Kitabı oku: «Poliorcética. Estratagemas.»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 157


Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .

Según las normas de la B. C. G., las traducciones del presente volumen han sido revisadas por AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ y JUAN ZARAGOZA BOTELLA .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1991.

www.editorialgredos.com

Las introducciones, traducciones y notas han sido llevadas a cabo por: JOSÉ VELA TEJADA ( Poliorcética ) y FRANCISCO MARTÍN GARCÍA (Estratagemas).

REF. GEBO265

ISBN 9788424931940

Gráficas Cóndor, S. A. , Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1991. — 6417.

ENEAS EL TÁCTICO

POLIORCÉTICA

COMENTARIO TÁCTICO SOBRE CÓMO DEBEN DEFENDERSE LOS ASEDIOS

INTRODUCCIÓN

La Poliorcética de Eneas el Táctico es el primer tratado conservado sobre táctica militar, no sólo de la literatura griega, sino también de la literatura universal. Además, sentó las bases de una tradición de escritos técnicos sobre el arte de la guerra que tomaron como modelo la obra del Táctico, con un importante desarrollo en época romana y bizantina.

Por ello es por lo que el estudio de la obra recibió un impulso especial de los investigadores durante el siglo XIX , y las primeras décadas del XX , con sucesivas ediciones 1 que actualizaron y corrigieron el texto, además de traducciones y obras críticas. Pero, a partir de entonces, se abre un largo paréntesis en el cual apenas surgen nuevos estudios, pudiendo afirmarse que las investigaciones se encuentran prácticamente estancadas en el mismo punto en el que lo dejaron los estudiosos del primer cuarto de siglo.

Eneas el Táctico

La tradición nos ha transmitido la Poliorcética ligada al nombre de Eneas el Táctico. Sin embargo, la personalidaddel autor está envuelta en la más absoluta oscuridad y tan sólo la confrontación de las informaciones proporcionadas por la propia obra y, especialmente, por los testimonios de otros autores, permite definir la paternidad del tratado.

Fue Casaubon quien, en 1609, inauguró la cuestión al atribuir la autoría del tratado a Eneas el Táctico, a pesar de que el manuscrito 2 en el que se conserva la obra vacila entre Eneas y Eliano como sus autores. Probablemente, un error del copista 3 explica que en el sobrescrito y subscripción aparezca el nombre de Eliano, sobre todo, si tenemos en cuenta que, en el manuscrito, nuestro tratado viene a continuación de la Táctica de Eliano.

Por otro lado, todos los críticos sin excepción dan como falsa esta autoría por la marcada diferencia de estilo entre nuestro manual y la obra de Eliano y también por la distancia cronológica que separa a ambos tratadistas: los acontecimientos narrados en la Poliorcética son, con seguridad, anteriores al 356 a. C., mientras que Eliano escribió en el siglo II d. C. 4 .

Ciertamente, no aparecen referencias a Eneas en el texto del tratado tal como nos ha sido transmitido, pero en un pasaje de la obra (cap. XXXI 18), pese a las corrupciones que presenta, se puede deducir que el autor está haciendo uso de su propio nombre para ejemplificar un mensaje criptográfico: «por ejemplo, si queréis que con la introducción del hilo de lino se exprese ΑΙΝΕIΑΝ ...». Esta teoría fue propuesta, por primera vez, por Fr. Haase 5 , tras realizar las correcciones oportunas en el texto. Sus planteamientos se confirman en el cap. LII del Apparatus Bellicus 6 de Julio Africano, cuyo texto coincide plenamente con el de nuestro tratado.

Sin embargo, contamos también con opiniones contrarias 7 , como la de R. Hercher, quien, en el apéndice a su edición, hace notar que sólo se puede reconstruir con certeza AIN , porque el resto de letras no se mencionan en el texto. No obstante, las ediciones más recientes, con las correcciones oportunas, aceptan como válida la referencia personal del autor 8 y, en consecuencia, su autoría.

