Kitabı oku: «Ecoxicanismo», sayfa 3
So Far from God (Ana Castillo, 1993): el Bildungsroman como herramienta para el empoderamiento1
As a mestiza born to the lower strata, I am treated at best, as a second class citizen, at worst as a nonentity.
(Castillo, Massacre of the Dreamers 21)
So Far from God es un Bildungsroman de Ana Castillo. Castillo nació el 15 de julio de 1953 en Chicago, Illinois. Obtuvo un Máster en Estudios Latinoamericanos y del Caribe por la Universidad de Chicago y en 1991 se doctoró en Estudios Americanos por la Universidad de Bremen. Fundó la revista Third Woman en colaboración con Norma Alarcón (Madsen 76), y además de escribir novelas, poesía o ensayos, ha editado varios libros, traducido otros tantos y ha colaborado en diversas antologías. Su primera novela, The Mixquiahuala Letters (1986), escrita a modo de novela epistolar, está protagonizada por dos mujeres que representan tanto a la sociedad estadounidense como a la mexicana. Gracias a esta obra obtuvo el American Book Award de la Before Columbus Foundation en 1987. Unos años más tarde, en 1990, publica Sapogonia: An Anti-Romance in 3/8 Meter, y en 1993 So Far from God, por la que ese mismo año ganó el Carl Sandburg Literary Award in Fiction y el Mountains and Plains Bookseller Award al año siguiente. De 1994 es su Massacre of the Dreamers: Essays on Xicanisma, una colección de ensayos en torno al movimiento feminista chicano. En 1996 publica la recopilación de relatos Loverboys: Stories y Goddess of the Americas/La Diosa de las Américas. En 1999 ve la luz Peel My Love Like an Onion y en el año 2000 My Daughter, My Son, the Eagle the Dove: An Aztec Chant. A partir de ese momento publica WatercolorWomen, Opaque Men: A Novel in Verse (publicada en 2005 y reeditada en 2017), The Guardians (publicada en 2007, cuya versión en castellano, Guardianes de la Frontera, vio la luz en 2016), Bocaditos (2009), Give It to Me (2014), y una edición especial del vigésimo aniversario de Massacre of the Dreamers: Essays on Xicanisma (2014). En 2016 publicó su última obra hasta el momento, titulada BLACK DOVE: Mamá, Mi’jo, and Me.
Entre otros de los premios que ha recibido destacan el LAMBADA que obtuvo en 2015 por su novela Give It to Me, el International Latino Book Award de 2016, o el PEN Oakland Reginald Lockett Lifetime Achievement Award y el premio MALCS (Mujeres Activistas en Letras y Cambios Social Institute)” Xicana Critical Thought Leader Award” que obtuvo en 2018.
En lo que a su producción poética se refiere, las primeras obras de Castillo fueron Otro Canto en 1977 y The Invitation en 1979. La primera aborda, sobre todo, la protesta social, y la segunda se centra en el feminismo chicano y la sexualidad. Después, en 1988, vendrían Women Are Not Roses en 1984 y My Father Was a Toltec. Todas ellas componen el volumen My Father Was a Toltec and Selected Poems 1973-1988, de 1995. Su última publicación poética hasta la fecha es I Ask the Impossible: Poems, de 2001. Con respecto a su producción dramática, su obra más representativa es Psst...: I Have Something to Tell You, Mi Amor: Two Plays de 2005 (Castillo 2017). Sus primeras obras fueron algo más críticas que las más recientes, en las que la ironía y el realismo mágico tienen más protagonismo. Sus personajes son generalmente mujeres independientes, y su obra está escrita principalmente en inglés, aunque también está presente el codeswitching o alternancia de código lingüístico entre el inglés y el español.
Castillo participa activamente en el movimiento feminista chicano, y su obra es una crítica a la sociedad en la que vive; es una crítica al racismo, al sexismo, a la opresión, a la desigualdad y a los valores de la sociedad patriarcal. Su lucha por la igualdad está presente en su literatura feminista, que denomina Xicanisma: “… what she calls Mexic Amerindian feminism or ‘Xicanisma’, … replaces the United States-based orientation of ‘Chicana feminism’ with a broader concern for the oppression of mestizas on both sides of the U.S.-Mexican border” (Madsen 76). Las obras de Castillo se centran frecuentemente en temas como la identidad, el género, la sexualidad, el racismo, y el clasismo. Como escritora y feminista chicana su compromiso social se plasma en su obra, ejerciendo de testigo de la realidad chicana cotidiana: “The work of a Chicana novelist … involves the work of deconstructing, negotiating and mediating, and asserting a positive Chicana voice, a voice dedicated to Chicana self-definition” (Madsen 82).
