Kitabı oku: «Geografía. Libros XI-XIV»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 306
ESTRABÓN
GEOGRAFÍA
LIBROS XI-XIV
INTRODUCCIÓN, TRADUCCIÓN Y NOTAS DE
M.a PAZ DE HOZ GARCÍA-BELLIDO

EDITORIAL GREDOS
Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ANA ISABEL JIMÉNEZ SAN CRISTÓBAL.
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2003.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO388
ISBN 9788424934064.
INTRODUCCIÓN
Para la información biográfica sobre el autor, los aspectos principales del contenido de su Geografía , la tradición literaria y geográfica en la que se sitúa, la fecha de composición 1 y la transmisión a la posteridad, remitimos a la sucinta introducción de J. García Blanco en el primer volumen dedicado a esta obra en esta misma colección.
Nuestra intención es sistematizar el inmenso material, no sólo geográfico, que incluye Estrabón en sus libros del Asia Cistáurica, situando su descripción de Asia en la historia de la concepción geográfica de este continente, señalando las fuentes principales que utiliza, cómo organiza la descripción y la información histórica que contiene. Además trataremos brevemente ciertos temas de interés por su carácter recurrente en estos libros.
Unidad de los libros XI-XIV
La razón por la que los libros XI-XIV de la Geografía forman una unidad a pesar del territorio tan inmenso que abarcan —prácticamente el cuadrante nororiental del mundo conocido— queda clara en el primer capítulo del libro XI. Estrabón divide Asia en cistáurica y transtáurica e incluye en la primera todos los territorios que se encuentran al norte de y en plena cadena del Tauro. Asia cistáurica comprende por tanto la península anatolia, ocupada en su casi totalidad por el Tauro, la continuación de esta cadena montañosa hasta el extremo oriental del continente en una anchura similar a la de la península mencionada, y además todos los territorios al norte del Tauro desde el río Tanais (Don) y la costa oriental del lago Meotis y el Ponto Euxino. Cilicia, Panfilia y Licia, países transtáuricos por quedar al sur del Tauro, están, sin embargo, incorporados en la descripción del Asia cistáurica ya que pertenecen a la Península Anatolia, cistáurica en su casi totalidad. La parte del mundo que queda por describir es el Asia transtáurica con estas tres excepciones (cf. XV 1,l).
A su vez, el Asia cistáurica está dividida en cuatro partes que reciben un tratamiento completamente desigual, pero en relación clarísima con el grado de conocimiento que de cada una de ellas se tenía en la época de Estrabón, y sobre todo en la época de sus fuentes principales, en los siglos III-I a. C. La clasificación se establece en XI 1, 5 y 7, siguiendo criterios climáticos al estilo eratosténico, pero sólo se vuelve a aludir a ella en XI 2, 1, y 6, 1, por lo que en muchos casos es difícil reconocerla en el curso de la descripción. La primera parte comprende desde el río Tanais y la costa oriental del Euxino hasta el Mar de Hircania (XI 2-5). La segunda abarca desde el Mar de Hircania hasta los escitas del extremo oriental de Asia y la franja cistáurica al sur de este territorio (XI 6-11). La tercera incluye los territorios al sur del istmo que une el Ponto Euxino con el Mar de Hircania y al oeste de la parte anterior, es decir, todo el territorio propiamente táurico desde Media, excluyendo la península anatolia (XI 12- XII 3, 40). La cuarta (el resto hasta el final del libro XIV) corresponde a la península anatolia cuyo límite ha quedado establecido en el istmo que va de Ámiso al Golfo Ísico, es decir prácticamente al oeste del río Halis, por lo que Capadocia Magna y Póntica, descritas en el libro XII, pertenecen a la tercera parte. Es sobre todo en esta división entre la tercera y cuarta parte donde se refleja la incongruencia de la clasificación del autor, pues al hacer la descripción del Ponto utiliza criterios políticos, considerando como Ponto el país de época de Mitrídates que abarca un gran territorio a ambos lados del Halis, y parece olvidarse de la clasificación previa que había realizado utilizando este río como frontera. La mayor parte del libro XII (desde un punto de vista moderno, el libro XII entero) y los libros XIII y XIV están dedicados a la península anatólica.