Además de la información que la propia obra contiene, contamos con importantes testimonios de otras fuentes literarias que, pensamos, despejan toda posible duda sobre la autoría del tratado:

I. Por orden cronológico, la primera mención es de Polibio (X 44), que cita a Eneas como escritor de un manual de TÁCTICA , obra que él mismo conoció y que tenía para uso personal.

II. Posteriormente, Eliano, en Táctica I 2, considera a Eneas, después de Homero, el primer autor sobre el arte de la guerra que escribió un considerable número de tratados, epitomizados en época de Pirro por el tesalio Cíneas (amigo y oficial de Pirro), por iniciativa y para uso del propio rey.

III. El mismo autor, en otro capítulo (III 4), alude al hecho de que Eneas fue quien definió la táctica como «ciencia de los movimientos militares».

IV. También, Juan Lydus (siglo VI d. C.), en Perí arkhôn tês Rōmaíō n politeías I 47, definiendo los vocablos adórátores y beteranoí, cita a una serie de autores romanos y, entre los griegos, a Eneas como autoridad sobre poliorcética.

V. Finalmente, contamos con el testimonio del léxico de Suidas (siglo x d. C.), aunque parece tomar como punto de referencia al propio Polibio más que a Eneas.

Parace evidene que la autoría de la Poliorcética corresponde a Eneas el Táctico y es clara, también, la importancia del tratado dentro de la ciencia militar. Pero la vida del autor es totalmente desconocida y su trayectoria personal una incógnita.

Casaubon sugirió, por primera vez, la posibilidad de identificar a nuestro autor con Eneas de Estínfalo, estratego de la Liga Arcadia que en el 367 a. C. derrocó a Eufrón, tirano de Sición, con la ayuda de exiliados sicionios del bando democrático (cf. Jenofonte, Helénicas VII 3, 1). Sin embargo, esta posibilidad no es plenamente aceptada por todos los críticos 9 , basándose en la ausencia de testimonios que prueben esta identificación, aunque sí parece claro que no era ateniense, por la ausencia de referencias en su obra al centro más importante del mundo griego.

Especialmente razonadas son las objeciones de A. C. Lange 10 , a partir de tres cuestiones:

— En el cap. XXVII 1, para referirse al vocablo utilizado por los arcadios para referirse a los pánicos utiliza el indefinido: «llamados pánicos por algunos», lo cual implicaría que no conocía el origen de esta palabra y, por tanto, que no era arcadio.

— La importancia de las referencias a una flota implica que la residencia del autor estaba en una ciudad costera, mientras que Arcadia es una región del interior.

— Los sucesos históricos que aparecen en la obra se localizan, mayoritariamente, fuera del Peloponeso.

H. Sauppe 11 hace otro intento de contextualización del autor y fija arbitrariamente su residencia en el Mar Negro por el gran número de referencias a ciudades de la zona y el detalle en su narración.

No obstante, la propuesta de Casaubon cuenta con cualificados seguidores, firmes partidarios de la identificación de Eneas el Táctico con Eneas de Estínfalo, especialmente, Hug y Hunter- Handford 12 , que desarrollaron y consolidaron esta hipótesis mediante la búsqueda de datos que confirmaran la identidad de escritor y estratego, tanto en fuentes externas como en la propia obra.

En primer lugar, observaron que el nombre de Eneas aparece ligado con Arcadia tanto en fuentes literarias 13 como en inscripciones, incluso, diferentes leyendas locales le relacionan al héroe troyano, probablemente, por intentos de distinción de familias locales. Por otro lado, en Jenofonte encontramos referencias a dos estrategos estinfalios: en Anábasis IV 7, Eneas de Estínfalo es uno de los capitanes del contingente arcadio en la expedición de los Diez Mil (401 a. C.); en Helénicas VII 3, 1, otro Eneas de Estínfalo es el estratego arcadio que tomó la acrópolis de Sición (367 a. C.), al que se identifica con nuestro autor. En consecuencia, podría emparentarse a los dos Eneas que cita Jenofonte y admitir la existencia de una familia de tradición militar 14 ; probablemente, Eneas fue uno de los numerosos jefes de las tropas mercenarias que proliferaron en Grecia en el siglo IV a. C. y que, en su mayoría, eran peloponesios y, sobre todo, arcadios.

