Kitabı oku: «El Código»

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Jesús Ariel Aguirre

La Máscara de Oro del Rey Tut
El Código


Aguirre, Jesús Ariel

El código. La máscara de oro del Rey Tut / Jesús Ariel Aguirre. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2020.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: online

ISBN 978-987-87-1217-8 1.

Narrativa Argentina. 2. Novelas. I. Título.

CDD A863

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com

info@autoresdeargentina.com

Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723

Impreso en Argentina – Printed in Argentina

Índice de contenido

Portada

Créditos

Índice

Introducción

Capítulo 1 - Tell El Amarna

Capítulo 2 - El Cairo

Capítulo 3 - Vaticano

Capítulo 4 - Dinastías

Capítulo 5 - Gizeh

Capítulo 6 - Khartoum

Capítulo 7 - Dendera

Capítulo 8 - Sharm el-Sheikh Hurghada

Capítulo 9 - Petra

Capítulo 10 - Abu Dhabi

Capítulo 11 - Saqqara

Capítulo 12 - EL–Fayum

Capítulo 13 - Luxor

Capítulo 14 - Valle de los Reyes

Capítulo 15 - Dioses del Panteón Egipcio

Capítulo 16 - Libro de los Muertos

Capítulo 17 - ASUAN

Capítulo 18 - Sudeste Asiático

Capítulo 19 - Moroco

Capítulo 20 - Gran Nuevo Museo Egipcio

Agradecimientos

A mi querida madre,

que siempre ha estado a mi lado.

“Los viajes son en la juventud una parte de la educación y, en la vejez, una parte de experiencia”

Sir Francis Bacon

Introducción

El profesor de Arqueología Thomas Dee, se encuentra en Berlín dentro del Museo que custodia el busto de la reina egipcia más famosa: Nefertiti.

Su rostro resplandece indemne, en el Neues Museum de Berlín en Alemania, hipnotiza a millones de visitantes cada año. Se exhibe actualmente en la Sala de la Cúpula Norte del Museo Egipcio de Berlín. Una aseguradora ha tasado el busto en más de 300 millones de euros.


Anne Lee periodista de la cadena CNN y amiga de Thomas, pero que hace años que no ve, alcanza ubicarlo dentro del Museo, después de buscarlo por otras salas, logra divisarlo junto a la gran cantidad de gente que visita a la reina Nefertiti, como en una audiencia Real. Neferu Aton Nefertiti es el nombre completo de esta reina pérdida y en el exilio. Thomas hipnotizado por la belleza de su cuello, el tono azul de su tocado, y sus labios que parecen recién pintados.

Sorprendido por la inesperada aparición de ella en el Museo, después de abrazarla y darle un beso en la mejilla, se apartan de la multitud, y él le pregunta que razón la trae a Berlín.

Ella le cuenta que está trabajando sobre una nota, para la cadena de noticias donde trabaja, sobre la inauguración del Nuevo Museo Egipcio, y lo convence de que lo acompañe al Cairo.

Él le cuenta sus últimos trabajos en Amarna y que su vida transcurre entre Londres y Luxor, y que con gusto la acompañaría. Ella necesita alguien que la asesore en todo lo que a historia egipcia se refiere, así que juntos vuelan a la cuidad de El Cairo, y de ahí se dirijen hasta Tell Amarna, en Egipto.


Capítulo 1

La noticia corre rápidamente en cercanías a Tell El Amarna un descubrimiento ha dejado perplejos a los arqueólogos egipcios y a la comunidad internacional.

Desde hace 40 años el profesor en Emérito de Egiptología Barry Kemp de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) dirige el Proyecto Amarna, cuya investigación sistemática en el sitio.

Dirigió las excavaciones e investigaciones en la Misión Británica en Tell Amarna desde 1977.

Amarna es el nombre árabe de una región situada en la ribera oriental del rio Nilo, famosa por ser el territorio donde se edifico la cuidad de Ajetaton a mediados del siglo XIV a.C.