La concepción geográfica de Asia en la tradición anterior
La noción geográfica de Asia empieza a tomar forma entre los griegos a partir de la creación del Imperio Persa y es en Heródoto (IV 36-40) donde por primera vez se encuentra una descripción del continente, organizada en torno a un eje central de sur a norte —persas, medos, sáspiros y colcos—, y otro de oeste a este desde Egipto, que queda incluido en Asia, hasta un desierto del que nadie puede decir ni siquiera qué características presenta y al que se llega atravesando la India. Los ríos Árax, Halis y Éufrates desempeñan un papel importante en la organización de Asia, no así la orografía, a pesar de que Hecateo ya había hablado de las altas montañas que bordean el mar Hircanio y las que se encuentran al este de los partos (FGrHist. 1, F 291, 292a). Al final de la época clásica y durante la helenística la orografía cada vez es más importante en la organización geográfica, sobre todo de las regiones limítrofes de la tierra, como se ve ya en los mapas que conocía Aristóteles, aunque los límites orientales siguen siendo una prolongación en el Ponto y el lago Meotis del Mar Mediterráneo. Las expediciones de Alejandro supusieron grandes cambios en la noción de la geografía de Asia, aunque para los historiadores de Alejandro el Caspio, el Cáucaso y el Tanais aparecen en los límites orientales. Estas representaciones se explican más tarde por la ambición de Alejandro y la adulación de sus historiadores, que querían hacerle llegar hasta los confines orientales (cf. Estr., XI 5, 5). La distancia desde las Columnas de Hércules hasta el golfo Iso, marcada por el Mar Mediterráneo, antiguo eje de la tierra, se muestra ahora mucho menor que la del Golfo Iso a los límites orientales, lo que hace que cambie el eje de la tierra, y se reconocen otros elementos orográficos e hidrográficos como fundamentales en la configuración de Asia. Una generación después de las conquistas de Alejandro, Dicearco esquematiza la orografía de Asia en una línea recta que prolonga hasta el extremo oriental el eje anterior de la tierra, el formado por el Mar Mediterráneo, y es Eratóstenes, a quien sigue Estrabón en la concepción geográfica general de Asia, el que organiza los territorios en torno a esa línea que traza el Tauro, representando todo el continente en una cuadrícula de meridianos y paralelos que, aunque con numerosos errores, proporcionaba un punto de partida imprescindible para la organización del continente. La exploración de Patrocles (286-281 a. C. probablemente) proporcionó más argumentos para creer que desde la desembocadura del Caspio se podía circunnavegar la vertiente nororiental de la Ecúmene hasta las costas septentrionales de la India, dominadas por unos montes que se identifican con el Cáucaso (FGrHist. 721 F 2 y 4; cf. Estr., II 1, 2; 1, 17). Todos estos cambios y, sobre todo, los adelantos de Eratóstenes se reflejan en la descripción de Estrabón, para quien el Tauro es la cadena montañosa que establece la división de Asia en dos partes principales, la cistáurica y la transtáurica. Por razones climáticas la cistáurica ocupa no sólo los territorios al norte, sino también la propia cadena, lo que hace que la Península Anatolia sea cistáurica. La delimitación occidental del Tauro, sin embargo, plantea problemas y el mismo Estrabón dice (XI 12, 2) que, según la mayoría, el Tauro anatólico empieza en el Promontorio Sacro, frente a las islas Quelidonias, pero que en realidad sus estribaciones llegan hasta la Perea rodia, de forma que Licia queda fuera de la cadena (XIV 2, 1, 3, 8; XI 1, 3); en su descripción de Asia en II 5, 32, en cambio, no la incluye entre los pueblos transtáuricos. La terminología «a este lado del Tauro» y «al otro lado del Tauro» marca el punto de vista de los griegos en la concepción de Asia (cf. II 5, 31), y muchos de los acontecimientos políticos de época de los seléucidas tienen que ver con esta organización, por ejemplo la división que hicieron los romanos en la Paz de Apamea, por la que Antíoco III debía abandonar los territorios «a este lado del Tauro» 2 .
