Kitabı oku: «Зелёная птица. Уровень 1 / El pajaro verde», sayfa 8
– ¿De qué me sirven -decía- todas mis riquezas, si las desprecio; todos los príncipes del mundo, si no los amo; de qué mi reino, si no te tengo a ti, madre mía, y de qué todos mis primores y joyas, si no poseo el hermoso pájaro verde?
De repente la princesa ve el pájaro verde, que toca con su ebúrneo pico los labios de la princesa y arrebata el guardapelo41, que durante tantos años había reposado contra su corazón, y en tan oculto y deseado lugar había permanecido. El robador desaparece en seguida, remontando el vuelo y perdiéndose en las nubes.
Esta vez no se desmaya la princesa; antes bien, se para muy colorada y dice a la doncella:
– Mírame, mírame los labios; ese pájaro insolente me los ha herido, porque me arden42.
La doncella los mira y no nota picadura ninguna; pero indudablemente el pájaro ha puesto en ellos algo de ponzoña43.
El pájaro traidor no vuelve a aparecer en adelante, y la princesa cae enferma de mucho peligro44.
Una fiebre singular la consume, y casi no habla sino para decir:
– Que no le maten… que me le traigan vivo… yo quiero poseerle.
Los médicos del palacio están de acuerdo en que la única medicina para curar a la princesa es traerle vivo el pájaro verde45.
Mas, ¿dónde está el pájaro verde? Inútil fue que le buscasen los más hábiles cazadores. Inútil que se ofreciesen sumas enormes a quien le trajera.
El rey Venturoso reune un gran congreso de sabios a fin de qué averiguasen, so pena de incurrir en su justa indignación, quién era y dónde vivía el pájaro verde, cuyo recuerdo atormentaba a su hija.
Cuarenta días y cuarenta noches están los sabios reunidos, sin cesar de meditar y disertar sino para dormir un poco y alimentarse. Pronuncian muy doctos y elocuentes discursos, pero nada averiguan.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.