El faraón Akhenaton dio la orden de construir esta ciudad en el quinto año de su reinado, convirtiéndola en la capital del todo Egipto, sirviendo de culto al dios Aton (Representado por el disco solar). La cuidad estaba ubicada justo a la mitad entre Menfis y Tebas, ambas capitales del antiguo imperio en diferentes épocas.

A pesar de que fue destruida por orden de los faraones que lo sucedieron, aun hoy en ruinas, contiene dos palacios reales, el palacio del Sur y el palacio del Norte, y los templos de Aton.

También ha sido posible recolectar información de la cuidad desaparecido ya que nunca se volvió a levantar en este sitio ninguna otra ciudad, en la ciudad fueron descubiertas las cabezas de la estatua de Akhenaton y otra de la reina Nefertiti.

Actualmente se conoce como el yacimiento arqueológico Amarna se preservan allí 3.300 años de historia.

Esta ciudad es conocida como la Pompeya de Egipto, cubierta desde hace 3000 años por la arena, Amarna fue abandonada poco después de la muerte de Akhenaton.

Al nivel del piso, con un pincel van quitando la arena hasta dejar descubierto la piedra de los cimientos de sus edificios, así ha sido posible hacer un plano del Gran Templo de Aton.

Uno de los principales atractivos turísticos de Amarna son 25 tumbas excavadas en la roca, y la propia tumba Real la TA26, que exhiben en su decoración un detallado registro pictórico de la corte de Akhenaton y la vida en la cuidad.

Ajetaton se extendía unos 12 kilómetros a lo largo del Nilo y cinco tierra a dentro. Al norte del centro urbano se erigía el templo más grande, de unos 750 metros de largo por 300 metros de ancho. Ajetaton no estaba amurallada. En el centro se alzaba el Gran Palacio, en cuyas salas de paredes coloridas, patios y caminos empedrados.

Thomas regresa a las excavaciones y mientras investigaba unos cartuchos antiguos, ha encontrado un objeto que probablemente perteneció a la Dinastía XVIII, al mismísimo y misterioso Akhenaton, hijo Amenofis III, y padre del Rey Tut.

El profesor de Arqueología Thomas Dee, estudio Arqueología y Egiptología en la Universidad de Cambridge y se doctoro con una tesis dedicada a los restos arqueológicos de Tell el–Amarna. Posteriormente investigo a la familia real de Akhenaton, como investigador del British Academy en New Gall, Cambridge. Actualmente es profesor de arqueología de Egipto en la Escuela de Arqueología de la Universidad de Oxford. Es autor de numerosos libros y artículos académicos sobre el Antiguo Egipto.

Justo ahí en las excavaciones encuentran un pequeño objeto funerario muy similar a la que se encontrara en el valle de los reyes en Luxor del Rey Tut Ankh Amon, pero este está realizado en piedra fayenza azul muy bella de 18,5 centímetros.

Fascinada por la historia egipcia una periodista Sudafricana Anne Lein, que trabaja para la cadena CNN internacional, quien está acreditada para la inauguración del Gran Museo Egipcio, persigue al profesor por donde que este ande, ella desea ser la primera en escribir sobre la noticia de tal descubrimiento, así que se une al profesor Dee en la busca de respuestas.

El profesor después de analizar minuciosamente el objeto, dice que probablemente el objeto encontrado sea un ushebtis, parte de los que fueron enterrados con Akhenaton primero en Amarna y después llevado a Tebas, hasta el Valle de los Reyes.

Anne interrumpe y pregunta ¿que eran estos Ushebtis?

Thomas le dice que son pequeñas estatuas del faraón, pequeñas figuras de forma momiforme, normalmente hechas en madera o loza, que se depositaban en el sepulcro con la intención de que actuasen como sirvientes del difunto y que, de este modo, el no tuviera que trabajar durante la eternidad. Ushebtis es un término egipcio que significa “los que responden”, y fueron ideados como parte del ajuar funerarios, la idea era remplazar a su propietarios en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en lalu, es decir en el reino de Osiris, o como lo conocemos comúnmente: en el “Mas Allá”.