En segundo lugar, aunque la Poliorcética no proprociona datos concretos sobre el autor, una lectura cuidadosa permite colegir cierta información sobre su persona y sobre su particular visión del contexto histórico, especialmente sobre la situación del Peloponeso entre el 370 y 350a. C. Se puede entrever el juego de tensiones entre la hegemonía tebana y la espartana, y el intento de la Liga Arcadia por ser un factor independiente bajo el caudillaje de Licomedes. Tras su asesinato (366 a. C.), la Liga se disuelve y las ciudades se integran unas en el bando tebano, otras en el espartano.

Sición es una buena muestra de los conflictos entre ambos bandos. El régimen tiránico de Eufrón es derrocado por la alianza de los sectores democráticos de la ciudad y de las tropas arcadias dirigidas por Eneas de Estínfalo, que, tras hacerse fuerte en la acrópolis, establecieron un gobierno democrático (367 a. C.)

En la Poliorcética, no encontramos referencias concretas a este episodio, pero en el cap. XXIX 12, se menciona la captura de la bahía de Sición por el tebano Pammenses 369 a. C.). Esta alusión no es una prueba definitiva, pero es indudable que ya en el 369 existía una estrecha relación entre nuestro autor y Sición, que se confirmaría con su muy probable intervención en el 367. Hunter- Handford 15 creen además, que, cuando Eneas escribió su tratado, tenía en mente, como lectores, a los sicionios.

En cualquier caso, es lógico considerar que Eneas el Táctico, soldado profesional con gran conocimiento del arte de la guerra y de la psicología de las tropas, experimentado en múltiples conflictos, tuvo que pertenecer a una familia de larga trayectoria militar. Ésta bien pudo ser la estirpe estinfalia que atestiguan diferentes fuentes, especialmente, los Eneas citados por Jenofonte, un testimonio más de los numerosos oficiales arcadios que servían en las filas de los ejércitos mercenarios de la época. Los motivos por los que mantuvo su identidad en el anonimato no se pueden determinar, pero, con seguridad, explican que esta identificación no haya sido recogida por ningún tratadista posterior.

Datación

La gran abundancia de alusiones directas a sucesos contemporáneos permite establecer una estrecha franja de tiempo en la que podemos situar la composición de la obra. Estos hechos se localizan, en su mayoría, entre el 400 y el 360 a. C. (todas las menciones anteriores al 400 están tomadas de fuentes literarias directas) y su frecuencia aumenta a medida que nos aproximamos a la fecha más tardía: 397, 382, 379, 369, 368, 363, 362, 361 y cierra la secuencia en el 360 con la toma de Ilión por Caridemo (XXIV 3). A partir de estos datos, podemos establecer como terminus post quem la fecha del 360 a. C.

Exite también cierta unanimidad en considerar como fecha límite para la redacción del tratado el 346 a. C. En este año, tras la conclusión de la Guerra de Focea, se puso fin, según nos cuenta Timeo 16 , a la costumbre de enviar anualmente dos vírgenes locrias a Ilión, castigo decretado por el oráculo como pena por el rapto de Casandra por Áyax: en el cap. XXXI 24, todavía se menciona esta tradición, por lo que el 346 debe de ser el terminus ante quem.

Dentro de este margen de tiempo, todavía puede intentarse una mayor aproximación.

Schwartz y Hunter- Handford 17 creen que la fecha de redacción no pudo ser anterior al 356, porque no hay ninguna alusión a Filipo de Macedonia, ni a su importante papel en la Guerra Sacra que comenzó en esta fecha.

A partir del mensaje secreto Dionýsios kalós; Herakleídas hēkétō (XXXI 31), que sólo puede interpretarse en el contexto de la guerra que tuvo lugar entre Dionisio II de Siracusa, por un lado, y Dión y Heraclides, por otro, en el 357 a. C., Oldfather y Beljaev 18 proponen como datación más segura esta fecha.

