Kitabı oku: «Perspectiva Clínico Territorial. Consumos problemáticos en Salud Mental»
Perspectiva Clínico Territorial
Perspectiva Clínico Territorial
Consumos problemáticos en Salud Mental
Del padecimiento a la esperanza
Lilia E. García

Colección “Proyectos de Investigación”
Índice de contenidos
1 Portada
2 Agradecimientos
3 Introducción
4 Capítulo I: La materia prima de la PCT: Resignificando prácticas, construyendo sentidos
5 Capítulo II: ¿Qué es la PCT? Entrelazando prácticas y amasando historias
6 Capítulo III: ¿Cómo se construye el abordaje del consumo problemático desde la PCT? La relación entre brindar servicios y legitimar derechos
7 Capítulo IV: El para qué de la Perspectiva Clínico territorial en salud pública. Del sujeto sujetado al sujeto político
8 Capítulo V: ¿Quiénes y con quienes entrelazamos lo clínico y lo territorial? Actores, escenarios y guiones en el abordaje del consumo problemático de sustancias
9 Bibliografía
García, Lilia E.
Perspectiva clínico territorial : consumos problemáticos en Salud Mental / Lilia E. García. - 1a ed. - Paraná : Editorial Fundación La Hendija, 2020.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-4948-89-2
1. Salud Mental. 2. Adicciones. 3. Prevención de Adicciones. I. Título.
CDD 362.29
© por Fundación La Hendija
Gualeguaychú 171 (C.P.3100)
Paraná. Provincia de Entre Ríos.
República Argentina.
Tel:(0054) 0343-4242558
e-mail: editorial@lahendija.org.ar
editoriallahendija@gmail.com
www.editoriallahendija.org.ar
Diagramación: Martín Calvo
I.S.B.N.: 978-987-4948-89-2
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
Digitalización: Proyecto451
Agradecimientos:
A mis padres por todo el amor, acompañamiento y empuje.
A Paula, por ser hermana, amiga y compinche de la vida.
A Marcelo, Franco y Julián por nuestra hermosa familia, que hace que todo tenga sentido.
A mis compañeras y compañeros de trabajo, experiencias y aventuras.
A mis familiares y amigos que acompañan y sostienen en el camino.
A mis maestros, que son parte fundamental de este amasado.
A las personas que son parte viva de este entramado desde las experiencias clínico territoriales.
Introducción
Todo inicio es un comienzo pero también es una continuidad, con nuevos movimientos y matices, en el encuentro de pensamientos, emociones y experiencias. Es así como este libro empieza a gestarse, con un sin fin de recuerdos y vivencias, ingredientes centrales del amasado de una perspectiva de abordaje en salud mental que entrelaza lo clínico y lo territorial.
Si bien se hace foco en el consumo problemático de sustancias, este enfoque puede utilizarse para diferentes temáticas socio sanitarias porque, esta propuesta se basa en la potencialidad del trabajo en red y en la organización de recursos desde una perspectiva integradora en salud pública.
La intencionalidad de compartir estas páginas es transmitir un entramado de prácticas en salud, que fueron dando paso a una propuesta de abordaje de una temática relevante tanto a nivel social, como político-sanitario.
El abordaje del consumo problemático de sustancias, entendido dentro del campo de la salud mental, ha sido una constante en mi trayectoria como trabajadora social, como docente e investigadora universitaria y como apasionada del trabajo comunitario.
Las páginas del libro son ventanas hacia lo profundo del alma de quien las escribe y de quien las recibe, por ello los invito a abrir cada una de ellas, donde encontrarán preguntas que despliegan construcciones colectivas, que van dando forma a un proceso transformador en salud pública.
El libro se organiza en función de cinco capítulos, referidos al amasado de la Perspectiva Clínico Territorial, (desde ahora se nombrará como PCT). En tal sentido, se recupera el proceso de entrelazando las experiencias y prácticas que dieron forma a esta propuesta de abordaje, pensada desde el Trabajo Social, en clave interdisciplinaria.
El primer capítulo se denomina: “La materia prima de la PCT: Resignificando prácticas, construyendo sentidos.”
En él se presenta una recuperación de experiencias a nivel profesional que dieron lugar a los primeros esbozos de la perspectiva de abordaje.
Los inicios en el campo de la salud pública entrelazados con la tarea docente y de investigación son los ejes centrales que dieron sentido y significado a estos primeros pasos.
El segundo capítulo se titula “¿Qué es la PCT? Entrelazando prácticas y amasando historias.”
Se desarrollan algunas definiciones de esta Perspectiva, el marco teórico conceptual desde el cual se va amasando esta propuesta, recuperando aprendizajes y dando forma a una construcción que se plantea como colectiva.
En el tercer capítulo encontrarán una de las preguntas que casi siempre queda sin respuestas a la hora de hablar de intervención social.
Este apartado se denomina “¿Cómo se construye la PCT? La relación entre brindar servicios y legitimar derechos”.
Se presenta el programa de abordaje clínico territorial y las actividades producto del trabajo colectivo y comunitario pensada desde una Planificación Estratégico Participativa.
