Kitabı oku: «¿Podemos vivir en una civilización sin dios?»

Yazı tipi:

¿PODEMOS VIVIR EN UNA

CIVILIZACIÓN SIN DIOS?

Seminario - Segundas Marcas

Seminario de psicoanálisis

Emilio Vaschetto y Jorge Faraoni

Bruno Masino

(Coordinador)


SEMINARIOS

Créditos

Colección Seminarios

Título original:

¿Podemos vivir en una civilización sin dios? Seminario - Segundas marcas

© Emilio Vaschetto y Jorge Faraoni, 2021

© Los derechos de cada capítulo pertenecen a cada uno de los autores que participan en esta compilación.

© De esta edición: Pensódromo SL, 2021

Esta obra se publica bajo el sello de Xoroi Edicions.

Diseño de cubierta:

María Villaró Lupón – Pensódromo

Establecimiento del texto:

Bruno Masino, Jorge Faraoni y Emilio Vaschetto.

Correcciones:

Ricardo Ezequiel Gandolfo y Gabriela Rodríguez.

Editor: Henry Odell

e–mail: p21@pensodromo.com

ISBN ebook: 978-84-124848-3-0

ISBN print: 978-84-123372-5-9

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra.

Índice

1  Segundas marcas. Seminario escrito

2  1. Apertura

3  2. Cómo salir de la coronalengua

4  3. La depresión como segunda marca

5  4. El malestar en la cultura, remasterizado

6  5. El fenómeno del tatuaje

7  6. Reversiones del cuerpo

8  7. Puntualizaciones sobre la marca

9  8. Corte y puntuación

10  9. Spleen de la marca

11  10. Marcas en el cuerpo pornográfico

12  11. Adixiones, con una x

13  12. El analista marca

14  13. De las marcas del amor o del (des)amor por la marca

15  14. ¿Hay alguien ahí?

16  15. Marca y psicosis

17  16. La marca del caso: entre lo indecible y lo ilegible

18  17. El hilo invisible

19  ANEXOS

20  Casos marcados

21  El vacío de la marca

22  Epílogo

23  Bibliografía citada en el seminario

24  Sobre los autores

Agradecimientos

Nuestra gratitud a quienes hicieron posible este trabajo en virtud del dictado de las clases y de sus intervenciones como público asistente. Enseñantes y participantes dejándose enseñar, esta publicación se transforma en la consecuencia necesaria de sus dichos.

Además, cabe una especial mención a quienes participaron de manera decisiva en el proceso de construcción de este libro.

A Ricardo Gandolfo, por la lectura detallada y el trabajo sobre la escritura de las clases y a Gabriela Rodríguez, por sus rectificaciones y la interlocución siempre fructífera para orientar la escritura.

Al equipo de desgrabaciones, por su disposición en lo que fue el primer movimiento de este libro —el paso del registro de audio y video al papel— proceso arduo y fundamental para lo que vino después.

A Henry Odell, por su confianza y decisión editorial.

Finalmente, nuestra gratitud hacia la Escuela de la Orientación Lacaniana, medio y contexto en el que este seminario pudo propiciar un espacio de debate y de transmisión del psicoanálisis.

Jorge Faraoni

Bruno Masino

Emilio Vaschetto

Febrero de 2021,

Ciudad de Buenos Aires.

Segundas marcas. Seminario escrito

¿Cómo pensar una civilización sin dios?

Tal era la consigna que resonaba en nuestro argumento hasta que la peste llegó a la puerta de nuestros hogares. Todo se acomodó con velocidad y el furor por las pantallas también contagió al psicoanálisis. Hablábamos en aquel argumento de la «consistencia provista por los dispositivos publicitarios» superando las posibilidades de lo simbólico, y así vimos amanecer un nuevo lenguaje. La crítica al monoideísmo —que destilaba nuestra formulación—, lejos de diluirse en la situación excepcional de la pandemia, se acentuó. Lo pan disipó, en gran medida, las posibilidades de lo singular y nuestra propuesta no solo se tornó necesaria sino urgente.

Segundas Marcas es el título del seminario diurno, dictado en el año 2020 en el marco de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Este volumen recoge las transcripciones de las clases, las cuales fueron revisadas, corregidas y establecidas mediante puntuaciones, a los efectos de hacer su lectura ágil y orientada. Bien podríamos decir que esta publicación es la continuidad escrita del seminario. Deseamos, por lo tanto, que sea el más fiel reflejo del espíritu de debate y de elaboración continua, gestado a lo largo de todo un ciclo.