Finalmente, Dain 19 se decanta por una fecha más reciente, 357/356 o, incluso, 356/355, que posibilitaría la interpretación del mensaje secreto en el contexto del 357 y, al mismo tiempo, permitiría explicar como contemporáneos al autor dos sucesos de problemática datación: la intervención de Tebas en Calcis y la posterior reconquista por Atenas en el 357 (IV 1); la revuelta de Quíos (XI 3), que bien pudo ser la que tuvo lugar contra la segunda Confederación Ateniense.

La «Poliorcética »

Dejando al margen la calidad literaria del tratado, uno de los primeros problemas que presenta como obra literaria es el de la autenticidad de su título, para lo cual se han propuesto distintas soluciones: en las ediciones más antiguas, se le da el título de Commentarius de obsidione toleranda y Commentarius poliorceticus, mientras en las más recientes es más frecuente la de Poliorcética.

La obra aparece en el manuscrito M con un sobrescrito que podría ser el título original, pero la denominación τακτικόν ύπόμνημα 19bis , que en otras obras (JEN ., Mem. III 1, 6, y Cir. I 6, 14) se refiere a la «disposición de las tropas», parece dudosa, porque contradice la propia definición del autor recogida por Eliano (Táctica III 4) como «ciencia de los movimientos militares». Casaubon explica taktikón como equivalente a strat ē gikón 20 .

En la subscripción del manuscrito aparece el término Poliork ē tiká, pero algunos críticos 21 hacen notar que designa operaciones de carácter ofensivo, sobre todo de asedio, mientras nuestro manual apenas contiene menciones al asalto de una ciudad, y su contenido se refiere, especialmente a labores de defensa. Otros 22 dejan abierta la posibilidad de que Aineíou Poliork ē tiká fuera el título de una obra perdida de Eneas.

Dain 23 , también asume que el adjetivo Poliork ē tiká no coincide con el contenido del libro, pero cree que el autor, como manifiesta en el Prefacio del tratado, tenía la intención de ocuparse únicamente de la defensa, porque la consideraba más importante que el ataque, ya que, en caso de derrota, son los invadidos quienes más tienen que perder. Por otra parte, el arte de la guerra todavía era rudimentario en su época y da la impresión de que los antiguos tácticos concebían el ataque y la defensa de una plaza como algo unitario, y así puede observarse en Eneas y en Filón de Bizancio.

Además, debemos tener en cuenta que los griegos no tenían el mismo rigor que nosotros al delimitar la acepción de un término. Por ello, es muy probable que Eneas empleara el término Poliork ē tiká para referirse a una composición de temas más variados y que éste significara, en cierta medida, «notas sobre el asedio de las ciudades», expresión lo suficientemente amplia para incluir la variedad de temas tratados.

Otros tratados

Aunque la Poliorcética es la única obra de Eneas conservada, tenemos testimonios que evidencian la existencia de otros tratados. Tanto por sus referencias a otros bíbloi, como por la declaración de Eliano (Táct. I 2) de que «escribió suficientes libros sobre estrategia», podemos deducir que Eneas contemplaba, si es que no llegó a hacerlo, un amplio estudio del arte de la guerra. Su obra literaria podría dividirse en una serie de monografías; Eneas alude, en concreto, a cinco:

1) Paraskeuastikḕ bíblos (VII 4; VIII 5; XXI 1; XL 8): debía de ocuparse de la preparación para una campaña o para resistir una invasión enemiga, y, entre otras cosas, contenía un interesante método de señales de fuego, citado por Polibio (X 44).

2) Poristikḕ bíblos (XIV 2): trataría sobre los aspectos financieros de la guerra y de intendencia en general, cuestiones que empezaban a ser cada vez más importantes por el desarrollo de las técnicas de combate y el creciente empleo de tropas mercenarias.

