Kitabı oku: «Mercedes Sanz-Bachiller», sayfa 7
56 J. M. Palomares Ibáñez: La Guerra Civil en la ciudad de Valladolid..., p. 94.
57 M. B. Delgado Bueno: La Sección Femenina de Salamanca y Valladolid..., p. 48.
58 Ibíd., p. 138.
59 Ambos fragmentos en Mauricio Karl: «La mujer del héroe», Diario Regional, 27 de agosto de 1936. Sobre Mauricio Karl, véase J. M. Thomàs: El gran golpe..., p. 34.
60 Ángela Cenarro: «La Falange es un modo de ser (mujer): discursos e identidades de género en las publicaciones de la Sección Femenina (1938-1945)», Historia y Política, 37, 2017, pp. 91-120.
61 J. Martínez de Bedoya: Memorias..., p. 104.
62 P. Preston: Palomas..., p. 45.
63 Luis Palacios Bañuelos: El franquismo ordinario. Diálogos con Payne, Carrillo, Mercedes Sanz-Bachiller, Velarde, Tamames, divisionarios, guerrilleros..., Astorga, Akrón&CSED, 2011, p. 217.
64 J. Martínez de Bedoya: Memorias..., p. 104.
65 Francisco González de Tena: Puentes de escarcha. Sistemas de socialización de los internos en los Hogares de Auxilio Social, tesis doctoral, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 2006, p. 318.
66 Entrevista con Pilar Redondo Sanz-Bachiller (9 de octubre de 2013).
67 Entrevista con Mercedes Redondo Sanz-Bachiller (17 de febrero de 2013).
PARTE II
IV. UN PROYECTO PERSONAL: AUXILIO DE INVIERNO (OCTUBRE DE 1936 - MAYO DE 1937)
EL NACIMIENTO DE AUXILIO DE INVIERNO Y SU DESARROLLO INICIAL
El día 24 de julio de 1936 supuso un punto y aparte en la vida de Mercedes Sanz-Bachiller. Enviudó, perdió al hijo que esperaba y se quedó sola con tres niños pequeños. Sin embargo, fiel a su carácter y a sus convicciones, se puso en marcha tan pronto se hubo recuperado físicamente. De hecho, diecinueve días después de la muerte de Onésimo, asumió la jefatura provincial de la Sección Femenina vallisoletana. Y no solo eso, porque al mismo tiempo, y desde la Academia de Caballería, ya estaba organizando la recogida y confección de ropa para los soldados que estaban en el frente. Mercedes Sanz-Bachiller, además, estaba preocupada por los niños que veía desamparados por las calles de Valladolid y por las madres que se acercaban a ella para pedirle ayuda.
Así estaban las cosas cuando, el 1 de octubre de 1936, recibió la visita de Javier Martínez de Bedoya.1 Este joven bilbaíno era jonsista y se había convertido en uno de los colaboradores más próximos a Onésimo Redondo, participando en el semanario Libertad. Sin embargo, después de abandonar FE-JONS en 1935 junto a Ramiro Ledesma Ramos, se centró en sus estudios. A mediados de julio de 1935 se instaló en Tübingen, Alemania, para aprender alemán durante dos meses, en vista al siguiente curso universitario en la Universidad de Heidelberg. Durante ese curso, Martínez de Bedoya observó cómo el nazismo y el culto a Hitler iban impregnando el ambiente universitario y las calles, y vio los desfiles de las jóvenes nacionalsocialistas de la «Jungfrau» y sus actividades para conseguir ayuda económica para los desvalidos a cambio de pequeños recuerdos en cartón o metal. Sin embargo, cuando acabó el curso, se decidió a volver a España y llegó a Guernica, donde su padre tenía una notaría, el 2 de julio de 1936. Fue allí donde le sorprendió la sublevación militar, y desde allí inició su regreso a Valladolid poco después. Fue así como, el 25 de septiembre, Bedoya regresó a la capital vallisoletana, se entrevistó con Andrés Redondo y empezó a organizar la actividad sindical.2
