Kitabı oku: «La manifestación de la velocidad de desplazamiento en el tenis»
La manifestación
de la velocidad
de desplazamiento
en el tenis
Un enfoque global
La manifestación
de la velocidad
de desplazamiento
en el tenis
Un enfoque global
David Suárez Rodríguez
Profesor de Teoría del Entrenamiento, Técnica y Táctica,
Federación Asturiana de Tenis.
Entrenador Nacional de Tenis.
Entrenador Nacional de Atletismo.

Diseño de cubierta: David Carretero
© 2017, David Suárez Rodríguez
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Primera edición
ISBN: 978-84-9910-573-4
ISBN EPUB: 978-84-9910-689-2
BIC: WSJR2
Fotocomposición: JAZ Editors, S.L.
Índice
Prefacio
Agradecimientos
CAPÍTULO 1
Introducción a la complejidad del tenis y el entrenamiento de la velocidad
CAPÍTULO 2
La velocidad en el tenis. Conceptos básicos
Manifestación de la velocidad en el tenis y su papel en el rendimiento
Aproximación al comportamiento muscular
CAPÍTULO 3
Carga y principios de la preparación de la velocidad
Adaptaciones y carga de entrenamiento para la velocidad
Principios del entrenamiento de velocidad
CAPÍTULO 4
Vías de mejora de la velocidad en el tenis
Factores técnicos en la manifestación de la velocidad en el tenis
Co-autor: Sofía Argüelles Cienfuegos
Elementos prácticos de la estructura de los movimientos para el entrenamiento de la velocidad mediante la técnica
Técnica y comportamiento muscular
Errores más frecuentes
Conclusiones
Factores psicológicos en la manifestación de la velocidad en el tenis
Anticipación-toma de decisiones y manifestación de la velocidad
Atención-concentración y manifestación de la velocidad
Activación-intensidad y manifestación de la velocidad
Confianza-autoestima y manifestación de la velocidad
Estrés-ansiedad y manifestación de la velocidad
Relación entre factores psicológicos y factores condicionales determinantes en la velocidad. Elementos prácticos
Conclusiones
Factores de la resistencia en la manifestación de la velocidad en el tenis
Relación entre resistencia y velocidad en el entrenamiento
Conclusiones
Factores de la flexibilidad en la manifestación de la velocidad en el tenis
Requerimientos y tipos de flexibilidad
Manifestación de la flexibilidad en el tenis
Conclusiones
Factores neuromusculares en la manifestación de la velocidad en el tenis
Especificidad de las adaptaciones
Características del entrenamiento de la fuerza
Conclusiones
CAPÍTULO 5
Medios de entrenamiento de la velocidad en el tenis
Sistemas con cargas: entrenamiento de fuerza máxima explosiva
Sistemas con cargas: entrenamiento de fuerza con carga media explosiva-potencia
Sistemas de entrenamiento de fuerza con carga baja. Fuerza-velocidad
Sistemas y medios de entrenamiento de la fuerza-velocidad específica
Sistemas y medios de entrenamiento de la sobrevelocidad específica
Sistemas de entrenamiento del ciclo estiramiento-acortamiento
Sistemas de potenciación aguda de la fuerza explosiva y la velocidad
Sistemas de entrenamiento de la velocidad desde la flexibilidad
Sistema de entrenamiento de la fuerza-técnica para la velocidad de desplazamiento
Sistemas de entrenamiento de la velocidad desde los factores psicológicos
Formas de entrenamiento complejo
Entrenamiento del core
CAPÍTULO 6
Programación y planificación de la velocidad desde una perspectiva global
Propuesta de sistemas de planificación
Propuesta de programación y planificación de pretemporada
Programación y planificación entre competiciones
Preparación de la velocidad a lo largo de las diversas etapas de formación del tenista
CAPÍTULO 7
La mujer y la manifestación de la velocidad
Factores diferenciales en la mujer
Conclusiones
CAPÍTULO 8
Nutrición, ayudas ergogénicas y velocidad
Co-autor: Santiago Piquer Morató
Estrategias indirectas
Estrategias directas
Conclusiones
CAPÍTULO 9
Prevención de lesiones y velocidad
Entrenamiento de la velocidad y riesgo de lesión
Elementos preventivos de programación y planificación
Conclusiones
Sobre los autores
Prefacio
Existe una antigua polémica entre los técnicos defensores del entrenamiento basado en la experiencia y los que defienden el uso exclusivo de los resultados que aporta el estudio científico. Sorprendentemente, este enfrentamiento entre la práctica y la ciencia sigue produciéndose en la actualidad. Aún se puede escuchar a todo tipo de gente, sobre todo a técnicos deportivos, decantándose de forma dogmática hacia uno u otro postulado. En mi opinión, la lectura de artículos y libros especializados o la realización de investigaciones no es la forma de conocer toda la verdad, pero sí de dar luz y proporcionar contenido y objetividad a los conocimientos sobre el entrenamiento deportivo. La experiencia del día a día o los resultados positivos de unas prácticas concretas tampoco arrojan axiomas, pero aportan un conocimiento que, como ya defendía Rousseau en su Emilio, tiene un especial peso y significancia en nuestra formación.
A mi entender resulta una discusión absurda pues todo forma parte de un proceso complejo, el de la preparación del deportista. Este proceso requiere de lo investigado y de lo experimentado personalmente, de lo escrito y de lo contado verbalmente. La experiencia que se transforma según cambian los jugadores, pero también la propia evolución, aportan conocimientos no exclusivos pero sí imprescindibles. A su vez, resulta enriquecedora la lectura de esos artículos que acaban con una posible conclusión final y de otros que señalan hacia una dirección distinta, si no opuesta.
Otra discusión estéril es la de otorgar grados y porcentajes de importancia a uno u otro factor de influencia en el deporte por la imposibilidad de aislarlos, pero especialmente por el error que esto supondría de poder hacerse. En realidad, no debemos centrar la atención solo en uno o varios factores decisivos, ni tampoco en la supuesta suma de ellos.
Toda esta complejidad se ve especialmente reflejada en un deporte como el tenis, en que existen múltiples factores que pueden determinar el rendimiento, pero que nunca se presentan de forma aislada o pura. Por ello, quizás me ha animado de forma muy especial a escribir esta obra la propia conexión sufrida entre la práctica del día a día, la observación de los grandes jugadores y de los no tan grandes, junto con la lectura sobre los procesos biológicos y conductistas y las teorías más cognitivistas. Y aunque solo se trate de parte del proceso de aprendizaje personal, todo ello me dirige hacia una conclusión, al menos provisional: el elemento más determinante en la preparación del tenista no es la técnica, ni la táctica, ni los procesos mentales o condicionales, sino el logro de una sinergia lo más óptima posible. Este debe ser nuestro principal objetivo, otorgando la máxima atención a la complejidad y las características propias del deporte, de sus competiciones y de la situación de nuestros jugadores.
Ahora bien, para seguir avanzando, al igual que para programar o planificar, podemos, y quizá debemos partir de algo previamente elaborado como es la existencia de diversos factores diferenciales. Al afrontar el tema de la velocidad en el tenis, por un lado he tratado de limitar al máximo la cuestión, centrando toda la atención tan solo en la velocidad de desplazamiento y, a su vez, he intentado afrontar esta cuestión con amplitud. Amplitud en cuanto afrontar su complejidad, entendida esta no en su acepción de difícil sino de multifactorial.
Sin embargo, no es un intento ambicioso por establecer una teoría sobre la complejidad en el tenis sino, por el contrario, de profundizar en los diversos factores que pueden tener un efecto sustancial en el rendimiento. A lo largo del libro se intentará ir reflejando esta complejidad, el efecto de la velocidad en diversos elementos y cómo cada uno está influido por otros que se irán tratando durante los diversos capítulos.
Agradecimientos
A mi padre Eduardo por ser la persona que más me apoyó en mi carrera profesional, y el referente en mi forma de ver la vida. Gracias, tus enseñanzas me han hecho la vida habitualmente más difícil pero mucho más digna.
A mi madre Covi por ser mi modelo como buena persona.
A mi hermana Nana, mis sobrinos Luci y Edu y mi cuñado Carlos.
A mis maestros Javier Duarte, Antonio Capella, Renato Olaondo, y muy especialmente a Juan Vigón.
A Carlos Manero y Pilar García, esos dos grandes fisioterapeutas de Santiago de los que aprendí todo lo que pude.
A Julia por compartir tantas cosas…
La manifestación
de la velocidad
de desplazamiento
en el tenis
Un enfoque global
CAPÍTULO 1
Introducción a la complejidad del tenis y el entrenamiento de la velocidad
«El todo es más que la suma de las partes.»
ARISTÓTELES (384-322 a. de C.)
«El todo es diferente de la suma de las partes.»
KÖHLER (1887-1967)
EL tenis presenta una gran variabilidad, tanto en su dinámica durante el juego como en su posible preparación. Sin embargo, no se trata de una situación caótica con infinidad de formas iniciales, sino que presenta un inicio de cada unidad de juego en circunstancias conocidas, así como un número de situaciones que se repiten, y mediante su conocimiento se podrá actuar sobre el conjunto de finales posibles. La complejidad del juego está clara por haber una incertidumbre, pero esta no es total y, de hecho, las situaciones de desorden total no provocan procesos complejos (Gell Mann, 1995) que permitan producir inferencias.
Incluso la duración de un partido, que no está determinada y de hecho no tiene límites salvo en los tiempos de descanso, tendrá diversos análisis que interrelacionarán de forma diferente desde el punto de vista de la presencia de fatiga, del comportamiento mental o de la manifestación de la velocidad. Así, podrán ser relevantes los siguientes tipos de duración:
■Duración de un punto: se relacionará esta duración con la intensidad, forma de juego o grado de estrés.
■Duración de una sucesión de puntos: lo importante para la dinámica del juego, desde el punto de vista de su complejidad, será la sucesión de unos puntos de elevada intensidad física y mental.
■Duración real de juego: será el tiempo de juego sin contar pausas. Aunque varía, por ejemplo, según el tipo de jugador y el partido, suele ser entre un 20% y un 30% del tiempo total.
■Duración total: se trata del tiempo total incluyendo recuperaciones y descansos largos. Tiene una gran importancia en las destrezas motoras, en la velocidad de juego y en el rendimiento mental. Según sea, podrán intervenir factores como un mayor riesgo de producirse una hidratación insuficiente, una depleción importante de glucógeno, un incremento de la lipólisis y proteólisis y conllevar la necesidad de modificar estrategias nutricionales.
■Duración del descanso: la relación trabajo/recuperación, tiene una enorme importancia en el entrenamiento, por lo que parece lógico que la relación que se va presentando durante todo el partido sea un factor a tener en cuenta. En ocasiones, con algunos jugadores sería interesante actuar sobre los períodos de descanso, tanto para mejorar la recuperación como para lograr una buena activación y concentración.
Por supuesto, las diferentes duraciones están relacionadas entre sí: los puntos o sucesiones de puntos constituyen la duración real de juego, y junto a esta y los descansos, la duración total. Esta duración total influirá en el tiempo jugado, y ambos en la intensidad y nivel del juego de los puntos y sucesiones de puntos.
La intensidad, a su vez, depende de las direcciones, ángulos, alturas y profundidad de los golpes, pero si nos limitamos a la velocidad de juego, serán determinantes lo pronto que se golpee la pelota y la velocidad que se logre con los golpes, aumentándose la densidad de golpes y reduciéndose el tiempo disponible para desplazarse. La velocidad durante el juego está muy unida a la idea de intensidad en toda su dimensión, y la capacidad de jugar a elevadas velocidades será el fruto de tener una gran capacidad de manifestarla.
La velocidad resulta una cualidad determinante a la hora de poder desarrollar grandes intensidades de juego. En algunos casos, la velocidad de ejecución resulta el criterio de eficacia principal (Verkhoshansky, 1996, 2002). Sin embargo, es frecuente que se la considere una cualidad formada por otras cualidades básicas, principalmente la fuerza; una capacidad constituida por factores condicionales y coordinativos que habitualmente se presenta en íntima relación con la fuerza rápida.
Tabla 1–1Visión de la complejidad del ser humano y el tenis
| HumanoSistema hipercomplejo → Sistemas interrelacionados entre sí y con el medio |
| TenisActividad compleja → Diferentes factores interrelacionados entre sí y con el oponente |
Tradicionalmente se la ha considerado una cualidad muy determinada por los factores hereditarios, lo que resulta cierto solo en parte pues depende sustancialmente de las características del sistema nervioso y de la distribución fibrilar. No obstante, la entrenabilidad de las diferentes manifestaciones de la fuerza y la complejidad del tenis, permite entrenar la velocidad por diversas vías. Al mismo tiempo, estas vías se pueden relacionar buscando sinergias positivas que permitan multiplicar las mejoras y lograr que sean más significativas. Dichas vías pueden abarcar las capacidades condicionales y coordinativas, pero también la técnica y los diversos factores psicológicos (tabla 1-1).
La velocidad se manifestará, en relación a la técnica, mediante la forma de desplazarse por la pista y de golpear la pelota, y a la táctica y sistema de juego, siendo la velocidad y el tipo de entrenamiento para incrementarla diferentes según se esté utilizando para dominar el juego o para defenderse y contraatacar (fig. 1-1). Así, si el jugador está en situación ofensiva llevará a cabo movimientos predominantemente muy cortos con acciones explosivas y breves, mientras que si se encuentra en situación defensiva, los desplazamientos y el tiempo de recorrido serán mayores. Al mismo tiempo, la intensidad de juego se verá influida por otros factores como los psicológicos, la fuerza y la presencia de fatiga.
