Kitabı oku: «Sobre el combate»

Título original: On Combat. The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and in Peace.
Copyright © David A. Grossman
Published in agreement with the author, c/o baror international inc., Armonk, New York, U.S.A.
© De la traducción: Carlos Gual Marqués
© Editorial Melusina s.l.
www.melusina.com
El editor agradecerá que se le haga llegar cualquier comentario o sugerencia a la siguiente dirección de correo electrónico: info@melusina.com
Imagen de cubierta: Miembro del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional (gign). (Fred Dufour/afp/Getty Images)
Diseño de cubierta: Silvio García Aguirre
Reservados todos los derechos de esta edición
Primera edición digital: mayo de 2020
Corrección de galeradas: Albert Fuentes
eisbn: 978-84-15373-85-8
Al «hombre que pelea»
«En la batalla»
Y la vida es color y calor y luz
Y un deseo perenne por ellos,
Y muerto está aquel que no lucha
Y el que muere luchando se ha crecido.
El hombre que pelea arrebatará al sol,
Tomará el calor, y vida de la luminosa tierra,
Velocidad con los raudos vientos para correr
Y con los árboles para un renacimiento,
Y hallará, cuando la lucha termine,
Gran descanso y hartura tras la penuria.
Los mirlos le cantan: «Hermano, hermano,
Si esta fuera la última canción que cantaras,
Cántala bien, pues quizás no cantes ninguna más,
Hermano, cántala»
[...]
Y cuando estalla el momento del ardor,
Y todo lo demás desaparece,
Y sólo el gozo de la batalla
Toma su garganta y lo ciega.
[...]
La atronadora línea de la batalla se levanta,
Y la muerte gime y canta;
Pero el día lo agarrará con manos fuertes
Y la noche lo abrazará con suaves alas.
Julian Grenfell
Agradecimientos
Prólogo de Gavin de Becker
Introducción: Nuevos guerreros; nuevos paladines
I. La fisiología del combate: Anatomía del cuerpo humano en la batalla
1. El combate: la fobia universal
2. La cruda realidad del combate: lo que no oyes en las reuniones de veteranos
3. Sistema nervioso simpático y sistema nervioso parasimpático: las tropas de combate y mantenimiento del cuerpo
4. Miedo, activación fisiológica y rendimiento: las fases blanca, amarilla, roja, gris y negra
II. Distorsiones perceptivas en el combate: un estado alterado de conciencia
1. Ojos y oídos: exclusión auditiva, sonidos intensificados y visión de túnel
2. Piloto automático: «En realidad, no sabes que lo estás haciendo»
3. Una caja de sorpresas: claridad visual, el tiempo ralentizado, parálisis temporal, pérdida de memoria, disociación y pensamientos intrusivos
4. Pérdida de memoria, distorsiones de la memoria y el papel de la videograbación: Estás totalmente convencido de que ocurrió
