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Eliahu Toker

Shpilkes

Refranes y maldiciones ídish

Introducción, selección y versión española

Eliahu Toker



Eliahu TokerShpilkes : refranes y maldiciones ídish . - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros del Zorzal, 2014.E-Book.ISBN 978-987-599-406-51. Judaísmo.CDD 296

Diseño de interiores

Fluxus

Imagen de tapa

Marc Chagall, Dedicado a mi prometida, 1911 (© Kunstmuseum, Berna)

© Libros del Zorzal, 2007

Buenos Aires, Argentina

Libros del Zorzal

Printed in Argentina

Hecho el depósito que previene la ley 11.723

Para sugerencias o comentarios acerca del contenido de

Shpilkes, escríbanos a: info@delzorzal.com.ar

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...que el nacimiento de este libro sea un homenaje a la vida de Hela Kitaigorodsky de Szturmak (1914-2000) Z”L

e Isaac Szturmak (1910-2001) Z”L, nuestros padres.

...porque siempre amaron al ídish...

...porque nada de lo judío les resultó ajeno...

sus hijas

Índice

Refranes

En el principio fue el refrán | 7

De la amistad y el encono | 19

Del amor y sus suburbios | 23

De la comida | 28

De la democracia y el pluralismo | 31

De Dios y la gente | 33

De la familia | 38

De la gente | 45

De la honradez de los ladrones | 60

De judíos y gentiles | 64

De mezquindad, envidia y otras virtudes | 68

Del mundo, la vida, la muerte | 71

De penas y alegrías | 81

De pobres y ricos | 83

De rabinos, preceptos y trasgresiones | 95

De los refranes | 98

De salud y enfermedad | 99

De suerte y desgracia | 101

De tomar una copita | 105

De tontos y sabios | 107

De verdad y mentira | 116

De viejos y jóvenes | 119

El delicado arte de maldecir en ídish | 121

Maldiciones ídish | 123

Maldiciones de la madrastra de Scholem Aleijem | 129

Glosario | 131

Bibliografía | 133

Refranes

En el principio fue el refrán

“...No hay refrán que no sea verdadero,

porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia,

madre de las ciencias todas.”

Cervantes

Quijote, parte I, cap. XXI

Los refranes se contradicen,

y en eso reside precisamente la sabiduría del pueblo.

De Stanislaw Jerzy Leç

El refrán ídish cuenta con prestigiosos ancestros. Para el pueblo judío la palabra en acción, el verbo, creó el mundo y sigue creándolo, rigiéndolo, incluso destruyéndolo. Eso dicen de un modo u otro el Génesis y los otros treinta y ocho libros que integran esa singular biblioteca reunida entre las tapas del Tanaj, la Biblia Hebrea. Libros históricos, mitológicos, sapienciales, poéticos o proféticos, la fuerza y sabiduría que respiran muchos de sus versículos y la concisión que caracteriza a la lengua hebrea, hizo que muchas de sus frases pasaran a formar parte del habla popular y literario, en forma de expresiones idiomáticas (la marca de Caín, un tiempo de vacas gordas, la confusión de Babel) o en forma de adagios, sentencias, refranes o proverbios 1: “No sólo de pan vive el hombre” (Deuteronomio 8:3); “Quien siembra vientos recoge tempestades” (Oseas 8:7); “Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para celebrar” (Eclesiastés 3:4).

Desde ya que la forma refrán o proverbio encuentra su mayor despliegue en el libro bíblico titulado precisamente Proverbios, Mishlé. Aunque son múltiples los temas que abarca, se puede decir que tiene por objetivo central expresar una sabiduría hecha de ética y sensatez: “Los simples heredan necedad mientras los prudentes se coronan de sabiduría” (14:18); “El mal no se apartará jamás de quien paga mal por bien” (17:13); “Muerte y vida dependen de la lengua” (18:21).

A lo largo de los 63 tratados de esa otra gran biblioteca de la sabiduría judía, el Talmud, también pueden encontrarse infinidad de proverbios o refranes: “Si un divorciado se casa con una divorciada hay cuatro opiniones en la cama” (Pesajim 112); “Un sueño no interpretado es como una carta no leída” (Brajot 55 b); “Toda mujer quiere saber qué se cocina en la olla de su vecina” (Tehorot 7 b); “Palabras que salen del corazón entran al corazón” (Brajot 6 b).