Estrabón dedica el primer capítulo del libro segundo de su Geografia a hablar del mapa del orbe habitado tal y como lo representan los geógrafos anteriores, y dedica una atención especial a Patrocles y a Hiparco, además de a Eratóstenes, como hitos importantes en la historia de la geografía. En la descripción general del mundo habitado (II 5) dedica dos parágrafos a la descripción de Asia reflejando la importancia del Tauro como eje central y destacando el papel del Ponto Euxino, el lago Meotis y los golfos de Iso y Chipre (§ 31 s.). Descripciones generales de Asia se encuentran también, de manera dispersa, en los libros XI-XIV, generalmente como introducción o conclusión a una parte de la descripción, o a partir de la descripción, en el lugar que le corresponde, de un accidente geográfico: la forma y distancias de Asia (XI 11,7; XIV 2, 29), el istmo de la Península Anatolia (XIV 5, 11) y la organización de ésta (XII 1, 3, XIV 5, 22), el Tauro (XI 12, 2, 15, XIV 3, 8), el Cáucaso (XI 3, 5), el Mar Caspio (XI 6). Además, al describir cada zona, dedica especial atención a elementos orográficos e hidrográficos a los que, aunque no lo diga expresamente en dichas descripciones, da una importancia en la configuración del continente: el Cáucaso (XI 2, 15), el Mar Caspio (XI 6, 1; 7, 4), el Tigris y el Éufrates (XI 12, 3; 14, 8), el Tanais (XI 2, 2), el Oco y el Oxo, el Halis (XII 1, 3; 3, 9, 12; cf. II 5, 31), el lago Tata (XII 5, 4). Este tipo de información es más frecuente en el libro XI, que abarca un territorio mucho más amplio que los otros tres juntos y más complicado de organizar. El problema principal de los libros XII-XIV es delimitar el istmo que separa la península anatólica del resto y establecer los límites occidentales del Tauro.
Orden en la descripción
La descripción empieza en la parte más nórdica y avanza hacia el sur por el litoral oriental del lago Meotis, el Bósforo cimerio y el Ponto Euxino hasta la Cólquide siguiendo la forma clásica del Periplo. Continúa luego hacia el interior en dirección este hasta Bactria y Sogdiana. Después de un capítulo dedicado al Tauro, Estrabón regresa al Mar Caspio para reanudar la descripión al sur de éste, esta vez en dirección este-oeste: Media, Armenia y Capadocia. Ésta última, de la que destaca su carácter de istmo de la península anatólica justificando así su inclusión en la tercera parte, se describe ya en el libro XII. La descripción de Capadocia Magna, como todas las del interior, no sigue un orden riguroso; la de Capadocia Póntica empieza de oeste a este por el litoral y regresa en dirección contraria por el interior incluyendo todos los territorios dominados por Mitrídates, sin respetar la clasificación establecida, que situaba la frontera en el río Halis (cf. XI 1, 7) 3 . Después de describir Bitinia, el autor regresa al este, a Galatia primero y hacia el sur luego, a Licaonia, Isáurice y Pisidia, para regresar a las fronteras bitinias y describir las dos Misias y las dos Frigias. De Frigia Magna se centra en la Parorea (al sureste) y la cuenca del Meandro de este a oeste. Gran parte del libro XIII tiene una unidad clara en la zona de colonización eolia: la Tróade, Lesbos y Eolia continental. Continúa luego por el reino de Pérgamo y desde ahí sigue hacia el sur por una franja interior que recorre Lidia, Misia y Caria hasta la Cibirátide, haciendo una breve incursión en la ciudad pisidia de Termeso, bastante más al sureste. El libro XIV sigue en conjunto una línea clara de norte a sur y de oeste a este: la costa desde Jonia hasta Cilicia. La descripción interna de Jonia y Caria se organiza, sin embargo, en dirección sur- norte, quizá siguiendo a Artemidoro, que realizó su periplo desde el golfo de Iso hasta el Ponto Euxino. La única descripción claramente del interior en esta parte, a excepción de ciudades aisladas como Estratonicea o Alabanda, es la del camino de Éfeso a Antioquía por el interior de Jonia.
Fuentes
La naturaleza de la descripción de cada zona, que no siempre sigue una misma dirección geográfica ni un orden lógico, está a menudo determinada por la fuente que usa Estrabón. A su vez, la existencia de fuentes griegas para determinadas zonas y el contenido de las mismas está relacionado con los distintos acontecimientos históricos que relacionan el lugar con el mundo griego primero y romano después. El grado de exhaustividad en la descripción y el mayor contenido geográfico, etnográfico o histórico depende en gran parte de la fuente utilizada, sobre todo en el caso de regiones no conocidas por Estrabón y de acontecimientos anteriores a su época.
