Kitabı oku: «Conducción de situaciones de crisis»
Conducción de situaciones de Crisis
Conducción de situaciones de Crisis
Martín Miguel Dasso
Índice de contenido
Prólogo
Introducción
Capítulo I. Tipos de crisis
Formas de tomar contacto con la crisis
Factores que determinan la forma de afrontar una crisis
Capítulo II. Las crisis en la empresa
Accidentes
Accidentes laborales
Siniestros y Robos
Conflictos gremiales, tomas de plantas, piquetes y sabotajes
Capítulo III. El Comité de crisis
Momentos clave en la configuración de la crisis
Rasgos comunes de los Comités de crisis exitosos
Dos ejemplos históricos de Comités de Crisis
Rudolph Giuliani y el 11-S
Roméo Dallaire y la misión de la ONU en Ruanda
Capítulo IV. Análisis de hechos reales
Conflicto gremial en un puerto
Sabotaje en una planta automotriz
Capítulo V. Manejo de los MMCS durante la crisis
La prensa oral, gráfica y televisiva
Negocios con alto impacto en la opinión pública
Anticipándose a los hechos
Capítulo VI. Planificando la próxima crisis
Análisis de riesgos por área iluminada por la misión de la empresa
Análisis de los hechos con probabilidad alta de ocurrencia
Capítulo VII. La cobardía moral y el valor de la decisión
Capítulo VIII. Dos hombres, dos crisis. Las decisiones y los valores personales
Entrevista a Alberto Pizzi Ex-presidente de Kraft
Entrevista al Dr. Marcelo Llambías Veterano de guerra de Malvinas
Epílogo
| Dasso, Martín Miguel Conducción de situaciones de crisis / Martín Miguel Dasso. - 1a ed . - Salta : Universidad Católica de Salta. Eucasa, 2017.Archivo Digital: descargaISBN 978-950-623-119-41. Derecho. I. Título.CDD 342 |
Colección:
Para citar este libro:
Dasso, Martín Miguel. Conducción de situaciones de crisis. Salta:
EUCASA (Ediciones Universidad Católica de Salta), 2017.

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ISBN edición digital (ePub): 978-950-623-119-4
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EDITORIAL EUCASA
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| Edición | Prof. Soledad Martínez Saravia |
| Comercialización | Lic. Mariana Remaggi |
A Mery, mi esposa y compañera.
A mis hijos Martín y Nacho.
A mi hermano Naldo y
a mis padres Martha y Naldo.
AGRADECIMIENTOS
Mi agradecimiento al Cap. (RE) D. Abel Cornejo por su amistad y por su apoyo permanente en la Provincia de Salta.
Un reconocimiento especial y mi agradecimiento eterno a mi padre, el Gral. Br. D. Naldo Miguel Dasso, que a sus 83 años, leyó varias veces los apuntes de este libro efectuando sus invalorables aportes.
Mi agradecimiento a Alberto Pizzi y a Marcelo Llambías Pravaz, por su amistad y por haber participado en este texto, enriqueciéndolo con sus experiencias en las difíciles situaciones que les tocó enfrentar en su vida profesional.
Gracias a Gastón Medone, por su amistad incondicional y el apoyo recibido siempre cualquiera fuesen las circunstancias.
Y especialmente a la Universidad Católica de Salta, que me abrió sus puertas con calidez y profesionalismo, dos palabras que solo son posibles cuando los integrantes de las instituciones educativas mantienen inalterables los valores que las hicieron grandes, trascendiendo más allá de sus aulas.
PRÓLOGO
Es para mí un motivo de orgullo escribir el prólogo de este libro. En su contenido se ven reflejadas muchas situaciones cotidianas en las que podemos vernos involucrados alguna vez, y no siempre tenemos las herramientas para sortearlas de la mejor manera. En este sentido, para todos aquellos que se encuentran desarrollando una carrera profesional en cualquier tipo de organización, o bien, para su vida personal, recomiendo su lectura. El texto pone foco en lo relevante, en la importancia de dar tiempo a la preparación, a la previsión para mejorar las habilidades y capacidades que nos permitan luego “ejecutar el plan perfecto en el momento indicado”, en el momento de la verdad.