Ya desde la antigüedad acostumbraban los sabios a expresar sus pensamientos en forma de frases breves y punzantes, expresiones dotadas de un hálito poético para lograr que se graben en el alma y la memoria de sus discípulos. El Pirké Avot, Máximas de los Maestros, es el tratado talmúdico dedicado íntegramente a reunir una selección de las sentencias éticas que fueron pasando de boca en boca y de generación en generación, primero de manera oral y luego por escrito, resumiendo la concepción de vida y el juicio acerca de las personas de muchos de los sabios del Talmud. Algunas máximas del Pirké Avot: “No juzgues a tu prójimo, hasta no encontrarte en su misma situación” (2,4); “Existen tres coronas: la de la sabiduría, la del reino y la del sacerdocio, pero la del buen nombre supera a las tres” (4,13); “¿Quién es un héroe? El que domina sus pasiones. ¿Quién es sabio? El que aprende de todos. ¿Quién es rico? El que se contenta con lo que posee” (4,1).

El enorme acervo de sabiduría bíblica y talmúdica condensada en refranes, pasó a formar parte de manera natural del habla de las comunidades judías del exilio, como medio para enfatizar una idea o ilustrar una opinión, incluso por parte de gente que no había tenido la oportunidad de cosecharlos en una escuela elemental o en una academia talmúdica. De este modo penetraron, a lo largo de los siglos, en las diversas lenguas creadas por el pueblo judío en su larguísima diáspora, especialmente el ídish.

La milenaria gesta del ídish

El exilio iniciado con la destrucción romana del Segundo Templo de Jerusalén allá por el año 70 de la Era Común, dispersó partes del pueblo judío por diversas regiones de Europa y Asia, y sucesivas persecuciones fueron desplazando luego a esos conglomerados judíos de país en país. Los exiliados, durante los períodos de calma, en su convivencia e intercambio con las sociedades en cuyo medio les tocaba vivir, incorporaban parte del léxico local, articulándolo con su lengua básica, el hebreo-arameo de las plegarias, del estudio y del ritual aplicado a la vida diaria. No se sabe a ciencia cierta cuántas fueron esas lenguas mixtas moldeadas creativamente por los judíos a lo largo de su prolongada dispersión; se mencionan dieciseis 2 pero se supone que pudieron haber sido más, la mayoría evaporadas en diferentes etapas de su desarrollo por nuevas migraciones. Las características comunes a casi todas estas lenguas judías diaspóricas fueron la utilización del alfabeto hebreo para su escritura y la inclusión de un cúmulo de vocablos hebreo-arameos en su léxico. De ese conjunto de lenguas judías hermanas, además del hebreo, lograron llegar a nuestros días con su bagaje idiomático, literario y folclórico, el judezmo o judeoespañol y el ídish.

Siguiendo el esquema general de conformación de las lenguas judías, en un proceso que se extendió a lo largo de un milenio, el ídish comenzó a gestarse allá por el siglo IX de la era común, a partir de la confluencia en la zona de Alsacia-Lorena, entre el Rhin y el Mosela, de grupos judíos migrados del norte de lo que hoy es Italia y del centro de la actual Francia. Allí el hebreo-arameo y el franco e itálico que traían consigo se fueron articulando con un importante aporte léxico del germánico de la zona, conformando un ídish primitivo, ídish alsaciano que, con sus variantes, encuentra quien lo hable todavía. Pero del mismo modo que el judezmo necesitó salir del territorio donde imperaba el español para poder cobrar personalidad propia, el ídish moderno, aquel que desarrolló una formidable cultura, –y que antes de la Shoá hablaban cerca de once millones de personas, dos tercios del pueblo judío–, terminó de conformarse cuando sus hablantes abandonaron el territorio alemán y se instalaron en Europa Oriental, enriqueciéndose con sabrosos aportes léxicos de las lenguas eslavas. Técnicamente, según el destacado lingüista Cyril Aslanov, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el ídish moderno es un koiné a base de varios dialectos alemanes medievales, enriquecido con un fuerte aporte hebreo y eslavo.