A la hora de enfocar la preparación global de un tenista, las adaptaciones que se producen con estímulos generales en todos los sistemas serán suficientes en los estadios iniciales de la formación de un jugador. En el tenis, además, siempre habrá un elevado componente de juego específico que complementará la preparación en todas las fases de la formación. Sin embargo, cuando los niveles son altos o muy altos y para obtener progresos más sustanciales, se debe realizar una orientación con cargas y ejercicios mucho más especializados.
Diversos estudios señalan cómo las diversas características fisiológicas y mecánicas de las tensiones musculares orientan y regulan los efectos del entrenamiento (Bosco, 2000; Gardiner, 2001). La especialización se hace cada vez más importante según aumenta la maestría deportiva, pero no debemos olvidar la importancia que tiene también la práctica, como mínimo orientada y significativa, en las fases sensibles y a edades tempranas. La especialización debe enfocarse a provocar adaptaciones en los órganos decisivos para los diversos procesos que determinan el alto rendimiento, por lo que las cargas deben estimular el desarrollo de estos de una forma premeditada.

Figura 1-1 Cristina Sánchez. El tenis y los deportes de equipo tienen elementos motores y metabólicos que se presentan de forma compleja con el resto de factores.
Se ha confirmado mediante dinamometría y electromiografía que según sea el movimiento serán activados unos u otros músculos, pero también que dentro de los mismos músculos se producen mayores o menores tensiones según sean las acciones, aunque tengan grandes similitudes. En el ámbito del entrenamiento de la fuerza, se ha comprobado que pequeñas variantes en los movimientos producen modificaciones en las activaciones de los músculos, cogiendo mayor relevancia uno u otro, e incluso estableciéndose diferencias a nivel de los vientres y porciones musculares (Boeckh-Behrens y Buskies, 2005). Por lo tanto, los músculos se comportan de forma diferente según sea la acción con todas sus características: intensidad, orientación, continuidad en dirección y velocidad, grado de incertidumbre, etc.
La especialización debe buscar también la capacidad de ejecutar las acciones específicas propias del deporte y no otras, aunque en ocasiones se producirán mejoras colaterales. No se trata solo de trabajar muscularmente o metabólicamente de una forma específica, sino de preparar la funcionalidad de todo el organismo, pues la fuerza o el consumo de oxígeno no garantizan la manifestación de estos factores al máximo nivel de su potencialidad. Para Zhelyazkov (2001), la adecuada preparación especial será la forma de desarrollar de forma óptima la potencialidad del jugador.
Por lo tanto, el entrenamiento deberá ser funcional, entendido como aquel que está encaminado a proporcionar adaptaciones útiles para la manifestación durante el juego; específico, por respetar la estructura externa e interna del movimiento, y cognitivo, por presentarse en mayor o menor grado una consciencia de las tareas con diversas tomas de decisión.
Podemos afirmar:
■La necesidad de tener un enfoque específico o al menos orientado o dirigido en la preparación de la velocidad.
■Esta especificidad nos llevará a un enfoque global a la hora de preparar la velocidad del tenista.
■La importancia de llevar a cabo cargas significativas en magnitud, orientación y carácter.
■Respetar la complejidad e interrelación de los diversos factores.
■Diseñar una programación y planificación adecuada para proporcionar las sinergias que completen la unidad funcional de la preparación del tenista.
Este enfoque busca cumplir algunos de los principios ya clásicos del entrenamiento (tabla 1-2), si bien bajo una visión donde el individuo y su especialidad marcarán el proceso y será el jugador el principal motor del mismo. Se pueden escoger infinidad de ellos, pero básicamente nos centraremos, por su repercusión y operatividad, en la individualidad, especificidad, gradualidad, globalidad y complejidad.
Tabla 1–2Principios clásicos del entrenamiento
| ■Individualidad■Especificidad■Gradualidad-progresividad-heterocronía■Globalidad■Complejidad■Variabilidad■unidad funcional■Sobrecarga■Continuidad |
Tabla 1–3Factores determinantes en el juego y relación con la velocidad
| Capacidad de anticipación■Anticipación respecto a la pelota■Anticipación al programa de movimiento■Anticipación al desarrollo de las situaciones de juego |
| Capacidad de decisión■Desarrollo espacio-temporal■Elección de movimientos de desplazamiento■Elección de movimientos de golpeo |
| Disposición a asumir riesgos■Cambios de las tácticas■Cambios en la posición■Golpeos y tácticas arriesgadas |
| Rapidez de actuación■Movimientos acíclicos y segmentarios■Movimientos acíclicos de cadenas musculares■Movimientos acíclicos de todo el cuerpo |
| Destreza técnica y movilidad en relación a la pelota■Coordinación espacio-temporal de los movimientos en relación a la pelota■utilización de efectos y trayectorias eficaces en relación a situación y oponente■Experiencia motora |
Adaptada de Müller y cols., 1996.
La búsqueda de la funcionalidad del entrenamiento determina la necesidad de entender la complejidad y su preparación, para ello adaptaremos algunas de las ideas sobre las características del juego propuestas por Morin (1994) para los deportes de equipo (citado en Martín Acero y Lago Peñas, 2005):
■Sistemático: el juego y la globalidad de la preparación conllevan cualidades nuevas. Las situaciones nuevas o sorpresivas son especialmente relevantes para este principio.
■Bucle retroactivo: cada causa provoca diversos efectos y estos, a su vez, actúan sobre la causa, como ocurre en la marcha del tanteo durante el juego y en los errores continuados o graves, actuando sobre las decisiones posteriores, la confianza, atención, procesos coordinativos, capacidad de activación muscular y velocidad de movimientos.
■Bucle recursivo: el juego y el estado de forma son causas y efectos al mismo tiempo, que se relacionan de forma continuada. Se producen situaciones duales cada punto, y al mismo tiempo una relación interna en el mismo jugador.
Nuestra intención como preparadores deberá ser reducir la incertidumbre y buscar las posibles claves que proporcionen un orden y una dinámica del juego, sin olvidar que los problemas tienen siempre más de una solución (tabla 1-3).
Referencias bibliográficas
Antich X. Introducción a la metafísica de Aristóteles. El problema del objeto en la filosofía primera. Barcelona: PPU; 1990.
Boeckh-Behrens WU, Buskies W. Entrenamiento de la fuerza. Barcelona: Paidotribo; 2005.
Bosco C. La fuerza muscular. Aspectos metodológicos. Barcelona: Inde; 2000.
Gardiner P. Neuromuscular Aspects of Physical Activity. Champaign (IL): Human Kinetics; 2001.
Gell Mann M. El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y en lo complejo. Barcelona: Tusquets; 1995.
Martín Acero R, Lago Peñas C. Deportes de equipo. Comprender la complejidad para elevar el rendimiento. Zaragoza: Inde; 2005.
Morin E. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa; 1994.
Müller M, Gert Stein K, Konzag K, Konzag I. Balonmano. Entrenarse jugando. Barcelona: Paidotribo; 1996.
Sambrin M. La psicología de la Gestalt. En: Legrenzi P, editor. Historia de la psicología. Barcelona: Herder; 1986. p. 113-49.
Verkhoshansky Y. Principios para una organización racional del proceso de entrenamiento dirigido a desarrollar la velocidad. Desarrollo de la velocidad. Congreso EACA. Centro de documentación. Real Federación Española de Atletismo; 1996.
Verkhoshansky Y. Teoría y metodología del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo; 2002.
Zhelyazkov T. Bases del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo; 2001.
CAPÍTULO 2
La velocidad en el tenis. Conceptos básicos
LA velocidad se puede definir como la capacidad de realizar movimientos en muy poco tiempo. Sin embargo, algunos autores consideran que se debe diferenciar entre la rapidez, que está íntimamente relacionada con los procesos nerviosos excitatorios e inhibitorios, y la velocidad, que se situaría como un componente de la rapidez y sería la capacidad de desplazarse en un breve espacio de tiempo (v = e/t) (Zhelyazkov, 2001). La rapidez es una propiedad del sistema nervioso manifestada en las reacciones motoras y frente a movimientos muy simples sin sobrecargas (Verkhoshansky, 2002). La rapidez, por ejemplo, se puede producir durante el movimiento corporal al ejecutar los golpes de fondo y durante la acción del brazo al sacar. Al manifestarse la velocidad durante el juego, se englobarían también, y en íntima relación, los procesos de rapidez. Aquí nos centraremos en la velocidad manifestada en el desplazamiento durante el juego.
Según los requerimientos, podemos diferenciar la velocidad de movimientos sin apenas carga, como la frecuencia de movimientos o la velocidad de reacción, o algunos casos de carreras asistidas que tendrán muy poca relación con la fuerza explosiva, y la capacidad reactiva, la cual se manifestaría en la velocidad cuando se tiene una resistencia que vencer, como una carga externa o el propio cuerpo. Grosser (1992) sostiene que la velocidad es una cualidad psicomotora en la que, mediante procesos cognitivos, volitivos y de funcionalidad del sistema neuromuscular, el individuo logra una velocidad máxima de reacción y de movimientos.
La velocidad de desplazamiento resulta una cualidad derivada principalmente de la regulación del movimiento dependiendo de factores neuromusculares. La importancia de la tensión en cada acción dependerá de la fuerza explosiva, junto con los procesos de tensión-relajación y control corporal en los movimientos en los diferentes planos de las capacidades coordinativas. Vittori (1990) señala que la rapidez de acciones realizadas en el vacío no asegura una elevada frecuencia de movimientos cuando se tenga que mover el peso corporal. La aplicación de fuerza en breve tiempo será el factor neuromuscular decisivo.
En el momento en que hay que vencer una carga, como es el propio cuerpo, intervendrá de forma decisiva la fuerza explosiva o capacidad para movilizar de forma rápida dicha carga. Siempre habrá una velocidad máxima posible con el tipo de carga externa que sea. La capacidad del músculo para aplicar tensión será un factor determinante de la velocidad. Para Cometti (2002), los tres elementos esenciales en la calidad de la contracción muscular son:
■El porcentaje de fibras rápidas.
■La tasa de trifosfato de adenosina (ATP) muscular.
■La velocidad de liberación del calcio.
Plisk (2007) señala que, en caso de que no se tenga una exigencia de carga relevante, podemos resaltar la importancia de la capacidad de acortamiento muscular. Para realizar una eficaz tensión muscular serán fundamentales los siguientes elementos:
■Excitabilidad del sistema neuromuscular.
■Número de sarcómeras activas en serie.
■Composición de las unidades motoras y velocidad de acortamiento de las fibras musculares, debido a la tasa de formación de puentes cruzados y la actividad de la ATPasa.
Por lo tanto, se trata de componentes que podemos diferenciar aunque estén en clara relación, sobre todo cuando se introduce una carga como ocurre en los diversos desplazamientos del tenis. La velocidad depende de las estructuras neuromusculares y musculotendinosas reguladas por el sistema nervioso central o, lo que es lo mismo, por los mecanismos cognitivos de control (Hohmann y cols., 2005).
Manifestación de la velocidad en el tenis y su papel en el rendimiento
La velocidad de desplazamiento se puede manifestar en el deporte de formas diversas (tabla 2-1). Vamos a analizar la carrera atlética por su mayor relación con el tenis, y no el ciclismo, la natación, el esquí, o la elíptica, por poner algunos ejemplos.
Las fases en la carrera atlética de velocidad se puede dividir en:
■Velocidad de reacción simple: reacción auditiva al disparo sin toma de decisión.
■Salida: muy relacionada con la fuerza máxima al partir de una posición de flexión agachado con poca acción elástica y refleja. En ocasiones, se engloba dentro de la velocidad de reacción propiamente dicha (premotora), denominándose reacción motora, o en la aceleración como inicio de la misma.
■Aceleración: lineal en dirección con apoyos explosivos cortos en un principio y progresivamente más amplios. Se produce hasta los 30-40 m.
Tabla 2–1Características de la velocidad manifestada en el tenis
| ■Velocidad de reacción compleja y toma de decisiones■Velocidad de reacción preferentemente visual■Proceso de anticipación■Salida en movimiento con salto de parada o desplazamiento■Salida con componente elástico-reflejo■Posición erguida del cuerpo con la cabeza orientada a la pelota u oponente■Aceleración desde movimiento■Aceleración con variaciones en ritmo y amplitud de zancada■Aceleraciones en dirección y sentido variable■No se alcanza la velocidad máxima■Desaceleraciones variables en ritmo y amplitud de zancada■Hay pocas situaciones de resistencia a la velocidad y sí resistencia a las acciones explosivas repetidas■Desplazamientos con estructuras diferentes: frontal, lateral, cruzando paso, hacia atrás■Desplazamiento combinado con estructura, aceleración y desaceleración en relación al golpe■Posible situación de deslizamiento según la superficie |
■Velocidad máxima: se alcanza entre los 40-50 m.
■Resistencia a la velocidad: para mantener la velocidad máxima y casi máxima. En contra de lo que parecen indicarnos los sentidos cuando observamos una carrera en 100 m lisos (también en 60 m), los corredores no consiguen mantener la velocidad máxima y son los que menos velocidad pierden los que parecen ejercer una progresión hasta el final.