El cuarto capítulo se titula “El para qué de la Perspectiva Clínico territorial en salud pública. Del sujeto sujetado al sujeto político”.
Aquí se hace referencia a procesos de construcción subjetiva, política y social, a una visión integral de los sujetos, desde el reconocimiento de sus trayectorias de vida, en el proceso de salud y enfermedad, que es dinámico y complejo.
Lo social, lo económico, lo cultural no pueden separarse de lo político, entendiendo esto, como la capacidad de transformación que todos los sujetos tenemos.
Y por último y ya para despedirnos se presenta el quinto capítulo: “¿Quiénes y con quienes se entrelaza lo clínico y lo territorial? Actores, escenarios y guiones en el abordaje del consumo problemático de sustancias”.
Es fundamental conocer y reconocer quiénes, dónde, cuándo y de qué manera se entretejen las relaciones sociales, la trama vincular que hace posible la construcción de prácticas en los escenarios de la vida cotidiana.
Adentrarnos en este entramado, descubrir, movilizar y proyectar hace que lo que parece imposible sea posible.
“Lo público, como ‘cosa de todos’ ha sido tema de diversas discusiones, es fundamental defender lo que es de todos, por derecho histórico, por fuerza de lucha e identidad colectiva de la patria, donde muchos dejaron la vida para las conquistas que hoy tenemos.
Defender lo público, es militar lo nuestro, es movilizar las fuerzas colectivas desde los compromisos cotidianos, ganando a las individualidades y a la privatización de la vida misma, como mercancía de cambio en un mundo hegemonizado por la ideología neoliberal capitalista.
Nuestra patria grande tiene en sus venas la trayectoria de lucha por los derechos de los pueblos, de nuestra gente, esto es memoria activa y viva, por lo que fue, por lo que es, por lo que vendrá…
Capítulo I
La materia prima de la PCT: Resignificando prácticas, construyendo sentidos
Cada instante forma parte de un entretejido de momentos que dan sentido y significado a nuestras trayectorias de vida, en lugares y tiempos particulares.
Desde la adolescencia me he comprometido con la tarea de pensar y hacer con otros, para mejorar la vida cotidiana de los sujetos más vulnerables y vulnerados.
Formé parte de la JOC (Juventud Obrera Cristiana), movimiento internacional de jóvenes trabajadoras y trabajadores, que estuvo presente en distintas décadas en nuestro país en ciudades como Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, Rosario, Paraná, donde la propuesta jocista se hizo eco. “Un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo” decía Joseph Cardijn, el creador de este movimiento. Desde esta conciencia de dignidad y derecho del trabajador, transitamos y llevamos adelante la propuesta por varios años (1997-2004).
Durante la crisis del 2001, generamos dos proyectos de trabajo para jóvenes; uno era “La Pañalera” y el otro “La cooperativa de Servicios.” La primera se llevó adelante con la solidaridad de personas que facilitaron la máquina y los insumos. De esta manera se fabricaban pañales para adultos y posteriormente para bebés. Era una de las pocas fábricas que aceptaban federales (bonos provinciales) a precio peso, porque el objetivo era crear trabajo y una propuesta real para quienes necesitaban los pañales y no podían pagarlos porque el dinero había perdido su valor.
La cooperativa tenía la intencionalidad de ofrecer servicios domésticos, nucleando a jóvenes que trabajaran o desearan hacerlo en este rubro y la JOC hacía de nexo entre la oferta y la demanda. Este segundo proyecto duró menos tiempo que el primero, pero fueron experiencias de gran valor afectivo y comunitario que trazaron mi camino personal y profesional.
Tiempo después comencé a transitar por la licenciatura en Trabajo Social, que fue a la vez, trayecto y paisaje. Las horas compartidas entre las clases, las prácticas, las compañeras y compañeros constituyeron un momento muy significativo en mi vida. Tanta energía puesta allí para aprender una profesión que rima con pasión. Siempre pienso y sostengo que si lo que hacemos no nos apasiona, dediquémonos a otra cosa.
“Pensar lo social en términos de intervención implica la construcción de un punto de encuentro entre sujeto y cultura, donde los aspectos contextuales dialogan, se entrecruzan y elaboran diferentes tipos de demanda ligadas a la cuestión social. El Trabajo Social está allí, donde el padecimiento se expresa en esos encuentros singulares que van más allá del dato estadístico o la descripción de problemas vinculados con poblaciones determinadas o clasificadas”. (Carballeda, 2012)
Es en los puntos de encuentros, donde se abre el diálogo, donde la necesidad se construye y se transforma en demanda, donde los sujetos van reconociéndose como actores protagonistas de sus propias historias y los trabajadores sociales nos entrelazamos en las intervenciones, dentro de diferentes ámbitos.
Fue en el campo de la salud pública donde me inserté profesionalmente, sumando aprendizajes que se convirtieron en materia prima para el amasado de la PCT.