Lengua franca de gran parte de la diáspora judía durante muchos siglos, el ídish ama los matices, las sutilezas, el humor, las ironías y las paradojas.

Había tan poco, ¿cómo es que quedó tanto?

Esta reflexión del poeta Jacobo Glatshtein alude a la endémica pobreza, lindante con la miseria, que solía reinar en muchas de las pequeñas aldeas judías ídish hablantes de Europa Oriental, en contraste con la exuberante riqueza que lograron desarrollar en todos los ámbitos de la cultura. La aparición de la primera novela en ídish de Méndele Moijer Sforim 3, marca en 1864 el comienzo del período más fructífero de la creación literaria en esta lengua y la paulatina legitimación del ídish mismo, menospreciado hasta principios del siglo XX por buena parte de la inteliguentsia judía, que se expresaba en hebreo, alemán o ruso. Este proceso de revalorización de la lengua hablada por las masas judías europeo-orientales llevó a algunos investigadores a interesarse también por la creación popular en ese idioma. La principal experiencia en este sentido fue la Expedición Etnográfica Judía, encabezada por el escritor Shlomó An-Ski 4, que entre 1912 y 1915 recorrió aldeas judías de los rincones más perdidos de Ucrania recogiendo testimonios de su multifacética producción folclórica. Además de reunir de boca de la gente canciones infantiles, plegarias y melodías, de documentar fotográficamente escenas rituales, rostros judíos, lugares históricos o viejas sinagogas de madera, esa expedición recogió en ídish vernacular tesoros de esa creación anónima en forma de relatos, leyendas, supersticiones, exorcismos, parábolas, poesías, dichos y, por supuesto, refranes.

Una primera compilación sistemática de refranes ídish europeo-orientales había visto la luz ya en 18895; eran refranes cosechados “crudos”, como dice Bostomsky, “en su fuente misma a través de conversaciones casuales y encuentros especiales con ancianos y mujeres, en casas, mercados, ferias y caminos”. Cantos rodados de la calle judía, que en el zumo de su lengua materna, desplegaban frescura, humor y escepticismo.

El refrán ídish es, a menudo, un triunfo del ingenio sobre la desesperación y la desesperanza. En uno de sus sustantivos ensayos sobre folclore, An-Ski expresaba6:

“El ingenio de los refranes mitiga, en gran medida, su pesimismo. El refrán no soporta ser vehículo de una seca prédica moral. Lo particular del refrán no es enseñar sino explicar, descubrir, desenmascarar a la vida y a la gente, sin detenerse ante nada”.

“Compenetrado con los temas de la literatura religiosa, el refrán ídish se muestra sin embargo totalmente emancipado de la presión de la sentencia religiosa, y a menudo la contradice por medio de otras sentencias tomadas de la experiencia vital. Sobre ese terreno se creó toda una serie de singulares refranes bimembres, cuya primera mitad consiste en un dicho religioso, y la segunda en una corrección del mismo, que por lo general niega aquella sentencia religiosa”.

“Con idéntico pesimismo crítico encara el refrán ídish todas las circunstancias de la vida, sus férreos fundamentos, arrancándoles la máscara y marcando la contradicción entre ideal y realidad. Ese refrán no reconoce ninguna autoridad y expresa su disconformismo con las mentiras de la vida mediante singulares cuestionamientos y agrios reclamos a Dios”.

Vale la pena traer la versión española de algunos refranes ídish que ilustran lo que sostiene An-Ski: “Dios es un padre, si no te da un forúnculo te da una llaga; Dios ayuda al pobre: lo protege de pecados caros; Tú nos elegiste de entre todos los pueblos, ¿qué tenías contra los judíos?” Y continúa An-Ski:

“Junto a esos refranes críticos, didácticos, también creó el pueblo judío ciclos de refranes positivos, que expresan una honda sabiduría vital, como en Ni maldiciendo ni riendo se puede transformar el mundo”.