Al iniciar nuestra tarea, el acontecimiento pandémico nos obligó a una transmisión remota de la enseñanza. Esto modificó la dinámica habitual de las reuniones, pero lejos de acotar las posibilidades, abrió un ámbito de conversación inesperado a medida que se iban sumando colegas de distintos puntos geográficos.

En tiempos de generalización del trauma, de uniformidad, de coronalengua, hoy más que nunca sigue reverberando una pregunta: ¿dónde reside la Marca más singular del sujeto?

Quizás el lector pueda encontrar aquí algunas respuestas. Por nuestra parte nos contentamos con haber dejado el trazo de las preguntas.

Este seminario fue dictado entre marzo y diciembre de 2020, en el marco de los seminarios diurnos de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Tuvo como responsables a Jorge Faraoni y Emilio Vaschetto y la coordinación estuvo a cargo de Bruno Masino. Las desgrabaciones fueron llevadas a cabo por Ivone Guzmán, Elba Beatriz Lauc, María Luisa Sánchez Chiappe, Soraya Merino Marcos, David Irigoyen y Gustavo González.


Afiche de promoción del seminario «Segunda Marcas»

1 Apertura

Clase de apertura del 26 de marzo de 2020 a cargo de Jorge Faraoni y Emilio Vaschetto

Jorge Faraoni

Bienvenidos todos. Hoy, gracias a esta plataforma de trabajo, tenemos la posibilidad de encontrarnos pese a la situación generada por el virus. La tecnología nos da posibilidades, pero también provoca pérdidas; en este caso, la imposibilidad del contacto físico. Y, aunque necesario en este período de cuarentena, no me siento del todo cómodo con este dispositivo.

Este es el cuarto año consecutivo de nuestro seminario. Cuando el año pasado terminábamos el seminario «Machismo», pensamos titular el siguiente «Segundas Marcas», vinculándolas al malestar en la cultura de hoy, y que nos lleva a interpelar los conceptos con los que fuimos formados en psicoanálisis.

Tomamos la pregunta por el malestar en la cultura actual vinculándola siempre con la clínica. Consideramos que malestar y clínica son fenómenos circulares que no pueden ser pensados uno sin el otro y su insistencia da cuenta de lo que Lacan llama «lo imposible de soportar». Así lo mencionamos también en el artículo incluido en el libro Estudios sobre lo real en Lacan1, compilado por Jonathan Rotstein y en el que participan varios colegas del Campo Freudiano.

Junto a Emilio nos habíamos planteado algunas líneas que nos ayudasen a desbrozar el camino a recorrer durante este año, pero irrumpió la pandemia del coronavirus. Inesperada e inédita, conmocionó el orden en el que se encontraba la civilización. Un virus ha ocupado el centro de la escena —menuda paradoja o particularidad la de una escena ocupada por algo invisible—. Ahora todos somos sospechosos de ser portadores, ya sea asintomáticos o infectados. Esto impactó en el corazón de nuestro seminario y, si bien nos embargó la duda acerca de comenzar, no solo el entusiasmo, sino también la propia realidad de la pandemia, hizo que lo pusiéramos en marcha. Un acontecimiento que golpea en el centro del recorrido de lo que venimos haciendo en estos años: servirnos de los conceptos del psicoanálisis, sin necesidad de forzarlos, para interrogar las transformaciones permanentes de la civilización. Si bien sospechamos que la pandemia cambiará la vida de las personas en muchos aspectos, no es nuestro interés hacer cálculos ni pronósticos sobre cómo será el mundo poscoronavirus. Empezaremos trabajando bajo la modalidad virtual y nos volveremos a reencontrar personalmente en la Escuela de la Orientación Lacaniana —que es el ámbito donde siempre se vino desarrollando el seminario— cuando finalice la pandemia.

La marca cultural

Una primera línea que quiero tomar corresponde a El malestar en la cultura y se refiere al conflicto que plantea Freud entre la pulsión, con ese esfuerzo constante (Drang) que viene desde el interior, y la represión que ejerce la moral acorde a la cultura. Lo que me interesa señalar son dos cuestiones: lo invariable de la pulsión, y lo variable de la cultura. Un modo de aproximarse a lo pulsional de un sujeto es interrogar y entender la lógica de la cultura a la que pertenece. Hoy en día cada tribu urbana tiene sus marcas culturales, las cuales muchas veces se traducen en inscripciones en el cuerpo.

En el seminario 7, La ética del psicoanálisis, Jacques Lacan dice una frase que me parece oportuno señalar para remarcar estos dos vectores: la cultura y la pulsión.