Cuando Bedoya visitó a Mercedes para darle el pésame por la muerte de Onésimo, era ya el 1 de octubre. Durante la entrevista, pronto empezaron a hablar sobre la necesidad de abordar los problemas sociales que se habían desencadenado con la guerra y de «estudiar un plan de campaña social».3 En sus memorias,4 Bedoya hizo un relato muy literario sobre aquel encuentro, resaltando que al visitar a Mercedes Sanz-Bachiller y oírla hablar sobre la necesidad de hacer algo útil ante el sufrimiento de los niños que veía por las calles de Valladolid, comprendió que todo lo que había visto en Alemania podría ser la solución al hambre y la miseria ocasionadas por la guerra, y que Mercedes era «el gran instrumento que ponía Dios» en su camino. De hecho, Auxilio de Invierno siguió el patrón de la «Winterhilfe» nazi, y el nombre, la estructura y el funcionamiento de la organización fueron importadas por él a la España sublevada. Ahora bien, también es cierto que nada habría hecho sin la energía, el carácter y la capacidad organizativa y de liderazgo de Mercedes Sanz-Bachiller. De hecho, el mismo Bedoya lo corroboró en sus memorias, al dejar por escrito la frase de Mercedes que significó el arranque de Auxilio de Invierno: «Yo voy a pedir dinero prestado para comenzar».5
Y así fue cómo Mercedes Sanz-Bachiller llamó, durante el mismo encuentro con Bedoya, al secretario del Ayuntamiento de Valladolid, el jonsista Teodoro Jiménez Cendón, y le pidió cinco mil pesetas a crédito. También fue ella la que pidió a su cuñado, Andrés Redondo, director del Banco Hispano Americano de Valladolid y jefe territorial de Falange de Castilla la Vieja, un crédito de cincuenta mil pesetas. Bedoya, por su parte, apostó por traducir literalmente el nombre alemán «Winterhilfe» al español, con lo que este nuevo proyecto pasó a llamarse «Auxilio de Invierno». En sus memorias, Bedoya intentaba justificar la elección de este nombre porque quería evitar las «dificultades políticas que se presentaban al intentar crear algo nuevo dentro de Falange», y porque así «se daba la sensación, de momento, de que se trataba de un esfuerzo “eventual” frente a los infortunios del invierno próximo y que era algo que concernía a todos y a lo que nadie podría negar su circunstancial colaboración».6 Sin embargo, como ha señalado de forma certera Ángela Cenarro, estas palabras, en las que intenta dejar claro que ya en octubre de 1936 pretendía disimular su deseo de expandir Auxilio de Invierno y darle carácter permanente, «es resultado de una lectura a posteriori, realizada mucho tiempo después de conocer el afortunado destino de su obra. En realidad, nada estaba escrito en octubre o noviembre de 1936».7
Lo cierto es que, a partir de este primer encuentro, los contactos y el trabajo se multiplicaron: buscar un local, reclutar a colaboradoras y confeccionar emblemas y huchas para recoger los donativos. Y en este sentido, desde mediados de octubre empezaron a tomar decisiones, como encargar el emblema de Auxilio de Invierno a la casa Faci de Zaragoza8 y elaborar un censo de personas necesitadas «con preferencia absoluta para los hijos de los fusilados o de muertos en los frentes».9 Ello, como señaló Mónica Orduña,10 no estaba exento de riesgos, puesto que implicaba reconocer de forma explícita la brutal represión que se venía practicando en Valladolid desde la sublevación militar y que, entre los meses de septiembre y octubre, pasaba por su momento más álgido. Sin embargo, pudo llevarse adelante, en opinión de Orduña, porque en Mercedes concurrían una personalidad fuerte y decidida, una gran capacidad de liderazgo y el hecho de ser la viuda de Onésimo Redondo. Pero es que, además, tanto Mercedes como Javier querían alejarse de las luchas intestinas de Falange. Mercedes era la depositaria de la herencia de Onésimo Redondo y madre de sus hijos, y estaba fuera de estas luchas, y Javier ya se había apartado de FE-JONS desde hacía más de un año. Ahora bien, para poder desarrollar Auxilio de Invierno, debían tener en cuenta una circunstancia importantísima, y es que, al estar vigente el estado de guerra, todos los organismos que actuaban en la zona sublevada se supeditaban a la autoridad militar, y en particular en la zona norte, al general Emilio Mola, motivo por el cual necesitaban su autorización. Mola tenía por residencia el vallisoletano Hotel Imperial,11 donde también se hospedaba Javier Martínez de Bedoya por orden de Andrés Redondo. Sin que se pueda determinar el día, sí