En I 2, 1 Estrabón afirma que hay que leer a los autores más importantes: Eratóstenes, Posidonio, Hiparco y Polibio entre otros. De éstos, Eratóstenes es sin duda la fuente principal en los libros de Asia Menor, y en menor grado Posidonio, ambos autores largamente tratados en los prolegomena de la Geografía. Con los «otros» se refiere, sobre todo, a Artemidoro de Éfeso, Teófanes de Mitilene, Apolodoro de Artémita y Demetrio de Escepsis, y a historiadores de la India como Megástenes, Onesícrito o Aristóbulo, citados indirectamente, en muchos casos a través de Eratóstenes 4 .
Eratóstenes de Cirene (ca. 285-194 a. C.), discípulo de Calímaco y sucesor de Apolonio de Rodas como director de la Biblioteca de Alejandría, además de escribir obras de carácter filológico, obras poéticas, tratados matemáticos, obras filosóficas y unas Cronografías que supusieron el primer intento científico de establecer una cronología de la historia y la literatura, fue el primer geógrafo sistemático, hasta el punto de que el título de su obra, Geografía, dio nombre a la disciplina. Su obra aúna la geografía científica con la descriptiva, pues hace una descripción del mundo habitado valiéndose de una serie de datos matemáticos, físicos, astronómicos y geométricos que le permiten distribuir los continentes y los territorios de cada uno en una retícula dividida en sphragides, figuras geométricas, que fue la base de la geografía posterior. A Eratóstenes debe Estrabón la introducción a Asia cistáurica, los criterios generales de clasificación y la mayor parte de las distancias generales del continente. Además lo utiliza para la descripción de la costa del Bósforo cimerio y de la Cólquide, de los pueblos que bordean el Caspio y los escitas y nómadas del este, para las zonas climáticas del Tauro (XI 12, aunque con discusión crítica), para las distancias de Chipre y posiblemente algunas descripciones de la costa, y como fuente secundaria para Partia.
Posidonio de Apamea en Siria (ca. 135-51 a. C.) fue un importante filósofo y director de una escuela estoica en Rodas, ciudad en la que se estableció y donde ejerció gran influencia en la vida cultural y política. Científico e historiador además, escribió numerosos tratados en los más diversos campos (astronomía, matemáticas, zoología, botánica, sismología, historia). Sus Historias continuaban las de Polibio, pero estaban dedicadas principalmente a los sucesos relacionados con Pompeyo. Su obra Sobre el Océano planteaba problemas de geografía física con búsqueda de las causas siguiendo métodos de la filosofía natural. Establecía zonas geográficas a partir de la organización astronómica y explicaba así diferencias climáticas y físicas, cuestiones de geografía humana y antropología. Viajó por España, Galia e Italia antes de asentarse en Rodas, siendo una fuente fundamental para la descripción que hace Estrabón de estos países. Estrabón lo utiliza en la introducción general a Asia, para la costa del Bósforo cimerio y de la Cólquide, en parte de los comentarios sobre los íberos, albanos y los pueblos del Cáucaso, en la descripción del Tauro en XI 12, para la descripción de Partia como fuente secundaria, para las zonas climáticas de Media y su influencia en las costumbres, para los orígenes y costumbres de los medos, y para la orografía, hidrografía y condiciones naturales del suelo de Armenia. Posidonio es su fuente principal para Capadocia y Ponto, tanto para la nueva organización de la descripción del Ponto basada en el país dominado por Mitrídates como para la organización pompeyana, y también para la mayor parte de las noticias históricas, detalles sobre accidentes geográficos, riqueza del suelo etc. Lo utiliza en la descripción de Salón y Nicea en Bitinia, y es fuente principal para los gálatas, Licaonia y Selge exceptuando las noticias históricas más recientes. Es la fuente para la descripción de la isla de Cícico con el asedio de Mitrídates, Frigia Parorea, Apamea, Licaonia, el Meandro y la exposición sobre los fenómenos sísmicos, y posiblemente para varios comentarios en las descripciones de la costa sur sobre riquezas naturales y condiciones climáticas.