Superar las situaciones de crisis, es posible si llevamos adelante una rigurosa disciplina de entrenamiento para que mental, emocional y físicamente, respondamos adecuadamente ante una circunstancia imprevista, muchas veces no deseada; e inclusive, poder ser versátiles, ágiles y flexibles para superar un hecho que ha comenzado de una manera o en una dirección, y que luego, por diversos motivos, ha cambiado para convertirse más tarde, en una nueva situación imprevista o desconocida que requiere de toda nuestra atención para superarla, manejando múltiples variables o potenciales consecuencias para elegir la mejor opción.
El texto invita a superarnos, a ser mejores, más eficientes; pero sobre todo, resalta el sentido de responsabilidad, de ocuparnos por los otros, por la gente que trabaja con nosotros, por nuestras familias, por nuestro país y también por nosotros mismos. Debemos recordar siempre que la vida no es lo que nos pasa, sino lo que nosotros queremos que pase con nuestra vida.
Dependemos de nosotros mismos siempre, y ese debe ser un elemento de motivación suficiente para pensar que podremos superar cualquier situación si nos preparamos de la manera adecuada.
Gastón Medone
Partner & COO Latin America KPMG
INTRODUCCIÓN
Desde mis años de juventud me llamó poderosamente la atención qué pensaban las personas que se enfrentaban a situaciones desesperadas en el momento de la decisión.
¿Cuál era el mecanismo que tenían para, finalmente, adoptar una resolución correcta o incorrecta y luego de evaluarla o no, quedarse paralizada?
En este libro no analizaremos las crisis económicas como tales, ya que existe una profusa bibliografía.
Momentos históricos, muchos reflejados en libros, otros, a través el avance tecnológico, nos permiten ver en vivo y en directo a presidentes, policías, militares, empresarios, y hasta amas de casa enfrentar situaciones críticas y las resoluciones que en cada caso se toman con sus inevitables consecuencias.
Luego de haber visto a lo largo de mi vida familiar, militar y profesional en el medio civil, a cientos de personas perder su familia, su trabajo, e hipotecar su futuro por adoptar decisiones erróneas en el momento de actuar, trataré de brindar sobre la base de las experiencias ajenas y propias algunas herramientas que nos permitan analizar qué fue lo que ocurrió, en qué contexto y bajo qué circunstancias debieron adoptar resoluciones que marcaron sus vidas y las de los que los rodeaban.
En prestigiosas universidades alrededor de todo el mundo, se ofrecen talleres, work shops, seminarios relacionados con este tema. La realidad indica que en el momento en que uno queda en su oficina solo, frente a la crisis, acompañado por la foto de su familia en las últimas vacaciones en la costa o en la nieve, y del otro lado la presión del conflicto, no son muchos los que sortean con éxito los obstáculos que se presentan.
En este país, donde la palabra previsibilidad y trazabilidad son meras utopías, la crisis está a la orden del día.
Erróneamente se ha tomado alguna letra de Ignacio Copani (Lo atamos con alambre) o de la Bersuit (La argentinidad al palo) como una virtud, nuestra supuesta capacidad de adaptación a las crisis y a los cambios. Y digo erróneamente, porque continuamos viviendo crisis de todo tipo en el ámbito político y empresarial, muchas de las cuales podrían evitarse, lo que indica no solo que no estamos preparados casi nunca, sino que hemos hecho de la improvisación nuestra fortaleza, y las improvisaciones no se llevan bien con las crisis y menos aún con sus consecuencias.
Todos enfrentamos y enfrentaremos crisis de toda índole, la diferencia estará en cómo hemos capitalizado la experiencia de los errores y aciertos anteriores para volcarlas en la próxima crisis que enfrentemos, para al menos reducir, canalizar, y en el mejor de los escenarios anular sus consecuencias o aprovecharlas a nuestro favor.