So Far from God fue publicada en 1993. Su título proviene de la famosa frase del dictador mexicano Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Está dividida en dieciséis capítulos, cuyos extensos títulos evocan una telenovela caballeresca. Esta obra narra la vida de Sofía y sus cuatro hijas –Esperanza, Fe, Caridad, y “La Loca”– en el pequeño pueblo de Tome, Nuevo México. Sofía, la matriarca, se hace cargo del negocio familiar y del hogar después de que su marido Domingo la abandone.
Castillo nos presenta un universo femenino en el que las diversas protagonistas van adquiriendo su identidad mientras intentan sobrevivir, creando un Bildungsroman en el que se revelan los destinos de cada una de ellas. El hecho de crecer como chicano o chicana en una sociedad mayoritariamente anglosajona se materializa en el tema de la búsqueda de la identidad, uno de los pilares centrales de la narrativa chicana. En este sentido, Eysturoy, Annie O Eysturoy afirma que “[e]sta búsqueda de identidad supone adaptarse a las múltiples fuerzas culturales y sociales que pueden invadir el camino … del ser individual. El Bildungsroman … tradicionalmente ha sido el género que refleja la búsqueda de identidad a través de una interacción entre el ser y el mundo” (539). En estas obras se refleja un proceso de autoconocimiento y desarrollo personal mediante el cual sus protagonistas alcanzan la madurez. Todas ellas narran en mayor o menor medida la búsqueda del “yo” de sus protagonistas mientras se adaptan a su entorno social y cultural: “The tension between self and society is particularly acute in ethnic American texts by women …. The central dilemma of the Bildungsroman becomes further qualified with the consideration of additional factors such as ethnicity, gender and class” (Bolaki 88).
La lucha por la justicia social y medioambiental, así como por la igualdad de género está presente en numerosos temas abordados a lo largo de la novela, como es el caso de la crítica al machismo del catolicismo y de la sociedad patriarcal, que dificulta la búsqueda de identidad de este grupo de mujeres. Del mismo modo, Castillo realiza una fuerte crítica a la sociedad de consumo, por considerar que el desarrollo que conlleva es un mal desarrollo, un desarrollo insostenible que es además fuente de violencia contra la naturaleza y la mujer. Por si fuera poco, en el caso de So Far from God las mujeres pertenecen a un grupo minoritario y económicamente desfavorecido, por lo que la violencia y la discriminación que sufren será triple: por ser mujeres, por ser chicanas, y por ser pobres. Enfrentándose a esta triple discriminación Castillo nos presenta a un grupo de mujeres que intentará sobrevivir, cada una a su manera.
La búsqueda de la identidad personal requiere conocer y comprender la identidad cultural, que está estrechamente relacionada, entre otras, con nuestro sentido de pertenencia, con la familia, el género, el grupo étnico o las creencias. La construcción de identidades crea espacios repletos de símbolos, costumbres y tradiciones. En el caso de esta novela, la identidad de las protagonistas se nos va desvelando poco a poco, a medida que avanza la trama y se nos presentan sus historias de supervivencia. Así, una de las primeras características de la identidad de las protagonistas está marcada por su nombre. Cabe por tanto comenzar por recalcar la alegoría y la importancia de los nombres, sobre todo de los de las protagonistas femeninas, ya que estos denotan de algún modo rasgos característicos de sus identidades. Sofía, la matriarca, tiene un nombre de origen griego que significa sabiduría; sus hijas mayores por su parte reflejan las virtudes católicas de la Esperanza, la Fe y la Caridad. Desconocemos el nombre real de la hija pequeña, a quien conocemos como La Loca, ya que tras tres días supuestamente muerta vuelve a la vida, y comunica a sus vecinos que, tras haber estado en el cielo, el infierno y el purgatorio ha vuelto a la vida para rezar por todos ellos. En mi opinión su sobrenombre se debe a su desinterés por integrarse en la sociedad y a sus extrañas costumbres y habilidades.
