Kitabı oku: «Geografía. Libros VIII-X»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 289


Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por JORGE CANO CUENCA .

© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008

López de Hoyos, 141, 28002 Madrid.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO373

ISBN 9788424933081.

LIBRO VIII

SINOPSIS

1. INTRODUCCIÓN

1. La Geografía de Grecia. Plan de trabajo . — 2. Los diferentes pueblos griegos y su distribución geográfica . 3. Situación geográfica del Peloponeso .

2. GENERALIDADES SOBRE EL PELOPONESO Y EL GOLFO DE CORINTO

1. Forma y dimensiones del Peloponeso . — 2. Las regiones del Peloponeso . — 3. El golfo de Corinto .

3. ÉLIDE

1-3. Generalidades

1. Élide actual y antigua . — 2. Sinecismo de Élide . — 3. Los territorios de Néstor y el testimonio de Homero .

4-11. Élide Cava

4. Desde el cabo Araxo hasta el cabo Quelonatas . — 5. Éfira de Élide y ciudades homónimas . — 6. Digresión sobre la homonimia. Apolodoro y Demetrio de Escepsis . — 7. Las tres Pilos . — 8. Élide y Buprasio . — 9. Epeos y eleos . — 10. Hirmine y Mírsino, la Roca Olenia y Alisio . — 11. Los caucones .

12-15. El antiguo reino de Néstor de Élide meridional: Pisátide y Trifilia

12. La costa de Pisátide. El Alfeo y el Eurotas. El culto a Ártemis y otros cultos de la región . — 13. De Pisátide a Trifilia. Macistia, Sámico y el santuario de Posidón Samio . — 14. Pilos de Trifilia. Minte y los cultos a Hades y Deméter . — 15. Hípana y Tipaneas. El Dalión y el Aqueronte. Cultos y contrastes de Trifilia .

16-25. El antiguo reino de Néstor de Élide meridional: el país de los caucones

16. Lépreo, Macisto y los caucones. El santuario de Posidón Samio y la tumba de Caucón . — 17. El problema de los caucones . — 18. Los paraoreatas . — 19. Grutas y recintos sagrados. Sámico y Arene. La marisma del Anigro o Minieo. Los minias y Tera . — 20. La antigua Samos de Trifilia . — 21. Distancias hasta Pilos de Mesenia. El Acidonte y la ciudad de Caa . — 22. La frontera entre Trifilia y Mesenia. El Neda, Pirgos y Ciparisia . — 23. De Ciparisia a Corifasio. La investigación del pasado y el testimonio de Homero a la luz del presente . — 24. El testimonio de Homero sobre el territorio de Néstor: Ilíada II 591-596 . — 25. Sigue el comentario de Ilíada II 591-596 .

26-29. La identificación de Pilos de Néstor

26. Pilos de Trifilia como patria de Néstor a la luz del viaje de Telémaco . — 27. Pilos de Élide y Pilos de Mesenia descartadas . — 28. El relato homérico de la guerra entre pilios y eleos acredita a Pilos trifilia . — 29. Pilos elea y Pilos mesenia de nuevo descartadas .

30-33. Olimpia y Pisátide

30. Olimpia, el santuario de Zeus y la supremacía de los eleos . — 31. Historia y tradiciones de Pisátide y Pisa . — 32. Las ciudades de Pisátide . — 33. Los etolios en Élide. Carácter sagrado de Élide. Los eleos en Olimpia. Fidón de Argos. Alianza de eleos y lacedemonios .

4. MESENIA

1-6. Estudio geográfico

1. Geografía histórica. Mesenia en tiempos de la guerra de Troya . — 2. Pilos de Mesenia, Corifasio y Esfacteria. Ciparisia, Prote y las Estrófades . — 3. Metone . — 4. El golfo de Mesenia . — 5. Las siete ciudades ofrecidas a Aquiles . — 6. El río Pamiso .