El hombre es el hombre y sus circunstancias.
José Ortega y Gasset (1883-1955)
Una situación de crisis puede tener tantas variables como personas hay en este mundo, ya que al ser sus consecuencias sufridas por el ser humano, cada uno tiene su óptica particular de vivirla, transitarla, procesarla y aprender de ellas.
El momento en que se inicia una crisis, muchas veces encuentra a los que luego serán sus protagonistas principales en la más profunda ignorancia.
Los motivos desencadenantes de una crisis son innumerables, depende del ámbito en que se genere, y son más o menos complicados de detectar tempranamente.
CAPÍTULO I
TIPOS DE CRISIS
A los efectos de poder analizar fundamentalmente a los actores de cada crisis presentada y así poder vernos reflejados, las agruparemos en:
crisis empresariales, crisis políticas y crisis familiares.
Cada una de ellas tiene en común que los protagonistas son personas, como nosotros, de carne y hueso, con sus virtudes y defectos, con mayor o menor preparación intelectual y experiencia de vida, por lo que podremos vernos reflejados en la realidad que vivieron.
¿Quién no recuerda el rostro del presidente de E.E.U.U., George W. Bush, el 11 de septiembre del 2001 cuando, en una escuela en Florida, siendo las 09:07 h, el jefe de gabinete de la Casa Blanca Jacob Lew se le acerca y le comunica que un avión se estrelló en el WTC?
¿Qué sensaciones experimentó George Bush en esos minutos hasta las 09:31 h en que pronuncio su primer discurso después del ataque?
Y ¿podemos imaginarnos la cara de Néstor Kirchner, el 17 de julio de 2008, cuando escuchó que el entonces vicepresidente Cobos votaba en forma negativa la resolución 125 que aplicaba retenciones móviles al campo?
¿O la reacción del actor John Travolta al tomar conocimiento de la muerte de su hijo Jett, de 16 años, producto de un suicidio?
Como vemos, las situaciones son totalmente disímiles, sin embargo, para sus protagonistas el momento que afrontaban era único e irrepetible.
¿De qué manera uno se entera de que a partir de ese momento se desencadena una crisis cuyas consecuencias nos afectarán en forma directa? Las variables son infinitas; sin embargo, hay algunas que aparecen con mayor frecuencia y que se enuncian a continuación.
Formas de tomar contacto con la crisis
1. Directa debido a consecuencias visibles.
2. A través de alguien en forma: directa, a través de una persona e indirecta, a través de los MMCS.
Cualquiera de ellas involucra una serie de alteraciones nerviosas que reflejaremos más adelante. A continuación nos ocuparemos de analizar cada una de ellas:
1. Directa debido a consecuencias visibles: esta forma puede dividirse en dos opciones, cuya variable es el grado de sorpresa con el que me enfrento a las consecuencias de la crisis.
La sorpresa como concepto en sí tiene muchas aplicaciones como base. Se trata de un hecho inesperado, pero puede ser agradable o desagradable. A su vez, en caso de tratarse de este último, la variable que puede distinguirse es si el hecho que desencadena la sorpresa dentro de mi esquema de respuesta podrá ser:
1.a. Algo que podía producirse pero no había indicios de que se produjera.
1.b. Algo que no podía producirse.
Estas dos variables nos hacen pensar que una sorpresa no es algo totalmente inesperado, y ese grado de conocimiento de la situación que se vive es la que determina la eficacia de la capacidad de respuesta que tengamos ante un hecho sorpresivo.
La sorpresa como concepto en el ámbito militar es lograr evitar, mediante una acción no esperada por el enemigo, que este tenga tiempo suficiente para dar respuesta a nuestro accionar. Esa falta de tiempo y lo no esperado del hecho generan en el primer momento:
a. desorden
b. descontrol
c. respuestas aisladas sin una directriz definida
d. pérdidas de tiempo
e. órdenes y contraordenes
Y como corolario, desesperación, lo que provoca falta de claridad para adoptar resoluciones y que estas sean ejecutadas.
