Kitabı oku: «Luis Burela y Saavedra»

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Índice

Luis Burela y Saavedra

Portada

Portadilla

Legales

Prefacio

Linaje de los Burela

Los Burela en el Virreinato del Río de la Plata

Los Burela en Salta

Luis Burela, un hombre de honor

Luis Burela, precursor de la Guerra Gaucha

Güemes y Luis Burela

Luis Burela y Calixto Gauna

La heroica trayectoria militar de Luis Burela


Prémoli, FedericoLuis Burela y Saavedra / Federico Prémoli. - 1a ed. - Salta : Universidad Católica de Salta. Eucasa ; Instituto de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta, 2021.Libro digital, EPUB - (Salta en la historia política y cultural de la Argentina)Archivo Digital: descarga y onlineISBN 978-950-623-234-41. Historia. 2. Historia Argentina. I. Título.CDD 982

© 2021, por EUCASA (EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SALTA)

Colección: Salta en la historia política y cultural de la Argentina

Resolución Rectoral: 529/2020

© 2021, por INSTITUTO SAN FELIPE Y SANTIAGO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE SALTA

Diseño interior: Flavio Burstein STEREOTYPO (www.stereotypo.com.ar)

Arte de tapa: D.G. Carolina Ísola (isocaro@hotmail.com)

Domicilio editorial: Campus Universitario Castañares - 4400 Salta, Argentina

Web: www.ucasal.edu.ar/eucasa

Tel./fax: (54-387) 426 8607

e-mail: eucasa@ucasal.edu.ar

Depósito Ley 11.723

ISBN: 978-950-623-234-4

Primera edición en formato digital: junio de 2021

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto451

Este libro no puede ser reproducido

total o parcialmente,

sin autorización escrita del editor.

PREFACIO

La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu una imagen del hombre tal como debe ser. (…) Lo fundamental en ella es Kalós, es decir, la belleza en el sentido normativo de la imagen, imagen anhelada, del ideal.

(Werner Jaeger. Paideia: Los ideales de la cultura griega)

La colección denominada Salta en la historia política y cultural de la Argentina, que el Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos y la Universidad Católica de Salta han decidido editar en conjunto, responde a un propósito cultural y educativo de gran proyección: presentar un conjunto de obras breves que rescatan del olvido a una pléyade de salteños prominentes, quienes a lo largo del tiempo construyeron una tradición virtuosa y permanente; esta tradición modeló la peculiar forma mentis que caracteriza al hombre salteño orientando su peregrinar hacia el futuro, y además, contribuyó a forjar, en gran medida, la personalidad, los estilos y la singularidad propia de la comunidad provincial.

Los insignes hijos de Salta —hombres y mujeres que actuaron en los tiempos complejos de las guerras por la independencia— abrazaron nobles ideales y sirvieron a su país, aun a costa de sacrificios personales, cuando la patria requirió sus talentos y sus servicios.

El ejemplo más relevante de esta vocación patriótica lo encarnó MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, militar que lideró una gesta que puede ser calificada sin exageración como homérica; cumplida en defensa de la patria y de la libertad de América de Sud, comenzó en el momento crítico en que el gobierno de Buenos Aires se hallaba ante el inminente peligro de sucumbir, tras las dramáticas derrotas de los ejércitos argentinos en el Alto Perú. Tal actuación le valió ser considerado por el Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield como uno de los grandes libertadores de América.

La Guerra Gaucha, a su vez, permitió el afloramiento de brillantes talentos guerreros, ciudadanos distinguidos que el desafío histórico convirtió en los «capitanes de Güemes». Entre ellos se destacó especialmente don LUIS BURELA, valiente estanciero que, despojándose de sus intereses personales, se puso a la cabeza de sus gauchos e inauguró en Chicoana la guerra de recursos. Otros lugartenientes de Güemes, fueron: JOSÉ IGNACIO GORRITI, DIONISIO PUCH, BONIFACIO RUIZ DE LOS LLANOS, APOLINARIO SARAVIA, JUAN GALO LEGUIZAMÓN, JUAN ANTONIO ROJAS, JOSÉ IGNACIO SIERRA y JOSÉ ENRIQUE VIDT —un militar francés del ejército de Napoleón—, y entre las heroínas de esta gesta libertadora cabe recordar a MACACHA GÜEMES, quien lideró a las salteñas que sobresalieron por su devoción a la causa de la patria y por su eficacia en las tareas de inteligencia que requería imprescindiblemente la original y vigorosa estrategia güemesiana.

Hubo muchos otros temperamentos heroicos acuñados en la actitud de Salta que actuó como una «firme columna de la libertad», en el momento en que nacía la patria. En rápida revista podemos mencionar a CALIXTO GAUNA, el cabildante elegido por sus pares para viajar a matacaballos a Buenos Aires e informar al gobierno patrio de los manejos realistas del gobernador don Severo Isasi de Isasmendi. Fue también un estrecho colaborador civil de Güemes en el gobierno de la provincia.