sabemos que hubo una conversación entre ambos, y que Mola dio la autorización a Bedoya. Además, le ordenó que preparase la intervención de Auxilio de Invierno en Bilbao, que se presentara a la mañana siguiente en su cuartel general para incorporarse como soldado y que se pusiera a las órdenes del coronel Fernando Moreno Calderón, hecho que debió de suceder el 23 de octubre.12 El 29 de octubre, día en el que se realizó la primera colecta en Valladolid, el coronel Moreno Calderón le ordenó que una vez al mes se presentara en Ávila, ciudad adonde se había trasladado el cuartel general de Mola justo el día anterior, para informarle sobre la marcha del proyecto. Así pues, con todo el apoyo de la autoridad militar, Auxilio de Invierno tenía las mejores perspectivas. De hecho, el 30 de octubre se inauguró el primer comedor en Valladolid, con capacidad para atender a cien huérfanos, y en las semanas siguientes se expandieron por el resto de pueblos y ciudades de la provincia, así como por las provincias limítrofes.
En los primeros días de noviembre, Mercedes Sanz-Bachiller y su equipo de colaboradores se trasladaron hasta Sevilla, ciudad donde se encontraba Pilar Primo de Rivera.13 El objetivo era «exponer a Pilar Primo de Rivera el plan de la obra social que traemos entre manos y ver de conseguir su [sic] la colaboración de la sección femenina [sic] para poder extenderla por toda España».14 Además, Mercedes quería dar instrucciones directas sobre cómo poner en marcha allí Auxilio de Invierno, y contactar con la compañía hispano-alemana HISMA (Sociedad Hispano-Marroquí de Transportes),15 a la que encargó la fabricación en Alemania de dos emblemas para las cuestaciones, un millón de cada modelo, a cambio de ciento veinte mil pesetas. La decisión de contactar con HISMA se presentaba como la mejor solución ante la falta de liquidez de la que adolecía Auxilio de Invierno, y ante la consecuente incapacidad para afrontar los gastos del encargo.16 En Sevilla, además, conocieron a Hans Kroeger, que era el delegado del Partido Nacionalsocialista en la España sublevada, y miembro de un equipo de trabajo del Ministerio de Propaganda alemán,17 quien enseguida se interesó por la propaganda de Auxilio de Invierno y se la envió a Goebbels, ministro de Propaganda alemán. De hecho, tiempo después del encuentro con Kroeger en Sevilla, se encargaron a Berlín emblemas y carteles del «Winterhilfswerk des Deutschen Vokkes-WDV», o lo que es lo mismo, la «Obra de Auxilio de Invierno del Pueblo Alemán».18 Era ya el 20 de noviembre.
Sin embargo, la buena marcha de la Obra fundada por Sanz-Bachiller y Martínez de Bedoya contrastaba con las reticencias de Andrés Redondo, jefe territorial de Falange castellana, quien, al parecer, no veía con buenos ojos esta entidad.19 Los motivos puede que estuvieran relacionados con el hecho de que tanto Mercedes como Javier desatendían las responsabilidades que el mismo Redondo les había asignado: la Sección Femenina de Valladolid y la Delegación Territorial de la CONS, respectivamente.20
Mientras tanto, en Salamanca, Valladolid y Burgos, se iban instalando los órganos militares y falangistas, y la presencia alemana empezó a ser una realidad. Adolf Hitler, además, nombró a Wilhem Faupel como encargado de negocios del Gobierno alemán en la España sublevada, con la misión de trasladarse a Salamanca, acompañado de otros colaboradores, para que se ocupara de las relaciones político-económicas.21 La llegada de Faupel se produjo el 29 de noviembre de 1936, y la influencia alemana22 sobre el incipiente Auxilio de Invierno se incrementó desde entonces. Cuando llegó Faupel ya se había realizado la segunda cuestación de Auxilio de Invierno, cuestación que se llevó a cabo de forma simultánea en varias provincias, y en la que ya se pudieron repartir los emblemas encargados a HISMA, en los que aparecía un águila troquelada con la palabra «pan» en las garras. Dicha cuestación se realizó el 17 de noviembre.