7-11. Historia de Mesenia

7. La división de Cresfontes . — 8. Importancia militar de Mesene. Mesene y Corinto . — 9. La causa de la primera guerra mesenia . — 10. Tirteo y la segunda guerra mesenia. Las otras guerras mesenias. Longitud de la costa mesenia . — 11. Despoblación de Mesenia y Laconia .

5. LACONIA

1-3. Estudio geográfico

1. Golfo de Laconia, Taigeto, Esparta, cabo Ténaro, Citera . — 2. Descripción de la costa del golfo de Laconia . — 3. Las ciudades del Catálogo homérico. Mese y los ejemplos de apócope .

4-5. Historia de Laconia

4. Los Heraclidas Eurístenes y Procles y la división de Laconia. Espartiatas, periecos e hilotas . — 5. Los aqueos en Laconia y Acaya. Constitución y evolución del Estado espartano .

6-8. Comentarios geográficos y curiosidades

6. Recursos naturales de Laconia y Mesenia. De Laconia a Élide: el Pamiso y las fronteras . — 7. Algunas particularidades de Laconia . — 8. El sentido de la palabra Lacedemonia en Homero .

6. ARGÓLIDE

1. De Laconia a Argólide

La costa del golfo Argólico. El sector laconio .

2-4. Estudio geográfico de Argólide

2. El golfo Argólico. Prasias, Temenio y Nauplia. El mito de Nauplio . — 3. El golfo Hermiónico. Ásine, Hermíone, Trecén y Calauria . — 4. El golfo Sarónico. De Argólide al Istmo de Corinto. Epidauro, Egina, Cencreas, Esquinunte .

5-6. Sentido de los términos «Argos» y «helenos» en Homero

5. Acepciones del término «Argos» . — 6. Uso de las palabras «Hélade», «helenos» y «panhelenos» .

7-15. Las ciudades de Argólide

7. Argos. Su sitio y su hidrografía . — 8. Los ríos Ínaco y Erasino. La fuente Amimone y Lema. Los pozos de Argos . — 9. El prestigio de Dánao y del nombre de Argos . — 10. Argos y Micenas antes del retorno de los Heraclidas . — 11. Tirinte y Licimna. Nauplia, Midea, Prosimna y Ásine . — 12. Hermíone y los Halieos. El descenso al Hades . — 13. Hermíone y Ásine, fundaciones dríopes. El cabo Escileo. Eyonas . — 14. Tracén y Pogón. Calauria y su Anfictionía. El santuario de Posidón . — 15. Epidauro y el santuario de Asclepio. Metana .

16. La isla de Egina

Las dos Eginas. Importancia histórica de la isla. Situación y recursos naturales. La población y el comercio .

17. La geografía de Argólide en Homero

Criterios de enumeración en Homero. Lugares no citados por el poeta. Tirea, Hisias, Cencreas, Lirceo y Orneas .

18-19. Más observaciones sobre las ciudades de Argólide

18. Comparación entre Esparta y Argos . — 19. Micenas y sus dominios en el Catálogo de las Naves . Micenas, Cleonas y Nemea .

20-23. Corinto y su territorio

20. Situación, recursos económicos, vida política y lujo de Corinto . — 21. Descripción de la ciudad. Las fuentes y el paisaje . — 22. Corintia . — 23. Corinto y los Romanos .

24-25. Argólide del Norte

24. Orneas y Fliunte. — 25. Sición .

7. ACAYA

1. Historia de Acaya anterior a la Liga Aquea . — 2. La catástrofe de Hélice . — 3. La Liga Aquea .

4-5. Las ciudades aqueas

4. El orden de las doce ciudades aqueas. Casos de sinecismo. Egas y Óleno . — 5. Descripción de los doce distritos de Acaya .

8. ARCADIA

1-3. Orografía y población .

1. Montes, pueblos y rebaños. El monte Cilene. Megalópolis . — 2. Las ciudades de Arcadia . — 3. Los montes de Arcadia .

4. Curiosidades geográficas de Arcadia

Las catavotras .

5. Conclusión

Distancia del cabo Malea al Istro. Lista de los fundadores peloponesios .