Sin embargo, las fases de la velocidad de desplazamiento en el tenis serían:
■Velocidad de reacción compleja: reacción visual al golpe y situación con toma de decisión en relación a la colocación en la pista, lugar del impacto, características del oponente, golpe, trayectoria y velocidad de la pelota, y en relación a la posición e información propioceptiva.
■Salida: varía pudiendo estar relacionada con la fuerza elástica y reactiva en mayor o menor medida. Puede partirse de una posición de salto de parada, de carrera lateral, de frenada y giro.
■Aceleración: variable en dirección con apoyos cortos diversos en amplitud y ritmo. Duración muy variable que no superará los 20 m en situaciones extremas y puede ser inferior a 1 m. La mayor parte de los recorridos de aceleración será inferior a 5 m.
■Desaceleración: variable en amplitud, velocidad y ritmo.
■Resistencia a las aceleraciones y desaceleraciones: no se tratará de la capacidad de mantener una velocidad máxima sino de poder realizar numerosas acciones explosivas de reacción, salida, aceleración y desaceleración con eficacia. No obstante, también se puede decir que existe una resistencia a la velocidad en jugadas de más de 10 s a alta velocidad con cambios de sentido, y que está relacionada con la resistencia a la fuerza explosiva.
Aparte de las diferencias que se pueden apreciar en las fases de la carrera de velocidad y los desplazamientos en tenis, existe otra fundamental que es la diferencia en el tipo de desplazamientos, tanto en su estructura externa como interna. Se trata de una carrera pero con un porcentaje elevado, en ocasiones por encima del 50%, de los desplazamientos laterales, que se producen para recuperar la posición después de cada acción de aceleración y desaceleración frontal, o para ajustar en muchos golpeos. La carrera de espaldas no se produce con tanta frecuencia por realizarse con lateralidad los movimientos de salida o hacia atrás pero, en ocasiones, en situaciones de ataque o de cambio de rol de ataque-defensa se necesitará realizar una recuperación de la posición hacia atrás. Los impulsos en los diferentes movimientos se deben hacer en un espacio de tiempo muy breve y con una flexión mayor de las rodillas, lo que veremos más detenidamente al tratar la técnica como vía de mejora de la velocidad (fig. 2-1).

Figura 2-1 Pablo Carreño. La puesta en acción y la aceleración son elementos fundamentales en la velocidad de desplazamiento. La acción de brazos tendrá una técnica específica en coordinación al tren inferior y tronco.
Otro elemento diferencial es un tipo de acción muy corta, que podríamos decir gestual o de rapidez en movimientos muy breves. Sería una acción breve de ajuste y colocación por la cual el jugador al recibir la pelota cerca solo tiene que dar un paso o incluso solo colocarse en posición de golpeo. Esto lo hará mediante movimientos de ajuste cortos y muy rápidos si la intensidad lo requiere.
Podemos concluir que los tipos de velocidad de desplazamiento en el tenis son:
■Velocidad de reacción discriminativa: se trata de la relación entre dos tipos de reacción, la simple y la compleja, presentándose las dos durante el juego.
La reacción simple se puede dividir en diferentes partes. Zatsiorsky (citado en García Manso y cols., 1998) establece las siguientes 5 fases:
1.Captación del estímulo por parte del receptor dependiendo de la capacidad de los órganos receptores, en el caso del tenis principalmente la vista, visión periférica, y de la atención, activación, etc. Se puede mejorar especialmente desde el campo de los elementos psicológicos mencionados y presentando reacciones específicas visuales.
2.El tiempo en que el estímulo llega a la zona correspondiente del sistema nervioso central. Se desconoce el grado de actuación que se puede tener mediante el entrenamiento, pero habitualmente se ha considerado escaso.
3.El tiempo de elaboración de la respuesta. Es el que se puede mejorar más mediante la práctica.
4.El tiempo en que el estímulo llega del cerebro a la placa motora.
5.Tiempo que tarda en contraerse el músculo una vez se ha activado por el impulso nervioso. Grosser (1992) lo denomina tiempo de latencia y será lo que tarda la acetilcolina tras la sinapsis en llegar a la placa motora activando los procesos de contracción.
Los cuatro primeros pasos forman el tiempo de reacción premotora.
En la reacción frente a las situaciones de juego (reacción compleja) tendrá una relación los procesos psicológicos con una acción anticipatoria posicional o reactiva. Habrá posteriormente una reacción motora de salida, con acción de tensión previa, la cual tendrá un efecto preventivo y producirá una mayor eficacia motora. La velocidad de reacción no será eficaz solo por producirse de forma rápida. Para García Manso y cols. (1998), se deberá tener también precisión en cuanto a la dirección y la magnitud. En ocasiones será imprescindible o de gran ayuda para el rendimiento que se lleven a cabo decisiones anticipatorias. Para ello resultará interesante buscar la sincronización de acciones diversas, movimientos de los segmentos corporales de forma coordinada, presentando situaciones diversas con secuencias de toma de decisión en acciones encadenadas (fig. 2-2).
■Salida: capacidad para ponerse en acción. Puede ser desde la posición de salto de parada, lo que sería el inicio de la aceleración, pero podemos diferenciarlo pues habrá una preactivación previa de los músculos, siendo la eficacia del salto precedente muy importante a la hora de lograr una salida eficaz. En ocasiones, esta acción estará situada dentro del campo de la rapidez, pues se tratará de dos pasos, un paso, o tan solo una recolocación explosiva de la posición para el golpeo, sin posibilidad de aceleración, y más en relación con la fuerza inicial o el gradiente de fuerza de una acción (fig. 2-3).

Figura 2-2 Aspectos que condicionan la eficacia en el tiempo de reacción compleja en el tenis. Adaptada de García Manso y cols., 1998.
■Aceleración: es la capacidad de incrementar la velocidad por unidad de tiempo. Estaría en íntima relación con conceptos de fuerza, como la fuerza relativa, la fuerza explosiva dinámica, la potencia, el gradiente de fuerza y la fuerza inicial, y con la pendiente de la curva velocidad/tiempo, fuerza/velocidad y fuerza/tiempo. La frecuencia de movimientos determinada por el sistema nervioso también será decisiva. La técnica con una buena aplicación de fuerzas permitirá desarrollar todo el potencial. También los procesos de atención y activación permitirán el máximo rendimiento. La aceleración se puede producir después de una salida con un salto de parada previo, pero también se producirá en situaciones de desplazamientos más o menos rápidos.
■Desaceleración: es un factor decisivo también en la velocidad durante el juego. Es la capacidad de reducir la velocidad por unidad de tiempo. Está en relación directa con la fuerza relativa y la fuerza explosiva excéntrica. La frecuencia se manifestará al ajustar y acortar los apoyos, variando el ritmo y amplitud de los pasos. Se verá reflejada en la curva velocidad/tiempo siendo más pronunciada cuanto más desaceleración se logre; también determinará el grado de fuerza excéntrica lograda por unidad de tiempo. La técnica será fundamental, especialmente al estar unida esta fase al golpeo posterior, siendo el final de la fase de desaceleración el inicio del golpe. Puede ser también muy breve, estando muy relacionada con la rapidez de relajación, la coordinación inter e intramuscular y de realización de tensión excéntrica.

Figura 2-3 Andrea García. Las diferentes posiciones que se producen durante el juego, serán los puntos de salida. La puesta en acción debe trabajarse desde las posiciones corporales de terminación de los golpes.
■Acción breve de ajuste y colocación: será el factor posiblemente más específico de las acciones del juego. Se trata de una acción motora muy similar a la que se lleva a cabo al final de cada desaceleración, pero que ocurre de forma aislada siendo un tipo de movimiento más gestual, de rapidez. Consiste en un solo paso y ajuste, o situándose directamente para golpear, buscando la lateralidad de hombros y pies en posición más o menos frontal, según sea la exigencia de la acción. En ocasiones se solicita hacia un lateral, en otras adelantándose a golpear, o hacia atrás pudiendo ser mediante un salto. Habitualmente se utiliza una acción motora con un pequeño salto de colocación al que tradicionalmente se le llama doble ritmo. Es una acción muy habitual en el resto, especialmente cuando se ataca la pelota. La velocidad de ejecución y la precisión en este tipo de acciones muy breves, e incluso de tipo acíclico, tendrán una gran dependencia de la calidad del programa motor (Keele y cols., 1990).
Estos desplazamientos son realizados de forma combinada y enlazada entre sí, y requieren de un control corporal, espacial, de la estabilidad y del ritmo del jugador, y en relación con el oponente y las variantes de la pelota y su bote. Por lo tanto, se tratará de lo que podíamos llamar agilidad y más concretamente agilidad útil, pues se tratará de la capacidad de acelerar, frenar, cambiar de sentido en situación de juego, de la acción de acoplar estos procesos frente a cambios de dirección y sentido, pero también de diferentes movimientos y ritmos, en los que tan o más importante que acelerar es desacelerar, y desacelerar con las amplitudes y ritmos adecuados, con el control corporal espacial adecuado para golpear la pelota con precisión e intensidad óptima. Una manifestación óptima de este tipo de agilidad será uno de los factores más determinantes en el rendimiento de un tenista (Groppel y Roetert, 1992), actuando sobre la ejecución de los golpes e interactuando con el factor táctico.
A la hora de preparar a un tenista, conviene tener en cuenta que la capacidad para acelerar y para alcanzar una velocidad máxima no tiene una relación lineal. También parece que la aceleración y la capacidad de mantener altos niveles de velocidad son bastante independientes (Zhelyazkov, 2001). Sin embargo, la capacidad de mantener altos rendimientos al realizar aceleraciones sí que tiene una fuerte relación con la destreza en las mismas y con la fuerza explosiva y la explosiva elástica. A mayores niveles de fuerza explosiva, más capacidad para retrasar la fatiga ante este tipo de estímulos (García Manso, 1999).
Esta aceleración depende directamente de una alta sensibilidad del sistema nervioso, y tiene una íntima relación con el estado emocional. La capacidad de manifestar un gradiente de fuerza elevado y una aceleración explosiva del cuerpo va unida al máximo flujo de impulsos nerviosos. Entonces podemos suponer que el sistema neuromuscular, con sus procesos aferentes y eferentes desde el sistema nervioso central a las placas motoras, tendrá una relevancia capital en la velocidad. También tiene una relación directa con la técnica, por tratarse de acciones que deben tener un alto grado de precisión y coordinación, y de esta forma alcanzar un elevado rendimiento. Para ello, por ejemplo, se debe buscar un elevado número de apoyos para lograr un buen número de momentos de fuerza, pero logrando al mismo tiempo unos impulsos óptimos.
Al producirse continuas aceleraciones y desaceleraciones, los procesos activadores y los inhibitorios resultarán fundamentales. En todo proceso de carrera, especialmente a elevada intensidad, se debe producir una coordinación precisa entre la tensión y la relajación de los agonistas y antagonistas, pero en el caso del tenis se presenta además una continua alternancia de tensiones, relajaciones y diferentes tipos de tensión concéntrica y excéntrica, con componente elástico y reflejo. La fuerza excéntrica y de ciclo estiramiento-acortamiento se manifestará, especialmente, en las acciones de frenada y cambio de dirección o sentido. No se trata solo de relajar, sino de realizar fuerzas excéntricas explosivas con una absorción de la velocidad alcanzada en la aceleración. Todo esto implica a la técnica como elementos de ejecución, de fluidez, de control motor, del tiempo, del espacio y del ritmo.
La relación con la fuerza es determinante, pero cuanto más rápida es la acción menor tiempo de aplicación de la misma se tendrá. Las velocidades segmentarias se incrementarán, el tiempo de apoyo o impulso se reducirá y habrá una mayor dependencia de la capacidad de realizar fuerza explosiva en un breve espacio de tiempo, pero también en movilizar a altas velocidades los brazos y piernas. Por lo tanto, se tratará de una fuerza explosiva con la carga corporal del tren inferior al impulsar, pero también en la movilización de porciones del cuerpo, como los brazos o la flexión de la cadera.
Por lo tanto, se producirán unas subsituaciones de aplicación de fuerza dentro del desplazamiento global, dependientes de diferentes factores. Esto será así, tanto en la salida como en la aceleración y desaceleración, en esta última fase con una importante acción excéntrica de frenada también en unas subsituaciones similares a las presentes en la aceleración, pero para el ajuste con la pelota y su golpeo.
Se trata de una velocidad global, por participar diferentes elementos corporales dependiendo, en parte, de la eficacia coordinativa en la preparación y acción de golpeo, y con decisiones cognitivas. Por lo tanto, se sucederán y sobrepondrán acciones cíclicas de desplazamiento con acíclicas de ajuste y golpeo.
El sistema de juego y el carácter del jugador influirán también en el tipo de desplazamiento: por ejemplo, cuando se trata de jugadores ofensivos que dominan el punto y el centro de la pista, sus movimientos, en muchas ocasiones, serán cortos, manifestándose la velocidad en el juego de pies y la rapidez gestual, en íntima relación con la ejecución del golpe ofensivo. Sin embargo, cuando se trata de un jugador o una situación de carácter defensivo, el recorrido del desplazamiento es mayor en cada aceleración y en valores totales en cada punto. Esto se acentúa si la posición defensiva es retrasada, lo que incrementa el ángulo del oponente y el espacio a recorrer por el jugador. Otra diferencia será que al estar en defensa los apoyos finales concluirán con un paso largo abriendo la posición de golpeo, y con deslizamiento si se está jugando sobre tierra. Sin embargo, en situación de ataque los pasos son más cortos con posiciones más laterales. En cualquier caso, los pasos iniciales para buscar apoyos rápidos y finales para ajustar la distancia con la pelota, deben intentar realizarse cortos y con apoyos estables. Estos roles serán determinados por el sistema de juego de cada tenista, pero también se podrán alternar durante el partido y durante cada punto, pasando de una situación de dominio con sus características motoras, a una de defensa con las suyas propias o, por el contrario, pasar de la defensa al ataque.