De forma paralela a la expansión de Auxilio de Invierno, FE-JONS vivía su propio proceso político. Si bien desde el 2 de septiembre de 1936, Manuel Hedilla era el jefe de la Junta de Mando Provisional, su liderazgo estaba siendo cuestionado por los jefes territoriales que, como Andrés Redondo, eran los que ejercían el poder efectivo en los territorios bajo su mando. La descripción del funcionamiento de la Junta que hizo Javier Martínez de Bedoya en sus memorias muestra una Junta en la que
se deciden las cuestiones por votos. La mayor parte de ellos se titulan Jefes Territoriales y tienen bajo su dominio a varias provincias. Funcionan como verdaderos señores feudales y entre las diversas Territoriales existe una rivalidad verdaderamente medioeval [sic]. Cada Jefe va siempre rodeado de una escolta armada de fusiles ametralladores. Se amenazan mutuamente con las propias milicias que aunque en su mayor parte en los frentes dependen directamente de ellos. Constantemente conspiran los unos contra los otros, y en el fondo cada Jefe territorial se cree con aptitudes necesarias y suficientes para ser Jefe Nacional del Movimiento.23
Añadido a todo ello, durante la celebración del III Consejo Nacional, el 21 de noviembre en Salamanca, se supo que José Antonio había sido fusilado en la madrugada del día 20 en la prisión de Alicante. Se trataba de un golpe político que dejaba a FE-JONS descabezada. Ante esta situación, y según lo que establecían los estatutos, se tenía que elegir a otro jefe. Sin embargo, valoradas las consecuencias morales y políticas, los consejeros decidieron mantener la noticia en secreto, para alimentar así la figura del «Ausente», a la espera una confirmación absoluta de su muerte y siguiendo con la provisionalidad de la Junta de Mando. Al mismo tiempo, se decidió reforzar el poder de Hedilla, algo que no fue aceptado por los otros miembros de la Junta de Mando Provisional y que acabó derivando en un conflicto interno con el tiempo.24
Antes tales circunstancias, para Mercedes Sanz-Bachiller y Javier Martínez de Bedoya, se hacía cada vez más evidente que no era posible mantenerse alejados de las luchas intestinas falangistas, y que se acercaba el momento en el que tendrían que decidir si apoyaban o no apoyaban a Hedilla. Para ellos, el deseo de fortalecer su proyecto y de obtener el apoyo político de FE-JONS era primordial, lo que los llevó a ponerse al lado del jefe porque, según Bedoya, su actitud política era «de fidelidad a Falange, simplemente, sin personalismos», pero también porque querían que se interesara «por lo que llevamos hecho de Auxilio de Invierno».25 Sin embargo, esta decisión los puso en contra del legitimismo falangista, representado por Pilar Primo de Rivera, como se verá.
Justo por aquellos días, a finales de noviembre de 1936, Pilar Primo de Rivera se trasladó a Salamanca, donde se ubicó la sede de la Sección Femenina. Desde allí pudo empezar a calibrar la magnitud que podía alcanzar Auxilio de Invierno y el verdadero alcance del poder que ejercía Mercedes Sanz-Bachiller. De hecho, el 9 de diciembre se trasladó a Valladolid acompañada de Hedilla. Mercedes los recibió en su domicilio particular y posteriormente visitaron los comedores. Tras la visita, lejos de manifestar recelos, ambos jefes falangistas tuvieron palabras de elogio para Mercedes Sanz-Bachiller y la Obra que dirigía,26 aunque las relaciones con Pilar Primo bien pronto empezaron a tensionarse.