La variable más significativa de cómo la sorpresa afecta nuestro grado de respuesta está dada por el grado de involucramiento que tengo en los hechos que desencadenaron la crisis. Si estoy involucrado en forma directa, ya sea por mi grado de responsabilidad en los hechos o como afectado en forma directa o indirecta por las consecuencias, esta forma de tomar contacto con la crisis en forma visible es una de las más traumáticas si los hechos que se producen son sorpresivos. Y la otra forma de tomar contacto con la crisis es:
2. A través de alguien en forma:
2.a. Directa: a través de una persona
Es el caso en el que nos enteramos de que algo ocurre sin haber tomado contacto con las consecuencias en forma directa. En el ámbito familiar, a través de esposa, hijos, amigos o familiares; son esas noticias que no deseamos recibir y que llegan un martes cualquiera a las dos de la tarde.
En el ámbito empresarial, nos enteramos a través de empleados que nos dependen, de superiores o pares; pero en definitiva, si la noticia nos llega sorpresivamente y la crisis nos toca debido a nuestro grado de responsabilidad en los hechos que la desencadenaron, tendremos por delante un enorme desafío que es nada más y nada menos que recuperar la iniciativa. Veremos más adelante qué herramientas de gestión son las que la experiencia indica que hay que utilizar en estos casos.
2.b. Indirecta: a través de los MMCS
Si la crisis se manifiesta a través de los MMCS antes de que yo haya podido siquiera enterarme del estado de situación que se vivía antes de que se desencadenara, he perdido la iniciativa para reencausar la acciones a mi favor será una tarea difícil. Los MMCS tienen una sola idea en mente: la primicia. No importa las consecuencias, no importan los actores, la noticia “manda”.
Factores que determinan la forma de afrontar una crisis
El momento en que se toma conocimiento o en que simplemente uno se enfrenta a una situación que no espera y cuyas consecuencias serán de extrema gravedad es un momento único y quizás de las experiencias individuales más difíciles de transmitir.
Las crisis en todos los ámbitos tienen un inicio, aunque las relacionadas a accidentes, siniestros o catástrofes naturales que no tienen correlato anterior, sino que se producen sorpresivamente y sin que medie ningún indicio de que se produciría, son las más difíciles de enfrentar.
Debido a lo expresado en el párrafo anterior nos abocaremos a las crisis en el ámbito político y empresarial, ya que las de índole familiar también contienen una cantidad de variables imposibles de analizar en su totalidad.
Solo para mencionar algunos casos del ámbito político: Golda Meir, primera ministra Israelí, en el momento de recibir la novedad de que atletas israelíes que participaban de las olimpiadas de Múnich 72 habían sido secuestrados por el grupo terrorista Septiembre Negro. O Rudolph Giuliani, alcalde New York, que se encontraba desayunando con su equipo de trabajo en New York cuando recibió un llamado que le decía que un avión se había estrellado contra el WTC.
Estos son los hechos que ponen a prueba a funcionarios, directores, gerentes o militares de las más altas jerarquías, pero también a los mandos medios, que son los que en definitiva deberán cumplir y hacer cumplir las directivas que impartan las autoridades de la organización para reencauzar la situación. Para estos casos no existe garantía de éxito, aun con preparación, porque las variables son tantas que sería imposible cubrir las contingencias en su totalidad.
Entre los factores que determinan la forma en que se enfrenta una crisis podemos mencionar:
1. Comprensión de los factores que componen el momento que se vive
2. Los mecanismos de alerta
3. El manejo del tiempo
4. La previsión
5. La práctica
En el capítulo IV, analizaremos casos reales ocurridos en diferentes contextos y los pasaremos a través de este prisma, que representa un poliedro de 5 caras, en el que reflejaremos lo que ocurrió en cada caso, cuál fue el accionar de sus protagonistas y las consecuencias de sus resoluciones.