1. INTRODUCCIÓN

1 La Geografía de Grecia. Plan de trabajo

Una vez que, a partir de las regiones occidentales de Europa comprendidas entre el mar interior y el mar exterior 1 , hemos recorrido todas las naciones bárbaras que se encuentran en ella hasta llegar al Tanais 2 y a una pequeña parte de Grecia, a Macedonia 3 , haremos ahora la descripción del resto de la geografía de Grecia.

El primero en ocuparse de este tema fue Homero 4 y, después de él, lo han tratado a su vez otros muchos, algunos de los cuales han escrito tratados especiales con el título de Portulanos, Periplos, Itinerarios de la Tierra , o algo similar, en cuyo contenido también figuran partes dedicadas a Grecia; otros autores, en la composición de su obra histórica general, han consagrado una parte a la topografía de los continentes, como es el caso de Éforo y Polibio 5 ; y otros, en sus trabajos de física y matemáticas, también han incluido algunas observaciones al respecto, como es el caso de Posidonio e Hiparco 6 . Ahora bien, mientras que resulta fácil emitir una opinión sobre las afirmaciones de los otros, los datos proporcionados por Homero 7 necesitan un atento examen crítico, puesto que nos habla como poeta, y no de cosas en su estado actual, sino de cosas muy antiguas, cuyos vestigios en su mayor parte han sido oscurecidos por el tiempo.

Con la mayor atención posible conviene, pues, acometer la empresa, comenzando por las regiones donde nos detuvimos. Nuestra descripción se interrumpió, por el oeste y el norte, en los pueblos de Epiro e Iliria, y, por el este, en los de Macedonia hasta llegar a Bizancio. Después de los epirotas e ilirios se encuentran los pueblos griegos de los acarnanios, los etolios y los locros ózolas; y a continuación están los focenses y los beocios 8 . Frente a éstos, al otro lado del estrecho, está el Peloponeso, que con la costa de enfrente delimita el golfo de Corinto, al que configura y por el que a su vez es configurado. Después de Macedonia se encuentran los tesalios, que se extienden hasta el país de los melieos, y a continuación los territorios del resto de pueblos situados al exterior y al interior del Istmo 9 .

2 Los diferentes pueblos griegos y su distribución geográfica

En estos territorios se han establecido muchos pueblos, pero en un principio su número no superaba al de los dialectos griegos que tradicionalmente reconocemos. De estos dialectos, que son cuatro 10 , pensamos que el jonio es igual al ático antiguo (se llamaba en efecto jonios a quienes en otro tiempo habitaban el Ática, de donde asimismo proceden los jonios que colonizaron Asia y que utilizan el dialecto que ahora llamamos jonio), y que al dórico le ocurre lo mismo respecto al eolio 11 , pues todos los griegos que habitan en la parte exterior del Istmo, a excepción de los atenienses, los megareos y los dorios de la región del Parnaso, todavía hoy reciben el nombre de eolios 12 ; y es verosímil que también los dorios, al ser poco numerosos y habitar una región muy accidentada, debido a su aislamiento hayan modificado su lengua y sus demás costumbres hasta el punto de diferenciarse del grupo étnico al que antes pertenecían. Esto mismo fue lo que ocurrió a los atenienses, que, al habitar un país árido y accidentado, por esta razón no fueron objeto de devastaciones, y afirma Tucídides 13 que pasaban por autóctonos, al haber ocupado siempre el mismo territorio, sin que ningún enemigo les hubiera expulsado de sus tierras o hubiera deseado poseerlas; ésta y no otra fue sin duda la causa, como es natural, de su diferenciación lingüística y étnica, a pesar de su inferioridad numérica.

