Kitabı oku: «René Salamanca y el clasismo»
René Salamanca y el clasismo
Historias de los obreros de la IKA-Renault Córdoba
ENRIQUE ARROSAGARAY

| Arrosagaray, Enrique René Salamanca y el clasismo : historias de los obreros de la IKA-Renault, Córdoba / Enrique Arrosagaray. - 1a ed . - Ituzaingó : Cienflores , 2020. Libro digital, EPUB Archivo Digital: descarga y online ISBN 978-987-4039-41-5 1. Movimiento Obrero. 2. Organización Sindical. 3. Clasismo. I. Título. CDD 331.8 |
© Enrique Arrosagaray.
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Índice
Advertencia útil
Una introducción necesaria
Juan “La Mona” Delgado
Manuel Gómez
Mario Vicente Bober
Amín Romero
Domingo Bissi
Carlos Masera
Nicolás “Turco” Hadad
Julio Barrera
Luis Arévalo
Hugo Ceaglio
Alberto Ceballos
Juan Enrique Villa
Polo Valdez
Carlos Antonio Álvarez
Gerardo Luna
Daniel Hidalgo
Roque Romero
René Salamanca
Bibliografía
Advertencia útil
Diecisiete voces de protagonistas nos cuentan la historia que volcamos en estas páginas. ¿Qué historia? Pretendemos tener un eje: la experiencia clasista de los trabajadores de la fábrica IKA-Renault, de Córdoba. Y al mismo tiempo, tratar de dilucidar qué es esto del clasismo de boca de quienes lo ejercieron, porque no resulta extraño que René Salamanca, un hombre de izquierda con partido, se haya definido clasista; pero también hubo obreros de izquierda sin partido, como los de Grandes Motores y de Perkins, que se definieron como clasistas. En el mismo sentido, no pocos peronistas de IKA-Renault e incluso radicales, como el indispensable Alfredo Mendiolaza, fueron clasistas.
Ocho voces pertenecen a obreros de IKA-Renault, dos a obreros de Perdriel, dos a obreros de FIAT Concord, otras dos a obreros de Grandes Motores Diesel, una a un obrero de Perkins, otra a un trabajador de Luz y Fuerza, y la restante a un diputado.
Aparecen otras voces dentro de nuestro texto que opinan o aportan sobre lo tratado en algunas páginas, por algún tema puntual.
Como se ve, nosotros damos importancia fundamental a las voces de los protagonistas; sus relatos tienen mucha más relevancia que nuestro texto, que apenas sirve para enlazar, para contextualizar y también para opinar un poco.
Porque si fuimos a buscar a sus casas a protagonistas de importantes luchas obreras de los años 70 en Córdoba, es para que sus palabras y sus juicios lleguen hasta vuestros ojos con la mayor frescura posible.
Acá está la palabra de numerosos delegados, integrantes de comisiones internas, de cuerpos de delegados y de comisiones directivas clasistas de las más grandes fábricas.
Tenemos un método para entrevistar que no es rígido: nosotros vamos en busca de algunas respuestas y las obtenemos; pero también dejamos que el entrevistado nos vaya llevando por donde él quiera. Porque él sabe mejor que nosotros cuáles etapas de sus luchas son las más valoradas por él.
En esa caminata oral, como nos gusta llamarla, con frecuencia aparecen asuntos mucho más importantes que los que veníamos a escarbar.
Sabemos que estas luchas gestaron grandes emociones personales; buscamos esas emociones y nos sentimos triunfantes cuando vemos que a nuestro entrevistado se le cierra la garganta o se le enrojecen los ojos. Ni qué hablar cuando a nosotros mismos la emoción nos impide ver por dónde debemos seguir.
Sobre algunos temas no hay respuestas en un capítulo, pero ellas aparecen en otros capítulos. Sobre algunos temas aparece más de una respuesta, con frecuencia complementaria, con frecuencia enfrentada. Sabemos que hay más de una respuesta a una misma pregunta y las dejamos brotar.