El coronel JOSÉ MOLDES fue un relevante precursor del movimiento de Mayo y militar de actuación distinguida en el Ejército del Norte al lado del Gral. Belgrano; integrante de la sociedad secreta de los «Caballeros Racionales» que, junto a otros americanos —como JOSÉ y FRANCISCO DE GURRUCHAGA (1), Juan Martín de Pueyrredón, Carlos Alvear, José María Zapiola—, tenía el propósito de promover la emancipación de la América hispánica.

Los salteños tuvieron una presencia especialmente activa en el largo trayecto que el país transitó hasta lograr la organización nacional. Entre ellos sobresalen las figuras del Dr. MANUEL ANTONIO DE CASTRO, quien presidió el Congreso Nacional de 1824 y fue el fundador de la Academia Nacional de Jurisprudencia; el Dr. MARIANO BOEDO diputado al Congreso de Tucumán en el que ejerció la vicepresidencia cuando se declaró la Independencia. En el momento de sancionar la Constitución Nacional en 1853, el Dr. FACUNDO DE ZUVIRÍA, reconocido jurista salteño, fue elegido por sus pares en forma unánime para presidir el Congreso General Constituyente.

En el ámbito de la cultura nacional, es notable también la presencia de figuras salteñas de gran jerarquía que realizan un innegable aporte a la identidad y la singularidad genuinamente argentinos con sus estilos diversos. El listado es muy extenso, por esa razón y brevitatis causa solo mencionamos algunos nombres: JUANA MANUELA GORRITI, notable escritora; JUAN CARLOS DÁVALOS, quien dio origen a un fecundo linaje de poetas y artistas; LOLA MORA, la insuperable escultora clásica de trascendencia internacional; BERNARDO FRÍAS y ATILIO CORNEJO, máximos y prolíficos historiadores de Salta; y el Dr. CARLOS IBARGUREN, quien presidió tres Academias Nacionales, fue un escritor y jurista eminente y se desempeñó con especial brillo como Ministro de Instrucción Pública y Justicia del presidente Roque Sáenz Peña.

En uno de los momentos más dramáticos del siglo XX, cuando se desató la Primera Guerra Mundial, la República Argentina contó con la conducción sabia y firme del Dr. VICTORINO DE LA PLAZA —un distinguido hijo de Salta—. Este estadista afrontó decisiones complejas en un escenario bélico mundial lleno de asechanzas e incertidumbres y decidió mantener la neutralidad argentina a ultranza ante las naciones participantes en el conflicto.

Esta posición fue continuada por el presidente Hipólito Yrigoyen quien, siguiendo el ideario pacifista de don Victorino, al término de la guerra pidió un trato justo para los vencidos luego de proclamar: «Los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos».

En esa época de esplendor argentino, don INDALECIO GÓMEZ —otro notable político salteño— fue el alma y nervio que hizo posible la sanción de la célebre «Ley Sáenz Peña», que permitiría al país alcanzar el desideratum de la democracia plena.

El testimonio de estas vidas virtuosas nos permite afirmar que los pueblos solo cumplen su misión histórica cuando quienes los conducen poseen un temple sereno y enérgico, una acrisolada moral, una gran vocación de servicio, un claro programa prospectivo y una gran fe en el destino de su patria.

Los editores

Salta, febrero de 2021

1. José de Gurruchaga presidió en sus inicios la sociedad secreta de los «Caballeros Racionales» de Cádiz; Francisco de Gurruchaga fue diputado por Salta en la Asamblea del Año XIII. Él aportó el dinero y su experiencia de marino para crear la primera escuadra de guerra argentina.


Fuente: Sosa, R. P. (1968). Cnel. Luis Burela y Saavedra. Salta, Publicación del Museo Colonial, Histórico y de Bellas Artes de la Provincia de Salta.

LINAJE DE LOS BURELA

El coronel José Luis Burela y Saavedra pertenecía a una de las principales familias de la antigua sociedad colonial de Salta (2). La familia era originaria del Ayuntamiento de Burela, provincia de Lugo, en Galicia, España. Para conocer la historia y las particularidades de este solar gallego, es interesante conocer el escudo que hasta hoy lo caracteriza.

En efecto, este ayuntamiento o concello tiene en su escudo como símbolos heráldicos el faro, que alude al «facho» de vigilancia permanente establecido en el puerto de la villa desde 1641, y la «torques» celta de oro, encontrada en el Chao do Castro y conservado en el Museo de Lugo (3). Ambas figuras se disponen brochantes sobre un ondulado de azur y plata que recuerda la especial vinculación de Burela con el mar. En el timbre se encuentra la corona real cerrada.