“Pero con todo su pesimismo y hondo sentido de la vida práctica, incluye el refrán ídish ciclos de reglas de vida de alto sentido ético y humano. De ahí que el pueblo vea al refrán con todo respeto, diciendo acerca de él que Un refrán es una verdad”.

Lo que va del dicho al refrán

“Un dicho –agrega An-Ski– es una forma embrionaria de refrán, brindando la primera parte del mism una afirmación sin señalar a qué se refiere esa afirmación. El dicho es más lacónico que el refrán y no contiene sentencia ni aforismo. El dicho ídish toma su comparación de todas partes, pero sobre todo de las clásicas fuentes bíblicas, talmúdicas e históricas y eso le da su carácter nacional: Borracho como Lot; Fuerte como Sansón; Largo como el exilio judío.”

Precisamente lo que se propone la presente obra es seleccionar y verter al español un conjunto representativo de refranes ídish, dejando de lado dichos o expresiones idiomáticas de esta lengua. Un dicho es una suerte de refrán carente de conclusión, un comodín que funciona como parte subordinada de una oración, para ilustrar o reforzar una idea. Un refrán, en cambio, condensa una reflexión completa, lo que le brinda carácter universal, por ejemplo: “Quien se acuesta no comido, se levanta no dormido”; “Si Dios viviese sobre la tierra, la gente le rompería los vidrios”; “Si compras zapatos para ti, no los pruebes sobre pies ajenos”.

Como todos los refranes del mundo, los de la cultura ídish son condensaciones de las experiencias, creencias y concepciones del pueblo que los acuñó. El lugar de privilegio que ocupa el refrán en el folclore judío encuentra expresión en los refranes mismos: “Cada refrancito tiene su lugarcito”; “De un refrán nadie puede escaparse”; “¿Quién es un héroe? El que domina el refrán”. Este último ilustra además una característica común a una cantidad de refranes ídish; referir a alguna fuente judía y quebrar su lógica con un guiño humorístico. En este caso el refrán repite literalmente, en hebreo, una cita talmúdica –citada más arriba– que dice ¿Quién es un héroe? El que domina sus pasiones, cambiándole el remate en ídish, “El que domina el refrán”. Dando por supuesto que todo ídish hablante conoce las Escrituras, otro ejemplo de humor en forma de refrán: “Me sonsacaste la bendición y la primogenitura, dame al menos la olla con lentejas”, aludiendo claramente al engaño tramado por Jacob para obtener de su padre Isaac la bendición que le correspondía a su hermano Esaú (Génesis 25, versículos 31 a 34).

Vale la pena señalar también que muchos refranes ídish son chistes condensados: “Los dos se quieren, él se quiere y ella se quiere”; “Dios, si me ayudas, bien, si no me voy a lo de mi hermana en América”; “Está contento de que lo haya parido su madre y no una mujer extraña”.

El aprecio judío por los refranes se extiende a los de los otros pueblos: “Un refrán no judío es, valga la diferencia, como un versículo bíblico”. Y, por supuesto, una cantidad de refranes ídish están tomados de pueblos vecinos o son universales. Del rumano: “Una mano lava la otra y ambas lavan la cara”; del alemán: “Entre muchas abuelas, queda el niño sofocado” o “Cuando uno se quema con lo caliente, sopla sobre lo frío”; universales: “Una golondrina no hace el verano” o “En boca cerrada no entran moscas”.

Acerca de la presente obra

El título de este libro, Shpilkes, es decir “alfileres” o “alfilerazos”, si bien alude a la agudeza y picardía de muchos de los refranes incluidos, expresa de manera especial la segunda parte de estas páginas, que incluyen un manojo de sabrosas maldiciones ídish, en su mayor parte creadas imaginativamente en los villorrios judíos de Europa Oriental.

El conjunto de refranes y maldiciones del acervo folclórico ídish que integran en versión española la presente obra, fue seleccionado intentando brindar una muestra amplia y representativa de esta singular expresión oral del pueblo judío. En el marco de una historia más de tres veces milenaria, el ídish condensa una cultura cocinada a fuego lento a lo largo de un milenio. De su refranero, acuñado en esa popular forja lingüística, se conservan testimonios de los últimos doscientos cincuenta o trescientos años. Los refranes incluidos aquí fueron tomados de colecciones correspondientes a diferentes zonas de Europa Oriental y también de la propia memoria.