Uno de estos capítulos pertenece a los recuerdos y a las opiniones de “el Turco” Nicolás Hadad. Pero Hadad fue mucho más que un entrevistado. La ayuda material del Turco Hadad fue imprescindible para que esta investigación haya sido posible. Sin duda valoró la idea que yo tenía y que le conté, porque él fue trabajador de esta planta en aquel período y porque tomó algunas responsabilidades sindicales y políticas. En los cuatro viajes que hice a aquella ciudad puso a mi disposición su tiempo, su casa, su coche ¡y el combustible! Para buscar todo lo que nos parecía útil conocer y escuchar. Recorrimos la ciudad de punta a punta varias veces e incluso debimos viajar a otras ciudades cordobesas en busca de algunos hombres con historias. Además, el Turco estuvo siempre del otro lado del teléfono o vía internet, para responder a docenas de preguntas pequeñas y puntuales que a lo largo de cuatro años de trabajo le hice.
Es indispensable decir que también su esposa Marta hizo el esfuerzo, con buena cara, de cocinarle y tener en su mesa a un tipo no muy simpático, que encima tenía algunas mañas para comer.
Y en el trajín del trabajo, no solo Hadad me llevó al punto de encuentro con cada entrevistado, sino que estuvo presente durante las charlas haciendo algunas acotaciones y algunas preguntas. Por eso aparece con frecuencia en este libro, más allá de lo que él mismo relata en su propio capítulo.
Los entrevistados, no tengo dudas, son todos muy valiosos. La abrumadora mayoría de ellos fueron tan cálidos que no me alcanzan las palabras de agradecimiento. Lamentablemente los años pasan para todos y hay muchos de estos trabajadores de la Renault que hubiera querido conocer, charlar y abrazar, pero ya no están.
No pretendo con este libro cerrar ningún balance; por el contrario, la intención es abrir y abrir puertas y ventanas a la diversidad de recuerdos y opiniones de los protagonistas, porque si no, con el tiempo, la historia queda cerrada por las historias oficiales. Creo que este es el logro de una herramienta, que es la de la historia oral o la investigación oral de la historia.
Lo que desborda en este trabajo es la oralidad. No es que menosprecie los papeles y los archivos, por el contrario. Seguramente a este trabajo le falta algo más de archivos, de bibliografía, etc. Pero hacerlo de esta manera fue mi decisión, claro, y afronto las consecuencias.

Capítulo 1
Una introducción necesaria
La provincia de Córdoba ha tenido, entre otras características, la de concentrar un alto porcentaje de la producción de automóviles del país. Arrancó con los vehículos producidos en Industrias Mecánicas del Estado (IME) y con los de la IKA (Industrias Kaiser Argentina). Luego y centralmente con la radicación de las empresas FIAT y Renault. La primera en el barrio de Ferreyra; la segunda asociándose con IKA, que estaba en el barrio de Santa Isabel; más adelante Renault se quedó con la propiedad de toda la empresa.
IME (también se llamó IAME y DINfIA), empresa estatal fundamental en la historia fabril de Córdoba y del país, además de autos y utilitarios, fabricó tractores, motos y motonetas, etcétera.
Es rara una familia cordobesa que no tenga un pariente o amigo que haya pasado por estas plantas. Queremos decir con esto, que haber trabajado en estas fábricas les ha dado a miles y miles, una orgullosa identidad.
“Producción fabril” indica “obreros” y “obreros” implica “luchas”. Esta es una ecuación verdadera, y la validez de esta ecuación hay que buscarla en la historia y en el presente. El eterno y obvio choque entre los intereses obreros y los intereses empresarios genera luchas. Es una ley del capitalismo.
Como los empresarios supieron esto desde siempre, trataron de impedir la organización obrera, y donde no pudieron, trataron de corromper dirigentes. Con algunos –no pocos– no precisaron demasiados esfuerzos. ¿Hace falta aclararlo?, ponerse el mameluco lo hace obrero, pero no necesariamente un luchador por los intereses de la clase obrera.
Dedicamos pocas líneas para describir la estructura agropecuaria de Córdoba; porque no hay que olvidar la matriz nefasta que tiene la Argentina, que tiñe no solo la producción nacional sino también la lucha política profunda: según el Censo1 de 1974, apenas el 4,2% de las explotaciones agropecuarias manejaban el 50% de las tierras aptas para la actividad. Punto. No hay mucho más que decir, hoy no debe ser muy distinto.