El historiador helenístico Polibio, una de las fuentes principales de Estrabón en la descripción de Italia, posiblemente sea uno de los autores utilizados para el capítulo sobre Media, a cuya historia y descripción territorial dedica Polibio un apartado especial en su obra (X 27).
Demetrio de Escepsis en Tróade (s. II a. C.) fue un historiador local, que en sus treinta libros sobre el catálogo del contingente troyano de la Ilíada (II 816-77) realizó una descripción geográfico-histórica de su patria. Su obra, muy usada y citada en la antigüedad, fue el descubrimiento de ese subgénero que Apolodoro de Atenas, utilizándolo como modelo, introdujo en la ciencia alejandrina. Estrabón es a su vez la fuente principal para obtener datos biográficos de Demetrio. Lo utiliza como fuente primaria para la descripción de la Tróade, y además para muchos de los comentarios sobre el origen o localización de pueblos, por ejemplo de los cálibes en el Ponto, o sobre los problemas fronterizos de bitinios, misios, frigios y otros, así como para la localización de ciertos pueblos de la costa eolia.
Apolodoro de Atenas (ca. 180-post 120 a. C.) pasó parte de su vida en Alejandría colaborando con Aristarco y fue uno de los intelectuales de más renombre en esta ciudad. Escribió, entre otras obras, unas Crónicas basadas en la obra de Eratóstenes, que abarcaban desde la caída de Troya (1184 a. C.) hasta el 146-5 a. C., un tratado Sobre los dioses, donde racionalizaba aspectos de la religión griega, y además comentarios y posiblemente ediciones críticas de los cómicos Epicarmo y Sofrón. Debido a su autoridad se le atribuyeron obras ajenas como la Biblioteca, un estudio de la mitología heroica griega. Su comentario en doce libros del catálogo de las naves en la Ilíada , basado en Eratóstenes y Demetrio de Escepsis y con discusión de la geografía homérica, lo usó Estrabón en muchas digresiones sobre problemas de localización o del origen de ciertos pueblos (por ejemplo al hablar de los pueblos de Asia Menor según Éforo o en el excursus sobre los cálibes).
Artemidoro de Éfeso (activo entre el 104-101 a. C.) viajó por las costas del Mediterráneo hasta la Hispania exterior y escribió una obra geográfica en once libros de la que se conservan restos en Estrabón, un resumen por Marciano de Heraclea (s. IV-V d. C.) y un papiro recientemente descubierto. Su obra suponía una reacción a la geografía científica; establecía, por ejemplo, las distancias en medidas empíricas y no astronómicas. Su descripción se asimila a la de los antiguos periplos, pues se centra sobre todo en la descripción de lugares costeros, de los que menciona abundantes accidentes geográficos y ciudades. A Artemidoro sigue Estrabón en la descripción de la costa del Bósforo cimerio y de la Cólquide (cf. XI 2, 14), de la costa del Ponto de oeste a este, del litoral bitinio de la Propóntide, en la enumeración de las ciudades pisidias, en la división entre Misia y Frigia, en el parágrafo sobre migdones y doliones, en la descripción de Frigia Epicteto y Frigia Magna, excluida la Parorea. Posiblemente sea la fuente de la descripción de Lesbos a modo de periplo. De él toma las distancias de la costa eolia (fuente principal de esta costa es, sin embargo, Menécrates el elaíta), la descripción de la Milíade y, seguramente, de muchos de los territorios del interior descritos al final del libro XIII. También es la fuente para la constitución y organización de la liga licia, para las costas de Caria y Jonia —como revela la dirección de la descripción, la información frecuente sobre distancias y la cita expresa de este autor al hablar de Éfeso—y para las distancias globales de Caria y Jonja y de Éfeso hasta Samósata.
Teófanes de Mitilene (s. I a. C.) fue amigo e historiador de Pompeyo, a quien acompañó en su campaña por Asia durante la tercera guerra mitridática y sirvió en la guerra civil. Estrabón le debe muchas de sus descripciones de partes del Ponto, Cólquide, Albania e Iberia, por las que Pompeyo pasó en su persecución de Mitrídates.