Procederemos a desarrollar cada factor:
1. Comprensión de los factores que componen el momento que se vive
El manejo de las situaciones de crisis que enfrentamos depende en gran medida de las acciones que desarrollamos antes de que se configuren.
Tanto en la política como en la empresa, las crisis cobran víctimas a veces al máximo nivel de conducción y responsabilidad, pero también entre los mandos medios. La responsabilidad indelegable e intransferible de la preparación del equipo para enfrentar una crisis es de la máxima autoridad. Y esa preparación se inicia con una adecuada visión de la realidad que se vive.
Los ejercicios de creación de escenarios supuestos, la discusión abierta en el equipo de dirección para dar solución a los obstáculos en cada escenario y la experiencia recolectada de crisis anteriores son la base de los manuales de normas y procedimientos para la conducción bajo circunstancias críticas. Cuantos más escenarios analicemos, más fácil será adaptar alguno al que se presenta y nos facilitará el proceso de toma de decisiones.
2. Los mecanismos de alerta
Los mecanismos de alerta son fundamentales. Quizás si tuviéramos que colocar en orden de importancia del 1 al 5 los factores que determinan la forma de enfrentar una crisis, el contar con los mecanismos de alerta ocuparía el nro. 1.
Los mecanismos de alerta involucran una serie de acciones que comienzan mucho antes de llegar a una crisis.
De acuerdo con la característica de la empresa-organismo y de las crisis que deberá enfrentar, variará la complejidad de los mecanismos de alerta que se deberán implementar.
Es fundamental determinar, sobre la base del análisis de riesgo previo para cada tipo de crisis por enfrentar, las fuentes de información que necesito y junto con ellas los canales de comunicación para llegar a esas fuentes.
Una fuente de información puede ser un funcionario del poder político nacional, una secretaria del presidente de una compañía, una publicación periodística o un documento y hasta las escrituras en los baños de una planta industrial. El canal de enlace con las fuentes será vía telefónica o mail, reuniones personales o de los equipos de cada parte o mixtos.
Los mecanismos de alerta son precisamente aquellos que me permiten obtener información de las fuentes mediante los canales establecidos, y quien más debe trabajar en este sentido de armar la capilaridad de las redes de comunicación es Recursos Humanos.
¿Cuáles son los principales lineamientos que deben tenerse en cuenta para el armado de los mecanismos de alerta?
2.1. Selección y apertura de los canales de comunicación en dirección ascendente, lateral y descendente
Los canales de comunicación son las vías por las cuales hay intercambio de información permanente. La dirección es ascendente cuando el flujo va desde el origen en la primera línea de la organización hacia la conducción de la empresa-organismo; es lateral cuando el flujo se traslada entre los diferentes sectores entre pares, y finalmente es descendente cuando la comunicación baja desde la más alta conducción de la empresa-organismo hasta la primera línea.
En los casos de crisis provocadas por conflictos gremiales, siniestros o accidentes, la apertura y disponibilidad de la totalidad de los canales de comunicación es vital.
2.2. Selección y explotación de las fuentes de información
Está directamente relacionada con los canales de comunicación, ya que cada canal puede tener varias fuentes. La fuente es la emisora de la comunicación, de allí la importancia de la selección previa, ya que la misma deberá ser confiable y estar disponible.
Como ya dijimos las fuentes de información no solo son personas en diferentes niveles de la organización, pueden también ser externas. Una fuente de información puede ser tan variada como los baños del personal, con sus escrituras detrás de las puertas, hasta la cantidad de robos internos detectados por sector.
La selección previa nos permitirá tener un flujo de información de diferentes orígenes que facilitará el armado de escenarios posibles para la adopción de resoluciones.
El conocimiento previo, por el trabajo diario de interlocutores en todos los niveles de la empresa-organismo, nos facilitará la tarea de coordinar esfuerzos y dirigir acciones mientras se desarrolle una crisis.