3) Stratopedeutikḕ bíblos (XXI 2): no sólo afectaría al campamento, sino también a la conducta que el ejército debe tener en campaña, incluyendo algunos tópicos, como los puestos de guardia, señas y contraseñas, prevención de pánicos. Entre los caps. XXII y XXVII, hace una exposición detallada de estos temas, probablemente, con el material que tenía preparado, ya que parece evidente que, a diferencia de los anteriores, el manual debía de estar planificado, pero pendiente de redacción.

4) En el cap. XI 2, se alude a un manual de nombre desconocido, pero que ya debía de estar escrito. Su contenido debía de tratar sobre conspiraciones y traiciones, aspectos que aparecen en repetidas ocasiones a lo largo de la obra. En cuanto a su posible título, Hercher 24 propone la denominación de poristikês bíblos y Kochly- Rüstow 25 la de politikês bíblos. No obstante, es la sugerencia de Schöne 26 , epiboulôn bíblos, la de mayor aceptación.

5) Akoúsmata (XXXVIII 5): puede tratarse de otro manual ya escrito. Pero el principal problema radica en la interpretación de este título. De todas las explicaciones ofrecidas, creemos que la de Dain 27 es la más aproximada, al interpretarlo como un tratado de instrucciones orales en general, incluyendo toda clase de advertencias para mantener la disciplina de la tropa.

Estos cinco títulos son aceptados por la mayoría de los especialistas como obras que completarían la producción literaria de nuestro autor. Sin embargo, surgen divergencias ante la posibilidad de admitir otros títulos en su bibliografía.

6) A partir de la frase en que se interrumpe el tratado (XL 8), proponen algunos críticos que habría que admitir la existencia de otro manual Peri nautikês táxe ō s, aunque creemos que ello no implica la referencia a un tratado distinto sobre la marina, dado que, en las obras de carácter militar, los autores antiguos no tenían por costumbre separar las operaciones navales de las demás.

7) Prescindiendo de la propia obra como fuente y tomando como referencia la cita de Eliano (Táct. III 4) parece probable para Oldfather y Hunter- Handford 28 la existencia de un Taktikè bíblos.

8) Oldfather 29 añade a la relación un Poliorketikè bíblos.

Sin embargo, la mayoría de los especialistas considera que no existen argumento suficientes que avalen la existencia de estos dos últimos tratados.

Transmisión del texto

La Poliorcética única obra conservada de Enas, está recogida en el manuscrito Laurentianus LV - 4, citado por M en las ediciones críticas, y comprende, por este orden, a Asclepiodoto, Eliano, Eneas, Arriano, Onasandro, Rhetorica militaris y los fragmentos o Késtoi de Julio Africano.

El prototipo más antiguo fue establecido por los copistas de Constantino VII en Constantinopla en el siglo x, pasando a Tesalónica en 1407 y llegando, finalmente, a Florencia en 1450, al claustro de San Lorenzo. De la Poliorcética se hicieron cuatro copias: B Parisinus gr. 2522 (entre los años 1510- 1520), A Parisinus gr. 2435 (entre 1525- 1545), S. Schorialensis Φ- III - 2 (antes de 1549), C Parisinus gr. 2443 (1549). De todas estas copias, la de mejor calidad es C, hecha por A. Vergecio, considerada como Vulgata de la obra, ya que fue realizada con mayor trabajo crítico de selección y corrección. Posteriormente, fue utilizada por Casaubon en su editio princeps de 1609, de la que proceden la mayor parte de las ediciones posteriores que, por lo general, mantienen las correcciones hechas por él.

Los problemas fundamentales que ofrece el texto son, en primer lugar, la autenticidad del sobrescrito y subscripción, que parecen interpolaciones del copista, además de la interrupción ex abrupto en su final. No presenta demasiadas lagunas y, como podrá observarse en la traducción, buen número de ellas pueden restituirse por medio de conjeturas con la ayuda del contexto.