Estas cinco mujeres forman una familia muy unida, y precisamente esa unión familiar es parte indispensable de la identidad de cada una de ellas y al mismo tiempo uno de los temas centrales de la novela. Sofía es el pilar de un hogar en torno al que las vidas de estas cinco mujeres se desarrollan, un hogar en el que las hijas se sienten seguras y valoradas, y al que vuelven siempre que tienen problemas:
She had grown up in a world of women who went out into the bigger world and came back disappointed, disillusioned, devastated, and eventually not at all. … At home she had everything she needed. Her mother’s care and love, her sisters, who, each in their own way, had shown their affection and concern for her, and she, in turn, for them. (Castillo, So Far 151-152)
La familia es la unidad en la que las protagonistas encuentran apoyo y seguridad, y tarde o temprano todas las hijas reconocen su importancia. Así, incluso Fe, que en su día se avergonzaba de su especial familia y su humilde hogar, regresa a su casa para morir rodeada de los suyos. El hogar es el lugar en el que con el apoyo de la familia se afrontan todas las desgracias con coraje, y es un hogar en el que se sobrevive sin figura paterna. Castillo realiza una crítica a la sociedad chicana por su carácter marcadamente patriarcal y machista. Las protagonistas de la novela son mayoritariamente femeninas, lo que refleja una clara oposición a la primera etapa de la literatura chicana, en la que las obras protagonizadas por hombres se dirigían frecuentemente a un público masculino, cuya realidad reflejaban.
La casa, junto con la familia, puede considerarse otra pieza clave en la vida de estas mujeres. La casa es el espacio relacionado con la mujer, su espacio vital, y el lugar donde se relacionan. Una vez superado este límite la mujer logra ser parte de la esfera pública, alcanzando una independencia y buscando su propia identidad (Ibarrarán Bigalondo, “El Xicanismo Como Método de Análisis” 127). En esta esfera pública patriarcal y machista, las protagonistas, por el mero hecho de ser mujeres, tendrían asignado un determinado rol social. Pero habiendo sobrevivido sin una figura paterna no se conforman con cumplir este rol teóricamente determinado por su género y su raza, transgrediendo por tanto las normas establecidas. Esta transgresión es una forma de liberación. Castillo nos presenta por lo tanto a una familia que trata de romper con el patriarcado, luchando por la igualdad de género, como hace el ecofeminismo. Son mujeres transgresoras, que en mayor o menor medida consiguen superar las barreras de género, raza y clase.
Sofía, la matriarca, representa a la chicana que con ironía y humor trabaja para intentar vencer estas barreras sociales. Comienza siendo una mujer sufrida y termina siendo alcaldesa y presidenta de M.O.M.A.S. (Mothers of Martyrs and Saints, una asociación formada por las madres de mártires y santos que alcanzará fama mundial). Incluso deja abierta la posibilidad de seguir alcanzando objetivos cada vez más ambiciosos que conlleven un mayor reconocimiento público: “Yes, comadre, mayor of Tome! … Then why stop at mayor? Why not elect herself la juez de paz or la comandante of Tome as they had in the old days? Why not be Queen of Tome for that matter?” (Castillo, So Far 137). Sofía, que es una mujer comprometida con su comunidad, tiene que hacer frente y superar numerosas tragedias personales y familiares, y aun así es capaz de salir adelante y superarse. Su valentía la convierte en lo que Salazar Parr y Ramírez denominan female hero, una heroína que se desvía de las características tradicionalmente impuestas a las mujeres por parte de los hombres, y que con su heroicidad no busca la superioridad: “Our women heroes do not, however, seek superiority and dominance but rather parity and equality of stature, respect, and opportunity” (59).
Esperanza, la mayor, es la única que obtiene un título universitario en Estudios Chicanos y Comunicación. Está inmersa en el Movimiento Chicano y muy bien informada de la desigualdad social y los conflictos existentes en la comunidad chicana, pero también de los que padecen otras comunidades. Comparte esta información con los que le rodean con el fin de concienciarles y hacerles ver la necesidad de unir fuerzas en la lucha por la consecución de un cambio social. Es la más activista de la familia. Consigue trabajo de reportera y, en plena Guerra del Golfo la destinan como corresponsal a Arabia Saudí, donde la secuestran, torturan y asesinan.