Para situarnos en tiempo y espacio; iniciaba el año 2004 cuando me incorporé al Hospital Neuropsiquiátrico Dr. Antonio Roballos, que hoy es el Hospital Escuela de Salud Mental de la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos; ingresé por una suplencia corta y me quedé siete años.
En aquel momento el Consultorio 8 de Trabajo Social y las Salas de hombres fueron mis maestros y anfitriones en aquel mundo, donde me esperaban las más diversas experiencias.
Allí comencé a conocer los procesos de salud y enfermedad, de cordura y locura, aprendí que no hay límites entre uno y otro, sino encuentros que forman parte del acontecer entre el padecimiento y la esperanza. Aprendí que no había temas blancos o negros, sino una extensa gama de matices donde cada historia de vida garabateaba la cotidianeidad institucional.
Las Salas de hombres eran dos, la sala C y la sala D, fue en esta última donde realice mi trabajo más específico. Allí históricamente iban los pacientes con problemas de alcoholismo y fue donde comenzamos con el Grupo Institucional de Alcoholismo (GIA), metodología creada por el Dr. Jorge Pellegrini.
El transitar por la experiencia de los grupos GIA fue una de las fuentes de esta materia prima para ir formando una propuesta de abordaje institucional que pudiera entrelazar lo clínico y lo territorial, lo familiar, lo comunitario, lo social, comprendiendo y abordando el proceso de salud enfermedad desde la salud pública y la intersectorialidad.
Recuperando algunas ideas fuerza de los GIA, puedo destacar lo grupal como motor, posibilitador de un abordaje de un sujeto en situación, que se construye en la relación con otros. Cómo dice el Dr. Pellegrini “nos enfermamos y nos curamos socialmente”, desde allí se entiende la matriz social del enfermar, trabajando los vínculos, los entramados sociales, las redes de relación que construimos en nuestra vida. En la construcción de estos procesos aparecen rupturas, fragmentaciones y movimientos que van conformando la subjetividad, dando paso a la enfermedad como síntoma del malestar en nuestros procesos dinámicos y continuos, de salud y enfermedad.
Otro aprendizaje significativo fue la coordinación del grupo, con dinámicas que facilitaban la interacción de los participantes y los referentes familiares. Lo grupal es construcción permanente, generador de procesos de salud, de esperanza, de contradicción y de espacios comunes donde la palabra circula y no se estanca.
La convocatoria a las primeras reuniones de grupo fue con una frase que no se anclaba en el alcohol, sino que estaba pensada para poder identificarse desde cuestiones compartidas. “A problemas comunes, soluciones comunes”. Nunca trabajé sobre la sustancia, sino con personas atravesadas por temas relacionados al consumo problemático. La convocatoria entonces se hizo desde las dificultades en común y las posibilidades o alternativas para construir en grupo, con otros, que constituyen un nosotros social transformador. La frase de los grupos GIA es “solo no puedo, con otros quizás”.
En Entre Ríos formamos cinco espacios GIA, algunos continúan en la actualidad y seguirán creciendo. La Red Nacional de Grupos Institucionales de Alcoholismo fue sostén y promotor de nuestro proceso, haciéndonos parte de un sistema de trabajo con más de 25 años de experiencia en la salud pública argentina.
Dentro de los frutos de este proceso dirigí un proyecto nobel de investigación en la Facultad de Trabajo Social de la UNER, denominado “Configuraciones socio familiares que intervienen en el proceso de alcoholización. Estudio de familias en el marco de tratamiento GIA (Grupo Institucional de Alcoholismo) Hospital Dr. Antonio L. Roballos. Entre Ríos. Período 2007–2008.”
Se investigaron las configuraciones socio-familiares en relación al proceso de alcoholización, desde una lógica cualitativa que tuvo como objetivo conocer y comprender cómo se construye la interrelación familia-alcoholismo en el proceso salud y enfermedad. Este proceso se encontraba inmerso en un contexto histórico social donde se producen y reproducen relaciones sociales, significados y sentidos.
Se indagaron las configuraciones socio familiares a partir de una comprensión social compleja, considerando la diversidad y singularidad de hechos sociales, de los procesos familiares y grupales, con la intencionalidad de aportar a la discusión sobre la temática familia-alcoholismo en términos relacionales.
El camino de prácticas y experiencias en salud mental desde un hospital público fue enriqueciéndome como trabajadora social y como persona, en un proceso de entrelazado con la docencia, la investigación. Esto es enriquecido por el inolvidable tránsito por la Maestría en Salud Mental de la Facultad de Trabajo Social de la UNER. Desde allí se potencia y se proyecta el ser-hacer profesional dentro de un campo complejo, dinámico e interdisciplinario que me apasionó desde los primeros momentos de cursado.
Transcurridos siete años en el Hospital, recibo la propuesta de dirigir la institución “Huella”, que es un centro de abordaje integral de personas con consumo problemático de sustancias. Es en esa experiencia donde termino de dar forma y poner en marcha una perspectiva de abordaje socio comunitaria, que integre las experiencias y aprendizajes, el entrelazado de lo interdisciplinario, lo interinstitucional y lo intersectorial.
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