Freud aporta, en lo tocante al fundamento de la moral, la afirmación del descubrimiento creo yo, de que la ley fundamental, la ley primordial, aquella en la que comienza la cultura en tanto que se opone a la naturaleza —pues ambas cosas están perfectamente individualizadas en Freud en el sentido moderno, quiero decir en el sentido que Lévi-Strauss puede articularlo hoy en día—, que la ley fundamental es la ley del incesto2.

Esto implica que, por un lado, están la cultura y la pulsión, y por otro, la naturaleza como aquello ajeno a lo humano. Por supuesto, estamos ubicando en este texto de Freud una época en la que hay que considerar a la cultura operando de un modo homogéneo, un discurso que define nítidamente lo que está bien y lo que está mal, lo que se segrega y lo que está aceptado. Es una lógica cultural que bien podría nombrarse el para todos, un para todos que hace tope con el cuerpo pulsional que no cesa de respetar su propio circuito. En el mismo capítulo del seminario citado, Lacan da una hermosa definición del mal que toma de un amigo poeta al que no nombra:

[…] el problema del mal no vale la pena ser examinado hasta que no se haya abandona la idea de la trascendencia de un bien cualquiera que podría dictar al hombre deberes. Hasta entonces la representación exaltada del mal conservará su mayor valor revolucionario3.

No solo me gusta cómo está dicho sino que, además, esclarece la dimensión del mal como algo de un orden anterior al bien. Algo que también sitúa Freud en El malestar…, pero que en este párrafo en particular se halla mejor explicitado.

La fuerza pulsional (o lo real, para forzarlo un poco) intenta perforar todo el tiempo ese bien propuesto por la cultura o, dicho de otra manera, la cultura es el intento fallido de cubrir el mal. En definitiva, lo real se encuentra por fuera de la naturaleza y, por definición, es inaccesible al sujeto.

Agustín, Eagleton y el mal en el origen

Emilio Vaschetto

Siguiendo en la estela de lo que comentaba Jorge hago una breve acotación sobre la frase de Lacan ya que de alguna forma es una reseña de nuestros seminarios anteriores: la historia de la naturaleza empieza con el bien, pero la historia del hombre empieza con el mal. San Agustín, en La ciudad de Dios, menciona eso mismo. Es a través del asesinato de Abel donde comienza el acto civilizatorio humano. O sea, a través de un acto absolutamente abyecto cuyo agente es Caín. Y el otro aspecto que tomamos de Lacan, a la luz de nuestro seminario de 2018 («El mal start en Occidente») es lo que llama «el enigma del mal». Si hubiese sido tan fácil reducir el mal a la pulsión de muerte, no hubiéramos tenido nada que decir. No obstante, decidimos tomar el aspecto bífido del mal start como una dimensión del malestar actual —el mal comienzo, el traspié, el fracaso— y además el mal como enigma.

Jorge Faraoni

Recordemos también lo que aporta Terry Eagleton —crítico literario y escritor británico y católico— en su libro Sobre el mal:

[…] el pecado original no tiene que ver con nacer santo o maligno sino con haber nacido. El mal por tanto es una forma de trascendencia aunque desde el punto de vista del bien sea una forma torcida y quizá sea la única forma de trascendencia que queda en un mundo post religión4.

Subrayo la última frase, ya que lo posreligioso tiene algo muy lacaniano, más aún si lo vinculamos con el Otro que no existe. Ahora bien, quiero detenerme en lo variable de la cultura, aspecto que mencionamos en el texto del libro de Jonathan Rotstein y en un artículo complementario publicado en Libertad de pluma5. Como decíamos, la cultura de la época freudiana posee una configuración homogénea. A partir del trabajo de Jacques-Alain Miller El Otro que no existe y sus comités de ética6, se resalta lo heterogéneo. En el escrito ya mencionado7 aparece, a nuestro modo de ver, un tercer Otro. Miller en otro de sus trabajos, Un esfuerzo de poesía8, denomina a esa tercera forma «un Otro que existe» —que bien podría ser Trump— y que, por el año en que fue realizado el seminario, lo ubica en Bush. Actualmente estamos en una época en la que el imperativo empuja a gozar, borrando o pasando por alto cualquier barrera que intente hacer de tope. Las adicciones, la obesidad y hasta la acumulación de riqueza, son ejemplos de «un lleno» que no logra saciar el vacío provocado por el circuito pulsional.

Me interesa señalar esto por el solo hecho de ubicar cuál es la época en la que viene a incorporarse el coronavirus. Sobre esta civilización que empuja a gozar, ahora los gobiernos dan la orden de quedarse en casa. Vale decir, sobre la marca del individualismo con en el que veníamos, ahora los gobiernos y los medios promueven cuidarnos entre todos y ser solidarios. Veremos qué surge de este choque.

