO YO
68 LA ROSA (A Ricardo Jaimes Freyre)
69 MENTE
70 EL AGUA
71 EL PARQUE
72 CARICIAS
73 EL CUARTO
74 SUEÑOS VIAJEROS
75 VERDE OSCURO
76 AMANECERES
77 FORMATO DE FAMILIA-28
78 CIUDAD DE LAS 7 PUNTAS
79 INCONGRUENCIAS
80 PASAJES
81 PAPO, MI PADRE
82 PERDIDAS
83 FALSA y CRUEL
84 SOLEDAD
85 LUZ ORIENTAL
86 OSCURIDAD DEL SOL
87 HONORABILIDAD DEL PECUNIO
88 LA MALDAD
89 OSCURIDAD
90 LAS BROMAS DE FREUD
91 SOLEDAD DE DICIEMBRE
92 LA QUE SE ARRASTRA
93 CASA PREFABRICADA
94 SONIDOS DE LA NOCHE
95 LA VIDA
96 PADRES. 4 DE AGOSTO
97 LÍNEAS ROJAS
98 SOLO YO
99 NADA
100 HOJAS CAÍDAS
101 ENCIERRO BUSCADO
102 Y CUANDO ME PREGUNTEN POR TI
103 TANIA
104 HIPOCRESÍA
105 CUANDO NO TIENES PASADO
106 SUFRIR
107 ELEVACIÓN
108 EL DOLOR FÍSICO DEL ALMA
109 SENTIRES
110 PROGRAMA INTOLERANTE
111 SALTOS DE LUNA
112 SOLEDAD DEL SILENCIO
113 INTOLERANCIA DE LO OPUESTO
114 OTOÑO DEL VERANO
115 CERRAR LO CERRADO
116 AROMAS DE MADAGASCAR
117 MI CASA, LOS BONDIS (Para Cheli)
118 MADRE DE CIUDADES
119 PUEBLO DEL SILENCIO
Landmarks
1 Table of Contents
A mis padres (†), a mis hermanos,
a Rosa y Claudio.
PRÓLOGO
Después de leer estos escritos, en forma de relatos y prosas, que hacen al bosquejo de vivencias del autor en sus distintas etapas de vida, se tendrá la sensación de haberse sumergido en un frenético viaje de imágenes, sentires profundos y experiencias múltiples.
Saber volcar, en algunos de ellos, las experiencias vivenciales con candor y de forma sublime y afectiva, al referirse a sus ancestros, enaltece a la familia. Múltiples recuerdos que proyectan a la formación humanística del ser, permiten, como el mismo título lo dice, una lectura alegre y cantada, especialmente en esos relatos con tinte descriptivo, tan llevaderos en su lectura.
Sin limitarse al humano, la referencia sobre actitudes diferentes e interacciones con cualquier ser viviente nos permite compenetrarnos con el resto de la naturaleza en evolución, como parte de sus vivencias. Al describir los sentidos como una verdadera gastronomía oriental, con distintos aromas, sabores y colores, nos permite palpar esa rica exuberancia natural.
En algunas partes nos presenta las distintas actitudes de vida del hombre para con el hombre mismo, sus conductas y ambiciones. Y nos introduce en los comportamientos de la psiquis humana, alteraciones compulsivas y viajes mentales oscuros, de una lectura compleja literalmente, dejándonos expuestos a una libre interpretación de sus textos. El hecho de que el autor sea profesional de la medicina le permite ahondar, muchas veces, en la verdadera mente enferma y brindarnos una descripción desde una óptica particular, por así decirlo, de cómo puede observarse la vida en sus distintos aspectos.
La espiritualidad y la idea de que todo se concentra en un solo ser superior, se expone a menudo, en momentos de búsqueda de justicia o sanación.
Varias referencias a distintos tipos de autores y escritores de otras índoles, hacen que el conjunto del texto sea interesante por las múltiples visiones que se les da a las distintas actitudes del ser humano y a la incidencia psicológica de sus comportamientos.
Claudio Roberto Vanni
MADRE
Recordar a mi madre en un día como hoy, muy joven ella, me dejó huérfano.
Intelecto de vida por la vida misma, unida a su genética emprendedora, de personalidades fuertes, construyó una formación familiar en una época inhóspita, machista. Papel femenino, defendiendo a sus hijos en todos los frentes. Su rigidez frontal, fue pocas veces reconocida. Tenacidad maternal, marcada con empuje, sobresalir en la vida para continuar adelante. Supieron aprovechar sus descendientes, aquellos que quisieron, en este ocaso de mi vida, el reconocimiento como fuimos educados. Formación cuasi victoriana si lo fue, solo para que no te detuvieras en el presente. No fueron tres sino cuatro los varones educados, decía mi padre. El camino era recto, no existían las curvas muchas veces no entendidas. Agradezco lo logrado en mi profesión humanista, con pesar del desarraigo obligatorio, su apoyo prusiano. Escribía desde lejos y me hacía sentir su mecanografía, “tu madre Benicia”. Gracias por lo que fui en la vida, por afectos genuinos, disfraz de rigidez que me empujó a subir ese pedestal. Los logros son para ti, presente, constantemente, en recuerdos de enseñanzas de vida, afecto de madre ejemplar que nos cobijó. Alguno tendrá que rendir cuentas ante el maestro, sus dichos y actitudes para con ella, somos lo que somos por esa escuela de madre que nos brindó: Hasta pronto, mamá.