De momento, Auxilio de Invierno iba ampliando su radio de acción, y así, el 19 de diciembre se pusieron en marcha las «Cocinas de Hermandad», en las que se cocinaba principalmente para las viudas y los ancianos que no tenían el sostén económico ni del marido ni de los hijos. Estos alimentos se llevaban a los domicilios particulares en unos recipientes metálicos que contenían el menú diario. Además, en Sevilla las cosas avanzaban con rapidez. A principios de diciembre ya había llegado la propaganda desde Valladolid. El marqués Paolucci, que era uno de los más entusiastas de la causa, se ofreció a hablar con Sancho Dávila, jefe de Falange andaluza, para iniciar Auxilio de Invierno en su zona de mando y solicitar su colaboración.27 Así, después de una campaña de propaganda en la prensa de la ciudad, se hizo la primera cuestación el 23 de diciembre y, al día siguiente, víspera de Navidad, se inauguró el primer comedor. Mercedes Sanz-Bachiller no asistió a esta inauguración, pero sí lo hizo Pilar Primo de Rivera.28
Así pues, con la entrada del nuevo año de 1937, Auxilio de Invierno iba creciendo de forma progresiva e inexorable: «Ya lo hemos organizado en Logroño, Zaragoza y Huesca. Vamos a salir para Soria y Pamplona».29 Pero al mismo tiempo, también se abrían nuevos frentes en la lucha por el poder en FE-JONS, unas luchas en las que ni Mercedes Sanz-Bachiller ni Javier Martínez de Bedoya querían inmiscuirse, pero ante las que se tuvieron que posicionar. La primera de ellas fue la defenestración de Andrés Redondo.
LA DEFENESTRACIÓN DE ANDRÉS REDONDO
Andrés Redondo, hermano de Onésimo y cuñado de Mercedes Sanz-Bachiller, había sido nombrado jefe territorial de Castilla a la muerte de Onésimo. Asimismo, había sido nombrado vocal de la Junta de Mando Provisional de FE-JONS el 6 de septiembre de 1936, en la reunión que se celebró en la Universidad de Valladolid y de la que salió elegido como jefe de la Junta Manuel Hedilla. Era, sin embargo, alguien de pocas convicciones falangistas si atendemos a la opinión que sobre él tenía José Antonio Girón de Velasco: «Andrés Redondo, hermano de Onésimo, era entonces delegado territorial de Falange. Le había nombrado Hedilla a la muerte de Onésimo, suponiendo en Andrés la misma grandeza del hermano. Nada más lejos. Creo que lo único que sabía de Falange era que llevábamos camisa azul».30 La opinión de Javier Martínez de Bedoya iba en la misma línea: «Nunca tuvo Andrés ni un ápice de nacional-sindicalista».31 Bedoya, además, recordaba las palabras que le dijo Andrés Redondo cuando, el día 25 de septiembre de 1936, a su llegada a Valladolid, se presentó en su despacho y «me hace ver la enorme carga que han echado sobre él, contra su voluntad, y describe minuciosamente la complejidad de la Jefatura Territorial, a la vez que formula su propósito de que la gestión que se le ha encomendado sea lo más breve posible, puesto que él debe dedicarse a sus cosas, a su Banco».32
Sin embargo, a pesar de ser tan poco falangista, protagonizó «uno de los asuntos más misteriosos de la intrahistoria falangista de los primeros nueve meses de la Guerra Civil»,33 que concluyó con su defenestración. Entre las razones que se barajaban como posibles causas de su destitución, estaba el haber intentado el asesinato de José Antonio Girón de Velasco. Al parecer, Girón se presentó ante Hedilla y le denunció. El jefe de la Junta de Mando Provisional se reunió con Redondo posteriormente, y durante este encuentro parece que Redondo quiso desenfundar su pistola, tras lo cual Hedilla le suspendió. Sin embargo, esta versión de los hechos fue cuestionada cuando salieron a la luz las actas de la Junta de Mando Provisional, según las cuales el día 8 de enero de 1937,34 Manuel