El origen de estas piezas se pierde en el tiempo, pero en Egipto no fue hasta que Champollion consigue descifrar la escritura jeroglífica, que encontramos la primera aproximación al verdadero significado de estos objetos. Podemos considerar que es en ese preciso momento (año 1822), que inicio el largo recorrido del estudio que llevara a recuperar y entender el verdadero significado de las estatuillas.

Thomas le dice a Anne que en un principio se elaboraban para el difunto, con el tiempo al transcurrir de las diferentes dinastías, llegaron a fabricarse grandes cantidades de estas estatuillas, como si fueron en serie, en el caso del faraón Tutankamon quien tenía a su disposición 365 ushebtis, uno para cada día del año, 36 capataces, uno por cada cuadrilla de 10 obreros, y 12 jefes de mes, uno por cada mes del año. Esto hacia un total de 413 ushebtis que servían al rey en el Mas Allá.

Existe una diversidad de materiales con los que se realizaron los ushebtis, entre los cuales se encuentran la madera, la fayenza y otros materiales como la terracota, el barro, la cera, la cerámica, el cobre, el bronce, la pasta vítrea, la piedra en sus diferentes modalidades en uso en Egipto (granito, en sus distintas particularidades, especialmente el rosa, la piedra calcárea, la calcita, la serpentinita, la cuarcita, caliza, incluso el alabastro). La altura de los objetos rondaba entre los 20 y 25 centímetros.

Tenían inscripciones jeroglíficas que hacen referencia al llamado, se encuentra sobre las piernas.

Generalmente se guardaban en cajitas de madera, tenían una particularidad, de tener un elemento vertical que les permitía estar erectos eternamente.

La forma de activar las diferentes figuras funerarias para que realizaran los trabajos que tenían encomendados era a través de la recitación de ciertas formulas mágicas. Llamadas “Formulas shabtis”. Después seguiremos hablando de esto, cuando hablemos del los libros sagrados, te parece, dice Thomas a Lein.

Estelas fronterizas

Ahora se dirigen hacia las zonas de las estelas fronterizas, zona en las que se han encontrado unas 15 estelas que han sido etiquetadas, cada una, con una letra. Tres de ellas se encuentran en el lado occidental del Nilo, denominadas A, B y F. La estela A es la más septentrional y se encuentra en Tuna el–Yebel. Las otras doce se encuentran en el lado oriental del Nilo y están representadas por las letras J, K, L, M, N, P, Q ,R, S , U, V ,X. La más lejana es la X que está cerca de las tumbas de el–Sheij Said. Este sistema de denominación sistemática de estalas fue creado por el egiptólogo ingles Flinders Petrie y todavía es utilizado hoy día.

Ellos van en busca de la estela “U” está situado en la orilla este, formando parte del llamado segundo grupo constituido por las estelas.

Esta estela es una de las cinco que mejor se conservan y gracias a ellas se ha podido reconstruir íntegramente el texto denominado “de la proclamación”. La estela mide 7,6 de altura y está muy cerca de las tumbas reales de Amaran (TA–26).

Pertenece al año 6 del reinado de Akhenaton, aunque fue ampliada posteriormente en el año 8. El tema principal es la consagración de la cuidad de Ajetaton al dios Aton. También aparece la “proclamación” y la “repetición del juramento”.

Akhenaton construyó la ciudad de Ajetaton para la deidad solar Aton. También decidió hacer esta ciudad su capital religiosa y política. Las estelas que planifico y construyo alrededor del perímetro de la ciudad explican por qué la ciudad fue construida, en honor a Aton, y se describe igualmente el proyecto diseño de la ciudad. Además tiene representaciones de Akhenaton y su real familia adorando a Aton.