Apolodoro de Artémita es un historiador del s. I a. C. a quien Estrabón menciona al decir que los escritores de Historias Párticas han hecho más precisos nuestros conocimientos sobre Hircania y Bactriana (II 5, 12). A él le debe parte de la descripción del Mar Caspio y los pueblos que lo bordean, y de los escitas y nómadas que se extienden al este de dicho mar. Es la fuente principal para Hircania, Partia, Aria, Bactriana y Sogdiana, y fuente secundaria para la forma y distancias de Asia en XI 11,7. También lo utiliza Estrabón en la descripción de las constumbres, cultos, extensión y origen de Armenia.
Fuente de primera mano es Estrabón, sin duda, para los lugares que visitó (Comana, Cataonia, Nisa, Trales, Acaraca, Hierápolis, Magnesia del Meandro, Mázaca, Éfeso, Tarso, Rodas y Cos), como revela él mismo en muchos casos.
El sistema de Estrabón es utilizar una fuente primaria, que varía según zonas, para describir los elementos geográficos principales, normalmente en relación con líneas litorales 5 . A partir de ahí, intercala fragmentos extraídos de otras fuentes para dar más información sobre determinados aspectos o para plantear problemas de interpretación cuando hay opiniones diversas en las fuentes antiguas. La mayor parte de las fuentes son de época helenística, y sobre todo posteriores a Eratóstenes, que marca un nuevo hito en la historia de la geografía antigua. Acude a fuentes más antiguas principalmente para hablar de sucesos ocurridos en época arcaica o anterior, como las colonizaciones griegas o los orígenes de algunos pueblos, cuestiones para las que la información histórica está normalmente oculta tras lo legendario y mitológico. Utiliza a Homero, a quien reconoce como una autoridad y considera el primer geógrafo, dedicándole una larga parte en el libro I y alabándolo en otros muchos pasajes 6 , extendiéndose a menudo en discusiones sobre las interpretaciones de pasajes homéricos en comentaristas helenísticos, especialmente Demetrio de Escepsis y Apolodoro (cf. el excursus sobre los cálibes en el libro XII o sobre los pueblos de la península anatólica en el XIV). A fuentes arcaicas y clásicas en general (líricos, historiadores, trágicos) recurre cuando transmite leyendas mitológicas que con frecuencia introduce para relacionar el mundo asiático con el griego, por ejemplo los mitos relacionados con las colonizaciones eolia y jonia, el de Télefo en Teutrania, el de los argonautas en Cólquide, Media, Armenia y algunos lugares de la Propóntide, o los de diversos héroes griegos que jugaron un papel en las colonizaciones de Caria, Licia, Panfilia, Cilicia y Chipre como Sarpedón, Calcante, Anfíloco, Mopso, Teucro y Ayax 7 . Ciertos mitos, sin embargo, son objeto de crítica, como el de la vida de las amazonas en el Cáucaso y su relación con Alejandro. El mito es para Estrabón algo distinto de la historia, aunque acepta su uso para transmitir de forma poética sucesos históricos, como hace Homero (cf. I 2, 8; XI 5, 3; 6, 3; XIII 1, 32). Su crítica a los historiadores de Alejandro (XI 5, 5; 6, 2-3; 7, 4) se debe precisamente a que utilizan el mito con propósitos ajenos al de contar la verdad y sobre todo para adular a Alejandro 8 . Igualmente critica a Heródoto, a quien sin embargo usa con relativa frecuencia como fuente, junto con Ctesias y Helánico (XI 3, 21; XII 3, 21, cf. I 2, 35) o con Eudoxo y Helánico (XI 6, 3), o con Calístenes (XI 14, 13), o a Helánico una vez más (XIII 1, 42: pretende adular a los ilieos), por contar cosas fantasiosas e increíbles 9 . Rechaza, también por su apego a lo mítico y por su simpleza, a los historiadores de persas, medos o sirios (XI 6, 2). Alaba, en cambio, a los historiadores de los romanos y los partos, gracias a los cuales se conoce la zona al sur y este del Cáucaso (XI 6, 4, cf. I 2, 1, y especialmente II 5, 12, donde dice, citando a Apolodoro de Artémita, que los escritores de historias partas han hecho más precisos los conocimientos de Hircania y Bactriana).
Por último, recurre sin duda a fuentes contemporáneas para añadir datos sobre la geografía política de su época en la descripción de determinados lugares, por ejemplo a Nicolás de Damascio, aunque en los libros de Asia Menor no lo cita ni una vez 10 .