Por lo tanto, estaremos hablando de situaciones complejas donde la manifestación de la velocidad se producirá de forma variable, con diferentes tipos de acciones interconectadas frente a situaciones cambiantes e incluso inesperadas, lo que determinará el tipo de reacción y de movimientos en un partido.
Tabla 2–2Unidad o ciclo de juego y tipo de velocidad según la cantidad de movimientos
| ACCIÓN ACÍCLICA SALTO PARADA → ACCIÓN CÍCLICA ACELERACIÓN → ACCIÓN CÍCLICA DESACELERACIÓN-COLOCACIÓN Y GOLPEO → ACCIÓN ACÍCLICA GOLPEO → ACCIÓN CÍCLICA ACELERACIÓN LATERAL → Posible repetición |
Las unidades o ciclos de juego reflejadas en la tabla 2-2 se producirán de forma compleja con diferentes acciones relacionadas presentadas simultáneamente o enlazadas. Resulta importante señalar que se produce una toma de decisiones inmediatamente después del salto, pero que puede realizarse también durante el mismo, incluso llevarse a cabo decisiones anticipatorias previas al salto durante la fase de recuperación o aceleración lateral, o cuando se recupera la posición hacia atrás desde una situación dentro de pista. El ciclo puede no ser entero dependiendo el punto, en ocasiones, de una manifestación muy breve, casi inmediata, con solo la puesta en acción de colocación tras una reacción muy rápida.

Figura 2-4 Pere Riba. Se producen situaciones de transición o de lucha por el dominio en la jugada. En otros casos no cabe duda, la situación en la pista y la buena situación de piernas determinarán en gran parte el rol inmediato.
Estas unidades pueden ser diferentes según se produzcan en situación de ataque, de defensa, de transición, neutra, o en combinación de varias, requiriéndose un tipo de desplazamiento, unas distancias recorridas, una intensidad, un gradiente de aceleración y desaceleración, según sea uno u otro el rol del jugador. También habrá un mayor o menor interés por jugar en uno u otro rol según sean las características del jugador: su carácter, sus golpes, su planteamiento de partido (fig. 2-4). Básicamente podemos distinguir los roles en tres tipos básicos:
■Rol neutro:
•Juego muy centrado con pocas angulaciones.
•Puede haber gran potencia e intensidad (coger la pelota alta o cuando sube).
•Puede haber profundidad.
•Se está detrás de la línea.
•Puede haber objetivo de esperar el fallo del oponente.
•Puede haber objetivo de provocar el fallo del oponente.
•Puede haber objetivo de provocar una posterior situación de ataque.
•Poco desplazamiento.
•Velocidad media.
■Rol de ataque:
•Juego con colocación de pelota y angulaciones.
•Puede haber gran potencia e intensidad (golpear la pelota cuando sube).
•Suele ser profundo.
•Juego predominantemente «recto».
•Se está dentro de pista o cerca de la línea.
•Se puede buscar provocar el fallo del oponente.
•Se puede buscar que no llegue el oponente.
•Puede subirse a la red.
•Puede hacerse dejadas.
•Poco desplazamiento.
•Movimientos rápidos con gran frecuencia.
•Pasos cortos.
■Rol de defensa:
•Juego con colocación de pelota.
•Variación de alturas para anular al oponente.
•Se puede jugar con pelotas altas.
•Habitualmente se juega al centro o cruzado.
•El jugador está fuera de la pista, hasta más de 2 m.
•Se busca anular el ataque del oponente, dificultar sus golpes, provocar fallos.
•Mayores desplazamientos.
•Elevada velocidad de desplazamiento.
•Pasos más largos.
Aproximación al comportamiento muscular
La técnica de los desplazamientos y de las cadenas musculares irá modificándose según la situación del juego: proximidad de la pelota, cambios de dirección, acción lateral, paso cruzado, desplazamiento de frente, enlace con el golpe o lo inesperado de una reacción. Sin embargo, todos estos movimientos tienen algo en común en los deportes en los que se solicitan cambios de dirección, y más aún cuando el grado de sorpresividad puede ser elevado. Se trata de la existencia de una mayor flexión de rodilla con el centro de gravedad más bajo (Tous, 2002). Las reacciones ante golpes inesperados en los que los procesos anticipatorios no hayan sido eficaces, provocarán una recolocación postural y una menor eficacia en la aplicación de fuerzas, o lo que es lo mismo, se soportarán mayores cargas por parte de músculos y articulaciones.
La ausencia de situaciones de velocidad máxima y sin salida desde posición estática, y la presencia de aceleraciones y desaceleraciones, determinan un comportamiento muscular en el que la fase de impulsión y las acciones excéntricas de frenado tienen una especial relevancia. Si bien en toda carrera explosiva se suceden manifestaciones excéntricas, como en el apoyo, y concéntricas, como en la impulsión, las acciones de contracción excéntricas propias de la fase de desaceleración son especialmente relevantes en el tenis.
A nivel neuromuscular, los movimientos a alta velocidad con el mayor potencial de acción de las fibras rápidas harán que se active primero la placa motora de la unidades motoras explosivas, modificándose el umbral de reclutamiento (Enoka y Fuglevand, 2001). Las tensiones excéntricas parecen tener un comportamiento neurológico diferente al de tipo concéntrico, propio de las fases de aceleración (Enoka, 1996; Ivanova y cols., 1997). La situación de salida previo salto de parada determinará que, a mayor eficacia en el salto, más grande será la intervención del componente elástico y reflejo de la cadena extensora del tren inferior, formada principalmente por tríceps sural, cuádriceps y aductores, pero también glúteo mayor como potente extensor de cadera, por lo que se logrará una salida más rápida. Esta acción previa de salto deberá tener unas características individuales, pues cada jugador poseerá su altura ideal de caída.
En la acción de aceleración en la fase de impulso, se produce una intensa activación de los glúteos y cuádriceps, aunque habrá que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, la situación de flexión de la cadera no permitirá una intervención de los extensores de la cadera, como el glúteo mayor, de forma tan pronunciada. Esto repercutirá también en la acción extensora de la cadera por parte de los isquiosurales, en su papel como músculos biarticulares que actúan como extensores concéntricos de la cadera, flexor concéntrico de la rodilla en la fase de recogida de la pierna, y en situación excéntrica en la flexión de la rodilla.
Al haber una fase aérea reducida en relación a si hubiera un período de alta velocidad, se reducirá algo la intervención excéntrica en la flexión de la rodilla. Sin embargo, se producirá una mayor intervención en acciones de estabilidad de la rodilla frente a continuas flexoextensiones. El comportamiento de los isquiosurales también será determinante al tener que relajarse frente a las contracciones de los cuádriceps, pero con mecanismos de enlaces y combinaciones con tensiones excéntricas, para estabilizar la rodilla y frenar en la fase de extensión al ajustar y desacelerar.
Los aductores tendrán una intervención en la carrera frontal y especialmente en la lateral, con continuas solicitaciones de tensiones excéntricas durante los movimientos de abducción del tren inferior, sobre todo al llegar a pelotas con una cierta dificultad, lo que se acentúa en superficies deslizantes como la tierra batida. Una característica diferencial en la acción de los aductores e isquiosurales durante el juego es la solicitación, en ocasiones en fase excéntrica pero siendo «vencido» por el desplazamiento, produciéndose un estiramiento mientras se hace la fuerza. En otras ocasiones, los isquiosurales, los cuádriceps y también los aductores, actúan en ciclo estiramiento-acortamiento. También es importante la intervención de los músculos con función aductora y abductora, así como del tensor de la fascia lata como importante fijador, para estabilizar los diversos movimientos laterales, de paso cruzado, ajuste y colocación para el golpeo.
Otros músculos que intervienen solicitados con un mecanismo elástico-reflejo son los tríceps surales. El sóleo actuará de forma frecuente como consecuencia de la continua flexión de rodilla, acompañada en muchas fases, sobre todo en los apoyos previos al golpeo y tras los mismos, por un apoyo plantar que coloca al sóleo en situación de estiramiento. La acción del recto anterior y el psoas como flexores de la cadera tendrá un papel fundamental en la salida y aceleración, si bien en muchas ocasiones no se demandará su intervención máxima, pues en una carrera de 2-4 m si se realiza una explosiva acción máxima de estos músculos se podría producir un exceso de desplazamiento.
El tronco hará principalmente una función de fijación y estabilización de las fuerzas externas e internas, permitiendo al mismo tiempo trasmitir las tensiones del tren inferior al superior. La cabeza marca los giros y la fuerza surge de los pies. Sin embargo, al correr, al aproximarse al golpe, al ajustar con la pelota, deslizarse y demás acciones explosivas del juego, los brazos tienen un papel fundamental para lograr un impulso añadido, estabilizando y coordinando.
Podemos observar que se trata de movimientos combinados, con especial relevancia de la frecuencia de movimientos y la fuerza ejecutada en breve espacio de tiempo, seguido de mecanismos de frenada y ajuste, en continua combinación y manteniendo una estructura próxima a la necesaria para ejecutar los posteriores golpes. Al observar el juego, llama especialmente la atención la continua sucesión de cambios de la estructura externa del movimiento, pero también de régimen de tensiones musculares y su relación con los golpes, determinándose la relación directa de la técnica, como no puede ser de otra manera, con la manifestación de la velocidad, lo que veremos más detenidamente en el capítulo 4 que trata sobre la técnica como vía de mejora (v. pág. 45).
Referencias bibliográficas
Cometti G. El entrenamiento de la velocidad. Barcelona: Paidotribo; 2002.
Enoka RM. Eccentric contractions require unique activation strategies by the nervous system. J Appl Physiol (16985). 1996; 81(6): 2339-46.
Enoka RM, Fuglevand AJ. Motor unit physiology: some unresolved issues. Muscle Nerve. 2001; 24(1): 4-17.
García Manso JM. La Fuerza. Madrid: Gymnos; 1999.
García Manso JM, Navarro Valdivielso M, Ruiz Caballero JA, Martín-Acero R. La velocidad. Madrid: Gymnos; 1998.
Groppel JL, Roetert EP. Applied physiology of tennis. Journal of Sports Medicine. 1992; 14(4): 260-8.
Grosser M. Entrenamiento de la velocidad. Barcelona: Martínez Roca; 1992.
Hohmann A, Lames M, Letzeier M. Introducción a la ciencia del entrenamiento. Barcelona: Paidotribo; 2005
Ivanova T, Garland SJ, Miller KJ. Motor unit recruitment and discharge behavior in movements and isometric contractions. Muscle Nerve. 1997; 20(7): 867-74.
Keele SW, Cohen A, Ivry R. Motor programs: Concepts and issues. En: Jeannerod M, editor. Attention and performance XIII: Motor representation and control. Hillsdale: Lawrence Earlbaum; 1990. p. 77-110.
Plisk SS. Desarrollo de la velocidad, la agilidad y la resistencia a la velocidad. En: Baechle TR, Earle RW, editores. Principios de la fuerza y del acondicionamiento físico. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2007.
Tous J. Entrenamiento de la fuerza en los deportes colectivos. Máster profesional en alto rendimiento en deportes de equipo. Barcelona: INEF Barcelona y Futbol Club Barcelona; 2002.
Verkhoshansky Y. Teoría y metodología del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo; 2002.
Vittori C. El entrenamiento de la fuerza para el sprint. Revista de Entrenamiento Deportivo. 1990; 4(3): 2-9.
Zatsiorsky V, Kraemer W. Science and practice of strength training. 2ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2006.
Zhelyazkov T. Bases del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo; 2001.
CAPÍTULO 3
Carga y principios de la preparación de la velocidad
Adaptaciones y carga de entrenamiento para la velocidad
LA continua búsqueda de un cierto equilibrio por parte del organismo depende de la relación entre el medio externo y el interno, que interaccionan como un todo. Las transformaciones funcionales y estructurales dependen también de la relación entre el medio externo y el interno y de la actividad del propio cuerpo, formando un equilibrio dinámico en continuo cambio en el que la función hace al órgano para que luego este modifique las características de la función. Los organismos complejos tienen una elevada interacción entre estructuras y sistemas, y las modificaciones de los estímulos determinan modificaciones diversas (García Manso, 2005).
Los seres vivos, y de forma más compleja el ser humano, sufren desajustes y desequilibrios de carácter fisiológico y psicológico, produciéndose unos de forma interna y otros al contacto con el medio externo o como reacción a cambios internos previos, no resultando dañinos para el organismo. De hecho, muchos de ellos serán decisivos para provocar procesos adaptativos que mejoren la capacidad de cada individuo. Esta dinámica fue demostrada por Selye en 1936 (Selye, 1936, 1956), mediante su propuesta del síndrome general de adaptación. Esta idea fue la base del entrenamiento que propuso Yakovlev en la década de 1950 (Yakovlev, 1974) a través de los ciclos de sobrecompensación.