Santa María de Burela pertenece actualmente a la provincia de Lugo, diócesis de Mondoñedo, partido judicial de Vivero, y desde diciembre de 1994 se la conoce como Ayuntamiento de Burela en la Comunidad Autónoma de Galicia.

El origen del término burela es muy discutido y no hay acuerdo para fijar su etimología (4). En el documento Interrogatorio del Catastro del Marqués de la Ensenada se recoge lo siguiente:

Esta feligresía y población se llama Santa María de Burela, coto del mismo nombre, provincia de Mondoñedo, sin que se sepa el origen de su nominación (5).

No hay conformidad para fijar el origen y la razón del significado del nombre «burela». Según el reconocido lingüista gallego don Narciso Penado, podría provenir del término buriel, paño ordinario y grueso generalmente de lana que usaban antiguamente los campesinos; o tal vez pudiera derivarse de burel o burela, pieza heráldica consistente en una faja cuyo ancho es la novena parte del escudo, aunque también es probable que se trate de la palabra utilizada para referirse en ese lugar a la boya de corcho con bandera, usada en la costa lucense.

Los primeros pobladores de la zona de Burela fueron los celtas, en un castro situado muy cerca del mar, el cual pronto constituiría un villaris o villa que corresponde a la romanización de Galicia.

Burela aparece citada por primera vez en un documento fechado en 1096, cuando el conde don Ramón y su esposa doña Urraca conceden a la sede Mondoniense la mitad de la Iglesia de Nois, situada a orillas del mar entre Burellum y Aurium (6). Esta pequeña población se erige más tarde en parroquia bajo la protección de Santa María. La evolución histórica de castro-villa-parroquia que acabamos de describir en Burela es frecuente en esta región de Galicia.

En el siglo XII, el rey Alfonso XII declara a Santa María de Burela «territorio realengo». Más tarde, durante el siglo XIII, se delimita el área que corresponde a la parroquia de Burela y se otorga «Carta de Población» a 250 pobladores (7).

Esta «Carta-Puebla» es el documento que contiene el repartimiento de tierras, derechos y deberes que se concedían a los pobladores del lugar, quedando así fundado el pueblo. Tal fundación está fechada en febrero de 1250 (8). En 1258 se aforaron sus bienes que, legados al arcediano de Azumura, don Pedro Pérez, se conocerán en los siglos posteriores como «Sucesión de Burela», la que junto al «Derecho de Presentación», es causa de asentamiento de nobles familias en los términos de la demarcación parroquial.

A causa de la Sucesión de Burela se suscitaron numerosos pleitos, fundamentalmente por razones de vanidad, pues el valor económico de la tierra era escaso (9).

En el año 1593 el rey Felipe II incorpora a la Corona Real la jurisdicción del Coto Redondo de Santa María de Burela, separándola del dominio del obispado de Mondoñedo, el cual obtiene de esta población algunos diezmos. La jurisdicción civil y criminal, como el beneficio de los impuestos, pasan a ser propiedad de la Corona Real (10).

A mediados del siglo XVIII el Catastro (11) realizado por el Marqués de la Ensenada, ministro de Carlos III, permite acercarnos a la realidad histórica de esta parroquia que, además de ser coto, es «de señorío»(12), cuyos dueños son don Pedro Carlos de Quiroga y don Basilio Bolaños (13).

Hacia fines del siglo la importancia de la pesca decrece y provoca la paralización del crecimiento demográfico y económico de Burela. Los pescadores se transforman en una clase pobre por no poseer una infraestructura que les permita aprovechar las riquezas del mar y no contar con redes comerciales.

La economía familiar se complementa con la fabricación de aparejos de pesca con destino a otros puertos, y con el trabajo en telares que permiten la existencia de pequeños negocios textiles. Puede ser este el motivo de la emigración de sus pobladores al Virreinato del Río de la Plata, en busca de mejores condiciones de vida.

Con la Constitución de las Cortes de Cádiz, en 1812, se terminan las antiguas jurisdicciones y señoríos y surgen nuevos ayuntamientos. En 1835 aparecen los ayuntamientos de San Cibrao y el de Nois, al que pertenece la parroquia de Burela.

Una vez desaparecido el señorío comienza una reactivación económica. Las antiguas factorías de salazón se convierten en fábricas de conserva de pescado, renovándose los sistemas de pesca. A mediados del siglo XIX se produce una reforma política de la provincia de Lugo que establece el ayuntamiento de Cervo, al que pasará a pertenecer la parroquia de Burela.

La apertura de nuevas vías de comunicación termina con el aislamiento de esta amplia zona costera, lo que contribuye al progreso y engrandecimiento del puerto de Santa María de Burela. En 1994 Burela se separa de Cervo, constituyéndose en un ayuntamiento autónomo.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
19 mart 2025
Hacim:
55 s. 10 illüstrasyon
ISBN:
9789506232344
Telif hakkı:
Bookwire
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