Kitabı oku: «Potencia tu mente en 21 días»

Título original: Genio in 21 giorni
© Sperling & Kupfer Editori, S.p.A, 2012.
© de la traducción: Helena Aguilà Ruzola, 2015.
© de esta edición digital: RBA Libros, S.A., 2021.
Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.
www.rbalibros.com
REF.: ODBO734
ISBN: 9788491878759
Composición digital: Newcomlab, S.L.L.
Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Todos los derechos reservados.
Índice
PORTADA
PORTADILLA
CRÉDITOS
DEDICATORIA
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE. EL ARTE DE APRENDER
1. LO QUE BIEN EMPIEZA...
2. APRENDER A APRENDER
3. RESPIRA HONDO
SEGUNDA PARTE. TÉCNICAS DE LECTURA RÁPIDA
4. PUEDES HACERLO RÁPIDO Y BIEN
5. ACOSTUMBRAR LA VISTA
6. TÉCNICAS DE LECTURA RÁPIDA
TERCERA PARTE. LOS MAPAS MENTALES
7. CÓMO CREAR UN MAPA MENTAL
8. UN MAPA PARA CADA SITUACIÓN
CUARTA PARTE. LAS MNEMOTECNIAS
9. MEMORIA Y CREATIVIDAD
10. ESCUELA DE PALABRAS
11. APRENDE A OBSERVAR
12. CONSTRUYE LA MEMORIA CON LEIBNIZ
13. LOS NÚMEROS Y TÚ
QUINTA PARTE. APRENDE A GESTIONAR EL TIEMPO Y POTENCIAR TU MENTE EN 21 DÍAS
14. EL TIEMPO: DE ENEMIGO A ALIADO
15. CUADERNO DE EJERCICIOS
APÉNDICE
NUESTRA MENTE
OTROS EJERCICIOS DE LECTURA
AGRADECIMIENTOS
BIBLIOGRAFÍA
A NUESTROS INSTRUCTORES Y COLABORADORES, POR EL ENTUSIASMO Y LA PASIÓN QUE DEMUESTRAN TODOS LOS DÍAS.
PRÓLOGO
Hay momentos en la vida que cambian tu destino.
El viernes 10 de julio de 1998 empecé mi primer curso de técnicas de memorización. Entonces tenía diecinueve años y no sabía que, gracias a aquel seminario, viviría una serie de experiencias maravillosas que he utilizado de la mejor manera posible para convertirme en el hombre que soy ahora.
Mi primer contacto con las técnicas de aprendizaje se produjo durante una feria de muestras en Padua, mi ciudad natal.
Mientras recorría los pasillos llenos de casetas promocionales, aburrido y disgustado porque me habían arrastrado hasta allí más bien por obligación, se me acercó un chico y me tendió un folleto.
Posiblemente, a ti también te habrá parado alguien por la calle con un folleto en la mano, y sé qué pensaste en los primeros instantes, porque es la misma reacción que tuve yo... ¡Hay que jorobarse! Entre tanta gente, ¿por qué ha tenido que pararme a mí? ¿Y ahora cómo me lo quito de encima?
En aquella época, yo era una persona muy poco paciente y, sin embargo, el chico logró captar mi atención.
Me explicó que habían organizado un curso de técnicas de memoria, me habló de los resultados que podía obtener y del tiempo de estudio que iba a ahorrarme. La palabra que utilizaba con mayor frecuencia era «extraordinario». La pronunció al menos diez veces.
Su explicación me impresionó, aunque mi temperamento algo «fanfarrón» me impidiese reconocerlo.
Hubo un momento que jamás podré olvidar: el chico memorizó delante de mí las veinte cifras de un número que le dicté. En ese instante, empecé a pensar en todos los exámenes que me quedaban por hacer (en un año de universidad, solo me había presentado a uno), en los cursos repetidos y en el tiempo que había desperdiciado al permanecer inactivo, mirando. Pensé que, con la técnica de estudio del chico, yo podría ser invencible. El Iron Man de la memoria. (Desde luego, no andaba falto de autoestima.)
Según Anthony Robbins, forjamos nuestro destino en el momento de las decisiones. Y, sin lugar a dudas, la decisión de asistir a la presentación gratuita que el chico me estaba proponiendo tuvo un impacto determinante en mi vida.
