Kitabı oku: «Querido país de mi infancia»

Hélène Gutkowski
Querido país
de mi infancia
Memorias entrelazadas de niños
que sobrevivieron en la Francia ocupada y emigraron a la Argentina
Traducido del francés por Agustina Blanco

| Gutkowski, HélèneQuerido país de mi infancia : memorias entrelazadas de sobrevivientes judíos de la Francia ocupada que emigraron a la Argentina / Hélène Gutkowski. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros del Zorzal, 2019. Libro digital, EPUB Archivo Digital: descarga y online Traducción de: Agustina Blanco. ISBN 978-987-599-577-21. Biografías. 2. Holocausto Judío. I. Blanco, Agustina, trad. II. Título. CDD 920 |
Cet ouvrage, publié dans le cadre du Programme d’aide à la publication Victoria Ocampo, a bénéficié du soutien de l’Institut français d’Argentine.
Esta obra, publicada en el marco del Programa de ayuda a la publicación Victoria Ocampo, cuenta con el apoyo del Institut français d’ Argentine.

Traducción: Agustina Blanco
Diseño de tapa: Eduardo Ruiz
Título original: De la France occupée à la Pampa. Mémoires entrelacées de trente survivants juifs émigrés en Argentine. Volume I
© Éditions Le Manuscrit, coleción Témoignages de la Shoah dirigida por Philippe Weyl, 2017
© Fondation pour la Mémoire de la Shoah
© Libros del Zorzal, 2019
Buenos Aires, Argentina
Printed in Argentina
Hecho el depósito que previene la ley 11.723
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Índice
Prefacio | 9
Introducción | 17
La historia de la Shoá también se cuenta en Argentina...Treinta memorias entrelazadas | 17
¿Por qué un nuevo libro? | 18
Génesis de nuestro grupo de memoria | 19
1 Presencia judía en Argentina:orígenes y colonización rural | 27
Judíos en Argentina. ¿Una presencia posible? | 28
Un nuevo continente: ¿un hogar posible? | 29
La colonización rural | 37
Los pogromos, el “desierto” argentino y un hombre que coloca su fortuna al servicio del salvataje de los judíos de Europa | 49
La Jewish Colonisation Association (jca) y la colonización agraria judía en Argentina | 50
Vuelta al trabajo de la tierra. Esperanzas y desazones | 52
La obra de la jca tras la muerte del barón Hirsch | 53
2. Presencia judía en Argentina:inmigración urbana | 61
Discriminación y persecuciones en Rumania | 64
¿Hacia una Argentina agrícola o urbana? | 64
La inmigración urbana | 71
Primera etapa: el período preindustrial (1895-1913) | 71
La inmigración urbana | 80
Segunda etapa (1914-1932) | 80
La inmigración urbana | 87
Tercera etapa: restricciones a la inmigración judía (1930-1950) | 87
Testimonios de los sobrevivientes | 99
3 Maurice Ajzensztejn | 100
Biografía | 100
Diálogos | 105
Orden de evacuación: es preciso abandonar Sedan | 108
La redada | 114
Mis padres de la guerra | 120
Se llevan a los niños | 125
13 de junio de 1944 | 136
Recuperar a los huérfanos: ¡un deber judío! | 141
El Nuevo Mundo | 146
4.Myriam Dawidowicz de Kesler | 150
Biografía | 150
Diálogos | 158
De Bruselas a París | 167
De París a Ploeren (Morbihan) | 170
De Ploeren a Sendets (Pirineos Atlánticos) | 173
Sendets: un período feliz | 177
De Sendets a Caylus (Tarn-et-Garonne) | 178
De Caylus a Guéret (Creuse) | 189
Au Petit Bénéfice (Creuse) | 193
Guéret, marzo de 1942 | 198
Guéret, la tenaza… | 202
La deportación de papá | 210
Guéret después de la deportación de papá | 224
Guéret y Oradour-sur-Glane | 232
Regreso a Bélgica | 237
5 Francis Lévy | 243
Biografía | 243
Diálogos | 249
Los judíos en Alsacia-Lorena | 249
Francia invadida | 258
De Sarrebourg a Roanne: el éxodo de los Lévy | 258
Julio de 1940: Roanne, ¿la última etapa? | 260
1943 o cómo volverse invisible | 263
El fin de la guerra | 280