3. El manejo del tiempo
El manejo del tiempo es un factor determinante en la conducción de una crisis. En algunas oportunidades es tan escaso que los procesos de toma de decisiones del Manual quedan a un lado, priorizando la urgencia.
Un ejemplo de este tipo de crisis es un accidente con víctimas fatales dentro de una planta, donde las primeras medidas por adoptar deben ser inmediatas, como alertar y canalizar el ingreso de los medios sanitarios; la evacuación y vallado del sector y el alerta a la central de comunicaciones de la empresa con instrucciones precisas para dar en caso de consultas de familiares o de medios de comunicación social. Estas acciones deben llevarse a cabo de inmediato.
En el caso de una toma de planta a raíz de conflictos gremiales, el tiempo puede ser un aliado para desgastar las posiciones extremas y lograr acuerdos, dilatando la adopción de resoluciones.
El tiempo puede ser un aliado o la causa del fracaso en la conducción de una crisis.
Su correcta administración depende de factores muy disímiles:
3.1. Información veraz y oportuna
Este ítem es de importancia vital, tiene su origen en el punto ya desarrollado: Los mecanismos de alerta.
El contar con información oportuna y verificada nos devuelve la iniciativa. La toma de decisiones correctas y oportunas en una situación de crisis es el fin último de todos los procesos, y precisamente uno de los principales enemigos de la toma de decisiones es la incertidumbre generada por falta de información.
3.2. Conocimiento del lugar donde se desarrolla el conflicto
En muchas oportunidades se deben adoptar decisiones trascendentales en medio de una crisis a distancia del lugar de los hechos.
Las resoluciones que se adopten deben estar en línea con la factibilidad de cumplimiento por parte de quien deberá ejecutar esas acciones en el terreno. El conocimiento real de los tiempos de respuesta es fundamental. La correcta y oportuna impartición de directivas es vital, y para ello la única garantía de éxito es la comprobación. Esa comprobación de factibilidad entre lo planeado y su aplicación real es la base de cualquier plan de crisis.
Hecho real
Durante el motín del penal de Sierra Chica, en la Semana Santa de 1986, la jueza María Mercedes Malere y su secretario Néstor Raúl Torrens ingresaron al penal con la firme intención de negociar la liberación de los rehenes. Lo que en su intención era efectuar una demostración del poder legal ante los amotinados terminó en 8 días de cautiverio, que no solo fortaleció a los amotinados y generó un incremento de violencia inusitado, sino que entorpeció las negociaciones que llevaban a cabo especialistas de las fuerzas policiales. La información con que contaba la jueza sobre la realidad que se vivía puertas adentro, y que basándose en ella insistió en ingresar pese a los innumerables asesoramientos de que no lo hiciera, no era fidedigna. Este es un ejemplo de la adopción de una resolución errónea que desembocó en una tragedia que podría haber sido aún peor.
3.3. Planificación realista
La planificación realista es uno de los mayores aportes que uno pueda hacer para el manejo correcto del tiempo durante una crisis. Una planificación basada en experiencias anteriores, debidamente practicada en el terreno, genera opciones en el momento de adoptar decisiones.
Con excepción de los siniestros provocados por causas naturales, cuyo origen y magnitud puede superar cualquier previsión, o un accidente fortuito que escapa a cualquier escenario imaginable, todas las demás crisis no detonan de un momento para otro. A lo largo de los ejemplos que veremos más adelante existen nodos, en los cuales las circunstancias, el transcurrir del tiempo, el lugar y sus protagonistas confluyen para generar una crisis.
De allí la importancia de una planificación realista que permita el cumplimiento en tiempo y forma de las directivas impartidas desde el Comité de crisis.
Existen tres condicionantes que facilitan la impartición de directivas ante una crisis:
3.3.1. Conocimiento mutuo
Es fundamental que quienes tienen la responsabilidad de impartir directivas concretas de ejecución de tareas en el lugar del conflicto tengan un conocimiento detallado del personal que las va a ejecutar.