Integrados al habla, los refranes ídish, contradictorios a menudo, encaran desde su particular perspectiva temas comunes a otros folclores: pobres y ricos, tontería e inteligencia, penas y alegrías, viejos y jóvenes, vida y muerte, verdad y mentira, Dios y la gente. También se incluyen temas como la condición judía o la mirada entre respetuosa e irónica sobre rabinos y liturgia. Los refranes están agrupados de acuerdo a cada uno de estos temas. Algunos refranes que aluden a versículos bíblicos o talmúdicos, van seguidos por la correspondiente referencia.

Como toda antología de estas características, el desafío consiste en lograr que la traducción conserve el sentido del original, sin perder su capacidad de síntesis, su ritmo ni su gracia, ideal al que apunta con optimismo la versión de cada refrán. El original ídish de cada uno de ellos se acompaña transliterado en caracteres latinos de acuerdo con la fonética española.

Digamos finalmente que como toda obra tampoco la presente está libre de una dimensión subjetiva. Mi íntima relación con estas expresiones de sabiduría condensada deviene de haber tenido al ídish por lengua materna y de haber descubierto, al recorrer diferentes colecciones de refranes, que gran número de ellos ya integraban el habla coloquial de mi casa, habiendo escuchado muchos de ellos por primera vez de boca de mi padre.

Tal vez la fascinación que despierta en el pueblo judío esta creación popular esté condensada en esta cita cosechada en una de las obras recorridas durante la tarea: Un refrán no es un versículo de la Biblia sino una Biblia en un versículo7.

Eliahu Toker

De la amistad y el encono

Cuando se está peleado con el rabino, no se dice “amén”.

Az m’iz broiguez mitn rebn zogt men nisht “omein”.

~

Alguien enojado duerme solo.

A broiguezer shloft alein.

~

Átame de pies y manos pero arrójame entre los míos.

Bind mij oif ale fir ober varf mij tsvishn máinike.

~

A un buen amigo se lo consigue gratis;

a un enemigo hay que ganárselo.

A gutn fraind bakumt men umzist; a soine muz men zij koifn.

~

Con amigos, el agua es dulce.

Mit fraind iz vaser zis.

~

Consíguete nuevos amigos, pero no te olvides de los viejos.

Bakum dir naie fraind, nor fargués nisht on di alte.

~

Con un fosforito se puede incendiar una ciudad entera.

Mit ein shvébele ken men farbrenen a gantse shtot.

~

Cuando el enemigo cae no hay que alegrarse,

pero tampoco levantarlo.

Az der soine falt tor men zij nisht freien, ober men heibt im nisht oif.

~

Cuando el molinero se pelea con el deshollinador,

quedan, el molinero negro y el deshollinador blanco.

Az der milner shlogt zij mitn koimenkerer,

vert der milner shvartz, un der koimenkerer vais.

~

Cuando se recibe una bofetada, se consigue además un enemigo.

Az men japt a patsh, bakumt men noj a soine dertsú.

~

De un perro silencioso y de un enemigo silencioso hay que cuidarse.

Far a shtiln hunt un far a shtiln soine zol men zij hitn.

~

El pobre tiene pocos enemigos; el rico, todavía menos amigos.

Der oremán hot venig faint, der raijer hot veniguer fraind.

~

En el espejo ve cada uno a su mejor amigo.

In dem shpigl zet ítlejer zain bestn fraind.

~

Mejor que mi enemigo vea mi dicha antes que yo su desdicha.

Beser der soine zol zen main glik eider ij zain umglik.

~

Mejor una bofetada sincera que un beso hipócrita.

Beser an erlejer patch eider a falshn kush.

~

Mejor un buen enemigo que un mal amigo.

Beser a guter soine eider a shlejter fraind.

~

Ningún difunto se enterró nunca solo.

Kain mes hot zij noj alein nisht bagrobn.

~

Ni siquiera en el paraíso es bueno estar solo.