Retorno a Francia | 295
6 Micheline Wolanowski de Papiernik | 302
Biografía | 302
Diálogos | 311
Una adolescente judía en Francia durante la guerra | 313
De septiembre de 1939 a mayo de 1941 | 315
La redada llamada “del billete verde” | 316
Cumpleaños y redada del Vél’ d’Hiv’ | 328
Al día siguiente de la Gran Redada | 333
De Confolens a Eymoutiers | 343
Bajo la protección de la ose | 345
Principios de abril de 1944 | 354
La redada de 1944 en Eymoutiers | 355
7 Henri Pechtner | 379
Biografía | 379
Diálogos | 385
Del éxodo a la deportación | 411
De Beaune-la-Rolande a Drancy | 414
15 de septiembre 1942, ¡me liberan! | 420
En Montigny-le-Gannelon (Eure-et-Loir) | 423
Tras la Liberación | 432
8 Claire Stein de Suchecki | 444
Biografía | 444
Diálogos | 449
Alrededor de nuestra mesa de trabajo… | 455
La historia de un sufrimiento | 464
El día que mi padre y mi hermano fueron liberados | 470
9 Mariette Diamant | 486
Biografía | 486
Diálogos | 491
¡Una generación más, y no se hablará más del tema! | 494
De la revelación… | 506
… al ocultamiento como legado | 508
1o de septiembre de 1939 | 524
El éxodo, la ruta del sur | 527
Annonay | 529
Posfacio para mi familia | 537
10.Nicolás Rosenthal | 542
Biografía | 542
Diálogos | 550
“Tuve suerte…” | 550
26 de febrero de 1939 | 557
El verano de 1939 | 559
La guerra… La guerra… ¡La guerra! | 560
Mayo-junio de 1940 | 562
De octubre de 1940 a julio de 1941 | 564
En Beauce | 565
Los judíos de Baden, Sarre y Palatinado | 567
Julio de 1942, primeros pasos en la zona “libre” | 572
Sábado por la mañana, en la estación de Perpiñán | 576
Rivesaltes | 576
La deportación | 581
Del campo de Annaberg al campo de Lazy | 584
Blechhammer, Gräditz y Gnadenfrei | 587
Faulbrück y Langenbielau (Silesia): otros campos que no hemos oído nombrar | 592
¿Qué es la suerte en el universo concentracionario? | 595
El fin de la guerra | 597
El último milagro | 599
Argentina | 601
11 Elsa Rozin | 605
Biografía | 605
Diálogos | 610
Primera etapa de la degradación: desnudamiento y desinfección | 616
Segunda etapa de la degradación: el rapado | 617
Tercera etapa de la degradación: el marcado | 617
¡Salvar a los niños! | 621
Cambia la suerte | 627
Auschwitz | 629
Las primeras semanas en Birkenau | 630
La Union | 631
La “marcha de la muerte” | 637
Las marcas que nos dejó la guerra y el deber del sobreviviente | 648
¿Por qué Argentina? | 651
Las consecuencias de la guerra. El sobreviviente y su judaísmo | 654
Agradecimientos | 656
Prefacio
Por Serge Klarsfeld
Siempre ha sido natural para los exiliados agruparse nostálgicamente y rememorar el país que allá lejos han dejado.
Reunirse entre franceses en un país como Argentina no tiene nada de extraordinario, pero congregarse entre judíos de Francia que se han visto obligados a abandonar el continente europeo para no caer en manos de la policía, o de la Gestapo, y elegir como nombre grupal “Francia… ¿dulce Francia de nuestra infancia?”1 sería sorprendente si no se reparara en los signos de interrogación de este título y si lo que emerge de este detalle no fuera sólo la dolorosa nostalgia, sino también el reconocimiento que cada uno de los miembros de esta agrupación conserva para con su país de origen. Si bien es cierto, en efecto, que muchos franceses fueron capaces de delatarlos y perseguirlos, también debemos recordar que gran parte de esa población nutrida de caridad cristiana y de valores republicanos los ha protegido y ha cubierto su huida, una huida que llevaría a quienes aquí brindan su testimonio hacia un país que simpatizaba con Hitler, pero terminó declarándole la guerra cuando su derrota pareció ineluctable.