Hedilla presentó a la Junta un escrito donde explicaba los motivos por los que había suspendido como jefe territorial a Andrés Redondo. Hedilla, además, pidió a la Junta que ratificara esta destitución y que acordara su baja como vocal. Aunque Redondo negó todas las acusaciones, la Junta las ratificó y acordó por unanimidad destituirle de la Jefatura Territorial y de la vocalía, y ello porque había cometido «actos reiterados y graves de indisciplina», e «intrigas y deslealtades contra los mandos del movimiento», lo cual era una acusación muy grave y que al parecer estuvo basada en hechos reales.35 En primer lugar, y previamente a la creación de la Junta de Mando Provisional y al nombramiento de Hedilla como jefe, Andrés Redondo, Agustín Aznar y Mauricio Karl planearon formar un triunvirato dirigente de FE-JONS. En segundo lugar, después de la muerte de José Antonio, Redondo quiso que se le ofreciera a Franco la jefatura de FE-JONS. A estos dos hechos se sumó la propuesta que Redondo hizo a Hedilla para que destituyera a Agustín Aznar como jefe nacional de Milicias y, a continuación, nombrara al general Yagüe. Pero es que, además, según relata Javier Martínez de Bedoya en sus notas personales, el 6 de noviembre de 1936, en una reunión de la Junta de Mando Provisional que se celebró en Sevilla,
Andres [sic] pretendio [sic] dar una especie de golpe de Estado y aprovechando al parentes con [sic] Jose Antonio de Sancho Davila hacerle Jefe Nacional, puesto que su odio por ahora se concentra en Hedilla. La cosa ha salido de tal manera que ademas [sic] de seguir todo de igual manera le han quitado las provincias de Leon, Zamora y Salamanca.36
En definitiva, Andrés Redondo no solo era un hombre de pocas convicciones falangistas, sino que también era alguien de carácter ambicioso, lo que le granjeó animadversiones varias desde que fuera aclamado jefe territorial de Castilla la Vieja a la muerte de Onésimo. Todo ello precipitó su suspensión a finales de diciembre y la ratificación de la destitución el 8 de enero de 1937. Ante estos acontecimientos, tanto Mercedes Sanz-Bachiller como Javier Martínez de Bedoya se posicionaron al lado de Hedilla. Vamos a tratar de explicarlo.
LA DELEGACIÓN NACIONAL DE AUXILIO DE INVIERNO
Justo por aquellos días, entre el 6 y el 9 de enero de 1937, se celebró entre Salamanca y Valladolid el Primer Consejo Nacional de la Sección Femenina.37 A este consejo también asistieron Mercedes Sanz-Bachiller, jefa provincial de Valladolid, y Javier Martínez de Bedoya, en calidad de representante de Auxilio de Invierno. Pues bien, fue durante este consejo cuando se libró la primera batalla por el control de Auxilio de Invierno entre Mercedes Sanz-Bachiller y Pilar Primo de Rivera. Y es que esta última no quería que Auxilio de Invierno se desarrollara de forma autónoma. En primer lugar, porque Mercedes era la jefa provincial de la Sección Femenina vallisoletana y estaba bajo su mando y, en segundo, porque era la Sección Femenina la que proporcionaba la mayoría de mano de obra para hacer las colectas y para atender los comedores y las cocinas de hermandad. Además, a ella habían acudido Mercedes y Javier para pedirle su colaboración en la expansión de la Obra por la zona nacional. Por su parte, Mercedes Sanz-Bachiller quería que Auxilio de Invierno tuviera la categoría de servicio independiente dentro de Falange, tal cual lo era la Sección Femenina, y ello con independencia de que ella misma formara parte de la jerarquía provincial de la Sección Femenina. Auxilio de Invierno era su proyecto, y no el de Pilar Primo de Rivera. Pues bien, partiendo de estos dos posicionamientos, vamos a ver cómo se desarrolló esta primera batalla por el control de Auxilio de Invierno.