5. El estudio Klinger: un estudio en paralelo sobre las distorsiones perceptivas
III. La llamada al combate. ¿De dónde sacamos a esos hombres?
1. Máquinas de matar: el impacto de un puñado de verdaderos guerreros
2. Inoculación de estrés y miedo: practicar para sentirse miserable
3. Tragarse las balas y seguir luchando: Nunca has vivido hasta que casi te has muerto
4. La decisión de matar: «Maté a alguien, pero alguien continuó viviendo»
5. Paladines modernos portadores del escudo: «Ve a contárselo a los espartanos...»
6. La evolución del combate: la ventaja física y psicológica que permite matar en la guerra y en la paz
7. La evolución del combate y el crimen violento interno
IV. El precio del combate: cuando el humo se disipa
1. Alivio, autoculpa y otras emociones: «Mi mundo se vino abajo»
2. Estrés, incertidumbre y los cuatro verbos: Hombre prevenido vale por dos
3. tept: Revivir el acontecimiento y huir del cachorro
4. Tiempo de curar: el papel de los debrifings de incidentes críticos para prevenir el tept
5. La respiración táctica y la mecánica del debriefing: separar la memoria de las emociones
6. Qué hay que decirle al veterano que regresa y qué hay que decirle a un superviviente
7. ¿No matarás? La perspectiva judeocristiana sobre matar
8. El remordimiento del superviviente: La vida y no la muerte, justicia y no venganza
Conclusión
Apéndice A: Los veintidós principios de Erasmo sobre cómo ser fuerte sin dejar de ser virtuoso en un mundo peligroso
Apéndice B: Asesores
Bibliografía
Agradecimientos
Porque tu monumento serán mis dulces versos,
Que ojos, aún no nacidos, un día leerán
Y las lenguas futuras comentarán de vos,
Cuando los que hoy respiren, estén ya todos muertos.
Shakespeare
Soneto lxxxi
Un santuario humilde
Estoy en la carretera casi trescientos días al año adiestrando unidades militares como, por ejemplo, los Boinas Verdes, Rangers, Marines, pilotos de combate y muchos otros, y cuerpos y fuerzas de seguridad, incluidos el fbi, atf, swat, chp, y rcmp,1 sobre la psicología y la fisiología del combate. Es un gran trabajo y me siento honrado y, a la vez, humilde de poder hacerlo. Les enseño y ellos me enseñan a mí, en un proceso infinito que siempre mejora en lo que supone un bucle que se retroalimenta. Acuñé el término «la mente a prueba de balas» para describir el corpus de material que no deja de crecer que les enseño a estos guerreros.
No alcanzo a comunicar mi gratitud por todos estos agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad, por los soldados y otros que estuvieron dispuestos a compartir detalles íntimos de sus experiencias en combate. Me proporcionaron las historias y los datos que conforman el corazón de este libro.
Realmente, somos pioneros en el nuevo campo de la «ciencia del guerrero».2 Al igual que los exploradores en un nuevo y vasto continente, podemos identificar la silueta general de las costas, algunos ríos principales y unas pocas cadenas montañosas destacadas. Algunas de las cosas que pensamos que sabemos serán objeto de refinamiento y desarrollo en los años venideros. Pero, a pesar de nuestras limitaciones actuales, sinceramente creo que las generaciones futuras lo considerarán como un renacimiento. El hombre ha estado en guerra durante miles de años, pero sólo ahora hemos descubierto la realidad del combate o nos hemos atrevido a hablar de ella. Ahora aprendemos sobre la exclusión auditiva (para la mayor parte de las personas en combate, los disparos se vuelven silenciosos), el tiempo ralentizado, la visión de túnel, la pérdida de control de los intestinos y de la vejiga, y la respuesta postraumática.
Nietzsche dijo: «El valor de muchos hombres y libros estriba en ... su capacidad de interpelar a todos para que hablen de sus cosas más íntimas y recónditas». El propósito de este libro es precisamente buscar estas cosas íntimas y recónditas, a fin de poder enviar guerreros a la batalla que han sido prevenidos y prearmados. Tal y como dijo Shakespeare: «Todo está preparado, si lo está nuestro ánimo».
Este libro difiere de mi libro anterior, Matar, en que se centra más en empoderar a los guerreros para que participen en el entorno tóxico, corrosivo y destructivo del combate. Hoy, más que nunca, necesitamos guerreros virtuosos y competentes que sirvan en nuestro ejército, cuerpos de policía y muchos otros ámbitos. Espero que este libro les ayude.
Pero también espero que haya muchas cosas en este libro que sean de provecho para los espíritus amables, decentes y exigentes del movimiento pacifista que han podido utilizar Matar para estudiar y entender la naturaleza de la batalla. Tal y como dije en aquel libro, nuestro objetivo no deben ser «ni juicios ni condenas, tan sólo el poder prodigioso de la comprensión». Tal y como lo describe el capellán Fred LaMotte:
No juzgues, tan sólo observa desde una conciencia tranquila que da testimonio, y las ilusiones se disolverán. Deja que la investigación y las palabras de los guerreros hablen por sí mismas.