Treinta sobrevivientes de Francia, el más joven de ellos hoy de 75 años de edad, se reunieron; nueve brindan su testimonio en este primer volumen.
Juntos, encontraron en la notable Hélène Gutkowski una directora de orquesta de este trabajo colectivo vivo, pedagógico y logrado, que se lee de un tirón y merece ser releído por la cantidad de conocimientos nuevos que aporta sobre las relaciones entre los judíos europeos y el país de los caudillos y las juntas militares.
Recién en 1862 hubo suficientes judíos en Argentina, algunas decenas, para conformar una comunidad. Sin embargo, en 1900, sorprendentemente ese país se había convertido en la tercera destinación de los judíos, casi todos ellos procedentes de Rusia.
La colonización agrícola judía en Argentina fue una auténtica epopeya, con aspectos a menudo trágicos, que se originó en el Este europeo, encontró una esperanza en el París de la Alianza Israelita Universal (aiu) y pudo desarrollarse gracias al recordado mecenas, el barón Hirsch, quien, desde la Jewish Colonization Association, financió la emigración judía a las Pampas, donde muchos perecieron de miseria física, pero donde fundaron una ciudad bíblica: Kiryat Moshé. ¡Fueron sólo 35.000! Divididos en dieciséis colonias, algunos de esos colonos devinieron en auténticos gauchos, pero gauchos que quedaron fieles a su pertenencia ancestral.
Aquella primera inmigración judía en Argentina fue seguida de varias olas de inmigración urbana, oriundas tanto de Europa del Sur como del Este. Cuando en los años 1930 Argentina cerró sus puertas a la inmigración judía, el país contaba con unos 150.000 judíos. Sus fronteras se hicieron entonces infranqueables y a los clandestinos se los devolvía a Europa, ¡incluso en plena guerra!
Esta historia introductoria era necesaria: permite también comprender las dificultades con las que se toparon los judíos de Francia para llegar a Argentina durante la Segunda Guerra Mundial.
La mayoría de los testigos de esta labor colectiva arribó después de 1945, y sus historias “entrelazadas” relatan sobre todo su recorrido por la Francia ocupada. Las persecuciones llevaron a la madre de Maurice a la locura, una locura de la cual ya nunca pudo recuperarse, y a Mielich, su esposo, a la deportación por el convoy del 15 de mayo de 1944 hacia los Estados bálticos. Szlama, el padre de Myriam, es víctima de la gran redada de los trabajadores extranjeros de la zona sur que tuvo lugar a finales de febrero de 1943; sucumbió en el campo de Majdanek. Myriam narra su éxodo de Bélgica y a través de Francia; al igual que los otros testigos, recuerda a los franceses que la ayudaron: su maestra, la secretaria del alcalde, una simple tejedora de alma bondadosa, sus compañeros de la escuela. Luego, traza el miserable período de Guéret, su detención y la de su madre, en agosto de 1942, por una interpretación “equivocada” del prefecto, durante la gran redada emprendida contra los judíos extranjeros y apátridas, y, dos días más tarde, su liberación gracias a las exenciones del 5 de agosto… ¡suprimidas cuatro días después!
Al evocar sus recuerdos, los treinta testigos se acercaron entre sí, pues sucedió en varias oportunidades que sus recorridos se entrecruzaran: Francis, de adolescente, formó parte de un grupo de resistentes que liberó Guéret, la ciudad donde Myriam estaba escondida y donde vivió temblando hasta la Liberación. La familia de Francis huyó de Alsacia. El éxodo llevó a su familia a recorrer gran parte de Francia y culminó, para sus padres y su hermana, en la región de Lemosín y, para él, en su incorporación al ejército de la Francia Libre. Esto lo conducirá, al final de la guerra, hasta el corazón de Alemania. Pero previamente ¡cuántos franceses anónimos le dieron algo de comer y cuántos le brindaron información útil antes de que un cura de la Francia profunda, de la región de Châtenet-en-Dognon, lo salvara de la Gestapo!