La segunda de las hermanas es Caridad, quien tras abandonar sus estudios universitarios trabaja como enfermera en un hospital. Se casa con Memo, quien la engaña con una antigua novia mientras ella sufre su tercer aborto. Tras abandonar a Memo comienza a beber y a ofrecer sus favores a cualquiera que le recuerde a su exmarido, hasta que la agreden brutalmente. Su gran fuerza interior la ayuda a recuperase milagrosamente de sus heridas físicas y mentales. Bien con su actitud sexual activa, o bien cuando se enamora de una mujer en Viernes Santo, transgrede la tradición patriarcal y católica. Tiene la capacidad de entrar en trance y es clarividente, y gracias a que Doña Felicia le transfiere sus conocimientos se convertirá en curandera. Ella es sin duda la más espiritual de las protagonistas.
La tercera hija es Fe. Es menos güera de lo que ella cree ser. Al mismo tiempo es ella la que más se acerca al American Dream. Su prometido Tom la abandona y Fe sufre un ataque de tipo histérico. Pasa un año sin parar de gritar, y su “grito” le acarreará problemas de habla. Cabe recordar que Paz afirma que el mexicano es un ser ruidoso que expresa la angustiosa tensión que soporta mediante un grito o mediante el aullido en que terminan sus canciones (90). Es el caso de Fe, cuya herencia mexicana, de la que ella reniega, rebrota en una situación de tensión, tras lo que será conocida como “la gritona”. Tiempo después contraerá nupcias con su primo Casimiro, tras lo cual comienza a trabajar en Acme International. En el trabajo entrará en contacto con diversos productos químicos que serán los causantes de un cáncer a causa del que fallecerá. Es la hermana que más ansía integrarse en la sociedad anglosajona, y quizás por ser la única que reniega de su identidad chicana (mestiza) sea la única de las hermanas que una vez muerta no regresa a la vida: “Her desire to escape through assimilation into middle-class white America kills her. In a sense her denial of her family, her ancestry, and her Chicana self is always a form of death –the death of her authentic subjectivity” (Madsen 100).
La Loca es la hija menor, que es dada por muerta cuando tenía tres años, pero a los tres días resucita milagrosamente. Desde su vuelta a la vida no soporta la presencia humana porque no tolera su olor. Todo el mundo la toma por Loca Santa, puesto que desde su resurrección su razón de vida será rezar por los demás. Es muy inteligente y tiene unas grandes capacidades innatas, puesto que tiene grandes habilidades que nunca le han sido enseñadas. A pesar de su inteligencia y sus grandes habilidades se dedica a ayudar a su madre en las tareas domésticas, y cuida de sus hermanas convalecientes. Se le aparecen tanto el espíritu de la Llorona como los de sus fallecidas hermanas Esperanza y Caridad. Es, junto a esta última, la más espiritual, puesto que tiene más contacto con esas presencias del más allá y tiene una estrecha relación con los animales, quizá también a causa de su aversión al contacto humano. De ahí que resulte sorprendente el hecho de que contraiga el SIDA aun cuando ni siquiera tiene contacto humano.
Tal y como afirma Platt, “Castillo interconnects a sisterhood of social ills (environmental racismo, war, AIDS, and patriarcal domestic violence) through the four sisters, whose experiences with these social ills contribute to their deaths” (150). La personalidad y los destinos de cada una de estas mujeres se nos resumen mediante su representación en una baraja de tarot (Castillo, So Far 250). Otra característica definitoria e importante de la identidad de las protagonistas es su género. Todas las protagonistas principales son mujeres y todas sufren la discriminación de género en mayor o menor medida. Castillo construye un universo femenino en el que la igualdad se busca procurando que la mujer ocupe el lugar que se merece en la sociedad. En su intento por alcanzar ese lugar tanto en la esfera privada como en la pública, las protagonistas harán frente a numerosas desgracias. Castillo utiliza la ironía para distanciar al lectorado, con el objetivo de que este no sienta una gran compasión por Sofía y sus hijas. La ironía evita que las protagonistas sean consideradas solo como víctimas de la sociedad que las rodea, y posibilita poder verlas como mujeres independientes cuya historia es una historia de aprendizaje, superación y empoderamiento.