Nuestra traducción

No existe ninguna traducción en castellano, ni siquiera estudios aproximativos, de la Poliorcética de Eneas el Táctico, por lo que resultaba perentorio afrontar esta labor, más, cuando los datos que documenta la obra son imprescindibles para un mayor esclarecimiento de la vida interna de la pólis griega en la primera mitad del siglo IV a. C., momento en el que ésta se jugaba su propio destino, que caminaba hacia la desintegración como marco político en favor de la implantación de una idea monárquica, configurada definitivamente bajo Alejandro Magno.

Para el establecimiento de la traducción hemos seguido la edición de Alphonse Dain, culminada por A. M. Bon, la más reciente, con interesantes correcciones textuales y, por lo tanto, perfeccionando las que le preceden desde la ya lejana editio princeps de Casaubon. No obstante, ante algunas lagunas y pasajes corruptos, la hemos confrontado con la de L. W. Hunter y S. A. Handford.

En todo momento hemos tratado de respetar el espíritu del autor, la mano de un soldado profesional y no de un autor literario consagrado, reflejado todo ello en la simplicidad de su estilo y en algunos errores de composición, así como en la reiterativa utilización de conceptos retóricos y de formas gramaticales.

Variantes y conjeturas adoptadas en pasajes lacunosos

IV 11: SCHOENE <κεκελευσμένοι δ’ ἦσαν οἰ Πεισιστράτου στρατιῶται ἐπιθέσθαι τοῖς Μεγαρεῦσι >.

X 1: CASAUBON < εἰσαξιόντων > / DAIN < εἰσαξόντων >.

X 17: SCHOENE < τό ἥμισυ >.

X 20: SCHOENE < τοὺς δυνατωτάτους >.

X 25: TURICENSES (KÖ CHLY - RÜ STOW ) < ὡς εἱς παρατήρησιν >/ DAIN < ὡσεί παρὰ τρισίν >.

XII 1: HUNTER - HANDFORD < εἱσηγμένων >.

XII 3: SCHOENE < Κυζικηνοὶ κίνδυνον παρεσκεύασαν >.

XXVI 5: SCHOENE < τούτους οὕτως τετάχθαι >.

XXVII 11: DAIN < μισθòν λήψεσθαι >.

XXIX 8: HERCHER <ἐξεκένουν >.

XXXI 31: SCHOENE τῷ < πεμπομένῳ γνωστòν ὑπ’ ἀνθρώπου κατατίθεσθαι γνωστοῦ καὶ αὐτοῦ, τῷ δὲ> πεμτομένῳ.

XL 3: CASAUBON < ἐπέστησε > .

Abreviaturas bibliográficas

BERG = H. van den Berg (vid. De obsidione).

DAIN = edición de Eneas; vid. bibliografía.

DE OBSIDIONE = Anonymus de obsidione toleranda (ed. Thév., en concordancia con H. van den Berg [Dissertationes inaugurales Batavae ad res antiquas pertinentes, IV, Leiden, 1947],

D. S. = H. Diels- E. Schramm, Excerpte aus Philons Mechanik (Bücher VII und VIII, vulgo fünftes), Abhandl. der Preuss. Akad. der Wissenschaften, philos. - hist. Kl, 1919, núm. 12.

FILÓN = Filón el Mecánico, de Bizancio, Mechanice Syntaxis ed. Thév. en concordancia con D. S.).

HERÓN = Herón de Bizancio, Poliorcétique (ed. Wescher).

HUNTER - HANDFORD = edición de Eneas; vid. bibliografía.

KÖCHLY - RÜSTOW = edición de Eneas; vid. bibliografía.

Memorandum = A. Dain, «Memorandum inédit sur la défense des places», R.E.G. 53 (1940), 123- 136.

OLDFATHER = edición de Eneas; vid. bibliografía.

SYLLOGE = A. Dain, Sylloge Tacticorum, París, 1938.

THÉV . = M. Thévenot, Veterum mathematicorum opera, París, 1693.

WESCHER = C. Wescher, Poliorcétique, des Grecs. Traités théoriques - Récits historiques, París, 1867, núm. 4.