Kitabı oku: «Racing»

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En este libro el autor articula, en primer término, el relevamiento de datos históricos de la constitución y sostén del club a lo largo de su existencia; en segundo lugar, los gobiernos que le corresponden a cada época y vínculos e influencias con personajes importantes del pasado político de la Argentina, y tercero, una lectura psicoanalítica, perspectiva singular que hace foco sobre la relación entre el deseo y su objeto.

Los acontecimientos históricos nacionales e internacionales desde su fundación y otros de suma influencia en la calidad de vida de los ciudadanos, producidos a lo largo de más de un siglo, son atravesados por lo que al decir de Jorge Valdano, “lo más importante entre los temas menos importantes”, el fútbol.

El material desplegado es consecuencia de la investigación de información de contenido público, de un trabajo de campo con entrevistas a algunos protagonistas y el intento de articulación conceptual desde una perspectiva psicoanalítica.

“Racing es un caso de diván. No en la forma común de explicar a una persona, porque algo le falla. Sino en el sentido de comprenderlo mejor.

La capacidad de análisis de los ‘académicos de Avellaneda’ es mucho más racional que emocional. El grado de compenetración con el juego es muy elevado.

Años de derrotas, sin ganar campeonatos, les han enseñado a ver en el fútbol bastante más que otros amantes del juego. Los triunfos no tienen demasiadas explicaciones. Se los celebra sin vueltas. Somos los mejores, los más grandes, invencibles… de este domingo, al menos. Pero las derrotas (…) enseñan más.

El hincha de Racing es el que mejor se despoja de las heridas narcisistas a las que alude Jorge Vazquez. (…)

No somos ni el centro de la tierra, ni procedemos de una creación divina, ni somos dominantes de nuestra razón, pero Racing es el principio de todo.”

Del prólogo de Víctor Hugo Morales

Jorge Vazquez nació en Argentina en 1964 en la ciudad de Bernal. Es licenciado en Psicología (UBA-Psicoanalista). Nació hincha de Racing. Con esos colores aprendió a caminar y a partir de esto a recorrer una vida celeste y blanca. Zigzagueante, variada, con más derrotas que triunfos, pero siempre celeste y blanca.

Formó parte y participó activamente en el sector de empresas recuperadas, nacidas y creadas en Argentina a comienzos del milenio, como consecuencia de una mirada política puesta en acto, que selló su histórico y rotundo fracaso, y que desembocó en la crisis del 2001. Crisis que siempre es efecto del sesgo que lo precede.

Realizó y realiza diferentes posgrados en psicoanálisis. Actualmente, ejerce la práctica clínica psicoanalítica, dándole continuidad al aprendizaje, tomado de ese singular saber subjetivo de los analizantes.

Jorge Vazquez

RACING HISTORIA, POLÍTICA Y PSICOANÁLISIS

PRÓLOGO: VÍCTOR HUGO MORALES


Índice

  Cubierta

  Contratapa

  Biografía del autor

  Portada

  Prólogo

  Introducción

  Primera Parte. Amateurismo y después… Capítulo 1 - (…-1910). La previa, inicios y ascenso a Primera Capítulo 2 - (1910-1930). Del Hepta al profesionalismo Capítulo 3 - (1931-1967). Del profesionalismo al Campeón del Mundo

  Sesgunda Parte. 35 años de sequía y 7 de vaciamiento Capítulo 4 - (1967-1990). Caída libre Capítulo 5 - (1990-2007). Ministerio de modernización a la Mostaza

  Tercera Parte. Retorno a la democracia Capítulo 6 - (2007-2015). Una vuelta de Cocca. La casa invita Capítulo 7 - (2015-2019). Lichó y dio en el Blanco

  Bonus track. Tótem (El símbolo ordena y manda)

  Agradecimientos

  Créditos

  Otros títulos de esta editorial

Prólogo

En la primera lectura de este libro, no pensé como exagerada la intención de analizar a Racing por los caminos del preconsciente, ese lugar oscuro del cerebro que emite los rayos divinos del entendimiento. Y no solo por el dato fehaciente de que todo pasa por ahí. Se lo puede llamar “in”, “pre”, pero el empuje hacia lo que decimos, hacemos, soñamos, elegimos, posee una dinámica propia, que no manejamos. Y nos descubre, nos desnuda, nos amenaza. Y nos lleva a gritar por Racing, como a Jorge Vazquez.