Así como el elemento eólico predominaba en las regiones situadas al exterior del istmo, del mismo modo los pueblos de la parte interior fueron también eolios en un principio, pero después se mezclaron con otros grupos, cuando los jonios procedentes del Ática ocuparon Egíalo 14 y cuando los Heraclidas regresaron al frente de los dorios a quienes se debe la fundación de Mégara y de muchas ciudades del Peloponeso. Los jonios, sin embargo, pronto fueron expulsados a su vez por los aqueos 15 , un pueblo de estirpe eólica; y de este modo no quedaron en el Peloponeso más que dos grupos étnicos, el eólico y el dórico. Todos los pueblos que tuvieron menos relaciones con los dorios (éste fue el caso de los arcadios y los eleos, los primeros porque vivían absolutamente entre montañas y no participaron en el sorteo de tierras 16 , y los segundos porque se les consideraba consagrados al culto de Zeus Olímpico y por ello vivieron mucho tiempo dedicados a sus cosas y en paz; y sobre todo porque eran de estirpe eólica y habían acogido al ejército venido con Oxilo 17 cuando tuvo lugar el retorno de los Heraclidas), estos pueblos, digo, hablaban en dialecto eolio, mientras que los otros utilizaban una especie de dialecto mixto con elementos de ambas partes, acercándose más al eolio en unos casos y menos en otros. Y podría decirse que aun hoy se hablan diferentes dialectos en las distintas ciudades, pero que, debido a la supremacía alcanzada por los dorios, parece que todo el mundo se expresa en dialecto dórico 18 .

Tales son, pues, los pueblos de Grecia y de esta manera puede trazarse, en líneas generales, su distribución geográfica. Ahora nos referiremos a ellos separadamente, siguiendo el orden adecuado.

3 Situación geográfica del Peloponeso en el conjunto de Grecia

Éforo 19 afirma que, por la parte occidental, Grecia comienza en Acarnania; ésta es, dice, la primera región que confina con los pueblos de Epiro. Y así como este autor comienza por allí, sirviéndose de la costa como línea de referencia para medir las distancias, por juzgar que el mar supone un principio de orientación en la descripción de un país —puesto que en otro caso hubiera podido situar el comienzo de Grecia en las tierras de los macedonios y los tesalios— de este mismo modo parece oportuno que en nuestro seguimiento de la configuración de los lugares también tomemos el mar como punto de referencia 20 .

Este mar que arranca en aguas de Sicilia por una parte penetra en el golfo de Corinto y por otra hace del Peloponeso una gran península, cerrada por un estrecho istmo. A partir de este punto se diferencian las dos grandes zonas de Grecia, la de la parte interior del Istmo y la exterior, que se extiende hasta las Termópilas y a continuación hasta la desembocadura del Peneo. La parte interior del Istmo es la menos extensa 21 y a la vez la más famosa; prácticamente se podría decir que el Peloponeso es la acrópolis de toda Grecia 22 ; en efecto, sin contar con el esplendor y el poder de los pueblos que lo han habitado, la propia configuración de Grecia sugiere ya esta hegemonía, al estar formada por una variopinta combinación de un gran número de golfos y cabos y, lo que es más significativo, de grandes penínsulas que se suceden abarcándose unas a otras.

La primera de estas penínsulas es el Peloponeso, que está cerrado por un istmo de cuarenta estadios 23 . La segunda, que encierra a la precedente, tiene un istmo que se extiende desde Pegas de Megáride hasta Nisea, el puerto de Mégara, formando un paso de ciento veinte estadios de mar a mar 24 . La tercera también encierra a la que la precede y su istmo se extiende desde el fondo del golfo de Crisa hasta las Termópilas; su delimitación la señalaría una línea recta imaginaria de unos quinientos veinte estadios 25 que dejaría toda Beocia en el interior de la península y cortaría oblicuamente Fócide y el país de los epicnemidios 26 . La cuarta es aquella cuyo istmo, de unos ochocientos estadios 27 , se extiende desde el golfo de Ambracia, a través del Eta 28 y Traquinia, hasta el golfo Malíaco y las Termópilas; hay otro istmo, de más de mil estadios 29 , que desde el mismo golfo de Ambracia atraviesa las tierras de los tesalios y macedonios hasta llegar al fondo del golfo Termaico.

La sucesión de estas penínsulas sugiere un cierto orden nada desacertado; es aconsejable, pues, comenzar por la más pequeña, pero la más famosa de ellas 30 .