Volví a casa entusiasmado. Asistir al curso me permitiría adquirir los instrumentos necesarios para obtener unos resultados que, en aquel momento, eran cada vez más importantes para mí. Lamentablemente, no podía pagármelo, de modo que hablé con mis padres y ellos aceptaron adelantarme el dinero. Yo se lo devolvería trabajando durante las vacaciones.
Hice el curso y me pasé el verano siguiente embalando gomaespuma en una nave industrial, a 40 ºC, para reunir la cantidad que les debía a mis padres (1.080.00 liras de la época).
Imagina mi estado de ánimo cuando tomé asiento con mi manual del curso. Tenía que aprenderlo todo. Mientras estudiaba, creía sentir el calor de la nave que, al cabo de poco tiempo, se convertiría en «mi despacho», y tenía la impresión de que oía el ruido de la gomaespuma embalada... Debía aprovechar al cien por cien la inversión.
Quiero aclarar que el curso que hice a los diecinueve años era muy distinto al curso Your Magister actual. Me explicaron los mapas mentales en quince minutos, no existían las tutorías y la atención dejaba bastante que desear. Pero yo tenía una razón más que válida para sacarle partido a mi inversión.
Y eso fue lo que hice. Puse en práctica todo lo aprendido, busqué nuevos métodos y nuevas estrategias. Algunas las personalicé, otras las inventé después de varios intentos. Y resultó satisfactorio. Al año siguiente me presenté a todos los exámenes universitarios de primero y de segundo.
Desde entonces, mi vida dio un cambio decisivo.
Empecé a colaborar con la empresa con la que había hecho el curso. Dicha actividad me permitió acercarme al mundo del crecimiento personal. Me enseñó muchas cosas, sobre todo una: a ser el hombre que soy ahora.
Si quisiera enumerar todo lo que aprendí a lo largo del itinerario hasta convertirme en profesor de técnicas de aprendizaje y, después, en formador, tendría que escribir un libro... Y eso es exactamente lo que he hecho.
Ahora que he decidido centrarme exclusivamente en el área de «Crecimiento personal» y «Motivación», recuerdo a las personas que han asistido a mis cursos. Muchas caras, muchas sonrisas y, sobre todo, muchos resultados. Casi todas esas personas han alcanzado objetivos grandiosos. ¿Por qué digo casi? Porque solo quienes aplicaron lo que encontrarás en este libro obtuvieron resultados.
Así pues, te voy a dar un consejo, y lo hago de corazón: aplica, prueba, experimenta, personaliza.
Haz tuyas las técnicas.
Practica y arriésgate, sin prejuicios ni pensamientos del tipo ¡Nunca lo conseguiré!, o ¡No se me da bien, soy incapaz!
Este debe ser tu objetivo si estás a punto de leer el presente libro. Debes tener hambre de resultados. Debes tener ganas de exigirte cada vez más. No debes marcar la diferencia; tienes que ser la diferencia en tu vida.
En trece años de docencia, y más aún en cuatro años como padre de dos niñas maravillosas, he aprendido que quienes obtienen más resultados en la vida son quienes recuerdan haber sido niños.
Los niños que se lanzan con entusiasmo a nuevos retos no prejuzgan algo solo por ser nuevo, no conocen el significado de «estúpido», «tonto», o «vergonzoso». Los niños se divierten con todo y con nada, son capaces de confiar en los demás y tienen un impulso y una fuerza tan grandes que la palabra «imposible» les es completamente ajena.
Han escrito el presente libro dos personas que me acompañan en la historia maravillosa de mi vida desde hace muchos años: Massimo De Donno y Giacomo Navone.
Además de ser dos grandes docentes y formadores, son dos hombres y dos amigos extraordinarios.
Haberos «formado» personalmente me llena de satisfacción. Cada vez más. Ver lo que habéis construido y la pasión con que lo lleváis a cabo es uno de los principales motivos por los que estoy orgulloso de cuanto hago. Trabajar así con vosotros me hace sentir no ya que formo parte de una empresa, sino de una familia de verdad.
La coherencia de Massimo y Giacomo con las técnicas que enseñan es total. Y los resultados de las personas que asisten a sus cursos hablan muy claro.