Los mecanismos homeostáticos mantienen el equilibrio por la acción de la totalidad de los órganos de una forma inespecífica, al mismo tiempo que las propias células buscan su propio equilibrio interno mediante sus propios procesos y la relación con los diferentes sistemas. Los procesos metabólicos se sitúan constantemente entre un catabolismo o, por el contrario, un anabolismo óptimo adaptándose a los requerimientos del momento.
El sistema nervioso actúa sobre los músculos lisos y estriados y sobre las glándulas endocrinas, mediante una acción antagónica entre sistema simpático y parasimpático. Los órganos encargados de la percepción a nivel tendinoso, muscular y articular, también sufrirán adaptaciones según sean los estímulos, siempre que se repitan suficientemente.
Estos cambios en el ser humano se manifiestan a diversos ritmos, teniendo también los procesos adaptativos al entrenamiento un carácter heterocrónico. Así, se ha observado que las modificaciones encaminadas a las capacidades aeróbicas trascurren muy lentamente, requiriendo de un período de entrenamiento prolongado; también los cambios estructurales de tipo proteico requieren de un proceso prolongado. Sin embargo, parecen conservarse con una cierta facilidad durante períodos también prolongados. Por el contrario, el desarrollo de las capacidades glucolíticas se produce de una forma más rápida pero, al mismo tiempo, manifiestan una mayor dificultad para mantenerse una vez obtenido.
Los efectos adaptativos al entrenamiento que conllevan un mayor esfuerzo y tiempo son los estructurales, las adaptaciones en huesos, articulaciones, y la hipertrofia muscular y cardíaca, si bien el efecto residual puede alargarse luego durante años, especialmente si se mantiene cierto nivel de carga (tabla 3-1).
Los procesos neuromusculares como son la mejora del reclutamiento de las fibras, la fenotipización de las fibras hacia una mayor explosividad, requerirán de un menor tiempo de trabajo y también se perderán con mayor velocidad.
Por último, los procesos nerviosos de ciclo estiramiento-acortamiento, la coordinación intermuscular, que repercutirá en un incremento de la fuerza explosiva, puede producirse en ocasiones en días o semanas, durando igualmente solo unas semanas.
Esto es algo que se debe tener en cuenta a la hora de escoger el tipo de carga predominante durante los diferentes momentos del año, y la distribución cerca de las competiciones de uno u otro tipo de trabajo. Así, no tendría mucho sentido trabajar para lograr mejoras en la potencia aeróbica o en la hipertrofia muscular cuando falta una semana o menos para un partido importante, pues no se producirán adaptaciones relevantes y sí interferencias en los procesos regenerativos y en la mejora de la velocidad, sobre la que sí se puede incidir por otros medios más inmediatos.
Tabla 3–1Aproximación a los períodos de adaptación en una sucesión de cargas y retención de sus efectos
| Asincronía adaptativa | ||
| Adaptaciones | Efectos residuales | |
| Coordinación intermuscular | Días-semanas | Meses |
| Coordinación intramuscular | Semanas-meses | Semanas-meses |
| Hipertrofia | Semanas-meses | Meses-años |
| Cardiorrespiratorio | Meses-años | Meses-años |
| Metabólica aeróbica | Semanas | Semanas-meses |
| Metabólica anaeróbica | Días-semanas | Días-semanas |
La progresividad de las cargas debe ser también un referente; sin embargo, no debe tener un carácter marcadamente escalonado, si bien es una posibilidad, resultando más interesante, como ya veremos, tener como elementos principales la competición, la complejidad y especificidad de las cargas y la gradualidad.
El análisis mecanicista y biológico se suele centrar tan solo en los procesos energéticos, y en menor medida en los musculares, pero la teoría de sobrecompensación de Yakovlev (1974) se puede plantear para los procesos de síntesis de proteínas, neuromusculares, coordinativos y cognitivos, en menor o mayor medida. Al mismo tiempo, los análisis deben respetar la búsqueda de actuar sobre las sinergias y su control. Todos estos procesos producirán procesos de autoorganización del jugador.
Las cargas pueden ser con una composición uniforme y variada, según sea uno o varios los objetivos a entrenar en cada sesión. Cuando el nivel del jugador o la experiencia en el entrenamiento son elevadas, es necesario reducir las cualidades a entrenar pues se necesitará de cargas más concentradas y con un mayor efecto sobre pocos elementos, sin que esto signifique una pérdida del carácter complejo de la carga (tabla 3-2).
Tabla 3–2Aproximación a los tiempos de recuperación tras una sesión según la orientación de la carga
| Tipo de orientación | Tiempo de recuperación (h) | Efecto principal |
| Anaeróbico aláctico | 5-8 | Regeneración ATP, fosfocreatina |
| Anaeróbico láctico | 48-72 | Fatiga general |
| Mixto | 48-72 | Recarga glucógeno |
| Potencia aeróbica | 48-100 | Recuperación medio intracelular |
| Fuerza explosivaCarga inferior al 60% | 8-12 | Sistema neuromotor |
| Fuerza explosiva máximaCarga superior al 70% | 48-72 | Con cargas muy altas, gran fatiga del sistema nervioso centralSistema neuromotorAdaptaciones plásticas |
En cursiva, con efecto directo sobre la velocidad. ATP: trifosfato de adenosina. Modificada de bompa en Navarro Valdivielso, 2001.
Existen diversas formas de clasificarlas según el enfoque que se quiera dar, pero nos centraremos en los diferentes impactos de la carga sobre el organismo y en el carácter de la misma: así, según el impacto podremos diferenciar entre carga pequeña, mediana y de desarrollo, y dentro de esta última podemos diferenciar la importante, la grande y la extrema (tabla 3-3).
La especificidad en las adaptaciones a los diversos estímulos es algo que se conoce desde hace años (Selye, 1956). Las adaptaciones se producen con mayor claridad y, en ocasiones, exclusivamente en los focos escogidos de entrenamiento, acentuándose según se elevan el nivel y experiencia del tenista. De esta importancia de lo específico surge otra forma de organizar las cargas con una gran operatividad, el carácter de la misma, que tendrá que ver con la estructura externa e interna del movimiento y los procesos metabólicos, pero también la complejidad o relación con los demás factores relevantes mentales, técnicos, tácticos, pudiendo ser según el grado de aproximación a las características del tenis general, dirigido y específico (tabla 3-4).
La velocidad, según el carácter de la carga, puede ser:
■Velocidad general: se tratará de elevar las cualidades de velocidad en general. No obstante, deberá tener una orientación hacia el tenis, de forma que sirva como base a las manifestaciones más específicas. La orientación de las cargas se logrará escogiendo, por ejemplo, la carrera, mejor aún con carrera lateral y frontal, con distancias que no superen la velocidad máxima y no entrando en la resistencia a la velocidad.
Tabla 3–3Carga según el impacto sobre el organismo. Ejemplos tipo de entrenamiento sobre la velocidad
| Tipo de carga | Características |
| Pequeña | ■Sin efecto de adaptación■Poca fatiga■Regenerativo■Ejercicios de agilidad |
| Mediana | ■Efecto moderado■Sin efecto en alto nivel■Fatiga acumulativa■Regenerativo■Mantenimiento■Agilidad-velocidad |
| Desarrollo importante | ■Efecto significativo■Adaptaciones importantes■Recuperación más de 24 horas■Interesante varias sesiones■Interesante medios y avanzados■Fuerza hipertrofia contráctil (60-80%)■Manifestación específica fuerza-velocidad■Multisaltos y saltos bajos |
| Desarrollo grande | ■Efecto grande■Recuperación más de 48 horas■Pocas sesiones■Alto estado de forma■Fuerza máxima explosiva (80-90%)■Saltos medios y altos |
| Desarrollo extremo | ■Adaptaciones grandes■Recuperación más de 72 horas■Muy alto estado de forma-experiencia■Muy pocas sesiones■Fuerza máxima explosiva (90-100%)■Salto altos |
Tabla 3–4Características de los estímulos según el carácter de la carga y la velocidad
| Entrenamiento velocidad general | ||
| Condicionalmente | ■Aceleración, desaceleración■Fuerza explosiva máxima, fuerza excéntrica■Potencia aeróbica■Flexibilidad estática de trabajo y residual | |
| Coordinativamente | ■Situaciones básicas del juego■Propiocepción y estabilidad | |
| Cognitivamente-táctica | ■Acciones mecanizadas o muy simples | |
| Psicológica | ■Incidencia, según el sujeto, sobre mantenimiento de la intensidad, la atención y la confianza■La ejecución repetida de acciones simples coordinativas y decisionalmente, facilitará la vivencia de situaciones positivas y de focalización de la atención | |
| Entrenamiento velocidad dirigida | ||
| Condicionalmente | ■Aceleraciones y desaceleraciones cortas■Fuerza explosiva máxima y con cargas medias y de potencia■resistencia aláctica y mioglobínica■Flexibilidad dinámica | |
| Coordinativamente | ■Desplazamientos y acciones similares al juego pero sin ser de gran complejidad■Propiocepción y estabilidad en situaciones similares al juego | |
| Cognitivamente-táctica | ■Se puede utilizar toma de decisiones simples | |
| Psicológica | ■Incidencia sobre la atención y la confianza■Se producen situaciones simples con un componente coordinativo y decisional que provoca más exigencias psicológicas | |
| Entrenamiento velocidad específica | ||
| Condicionalmente | ■Manifestación en todos los sentidos que se presentan durante el juego■La fuerza explosiva, resistencia y flexibilidad de forma compleja y con la estructura de juego | |
| Coordinativamente | ■Compleja como en el juego | |
| Cognitivamente-táctica | ■Compleja como en el juego | |
| Psicológica | ■Compleja en situación similar a la competición simulada o real | |
■Velocidad dirigida: con una relación más directa, centrándose principalmente en la aceleración y desaceleración y con cambios de sentido. Las distancias serán cortas y se trabajará también la velocidad de reacción simple y compleja.
■Velocidad específica: tanto en la fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad, las mejoras se producen, especialmente, de forma intensa e incluso, en ocasiones, únicamente en manifestaciones con una alta similitud con el entrenamiento realizado con anterioridad. Se trata de trabajar la manifestación específica de la velocidad, con acciones de aceleración, desaceleración, toma de decisiones, acciones rápidas de colocación y ajuste con golpeos. No obstante, se puede centrar la atención en un elemento o en otro con mayor intensidad.
Se podría añadir también un cuarto tipo que sería el de carácter competitivo, con una situación competitiva más o menos real.
Podemos focalizar la atención en diferentes factores dentro del carácter específico:
■Velocidad específica con focalización condicional: los ejercicios serán a máxima o casi máxima intensidad, pudiendo haber cambios de ritmo con cambios de sentido en las diversas acciones específicas jugando al tenis. Los elementos técnicos y tácticos no serán enfocados como prioritarios y no se programará un trabajo exclusivo para ellos.
■Velocidad específica con focalización técnica: la velocidad y el factor técnico serán el foco principal de atención. Se programarán ejercicios técnicos a alta velocidad, donde se atenderá la fijación y mecanización técnica a gran velocidad. Por lo tanto, habrá un estímulo condicional-técnico.
■Velocidad específica con focalización táctica-toma de decisiones: la velocidad se manifiesta con una acción técnica supeditada a las decisiones tácticas.
■Velocidad específica con focalización psicológica: acciones de juego en las que se presenta especial atención al mantenimiento de la intensidad, atención y confianza. Normalmente, se presentarán de forma compleja pudiendo resultar interesantes también para trabajar la resistencia a las aceleraciones y desaceleraciones.
■Velocidad específica de focalización mixta-global-competitiva: se modificarán situaciones para provocar diferentes mejoras:
•Golpeos con desplazamientos más largos o cortos respecto a los habituales de juego.
•Peloteo o puntos contra entrenador-compañero en la volea.
•Peloteos con pista reducida o ampliada.
•Jugar en superficies rápidas o lentas.
•Golpear con la altura de la red modificada.
•Jugar con pelotas blandas o pequeñas.
•Golpeos de pelotas a zonas determinadas a alta velocidad contabilizando puntos.
•Puntos con direcciones fijadas. Acciones «precocinadas».
•Jugar un punto tras una acción fija a máxima velocidad golpeada a una zona determinada.
•Jugar un punto con una salida táctica inicial.
•Jugar con un mínimo descanso o control sobre el tiempo de recuperación.
•Jugar puntos en los que el entrenador juega con los tiempos de descanso según sea el tanteo.
Principios del entrenamiento de velocidad
En la bibliografía sobre las teorías del entrenamiento se muestra un importante número de principios, en ocasiones divididos según sea su enfoque hacia la organización, programación o el tipo de estímulo que provoca. Aquí se van a plantear algunos, en ocasiones fusionando varios, para poder dar una idea de lo que considero prioritario a la hora de preparar a un jugador o jugadora de tenis.
Individualidad
Cada jugador tiene unas características diferenciales que abarcan toda la preparación. Lo más idóneo sería adaptar el trabajo más físico, técnico, táctico y mental según su situación como individuo único. A continuación resumimos algunas:
■Su momento de formación y nivel de juego influirá en el tipo de estímulos aplicados, siendo mayor el carácter específico en caso de tratarse de un tenista de nivel y experimentado. La planificación de las cargas será entonces más concentrada, con ejercicios más complejos y específicos y de mayor intensidad.
■Sus características motoras. El sistema neuromuscular determinará hacia dónde puede desarrollar su técnica de juego y desplazamientos sin un modelo único o ideal.