1 El Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

2 El Don, río que, según los antiguos geógrafos señalaría el límite entre Europa y Asia. Cf. ESTR ., VII 4, 5.

3 Cf. asimismo ESTR ., VII 7, 1; fr. 9. Para nuestro geógrafo Macedonia es sin duda una parte de Grecia. Algún pasaje, sin embargo, parece reflejar una época o una opinión que no la tenían por griega. Así algo más abajo, en VIII 1, 3, cuando en la división de Grecia se distinguen cinco penínsulas unidas por istmos, la quinta se extiende desde el golfo de Ambracia hasta el fondo del golfo Termaico y parece que Macedonia queda fuera del territorio griego así considerado. En este caso Estrabón debe de regirse por una división que probablemente remonta a Éforo. Desde el siglo v a. C. se admitía que los Argéadas , que reinaban en Pela, descendían de los Teménidas de Argos (cf. HERÓDOTO , VIII 137-139; TUCÍDIDES , II 99, 3-100, 2); pero Macedonia, como entidad geográfica, fue considerada durante bastante tiempo como exterior a Grecia. Posteriormente se iría imponiendo la idea de que «Macedonia era Grecia», lo que explicaría la insistencia de Estrabón, autor que en nuestros días aparece frecuentemente citado como antiguo testimonio en las pancartas que se enarbolan proclamando la grecidad de Macedonia en las manifestaciones motivadas por el problema macedonio y la utilización del nombre y los antiguos símbolos por parte del gobierno de Escopia. Respecto a la Macedonia de Estrabón y a su helenismo, cf. YEORYÁDIS , I arjéa Makedonía katá ton Strávona , con prólogo de N. G. L. HAMMOND , Maliaris, ed. Tesalónica, 1993.

4 Las dos regiones a las que Estrabón dedica más espacio en este libro VIII son Élide y Argólide (33 y 25 capítulos respectivamente frente a un total de 28 capítulos para las cuatro regiones restantes, Mesenia, Laconia, Acaya y Arcadia). Evidentemente Élide y Argólide, con los recuerdos de los reinos de Néstor y Agamenón, eran los territorios con un pasado homérico más importante y en torno a ellos había una rica tradición de exégesis homérica. Era necesario analizar y confrontar los datos proporcionados por el poeta (cf. infra , VIII 3, 3; 3, 23). Sobre el problema homérico, la presencia del poeta en una obra de geografía y su defensa por parte de Estrabón, cf. A. M. BIRASCHI , «Strabone e la difesa di Omero nei Prolegomena», en Strabone. Contributi allo studio della personalità e dell’opera , I, ed. F. PRONTERA , Perugia, 1984, págs. 131-136; D. M. SCHENKEVELD , «Strabo on Homer», Mnemosyne 29 (1976), 52-64; W. R. KAHLES , Strabo and Homer. The Homeric citations in the Geography of Strabo , Chicago, 1976.

5 Éforo de Cime, historiador griego del siglo IV , escribió una Historia Universal en treinta libros usada y admirada por Diodoro y Polibio, de la que se han conservado fragmentos. Cf. F. JACOBY , FGrHist 70. Polibio de Megalópolis (ca . 200-118 a. C.), historiador griego de Roma, escribió una vasta obra histórica en cuarenta libros, de los que el libro XXXIV, conservado fragmentariamente, estaba dedicado a cuestiones geográficas.

6 El sirio Posidonio de Apamea (ca . 135-50 a. C.), filósofo estoico discípulo de Panecio, no sólo fue autor de obras filosóficas, sino que también dejó escritos de ciencias naturales y de historiografía, de las que han quedado fragmentos. Hiparco de Nicea (siglo II a. C.) fue astrónomo y geógrafo.

7 Con frecuencia se planteaba el problema de la validez del testimonio homérico. Cf. TUC ., Historia de la Guerra del Peloponeso , libros I-II, B. C. G., 149 [trad. y notas de J. J. TORRES ], 1990, I 9, 3 n. 65; «Arqueología», passim .