Loren Christensen y yo somos guerreros, pero nos hemos esforzado en trabajar las palabras para que comuniquen nuestro reconocimiento respetuoso de los puntos de vista de otros. Nuestro objetivo estriba tanto en evitar causar daño al espíritu del guerrero amable que pretende entender el combate como ayudar a fortalecer los corazones de aquellos que tienen que ir al combate. En palabras de Alexander Pope:
Maldito sea el verso, por muy bien que discurra,
que pueda un hombre respetable trocar en mi enemigo.
Conocer la verdad sobre el combate resulta provechoso para los guerreros, para los ciudadanos que dependen de los guerreros y para aquellos que envían a los guerreros a la batalla. El combate no es antiséptico ni seco sino todo lo contrario: es un ámbito séptico y tóxico, bañado en lágrimas y sangre. Y cuanto mejor lo entendamos, más probabilidades habrá para buscar otras opciones para resolver los conflictos. Espero que este libro sirva para un propósito tan elevado.
Nada de lo que este libro contiene existiría sin el trabajo pionero de mis colegas dedicados a la ciencia del guerrero (muchos de los cuales menciono en el texto) y, lo que es más importante, el feedback constante, diario, proveniente de literalmente miles de guerreros a lo largo del decenio transcurrido tras la aparición de Matar. Reitero que nunca podré agradecérselo como es debido y a lo largo del libro he intentado ser merecedor de su confianza. Este trabajo no me pertenece a mí sino a ellos.
Muchos incidentes que relato en este libro tienen que ver con la pérdida de vidas: las vidas de amigos perdidas en combate y las vidas segadas en el cumplimiento del deber. Un veterano de Vietnam escribió una nota y la guardó junto a una vieja y desvaída fotografía en la que aparecía un joven soldado de Vietnam del Norte y una preciosa niña pequeña. La había tomado de la cartera de un hombre al que había matado en combate. Dos décadas más tarde, el veterano depositó la fotografía y la nota al pie del Memorial a los Veteranos del Vietnam en Washington D.C.:
He llevado tu fotografía en mi cartera durante veintidós años. Tan sólo tenía dieciocho años aquel día en que nos encontramos cara a cara en el sendero de Chu Loi, en Vietnam. Nunca sabré por qué no te cobraste mi vida. Me miraste durante tanto tiempo, armado con un AK-47 que, sin embargo, no disparaste. Perdóname por haber tomado tu vida, reaccioné de la manera en que me entrenaron para matar a los del Viet Cong ... A lo largo de los años he estado observándote en la fotografía y a la que debe de ser, imagino, tu hija. Y cada vez mi corazón y mis entrañas ardían de dolor y culpa. Hoy tengo dos hijas y veo en ti a un soldado valiente que defendía su patria. Y, por encima de todo, ahora puedo respetar la importancia que la vida suponía para ti. Supongo que esa es la razón de que pueda estar hoy aquí ... Debo dejar que la vida siga su curso y librarme del dolor y la culpa. Perdóname, Señor.
Ofrendas ante el Memorial
Desearía que este libro fuera un humilde santuario para todos los jóvenes guerreros de todos las épocas. Nunca sabremos de esos incontables y jóvenes hombres y mujeres que fueron de buen grado al corazón de las tinieblas, al ámbito tóxico, corrosivo y destructivo del combate. Este es mi humilde santuario para ellos y para todos aquellos jóvenes hombres y mujeres que van hoy en día y para aquellos que irán en los años venideros. Lo menos que podemos hacer por ellos es entender la naturaleza del combate y entender realmente qué es lo que les pedimos que hagan.
Dave Grossman
Teniente Coronel retirado del Ejército de los Estados Unidos www.killology.com
Con la colaboración de:
Loren W. Christensen
www.lwcbooks.com
Breve nota sobre el género
Las palabras sobre el combate y la mayor parte de los relatos bélicos se prestan a los ejemplos masculinos y al género masculino. Existen singulares excepciones a esta regla —algunas magníficas guerreras aparecen en este libro— pero, por lo general, los autores emplean el género masculino. Ello no significa en ningún caso que haya intención alguna de excluir a las mujeres de los honores inciertos del combate.