Por el momento, sobre este impacto se vienen expresando distintos filósofos. Slavoj Žižek, preanuncia que la solidaridad, para evitar los contagios en la pandemia, podría dar paso al fin del capitalismo. Por el contrario, Giorgio Agamben nos alerta y relativiza la facticidad del virus degradándolo a una simple gripe, siendo esto utilizado para instalar el estado de excepción, el cual tendría por finalidad la restricción de la libertad y, por ende, extender el estado de miedo. Respecto al cierre de fronteras, advierte que siempre se dio cuando existía un enemigo externo, en cambio los peligros que acechan hoy son los excesos de rendimiento, producción y comunicación.

Por su parte, el filósofo coreano Byung-Chul Han piensa que los cierres de frontera son un intento desesperado por reafirmar la soberanía europea. Además, dice que los estados asiáticos tienen una mentalidad autoritaria, justificándola en virtud de la propia tradición cultural. Agrega que la concentración de información de los asiáticos, el big data, podría funcionar como un potencial enorme para defendernos de la pandemia a partir de los 200 millones de cámaras con las que el gobierno chino controla a su población mediante el reconocimiento facial y la temperatura corporal. Aclara que los europeos no aceptarían estar tan controlados, lo que a su vez los deja en inferioridad de condiciones para defenderse de la epidemia. Han dice:

¿Cuál es la solución? Somos nosotros, personas dotadas de razón quienes tenemos que pensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad para salvarnos a nosotros; para salvar el clima; y para salvar a nuestro bello planeta»9.

Como vemos, aparecen distintas teorías y pronósticos sobre lo que sería la civilización pospandemia; algunas pronostican que estaremos yendo hacia una profundización del capitalismo salvaje, otras suponen una salida más del lado de lo solidario, lo que apaciguaría lo inhumano del tiempo de la prepandemia y, por último, se produciría el resurgimiento de una razón vintage que haría más bello el mundo. Posibles salidas que avisoran la llegada de una cultura distinta. Cualesquiera de ellas no consideran lo que orienta al psicoanálisis, es decir, lo real. Sin duda, la pandemia provoca un temor generalizado y en verdad nos encontramos en momentos de notable incertidumbre donde, probablemente, se produzcan nuevas marcas en la cultura. Pero, es preciso diferenciar que el temor no es lo mismo que la angustia. Esta surge cuando algo de lo real aparece y es verificable caso por caso.

La función de la excepción y las caricaturas del Otro

Emilio Vaschetto

Mencionabas el término «excepción», y para quienes estamos en el marco del psicoanálisis no hay otra forma de responder a esta excepción con algo que no sea otra excepción. Este seminario ya es una excepción en sí mismo porque pierde la estructura dinámica de lo que es un seminario, su interacción, su modalidad de avance sobre determinados puntos o determinadas temáticas. Otra forma de respuesta a la excepción es el uno por uno —a veces se dice esta forma muy rápido, pero es así—, ¿cómo pensar el desplazamiento del para todos hacia el uno por uno? Es otra visión de lo que Jorge dijo al pasar sobre lo heterogéneo y sobre los dos momentos: el de lo homogéneo y lo heterogéneo. Por eso la idea es cómo pensar, dentro de lo homogéneo, el uno por uno. Quiero retomar varias cosas de Jorge para proponer cierto procedimiento esquemático de trabajo. Continuando con Terry Eagleton en su ensayo sobre el mal como «la única forma de trascendencia en un mundo posreligioso», es menester entender que, en su tan acertada enunciación, nos anima a pensar acerca de la forma enigmática del mal. Cómo opera hoy en día, sin descontar aquí la cuestión de la pulsión —ya mencionado por Jorge—.

Quiero dejar planteado el asunto de cómo se juega lo endógeno y lo exógeno hoy. Claramente hay un padecimiento pandémico en función de un elemento exógeno (el virus), pero en tanto que nos ocupamos de la pulsión, estamos hablando de un problema endógeno. Entonces, esta cuestión endógeno-exógeno delimita un marco de trabajo. Ustedes vieron que en el argumento del seminario planteamos la frase: «¿Cómo pensar una civilización sin dios?» Pareciera ser una frase anacrónica nietzscheana, pero la muerte de Dios, después de Nietzsche, no es tan segura. ¿Cómo pensar una civilización sin dios?, en el sentido mencionado por Jorge de «un Otro que existe», es algo que debe ser revisado una y otra vez. Estamos de acuerdo, hay un Otro que no existe; sin embargo, Miller enuncia: hay un Otro que existe. ¿Qué figura tiene ese Otro? En el seminario del año pasado y en el anterior tratamos este tema tomando tres caricaturas del Otro —no es ocioso aquí el término «caricatura»—. Una caricatura es la del payaso, que conserva total actualidad. Trump, Johnson, Bolsonaro —entre otros— son figuras payasescas que hacen papelones, pero cumplen la función del Otro. Son Otros que, pese a su patetismo, no dejan de tener eficacia al modo del bravucón, del «si no te gusta ¡vete!».