En muchas oportunidades, queda como cara visible de una crisis el personal de seguridad privada contratada que no pertenece a la compañía, los empleados operativos de turno, y en otras el personal policial de la jurisdicción.
Es por ello que cuando nos enfoquemos en los factores que determinan cómo se va a enfrentar una crisis, veremos cómo la previsión y la práctica permiten armar escenarios de reacción y de esa manera se produce la interacción entre el Comité de crisis y el brazo ejecutor.
Una grata experiencia personal de mi vida militar fue la de realizar un curso de Control Aéreo Adelantado con nuestra Infantería de Marina.
El control aéreo adelantado era una pieza vital para la Infantería de Marina que, como se ve en las películas, desembarcan en terreno dominado por el enemigo. No tienen apoyo, salvo lo que llevan con ellos, porque los barcos que los trajeron se retiran. De allí la importancia de, una vez en tierra, estar capacitados para guiar al apoyo aéreo para que la aviación ataque las posiciones enemigas que obstaculizan el avance. ¿Por qué traigo a la luz este recuerdo cuando hablamos de conocimiento mutuo? Precisamente porque el Control Aéreo Adelantado que se encuentra en tierra con una radio de alta frecuencia dirige por coordenadas al piloto que se desplaza a una velocidad de 1.000 km por hora y le da la vía de escape una vez que efectuó el ataque.
Cuando me tocó dirigir al avión en la primera ejercitación, pasé las coordenadas, y cuando le di el sector de escape, el piloto eligió el contrario al que le había indicado.
Ante mi consulta al instructor, un oficial, veterano de guerra de Malvinas y condecorado, me respondió: “En esta tarea el conocimiento mutuo entre el piloto y el controlador aéreo adelantado es vital, porque el piloto sabe que el que está abajo lo está dirigiendo bien, porque sabe que conoce al detalle su trabajo y el de abajo sabe que los datos que debe pasar al piloto no pueden tener margen de error. Esa confianza ciega es la que hace que el conocimiento mutuo previo y el trabajo en conjunto sea indispensable”. ¿Entonces?, consulté nuevamente, ¿por qué hizo el escape por el otro lado? ¿Porque no me conoce?
—Exacto, él venía a una velocidad muy alta, inclinado hacia la derecha, usted le indicó, escape por derecha, si el piloto le hubiera hecho caso, el avión podría haber entrado en pérdida debido a la baja altura a la que entró, por eso decidió por sí mismo. En este caso al piloto lo conozco hace 20 años, fuimos compañeros en la Escuela Naval y hemos practicado esto en más de 200 ocasiones. Yo jamás le hubiera indicado el canal de escape por la derecha, porque veo que el avión viene torcido, eso es práctica, eso es conocimiento mutuo y es la única manera de que esta sociedad-equipo funcione.
Sin palabras.
3.3.2. Medios para cumplirla
Sin una adecuada planificación, que contenga como objetivo el logro de resultados ante diferentes escenarios, las consecuencias de la crisis nos terminarán afectando.
Cuando nos referimos a planificación, nos referimos a:
• Objetivo
• ¿Quién lo deberá cumplir?
• ¿Con qué medios?
• ¿Con qué apoyos?
• ¿Término de tiempo para cumplirla
Los medios son la base con que debe contar el que debe cumplir con lo planificado. Quiere decir que esos medios los debe tener a disposición siempre, ya que deberá acudir a ellos en forma inmediata en caso de presentarse una crisis.
Los medios podrán variar desde la autorización de coordinación con medios policiales o gubernamentales, pasando por medios económicos de emergencia, vehículos, equipos de comunicaciones, personal especializado o herramientas especiales. Los medios asignados deben estar en directa relación con la misión por cumplir. Los usuarios deben haberlos operado con anterioridad a ser asignados.
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