El núcleo familiar se organiza en torno a un matriarcado monoparental en el que el género es también parte importante en la identidad de estas mujeres. Los personajes femeninos sobreviven sin apenas ayuda o presencia masculina, oponiéndose al machismo de la sociedad chicana patriarcal. Recordemos que uno de los objetivos de la lucha ecofeminista es la igualdad. En este sentido creo que Castillo nos ofrece un buen ejemplo de la realidad histórica de la mujer chicana mediante la devastadora historia de doña Dolores, otra de las habitantes de Tome: “Eleven children and one after the other passed on her until she was left with no one, except for her drunken foul-mouthed husband. … Twelve years of marriage, eleven babies that did not survive, and to top it off, the husband drank up everything they owned” (Castillo, So Far 20). Mediante esta historia parece presentársenos el posible futuro de Sofía, y en cierto modo la historia se repite, ya que Sofía pierde a sus cuatro hijas y su casa. Aun así, en su caso se aclara que, tras todo esto, ella decide liberarse del yugo machista y pone punto final a su relación con Domingo, tal y como hiciera, aunque casi ni ella lo recordara, años antes. Una vez liberada de la carga social que le suponía el hecho de que la consideraran una mujer abandonada, Sofía puede rehacer su vida. Lo mismo ocurre con sus hijas, quienes también renacen una vez han abandonado o han sido abandonadas por sus respectivas parejas: “When … women have to resist male influence and dominance … the consequences … are negative, and even tragic. … only when they free themselves from them, are they portrayed as ready to actively choose their own path and reconstruct their individual identity” (Ibarrarán Bigalondo, “Ana Castillo’s So Far from God” 29).
En esta historia de aprendizaje y superación los escasos protagonistas masculinos no se presentan de un modo demasiado positivo. La mayoría se nos presenta como poco bondadosos e inteligentes, lo que puede interpretarse como una crítica de Castillo al carácter históricamente machista del patriarcado chicano. Sobre Domingo se nos dice que nadie lo consideraba lo bastante bueno como para ser el marido de Sofía, ya que llevaba el juego en la sangre. Por su parte Rubén, el gran amor de Esperanza, decide rebautizarse como Cuauhtemoc –nombre del último rey azteca, cuya ejecución en 1525 ordenó Hernán Cortés (Orozco Linares 29-30)– en pleno apogeo de su conciencia cósmica chicana, pero poco después abandona a Esperanza para casarse con una mujer blanca de clase media. Puede considerarse que Rubén representa el rol del hombre chicano, cuyas afirmaciones ella –en un principio– no cuestiona: “… teaching her the dos and dont’s of … the role of women and the role of men … and since Esperanza had no Native women friends to verify … what was being told to her … she did not venture to contradict him” (Castillo, So Far 36).
De un modo negativo se nos describe también a Memo, novio de Caridad, del que se queda embarazada y con quien se casa tras la graduación. Al poco tiempo descubre que Memo –su propio sobrenombre nos describe el carácter del personaje– sigue viendo a su antigua novia y lo abandona. Al mismo tiempo Tom, exprometido de Fe, se nos presenta como un cobarde de corazón marchito que abandona a su prometida mediante una breve nota. En cuanto a Casimiro, el primo de Fe con el que esta contraerá matrimonio, no se nos describe como malo, pero sí como un hombre muy simple, miope, y con una enfermedad que le hace balar. En lo que se refiere a Francisco el penitente, este es reflejado como un acosador obsesionado con Caridad. Como afirma Ibarrarán Bigalondo, “Castillo strongly criticizes men, who, like Rubén, committed to the plight of the Chicano people, are incapable of valorizing and respecting the women’s fight for their personal liberation, even pushing them to a situation of self-denial and social transparency” (“Ana Castillo’s So Far” 28). El carácter negativo de las figuras masculinas queda, desde mi punto de vista, reflejado en su afición al juego, al alcohol, en su cobardía o en su machismo. Por lo tanto, resulta digno de mención que uno de los pocos personajes masculinos que Castillo describe positivamente es Fred, el perro de la familia, que tras ser abandonado por su compañera Wilma, la acepta cuando esta regresa a casa con una camada de perros mestizos que no son suyos: “But as it turned out Fred, noble and gentle creature that he was, accepted Wilma and her brood playfully and showed no indication of resentment for having been abandoned” (Castillo, So Far 50).