Información histórica
Estos libros dedicados a Asia cistáurica tienen gran contenido histórico, en parte porque la historia ha desempeñado un papel fundamental en la reorganización del territorio y ha ocasionado cambios constantes en la geografía, en parte porque establece la conexión entre esta zona de la tierra y el mundo grecolatino, y también porque ahí estaba la patria del autor, que vivió muchos acontecimientos importantes 11 .
De los sucesos más antiguos Estrabón nos habla a través de la mitología, por ejemplo de la guerra de Troya, la colonización eolia y jonia o la colonización griega en toda la costa sur de Asia Menor. A veces menciona de manera vaga, sin establecerlos en ninguna época concreta, otros acontecimientos como la llegada de los frigios y los distintos pueblos tracios desde Europa o los movimientos de léleges, pelasgos y carios. Las referencias históricas concretas más antiguas corresponden a la época de las invasiones cimerias en el Bósforo cimerio, que se fechan en los ss. VIII-VII a. C., y las colonizaciones griegas en esta zona, aunque también aquí recurre a la mitología relacionando la colonización griega con la expedición de los argonautas, que la traslada a una época mucho más antigua. Entre las referencias más antiguas se encuentran también las fundaciones milesias de muchas de las ciudades de la costa sur del Ponto Euxino. A la hegemonía lidia en Anatolia durante los ss. VII y VI alude en un par de ocasiones al hablar de Sardes, la capital lidia, o del río Halis, en el que Creso estableció la frontera de su imperio. A mediados del s. VI a. C., Ciro el grande domina Media y crea el imperio persa, derrotando poco después al rey lidio Creso y ocupando Lidia y las ciudades jonias griegas. Estrabón habla de la campaña de Ciro contra los maságetas, de la etapa de dominio persa en Media y Armenia, de la toma de Capadocia y su subdivisión en dos satrapías, de la quema por Darío de las ciudades de la Propóntide, de la toma de Mileto y la traición de los bránquidas, de la entrega por Jerjes a Temístocles de Lámpsaco y otras ciudades. De la campaña de Alejandro en Asia también hay menciones dispersas en relación con los lugares que describe Estrabón y por los que pasó el rey: la batalla de Gránico, la estancia y promesas en Ilión, sus conquistas en la zona motañosa de Pisidia y la Milíade (Sagalaso, Termeso y los desfiladeros que conducen a Milíade), el paso de su caballería por la llanura de Asio en Cilicia, camino de Iso, su paso por el Cáucaso, por Aria y Margiana, por Bactria y Sogdiana durante su persecución a Beso (con mención de fundaciones de ciudades), la invasión en Media Magna y su lucha contra los coseos 12 . Tras la muerte de Alejandro en el 323 a. C. y las luchas de los diadocos, y especialmente como consecuencia de la victoria en Ipso sobre Antíoco en el 301 a. C., Lisímaco se hizo con la mayor parte de Asia Menor. Estrabón menciona su destrucción de Ástaco en el curso de la guerra previa a Ipso, su refundación de Nicea, sus fundaciones en la Tróade y sus construcciones en Troya, su papel en el surgimiento del reino de Pérgamo, su fundación de la nueva Éfeso y la nueva Esmirna. Tras la muerte de Lisímaco en el 281 a. C. Seleuco, que dominaba una parte de Asia Menor, domina ahora todo el territorio a excepción de los que estaban en manos de dinastas locales: Bitinia, Ponto, Capadocia (al este del río Halis), Armenia y zonas costeras del norte, oeste y sur. Al hablar de la descripción de cada uno de estos reinos Estrabón alude a sus soberanos: a los reyes de Capadocia anteriores a Arquelao desde Ariarates, al rey bitinio Prusias y sus luchas con Filipo de Macedonia contra Átalo I, su renuncia a Frigia Epicteto en favor de los atálidas o su acogida a Aníbal tras la derrota de Antíoco por los romanos, a algunos antecesores de Mitrídates Eupátor del Ponto y algunos sucesos de la guerra póntica (182-179 a. C.) mediante la cual aumenta el poderío y extensión del reino. En el 278-7 a. C. se produce la entrada en Anatolia de los gálatas, cuya historia