Cada uno de estos relatos es variado, está lleno de vida y de detalles auténticos, pues Hélène Gutkowski es una excelente entrevistadora que también vivió en esa época y en esa Francia donde los judíos se dispersaban por pueblos y ciudades para invisibilizarse.
Micheline tenía 16 años cuando su padre, Sruel, fue deportado en junio de 1942 del campo de Beaune-la-Rolande. La Obra de Socorro a los Niños (ose, por su sigla en francés) la recibe primero en su hogar de Poulouzat, luego en Le Masgelier, más adelante en el castillo de Chabannes; en 1943, con la disolución de la ose, Micheline, al igual que sus doce compañeras de más edad, es inscripta por su director en el colegio de Bourganeuf, desde donde parte a reunirse con su madre en Eymoutiers para las vacaciones de Semana Santa de 1944; al día siguiente de su llegada a Eymoutiers, ochenta judíos son arrestados por las ss (abril de 1944); a su madre, Chaja, y a su hermanita, Régine, las detienen en el hotel donde habían encontrado un lugar para vivir. Serán deportadas sin retorno. Ella, escondida bajo unas escaleras por el dueño del hotel, es la única de su familia que no caerá en las redes nazis. Cuando regresan de los campos los pocos sobrevivientes, Micheline conoce a uno, Charles Papiernik, quien le cuenta cómo su padre Sruel había muerto en sus brazos. Charles Papiernik fue un testigo preciado, cuyo libro sobre la escuela de la construcción en Auschwitz2 nos enseñó en 2014 que alrededor de quince adolescentes judíos deportados de Francia a Auschwitz no habían perecido en ese campo como todos creían, sino en el campo de Sachsenhausen, adonde habían sido transferidos. En 2015, conduje a unos treinta miembros de nuestra asociación Hijos e Hijas de Deportados Judíos de Francia (ffdjf, por su sigla en francés)3 a Sachsenhausen, donde colocamos una placa conmemorativa que llevaba los nombres de esos jóvenes mártires. Así se entrecruzan las historias de los judíos que atravesaron el Atlántico Sur y de aquellos que se quedaron en Francia; ninguno de ellos ha perdido la memoria; a veces prefieren callar, pero que aparezca una Hélène Gutkowski, y entonces ellos expresarán con fuerza su verdad profunda, su trayectoria de vida y su itinerario interior.
Durante la redada del Vél’ d’Hiv’,4 Henri, con 10 años de edad, es arrestado junto a su madre, Toni. El 5 de agosto de 1942, ella es deportada y Henri es trasladado a Drancy, de donde su padre, Jules, consigue que lo liberen. Unos meses después, Jules encomienda a Henri a una familia no judía, los Baccary. El padre es maestro y cobija a unos diez niños judíos de entre 3 y 15 años. Milagrosamente, Toni sobrevivió a su deportación. La familia decide abandonar Europa y desembarca de manera clandestina en Argentina. La familia Baccary es reconocida como Justa entre las Naciones. Desde el velódromo, Toni le había escrito una carta a una amiga, donde decía: “Se lo suplico, reciba a mi niño en su casa. […] No quiero que mi hijo muera en algún lugar de Polonia, quiero morir sin él”.
Estos relatos están coloreados por las conversaciones entre los testigos, que confrontan sus recuerdos, y numerosos documentos absolutamente apasionantes ilustran esas historias, en particular las cartas de la época, que todos guardaron con piedad.
Claire tiene un poco más de 14 años en 1941, cuando el 20 de agosto, en la redada del distrito XI de París, su padre Harry y su hermano Nathan son arrestados. Como la familia había logrado emigrar a Chile en 1926, de donde se había ido en 1927, el cónsul chileno en Berlín logra que Harry y Nathan sean liberados. La familia consigue entonces pasar a España y, de allí, a América del Sur en marzo 1942, para radicarse en Argentina en 1944.