ROSEDAL DE PLEIN AIR
Aromas profundos, se hacen conscientes por momentos, en ese aire etéreo en movimiento constante, sobre la verde alfombra donde cobran vida embriagante en su andar de colores, perfumes de rosas que parecen exultantes, apabullantes. Narcisismo al extremo en su andar perenne de eterna primavera, colores fluctuantes y perfumes en ese aire de Plein Air, donde todo es abrumador, con sus aromas y elegantes colores de rosales móviles, que cobran vida con esos pasos elegantes. Haciendo gala de su fugaz belleza, engalana la verde alfombra que la expone, regalando todo en su corto pasar. Es vida, la que brinda en su pequeño andar, en la exposición del parque, vidrieras de colores y perfumes de rosas que cobran movimientos en su brisa que caminan, y deslumbran aromas por doquier, para el disfrute de aquellos, que los observan en su pasar.
LOS PUEBLOS DEL TREN
Cuando los tiempos de instrucción anual finalizaban, venía el compás vacacional, como en un cuento de almejas. Me preparaba a partir en ese tren de vapor con sus múltiples estaciones de pueblos, donde las anécdotas vivenciales sobraban, aun hoy en mis recuerdos, aventuras de distintas índoles hechas reales, donde se acuñarían tiempos y noches largas para narrarlas. Emociones latentes en el recuerdo de ese niño engalanado de tantos sentires. Era de la mano de Irene, con quien veía los movimientos del tren que avanzaba por las múltiples estaciones de esos pueblos, con paisajes peculiares. Descubrimientos de vivencias marcadas en sus diferentes parajes. Sentir ese andar de máquina, con humos de nubes andantes y trajinar de sonidos, hacían fluir todos mis latidos de recuerdos emotivos. Tiempos vividos que se han ido de esa mano de Irene que acariciaba emociones de su nieto cada vez más sorprendido, hasta llegar a esa estación de pueblo cuasi dormido. Cuentos de almejas que serán revividos en los múltiples recuerdos muy sentidos. Años dorados que pasaron, donde aún persisten latidos
de la vida vivida.
VIDAS HUECAS
Placer eterno de la carne móvil, sin espiritualidad sentida, moviliza caminos sin latidos de existencia. Lo que brilla siempre brilla. Verás inmóvil, sin nada ese brillar, pecunio andante que desgasta la mente de la nada. Avaricia de quererlo todo, como en el cuento de Dickens. Vida sin latido, vida sin afectos sentidos, vida con alforjas llenas que suenan huecas. Todo finaliza cuando atraviesas el puente. Te despojarán del todo, finalizarás tu llenado de alforjas, partirás como viniste a la vida, observarás lo que alguna vez acuñaste. Ya no serán tuyas, como el hombre de lata, en la vista del arcoíris que solo quería un corazón. Entonces verás lo hueca que fue la vida. Te faltó corazón, sueños de alforjas que no finalizarán en su andar por la vida, ejemplos vivientes de errores cometidos, siempre repetidos, ejemplos no válidos. La vida hueca sin un corazón latiendo es solo acuñar
el tiempo perdido.
MI VIAJE A LA CHACRA
Con Percí muy temprano, aún de madrugada, partíamos para la chacra. Larga tenida en ese cabalgar. Atravesar selvas verdaderas, senderos pequeños con oscuridad de sombras arboladas, ruidos de selva tropical, chimpancés, aves múltiples y algún que otro felino, se escuchaban en tremendo silencio de ese monte puro, con su único caminar civilizado dado por el camino por seguir. Andar azaroso donde el horario marcado era el brillo solar que traslucía el verde fulgurante de la selva. Palpitaciones mías hacían de mi latir un ruido unido al unísono de lo que sonaba, adrenalina en su estado puro que me daba tensión, placer y curiosidad por esos andares de aventura con mis años de niño adolescente, que acompañaban al andar de Percí. Él, muy serio, desafiante y atento de su nieto inquieto. Al llegar nos esperaban con el almuerzo de los campos y sabores de la tierra auténtica nunca más repetida. El sol brillante sobre los maizales, ese era otro cantar. Era la hora del fantasma de la siesta, prendido a Percí, que solo sonreía con afecto al percibir mis sentires. Yo admiraba el ruido del silencio, el andar de la nada que sentía mi latir que él lo escuchaba. Atardecía, y el volar era de los pájaros y también la mía, porque una noche con doble silencio, no sé si lo habría soportado. Entonces la vuelta a la casa era obligatoria, así tuviera que cabalgar con la penumbra del poniente entre esos ruidos que la selva intensifica en el horario donde las aves buscan su pernoctar, dando su despedida del día con ese trinar más intenso que el amanecer. Apresuraba mi andar para que no oscureciera porque mi latir ya lo escuchaba mi abuelo Percí. La aventura del día había finalizado, hoy lo recuerdo con mis recuerdos, de que mi viaje a la chacra fue muy feliz.