Muchos muchachos del interior de la provincia y de otras provincias se acercaron en los años 60 a Córdoba en busca de trabajo, como ocurre naturalmente cuando la producción en los campos se mecaniza y, al mismo tiempo, cuando las explotaciones agrícolas se concentran cada vez en menos manos. Así ocurrió y sigue ocurriendo en Argentina.
En conjunto, estas plantas deberían tener poco menos de 20.000 trabajadores. Era el más importante conjunto de trabajadores, vinculados por el tipo de producción, que existía en la provincia.
El gobierno del cordobés y radical Arturo Illia, asumido en 1963, estaba débil por sus propias convicciones y además por la acción de los más altos poderes económicos en el país, sobre todo imperialistas. El 28 de junio de 1966 lo derrocan y se instala una nueva dictadura, una clásica dictadura proyanqui.
Esta dictadura parecía muy decidida pero tenía fuertes contradicciones internas, sobre todo en el Ejército; y tenía definitivas contradicciones con los trabajadores y el pueblo en general, que se expresan rápidamente.
Entre otras expresiones antidictatoriales, nace la CGTA el 28 de marzo de 1968 en el llamado Congreso de la CGT “Amado Olmos”. El vandorismo, que dirigía la tradicional CGT, ya tenía algunas complicaciones dentro del movimiento obrero. Augusto Vandor, vestido de peronista, fue oficialista con Onganía. Si bien la CGT casi siempre tuvo y tiene un ala oficialista, sea el gobierno que sea, incluso en dictaduras, la cercanía de Vandor con la dictadura fue descarnada. Un comando llamado “Blajakis-Zalazar”2, le quitó la vida en su propia oficina en la UOM, poco después.
Conformaban el SMATA Seccional Córdoba los trabajadores de las siguientes fábricas: IKA-Renault y su matricería Perdriel, Grandes Motores Diesel (GMD, de FIAT), Transax (de Ford), Thompson Ramco e Ilasa. Además, trabajadores de pequeños talleres mecánicos y empleados y obreros de concesionarias de toda la provincia.
En este trabajo nos ocupamos sobre todo de las experiencias de lucha de los trabajadores de la IKA-Renault entre 1968 y 1976. Pero también buscamos y encontramos a trabajadores de otras plantas para que hablen de sus procesos de lucha particulares y su mirada sobre el proceso en IKA-Renault.
Mencionamos ahora algunos de los más importantes hechos, como mojones, del riquísimo proceso de lucha de los trabajadores de IKA-Renault y de su entorno, desde el Cordobazo hasta el golpe de Estado de 1976, que pretenden ser no más que eso: una apretada mención de los picos de luchas en tan interesante proceso. Lo hacemos porque los protagonistas de los capítulos de este libro en algunos casos solo los mencionan o solo hacen referencia a algún aspecto, o hablan de los detalles que ellos quieren profundizar. Y desde nuestra tarea, nos resultaría imposible contextualizar cada uno de los cientos de comentarios que nuestros entrevistados hacen.
Sobre el Cordobazo hay mucha bibliografía –tenemos nuestras preferencias–; en todos o casi todos los trabajos se coincide en que los trabajadores de la planta de IKA-Renault fueron la columna vertebral de aquella jornada. Sabemos que miles de trabajadores en todo el país estaban acumulando broncas contra la dictadura de Onganía; además de los estudiantes universitarios, quienes, en más de una ciudad, fueron protagonistas destacados en la lucha de calle, en las tomas de establecimientos y de sectores de ciudad; y en crear métodos de combate, de comunicación, etc., haciendo gala de una creatividad notable. Los estudiantes del Barrio Clínicas, histórico, fueron un ejemplo de capacidad de combate y de creación. Las luchas de los estudiantes universitarios de Corrientes y de la federación Universitaria del Noreste fueron valiosas para ir rompiendo el respeto a la dictadura... El pueblo de Rosario y del Gran Rosario, sus trabajadores y estudiantes, entre otros.