Lamentablemente, muchas de las estelas excavadas en la roca que marcaban los límites fronterizos de Ajetaton se encuentran actualmente en un estado lamentable. Esto es debido a una serie de sucesos, incluyendo la natural erosión, el tipo de roca en que fueron construidas y el daño humano. Incluso la estela “P” fue volada en 1906, pues creían era la puerta hacia la cámara del tesoro. La Estela “R” fue arrancada en fecha indefinida y los restos serian comprados por el Museo del Louvre en 1940. La estela “S” en 1984, fue muy dañada ante los intentos de los ladrones de cortarla en piezas hasta que en 2004 fue dinamitada y destruida totalmente.


Mapa de ubicación de las 15 estelas
(Tomado de www.amarnaproject.com)

La ceremonia de “toma de posesion” del terreno pudo ser marcada inicialmente por una tablilla (L) provisional, ya que los primeros limites fueron marcados por las estelas X y M en el años 5 (AK5). En una posterior visita a la zona, Akhenaton ordeno copiar las estela M que había sufrido desperfectos. Asi se coloca la estela K, que lleva la fecha del año 5, mes 8 y dia 13.

Durante el AK6 (año 6 del reinado de Akhenaton) se esculpen las estelas J y V. Ese mismo año, Akhenaton marca el límite occidental del territorio apoyándose en la estela J hacia las montañas del Oeste, grabando la estela F.

Las otras dos estelas que marcan el limite occidental (A y B) se graban con inscripción del año 8, mes 4, día 30. Ese mismo año se terminan las estelas N, P, Q, R, S, y U que acaba de delimitar el horizonte de Aton.

Las estelas fronterizas se construyeron como auténticos grupos escultóricos, en los que se representaba el texto y la imagen de la familia real bajo la protección de Aton, dentro de un cuadro con arco superior representando el cielo contenedor del disco solar. Los textos de las estelas, contienen promesas de no traspasar los límites de las estelas y de la familia real.

Como dato, se ha podido recoger el texto casi integro de la estela K, copia de la primera estela M, siendo este el mensaje: “Año 5, mes 8, dia 13 ¡Salve buen dios, que se deleita en la Verdad, Señor de los Cielos, de la tierra, Aton, el Palpitante, el Grande, que ilumina los Dos Reinos!

¡Salve Padre, divino y real, Ra–Harotki, que se regocija en el horizonte en su aspecto Luz que emana del disco del sol, que vive por siempre y para siempre, Aton, el Grande, que se regocija en el templo de Aton en Ajetaton!

¡Salve Horus, fuerte Toro amado por Aton (Nombre de Horus de Ajenaton) Varón de dos mujeres, Grande en el reino de Ajenaton (nombre de Nebty de Ajenaton); Horus de Oro, que Sostiene el nombre de Aton (nombre de Oro de Ajenaton); El Rey de Bajo y Alto Egipto, el que palpita en la verdad (epíteto de Maat del AK5), Señor de los dos Reinos Neferjeperure, Waen Re(prenombre labrado semejanza de la figura de Ra, el Unigénito de Ra); El Hijo de Ra, el que palpita la Verdad, Señor de las dos Coronas, Ajenaton (Nombre), que sean largos días sobre la Tierra.

El Buen Dios, el unigénito de Ra, cuya belleza creo Aton, en verdad excelente para su Hacedor, que le satisface con aquello que el espíritu quiere, sirviéndole a El que lo ha creado, administrando la tierra por El que le instituyo en su trono, previendo su mansión eterna con tantas riquezas, llevando por doquier a Aton y glorificando su nombre, que crea la Tierra para que pertenezca a su Hacedor (…)

Y la Heredera Magnifica en Palacio la del bello rostro Adorna con ligeras Plumas, Señora de la Felicidad, Fuente de Virtudes, la voz que complace el rey escuchar la Esposa Favorita del Rey, su buen amada, la Señora de los Dos Reinos, Nefernefruaton–Nefertiti. Salve a ella por siempre y para siempre (…)” (C. Aldred)

Akhenaton

Anne Lein busca saber más del faraón Amenhotep IV, por lo que pregunta: ¿Por qué Akhenaton cambio su nombre y porque se lo conoce como el faraón hereje?