Para concluir, quisiera felicitarte a ti, lector, por haber elegido invertir tiempo y energías en formarte y mejorar. Haz que sea una oportunidad para crecer y el comienzo de un itinerario lleno de resultados.
LUCA LORENZONI
INTRODUCCIÓN
Durante una presentación de nuestro curso de técnicas de memoria, lectura rápida y mapas mentales, una señora que asistía con su familia levantó la mano y dijo:
—Creo que estas técnicas cambian el aprendizaje como la lavadora cambió la manera de lavar la ropa. En vez de lavar a mano, nació un sistema igual de eficaz, pero mucho más rápido y mucho menos cansado.
El ejemplo es extremadamente gráfico.
Quienes aplican las técnicas que enseña este libro las perciben como una «tecnología» nueva e increíble, que transforma el aprendizaje en una actividad mucho más rápida y menos cansada.
La idea de publicar esta obra nace del deseo de dar a conocer las técnicas de memoria, la lectura rápida y los mapas mentales al mayor número posible de personas, porque, tal como le gustaba decir a Henry Ford: «Solo se puede hablar de progreso cuando las ventajas de una nueva tecnología son accesibles a todo el mundo».
Lamentablemente, el arte de aprender que les enseñan a los niños al comienzo de su itinerario escolar se basa en el clásico e inútil, aburrido y costoso «leer y repetir». Nada está más lejos del aprendizaje eficaz que explicamos en este libro. La maravillosa potencialidad del cerebro humano y su capacidad para asimilar nuevas nociones deben utilizarse siguiendo su propio «libro de instrucciones». Las páginas siguientes se pueden considerar un manual, una guía para aprovechar de lleno el potencial de nuestra mente. Al final de la lectura, si has seguido las indicaciones y has hecho los ejercicios, podrás transformar los resultados de tu aprendizaje y alcanzar objetivos que la mayoría de las personas consideran imposibles o increíbles.
Doblar tu velocidad actual de lectura manteniendo el mismo nivel de comprensión y de datos almacenados, o aprender mil palabras de una nueva lengua extranjera en un mes dedicando solo veinte minutos al día, solamente son dos ejemplos de las innumerables posibilidades que te ofrecen las técnicas de este libro.
En realidad, las técnicas de memoria, la lectura rápida y los mapas mentales solo son una parte del aprendizaje eficaz. El objetivo primario del libro es la globalidad y, por tanto, es posible potenciar y mejorar cada fase del proceso. Al terminar estas páginas habrás incrementado tu capacidad de:
• Lectura.
• Análisis del texto.
• Tomar apuntes y hacer esquemas.
• Memorizar rápidamente cualquier tipo de información y mantenerla a largo plazo.
• Gestionar el tiempo.
• Tener una mentalidad, un punto de vista y una actitud más funcionales para obtener tus objetivos.
Utilizar el presente texto es extremadamente sencillo. Cada tema desarrollado incluye ejemplos prácticos y explicativos, así como ejercicios que ayudarán a mejorar de inmediato tu capacidad de aplicar las nuevas estrategias.
Además, encontrarás una serie de ideas que invitan a la reflexión, así como ejercicios complementarios realizados por profesionales expertos con el fin de ayudarte a ser autónomo en 21 días.
Los ejercicios incluidos al final del libro te pueden servir como programa para dominar rápidamente las técnicas aprendidas y ser capaz de utilizarlas en breve según tus necesidades.
Puedes descargar gratuitamente otros ejemplos y aplicaciones en la página web www.yourtrainersgroup.com.
Las técnicas que contienen las siguientes páginas y todos los servicios vinculados al libro son instrumentos muy poderosos en manos de quienes deseen poner todo su empeño en obtener resultados extraordinarios. Y ahora solo queda empezar.
Disfruta de la lectura.
PRIMERA PARTE
EL ARTE DE APRENDER
El dudar del prójimo o el confiar en él está estrechamente vinculado al dudar de ti mismo o al confiar en ti.
JALIL GIBRAN
1
LO QUE BIEN EMPIEZA...
• Estudio, formación, aprendizaje y reciclaje: ¿a algunos se les da mejor?
• De dónde vienen las convicciones
• Cómo derribar los obstáculos que me impiden aprender
«NO SE ME DA BIEN...»