Hay algo más para justificar el camino inesperado elegido por el autor. Racing es un caso de diván. No en la forma común de explicar a una persona, porque algo le falla. Sino en el sentido de comprenderlo mejor.

Hubo una época en que este relator hablaba con los hinchas al terminar los partidos. Por la ventana de la cabina estiraba el cable del micrófono hasta ellos y discutíamos sobre lo que había ocurrido. Los más impresionantes eran los académicos de Avellaneda. La capacidad de análisis era mucho más racional que emocional. El grado de compenetración con el juego era muy elevado. El desglose que hacían de lo sucedido alcanzaba el nivel de los profesionales del comentario. Había, en los fanáticos de Racing, a los que juzgaba así por la entrega emocional que les observaba durante los partidos, un lugar parecido al de los ríos propicios para el rafting, donde después del frenesí de los saltos aparece un tramo más tranquilo, de aguas sin olas.

Años de derrotas, sin ganar campeonatos, les habían enseñado a ver en el fútbol bastante más que otros amantes del juego. Los triunfos no tienen demasiadas explicaciones. Se los celebra sin vueltas. Somos los mejores, los más grandes, invencibles… de este domingo, al menos. Pero las derrotas, reflejadas en ese gris oscuro del cemento, cuando la tarde se desvanece y se mira la vida entre las piernas, con los brazos apoyados en ellas y la cabeza hundida, enseñan más.

El hincha de Racing era el que mejor se despojaba de las heridas narcisistas a las que alude Jorge Vazquez. No ser el centro del mundo, ni poseer origen divino, ni pensar que manejamos nuestras vidas. Todo cambia en aquellos estudios pospartido.

No somos ni el centro de la tierra, ni procedemos de una creación divina, ni somos dominantes de nuestra razón, pero Racing es el principio de todo. Es la luz en el cerebro, la inteligencia de una decisión, que quizás anida antes del inconsciente. Así sienten aquellos a los que fui conociendo, micrófono en mano, atraído por su manera de exponer los hechos. Debe decirse que era casi unánime la concurrencia de intérpretes lúcidos, al menos para mi comprensión. Como si fueran previamente elegidos entre la multitud racinguista para representarlos.

Ellos (ustedes) mismos encontrarán en estas páginas buenas razones para aclarar qué fuerzas extrañas, y no siempre el papá, el tío o el amigo más grande, los llevaron a una elección que racionalmente no se entiende demasiado. Podía entender, desde la cabina, a los veteranos que veneraban los éxitos del pasado, pero se hacía difícil comprender a los jóvenes, que sin victorias, desde que habían llegado al mundo, y sobre todo desde que nacieron al hinchismo, ponían el grito en el cielo por la Academia. Sobre todo, porque a Racing le robaron una parte de lo que justifica su grandeza. Las estadísticas absurdas, como bien señala el periodista Alejandro Fabbri, dejan afuera el amateurismo, como si entonces se jugara con otra pelota, no fueran once contra once, ni se tratase de la Argentina. No se entiende. Y la mirada hasta el pasado, el refugio que significan las fuentes de grandeza deportiva, a la Academia se los han podado.

Aquellos logros apuntalan la paciencia para esperar los resultados, en la certeza de que su grandeza le permita llegar por fin a nuevas victorias. Claro que hay un título mundial. Una primera vez de la Argentina, harta de ser los mejores del mundo sin probarlo. Racing lo hizo y será siempre el salvavidas de sus hinchas a la hora de discutir grandezas. El gol de Cárdenas es un escudo eterno para las desventuras de los domingos, así transcurran décadas sin obtener campeonatos. Como si fuera un desprendimiento de ese rasgo inteligente de los simpatizantes, este libro sale del barrio del fútbol, para internarse en otros vericuetos explicativos. La primera vez que oí algo transformador para hablar de fútbol fue que la batalla de Trafalgar era el origen de nuestro gusto por ese deporte. Si vencía Napoleón, los mares hubieran sido portadores más del rugby que del fútbol, traído en los barcos por los ingleses vencedores.

Racing: Historia, Política y Psicoanálisis cava hacia honduras más inquietantes del pensamiento futbolero. Freud pasándose la pelota con Einstein no es una jugada esperable al mundo más acotado, al gana/pierde de lo que no deja de ser un deporte y, sin embargo, puede ser la resolución, al menos emocional, de un conflicto de intereses. Tirando paredes, Freud y Einstein juegan con la idea de que esos conflictos de apetencias opuestas se arreglan por el recurso de la fuerza. El fútbol pone eso en el terreno. Cuando Argentina le gana a Inglaterra en el 86, hace correr por las heridas un líquido aliviador. Había intereses muy importantes en juego. La Argentina fue más fuerte en lo espiritual, y con las mismas armas de un lado y de otro, pudo inclinar a su adversario.

En esa búsqueda de pertenencia, en la que los hombres se desplazan inconscientemente, los clubes de fútbol significan un refugio escasamente equiparable por otras inclinaciones. Son menos convocantes, cuales se quieran de las otras opciones. En tiempo y dimensión, no tienen la periodicidad, semana a semana, ni se grita, ni se abraza a cada rato. De ahí viene esa pasión, que a quienes se quedan afuera se les ocurre desmesurada. Tanta locura por un gol, por una vuelta olímpica, tanto dolor por una derrota, tanto insulto absurdo, no se entiende si se mira desde el exterior de esa pasión.

¡Vamos Racing, carajo! ¿Qué hay en esa frase que no sea pasión? ¿Un entusiasmo definitivo hacia un deseo que se devora los otros deseos? En la expresión lanzada, con los puños apretados, con el cuerpo echado atrás, las piernas abiertas y el empujón al aire desde los testículos, va todo. Mis broncas, frustraciones, sueños, deseos, va todo ¡carajo! La mía y la de todos los que me rodean en mi tribuna, mi pasión desenfrenada como debe ser, porque si no, no es pasión. Mi pasión colectiva, inundados mis ojos de banderas blancas y celestes, metiendo y metiendo, como si tuviera un bombo bajo mis pies, colgado de mi estómago, sostenido por mis atributos de varón. Es el alma colectiva que cita el autor, a través de otros pensadores, la que limita facultades del intelecto y propone un aumento de la afectividad.

Este libro es un ida y vuelta entre la historia, las anécdotas, los desastres dirigenciales, las glorias acumuladas a veces, en otras extrañadas mucho tiempo, y la búsqueda de la explicación de por qué en eso se nos va la vida.

Víctor Hugo Morales

Introducción

UNA PASIÓN. UN SENTIMIENTO. LA HINCHADA (simpatizantes, fans, torcedores, seguidores). Son significaciones, opiniones, palabras que no faltan en cualquier conversación de fútbol de un grupo de amigos o amigas. Perspectivas que el hincha de Racing destaca de sí mismo, características acentuadas como propiedades exclusivas de su ser –ser hincha de Racing–. Sin embargo, los simpatizantes del resto de los ochenta clubes de fútbol, afiliados a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) (distribuidos en las cinco categorías, determinadas por la Primera División, B Nacional, Primera B, Primera C, Primera D), hacen referencia a las mismas significaciones para expresar su comunión al equipo que alientan.

Si existiera la posibilidad de desplazarse un poco de ese torbellino que se forma en los debates o discusiones acaloradas de amigos y amigas, en los que hasta se levanta el tono de voz, como dominados por el énfasis, seguramente escucharíamos las mismas palabras y significaciones de ambos lados. Cada cual apelará a distintos argumentos para sostener el debate y no solo eso, sino para ganarlo si esto fuera posible. Se escucharía y se observaría una competencia que expone quién es más pasional, o quién es el que tiene el mayor sentimiento, apoyado, justificado, vinculado al club que los representa (?).

Lo último remite a un viejo chiste que dice que los argentinos tenemos la más larga y la más ancha del mundo (haciendo referencia a la avenida Rivadavia y a la avenida 9 de Julio respectivamente). El chiste hace referencia a la potencia masculina específicamente. Transcurriendo la década de 1880, Freud inicia un proceso de investigación del aparato psíquico, abordándolo desde una teoría falocéntrica. Extrae de las fantasías sexuales infantiles que el niño se da cuenta de que tiene pene y ve que la niña no lo tiene, lo perdió o se lo cortaron (como si alguna vez lo hubiera tenido). La idea de castración se convierte en amenaza de pérdida y el tener, en una exigencia que empuja a tener más, y cada vez más, dando lugar al aspecto competitivo de la masculinidad, ubicado tanto en hombre como en mujeres. La mayor representación popular de competitividad deportiva en la Argentina es el fútbol. Es un escenario propicio para intentar ser único para los otros. Como si fuera una réplica de la competencia entre hermanos que intentan ser los más queridos por la madre. En el proceso de construcción del aparato psíquico, esta fantasía sexual infantil define una posición desde donde se mirará la realidad exterior. Sería el capítulo cero de una serie que tiene tantas temporadas como años de vida una persona. Se trata de una posición subjetiva arraigada que ofrecerá resistencia a ser modificada. El viaje entre ser potente o tener potencia nos ubica en un modo de vivir frente a la castración. Claro que en esta lógica fálico/castración no hay nada más fálico que ser hincha de un club BIEN GRANDE.

En esta oportunidad, nada va a ser diferente. También apelaremos a argumentos con un único objetivo que es el de ser subjetivos, con el único objeto de ser sujetos. A modo de spoiler, se anuncia que no habrá imparcialidad en la selección de datos históricos ni en el recorte de la información volcada en el recorrido que emprenderemos. Si el lector llegó a este punto, ya puede quedarse tranquilo de que no será traicionado en relación a esto. Nada de lo que encuentre en estas líneas se ubicará cercano a la inocencia de la objetividad.

No obstante lo cual, haremos el esfuerzo de realizar un trabajo con la prolijidad necesaria para articular: en primer término, el relevamiento de datos históricos de la constitución y el sostenimiento del club a lo largo de su existencia; en segundo lugar, con los períodos políticos que le corresponden a cada época y vínculos e influencias con personajes importantes del pasado político de la Argentina, y tercero, realizar lo dicho anteriormente pretendiendo hacer una lectura psicoanalítica, perspectiva singular que hace foco sobre la relación entre el deseo y su objeto.

Para cuando este trabajo se publique, si es que alguna vez sea publicado, el club habrá cumplido 117 años de su fundación, el día 25 de marzo de 20201. A lo largo de este tiempo se ha atravesado una importante variedad de contextos sociales, políticos e internacionales. Entre los más destacados del exterior, hubo dos guerras mundiales. En nuestro país, la loca decisión del enfrentamiento bélico con Gran Bretaña por la recuperación de nuestras queridas Islas Malvinas. Entre golpes de Estado a presidentes elegidos democráticamente y los golpes dentro de las FF.AA., ha habido más de diez destituciones. La renuncia de un presidente. Dos hiperinflaciones. Tasas de desocupación que oscilan entre el 25 % y el 6 %.

Podríamos resumir en cuatro los períodos de dictaduras: el primer golpe de Estado que iniciaría la serie es el que inaugura lo que se denominó “Década infame” con la destitución del presidente radical Hipólito Yrigoyen, que va desde 1930 a 1946, conformado por seis presidentes que, más que sucederse uno a otro, se han ido destituyendo uno a otro. El segundo período de dictadura de 1955 a 1958, autodenominado caprichosamente “Revolución Libertadora” que iniciaría un largo tramo de 18 años de proscripción del peronismo. Tercer momento de dictadura, desde el año 1966 a 1973, conformado por tres presidentes, y la cuarta etapa de catástrofe cívica, desde 1976 a 1983, compuesto por cuatro mandatarios. Finalmente, el retorno a la democracia en 1983, iniciado por el presidente electo Raúl Alfonsín, quien ha sido sucedido en ocho oportunidades en su cargo, desde entonces y hasta la fecha.

Estos acontecimientos y otros de suma influencia en la calidad de vida de los ciudadanos, producidos a lo largo de más de un siglo, son atravesados por (lo que al decir de Jorge Valdano, delantero de la selección Argentina, campeón del mundial de México 1986) “lo más importante entre los temas menos importantes”, el fútbol.

Deporte que ha variado, ha cambiado mucho, pero mucho, muchas veces, desde el amateurismo hasta el profesionalismo, pero siempre sostenido por ese lazo social, producido por el amor de sus simpatizantes, con la particularidad de una identificación colectiva a un rasgo, que para cada quien serán los colores de la camiseta, el nombre del club, el gusto por su juego, el afecto por la cercanía al barrio donde se desarrolló la niñez, porque el padre le transmite el legado del club del que debe ser hincha, o vaya a saber cuál será para cada quien ese rasgo que lo identifica.

El material desplegado en las siguientes páginas es consecuencia de un trabajo de investigación, a través de la búsqueda de información de contenido público, de un trabajo de campo realizado con entrevistas a algunos protagonistas y un intento de articulación conceptual desde una perspectiva psicoanalítica, como fue dicho anteriormente. Hasta aquí las consecuencias; lo que causa no puede ser otra cosa que un deseo que motoriza la energía, formada por esos componentes pasionales que fueron mencionados anteriormente, entre otras cosas y que se subliman en estas líneas. La ambición es que el lector pueda hacer este viaje de manera relajada y entretenida y al final del recorrido haya logrado que sus emociones oscilen, que no se aburra y si es posible que haya sonreído alguna vez. Si sucede, misión cumplida. Muchas gracias.



A la memoria de “don Beto”...

que vive en el recuerdo de Rubén...

1 Cinco días antes de esa fecha, Argentina decretaba una cuarentena por la pandemia del Covid-19, que se extendería más de lo previsto, y que llevaría aparejada “una nueva normalidad” (y el retraso de la publicación de este libro...). La presencialidad se exponía como amenaza. Los espacios sociales como escuelas, consultorios de analistas y estadios de fútbol, entre otros, quedarían vacíos. Los campeonatos volverían muchos meses más tarde, al igual que en Europa, sin público. La realidad ingresaría a nuestras vidas a través de alguna pantalla y la tecnología sería protagonista una vez más.

PRIMERA PARTE
AMATEURISMO Y DESPUÉS…


Capítulo 1 - (…-1910)
La previa, inicios y ascenso a Primera

Para destacar la importancia de la formación y origen del Racing Club de Avellaneda, se hace necesario conformar una breve reseña histórica que contextualice, social, local e internacionalmente, para obtener una precisa dimensión del acontecimiento.

Hacia fines del siglo XIX, como consecuencia de la Revolución industrial, se producen fuertes migraciones de países europeos hacia diferentes destinos, entre los que se destacaban Canadá, Estados Unidos, Australia, Brasil y Argentina.

Por aquella época Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi fueron los propulsores y lideraron el pensamiento de la apertura para el ingreso de forma masiva de los inmigrantes europeos, por considerar que era el modo de modernizar la industria, ya que pensaban que el indio y el gaucho no eran mano de obra calificada. El primer censo realizado durante la presidencia de Sarmiento en 1869 arrojó una población de 1.836.490 habitantes, logrando un aumento hacia el final de su mandato, 5 años más tarde, de 280.000 como consecuencia del ingreso de inmigrantes. Durante las presidencias de Bartolomé Mitre (1862-1868), Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880) se ha permitido la llegada de grandes empresas extranjeras, con aportes de capital y mano de obra propia, principalmente inglesa y francesa, para el desarrollo de líneas ferroviarias.

Entre los últimos años del siglo y las primeras décadas del siguiente, se produjo una acelerada y fuerte expansión de la red ferroviaria, a lo largo y ancho del país. Entre 1895 y 1914 se habían construido más de 30.000 kilómetros de vías. Si no me equivoco, esto es considerablemente mucho más que 10 kilómetros de subte por año. Comentario al margen, esta expansión de red ferroviaria se ha extendido a lo largo y ancho del país, multiplicándose la generación de pueblos en torno a las estaciones de tren. Todo esto elaborado por operarios ingleses en su gran mayoría.

La corriente inmigratoria proveniente de Europa, entre los años 1869 y 1914, aportó una cantidad de habitantes nuevos de 5.000.000. Lo que eleva, en el segundo censo nacional, realizado en 1914, la población al número de 7.885.237 habitantes. Pero nos pasamos de largo. Una cita y volvemos a la llegada de los ferrocarriles y estos trabajadores ingleses.

El sociólogo Eric Dunning, experto en el estudio del deporte, señala que la separación entre deportes elitistas y deportes populares fue un proceso general que se repitió en la mayor parte de los países del mundo, de la mano de la reducción de la jornada de trabajo y la consecuente aparición del tiempo libre para amplios sectores de la población.

Con el aluvión de extranjeros que arribaron a nuestro país y particularmente los trabajadores ferroviarios de origen británico, se produjo lo que podríamos llamar una epidemia nacional y popular: el fútbol. Nos hemos contagiado el amor a este deporte de sus inventores, los ingleses, quienes solían jugarlo cerca de sus lugares de trabajo, puertos, estaciones de tren, etc. Por tal motivo, no solo los clubes más antiguos tienen nombres en el idioma inglés, sino que mucha terminología de origen anglosajón se ha argentinizado. Por ejemplo, la palabra “offside” mutó en “orsai”, “penalty” en “penal”, “referee” en “referí”, “out ball” en “aubol” y la más representativa de todas “foot ball” en “fulbo”. Con el tiempo nos fuimos apropiando del lenguaje y también independizando de los ingleses, y en esto último Racing Club también fue primero, pero lo ampliaremos en detalle más adelante.

Así es como en la primera década del siglo XX se produjo una creación masiva de clubes. Se han fundado más de 300 clubes en los primeros diez años del siglo. La gran mayoría siguen vigentes en la actualidad. Pero los más antiguos con vigencia aún y que fueron creados en el siglo XIX son Gimnasia y Esgrima de La Plata (1887), Rosario Central (1889), Banfield (1896) y Estudiantes de Buenos Aires (1898), entre otros.

Una mención especial para un club que tuvo poco recorrido, pero grandes logros en ese corto tiempo, que es el Alumni Athletic Club. Fundado en 1898 y disuelto en 1911, el Alumni fue el club más destacado del amateurismo. Su fundador es reconocido como el padre del fútbol argentino, el escocés Alejandro Watson Hutton. En ese corto lapso de trece años, el club participó de trece campeonatos argentinos y ganó diez. A punto de igualar este récord estuvo Racing con nueve títulos en doce años.


Por aquella época, nacía en 1856 el austríaco Sigmund Freud, quien años más tarde sería el inventor y fundador del psicoanálisis, habiendo descubierto el inconsciente y describiéndolo como la tercera herida narcisista de la humanidad. La primera ofensa a la humanidad, dice, fue el derrumbe de la teoría geocéntrica. A partir de Copérnico es que se determina que la Tierra no es el centro del Universo, sino un planeta más que gira alrededor del sol (ofensa cosmológica). La segunda es la teoría de la evolución darwiniana, según la cual el hombre no es una creación divina, sino que forma parte del reino animal y desciende de otras especies animales (ofensa biológica). La tercera es que no controlamos nada con la razón, sino más bien que somos controlados por nuestro inconsciente (la ofensa más sensible de naturaleza psicológica).

Mientras tanto, hacia fines de siglo, gobernaba en Argentina el presidente Julio Argentino Roca por segunda vez, ya que lo había hecho en su primer período desde 1880 a 1886, pero en esta oportunidad recibe al siglo, presidiendo al país entre los años 1898 y 1904. El pueblo de Avellaneda fue declarado ciudad en el año 1895, aunque en aquella época no era como la conocemos en el presente. El territorio lindante al riachuelo era Barracas al Sur. En 1904 se promulga la ley que declara como Partido y ciudad cabecera a Avellaneda en honor al entonces presidente Nicolás Avellaneda. Por lo tanto, podríamos adelantarnos a decir que el club de nuestros amores, también fue primero en esto (primero que el Partido de Avellaneda), ya que fue creado con anterioridad. Pero no nos adelantemos.

¿Cuál historia?

La idea de construir un pasado es para aprehender un presente. Cualquier objeto de estudio se encuentra atravesado por un contexto histórico y social. De modo que la temporalidad (pasado, presente y futuro) es parte del objeto y no puede quedar excluida si se pretende asirlo. Para el estudio de un fenómeno, no nos interesa la cronología, que existe, sino más bien dicha temporalidad lógica. Cualquiera sea el objeto, aunque en nuestro caso se trate de Racing, Psicoanálisis y Política. Nuestro objeto de estudio no es el pasado. Eso corresponde a la publicación del hallazgo de documentación registrada, es decir, la historia. La modalidad del verbo “historizar”, verbo en tiempo presente, refiere a una posición activa en la investigación. El estudio de un objeto que es dinámico tiene movimiento, cambia. Y también cambia el investigador. Hay un dicho que señala que una persona no se mete dos veces al mismo río. Porque el río cambia y la persona ya no es la misma. La diferencia con el sustantivo “historia” es que refiere una posición pasiva, fija, constante del estudio. Solamente indica el relato de los hechos registrados en documentación hallada.

Desde este lugar, señalaremos básicamente dos corrientes de pensamiento históricas. El positivismo y el racionalismo. Mientras el primero hace foco sobre una verdad objetiva sin considerar al observador del objeto, o sea al sujeto, el segundo admite una multiplicidad de verdades subjetivas, dando cuenta de que la realidad del acontecimiento dado como único, preestablecido, no existe, sino que podemos hablar de realidades psíquicas. La primera está basada en lo empírico, la experiencia observable, comprobable y verificable, de los hechos. Algunos de sus pensadores referentes son Tomas Hobbes, John Locke, David Hume. Algunos psicólogos que ubicamos en esta vía de pensamiento son Wundt, James, Watson, Skinner. Concentrados básicamente en la idea de que existe una sola respuesta para un estímulo, o más conocido como el principio de causa y efecto. En esta línea de continuidad, ubicamos a la psicología experimental, el conductismo, el cognitivismo, la psicología de la Gestalt y otras psicologías modernas, con similar marco teórico bajo la misma corriente de pensamiento.

La segunda, el racionalismo, invierte los componentes de la otra corriente teórica y pone en el centro a la razón, en lugar de la experiencia. Esto queda sintetizado en la fórmula de Descartes que señala que la existencia es consecuencia del pensamiento, dice que “porque pienso, existo”. Este cambio de lugares modifica la posición desde donde se produce la investigación, revolucionando el panorama estudiado. Algunos de sus pensadores referentes son René Descartes, Spinoza, Leibniz. También tenían como meta las verdades universales, pero manifestaban que estas verdades evidentes en sí eran innatas y no derivadas de la experiencia.

Por lo tanto, esta línea de pensamiento propone una perspectiva más amplia y menos rígida, permitiendo otros caminos, discontinuidades o desvíos, al punto que Sigmund Freud contradice a Descartes, destronando a la razón y ubicando en el centro al inconsciente. En resumen, señalamos tres miradas con diferente posición, que son actuales, coexisten y observan la realidad desde lugares distintos: la experiencia, la razón y el inconsciente. Mencionaremos algunos psicólogos referentes, de este lado del río, que construyen el camino para la fundación del psicoanálisis. El primero fue uno de sus maestros y el segundo amigo y colega de mayor experiencia. Ellos son Jean Martin Charcot y Joseph Breuer. El de referencia y fundador, Sigmund Freud y, en continuidad para algunos y discontinuidad para otros, Melanie Klein y Jacques Lacan. Freud también fue un gran lector y admirador de pensadores como Spinoza y Nietzsche. No encontramos una fecha exacta para datar el inicio de la práctica del psicoanálisis. Sin embargo, la ubicaríamos hacia fines de siglo, casi simultáneamente con la fundación del Racing Club de Avellaneda. A lo largo de la obra de Freud, formado como neurólogo, podemos dar cuenta de que en los primeros años hay una resistencia en renunciar a su posición de científico. En sus comienzos, se observa cierta búsqueda de la etiología, de cómo se origina el psiquismo en la biología. Pero rápidamente se va separando de ese lugar y desarrolla su mejor producción teórica.

Transcurriendo el primer año del siglo, más precisamente en el mes de abril de 1901, en París, nacía Jacques Lacan (tres grandes nacimientos en la misma época: el psicoanálisis, Lacan y Racing). Fue médico psiquiatra, pero quedó atrapado por la propuesta de Freud, habiendo realizado una lectura freudiana muy singular. Propuso el retorno a Freud, un modo particular de comunicar que los discípulos del fundador del psicoanálisis se habían desviado.

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241 s. 20 illüstrasyon
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9789507547126
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