Algunos entrevistados mencionan la lucha del Chocón, en Neuquén: los trabajadores que estaban construyendo la central hidroeléctrica Chocón Cerros Colorados se declaran en huelga y toman las instalaciones desde fines de febrero hasta mediados de marzo de 1970, por reivindicaciones propias, sobre todo de seguridad, y por el derecho a tener delegados. Hay decenas de artículos y libros escritos por la importancia de este conflicto, que terminó con la derrota de los trabajadores, a pesar de su heroicidad. Por ello en muchos conflictos de la época, incluso en los de los mecánicos de Córdoba, aparecerá la consigna “Por un Chocón triunfante”.
Primera toma de Perdriel
El 11 de mayo de 1970 la empresa resuelve ejecutar algunos traslados de obreros de esa planta a la de Santa Isabel. Era muy probable que varios de esos obreros fueran elegidos como delegados, entre ellos Luna y Ávalos, y la empresa no los quería. Inmediatamente, ya sin esos obreros en la planta y por pura casualidad, el Sindicato llama a elecciones de delegados. Pero el fervor en la planta ya no era controlado por el Sindicato: los trabajadores, con un activo que se va formando en las ideas y las conductas del clasismo, hacen una asamblea al día siguiente, la propuesta es tomar la planta y se aprueba masivamente: la planta es tomada por los trabajadores, con directivos y supervisores adentro, como rehenes. Y por si esto fuera poco, rodean la planta con materiales combustibles, tanques de nafta, etc. Salen delegaciones de obreros de Perdriel a pedir solidaridad; Ilasa –donde casi todas son mujeres– es la primera que la brinda. Hay una asamblea general con más de 4000 trabajadores de Santa Isabel; el orador de Perdriel logra hablar –no era fácil– y consigue, por aclamación, el apoyo de los trabajadores de la “planta insignia”. Luego de casi dos días y medio de toma, la empresa anula los traslados.
Con el triunfo en la mano, los trabajadores de Perdriel hacen una asamblea, festejan y toman la decisión de hacer abandono de la planta, dejan la toma. ¿Qué es lo primero que hacen? “Salimos de la fábrica, abandonamos a las ocho de la noche y marchamos encolumnados hasta el centro y de ahí a las puertas de FIAT, a llevar nuestra solidaridad”3. Horas antes del triunfo en Perdriel, los obreros de FIAT habían tomado la fábrica porque no los dejaban elegir su conducción libremente. En ese momento nacía SiTraC-SiTraM. La toma de la planta de Perdriel es una de las acciones obreras más democráticas y enérgicas, resuelta y organizada por los trabajadores, haciendo funcionar su organización (delegados, cuerpo de delegados y asamblea) en toda esa época. Fueron casi tres días de democracia obrera y de poder ejercido dentro de la empresa y por sobre las autoridades de la empresa. Cualquier estudioso de las luchas obreras en el mundo, tiene acá una experiencia muy avanzada.
En las polémicas de la época, la violenta toma y defensa de Perdriel puso, en la práctica, un mojón entre dos corrientes: el pacifismo del reformismo (léase PC) y sus compañeros de ruta, por un lado; y el foquismo, en cualquiera de sus versiones, en pleno desarrollo, que le daba a la masa de trabajadores el rol de apoyo y adhesión.
FIAT
El 14 de mayo, decíamos, estallan los trabajadores de FIAT, sobre todo por una cuestión de democracia interna, y toman las plantas de Concord y de Materfer, en el barrio de Ferreyra. De este proceso, nacen el Sindicato de Trabajadores de Concord (SiTraC) y el Sindicato de Trabajadores de Materfer (SiTraM), sindicatos de empresa que desarrollarán, juntos, experiencias de democracia obrera muy importantes, con tremenda repercusión en todo el país. Hay que recordar acá, que tuvieron como asesor a un abogado, “el Kuky” Alfredo Curutchet, hombre del PRT4, quien dejó un gran recuerdo porque fue bastante más que el asesor letrado.
Primer aniversario del Cordobazo
Hubo un acto en Córdoba por ese primer aniversario, en el que hablaron Agustín Tosco y Elpidio Torres. Los delegados de Perdriel, que acababan de protagonizar una toma triunfante apenas dos semanas atrás, dudaron y no fueron oradores. Un poco dudaron ellos, y otro poco los presionaron para que no hablen, no eran de sus palos. Así lo reconoce y lo recuerda uno de aquellos delegados: “en parte no nos animamos y segundo, ellos no quisieron. Nosotros éramos en ese momento una corriente en desarrollo, representativa en el Cuerpo de Delegados, distinta de Torres y de Tosco y nos hacen las mil y una para que no podamos hablar”5.