■Morfología, biomecánica individual. Las características del sistema nervioso, tipo de fibras, biotipo y altura, influirán en las necesidades y capacidades del jugador.
■Su tipo de juego actual en relación con su técnica, carácter y características psicológicas y físicas. El patrón de juego más o menos ofensivo, de red, de fondo, influirá en el tipo de cargas y estímulos e incluso en las necesidades de manifestación de velocidad.
■Sus puntos débiles o fuertes en toda su globalidad: posibles lesiones previas, hiperlordosis lumbar, genu varo, genu valgo. También puede ser, por ejemplo, el tener un elevado déficit de fuerza frente a cargas bajas y bajo en cargas altas, o viceversa; o una elevada frecuencia de movimientos y baja fuerza o, por el contrario, buenos valores de fuerza y escasa velocidad frecuencial.
■Su carácter como individuo determinará los tiempos de descanso, la forma de afrontar el trabajo entre puntos, la filosofía de juego, la toma de decisiones ante una misma situación y las respuestas o soluciones motoras.
■Capacidad de trabajo, motivación, necesidad de variación en el entrenamiento o tiempos de ejecución de los ejercicios.
Especificidad
En el inicio de la preparación de fuerza, los estímulos generales provocan mejoras en la fuerza en todas sus variantes e incluso en el rendimiento competitivo. Sin embargo, para manifestar incrementos en fases más avanzadas se debe evolucionar hacia cargas más específicas. Como señalan Astrand y Rodhal (1992), las adaptaciones se provocan en relación directa con el tipo de ejercicios que se realizan, y es comprensible que los entrenadores y deportistas desarrollen ejercicios y métodos con un patrón de movimiento que se acerque, tanto como sea posible, a las demandas del ejercicio competitivo. Así Yakovlev (1949, 1974) ya crea el concepto de especificidad bioquímica en las respuestas al entrenamiento por parte de los tejidos (citado por Viru, 2002). El tenis tiene unas exigencias y elementos exclusivos que no son iguales a otros deportes, ni siquiera a los que tienen algún tipo de relación, como serían los deportes de equipo o los de raqueta:
■Exigencias metabólicas-bioenergéticas: la tasa de trifosfato de adenosina (ATP) y fosfocreatina será un factor relevante a la hora de poder realizar acciones explosivas. Para mantener esta exigencia, se deberá tener un elevado nivel y llevar a cabo una resíntesis eficaz a través del glucógeno muscular y en parte de las grasas, especialmente durante las pausas (Ferrauti y cols., 1997). Se pueden producir picos puntuales de ácido láctico durante el juego, dependiendo mucho de su intensidad (Méndez-Villanueva y cols., 2007), lo que conllevaría una elevación de la acidez muscular. La reducción del pH en la célula muscular dificultaría la contracción muscular, por lo que se reduciría la producción de fuerza y velocidad, al mismo tiempo que una pérdida de coordinación motora.
■Exigencias biomecánicas internas: aplicación de fuerza, ángulos de trabajo, tipos de aplicación de fuerzas, manteniendo la estructura interna del movimiento.
■Exigencias biomecánicas externas: movimiento real del juego del tenis, golpes, desplazamientos, manteniendo la estructura externa idéntica.
■Exigencias tipo activación del sistema neuromuscular: ciclo estiramiento-acortamiento, acciones excéntricas, activación de fibras rápidas, sincronización; trabajo de los músculos determinantes y de la forma demandada en el tenis. Una característica clave en la especificidad del rendimiento es la capacidad de explosividad en las acciones, pero no solo en las concéntricas o de ciclo estiramiento-acortamiento, sino en las excéntricas. En ocasiones, se presta atención a las tensiones excéntricas, pero en regímenes de trabajo poco significativos para el rendimiento en el tenis.
■Los procesos cognitivos, la atención, la percepción del propio estado emocional, del feedback recibido por los procesos durante el juego, la autoevaluación de las propias posibilidades, se producen de forma relacionada con el propio juego (Zhelyazkov, 2001). Estos factores psicológicos se desarrollan con unas dinámicas específicas del tenis.
A la hora de escoger los ejercicios con mayor o menor especificidad, no se debería olvidar el tipo de tensión que se produce durante el juego. Así, las acciones deberán ser predominantemente heterotónicas, con combinaciones de concéntricas y excéntricas y una abundante incidencia en el ciclo de estiramiento-acortamiento. Las acciones excéntricas tienen una gran importancia y unas características mecánicas y nerviosas diferenciales respecto a las isométricas y concéntricas (Gandevia, 1998; Gardiner, 2001), por lo que deberán tener su momento de trabajo, o bien de forma aislada o en situación de frenada y posterior acortamiento dentro de una acción de juego, el llamado ciclo estiramiento-acortamiento. Las tensiones isométricas no tienen mayor relevancia en el tenis, salvo en situaciones de fijación de la postura por parte del tronco, y más concretamente de los músculos paravertebrales, cuadrado lumbar y abdominales.
La estructura biomecánica de los gestos y la disposición espacial de las estructuras óseas y articulares determinarán también una mayor o menor especificidad. Esta estructura biomecánica se manifestará durante el juego, junto con los procesos coordinativos, a través de la técnica, que será un factor fundamental en la velocidad. Junto a las características del movimiento en su forma, estará como elemento fundamental la relación fuerza-velocidad. En la curva fuerza-velocidad estará una de las claves principales para acercarnos a la especificidad y optimización del rendimiento a través del entrenamiento de la fuerza, la técnica, etc. Según esté en una u otra zona, más hacia la velocidad o hacia la fuerza, se estará estimulando más una u otra, pero también la fuerza ante cargas más o menos pesadas, y nos acercaremos en mayor o menor grado a la especificidad del deporte.
Gradualidad-progresividad-heterocronía
Podríamos diferenciarlos como tres principios pero por su gran relación prefiero exponerlos como un solo. Se trataría, por un lado, del carácter heterocrónico de la respuesta al entrenamiento por parte de los sistemas funcionales, siendo a ritmos diferentes según el elemento objeto a trabajar, pero también según el estado de forma del deportista, el entrenamiento previo o simultáneo, o situaciones hormonales en las jugadoras, por lo que el preparador debe hacer un racional uso de los diversos sistemas y cargas, así como de la combinación de objetivos y métodos en lo que llamaríamos programación y planificación sistemática y flexible del entrenamiento.
Tampoco se debe olvidar que para lograr adaptaciones se tendrá que conseguir una propuesta que estimule el organismo, por lo que a la hora de programar las cargas de orientación para mejorar la fuerza, la flexibilidad, la resistencia, la técnica y la táctica, se debe tener en cuenta que tengan un carácter progresivo más o menos marcado dentro de esta racionalidad y planificación de la preparación del tenista. Si pretendemos desarrollar toda la potencialidad del jugador deberemos incrementar los estímulos. Para desarrollar todo el potencial de fuerza y su manifestación específica en la velocidad durante el juego, se deberán aplicar intensidades cada vez mayores. Sin embargo, esta progresividad no significa un escalonamiento constante, debiendo darse una gradualidad que se adapte a las dinámicas complejas de trabajo, de forma que no se trate tanto de ir añadiendo cargas como de ir graduando las intensidades y las diversas propuestas.
Este principio se refleja de la siguiente forma:
■Aumento gradual del número de sesiones por microciclo.
■Tendencia a incrementar el volumen e intensidad.
■Evolución hacia una predominancia de ejercicios con mayor especificidad.
■Añadir ejercicios más intensos y de mayor impacto.
■Mayor brusquedad en la elevación de la intensidad y en menor medida volumen.
■Mayor complejidad en los sistemas.
■Mayor complejidad de los ejercicios.
Globalidad-complejidad
El carácter global y complejo del deporte es algo que resulta claro, más aún en especialidades como el tenis, con una complejidad propia que se une al carácter hipercomplejo del ser humano. Esta globalidad en el entrenamiento debe ser tanto de visión del tenis a la hora de estudiar y evaluar alguna situación, como del enfoque de la preparación. La visión y el enfoque de trabajo deben estar en sintonía para alcanzar la preparación más óptima. Esta globalidad se refleja en los movimientos que tendrán que respetar, en su mayoría, la acción de las cadenas musculares, y no buscar las acciones analíticas que provoquen el efecto sobre un músculo o gesto aislado. La prioridad será mejorar la capacidad de ejecutar acciones de juego, y para ello se debe potenciar la capacidad de ejercer fuerza rápida en movimientos, aprovechando las sinergias y facilitando las eficaces combinaciones motrices. Ahí es donde aparece el concepto de complejidad que se deberá ver reflejado en la relación entre estos movimientos globales motores de fuerza y velocidad con otras cualidades, como la flexibilidad dinámica y la elasticidad, pero también con la coordinación, técnica y táctica, o los procesos cognitivos.
Tabla 3–5Argumentos contra el enfoque específico y global en el tenis
| ■Posibles sobrecargas■Posible menor control de la carga■Posible interés en realizar una variación de tipos de trabajo |
Ahora bien, no debemos olvidar que habrá que ajustar las cargas a la intensidad adecuada para las adaptaciones pretendidas; así, cuando queramos llevar a cabo un trabajo regenerativo, la intensidad deberá ser media o baja, pudiendo resultar interesante un trabajo más general. Si buscamos producir una hiperemia importante para regenerar o mejorar la vascularización, se deberá evitar intensidades de máxima potencia, si bien seguirán siendo interesantes los ejercicios específicos que supongan la irrigación de las zonas más solicitadas durante un partido.
En otros casos, como cuando se quiere proporcionar cargas de fuerza con el fin de desarrollar una hipertrofia muscular o fuerza máxima, los ejercicios no podrán ser del todo específicos, pero en todo momento debe haber una combinación de medios y que los ejercicios generales tengan una orientación hacia el tenis, resultando un estímulo por su acción sobre movimientos globales orientados, relación de carga y velocidad adecuada y, en correspondencia con otros factores, para poder proporcionar adaptaciones significativas para el rendimiento final (tabla 3-5).
Habitualmente, se considera que la velocidad, así como los procesos neuromotores, coordinación y técnica, deben entrenarse en ausencia de fatiga; sin embargo, cuando el objetivo es la estabilización de las habilidades motoras, así como las acciones técnico-tácticas y la elevación del rendimiento en situación de fatiga, se deberá entrenar junto al resto de cualidades. También parece relevante el orden de presentación de los diversos objetivos que se planteen, por ejemplo colocando los trabajos de fuerza y velocidad antes de la resistencia. Sin embargo, la presentación de estímulos diferentes de forma aislada o compleja provocarán, en todo momento, un efecto acumulativo que puede ser potenciador o, por el contrario, actuar de forma negativa sobre el rendimiento (Verkhoshansky, 2002), por lo que deben predominar las cargas concentradas o que creen sinergias positivas.
Tabla 3–6Posible distribución de los objetivos principales en una sesión
| Grupo AEjemplos de posible ordenación para objetivos de tipo predominantemente neuromuscular■Fuerza explosiva máxima → Fuerza explosiva media-potencia*■Fuerza explosiva máxima → Aceleración*■Fuerza explosiva máxima → Potencia → Aceleración*■Fuerza explosiva máxima → Potencia → Manifestación específica velocidad*■Potencia → Aceleración*■Potencia → Desaceleración*■Potencia → Manifestación específica velocidad*■Manifestación específica velocidad → Potencia■Manifestación específica velocidad → Fuerza explosiva máxima■Manifestación específica velocidad → Potencia■Potencia → Fuerza explosiva máxima |
| Grupo BEjemplos de posible ordenación para objetivos de tipo predominantemente metabólicoAláctico → Potencia lácticaAláctico → Potencia aeróbicaPotencia láctica → Potencia aeróbicaPotencia anaeróbica → Potencia aeróbica |
| Relación habitual entre gruposA → b |
En la tabla 3-6 se pueden ver posibles distribuciones, reflejándose con un asterisco (*) las que podrían tener una mayor sinergia positiva. En el caso del grupo A, se pueden llevar a cabo de forma inmediata o en la misma sesión, lo que parece que potencia los efectos de ambos estímulos por separado. Respecto al grupo B, parece más adecuado separarlos en el tiempo o mejor en sesiones o, por el contrario, presentarlos de un forma compleja. La relación entre ambos grupos se realiza habitualmente situando delante los ejercicios del grupo A, por la mayor velocidad de ejecución y menor fatiga metabólica; sin embargo, en ocasiones sería interesante invertir este orden para lograr situaciones de fuerza en fatiga.

Figura 3-1 A) David Ferrer. B) Roger Federer. C) Pete Sampras. Las características del juego de cada jugador tendrán una relación con sus cualidades físicas y mentales, debiendo tenerse en cuenta a la hora de valorar las necesidades de cada uno y su preparación.
No obstante, no parece lo más recomendable como forma más frecuente de programación durante las sesiones, lo que se produce en repetidas ocasiones al realizar la parte llamada preparación física después de la parte denominada técnica, como si se trataran de sesiones con separaciones estancas, sin relación, y un parte técnica de 2-3 horas no supusiera una carga o esta fuera inocua. Con frecuencia, no se da importancia al impacto de este trabajo sobre el jugador en toda su globalidad, no conociéndose y, lo que es más grave, no haciendo ningún esfuerzo objetivo o subjetivo de valoración.