En este sentido cabe destacar el importante papel desempeñado en la novela por la asociación M.O.M.A.S. (Mothers of Martyrs and Saints) en relación con la ética del cuidado, una ética que también es primordial para el ecofeminismo, y que reivindica que los valores tradicionalmente asociados a la mujer son tan importantes como los tradicionalmente asociados al hombre. Como sostiene Karen J. Warren, “el ecofeminismo ofrece una posición central a los valores de respeto, amor, amistad, confianza y reciprocidad, valores que presuponen que nuestras relaciones con otros son cruciales para entender quienes somos” (86). El ecofeminismo valora por tanto la ética del cuidado tanto como la propia Castillo, que afirma que “an incorporation of mothering qualities into our value system would radically change our world” (Massacre 186). Y mediante M.O.M.A.S., Sofía y otras madres que han perdido a sus hijos e hijas se ocupan de su comunidad, y luchan en contra de la guerra, el SIDA, la contaminación medioambiental o los abusos de todo tipo (Johnson 151). Aunque haya mencionado la crítica de género que hace que en la obra los personajes masculinos no salgan muy bien parados, debo también recordar que en la misma se promueve la igualdad, como por ejemplo en M.O.M.A.S., donde la ética del cuidado es compartida tanto por hombres como por mujeres: “there was an equal portion of male and female santos and martires represented by las M.O.M.A.S. (Castillo, So Far 247).
La educación y el trabajo cooperativo también son otras propuestas que se presentan en la obra para la consecución de la igualdad. Así, a propuesta de Sofía, y con el objetivo de mejorar su pésima situación económica, los habitantes de Tomé aceptarán la propuesta de Sofía y fundarán una cooperativa de pastoreo. En el proceso de creación de dicha cooperativa los vecinos aprenderán a gestionar un negocio y al mismo tiempo tendrán la oportunidad de mejorar su situación laboral gracias a las numerosas habilidades adquiridas mientras ponían en marcha su negocio: “those who were interested could work for college credit and potentially earn an associate’s degree in business or in fine arts. And no years of cleaning the houses … or serving tables in restaurants could ever get them that!” (Castillo, So Far 147).
Las protagonistas se implican activamente en la lucha por mejorar la situación económica de su comunidad y al mismo tiempo abogan por prácticas más respetuosas con el entorno, puesto que la cooperativa de ganado y leche puede considerarse la alternativa a Acme International, una gran empresa en manos del hombre blanco. Mediante la creación de esta cooperativa Castillo denuncia la explotación de la mujer y de la naturaleza y presenta una alternativa de riqueza comunitaria frente a la riqueza individual (Ybarra, Writing the Goodlife 22). Los habitantes de Tomé parecen advertir de que la cooperación y la ayuda mutua permitirán que su comunidad se desarrolle en armonía con el entorno, y abogan, como Plumwood, “por un cambio de paradigma cultural que lleve a los seres humanos a entablar una relación de socios, una relación dialógica y recíproca con la naturaleza” (Flys-Junquera, “Las piedras me empezaron a hablar” 92). Se reconoce igualmente que el sistema socioeconómico contra el que luchan es fuente de violencia contra la mujer y la naturaleza, lo que queda de manifiesto por ejemplo cuando Sofía se percata de que una lucha común por cambiar el sistema puede desembocar en una mejora de sus condiciones de vida: “now I see … that the only way things are going to get better around here, is if we, all of us together, try to do something about it” (Castillo, So Far 142).
La identidad de los protagonistas está fuertemente marcada por su género, pero también por su etnicismo, que es otro de los pilares fundamentales, puesto que los protagonistas de la obra de Castillo tendrán que luchar por su aceptación como iguales en una sociedad anglosajona dominante. La presencia del etnicismo y el mestizaje en la novela es continua, y abarca una amplia gama de temas, entre los que cabe destacar el mestizaje racial, el mestizaje de leyendas, de creencias y religiones o el mestizaje de prácticas y costumbres.