8 Estrabón ya se ha referido a Iliria, Epiro y Macedonia en el libro VII; y de los otros pueblos aquí mencionados hablará en los libros IX y X.

9 Es decir, al norte y al sur del Istmo de Corinto.

10 Cf. asimismo ESTR ., XIV 5, 26. Estrabón simplifica aquí el complejo problema de la clasificación de los dialectos griegos mediante una reducción en dos grupos: el jónico-ático y el eólico-dórico.

11 Sobre las afinidades del dorio y el eolio, cf. P. CHANTRAINE , Morphologie historique du grec , 2.a ed., París, 1961, págs. 16-24 («Le grec et ses dialectes»); en concreto XVI y págs. 20-21, donde habla de «dialectes septentrionaux avec les restes marginaux et complexes que constituent les dialectes éoliens, et le groupe plus jeune des dialectes doriens et du Nord-Ouest, qui, aux yeux même des Grecs, s’opposaient franchement à l’ionien-attique», en una síntesis que se compadece muy bien con el punto de vista aquí expresado por Estrabón.

12 Estrabón amplía exageradamente la zona «eolia». De los dialectos hablados en Grecia continental fuera del Peloponeso sólo se tienen por eolios el beocio y el tesalio; los otros dialectos, hablados en la Grecia del Noroeste (Fócide, Lócride, Etolia, Acarnania y Epiro) constituyen un grupo que se relaciona con el dorio.

13 El pasaje de Tucídides que aquí tiene presente Estrabón destaca las características del Ática que explicaban la condición autóctona de sus habitantes y su estabilidad frente a otras regiones de Grecia. Cf. TUC ., Historia de la Guerra del Peloponeso , B. C. G. 149, 1 2, 4-6, nn. 15 y 16. Cf. asimismo HERÓD ., Historia , libro VII [trad. y notas de C. SCHRADER ], B. C. G. 82, Madrid, 1985, VII 161, 3, n. 786; y TUC ., II 36, 1, en el discurso fúnebre de Pericles. Esa pretensión de autoctonía, motivo de orgullo para los atenienses, fue un tópico de la oratoria ática (cf. PLATÓN , Diálogos II [trad. y notas de E. ACOSTA ], B. C. G. 61, Madrid, 1983, Menéxeno 237b, nota 28).

14 Antiguo nombre de Acaya. Cf. infra VIII 7, 1. Se encuentra en HOM ., Ilíada II 575.

15 Los aqueos habían sido expulsados de Laconia por los Heraclidas. Cf. infra , VIII 5, 4; 7, 1.

16 Hecho a raíz del retorno de los Heraclidas. Cf. infra , VIII 3, 33; 5, 6.

17 Sobre el carácter sagrado de los eleos, cf. infra , VIII 3, 33; y POLIBIO IV 73-74. Respecto a Oxilo, cf. infra , VIII 3, 33.

18 Koiné doria frecuentemente atestiguada en las inscripciones, sobre todo en las aqueas.

19 Cf. F. JACOBY , FGrHist 70, F 143.

20 Sýmbolon como medio de identificación o signo de referencia o reconocimiento establecido. Otra lectura da sýmboulon , consejero, guía.

21 La «parte exterior» podría referirse sólo al territorio tesalio y no a toda la Grecia central y septentrional situada al norte del Istmo; esta interpretación concordaría con la mantenimiento del texto de los manuscritos, con un meîzon , «la más extensa», sin corregir en meîon , «la menos extensa», puesto que efectivamente la «parte interior», el Peloponeso, es más extensa que el territorio tesalio comprendido entre las Termópilas y el Peneo. Pero se efectúa la corrección para evitar una cierta contradicción con el cercano final de este capítulo donde Estrabón califica al Peloponeso como «la más pequeña». En comparación con el resto de Grecia, incluida Tesalia, es evidentemente menos extenso (22.283 km2 frente a 38.330 km2 ).