Para lograr el efecto sumatorio de las diversas cargas, tendrá una gran importancia la programación de cargas bien distribuidas y, en muchos casos, de tipo complejo o, al menos, con una visión global donde se respeten lo máximo posible las sinergias positivas sobre el jugador (figura 3-1). En todos los casos se pueden intercalar o suceder ejercicios de tipo coordinativo y técnico logrando, según sea el objetivo y la elección de los ejercicios, un efecto positivo, por ejemplo sobre los procesos neuromotores, la estabilización técnica en fatiga, los procesos de toma de decisión y la capacidad de sufrimiento.
Referencias bibliográficas
Astrand PO, Rodhal K. Fisiología del trabajo físico. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 1992.
Ferrauti A, Weber K, Strüder HK. Effects of tennis training on lipid metabolism and lipoproteins in recreational players. Br J Sports Med. 1997; 31(4): 322-7.
Gandevia SC. Neural control in human muscle fatigue: changes in muscle afferents, motoneurones and motor cortical drive. Acta Physiol Scand. 1998; 162(3): 275-83.
Gardiner P. Neuromuscular Aspects of Physical Activity. Champaign (IL): Human Kinetics; 2001
García Manso JM. Aspectos teóricos básicos a considerar en la planificación del entrenamiento deportivo. En: González Suárez AM, editor. Avances en ciencias del deporte. Bilbao: Universidad del País Vasco; 2005.
Méndez-Villanueva A, Fernández-Fernández J, Bishop D, Fernández-García B, Terrados N. Activity patterns, blood lactate concentrations and ratings of perceived during a professional singles tournament. Br J Sports Med. 2007; 41(5): 296-300.
Navarro Valdivielso F. Programación del Entrenamiento. Máster Alto Rendimiento Deportivo. Universidad Autónoma de Madrid y Comité Olímpico Español; 2001.
Selye H. A syndrome produced by diverse nocuous agents. Nature. 1936; 138: 32.
Selye H. The stress of life. New York: McGraw-Hill; 1956.
Verkhoshansky Y. Teoría y metodología del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo; 2002.
Viru A. Primeras contribuciones de los fisiólogos rusos especializados en estrés y ejercicio. PubliCE Premium [artículo en Internet] 2002 [acceso 1 de agosto de 2014]. Disponible en: www.g-se.com/es/fisiologia-del-ejercicio/articulos/primeras-contribuciones-de-losfisiologos-rusos-especializados-en-estres-y-ejercicio-164
Yakovlev NN. Biochemical foundations of muscle training. Uspekhi Sovr Biol. 1949; 27: 257-71.
Yakovlev NN. Biochemistry of Sport. Leipzig: Barth; 1974.
Zhelyazkov T. Bases del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo; 2001.
CAPÍTULO 4
Vías de mejora de la velocidad en el tenis
CUANDO se estudia la velocidad, se presta especial atención al trabajo de fuerza, lo que resulta lógico cuando el movimiento depende directamente de la activación muscular y la velocidad alcanzada está íntimamente determinada por la fuerza junto a los procesos metabólicos necesarios. La física, a través de la Segunda Ley de Newton, señala que en el momento en que se ejerce una fuerza contra un objeto este actuará en la dirección de la fuerza, lo que estaría en relación, por ejemplo, con la acción de la cadena extensora del cuerpo del tenista y especialmente con la aceleración. La Tercera Ley de Newton postula que a cada acción le sigue un movimiento de reacción opuesta (acción-reacción), lo que sería la reacción del desplazamiento de aceleración del cuerpo cuando el jugador ejerce una fuerza contra el suelo en cada impulso.
Esta fuerza estará determinada por factores neuromotores, y algunos factores nerviosos se manifestarán aunque la carga externa sea mínima o esté ausente. Todos los procesos motores están regulados y elaborados por el sistema nervioso. Resulta difícil otorgar una función a cada estructura nerviosa pues ninguna realiza una función por sí sola (Rothwell, 1994). Sin embargo, existen unas áreas principales en diferentes procesos, pero en interrelación a la hora de la práctica motora. Así, la activación de las motoneuronas será producida por los estadios superiores a nivel del cerebelo, a través del área motora primaria, tronco del encéfalo y médula espinal (García-Baró y Vaticón Herreros, 2014). Al mismo tiempo, está activación de la placa motora actuará sobre las características metabólicas de las fibras musculares.
Desde un punto de vista de eficiencia energética, pero también de la velocidad, resulta importante el paso óptimo de energía química a mecánica. A su vez, esta eficiencia mecánica se debe luego reflejar en un desarrollo adecuado de la eficiencia de la energía mecánica. Esto se debería plasmar en la manifestación concreta durante el juego, evidenciándose en una mayor resistencia y velocidad. Esta destreza se produce a través de unas adaptaciones nerviosas y metabólicas específicas, y se consigue materializar durante el juego mediante una buena técnica.
Diversos procesos mentales como la motivación, activación, atención o el estrés, actuarán de forma negativa o, por el contrario, potenciando la capacidad de anticipar, reaccionar y activar el sistema nervioso, incidiendo de forma determinante sobre la velocidad, grado de fatiga y coordinación durante el partido y la preparación del tenista. La relación entre activación y capacidad de puesta en acción motora, y la relación entre un correcto tono muscular y el grado de estrés, serán elementos determinantes en la intensidad de juego.
La capacidad de manifestar la agilidad, tener una buena capacidad de excitación motora, una toma de decisiones rápida y acertada y un dominio de las destrezas coordinativas específicas, permitirán un juego a alta velocidad y un mayor logro de resultados. La ausencia de alguno de estos factores limitarán la velocidad, por lo tanto, la intensidad de juego sobre el rival, siendo un factor limitante del rendimiento. Centrar todos los esfuerzos en desarrollar la velocidad máxima será un error intelectual que supondrá una pérdida de tiempo y energía. Pero incluso focalizar el entrenamiento en la mejora de elementos de importancia sustancial como la aceleración, será una decisión como mínimo incompleta si no se tiene en cuenta el resto de factores y su relación.
En el tenis, la intensidad en el juego está presente de forma compleja unida a otros muchos factores. Por ello, no debemos perder la oportunidad de mejorar a través del progreso en todos ellos de forma más o menos global, actuando sobre la manifestación de la velocidad y buscando una óptima forma de conexión que permita unas sinergias positivas entre las diversas vías de mejora de la velocidad. El conocimiento de los diversos factores y las vías de intervención, podría ser una forma de acercamiento para afrontar la complejidad del tenis, pero no se tratará de buscar la simplificación, sino de lograr un mayor entendimiento de la complejidad o de sustituir complejidad indeterminada por una determinada (Martín Acero y Lago Peñas, 2005). Para ello, no podemos perder la idea de que la suma de las partes no será el resultado final, sino otro diferente que podremos valorar como mayor o menor, pero siempre diferente.
La interacción continua dentro de una dinámica interna entre los diferentes elementos, provocará la organización y reorganización en estructuras cada vez más elaboradas, lo que llamaremos autoorganización (García Manso y Martín González, 2008).
Al mismo tiempo, la relación entre los factores, causas, situaciones resultantes, se presentarán indivisiblemente en relación al sujeto-jugador, pero también al sujeto-observador, por lo que el entrenador deberá estar atento a todo el proceso sabiendo que forma parte del mismo.
A continuación, nos centraremos en las siguientes vías:
■Factores técnicos.
■Factores psicológicos.
■Factores de la resistencia.
■Factores de la flexibilidad.
■Factores neuromusculares.
FACTORES TÉCNICOS EN LA MANIFESTACIóN DE LA VELOCIDAD EN EL TENIS*
La importancia de la técnica de carrera en algunas modalidades deportivas, como las pruebas de velocidad en el atletismo, está comprobada. En estas modalidades se profundiza en las diversas formas de incidir en las diferentes fases de la carrera, como forma ineludible para alcanzar el máximo rendimiento. Sin embargo, cuando se habla normalmente de técnica en el tenis, se hace mención a la ejecución de los golpes y no se consideran los desplazamientos como parte de esta. Se enfoca como algo exclusivo de la preparación física o se trata como la mejora de la técnica específica de la velocidad en atletismo. Pero la manifestación de la velocidad en el tenis depende de diversos factores, como los cognitivos, la fuerza explosiva y la presencia de fatiga, teniendo la coordinación y la técnica una gran repercusión en la misma.
La técnica tiene unos aspectos básicos que debe cumplir, pero se presentan con características diferenciales según la especialidad deportiva. Así, la eficacia es un elemento común en la mayoría de las actividades; la eficiencia, entendida como la buena gestión de los esfuerzos o fluidez de los movimientos, también tendrá una gran relevancia; pero que exista una economía energética será más o menos determinante según las características del jugador y la exigencia del partido. El carácter estereotipado de la técnica será propio en deportes de valoración subjetiva, pero en los de juego como el tenis o los deportes de equipo no tendrá demasiado sentido; por el contrario, la adaptabilidad será un factor decisivo en el rendimiento en este tipo de deportes (Morante e Izquierdo, 2008).
La complejidad durante el juego y el aprendizaje se manifiesta en relación a los factores condicionales, cognitivos o emocionales. También respecto al aparato locomotor, mediante la regulación de los movimientos y la libertad del sistema musculoesquelético y en la estructura espaciotemporal, que será determinante en el desarrollo de las acciones (Nitsch y Munzert, 2002a, 2002b). Por último, podríamos añadir la relación entre el medio interno y externo, que se producirá en una gran diversidad de direcciones: metabólicamente, a nivel de la célula muscular, depósitos de fosfágenos, glucógeno, mioglobina, etc.
La coordinación dentro de toda esta complejidad se manifestará por las adaptaciones al medio externo y los diversos estímulos recibidos mediante el entrenamiento. Se reflejará en las acciones concretas del juego por medio de un buen control neuromotor, un control espacial, del ritmo, de la estabilidad, de control cinestésico y propioceptivo. Se tratará de lograr una buena actuación del control interno en armonía con el medio externo. A su vez, debe haber una relación entre lo que podríamos llamar forma o visión externa de la técnica y el contenido o visión interna. Habitualmente, el jugador y entrenador se fijan en la apariencia del gesto, pudiendo imitarse un modelo con mayor precisión cuanto más talento motriz tenga el jugador. Sin embargo, la técnica debe relacionarse con el sistema nervioso central del propio individuo, con las características de las contracciones individuales, las propiedades coordinativas, las dimensiones morfológicas, la personalidad, etc.
La ejecución técnica es frente a tareas abiertas, por lo que parece aconsejable adquirir un esquema motor que permita adaptarse con flexibilidad a las diferentes situaciones del juego. Esto se cumple en toda la dimensión técnica, tanto en la ejecución de los diversos tipos de golpes como en los desplazamientos. El carácter decisional del deporte conllevará la necesidad de una estrecha relación entre lo cognitivo y los gestos motores, con un continuo ajuste en la toma de decisiones frente a distancias, aceleraciones, ajustes, y demás factores del desplazamiento. Al mismo tiempo, la táctica empleada frente a una situación provocará un efecto sobre la intensidad y forma de la acción motora.
Para alcanzar un buen aprendizaje y lograr la optimización de la adquisición de la técnica, hay que introducir una gran variabilidad en la práctica (Schmidt y Lee, 2005). Al final, aunque el conocimiento sobre el movimiento sea reflexivo, el componente involuntario tiene una gran importancia en la toma de decisiones. Esto es especialmente relevante cuando se trata de acciones a alta velocidad y con un proceso adaptativo a situaciones cambiantes del juego. Las tareas propuestas deben servir de orientación o estímulo dentro de la individualidad del sujeto y sus características neuromotoras, de la especificidad del tenis y las diferentes situaciones que se pueden presentar. Las acciones que desde un marco teórico presentan una mayor eficacia biomecánica, no siempre resultan las más idóneas para un gesto o acción deportiva (principio de especificidad), al mismo tiempo, lo más eficaz mecánicamente en una especialidad no siempre es la mejor elección para un jugador (principio de individualidad).
El entrenador debe aportar estímulos diversos por diferentes vías sensoriales, pues los esquemas de movimiento no están representados en el córtex en zonas sensoriales determinadas, sino en zonas asociativas. Los movimientos del lado izquierdo requieren el paso de información entre la planificación del lado izquierdo y la inervación en el derecho, por lo que el entrenamiento de las salidas y acciones por este lado pueden necesitar de una mayor atención (Nitsch y Munzert, 2002a, 2002b). En todo caso, la atención debe fijarse en el tipo de movimientos que se pueden presentar durante el juego, pero también en la frecuencia de dichos movimientos, cambios de ritmo, fuerza de impulsión, altura de las acciones, etc.
La información más determinante se producirá por las vías propioceptiva y visual (Lee y Lishman, 1977). En los tenistas de alto nivel se puede ver el elevado control corporal durante los desplazamientos y el enlace de las diferentes acciones del juego. Los diferentes sensores situados en el cuerpo permitirán una buena estabilidad y coordinación eficaz frente al movimiento, el tiempo, ritmo y espacio, y producirán una buena retroalimentación para afrontar las variantes del juego y el control táctico. La información visual será también de gran importancia para el control de la pelota y los movimientos en relación a esta. La visión tendrá una doble función, por un lado proporcionar información sobre la situación de juego y por otro sobre las posibilidades de reacción o tiempo necesario para ella, ritmos del desplazamiento, etc. (Ripoll, 1991).