desde entonces relata con bastante detalle, como ocurre con el reino de Pérgamo que se crea en el 241 a. C. Por la misma época se crean el reino partio y el bactrio, de cuyos orígenes y de los sucesos principales de su historia habla Estrabón al describir cada uno de estos pueblos. Las relaciones del reino de Pérgamo con Roma permiten a ésta introducirse en Asia Menor. En el 189 a. C. los romanos derrotan al seléucida Antíoco III relegándole a los territorios transtáuricos, en el 189-8 vencen a los gálatas, en el 188-3 a Prusias I de Bitinia y en el 183-79 a Farnaces I del Ponto. En el 133 a. C. Átalo III de Pérgamo lega su reino a Roma dando lugar a la revuelta de Aristónico, que los romanos consiguen sofocar en el 129 a. C., y a la creación de la provincia de Asia. A todos estos episodios alude Estrabón en lugares distintos de su descripción de la península anatólica. Pero las alusiones históricas más frecuentes en esta descripción corresponden a las guerras entre Roma y Mitrídates, a los intentos de Roma de pacificación del Tauro y a los problemas con los piratas. Son numerosas las alusiones a la extensión del reino del Ponto por Mitrídates VI Eupátor y sus luchas con Roma: su invasión en Bitinia, en Frigia, su alianza con Tigranes de Armenia y sus ambiciones sobre Capadocia, que llevan a la primera guerra mitridática en el 88 a. C., la victoria de Sila y la paz de Dárdano en el 85, las provocaciones de Murena que originan la segunda guerra mitridática aplacada por Sila, los enfrentamientos de Mitrídates con los reyes de Bitinia y el legado de Nicomedes IV a Roma en el 74 a. C., que crea la provincia de Bitinia, el apoyo de Mitrídates a un hijo de Nicomedes para recuperar el reino y el inicio de la tercera guerra mitridática (74-64 a. C.), la huida de Mitrídates ante Lúculo en el 72 a. C. y sus intentos de tomar Cícico, y sobre todo la huida ante Pompeyo por Armenia Parva y hasta el Bósforo, donde muere en el 64 a. C. Son abundantes las referencias a la reorganización de Pompeyo de Asia Menor tras la derrota de Mitrídates, tanto a su organización de la provincia Bitinia-Ponto con la distribución del territorio en politeíai, como la reorganización de los territorios limítrofes de la península en manos de dinastas locales, y, aunque en menor medida, también a los cambios efectuados por César y Antonio. Estrabón menciona a los principales dinastas que durante este tiempo de reorganización estuvieron al mando de Capadocia (Arquelao) 13 , Galatia (Deyótaro y luego Amintas), la parte oriental del Ponto (Polemón, Pitodoris), otros territorios en Frigia Parorea y Licaonia (Amintas) y Cilicia Traquea (Arquelao). También menciona a otros tiranos, no establecidos por los romanos, en las montañas de Pisidia y Cilicia Traquea, donde estaban los principales centros de bandidos (Cenicetes en parte de Cilicia Traquea, Antípatro en Derbes, antes de Amintas). Las expediciones de Pompeyo y Antonio contra los partos también son objeto de menciones en diversos lugares. Los reyes ptolomeos aparecen al hablar de Cilicia, donde Cleopatra poseyó importantes territorios, y de Chipre, donde gobernaron hasta la toma de la isla por los romanos. De Augusto menciona la liberación de la ciudad de Ámiso, el nombramiento de Diteuto como sacerdote de Comana, su amistad con Apolodoro de Pérgamo y Jenarco de Seleucia, la devolución de tres estatuas que Antonio se había llevado de Retio y Samos y, aunque sin nombrarlo, la conversión de Galatia en provincia, que tuvo lugar en el 25 a. C. por decisión de Augusto. Además menciona las ayudas benéficas de este emperador, y luego de Tiberio, a las ciudades damnificadas por los diversos terremotos que asolaron varias ciudades lidias y frigias, y habla del sistema político de Armenia en época de Augusto y «hoy día», es decir en época de Tiberio. A la época de Tiberio corresponde también la conversión de Capadocia en provincia romana, que tuvo lugar en el 17 d. C., siendo un dato de gran interés para la cuestión de la fecha de composición del libro XII de la Geografía 14 .