Alein iz afilu in gan eidn oij nisht gut tsu zain.

~

No interesa quién me golpea, el hecho es que soy golpeado.

Es iz nisht kain jilek ver es shlogt mij, abi ij ver gueshlogn.

~

No me bendigas y no me maldigas.

Bentch mij nisht un shelt mij nisht.

~

Pídele consejo a un enemigo, y haz lo contrario.

Freg an eitse dem soine, un tú farkert.

~

Selecciona a tus amigos como a porotos, o vas a llenarte de gusanos

Klaib daine fraind vi arbes, az nisht vestu zij onnemen mit verem.

~

Una amistad rota no se arregla con remiendos.

Oif a tserisene fraindshaft ken men kain late nisht leign.

~

Una bala puede matar el cuerpo; una palabra, el alma.

A koil ken hárguenen dem kerper; a vort, di neshome.

~

Una bofetada se olvida, una palabra perdura.

A patch fargueit, a vort bashteit.

~

Una palabra amable encuentra su lugar.

A gut vort guefint zij zain ort.

~

Una mala paz es mejor que una buena guerra.

A shlejter sholem iz beser vi a guter krig.

~

Una mano lava la otra y ambas lavan la cara.

Ein hant vasht di ándere, un beide vashn dos ponem.

~

Una venganza es un buen bocado.

A nekome iz a guter bisn.

~

Uno cae solo, pero para levantarse

necesita la mano de un buen amigo.

Faln falt men alein, ober zij oiftsuheibn darf men di hant fun a gutn fraind.

~

Un regalo se da para acercarse al otro;

una limosna, para sacárselo de encima.

Men guit a matone zij tsu ienem dernéntern;

men guit a nedove zij fun ienem optchepen.

~

Un viejo amigo es mejor que dos amigos nuevos.

An alter fraind iz beser vi naie tsvei.

~

Del amor y sus suburbios

Los dos se quieren; él se quiere y ella se quiere.

Zei hobn zij beide lib: er zij un zi zij.

~

A él le gusta lo que al rabino no le disgusta.

Er hot lib dos vos der rov hot nisht faint.

~

A la novia le da vergüenza pero igual disfruta.

Di kale shemt zij take, ober hanoe hot zi.

~

A la puntita del pecho todos le tienen ganas.

Tsu dem shpitz brust hot itlejer a glust.

~

Cada ollita encuentra su tapita.

Iedes tépele guefint zain dékele.

~

Cada pitito encuentra su agujerito.

Itlejes petsl guefint zij zain lejl.

~

Con tramperas se cazan pajaritos y con regalos, muchachitas.

Mit zabongues japt men feigalaj, un mit matones, meidalaj.

~

Cuando el amor arde está el corpiño abierto.

Az di libe brent iz der liftchik ofn.

~

Cuando la muchacha no sabe bailar,

dice que los músicos no saben tocar.

Az dos meidl ken nisht tantsn,

zogt zi az di klezmer kenen nisht shpiln.

~

Cuando el pito se pone de pie, se va la inteligencia al traste.

Az der potz shteit gueit der seijl in tojes.

~

Cuando la solterona sale a bailar van los músicos a orinar.

Az di alte moid gueit arois tantsn, gueien di klezmer pishn.

~

Cuando se tiene vergüenza no se tienen hijos.

Az men shemt zij hot men nisht kain kinder.

~

Cuando un hombre viejo toma a una mujer joven,

el hombre rejuvenece y la mujer envejece.

Az an alter man nemt a iung vaib,

vert der man iung un dos vaib alt.

~

Cuando un pelirrojo se acuesta con una morena

salen hijos moteados.

Ven a roiter shloft mit a shvartzer, kumen arois shpakovate kinder.

~

De día divorciados, de noche encamados.

Baitog tsum guet, bainajt tsum bet.

~

Después del palio es tarde para arrepentirse.

Noj di jupe iz shpet di jarute.

~

Dios está sentado arriba combinando parejas abajo.

Got zitst oivn un port intn.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
31 mart 2025
Hacim:
91 s. 3 illüstrasyon
ISBN:
9789875994065
Telif hakkı:
Bookwire
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