Las protagonistas principales de la novela sufren una triple discriminación, por su condición de mujeres, por su pobreza, y por pertenecer a una minoría étnica que es además mestiza. La obra presenta tanto la cultura mexicana como la chicana, la española o la pueblo, creando identidades hibridas, mestizas. De acuerdo con Bost, las historias mexicanas y chicanas consideran el mestizaje como un elemento central a la hora de definir su identidad, lo que desde mi perspectiva se refleja también en la obra, en pasajes en los que se hace alusión directa a la ascendencia de los protagonistas (21): “they did get to Maria’s grandmother’s ranchería and were welcomed by her long-lost tíos and primos and taken out to the camposanto to visit the graves of her hispano and mestizo ancestors of the last four hundred years” (Castillo, So Far 123).
El etnicismo se manifiesta sobre todo mediante el hibridismo que plasma la realidad mestiza de los chicanos, así como en su lucha en contra de la asimilación. Poco se nos dice sobre la apariencia física de las protagonistas principales, pero se deduce que son mestizas. Sofía se nos describe como una mujer de tez morena cuya abuela era del México Viejo. Esperanza, por su parte, creo que es la que mejor representa a la Xicana contemporánea, con estudios superiores y activamente implicada en el Movimiento: “if it wasn’t for la Esperanza … they never would have had one Chicano Studies class offered on the curriculum. If it wasn’t for la Esperanza, who would have known about the struggle of the United Farm Workers on campus?” (Castillo, So Far 239). Por el contrario, Caridad personifica a la chicana que carece de grandes aspiraciones intelectuales y activistas, que lo deja todo por un hombre que terminará por abandonarla. Fe es, por otra parte, el personaje que de algún modo más ha asimilado la cultura norteamericana, aunque se subraye que su piel no es tan clara como ella misma cree. Y en cuanto a La Loca se refiere, esta se convierte en una especie de marginada, ya que no parece tener interés alguno por integrarse en la sociedad que la rodea.
Los chicanos son un pueblo mestizo, y como tal, el equilibrio entre sus orígenes es difícil, y como se ha visto reflejado en el carácter de cada una de las hijas de Sofía, creo que su nivel de asimilación cubre un amplio espectro, desde el orgullo de pertenecer al pueblo chicano y el activismo en favor de sus derechos hasta la negación del carácter mestizo. En ocasiones esta asimilación varía a lo largo de la vida, atravesando diferentes etapas, lo que Castillo refleja claramente en el personaje de Rubén, cuya asimilación será prácticamente total cuando tras casarse con una americana de clase acomodada se mude a un barrio residencial. Antes de esto, en un éxtasis chicano, adopta el nombre Cuauhtemoc, último emperador azteca, y nos presenta, entre otros, la Iglesia de los Indígenas de América, y nos habla de congregaciones de tipis, de fumar peyote y de sudaderos: “You remember, vieja, when we used to go to the peyote meetings together, when we sweat together at the lodge back in the days when we were in college?” (Castillo, So Far 35).
Puede argumentarse que el etnicismo también está presente y se mantiene gracias a la transmisión de conocimientos, costumbres y tradiciones de generación en generación. Una de las tradiciones presente en la obra es la fiesta de los quince o quinceañera, que supone la presentación en sociedad de las jóvenes. Otro modo de preservar la tradición es la transmisión de conocimientos de generación en generación. En la obra se nos ofrece más de un ejemplo al respecto, como cuando las madres enseñan a cocinar a sus hijas transmitiéndoles las recetas mexicanas, o cuando se transmiten otro tipo de habilidades o sabiduría popular, como cuando la curandera Doña Felicia enseña sus remedios caseros a Caridad, a quien enseña a tratar dolencias como el empacho y la bilis, el mal de ojo, la caída de mollera o el susto. Mediante esta transmisión de conocimientos el pueblo chicano hace frente a la asimilación de una cultura mayoritaria al tiempo que se asegura el mantenimiento de su folklore, su identidad y sus conocimientos: “most had learned their remedios from grandmothers who had learned from grandmothers. And all who had lived on that tierra of thistle and tumbleweed knew that every cactus and thorn had a purpose and reason, once put into a pot to boil” (Castillo, So Far 233).
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