Lo primero que hay que afirmar es que, durante la última sesión de este I Consejo Nacional de la Sección Femenina, sesión que se desarrolló en Valladolid, Auxilio de Invierno fue reconocido públicamente como delegación o servicio nacional. Así lo dejó escrito, en sus notas personales, Javier Martínez de Bedoya:
El 8 todo el Consejo Nacional de la Sección Femenina se trasladó a Valladolid y en el salón de actos de la academia se celebró una sesión dedicada a la propaganda de Auxilio de Invierno a fin de que las Jefes Provinciales Femeninas ayudasen a la difusión Nacional de esta obra. Tuve que pronunciar un largo discurso explicativo. La nota sensacional ha sido que en esta sesión se hizo público el nombramiento de Delegada Nacional de Auxilio a favor de Merceditas.38
Así lo afirmaba, casi un año después, Clara Stauffer, regidora de prensa y propaganda de la Sección Femenina, en un artículo aparecido en Labor: «En aquel I Congreso [sic por Consejo] fue nombrada la camarada Mercedes Sanz Bachiller viuda de Onésimo Redondo, Delegada Nacional de “Auxilio de Invierno”».39 E incluso Pilar Primo de Rivera, en una crónica sobre este primer consejo que se publicó en la revista Y en febrero de 1938, decía que
se trasladó el Consejo a Valladolid –[...] hasta llegar a la ciudad donde ya ese milagro de nuestra fe que es Auxilio Social– [...]. Allí fue elevada la obra a la categoría de Servicio Nacional –después de un resumen de proyectos que han sido superados a través de los días y confirmada en su puesto de mando la camarada Mercedes Sanz Bachiller.40
Y también Mónica Orduña cuando señaló que Pilar Primo dio el visto bueno al nacimiento de la Delegación Nacional de Auxilio de Invierno ya en diciembre de 1936 y, durante la última sesión del consejo, lo hizo público. En opinión de Orduña, además, la titular de dicha delegación sería Mercedes Sanz-Bachiller:
Las circunstancias y factores señalados [la visita de Hedilla y Pilar Primo a Valladolid a principios de diciembre de 1936] tuvieron la suficiente fuerza y convicción para que, en diciembre de 1936, Pilar Primo de Rivera aceptase la creación de la Delegación Nacional del Auxilio de Invierno. Y esto siguiendo el criterio de su auspiciadora [Mercedes Sanz-Bachiller], hecho que se elevó a público en la última sesión del Congreso [sic por Consejo] Nacional de la Sección Femenina, celebrado a fines de dicho mes en Valladolid [a principios de enero de 1937], donde se reconoció públicamente como titular de dicho proyecto y delegada nacional a Mercedes Sanz Bachiller.41
Por lo tanto, el reconocimiento de Auxilio de Invierno como delegación nacional, y la titularidad de dicha delegación a nombre de Mercedes Sanz-Bachiller, está fuera de toda duda.
Sin embargo, este reconocimiento llevaba intrínseco otro asunto trascendental, que era determinar bajo qué autoridad política se integraría Auxilio de Invierno: la Sección Femenina o FE-JONS. Esta cuestión, sin embargo, no se aclaró de forma definitiva durante el desarrollo de aquel consejo. Por una parte, Pilar Primo no consiguió imponer su autoridad sobre Auxilio de Invierno, a pesar de que posteriormente, en la «Crónica de los Consejos», pretendió dejar meridianamente claro que esta delegación nacional de Auxilio de Invierno, y su delegada nacional, Mercedes Sanz-Bachiller, estaban encuadradas bajo su mando, como lo estaban también las otras delegaciones nacionales de Prensa y Propaganda, Administración, Enfermeras y Aguinaldo del Soldado o Flechas.42 Por otra parte, Mercedes Sanz-Bachiller tampoco consiguió la desvinculación total de Auxilio de Invierno respecto de la Sección Femenina para depender solo de la Junta de Mando Provisional de FE-JONS. Esta falta de contundencia y claridad fue una constante también en los meses siguientes, y así ha de interpretarse la insistencia con la que, en una carta dirigida a la jefa provincial de la Sección Femenina de Zamora y Salamanca, fechada entre marzo y mayo de 1937, se subraya que
«AUXILIO DE INVIERNO» por ser obra nacional no es de competencia de ninguna Jefatura local ni Provincial, como tampoco es simplemente de la Sección femenina [sic], aunque la Sección femenina sea el brazo ejecutivo del «AUXILIO DE INVIERNO».