Surfeando la marca del caso

No vamos a referirnos a todas las alusiones que se pueden interpretar en función de la publicidad del seminario. El afiche sugiere mucho más de lo que explicita, no obstante, quiero distinguir tres dimensiones de la marca que me gustaría compartir con ustedes:

1 La cultura como segunda marca (algo ya resaltado por Jorge).

2 Lo que llamamos la Marca del caso.

3 Y por ultimo, la huella: la memoria del ser sexuado.

Voy a lo segundo, la marca del caso. Algunos me habrán escuchado que cada tanto menciono una nota que está en el reverso de una revista Scilicet del año 68, publicada en una sola ocasión. Muchos saben que es Lacan quien escribe, pero no lo firma; lo cito de memoria:

Menos afectación de autoridad. Mas seguridad para invocar lo personal en la practica, y especialmente la Marca del caso10.

¿Que sería la «Marca del caso»? En francés está escrito como «trait», que equivale a: rasgo, marca, a veces rasgo de unión o rasgo que enlaza una cosa a otra. El «rasgo unario», por ejemplo, en francés es: le trait unaire. Pero, a la vez, lo que más nos interesa, en este momento de homogeneización, es cómo se inscribe el rasgo particular, el uno por uno.

Cuando Jorge se refirió a la angustia, nos hizo ver que no puede pensarse como un afecto generalizado. Si bien podemos hablar de miedo generalizado, es inviable hablar de angustia generalizada. La angustia se da en el uno por uno de los sujetos. Y claro, la marca más singular del sujeto es marca que traza y tacha al sujeto y, al mismo tiempo, también tacha al Otro. No hay marca si no hay tachadura del sujeto y tachadura en el Otro. Bajo esa doble forma, es factible entender cómo alguien, en este mar de aislamiento indistinto, puede elevarse como una voz distinta. Es decir, al menos uno que pueda recibir su propio mensaje de forma invertida. Es a partir de esa marca donde puede aparecer la una-equivocación (une-bévue); no es muy agradable la traducción, pero lo diremos así: un momento donde puede aparecer el traspié, el tropiezo, la equivocación, el mal start. Es importante estar atento para poder detectar dónde cada uno, aislado en esta pandemia, puede equivocarse.

Muchos se enteraron de la historia del surfer, el joven que violó la cuarentena para ir al mar y a quien durante horas y días los medios criticaron ferozmente por no acatar las medidas del conjunto. Como si fuese posible ir globalmente por la senda del conjunto. Desde el punto de vista del comportamiento ciudadano, desde luego que es insalvable, pero no nos compete esa perspectiva. Me interesa destacar, extremando un poco las lecturas, que en esa salida del conjunto, en eso salido del cauce, es donde hallamos al sujeto. No lo tenemos acá para que nos diga qué sucedió, pero es evidente que cuando aparece algo diferente, algo anómalo, es leído como insoportable por la población. Leído en clave del discurso analítico, esto es diferente. ¿Qué hubiera sucedido si salía un psicoanalista en la TV y en lugar de sancionar penalmente el hecho hubiera dicho: «En fin, el muchacho tuvo un traspié, hay que escuchar qué tiene de singular para decir…» No fue por el cauce que todos tomaron. Ahora bien, no estoy proponiendo una desobediencia colectiva ni el capricho individual pues la sociedad sería invivible, pero un tropiezo es la posibilidad para el deslizamiento de una palabra, y un analista tiene que estar preparado para escuchar esos desplazamientos y esos traspiés; de lo contrario, no nos podemos apuntalar en el discurso analítico. Solo repetiríamos todas las tonterías que suelen escucharse en la psicología y un montón de cosas más sobre la pérdida de valores, etc… En suma, cosas que no atañen al psicoanálisis.

Por último, tomando la cuestión de la marca no quiero pasar por alto la dimensión del cuerpo, para no hablar solamente de los sueños de la razón. Porque el inconsciente no es sin cuerpo, hay algo de lo cual se goza, algo endógeno. La pulsión, huelga decir, tiene su fuente somática.

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
443 s. 22 illüstrasyon
ISBN:
9788412484830
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi: