Kitabı oku: «Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas»

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LILIA ANA BERTONI

PATRIOTAS, COSMOPOLITAS Y NACIONALISTAS

La construcción de la nacionalidad argentina a fines del siglo XIX


En el siglo XIX, la formación de una nacionalidad propia fue un eje central en la construcción de las naciones modernas. En la Argentina ese proceso, simultáneo con la llegada masiva de inmigrantes, implicó un desafío para la formación de los ciudadanos. Se impulsó así un amplio movimiento de carácter nacional, que abarcó instituciones públicas y asociaciones privadas, actividades políticas, culturales y educativas, campañas de opinión y movilizaciones patrióticas. Entonces se pusieron de manifiesto diferentes concepciones de la nación: la de un patriotismo inclusivo, que reconocía la diversidad de la sociedad, y la de un patriotismo nacionalista, que postulaba una sociedad culturalmente homogénea y una raza nacional.

Para reconstruir la trama de este complejo proceso, Lilia Ana Bertoni muestra cuáles fueron las estrategias políticas y discursivas en torno de la cuestión nacional, las emociones y tradiciones culturales puestas en juego, el papel atribuido a la escuela y los dispositivos simbólicos que debían activarse para nacionalizar una sociedad de orígenes muy diversos. Lúcido y brillante, Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas es un clásico de la historiografía argentina.

Bertoni, Lilia Ana

Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas : la construcción de la nacionalidad argentina a fines del siglo XIX / Lilia Ana Bertoni. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Edhasa, 2020.

Libro digital, EPUB

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ISBN 978-987-628-594-0

1. Historia Argentina. I. Títul

CDD 982

Primera edición en Argentina: diciembre 2020

Edición en formato digital: diciembre 2020

© Lilia Ana Betroni, 2020

© de la primera edición 2001

© de la presente edición Edhasa, 2020

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Índice

  Cubierta

  Portada

  Sobre este libro

  Créditos

  Dedicatoria

  Introducción

  Primera parte. La nacionalidad en marcha Capítulo I. Los años ochenta: una nacionalidad cuestionada Una realidad problemática Una “più grande Italia al Plata” En su tierra, la única autoridad Construir la nacionalidad Notas Capítulo II. La escuela y la formación de la nacionalidad, 1884-1890 Maestros indiferentes y alumnos que ignoran el idioma Una educación de carácter nacional La campaña por la obligatoriedad escolar La escuela, la enfermedad y la vacuna Entre la atracción y la coerción La cuestión de las escuelas de los extranjeros Un sistema nacional Notas Capítulo III. Héroes, estatuas y fiestas patrias: construir la tradición patria, 1887-1891 Las fiestas patrias: una feliz inspiración Las fiestas en la Gran Aldea La Babel de banderas Los escolares despiertan el sentimiento de la nacionalidad La reacción del espíritu público: los festejos de 1889 La reacción del espíritu público: la tradición patria San Martín y la república encabezan el gran desfile Las fiestas patrias en las escuelas Notas Capítulo IV. El desafío de los extranjeros, 1887-1894: ¿nacionalidad o derechos políticos? Que todos los extranjeros se hagan argentinos Gobernar es fortificar el espíritu nacional Los extranjeros no pueden ejercer la soberanía política ¿Hay necesidad de cambiar de nacionalidad? 1890: la movilización política de los extranjeros 1890: ¿gringos y criollos enfrentados? El CPE: una organización nacional El desafío de los extranjeros: 1893, un plan antinacional en Santa Fe Afectará el porvenir de la nacionalidad 1894: ¡Extranjeros contra la Bandera nacional! Notas

  Segunda parte. ¿Cuál nación? Capítulo V. Un balance crítico Cosmopolitas o nacionalistas Notas Capítulo VI. Una lengua, una raza, una nación, 1890-1900 Unir por el espíritu de la raza La unidad por la lengua La confraternidad hispanoargentina y la relectura del pasado ¿Existe una cultura nacional? Nacionalidad o cosmopolitismo: ¿un único idioma nacional? Con espíritu excesivamente cosmopolita... Defender el alma nacional de toda contaminación La comunidad de idioma es el alma de la nación Reprimir todo abuso de la libertad de enseñar ¿Hay un idioma nacional de los argentinos? Opongamos al absorbente imperialismo la fecunda nacionalidad Notas Capítulo VII. Soldados, gimnastas y escolares: defender la nación Defender la nación Formar al ciudadano soldado Las sociedades deportivas y de tiro El Gran Torneo Gimnástico El. Sthenójeno Patriótico Argentino Disciplina de la obediencia o gobierno intelectual de sí mismo Ejercicios militares y educación física Consolidar el frente interno: la confraternidad ítaloargentina El 20 de Septiembre, una fiesta nacional Un Ejército nacional Notas Capítulo VIII. Un panteón nacional, 1886-1900 Hacer la historia patria: la. Revista Nacional El panteón nacional: un juicio tranquilo e imparcial Tradiciones en conflicto: ¿Es Mayo el punto de partida de la nación? Tradiciones en conflicto: los cabildos, los caudillos y el federalismo Los jóvenes y las peregrinaciones patrióticas Las asociaciones patrióticas de la juventud Tradiciones en conflicto: el fracaso del panteón nacional ¿Quiénes merecen monumentos?. Los reconocimientos postergados Los nuevos héroes: Falucho Los héroes de la confraternidad: la Reconquista y Garibaldi Garibaldi y los límites de la confraternidad Héroes propios y ajenos ¿Por qué buscar ídolos prestados? Notas

  Conclusión

  Sobre la autora

A Lilia Sara Marengo

y Juan Bautista Bertoni

Introducción

Este libro se ocupa de la construcción de la nacionalidad en la sociedad argentina a fines del siglo XIX. En aquellas dos últimas décadas se perfiló con nitidez un amplio movimiento que evidenció preocupaciones nacionales y aun nacionalistas de índole política e ideológica. Estas preocupaciones se manifestaron en diversas actividades culturales y políticas de asociaciones e instituciones que ocupaban el centro de las escena pública, en movimientos de opinión, en la acción de grupos informales y también en las campañas de un amplio movimiento patriótico, que abarcaron actos patrios y manifestaciones públicas, además de una vasta producción historiográfica, la edición de libros y revistas especializadas y la realización de homenajes y monumentos a los próceres.

La preocupación por la formación de la nacionalidad está inserta en un proceso de largo aliento; crece con el movimiento romántico de 1830 y se mezcla luego con la construcción del Estado nacional. En este libro sólo se estudia este proceso en el período que va de 1880 hasta el fin del siglo. Dos factores jugaron en esos años para acelerar el ritmo del proceso de construcción de la nacionalidad: la afluencia de la inmigración masiva, que transformó completamente la sociedad argentina en un momento de fuerte expansión económica, y el inicio de una nueva etapa de construcción de las naciones y las nacionalidades en Europa, en un clima de expansión colonial imperialista. En estas circunstancias, los problemas se volvieron más graves y la necesidad de respuestas más urgente. Para los grupos dirigentes, la solución a aquellas cuestiones pareció encontrarse en la afirmación de la nación y en la formación de una nacionalidad propia.

Estos problemas están prácticamente ausentes en la mayoría de los trabajos referidos al período. La aparición de una preocupación por la nacionalidad ha sido generalmente relacionada con la constitución de grupos políticos nacionalistas, y también con el despliegue de una reacción a la inmigración masiva. Se ha señalado la emergencia del interés por la nacionalidad hacia 1910,1 pero en general se sostiene que el nacionalismo se define en la década de 1920, cuando se constituyen los grupos políticos que se denominan a sí mismos nacionalistas,2 aunque algunos autores reconocen la emergencia de un primer nacionalismo en 1910.3 Por contraste, suele considerarse que la época anterior –el largo período de expansión entre 1880 y 1910– está despojada de un auténtico interés por lo nacional y dominada por la “mirada hacia afuera”.

Por otra parte, en la historiografía argentina se ha planteado recurrentemente, de manera explícita o subyacente en el tratamiento de temas diversos, la estrecha relación que en las primeras décadas del siglo XX existió entre la inmigración masiva y la nacionalidad. Más allá de sus diferencias, estos planteos han coincidido en subrayar una misma cuestión: la aceptación o el rechazo de los inmigrantes por parte de la sociedad local. Del predominio asignado a una u otra actitud se concluyen dos caracterizaciones globales y opuestas de la sociedad argentina: una la quiere abierta, tolerante e integradora; la otra, cerrada y que rechaza. Ambas pueden aducir testimonios diversos y convincentes. Desde una de esas perspectivas, la idea de una reacción de la población nativa a la afluencia de inmigrantes y la conflictiva convivencia entre ambos grupos sirven para explicar el interés de una parte de la sociedad por lo nacional y las posturas nacionalistas; sus evidencias se encuentran en diversos testimonios de actitudes xenófobas: prejuicios frente a lo distinto, desvalorización de los inmigrantes, discriminación hacia ciertos grupos inmigratorios y, finalmente, rechazo. Esta explicación, centrada en la idea de reacción, resulta insuficiente para el problema en su conjunto, pero tiene una virtud: subraya la existencia de conflictos, a menudo desdeñados por quienes proponen una imagen armoniosa de la sociedad.

Desde la otra perspectiva, basada en las múltiples evidencias de un proceso de integración casi espontáneo, de una fácil convivencia entre nativos e inmigrantes y de la aceptación local de otros usos y costumbres, las reacciones negativas o de rechazo de la sociedad serían casos excepcionales o aislados. Quienes así piensan no desvinculan la preocupación por lo nacional de una reacción ante la afluencia inmigratoria, pero la reducen a una postura aristocratizante de grupos reducidos de la elite. Entre ellos se habría gestado hacia el Centenario un espíritu nacionalista, síntesis de actitudes de rechazo a lo extranjero y a los inquietantes sectores populares en crecimiento, que finalmente se impondrían al conjunto de la sociedad a través de la política oficial. La concepción y difusión de esta postura es frecuentemente atribuida a algunos escritores, que son a la vez personajes expectables de la sociedad, como Manuel Gálvez o José María Ramos Mejía. Aunque ambas interpretaciones parecen ser contradictorias, corresponden a fenómenos y procesos que efectivamente se gestaron en la sociedad de la inmigración masiva. Cada una de ellas mira distintos sectores de la sociedad y explica procesos parciales.4

Esta forma de plantear la relación entre la inmigración y la preocupación por lo nacional, la construcción de la nacionalidad y la emergencia de nacionalismos, ha dejado de lado, quizá por considerarlo obvio, un aspecto que en su momento revistió una importancia decisiva. A fines del siglo pasado, cuando recibía los contingentes inmigratorios más numerosos, la Argentina se encontraba en medio de un proceso inconcluso de formación de la nación, entendido también en el sentido de constitución de una sociedad nacional. Tan importante como ese proceso es que ocurriera simultáneamente con el de formación de las naciones europeas –de donde provenían aquellos contingentes– y con la discusión de los criterios internacionales con los que se consideraba la existencia de las naciones. En la Argentina la formación de la sociedad nacional estuvo condicionada al mismo tiempo por ambos procesos: el que gestaba la sociedad local y el que vivían los otros países, en referencia a los cuales se moldeaba el futuro rumbo del proceso interno.

Estos factores, que intervienen también en los casos de otros países receptores de inmigración, tienen sin embargo rasgos singulares en la Argentina, donde el peso de los extranjeros –en relación con la sociedad receptora, relativamente pequeña, y con su organización estatal reciente y débil– resultó un condicionante decisivo. En otras palabras, es preciso recordar que en la Argentina los inmigrantes no sólo eran mano de obra vital para una economía en expansión, extranjeros que debían incorporarse a una sociedad con diferentes grados de integración y conflicto, potenciales ciudadanos de un sistema político en gestación e integrantes de una nación que estaba formándose, sino que además, y al mismo tiempo, eran miembros de otras naciones distintas, también en formación, y por esto mismo requeridos por Estados nacionales extremadamente celosos de su población. Resulta fundamental mirar a los hombres que vivieron esta etapa como actores de diferentes procesos y como protagonistas simultáneos de por lo menos dos historias.

El uso del término nacionalidad remite a la riqueza polisémica que tuvo en el siglo pasado; muchas veces fue equivalente de nación y también significó el conjunto de atributos en los que un pueblo basaba su aspiración a ser una nación, cuando aún no poseía un Estado. Es posible entonces usarlo en los sentidos antes mencionados, con la ventaja de conservar algunos otros sentidos anexos, utilizados también en el pasado para aludir a una zona ambigua de la realidad, de amplitud fluctuante, entre el individuo-ciudadano y la nación-Estado, recorrida por diversas formas de relación que iban desde una vaga idea de pertenencia hasta el más cerrado patriotismo, desde los lazos formales hasta los sentimientos y los ideales.

Para estudiar la construcción de la nacionalidad, se examinó el amplio espacio de la realidad histórica que se constituye entre el Estado, la política y la vida de la gente en sociedad, así como los sentimientos de pertenencia y patriotismo, entre los que cobra forma la nacionalidad. La cuestión se ubica en un espacio relacionado con la constitución de la nación-Estado en términos institucionales y jurídicos y su adquisición de un estatus de nación soberana frente a otras naciones, además de la formación de una sociedad nacional, es decir, el establecimiento de vínculos de relación entre los individuos-habitantes y el Estado nacional. Estos vínculos se expresaron de manera formal –distintos tipos de leyes, como la de Ciudadanía–, pero también se definieron a partir de otro tipo de relaciones: tradiciones culturales, emociones, deseos, aspiraciones y sentimientos. Entre unos y otros juegan las políticas y las ideologías de los Estados, las acciones de los individuos, los grupos y las instituciones, un conjunto de prácticas que cuentan con consenso o bien dan lugar a debates abiertos, pero que –vistas en su desenvolvimiento a lo largo de esta etapa– son reveladoras de un movimiento general, un proceso mayor en el que se perfila la construcción de la nacionalidad.

Para reconstruir ese complejo proceso fue preciso atender a los cambios de la sociedad, a los procesos culturales, a las ideas dominantes, a las acciones de los individuos, los grupos y las instituciones. Se prestó atención a los discursos elaborados, publicados en libros, fruto de la reflexión tranquila, a los discursos más espontáneos que suscitan los acontecimientos cotidianos, a las argumentaciones menos meditadas, nacidas al calor de los debates y estimuladas por algunos problemas urgentes. En los momentos de discusión hay un despliegue de argumentos a los que los protagonistas recurren, presionados por la necesidad de fundamentar una postura en el debate: se exigen definiciones, las opiniones se extreman y los matices se diluyen. Cuando el tema divide aguas, se ponen de manifiesto las diferencias más profundas que separan a los grupos. Así, en el vasto movimiento patriótico en el que participaron los grupos dirigentes junto a otros sectores más amplios, es posible advertir, más allá de ciertos propósitos comunes, las diferencias políticas e ideológicas que gradualmente los fueron separando, las tensiones que recorren la tarea de construcción de la nacionalidad y las diferentes ideas de lo que debía ser una nación. De estos debates nacieron las distintas denominaciones de sus protagonistas: patriotas, cosmopolitas y nacionalistas, con las que se definían o eran denominados. Aquellos patriotas que siguieron sosteniendo un patriotismo inclusivo, con valores compatibles con la pertenencia a un orden universal, fueron calificados de cosmopolitas por otros patriotas, que asumieron la defensa de la singularidad cultural y la raza nacional y se consideraron a sí mismos los únicos nacionalistas.

Este libro es producto de una tesis doctoral, presentada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en junio de 1998. Marcela Ginestet, Viviana Mesaros, Vilma Bada y Bárbara Raiter colaboraron en distintas etapas de la investigación, que desarrollé en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Doctor Emilio Ravignani”, de la misma Facultad, y en el Centro de Estudios Sociohistóricos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata. Recibí apoyo de la Universidad de Buenos Aires, a través del Programa UBACyT, y del CONICET, a través de sus Proyectos de Investigación. Avances del trabajo fueron presentados en distintas jornadas y encuentros, y publicados en revistas especializadas. En esas ocasiones, las opiniones de comentaristas, árbitros y colegas fueron de gran utilidad. Ema Cibotti, Rubén Cucuzza y Diana Epstein me permitieron acceder a diversos archivos. José Carlos Chiaramonte dirigió la tesis doctoral. Natalio Botana, Ezequiel Gallo y Oscar Terán, miembros del jurado, realizaron comentarios que consideré al preparar la versión final. Agradezco a todos ellos, y muy especialmente a los colegas y alumnos de la Universidad de Buenos Aires, en cuyo estimulante clima intelectual pude llevar adelante este trabajo.

Notas

1 Véanse: José Luis Romero, El desarrollo de las ideas en la sociedad argentina del siglo XX, Buenos Aires, FCE, 1956; Adolfo Prieto, El discurso criollista en la formación de la Argentina moderna, Buenos Aires, Sudamericana, 1988; Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo, “La Argentina del Centenario: campo intelectual, vida literaria y temas ideológicos”, en Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia, Buenos Aires, CEAL, 1983, y Oscar Terán, Positivismo y nación en la Argentina, Buenos Aires, Puntosur, 1987.

2 Existen varios estudios clásicos sobre el tema. Julio Irazusta (El pensamiento político nacionalista, Buenos Aires, Obligado, 1975) entiende el nacionalismo como un ideario sistemático, vinculado a la aparición de grupos político-ideológicos organizados. Federico Ibarguren (Orígenes del nacionalismo argentino, Buenos Aires, Celsius, 1969) concibe a los nacionalistas como grupos políticos organizados con lealtades y enemigos comunes. Enrique Zuleta Álvarez (El nacionalismo argentino, Buenos Aires, La Bastilla, 1975) los considera como nacionalistas no sólo por su postura ideológica sino también por sus actitudes políticas sistemáticas. Marysa Navarro Gerassi (Los nacionalistas, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1968) entiende que son grupos políticos con grandes diferencias de ubicación en el espectro político nacional y que no comparten un mismo encuadramiento ideológico. María Inés Barbero y Fernando Devoto (Los nacionalistas (1910-1932), Buenos Aires, CEAL, 1983) incorporan a su estudio la consideración de Cárdenas y Payá de un primer nacionalismo hacia 1910 si bien consideran como nacionalistas –y a ellos dedican lo fundamental de su estudio– a los grupos políticos constituidos, que se definen y son definidos como nacionalistas. Diana Quattrocchi-Woisson (Los males de la memoria. Historia y política en la Argentina, Buenos Aires, Emecé, 1995) también asume una caracterización semejante y un similar momento de origen.

3 Carlos Payá y Eduardo Cárdenas, El primer nacionalismo argentino en Manuel Gálvez y Ricardo Rojas, Buenos Aires, Peña Lillo, 1978; Eduardo Cárdenas y Carlos Payá, Emilio Becher (1882-1921). De una Argentina confiada hacia un país crítico, Buenos Aires, Peña Lillo, 1979.

4 Dentro de un amplio arco de variantes individuales, la primera postura aparece paradigmáticamente en Carl Solberg, Inmigration and Nationalism. Argentina and Chile 1890-1914, Austin and London, Institute of Latin American Studies, University of Texas Press, 1970. El más clásico ejemplo de la segunda se fórmula en Gino Germani, Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidós, 1968. El libro de Carlos Escudé, El fracaso argentino. Educación e ideología, Buenos Aires, Tesis, 1990, plantea en forma extrema la interpretación de la reacción de la elite en el Centenario.

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Yaş sınırı:
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Litres'teki yayın tarihi:
15 kasım 2024
Hacim:
541 s. 2 illüstrasyon
ISBN:
9789876285940
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
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