Mariette desembarcó legalmente en Argentina en octubre 1941 en plena guerra, con sus padres Arnold y Renée y su hermano Charlie. La familia se había refugiado en Annonay, en la región de Ardèche, y había obtenido del Consulado argentino en Marsella cuatro visas que resultaron ser falsas. Mariette se casó con un militar, se integró perfectamente a la sociedad argentina tradicional y se reencontró con sus raíces judías recién a sus 70 años de edad.
Nicolás nació en el estado de Baden, Alemania; tiene 14 años en 1938, cuando sus padres Karl y Olga consiguen enviarlo como pupilo a un colegio en Montbéliard. En 1940, ambos son detenidos y expulsados a Francia. Nicolás parte a reunirse con ellos en el campo de Rivesaltes, donde acaba de morir una de sus dos abuelas; la otra había fallecido unas semanas antes, en el campo de Gurs. Nicolás será deportado junto con su padre y su madre. Karl Rosenthal, médico, salvará a numerosos prisioneros pero morirá de tifus; Olga será gaseada. Él conocerá varios campos antes de ser liberado. Se casa en Estrasburgo con una sobreviviente de Auschwitz y llegan a Argentina en 1952.
Elsa también fue deportada. Nacida en Bielorrusia, tiene 20 años en 1943; su madre y su hermana fueron deportadas desde Bélgica, donde Elsa se une a una red de salvataje de niños, a quienes hace pasar a Suiza vía la región de Jura. Arrestada en Belfort, es deportada de Drancy en enero de 1944. Sobrevive a las “marchas de la muerte” y, de toda su gran familia, sólo se reencuentra con su hermana menor, a quien había logrado hacer pasar a Suiza, y con una tía. Con esta última viaja a Argentina, mientras que su hermana hace aliá.5
Leer los nueve relatos es también viajar por la Francia de la Ocupación, gracias a esa máquina de remontar el tiempo que es la veracidad de los testigos y al talento de quien recoge los testimonios y les da forma, captando y preservando la personalidad de cada uno. La calidad literaria de este volumen es tan excepcional como su interés histórico. Es uno de los mejores libros de nuestra colección y de los más enriquecedores para el lector.
1 El nombre del grupo se puso parafraseando el título de la canción de Charles Trénet “France, douce France de notre enfance”, agregándole puntos suspensivos y signos de interrogación para dar cuenta no sólo del amor y de la nostalgia de cada miembro del grupo hacia Francia, sino también de la incomprensión y el dolor de haber sido discriminados y perseguidos por parte de su población.
2 Charles Papiernik, Une école du bâtiment à Auschwitz (le 43422 raconte), dibujos de Shelomo Selinger, prefacio de Émile Papiernik, posfacio de Henry Bulawko, París, Éd. Caractères, 1993.
3 Creada en 1979.
4 La redada del Velódromo de Invierno, decidida por las autoridades alemanas bajo el nombre de código “Viento primaveral”, es efectuada por la policía francesa, que proporciona el listado de los judíos de la capital confeccionado en octubre de 1940. Las órdenes del director de la policía municipal, Émile Hennequin, estipulan que las detenciones debían hacerse “con la máxima rapidez, sin palabras inútiles y sin ningún comentario”. La redada se lleva a cabo el 16 y 17 de julio de 1942 y apunta a los judíos extranjeros y apátridas de la región parisina: se arresta a 13.152 personas, entre ellas, 4.115 niños; 4.992 personas son internadas en el campo de tránsito de Drancy (hoy Seine-Saint-Denis); 8.160 personas (1.129 hombres, 2.916 mujeres y 4.115 niños) son encerradas en el Velódromo de Invierno (hoy destruido), sobre la rue Nélaton, en el barrio de Grenelle, distrito XV de París, en condiciones inhumanas. No se previó nada: ni comida, ni colchones, ni sanitarios, ni agua. Luego de seis días, las personas son distribuidas entre los campos de Drancy, Pithiviers (Loiret) y Beaune-la-Rolande (Loiret), antes de ser deportadas principalmente al campo de exterminio de Auschwitz (Alta Silesia, Polonia). Las autoridades francesas incluyeron a los niños con el fin de compensar el magro resultado de la redada, que inicialmente debía afectar a 22.000 personas. [N. del RC.]
5 Inmigración a Israel.