Gavin de Becker, autor del prólogo que acompaña a esta edición, está ampliamente reconocido como uno de los expertos estadounidenses más destacados en la predicción y gestión de la violencia. Autor de éxito, su primer libro, El valor del miedo, estuvo cuatro meses en la lista de los más vendidos de The New York Times. Su último libro es Fear Less: Real Truth About Risk, Safety, and Security in a Time of Terrorism. Sus libros han sido traducidos a trece idiomas. Gavin diseñó los sistemas de evaluación de amenazas que utiliza en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el U.S. Marshall Service y la cia. Fue nombrado en dos ocasiones para el consejo consultivo del Departamento de Justicia de Estados Unidos y sirvió dos mandatos en el consejo consultivo del gobernador en el Departamento de Salud Mental de California. Es cofundador de la ong Victory Over Violence y fue presidente del consejo consultivo del Domestic Violence Council. Es profesor titular de la School of Public Policy and Social Research de la Universidad de California en Los Ángeles. Participa activamente a favor de las familias afectadas por la violencia y ha aparecido como invitado en varias ocasiones en el Oprah Winfrey Show, 60 Minutes, Larry King Live, 20/20, y en las páginas de Time, Newsweek, The New York Times, etc. Es Senior Advisor en la Rand Corporation para asuntos relativos a la seguridad pública y justicia. (www.gavindebecker.com)
1 Salvando el fbi, de todos conocido, los acrónimos corresponden, respectivamente a: Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) dependiente del Departamento de Justicia de Estados Unidos, California Highway Patrol, y The Royal Canadian Mounted Police. En lo sucesivo, salvo que se indique lo contrario, todas las notas son del traductor.
2 Término que, en inglés, se utiliza con el permiso de ppct Management System.
Prólogo de Gavin de Becker
Dave Grossman es el mayor experto en un asunto ante el que casi todas las personas retroceden; también es un asunto con el que la gente se encuentra cada día: matar. Los lectores de su gran libro, Matar, experimentaron algo poco común: un vistazo sobre lo que somos y cómo funcionamos, en lo mejor y en lo peor. Somos compasivos y violentos; somos humanos y animales; somos protectores y asesinos. Ningún otro libro había sido capaz de obviar la política y los juicios para revelar de forma tan efectiva —con un detalle científico preciso— qué ocurre cuando un ser humano mata a otro.
Para los militares y los agentes de policía, el trabajo de Dave lo cambió todo. Matar se convirtió en un texto fundamental en la Academia del fbi, en West Point y en cientos de departamentos de policía y organizaciones militares, así como en universidades como la de Berkeley. Matar también fue propuesto al premio Pulitzer.
Ahora bien, ¿cómo consigues que West Point, la Academia del fbi y Berkeley estén contentos con el mismo libro? Pues, simplemente, diciendo la verdad. Y eso es lo que Dave Grossman hace.
Ahora, con Sobre el combate, Dave Grossman y Loren Christensen se adentran más allá de los viejos horizontes de la historia, la psicología y la fisiología y nos traen de vuelta perspectivas fundamentales. Este libro fascinará a todo tipo de lectores, aunque sus perspectivas quizás sean de mayor interés para líderes militares, psicólogos, investigadores y hombres de Estado. Sin embargo, para los guerreros hay mucho más que información en juego: los guerreros aprenderán a continuar incluso después de ser alcanzados por un disparo y a preparar la mente y el cuerpo para sobrevivir sin aceptar la derrota. Así que el conjunto de enseñanzas de este libro equivale a una armadura moderna.