En el ámbito del aprendizaje, lo que a veces empieza siendo una pequeña dificultad en una materia puede transformarse en un problema más serio con el paso del tiempo.
Por ejemplo, error tras error, nos convencemos de que cierta disciplina no es para nosotros: seguimos equivocándonos y no comprendemos que los errores forman parte de un proceso de aprendizaje normal. Empezamos a asociar esa materia al dolor y al miedo al fracaso y a la crítica. En la mente se activa el diabólico mecanismo según el cual, ante una tarea pendiente, debemos enfrentarnos a dos dificultades: la dificultad intrínseca a la prueba y el temor a equivocarnos, que naturalmente nos predispone al fracaso.
Ello sucede en todos los campos. ¿Cuántas veces has tenido la sensación de no comprender una actividad de formación que podía haber sido fundamental para tu carrera? ¿O de abandonar un curso de lengua porque «el inglés no me entra en la cabeza»? ¿O de ser incapaz de organizar tu discurso en una reunión con los grandes jefes, razón por la que pareces mucho más incompetente de lo que eres? ¿O, sencillamente, de no poder con la cantidad de circulares, informes y lecturas necesarios para profundizar en los temas y estar siempre al día?
Así es como nace la «incapacidad adquirida». Nos convencemos de que no sabemos hacer algo, asociamos dicha incapacidad a nuestra forma de ser, a nuestra identidad, y la percibimos como parte de nosotros mismos, algo personal y persistente que nos invade. Es el famoso «no se me da bien...». Y renunciamos.
La culpa es de las tres P, pues creemos que nuestra incapacidad es:
1. Personal, es decir, asociada a nuestra identidad. Concebimos nuestra incapacidad como algo escrito en nuestro ADN.
2. Permanente, porque tenemos la sensación de que es imposible cambiar esta situación y, por tanto, creemos que no podemos mejorar.
3. Penetrante, porque la convicción general de que no somos lo bastante buenos puede invadir todos los ámbitos de nuestra vida.
La incapacidad adquirida tiene su origen en las «creencias despotenciadoras», esto es, en los pensamientos que disminuyen el poder personal y nos convencen de que tenemos menos potencialidades de las que realmente poseemos.
Todos activamos estrategias que nos permiten evitar la decepción ante un posible fracaso, con lo cual corremos el riesgo de quedarnos bloqueados cuando cometemos el error de asociar nuestra valía personal a la calidad de los resultados obtenidos.
BASTA CON CREER EN ELLO... CON TODAS TUS FUERZAS
Las creencias despotenciadoras minan la seguridad y nos impiden expresar todas nuestras capacidades. Sin embargo, el mecanismo mental negativo que causa las peores dificultades puede convertirse en positivo y generar «creencias potenciadoras» que nos permitan aprovechar al máximo nuestras aptitudes.
Muchos de los formadores más prestigiosos en el campo del crecimiento y el desarrollo de los recursos humanos resumen este mecanismo con la siguiente fórmula, realmente básica para sus enseñanzas:

La fórmula se lee así: «Los resultados de una persona son el fruto de sus acciones, que a su vez reciben la influencia de su energía y su estado emocional, directamente vinculado al tipo de pensamientos que la persona tiene sobre sí misma con respecto a lo que está haciendo». O, de un modo más sencillo:
Si crees en algo, se convierte en realidad.
El conjunto de creencias que constituyen el modelo de aprendizaje de cada uno está formado, en primer lugar, por las informaciones y programaciones recibidas en el pasado, especialmente en los primeros años de vida.
Es fácil imaginar las fuentes principales: padres, hermanos, amigos, profesores o autoridades del ámbito religioso, medios de comunicación, cultura, etc. A todo niño le enseñan cómo pensar y actuar, y dichas enseñanzas constituyen su condicionamiento y su programación. Así, cada uno adquiere un sistema de creencias, que a su vez se traduce en respuestas automáticas válidas para toda la vida, o al menos hasta que decida intervenir, participar activamente y cambiarlas.
Experiencias del pasado que condicionan el presente
Dicen que los pensamientos generan distintas emociones, y que estas influyen en la calidad y la cantidad de acciones que emprendemos para obtener cierto tipo de resultado.