Hay que recordar que en ese momento, desde marzo, Elpidio Torres era el secretario general de la CGT Regional. También en marzo se habían hecho elecciones en la seccional cordobesa del SMATA. Allí se presentaron dos listas: la verde y Celeste con Elpidio Torres a la cabeza obtuvo 3607, y la lista Azul 2393 votos6. Torres, entonces, tenía dos años de mandato por delante y tenía motivos para estar con el pecho henchido pero –siempre hay un pero– se irá mucho antes de terminar ese mandato, por el desprestigio que lo enlodará y deglutirá en pocos meses. Los obreros de Perdriel, con su impertinencia y su coraje le acababan de dar una estocada en la yugular. Y viene la llamada Huelga Grande, de la que hablaremos enseguida, y el proceso de radicalización de los trabajadores, que será algo así como un adoquinazo en la nuca de Torres y lo dejará ya sin margen de maniobras.
Tomas de fábricas de junio de 1970
Todas las plantas mecánicas de Córdoba son tomadas desde el mediodía del 2 de junio de 1970, como medida de lucha por un conjunto de reivindicaciones y también por el aniversario del Cordobazo. Había inicialmente un planteo de los trabajadores de Perdriel para tomar una medida de lucha de esta naturaleza desde hacía dos semanas atrás. Pero para el arranque de junio, el Sindicato y Elpidio Torres personalmente se ponen a la cabeza aunque, luego veremos, relativamente: el mismo Torres propone que se cree un Comité de Ocupación en Santa Isabel, sobre el que pretende que recaiga la responsabilidad de la medida. Con esta medida –la creación de un Comité de Ocupación en IKA-Renault y en cada una de las fábricas mecánicas–, que en apariencia es una medida democrática de Torres y que además incluye a los delegados de Perdriel, intenta, en nuestra opinión, desvincularse de los resultados que seguramente él ya conocía, pues los habría negociado con la empresa.
No logrará, sin embargo, desvincularse de los resultados. Todo lo contrario.
Cuando se desarrollaba el tercer día de toma, la represión actúa con una decisión que sorprende y desaloja en primer término la planta de Perdriel, y manda a la cárcel a numerosos obreros, entre ellos a los principales dirigentes, como Gerardo Luna y Agustín Funes. Ellos y otros estarán presos durante un mes.
lLa toma de la planta de IKA-Renault dura un día más. Hay tareas divisionistas, algunos se van, un núcleo más duro resiste y cuando la represión los desaloja, hay broncas, llantos e impotencia. Inmediatamente la patronal echa cientos de trabajadores, la cantidad exacta difiere según las fuentes. En los próximos capítulos, nuestros entrevistados dirán que son algo más de 1000 y que luego retoman 300 o 400 quedando el resto, 700 u 800, echados definitivamente. Por ejemplo Manuel Gómez, a quien podrán leer más adelante, es uno de los que queda afuera.
Entre los cientos que quedan afuera de la fábrica están muchas decenas de obreros que se venían transformando en un activo que se proponía ir mucho más allá de Torres. Alguien dirá que habían descabezado a los padres del Cordobazo.
Una publicación oficial o libro oficial del SMATA de Córdoba de 2006, dejará por escrito la intención de desvincular a Elpidio Torres de aquella derrota, describiendo aquel desenlace así:
Las Comisiones de Ocupación procedieron a evacuar cada una de las plantas a medida que las circunstancias así lo exigían, para evitar que se repitiera lo de la planta de matrices. La última en ser desalojada fue la planta de IKA-Renault. El día 6 a la hora 11:00, reunidos en asamblea frente al salón comedor y a sugerencia del Comité de Ocupación, avalado por el Cuerpo de Delegados, se resolvió desocupar las instalaciones, proseguir con la huelga y realizar una asamblea en el local sindical el día lunes 8 de junio a las 9:00 horas.7
Ese mismo día 8 de junio es desalojado de la presidencia el general Onganía. Sin comentarios. Así lo recuerda este libro oficial del SMATA: “Si el Cordobazo había herido de muerte a Onganía, las tomas de fábricas retiraron el cadáver”8.