Todos los sentidos tendrán una interrelación, especialmente la visión y la propiocepción, permitiendo acciones anticipatorias que en un deporte con elemento móvil serán de gran valor. Se deberá potenciar la anticipación efectora, o aquella en la que se decide qué tiempo se requiere para preparar el golpe o impactar a la pelota; la receptora, como podría ser la predicción del tiempo de trayectoria de la pelota, y la anticipación perceptiva, que consiste en interpretar las regularidades del juego o del oponente, y en el tenis se presenta cuando hay que tomar una decisión anterior al golpeo del oponente, según la situación de este, sus características o la altura de la pelota (Schmidt, 1991).
A pesar de la importancia de la diversidad y variabilidad en las tareas, no se debe perder de vista que debe lograrse una elevada especificidad de las mismas o al menos una orientación. Por ejemplo, no tendría mucho sentido trabajar la velocidad en situaciones deportivas alejadas a la carrera o con desplazamientos largos. Tampoco parece lógico un volumen excesivo de trabajo sin cambios de dirección y desaceleraciones, debiendo controlarse el espacio y el tiempo preferentemente con situaciones de golpeo. Un ejemplo de esta especificidad en la acción técnica y la aplicación de fuerza máxima y explosiva, sería la diferencia que se observa entre la fuerza aplicada a diferentes velocidades, pero también en diferentes ángulos, e incluso en el grado de estiramiento de un músculo. En esta línea, Herzog y cols. (1991) hallaron una capacidad distinta de aplicar fuerza máxima entre ciclistas, patinadores y atletas de velocidad. Los atletas conseguían sus valores de fuerza máxima con el músculo bíceps femoral estirado y, sin embargo, los patinadores y ciclistas tenían una mayor fuerza con el músculo en situación de acortamiento. Esto corrobora la importancia de trabajar la aplicación de fuerza en las acciones de juego real, y con una variación de estímulos suficientes en las diversas situaciones posibles.
La variabilidad puede ser total mediante juego real u otros métodos específicos, pero también pueden limitarse las posibilidades en los desplazamientos. Esta simplificación permite facilitar las tareas y fijar la atención en puntos concretos de las acciones. También se pueden dividir las tareas, presentando situaciones solo de aceleración y ajuste como golpeando varias pelotas en un mismo sentido, o situaciones de golpeo con mínimo o nulo desplazamiento y recuperación explosiva. Otra opción es combinarlo con estímulos de fuerza explosiva, como saltos, que provocan un aumento de la dificultad de frenada y ajuste o recuperación.
Un proceso especialmente interesante para mejorar la velocidad durante el juego, es el incremento de la mecanización técnica, la reducción de los procesos de análisis, trasladando los procesos corticales y subcorticales a otros inferiores, lo que permite una mayor seguridad, eficiencia y velocidad en la reacción, en los movimientos y los golpeos, con una mayor fluidez en las acciones, lo que conlleva un ritmo de juego más alto. La atención se vuelve más cinestésica y se produce una mayor anticipación de las situaciones, pero para ello no vale la repetición sin más, o al menos no parece la forma más adecuada. Resulta más eficaz añadir tareas de situación propias de la especialidad deportiva, actuando al mismo tiempo sobre las necesidades de variación y ajuste de la técnica (Martin, 1992), las interferencias de las decisiones tácticas, la velocidad de desaceleración y el control de un cierto grado de estrés. Sin embargo, este tipo de tareas, que en jugadores de alto nivel se puede lograr a través de la competición real, se deben plantear también en situaciones simuladas donde se podrán realizar instrucciones, modificar las normas y condiciones de juego y facilitar o dificultar situaciones, posibilitando así una mejor adquisición.
Para alcanzar una elevada eficacia motora no vale solo con practicar, pues las acciones pueden no ser todo lo correctas que debieran, teniendo que llevarse a cabo instrucciones sobre el salto previo, sobre los impulsos de salida y las posibles variantes gestuales: paso cruzado, movimiento hacia atrás de un pie, zancada más o menos corta, la longitud de pasos según la distancia con la zona de golpeo, la elevación de la rodilla, la frenada, la variación en la apertura y base de estabilidad y golpeo, el cambio de sentido y la recuperación lateral, con sus posibles variantes (paso lateral, cruzado con uno o más pasos, cruzado con cadera lateral de uno o más pasos, combinaciones diversas). La repetición «inteligente» provocará una «huella» sensorial que irá permitiendo al jugador comparar y escoger en futuras acciones las más eficaces para obtener una elevada velocidad.
Resulta fácil deducir la íntima relación durante este proceso de aprendizaje de la toma de decisión en las acciones técnicas de desplazamiento con los golpeos, pero también con la velocidad de reacción y los procesos anticipatorios. Es importante tener ambos pies apoyados para tomar una decisión anticipatoria, o más aún para reaccionar ante el golpeo del rival. También lo es la altura obtenida en el salto, que debe ser adecuada respecto a las cualidades del individuo, para provocar un buen aprovechamiento de la energía elástica y lograr así una eficaz activación refleja (Bosco, 2000). Una vez más, la atención adecuada ayudará a provocar una coactivación muscular y una preactivación antes de la salida, que permitirá posteriores índices de fuerza elevados, con salidas y aceleraciones eficaces. Los buenos niveles de fuerza explosiva y la resistencia específica al juego, pero también a esta acción concreta, permitirán lograr unos correctos saltos de parada y una buena salida durante el juego.
Cumpliéndose el principio de especificidad, tanto en cuanto a la actividad deportiva como de la acción entrenada, la relación entre la acción de golpeo y los desplazamientos es clara en el rendimiento y en la fase de ajuste y recuperación de la posición. Al mismo tiempo, pueden tener un desarrollo a niveles y ritmos diferentes, y la mayor o menor facilidad del sujeto para progresar puede ser sensiblemente distinta. Por lo tanto, se debe cumplir la orientación de las cargas individualmente y mientras algunas acciones de golpeo deberían ser llevadas a cabo con velocidades más lentas, las acciones de desplazamiento podrían realizarse en situaciones variables y de máxima intensidad.
Las acciones de desplazamiento enlazadas son de gran interés: con pasos laterales, cruzados, carrera hacia delante y cambios de sentido. También se puede incrementar el efecto sobre el control corporal y la estabilidad eliminando la visión, o en situaciones de inestabilidad. Otro método sería la observación del propio movimiento, lo que proporcionaría un feedback directo y, al mismo tiempo, podría estimular lo que Gallese y cols. (1996) denominaron células espejo, que son células que reaccionan ante el movimiento pero también frente a la observación del mismo.
Esta activación de las células y también de los músculos implicados, permite entrenar mediante la visualización u observación de otros jugadores modelo. De Marées y Brach (2002) resaltan otros aspectos fisiológicos que pueden dar luz a algunas estrategias de aprendizaje: el encéfalo parece tener una capacidad elevada de elaboración paralela y compleja de la información, por lo que el estímulo visual puede ser más eficaz que el auditivo, que es principalmente elaborado de forma paralela.
La técnica de los desplazamientos se puede mejorar separando por partes las acciones, utilizando solo la aceleración, la desaceleración, el ajuste y cambio de sentido o, por el contrario, se puede presentar de una forma más global. La totalidad de la acción debe ser fluida y continua; la unión de los diversos movimientos frontales, laterales y paso cruzado, serán momentos críticos para el rendimiento. Por ello parece lógico que, salvo para actuar sobre algún eslabón débil del individuo en situaciones de alta dificultad y complejidad, parece más interesante practicar de una forma global. Esto es especialmente claro cuando se trata de entrenamiento en alto nivel y cuando existe una relación clara entre las diferentes partes del todo (Schmidt, 1991).
Durante el juego, ninguna acción tiene lugar de forma aislada. Los segmentos inferiores y superiores se deben coordinar de forma idónea, sumándose para provocar mayores impulsos, para compensar con acciones de estabilidad, fijación y reacción, que permitan una mayor eficacia frente a situaciones de estabilidad dinámica. Los progresos, especialmente frente a estímulos visuales a nivel externo y propioceptivos, permitirán una mejora de la acción de desplazamiento. Los ejercicios variados, con altas velocidades, con cambios de ritmo, frente a situaciones de inestabilidad o sorpresivas, provocarán una experiencia motriz enriquecedora y el entrenamiento de la reorientación motora. Con este tipo de trabajo se intentará provocar estímulos para lograr manifestaciones más rápidas ante situaciones de elevada variabilidad como son, especialmente, la acción de aceleración hacia la pelota y la desaceleración y ajuste para el golpeo. Esto es así principalmente en cuanto a distancia, trayecto y tiempo disponible, que determinará la forma de salida, el tipo de pasos, la longitud de estos y la frecuencia de aceleración y desaceleración.
Para lograr este control corporal eficaz es importante que exista un buen equilibrio en la capacidad de aplicar fuerzas del tren superior e inferior, para producir una sinergia positiva que multiplique las acciones de aplicación de fuerzas y mantenimiento de la estabilidad más o menos dinámica. La fuerza del tronco también servirá, principalmente, para estabilizar y transmitir las fuerzas de unos segmentos corporales a otros de forma precisa. La importancia de los miembros dominantes puede repercutir en la mayor o menor facilidad para actuar con rapidez, especialmente a la hora de salir hacia el lado derecho o izquierdo en la pista.
A su vez, la predominancia ocular puede afectar a la necesidad de unos apoyos u otros, lo que se debería tener en cuenta a la hora de trabajar los apoyos y los desplazamientos. La adquisición de un grado de simetría en la habilidad motora puede ser un factor que eleve la eficacia en la puesta en acción y en la dinámica de los movimientos, al mismo tiempo que reducir en parte las posibles sobrecargas de una asimetría excesiva (Starosta y cols., 1985).
Uno de los elementos principales que se deben tener en cuenta a la hora de entrenar la técnica es la importancia de estimular las fibras rápidas y, por lo tanto, de que los movimientos explosivos compongan parte sustancial de la preparación técnica. Por supuesto que en ocasiones, sobre todo al iniciarse en la adquisición de un movimiento, se puede realizar a velocidades inferiores, pero escoger intensidades elevadas y que sean significativas para el rendimiento durante el juego deberá ser parte prioritaria del entrenamiento.
Las demandas nerviosas y de coordinación neuromuscular deberán trabajarse a velocidades elevadas, ajustándose a las demandas del juego y, de esta forma, incrementando la eficacia motora y el efecto preventivo sobre las lesiones (Woods y cols., 2004).
Pero algo que se suele olvidar es que la manifestación de altas velocidades en el tenis dependerá también de la capacidad de desacelerar. Esta cualidad estará determinada por la fuerza, principalmente excéntrica, pero también por la coordinación neuromuscular reflejada en un buen ritmo de frenada, control corporal, control de distancia con la pelota y estabilidad. A la hora de ejecutar las acciones con altas velocidades, la interrelación entre aceleración y desaceleración será determinante y resultará un binomio indisoluble que se manifestará durante todo el partido. En relación con la capacidad de desacelerar pero más aún de cambiar de ritmos, está la habilidad para pasar de la tensión a la relajación muscular, permitiendo una buena coordinación entre músculos agonistas y antagonistas y una óptima precisión en el control corporal y la relación de este con la pelota en movimiento.
Los altos gradientes de aceleración y desaceleración deben ser habituales, y se deben preparar de forma metódica ejercicios donde se fije la atención en el paso de apoyos plantares a acciones de flexión plantar e impulso, acciones eficaces de cruces de piernas, movimientos laterales y un fluido cambio de tipo de desplazamiento lateral, cruzado y frontal, todo ello con un control del centro de gravedad y segmentos superiores.
La técnica debe también entrenarse frente a diversos grados de fatiga. Un trabajo bien enfocado a mejorar las acciones variadas a altas velocidades, a incrementar la coordinación específica, la técnica de las diferentes acciones de desplazamiento y la estabilidad en la ejecución del juego, conllevará una más alta eficacia y eficiencia motoras.
Esta economía motora se relaciona con la fatiga en ambas direcciones: a mayor eficacia, menor fatiga y retraso de la misma; mientras que una menor fatiga supone una mayor eficacia motriz que permite mejorar el rendimiento (García Verdugo, 2007). Al programar las cargas técnicas se debe tener en cuenta los objetivos prioritarios, pero también la dinámica correcta. Si se trata de adquirir un aprendizaje difícil, se puede realizar en situación de ausencia de fatiga, pero también puede ser el objetivo principal la capacidad de mantener elevados grados de maestría en fatiga, o retrasar esta mediante la eficiencia técnica. También resultará interesante unir el trabajo técnico con la velocidad, o presentar un trabajo técnico después del entrenamiento de fuerza explosiva, con lo que se estimulará la transferencia neuromotora evitando interferencias en la precisión gestual y el control propioceptivo.
El aprendizaje de un movimiento conllevará una menor activación electromiográfica frente a una misma fuerza o intensidad, lo que supondrá una menor fatiga (González Badillo y Gorostiaga Ayestarán, 1995).También puede suponer una menor intensidad neural permitiendo un mejor control motor.
En las jugadoras se pueden observar diferencias como una mayor capacidad para recuperar la posición con pasos cruzados, e incluso girando toda la cadera mientras se mantiene la posición frontal de tronco y cabeza. Este tipo de acciones permiten mayores impulsiones y resulta una ventaja de las chicas sobre los chicos. A la hora de desplazarse, también podría ser una ventaja poseer un centro de gravedad más bajo, lo que otorgaría una mayor estabilidad.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.