Y además se insiste en que
«AUXILIO DE INVIERNO» es un nuevo órgano de Falange de carácter nacional; un organismo con personalidad propia, que debe tener sus jerarquías y una unidad de pensamiento y acción.43
La historiografía, por su parte, tampoco ha conseguido clarificar este asunto. Kathleen Richmond afirmó que Auxilio de Invierno había sido reconocido públicamente durante este consejo, pero que, al parecer, Pilar Primo lo presentó como un servicio dependiente de la Sección Femenina y, todavía más, que Mercedes Sanz-Bachiller se molestó porque el mes anterior, en diciembre, había sido reconocido como un servicio independiente dentro de Falange, y no como un servicio integrado en la Sección Femenina:
[Pilar Primo] reconoció oficialmente las actividades del Auxilio Social [sic por Auxilio de Invierno] en el Consejo de la Sección Femenina celebrado en Salamanca en enero de 1937. Sin embargo, seleccionó la información dada y habló del Auxilio Social [sic por Auxilio de Invierno] como si fuera un componente de la Sección Femenina. Mercedes, que se hallaba presente en el Consejo, se sintió ofendida porque se presentara el Auxilio Social [sic por Auxilio de Invierno] como una parte del esfuerzo de guerra de la Sección Femenina, dado que el mes anterior [diciembre de 1936] había sido oficialmente reconocido como un departamento aparte de la Falange.44
Por su parte, Beatriz Delgado Bueno45 señaló la existencia de un
equívoco en torno al nombramiento de Mercedes Sanz Bachiller como Delegada Nacional de «Auxilio de Invierno». Aunque no haya constancia documental de este reconocimiento, los dos periódicos vallisoletanos, El Norte de Castilla y el Diario Regional, publicaron la noticia [...]: «Merceditas Sanz Bachiller, viuda de Onésimo, nombrada Delegado Nacional de Auxilio de Invierno. Sin embargo, ningún periódico de Salamanca recogió la noticia».
Para esta autora, «Pilar Primo de Rivera no nombró Delegada Nacional de “Auxilio de Invierno” a Mercedes Sanz Bachiller en el I Consejo Nacional, aunque tampoco se ocupó de desmentir el nombramiento que apareció publicado en la prensa de Valladolid». Y, además, coincidiendo con lo que dijo Paul Preston, «en la reunión se nombró a cada delegada provincial encargada en su provincia del nuevo servicio, “Auxilio de Invierno”». Paul Preston, en la que es la primera biografía de Mercedes Sanz-Bachiller, reconoció el hecho de que durante este I Consejo se hubiera reconocido a Auxilio de Invierno como un departamento de la Sección Femenina, pero afirmó que el cargo de delegada nacional de Auxilio de Invierno lo ostentaría Pilar Primo de Rivera, y no Mercedes Sanz-Bachiller:
En el primer Consejo Nacional de la Sección Femenina, que tuvo lugar entre Salamanca y Valladolid entre el 6 y el 9 de enero de 1937, anunció la incorporación oficial del Auxilio de Invierno a la Falange [...] el Auxilio de Invierno era considerado una subsección, o delegación, de la Sección Femenina. La propia Pilar sería jefe, o delegada nacional. Todas las jefes provinciales de la Sección Femenina se convertirían en delegadas provinciales del Auxilio de Invierno. Esto dejó a Mercedes simplemente como jefe provincial de Sección Femenina y delegada provincial de Auxilio de Invierno para Valladolid. Era aparentemente un triunfo masivo para Pilar.46
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