Algunas páginas más adelante, la misma publicación oficialista informará que los despedidos en IKA-Renault fueron 487, de los cuales retomarán 221. Además, informa que el total de los trabajadores definitivamente despedidos en las otras plantas mecánicas fue de 110 trabajadores.9 Son cifras muy lejanas a las que han quedado en la memoria de los trabajadores en general y de los que entrevistamos en particular.
Huelga Grande
Tras el desalojo de la planta de Santa Isabel, los trabajadores van a la huelga y reclaman la reincorporación de los cientos de despedidos, centralmente.
Nuestros entrevistados, en las próximas páginas, hablarán más de una vez sobre distintos aspectos de la Huelga Grande. Coinciden, sobre todo, en lo valioso de la decisión de tantos miles de trabajadores y en que tanto la patronal como el Sindicato, es decir Elpidio Torres, aprovecharon esta situación para sacar de la fábrica a muchos trabajadores que comenzaban a cuestionar a fondo a Torres. A lo largo de tantos días de huelga –un mes– comenzaba a olfatearse y a definirse como traición la actitud del legendario Elpidio.
Ya habían pasado más de veinte días en huelga cuando, según el citado libro SMATA… 50 años de lucha, aparece algo similar a una actitud gremial solidaria: “En la última semana de junio, el Plenario Nacional de Secretarios Generales reunido en la Capital federal, dispuso un paro general en todo el país en apoyo a los mecánicos cordobeses y en demanda, especialmente, en el tema de despidos, que ya sumaban 800”10.
Actitud solidaria tardía, más parecida a ser cómplice del desgaste al que apostó la empresa y Torres, que a una actitud sincera. Qué se podía esperar desde Buenos Aires; también para el SMATA nacional era bueno limpiar la fábrica de zurdos, tal como llamaban a cualquier opositor al que no podían comprar. Además, percibimos que en este libro oficial ni siquiera cuidaron un detalle que no es un detalle: en algunos párrafos hablan de 800 despidos, en otros, de 400.
El desenlace de la Huelga Grande, histórica, es balanceado por el libro oficial de José Campellone, poniendo en los trabajadores la decisión de terminar la huelga. Lo dice así: “... Luego de 34 días de lucha, los compañeros, ante la angustia económica, debieron declinar, y desacatando la resolución de la asamblea que ellos mismos habían votado, volvieron al trabajo”11. No habla, claro, de la persistente tarea divisionista de las autoridades del gremio, y menos aún habla de la Iguana Ferrari y su rol de romper la huelga juntando obreros en Alta Gracia e ingresándolos en la planta en micros. Ya lo contarán nuestros entrevistados.
Aramburu, en simultáneo
Es útil recordar que el 29 de mayo de 1970 un comando secuestra en su casa al general retirado Pedro Eugenio Aramburu, ex dictador y fusilador; lo mantiene capturado un puñado de días hasta que un comunicado informa que Aramburu “fue ajusticiado” y que su cuerpo está en una estancia en la localidad de Timote, provincia de Buenos Aires. Era el 2 de junio de 1970. Hace así su presentación, en esta coyuntura, la organización Montoneros.
Mucho se ha investigado y escrito sobre este hecho, sin demasiadas coincidencias. Lo objetivo es que la organización Montoneros tuvo un crecimiento notable en poco tiempo, incluso tuvo una presencia destacada de sus militantes en varias fábricas mecánicas, aunque según nos cuentan, nunca la tuvo en IKA-Renault ni en otras plantas mecánicas cordobesas.
Elpidio Torres se va
En marzo de 1971 renuncia Elpidio Torres, muy desprestigiado y seguramente con alguna promesa-acuerdo político con los sectores político-militares de la época, ya que en esos días el general Alejandro Agustín Lanusse asume la presidencia. Lo hace el 26 de marzo, desalojando a Levingston, fugaz presidente. A Torres lo reemplaza Mario Bagué, que era su adjunto. Y para secretario adjunto de Bagué asume el primer vocal: Ademar Quinteros.