Las preguntas más interesantes podrían ser:
1. ¿De dónde vienen los pensamientos?
2. ¿Por qué distintas personas atribuyen al mismo hecho significados completamente diferentes?
Los pensamientos nacen de las experiencias, la programación y los condicionamientos recibidos en el pasado.
Así pues, para obtener resultados debemos cambiar nuestro condicionamiento o nuestra programación si estos resultan ineficaces o improductivos.
El condicionamiento de las áreas de la vida suele producirse de tres maneras:
1. Programación verbal: lo que te decían sobre cierto tema cuando eras pequeño o joven. Por ejemplo, ¿cómo hablaban de tus aptitudes para el estudio, la lectura y la cultura en general? Todas las afirmaciones que oíste permanecen en tu subconsciente y contribuyen a formar tus creencias sobre el tema en cuestión.
2. Modelado: lo que has visto hacer. Los niños lo aprenden casi todo mediante la imitación y la emulación. ¿Cuál era la actitud de tus padres o tutores ante el aprendizaje?
3. Episodios específicos: lo que has experimentado personalmente. Todos hemos vivido hechos concretos que han consolidado las creencias básicas de nuestra forma de pensar. ¿Cuáles son las experiencias más significativas en el ámbito del aprendizaje? ¿Qué relaciones mantuviste con profesores y compañeros? ¿Cuáles son las emociones vinculadas al estudio?
Puesto que las experiencias forjan las convicciones y las creencias, es importante buscar aquellos episodios del pasado que estén condicionando las elecciones y sensaciones del presente, pues lo único importante de un hecho es el significado que le atribuimos. Tomar conciencia de ello es conditio sine qua non para afrontar el cambio.
CAMBIAR DE PERSPECTIVA
¿Cómo cambiar una actitud negativa? Existen cuatro elementos clave sobre los que podemos actuar para poner en marcha el cambio. Cada uno de ellos resulta esencial para reprogramar el modo en que aprendemos.
El primero es la conciencia: no es posible cambiar algo sin antes conocer su existencia. Debemos identificar los obstáculos personales (es decir, las creencias) que nos impiden alcanzar nuestros objetivos; solo así podremos derribarlos.
El segundo es la comprensión: si logramos entender de dónde viene nuestra forma de pensar, nos daremos cuenta de que procede del exterior. Por tanto, no es una característica intrínseca y como tal insuperable.
El tercero es la disociación: cuando comprendemos que esta forma de pensar provoca increíbles desventajas y dolor en nuestra vida, la mente percibe la necesidad de distanciarse y librarse de ella, siempre y cuando deseemos obtener mejores resultados. Es más fácil hacerlo si empezamos a observar nuestra forma de pensar como lo que realmente es: un «documento de programación» almacenado en nuestra mente hace mucho tiempo, que tal vez ya no tenga ningún valor ni verdad.
El cuarto y último elemento del cambio es el recondicionamiento. Quienes asisten a cursos de formación específicos cuentan con una guía para descubrir los resultados extraordinarios que permiten obtener las técnicas de aprendizaje. Vivir la sensación de haber alcanzado metas que jamás habíamos imaginado nos permite recondicionar nuestro modelo, y así volver a adiestrar la mente para que responda con más ánimo y confianza al estudio o el reciclaje.
Las personas que obtienen resultados con mayor facilidad han demostrado tener creencias comunes. Las investigaciones ponen de manifiesto que la «programación» de éxito posee determinadas características y que reprogramar nuestro modelo de pensamiento con tales creencias predispone a obtener mejores resultados. Estas son algunas de las «creencias» que debes hacer tuyas:
Lo que se ha hecho antes se puede hacer de nuevo.
Lo que ha hecho un hombre puede hacerlo otro.
Lo que puede concebir la mente de un hombre se puede realizar.
Lo más importante de cada hecho es el significado que le atribuimos. Aprendamos a atribuirles un significado útil y positivo a nuestras experiencias y a borrar los significados negativos que proceden del pasado. Nada sucede por casualidad, en cada situación podemos aprender algo que le dé más valor a nuestra vida.
El esfuerzo por mejorar siempre merece la pena. Y un esfuerzo extraordinario conduce a resultados extraordinarios.