22 Algunos autores echaban en falta aquí algo así como «y que Grecia es la acrópolis de todo el mundo».

23 Según ESTR ., VII 7, 4 y VII fr. 56 (57) LOEB , un estadio equivale a unos 185 m. Polibio, sin embargo, le daba una equivalencia menor (de unos 177 m.). Como es sabido, la conversión del estadio es un tanto variable e imprecisa; Estrabón, como otros autores, utilizaba fuentes y cómputos diversos y en las medidas de las distancias se daban algunos factores (suma de itinerarios parciales, diversidad de líneas y recorridos, etc.) que no facilitaban la exactitud, lo que a veces dificulta la confrontación con las medidas actuales. En este caso, con la equivalencia de 185 m., 40 estadios serían 7, 4 Km., lo que no concuerda con la extensión del canal actual (de 6.340 m.). Estrabón da al istmo la misma dimensión que al díolkos (cf. infra , VIII 2, 1; TUC ., Historia de la Guerra del Peloponeso , libros III-IV, B. C. G. 151, Madrid, 1991, III 15, 1, nota 90). Por este díolkos (denominación atestiguada sólo en Estrabón —cf. infra VIII 2, 1; 6, 22— y Hesiquio, aunque diversos autores se refieren a ello) se transportaban a través del istmo, en plataformas de madera sobre ruedas o rodillos a lo largo de carriles paralelos, determinados cargamentos (mármol, madera, etc.) y embarcaciones separadamente, y naves no excesivamente pesadas como las trirremes (cf. TUC ., III 15, 1; VIII 7-8; POLIB ., V 101, 4; B. R. MAC DONALD «The Diolkos», Journal of Hellenic Studies 106 [1986], 191-195); conocemos sus puntos extremos y su trazado general (N. VERDELIS , «Die Ausgrabung des Diolkos während der Jahre 1957-59», Ath. Mitt. = Mitteilungen des deutschen archäologischen Instituts, Athenische Abteilung , 73, 1958 [1962], 140-145 y Beilage 106/118), y parece que tenía una longitud algo superior a la del canal actual, pero distinta a la que aquí da Estrabón. Si la diferencia de cerca de un kilómetro parece excesiva, puede pensarse que es debida a una suma de medidas de un recorrido algo zigzagueante o a que Estrabón nos transmite una medida efectuada originariamente en un cómputo distinto, tal vez basado en el estadio egipcio de 157, 5 m., con lo que 40 estadios serían unos 6.300 m. Respecto al «estadio» cf. TUC ., Hist. de la Guerra del Peloponeso , Madrid, B. C. G., núms. 149, 151, 164 y 173, 1990-1992: I 63, 2, n. 364; II 5, 2, n. 31; 13, 7, n. 105; 86, 3, n. 577; III 92, 6, n. 667; 97, 2, n. 707; 105, 1; IV 3, 2; 8, 6, n. 39; 42, 2, n. 220; 45, 1, n. 240; 57, 1, n. 310; 66, 3, n. 363; 102, 4, n. 630; VI 1, 2, n. 4; 2, 4, n. 26; 19, 2, n. 104; 59, 3, n. 343; VIII 67, 2 y 95, 3, n. 479.

24 120 estadios equivalen a 22, 2 Km., distancia que concuerda con la realidad. Sobre Nisea, cf. TUC , ob. cit ., I 103, 4, n. 584.

25 La equivalencia de 520 estadios son 96, 2 Km., pero en la realidad esta línea es bastante menor; en línea recta son unos cincuenta kilómetros.

26 Los locros epicnemidios.

27 800 estadios equivalen a 148 Km., que en realidad son unos 130 Km.

28 Macizo montañoso situado en los límites entre Tesalia y Fócide. Cf. TUC ., III 92, 2-3; VIII 3, 1.

29 O sea, de más de 185 Km.; esta línea es en realidad de unos 220 Km.

30 Cf. supra n. 21. Se piensa en la utilización de Éforo (cf. PSEUDO ESCIMNO , V . 470-478) como fuente y en el uso de un mapa para estas descripciones de la morfología de Grecia.

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