Ngerjeperura Amenhotep, Neferjeperura Ajenaton, fue el decimo faraón de la dinastía XVIII. Reino de 1353 a.C. hasta 1338 a.C.

La transcripción de los jeroglíficos de su primer nombre de Trono y de nacimiento es Nefer–Jeperu–Ra Amen–Hotep.

Akhenaton llego al trono con el mismo nombre monárquico que su padre: Amenhotep (transcripto Amen–Hotep y más tarde helenizado como Amenofis que en el antiguo idioma significa “Amon está satisfecho” o “hágase la voluntad de Amón”.

Fue hijo de Amenhotep III y de la reina Tiye. Sucedió a su padre tras la muerte prematura del príncipe Thutmose, sucesor legitimo. Era un tiempo de dicha, el Imperio rebozaba de oro en sus arcas, la administración era eficiente, su padre gobernó por tres décadas, y se presentaba como un soberano divino, triunfante sobre el caos y las fuerzas del mal. Dos estatuas del faraón de 20 metros de altura vigilaban su templo funerario a orillas del Nilo, y por lo que el país había erigido monumentos a su propia divinidad. (Los colosos de Memon)

Su primera esposa fue Nefertiti quien era de una gran belleza y posiblemente tenía grandes dotes, pues con ella la figura de la Gran Esposa Real alcanzo parámetros nunca vistos.

También destaco la figura de Kiya, mencionada como “La amada esposa”, esposa secundaria de Ajenaton, quien muy probablemente haya cobrado relevancia por dotar de un hijo varon al rey, el príncipe Tut–anj–Aton, el futuro heredero y faraón Tut–Ankh–Amon porque cambio su nombre a favor de Amón nuevamente.

Empezó a reinar durante los años dorados del Imperio egipcio, hace casi 3.500 años. Egipto era el más rico y poderoso del mundo. Su ejército derrotaba a cualquier otro que lo enfrentara, sus cosechas eran abundantes y su población bien alimentada, sus suntuosos templos y palacios reales estaban colmados de tesoros y todos estaban convencidos que el éxitos se lo debían a sus dioses.

Entonces llega Akhenaton con ideas revolucionarias, es la primera vez que un faraón en miles de años proponía cambiar el panteón de los dioses egipcios, con uno solo, el creador de todo: el Sol o Aton, como se llamaba, la vida nacía del la luz solar, encarnada en Aton, lo que proponía era una herejía.

Sin embargo el faraón era un dios viviente y podía cambiar todo: la religión, la política, el arte y hasta el lenguaje.

Fue entones que decretó que los 2.000 dioses tradicionales que habían protegido a Egipto por desde su fundación quedaban eliminados.

Los dioses en formas animales y humanas fueron remplazados por un dios abstracto, el Sol que iluminaba con sus rayos al rey. Para los sacerdotes tradicionales, quienes habían dedicado sus vidas enteras a los antiguos dioses y habían sido extremadamente poderosos hasta entonces, fueron exiliados, Akhenaton empezó a ganarse muchos enemigos poderosos.

El siguiente anuncio de la pareja real fue igual de sorprendente, dejaron la antigua y sagrada cuidad de Tebas, el corazón de toda la nación, y se dirigirían hacia el norte por el rio Nilo en busca de una nueva utopía.

La ciudad “Akhetatón”

Era el quinto años de su reinado cuando dejaron Tebas y viajaron unos 320 kilómetros al norte, hasta llegar a la que en la actualidad es Amarna, donde construyeron una cuidad. En una roca, que todavía está en una de las lomas, está escrita una proclamación publica compuesta por Akhenaton que explica la razón que lo llevo escoger precisamente ese lugar.

Según dice, el gran dios les dijo “Construyan aquí”. El lugar está rodeado de lomas y en ciertos momentos del año el Sol sale entre una grieta creando la forma del Jeroglífico del horizonte. Y así lo hizo.

Miles de personas de la lejana Tebas fueron traídas para construir, decorar y administrar la nueva capital en la que llegaron a vivir más de 50.000 personas.


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ISBN:
9789878712178
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