SiTraC-SiTraM
Los trabajadores de las plantas de FIAT en el barrio de Ferreyra, que fabricaban coches (Concord) y materiales ferroviarios (Materfer), crearon, luego de mucha lucha, sindicatos muy representativos de sus bases, a los que definieron como clasistas. Eran sindicatos de planta y, hasta ese momento, sus dirigentes estaban más cerca de la patronal que de los intereses y necesidades de los obreros. La conformación de estas nuevas direcciones, surgidas de los trabajadores, fue una experiencia muy valiosa que selló una orientación política más definida cuando aparece un programa que elaboraron con mucho detalle. Este programa se aprueba y aparece públicamente en mayo de 1971. Fue una conmoción para el movimiento obrero porque fue un programa revolucionario y el SiTraC y el SiTraM se transformaron en un faro para todos los trabajadores del país, en un momento que la lucha contra la dictadura seguía creciendo. El Programa del SiTraC-SiTraM termina con una consigna: “Ni golpe ni elección: revolución”. La dictadura los puso en la mira y en octubre los disolvió.
Tal vez ayudó a la posibilidad de su disolución que sus dirigentes, en un proceso de meses, se distanciaron un poco del conjunto de los trabajadores. Gregorio Flores, uno de sus dirigentes más importantes, lo menciona como “ese ultraizquierdismo que hemos reconocido...”12.
Aparición del Mrs
El Movimiento de Recuperación Sindical (MRS) es el nombre que adquiere la inquietud de algunos trabajadores de IKA-Renault para ir ganando terreno en lo sindical; inicialmente, coordinar algo del activo y algunos delegados, y conformar una fuerza para enfrentar al oficialismo.
Si hubiera que fechar este origen habría que marcarlo por septiembre u octubre de 1971. La iniciativa estuvo en manos de algunos integrantes de la Agrupación 1° de Mayo, agrupación que había nacido en Dinfia y que se había extendido con fuerza en Perdriel, en sus recientes experiencias de tomas de planta. En Santa Isabel comenzaba a tener alguna fuerza. Algunos de los obreros que entrevistamos, formaron parte de aquel primer grupo de la Agrupación 1° de Mayo en IKA-Renault.
Como rápidamente aparece una convocatoria a elecciones generales en el SMATA provincial, el MRS se ocupará prontamente de conformar no solo este Movimiento sino una lista electoral. Lo lograrán en tiempo y forma y se presentarán con el color Marrón.
Tal vez tenga razón la Mona Delgado –se podrá comprobar en detalle en las páginas inmediatas–, cuando dice que esto fue posible porque hubo una fuerte alianza entre el Peronismo de Base (PB) y el Partido Comunista Revolucionario (PCR), dentro de la fábrica.
Elecciones sindicales de 1972
Se realizan los días 26, 27 y 28 de abril de 1972.
“Un desconocido, que apenas si tenía los dos años de antigüedad para ser candidato que requiere el estatuto, lo derrotó”13. El desconocido es René Salamanca y tiene razón el libro oficial, apenas tenía la antigüedad estatutaria para pretender el cargo. También era muy joven con sus treinta y monedas. Pero acumulaba más de diez años husmeando por la ciudad capital, calle por calle, taller por taller y así aprendió que los trabajadores de IKA-Renault definían en el movimiento obrero cordobés. También venía husmeando en la política. Nuestro entrevistado Polo Valdez nos contará algunas cosas más adelante acerca de su vinculación con el Partido Justicialista, también Mario Bober lo ubicará, en un capítulo cercano, con alguna relación con la fuerza de Ángel “el vasco” Bengoechea y sobre todo con la Agrupación Felipe Vallese. Es decir que aunque el libro oficial afirme con certeza que apenas tenía la antigüedad requerida por el estatuto, sí tenía cinco veces más antigüedad en la curiosidad política, algo menos en la pelea sindical y bastante menos en su pertenencia al Partido Comunista Revolucionario cordobés. Es decir, era un obrero mecánico más o menos novato, pero en lo demás no era ningún novato. Para 1972 tenía más de diez años de casado y un hijo, por lo tanto sabía lo peliagudo y necesario que era tener un sueldo digno.
En esta elección, la Lista Marrón que encabezó un desconocido, obtuvo 3089 votos, apenas 285 más que la lista oficialista, la que tenía todo el aparato gremial en sus manos, además de apoyo implícito del establishment local.