Los agentes de policía y los soldados ya saben mucho sobre cómo mantener la preparación física, pero lo primero que tiene que estar adecuadamente preparado es la mente; la mente que controla manos, brazos, vista y oído. Sobre el combate nos enseña cómo responde el cuerpo a un combate letal; lo que le ocurre a tu flujo sanguíneo, tus músculos, tu juicio, tu memoria, tu visión y tu oído cuando alguien intenta matarte. Y aprenderás qué supone realmente matar a un ser humano, lo que sientes después de disparar a alguien, lo que sentirías una hora más tarde, un día más tarde, un año más tarde.
Dave enseña a los agentes de policía y a los soldados que «al igual que un bombero tiene que saberlo todo sobre el fuego, vosotros tenéis que saberlo todo sobre la violencia». De hecho, los guerreros han adquirido un gran conocimiento sobre la violencia, pero muchos la adquirieron en situaciones de peligro. Y demasiados fueron los que no sobrevivieron a la academia letal del combate. Este libro hace de los guerreros pasados nuestros profesores. Y una lección interesante es que, a veces, nuestros cuerpos son más sabios sobre el combate que nuestras mentes.
Tenemos un cerebro que fue puesto a prueba en el entorno salvaje hace millones de años. Yo lo llamo el cerebro salvaje para diferenciarlo del cerebro lógico que tanta gente admira. Poco puede hacer este último por ti una vez que la situación se vuelve crítica. El cerebro lógico es lento y no muy original. Está cargado de juicios, le cuesta aceptar la realidad y gasta energía valiosa pensando en cómo tendrían que ser las cosas, solían ser o podrían ser. El cerebro lógico se rige por límites muy estrictos y leyes que desea obedecer, mientras que el cerebro salvaje no obedece a nada, no cumple con nada, no responde ante nadie y hace lo que sea necesario. No está aprisionado por las emociones, la política, la urbanidad y, a pesar de lo ilógico que parece muchas veces, es, en el orden natural de las cosas, completamente lógico. Simplemente, no tiene ningún interés en convencernos de nada mediante la lógica. De hecho, durante el combate al cerebro salvaje le importa un comino lo que estemos pensando.
En una situación ideal, el cerebro salvaje nos ayuda a recibir el recurso más poderoso que la naturaleza nos ha brindado: la intuición. La raíz de la palabra intuición, tuere, significa «guardar y proteger», y eso es exactamente lo que puede hacer por nosotros, sobre todo si está preparado con información exacta y relevante. Por ejemplo, el valor es por lo general la estrella de las historias bélicas, pero también el miedo hace grandes cosas en el combate. El miedo prepara al cuerpo para la acción al incrementar el flujo sanguíneo en los brazos y piernas. El ácido láctico se calienta en los músculos y nuestra respiración y los latidos del corazón adquieren más fuerza. La mayoría conoce la adrenalina, pero el miedo proporciona otro increíble compuesto químico para incrementar nuestras posibilidades de supervivencia: el cortisol. Éste ayuda a que la sangre coagule más rápido en caso de sufrir un corte.
El cuerpo también puede reaccionar al combate de una forma que no sea de ayuda. Los guerreros pueden sufrir problemas de vista, de juicio o de oído, o pueden experimentar una reducción de la habilidad motriz —y, probablemente, experimentarán todos estos trastornos durante el combate— a menos que la mente y el cuerpo estén integrados. Y aquí es donde Sobre el combate realiza su mayor aportación. Por el hecho de enseñar a los guerreros lo que deben esperar, Dave y Loren proporcionan un recurso totalmente nuevo a aquellos a los que les pedimos que luchen por nosotros; y no se trata simplemente de una habilidad para luchar incrementada. Sabiendo cómo dominar y gestionar las reacciones a menudo contraproducentes del cuerpo, muchos más guerreros tendrán la entereza para simplemente evitar el combate. Podrán tomar decisiones en vez de quedar a merced de la montaña rusa fisiológica durante el combate.
Los conceptos que se tratan en este libro pronto llegarán a los millones de agentes de policía y militares de todo el mundo, y agradezco la oportunidad para poder poner por escrito lo que el lector dirá dentro de unas pocas páginas: gracias, Dave y Loren, por este profundo regalo.